Punto de partida: Un video al límite [acerca de Cinco segundos de horizonte de Mario Montalbetti]

Punto de partida: Un video al límite [acerca de Cinco segundos de horizonte de Mario Montalbetti]
IMAGEN: JEANNETTE EHLERS, BLACK BULLETS (2012)

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Mario Montalbetti, Cinco segundos de horizonte (Jámpster Libros, 2018)

This exists only in our own minds, that is not in any place,
nowhere. Possibly then it does not exist.
John Ashbery, «The System»

La poesía de Mario Montalbetti encuentra en libros como este su mejor aspecto: salir del poema cerrado hacia una estructura expansiva, dedicada a plegarse y desplegarse en pos de una intención más abarcadora. En ese sentido, toda exploración es genuina. Aunque reiterase la palabra «lenguaje» o la palabra «chihuahua», no importa. Salimos del juego de componer un-poema-sobre-la-primavera y entramos en otra cosa; el verso y el lenguaje no se dirigen hacia ninguno de los puertos estandarizados.

Tomé algunos apuntes a partir de mi lectura. No creo que una mirada lineal pudiera ser más útil para recorrer esta obra.

Un video al límite |

El área como tema, como espacio-poema (o poemaespacio) | Pero el lector no es un geógrafo, ni lo es el poeta, entonces el territorio puede contradecirse, no entrar en la ley | No se trata de alquilar u ocupar un espacio reservado para, sino de extender aquel discurso ya usado un poco más; disputarle su valor de única bandera de sentido en cuanto producto inalterable |

El tiempo-poema es otra cosa |

Los griegos: «Ellos midieron el tamaño del ser como un sastre / mide las mangas, el cuello, el tiro de un traje nuevo; midieron / incluso el tiempo que le demoraría al ser vestir bien y convinieron / en que era demasiado largo, hicieron ellos todo eso mucho antes / de que esto existiera». | El espacio no da cuenta de avances ni retornos, [los griegos] podría reemplazarse por [cuando nosotros somos los griegos] y así funcionaría la idea |

La medida anterior a la existencia, espacio del poema |

«la contundencia de un color, es decir, una visión»: el video, espacio del poema | Sin edición, sin efectos más que las interferencias de lo humano, sin errores más que su confusión con la ley | ¿Qué debería decirnos ese color?

«El obstáculo es el mundo»: no el lenguaje o lo que podemos decir del lenguaje; no es el sujeto un filólogo obstaculizado por el deseo que emanan las palabras, erotizado por esa pausa que llamamos «significado», o por la improductividad de una ciencia; lo que el sujeto no puede es atravesar el mundo sin abrir los ojos |

«nada seduce más al hombre que un abismo» |

the element of crime
Lars von Trier, El elemento del crimen (1984)

El sujeto es un filólogo obstaculizado por el deseo que emanan las palabras |

«Los funerales de Atahualpa de Luis Montero. Todo lo que ves / aquí, la religión, el tesoro, la luz que cae, la manta verde sobre / la que yace el inca, el inca mismo, la cornisa asiria, los escara- / bajos que el poeta Cisneros creyó ver en sus orejas, todo es falso». | ¿Y todo lo que no ves? El espacio del poema se reserva como falso, ¿acaso porque en esa anterioridad griega no hubiera valores de opuestos? | Aquí nadie va a usar armas, tranquilos —musita el filólogo-fantasma—, pero el propio autor declaró que «el poema no miente porque arma sus normas», entonces ¿qué es lo falso? |

En El elemento del crimen, film referido en el libro, el detective Fisher adopta el método de comportarse como el criminal al que persigue para llegar hasta él. Todo sucede en una realidad de hipnosis | Así como en el poema «El inspector y la puta» una mujer llama erróneamente al yo «Mr Mundy», Fisher no es Fisher desde un principio ni el sujeto del poema es Mundy y al mismo tiempo lo son. Un Pescador de intra-Mundos recorre el fuera de la ley de lo nombrable; algo así es la poesía |

¿Qué queremos escuchar de él, de su espacio, en un espacio que hace las veces de su espacio? |

the perfect human

 

«Este desierto / horrible se interpone una vez más / entre nosotros». | Lo que se interpone es el acto de percibir el espacio, la conciencia del movimiento y el roce, eso que llamamos escritura cuando se desdobla |

Montalbetti escribe «El peruano perfecto» en un guiño al cortometraje de Leth | La repetición de «El hombre…» como sujeto sintáctico a lo largo del poema construye un cuadro aséptico y zoológico similar al de Leth | Un cautiverio del ser-humano, del ser-peruano, una artificiosidad demandada como naturalidad; una ley, otra vez, que es la misma Ley («The System», diría Ashbery) que no soporta a la poesía |

«Las aves dibujan círculos / cada vez más estrechos.» |

«Y luego sigue con la mirada las evoluciones de / la mancha blanca de saliva deformándose en el aire durante su caída. / Digamos que dura cinco segundos». | El tiempo siempre insuficiente, el parpadeo hipnótico, rozando el pasaje órfico, el poema funda su no-lugar y los surcos de su deseo | Cinco segundos | Luego usted podrá volver a su perfecta secuencia humana |


diego-l-garciaDIEGO L. GARCÍA (Berazategui, 1983). Profesor en Letras. Escribe poesía y crítica literaria. Entre sus publicaciones se encuentran: Fin del enigma (Editorial Municipal de Berazategui, 2011), Hiedra (La Luna Que, 2014), Ruido invierno (La Luna Que, 2015), Esa trampa de ver (Añosluz, 2016), una voz hervida (Jámpster, 2017; en coautoría con Ivankan), Una cuestión de diseño (Barnacle, 2018) y fotografías (Zindo & Gafuri, 2018). Su blog es: http://margendelpoema.blogspot.com.

 

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