Y el Premio Darwin del año va para… el misionero que intentó evangelizar a los aborígenes de Sentinel del Norte

Iñaki Berazaluce

Y el Premio Darwin del año va para… el misionero que intentó evangelizar a los aborígenes de Sentinel del Norte

Se estaba rifando un Premio Darwin y ha caído en Sentinel del Norte, en los últimos estertores de 2018. Todavía quedan 38 días para que acabe el año, pero es muy difícil que alguien supere a John Allen Chau, el misionero de Alabama que murió asaeteado por los poco hospitalarios habitantes de Sentinel del Norte, la isla de la India en la que poner un pie y acabar fiambre son todo uno.

Mira que te avisamos, John: en Sentinel las visitas no son bienvenidas ni anuqe avisen. Ni una. Ni siquiera las que llegan de buen rollo, así que imagínate cómo iban a recibir a un gringo que desembarca con la intencion de ¡convertirles al cristianismo!

“Puede que penséis que estoy loco, pero creo que merece la pena llevar la palabra de Jesús a esta gente”, dejó escrito el mártir, de 27 años, en una carta a sus padres. “Por favor, no os enfadéis con ellos o con Dios si me matan”, apostilló con algo más de cordura.

Y el Premio Darwin del año va para… el misionero que intentó evangelizar a los aborígenes de Sentinel del Norte

Comité de bienvenida de los sentinelenses.

Impulsado por la fe, Chau llegó a las costas de Andaman y sus peores temores se hicieron realidad en cuestión de minutos. El misionero llegó en un barco de pesca a la isla y desembarcó en un kayak en la playa de Levante de Sentinel, posiblemente la menos acogedora del mundo. Los pescadores que le habían llevado a su destino final describen cómo John Allen fue “atacado por flechas por los aborígenes, aunque siguió caminando” para establecer su anhelado primer contacto. Lo siguiente que vieron los horrorizados marineros fue que los nativos “ataron una soga alrededor de su cuello y arrastraron su cuerpo por la playa”.

Y el Premio Darwin del año va para… el misionero que intentó evangelizar a los aborígenes de Sentinel del Norte

Con este violento desenlace, la isla mantiene su macabra estadística –ni un visitante ha salido jamás vivo de allí- y Chau se lleva el título Premio Darwin 2018, un galardón necesariamente post mortem que premia aquellas personas que, en su estupidez y/o insensatez, eliminaron sus genes de la carrera de la evolución, ayudando a mejorar a la especie humana.

“Quería presentar a los nativos a Jesús, pero en realidad acabó presentándose a Jesús él mismo”, concluye lacónico el epitafio de un votante a la candidatura de Chau a los Premios Darwin.

Y el Premio Darwin del año va para… el misionero que intentó evangelizar a los aborígenes de Sentinel del Norte

Visto en Darwin Awards. Con información de CNNStrambotic y Channel News Asia.

https://blogs.publico.es/strambotic

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