Las razones (interesadas) que empujan a Estados Unidos a ‘impulsar revoluciones’

Los acontecimientos en Venezuela traen a la memoria algunas de las intervenciones militares, políticas y económicas de Estados Unidos por todo el mundo. La mayoría de los países invadidos aún no se han repuesto y siguen destruidos.

Hillary Clinton con el ejército estadounidense. Kevin Lamarque / AFP

Hillary Clinton con el ejército estadounidense. Kevin Lamarque / AFP

La película Estado de sitio (1972) dirigida por Costas-Gavras refleja en su escena final la impotencia de la resistencia contra la injerencia estadounidense. Ni 24 horas después de quitarse de en medio al agente más peligroso de la CIA en Uruguay, los tupamaros ven como en un avión llega su sustituto. La rueda seguirá girando. 

El conflicto venezolano ha pasado a una nueva fase tras la demostrada intervención estadounidense, algo que trae a la memoria ciertas presencias de Estados Unidos (EEUU) alrededor del mundo. En la propia Venezuela, la autoproclamación de Guaidó y el apoyo de Trump no son el primer intento de desestabilizar gobiernos chavistas. Ya en 2002 el ‘Carmonazo’ fue el momento de mayor inestabilidad en el país.

Entre 1798 y 1895 se produjeron 103 intervenciones militares de EEUU por todo el planeta, según Howard Zinn. Si bien la manera y los métodos cambian históricamente, hay una estructura de presiones que se mantiene a lo largo del tiempo. 

¿Cuándo se produce la injerencia de EEUU?

“Las intervenciones de EEUU en América Latina se producen, sobre todo, cuando creen que su influencia sobre esos países corre peligro”

Estados Unidos, un país que irónicamente surgió de la lucha contra el colonialismo inglés, llama a no reconocer gobiernos o a la rebelión por razones muy concretas. La respuesta fácil pueden ser las materias primas, pero a veces el motivo es incluso menos trascendental. Roosevelt, como prueba de la beligerancia natural del país, escribió en 1897 a un amigo en una carta: “Agradecería casi cualquier guerra, pues creo que este país necesita una”. 

“Las intervenciones de EEUU en América Latina se producen, sobre todo, cuando creen que su influencia sobre esos países corre peligro”, dice Emir Sader, politólogo brasileño. “Eso ha sido siempre así, ya que han intervenido en países de pocos recursos naturales importantes de América central. La importancia de las materias primas acentúa la disposición a intervenir o intentar desestabilizar los gobiernos, como es el caso de Venezuela”, concluye el politólogo brasileño. 

“Las claves son el interés económico, que tiene que ver con el interés de las empresas privadas, la previsión energética para mantener el sistema económico y la seguridad en un sentido amplio de la palabra”, cuenta Natalia Millán, Doctora en Ciencia Política y profesora de la UCM. 

La historia demuestra que las intervenciones de EEUU —principalmente durante la Guerra Fría— no atendían tanto a razones sino a relaciones diplomáticas de cara al futuro. Durante el pulso con la URSS, bastaba que un gobierno guiñase el ojo hacia el socialismo más suave para que desde Norteamérica se pusieran manos a la obra. 

Las batallas en Latinoamérica

El 28 de junio de 2009, Manuel Zelaya era depuesto de su cargo de presidente de Honduras a la fuerza, tras unos meses en los que proponía una reforma agraria y constitucional. Tuvo que abandonar el país y sufrió amenazas por si pretendía volver, tal y como se cuenta en el documental Quién dijo miedo, Honduras de un golpe.  Un golpe del que se reconoce y reafirma Hillary Clinton como líder. 

“Se desacredita a un mandatario, luego se aplican sanciones y por último se incita al golpe de Estado”

Hasta lo acontecido en Venezuela, este había sido el último despertar de EEUU en el sur del continente. Nazanín Armanian asegura que las claves de los golpes en América Latina siguen un patrón: “Se llevan a cabo campañas de desinformación para desacreditar a un mandatario. Luego se aplican sanciones y, por último, se incita al golpe de Estado”. De las ruinas posteriores, mejor ni hablar: “La caravana de inmigrantes hacia EEUU se debe a las guerras en el Triángulo Norte —Guatemala, Honduras y El Salvador— respaldadas por EEUU”, dice Armanian.

En Brasil, por ejemplo, el exempleado de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), Wayne Madsen, asegura que se usaron cientos de organizaciones para desatar protestas callejeras y tratar de convertirlas en revoluciones para derrocar a Dilma Rousseff en 2014. “Lo que alarmó a EEUU fue sobre todo la intención de Rousseff de colocar cables de fibra óptica a través del Atlántico hacia Europa para lograr su propio sistema de telecomunicación independiente”, sugiere Armanian.

Cuba en 1950, Bolivia y Brasil en 1964, República Dominicana en 1965, Chile en 1973, Argentina en 1976, El Salvador en 1981 o Haití en 2003 son algunas de las injerencias clásicas. 

Las intromisiones en África

“Liberia era nuestra propia colonia en África”

Entre 1945 y 1970, Washington utilizó el poderío militar de los Marines y la División Aerotransportada 82, la intervención clandestina de la CIA, e incluso organizaciones como la Agencia para el Desarrollo Internacional (AID) o la Agencia de Información de EEUU (USIA) para establecer focos de presión política, según apunta Abraham F. Lowenthal en De la hegemonía regional a las relaciones bilaterales complejas: Estados Unidos y América Latina a principios del siglo XXI.

Si América Latina siempre ha sido considerada el patio trasero de EEUU, el continente africano ha sido su campo de pruebas. Un territorio indómito y desconocido, pero por el que la CIA ha ido dejando huellas gigantes y dramáticas. Aunque en la historia no se encuentren colonias de Estados Unidos, y sí de Francia, España o Reino Unido, un cargo del Departamento de Estado llegó a decir reconocer que tenían territorios bajo su total control: “Liberia era nuestra propia colonia. Queríamos profesionalizar el ejército”, recoge Mark Huband en África después de la Guerra Fría.

Zaire fue el Estado pivote que sirvió para hacer girar todo el continente hacia la órbita estadounidense

Mobutu en Zaire (ahora República del Congo) fue el Estado pivote que sirvió para hacer girar todo el continente hacia la órbita estadounidense durante la lucha ideológica de la Guerra Fría. Apoyos millonarios de la CIA y el FMI que financiaron a Savimbi en Angola, Samuel Doe en Liberia, o Compaoré en Burkina Faso son sólo algunos de los ejemplos de injerencia estadounidense al sur de España. 

Actualmente, el control de zonas estratégicas sigue siendo primordial para EEUU en África. “Rara vez se pronuncian públicamente sobre algo —como se está haciendo con Venezuela—, pero se sigue poniendo el foco sobre control de zonas clave comerciales, como el canal de Mozambique” dice Gonzalo Vitón, miembro del Grupo de Estudios Africanos de la UAM. “Actualmente los focos están donde el terrorismo internacional es más fuerte, como la zona del cuerno de África, la zona del Sahel (sobre todo el norte de Nigeria y Mali quizá), y parte del norte de África como Libia”. 

De Yemen a Japón, el control sobre medio mundo

“Equipar y entrenar grupos rebeldes en contra de un gobierno es una injerencia a la soberanía nacional”

¿Y de qué depende que EEUU entre a condicionar el mapa que es Oriente Medio y Asia? Fuera de la versión oficial que es la “guerra contra el terrorismo”, los hidrocarburos entran en escena rápidamente: “El petróleo aparece como un conductor claro. Mantener influencia y/o control en Oriente Medio es clave para su política energética. Una lectura de la guerra en Irak sería que EEUU buscó estabilizar la oferta global, permitir la libre incorporación de petróleo iraquí en el mercado global y permitir a grandes conglomerados occidentales de esta industria generar grandes beneficios”, cuenta Gabriel Garroum, investigador del Departamento de Estudios de la Guerra en el King’s College de Londres. Otro punto clave es mantener a Irán a raya, así como defender a Israel: “Se entiende que cualquier movimiento que se lea como posible peligro para Israel será contrarrestado con algún tipo de intervención”, comenta.

La injerencia en Siria, de la que apenas quedan las ruinas, es la más sonada de los últimos años: “No se puede entender la guerra en Siria sin la estrategia geopolítica internacional”, asegura Natalia Millán. “Equipar y entrenar grupos rebeldes en contra de un gobierno es una injerencia a la soberanía nacional de ese país para muchos. Si consideras injerencia suministrar ayuda no letal a los rebeldes, eso empieza a suceder en 2012. Si consideras injerencia suministrar armas a los rebeldes, alrededor de junio 2013”, concluye Garroum.

“De Vietnam salieron escaldados y no han vuelto, con excepción de Indonesia en 1975”

Pero EEUU no solo actúa de manera velada en Siria: “Yemen ocupa bastante menos portadas que Siria, y muchas menos de las que ocupó Irak en su momento. Aunque parece que hay una disminución del papel de EEUU en Oriente, aparentemente de manera voluntaria y un ascenso de Rusia como agente en la región. El caso de Siria (negociaciones de Astaná) es meridiano en ese sentido”. 

A police officer prepares for the execution of Wadah Refat, 28, and Mohamed Khaled, 31, who were convicted of raping a twelve-years-old boy in Aden

Un oficial de policía prepara la ejecución de Wadah Refat y Mohamed Khaled, convictos por violación. REUTERS/Fawaz Salman 

 

“La más famosa ha sido Vietnam, pero en Asia de alguna manera han fracasado. Después de eso, no ha habido intervenciones directas. Salieron escaldados y no han vuelto, con excepción de Indonesia en 1975”, asegura Florentino Rodao, catedrático de la UCM especializado en Historia de Asia.

“En Asia ha existido el sistema de seguridad a través de pactos bilaterales. Sobre todo el acuerdo entre EEUU y Japón. Hay otros ejemplos como la base militar en Corea del Sur y Guam. Ahora empieza a permitir que los propios países asiáticos tengan relaciones entre ellos, que antes les molestaba”, concluye Rodao.

Las acciones en Líbano en 1975, Afganistán en 1978, Irán en 1983, Irak en 1994 no son más que una segunda parte de la división y la tensión en Oriente Medio, iniciada por el Imperio británico con Thomas Lawrence en 1914, historia que recoge el clásico Lawrence de Arabia (1962).

Las dictaduras donde EEUU no interviene

Como si viviesen en el País de las Maravillas, hay países que han vivido al margen de la intervención militar de EEUU. Se debe a dos elementos: “El primero es que hay aliados estratégicos y no necesitan intervenir, como es el caso de Israel, Pakistán o la dictadura de Arabia Saudí”, cuenta Natalia Millán. “Los derechos humanos y el feminismo son agendas que se consideran blandas porque, en cuanto hay contradicciones con intereses políticos y económicos, priman estos últimos”. 

“Otro camino que han asumido otros países es la llamada teoría de la disuasión, en la que no necesitas tener las mismas armas nucleares que EEUU, sino un arsenal que haga daño”, explica Millán. Ese ejemplo sirve para Corea del Norte, que gracias a su plan nuclear mantiene su territorio fuera de injerencias americanas. 

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