Venezuela en la agenda de Rusia

La verdad es la primera víctima de las guerras“, y la guerra de información, e incluso manipular las definiciones, forman parte del complot militar de EEUU para desestabilizar Venezuela: para Asesor de Seguridad Nacional John Bolton, uno de los inventores de las “Armas de destrucción masiva de Irak” en 2003, el intento fallido de Juan Guaidó el 30 de abril pasado “claramente no es un golpe de estado“, sino un esfuerzo de los venezolanos para “recuperar su libertad“. Reuters y CNN eligieron la palabra “levantamiento” y New York Times “protesta”. Pues, el artículo 508 de la Ley de Autorización de Asistencia establece que EEUU debe cortar la ayuda a cualquier país “cuyo jefe de gobierno debidamente electo haya sido depuesto por golpe militar o por decreto”; por esta misa razón, Barak Obama rehusó a utilizar la palabra “golpe militar” para la acción ilegal del general egipcio Al Sisi en 2013 contra el gobierno legal de su protegido, el islamista Mohammad Mursi hoy encarcelado y condenado a muerte.

Las opciones de Moscú

EEUU aún no ha conseguido descifrar la gran enemiga: ¿hasta dónde llegará el apoyo de Kremlin al gobierno de Maduro? En la última conversación telefónica de 90 minutos entre Trump y Putin, los dos mandatarios hablaron entre otros temas, sobre Venezuela: “el presidente de Rusia enfatizó que sólo al pueblo venezolano le corresponde decidir el futuro de su país”, afirma la prensa rusa y señala que la conversación tuvo “un carácter constructivo”, a pesar de las declaraciones provocativas de Bolton-Pompeo respecto a la posición rusa.

Por el momento, lo que se pueden destacar, son:

  1. Un contundente apoyo político al gobierno de Maduro: Considerar la política de Trump en incitar al ejército venezolano para que derroque a Maduro una flagrante violación del derecho internacional, y una injerencia en los asuntos internos de un país soberano.

Cuando Bolton, invocando la Doctrina Monroe, dijo que “este es nuestro hemisferio, no es donde los rusos deberían estar interfiriendo”, Maria Zakharova, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, le instó mirar el mapa: “Parte del territorio de Rusia – la península de Chukotka – se encuentra en el hemisferio occidental”, o sea, que Venezuela forma parte de su zona de influencia rusa.

Ha formado parte de este respaldo, el envío de 300 toneladas de medicamentos y equipos médicos a Venezuela, a través de la Organización Mundial de la Salud, mientras EEUU utilizaba la cuestión humanitaria como instrumento de una intervención política. El reducido apoyo de Moscú a Maduro no es comparable con la ayuda que recibe la oposición de EEUU, y ni está en proporción a la presión que sufre el gobierno de Caracas.

  1. Meditar una ayuda militar. En 2018, Rusia y Venezuela realizaron unas maniobras militares, y dos bombarderos ​​Tupolev Tu-160 (con capacidad nuclear) sobrevolaron el Caribe.

Pero, no hay indicios de que Moscú este planeando una intervención militar al estilo de Siria en Venezuela en apoyo a Maduro, ni la ha pedido Caracas, afirma el portavoz de Kremlin, Dmitry Peskov. Venezuela no es un socio militar de Rusia, como los son Belarús, Kazajistán, Armenia, Kirguistán o Tayikistán, unidos en la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (La OTSC).

Moscú, que también sufre las sanciones de EEUU y la bajada de los precios de petróleo, no podrá soportar la carga financiera de una intervención militar. Aun así, podrá dar una mortal sorpresa al gobierno de Trump: Venezuela para EEUU es (casi) como Ucrania para Rusia, y la crisis en Venezuela podría ser otra oportunidad para el país eslavo, como la fue Siria, para presentarse no sólo como una potencia internacional, una fuerza a tener en cuenta, sino donde puede devolverle el golpe recibido en 2014 en Ucrania cuando Washington patrocinó a las fuerzas fascistas en este país, contra Moscú. Una contundente presencia militar rusa en el país bolivariano le otorgaría la posibilidad de hacer trueque con Trump: “usted saque a la OTAN de mis fronteras para que yo abandone Venezuela”. Es justo lo que hizo Moscú en 1962: retiró sus misiles de Cuba sólo cuando Washington desmanteló los suyos de Turquía.

Pero, la distancia que separa Venezuela de Rusia dificultará la llegada de suministros militares a Venezuela (mientras EEUU cuenta con una veintena de bases militares en América Latina), además Siria tiene una mayor importancia estratégica para Rusia.

Rusia ya es una potencia capaz de entorpecer el avance del imperialismo estadounidense en el mundo, pero la magnitud de su implicación dependerá del interés que represente el objeto-Estado en cuestión y sus costos: no es la Unión Soviética que se movía,  principalmente, por el compromiso ideológico.

Lo cual no significa que Kremlin deje el camino libre a EEUU. Respondiendo a la exigencia Pompeo de que “Rusia tiene que salir de Venezuela“, el canciller ruso Serguéi Lavrov le contestó: “antes EEUU debería salir de Siria”, poniendo, además en evidencia la prepotencia de una potencia que vive de su “excepcionalísimo”.

Volviendo al pragmatismo, Vladimir Putin se ha ofrecido para mediar entre el gobierno y el sector “responsable” de oposición, en aplicación de la fórmula empelada en la crisis de Siria y basada en la “estrategia de equilibrio”: convocar nuevas elecciones presidenciales y parlamentarias, antes de que se estalle una guerra civil de desgaste.

El objetivo final de Kremlin, que no dará prioridad a los intereses del gobierno de Maduro (o de Venezuela) por encima de los suyos, es forzar a Washington a respetar las reglas, no actuar fuera de las normas de la ONU, impedir que obtenga el control sobre el petróleo venezolano y le robe a Caracas su clientela.

Kremlin diseña su plan B, abriendo la posibilidad del triunfo de la oposición: están en juego miles de millones de dólares que tiene Rusia en activos y contratos, principalmente en armas, petróleo y minería. Por lo que, siendo realista, el Kremlin podrá pedir a la Casa Blanca: 1) conservar el derecho a operar en Venezuela, 2) recibir el pago completo de las deudas, y 3) no instalar bases militares en el país. ¿Volverá a fiarse Moscú de Washington, después de que Gorbachov afirmara haber sido “engañado” (un hombre adulto y conocedor de la naturaleza del imperialismo) por EEUU en 1990 sobre la expansión de la OTAN en las fronteras de la URSS?

¿Una invasión de EEUU?

Hay dos factores principales que impiden un envío de tropas a Venezuela:

1) Una fuerte oposición tanto por sus socios en la región como por los aliados europeos, además de China y Rusia.

2) La reticencia del propio Trump, que ya prepara su reelección, y no quiere romper su promesa electoral de no meter a las tropas de EEUU en un nuevo pantano. Aunque puede cambiar de opinión rindiéndose a la presión de Bolton-Pompeo (que recuerdan al siniestro dúo Cheney-Rumsfeld del equipo Bush), con muchas ganas de prender fuego a Venezuela y a Irán.

El Pentágono está ampliando el diseño actual, que combina la guerra económica, con una intervención indirecta, el uso de los llamados “insiders” (la Quinta Columna) en las operaciones encubiertos de sabotaje y terrorismo, la ciberguerra (posiblemente causante del apagón eléctrico del 7 de marzo del 2019), con una invasión de miles de hombres armados desde las fronteras convertidos en carne de cañón, que harán de “La Contra”, bajo el mando del criminal de guerra Elliott Abrams. La novedad podrá ser los “ataques quirúrgicos”. De hecho, EEUU acaba de prohibir a sus operadores aéreos volar a menos de 26.000 pies sobre el espacio aéreo de Venezuela. El fiasco de la “Operación Libertad” de Guaidó y la de “ayuda humanitaria” como métodos para desbancar a Maduro, refuerzan esta posibilidad, que podrá ir acompañada por la formación de un “gobierno en exilio”.

Aun así, teniendo en cuenta que estamos ante unos mentirosos patológicos, no descarten una invasión terrestre de EEUU. Un “incidente”, como un daño físico a los líderes opositores o al personal diplomático de EEUU en Venezuela, podrían justificar esta opción ante la opinión pública, y así darle al madman de la Casa Blanca “su guerra”.

Rusia no puede permitirse un fracaso en Venezuela. A diferencia de Bashar al Asad al que Obama, sobre la marcha de la guerra contra Siria, se negó a derrocar, el gobierno de Trump está decidido acabar con Maduro. Y, Washington, por su parte, no puede ignorar a Kremlin en el diseño del futuro de Venezuela, (al igual que en Libia), y puede que, fuera de los focos, estén estudiando una solución política a la crisis venezolana. Aunque la ultima palabra la tendrán los ciudadanos del país bolivariano.

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España, al servicio del imperialismo estadounidense

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Nuestro gobierno es el más fiel servidor del Departamento de Estado de EEUU. Reconocer al golpista venezolano Guaidó como el legítimo presidente de Venezuela, aceptar a un enviado de éste como su representante diplomático y ahora alojar a Leopoldo López y a su familia en la embajada española en Caracas, supera con mucho de lo que yo creía capaz a Pedro Sánchez y su gobierno para cumplir las órdenes de Donald Trump.

Nunca en la historia de nuestras relaciones internacionales, especialmente con América Latina, los gobiernos españoles, ni siquiera los de la dictadura, mostraron un servilismo, una entrega tan absoluta a los deseos y los mandatos del imperio norteamericano.

Y no solamente Sánchez ha aceptado a ese fantoche de Guaidó que se autoproclama presidente de Venezuela, para lo que nadie le ha elegido ni existe legislación ni nacional ni internacional que lo avale, sino que la propaganda oficial, expresada en declaraciones repetidas del presidente del gobierno español y de su ínclito ministro de Exteriores, Josep Borrell –el que nos explicaba que los misiles que enviamos a Arabia Saudí son tan inteligentes que sólo matan a quien tienen que matar-, se dedica a engañar al pueblo español.

A Nicolás Maduro lo ha elegido el pueblo venezolano en elecciones libres, absolutamente legales y legítimas. El gobierno bolivariano ha ganado las elecciones 19! veces de 20. Los observadores internacionales que han asistido a los numerosos comicios celebrados en el país, han explicado que el sistema de votaciones, reparto de colegios y recuento de votos tiene todas las garantías, con una seguridad muy por encima de la que existe en EEUU, cuyas sospechas de pucherazos varios se han hecho famosas.

La afirmación repetida de que el régimen venezolano es una dictadura quedará escrita para la historia como una de las grandes infamias de la propaganda política española. En Venezuela existen toda clase de partidos políticos, desde el Partido Comunista a los de extrema derecha como el que alberga a Guaidó y Leopoldo López,  que tienen locales abiertos y hacen su propaganda cotidianamente, se presentan a elecciones que se convocan cumpliendo los plazos de la Constitución, y realizan las campañas sin obstáculo alguno. En el país se publican decenas de periódicos, revistas, panfletos y libros, se emiten programas de radio y de televisión, se celebran conferencias, coloquios, debates, de la oposición –fragmentada en varios partidos-, en los que se critica acerbamente el régimen bolivariano sin que nadie se lo impida.          Cuando en el día de hoy, 3 de mayo, Día Internacional de la Libertad de Prensa las asociaciones de periodistas nos explican que en México han sido asesinados cien profesionales desde 2006,  cuatro este año, ayer el último.  Que incluso en Europa: Eslovaquia y Malta, han sido víctimas de tiroteos dos, un hombre y una mujer, sin que se hayan aclarado los crímenes, en España los grandes medios de comunicación al servicio del Capital, únicamente balbucean que en Venezuela se persigue la libre información, sin que ninguno ofrezca datos ni cifras concretas de tal persecución.

Para los españoles debería resultar insultante que se afirme que el régimen de Maduro es una dictadura, cuando todos los días la Televisión Española nos obsequia con las imágenes de los mítines, las manifestaciones, las ruedas de prensa, pública y multitudinariamente en las calles,  que monta la oposición, que  se ha alzado en sublevación pretendiendo usurpar la presidencia a Maduro. Para un país como España que ha sufrido una de las más crueles dictaduras del mundo durante cuarenta años, debería ser motivo de indignación oír declarar a su presidente del gobierno, elegido democráticamente, y a sus ministros, que en Venezuela se vive una dictadura.

El gobierno venezolano muestra una permisividad impensable en Francia o en Alemania ante las proclamas de los políticos de la oposición que exhortan a sublevarse a la población civil y, lo más peligroso de todo, al Ejército. En esos países, como en tantos otros democráticos, tales llamamientos   serían reprimidos inmediatamente y encarcelados quienes lo hicieran.

Leopoldo López fue condenado a quince años de prisión por incitar, ordenar y organizar, con otros secuaces de los partidos de derecha, las “guarimbas”, disturbios, que desencadenaron turbas de delincuentes y mercenarios en 2014, durante varios meses, y que ocasionaron decenas de muertos, destrozos de mobiliario público, incendios de colegios y hospitales, asaltos y lesiones a la población civil y a las fuerzas de orden público.

La oligarquía venezolana, con la complicidad de la burguesía y la clase media reaccionarias, ha estado saboteando el régimen socialista bolivariano desde que se implantó. Ninguna de ellas quiere abandonar los privilegios de ser los lacayos de EEUU y dejar de recibir los beneficios de las coimas y comisiones que perciben por la entrega del petróleo a las grandes corporaciones norteamericanas, mientras el pueblo venezolano vivía en los ranchitos de cartón de las colinas, sin agua, descalzo, hambriento e infestado de parásitos.

El gobierno bolivariano ha montado la sanidad y la educación públicas, que no existían; ha creado una decena de Universidades populares; ha construido miles de viviendas, con los servicios de electricidad y agua corriente, para los trabajadores, y ha facilitado a las mujeres la posibilidad de organizar un Movimiento Feminista que se extiende a lo largo y lo ancho de todo el país. Y todo eso no puede consentirlo la burguesía que ha reinado en Venezuela durante doscientos años, apropiándose de los recursos naturales del país y hundiendo al pueblo en la miseria.

Para colofón de la tolerancia que está mostrando el Presidente Maduro y sus ministros, el Fiscal General del Estado y la policía encargada de reprimir los disturbios, el criminal Leopoldo López, que ha quebrantado su arresto domiciliario en el que cómodamente cumplía su condena, se presenta ante la prensa en la entrada de la embajada española y se dedica durante más de media hora a hacer declaraciones subversivas que pretenden exaltar los ánimos de la población y lograr que el Ejército se subleve contra el Presidente legítimo, sin que fuera detenido inmediatamente. Sería bueno recordar el encierro que Julian Assange ha soportado durante siete años por no poder salir ni a la puerta de la embajada ecuatoriana en Londres, y cómo ha sido detenido y encarcelado recientemente por actuaciones muchísimo menos peligrosas de las que están cometiendo desde hace años los políticos de la derecha venezolana.

El embargo de los recursos financieros y de los productos de primera necesidad, así como la bajada de los precios del petróleo, organizados por EEUU, han llevado al país a la situación de carestía económica que ahora denuncian Guaidó y sus conmilitones, cuando son los principales instigadores y cómplices de semejante situación. Porque la derecha venezolana, como la de todo el mundo, antes hundirá en la miseria a su pueblo y lo llevará a una confrontación armada en la que será masacrado, que aceptar que en su país se construya el socialismo.

Y no solo la conducta de EEUU en Venezuela debería ser motivo de una condena internacional, en vez de las miserables genuflexiones que los gobiernos europeos realizan para ponerse al servicio del imperio, sino que la actuación del gobierno de ese país durante casi doscientos años tendría que servir de repudio de cualquier político decente.

Desde 1846 el Ejército estadounidense ha invadido casi todos los países al sur de Río de Grande, comenzando por una infame guerra arrebató a México el norte de su territorio, incluidos los Estados de California y Texas. En 1898 el gobierno de EEUU provocó la guerra contra España en Cuba y a su derrota nuestro país tuvo que ceder Puerto Rico, Hawai, Guam y Filipinas. A partir de ese momento Panamá, República Dominicana, Honduras, Granada, El Salvador, Cuba , Guatemala, Brasil, Chile, Uruguay, Argentina, Colombia, Venezuela, han sido ocupadas militarmente, bombardeadas, saqueadas, intervenidas económicamente, impuestos sus gobernantes y falsificadas sus elecciones por el Departamento de Estado de EEUU y la CIA.

Estos acontecimientos forman parte de la historia de Latinoamérica, no será nuestro gobierno quien pueda fingir desconocimiento. Los recursos naturales de las naciones al sur de Río Grande han sido y son víctimas del ansia depredadora e imperialista de su vecino del Norte, que todos temen. Solamente unos lacayos al servicio de la industria militar estadounidense y  del Capital pueden posicionarse de acuerdo con los dictados de Trump, como están haciendo los gobiernos europeos y el nuestro, que están obedeciendo las órdenes recibidas de Washington.  

Ciertamente las genuflexiones que el gobierno español realiza ante Marruecos y Arabia Saudí, aliados fervientes de EEUU, para apoyar sus desmanes, no permitían esperar de este PSOE, tan socialista, una postura de dignidad e independencia frente al imperio norteamericano, pero lo que está realizando con Venezuela supera con mucho lo que el pueblo español se merece y debe aguantar. Porque el régimen bolivariano ha intentado durante veinte años construir una sociedad más justa y solidaria en paz, sin que las fuerzas de la oligarquía lo hayan consentido. Para eso tienen el enorme apoyo del gobierno de EEUU.

Si de esta operación se deriva una intervención militar estadounidense en Venezuela, que todos los días reclama el golpista Guaidó y que Trump parece encantado de llevar a cabo, y se producen miles de víctimas y la derrota del pueblo, el gobierno de Pedro Sánchez será tan culpable como Trump, y España escribirá una de las más vergonzosas páginas de su historia.

Lidia Falcón

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La fabricación de Juan Guaidó: cómo el laboratorio de cambio de régimen de los Estados Unidos creó al líder del golpe de Venezuela

La fabricación de Juan Guaidó: cómo el laboratorio de cambio de régimen de los Estados Unidos creó al líder del golpe de Venezuela

Juan Guaidó es el producto de un proyecto de una década supervisado por entrenadores de cambio de régimen de élite de Washington. Mientras se hace pasar por un campeón de la democracia, ha pasado años al frente de una violenta campaña de desestabilización.

Por Dan Cohen y Max Blumenthal

Antes del fatídico día del 22 de enero, menos de uno de cada cinco venezolanos había oído hablar de Juan Guaidó. Hace solo unos meses, el hombre de 35 años era un personaje oscuro en un partido ligado a la internacional socialista pero políticamente marginal, estrechamente asociado con actos espantosos de violencia callejera. Incluso en su propio partido, Guaidó había sido una figura de nivel medio en la Asamblea Nacional dominada por la oposición, que ahora se encuentra bajo desacato de acuerdo con la constitución de Venezuela.

Pero después de una sola llamada telefónica del vicepresidente de los Estados Unidos, Mike Pence, Guaidó se proclamó presidente de Venezuela. Ungido como el líder de su país por Washington, un habitante del fondo político previamente desconocido fue trasladado al escenario internacional como el líder de la nación seleccionado por los Estados Unidos con las reservas de petróleo más grandes del mundo.

Haciendo eco del consenso de Washington, el comité editorial del New York Times  calificó a Guaidó como un «rival creíble» para Maduro con un «estilo refrescante y una visión de hacer avanzar al país». El comité editorial de Bloomberg News lo aplaudió por buscar la «restauración de la democracia» y El Wall Street Journal lo declaró  «un nuevo líder democrático». Mientras tanto, Canadá, numerosas naciones europeas, Israel y el bloque de gobiernos latinoamericanos de derecha conocido como el Grupo de Lima reconocieron a Guaidó como el líder legítimo de Venezuela.

Si bien Guaidó parecía haberse materializado de la nada, fue, de hecho, el producto de más de una década de asidua preparación por parte de las fábricas de cambio de régimen de la élite del gobierno de los Estados Unidos. Junto a un grupo de activistas estudiantiles de derecha, Guaidó fue cultivado para socavar el gobierno de orientación socialista de Venezuela, desestabilizar el país y un día tomar el poder. Aunque ha sido una figura menor en la política venezolana, había pasado años demostrando en silencio su valía en los pasillos del poder de Washington.

«Juan Guaidó es un personaje que ha sido creado para esta circunstancia», dijo a la Grayzone Marco Teruggi, sociólogo argentino y principal cronista de la política venezolana . «Es la lógica de un laboratorio: Guaidó es como una mezcla de varios elementos que crean un personaje que, con toda honestidad, oscila entre risa y preocupación».

Diego Sequera, periodista y escritor venezolano de la agencia de investigación Misión Verdad, estuvo de acuerdo: «Guaidó es más popular fuera de Venezuela que en el interior, especialmente en los círculos de élite de la Ivy League y Washington», comentó Sequera a Grayzone: «Es un personaje conocido allí». es predeciblemente de derecha y se considera leal al programa «.

Mientras Guaidó se vende hoy como la cara de la restauración democrática, pasó su carrera en la facción más violenta del partido de oposición más radical de Venezuela, posicionándose a la vanguardia de una campaña de desestabilización tras otra. Su partido ha sido ampliamente desacreditado dentro de Venezuela, y es en parte responsable de fragmentar una oposición muy debilitada.

«‘Estos líderes radicales no tienen más del 20 por ciento en las encuestas de opinión»,  escribió  Luis Vicente León, el principal encuestador de Venezuela. Según León, el partido de Guaidó permanece aislado porque la mayoría de la población «no quiere la guerra». ‘Lo que quieren es una solución’ ”.

Pero esta es precisamente la razón por la que Guaidó fue seleccionado por Washington: no se espera que guíe a Venezuela hacia la democracia, sino que derrumba a un país que durante las últimas dos décadas ha sido un baluarte de resistencia a la hegemonía estadounidense. Su improbable ascenso señala la culminación de un proyecto de dos décadas para destruir un robusto experimento socialista.

Apuntando a la “troika de la tiranía”.

Desde la elección de Hugo Chávez en 1998, Estados Unidos ha luchado para restablecer el control sobre Venezuela y cuenta con vastas reservas de petróleo. Los programas socialistas de Chávez pueden haber redistribuido la riqueza del país y ayudado a sacar a millones de personas de la pobreza, pero también le ganaron un objetivo en la espalda.

En 2002, la oposición de derecha de Venezuela derrocó brevemente a Chávez con el apoyo y reconocimiento de Estados Unidos, antes de que el ejército restableciera su presidencia luego de una movilización popular masiva. A lo largo de las administraciones de los presidentes de los Estados Unidos, George W. Bush y Barack Obama, Chávez sobrevivió a numerosos complots de asesinato, antes de sucumbir al cáncer en 2013. Su sucesor, Nicolás Maduro, sobrevivió tres intentos de su vida.

El gobierno de Trump de inmediato elevó a Venezuela a la cima de la lista de objetivos de cambio de régimen de Washington, calificándolo de líder de una «troika de tiranía». El año pasado, el equipo de seguridad nacional de Trump intentó reclutar miembros del ejército militar para montar una junta militar, pero ese esfuerzo fracasó

Según el gobierno venezolano, Estados Unidos también participó en un complot, cuyo nombre en código fue Operación Constitución, para capturar a Maduro en el palacio presidencial de Miraflores; y otro, llamado Operación Armagedón , para asesinarlo en un desfile militar en julio de 2017. Poco más de un año después, los líderes de la oposición exiliados intentaron y mataron a Madurocon bombas de aviones no tripulados durante un desfile militar en Caracas.

Más de una década antes de estas intrigas, un grupo de estudiantes de la oposición de derecha fue seleccionado a mano y preparado por una academia de entrenamiento de cambio de régimen financiada por los Estados Unidos para derrocar al gobierno de Venezuela y restaurar el orden neoliberal.

Capacitación del grupo “’export-a-revolution’ que sembró las semillas para un NÚMERO de revoluciones de color”

El 5 de octubre de 2005, con la popularidad de Chávez en su apogeo y su gobierno planeando amplios programas socialistas, cinco «líderes estudiantiles» venezolanos llegaron a Belgrado, Serbia, para comenzar a entrenarse para una insurrección.

Los estudiantes habían llegado de Venezuela por cortesía del Centro de Acción y Estrategias No Violentas Aplicadas, o LONA. Este grupo se financia en gran parte a través de National Endowment for Democracy , un recorte de la CIA que funciona como el brazo principal del gobierno de los Estados Unidos para promover el cambio de régimen; y filiales como el Instituto Republicano Internacional y el Instituto Nacional Demócrata para Asuntos Internacionales. Según los correos electrónicos internos filtrados de Stratfor, una firma de inteligencia conocida como «la CIA en la sombra » , CANVAS «también puede haber recibido financiamiento y capacitación de la CIA durante la lucha anti-Milosevic de 1999/2000».

CANVAS es una escisión de Otpor, un grupo de protesta serbio fundado por Srdja Popovic en 1998 en la Universidad de Belgrado. Otpor, que significa «resistencia» en serbio, fue el grupo estudiantil que ganó fama internacional, y promoción a nivel de Hollywood , al movilizar las protestas que eventualmente derrocaron a Slobodan Milosevic.

Esta pequeña célula de especialistas en cambio de régimen operaba de acuerdo con las teorías del difunto Gene Sharp, el llamado «Clausewitz de la lucha no violenta». Sharp había trabajado con un ex analista de la Agencia de Inteligencia de la Defensa, el Coronel Robert Helvey , para concebir un plan estratégico que armó la protesta como una forma de guerra híbrida, apuntando a los estados que resistieron la dominación unipolar de Washington.

Otpor recibió el apoyo del National Endowment for Democracy, USAID y el Instituto Albert Einstein de Sharp. Sinisa Sikman, una de las principales capacitadoras de Otpor, dijo una vez que el grupo incluso recibió financiamiento directo de la CIA.

Según un correo electrónico filtrado de un miembro del personal de Stratfor, después de llevar a Milosevic fuera del poder, «los niños que dirigían OTPOR crecieron, adquirieron trajes y diseñaron CANVAS … o en otras palabras, un grupo de» exportar una revolución «que sembró las semillas para Un número de revoluciones de color. Todavía están enganchados a la financiación de los Estados Unidos y, básicamente, recorren el mundo tratando de derrocar a dictadores y gobiernos autocráticos (a los que no les gustan a los Estados Unidos) «.

Stratfor reveló que CANVAS «dirigió su atención a Venezuela» en 2005, luego de entrenar a movimientos de oposición que lideraron las operaciones de cambio de régimen pro-OTAN en Europa del Este.

Al monitorear el programa de capacitación CANVAS, Stratfor describió su agenda insurrecta en un lenguaje sorprendentemente contundente: «El éxito no está garantizado, y los movimientos estudiantiles son solo el comienzo de lo que podría ser un esfuerzo de un año para desencadenar una revolución en Venezuela, pero Los propios entrenadores son las personas que se burlan del «Carnicero de los Balcanes». Tienen habilidades locas. Cuando veas a estudiantes en cinco universidades venezolanas realizar demostraciones simultáneas, sabrás que la capacitación ha terminado y que el trabajo real ha comenzado «.

Nacimiento del cuadro de cambio de régimen de «Generación 2007»

El «trabajo real» comenzó dos años después, en 2007, cuando Guaidó se graduó de la Universidad Católica Andrés Bello de Caracas. Se mudó a Washington, DC para inscribirse en el Programa de Gobernabilidad y Gestión Política en la Universidad George Washington, bajo la tutela del economista venezolano Luis Enrique Berrizbeitia, uno de los principales economistas neoliberales de América Latina. Berrizbeitia es ex directora ejecutiva del Fondo Monetario Internacional (FMI) y pasó más de una década trabajando en el sector energético venezolano, bajo el antiguo régimen oligárquico expulsado por Chávez.

Ese año, Guaidó ayudó a liderar mítines antigubernamentales después de que el gobierno venezolano se negara a renovar la licencia de Radio Caracas Televisión (RCTV). Esta estación privada jugó un papel importante en el golpe de 2002 contra Hugo Chávez. RCTV ayudó a movilizar a manifestantes antigubernamentales, falsificó información que culpaba a simpatizantes del gobierno por actos de violencia llevados a cabo por miembros de la oposición, y prohibió los informes a favor del gobierno en medio del golpe. El papel de RCTV y otras estaciones de propiedad de los oligarcas en la conducción del fallido intento de golpe de Estado se describió en el aclamado documental The Revolution Will Not Televised .

Ese mismo año, los estudiantes reclamaron el crédito por obstaculizar el referéndum constitucional de Chávez por un «socialismo del siglo XXI» que prometía «establecer el marco legal para la reorganización política y social del país, dando poder directo a las comunidades organizadas como un requisito previo para el desarrollo». de un nuevo sistema económico «.

De las protestas en torno a RCTV y el referéndum, nació un cuadro especializado de activistas del cambio de régimen respaldados por Estados Unidos. Se llamaban a sí mismos «Generación 2007.»

Los formadores de Stratfor y CANVAS de esta célula identificaron al aliado de Guaidó, un organizador político libertario llamado Yon Goicoechea, como un «factor clave» para derrotar al referéndum constitucional. Al año siguiente, Goicochea fue recompensado por sus esfuerzos con el Premio Milton Friedman por Promover la Libertad del Instituto Cato, junto con un premio de $ 500,000, que invirtió rápidamente en su red política.

Friedman, por supuesto, fue el padrino de los notorios neoliberales Chicago Boys que fueron importados a Chile por el líder de la junta dictatorial Augusto Pinochet para implementar políticas de austeridad fiscal radical tipo «doctrina de choque». Y el Cato Institute es el grupo de expertos libertarios con sede en Washington DC fundado por los Koch Brothers, dos de los principales donantes del Partido Republicano que se han convertido en defensores agresivos de la derecha en toda América Latina.

Wikileaks publicó un correo electrónico de 2007 del embajador estadounidense en Venezuela, William Brownfield, enviado al Departamento de Estado, al Consejo de Seguridad Nacional y al Departamento de Defensa del Comando Sur, alabando a «Generación de 2007» por haber «forzado al presidente venezolano, acostumbrado a establecer la agenda política, a (sobre) reaccione ”. Entre los“ líderes emergentes ”identificados como Brownfield estaban Freddy Guevara y Yon Goicoechea. Aplaudió a esta última figura como «uno de los defensores de las libertades civiles más articulados de los estudiantes».

Con una gran cantidad de dinero de los oligarcas libertarios y los equipos de poder blando del gobierno de los EE. UU., El cuadro venezolano radical llevó sus tácticas de Otpor a las calles, junto con una versión del logotipo del grupo, como se ve a continuación:

La fabricación de Juan Guaidó: cómo el laboratorio de cambio de régimen de los Estados Unidos creó al líder del golpe de Venezuela
«Galvanizando el malestar público … para aprovechar la situación y hacerla girar contra Chávez»

En 2009, los activistas juveniles de la Generación 2007 organizaron su manifestación más provocativa hasta el momento, se quitaron los pantalones en las vías públicas y utilizaron las escandalosas tácticas de teatro de guerrillas descritas por Gene Sharp en los manuales de cambio de régimen. Los manifestantes se habían movilizado contra el arresto de un aliado de otro grupo juvenil llamado JAVU. Este grupo de extrema derecha «reunió fondos de una variedad de fuentes del gobierno de EE. UU., Lo que le permitió ganar notoriedad rápidamente como el ala de línea dura de los movimientos callejeros de la oposición», según el libro del académico George Ciccariello-Maher, «Construyendo la comuna».

Si bien el video de la protesta no está disponible, muchos venezolanos han identificado a Guaidó como uno de sus participantes clave. Si bien la acusación no está confirmada, es ciertamente plausible; los manifestantes de glúteos desnudos eran miembros del núcleo interno de la Generación 2007 a la que pertenecía Guaidó, ¡y estaban vestidos con su marca registrada Resistencia! Camisetas de Venezuela, como se ve abajo:

La fabricación de Juan Guaidó: cómo el laboratorio de cambio de régimen de los Estados Unidos creó al líder del golpe de Venezuela

Ese año, Guaidó se expuso al público de otra manera, fundando un partido político para capturar la energía anti-Chávez que su Generación 2007 había cultivado. Denominada Voluntad Popular, fue dirigida por Leopoldo López , una banda de fuego de derecha educada en Princeton que participó activamente en los programas del Fondo Nacional para la Democracia y fue elegido alcalde de un distrito de Caracas que era uno de los más ricos del país. López fue un retrato de la aristocracia venezolana, directamente descendiente del primer presidente de su país. También fue el primo hermano de Thor Halvorssen , fundador de Human Rights Foundation, con sede en Estados Unidos, que funciona como una tienda de publicidad de facto para activistas antigubernamentales respaldados por Estados Unidos en países seleccionados por Washington para el cambio de régimen.

Si bien los intereses de López se alinearon perfectamente con los de Washington, los cables diplomáticos de EE. UU. Publicados por Wikileaks destacaron las tendencias fanáticas que en última instancia conducirían a la marginación de Popular Will. Un cable identificó a López como » una figura divisiva dentro de la oposición … a menudo descrita como arrogante, vengativa y hambrienta de poder». Otros destacaron su obsesión con las confrontaciones callejeras y su «enfoque inflexible» como una fuente de tensión con otros líderes de la oposición que dieron prioridad Unidad y participación en las instituciones democráticas del país.

Para 2010, Popular Will y sus partidarios extranjeros se movieron para explotar la peor sequía que azotó a Venezuela en décadas. La gran escasez de electricidad había golpeado al país debido a la escasez de agua, que era necesaria para alimentar las centrales hidroeléctricas. Una recesión económica mundial y la disminución de los precios del petróleo agravaron la crisis, lo que provocó el descontento público.

Stratfor y CANVAS, asesores clave de Guaidó y su equipo antigubernamental, idearon un plan sorprendentemente cínico para conducir una daga a través del corazón de la revolución bolivariana. El esquema dependía de un colapso del 70% del sistema eléctrico del país en abril de 2010.

«Este podría ser el evento decisivo, ya que Chávez no puede hacer mucho para proteger a los pobres del fallo de ese sistema», declaró el memorando interno de Stratfor. «Esto probablemente tendría el impacto de galvanizar la inestabilidad pública de una manera que ningún grupo de la oposición podría generar. En ese momento, un grupo de oposición sería el mejor para aprovechar la situación y enfrentarla contra Chávez y sus necesidades «.

Para este punto, la oposición venezolana recibía de $ 40-50 millones al año de organizaciones gubernamentales como la USAID y el National Endowment for Democracy, según un informe del think tank español, el Instituto FRIDE. También tenía una riqueza masiva a partir de sus propias cuentas, que en su mayoría estaban fuera del país.

Si bien el escenario previsto por Statfor no llegó a buen término, los activistas del Partido Popular Will y sus aliados descartaron cualquier pretensión de no violencia y se unieron a un plan radical para desestabilizar el país.

Hacia la desestabilización violenta.

En noviembre de 2010, de acuerdo con correos electrónicosobtenidos por los servicios de seguridad venezolanos y presentados por el ex ministro de Justicia Miguel Rodríguez Torres, Guaidó, Goicoechea, y varios otros activistas estudiantiles asistieron a una capacitación secreta de cinco días en un hotel denominado «Fiesta Mexicana» en México. . Las sesiones fueron dirigidas por Otpor, los instructores de cambio de régimen con sede en Belgrado respaldados por el gobierno de los Estados Unidos. Según se informa, la reunión recibió la bendición de Otto Reich, un exiliado fanático anticastrista que trabaja en el Departamento de Estado de George W. Bush, y del ex presidente colombiano de derecha, Álvaro Uribe.

Dentro de las reuniones, según los correos electrónicos, Guaidó y sus compañeros activistas idearon un plan para derrocar al presidente Hugo Chávez al generar caos a través de prolongados espasmos de violencia callejera.

Tres cabezas de la industria petrolera, Gustavo Torrar, Eligio Cedeño y Pedro Burelli, supuestamente cubrieron la cuenta de $ 52,000 para celebrar la reunión. Torrar es un «activista de derechos humanos» e «intelectual» autodenominado cuyo hermano menor, Reynaldo Tovar Arroyo, es el representante en Venezuela de la empresa privada mexicana de petróleo y gas Petroquímica del Golfo, que tiene un contrato con el estado venezolano.

Cedeño, por su parte, es un fugitivo empresario venezolano que solicitó asilo en los Estados Unidos, y Pedro Burelli, ex ejecutivo de JP Morgan y ex director de la compañía petrolera nacional de Venezuela, Petroleum of Venezuela (PDVSA). Dejó PDVSA en 1998 cuando Hugo Chávez tomó el poder y está en el comité asesor del Programa de Liderazgo para América Latina de la Universidad de Georgetown.

Burelli insistió en que los correos electrónicos que detallaban su participación habían sido fabricados e incluso contrató a un investigador privado para probarlo. El investigador declaró que los registros de Google mostraban que los correos electrónicos que supuestamente eran suyos nunca se transmitieron.

Sin embargo, hoy Burelli no oculta su deseo de ver depuesto al actual presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, e incluso arrastrado por las calles y sodomizado con una bayoneta, ya que el líder libio Moammar Qaddafi era de milicianos respaldados por la OTAN. 

Guaidó se dirige a las barricadas.

En febrero, los manifestantes estudiantiles actuando como tropas de choque para la oligarquía exiliada erigieron violentas barricadas en todo el país, convirtiendo los cuarteles controlados por la oposición en fortalezas violentas conocidas como guarimbas . Mientras que los medios internacionales describieron la agitación como una protesta espontánea contra el gobierno de Maduro, hubo una amplia evidencia de que Popular Will estaba orquestando el programa.

“ Ninguno de los manifestantes en las universidades llevaba su universidad camisetas, todos llevaban Popular o Primero Justicia camisetas,” una guarimba participante dijo en ese momento. «Podrían haber sido grupos estudiantiles, pero los consejos estudiantiles están afiliados a los partidos políticos de oposición y son responsables ante ellos».

Cuando se les preguntó quiénes eran los líderes, el participante de la guarimba dijo: «Bueno, si soy totalmente honesto, esos tipos ahora son legisladores».

Alrededor de 43 murieron durante el 2014 guarimbas . Tres años después, volvieron a estallar, causando la destrucción masiva de la infraestructura pública, el asesinato de partidarios del gobierno y la muerte de 126 personas, muchas de las cuales eran chavistas. En varios casos, los partidarios del gobierno fueron quemados vivos por bandas armadas.

Guaidó estuvo directamente involucrado en las guarimbas 2014 . De hecho, tuiteó un video en el que se mostraba a sí mismo vestido con un casco y una máscara antigás, rodeado de elementos enmascarados y armados que habían cerrado una carretera que estaba involucrada en un violento enfrentamiento con la policía. Aludiendo a su participación en la Generación 2007, proclamó: «Recuerdo que en 2007, proclamamos: ‘¡Estudiantes!’ Ahora, gritamos, ‘¡Resistencia! ¡Resistencia!’» 

Guaidó ha eliminado el tweet, demostrando una aparente preocupación por su imagen como defensor de la democracia.

El 12 de febrero de 2014, durante el apogeo de las guarimbas de ese año , Guaidó se unió a López en el escenario en un mitin de Popular Will and Justice First. Durante una larga diatriba contra el gobierno, López instó a la multitud a marchar a la oficina del fiscal general Luisa Ortega Díaz. Poco después, la oficina de Díaz fue atacada por bandas armadas que intentaron incendiarla. Denunció lo que llamó «violencia planificada y premeditada».

La fabricación de Juan Guaidó: cómo el laboratorio de cambio de régimen de los Estados Unidos creó al líder del golpe de Venezuela
Guaido junto a López en la fatídica manifestación del 12 de febrero de 2014

En una aparición televisada en 2016, Guaidó desestimó las muertes causadas por las guayas , una táctica de la guarimba que consiste en estirar el cable de acero a través de una carretera para herir o matar a los motociclistas, como un «mito». Sus comentarios blanquearon una táctica mortal que había matado a civiles desarmados como Santiago Pedroza y decapitó a un hombre llamado Elvis Durán, entre muchos otros.

Este insensible desprecio por la vida humana definiría su partido de Voluntad Popular a los ojos de gran parte del público, incluidos muchos opositores de Maduro.

Acabando con la voluntad popular 

A medida que la violencia y la polarización política se intensificaban en todo el país, el gobierno comenzó a actuar contra los líderes de la Voluntad Popular que ayudaron a alimentarlo.

Freddy Guevara, el Vicepresidente de la Asamblea Nacional y el segundo al mando de la Voluntad Popular, fue el líder principal en los disturbios callejeros de 2017. Ante un juicio por su papel en la violencia, Guevara se refugió en la embajada chilena, donde permanece.

Lester Toledo, un legislador de la Voluntad Popular del estado de Zulia, fue buscado por el gobierno venezolano en septiembre de 2016 por cargos de financiamiento del terrorismo y planeación deasesinatos. Se dijo que los planes se hicieron con el ex presidente colombiano, Álavaro Uribe. Toledo escapó de Venezuela y realizó varias giras con Human Rights Watch, Freedom House, el Congreso de España y el Parlamento Europeo respaldados por el gobierno de Estados Unidos.

Carlos Graffe, otro miembro de la Generación 2007 entrenado en Otpor que dirigió Popular Will, fue arrestado en julio de 2017. Según la policía, estaba en posesión de una bolsa llena de clavos, explosivos C4 y un detonador. Fue puesto en libertad el 27 de diciembre de 2017.

Leopoldo López, el líder popular de la Voluntad Popular, está hoy bajo arresto domiciliario, acusado de un papel clave en la muerte de 13 personas durante las guarimbas en 2014 . Amnistía Internacional elogió a López como «preso de conciencia» y criticó su traslado de la prisión a la casa por «no ser lo suficientemente bueno». Mientras tanto, los familiares de las víctimas de guarimba presentaron una petición por más cargos contra López.

Yon Goicoechea, el padrino de los Koch Brothers, fue arrestado en 2016 por las fuerzas de seguridad que afirmaron haber encontrado un kilo de explosivos en su vehículo. En un New York Times artículo de opinión , Goicoechea protestó los cargos como “falsas” y afirmó que había sido encarcelado simplemente por su “ sueño de una sociedad democrática, libre del comunismo.” Él fue liberado en noviembre de 2017.


Un peón en su juego.

El colapso de la Voluntad Popular bajo el peso de la violenta campaña de desestabilización corrió enajenó a grandes sectores del público y terminó con gran parte de su liderazgo en el exilio o bajo custodia. Guaidó seguía siendo una figura relativamente menor, después de haber pasado la mayor parte de sus nueve años de carrera en la Asamblea Nacional como diputado suplente. Proveniente de uno de los estados menos poblados de Venezuela, Guaidó ocupó el segundo lugar durante las elecciones parlamentarias de 2015, con solo el 26% de los votos emitidos para asegurar su lugar en la Asamblea Nacional. De hecho, su parte inferior puede haber sido mejor conocida que su cara.

Guaidó es conocido como el presidente de la Asamblea Nacional dominada por la oposición, pero nunca fue elegido para el cargo. Los cuatro partidos de oposición que conformaban la Mesa de Unidad Democrática de la Asamblea habían decidido establecer una presidencia rotativa. El turno del popular Will estaba en camino, pero su fundador, López, estaba bajo arresto domiciliario. Mientras tanto, su segundo al mando, Guevara, se había refugiado en la embajada chilena. Un personaje llamado Juan Andrés Mejía habría sido el siguiente en la línea, pero las razones que ahora solo están claras, se seleccionó a Juan Guaido.   

«Hay un razonamiento de clase que explica el ascenso de Guaidó «, observó Sequera, el analista venezolano. “ Mejía es de clase alta, estudió en una de las universidades privadas más caras de Venezuela y no se pudo comercializar fácilmente al público de la manera en que Guaidó pudo hacerlo. Por un lado, Guaidó tiene características mestizas comunes como la mayoría de los venezolanos, y parece más un hombre de la gente. Además, no había estado sobreexpuesto en los medios de comunicación, por lo que podía convertirse en casi cualquier cosa «.

En diciembre de 2018, Guaidó cruzó la frontera y viajó a Washington, Colombia y Brasil para coordinar el plan para realizar manifestaciones masivas durante la toma de posesión del presidente Maduro. La noche antes de la ceremonia de juramentación de Maduro, el vicepresidente Mike Pence y la ministra de Relaciones Exteriores de Canadá, Chrystia Freeland, llamaron a Guaidó para afirmar su apoyo.

Una semana después, el senador Marco Rubio, el senador Rick Scott y el representante Mario Díaz-Balart, todos legisladores de la base de Florida del lobby de exiliados cubanos de derecha, se unieron al presidente Trump y al vicepresidente Pence en la Casa Blanca. A petición de ellos, Trump acordó que si Guaidó se declaraba a sí mismo presidente, lo respaldaría.

El secretario de Estado Mike Pompeo se reunió personalmente con Guaidó el 10 de enero, según el Wall Street Journal. Sin embargo, Pompeo no pudo pronunciar el nombre de Guaidó cuando lo mencionó en una conferencia de prensa el 25 de enero, refiriéndose a él como «Juan Guido».

Video insertado

La fabricación de Juan Guaidó: cómo el laboratorio de cambio de régimen de los Estados Unidos creó al líder del golpe de Venezuela

Dan Cohen

@dancohen3000

Secretary of State Mike Pompeo just called the figure Washington is attempting to install as Venezuelan President “Juan *Guido*” – as in the racist term for Italians. America’s top diplomat didn’t even bother to learn how to pronounce his puppet’s name.

Para el 11 de enero, la página de Wikipedia de Guaidó había sido editada 37 veces, destacando la lucha por dar forma a la imagen de una figura anónima que ahora era un cuadro para las ambiciones de cambio de régimen de Washington. Al final, la supervisión editorial de su página fue entregada al consejo de «bibliotecarios» de élite de Wikipedia, quien lo declaró presidente «disputado» de Venezuela.

Guaidó pudo haber sido una figura oscura, pero su combinación de radicalismo y oportunismo satisfacía las necesidades de Washington. “Esa pieza interna se encuentra,” una administración Trump dijo de Guaidó. «Era la pieza que necesitábamos para que nuestra estrategia fuera coherente y completa».

«Por primera vez», Brownfield, el ex embajador de Estados Unidos en Venezuela, se  dirigió al New York Times, «usted tiene un líder de la oposición que está señalando claramente a las fuerzas armadas y a la policía que quiere mantenerlos al margen». De los ángeles y con los buenos».

Pero el partido de Voluntad Popular de Guaidó formó las tropas de choque de las guarimbas que causaron la muerte de policías y ciudadanos comunes por igual. Incluso se había jactado de su propia participación en disturbios callejeros. Y ahora, para conquistar los corazones y las mentes de los militares y la policía, Guaido tuvo que borrar esta historia empapada de sangre.

El 21 de enero, un día antes de que comenzara el golpe, la esposa de Guaidó pronunció una dirección de video en la que se le pedía a los militares que se levantaran contra Maduro. Su actuación fue de madera y poco inspiradora, lo que subraya los límites políticos de su esposo.

Mientras Guaidó espera la asistencia directa, sigue siendo lo que siempre ha sido: un proyecto favorito de fuerzas externas cínicas. «No importa si él se estrella y se quema después de todas estas desventuras», dijo Sequera sobre la figura del golpe. «Para los estadounidenses, es prescindible».


Max Blumenthal es un galardonado periodista y autor de varios libros, entre los que se incluyen el exitoso  republicano Gomorrah ,  Goliath ,  The Fifty One Day War y  The Management of Savagery . Ha producido artículos impresos para una variedad de publicaciones, muchos reportajes en video y varios documentales, incluyendo  Killing Gaza . Blumenthal fundó The Grayzone en 2015 para hacer brillar una luz periodística sobre el estado de guerra perpetua de Estados Unidos y sus peligrosas repercusiones internas.


Dan Cohen
es periodista y cineasta. Ha producido informes de video ampliamente distribuidos y despachos impresos de todo Israel y Palestina. Dan es corresponsal en RT America y tweets en @ DanCohen3000 .

https://spanishrevolution.org

Mirar para otro lado

Lastrada por los intereses particulares de sus miembros y el unilateralismo rampante de alguno de ellos, la ONU asiste con impotencia a la tragedia de Yemen o la anarquía de Libia, un escenario inquietante donde acaba de ser desautorizada por Washington

Una niña ruandesa ante una fosa común donde decenas de cadáveres van a ser sepultados, el 20 de julio de 1994.
Una niña ruandesa ante una fosa común donde decenas de cadáveres van a ser sepultados, el 20 de julio de 1994. CORINNE DUFKA (REUTERS)

 

La conmemoración del 25º aniversario del genocidio de Ruanda es buena ocasión para recordar la figura del general Roméo Dallaire, a la sazón jefe de la misión de la ONU en el país africano, y extrapolar su discurso a la irresolución de conflictos actuales. El militar canadiense clamó en el desierto durante meses, informando sin éxito de la tragedia al Consejo de Seguridad y por extensión a Occidente, cuyos programas de ayuda al desarrollo habían contribuido a armar hasta los dientes a los genocidas con material suministrado por Francia y machetes chinos a granel.

Dallaire entonó en 1997 un vibrante mea culpa para denunciar la inacción de la comunidad internacional, una mampara de intereses económicos y parcelas de influencia como la de París en Kigali por mor de la francophonie, esa forma de neocolonialismo suave. Compareció en televisión en uniforme, cuajado de estrellas, después de que su jefe, Kofi Annan, le impidiese declarar ante el Senado belga por la muerte de diez soldados de esa nacionalidad, y se declaró culpable de esas muertes, del asesinato de trabajadores humanitarios, del éxodo de dos millones de refugiados y del asesinato de un millón de ruandeses, no sin subrayar “la apatía y el absoluto desinterés de la comunidad internacional”. “Nosotros informábamos a diario, y el mundo seguía mirando sin actuar”, dijo. Fue —pareció serlo, al menos— un punto de inflexión para la ONU y el papel de sus cascos azules.

Cifras al margen —el balance de muertos que se maneja habitualmente es de 800.000 en cien días, a un ritmo de 333,3 asesinatos por hora, cinco vidas y media por minuto—, el genocidio ruandés lo protagonizaron los verdugos, pero también, por omisión, espectadores lo suficientemente ajenos —o demasiado interesados— para permitir un exterminio de civiles que, salvando las distancias, recuerda al de Yemen hoy. A finales de año, esta guerra se habrá cobrado 102.000 vidas, más otras 131.000 por el hambre, las enfermedades y el colapso de las infraestructuras sanitarias. Lo vaticinaba esta semana un informe de la misma ONU cuya credibilidad, malherida en Ruanda, acabó de rematar la ignominia de Srebrenica. Pero, como subrayó Dellaire, la factura del horror no habría que pasársela tanto a la organización como a los Estados que la componen, y a sus conspicuos intereses, incluido el negocio de las armas: el caso saudí en Yemen es palmario.

La comunidad internacional parece no aprender de sus errores. Tras la adopción en 2005 de una norma que evitase carnicerías como las de Ruanda y Bosnia, la denominada “responsabilidad de proteger”, la catastrófica intervención internacional en Libia en 2011 añadió otro corsé a la incapacidad de Naciones Unidas para abordar avisperos como los de Siria y Yemen. La reedición del caos libio, en el que Washington ha vuelto a ningunear notoriamente a la ONU, demuestra la necesidad de superar las diferencias y abordar los casos en los que la cooperación internacional es aún factible.

https://elpais.com

Fin de ciclo para la prensa mexicana

Los ajustes del Gobierno al gasto en publicidad y los cambios de la industria crean la tormenta perfecta para cientos de periodistas

A la izquierda,
A la izquierda, ‘El Universal’ y al centro de la imagen la antigua redacción de ‘Excélsior’ en Ciudad de México. HÉCTOR GUERRERO

Sobre el escritorio de un encargado de comunicación de una Secretaría de Estado mexicana descansa una pila de presentaciones de varios medios de comunicación. Son documentos que hablan de tirajes, ventas, seguidores en Twitter y amigos en Facebook. Papeles que presumen la influencia de periódicos, revistas, grupos radiofónicos y pequeñas y desconocidas publicaciones que ofrecen sus servicios. Cada pieza en el altillo es una esperanza por dar un pellizco al apetitoso pastel de la publicidad del Gobierno mexicano, que en el sexenio de Enrique Peña Nieto (2012-2018) sumó 60.000 millones de pesos, unos 3.000 millones de dólares, según cifras oficiales de la Secretaría de la Función Pública (SFP). Y, de acuerdo con el presupuesto de 2019, el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador repartirá en publicidad durante su primer año unos 4.200 millones (222 millones de dólares), lo que permitirá a varias redacciones mantenerse a flote en un complicado momento para los medios.

El Universal, uno de los periódicos más leídos del país con un tiraje diario de 119.000 ejemplares, según la Agencia Certificadora y Gestora de Medios, una compañía privada contratada por la publicación hace un par de años, propone en su presentación a los funcionarios del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) cursos de media training, reportajes, encuestas y crónicas a la medida. El medio, que dice tener 364.000 lectores diarios en papel y 16 millones de usuarios únicos en Internet (febrero, Comscore), fue uno de los cinco más beneficiados por el dinero público en 2018 tras haber recibido 313 millones (16,5 millones de dólares) de publicidad oficial, de acuerdo con la información de comunicación social de la SFP.

Fin de ciclo para la prensa mexicana

La cifra está lejos de los 1.200 millones (63.5 millones de dólares) obtenidos por Televisa el último año de Gobierno de Peña Nieto. La televisora de Emilio Azcárraga fue la gran beneficiaria del presupuesto público. En seis años de Gobierno del PRI recibió al menos 9.900 millones de pesos, unos 530 millones de dólares, un monto superior a lo que López Obrador invertirá para construir cuatro hospitales del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en el arranque de su Administración. Vender publicidad al Gobierno representó para la compañía 9,6 % de sus ventas netas en 2016 y el 7,9% un año después.

A lo largo de los primeros meses de 2019, representantes de diversos medios han desfilado por las oficinas públicas y los encargados de comunicación han visitado a las organizaciones informativas. Este cortejo, no exclusivo de México, en esta ocasión oculta los apuros que viven varias redacciones, que se han visto obligadas a prescindir de cientos de periodistas ante la promesa de Morena de limitar la inversión a los medios.

El viernes 8 de marzo, México se enteró de uno de estos despidos masivos. Quince jóvenes periodistas de Huffington Post México comunicaron en directo a través de sus redes sociales su despido de Grupo Imagen Multimedia, el consorcio que lanzó en septiembre de 2016 la versión internacional número 15 de la plataforma de Ariana Huffington. “Pues hoy cierra HuffPost México sin aviso ni nada”, escribió Mauricio Lechuga, uno de los redactores despedidos. “Nos quitaron accesos temprano con el pretexto de instalar un parche de seguridad y ahora toda la redacción no tiene trabajo”, añadió en Twitter. El equipo se quejó de que Imagen no pagó las liquidaciones que les correspondían, lo que los hizo virales en las redes entre contenidos del día de la mujer. Antes de irse, abrieron la web con una fotografía del equipo expulsado. “No nos fuimos, ¡nos fueron!”, titularon.

Grupo Imagen Multimedia es uno de los ejemplos de como los medios han sufrido para adaptarse a una nueva realidad política. El conglomerado fue uno de los más favorecidos por el Gobierno del PRI, que le ingresó 1.202 millones de pesos (63 millones de dólares) a su periódico Excélsior y otros 1.125 millones de pesos (59,5 millones de dólares) a Imagen Televisión, una concesión que comenzó a funcionar en el sexenio de Peña Nieto. Sin embargo, el resultado de las elecciones de 2018 no los favoreció. “Apostaron por José Antonio Meade [el candidato del PRI]”, asegura Laura Manzo, quien dirigió Huffington Post México por poco más de dos años. Meade quedó en tercer lugar de los comicios.

Alejandro Aguirre, director de innovación de Grupo Imagen, admite que en los últimos meses se ha despedido a más de 400 personas, el 25% de su plantilla, en un plan de recortes confeccionado para afrontar el futuro. El director general del grupo, Olegario Vázquez Aldir, es hoy parte del consejo asesor empresarial de López Obrador junto a otros empresarios de medios de comunicación que, como él, fueron beneficiados por el priísmo, como Bernardo Gómez, co-presidente de Televisa, y Ricardo Salinas Pliego, presidente de Grupo Salinas y Televisión Azteca.

López Obrador y Ricardo Salinas Pliego, en diciembre de 2018.
López Obrador y Ricardo Salinas Pliego, en diciembre de 2018. MISAEL VALTIERRA CUARTOSCURO

Esta capacidad de adaptación no sorprende a quien se ha dedicado a estudiar la influencia que tiene el dinero público en el periodismo mexicano. “Es perverso. Los medios que viven de la publicidad oficial adaptan sus líneas editoriales”, señala Justine Dupuy, investigadora del centro de análisis Fundar. “Los medios no tienen colores políticos sino que cambian sus colores con quienes dan el dinero”.

“Definitivamente no es una situación normal”, dice Mayalen Elizondo, una consultora en recursos humanos y planeación de fuerza laboral, sobre la situación que viven los medios en México. El dinero público había servido de línea vital a una industria que vive en picada desde hace varios años. Esto había postergado el desastre. Sin embargo, los medios también reportan que no solo el Gobierno cuida mejor su dinero. El sector privado también ha disminuido la compra de anuncios. Esto ha creado una tormenta perfecta que tiene a un buen número de periodistas en la calle. “Hay muchos editores y periodistas sin trabajo y muy pocas vacantes. La cosa está bien complicada”, agrega.

Los líderes del sector, como El Universal, también sufren esta crisis. El diario recibió, en promedio, 274 millones de pesos (14,5 millones de dólares) cada año de Gobierno de Peña Nieto según datos de la SFP. Tan solo en 2018, el último de la Administración pasada, El Universal ingresó 21 millones de pesos (1,1 millones de dólares) solamente de la Secretaría de Gobernación (Interior). Con el cambio en el poder ejecutivo llegó, en el periódico, el despido de cientos de personas de la redacción, administrativos y empleados de la imprenta. David Aponte, el director editorial, quien no confirmó el número de despidos, rechazó que estos estén vinculados al cierre de la llave de la publicidad gubernamental. “Todo tiene que ver con la reconversión de la redacción a la plataforma digital” iniciada en 2018, dijo Aponte a EL PAÍS.

Estos son algunos ejemplos, de ninguna manera exhaustivos ante las dificultades para obtener datos o la negativa de los responsables a ofrecer explicaciones, que ayudan a ilustrar el delicado momento por el que atraviesan televisiones, radios, periódicos y medios de Internet en una crisis de la que nadie quiere hablar. No existen datos oficiales de la situación. Este vacío dificulta el estudio de la industria para los académicos interesados en las empresas informativas. “Esta opacidad no es un descuido, es deliberada”, considera Carlos Bravo Regidor, coordinador de la maestría en Periodismo del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE). “Es revelador que una industria dedicada a exigir transparencia sea la menos transparente de las industrias”, añade.

Un problema sin resolver

El ejecutivo de Morena inyectará en los medios de comunicación durante este año 4.258 millones de pesos, 225 millones de dólares. Esto representa un 30% más de lo que presupuestó Peña Nieto en 2018. Esto le ha traído críticas al Gobierno de izquierdas, que prometió durante la campaña electoral del año pasado recortar 50% el rubro en comunicación social. El Ejecutivo de López Obrador se defiende diciendo que ese monto representa una reducción significativa desde los 8.900 millones (470 millones de dólares) que el PRI terminó ejerciendo el año pasado en su imagen. El sobrejercicio en publicidad ha sido común en los sexenios de Peña y su antecesor, Felipe Calderón, quien gastó 56.300 millones de pesos en propaganda (2.978 millones de dólares).

Fin de ciclo para la prensa mexicana

Los expertos afirman que nada en los lineamientos publicados por el Gobierno en enero impide que se rebase nuevamente el presupuesto. “Estos lineamientos solo servirán para el Gobierno federal”, dice Dupuy. La coordinadora del programa anticorrupción de Fundar explica que los 32 Gobiernos estatales aún pueden apoyarse en la prensa para vender sus logros. “Se tiene que hablar de los criterios para asignar la publicidad oficial”, afirma la analista, quien recuerda que una ley que pretende regular la materia duerme el sueño de los justos desde hace un año. Tanto ella como otros expertos consideran que esa norma, la Ley de Comunicación Social, “no resuelve el problema” ni cambia la viciada relación entre el poder y los medios. Entre las propuestas hechas estaba la medición de audiencias por un organismo independiente como el Instituto Nacional de Estadística y Geografía. La idea no prosperó.

La rendición de cuentas arrojaría luz en oscuros casos. Como por ejemplo, el pago de 4,9 millones de pesos (250.000 dólares) de la Secretaría de Cultura a Grupo Radio Fórmula en febrero de 2018 para promocionar los logros del Gobierno federal a lo largo de 19 días, de acuerdo con un contrato al que tuvo acceso este periódico. Otro es el pago del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) al periódico Milenio por la transmisión de 20 cápsulas en 2017. El instituto pagó al diario 4.5 millones de pesos. Esta operación no figura en el informe de recursos autorizados por la dirección general de normatividad de comunicación del Gobierno federal de aquel año. Hasta el momento, la oscuridad sigue marcando la viciada relación entre el poder y los medios mexicanos.

EL PAÍS recibió durante el Gobierno de Enrique Peña Nieto 5.626.000 pesos por publicidad oficial. En 2013 ingresó 887.000 pesos; 1.459.000 durante 2014; 600.000 en 2015; 1.448.000 en 2016; 989.000 en 2017 y 243.000 en 2018. El monto representa el 0.009% del dinero público que la Administración del PRI dio a los medios.

https://elpais.com/internacional

El enésimo golpe del pelele trágico Guaidó

El enésimo golpe del pelele trágico Guaidó

Visto el resultado de la intentona golpista en Caracas y la violencia desplegada por la policía, debiera estar más preocupado Macron en Francia que Maduro en Venezuela. Pero claro, Macron reprime a los chalecos amarillos el primero de mayo para salvaguardar la civilización occidental, mientras que Maduro impide un golpe de Estado que convertiría a Venezuela en Siria porque es un dictador inaceptable. Entiendo que Tajani, el Presidente del Parlamento Europeo, apoye el golpe de Guaidó contra Maduro porque Forza Italia, su partido, es un confeso admirador de Mussolini. ¿Pero qué demonios hace el PSOE apoyando una acción militar violenta contra un gobierno salido de las urnas dirigida por un tipo que se autoproclama Presidente en una plaza?

Otra vez el pelele peligroso de Juan Guaidó, un joven educado por los Estados Unidos en el golpismo y formado en la insurrección en Ucrania,  ha intentado una asonada a ver si un baño de sangre le permite a los enemigos de la democracia intentar entrar con los marines en territorio venezolano.

Con una decena de militares, una parte de ellos engañados, ha cortado una calle en el aeropuerto de la Carlota de Caracas. Se han llevado con ellos a Leopoldo López, que estaba en arresto domiciliario. Es decir, que las medidas humanitarias para suavizar su arresto condenado por golpista las ha usado para volver a intentar un golpe de Estado. Como si en España, el Teniente Coronel Tejero hubiera aprovechado su arresto domiciliario para volver a entrar en el Parlamento. Con la diferencia que Leopoldo López, además, como ocurre con tanta frecuencia con la derecha latinoamericana y con parte de la española- ha sido condenado por corrupción. Una joya criada en los manuales de desestabilización de los Estados Unidos. Y aquí presentándole como un héroe. Si fuera catalán, nadie dudaría que catalogarle como terrorista.

Porque por mucho menos en España han encarcelado a los políticos catalanes independentistas. Pero los que aquí quisieran meter cadena perpetua a los catalanes que pusieron las urnas el 1 de octubre, en Venezuela consideran que se puede pegar fuego a policías, reventar ambulatorios, bloquear la economía, pedir levantamientos militares o querer tomar un aeropuerto sin que eso tenga consuencias. Aquí por una huelga te aplicaban la ley mordaza o por una pelea de bar la ley antiterrorista, pero los golpistas venezolanos, que quieren regalar el petróleo a los Estados Unidos, deben de ser tratados como héroes. Cuando lo que son es mercenarios. Hace falta mala fe o mucha ignorancia para quitarle hierro a la voluntad golpista de López presentándolo como preso político al tiempo que se niega esa condición a los independentistas catalanes. Aquí usan la desobediencia civil. En Venezuela están llamando a un levantamiento armados y matan gente.

Cuando Chávez ganó las elecciones en 1998, se puso en marcha una corriente teórica en los Estados Unidos que decía que si las elecciones no las ganaban los amigos de los Estados Unidos, esas democracias eran iliberales. Los que defienden esa doctrina son los mismos que durante el siglo XX decían de dictadores como Somoza que eran unos hijos de puta, pero eran sus hijos de puta. Son los mismos que sostuvieron a Franco en el poder durante 40 años pese a haber fusilado a 200.000 españoles y haber apoyado y haberse apoyado en Hitler y Mussolini. Son los que apoyan el golpe contra Maduro. Y no se trata de que te guste más o menos lo que está pasando en Venezuela: se trata de desterrar la vía del golpe para solventar los problemas.

A los golpistas no les basta el bloqueo, no les basta intentar el aislamiento internacional, no les basta el robo del dinero del país. Quieren sangre. Para lavar que Chávez creo la UNASUR para unir a los latinoamericanos, sangre para lavar que Chávez dijo que América Latina no quería negociar el petróleo en dólares, sangre para lavar la afrenta de que Venezuela iniciara negociaciones económicas y comerciales con China y Rusia. Leopoldo López, bendecido por gente que tiene un concepto débil de la democracia, fue el que asaltó en 2012 la Embajada de Cuba cuando el golpe contra Chávez para sacar a la fuerza a los que se habían refugiado allí.  Puede contar con que nadie del chavismo va a asaltar la Embajada de España en Venezuela donde ha pedido ayuda. Fue él mismo quien arengó durante las guarimbas -la lucha callejera- en 2012 a la gente para que saliera a tomar las calles como fuera. Murieron 43 personas y 800 fueron heridas.

Buena parte de los que apoyan desde España el golpe son los mismos que han hecho negocios con los venezolanos corruptos o esperan hacerlos. Muchos son los responsables también de la corrupción en España. Son los de la policía política, el robo a lo público, los EREs, la manipulación y el control de los medios.

Guaidó y los golpistas pensaban quizá en una victoria de VOX, del PP y de Ciudadanos para intentar ponerle intensidad al golpismo desde el gobierno de España. Dijo que era interino 30 días enseñando la Constitución. Incluso así está ya fuera de la misma. Guaidó es es un pelele en manos de los Estados Unidos que sería patético si no amenazara con llenar de sangre el río Guaire. Pero ni el pueblo venezolano ni los pueblos de España quieren sangre. Queremos paz. Y que solventen sus problemas hablando y votando. El ex presidente Rodríguez Zapatero ayudó a que se convocaran elecciones presidenciales. Fue Leopoldo López y su gente quien lo impidió y se levantaron de las negociaciones. Porque saben que es probable que las vuelvan a perder. Va siendo hora de que el gobierno de España escuche a esa España que quiere diálogo. Y haga cierto el vínculo de nuestro país con América Latina, roto con el apoyo a una gente que ha protagonizado un intento de golpe de Estado en Venezuela.

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La chapuza venezolana

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Esta vez hay que dar la razón a Estados Unidos sobre Venezuela. Lo ocurrido ayer no fue un golpe de Estado, ni siquiera un pronunciamiento o un alzamiento porque todo ello implica que, al menos, haya un sargento o, cuando menos un cabo furriel en la asonada. Lo que Washington y sus halcones impulsaron este martes es una de las chapuzas más memorables de esa acción exterior suya que considera a Iberoamérica su patio trasero y que, periódicamente, debe ser transformado en un teatro de marionetas.

De lo visto hasta el momento y del desconcierto posterior se infiere que existía un plan para derrocar a Maduro que iba a ser apoyado por varios de sus colaboradores, entre ellos el actual ministro de Defensa, Vladimir Padrino, y el responsable de la Guardia Nacional, Rafael Hernández. El primer paso debía darlo el presidente interino Juan Guaidó, que fue el único en cumplir con el papel liberando al opositor Leopoldo López con la ayuda de un puñado de miembros del servicio de inteligencia y llamando a la movilización en las calles. Según se preveía, Maduro saldría corriendo del país –más bien volando- al comprobar la adhesión de los militares al pretendido golpe.

El resultado del apaño es conocido. Lejos de sumarse a la revuelta, Padrino y los altos mandos militares respaldaron a Maduro; Leopoldo López, tras pasearse un rato por Caracas, acabó refugiándose primero en la embajada chilena y, más tarde, en la española, que debe de ser más cómoda; se expuso a los manifestantes que se creyeron la milonga a un baño de sangre, que no fue tal por la contención de los militares; y Maduro no tomó ningún avión rumbo a La Habana ni por propia voluntad ni por la de Rusia, tal fue lo declarado por el secretario de Estado Mike Pompeo para justificar el fiasco.

La llamada ‘operación Libertad’ ha sido o está siendo un intento chusco de restablecer el control de EEUU sobre su pretendida zona de influencia, que entiende amenazado por Rusia y por China, un macabro monopoly en el que lo que menos importa es el bienestar de los ciudadanos y mucho menos aún su libertad. Siendo evidente que la situación a la que Maduro ha conducido al país es insostenible y que los venezolanos no se merecen morirse de hambre o verse condenados a emigrar en masa, es injustificable que se intente derrocar a un gobierno de manera teledirigida y que buena parte de la comunidad internacional cierre los ojos y comulgue con lo que no deja de ser un atentado a la soberanía de un Estado.

Para EEUU es urgente acabar con Maduro, so pena de convertirse en el hazmerreír del club de las superpotencias. Desde que siguiendo sus instrucciones el entonces desconocido Guaidó se autoproclamó presidente encargado el pasado 23 de enero -ese golpe de Estado al revés en el que primero se obtuvo el reconocimiento internacional y se dejó lo de tomar el poder para más tarde-, la Administración Trump no ha hecho sino ensayar métodos alternativos al clásico y primitivo envío de marines, que sólo podría haber justificado si la violencia se hubiera desbordado hasta niveles alarmantes. De ahí que el emperador del flequillo y sus asesores se hayan centrado en sanciones económicas, como la congelación de fondos de la petrolera PDVSA por importe de 7.000 millones de dólares, confiando en que la debacle económica y humanitaria haría el resto.

Su previsión de que el estamento militar acabaría dando la espalda a Maduro ha fallado estrepitosamente. Ya fuera por afinidad ideológica, por su todavía posición privilegiada en el país o, directamente, por su implicación como cabecillas del crimen organizado y el narcotráfico, la mayoría del Ejército ha permanecido fiel al régimen sin atender a las promesas de indultos y leyes del olvido que Guaidó les ha venido lanzando en los últimos meses por indicación de Washington.

A ello se ha unido el activo papel de Rusia, siempre dispuesta a colocar piedras de buen tamaño en el zapato estadounidense, y a los intereses de China en la región en general y en Venezuela en particular. Ni Moscú, que en la última década ha prestado a Caracas más de 20.000 millones de dólares, ni Pekín, que acumula créditos por importe de 60.000 millones y que ve en el petróleo venezolano uno de los ejes de su expansión, están dispuestas a dejar que caiga su protegido sin oponer resistencia. Maduro, que puede ver a Chávez en las sombras de las paredes o en los pájaros cantores pero no es del todo imbécil, ha sabido aprovecharlo para convertir su permanencia en el poder en una cuestión geopolítica.

Lo que está en juego en Venezuela no es, por tanto, el futuro de sus habitantes, que se merecen poder decidir su camino en paz y con unas elecciones libres, sino el liderazgo de EEUU, que no puede permitir el troleo de sus oponentes en el tablero de ajedrez planetario. Cabe esperar, por tanto, cualquier cosa, desde una intervención militar directa o alguna operación de guerrilla para descabezar al chavismo, estrategia en la que encaja el supuesto reclutamiento de mercenarios a cargo de la siniestra Blackwater. Los venezolanos no importan a nadie. Esa es la cruda realidad.

 

Juan Carlos Escudier

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8 datos más allá del recuento para hablar del 28A

El PSOE gana algunas provincias por primera vez y el PP pasa de vencer en 40 a hacerlo solo en cuatro

El PSOE gana las elecciones y la derecha está muy lejos de sumar para gobernar. Esos son los dos principales titulares del 28A, pero hay otros datos más concretos que sirven para analizar con más detalle los resultados. Con el 99,13% escrutado, estos son algunos datos que nos ha dejado esta cita con las urnas.

1. El PP, de ganar en 40 provincias a solo en cuatro

En 2016, el PP fue el partido más votado en 40 provincias. En las elecciones de 2019, solo lo ha sido en cuatro: Salamanca, Ávila, Ourense y Lugo. También lo ha sido en Navarra, aunque en compañía de Unión del Pueblo Navarro (UPN) y Ciudadanos, que integraban la plataforma Navarra Suma.

8 datos más allá del recuento para hablar del 28A

Además, el PP obtiene el peor resultado de un partido que queda en segundo lugar en unas elecciones generales. Ha conseguido 66 escaños, ante los 123 del PSOE. La cifra más baja hasta ahora de un segundo partido era la del PSOE de Pedro Sánchez en 2016, con 85.

2. El PSOE gana algunas provincias por primera vez

Los socialistas son la fuerza más votada en 39 de las 50 provincias españolas. Entre ellas hay algunas en las que no había ganado nunca. Ni en su mejor resultado histórico, en 1982, cuando Felipe González logró 202 diputados. El PSOE se ha impuesto por primera vez en Pontevedra, en Burgos, en Soria y en Segovia.

3. El CIS no se queda tan lejos

La última encuesta sobre intención de voto del CIS fue publicada el 9 de abril, tres semanas antes de las elecciones generales. Este estudio, muy criticado por la cantidad de escaños que daba al PSOE, no se ha quedado lejos del resultado del 28A.

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4. PACMA crece… sin escaños

El CIS daba opciones a PACMA de conseguir un escaño en Barcelona y otro en Valencia. La formación animalista no ha logrado los suficientes apoyos en ninguna de estas provincias. En Barcelona ha obtenido 50.000 votos, pero la última fuerza con representación, Vox, ha logrado 111.000. En Valencia, PACMA ha recibido 20.000 sufragios y Compromís, la última con escaño, 124.000. Eso sí, PACMA se mantiene como primera fuerza extraparlamentaria y ha crecido respecto a 2016: ha pasado de 284.000 votos y el 1,19% a 325.000 y el 1,25%. Con solo 70.000 votos más, el PNV ha conseguido seis escaños.

5. Ni rastro de PP, Ciudadanos y Vox en País Vasco

PP, Ciudadanos y Vox se quedan sin representación en el País Vasco. El ganador ha sido PNV, con seis escaños y el 31% de los votos, seguido de PSE, Podemos y Bildu, con cuatro cada uno. El Partido Popular suma más de 94.000 votos, lejos de los más de 200.000 de los partidos con representación. En 2016 logró dos escaños. Ciudadanos y Vox tampoco obtuvieron representación en las elecciones anteriores.

8 datos más allá del recuento para hablar del 28A

6. Ciudades en las que ha ganado Vox

Vox ha terminado quinto, pero ha sido la fuerza más votada en algunos municipios. Y no solo en algunos pequeños, sobre todo de Castilla y León y de Castilla-La Mancha. Ha ganado en Torre-Pacheco (Murcia) con 35.000 habitantes; en El Ejido (Almería) con 84.000; en Benahavís (Málaga) con 7.900; o en Navacerrada (Madrid) con 2.900; entre otros.

7. Andalucía no vota como en las autonómicas

El PSOE ha conseguido un resultado mucho mejor en Andalucía que en las autonómicas de 2018. Además, Ciudadanos ha superado al PP como segunda fuerza.

8 datos más allá del recuento para hablar del 28A

8. Una alta participación, pero no la mayor de la historia

La participación en el 28A es del 75,76%. Es la mayor participación en unas elecciones generales desde 1996, cuando la participación fue del 77,38%. Solo ha habido otras dos elecciones generales con más participación: en 1977 (78,83%) y 1982 (79,97%).

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Campaña electoral: ¿Por qué financiamos a la iglesia católica?

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Concluida la campaña electoral no se ha oído una palabra en los discursos de los candidatos de izquierda sobre la relación que debe establecer el Estado Español con la Iglesia Católica, la institución que apoyó el golpe de Estado fascista inmediatamente que se declaró, y consideró la Guerra Civil una Cruzada de los ejércitos franquistas, nazis y fascistas, contra los enemigos de la patria. Una institución que se caracteriza por la segregación y humillación de las mujeres y el mantenimiento de una jerarquía masculina en el más anacrónico orden patriarcal. Una ideología, la católica, que ha sido secularmente defensora de la inferioridad social, moral y hasta mental de la mujer. Y un Estado que se declara aconfesional en nuestra Constitución y que sin embargo le entrega a esa institución decenas de millones de euros para que mantenga un poder que hoy ya no tiene el soporte ideológico del pueblo.

Desde los acuerdos con la Santa Sede, firmados en enero de 1979, cuando ya se había aprobado la Constitución, el Estado Español mantiene con la Iglesia Católica una relación de permisividad, protección y financiación inaceptable en un Estado laico. Los Acuerdos entre el Estado español y la Santa Sede de 1979 son cuatro acuerdosfirmados por el Gobierno de España y la Santa Sede el 3 de enero de 1979 mediante los que se reformó el Concordato de 1953 —firmado por el Gobierno franquista bajo los principios del nacionalcatolicismo—, para adecuarlo a la proclamación de la aconfesionalidad del Estado por la Constitución española de 1978.

Estos acuerdos estuvieron precedidos por otro firmado el 28 de julio de 1976, por el que se adjudicaba al rey Juan Carlos I el nombramiento del vicario general castrense con la graduación de general de división.

Los acuerdos fueron negociados en secreto por el entonces ministro de Asuntos Exteriores del gobierno de Adolfo Suárez, el católico propagandista Marcelino Oreja, y el secretario de Estado de la Santa Sede, cardenal Jean-Marie Villot. Las negociaciones comenzaron antes de que se aprobara la nueva Constitución democrática e incluso de que se acordara la redacción del artículo 16 en el que finalmente se garantizó la «libertad religiosa y de culto» y se estableció en el apartado 3: Ninguna confesión religiosa tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones.

Los acuerdos fueron firmados en la Ciudad del Vaticano el 3 de enero de 1979, sólo cinco días después de que entrara en vigor la nueva Constitución al ser publicada en el BOE el 29 de diciembre de 1978.​

Tras recordar el Acuerdo firmado el 28 de julio de 1976, en el Artículo I se «reconoce a la Iglesia Católica el derecho de ejercer su misión apostólica» y se «garantiza el libre y público ejercicio de las actividades que le son propias y en especial las de culto, jurisdicción y magisterio». Asimismo se reconoce la «personalidad civil» de las «Diócesis, Parroquias y otras circunscripciones territoriales», de la «Conferencia Episcopal Española», «de las Órdenes, Congregaciones religiosas y otros Institutos de vida consagrada y sus Provincias y sus Casas, y de las Asociaciones y otras Entidades y Fundaciones religiosas que gocen de ella». Y a continuación se garantiza la«inviolabilidad» de los «lugares de culto» —que «no podrán ser demolidos sin ser previamente privados de su carácter sagrado» y «en caso de su expropiación forzosa será antes oída la Autoridad Eclesiástica competente»— y de «los archivos, registros y demás documentos pertenecientes a la Conferencia Episcopal Española, a las Curias Episcopales, a las Curias de 1os Superiores Mayores de las Órdenes y Congregaciones religiosas, a las Parroquias y a otras Instituciones y Entidades eclesiásticas».

En el artículo III, se establece el reconocimiento por el Estado «como días festivos [de] todos los domingos» y que «de común acuerdo se determinará qué otras festividades religiosas son reconocidas como días festivos».

En el artículo VI se establece el reconocimiento por el Estado de los «efectos civiles al matrimonio celebrado según las normas del Derecho Canónico» desde el momento de su celebración. Así para la inscripción «en el Registro Civil», bastará «con la simple presentación de certificación eclesiástica de la existencia del matrimonio». A continuación se reconoce la validez civil de las declaraciones de nulidad del matrimonio realizadas por los Tribunales Eclesiásticos. Se añade a continuación que «la Santa Sede reafirma el valor permanente de su doctrina sobre el matrimonio y recuerda a quienes celebren matrimonio canónico la obligación grave que asumen de atenerse a las normas canónicas que lo regulan y, en especial, a respetar sus propiedades esenciales».

En preámbulo del Acuerdo, después de hacer referencia a la «importancia fundamental» que las dos partes conceden a «los temas relacionados con la enseñanza», se afirma que «el Estado reconoce el derecho fundamental a la educación religiosa» Por último se hace referencia en el preámbulo al «patrimonio histórico, artístico y documental de la Iglesia [que] sigue siendo parte importantísima del acervo cultural de la Nación; por lo que la puesta de tal Patrimonio al servicio y goce de la sociedad entera, su conservación y su incremento, justifican la colaboración de Iglesia y Estado».

Esta entrega incondicional de su patrimonio y de la potestad de educación y dirección ideológica que posee un Estado democrático a una Iglesia que carece absolutamente de organización y principios democráticos, ha permitido mantener los privilegios de una institución que fue el soporte ideológico de la dictadura franquista. Tal anómala situación supone a la ciudadanía el pago de decenas de millones anualmente para la enseñanza de la doctrina católica en los colegios, para el mantenimiento del clero y sus numerosas órdenes, y la entrega de la propiedad del inmenso tesoro artístico, inmobiliario y arquitectónico que constituyen las iglesias, catedrales, seos, ermitas, conventos, abadías, museos, que se reparten por todo el territorio español y que constituyen el patrimonio más importante del mundo católico, después del de Italia.

Con la adquiescencia de los sucesivos gobiernos, José María Aznar, cuando fue presidente, hizo aprobar una ley que permite a la Iglesia apropiarse de cualquier bien inmueble que no se halle inscrito en el Registro de la Propiedad, mediante el término de inmatricular – que enmascara el de apropiarse- y que le ha entregado la propiedad de 40.000 fincas, edificios religiosos y civiles, en toda España, incluida la Mezquita de Córdoba, uno de los grandes monumentos musulmanes del mundo.

Y todo ese patrimonio, el tesoro inmobiliario mayor de nuestro país, que nos ha sido arrebatado al pueblo español, lo mantenemos con nuestro dinero, dado que la Iglesia no paga ni aún los impuestos legales por dichas propiedades. Mantenimiento que supone una inversión incalculable dada la cantidad, extensión, complejidad y antigüedad de tales monumentos.

A este coste que esquilma nuestros  bolsillos, se añade la concesión a las órdenes religiosas católicas del 30% de las plazas escolares, con esa ficción de la escuela concertada que se inventó en la Transición y que supone enseñanza privada con fondos públicos. En esos centros se adoctrina a los niños y a las niñas contra los principios democráticos que consagran la Constitución y las leyes: la igualdad entre el hombre y la mujer, el derecho al divorcio, el derecho al aborto, el matrimonio homosexual, enseñándoles que estas conductas son pecaminosas e incluso criminales.

Pero creyérase que tales privilegios concedidos por un Estado democrático se deben a la acendrada religiosidad de la ciudadanía, cuya fe hay que respetar. Creencia que ya se ha demostrado errónea. Las últimas cifras oficiales nos dicen que sólo el 11% de la población española asiste a Misa los domingos. Sólo el 20% de los matrimonios se contraen por la Iglesia y el 50% por ciento de todos los casamientos concluyen en divorcio. Ni siquiera el Partido Popular se ha atrevido a anular la ley de aborto, que ocasionó la caída del ministro Gallardón y su fin político. Y el 50% de los jóvenes declara que no cree en Dios.

Si observamos el panorama en el seno de la propia Iglesia, la visión que se nos ofrece es aún más patética. Las vocaciones para entrar al servicio del Dios católico son cada vez menos frecuentes. No hay sacerdotes para cantar Misa.  Uno debe prestar servicio a siete u ocho parroquias y dejar las hostias consagradas para que sean administradas por algunas mujeres todavía fieles. Los conventos están abandonados. Las pocas congregaciones que subsisten, con unas cuantas monjas ancianas, no pueden mantenerse por sí mismas, ni mucho menos conservar los inmuebles y las obras de arte que poseen. Los Seminarios están cerrados. Si no fuera por algunas aportaciones de África y Latinoamérica, ni aun pagando la Iglesia Católica en España conseguiría sacerdotes para los servicios indispensables.

¿De qué religiosidad estamos hablando, entonces? ¿Cuáles son los motivos que inducen a nuestros gobiernos a mantener los privilegios milenarios de la Iglesia Católica, que supone esquilmar los escasos recursos de que disponemos para mantener los servicios sociales? ¿Cómo es posible que la tercera parte de la enseñanza pública esté entregada a las órdenes religiosas para que sigan haciendo el proselitismo secular que ha llevado a nuestro pueblo al atraso, la ignorancia y el prejuicio, lacras de la democracia y que ha hundido a nuestro país en un horrible atraso cultural y moral, del que únicamente intentó sacarlo la II República? ¿Por qué el gobierno de Rodríguez Zapatero, con la ínclita Vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega al mando, aumentó la dotación a la Iglesia Católica? ¿Por qué los gobernantes de izquierda asisten a oficios religiosos, presiden las procesiones, están en funerales de Estado, mientras nuestros reyes se casan por la Iglesia, siguen haciendo comulgar a sus hijas, asistiendo a entierros y ceremonias católicas y rindiendo serviles homenajes a las jerarquías de esa institución?

No existe ninguna explicación lógica para este servilismo que mantienen nuestros gobernantes y políticos a una institución en plena decadencia que apenas tiene prestigio en nuestro país, a menos que existan acuerdos secretos y chantajes que desconocemos.

Pero, ¿qué dicen los partidos y formaciones de izquierda respecto a esta situación tan anómala e injusta cuando se postulan ante la ciudadanía para gobernar el país? ¿Cómo es posible que ninguno haya hecho campaña para llevar adelante la separación efectiva de la Iglesia y el Estado y recuperar la propiedad de nuestros bienes apropiados por aquella? ¿Cómo no exigen que se  retiren las ayudas económicas que se le entregan y  quede su financiación a cargo de sus fieles? ¿Cómo pueden permitir que la educación pública imparta clase de religión católica, y el Estado tenga que pagar el sueldo de los profesores y su seguridad social?

¿Qué clase de síndrome de Estocolmo  es el que lleva a dirigentes de izquierda, como Ada Colau y Manola Carmena a participar en las bendiciones, procesiones y concesiones de medallas que organiza el clero? ¿Y al alcalde de Cádiz a conceder la  Medalla de Oro de la Ciudad a la Virgen del Rosario y que esa decisión fuera defendida por el propio Pablo Iglesias?

¿Cuándo estableceremos una verdadera separación de la Iglesia y el Estado como corresponde a una sociedad democrática?

Por supuesto, únicamente cuando se proclame la III República.

Lidia Falcón

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