24 notas sobre la tensión entre EEUU y Corea del Norte

Con el fin de mantener su estatus de la primera potencia militar,  EEUU sigue intentando preservar sus zonas de influencia y conquistar las más estratégicas del planeta controladas por sus rivales, utilizando el clima bélico que él mismo crea como el bombero pirómano que es. Entre los próximos candidatos amenazados de ser escenarios de la próxima gran guerra -Siria, Irán, Venezuela y la República Popular de Corea (RPDC)-, éste último es el más difícil y menos rentable para su hazaña. Entonces ¿por qué lo ha elegido?

  1. Para desmantelar su sistema político semisocialista, unificar luego la península bajo el régimen capitalista de Seúl, y crear en la región un nuevo equilibrio de poder con el fin de garantizar sus intereses en el espacio de influencia China. En 1998, el Pentágono diseñó el proyecto “OPLAN 5027-98” para bombardear este país en colaboración con Corea del Sur y Japón. O sea, que su actual beligerancia no se debe a la prueba de misiles.  
  2. Impulsar un desorden “controlado” en la frontera de China, como lo hizo en Ucrania, frontera de Rusia.
  3. Porque los misiles de la RPDC no amenazan a EEUU, lo que hacen es cuestionar su hegemonía sobre la región.  
  4. Impedir que RPDC cuente con una fuerza de disuasión nuclear eficaz, impidiendo un cambio en el balance de fuerzas en aquella región. El motivo de que exista una Corea nuclearizada es justamente las amenazas de guerra de EEUU. ¿Hubiera atacado EEUU a Irak o Libia si hubieran tenido armas de destrucción masiva?
  5. Aplicar la “pedagogía del terror” aleccionando a los a estados no “clientes” que se atrevan a seguir el ejemplo de Corea del Norte y garantizar su propia seguridad de los depredadores como EEUU. Para Trump, el hombre más peligroso y armado del mundo, y un apasionado del “mito del Excepcionalismo norteamericano”,  hay dos clases de países: los que tiene derecho a destruir a otros y los que deben ser sometidos.
  6. En caso de tener suerte y ganar la guerra, acceder a los inmensos recursos minerales de la RPDC, como lo está haciendo en Afganistán, El Dorado de Asia Central: hierro, oro, magnesita, cinc, cobre, grafito, tierras raras, entre otras minerías, valorados entre 6 y 10.000 millones de dólares que a falta de infraestructura y abandono no han sido explotadas.

Sin embargo, hay factores que disuaden a EEUU a iniciar una guerra, aunque no se lo impedirían:  

  1. El hecho de estar ambas partes armadas con bombas nucleares.
  2. No poder realizar un ataque quirúrgico sobre Corea del Norte, puesto que sus instalaciones nucleares están ocultas y repartidas por el país.
  3. El presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, apoya el dialogo con Pyongyang, marcando diferencia con respecto al militarista jefe del gobierno japonés Shinzo Abe.
  4. La población de Corea del Sur se opone a una guerra que sería devastadora; además tienen familiares en el otro lado de la frontera.
  5. Pyongyang puede convertir a Seúl en cenizas y destruir la provincia poblada de Gyeonggi, el corazón político-económico del país, y paralizar las fábricas como Samsung o Hyundai, golpeando incluso la propia economía de EEUU.
  6. EEUU desconoce cómo reaccionarían los ciudadanos de la RPDC, cuya memoria histórica les recuerda hasta el olor de los cadáveres carbonizados de sus padres, abuelos, de millones de compatriotas asesinadas en los años cincuenta por 32.000 toneladas de napalm soltadas por EEUU. “El hombre descalzo no teme al hombre que usa zapatos” dice el refranero chino, advirtiéndole a Trump que tenga cuidado con aquel pueblo sufrido y lleno de rabia.
  7. El Pentágono no puede realizar una guerra relámpago a miles de kilómetros de EEUU en un escenario que no es Irak, ni Afganistán.
  8. Es difícil que consiga financiar esta nueva hazaña bélica. Aquí no puede pedir los jeques saudíes y qatarís, como en las guerras contra Irak o Siria.
  9. ¿Será una guerra de la OTAN o el mismo EEUU basta y sobra? De momento sólo se han apuntado Australia y Nueva Zelanda, que tienen un acuerdo de defensa colectivo con EEUU dentro de la alianza Anzus.

Por lo que Trump utiliza los tambores de guerra para:

  1. Desviar la opinión pública en EEUU del escándalo de “Rusia–Gate” que está poniendo en peligro su permanencia en el poder.
  2. Vender más armas, fabricando enemigos y “amenazas”. Japón planea gastar miles de millones en la compra de vehículos de asalto anfibios, aviones y drones estadounidenses. Trump hizo lo mismo con agitar la “amenaza” de Irán: consiguió sacar de los jeques saudíes 110.000 millones de dólares en armas y de los qataríes, 12.000 millones en menos de dos meses.
  3. Apuntarse un gol histórico haciendo que China y Rusia votaran en favor de la resolución que presentó el día seis de agosto en el Consejo de Seguridad para imponer nuevas sanciones sobre las exportaciones de la RPDC. Así reducirán sus ingresos hasta en 1.000 millones de dólares al año, obtenidos de la venta de carbón, hierro y plomo o pescados y mariscos. Hay que ver cómo la actitud irracional de Pyongyang (entre otros motivos) colocó a China y Rusia al lado de EEUU. La RPDC es el único país sancionado por la ONU por probar los mismos tipos de misiles que prueban EEUU, India o Francia. No hace mucho que la India lanzó los misiles balísticos de Agni-V, y Pakistán al misil balístico Ababeel, capaz de entregar varias cabezas nucleares, y el propio EEUU (con un arsenal de 7.000 cabezas nucleares) disparó los misiles Minuteman 3 y Trident, sin que escandalizara a otros amos del mundo. Washington reconocería a la RPDC como un estado nuclear si fuera su “vasallo”. ¿No “blanqueó” los ojivos nucleares ilegales de la India, con el fin de atraerla a su órbita e impedir la formación de “Chindia”? De hecho,  expertos en la tecnología militar como Markus Schiller afirman que RPDC puede tardar hasta diez años en desarrollar un misil balístico intercontinental (ICBM) plenamente operativo, siempre y cuando realice al menos una docena más de lanzamientos de prueba.
  4. Aumentar sus bases militares en la región. En Guam, la población de la isla convertida en la colonia de EEUU se opone a la ampliación de la base que ya contaba con 6.000 efectivos. En Corea del Sur, la empresa estadounidense Gilbane Federal de Concord ha recibido 133,4 millones de dólares para construir dos nuevas bases militares. ¡Es que hasta una guerra aún no hecha es un negocio redondo!

¿Qué dicen China y Rusia?

20 . En una declaración conjunta, Moscú y Pekín han pedido a la RPDC suspender sus pruebas de misiles y a EEUU, la retirada del sistema de misiles THAAD (capaz de lanzar 48 misiles de forma simultánea) que ha instalado en Corea del Sur, socavando el equilibrio estratégico regional y que en realidad apunta a China.   

  1. Pekín, que no tiene tanta influencia sobre Pyongyang como se cree, permanecería neutral si es Kim el que empiece la guerra, pero defendería a su viejo aliado si EEUU ataca primero o intenta derrocar al presidente del país. China evitará una Corea unificada bajo el control de Washington.
  2. A Rusia y China, que consideran a la RPDC un estado de “tapón” entre sus países y Corea del Sur (con 30.000 soldados de EEUU en su suelo) les interesa una península coreana desnuclearizada con una Sr. Kim aunque “controlar” mediante lazos económicos: China construye infraestructuras en éste país y Rusia amplía el programa de invitación de trabajadores norcoreanos Rusia.
  1. Ni Rusia ni China irían a una guerra con EEUU por Corea del Norte. O sea, que este país, su pueblo están solos.
  2. Lo que puede poner en jaque al poderío de EEUU no son los misiles del Sr. Kim, sino una alianza cada día más sólida entre Pekín y Moscú.

De modo que, por la relación costo-beneficio, una guerra entre EEUU y Corea del Norte no interesa a ninguno.

La Casa Blanca ha divido el trabajo: Trump será el Señor de Guerra afirmando que la muerte de miles de coreanos puede hacer “más grande a América“, mientras Rex Tillerson le rescatará proponiendo más diálogo con Kim Jong-un.

NAZANÍN ARMANIAN

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EN LOS PAÍSES RICOS LA GENTE ESTÁ MURIENDO DE SOLEDAD

UN FANTASMA RECORRE EL MUNDO CONTEMPORÁNEO: EL FANTASMA DEL AISLAMIENTO

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Sabemos bien que el ser humano es un ser social. Si observamos la historia de nuestra evolución –e incluso si miramos a otros primates con quienes compartimos parentesco– nos daremos cuenta de que desde la mera supervivencia hasta los logros más refinados dependen, como individuos o como especie, de los lazos que somos capaces de establecer con otros.

No obstante, en las últimas décadas se ha observado una tendencia conductual y social que va en contra de esos siglos de historia y evolución. Contrario al pasado que nos ha traído hasta este momento, parece ser que en años recientes los seres humanos tienen cada vez más dificultades para pertenecer a una comunidad o, dicho de otro modo, hay personas que se autoimponen una especie de condena de aislamiento, como si la soledad fuera su única opción de vida.

Paradójicamente, este hecho se está agudizando en los países más acaudalados y, pensaríamos, de mayor bienestar. En Estados Unidos, por ejemplo, al menos 1/3 de la población declara estar o sentirse sola, mientras que en el Reino Unido cerca del 18% de la población adulta considera que “siempre” o “muy seguido” le invade dicha sensación de soledad. Asimismo, en otras investigaciones se ha encontrado que en Estados Unidos, Europa, Asia y Australia, la soledad tiene el mismo efecto en la reducción de la esperanza de vida que la obesidad.

En un texto publicado hace casi 1 año en el diario The GuardianGeorge Monbiot sugirió que el capitalismo estaba logrando lo que ningún otro modelo económico o de organización social en la historia había podido hacer: separarnos. Por su tendencia a la individualización, por la necesidad de rivalidad entre los integrantes de un sistema que le es inherente, por la fetichización de las mercancías, la medición y cuantificación de todos los aspectos de la vida (desde las ventas de un producto hasta el número de “amigos” que acumulamos en nuestras redes sociales) y por tantas otras cualidades, el capitalismo parece haber implantado eso que otros teóricos han llamado la “atomización” de la sociedad, lo cual implica la fragmentación y división de las distintas comunidades de las que antes formábamos parte (nuestra familia, nuestros amigos, nuestro vecindario, etc.) y, por otro lado, cierta incapacidad de las personas para establecer contacto con otros por medios inmediatos de comunicación (hablar directamente con alguien, ser amable con la gente en el transporte público, etcétera).

En Pijama Surf hemos publicado antes información sobre los efectos que la soledad tiene en la salud y, en general, el bienestar de los individuos. Aunque muchos podrían considerarlo un asunto “sólo emocional” (y por ello desdeñarlo), diversos estudios han establecido la relación entre la soledad y el decaimiento de la calidad de vida a través de padecimientos como hipertensión y otras enfermedades del sistema circulatorio, afectaciones en el sistema inmuney obesidad, además de los efectos en la salud mental por el desarrollo de trastornos como depresión, ansiedad, tendencias suicidas, insomnio, etcétera.

No hacemos este listado, sin embargo, para infundir miedo, sino para invitar a la reflexión en torno a la importancia que los lazos sociales tienen para el ser humano. A lo largo de este texto hemos intentado establecer una diferencia entre “estar solo” y “sentirse solo”; salvo circunstancias muy extraordinarias, es poco probable que una persona esté realmente sola en la vida; en la abrumadora mayoría de los casos contamos con familiares, amigos, vecinos, compañeros de trabajo, gente a quienes encontramos en nuestras actividades cotidianas, etc. El aislamiento, con cierta frecuencia, es una actitud que el sujeto adopta por razones varias, todas ellas subjetivas y casi siempre capaces de modificarse.

Hablar con la mujer a quien compramos nuestros víveres, preguntar a un compañero de trabajo cómo se encuentra, despegar los ojos de las pantallas y percibir lo que sucede a nuestro alrededor, intentar restablecer esa amistad que dejamos perder por algún motivo, darnos cuenta de que bien podemos enviar un saludo a alguien una mañana cualquiera… esas son formas de comenzar a establecer lazo con otros, fijar las bases de un vínculo que más allá de las circunstancias futuras, en este momento, en este presente, puede generar un impacto positivo considerable en nuestra existencia.

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11 tesis sobre Venezuela y una conclusión escarmentada

 

 

“Y se empeñaba en repetir lo mismo: “Esto no es como en una guerra… En una batalla tienes el enemigo delante… Aquí, el peligro no tiene rostro ni horario”. Se negaba a tomar somníferos o calmantes: “No quiero que me agarren dormido o amodorrado. Si vienen por mí, me defenderé, gritaré, tiraré los muebles por la ventana… Armaré un escándalo…”

Alejo Carpentier, La consagración de la primavera

 

1. Es indudable que Nicolás Maduro no es Allende. Tampoco es Chávez. Pero los que dieron el golpe contra Allende y contra Chávez son, y eso también es indudable, los mismos que ahora están buscando un golpe en Venezuela.

 

2. Los enemigos de tus enemigos no son tus amigos. Puede no gustarte Maduro sin que eso implique olvidar que ningún demócrata puede ponerse al lado de los golpistas que inventaron los escuadrones de la muerte, los vuelos de la muerte, el paramilitarismo, el asesinato de la cultura, la operación Cóndor, las masacres de campesinos e indígenas, el robo de los recursos públicos. Es comprensible que haya gente que no quiera ponerse del lado de Maduro, pero conviene pensar que en el lado que apoya a los golpistas están, en Europa, los políticos corruptos, los periodistas mercenarios, los nostálgicos del franquismo, los empresarios sin escrúpulos, los vendedores de armas, los que defienden los ajustes económicos, los que celebran el neoliberalismo. No todos los que critican a Maduro defienden esas posiciones políticas. Conozco gente honesta que no soporta lo que está pasando ahora mismo en Venezuela. Pero es evidente que del lado de los que están buscando un golpe militar en ese país están los que siempre apoyaron los golpes militares en América Latina o los que priman sus negocios por encima del respeto a la democracia. Los medios de comunicación que están preparando la guerra civil en Venezuela son los mismos conglomerados mediáticos que vendieron que en Irak había armas de destrucción masiva, que nos venden que hay que rescatar a los bancos con dinero público o que defienden que la orgía de los millonarios y los corruptos hay que pagarla entre todos con recortes y privatizaciones. Saber que se comparte trinchera con semejante gente debiera llamar a la reflexión. La violencia siempre debe ser la línea roja que no debe traspasarse. No tiene sentido que el odio a Maduro ponga a nadie decente al lado de los enemigos de los pueblos.

 

3. Maduro heredó un papel muy difícil -gestionar Venezuela en un momento de caída de los precios del petróleo y de regreso de Estados Unidos a Latinoamérica después de la terrible aventura en Oriente Medio- y una misión imposible -sustituir a Chávez-. La muerte de Chávez privó a Venezuela y a América Latina de un líder capaz de poner en marcha políticas que han sacado de la pobreza a 70 millones de personas en el continente. Chávez entendió que la democracia en un solo país era imposible y puso sus recursos, en un momento de bonanza gracias a la recuperación de la OPEP, para que se iniciara la etapa más luminosa de las últimas décadas en el continente: Lula en Brasil, Correa en Ecuador, Morales en Bolivia, Kirchner en Argentina, Lugo en Paraguay, Mujica en Uruguay, Funes en El Salvador, Petro en Bogotá e incluso Bachelet en Chile referenciaban esa nueva etapa. La educación y la salud llegaron a los sectores populares, se completó la alfabetización, se construyeron viviendas públicas, nuevas infraestructuras, transportes públicos (después de la privatización de los mismos o la venta y cierre de los trenes), se frenó la dependencia del FMI, se debilitó el lazo con los Estados Unidos creándose la UNASUR y la CELAC. También hay sombras, principalmente vinculadas a la debilidad estatal y a la corrupción. Pero haría falta un siglo para que los casos de corrupción en los gobiernos progresistas de América Latina sumen, por citar sólo un asunto, el coste de la corrupción que significa el rescate bancario. La propaganda de los dueños de la propaganda terminan logrando que el oprimido ame al opresor. Nunca desde la demonización de Fidel Castro fue ningún líder latinoamericano tan vilipendiado como Chávez. Para repartir entre los pobres, hubo que decirle a los ricos, de América y también de Europa, que tenían que ganar un poco menos. Nunca lo toleraron, lo que puede entenderse, especialmente en España, donde, en mitad de la crisis, responsables económicos y políticos del Partido Popular robaban a manos llenas al tiempo que decían a la gente que tenía que apretarse el cinturón ¿Iba Chávez ese “gorila” a frenarles sus negocios? Desde que ganó las primeras elecciones en 1998, Chávez tuvo que enfrentarse a numerosos intentos de derribarlo. Por supuesto, con la inestimable ayuda de la derecha española, primero con Aznar, luego con Rajoy, y la ya conocida participación de Felipe González como lobbista de grandes capitales. (Es curioso que el mismo Aznar que hizo negocios con Venezuela y con Libia luego se convirtió en ejecutor cuando se lo ordenaron. Gadafi incluso le regaló a Aznar un caballo. Pablo Casado fue el asistente de Aznar en esa operación. Luego, cosas de la derecha, celebraron su asesinato).

 

4. Chávez no legó a Maduro los equilibrios nacionales y regionales que construyó, que eran políticos, económicos y territoriales. Eran una construcción personal en un país que salía de tasas de pobreza del 60% de la población cuando llegó Chávez al gobierno. Hay cambios que necesitan una generación. Ahí es donde la oposición pretende estrangular a Maduro, con problemas mal resueltos como las importaciones, los dólares preferenciales o las dificultades para frenar la corrupción que desembocan en desabastecimiento. Sin embargo, Maduro supo reeditar el acuerdo “cívico-militar” que tanto molesta a los amigos del golpismo. Algo evidente, pues Estados Unidos siempre ha dado los golpes buscando apoyos en militares autóctonos mercenarios o desertores. El ejército en América Latina solo se entiende en relación con Estados Unidos. Les han formado, sea en tácticas de tortura o en “lucha contrainsurgente”, sea en el uso de las armas que les venden o en el respeto debido a los intereses norteamericanos. En Venezuela, los mismos que formaron a los asesinos de la Escuela Mecánica de la Armada argentina o que sostuvieron al asesino Pinochet lo tienen complicado (el asalto por parte de mercenarios vestidos de militares a un cuartel en Carabobo buscaba construir la sensación de fisuras en el ejército, algo que a día de hoy no parece que exista). Igual que ha comprado militares, Estados Unidos siempre ha comprado jueces, periodistas, profesores, diputados, senadores, presidentes, sicarios y a quien hiciera falta para mantener a América como su “patio trasero”. El cártel mediático internacional siempre le ha cubierto las espaldas. Es la existencia de Estados Unidos como imperio lo que ha construido el ejército venezolano. Los nuevos oficiales se han formado en el discurso democrático soberano y antiimperialista. Son mayoría. Hay también una oficialidad -la mayoría ya jubilándose- que se formó en la vieja escuela y sus razones para defender la Constitución venezolana serán más particulares. Las deficiencias del Estado venezolano afectan también al ejército, aún más en zonas problemáticas como las fronteras. Pero los cuarteles en Venezuela están con el Presidente constitucional. Y por eso es aún más patético escuchar al demócrata Felipe González pedir a los militares venezolanos que den un golpe contra el gobierno de Nicolás Maduro.

 

5. A esas dificultades de heredar los equilibrios estatales y los acuerdos en la región (la amistad de Chávez con los Kirchner, con Lula, con Evo, con Correa, con Lugo), hay que añadir que la pugna de Arabia Saudí con el fracking y con Rusia, hundió los precios del petróleo, principal riqueza de Venezuela. Esta inesperada caída del precio del petróleo colocó al gobierno de Maduro en una situación complicada (es el problema de los “monocultivos”. Basta para entenderlo pensar qué ocurriría en España si se hundiera un 80% el turismo por causas ajenas a ningún gobierno. ¿Sacaría Rajoy siete u ocho millones de votos en una situación así?). Maduro ha tenido que reconstruir los equilibrios de poder en un momento de crisis económica brutal.

 

6. La oposición en Venezuela lleva intentando dar un golpe de Estado desde el mismo día que ganó Chávez. Venezuela fue el mascarón de proa del cambio continental. Acabar con Venezuela es abrir la espita para que ocurra lo mismo en los sitios donde aún no ha regresado el neoliberalismo. A las oligarquías les molestan los símbolos que debilitan sus puntos de vista.Pasó con la II República en 1936, pasó en Chile con Allende en 1973. Acabar con la Venezuela chavista es regresar a la hegemonía neoliberal e, incluso, a las tentaciones dictatoriales de los años setenta.

 

7. Venezuela tiene además las reservas de petróleo más grandes del mundo, agua, biodiversidad, el Amazonas, oro, coltán -quizá la reserva más grande del mundo de coltán-. Los mismos que han llevado la destrucción a Siria, a Irak o a Libia para robarles el petróleo, quieren hacer lo mismo en Venezuela. Necesitan ganarse previamente a la opinión pública para que el robo no sea tan evidente. Necesitan reproducir en Venezuela la misma estrategia que construyeron cuando hablaban de armas de destrucción masiva en Irak. ¿O no se creyó mucha gente honesta que había armas de destrucción masiva en Irak? Hoy, aquel país antaño próspero es una ruina. Quien se creyó aquellas mentiras del PP, que mire cómo está hoy Mosul. Enhorabuena a los ingenuos. Las mentiras siguen todos los días. La oposición puso una bomba al paso de policías en Caracas y todos los medios impresos publicaron la foto como si la responsabilidad fuera de Maduro. Un helicóptero robado lanzó granadas contra el Tribunal Supremo y los medios lo silencias. Son actos terroristas. De esos que abren portadas y los telediarios. Salvo cuando suceden en Venezuela. Un referéndum ilegal en Venezuela “presiona al régimen hasta el límite”. Un referéndum ilegal en Catalunya es un acto cercano al delito de sedición.

 

8. El cártel mediático internacional ha encontrado un filón. Se trata de una reedición del miedo ante la Rusia comunista, la Cuba dictatorial o el terrorismo internacional (nunca dirán que el ISIS es una construcción occidental financiada con capital norteamericano principalmente). Venezuela se ha convertido en el nuevo demonio. Así se les permite acusar de “chavistas” a los adversarios y les evita hablar de la corrupción, del vaciamiento de las pensiones, de la privatización de los hospitales, las escuelas y las universidades o de los rescates bancarios. Mélenchon, Corbyn, Sanders, Podemos o cualquier fuerza de cambio en América Latina son descalificados con la acusación de chavistas, ahora que acusar de comunistas o de etarras tiene poco recorrido. El periodismo mercenario lleva años con esa estrategia. Nadie nunca ha explicado qué política genuinamente bolivariana va en los programas de los partidos de cambio. Pero da lo mismo. Lo importante es difamar.Y gente de buena voluntad termina creyendo que hay armas de destrucción masiva o que Venezuela es una dictadura donde, curiosamente, todos los días la oposición se manifiesta (incluso atacando instalaciones militares), donde los medios critican libremente a Maduro (no como en Arabia Saudí, Marruecos o Estados Unidos) o donde la oposición gobierna en alcaldías y regiones. Es la misma táctica que construyó durante la guerra fría el “peligro comunista”. Por eso en España, con Venezuela, tenemos una nueva Comunidad Autónoma de la que solamente falta que nos digan al final de los telediario el tiempo que va a hacer en Caracas ese día. De cada cien veces que se dice “Venezuela”, noventa y cinco sólo buscan distraer, ocultar o mentir.

 

9. Venezuela tiene un problema histórico que no ha resuelto. Al carecer de minas durante la colonia, no fue un Virreinato, sino una simple capitanía general. El siglo XIX fue una guerra civil permanente, y en el siglo XX, cuando se empezó a construir el Estado, ya tenían petróleo. El Estado venezolano siempre ha sido rentista, carente de eficacia, agujereado por la corrupción y rehén de las necesidades económicas de los Estados Unidos acordadas con las oligarquías locales. El choque entre la Asamblea y la jefatura del Estado actual debiera haberse zanjado jurídicamente. Señales de la ineficiencia vienen siendo evidentes desde hace tiempo. El rentismo venezolano no se ha superado. Venezuela redistribuyó la renta del petróleo entre los más humildes, pero no ha superado esa cultura política rentista ni ha mejorado el funcionamiento de su estado. Pero no nos engañemos. Brasil tiene una estructura jurídica más consolidada y el Parlamento y algunos jueces han dado un golpe de Estado contra Dilma Roussef. Donald Trump puede cambiar a la Fiscal General y no pasa nada, pero si lo hace Maduro, Jefe del Estado igualmente elegido en unas elecciones, se le acusa de dictador. Una parte de las críticas a Maduro son tramposas porque olvidan que Venezuela es un sistema presidencialista. Es por eso que la Constitución permite al Presidente convocar una Asamblea Constituyente. Gustará más o menos, pero el artículo 348 de la Constitución vigente de Venezuela faculta al Presidente en esa tarea, igual que en España el Presidente del Gobierno puede disolver el Parlamento.

 

10. Zapatero y otros ex Presidentes, el Papa, Naciones Unidas vienen pidiendo a ambas partes en Venezuela que dialoguen. La oposición reunió en torno a siete millones de votos (si bien es más complicado que puedan llegar a ese acuerdo en torno a un candidato o candidata a la Presidencia del país). Maduro, en un contexto regional muy complicado, con fuertes estrecheces económicas que afectan a la compra de insumos básicos, incluidas medicinas, ha juntado ocho millones de votos (aunque sean siete, según las declaraciones tan sospechosas del Presidente de Smarmatic, que acaba de firmar un contrato millonario en Colombia). Venezuela está claramente dividida. La oposición, como otras veces, ha optado por la violencia y luego no entiende que Maduro sume tantos millones de apoyos. Si en España un grupo quemase centros de salud, quemase escuelas, disparara contra el Tribunal Supremo, asaltara cuarteles, contratara a marginales para sembrar el terror, impidiese con formas de lucha callejera el tránsito e, incluso, quemase vivas a personas por pensar diferente ¿alguien se extrañaría que la ciudadanía votase en la dirección contraria a esos locos?

 

11. Fracasada la vía violenta, a la oposición venezolana le quedan dos posibilidades: seguir con la vía insurreccional, alentada por el Partido  Popular, Donald Trump y la extrema derecha internacional, o intentar ganar en las urnas. Estados Unidos sigue presionando (en declaraciones a un semanario uruguayo, el Presidente Tabaré dijo que votó para expulsar ilegalmente a Venezuela del Mercosur por miedo a las represalias de los países grandes). 57 países de Naciones Unidas han exigido que se respete la soberanía de Venezuela. Como Estados Unidos no logra mayoría para forzar a Venezuela, insiste en inventar espacios (como la Declaración de Lima, sin ninguna fuerza jurídica porque no han conseguido mayoría en la OEA). La derecha mundial quiere acabar con Venezuela, aunque eso le cueste sangre y fuego a la población venezolana. Por eso algunos opositores, como Henry Ramos-Allup, han llamado al fin de la violencia. Venezuela tiene en el horizonte elecciones municipales y regionales. Es el escenario donde la oposición debiera demostrar esa mayoría que reclaman. Venezuela tiene que convocar esas elecciones y es una oportunidad excelente para medir electoralmente las fuerzas. Porque, de lo contrario, el choque que estamos viendo se enquistará y se convertirá en una gangrena terrible. ¿A quién le interesa una guerra civil en Venezuela? No nos engañemos. Ni al PP ni a Trump le interesan los derechos humanos. Si así fuera romperían con Arabia Saudí, que va a decapitar a quince jóvenes por manifestarse durante la Primavera Árabe, o dan latigazos a las mujeres que conducen; o con Colombia, donde van 150 asesinados por los paramilitares en los últimos meses; o en México, donde se asesina cada mes a algún periodista y aparecen fosas comunes con decenas de cadáveres. Penas de 75 años están pidiendo en Estados Unidos contra manifestantes contra las políticas de Trump. Venezuela se ha convertido en España en la 18 Comunidad Autónoma sólo porque el Presidente Rajoy ha tenido que comparecer como testigo por la corrupción en su partido. Es más airoso hablar de Venezuela que de la corrupción de los 800 cargos del PP imputados. Hay ingenuos que les creen. ¿Qué dirán ahora que el grueso de la oposición ha aceptado participar en las elecciones regionales? El pacto entre el PSOE y Podemos en Castilla-La Mancha ha sido presentado por la derecha manchega como el comienzo de la venezonalización de España. Cuánta caradura y cuánta estupidez. Hay gente que les cree. Mientras, el PP guarda silencio ante, por ejemplo, las persecuciones que la dictadura monárquica marroquí hace en España de los disidentes políticos, o encarcela por orden del dictador Erdogan a un periodista crítico con la dictadura turca. ¿Nos va a decir alguien que a estos gobiernos les interesan los derechos humanos?

Conclusión: no hace falta comulgar, ni mucho menos, con Maduro y su manera de hacer las cosas, para no aceptar el golpe de estado que se quiere construir en Venezuela. Estamos hablando de no volver a cometer los mismos errores creyéndonos las mentiras que construyen los medios. Venezuela tiene que solventar sus problemas dialogando. Y es evidente que tiene problemas. Pero dos mitades enfrentadas no van a ningún lado monologando. Aunque a una parte le apoyen los países más poderosos del ámbito neoliberal. Ni el PP ni la derecha quieren diálogo. Quieren que Maduro se entregue. ¿Y cree alguien que los ocho millones de votantes de la Asamblea Constituyente se iban a quedar de brazos cruzados? El nuevo gobierno les reprimiría e, incluso, les asesinaría. Los medios dirían que la democracia venezolana se estaría defendiendo de los enemigos de la democracia. Y volvería a haber gente ingénua que les creería. Desde el resto del mundo, en nombre de la democracia, bastan dos cosas: exigir y alentar el diálogo en Venezuela, y  entender que sería bueno no permitir ni al PP ni a las derechas internacionales, empezando por Donald Trump, reeditar una de sus miserias más horribles que consiste en sembrar dolor en otros sitios para ocultar el dolor que construyen en nuestros propios países.

JUAN CARLOS MONEDERO

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El legado de la Gran Crisis

Lo esencial hoy es financiar el Estado de bienestar a través de impuestos y no mediante deuda

Sede de BNP Paribas en Issy-les-Moulineaux, cerca de París
Sede de BNP Paribas en Issy-les-Moulineaux, cerca de París REUTERS

 

El 9 de agosto de 2007, el banco francés BNP Paribas suspendió la retirada de tres de sus fondos. Para el premio Nobel de Economía Paul Krugman, ese día es la fecha a partir de la cual la primera gran crisis financiera del siglo XXI empezó a desencadenarse.

El primer cambio estructural de la década lo ha experimentado la joya de la corona de Europa, el Estado de bienestar. Su contenido histórico era: pleno empleo, estabilidad en el empleo de calidad y seguridad en la naturaleza universal y gratuita de los grandes servicios públicos (sanidad, educación, pensiones, asistencia y protección social). Casi todas esas garantías están dañadas o amenazadas ahora. En unos países (España y sur de Europa) más que en otros (Alemania y norte de Europa). En la Unión Europea el paro está cercano al 10%, con una tasa de ocupación a la baja. La temporalidad se ha hecho ya estructural. El reparto de la riqueza producida es clamorosamente desigual, en perjuicio de los trabajadores, que viven el subempleo y los salarios pobres como su horizonte vital. Y todo eso en un contexto de crecimiento económico nominal, lo que hace aún más preocupantes las asimetrías entre países, entre ciudadanos, entre géneros y entre generaciones. Se crece, pero el nuevo modelo polariza los estratos sociales.

Además, la tendencia —afortunadamente imparable— es el aumento de la esperanza de vida y de los gastos sanitarios y en pensiones. Los Estados parecen impotentes ante esa situación. Lo son y lo serán si no son capaces de afrontar un objetivo esencial: la financiación del Estado de bienestar a través de impuestos y no mediante una deuda aplastante (100% del PIB en España).

Este es el elemento crucial. La década de crisis ha consolidado la incapacidad del Estado en detraer impuestos progresivos y suficientes de las rentas más altas, personales y corporativas. En vez de ello, lo que se ha consolidado es la evasión fiscal —apoyada en cada vez más potentes y descarados paraísos fiscales, el mayor Estados Unidos— y la elusión fiscal de las compañías multinacionales. Y unido a ello, una carrera suicida entre países —que lidera Reino Unido del Brexit— por bajar los tipos máximos de los impuestos directos a personas físicas y jurídicas, para así atraer capitales a costa de las arcas públicas. La UE muestra aquí lo contradictorio que es tener una Unión Económica y Monetaria (bueno) sin armonización fiscal (malo).

Lo anterior conecta con el tercer legado de la gran crisis: las gigantescas compañías transnacionales, nuevos agentes económicos que se imponen a los Estados-nación sin contemplaciones. Las cinco mayores corporaciones del mundo —Apple, Google, Amazon, Microsoft y Facebook— tienen tres puntos en común: son tecnológicas, son norteamericanas y son las mayores practicantes de evasión/elusión fiscal del planeta.

Estas son las tres más importantes transformaciones (negativas) que nos deja la gran crisis: un Estado de bienestar gravemente deteriorado; unas cifras de evasión fiscal descomunales que impiden la financiación de ese tan valioso welfare, y unas corporaciones transnacionales, de tamaño colosal, a la vanguardia de tal evasión y con una capacidad de influencia política, económica y social (redes) inimaginable hace solo una década.

El desafío de hoy es combatir los aspectos patológicos del legado de la gran crisis. Pero lo peor es la debilidad del instrumental político a nuestra disposición. Para las fuerzas progresistas europeas, los caminos son difíciles, pero no cabe transitar los antiguos, que han llevado a la socialdemocracia a un callejón sin salida, inquietada por los populismos emergentes de raíz nacionalista y proteccionista. Hay que actuar desde la UE —aún demasiado pasiva— contra manifestaciones tan crudas de la dureza del legado de la crisis. El Estado-nación no puede hacer la guerra por su cuenta en la era de la globalización.

Diego López Garrido es autor del libro La Edad de Hielo. Europa y Estados Unidos ante la Gran Crisis: el rescate del Estado de bienestar (RBA, 2014, edición en inglés LPP, 2015).

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¿Ciudades inteligentes o de inteligencias múltiples?

Los proyectos urbanísticos deben integrar innovación social, económica, cultural y medioambiental con soporte tecnológico

Para gestionar las ciudades de manera inteligente hace falta apoyarse en distintas tecnologías.

Para gestionar las ciudades de manera inteligente hace falta apoyarse en distintas tecnologías. MARIAN KILINSKI (GETTY IMAGES)

 

La mitad de la población mundial actual vive en zonas urbanas. Esta cifra aumentará a casi tres cuartas partes en 2050. Las ciudades se han convertido en epicentro de los grandes retos de la humanidad. Tenemos problemas vinculados con la contaminación y el cambio climático, relacionados con el modelo de transporte y movilidad adoptados en tu ciudad, así como con el modelo de uso y consumo de espacios y recursos. Nos enfrentamos a la necesidad de posibilitar el desarrollo económico sin obviar la generación de empleo digno. Las contradicciones y desajustes del modelo social vigente se reflejan en crecientes desigualdades que se concentran, sobre todo, en las periferias urbanas, donde un tercio habita en asentamientos informales y suburbios. El fomento de la creatividad, el acceso a la cultura y la educación tampoco han salido bien paradas en las ciudades en este largo período de crisis.

Desde la aparición de la máquina de vapor, pasando por la aparición del ferrocarril, el automóvil y el avión en el tránsito del XIX al XX, hasta el momento presente, la mejora tecnológica de los medios de transporte ha ido favoreciendo la aceleración en la movilidad y transformando el concepto del tiempo.

La invención del telégrafo y del teléfono supuso el inicio de la otra gran transformación: la globalización del espacio. El espacio virtual arranca en el mismo momento en que el teléfono posibilita una comunicación interpersonal no presencial.

La aceleración del tiempo y la globalización del espacio han transformado la naturaleza y rasgos de nuestras ciudades.

Sucesivas oleadas científico-tecnológicas y etapas de la revolución industrial han hecho que las ciudades evolucionen hasta las smart cities (traducidas como ciudades inteligentes). Las ciudades inteligentes ofrecen bienes, productos y servicios inteligentes capaces de atender de modo personalizado las necesidades de los ciudadanos. Con tal fin, plantean el uso intensivo de las tecnologías en la digitalización de los procesos, minería de datos, conexión entre dispositivos, cadenas de producción interconectadas, comercialización, distribución, consumo y uso inteligente.

Sin embargo, en todo este proceso, algo no va bien. La ciudades inteligentes muestran contradicciones y fracturas no propias de ciudades adjetivadas como tales: pobreza, refugiados, precarización laboral, corrupción, desigualdad, envejecimiento, inmigración, desempleo crónico, contaminación, violencia de género, exclusión social, estrés vital, cambio climático, soledad, analfabetismo funcional, populismos, abstencionismo, corrupción, individualismo,…

La batería de problemas cotidianos nos lleva a pensar en ellas más como ciudades tontas que como inteligentes. La causa puede encontrarse en una sobreexposición a la innovación tecnológica, no acompañada de un avance parejo en las innovaciones de raíz ecológica, económica, social y cultural.

El necesario uso y aprovechamiento de la tecnología en la búsqueda de soluciones a los retos y problemas es razonable y sensato. Pero, el distinto grado de avance de unas y otras soluciones provoca ciudades tecnológicamente muy inteligentes con organizaciones, estructuras y procesos de naturaleza diversa que no lo son tanto. Si las inteligencias son múltiples, las ciudades necesitan ser inteligentes en más de una dimensión, no sólo en la tecnológica. Las ciudades inteligentes pueden acabar manifestándose como tontas aunque, como en el cuento, nadie le diga al rey que va desnudo.

Por ejemplo, el problema del cambio climático no se reduce a un reto tecnológico, es una cuestión en torno al modelo de uso y consumo de espacios, recursos y energía. El avance tecnológico vinculado a la sustitución de unas fuentes de energía por otras no resuelve la cuestión de fondo sobre nuestro modelo medioambiental. El desempleo no encuentra respuestas en el desarrollo tecnológico, más bien su avance supone la amortización de miles de puestos de trabajo desempeñados por personas con menor capacitación. La tecnología puede salvar muchas vidas, pero no resuelve el problema de las migraciones y las desigualdades en las periferias de las ciudades. Dichos problemas tienen mucho más que ver con la necesidad de innovar económica, ecológica, social y culturalmente.

Transformemos las ciudades inteligentes, basadas en la innovación tecnológica, en ciudades de inteligencias múltiples, que integren innovación social, económica, cultural y medioambiental con soporte tecnológico.

La palabra inteligente significa saber escoger (legere) entre (intus) varias alternativas. En 1983, el psicólogo Howard Gardner propuso el concepto inteligencias múltiples demostrando que en el ser humano existen diversas formas de inteligencia. Además de la inteligencia lógico-matemática necesitamos de otras muchas inteligencias para saber dar con la mejor alternativa en cada caso y circunstancia.

El objetivo es realizar una lectura innovadora de la propia innovación. Las ciudades con inteligencias múltiples ponen la tecnología al servicio de la innovación ecológica, económica, social y cultural, en la búsqueda de un desarrollo humano sostenible integral.

Roberto San Salvador del Valle es director de Cities Lab Katedra, Universidad de Deusto. citieslab@deusto.es

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Venezuela, conmigo o contra mí

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El asunto de Venezuela está viciado. La intoxicación que circula por las redes sociales y los medios de comunicación es absoluta, tanto de un bando como del otro. Resulta imposible emitir una valoración sobre la problemática que vive el país latinoamericano sin que te caigan golpes por todos lados. Es una de esas cuestiones en las que parece que la máxima es “estás conmigo o contra mí” pero, ¿y si hubiera -como de hecho los hay- pecados en ambos bandos?

Quien escuche sólo a una de las partes, ya sea la versión oficialista o la de los opositores se quedará con una visión parcial de la realidad. Maduro nunca ha sido un digno sucesor de Chávez, en parte por propia incapacidad y, además, porque no le han allanado precisamente el camino. Y en ésta última cuestión es en la que entra de pleno la oposición, compuesta no sólo por los Leopoldo López y los Capriles, sino también por todos los países neoliberales que desean echar la zarpa a Venezuela, desde EEUU a la Argentina de Macri, la Unión Europea y, cómo no, España.

Hace tiempo que Maduro tendría que haber visto que el chavismo necesitaba una regeneración, un soplo de aire fresco que mantuviera el espíritu de la revolución bolivariana sin necesidad de agitar cada dos por tres el fantasma de Chávez, al que tanto debe Venezuela. No lo ha hecho, y ahora le pasa factura.

Pero si Maduro no es digno sucesor de Chávez, la oposición no es ni siquiera digna de Venezuela, pues únicamente responde a intereses espúreos, al capitalismo depredador, a ese neoliberalismo que ejecuta auténticas dictaduras socioeconómicas -las padecemos en Europa- maquilladas convenientemente de democracia.

Democracia… no deja de ser paradójico que aún cuando los chavistas arrasaban en unas elecciones democráticas con observadores internacionales que daban el visto bueno, en España, el PP y los suyos seguían hablando de dictadura. Una dictadura, por ejemplo, en cuyas últimas elecciones ganó la oposición. Curioso. Rajoy puede llamar dictador a Maduro pero cuándo éste tiene la más leve subida de tono, se llama a consultas al embajador venezolano en España. Esperpéntico incluso, para un gobernante y una Corona que siguen padeciendo el síndrome del colonialista.

Si la oposición no está de acuerdo con el Gobierno bolivariano, hay otras vías para trabajar por el país que conspirar en los mercados y fomentar y alentar públicamente golpes de Estado. Los mismos que hace unos días animaban a crear conflicto en las calles para protestar contra la Asamblea Constituyente utilizaron idéntico discurso cuando en 1999 Hugo Chávez convocó una asamblea similar. ¿Saben qué dicen esos opositores de aquella constitución chavista? Que es inmejorable.

Las injerencias de países extranjeros en Venezuela son asfixiantes y buena parte de la situación que se vive allí es consecuencia directa de ello. ¿Se imaginan en España que un opositor alentara tan abiertamente a la ciudadanía a dar un golpe de Estado? ¿Se imaginan que en nuestro país el Gobierno convocara unas elecciones y, por el hecho de no compartir su propósito, los encapuchados salieran a la calle con bombas incendiarias y ansías de sangre? No, ¿verdad? ¿Por qué entonces la UE y España están defendiendo esas prácticas, como ya hicieron, salvando las distancias, en Ucrania articulando un auténtico golpe de Estado contra un presidente elegido democráticamente?

En suma, es imprescindible escuchar la voz del pueblo venezolano en bloque, no sólo de quienes más cacarean de un bando u otro. Los opositores dan muestras día a día de su calaña, como hoy mismo vemos a Mitzy Capriles renegar de la mediación de José Luis Rodríguez Zapatero, tan alabado hace unos días. Esa oposición sólo responde ante sus propios intereses y la democracia únicamente le interesa mientras satisfaga su apetito capitalista.

Maduro, por su parte, ha de echarse a un lado, asumir sus equivocaciones y dar espacio a quien sea capaz de continuar la labor emprendida por Chávez que, incluso con sus claroscuros, despertó el germen del nuevo socialismo del siglo XXI, ese que tanto temieron las élites que no tardaron en poner en marcha sus apisonadoras, con peones como Macri o el tándem López-Capriles.

DAVID BOLLERO

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En defensa de Venezuela

Boaventura de Sousa Santos
Traducción de Antoni Aguiló y José Luis Exeni Rodríguez

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Venezuela vive uno de los momentos más críticos de su historia. Acompaño crítica y solidariamente la Revolución bolivariana desde el inicio. Las conquistas sociales de las últimas dos décadas son indiscutibles. Para comprobarlo basta consultar el informe de la ONU de 2016 sobre la evolución del índice de desarrollo humano. Dice este informe: “El índice de desarrollo humano (IDH) de Venezuela en 2015 fue de 0.767 –lo que colocó al país en la categoría de alto desarrollo humano–, posicionándolo en el
puesto 71º de entre 188 países y territorios. Tal clasificación es compartida con Turquía. De 1990 a 2015, el IDH de Venezuela aumentó de 0.634 a 0.767, un aumento de 20,9 %. Entre 1990 y 2015, la esperanza de vida al nacer aumentó a 4,6 años, el período medio de escolaridad ascendió a 4,8 años y los años de escolaridad media general aumentaron 3,8 años. El rendimiento nacional bruto (RNB) per cápita aumentó cerca de 5,4% entre 1990 y 2015”. Se hace notar que estos progresos fueron obtenidos en democracia, solo momentáneamente interrumpida por la tentativa de golpe de Estado en 2002 protagonizada por la oposición con el apoyo activo de Estados Unidos.

La muerte prematura de Hugo Chávez en 2013 y la caída del precio de petróleo en 2014 causaron una conmoción profunda en los procesos de transformación social entonces en curso. El liderazgo carismático de Chávez no tenía sucesor, la victoria de Nicolás Maduro en las elecciones siguientes fue por escaso margen, el nuevo presidente no estaba preparado para tan complejas tareas de gobierno y la oposición (internamente muy dividida) sintió que su momento había llegado, en lo que fue, una vez más, apoyada por Estados Unidos, sobre todo cuando en 2015 y de nuevo en 2017 el presidente Obama consideró a Venezuela como una “amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos”, una declaración que mucha gente consideró exagerada, si no mismo ridícula, pero que, como explico más adelante, tenía
toda lógica (desde el punto de vista de Estados Unidos, claro). La situación se fue deteriorando hasta que, en diciembre de 2015, la oposición conquistó la mayoría en la Asamblea Nacional. El Tribunal Supremo de Justicia suspendió a cuatro diputados por alegado fraude electoral, la Asamblea Nacional desobedeció, y a partir de ahí la confrontación institucional se agravó y fue progresivamente propagándose en las calles, alimentada también por la grave crisis económica y de abastecimiento que entretanto explotó. Más de cien muertos, una situación caótica. Mientras, el presidente Maduro tomó la iniciativa de convocar una Asamblea Constituyente (AC) a ser elegida el día 30 de julio y Estados Unidos amenaza con más sanciones si las elecciones se producen. Es sabido que esta iniciativa busca superar la obstrucción de la Asamblea Nacional dominada por la oposición.

El pasado 26 de mayo suscribí un manifiesto elaborado por intelectuales y políticos venezolanos de varias tendencias políticas, apelando a los partidos y grupos sociales en conflicto a parar la violencia en las calles e iniciar un debate que permitiese una salida no violenta, democrática y sin la injerencia de Estados Unidos. Decidí entonces no volver a pronunciarme sobre la crisis venezolana. ¿Por qué lo hago hoy? Porque estoy alarmado con la parcialidad de la comunicación social europea, incluyendo la portuguesa, sobre la crisis de Venezuela, una distorsión que recorre todos los medios para demonizar un gobierno legítimamente electo, atizar el incendio social y político y legitimar una intervención extranjera de consecuencias incalculables. La prensa española llega al punto de embarcarse en la posverdad, difundiendo noticias falsas sobre la posición del gobierno portugués. Me pronuncio animado por el buen sentido y equilibrio que el ministro de Asuntos Exteriores portugués, Augusto Santos Silva, ha mostrado sobre este tema. La historia reciente nos muestra que las sanciones económicas afectan más a ciudadanos inocentes que a los gobiernos. Basta recordar los más de 500 mil niños que, según el informe de Naciones Unidas de 1995, murieron en Irak como resultado de las sanciones impuestas después de la guerra del Golfo Pérsico. Recordemos también que en Venezuela vive medio millón de portugueses o lusodescendientes. La historia reciente también nos enseña que ninguna democracia sale fortalecida de una intervención extranjera.

Los desaciertos de un gobierno democrático se resuelven por vía democrática, la cual será tanto más consistente cuanto menor sea la interferencia externa. El gobierno de la Revolución bolivariana es democráticamente legítimo. A lo largo de muchas elecciones durante los últimos veinte años, nunca ha dado señales de no respetar los resultados electorales. Ha perdido algunas elecciones y puede perder la próxima, y solo sería criticable si no respetara los resultados. Pero no se puede negar que el presidente Maduro tiene legitimidad constitucional para convocar la Asamblea Constituyente. Por supuesto que los venezolanos (incluyendo muchos chavistas críticos) pueden legítimamente cuestionar su oportunidad, sobre todo teniendo en cuenta que disponen de la Constitución de 1999, promovida por el presidente Chávez, y disponen de medios democráticos para manifestar ese cuestionamiento el próximo domingo. Pero nada de eso justifica el clima insurreccional que la oposición ha radicalizado en las últimas semanas y cuyo objetivo no es corregir los errores de la Revolución bolivariana, sino ponerle fin, imponer las recetas neoliberales (como está sucediendo en Brasil y Argentina) con todo lo que eso significará para las mayorías pobres de Venezuela. Lo que debe preocupar a los demócratas, aunque esto no preocupa a los medios globales que ya han tomado partido por la oposición, es la forma en que están siendo seleccionados los candidatos. Si, como se sospecha, los aparatos burocráticos del partido de Gobierno han secuestrado el impulso participativo de las clases populares, el objetivo de la Asamblea Constituyente de ampliar democráticamente la fuerza política de la base social de apoyo a la revolución se habrá frustrado.

Para comprender por qué probablemente no habrá salida no violenta a la crisis de Venezuela, conviene saber lo que está en juego en el plano geoestratégico global. Lo que está en juego son las mayores reservas de petróleo del mundo existentes en Venezuela. Para el dominio global de Estados Unidos es crucial mantener el control de las reservas de petróleo del mundo. Cualquier país, por democrático que sea, que tenga este recurso estratégico y no lo haga accesible a las multinacionales petroleras, en su
mayoría norteamericanas, se pone en el punto de mira de una intervención imperial. La amenaza a la seguridad nacional, de la que hablan los presidentes de Estados Unidos, no está solamente en el acceso al petróleo, sino sobre todo en el hecho de que el comercio mundial del petróleo se denomina en dólares estadounidenses, el verdadero núcleo del poder de Estados Unidos, ya que ningún otro país tiene el privilegio de imprimir los billetes que considere sin que esto afecte significativamente su valor monetario. Por esta razón Irak fue invadido y Oriente Medio y Libia arrasados (en este último caso, con la complicidad activa de la Francia de Sarkozy). Por el mismo motivo, hubo injerencia, hoy documentada, en la crisis brasileña, pues la explotación de los yacimientos petrolíferos presal estaba en manos de los brasileños. Por la misma razón, Irán volvió a estar en peligro. De igual modo, la Revolución bolivariana tiene que caer sin haber tenido la oportunidad de corregir democráticamente los graves errores que sus dirigentes cometieron en los últimos años.

Sin injerencia externa, estoy seguro de que Venezuela sabría encontrar una solución no violenta y democrática. Desgraciadamente, lo que está en curso es usar todos los medios disponibles para poner a los pobres en contra del chavismo, la base social de la Revolución bolivariana y los que más se beneficiaron de ella. Y, en concomitancia, provocar una ruptura en las Fuerzas Armadas y un consecuente golpe militar que deponga a Maduro. La política exterior de Europa (si se puede hablar de tal) podría constituir una fuerza moderadora si, entre tanto, no hubiera perdido el alma.

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Borregada

El eterno ‘fútbol, pan y toros’ del franquismo apenas ha cambiado: vive sus mejores momentos televisivos

Aficionados en las gradas del Santiago Bernabéu luchan por un balón lanzado por Theo Hernández.
Aficionados en las gradas del Santiago Bernabéu luchan por un balón lanzado por Theo Hernández. CORDON PRESS

 

El sábado, Cuatro dedicó cosa de una hora a los deportes dentro de su bloque informativo del mediodía. De esa hora, unos 50 minutos fueron para el fútbol. De esos 50 minutos, unos 40 fueron para el Real Madrid y el Barça. Unos cinco, para el Aleti, y a otros cinco o seis equipos los metieron con calzador en minuto y medio. A los otros deportes los trataron como si fueran coros y danzas.

Ya se sabe que somos un país de chiste, pero tampoco hace falta escenificarlo a cada rato.

Acusamos con razón a Franco de haber vertebrado durante 40 años una nación con —además de muy mala hostia y una gimnasia fascista que algunos, por ejemplo la Real Academia de la Historia, prefiere llamar “autoritaria”— el triple axioma pan, fútbol y toros. La cosa no venía estrictamente de Franco, sino del Pan y toros acuñado por el escritor León de Arroyal en 1792 en su panfleto Pan y toros. Oración apologética en defensa del estado floreciente de España. Luego se añadió el fútbol, que si Matías Prats y que si Di Stefano y que si Santiago Bernabéu y que si así tengo a la gente tranquilita y no se me desmanda y tal y cual. Bien.

 

Somos un país de borregos, pero tampoco hace falta mirar para otro lado como si no pasara nada porque pasar, pasa.

Que Ronaldo se tire un cuesco o que Neymar se eche un eructo no deberían regir los destinos de una nación seria. Que la peña, en la toalla y en la barra del bar, lo comente y lo estruje y lo repita y lo rebata hasta lo indecible da la medida de lo que somos. Una pandilla de botarates corriendo detrás de un balón. Y a mí me chifla el fútbol. Qué pensarán los que no pueden ni verlo.

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La manada

La masa hoy, además de pereza, me causa gran turbación, sobre todo viendo cómo se divierte

Imagen de los jóvenes que forman parte de ‘La Manada’ detenidos por una supuesta violación múltiple en las fiestas de San Fermín de 2016.

Imagen de los jóvenes que forman parte de ‘La Manada’ detenidos por una supuesta violación múltiple en las fiestas de San Fermín de 2016.

 

Para corroborar que no sólo el hombre desciende del mono sino que muchos no han descendido del todo aún basta mirar en televisión las imágenes de todas esas fiestas que estos días se celebran por España y cuya sustancialidad estriba en retornar al homo erectus a base de beber alcohol, tirarse barro o tomates unos a otros o correr delante o detrás de unos animales que normalmente son los más civilizados de la fiesta. La conversión del individuo en manada, llámese ésta cuadrilla o peña o despedida de soltero/a, es condición sine qua non para que la transformación animal se produzca, lo que demuestra que el gregarismo sigue presente en nuestro ADN. De ahí a desembocar en manada auténtica va el paso que separa a sus integrantes del mono, que a veces es muy impreciso.

Los pasados Sanfermines estuvieron salpicados de polémica tras las medidas gubernativas tomadas a raíz de la violación colectiva el año anterior de una chica por parte de una manada de homínidos que incluso se autonombraban así a sí mismos: La manada. Su heroicidad (cinco hombres contra una mujer bebida), que al parecer no era la primera, sensibilizó a una ciudad que ya hace mucho que ve cómo sus internacionales fiestas se convierten en un encierro continuo de una semana, pero no únicamente de toros. Las medidas lo han amortiguado un poco según comentan, pero las imágenes no dejan dudas de que Pamplona, como cualquier otra ciudad o pueblo español en fiestas (y ni siquiera en fiestas; cualquier fin de semana sirve), ha sido un año más la demostración de que la manada sigue rigiendo el comportamiento común, especialmente en determinados ambientes. No digamos ya en los sitios de costa, donde muchos extranjeros que consideran que España es un after hours invaden playas y discotecas profiriendo gritos de guerra de sus equipos de fútbol u otros deportes y mostrando obscenamente sus tatuajes, signo de su pertenencia a una sociedad para la que la educación dejó de estar de moda hace tiempo.

Debo de estar haciéndome muy mayor. Quizá lo era desde pequeño, pues siempre fui muy individualista, algo que a veces me reprocharon, pues mi “asocialidad” no casaba bien con el compromiso político de la Transición ni con la pertenencia a modas y movimientos, ya fueran éstos existenciales o literarios, después. El grupo siempre me dio pereza, tanto que hoy no pertenezco a ninguno de WhatsApp ni alimento red social con mis tonterías, lo que no quita que cultive a mis amigos con esmero. Pero la manada imperante hoy tanto en la vida real como en la virtual, además de pereza, me causa gran turbación, sobre todo viendo cómo se divierte.

JULIO LLAMAZARES

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España fomenta la carrera de armas en Asia

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Tica Font, Directora del Instituto Catalán Internacional por la Paz

En estos últimos años hemos podido observar que la política expansionista del gobierno Chino aunque no se ha involucrado en ninguna guerra, no es tan pacifica, o por lo menos sus vecinos no la perciben como pacífica. El gobierno chino en los últimos años ha centrado su la línea estratégica de seguridad geográficamente en el Mar Meridional de la China y en el desarrollo de nuevas capacidades militares. Su presupuesto de defensa ha aumentado un 150% en los últimos años y su política de defensa la está basando en impulsar el desarrollo de una industria militar competitiva en áreas relevantes como la marítima, la aeroespacial, la nuclear y las tecnologías de la comunicación y está promoviendo la venta de armas modernas como parte de sus alianzas comerciales; al mismo tiempo que está llevando a cabo un gran programa de modernización de las Fuerzas armadas.

En los últimos años China aparece entre los cinco primeros puestos en incremento de presupuesto militar y en adquisiciones y ventas de arma, se ha dotado de aviones de combate, de drones, portaviones o submarinos de ataque, todas ellas armas ofensivas, no defensivas; la consecuencia de esta política de rearme china es un incremento de la tensión en los países vecinos y un rearme de sus vecinos. Rearme que podría ser calificado de carrera de armamento. De hecho en los últimos años India, Vietnam o Filipinas están incrementado de manera sustantiva sus presupuestos de defensa y sus adquisiciones de armamento moderno.

La tensión o inseguridad que China está generando en ciertos países asiáticos abre un mercado relevante para la industria de armamento que ve como se están incrementando sus peticiones para adquirir nuevas armas.

La industria española no quiere quedarse fuera de este mercado floreciente. Hasta hace pocos años el mercado asiático no era relevante para la industria española, pero el informe elaborado por la secretaria de estado de comercio “Estadísticas españolas de exportación de material de defensa, de otro material y de productos de doble uso, 2016” muestra que el 10% del total de las exportaciones de armas españolas han tenido como destino países asiáticos.

De las exportaciones que recoge este informe cabe destacar las exportaciones a Malasia que en 2016 adquirió material de defensa por valor de 167,63 millones de € (entre 2007- 2016 adquirió armas por valor de 823 millones de €), Indonesia 65,92 millones € (entre 2007- 2016, 350 m de €), Kazajstán 73,32 m€ (entre 2007- 2016, 224 m de €), Filipinas 12,38m de €(entre 2007- 2016, 115 m de €), Vietnam 2,87 m de € (entre 2007- 2016, 100 m de €), India17,90 m de € (entre 2007- 2016, 94 m de €), Corea del Sur 16,90 m de € (entre 2007- 2016, 65 m de €), Tailandia 36,11 m de € (entre 2007- 2016, 62 m de €) o a Pakistán 8,44 m de € (entre 2007- 2016, 35 m de €).

El mismo informe destaca que el gobierno ha autorizado exportaciones de material de defensa a Corea del Sur por valor de 1.488,18 millones de euros, lo que representa que el 27% de las autorizaciones de exportación de 2016 tendrán como destino en un futuro próximo Corea del Sur. En el 2016 el gobierno ha autorizado exportaciones a Indonesia por valor de 104millones de €, a Kazajstán por valor de 60 millones de €, a Singapur por valor de 48 millones de € o a Malasia y Pakistán por valor de 35 y 33 millones de € respectivamente.

El negocio es el negocio y es evidente que la industria española de defensa, con el apoyo del gobierno español intenta aprovechar la situación de tensión creciente y el rearme de los países de la zona para obtener pingües beneficios económicos aunque ello pueda acabar en el estallido de un conflicto armado y su consiguiente crisis humanitaria.

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