Definición de antisemitismo

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Vancouver, la tercera ciudad más grande de Canadá, ha declinado votar esta semana la definición de antisemitismo de IHRA, que poco a poco va extendiéndose por el mundo, pese a las controversias que ha suscitado.

El ayuntamiento de Vancouver no ha rechazado la definición, pero ha optado no votarla hasta que se estudie en profundidad su significado y sus consecuencias.

La IHRA (International Holocaust Remembrance Alliance) elaboró a partir de 2003 la siguiente definición: «Antisemitismo es una cierta percepción de los judíos, que puede expresarse como odio hacia los judíos. Manifestaciones retóricas y físicas de antisemitismo se dirigen contra individuos judíos o no judíos y/o contra sus propiedades, hacia las instituciones judías e instalaciones religiosas».

La definición viene acompañada de varios ejemplos de antisemitismo que han resultado ser polémicos. Por ejemplo: «Denegar al pueblo judío su derecho a la autodeterminación, diciendo que la existencia del estado de Israel es una empresa racista». O: «Aplicar doble estándares requiriendo de (Israel) un comportamiento que no se espera ni se pide de ninguna otra nación democrática».

Estos ejemplos que siguen a la definición de la IHRA han sido ampliamente discutidos por los defensores de los derechos de los palestinos en todo el mundo, incluidos grupos judíos progresistas, como esta semana ha ocurrido en Vancouver.

Estos grupos sostienen que los ejemplos de antisemitismo aportados por la IHRA en realidad pretenden que no se critique la brutal ocupación israelí, y poco o nada tienen que ver con el antisemitismo.

La críticas contra la definición, y especialmente contra los ejemplos, comenzaron nada más concerse la definición hace tres lustros. Entonces ya se dijo que «no era clara y que confundía», o que «no tenía la claridad requerida».

Las censuras de académicos y juristas, incluidos judíos, se multiplicaron e incluso se ha llegado a afirmar que con esta definición se penaliza el boicot contra la ocupación israelí y se vulnera la libertad de expresión. El argumento más frecuente es que la definición está cortada a la medida del estado judío y no a la medida del antisemitismo.

Aunque en los últimos años varios países e instituciones occidentales han adoptado la definición de la IHRA y sus ejemplos, las críticas también han arreciado, de manera que no puede decirse que el debate se haya cerrado.

EUGENIO GARCÍA GASCÓN

https://blogs.publico.es/balagan

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