El ‘top ten’, el ‘top manta’ o el ‘top-less’

Muchas locuciones inglesas con ese término se pueden traducir al español con mayor riqueza léxica

Activistas de Femen en Hamburgo, este pasado 8 de marzo.
Activistas de Femen en Hamburgo, este pasado 8 de marzo. PATRIK STOLLARZ AFP/ GETTY IMAGES 

 

El idioma español dispone de una cantidad de recursos propios que ya quisieran para sí muchas empresas endeudadas. Y sin embargo sigue pidiendo préstamos.

En la lengua española, los recursos propios son todas las piezas y raíces de las que disponen nuestro léxico y nuestra gramática. Los préstamos absurdos son los términos y expresiones de otras lenguas que traemos a nuestra conversación y a nuestros textos sin necesidad alguna. Y el alto interés que pagamos lo constituye el hecho de que estos vocablos depredadores acaben aniquilando opciones autóctonas más precisas y a menudo más bellas (si bien esto último pertenece a la subjetividad de cada cual), que se quedarán desplazadas y aburridas en su rincón.

Uno de esos términos invasivos es el inglés top, que nos rodea por doquier. “Ha entrado en el top 10” (o aún peor, en el top ten), “ficharemos a un jugador top”, “es una top-model”, “lo compré en el top manta” o “tomó el sol en top-less”.

El término top sirve en inglés para muchas funciones. Por lo común, designa la parte de arriba de algo. Pero muchas locuciones inglesas que lo incluyen se pueden traducir al español con mayor riqueza léxica. Así, at the top of de hillviene a ser “en la cumbre de la colina”; at the top of the tree equivale a “en la copa del árbol”; y at the top of the list significa “a la cabeza de la lista” o simplemente “en cabeza”.

Del mismo modo, “los top ten” son “los diez mejores”; y top-model se puede traducir como “supermodelo” (opción que avanza con firmeza frente al término inglés que llegó con tantas pretensiones). También cabe sustituir “lo compré en el top manta” por “se lo compré a un mantero”. Un jugador top es “un jugador cumbre” (tercera acepción académica). Y en cuanto a top-less…

Top-less (adaptado a veces como “toples”) significa literalmente “sin lo de arriba”, expresión muy fácil de entender en el contexto playero.

Anoté en 1998 la alternativa “en tetas”, que oí a una bañista (“voy a tomar el sol en tetas”, frente a “voy a tomar el sol en top-less”), y sospeché que detrás de ese hallazgo se ocultaba el genio del idioma, un personaje lento pero certero que a veces posee a los hablantes para reconducir ciertas tendencias extraviadas (en este caso, tal vigilancia no tiene nada que ver con la moral y las buenas costumbres).

Hubo quien ridiculizó esa alternativa, pero ahora la locución “en tetas” figura en el banco de datos de la Academia (“puede ser cazada en tetas en la playa”, dice uno de los registros) y ofrece 3.290.000 resultados en Google, de los cuales 70.000 corresponden a “el sol en tetas” (hace dos años eran 40.000). Incluso en la serie Cuéntame (capítulo 243, marzo de 2013) un niño nos cuenta que Lola, la prima inglesa de los Alcántara, “se ha puesto en tetas”.

Y también leemos noticias como “Las Femen boicotean en tetas a Berlusconi” y declaraciones como “Quiero tomar el sol en tetas en la playa y que nadie venga a decir nada”.

Puede entenderse que alguien juzgue malsonantes esas expresiones. En tal caso dispone de alternativas como “en monoquini”, “con el pecho al aire”, “sin sujetador” o “con el pecho desnudo”, incluso el irónico “a pecho descubierto”.

Pero todos estos recursos propios del español referidos aquí para sustituir a top ten, top-model, top manta o top-less no les bastan a algunos periodistas y hablantes que nos endeudan a todos mientras nuestros propios ahorros empiezan a devaluarse.

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