«Clipnosis», la técnica definitiva para desactivar a un gato

Aplicar una pinza detrás de su cuello les sume en un estado de inmovilidad y relajación

«Clipnosis», la técnica definitiva para desactivar a un gato

La hipnosis, considerada como un comportamiento de inmovilidad, aparece en todo tipo de animales, desde insectos, reptiles, aves a mamíferos. Cuando se encuentran en esa situación, se quedan quietos y desconectados de los estímulos externos, por diferentes causas. Por ejemplo, resulta que los ratones, ratas, conejos, cobayas y gatos se quedan «hipnotizados» cuando la madre les coge del cuello con sus mandíbulas.

Investigadores del la facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad Estatal de Ohio (EE.UU.), dirigidos por Tony Buffington, descubrieron que es posible aprovecharse de este fenómeno para inducir que los gatos se queden parcialmente inmóviles, con vistas a realizar tratamientos veterinarios. Basta con usar unas pinzas para presionar con cuidado la piel del cuello de los animales.

En un estudio que se publicó en Journal of Feline Medicine and Surgery, los investigadores concluyeron que la pinza basta para lograr la «clipnosis», o inhibición del comportamiento inducida por pellizco, lo que relaja a la mayoría de los gatos incluso en situaciones potencialmente estresantes.

En su estudio, 30 de 31 gatos quedaron «hipnotizados» después de que los veterinarios les aplicaran una pinza metálica de papelería. En ese momento, la cola de los gatos se curva bajo su cuerpo, que también se contrae, y el animal se queda pasivo.

Las pruebas confirmaron que las pinzas no dañaban la piel ni el flujo sanguíneo, puesto que ejercen una presión moderada y se usan durante solo unos minutos. Los análisis de presión sanguínea, tasa cardiaca o temperatura corporal mostraron que su respuesta no respondía al miedo ni al dolor.

Según sugirieron los autores, parece ser que la pinza evoca la sensación que tienen los cachorros de gatos cuando son transportados por sus madres. De hecho, observaron que los felinos más jovenes son más sensibles.

Al usar los clips, «los gatos generalmente parecieron estar más contenidos y menos asustados, incluso a veces ronronearon, durante los procedimientos veterinarios», escribieron los autores del estudio.

Además, observaron que la respuesta se incrementaba si se repetía el tratamiento, en el transcurso de tres meses, lo que sugiere, según los autores, que esta técnica se puede usar para tranquilizar a los gatos cuando hay que cortarles las uñas o en exámenes físicos, extracciones de sangre y vacunaciones. De hecho, en la actualidad se comercializan pinzas para veterinarios basadas en este principio.

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