La OCDE rebaja el crecimiento mundial al nivel “más débil” desde la crisis financiera

La amenaza de un Brexit duro, la guerra comercial entre EE UU y China y la debilidad de Alemania agravan la ralentización global

OCDE
El primer ministro británico, Boris Johnson, y la canciller alemana, Angela Merkel, en agosto en Berlín. HAYOUNG JEON EFE

SILVIA AYUSO

“Oscuro”, “frágil”, “incierto”… los adjetivos preocupantes vuelven a inundar las páginas de las perspectivas económicas de los organismos internacionales. Es el caso del último informe de la OCDE difundido este jueves. La organización con sede en París ha vuelto a revisar a la baja sus perspectivas de crecimiento de la economía mundial, en general, y la europea en particular. Y lanza una advertencia que, a estas alturas, no debería dejar indiferente a nadie: de confirmarse sus proyecciones, se trataría de “las tasas de crecimiento anual más débiles desde la crisis financiera”.

“La economía global afronta serios vientos en contra y el lento crecimiento se está consolidando de una forma preocupante”, advirtió la economista jefe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Laurence Boone. Por ello, dijo nada más tomar la palabra para presentar las perspectivas en la capital francesa, uno de los mensajes clave para los Gobiernos es que estos “deberían absolutamente aprovechar los tipos de interés bajos para que este lento crecimiento no se convierta en la nueva normalidad”.

Porque el peligro, y es muy real, subrayó, es que podría no tratarse de una etapa pasajera, de un mero fin de ciclo. “Nuestro miedo es que estemos entrando en una era en la que el crecimiento se queda atrapado en un nivel muy bajo”. Y ese es un territorio “peligroso para el crecimiento y, obviamente, para el empleo”, recordó.

Según el último cálculo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la economía global se ralentizará hasta crecer solo un 2,9% este año y 3% en 2020. En mayo, todavía se esperaba un crecimiento de 3,2% para este año y de 3,4% el que viene. Similares ajustes vive la eurozona, para la que prevé ahora que concluya este año con un crecimiento de 1,1% (-0,1) y 2020 en un raso 1% (-0,4). El informe difundido este jueves en París es una evaluación intermedia entre los dos grandes informes anuales. Al tratarse de una revisión intermedia, la OCDE no analiza todos los países, por lo que no hace un análisis concreto de las cifras de la economía española.

Aun así, apuntó Boone, la OCDE sigue de cerca la incertidumbre política en España, con la convocatoria de nuevas elecciones tras meses de frustradas negociaciones para formar Gobierno.

“En vista de lo extendida que está la incertidumbre hoy, cualquier cosa que eleve la incertidumbre no es una buena noticia”, señaló a una pregunta de este periódico. No obstante, puntualizó, España no ha despertado por el momento las alarmas del organismo. “No estamos muy inquietos en estos momentos en cuanto al impacto sobre el Presupuesto. Además, España resiste mejor que la media de la eurozona. En general no nos gusta (esta incertidumbre), pero en el caso español en particular, no estamos inquietos en este estadio”.

Las perspectivas globales son “cada vez más frágiles e inciertas”, advierte el informe. El crecimiento se muestra “apagado” y el comercio global se está “contrayendo”. A los motivos que viene ya enumerando la OCDE desde hace tiempo —tensiones comerciales “continuadas y cada vez más profundas”, así como incertidumbre en las políticas— se une ahora un “fuerte repunte” de los precios del petróleo debido a las “crecientes tensiones geopolíticas y las disrupciones al suministro de crudo en Arabia Saudí”.

En el último informe de la OCDE antes de la fecha anunciada para el Brexit, el 31 de octubre, el organismo revisa también a la baja la economía británica, para la que ahora prevé un crecimiento de 1% este año y de 0,9 el próximo.

Un Brexit duro (sin acuerdo) provocaría un mayor debilitamiento de la economía mundial, advierte el organismo, que también señala como riesgos una “persistente incertidumbre en Europa”, así como si se produce un “fracaso en la política de estímulos para evitar una ralentización más fuerte en China”, entre otros.

También uno de los hasta ahora motores de Europa, Alemania, confirma la ralentización de su economía, con una perspectiva de un magro 0,5% este 2019 (-0,2 frente a mayo) y que solo repuntará a un también modestísimo 0,6% (-0,6) en 2020. Francia, por el contrario, mantiene casi intactas sus perspectivas (1,3 y 1,2% respectivamente), una “resiliencia relativa” apuntalada por los “recortes impositivos y otras medidas fiscales”.

Las recetas, recuerda la OCDE una vez más, son conocidas. Poner fin a las tensiones comerciales y guerras arancelarias, más inversión pública y apostar más por políticas fiscales y estructurales en vez de solo monetarias, entre otros.

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El 14-S de Arabia Saudí en 23 apuntes

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El 14 de septiembre, las instalaciones petroleras de Aramco, Abqaiq y Khurais, situadas en la Provincia Oriental del Reino de Arabia Saudí (RAS), cuya población es de mayoría chiita, ardían en llamas por unos supuestos ataques de objetos voladores, enviados por el grupo yemení Ansarolá, paralizando la mitad de la  producción de petróleo del reino. La milicia ha advertido a los trabajadores extranjeros del complejo (pakistaníes, indios, bengalíes, etc.) que lo abandonen ya que puede repetir esta “Operación Contención” aún más dolorosa para la familia al Saud, si Riad no detiene la agresión contra Yemen. ¿Atacarán a sus palacios? También han amenazado a Emiratos Árabes Unidos (EAU), otro componente agresor de la coalición EEUU-RAS que ha destrozado la vida de 24 millones de yemeníes desde 2015 ante el deshonesto silencio de los medios.

Con los datos disponibles hasta ahora y con una mirada rápida, e rescata lo siguiente:

  1. Las supuestas imágenes de satélite ofrecidas por EEUU no muestran la procedencia de los ataques, y a pesar de que los hutíes los han reclamado, este asunto se ha convertido en un conflicto internacional por dos razones:
  • Dudas sobre la capacidad de los hutíes en disponer una tecnología tan avanzada por su potencia y precisión.
  • La distancia entre la zona controlada por los hutíes en Yemen y el punto de impacto en el RAS, unos 1000 kilómetros.

Hipóstasis sobre el lugar y la autoría

  1. Yemen y los hutíes: La milicia ya había atacado el aeropuerto y el oleoducto del RAS hace unos meses. Por lo que poder, sí puede: se han reído de la seguridad de un país que es el tercero en el presupuesto militar del mundo. Para hacerlo, han tenido:
    a) Motivos: Desde 2015 su estratégico país ha sufrido decenas de miles de ataques con bombas y misiles de toda clase de la coalición, provocando la peor crisis humanitaria del mundo. Los hutíes han atacado a unas instalaciones no a escuelas y hospitales como la suele hacer la Coalición.
    b) Tecnología: El propio Riad justifica sus bombardeos sobre Yemen con el pretexto de la amenaza que suponen para su seguridad las armas avanzadas de los hutíes. Las consiguen 1) en sus asaltos a los cuarteles del ejército, 2) de los traficantes que abundan en todas las guerras, y 3) fabricándolas ellos mismos con piezas extraídas de otros artefactos, creando armas “Frankenstein”: colocan motores potentes en los vehículos aéreos no tripulados kamikazes y les dan capacidad de transportar bombas.
    c) Posibilidad de hacerlo: contaron con la «cooperación de las personas honorables dentro del reino«, afirma Yahya Saree, uno de sus portavoces. A esta “quinta columna” se añaden las ayudas de algunos príncipes saudíes opositores a Mohammed Bin Salman (MBS) en Yemen, entre ellos la familia del “príncipe” Bin Laden cuyo padre era yemení. Se trata de una defensa legítima aunque ciega: siendo un grupo religioso y de derechas, hay dudas respecto a su capacidad de calcular correctamente la correlación de las fuerzas en la región y sus consecuencias para los pueblos.
  2. Desde y por Irán: Mike Pompeo, sin presentar ninguna prueba, señala a Teherán como el autor material: ya tiene la Casus belli que buscaba. En 2009, un artículo del Instituto Brookings titulado «¿Qué camino seguir hacia Persia?” proponía: “Antes de lanzar ataques a Irán, es preferible que EEUU le acusara de una serie de provocaciones”. Mientras, Trump que, al principio, rehusó de acusar a la República islámica (RI), entregaba a la mentirosa familia al Saud (¿Se acuerdan del caso Khashoggie), no sólo la decisión de determinar al autor, sino también el “qué queréis que haga”, o sea, la mismísima política exterior de la superpotencia. Teherán niega su implicación, pero, ya había dicho que “si no nos dejan vender nuestro petróleo, nadie podrá hacerlos en el Golfo Pérsico”. Claro que la RI ha celebrado el ataque exitoso con un té con azafrán, pero: 1) no son suicidas, justo cuando Trump insistía en paliar las sanciones y expulsaba a John Bolton -el principal halcón anti iraní-, de su equipo , 2) estaba rebajado la tensión en su relación con el RAS (y con EAU), 3) es consciente de que las propias instalaciones petroleras iraníes son vulnerables a un contraataque. Afirma el senador Chris Murphy «Irán está respaldando a los Houthis y ha sido un mal actor, pero no es tan simple como Houthis = Irán«. Se exagera la influencia de la RI sobre los grupos que patrocina, como Hamas, Hizbolá, Ansarola y el resto. Tampoco todos los chiíes del mundo son sus aliados: el clérigo iraquí Muqtada al-Sadr reclama que tanto EEUU como Irán se marchen del país. Teherán niega cualquier participación, aunque no oculta que ayuda a los hutíes, del mismo modo que Israel entrena a los militares saudíes y también como revela Haaretz (17/02/2019), en el Negev a los mercenarios colombianos y nepaleses, reclutados por los EAU para ser enviados a Yemen. A Irán no le beneficia un aumento de la tensión: también porque aleja a China y Rusia, ambos con muy buenas relaciones con Riad y necesitadas de paz en la región.
  3. Desde Irak, afirma la CNN, a pesar del desmentido de Bagdad. ¿Pretende este canal justificar los ataques impunes e ilegales de Israel contra el grupo Hashd al-Shaabi (Fuerzas de Movilización Popular)? Esta milicia iraquí -progubernamental, de derecha chiita y patrocinada por la RIe, y que luchó contra Daesh junto con EEUU-, desde hace unos mes sido objeto de ataques de Israel, con la complicidad de EEUU, quien controla el cielo del país colonizado. Si fue así, ¿Por qué las bases militares del Pentágono no lo detectaron?
  4. La CIA/el Mossad desde Arabia Saudí: un ataque de falsa bandera realizado por un sector de dichos servicios de inteligencia, con el método de “demolición” desde el interior de las instalaciones. Tienen un largo historial en este tipo de acciones. Están molestos por el cese John Bolton que tuvo lugar cinco días antes. Su marcha provocó la caída de los precios del crudo Brent en un 2%, algo que no habia sucedido con la salida de sus dos antecesores: Michael Flynn y Robert Mueller. El día 12, las fuerzas de seguridad de EEUU encuentran cerca de la Casa Blanca unos equipos de escucha en miniatura llamados «StingRays», y sospechan de Israel ¡que no de los yihadistas de Daesh! Las fuerzas de Bolton contraatacarán. Sorprende que la Quinta Flota de EEUU en Baréin, sus bases militares en Omán, Kuwait, EAU, la mega base en Qatar -que es la sede del Centro de Operaciones Aéreas Combinadas de EEUU y controla todo Oriente Próximo-, o las cinco bases esparcidas en el propio territorio saudí, incluida la de “Rey Abdul Aziz” el lugar del ataque, ni se percataran de que una veintena de objetos voladores perforaban el cielo del país, viajando de punta a punta del país para descargar sus explosivos. Incluso el propio complejo Aramco (con piscinas, un amplio campo de golf y pista de tenis) está “protegido” por un ejército privado, equipado con misiles antiaéreos. Puede que algunos mandos militares estuvieran distraídos viendo el futbol, pero ¿todos? El imperialismo de EEUU necesita una guerra con Irán, sino dejará de serlo. Es del dominio público que, además, una facción del establishment de EEUU pretende acabar con la tenebrosa familia al Saud, para qatarizar este estratégico país. No es una ”teoría de conspiración”: se trata de unos servicios que han conspirado contra naciones enteras con sus falsedades y en todos sus guerras. Es posible que estén tendiendo una trampa a Trump, empujándole a una guerra, que será desastrosa, para sabotear su reelección. Una operación así en octubre del 2020 haría de una nueva “Sorpresa de Octubre” y de nuevo con Irán de protagonista. Por otro lado, han saboteado el acercamiento que estaba produciendo entre Riad y Teherán. Un dato más: justo dos días antes, Irán firmó un contrato de 440 millones de dólares con la compañía local Petropars para desarrollar el yacimiento de gas Belal que comparte con Qatar en el Golfo Pérsico. Ahora, todo se congela.
    Posibles consecuencias
    1. El fin de control monopolístico de EEUU sobre el espacio aéreo del Golfo Pérsico.
    2. La coalición seguirá mascarando a los yemeníes.
    3. Más ataques de Israel sobre Irak.
    4. Aumento del precio del petróleo que si continúan los ataques o hay una guerra podrá alcanzar los 150 dólares el barril. Situación que beneficia a los países productores, incluido a los de EEUU, perjudica a los consumidores, y a China, tanto por ser el RAS su segundo proveedor, como por la subida de los precios.
    5. La subida del precio del dólar, debido a la correlación de esta moneda con el petróleo.
    6. Convertir la seguridad en la prioridad para los iraníes, mientras la población sufre la peor crisis económica de su historia reciente. Irán está en estado de alerta y se prepara para una «guerra a gran escala», afirma el general de brigada Amir Hachizadeh, quien además reveló una impactante información: que el derribo del dron Global Hawk de EEUU por Irán en junio pasado fue un accidente provocado por un oficial que había actuado “por su cuenta”. Seguramente la rápida transmisión de este dato a los estadounidenses impidió que Trump tomara represalias y matara a 150 iraníes.
    7. Más presión sobre los europeos para que abandonen el acuerdo nuclear con Irán.
    8. Un castigo simbólico a Irán. La estrategia de Trump es ejercer una presión económica sobre Irán que no lanzar una acción militar. Los militares le apoyan: el almirante John Kirby, advierte a Trump de enfrentarse a Irán por ser “una de las ocho potencias militares más importantes del mundo”. Por lo que, para tranquilizar a los saudíes (que pueden llevar al presidente a la bancarrota si dejan de alquilarle las 500 habitaciones de la Torre Trump en EEUU), puede atacar al aliado más íntimo de la RII: Hizbolá. El senador Bernie Sanders le recordó al presidente que, solo el Congreso, no la Casa Blanca ni la dictadura saudita, tiene la autoridad constitucional para aprobar la acción militar estadounidense (aunque esto tiene sus matices).
    9. Una mayor militarización del Golfo Pérsico, si cabe. Con incidentes menores de los meses pasados, EEUU envió portaviones y cientos de soldados a la región.
    10. Apartar las preocupaciones mundiales centradas en el Brexit y la guerra comercial entre EEUU y China, por la gravedad de la situación.
    11. Fluir más dinero hacia la oligarquía estadounidense: si los saudíes quieren una mejor seguridad, que “suelten la pasta”: en 2018 Trump describió al RAS como una «vaca lechera» que será asesinada cuando se le acabe la leche.
    12. Carrera entre las empresas de armas por fabricar drones con mayor capacidad de destruir, imposibilitando la protección de las instalaciones civiles.
    13. Profundizar la fractura en la Casa Saud: más asilamiento para el príncipe de las tinieblas MBS, responsable del desastre de Yemen; daño al prestigio del otro hijo del rey, Abdolaziz, recién nombrado como ministro de petróleo; problemas presupuestarios, que dejarán en el aire el proyecto de la Visión 2030 de MBS y la propia continuidad de su guerra en Yemen.
    14. Se incrementará la represión contra los disidentes y también la minoría chiita en Arabia.
    15. Perjudica al proyecto de la privatización de la compañía petrolera pública de RAS, Aramco, cuyo valor, debido a los problemas de seguridad, bajará a corto plazo.
    16. ¿Una nueva guerra por el petróleo”? Trump, cuya política m´s que asaltar los pozos ajenos es buscar clientes para su petróleo esquisto, tardará en reemplazar con la Reserva Estratégica de EEUU los 5 millones de barriles saudíes en el mercado, y si la crisis dura, debido al alto coste de su producción, no podrá seguir haciéndolo.
    17. Cambiar el concepto de guerra y el ataque a las instalaciones estratégicas de otros, que será “low cost” y muy eficaz.
    18. Se trata de un ataque histórico – sobre la familia real saudí, el mercado d energía y las formas de hacer guerra-, cuyo impacto durará en los próximos años. Estas guerras son reaccionarias y solo benefician a los hombres del poder de los países implicados, destrozando la vida de cientos de millones de sus ciudadanos.
      Rusia se ofrece para mediar entre RII y RAS, pero ninguno recoge el guante. Los fuerzas antimilitaristas del mundo, que siguen ausentes, y también lo ecologistas, que se olvidan del factor de guerra, deberían haberse movilizado hace tiempo.

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La muerte acelerada de la democracia estadounidense

Las agencias de gobierno están siendo transformadas para cumplir los caprichos de Donald Trump a un paso sorpresivamente veloz.

La muerte acelerada de la democracia estadounidense
CreditCreditJim Datz
Paul Krugman

Por Paul Krugman

Las democracias solían colapsar de manera repentina, con tanques que avanzaban ruidosamente hacia el palacio presidencial. En el siglo XXI, empero, el proceso por lo general es más sutil.

El autoritarismo está avanzando por todo el mundo, pero su marcha tiende a ser relativamente lenta y gradual, de tal modo que es difícil señalar un solo momento y decir: “Este es el día en el que murió la democracia”. Solo nos levantamos un día y nos damos cuenta de que se ha ido.

En el libro de 2018 Cómo mueren las democracias, los politólogos Steven Levitsky y Daniel Ziblatt documentaron cómo se ha desarrollado este proceso en varios países, desde la Rusia de Vladimir Putin hasta la Turquía de Recep Tayyip Erdogan y la Hungría de Viktor Orbán. Poco a poco, se fueron derribando las vallas de contención que protegían la democracia, a medida que instituciones pensadas para servir al público se convirtieron en herramientas del partido gobernante, para luego ser usadas como armas para castigar e intimidar a los opositores. En el papel, esos países todavía son democracias; en la práctica, se han vuelto regímenes de un solo partido.

Acontecimientos recientes han demostrado cómo puede ocurrir esto en Estados Unidos.

Al principio, el Sharpiegate —Donald Trump, en vez de admitir que dio una proyección climática errónea cuando afirmó que Alabama estaba en riesgo por el huracán Dorian, apareció el 4 de septiembre al lado de un mapa alterado con un marcador— fue algo gracioso. Aunque también fue un poco aterrador; no es cualquier cosa que el presidente de Estados Unidos no pueda enfrentar la realidad. No obstante, dejó de ser una broma para del día siguiente, cuando la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) lanzó un comunicado en el que respaldaba erróneamente la afirmación de Trump de que la agencia científica sí le había advertido sobre una amenaza en Alabama.

¿Por qué es tan aterrador? Porque demuestra que incluso los líderes de la NOAA, que debiera ser la agencia más técnica y apolítica, ahora son tan serviles a Trump que están dispuestos no solo a invalidar las opiniones de sus propios expertos, sino a mentir, solo para evitar un momento de vergüenza presidencial.

Piensen en esto: si se espera que hasta los que predicen el clima sean apologistas del Amado Líder la corrupción de nuestras instituciones es total.

Esto me lleva a un caso mucho más importante: la decisión del Departamento de Justicia de investigar a empresas automotrices por el delito de tratar de actuar de manera responsable.

Primero, un resumen del caso hasta ahora. Como parte de su yihad contra normas medioambientales, el gobierno de Trump ha declarado su intención de anular las regulaciones del mandato del expresidente Barack Obama que exigían que las automotrices desarrollaran mejoras graduales en el rendimiento del combustible.

Tal vez piensen que la industria automovilística agradecería la invitación del actual gobierno para ignorar esas regulaciones y seguir contaminando a los mismos niveles. Excepto que los fabricantes de automóviles ya basaron sus planes de negocios en el supuesto de que los estándares para el rendimiento de combustible aumentarían.

No quieren que sus planes se vean afectados; en parte, podríamos sospechar, porque entienden que la realidad del cambio climático tarde o temprano hará necesario que esas regulaciones vuelvan a entrar en vigor. Entonces en realidad se opusieron a la desregulación de Trump, que en una carta a la Casa Blanca advirtieron que significará “un periodo extendido de litigios e inestabilidad”.

Varias empresas han hecho más que protestar en cartas. En un reproche considerable hacia el gobierno, llegaron a un acuerdo con el estado de California para cumplir con normas casi tan restrictivas como las de Obama, incluso si el gobierno federal ya no los obliga a hacerlo.

Entonces, según The Wall Street Journal, el Departamento de Justicia está considerando presentar una demanda colectiva antimonopolio en contra de las automotrices, con lo que parece decir que ponerse de acuerdo en normas de protección ambiental fuera un delito equiparable a la manipulación de precios.

Esto sería perturbador incluso si proviniera de un gobierno que ya hubiera demostrado su interés en aplicar una política antimonopólica real. Sin embargo, en esta ocasión proviene de gente que hasta ahora no ha mostrado preocupación alguna por el poder de los monopolios; está claro que es un intento de usar como arma las demandas colectivas antimonopolio para convertirlas en una herramienta de intimidación.

Además, hay pruebas evidentes de que el Departamento de Justicia se ha corrompido por completo. En menos de tres años, ha pasado de ser una agencia que trata de hacer cumplir la ley a una organización dedicada a castigar a los opositores de Trump.

¿Quién sigue? En al menos dos casos, Trump parece haber tratado de usar su poder para castigar a Amazon, cuyo fundador, Jeff Bezos, es propietario de The Washington Post, al cual el presidente considera un enemigo (al igual que a este periódico). Primero presionó para que aumentaran las tarifas para la entrega postal de paquetes, lo cual dañaría los costos de envío de Amazon; luego, el Pentágono, de manera repentina, anunció que estaba reconsiderando el proceso para asignar un enorme contrato para computación en la nube que Amazon esperaba a todas luces ganar en la licitación.

En cada caso, es difícil probar que estos fueron esfuerzos para usar las funciones gubernamentales como arma en contra de críticos nacionales. Pero ¿a quién queremos engañar? Claro que lo fueron.

La cuestión es que así es como se da la transición repentina hacia la autocracia. Las dictaduras de hecho modernas por lo general no asesinan a sus opositores (aunque Trump ha sido excesivo en sus alabanzas a regímenes que, precisamente, dependen de la fuerza bruta). En cambio, esas autocracias lo que hacen es ejercer control sobre la maquinaria gubernamental para hacerle la vida difícil a cualquiera que consideren desleal, hasta que la oposición real desaparece.

Y está ocurriendo en este mismo instante. Si no les preocupa el futuro de la democracia estadounidense, no están poniendo atención.

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El clima extremo desplazó a 7 millones de personas en la primera mitad de 2019

Según un nuevo informe, 2019 apunta a convertirse en uno de los años más desastrosos en casi dos décadas, incluso antes de que se estimaran los efectos del huracán Dorian en las Bahamas.

Pasajeros varados en una estación de ferrocarril en Calcuta, India, en mayo después de que los trenes fueron cancelados por el ciclón Fani.
Pasajeros varados en una estación de ferrocarril en Calcuta, India, en mayo después de que los trenes fueron cancelados por el ciclón Fani.CreditCreditRupak de Chowdhuri/Reuters

Por Somini Sengupta

Los eventos climáticos extremos desplazaron a siete millones de personas durante los primeros seis meses de este año, una cifra récord que sitúa a 2019 en camino de ser uno de los años más desastrosos en casi dos décadas, incluso antes de que el huracán Dorian azotara las Bahamas.

El Centro para el Monitoreo del Desplazamiento Interno, una organización que recopila datos de gobiernos, agencias humanitarias de las Naciones Unidas y reportes de los medios de comunicación, concluyó en un informe publicado el jueves que las inundaciones, deslizamientos de tierra, ciclones y otros eventos climáticos extremos desplazaron temporalmente a más personas en este primer semestre que durante el mismo periodo en cualquier otro año.

“En el clima cambiante actual, el desplazamiento masivo provocado por los fenómenos meteorológicos extremos se está convirtiendo en la norma”, dijo el centro, y agregó que los números representan “la cifra más alta de mitad de año registrada para los desplazamientos asociados con desastres”. La organización ha estado publicando datos anuales desde 2003.

Los últimos números reflejan tanto malas noticias como buenas. Según los científicos, los fenómenos extremos están empeorando en la era del cambio climático y más personas están expuestas a ellos, especialmente en las ciudades asiáticas de rápido crecimiento que son muy propensas a las tormentas.

Eso significa que el actual número de desplazados incluye a muchas personas que, de otro modo, podrían haber fallecido. Seguramente ese fue el caso de las 3,4 millones de personas que fueron evacuadas de sus hogares en la India y Bangladés en mayo antes de que el ciclón Fani se precipitara sobre la Bahía de Bengala. Según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas, se reportaron menos de cien muertes en ambos países.

Por el contrario, en el sur de África, donde el ciclón Idai llegó en marzo, más de 1000 personas fallecieron y 617.000 fueron desplazadas en Mozambique, Malaui, Zimbabue y Madagascar.

Tiendas de campaña para personas desplazadas en La Paz, Bolivia, después de que los deslizamientos de tierra destruyeron sus hogares en mayo.
Tiendas de campaña para personas desplazadas en La Paz, Bolivia, después de que los deslizamientos de tierra destruyeron sus hogares en mayo.CreditManuel Claure/Reuters
El clima extremo desplazó a 7 millones de personas en la primera mitad de 2019

En marzo y abril, medio millón de iraníes tuvieron que abandonar su hogar y acampar en refugios temporales después de que gran parte del país sufriera algunas de las peores inundaciones en décadas. En Bolivia, las fuertes lluvias también provocaron inundaciones y deslizamientos de tierra en los primeros cuatro meses del año, lo que obligó a que más de 70.000 personas huyeran de sus hogares, según afirman los investigadores del informe.En total, durante el primer semestre del año casi el doble de personas fueron desplazadas por fenómenos meteorológicos extremos, principalmente tormentas, en comparación con el número de desplazados por conflictos y violencia, según el centro de monitoreo.

Los números ofrecen lecciones para algunos países, como es el caso de las naciones del Caribe que suelen ser afectadas por la intensificación de las tormentas.

“Con el impacto del cambio climático, en el futuro se espera que este tipo de peligros se intensifiquen”, dijo la directora del centro de monitoreo, Alexandra Bilak, desde Ginebra, donde se encuentra la sede del grupo. “Naciones como las Bahamas que de manera repetida se ven afectadas deben prepararse para tendencias similares, que incluso podrían empeorar”.

Lo peor puede estar por llegar. Históricamente, la peor temporada de desastres es entre junio y septiembre, cuando las tormentas azotan los trópicos. La organización de monitoreo estima que la cantidad de desplazamientos relacionados con desastres puede aumentar a 22 millones de personas para fin de año.

En su mayor parte, los desastres como las inundaciones y los ciclones provocan desplazamientos temporales, aunque eso podría durar meses y casi siempre dentro de las fronteras nacionales.

Según otros expertos, existen limitaciones para estos números. Es posible que las cifras del centro no reflejen adecuadamente los eventos climáticos extremos que se producen lentamente como el aumento de las temperaturas o las lluvias irregulares que pueden ocasionar que las personas empaquen sus pertenencias y abandonen sus casas. Otro elemento que puede desatar ese tipo de reacciones son los fracasos en varias temporadas de cultivos. También existe la posibilidad de que, en algunos casos, las agencias gubernamentales no emitan datos precisos, incluso por razones políticas.

Aún así, Kees van der Geest, quien estudia el desplazamiento inducido por el clima en el Instituto Universitario de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y la Seguridad Humana, dijo que los números reportados por el centro de monitoreo, incluso con esas limitaciones, podrían ser las mejores estimaciones disponibles.

Y agregó que deberían ser vistas como “una estimación baja”.

En las zonas cercanas a Kochi, India, las personas regresaron a sus hogares después de que el mes pasado fueron evacuadas por las inundaciones.
En las zonas cercanas a Kochi, India, las personas regresaron a sus hogares después de que el mes pasado fueron evacuadas por las inundaciones.CreditAgence France-Presse — Getty Images

Somini Sengupta cubre temas climáticos internacionales y es autora de The End of Karma: Hope and Fury Among India’s Young@SominiSengupta Facebook

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México debe decir basta a Estados Unidos

Ha llegado el momento de ser asertivos frente a Washington: no podemos seguir eludiendo la confrontación con Donald Trump cuando sea necesario hacerlo.

México debe decir basta a Estados Unidos

WASHINGTON — “Ver lo que uno tiene delante de las narices precisa una lucha constante”, escribió George Orwell. Y lo que a todas luces deparaba para la relación bilateral México-Estados Unidos la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca en 2016, hoy, con el transcurso del verano, se ha vuelto irrecusable.

A pesar de los esfuerzos de funcionarios estadounidenses y mexicanos por evitar que el vandalismo diplomático de Trump contaminara toda nuestra agenda bilateral, confrontamos la coyuntura más delicada —y potencialmente más negativa— de las últimas tres décadas con Estados Unidos.EL TIMES Si quieres recibir las mejores columnas de Opinión de The New York Times en Español en tu correo, suscríbete aquí a nuestro boletín.

La nueva normalidad que representa el presidente estadounidense para nuestras relaciones bilaterales quedó otra vez manifiesta en las últimas semanas. El ataque terrorista en El Paso demuestra las consecuencias reales y dramáticas que derivan del discurso antimexicano de Trump. La supremacía blanca y la extrema derecha radical en Estados Unidos están siendo turbocargadas con su racismo, xenofobia y demagogia chovinista. El Paso no fue un ataque aleatorio más; el blanco fueron hispanos y migrantes mexicanos. Pocos días después, el mandatario volvió a la carga —dada la eficacia comprobada de su amago en mayo de imponer aranceles a las exportaciones mexicanas por el aumento de la transmigración centroamericana— amenazándonos con nuevas sanciones si el trasiego de opiáceos y fentanilo hacia su país no disminuyen.

Con ello, Trump vulneró un principio no escrito de casi tres décadas de relación bilateral de nunca permitir que el conjunto de nuestra agenda bilateral se contamine por diferendos en temas específicos o al usar como rehén un tema particular para resolver otros.

En este contexto, ¿cómo debe responder México a Trump? Nadar de muertito como si no pasara nada no puede ser una estrategia diplomática para México. Creerles a quienes han vendido el argumento erróneo de que no confrontar a Trump garantizará en Washington la aprobación del T-MEC en el congreso, o peor aún, escuchar los susurros evangélicos de personajes cercanos tanto a la Casa Blanca como a Palacio Nacional que advierten que todo pasará si se les sigue dando la vuelta a los ultimátums de Trump, tampoco cambiará la realidad inescapable del dilema real y peliagudo que encaramos el próximo año y medio, si no es que hasta 2024 ante el escenario fatídico de que Trump se reelija.

Es un hecho que no hay que recurrir a la fanfarronería, y en la diplomacia jamás se deben combatir la estridencia y las diatribas con más de lo mismo; dos realidades que el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, parece entender bien. Pero el reverso tampoco es bueno: evitar siempre la confrontación, buscando apaciguarlo, solamente envalentonará a Trump a seguir arrinconando al país.

He dedicado prácticamente toda mi carrera diplomática a la construcción de una relación estratégica, madura, sin recriminaciones mutuas estériles con Estados Unidos, convencido de que ese era —y es— el único camino para garantizar el bienestar, la prosperidad y seguridad compartidas de nuestras dos naciones. Pero tiempos difíciles exigen medidas extremas. Hoy, esa visión de la relación no es posible y es momento de establecer líneas rojas. Las respuestas iniciales de la cancillería mexicanaante la tragedia de El Paso parecen haber reconocido esta realidad y podrían representar un primer paso en la dirección correcta.

En esta coyuntura, la Doctrina Sinatra (todo “a mi manera”) que Trump aplica a México obliga a nuestro país a una decisión de triaje: contener al presidente estadounidense en la medida que sea posible; blindar y proteger mecanismos y procesos vitales de nuestro andamiaje bilateral, evitando la contaminación temática de los distintos compartimientos-estanco de la relación y dedicando la mayor banda ancha posible a crear y fortalecer alianzas con gobernadores y alcaldes; y fijar posturas ofensivas en temas y casos en que se pueda hacer sin generar más disrupción.

México, además de subrayar —como ya lo ha hecho— que rechaza cualquier proceso de certificación unilateral en la lucha contra las drogas y el crimen organizado trasnacional, tiene que dejar en claro que la epidemia de opiáceos y opioides en Estados Unidos es de hechura doméstica, cortesía de la industria farmacéutica de ese país. Pero también debemos declarar oficialmente que a partir de este momento, en virtud de las políticas de legalización de cannabis en algunos estados de Estados Unidos, nuestro país ya no gastará más presupuesto en erradicar y asegurar cannabis en suelo mexicano, y que esos recursos se canalizarán a combatir a los grupos criminales más violentos y las sustancias más peligrosas.

La segunda acción sería iniciar, a nombre de los deudos de cada uno de los policías, soldados y marinos mexicanos abatidos combatiendo al crimen organizado, procesos de litigio individuales y caso por caso en cortes estadounidenses cuando el arma traficada hacia México y usada por los criminales haya sido rastreada exitosamente (mediante el programa E-Trace) a una armería o feria de armerías en ese país, en contra de los responsables de la venta de dicha arma.

Por último, México debe mejorar de manera urgente las capacidades de control y monitoreo fronterizo al sur y al norte. Para bailar salsa se necesitan dos: así como en 2007 México le exigió a Estados Unidos asumir un paradigma de responsabilidad compartida para combatir al crimen organiziado, hoy nosotros debemos fortalecer nuestras fronteras. El Instituto Nacional de Migración (Inami), la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR) y Aduanas no pueden seguir siendo canibalizadas; Aduanas en particular tiene que acabar de migrar de ser una dependencia enfocada a la recaudación hacia una de control, sobre todo de cara al trasiego de armas, dinero en efectivo, fentanilo o precursores químicos.

La política migratoria de mano dura de México para frenar la transmigración conlleva consecuencias y costos que no se han aquilatado del todo en nuestro país. Como resultado de nuestras acciones encaminadas a aplacar a Trump, se están acumulando facturas políticas —con legisladores, gobernadores, alcaldes y otros actores mediáticos y sociales estadounidenses—, diplomáticas —con el sur y para nuestra propia política de protección hacia nuestros connacionales en Estados Unidos— y de imagen y reputación mexicanas, ante actores globales y foros multilaterales y ONG.

Por ello México debe rechazar el paradigma de política migratoria impuesto por la Casa Blanca y desarrollar en su lugar uno propio que cumpla de manera irrestricta con nuestras obligaciones internacionales en materia de refugio y asilo y la canalización de recursos y personal a la COMAR y el Inami. Es necesario diseñar un programa de trabajo temporal, circular, legal, ordenado y seguro con los países del Triángulo Norte centroamericano; fortalecer redes y organizaciones locales en México y con alcaldes y gobernadores para crear mecanismos de integración e inclusión; usar el atril presidencial mexicano para contrarrestar la xenofobia antiinmigrante que de manera deplorable ha surgido en México; y retomar los esfuerzos de empoderamiento político de nuestra comunidad diáspora en Estados Unidos.

México debe además articular, como narrativa aglutinadora de estos esfuerzos, un discurso en el que subraye que es imposible resolver una crisis migratoria vía la disuasión o con políticas que solo privilegian controles fronterizos y la aplicación de la ley.

Ha llegado el momento de ser asertivos frente a Washington: no podemos seguir eludiendo la confrontación con Trump cuando sea necesario hacerlo. Como han demostrado otros líderes —como Emmanuel Macron o recientemente la primera ministra danesa, Mette Frederiksen— lo cortés no quita lo valiente. Y fijar límites tampoco está peleado con el pragmatismo indispensable en una relación de poder tan asimétrica como la que existe entre México y Estados Unidos.

Ya vendrán momentos para retomar, revisar y reconstruir la relación con Estados Unidos. Pero para evitar que en el futuro los eventos se conviertan en tendencias, es menester hoy dar un golpe de timón. Defender y blindar los avances bilaterales sustentados en el respeto mutuo e intereses compartidos que nuestros dos países han construido a lo largo de las últimas décadas se vuelve una tarea perentoria y existencial para México en tiempos de Trump.

Arturo Sarukhán es consultor internacional y exembajador de México en Estados Unidos.

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Un príncipe saudí: ocho horas para destruir Irán

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El príncipe Abdala bin Sultan bin Naser Al Saud ha escrito en Twitter que Arabia Saudí necesita solo ocho horas para destruir Irán.

Afirma el príncipe que la capacidad militar de Arabia Saudí es muy superior a la de Irán, de manera que no sería ningún problema para Riad destruir Irán en unas pocas horas.

El mensaje va acompañado de un video en el que el príncipe justifica la amenaza recurriendo a una detallada comparación entre el armamento que poseen los dos países.

Podría ser exceso verbal si no fuera porque es posible que muchos altos cargos militares saudíes estén al corriente de la amenaza y probablemente la compartan.

El militarismo que inyectan en la región Estados Unidos e Israel puede explicar el mensaje del príncipe.

Arabia Saudí hace más de cuatro años que se embarcó en una aventura militar que ha resultado catastrófica para Yemen en todos los sentidos.

De hecho, existen indicios de que los saudíes pueden haber entrado en razón y quieran salir de Yemen. Pensaban que iba a ser un paseo militar, pero, en materia de guerras, las cosas no suelen salir casi nunca como se planean.

El mismo día que el príncipe saudí publicó su mensaje en Twitter, se anunció que una delegación de altos funcionarios del Pentágono se encontraba en Riad y se mostraba partidaria de negociar la paz con los hutíes en beneficio de las dos partes.

Seguramente esto significa que los saudíes han caído finalmente en la cuenta de que la aventura ha sido un desastre se mire como se mire.

La amenaza de Arabia Saudí contra Irán es irrisoria. Parece que Israel y Arabia Saudí no se atreven a hincarles los dientes a Irán y están empujando a Estados Unidos a que les haga el trabajo sucio.

La guerra de Yemen está siendo una bicoca para el complejo armamentístico-industrial de Estados Unidos y Europa, pero a Washington no le importará mucho que se ponga fin a esa guerra.

No hay por qué preocuparse: americanos y europeos podrán seguir vendiendo armas a porrillo a los saudíes ante la «amenaza» de Irán.

Si compran armas al nivel actual es muy posible que pronto los saudíes solo necesiten cuatro horas, en lugar de ocho, para destruir Irán.

https://blogs.publico.es/balagan

¿Cuánto valen tus datos digitales? Saberlo puede darte más control sobre ellos

STEVE LOHR 

¿Cuánto valen tus datos digitales? Saberlo puede darte más control sobre ellos
Mark Warner, senador demócrata de Virginia, el mes pasado en el Capitolio. Él coimpulsó una propuesta de ley que requeriría que las grandes compañías de internet informaran de manera regular a los usuarios sobre los datos personales que recolectan y que divulguen el valor de esos datos. CreditGabriella Demczuk para The New York Times

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El mercado para nuestros datos digitales podría parecer un trato disparejo.

Todos creamos puntos valiosos de información cada vez que tocamos una pantalla o presionamos una tecla: los clics, las búsquedas, los me gusta, las publicaciones, las compras y más. Los entregamos por voluntad propia a cambio de servicios gratuitos. Sin embargo, la ganancia económica más grande va para los gigantes tecnológicos como Google y Facebook. Su riqueza corporativa se basa en cosechar y comercializar la información que proveen las multitudes en línea.

“Imagina si General Motors no pagara por su acero, su caucho o su vidrio: sus insumos”, comentó Robert Shapiro, un economista que hace poco realizó un análisis sobre el valor de los datos. “Así pasa con las grandes empresas de internet. Es un gran negocio”.

No obstante, hay un conjunto de personas cada vez más grande que buscan maneras de alterar ese arreglo. Es un grupo dispar de académicos, economistas, tecnólogos y legisladores, cuyas posturas políticas van desde ser liberales moderadas hasta conservadoras en favor del libre mercado.

Están buscando por diferentes vías. Algunos han hecho investigaciones a fin de poner un valor a los datos personales, como un mecanismo para aportar información al debate público en torno a la manera de negociar un mejor acuerdo para el proletariado virtual. Otros proponen reconocer la información como un activo comerciable o como mano de obra, a fin de ayudar a crear un mercado eficiente para los datos y retribuir una mayor riqueza digital a los individuos y la sociedad.

El mes pasado, Mark Warner, senador demócrata de Virginia,  propuso, junto con otro senador, un proyecto de ley que exigiría que las grandes empresas de internet informen de manera regular a sus usuarios sobre los datos personales que recaban y que divulguen el valor de esos datos.

“No estoy convencido de cuál debería ser la estrategia”, comentó Warner, quien fue inversionista del sector tecnológico y es un crítico frecuente de los gigantes de esa industria. “Pero el estado actual de inmenso desequilibrio de poder no puede seguir así”.

El aumento de los llamados a favor de un mejor acuerdo sobre los datos llega durante una escalada de las reacciones negativas en contra de las grandes empresas tecnológicas y el manejo que le dan a la información de los usuarios. Legisladores y reguladores de varios países están investigando el poder en el mercado de las empresas, su papel como guardianas de la comunicación y su manejo de los datos, en especial cuando no protegen la privacidad de los usuarios.

El 24 de julio, Facebook accedió a establecer nuevas capas de supervisión y a pagar una multa récord por las violaciones a la privacidad. También reconoció que está siendo investigada por la Comisión Federal de Comercio por cuestiones antimonopólicas. Además, el 23 de julio, el Departamento de Justicia mencionó que iba a comenzar a examinar el dominio sobre el mercado de los gigantes del internet para determinar si habían buscado suprimir a la competencia.

No todo el mundo está de acuerdo con que sea un mal negocio para los consumidores que los servicios gratuitos se paguen con publicidad y datos. Tan solo en Estados Unidos, se calculó que el beneficio al consumidor por tener servicios gratuitos de internet fue de más de 100.000 millones de dólares, de acuerdo con un artículo de 2012 cuyo coautor fue Erik Brynjolfsson, un economista de la Escuela de Administración Sloan del Instituto Tecnológico de Massachusetts.

Esa cifra sería mucho más alta en la actualidad, debido al crecimiento de las ofertas en línea. “En efecto, los consumidores reciben una enorme cantidad de valor gracias a esos servicios”, mencionó Brynjolfsson.

No obstante, los defensores de un nuevo acuerdo en torno a los datos están ganando impulso a medida que se sabe más sobre el uso que dan las grandes empresas de internet a la información personal.

Por ejemplo, darles información a Google, Facebook o Amazon no es solo una señal de interés o preferencia, sino también la materia prima para focalizar anuncios, guiar el comportamiento en línea y capacitar sistemas de inteligencia artificial como el reconocimiento facial.

¿Cuánto valen tus datos digitales? Saberlo puede darte más control sobre ellos
Josh Hawley, senador republicano de Misuri, escucha a Christopher Wray, el director del FBI, testificar durante una audiencia del Comité Judicial del Senado de Estados Unidos en el Capitolio.CreditErin Schaff/The New York Times

A menudo, los consumidores no están al tanto de los muchos usos que se les dan a sus datos. Hasta ahora, la preocupación por la privacidad ha sido el objetivo principal del escrutinio. Sin embargo, la atención de los legisladores está comenzando a posarse en la concentración de la riqueza de datos en las manos de unas pocas empresas.

Un objetivo de la legislación que presentaron el mes pasado Warner y el senador republicano de Misuri, Josh Hawley, es “que los consumidores tengan idea del valor de los datos que están dando”, explicó Warner.

Calcular el valor de los datos personales es complicado. Los estimados varían mucho, dependiendo de las suposiciones. El estudio reciente de la consultoría de Shapiro tomó en cuenta varios factores, entre ellos el declive en la eficiencia de la publicidad en línea cuando la gente opta por no participar en la recolección de datos.

El estudio calculó que el beneficio corporativo que produjo la recolección de datos personales de los estadounidenses en línea —principalmente para las grandes empresas tecnológicas— fue de 76.000 millones de dólares en 2018 y esa cantidad aumentará de forma drástica en el futuro.

Si el gobierno recaudara una cuota del 50 por ciento a las empresas que usan los datos personales de los estadounidenses, según Shapiro, podría representar una contribución significativa para reconstruir la infraestructura de la nación o apoyar programas de seguridad social. Si se les pagara a los usuarios individuales, habría sido equivalente a un cheque de 122 dólares por persona el año pasado. El estudio corrió a cargo de Future Majority, un centro de investigación que trabaja para el Partido Demócrata.

La gente encargada de formular políticas está haciendo lo posible para encontrar la manera de que las acciones del gobierno y las fuerzas del mercado se empleen para controlar el poder de los gigantes tecnológicos que se alimentan de los datos.

En Canadá, Michelle Rempel, una integrante conservadora del parlamento que representa a Calgary, duda que alguna vez los reguladores gubernamentales tengan la capacidad de seguir el paso de las empresas tecnológicas más grandes, pues estas cuentan con una experiencia y una cantidad de recursos mucho mayores. Según Rempel, el gobierno tendrá que intervenir, pero más como un diseñador de reglas básicas que como un regulador. “La meta debería ser ayudar a construir un mercado justo para los datos”, propuso Rempel.

De acuerdo con legisladores, esas reglas para construir el mercado incluyen derechos de propiedad definidos para que los individuos controlen sus datos y requisitos de que las empresas permitan que los datos personales se puedan enviar con facilidad a otros servicios a solicitud del consumidor. Según ellos, estas medidas podrían abrir la puerta a una próspera comunidad de creadores de mercados de datos, que agrupen los datos de las personas y negocien las ventas.

En este momento, ya hay algunas empresas emergentes que se encargan de recolectar, asegurar y vender datos personales de manera voluntaria, como Meeco y UBDI (Universal Basic Data Income). Suelen emplear la tecnología de la cadena de bloques por seguridad y para controlar el acceso a la información. Aunque suenan muy prometedoras, hasta ahora son empresas emergentes novatas, sin muchos usuarios ni datos.

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¿Planea Trump usar la bomba nuclear contra Afganistán e Irán?

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«Podría ganar esa guerra en una semana. Pero no quiero matar a 10 millones de personas. Afganistán podría ser borrado de la faz de la Tierra», dijo el presidente de EEUU en su encuentro con el primer ministro de Pakistán Imran Khan el 22 de julio. ¿Con qué arma se puede matar a 10 millones de seres humanos y aniquilar un país de 37 millones de habitantes en unos días? En esta misma reunión, Trump  renovó sus amenazas a Irán: «Estamos listos para lo peor«, aunque ya el 21 de junio le comunicó al mundo que podría lanzar un ataque militar devastador sobre Irán, y no porque Teherán hubiese enviado un buque militar a las aguas de EEUU o que hubiese fabricado bombas nucleares de forma ilegal, como lo han hecho sus amigos Pakistán, India e Israel, sino simplemente como medida para que «llegue a la mesa de negociaciones y abandone su intento de desarrollar armas nucleares». Un día después de que Irán derribase un avión no tripulado de EEUU en su cielo, Trump insinuaba algo tan inquietante que el mundo prefirió ignorar: “No estoy buscando la guerra (¿en serio?) y, si la hay, será una destrucción como nunca se ha visto” y que «si Irán quiere pelear, ese será el fin oficial de Irán”. Días después, el hombre que está a cargo de unas 5000 ojivas nucleares dio más pistas a los periodistas sobre sus planes: cualquier guerra con Irán «no duraría mucho, te lo aseguro. No duraría mucho. No estoy hablando de botas en el suelo”.

El escenario está listo: el portaviones de propulsión nuclear Lincoln ya está en el Golfo Pérsico; el año pasado, el Comando de EEUU para Europa (USEUCOM) participó en Israel en el simulacro militar llamado «Juniper Cobra», que prepara el despliegue de las fuerzas de la OTAN y EEUU desde Europa para apoyar a Israel en su guerra contra Irán. En 2017, EEUU y un grupo de países europeos participaron en los ejercicios militares Blue Flag también en suelo israelí, exhibiendo las bombas nucleares B61-12 de los occidentales, pues las del propio Israel (al menos unas 200) “todas [están] apuntando a Teherán” reveló Colin Powell, el Secretario de Defensa de Bush. El arsenal israelí incluye las Municiones Especiales de Demolición Atómicas (Special Atomic Demolition Munitions– SADM),  mal llamadas “mini-bombas nucleares”, que pueden contener hasta 1 kilotón de TNT, causando un “mega” daño al espacio atacado; tres de los seis submarinos Dolphin – regalados  por Alemania a Israel y que costaron a los contribuyentes unos 1300 millones de euros-, tienen capacidad de lanzar misiles nucleares. Éste país bombardeó en 1981 el reactor nuclear de Iraq y en 2007 el de Siria, ambos con la previa autorización de EEUU.

¿Para qué Trump usaría armas nucleares?

El 13 de abril de 2017, Donald Trump hizo estallar en Afganistán GBU-43, la bomba no nuclear más poderosa del mundo, y ocultó el número de la víctimas. Su objetivo no era otro que exhibir la línea de su política exterior y regalar 14.6 millones de dólares de la caja publica a las compañías de armas, bajo el pretexto de destruir unos túneles “yihadistas” armados con palo y daga.

Las acciones de Trump contra Irán muestran que busca fórmulas que justifiquen, ante la opinión pública, una respuesta militar “merecida”,  aunque de momento no se atreve a pronunciar las palabras “ataque nuclear”. No pretende un “cambio de régimen” en Teherán sino continuar con el Proyecto de reconfigurar Oriente Próximo, destruyendo Irán como la gran potencia de la región y asegurar el dominio de EEUU en la zona empapada del Oro Negro y de influencia chino-rusa. La primera barrera para que un presidente de EEUU lance un ataque nuclear sobre una nación, aunque se presente como “limitado”, es que carezca de un mínimo nivel de ética, y como el propio Trump confiesa, él es el candidato: las víctimas civiles de una bomba nuclear, dijo, son una desafortunada «realidad de guerra«, y que él a diferencia de otros presidentes posee la «fortaleza moral para hacer lo que debe hacerse» para proteger a EEUU y sus aliados. Los NeoCon tienen prisa para acabar con Irán a través de él, puesto que no hay garantía de que volviese a ser elegido en 2020. Sheldon Adelson, el magnate sionista que donó 45 millones de dólares a la campaña electoral de Trump pidió a EEUU en 2013 que efectuase un “ataque nuclear preventivo” en áreas no pobladas de Irán como táctica de negociación. “Entonces dices: ¡Mira! El siguiente está en el medio de Teherán [¡con 12 millones de habitantes]. Luego vendrán a negociar”. Algunos medios estadounidenses, que le presenten a Trump como “Madman”, un presidente chiflado, simplemente pretenden convertirle en la cabeza de turco de una posible catástrofe de esta magnitud, si llega a suceder, para un plan diseñado desde hace años.

Entre los objetivos:

Recuperar el temible poder de EEUU perdido frente a China. En 1945 lo hizo matando al instante a 200.000 japoneses enviando un mensaje a la Unión Soviética, la ganadora de la Segunda Guerra Mundial. La salida de Trump del INF, el Tratado sobre Armas Nucleares de Medio Alcance, firmado con la Unión Soviética en 1987 o destinar 1.2 billones de dólares para renovar el arsenal nuclear en los próximos 30 años, forman parte de esta política.

Buscar una victoria rápida y contundente sobre Irán, evitando una larga guerra que pueda poner en peligro a Israel y Arabia Saudí.

La dificultad del traslado de cientos de miles de soldados y un gran equipamiento al Golfo Pérsico y Oriente Próximo para derrotar a Irán en una guerra “cuerpo a cuerpo”.

Desconocer la capacidad militar de Irán para una guerra convencional y las dudas que tiene EEUU al respecto, son factores que aumentan la probabilidad del uso de la bomba nuclear por parte de EEUU e Israel.

El 2 de febrero de 2018, en el documento de la Revisión de la Postura Nuclear (NPR) de EEUU para abordar las supuestas “amenazas sin precedentes” de otras naciones, se nombra concretamente a Irán, y eso antes de que Trump saliera del acuerdo nuclear: «Irán conserva la capacidad tecnológica y gran parte de la capacidad necesaria para desarrollar un arma nuclear en un año después de decidir hacerlo«, por lo que ha decidido “persuadirle” con una serie de pasos que empezaron con su salida del acuerdo y declararle país patrocinador del terrorismo continúan con la militarización de todas sus fronteras.

Donald Trump llegó a plantear un “ataque quirúrgico usando misiles Trident» (que llevan cabeza nuclear) contra Daesh – unos cuantos miles de hombres armados con espada, alojados en las ciudades poblados de Irak y Siria.

El temor a una “locura” de Trump le llevó al Comité de Relaciones Exteriores del Senado, el 14 de noviembre de 2017, estudiar una ley que impidiera al presidente lanzar un ataque nuclear. Cuenta la prensa que el secretario de Estado Rex Tillerson fue destituido justamente por llamarle a Trump “maldito imbécil”, después de que el presidente le sugiriera al Pentágono aumentar hasta diez veces el arsenal nuclear. Si tenemos armas nucleares, ¿por qué no podíamos usarlas? Había preguntado a sus asesores.

Una de las misiones de Trump es, posiblemente, romper el tabú del uso de las armas nucleares, siete décadas después: “no os preocupéis, son tácticas y limitadas”, insinúa el hombre convertido en presidente gracias a una macabra burla de la historia.

https://blogs.publico.es/puntoyseguido

Hay trampa

Quienes almacenan los datos de toda la población para hacer con ella un uso particular son Google y Facebook, y trabajan para el lado bueno de esta guerra

DAVID TRUEBA

Un móvil, con la aplicación FaceApp.
Un móvil, con la aplicación FaceApp. KIRILL KUDRYAVTSEV AFP

La dinámica se repite una y otra vez, sin que nos paremos un segundo a reflexionar. Las alarmas se disparan de pronto. Les hablo del último caso. Resulta que la aplicación-juguete por la que puedes envejecer tu cara para mirarte en una especie de espejo futuro está en manos de agentes rusos y acaban de hacerse con los parámetros faciales de toda la población como un pederasta regala caramelos en el parque infantil. Se han quedado con la cara de al menos toda esa población que se esfuerza por no perder comba en los juegos impuestos por la moda del instante. Se desata la paranoia, la alucinación colectiva y un terror soviético recuperado se apodera de nosotros justo cuando celebramos los 50 años de la guerra espacial por llegar primeros a la Luna. La pregunta es bien simple. ¿A quién le interesa disparar esas alarmas? Suenan un poco a las desbandadas inducidas que se practican en aglomeraciones públicas. Uno grita que hay una bomba y los demás corren despavoridos. Como vivimos en la época de la histeria, ya sabemos que el arranque de dignidad durará cinco minutos, no más. Pero queda la estela de la mentira, de la media verdad, de la trampa para conejos. En cada clic nace un tonto, dice el refrán.

Sucedió exactamente igual con la arremetida de Donald Trump contra la empresa Huawei. En dos jornadas logró destronar sus ventas a favor de móviles estadounidenses y aliados, que andaban perdiendo cuota de mercado. Dijo, con la autoridad que le concede la presidencia de su país, que la telefonía china trabajaba para los servicios secretos y filtraba los datos de los usuarios. En este caso tuvo algo de forcejeo empresarial. Echar mierda sobre el rival es un clásico mortífero. Pasadas las horas del acoso y medio derribo todo vuelve a la normalidad. Pero es la normalidad lo que nos tiene que preocupar. Es posible que los agentes rusos dominen los rostros de medio mundo y que los terminales chinos potencien la invasión comercial del país asiático, pero la denuncia es tan chusca y gratuita como un insulto a la inteligencia. Quienes almacenan los datos de toda la población para hacer con ella un uso particular son las dos grandes bases de datos estadounidenses, que se llaman Google y Facebook, y trabajan para el lado bueno de esta guerra templada en la que vivimos. Ni fría ni caliente.

En los mismos días en que se levantaba una ola de sospecha sobre el juego de envejecerte la cara, Google reconocía que graba nuestras conversaciones, pero lo hace para mejorar el servicio. Es impúdica la manera en que ejerce del mayor pirata internacional contra los derechos de autor a través de la plataforma YouTube, guarecida tras unos parámetros de control muy mejorables que le permiten seguir jugando con la propiedad ajena. Invaden la intimidad sin ola de concienciación que nos empuje a utilizar buscadores que no dejen rastro de una maldita vez. No hay castigo colectivo a las transgresiones en el manejo de nuestros datos. A lo máximo que llegamos es a estudiar con enervante lentitud el mecanismo de elusión fiscal que practican en nuestros países. Son auténticos expatriadores de divisas. Pero todos nos quedamos tranquilos porque de tanto en tanto disparamos una alarma tramposa contra el fantasma ruso y la tétrica dictadura china. En la Red no hay buenos y malos. Todos son peores.

https://elpais.com

Israel pone otra pica en Siria

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Moti Kahana es un israelí nacido en Jerusalén que residió unos años en Estados Unidos. Se presenta como hombre de negocios y filántropo.

Lo conocí hace algunos años en Mishkenot Shaananim, una residencia de Jerusalén donde se presentó acompañado por un rebelde sirio y expuso un peregrino plan para crear una zona segura para los refugiados sirios del otro lado del Golán ocupado por Israel.

Pero aunque era una idea peregrina, sirvió para mostrar sus estrechos vínculos, es decir los de Israel, con los rebeldes sirios, algo que a estas alturas nadie puede dudar.

De hecho, Israel ha mantenido un montón de contactos con los rebeldes sirios, especialmente con los yihadistas más radicales, a los que ha asistido de distintas maneras. Moti Kahana habla siempre de rebeldes moderados, aunque seguramente estos rebeldes moderados son cuatro gatos, como ha quedado demostrado durante el conflicto, por más que los occidentales se hayan empeñado en decir lo contrario.

En realidad, a quienes han apoyado los occidentales, y también Israel, ha sido básicamente a los más radicales, a los grupos yihadistas más extremos, incluida Al Qaeda y toda la amalgama de rebeldes que han tratado de presentarnos como moderados.

Pues bien, esta semana el escurridizo Moti Kahana ha vuelto a reaparecer. Un periódico árabe, Al Akhbar, ha publicado que Kahana se dedica a comercializar el petróleo del Kurdistán sirio, donde está prácticamente todo el petróleo de Siria, con terceras partes.

La noticia puede parecer excesiva, pero al día siguiente la confirmaron varios medios de comunicación hebreos y también el propio interesado.

Este hecho, sin duda alarmante, da una idea clara de la creciente penetración de Israel en los países árabes de Oriente Próximo.

Que los kurdos sirios estén vendiendo el petróleo sirio por medio de un personaje tan discutible como Kahana, indica que la situación en la región es significativamente problemática.

Los kurdos sirios, que en su mayor parte son emigrantes de Turquía, fueron siempre moderados políticamente, de ahí que un acuerdo con el gobierno de Damasco parecía más que probable, ya que sus relaciones nunca fueron malas.

Sin embargo, la intromisión de Israel augura que por el momento ese acuerdo no está a la vista, lo que contribuirá a la inestabilidad de Siria, uno de los objetivos claros de la política israelí en Oriente Próximo.

https://blogs.publico.es/balagan/