Europa debate Irán

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El periódico alemán Welt am Sonntag publicó ayer que funcionarios europeos, rusos y chinos se reunirán en Viena esta semana para abordar las relaciones con Irán después de que el 8 de mayo el presidente Donald Trump anunciara el abandono del acuerdo nuclear con Teherán.

Los diplomáticos de esos países quieren salvar el acuerdo de 2015 logrado por Barack Obama, pero es muy difícil que lo consigan teniendo en cuenta el frente común que forman Israel y Estados Unidos.

Los europeos propondrán a las empresas del continente compensarles por las sanciones que les pueda imponer Washington. Sin embargo, esto no es tan fácil y muchas empresas europeas que se habían volcado en Irán tras el acuerdo nuclear están reconsiderando sus inversiones.

Este es un gran logro de Israel que tendrá consecuencias negativas a largo plazo puesto que aunque los europeos consigan un nuevo acuerdo con Teherán, las empresas desconfiarán debido a las amenazas de Estados Unidos y a la inestabilidad de los acuerdos.

La empresa francesa Total, por ejemplo, ya ha dicho que está reconsiderando sus inversiones de miles de millones de euros en Irán puesto que teme que las sanciones de Washington le hagan más daño que los beneficios que obtendría de sus inversiones en aquel país.

La política de Europa con respecto a Oriente Próximo es sencillamente vergonzosa, ya se hable de los palestinos, de Siria, de Yemen o de Irán. Los europeos renuncian a defender sus intereses y cuando lo hacen, como ahora parece que va a ocurrir con el caso de Irán, se muestran incapaces de usar los elementos que tienen a su alcance para defender sus intereses.

El responsable de la Energía en la UE, Miguel Arias Cañete, ha tratado de tranquilizar a los iraníes con la reunión de esta semana en Viena, pero diplomáticos europeos han reconocido que lo que pueden hacer tiene límites.

El caso de Irán pone a prueba otra vez a los europeos, y todo indica que Bruselas carece de la fuerza y la unidad necesarias para hacer frente a los desafíos de Oriente Próximo.

Eugenio García Gascón

http://blogs.publico.es/balagan/

Zapatos fuera y pañuelos al viento

Las protestas y la conciencia feminista han estallado en todos los rincones del mundo

Kristen Stewart se quita los tacones el pasado 14 de mayo en el Festival de Cannes.
Kristen Stewart se quita los tacones el pasado 14 de mayo en el Festival de Cannes. VALERY HACHE AFP

 

Siempre ha habido gestos aislados de protesta, pero en el último año la contestación de las mujeres ha estallado. Las actrices deslumbraron con su denuncia denominada #MeToo, pero sus llamamientos a romper el silencio llegaron, probablemente, cuando el terreno estaba ya abonado para este tsunami femenino de dimensión global y por ello las acusaciones contra el productor Harvey Weinstein han producido convulsiones paralelas en París, en Teherán o en Estocolmo.

En un mundo en el que, al menos en el terreno formal, se extienden la libertad y la democracia persiste una tacha que contradice tales conquistas: el tratamiento desigual que se depara a las mujeres. Da igual que se trate de un país desarrollado, subdesarrollado, tiránico o religioso. Un ejemplo de reciente conocimiento público: cientos de mujeres de Kenia han creado ciudadelas exclusivas para mujeres huidas de la violencia de sus parejas. Los hijos varones se encargan de garantizar la seguridad de esos poblados y de que solo entren los hombres que ellas admiten.

La foto de la actriz Kristen Stewart quitándose los zapatos de tacón sobre la alfombra roja de Cannes ha dado la vuelta al mundo. La de la activista iraní Vida Movahed quitándose el pañuelo blanco y ondeándolo en el extremo de un palo no ha tenido tanto éxito, pero ha alcanzado el logro de no ser difundida en las secciones mediáticas de cultura y cotilleo, lugar destinado habitualmente a esta gran revolución. Ahora, decenas de compatriotas siguen su ejemplo arriesgándose a ser encarceladas por ello.

En muchos países están aumentando las denuncias por acoso sexual, pero también las protestas, bien sea por la brecha salarial, bien por la violencia machista, bien por el ninguneo al que se somete a las profesionales de cualquier disciplina sin distinción. España ha registrado desde el día 8 de marzo las más importantes protestas feministas de su historia. En el mundo desarrollado, las reformas económicas de carácter liberal han perjudicado sobre todo a las mujeres. Así lo asegura el sociólogo alemán Oliver Nachtwey en su ensayo La sociedad del descenso. La conciencia crítica de la desigualdad ha estallado. Y así, una mujer tan poderosa como Ana Patricia Botín, presidenta del Santander, se ha rendido a la evidencia y admite que hace diez años no se consideraba feminista y ahora sí.

El nombre de Rosa Parks tiene un lugar en la historia de la lucha por los derechos civiles por haberse negado a ceder su asiento en el autobús a un blanco en 1955 contraviniendo las leyes de Alabama. Conoció la cárcel por ello. Seis décadas después hay muchas Rosas Parks en el mundo, pero no se sabe cuántas más harán falta para compensar un desequilibrio de género tan global e ignominioso.

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Facebook en su laberinto

Los valores y principios de la democracia y el Estado de derecho deben trascender al proceso de digitalización de la sociedad. En este nuevo marco tecnológico es esencial definir y entender las reglas del juego para aprovechar sus ventajas

Facebook en su laberinto
EULOGIA MERLE

Al hilo de la muy mediática y exhaustiva comparecencia de Mark Zuckerberg en el Congreso de Estados Unidos y, tras muchas reticencias, la de ayer en el Parlamento Europeo, es momento de esbozar un primer análisis de las consecuencias del escándalo Cambridge Analytica, no solo para Facebook sino para toda la industria de Internet.

 Al igual que Sigfrido, en El anillo delnibelungo, de Wagner, desconocía el miedo —y de ahí su fortaleza—, Facebook y el resto de la industria de Internet han desconocido hasta ahora determinados principios esenciales del mundo en que viven y muy especialmente algunos en los que se basan el Estado de derecho (rule of law)y nuestra economía de mercado.

Efectivamente, la industria de Internet ha vivido imbuida de un juvenil espíritu libertario en virtud del cual la regulación, las normas y los principios tradicionales de la economía y la vida social no iban con su mundo. Y esto no por malicia ni intención de vulnerar la ley, no: la razón fundamental de esta creencia en la arregulación del mundo digital remite a una convicción tan elemental como, aparentemente, ingenua: los principios, la responsabilidad de las empresas de Internet, la confianza depositada en ellas por sus usuarios, y la autorregulación son instrumentos suficientes que hacen obsoleta una regulación tradicional basada en la garantía normativa de una serie de principios (protección de la intimidad, transparencia o derechos de los consumidores) que estas nuevas empresas creían garantizar por sí mismas basándose en su reputación y altos estándares éticos. Estos mecanismos, además, se consideraban los únicos eficientes en un mundo de servicios y empresas globales a escala mundial basadas en la innovación permanente.

Baste un ejemplo de esta filosofía: desde la Revolución Francesa es privilegio de los Parlamentos, representantes de la soberanía, decidir qué contenidos son accesibles o no por los ciudadanos; solo la ley puede limitar la libertad de expresión y la de acceso a ella.

Pues bien, en los últimos años han sido determinadas plataformas digitales (muy destacadamente la del señor Zuckerberg) las que han decidido qué imágenes o qué contenidos eran accesibles o no, y no porque lo dijeran los jueces sino por su sentido común, ciudadanía corporativa y la sofisticación de sus algoritmos. Y no son solo empresas privadas cuando detentan una posición de monopolio en determinados plataformas de uso común. Esto es una anomalía democrática que, sorprendentemente, ha escandalizado muy poco.

El caso de Cambridge Analytica ha supuesto un brusco aterrizaje en la realidad, el descubrimiento por Sigfrido/Zuckerberg del miedo wagneriano. El mundo de Internet está empezando a entender, y si no acaba de hacerlo tendrá muchos problemas, que el conjunto de reglas que llamamos Estado de derecho va más allá de ser una antigualla decimonónica y constituyen la base fundamental de nuestra convivencia democrática. Y ello no por la maraña regulatoria que a veces implican, sino porque reflejan valores de nuestra convivencia y los principios que la rigen y ello es totalmente válido en este mundo del siglo XXI inmerso en un proceso de digitalización acelerado que afecta a todos los sectores de la economía y la sociedad (¡que pregunten a los taxistas!).

La protección de la intimidad de las personas, la libre competencia y la igualdad de los competidores en la economía, la protección de los usuarios y consumidores, la paridad en la carga fiscal o la transparencia son principios fundacionales de nuestro sistema político y económico y entenderlo cuanto antes será esencial para estos nuevos agentes económicos si no quieren verse inundados por una ola de regulación que los acabe limitando, privándoles del espíritu innovador y dinamismo que han sido su mayor aportación a la economía y la sociedad. Esto sería una tragedia para ellos pero también para todos.

Urge pues hacer una reflexión sobre cómo los valores y principios de nuestra democracia, nuestra economía de mercado, cómo el Estado de derecho debe trascender y sobrevivir al proceso de digitalización de la economía y la sociedad. No se trata de aumentar el grado de regulaciones (como algunos defienden). Se trata de entender, todos, gobiernos, reguladores, nuevas empresas digitales y empresas tradicionales, cuáles son las reglas del juego de esta nueva partida, de este nuevo Great Game, reafirmando los valores que han hecho fuertes al Estado de derecho y la economía de mercado y evitando la sobrerregulación. Urge definir el Level Playing Field.

Y en este escenario, Europa tiene un papel que jugar más relevante de lo que muchos creen. El GDPR (Reglamento General de Protección de Datos, que entra obligatoriamente en vigor el 25 de mayo) puede ser un buen ejemplo: preservar determinados principios, en este caso la protección de los datos de los ciudadanos en el espacio digital, puede generar un estándar universal de facto en un mundo en que el exceso de regulación es contraproducente, pero en el que una regulación basada en valores y principios debe promover la continuidad de los pilares del Estado y la sociedad democrática en el siglo XXI y la garantía de los derechos de los ciudadanos. Así lo han debido entender Zuckerberg y Facebook, una vez descubierto el miedo, al inundar la prensa (de papel, por supuesto) de anuncios dando, a toda página, la bienvenida a esta nueva regulación europea.

El GDPR es, junto a la ofensiva fiscal contra Apple y el procedimiento de competencia abierto a Google sobre su sistema operativo, el intento más serio por parte europea de influir en la determinación de las reglas del juego digital y tiene la virtud de poner en duda ese eslogan que, acuñado por los medios de comunicación anglosajones, tanto éxito ha tenido en los últimos años de que los datos son el nuevo petróleo; los datos son mucho más que petróleo, forman parte del patrimonio íntimo de las personas y como tal, más allá de su valor económico, deben ser protegidos. Y no se diga que proteger la intimidad y los datos de los ciudadanos es un freno al progreso. El asunto Facebook demuestra que en esto, como en tantas otras cosas en el mundo digital, es necesario un equilibrio entre los derechos y los negocios.

Estamos, pues, en un momento crucial del desarrollo de la economía y la sociedad digital. Definir y entender las reglas del juego comunes para todos será esencial si queremos aprovechar sus ventajas y evitar las inquietantes distopías de un mundo dominado por un limitado grupo de monopolios de nueva generación. La comparecencia de Zuckerberg con sus consecuencias y la entrada en vigor del GPRD suponen un inesperado buen precedente en este camino. Veremos…

Carlos López Blanco, abogado del Estado en excedencia, ha sido director de Asuntos Públicos de Telefónica y secretario de Estado de Telecomunicaciones. Actualmente es presidente de la Comisión de Digitalización de la Cámara de Comercio de España.

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De negro

 Al que no le guste TVE, que cambie de canal. Ese es el descaro inmoral que rige entre los políticos españoles

Cada tarde nos muestran su trabajo en
Cada tarde nos muestran su trabajo en ‘España Directo’. Hoy los veremos de negro porque hoy es #ViernesNegroRTVE #sosRTVE #DefiendeRTVE. TWITTER 

Muchos periodistas de TVE visten de negro cada viernes a modo de protesta. Reporteros, presentadores, la cara visible de la televisión pública muestra así su incomodidad por el control político de la labor informativa. Hace unos días, el ministro de Hacienda resumió la posición del Gobierno sobre este asunto: Al que no le guste TVE, que cambie de canal. Ese es el descaro inmoral que rige entre los políticos españoles cuando se trata de los medios de información de propiedad pública. Los toman para sí y quien aspire a una gestión profesional, que se fastidie. En realidad, el verbo que usan en público y privado es más elocuente: que se jodan. La secretaria de Estado de Comunicación fue grabada mientras dirigía esa frase a los jubilados que protestaban contra la presencia del presidente Rajoy en un acto. Las imágenes no fueron emitidas en la televisión pública por orden de arriba, y eso ha provocado las dimisiones de dos jefes intermedios.

Hace poco, en un noticiario televisivo, el presentador anunció que iban a emitir unas imágenes deleznables. Un joven propinaba un puñetazo a un mendigo y lo tumbaba contra el bordillo. El vídeo, grabado por un compinche del agresor, fue emitido en bucle. Una, dos, tres, hasta dieciséis veces pude contar. Es un hábito televisivo abusar de imágenes chocantes, pero en el caso de la alto cargo desaprensiva se ordenó ocultar el vídeo porque podía perjudicar la imagen del Gobierno. Es la anécdota que confirma la apropiación indebida de la tele pública. Sus profesionales la sostienen y prestigian gracias a la calidad personal y a una discreción elogiable, pero se sienten incómodos y piden a la ciudadanía, con gestos como el de la ropa negra, que reclame a tantos patriotas y defensores de la Constitución que apliquen idéntico rigor al trato a los medios públicos.

En un momento en el que España está pasando un examen forzado de su calidad democrática, los organismos europeos están escandalizados del uso politizado de los medios públicos entre nosotros. La reforma parlamentaria para el nombramiento del presidente de RTVE está bloqueada por el PP. En realidad, más que reformar se trata de regresar al formato que Zapatero tuvo la dignidad de establecer, basado en el acuerdo entre partidos, un milagro temporal que Rajoy se encargó de fulminar en el mismo instante en que accedió al poder, con una única estrategia de mandato: rendir los valores del derecho a la información al privilegio oportunista de dominar la línea editorial. Una degeneración del voto democrático hacia el ventajismo partidista. Negro es hoy el color de la luz.

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Voces de Venezuela

Voces de Venezuela

Carteles de la campaña del presidente Nicolás Maduro en Caracas, el 16 de mayo de 2018 CreditCarlos García Rawlins/Reuters

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El domingo se celebró en Venezuela una elección presidencial en medio de una profunda crisis económica. El país con una de las mayores reservas comprobadas de petróleo en el mundo está padeciendo cortes de agua y energía, y los ciudadanos están teniendo problemas para pagar por comida y medicinas. Muchas personas han emigrado a países vecinos.

Al margen de esta situación, pocos esperan que el presidente Nicolás Maduro pierda la elección. A diversos líderes de la oposición se les prohibió participar en la contienda y la Mesa de Unidad Democrática (MUD), la principal coalición de fuerzas opositoras, hizo un llamado a boicotear las elecciones y no votar.

Desde hace unos días les pedimos a nuestros lectores que describieran sus vidas cotidianas, cómo lidian con la escasez y lo que planean, o esperan, para el futuro. Estas son algunas de las respuestas, editadas por su extensión y claridad. Las conversiones en dólares también se añadieron.

‘Es el éxodo de una generación y el abandono de otra’

Estamos viviendo una división familiar: los jóvenes se van buscando futuro y en Venezuela quedamos los mayores. Los que tenemos negocios familiares, que se hicieron con mucho esfuerzo, debemos quedarnos a cuidarlos hasta que se pueda. Se ha convertido en un ir y venir, tratando de ver a los hijos y nietos que están regados por el mundo. Es el éxodo de una generación y el abandono de otra.

Para conseguir lo que está regulado, uno termina recorriendo la ciudad por varios supermercados. Los estantes están llenos de productos no primordiales, pero el aceite, harinas, café y arroz son escasos. Los precios suben semanalmente y, como no hay efectivo, se paga todo con transferencia bancaria.

El transporte público prácticamente ha desaparecido. No hay agua, pero sí apagones diarios de electricidad. Todos los días debemos rogar que cualquier enfermedad tenga remedio. Es un calvario buscar medicinas y, si se consiguen, están a precio de dólar. Muchos centros comerciales no tienen luz en los estacionamientos. Solo se prenden las escaleras automáticas de subida para ahorrar electricidad y repuestos.

Una pierde la vida esperando un cambio y se vive el día a día sin ver a futuro. Uno se ajusta y se amolda. Se hacen planes para estar dispuestos a salir cuando ya no haya qué defender ni qué cuidar. El plan B está en el exterior. No hay una esperanza de cambio en el país. No está en nuestras manos lograrlo.

— Nora Morrison

‘La mayoría de la gente prácticamente paga para ir a trabajar’

Tengo una pequeña empresa y voy todos los días a ver cómo el tiempo, el trabajo y el esfuerzo de mis empleados no valen nada. Lamentablemente, al día de hoy, la canasta básica está en 100.000.000 bolívares (unos mil dólares) y el salario mínimo integral en 2.555.000 bolívares (alrededor de 25 dólares). La mayoría de la gente prácticamente paga para ir a trabajar.

— Luis Bersani

Voces de Venezuela

Un comerciante vende restos de carne de res en un mercado en Caracas el 11 de mayo de 2018CreditFernando Llano/Associated Press

‘Espero que mis hijas puedan vivir sin miedo’

Mi esposo emigró a Brasil, pero no ha podido tener estabilidad laboral. Espero a que la consiga para poder irme con mis dos hijas. No quiero que ellas pasen más trabajo del que pasan aquí, que por lo menos tienen un techo donde vivir.

No voy al supermercado ya que allí no se consiguen los productos de primera necesidad, solo salgo a comprar en los buhoneros o bachaqueros, cuando consigo efectivo. Compro en las bodegas que quedan cerca de la casa, en donde venden mercancía un mil por ciento más costosa, pero se consigue arroz, harina, azúcar, café y margarina. Compro alimentos prácticamente diario, cuando mi esposo logra transferirme dinero. Compro poco a poco porque, si comprara para cinco días, gastaría de una sola vez todo el dinero y me quedaría sin nada si se llegara a presentar alguna emergencia, como, por ejemplo, un medicamento.

Planeo irme del país cuando mi esposo logre tener algún trabajo más o menos estable con el que se pueda alquilar un lugar en donde vivir con mis hijas. Espero que fuera del país mis hijas puedan vivir sin miedo por la inseguridad y puedan pasar un día sin que tengan que preguntar: “¿Conseguiste comprar algo para comer?”. También espero que este gobierno salga, para así regresar a nuestro hogar con nuestra familia.

— Kelis Cardoso

‘No entendamos el poder que tenemos como ciudadanos’

Venezuela es mi país y no me veo haciendo vida en ninguna otra parte. Aquí nací, aquí están mis padres y gran parte de mi familia. Aquí están mis muertos. Mi país me ha dado todo: educación, cultura, pertenencia. Quiero ser parte de la reconstrucción y me parece muy ingrato que la única salida sea irse, que la decisión sea individual y no colectiva. No entendamos el poder que tenemos como ciudadanos y la posibilidad que ese poder nos da para tener el país que queremos.

— Marcela Gil

‘Hemos costeado nuestros alimentos con tarjetas de crédito’

Salgo de casa alrededor de las 5:30 a. m. y camino hacia la avenida principal para tomar el transporte (en camiones con baranda o camionetas semiprotegidas) para llevar a mi hijas al colegio y a la bebé de 1 año con mi mamá para luego ir a trabajar. Trabajo en un supermercado, donde paseo por los pasillos y veo cada día cómo se incrementan los precios. Yo no puedo comprar casi nada. Hoy percibí la primera quincena de un nuevo aumento y con el salario no puedo comprar ni un kilo de carne. Alcancé a comprar solo 0,250 gramos, que tengo que servir sin arroz, pasta o arepas. Desde hace tres meses exactamente hemos costeado nuestros alimentos con el aumento de algunas tarjetas de crédito, las cuales he tenido que darles uso pensando en lo difícil que será pagar las cuotas mínimas.

Padezco de hipertensión, la cual ahora mismo no estoy controlando, pues los fármacos son inaccesibles. Solo quince pastillas pueden costar unos 2.000.000 bolívares (cerca de 20 dólares). No los puedo comprar.

— Miranyeli Gomes

Voces de Venezuela

El 3 de mayo de 2018, algunas personas viajan en una camioneta privada en Maracaibo.CreditFederico Parra/Agence France-Presse — Getty Images

‘La quincena no me dura ni 24 horas’

Mi vida cotidiana empieza a las 6:00 a. m., cuando me levanto para ir al trabajo. Voy a pie, porque tengo aproximadamente dos meses que no toco un billete en efectivo. Por fortuna, el trabajo queda cerca, pero cuando necesito ir a otros lugares a hacer diligencias no puedo porque no consigo efectivo. La quincena no me dura ni 24 horas, la ultima que cobré, 1.100.000 bolívares (alrededor de 11 dólares), se fue. Ni mi hijo, quien vive con su mamá, ni yo teníamos nada para comer entonces. Compré dos tortas de casabe, dos plátanos y dos cambures, mitad para él y mitad para mi casa, en donde vivo con mi hermana, mi mamá y mi tía. Al día siguiente fui a un supermercado en donde trabaja mi hermano, quien me consiguió dos docenas de huevos reguladas baratas (en 371.000 bolívares cada una, que son aproximadamente 4 dólares). Con lo que me quedaba compré dos y mi hermano me completó para el resto. En eso se fue mi quincena: 2 casabes, 2 plátanos, 2 cambures y 2 docenas de huevos. Y, otra vez, sin un solo bolívar en el bolsillo a trabajar todos los días.

— Luis Hernández

‘Quedarse implica morir, ya sea luchando o de hambre’

La única razón que tenía para quedarme en Venezuela era culminar mi carrera universitaria. Pero, en vista del alto costo de la supervivencia, la he congelado. No me he podido ir por falta de mi pasaporte, que hace meses pagué. No me han entregado el pasaporte ni otros documentos esenciales para migrar por la maldad, ineficiencia e incompetencia del presidente y su gabinete de ministros. Estos son estratagemas que usan para seguir disimulando la crisis humanitaria y frenar el éxodo masivo de los venezolanos.

Lo que es más doloroso e indignante es que en las escuelas y secundarias solo les enseñan a los estudiantes la ideología política que el gobierno predica para envenenar las mente de los jóvenes, quienes son el futuro de un país ya en ruinas.

A corto plazo espero salir del país para trabajar y ayudar a mi familia, madre y abuelos. Quedarse en Venezuela implica morir, ya sea luchando o de hambre. Nadie quiere ser el peón de este juego, donde la ventaja es casi nula para la mayoría. A largo plazo, quiero ayudar a reconstruir el país que, todos prometen, puede llegar a ser Venezuela.

— Jhon Martínez

https://www.nytimes.com/es

La cultura del privilegio

El triángulo formado por el Estado, los ciudadanos y el mercado precisa de otro contrato social

Comunidad Tribo, calificada como la
Comunidad Tribo, calificada como la FERNANDO BIZERRA JR. EFE

Muchos bienes públicos (la educación, la sanidad, el medio ambiente, la seguridad, la habitabilidad del lugar en que se vive, etcétera) y distintos derechos civiles y sociales (el conjunto del sistema de reglas que garantiza la igualdad de oportunidades) no llegan de igual manera a todos los ciudadanos. A este hecho es a lo que la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), organismo de las Naciones Unidas, ha denominado “la cultura del privilegio”. Un ejemplo sería el sistema fiscal de muchos países, tan desigual en la aplicación de exenciones, elusiones, la evasión, o el diferente trato que dan a las rentas del trabajo y del capital. Ello se ha agravado en la última década.

Esta “cultura del privilegio” está desarrollada en uno de los últimos estudios de la institución que preside la mexicana Alicia Bárcenas, titulado La ineficiencia de la desigualdad, que ha sido presentado en Cuba hace unos días con el propósito de alinearse con la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible, en especial con la intención de no dejar a nadie atrás. Una reflexión oportuna es la de si sus conclusiones y sus tendencias (desde luego no sus datos concretos) valen para el resto del mundo. Entre aquellas se pueden destacar las siguientes:

  • Que la desigualdad (de medios, de oportunidades, de capacidades y de procedimientos) no sólo es injusta, sino que genera límites al crecimiento, como desde hace algún tiempo muestran algunos economistas y el propio Fondo Monetario Internacional en alguno de sus informes, en contra de la “gran disyuntiva” que defendió en la década de los setenta el economista Arthur Okun (un menor crecimiento es el coste que la sociedad debe pagar para reducir las desigualdades que surgen de los mercados).
  • Que hay una creciente desconexión entre los ciudadanos y las instituciones públicas por mor de esa desigualdad creciente, que se manifiesta en la caída de los niveles de confianza en esas instituciones, en la falta de empleos de calidad (trabajo decente) y en una menor satisfacción en el funcionamiento de los principales servicios públicos del Estado de Bienestar como la salud y la educación.

Según el estudio citado, la desigualdad de renta y de riqueza potencia la desigualdad de oportunidades y limita la sostenibilidad del crecimiento. Nuevos datos sugieren que, en general, la concentración de la riqueza (lo que se posee) es superior a la de la renta (lo que se gana). Según el Informe de la Desigualdad 2018, en todos los años entre 1980 y 2016, el 1% más rico concentra entre el 16% y el 22% de la riqueza total, cuando el 75% más pobre nunca llega al 10%. En España, durante el mismo periodo, el 10% de los hogares más ricos concentran entre el 50% y el 60% de la riqueza nacional, mientras que la riqueza en manos del 50% no llega al 9% del total.

Esta desconexión debilita el contrato social existente desde el final de la Segunda Guerra Mundial y apremia a crear uno nuevo entre el triángulo compuesto por el Estado, los ciudadanos y el mercado. La extrema polarización conduce al desastre.

https://elpais.com/economia/

Tardas menos en recibir un gramo de cocaína en casa que una pizza

Iñaki Berazaluce

Tardas menos en recibir un gramo de cocaína en casa que una pizza

Que sepamos, no hay ningún ‘dealer‘ que te ofrezca un gramo gratis si el pedido de cocaína llega después de la hora prevista, pero tampoco resultaría tan sorprendente: la red de distribución de cocaína en las ciudades de medio mundo es tan eficiente o más que el servicio a domicilio de las cadenas de pizzerías, según ha puesto de manifiesto una encuesta realizada por Global Drug Survey (GDS) en 40 países de todo el mundo.

Más de 130.000 personas participaron en el último estudio anual que GDS realiza sobre los hábitos de los consumidores de drogas, 22.100 de los cuales (un 17%) reconoció haber consumido cocaína durante el último año. 15.000 de ellos también respondieron una pregunta acerca de sus hábitos de compra: “¿Eres capaz de recibir en casa un gramo de cocaína en un tiempo menor de lo que tardarías en conseguir una pizza?”

Tardas menos en recibir un gramo de cocaína en casa que una pizza

La sorprendente respuesta es que un tercio de los encuestados que le pegan a la farlopa respondió afirmativamente a la respuesta: podían conseguir un gramo de cocaína en menos de 30 minutos, en tanto sólo el 16,5% afirmó recibir una pizza en casa en ese mismo plazo. La encuesta dice mucho de la eficiencia y la capilaridad de la red de distribución de drogaína… y deja bastante mal a los pizzeros, si bien éstos tienen que hornear el producto.

Los países en los que más rápido puede conseguirse el polvo blanco a domicilio son, por este orden, Brasil, Holanda, Dinamarca, Colombia, Escocia, Inglaterra y la República Checa. En todos ellos, más de la mitad de los participantes afirmaron poder conseguir su gramo en menos de media hora desde la comodidad de sus hogares. Los resultados para España no están tabulados en el avance de la encuesta que ha publicado la organización, pero posiblemente estén a la altura de nuestra bien labrada fama de esnifadores: España es, tras el Reino Unido, el segundo país de Europa donde más cocaína se consume. Además, Barcelona acaba de ser reconocida Capital Europea de la Cocaína.

Tardas menos en recibir un gramo de cocaína en casa que una pizza

Otra conclusión colateral de esta encuesta es el estruendoso fracaso de la guerra contra las drogas, un artefacto que ha convertido eñ extracto de unas plantas que no deberían costar más que el café en un producto extremadamente caro y posiblemente más demandado que si pudiera comprarse con total libertad. La suma de la clandestinidad de las drogas con las innegables ventajas de la tecnología -quién no tiene dos o tres camellos en su Telegram– ha generado una eficiente y rentable red de suministro a nivel mundial que ríete tú de Telepizza.

Visto en Global Drug Survey, vía Vice. Con información de Strambotic.

Que sepamos, no hay ningún ‘dealer‘ que te ofrezca un gramo gratis si el pedido de cocaína llega después de la hora prevista, pero tampoco resultaría tan sorprendente: la red de distribución de cocaína en las ciudades de medio mundo es tan eficiente o más que el servicio a domicilio de las cadenas de pizzerías, según ha puesto de manifiesto una encuesta realizada por Global Drug Survey (GDS) en 40 países de todo el mundo.

Más de 130.000 personas participaron en el último estudio anual que GDS realiza sobre los hábitos de los consumidores de drogas, 22.100 de los cuales (un 17%) reconoció haber consumido cocaína durante el último año. 15.000 de ellos también respondieron una pregunta acerca de sus hábitos de compra: “¿Eres capaz de recibir en casa un gramo de cocaína en un tiempo menor de lo que tardarías en conseguir una pizza?”

La sorprendente respuesta es que un tercio de los encuestados que le pegan a la farlopa respondió afirmativamente a la respuesta: podían conseguir un gramo de cocaína en menos de 30 minutos, en tanto sólo el 16,5% afirmó recibir una pizza en casa en ese mismo plazo. La encuesta dice mucho de la eficiencia y la capilaridad de la red de distribución de drogaína… y deja bastante mal a los pizzeros, si bien éstos tienen que hornear el producto.

Los países en los que más rápido puede conseguirse el polvo blanco a domicilio son, por este orden, Brasil, Holanda, Dinamarca, Colombia, Escocia, Inglaterra y la República Checa. En todos ellos, más de la mitad de los participantes afirmaron poder conseguir su gramo en menos de media hora desde la comodidad de sus hogares. Los resultados para España no están tabulados en el avance de la encuesta que ha publicado la organización, pero posiblemente estén a la altura de nuestra bien labrada fama de esnifadores: España es, tras el Reino Unido, el segundo país de Europa donde más cocaína se consume. Además, Barcelona acaba de ser reconocida Capital Europea de la Cocaína.

Otra conclusión colateral de esta encuesta es el estruendoso fracaso de la guerra contra las drogas, un artefacto que ha convertido eñ extracto de unas plantas que no deberían costar más que el café en un producto extremadamente caro y posiblemente más demandado que si pudiera comprarse con total libertad. La suma de la clandestinidad de las drogas con las innegables ventajas de la tecnología -quién no tiene dos o tres camellos en su Telegram– ha generado una eficiente y rentable red de suministro a nivel mundial que ríete tú de Telepizza.

Visto en Global Drug Survey, vía Vice. Con información de Strambotic.

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El colapso del PRI

El colapso del PRI

 
José Antonio Meade, candidato a la presidencia de México por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), el 19 de abril de 2018 en Ciudad de México CreditReuters

CIUDAD DE MÉXICO — Cuando José Antonio Meade se convirtió en el candidato para que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) retenga la presidencia de México, miles de personas fueron convocadas en un salón en Ciudad de México para corear su nombre. Había algo antinatural en una multitud celebrando a un tecnócrata como si fuera el goleador del campeonato. Pronto se supo: Meade es agua en el motor aceitoso del PRI. Desde entonces, con muy poco viento a favor, su candidatura naufraga.

Meade tiene menos carisma que un ladrillo y el PRI, lastrado por escándalos de corrupciónerrores estratégicos y la confirmación de que su genealogía política es medrar del Estado, no las tiene todas consigo. El viejo partido que mandó en México por 77 años —siete décadas de manera ininterrumpida— está por primera vez en su historia al borde de un colapso más real que metafórico.

Si la derrota en las presidenciales de 2000 demostró que ya no era invulnerable y la de 2006 condenó a la vieja guardia, el sexenio de la hipotética renovación que llegaría con Peña Nieto confirmó que el partido que supo intimidar a toda una nación ya no tiene la capacidad de controlar el animal suelto que dejó tras perder el poder dos veces. El partido siempre se disciplinó detrás de los presidentes hasta que esos mandatarios designaron a su sucesor. Meade es el primer candidato no priista en ser beneficiario de la vieja práctica monárquica del dedazo, pero en el peor momento posible.

El PRI, que ha vivido de la corrupción, está cayendo con su ADN intacto. Las sospechas y acusaciones de robo, malversación o desfalco han hundido al partido. Con Meade como candidato ocurre un brutal signo de fin de época imperial: las huestes saquean las arcas mientras el emperador empuja a un candidato extraño a tomar el hierro caliente de la debacle.

Meade se bambolea en un lejano tercer puesto de las preferencias electorales, aventajado por la tromba fervorosa que sostiene a Andrés Manuel López Obrador e incluso por la revelación, el derechista Ricardo Anaya. AMLO es contradictorio y autoritario, pero muy callejero y popular, tanto que en el Reino de Twitter ya lo han eternizado con un cariñoso #AMLOve. Anaya, mientras, es más articulado, cercano e incisivo que Meade, aunque ambos parezcan salir recién de casa para ir a la misa del domingo.

Vicente Fox fue el primero en ocupar la presidencia de México sin provenir del PRI, en 2000. Pero su sucesor, Felipe Calderón, demostró la incapacidad del PAN para manejar un país que, sin el PRI centralizando el gobierno, sucumbió a las guerras locales entre las bandas del crimen organizado. La sociedad le dio a Peña Nieto un último chance: ante el fracaso de la alternancia, su prometido nuevo PRI debía ser eficiente, pero sin los vicios de siempre.

No resultó y tenemos al frente la sensación de las horas negras del final. Meade ha sido incapaz de agrupar al PRI tras de sí. Su designación ad arbitrium tensó las relaciones con la vieja guardia del partido. Meade debía ser un candidato moderno que remplazase la imagen sucia del PRI, pero su campaña es vana y blanda. Sus intentos de diferenciarse del gobierno han sido fallidos: no tomó distancia de la controversial Ley de Seguridad Interior y no se atreve a pronunciar nada concreto sobre la corrupción. Cuando intenta mostrarse fresco —como al responder en Twitter “Yo mero” a una asesora de AMLO que preguntaba quién era el mejor candidato a la presidencia — ha sido ridiculizado. El clima político no respira priismo.

El colapso del PRI

 
En septiembre de 2017, el presidente Enrique Pena Nieto y el entonces secretario de Hacienda y Crédito Público y ahora candidato por el PRI José Antonio Meade CreditAlfredo Estrella/Agence France-Presse — Getty Images

La impopularidad de Peña Nieto —tiene solo el 21 por ciento de aprobación—, el recrudecimiento de la violencia del crimen organizado y la corrupción han lastrado todo esfuerzo posible. Durante su gobierno, veintidós gobernadores del PRI han sido investigados por desvíos de fondos federales. Siete, entre ellos el obsceno Javier Duarte, están presos.

Al inicio de la campaña, la militancia priista actuaba hacia él con el mismo tono que los capitanes corporativos. ¿Debían empujar a Meade, un candidato sin brío propio ni apoyo partidario —no era priista hasta que Peña Nieto lo convocó a su gobierno— o dejarlo languidecer en silencio mientras decidían tras bambalinas a quién dar su apoyo? Esas dudas se han decantado: si a un mes de las elecciones, el 1 de julio, Anaya muestra señales de vida detrás de AMLO, él y no Meade recibiría el respaldo de empresarios y militantes sueltos del PRI. Es la peor señal posible: el PRI, que adora el poder, abandonado por todos los poderes, el de su base y el del dinero.

Por primera vez en su historia, el partido que mandó en México en un sentido tribal —sin discusión ni opositores— puede perder su presencia territorial de manera significativa. Los capitanes del PRI no han abandonado a Meade en público, pero sus esfuerzos se concentran en silencio para retener las gobernaciones y las cientos de alcaldías en disputa en la elección de julio. Un presidente sin poder territorial será azotado por tormentas permanentes, por lo que el PRI ha puesto el esfuerzo en atar los poderes locales para condicionar a quien llegue a los Pinos.

Si pierde de manera abrumadora las elecciones locales a manos de Morena o de la coalición del PAN con el desavenido PRD, un Congreso inclinado a favor de AMLO puede ser el disparo definitivo para la estructura monolítica del PRI que hizo historia.

Para la política ardorosa del México del siglo XXI, Meade, el tecnócrata desapasionado, resulta inocuo. Un candidato que parece caminar solo y a quien los simpatizantes del partido observan como el chico atildado que su padre olvidó en medio de la barra brava del equipo enemigo. En el momento más bajo del PRI, cuando más ardor parecen necesitar sus partidarios, el candidato más frío no augura un buen resultado.

El colapso del PRI

 
Andrés Manuel López Obrador, candidato a la presidencia de México por Morena, en un evento de campaña en la comunidad de San Marcos en Guerrero, el 17 de mayo de 2018CreditFrancisco Robles/Agence France-Presse — Getty Images

Hay algo de justicia poética en que el nuevo clavo en el ataúd del PRI venga del martillo de López Obrador. Hijo del mismo sistema político que moldeó al México de los caudillos, priista de formación, populista de eslogan, AMLO parece recuperar los primeros tiempos del viejo partido de la revolución institucional, cuando construir el Estado moderno mexicano aún equivalía a ensuciarse los pies en la calle y besar a un millón de niños desconocidos y viejos desdentados.

Si alguien puede aglutinar al viejo PRI es AMLO, pues el priismo, que disfraza de discurso revolucionario un pragmatismo irreductible, no tendrá problemas en seguir a un nuevo hombre fuerte con un partido convertido en un cascarón vacío, lejos de la escuela de líderes que fue. Ante la ausencia de jefazos internos, AMLO calza por cultura y por coyuntura: los hombres y mujeres del PRI adoran más el calor del poder que cualquier ideología. Él puede hallar en la vieja estructura del PRI una solución a su necesidad de gobernabilidad consiguiendo una pax romana si, como ha sugerido, declara cosa juzgada la corrupción durante el gobierno de Peña Nieto.

Derrotado ahora, el PRI sobreviviría como un partido de caudillos estatales encolumnados tras un gobierno donde reconozcan sus marcas culturales. Si AMLO habla con el lenguaje que conectó con las demandas de millones de mexicanos, podrá avanzar cambios significativos gracias a los desechos del priismo post Peña Nieto. Él lo sabe al crear su frente electoral con personajes cuestionables, como Napoleón Gómez Urrutia, el líder sindical contra el que la Interpol emitió una ficha roja por un supuesto fraude de 55 millones de dólares.

Toda transformación necesita incluso de los hombres malos del pasado para crear transiciones a un futuro distinto. Y allí, el PRI tiene cuadrillas de generales dispuestos a reiventarse como presuntos demócratas del siglo XXI.

 

El ser humano se bebe al planeta

 

El ser humano se bebe al planeta

La NASA acaba de hacer públicos los resultados de una investigación, publicados en la revista Nature, que revela que los seres humanos han alterado dramáticamente el suministro de agua. Tomando como base la monitorización vía satélite de los cambios experimentados en diferentes regiones del mundo a lo largo de 14 años, este estudio (al que han bautizado con el nombre de GRACE en honor a los satélites gemelos Gravity Recovery y Climate Experiment que participan en él), la agencia espacial ha analizado la pérdida de agua dulce, no sólo en lagos y ríos, sino también en nieve, hielo e, incluso, acuíferos.

Se trata de la primera vez que se combinan mediciones directas a partir de satélites con otros conjuntos de datos (modelos hidrológicos para estimar las tendencias) para este estudio, creando el primer mapa sobre los cambios en la disponibilidad de agua dulce en todo el mundo.

Para hacer más comprensibles estas conclusiones, la NASA ha calculado las pérdidas de agua en gigatoneladas al año, considerando que una gigatonelada sería suficiente para llenar 400.000 piscinas olímpicas. Pues bien, si el depósito de agua dulce más grande en EEUU es el Lake Mead, con cerca de 32 gigatoneladas cuando está lleno, en Groenlandia se pierde agua a razón de 279 gigatoneladas al año (equivalente a más de ocho Lake Meads). Del mismo modo, en la Antártida, se pierden unas 128 gigatoneladas de hielo anualmente.

El objetivo del estudio también era tratar de determinar las causas de esta disminución de agua dulce y las conclusiones son devastadoras: en dos tercios de los 34 puntos calientes analizados desde el Estado de California a China se pueden relacionar con el cambio climático o las actividades humanas directas, tales como el bombeo excesivo de las aguas subterráneas para el regadío en la agricultura. Así sucede, por ejemplo, en el norte de India, el norte de China o buena parte de Arabia Saudí.

El ser humano se bebe al planeta

Precisamente por esta causa, se da la circunstancia de que la disminución de agua dulce se da en algunas de las mayores regiones productoras de alimentos del mundo. Como consecuencia de ello, el estudio concluye que, de no comenzar a hacer un uso más eficiente del agua, en poco tiempo se verán obligados a trasladar sus cultivos a otros lugares.

Uno de los científicos coautores de la investigación no ha dudado en afirmar que la actividad humana es la principal causa de la alteración tan dramática del paisaje acuático en la Tierra, contribuyendo al cambio climático. Así sucede en más del 40% de los puntos calientes, con ejemplos como el agotamiento de las aguas subterráneas y la sequía del sur de California, el sur de Rusia, Ucrania o el norte de África.

A esta acción directa del ser humano se suman los cambios climáticos –también provocados, en gran parte, por nuestro tren de vida- registrados en hasta 12 regiones, como se ilustra con la sequía de Brasil o los períodos más húmedos en el Amazonas y el oeste tropical de África.

Por otro lado, la construcción de grandes infraestructuras también ha terminado por tener efectos muy negativos para las reservas de agua dulce. La investigación de la NASA señala cómo ejemplos de ello los grandes embalses de China, como la presa de Three Gorges en el río Yangtze, que pasa por ser la planta hidroeléctrica más grande del mundo.

David Bollero

http://blogs.publico.es/kaostica

Israel ensaya su holocausto en Palestina

 

Israel ensaya su holocausto en Palestina

Imaginad que llegáis una noche cansados a casa y vuestra casa ya no es vuestra. Imaginad que ya no tenéis esa pequeña huerta ni esa terraza desde donde veíais dormir a la ciudad. Que no está la mesa ni el sofá ni el baño ni la cocina. Tampoco está ni vuestra estantería con vuestros libros ni la pequeña habitación donde se esquinaba la cuna del niño. Tampoco son vuestros los lugares de la vida, los del primer beso, la tierra donde yacen los muertos, la esquina donde rezaste o blasfemaste y la plaza donde tiraste la primera piedra. Nada es vuestro porque alguien, lejos, ha decidido regalarle tu tierra a otras personas.

Hace 70 años empezó la Nakba, que significa en árabe la catástrofe. Los israelíes, apoyados por Gran Bretaña y los Estados Unidos, y con la complicidad de Europa, decidieron ocultar su vergüenza por el Holocausto condenando al pueblo palestino a un Holocausto menos publicitado. Estados Unidos no le abrió sus aduanas a los judíos exiliados, pero les ofreció las casas de otros. Por eso les robaron su tierra a los palestinos que no podían defenderse. Los israelíes habían barajado irse a otros lugares y pudo haber sido que terminaran en Argentina. Pero al final resultó ser en Palestina. Y consumaron allí la catástrofe.

70 años recordando el exilio, el terrorismo de Israel (sólo porque ganaron, los padres sionistas de la patria dejaron de ser terroristas y pasaron a ser héroes), la guerra de los seis días, las intifadas donde se enfrentaban piedras con tanques, tantos amigos muertos, los niños torturados, las cárceles, los asesinatos. ¿Cómo es posible que un pueblo que sufrió tanto en los campos de concentración le pueda estar causando a otro pueblo tanto dolor?

Trump, que vino a decirnos, multiplicando el daño, que no hay solución dentro de este sistema demente, ha vuelto a encender Palestina rompiendo el equilibrio que tenía la ciudad de Jerusalem. Trump es de esa gente que hace guerras mundiales y Rajoy y Rivera son de esos irresponsables que les apoyaron. Al Presidente Nentanyahu, las balas que estan matando palestinos (que no son balas normales, sino que explotan para romper más tejidos) le parecen pocas y poco mortíferas. Quiere más.

El capitalismo en crisis tiene en su metabolismo hace sonar las trompetas de guerra. Siempre hay políticos sin conciencia que quieren una gloria que solo encuentran en la Sala Situacional del Ala Oeste de la Casa Blanca, siempre hay vendedores de armas que negocian dividendos y beneficios cambiando bajas por ingresos, y siempre hay generales sin escrúpulos que quieren medallas que solo se obtienen matando.

Palestina es hoy el escenario de la vergüenza, una carnicería de gente honesta que reclama dignidad frente al genocidio que les infligen los israelíes. Otra señal de la pérdida de rumbo de Europa y una de las más claras pruebas de que no es verdad que el mundo esté mejor que hace 70 años. Una clara señal de que el mundo puede volver a estar tan mal como en otros momentos de la historia.

JUAN CARLOS MONEDERO

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