el placer de la poesia culinaria

el placer de la poesia culinaria

Me gustan los corazones de alcachofa cocidos en su punto, tiernos y untuosos. Dentro de ese corazón colocamos un huevito de codorniz escalfado y sobre este un poco de caviar o una cucharita de huevas anaranjadas de salmón. Nada más.

Me gustan los corazones de pollo en brocheta, asados en el fuego, adobados antes en pimentón de la Vera algo picante, vino blanco, ajo machacado, laurel, tomillo.

Me gustan los corazones de las cebolletas también asadas, regadas simplemente con romesco.

Me gusta tu corazón porque nunca me mintió ni me traicionó, ni me olvidó sobre el barro del silencio. Nada menos.

Publicado por GASTROPITECUS GLOTÓN

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