CÓMO SER PERFECTO (SEGÚN RON PADGETT)

Ron Padgett (Tulsa, Oklahoma, 1942) cobró notoriedad en 2016 gracias a la película Patterson de Jim JarmuschEl mismo Padgett ironizaría esto más tarde en una entrevista: “¡Me he vuelto famoso!”. Esa ironía y sentido del humor impregnan toda la obra de este poeta que, mucho antes de la película de Jarmusch, era ya imprescindible para una minoría de lectores.

Sería arduo repasar la trayectoria vital de un poeta, ensayista, traductor y narrador cuando hablamos de alguien como Padgett, que comenzó a escribir a la temprana edad de diecisiete años cuando fundó la revista literaria The White Dove Rewiev. Más interesante sería atender a la esencia de su particularísima poética, atenta siempre a la callada voz de los objetos cotidianos que, en su mirada, cobran un nuevo e inesperado relieve. Frente al insaciable instinto poético del escritor todo parece renacer bajo una luz reveladora, sin importar si se trata de un “vulgar” martillo o una “simple” caja de cerillas (palabras entre comillas porque en el mundo del poeta estadounidense ambas ostentan un claro sentido relativo).

Quienes hayan visto Patterson entenderán hasta qué punto la visión de Padgett está cargada de ironía y ligereza, de rechazo hacia las formas solemnes y trascendentales de la actividad poética; recordarán que el protagonista no es más que un “simple” conductor de autobús, disciplinado en su trabajo, que recorre cada día las calles de la ciudad de manera mecánica, sumido, aparentemente, en el langour de la existencia. Pues Patterson es un sonámbulo, pero un sonámbulo que duerme para este mundo mientras ejerce su vigilia en otro: el de la poesía. 

Patterson y Padgett comparten el mismo asombro ante la finitud de las cosas, sin importar si estas pertenecen al elevado mundo de la belleza artística, o al de los objetos corrientes, dado que ambos están igualmente sometidos a la erosión del tiempo. Por esta razón, para la mirada del poeta puede ser igual de trascendente hablar sobre un cuadro de Rembrandt que sobre un martillo “made in USA”.

De ese inventario poético del mundo inmediato surge Cómo ser perfecto, un poema en el que Padgett condensa toda su irreverencia e incisivo sarcasmo, pero también su profunda sabiduría vital. Subir una escalera, dormir o comer una naranja por las mañanas dejan de ser actos banales para convertirse en los verdaderos fundamentos de una vida lograda. Mantener las ventanas limpias puede ser tan importante para el autor como superar el miedo o la ambición desmedida, usar zapatos cómodos tan relevante como meditar acerca del mundo espiritual. La reflexión filosófica y la resolución de pequeños problemas prácticos parecen fundirse en un todo indivisible en el que “vulgar” y “simple”, como dijimos, pierden toda significancia.

Frente a las grandes disquisiciones acerca de la felicidad, el sentido de la vida, el ser y el no ser, Padgett nos ofrece una simple indicación: “Mira el pájaro que está allí”.

                                                                    Cómo ser perfecto

Todo es perfecto, querido amigo.

—Jack Kerouac

Duerme.

No des consejos.

Cuida tus dientes y encías.

No tengas miedo a nada que esté fuera de tu control. No tengas miedo, por

ejemplo, de que el edificio se caiga mientras duermes, o de que alguien a quien

amas muera súbitamente.

Come una naranja todas las mañanas.

Sé amable. Te hará feliz.

Eleva tus latidos a 120 pulsaciones por minuto durante 20 minutos

cuatro o cinco veces por semana haciendo cualquier cosa que te guste.

Desea todo. No esperes nada.

En primer lugar, cuida las cosas que están cerca de tu casa. Ordena tu cuarto

antes de salvar al mundo. Luego salva al mundo.

Ten en cuenta que el deseo de ser perfecto es quizás la expresión encubierta

de otro deseo –ser amado, tal vez, o no morir.

Haz contacto visual con un árbol.

Sé escéptico a toda opinión, pero trata de encontrar algún valor en cada

una de ellas.

Viste del modo que te guste tanto a ti como a quienes te rodean.

No hables rápido.

Aprende algo cada día. (¡Dzien dobre!)

Sé amable con las personas antes de que tengan la ocasión de portarse mal.

No te enojes por más de una semana, pero no olvides aquello que te hizo enojar. Mantén tu ira al alcance de la mano y obsérvala, como si fuera una bola de cristal. Luego agrégala a tu colección de bolas de cristal.

Sé fiel.

Usa zapatos cómodos.

Planifica tus actividades para que reflejen un equilibrio grato

y variedad.

Sé amable con los mayores, incluso aunque sean odiosos. Cuando llegues a

viejo, sé amable con los jóvenes. No les tires tu bastón cuando te llamen abuelo. ¡Son tus nietos!

Vive con un animal.

No pases demasiado tiempo con grandes grupos de personas.

Si necesitas ayuda, pídela.

Cultiva una buena postura hasta que se vuelva natural.

Si alguien asesina a tu hijo, consigue un arma y vuélale la cabeza.

Planifica tu día para que nunca debas correr.

Muestra tu aprecio a las personas que hacen algo por ti, incluso aunque les

hayas pagado, incluso aunque te hagan favores que no pediste.

No malgastes el dinero que podrías dar a aquellos que lo necesitan.

Espera que la sociedad sea defectuosa. Luego llora cuando te des cuenta de que es mucho más defectuosa de lo que creías.

Cuando pidas algo prestado, devuélvelo en mejores condiciones.

Utiliza objetos de madera en lugar de objetos plásticos o metal, tanto como sea posible.

Mira el pájaro que está allí.

Luego de la cena, lava los platos.

Cálmate.

Visita países extranjeros, excepto aquellos cuyos habitantes hayan

expresado su deseo de matarte.

No esperes que tus hijos te amen, pueden, si quieren.

Medita acerca de lo espiritual. Luego ve un poco más allá, si tienes ganas.

¿Qué hay allá afuera?

Canta, cada tanto.

Sé puntual, pero si llegas tarde no des una larga y detallada

excusa.

No seas demasiado auto-crítico ni  demasiado auto-complaciente.

No pienses que el progreso existe. No es así.

Sube las escaleras.

Imagina qué querrías que ocurra, y luego no hagas

nada que lo convierta en algo  imposible.

Desconecta tu teléfono al menos dos veces por semana.

Mantén limpias tus ventanas.

Extirpa cualquier indicio de ambición personal.

No uses la palabra extirpar muy a menudo.

Perdona a tu país de vez en cuando. Si eso no fuera posible, vete

a otro país.

Si estás cansado, descansa.

Siembra algo.

No deambules por las estaciones de trenes murmurando: “¡Todos vamos a

morir!”

Cuenta entre tus verdaderos amigos a gente de diferentes momentos de tu vida.

Disfruta de los pequeños placeres, como el placer de masticar, el placer del agua caliente corriendo por tu espalda, el placer de una brisa fresca, el placer de quedarse dormido.

No exclames: “¡No es maravillosa la tecnología!”.

Aprende a estirar tus músculos. Estíralos todos los días.

No te deprimas por envejecer. Te hará sentir más viejo.  Lo cual es deprimente.

Haz una cosa a la vez.

Si te quemas un dedo, ponlo en agua fría de inmediato. Si te martillas

el dedo, sostén tu mano en el aire durante veinte minutos.

Los poderes curativos del frío y de la gravedad te sorprenderán.

Aprende a silbar a un volumen ensordecedor.

Mantén la calma en una crisis. Cuanto más crítica la situación, más tranquilo debes permanecer.

Disfruta del sexo, pero no te obsesiones con él. Con excepción de breves períodos durante tu adolescencia, juventud, mediana edad y vejez.

Contempla todo opuesto.

Si te asalta el temor de que has nadado muy mar adentro, da la vuelta y regresa al bote salvavidas.

Mantén tu niño vivo.

Responde tus cartas sin demora. Utiliza estampillas atrayentes, como la que tienen un tornado.

Llora de vez en cuando, pero nada más cuando estés solo. Luego agradece

cuánto mejor te sientes. No te avergüences por sentirte mejor.

No aspires humo.

Respira hondo.

No seas impertinente con la policía.

No te bajes de la acera hasta que hayas recorrido toda la calle. Desde la acera puedes estudiar a los peatones que están atrapados en el medio del enloquecido y ruidoso tráfico.   

Sé bueno.

Recorre diferentes calles.

Hacia atrás.

Recuerda la belleza, que existe, y la verdad, que no. Mira que la

idea de verdad es tan poderosa como la idea de belleza.

Permanece fuera de la cárcel.

En la madurez, conviértete en místico.

Usa la nueva fórmula con control del sarro del dentífrico Colgate.

Visita a amigos y conocidos en el hospital. Cuando sientas que es

tiempo de retirarte, hazlo.

Sé honesto contigo, diplomático con los demás.

No te vuelvas loco. Es una pérdida de tiempo.

Lee y relee grandes libros.

Cava un pozo con una pala.

En invierno, antes de ir a dormir, humidifica el cuarto.

Comprende que las únicas cosas perfectas son una puntuación de 300 en un partido de bowling y un partido de béisbol con 27 bateos, 27 outs.

Bebe mucha agua. Cuando te pregunten qué quieres beber,

di: “Agua, por favor”.

Pregunta: “¿Dónde está el baño?”, pero no: “¿Dónde puedo orinar?”

Sé amable con los objetos.

Comenzando a partir de los cuarenta, realiza un chequeo médico cada tanto

con un médico de confianza que te haga sentir a gusto.

No leas el periódico más de una vez al año.

Aprende a decir “hola”, “gracias”, y “palitos chinos” en mandarín.

Eructa y tírate pedos, pero en silencio.

Sé especialmente amable con los extranjeros.

Ve teatro de sombras e imagina que eres uno de los

personajes. O todos ellos.

Saca la basura.

Ama la vida.

Da el cambio exacto.

 

 

Imagen: Dominio público

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