Adelanto: La destrucción de los espacios [Raúl Hernández]

Adelanto: La destrucción de los espacios [Raúl Hernández]
© 2018 ESTATE OF GORDON MATTA-CLARK / ARTISTS RIGHTS SOCIETY (ARS), NEW YORK

Tributarios de la contemplación y su laconismo asociado —además de la polisemia propia que es capaz de generar un cúmulo de imágenes en torno a las más diversas obras civiles derruidas y deshumanizadas—, los poemas que les dejamos a continuación formarán parte de La destrucción de los espacios, lo nuevo de Raúl Hernández próximo a publicarse por La Calabaza del Diablo.

Más que cordialmente invitados a descubrir en el concreto, las señaléticas, las áreas verdes y los muros de nuestras zonas de confort, los signos que dan cuenta de la degradación.

 

ESQUINAS

Un edificio derruido
un edificio imaginario.

Un orificio gigante y circular
una ventana que se destruye al paso
de los camiones.

Un recuerdo una memoria
un paso del tiempo que se imagina
tendido entremedio del pasto.

Todo esto
al mismo tiempo.

 

CEMENTO

Las paredes descascaradas
de una casa ubicada en la esquina
con un cartel que ofrece
su venta.

Fierros
máquinas
palas mecánicas
escaleras y más fierros
que llegan de pronto
de un día para otro.

Algo en altura
comienza a avisar
que luego habrá ahí
una mole de cemento.

 

ADVERTENCIAS

Cuidado.
Excavación profunda.

Precaución.
Entrada y salida de vehículos.

Sr. Peatón.
Transite por la vereda de enfrente.

Peligro de derrumbe.

 

CONCRETO

Algunos turistas se toman fotos
en estas esquinas.

En otras ocasiones
todo está rodeado de basura.

Por acá crece la maleza
y un gato negro
come restos de comida china.

Las veredas se elevan
con las raíces de los árboles.

Se rompe el concreto
hacia afuera.

 

ALLENDE VIVE

Decía en un muro
cerca de casa
donde vivía cuando niño.

Allende vive
decía en aquel muro
con letras bien grandes
lo recuerdo muy bien.

Eran los años 80’
yo tenía seis o siete años
y me preguntaba:
¿Quién es Allende?
¿Dónde vivirá?

Porque no me cabía duda que vivía.

Poco a poco
las letras en el muro se fueron borrando
con afiches y rayados encima
con más pintura y con más rayados.

Se descascara aquel muro
en este momento.

Llega un viento tibio de domingo.

Y frente al muro pasa
una señora caminando
con una bolsa de pan.

Pasan unos niños
con una pelota en la mano.

Un abuelo, familias
pero no pasa el niño
que vio en el muro decir
Allende Vive.

El niño ahora es adulto
sabe quién era Allende.

Cierra un libro
cierra los ojos.

Y llora un poquito
al atardecer.

 

UNA CASA PARTIDA EN DOS

Gordon-Matta Clark
con sus manos
empuja corta divide
una casa abandonada
que también
podría ser
la casa abandonada del barrio
que veo todos los días
al pasar.

Una casa
que bien podría ser nuestro hogar
entre el claroscuro de la tarde.

Observo detenidamente esta imagen
en una copia difusa
impresa con poca tinta.

Y entonces voy
y divido lo indivisible.

Imito la destrucción de los espacios
y rompo en dos
la hoja mal impresa.

 

 

 

 


Raúl Hernández.pngRAÚL HERNÁNDEZ (Santiago, Chile, 1980). Bibliotecario, editor y poeta. Ha publicado los libros Poemas cesantes (2005), Paraderos iniciales (2008), Polaroid (2009), Caligari (2010), Estética de la lluvia (2012), Los pájaros del atardecer (2014), Cosas simples(2014), Aesthetic of the rain (2015) y Unemployed poems (2018). Trabaja en la Biblioteca de Santiago y es editor de poesía en Edicola Ediciones.

 

ÚLTIMA EDICIÓN

Deja un comentario