El español, a la conquista del mundo

El último anuario del Instituto Cervantes constataba que el número de hispanohablantes en el mundo había crecido hasta los 577 millones. Recurrimos a nuestros corresponsales para analizar cuál es la situación del nuestra lengua en los distintos países

Ya somos 577 millones de hispanohablantes en el mundo
Ya somos 577 millones de hispanohablantes en el mundo – Detalle de una ilustración de José María Nieto

El último anuario del Instituto Cervantes constataba que el número de hispanohablantes en el mundo había crecido hasta los 577 millones. El mismo informe constataba que es la cuarta lengua más poderosa del planeta, y que aún tiene margen de crecimiento. Recurrimos a nuestros corresponsales para analizar cuál es la situación del español en los distintos países.

1. China. Una gran oportunidad

En su visita de esta semana a España, el presidente de China, Xi Jinping, publicaba en ABC un artículo donde destacaba el auge del castellano en su país. Ese mismo día, el anuario del Instituto Cervantes volvía a constatar la expansión del español al cifrar el número de hispanohablantes en 577 millones, de los que 480 millones lo han aprendido como lengua materna.

Con 36.000 alumnos estudiándolo en las universidades, y muchísimos más en academias privadas, el último país en abrazar con fuerza el castellano es China, donde fue incluido en enero en la educación secundaria. Debido a las crecientes relaciones comerciales con los países hispanoamericanos, donde China vende los artículos salidos de la «fábrica global» y se abastece de materias primas, cada vez más son los jóvenes chinos que prefieren estudiar castellano frente a otros idiomas que antes se consideraban más útiles, como el japonés, el coreano o el ruso.

«Aunque el auge del español ha sido progresivo, ha sido determinante el interés que hay en China por Latinoamérica para que se convierta en la segunda lengua extranjera a estudiar, tras el inglés», explica a ABC la directora del Instituto Cervantes de Pekín, Inma González Puy. Con 4.200 matriculaciones en el curso 2017-2018, este centro es el tercero de toda la red mundial en número de alumnos, tras Nueva Delhi y Manila, curiosamente también en Asia. Y, con 7.200 inscripciones en los exámenes del Diploma de Español como Lengua Extranjera (DELE), China en el segundo país extranjero con más aspirantes tras Italia. Como recuerda González Puy, «hace ya varios años, se distribuían 100.000 ejemplares del libro de texto más popular de nuestra lengua». Aunque no hay datos oficiales recientes, dicha cifra habrá aumentado por el cada vez mayor interés en el español.

Por Pablo M. Díez, corresponsal en Asia

2. Inglaterra. El auge continúa

El auge del idioma de Cervantes en las escuelas británicas continúa. Está de moda aprender español en Reino Unido y no es algo transitorio y el British Council se ha dado cuenta de ello refrendándolo coninformes muy favorables. Ahora asegura que este superará al francés como la principal lengua extranjera en las aulas británicas en los próximos años.

Algo más meritorio aún si analizamos el último estudio que este organismo ha lanzado y que asegura que mientras el estudio de idiomas en las aulas de Inglaterra continúa cayendo, el español es el único que rompe la tendencia de caída generalizada.

Con los datos que el British Council aporta, nuestra lengua se situaría por delante del francés como la extranjera más estudiada en Inglaterra en 2020, en el caso de los alumnos de secundaria, y en 2025 para los alumnos de bachillerato.

En el primer caso los que eligen el español duplican ya a los que se decantan por el alemán y se sitúan en los 7.600, mientras que en la etapa preuniversitaria nuestro idioma es el único que continúa creciendo en número de estudiantes pasando desde los 87.519 de 2015 hasta los 90.544 del año pasado.

Una de las consejeras de esta institución, Vicky Gough, analiza el porqué: «Existe una percepción de que el español es más fácil de aprender que otros idiomas, lo que puede explicar en parte su popularidad, junto con el hecho de que España es el destino vacacional más popular para los británicos».

Sin embargo, los jóvenes británicos lo asocian más a ámbitos laborales. En este sentido perciben que estudiar español es más útil que otros idiomas europeos porque se puede usar, además de en España, en América Latina. Una simple visión de futuro unida a una conciencia clara de que la demografía y la economía están de su lado, con el mundo hispánico teniendo un peso cada vez mayor, a lo que ayuda que se nos vea como una comunidad homogénea de hablantes.

Si hablamos de estadísticas, en los últimos 12 años, el francés ha perdido casi un tercio de los estudiantes a nivel de instituto, pero el que preocupa de verdad es el alemán, que ha bajado un 37%. Una cuarta parte de las escuelas estatales que lo ofrecían en los últimos tres años ya no lo hacen.

Por eso, en perspectiva, los datos sobre el español que ha dado a conocer el British Council son esperanzadores. Se unen, además, a los que ya se están sobre la mesa: está implantado en el 77% de los centros públicos de secundaria y en el 98% de los privados. Esto unido a la alta popularidad que tiene y que constataba un informe realizado en 2017 que aseguraba que es la lengua extranjera que más le gustaría aprender a la población adulta en Reino Unido, con una amplia diferencia sobre el francés.

Por Iván Alonso, corresponsal en Londres

3. Rusia. La cuarta lengua más demandada

La lengua española ocupa actualmente en Rusia un lugar preeminente, pese a que, por motivos históricos, ya desde el siglo XIX, el alemán y el francés han estado mucho más presentes en el tejido de la sociedad rusa. Además, en el siglo XX el inglés fue ganando puestos hasta situarse hoy día como la lengua extranjera más hablada y estudiada en el gran país eslavo.

La afición al español surgió en la época comunista. Primero a raíz de la Guerra Civil Española (1936-1939), cuando Stalin decidió enviar ayuda militar a la República, y después con la Revolución cubana (1953-1959). La Unión Soviética ayudó y financió también a Salvador Allende en Chile y al movimiento sandinista en Nicaragua. Fueron varias décadas después cuando la lengua española adquirió verdadera relevancia en la URSS y se extendió su estudio en escuelas y universidades.

Tras la desintegración de la URSS, en 1991, el interés por el español decayó en cierta medida, pero la semilla ya había prendido. En 2002, según un estudio del Ministerio de Educación ruso, en el país había 112.000 personas capaces de comunicarse en español. Muy lejos de los casi 7 millones de los que podían hacerlo en inglés, cerca de los 3 millones en alemán y unos 700.000 en francés.

En la actualidad, según José Aurelio Llaneza, agregado de Educación de la Embajada de España en Moscú, «la lengua castellana ocupa la cuarta posición en Rusia entre las lenguas más demandadas». El inglés, alemán y francés siguen por delante, pero «las distancias han disminuido». El director del Instituto Cervantes de la capital rusa, Abel Murcia, lo ratifica y asegura que «mientras las otras lenguas se han estancado en las preferencias de los rusos o están decreciendo, el español es la única en la que se está observando una tendencia al alza».

Ambos responsables constatan que en Moscú hay cuatro escuelas de enseñanza secundaria bilingües ruso-español, la Cervantes, Rosalía de Castro, Miguel Hernández y Pablo Neruda. Figuran en las listas de excelencia entre los mejores colegios de la capital, por delante incluso de las escuelas inglesas y francesas. En San Petersburgo hay otros cuatro colegios que imparten español de forma también «profundizada» y por todo el país hay decenas en donde la lengua de Cervantes se estudia como primero o segundo idioma extranjero.

Llaneza cuenta que acaba de regresar de un viaje a Piatigorsk, en el sur de Rusia, en donde funcionan en todo el entorno una decena de colegios que enseñan español y, el 11 de diciembre, partirá hacia Novosibirsk (Siberia) para firmar un memorando con el Ayuntamiento a fin de potenciar nuestra lengua en el sistema educativo local.

El agregado de Educación de la legación española, que cita información suministrada por el Ministerio de Educación ruso, sostiene que «en los centros de enseñanza superior de Moscú el español es ya la segunda lengua más solicitada después del inglés» y se debe a que está habiendo una gran demanda de profesionales con conocimiento de español ante las pretensiones de Rusia de intensificar su presencia en Iberoamérica. Con este objetivo y con el de influir en todos los países hispanohablantes, el canal de televisión internacional ruso RT creó su servicio en español igual que la agencia de noticias Sputnik.

Murcia explica que «el Instituto Cervantes de Moscú, inaugurado en 2002 por el entonces Príncipe Felipe de Borbón, se convirtió en 2010 en el primero en actividad docente entre todos los centros» de la organización. En 2014 siguió ocupando ese puesto de liderazgo, pero, tras la crisis que sacudió Rusia vinculada a la anexión de Crimea, la guerra en el este de Ucrania y las sanciones, bajó escalones. El Cervantes de Moscú, no obstante, se encuentra entre los cinco con mayor número de matriculaciones en sus cursos de español. En 2016, quedó en cuarto lugar por detrás de Nueva Delhi, Manila y Pekín. En 2017, en el quinto puesto por detrás de esas mismas ciudades y en el mismo orden más Argel en cuarto lugar. Y en 2018, Moscú sigue en la quinta posición, pero con Mánchester sustituyendo en el cuarto puesto a Argel. El Instituto Cervantes de Moscú tiene una media de 5.000 matrículas por año.

Su director cuenta que el Mundial de Fútbol 2018, que se celebró en Rusia entre el 14 de junio y el 15 de julio de este año, potenció de forma significativa la lengua española. «Cada uno de los ocho grupos tenía un equipo de un país de habla española», recuerda. Del grupo A al H estaban Uruguay, España, Perú, Argentina, Costa Rica, México, Panamá y Colombia. «Nuestros alumnos se iban a la calle Nikólskaya -lugar de reunión de todos los hinchas junto a la Plaza Roja- a practicar el español porque había un gran número de aficionados hispanoparlantes». relata Murcia.

Por Rafael M. Mañueco, corresponsal en Moscú

4. Estados Unidos. La expansión se ha moderado

A EE.UU. se le ha considerado muchas veces un país con oportunidades infinitas para el español. La pujanza demográfica de la comunidad hispana y su creciente fortaleza económica y política convertían a EE.UU. en el futuro del idioma: había proyecciones que lo situaban a mediados de siglo como el país con más hispanohablantes del mundo –por encima de México– e incluso se soñaba con un presidente hispano que culminara el ascenso político y cultural de una comunidad forjada en torno a esta lengua. El español es hoy el idioma de 58 millones de personas en EE.UU. y ese número seguirá creciendo a lo largo de este siglo. Las grandes proyecciones de antaño, sin embargo, empiezan a ser corregidas: el crecimiento del español no será tan espectacular como se auguraba en un principio y tenderá a estancarse con el paso de las generaciones.

«La ventana de crecimiento del español podría cerrarse», advierte Ignacio Olmos, director del Instituto Cervantes de Nueva York y coordinador de la institución en EE.UU. «Notamos una eventual recesión en el país», dice sobre la evolución del uso de nuestro idioma. Para Olmos, el ascenso del español en EE.UU. se debió no solo a la presión demográfica hispana, sino también a un hecho diferencial «el nuevo interés de las autoridades educativas norteamericanas por salir de su tradicional aislacionismo lingüístico». Como consecuencia, la enseñanza de lengua extranjera –con el español como gran protagonista– se extendió en el país, con políticas muy beneficiosas como la proliferación de escuelas «duales» (bilingües) en Nueva York, el mayor sistema de educación pública de EE.UU.

En los últimos años, la expansión del español se ha moderado por una acumulación de razones. La inmigración –sobre todo, de México– ha disminuido tras la superación de la crisis del 2008 y la mejora de la economía en el vecino del Sur. La tasa de natalidad de los hispanos de EE.UU. ha descendido a medida que se adaptan a los patrones sociales del país. Por último, la comunidad hispana sigue creciendo en comparación con el resto del país, pero cae el número de ellos que habla español. Por ejemplo, entre 2006 y 2015, el número de hispanos que hablan español en sus hogares pasaron de 31 a 37 millones; en ese mismo periodo, el porcentaje de todos los hispanos que hablan español en casa cayó del 78% al 73%.

Es solo una muestra de que el español podría no ser la excepción al «melting pot» cultural que es EE.UU. y que en el pasado se tragó a idiomas –muy potentes en algunas comunidades a finales del siglo XIX y principios del XX– como el alemán, el sueco o el polaco. La situación de que el abuelo habla en español a su nieto y éste le responde en inglés está cada vez más extendida. Según un estudio de Rubén Rumbaut, de la Universidad de California, solo el 5% de los mexicano-estadounidenses de cuarta generación habla español perfectamente.

En los últimos tres años, este factor ha sido azuzado por el clima político introducido por el ascenso al poder de Donald Trump. El presidente de EE.UU., que se negó a utilizar el español en su campaña electoral, ha basado parte de su mensaje en el odio y el miedo al inmigrante hispano. Según Olmos, el «trumpismo» ha espoleado una «criminalización del español», como un lenguaje que ataca la identidad original del país, y ha impuesto en algunos sectores de la población la «sensación de que se habla demasiado español». La consecuencia es que ha impactado en el español en todos los ámbitos: desde la reducción de subsidios para programas lingüísticos de enseñanza del idioma hasta los episodios de insultos en la calle a quienes hablan español.

Por Javier Ansorena, corresponsal en Nueva York

5. Portugal. Por detrás del inglés y del francés

El Ministerio de Educación portugués acredita, según sus últimos datos, que el español es el tercer idioma extranjero más hablado en Portugal, con un 14,8%. Le adelantan el inglés (59,6%) y el francés (21,5%), aunque sus cifras van en alza.

De hecho, el Instituto Cervantes de Lisboa atiende a unos 80.000 alumnos anuales. Además, los institutos portugueses contemplan el español como una de las lenguas optativas a partir del séptimo año.

Tampoco puede olvidarse que los programas de televisión y las películas no se doblan ya que esta industria no existe. Se emiten subtitulados, lo que divulga el castellano a través de series como «Cuéntame», muy popular también en Portugal.

Por Francisco Chacón, corresponsal en Lisboa

6. Alemania, Noruega, Finlandia y Dinamarca. Un idioma bien valorado

Según los datos de la Agencia Federal de Estadística, el número global de estudiantes de español ha aumentado en el conjunto de las distintas etapas educativas en Alemania en más de 20.000 personas solamente durante el último año. Si en el curso 2006-2007 los alumnos que estudiaban español eran 259.301, el 2,8% de todos los registrados por el sistema educativo alemán, en el curso 2016-2017, última estadística disponible, nos encontramos con que el número ha ascendido a 425.066, el 5,1%. La inmensa mayoría de ellos, 422.160, están en Bachillerato, donde se da la oportunidad de estudiar una segunda lengua extranjera.

Este número de estudiantes de español se ha cuadruplicado en la última década, en la que la Consejería de Educación de la Embajada de España en Berlín ha estado colaborando activamente con los correspondientes responsables de Educación en los Estados Federados y con la Asociación Alemana de Profesores de Español (DSV). En varios estados, como Bremen y Hamburgo, el español ha dejado de ser incluso tercera lengua extranjera y se ofrece ya como segunda lengua extranjera desde el sexto o séptimo curso. En varios estados federales, el español se ofrece ya en centros públicos de enseñanza primaria dentro de modelos bilingües. El único tramo educativo en el que la Filología Española retrocede es el universitario, que en el curso 2014-2015 contó con 976 alumnos y que en el 2017-2018 vio descender la cifra hasta los 884.

En Noruega, tras un ininterrumpido ascenso desde 2010 de los alumnos que optaban por el español como segunda lengua extranjera en la primaria, se observa un primer retroceso en los datos del curso 2015-2016, que quedaron los 58.715 desde los 60.970 del curso anterior. El español sigue ocupando en esa categoría el primer puesto, después del alemán con 51.546 alumnos y el francés como 22.684. La evolución es muy parecida en la secundaria. El número mayor de alumnos de español se concentra en el 8º curso (primer año de la escuela secundaria obligatoria) con porcentajes en torno al 33% y que en algunas zonas del país se van acercando al 50%. En Dinamarca y Finlandia el español es, junto al ruso, la opción que más ha crecido en la última década como segunda lengua extranjera.

Por Rosalía Sánchez, corresponsal en Berlín

7. Israel y territorios palestinos. Los datos no reflejan el interés real

Las cifras que maneja el Instituto Cervantes de Tel Aviv de estudiantes de español en Israel «no reflejan el interés que hay por el idioma», piensa Julio Martínez, director del Instituto Cervantes de Tel Aviv. El francés supera al español en las estadísticas como segundo idioma extranjero elegido en enseñanza secundaria en el Estado judío, por detrás del inglés, pero se trata de un país donde «el terreno es favorable debido a la fuerte presencia de judíos llegados de Argentina y Uruguay y al origen sefardí de parte de la población», que no olvida sus raíces españolas e incluso conserva el ladino. El «fuerte interés por la cultura hispana», que percibe Martínez, se verá recompensado en julio de 2019 con la celebración del Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas en Jerusalén.

En los territorios ocupados se repite esa misma situación de «fuerte interés» hacia el español, según fuentes consultadas en el Consulado General de la ciudad santa. Hay una «demanda creciente» en ciudades de Cisjordania como Ramala, Belén y Hebrón y los responsables culturales quieren aprovechar al máximo esa demanda para, de la mano del Instituto Cervantes de Amán, abrir aulas de español en estos lugares. El objetivo, sin un plazo por ahora, sería que Jerusalén contara con un Cervantes propio.

Por Mikel Ayestaran, corresponsal en Jerusalén

8. Brasil. El español ya no es obligatorio

Brasil insiste en ser una isla linguística pese a las siete fronteras que tiene con países de lengua española. La enseñanza del español en Brasil vive avances y retrocesos desde 1942, cuando fue realizada una de las primeras reformas curriculares en la escuela secundaria, pero entró siempre de forma opcional.

En los años 60 el idioma salió de los colegios por el refuerzo de acuerdos educativos con Estados Unidos, pero con el fortalecimiento del Mercosur, el idioma se volvió finalmente obligatorio, a partir del 2005. El avance fue también fruto de esfuerzos del Gobierno español, que apoyó la iniciativa del entonces presidente Luiz Inácio Lula da Silva, con inversiones en capacitación de profesores, incluso en clases virtuales, para alcanzar los rincones de un país gigantesco.

Pero ni el importante flujo de negocios con el Mercosur ni la relevancia de las inversiones españolas, fueron suficientes para mantener la «Ley del Español», que fue revocada el año pasado por el actual presidente Michel Temer. Los motivos para dejar apenas el inglés como obligatorio en las escuelas públicas, fueron la necesidad de ese idioma en el mercado de trabajo y por tratarse del idioma más extendido del mundo.

El fin de la obligatoriedad provocó protestas, especialmente entre profesores de español, en paro tras la nueva norma. Algunos estados como Rondonia y Rio Grande do Sul, organizaron movimientos para retomar la enseñanza en sus estados, aprovechando que la ley dejaba esa decisión para los congresos locales.

Un grupo de profesores de la Universidad Federal de Rio Grande del Sur (UFRGS), creó un movimiento para pedir el regreso de la obligatoriedad del idioma en las escuelas secundarias. El estado, que fue poblado inicialmente por misioneros españoles, tiene frontera con Argentina y Uruguay, países con los que comparte la cultura gaucha.

Con el apoyo de otras universidades, el grupo se organizó en redes sociales bajo la etiqueta #FicaEspanhol (Quédate español) y consiguió la aprobación de un proyecto de ley en el congreso local.

Uno de los problemas para el fin de la ley a nivel federal fue la dificultad de atender la demanda de profesores que serían necesarios en un país con 5.570 municipios.

Las última noticia en ese tema surgió a principios de noviembre, cuando Brasil y España firmaron un acuerdo para instalar escuelas públicas de portugués y español en áreas de frontera, que enseñarán los idiomas desde los primeros años, cuando la capacidad de aprender es mucho mayor.

La iniciativa de la Organización de los Estados Iberoamericanos (OEI), también cuenta con el apoyo de Portugal. El secretario general de la OEI, Mariano Jabonero, estuvo en Brasil para firmar el acuerdo con el ministerio de Educación brasileño.

La idea del proyecto, que se ejecutará a partir del 2019, es promover escuelas bilingües y la interculturalidad en los municipios que tienen fronteras en las que se habla portugués y español.

«Este programa es una propuesta de educación que promueve un diálogo entre iguales, entre personas y culturas en las lenguas maternas más difundidas en estos países: el portugués y el español», declaró Jabonero durante la visita.

Por Verónica Goyzueta, corresposal en Río de Janeiro

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