Imagine Dragons – Thunder

Francisco San Martin Serra

Francisco San Martin Serra

La vejez vista por un viejo

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Hombre en la playa. Cecilio Pla y Gallardo
Aquel no es país para viejos, los jóvenes en los brazos unos de otros, pájaros en los árboles -esas generaciones moribundas- en su canción; cascadas de salmones, mares poblados de caballas, peces, carne, aves, elogian a lo largo del verano lo que se engendra, nace y muere. Atrapados en esa música sensual todos descuidan monumentos del intelecto imperecedero.
Un hombre viejo es una cosa miserable, un abrigo andrajoso en un palo a no ser que el alma bata palmas y cante, y cante en voz alta, por cada jirón en su mortal vestido. No hay otra escuela de canto sino estudiar monumentos de su propia magnificencia. Y por eso navegué los mares y llegué a la ciudad sagrada de Bizancio. 
Oh sabios que estáis en el divino fuego de Dios, como está el oro en el mosaico de una pared, venid desde el fuego divino, girando en la espiral, y sed los maestros cantores de mi alma. Consumid mi corazón, enfermo de deseo, atado a un animal agonizante, no sabe lo que es, y juntadme al artificio de la eternidad.
Cuando esté fuera de la naturaleza nunca volveré a tomar mi forma corporal de ninguna cosa natural, sino la forma que dan los orfebres griegos con oro martillado y esmaltado de oro para mantener despierto a un emperador somnoliento, o la que ponen en una rama dorada para cantar a los señores y damas de Bizancio lo que pasó, lo que pasa y lo que vendrá. 
 
Dicho así, en pedestre traducción, no suena mal: las ideas son magníficas. Cuánta renuncia, cuánta nostalgia, cuánta lucidez. En el inglés de W.B. Yeats el poema es maravilloso. 
http://selvadevariaopinion.blogspot.mx/

Obras de Julien Sinzogan

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101 recetas de aperitivos para tus comidas y cenas de celebración

101 recetas de aperitivos para tus comidas y cenas de celebración
 Aunque pueda parecer lo contrario, los aperitivos son importantes pues son los que introducen un menú especial de celebración, así que si los escogemos con cuidado y nos decantamos por una deliciosa variedad seguro que tenemos el éxito asegurado. Hoy vamos a proponeros 101 recetas de aperitivos para tus comidas más especiales.

Los hemos agrupado por distintas categorías para que os resulte más fácil su elección. Lo primero que deberéis tener en cuenta es el número de comensales que seréis, para poder calcular qué cantidad de aperitivos debéis preparar. Como veréis, algunos cunden más que otros, unos pueden prepararse en porciones individuales y otros no, pero seguro que si elegís alguna de las siguientes propuestas triunfaréis entre vuestros invitados.

Untables

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Servir un bol con un untable para que cada comensal se sirva directamente, es una opción estupenda, sobre todo si lo que vamos a ofrecer es un menú tipo bufete. Esta posibilidad tiene cada vez más adeptos, pues aunque en algunas de las celebraciones sí que está bien montar una mesa al modo tradicional, si tenemos muchos invitados lo mejor es disponer toda la comida sobre la mesa y ellos escojan lo que quieren probar. Nuestras propuestas son:

Bocaditos

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Tratándose de aperitivos, lo mejor es hacer de varias clases y que sean tamaño bocado. De este modo podremos probar varios sin que nos llenen y dejar todavía espacio para los platos fuertes que vendrán a continuación. Pensad de modo práctico, cuáles son los aperitivos que os van a suponer más trabajo y cuáles podréis preparar con tiempo. Os proponemos los siguientes:

Galletas saladas y panes crujientes

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Importantes como aperitivos, las galletas saladas y los panes crujientes son un modo de completar los aperitivos, tanto si servimos untables (podemos rebañarlos con ellos) como si los servimos para acompañar tortillas, terrinas o brochetas. Las posibilidades son infinitas, pero nosotros hemos hecho la siguiente elección:

Fritos

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Si no tenéis la misma suerte que nosotros, que nos gustan los rebozados fríos, y elegís algún frito para servir de aperitivo, siempre podéis calentarlos un poco en el microondas antes de servirlos. No será lo mismo, pero freírlos en el último momento es un poco pesado y os impedirá estar en la mesa disfrutando de vuestros comensales. Mirad qué recetas más apetitosas os proponemos:

Brochetas

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Para que las brochetas luzcan con una presentación especial, lo mejor es que os hagáis con palillos no demasiados largos y los dispongáis en una fuente o bandeja especial. Si vais a servirlas con una salsa, también podéis colocar un bol en el centro con ella y disponer alrededor las brochetas. ¡Seguro que no queda ni una! Y ahora os apuesto a que os costará escoger alguna receta entre las que siguen:

Canapés

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Los canapés son, si cabe, los aperitivos más tradicionales que hay. Por eso nos hemos propuesto darles la vuelta con ingredientes y presentaciones actualizadas, pero muy fáciles de hacer. Procurad sobre todo escoger un pan de calidad, para que no se reblandezca demasiado una vez que los tengáis hechos. Mirad qué propuestas más tentadoras:

Croquetas

croquetas

Dentro de los fritos, las croquetas tienen su propia categoría, pues gustan a todo el mundo y son una de las recetas que admite más variaciones en sus ingredientes, por eso pueden siempre adaptarse a los gustos y necesidades de vuestros invitados. Si preparáis la masa el día antes y la guardáis en la nevera para que coja cuerpo seguro que os quedarán de nota. Las croquetas que os proponemos son:

Tartaletas

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Actualmente, existen en el mercado tartaletas de varios tamaños que os sacarán de más de un apuro si vais mal de tiempo, pues os evitarán tener que hacerlas vosotros mismos y las podéis encontrar en varios tamaños. Pero si queréis intentar hacerlas vosotros mismos, no os perdáis las recetas que vienen a continuación:

Frutos secos y legumbres

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Podemos conseguir un delicioso aperitivo con frutos secos y, aunque no sea muy habitual, legumbres. Si quieres saber cómo preparar estos ingredientes para lograrlo, solo tienes que visitar cualquiera de las cuatro recetas que puedes encontrar a continuación:

Tortillas

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Coincidiréis conmigo en que una tortilla, sea cual sea el relleno que hayamos escogido, cortada en porciones y servida con pequeños tenedores o palillos es una opción deliciosa que gusta a todos, grandes y pequeños. A veces vale más ir sobre seguro y no complicarse demasiado, si algo gusta ¿por qué cambiar?

Terrinas

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Personalmente me encantan las terrinas, pues pueden hacerse incluso con más de un día de antelación y estarán perfectas a la hora de servirse. Además, son un plato que cunde muchísimo, pues si se han enfriado bien podemos cortarlas cómodamente en rebanadas y dejar que cada comensal se sirva las que desee. Nuestras propuestas son:

Brett Walker

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Brett Walker

En un futuro con robots, ¿dónde trabajarán nuestros hijos?

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Como muchos niños, mis hijos Toby, de 7 años, y Anton, de 4, están obsesionados con los robots. En los libros infantiles que devoran por las noches, robots felices y asistenciales aparecen con más frecuencia que los dragones o los dinosaurios. El otro día le pregunté a Toby por qué a los niños les gustan tanto los robots.

“Porque trabajan para ti”, dijo.

Lo que no tuve corazón para confesarle es que, algún día, podría ser él quien trabaje para ellos o, incluso, que él no podrá trabajar en absoluto debido a ellos.

No solo Elon MuskBill Gates y Stephen Hawking están asustados por el posible surgimiento de máquinas invencibles. Sí, los robots tienen el potencial de aventajarnos y destruir a la raza humana. Pero antes de eso podría suceder que la inteligencia artificial deje obsoletas innumerables profesiones para cuando mis hijos lleguen a cumplir 20 años.

No necesitas ser Marty McFly para darte cuenta de las amenazas claras hacia las futuras carreras de nuestros hijos.

Digamos que sueñas con mandar a tu hija a la Facultad de Medicina de Yale para que se convierta en radióloga. ¿Por qué no? Los radiólogos en Nueva York tienen un ingreso medio de aproximadamente 470.000 dólares anuales, según la página Salary.com. No obstante, ese trabajo de pronto parece incierto cuando la inteligencia artificial mejora la lectura de escaneos. Solo para citar un ejemplo, una empresa llamada Arterys ya tiene un programa que puede realizar un análisis de una resonancia magnética de cómo es el flujo de sangre al corazón en tan solo 15 segundos, comparado con los 45 minutos que requiere un humano para hacerlo.

Quizá tu hija quiere ser cirujana, pero ese trabajo tampoco está seguro. Los robots ya asisten a los cirujanos para remover órganos dañados y tejido canceroso, según publicó la revista Scientific American. En 2016, el prototipo de un cirujano robótico llamado STAR (Smart Tissue Autonomous Robot) aventajó a los cirujanos humanos en una prueba donde ambos tenían que reparar el intestino dañado de un cerdo vivo.

 Los robots arman las estructuras de los automóviles en la línea de ensamblaje de una fábrica de Peugot-Citroën. CreditSebastien Bozon/Agence France-Presse –Getty Images

Así que quizá tu hija elija estudiar Derecho para convertirse en una abogada corporativa. El panorama también es sombrío en esa profesión. Cualquier trabajo legal que requiera grandes cantidades de revisión mundana de documentos (y eso es mucho de lo que hacen los abogados) también es vulnerable.

Empresas como JPMorgan Chase ya utilizan software para escanear documentos legales y predecir qué partes de los documentos son relevantes, con lo que se ahorran el pago de horas de sueldo. La empresa que desarrolló un programa del tipo, Kira Systems, informóque ha reducido el tiempo que algunos abogados necesitan para revisar los contratos en entre 20 y 60 por ciento.

Me gustaría, por una cuestión de supervivencia profesional, asegurarle a mis hijos que el periodismo está inmune, pero claramente es un engaño. The Associated Press ya ha utilizado un programa de una empresa llamada Automated Insights para producir textos en masa con una redacción aceptable para cubrir temas como Wall Street y algunos de los eventos deportivos universitarios; en 2016 los robots estuvieron a cargo de hacer los artículos sobre las ligas menores de béisbol.

Un estudio calculó que el 47 por ciento de los empleos actuales, como ajustador de seguros, réferi deportivo y funcionario crediticio, están en riesgo de ser víctimas de la automatización, quizá dentro de una o dos décadas.

¿Qué sucederá con otros trabajos glamurosos, como piloto de aviones comerciales? Bueno, en la primavera un copiloto robótico desarrollado por la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa, conocida como Darpa, voló y aterrizó un avión 737durante una simulación. No me sorprende, puesto que los pilotos de aviones comerciales como el Boeing 777, según una encuesta de 2015, en promedio solo pasan siete minutos de un vuelo realmente pilotando la máquina. Conforme nos dirigimos hacia la era de vehículos autónomos, ¿qué tan lejos pueden estar los aviones sin piloto?

Después tenemos Wall Street, donde Bloomberg reporta que los bancos grandes están utilizando programas que pueden sugerir inversiones, construir coberturas de riesgos y funcionar como economistas robóticos con un procesador de lenguaje natural para analizar sintácticamente los comentarios de bancos centrales y predecir las políticas monetarias. Black Rock, la empresa de planificación financiera más grande del mundo, causó furor al inicio de 2017 tras anunciar que iba a remplazar a algunos de los humanos asalariados que eligen en qué acciones invertir con algoritmos computacionales.

¿Soy paranoico? ¿O no lo suficiente? Un estudio muy citado de 2013 realizado por el Departamento de Ingeniería de la Universidad de Oxford –una institución seria, sin duda— calculó que el 47 por ciento de los empleos actuales, como ajustador de seguros, réferi deportivo y funcionario crediticio, están en riesgo de ser víctimas de la automatización, quizá dentro de una o dos décadas.

Sé que no soy el único padre preguntándome si podré proteger las carreras de mis hijos de la invasión robótica. Así que decidí preguntarles primero qué quieren ser de grandes.

Toby, complaciente y nacido para el espectáculo, está obsesionado con los autos y las películas. Me dijo que quería ser conductor de Uber o actor. (Es aún muy joven para entender que a veces el que quiere hacer el segundo termina haciendo el primero).

En cuanto a los conductores de Uber, no es un secreto que se dirigen hacia un gran estacionamiento en el cielo; la empresa anunciórecientemente sus planes para comprar 24.000 vehículos todoterreno de Volvo para lanzar una flotilla de vehículos autónomos entre 2019 y 2021. ¿Y los actores? Podría parecer impensable que algún futuro actor dramático generado por computadora pudiera lograr los profundos matices expresivos y emocionales de, digamos, Dwayne “the Rock” Johnson. No obstante, Hollywood ya es un Silicon Valley sureño. Consideremos cómo se utilizaron gráficos computacionales en Rogue One para que apareciera Carrie Fisher como la princesa Leia –interpretada con captura de movimiento por otra actriz– y al Peter Cushing como Grand Moff Tarkin tal cual se veían los actores en la década de los setenta –y eso que Cushing murió en 1994–.

Mi hijo más pequeño, Anton –quien es un encanto pero rudo como Kevlar–, dijo que quería ser jugador de fútbol americano. Un jugador robótico podría sonar disparatado, pero si lo pensamos bien, un duelo entre los Dallas Cowdroides y los Seattle Seabots podría ser la única solución a los interminables problemas por los efectos cerebralesderivados de los deportes.

 
Elon Musk, el director ejecutivo de Tesla CreditMarcio Jose Sanchez/Associated Press

¿Alguna vez has escuchado hablar sobre la “singularidad”? Es el término que los futuristas utilizan para describir un posible momento de cataclismo en el que la inteligencia de la máquina iguala la del humano y, muy probablemente, la sobrepasa. Podrían dominarnos. Podrían matarnos. No por nada Musk dice que la inteligencia artificial (IA) “es potencialmente más peligrosa que los misiles nucleares”.

¿Es realmente tan nefasto? Los miedos a la tecnología son tan viejos como los luditas, aquellos trabajadores textiles británicos que rompían máquinas a principios del siglo XIX. Normalmente, los miedos tienden a ser exagerados.

Un ejemplo obvio es el surgimiento del automóvil, el cual sí dejó sin trabajo a la mayoría de los acarreadores de abono. Sin embargo, también creó millones de empleos; no solo los de trabajadores de las líneas de ensamblaje en Detroit sino para constructores de casas suburbanas, quienes trabajan en restaurantes y los actores que interpretan “El rayo rebelde” (“Greased Lightning”) durante puestas en escena de Vaselina. En resumen, así funciona el proceso de destrucción creativa.

La IA, sin embargo, es distinta en opinión de Martin Ford, el autor de Rise of the Robots: Technology and the Threat of a Jobless Future. Si las máquinas aprenden, no solamente significa que remplazaremos viejas máquinas con unas nuevas y llevaremos trabajadores humanos de una industria a otra. En lugar de eso, tendremos máquinas nuevas para remplazarnos, que podrían seguirnos a prácticamente cualquier industria nueva a donde nos dirijamos.

Dado que el libro de Ford fue el que me hizo caer en esta madriguera de conejo, lo busqué para ver si todo esto era algo que le parecía inquietante en el caso de sus propios hijos: Tristan, de 22 años; Colin, de 17, y Elaine, de 10.

Me dijo que los empleos más vulnerables en la economía del robot son aquellos que requieren tareas repetitivas y predecibles, sin importar el tipo de entrenamiento que necesiten. “Mucho del conocimiento básico de los trabajos es realmente rutinario: sentarse frente a la computadora y utilizar los mismos programas una y otra vez, así sea un informe o algún tipo de análisis cuantitativo”, dijo.

Las profesiones que dependen de un pensamiento creativo disfrutan de cierta protección. Aun así, la capacidad de pensar creativamente no significa la salvación. Ford dijo que se alarmó en mayo cuando el software AlphaGo de Google venció al maestro de 19 años en Go, considerado el juego de mesa más complicado del mundo.

“Ni siquiera cuando hablas con los mejores jugadores de Go te pueden explicar qué están haciendo”, dijo Ford. “Lo describen como una ‘sensación’. Se trata de moverse en el ámbito de la intuición. Aun así, una computadora comprobó que puede vencer a cualquiera en el mundo”.

Para buscar un dejo de esperanza, pasé una tarde buscando en Google conferencias TED con títulos llamativos como ¿Los androides nos están robando los trabajos?. En una de esas conferencias, Albert Wenger, un importante inversionista en tecnología, promovió el concepto de ingreso básico universal. También conocido como renta básica universal, este concepto sostiene que una economía basada en el trabajo de robots podría algún día resultar en una cantidad abundante de objetos buenos al mismo tiempo que nos liberaría de empleos pesarosos a la antigua; eso permitiría que nuestros hijos, auspiciados por el gobierno, disfruten vidas llenas de placeres como bailarines o practicantes de tratamientos con veneno de abeja.

En otra conferencia el economista David Autor argumenta que las afirmaciones de que algún trabajo desaparecerá son en su mayoría exagerados. A casi cinco décadas de que se introdujeron los cajeros automáticos, por ejemplo, hay más humanos trabajando como cajeros de banco que nunca antes. Las computadoras simplemente liberaron a los humanos del trabajo tedioso como contar billetes para que pudieran concentrarse en tareas más demandantes en cuestión cognitiva, como “reforzar las relaciones con los clientes, solucionar problemas y presentarles nuevos productos, como tarjetas de crédito, préstamos e inversiones”, dijo Autor.

Después de todo, las computadoras son muy buenas para algunas cosas y, hasta el momento, malísimas para otras. Incluso Anton lo intuye. El otro día le pregunté si creía que los robots eran más listos o más tontos que los humanos. “Más tontos”, dijo después de una larga pausa. Confundido, lo presioné un poco más. “Más listos y más tontos”, me explicó con una sonrisa pícara.

Estaba bromeando. Aunque resulta que también estaba en lo correcto, de acuerdo con Andrew McAfee, un teórico de administración en el Instituto de Tecnología de Massachusetts, a quien entrevisté poco después.

Hablamos de otra de las aspiraciones laborales de mi hijo Anton –ser compositor musical– y McAfee dijo que las computadoras ya eran lo suficientemente listas para crear melodías mejores que las creadas por muchos humanos. “Sabemos las reglas de las cosas que son placenteras para nuestros oídos”, dijo. “Sin embargo, me va a sorprender mucho cuando haya un letrista digital por ahí, alguien que pueda poner palabras a la música que realmente resuenen entre la gente y la hagan pensar sobre la condición humana”.

No cualquiera, por supuesto, está hecho para ser un Springsteen robótico. Le pregunté a McAfee qué otros trabajos podrían existir en diez años.

“Creo que los guías y entrenadores en materia de salud serán una gran industria en el futuro”, dijo. “Los restaurantes que tienen un muy buen equipo de hospitalidad no desaparecerán, incluso si tenemos más opciones para pedir la comida a través de una tableta”.

“La gente interesada en hacer trabajos manuales va a estar bien”, dijo. “El robot plomero todavía está muy lejos de existir”.

https://www.nytimes.com/es/

BOLIGÁN: AHORRO NAVIDEÑO

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Boligán

Extracciones: El vaquero sin agua en la cantimplora [Rafael Espinosa]

Portada El vaquero sin agua en la cantimplora

 

Un caballo árabe

Ahora que no es fundamental la respiración
tengo tiempo de discernir cosas. Distichlis spicata
es el nombre de la planta que abunda junto al litoral.
Pero no me gusta el litoral, es un hermafrodita de mitos.
Amo los surcos de las paredes aunque no exudan
indulgencia. Cuando la tristeza forma una trenza de novia,
es de suponer que concederán algún día
perdón. Pero a quién, a los solitarios
o a los cazadores de momentos,
incapaces de soportar nuestro perfume.
Ahora estoy confuso para saberlo. Afuera
la vida escogió a un ciego y la ardilla crea al árbol.

Las aves causan bullicio como de costumbre,
irritantes porque en mi interior existe una pista musical.
Creí en su sendero y de hecho se encuentra ahí
colmado de artes visuales, con escombros de agendas,
una angustia repetida simulando la felicidad.
No me gustan las aves, no me gusta que su renombre
me persuada a creer tan fácilmente de nuevo.
Son lo que son y aun así guerrean. Como si sol con desventura.
Pero obro como ellas: hago poemas de la descomposición.

 

Las importaciones

Es enternecedor por las abejas
y su música evangélica
pero al cabo resulta tonto
alegrarse porque se incrementaron
las ventas de miel al extranjero.

¿En verdad crees que valga la pena
otra hiperproductividad que la del sexo?

Yo lo veo así. La vida es como una interminable helada y un deshielo breve,
donde se pasa del bloqueo creativo a los pensamientos y la idea voladora
siempre se dirige a acariciar otra anatomía.

Entonces nacen los sentimientos,
semejantes a escuchas telefónicas
donde espiamos al mundo:
sentimos a los árboles ser derribados,
los sentimos caer sobre las poblaciones
como bombas de racimo
y al viento guardar esos infantes.

Puede ser terrible esperar al cuerpo
a tocar sin descanso. Hace frío
y podemos refugiarnos en cualquier vertedero,
hasta confundirnos con papelería.

El juego de la orquídea y la abeja
por multiplicar las plantas epífitas
no nos despertará.

A mí me ocurrió que aguardando
arrojé tantos guijarros por los farallones
que terminé por hacer una vida.
Mientras, Pietro se camuflaba
tras la oferta respiratoria
soñando con los muslos de los corredores
sudorosos en los parques.

¿En realidad distingues entre
un pensamiento y segregar cera?

¿En serio crees que los viejos aman
y el perdón no nace
de ser insaciables en el sexo?

Un poema y su lector son insaciables.

 

Jubiloso

Estoy jubiloso, me hablaron de binoculares en los que
se ve gente echada sobre sus sentimientos y recién los tengo.
Están inmóviles, están contemplando
pero son como fragatas de bondad. Tomé
clonazepam y si me acompañas también puedes verlo.
“Primero una vaga fusión con el sonido y después la abeja
se separa de su zumbido para regresar
a morir sobre nuestro brazo”. Más tarde
agregué marihuana y alcohol, además de otro
blíster de pastillas, y fue alucinarse. En pleno vuelo
el capitán desertaba el mando: quería ser una sequía.
Aparecían las sirenas para salvar las formas tal como existen
desmintiendo a los que dicen que no sirven de nada en la poesía.
La voz interior, que usé tantas veces de balde,
decidió tomar acciones.
“¿Es que pretendes cometer suicidio?”
—Jajajajá, como si hubiéramos tenido vida. Pese a todo
la guerra terminó. Parabienes! Nuestra miseria es nuestra.
Ahora dame un beso que tenga moscas adentro.

 

Altura de los regueros

Algo debe haber pasado.
Algo que torna la compasión en cefalea.
Los edificios se perciben muy erguidos
como una pila de padres severos.
Tal vez hace mucho
fui demasiado a las piscinas
a nadar hasta quedar adormecido
por el ritmo de mis propias brazadas:
soñé que cometía una falta
y se perdía con una burbuja de cloro.
Pudo entrarme entonces cualquier bicho,
esos microorganismos que medran en las piscinas
y causan daño neurológico.
Desde ahí las noches se tensionaron entre
la parquedad y la desesperanza
junto al recuerdo de un cuerpo que deja
un sendero de gotas porque ha nadado.

Hubo dolor, hubo
presión atmosférica y
a estallar!, quedó el yo de los arbustos
despedazado al lado de las costas, embelleciéndolas

 

Aparejos del desierto

Tal vez es cierto que existen
impulsos policiacos entre
las flores y que se excitan
los jóvenes escuchando
crujir la comida rápida

Tal vez es cierto que miente
el lenguaje y esclaviza
a las comisuras

Quisiera saber hacer el signo
de absolución con la boca

Aguas pluviales quisiera

El vaquero sin líquido en la cantimplora
está frente a la inmensidad donde
espejean unos pocos cactos
y monta, si ya no ha muerto,
su caballo colorado

Como nosotros, no tiene
enemigos. Se desperdigaron
fascinados por el género musical
de los balazos y la forma
en que un cadáver captura
la soledad en un gesto

Cómo se sentirá y nadie
piensa en ayudarlo, ni con recuerdos
ficticios. Yo abrí asimismo
mis cortinas y vi un horizonte
clínicamente muerto

No sé qué pasó. Todo pasó

y él tuvo una vida. Fue amigo
de su caballo y durmió bajo sus patas
ante el cielo en que los astros
se apelotonaban como cerdos

El aire en duelo fue prenatal

Nadie piensa que un ángel cuya
blancura debería hacerlo feliz,
sufre por no haberle dado nunca
agua a un caballo

Alas de arroyo

 

Encuentro con el contador

Tonto, me digo, la vida no es talleres de serigrafía.
Es un asunto de inexhaustibilidad, inextinguibilidad
mas nunca de fiabilidad. Prueba
a distinguir los sabores del durazno y el albaricoque,
para conocer cuán poco es fiable, y luego discierne
la inquietud que su recuerdo agita en desconocidas coordenadas,
ahí donde estamos teniendo una primera cita
en una euforia de salinidad. Solo
queda un efecto de superficie, que podría embriagarnos
con llamados inexhaustibles, inextinguibles si la vida,
además de interminablemente expansible,
no fuera a la misma vez finita.

Estamos por cierto en campos muy amenos
pero como existe asimismo la ingeniería militar,
debajo de los rizomas y los tallos se ocultan
minas personales. Una para cada uno,
del mismo modo que a los niños pobres
les está asignado su transbordador de piojos.
Y les pica el cuero cabelludo como frustrada astrología.

En vez de estar comprimiendo cada vez más perversiones
en aparatos cada vez más diminutos,
como una cuatridimensionalidad del cerebro,
deberíamos quizá entonces estar ganando horas. Siquiera
emprender una privada Toma de la Bastilla
en vista de que no asaltamos el Parlamento
y sustituir la política de las noticias
por una juridicidad de las prístinas eras: cómo
el viento es en sí un mamut de analogías individuales,
cómo el fuego, por contraste, relata
la oscuridad de un alma. Y así
sucesivamente revisar las unidades de medida
para que la vida tenga factibilidad,
la imaginación obre, las olas insistan.

 

El penacho de una larga caña

El único lugar común que acepto hoy es el de una elegía.
Ahora tengo que escribirla y no sé cómo hacerlo.
Alguien que escribe un poema debe actuar como
un ingeniero, interesado solo en que la obra se sostenga,
pues en los alrededores hay arbustos y pájaros
y abajo pasan personas. A ellas quisiera pedirles
perdón, tal vez plagiando la performance
del pez volador. Con las branquias del pez y el ansia del volador.
No sé cómo hacerlo. En un argumento que casi he olvidado
un hombre usa las piletas azules como sendas
para encontrar que su casa ya no es su casa. Encogido
sobre la puerta, solloza bajo la lluvia y la lluvia se compadece
y le limpia las escoriaciones del ego. Descalzo,
recibe el don del arrepentimiento. Con las puntas
de mi corte mohicano yo también herí muchas cosas,
pisé larvas de la ternura y me amé a mí mismo
como si el cielo, en todas sus versiones, tuviera
que abastecerme de placer oral. Y cuando las gotas
también resbalaron por mi pelo no supe reverenciar el modo
en que un ojo comprime el mundo para hacernos un presente,
ya que somos amados y nos mira. No supe, no pude
porque había desarrollado un fetichismo por las tormentas eléctricas
y, como descendiente de una especie de raptores, me gusta
el sufrimiento. Quisiera pedir perdón. En medio
de un afluente encontré flotando una silla
y me senté para intentarlo. Observo en torno
el flujo de un día. Pasan por su curso sustancias
que son atrayentes y enseguida nos causan asco.
No entendí nunca nada. Pueda que un bolígrafo
sí comprenda. El etanol recoge mi lamento.

 


Foto Rafael EspinosaRAFAEL ESPINOSA (Lima, 1962). Publicó Aves de la ciudad y alrededores (2008), Amados transformadores de corriente (2010), Los hombres rana (2012), Hoyo 13: Novela barrial (2013), El portapliegos (2016) y El vaquero sin agua en la cantimplora (2017).

 

 

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Eminem – Untouchable