Esta fue la primera explosión nuclear de la historia, hace 74 años y un día

Esta fue la primera explosión nuclear de la historia, hace 74 años y un día

SERGIO PARRA

Si ayer 16 de julio se cumplían cincuenta años del despegue del Apolo 11 rumbo a la Luna, también se cumplían 74 años de la explosión de la primera bomba nuclear de la historia, unas semanas antes de que se lanzara sendas bombas sobre Hiroshima y Nagasaki.

La llamada prueba Trinity tuvo lugar en un remoto enclave del desierto de Nuevo México. En el siguiente vídeo podéis ver la prueba.

Trinity

En la prueba, erigieron una plataforma de madera a unos 730 m de la zona cero y amontonaron 100 toneladas de TNT añadiéndole trazas de productos de la fisión nuclear en forma de uranio irradiado procedente de Hanford, que había sido disuelto y vertido dentro del explosivo.

El dispositivo explotó con una energía equivalente a 19 kilotones, equivalentes a 19.000 toneladas de TNT. Dejó un cráter en el suelo desértico de 3 metros de profundidad y 330 metros de ancho. La onda de choque pudo sentirse a 160 kilómetros de distancia. La nube en forma de hongo alcanzó 12 kilómetros.

En el cráter, la arena del desierto, compuesta principalmente de sílice, se derritió convirtiéndose en un vidrio de color verde claro, el cual fue llamado trinitita.

El descubrimiento de la fisión nuclear por parte de los químicos alemanes Otto Hahn y Fritz Strassmann en 1938, junto con su explicación teórica por parte de Lise Meitner y Otto Robert Frisch, hizo que el desarrollo de una bomba atómica fuera una posibilidad teórica.

Alrededor de 260 personas presenciaron la prueba, ninguna a una distancia menor de 9 kilómetros. Robert Oppenheimer, una de las personas a menudo nombradas como «padre de la bomba atómica» debido a su destacada participación en el Proyecto Manhattan, el proyecto que consiguió desarrollar las primeras armas nucleares de la historia, estaba observando la prueba. Más tarde comentaría que el evento le recordó una línea del famoso texto indio Bhagavad Gita: “Me he convertido en muerte, en destructor de mundos”.

El área fue declarada Monumento Histórico Nacional en 1975 y es accesible al público durante el primer sábado de abril y de octubre.

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Nunca va a ser perfecto, así que solo hazlo

TIM HERRERA 

Nunca va a ser perfecto, así que solo hazlo
CreditRose Wong

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He aquí una grandiosa y maravillosa ironía: comencé a escribir este artículo a principios de junio.

Regresaba a mi raquítico documento de Google a los pocos días, reescribía las mismas pocas oraciones que tenía hechas; cada vez pensaba que por fin estaba listo para terminar. Pero la verdad es que no lograba grandes avances: quería que fuera perfecto y caí en un círculo vicioso de edición y reedición. Por supuesto que “perfecto” es un espejismo que nunca se materializa y que me impedía acabar este artículo.

¿Acaso la prosa aquí mejoró gracias a todos esos graduales avances falsos? ¡Lo más seguro es que no! Quería que fuera así, pero sé que si tan solo lo hubiera terminado cuando quería, en lugar de analizar cada palabra bajo un microscopio, me habría ahorrado mucho estrés innecesario (y realmente habría cumplido con la fecha que me había impuesto). Además, esa obsesión inútil con la perfección es el meollo del asunto: al atormentarnos por mejoras mínimas en nuestro trabajo —si es que acaso son mejoras— nos impedimos alcanzar la meta real de hacer el trabajo.

“En algún momento debemos tener presente que todos los cambios que hacemos a una creación ya no la mejoran, sino que sencillamente la hacen diferente (y a veces peor)”, escribió Alex Lickerman en Psychology Today sobre el tema de simple y llanamente hacer las cosas. “Reconocer ese punto de inflexión, el punto en el cual nuestra continua necesidad de revisar lo que ya hicimos llega a una ley de rendimientos decrecientes, es una de las habilidades más difíciles de aprender, pero también es una de las más necesarias”.

Lickerman agregó: “Trabajar en algo en exceso es tan malo como no pulirlo”.

A estas alturas, tal vez estén pensando en esa cita que se le atribuye a Voltaire: “Lo perfecto es enemigo de lo bueno”. Y sí, esa es la idea. Todos lo sabemos, entonces ¿por qué no dejamos de hacerlo?

Una solución es la interpretación de un tema que los lectores que siguen mis artículos reconocerán: la DMA o la Decisión Mayormente Atinada (la patente todavía está en trámite).

La DMA es el resultado mínimo que estamos dispuestos a aceptar como consecuencia de una decisión. Es aquello que nos parece bien, en lugar del resultado que sería perfecto. La raíz de la DMA se encuentra en la diferencia entre maximizadores y satisfactores. Los maximizadores buscan sin cesar todas las posibles opciones en un escenario por miedo a perderse “la mejor”, mientras que los satisfactores toman decisiones rápidas con mucha menos investigación.

Pero la clave es que, paradójicamente de algún modo, las investigaciones han demostrado que los satisfactores están más contentos con sus decisiones que los maximizadores.

En otras palabras, hacer las cosas —ya se trate de una decisión que hay que tomar o trabajo que hacer— te dejará más satisfecho que atormentarte buscando la perfección. Y lo que es mejor, sí terminarás.

Seguramente estás pensando: “Es más fácil decirlo que hacerlo”. Es cierto. Así que ahora te daré dos estrategias que pueden ayudarte.

Primera, acepta la magia de los microprogresos: en lugar de ver una tarea, proyecto o decisión como elementos que deben completarse, divídelos en unidades de progreso mínimo, luego ve haciéndolas una a la vez. Esta estrategia alivia la presión de pensar que necesitamos un plan perfecto antes de comenzar algo, después de todo, si tu primer paso es “abrir un nuevo documento de Google para el artículo de esta semana”, en lugar de “elegir el tema perfecto, escribir una frase o párrafo inicial perfectos y tener una organización perfecta”, entonces sabrás si lograste o no esa meta mínima. No hay medias tintas.

Segundo, reformula cómo piensas en tus pendientes. Concéntrate menos en el resultado y más en el proceso; esto te permite estar consciente de los avances que estás logrando hacer, en lugar de obsesionarte con el resultado final de esos avances. Como el escritor James Clear lo describió: “Cuando pienses en tus metas, no solo consideres el resultado que quieres. Presta atención a las repeticiones que te llevan a ese lugar. Presta atención al montón de trabajo que precede al éxito. Concéntrate en los cientos de macetas de cerámica que llegan antes de la obra maestra”.

Al final, solo haz el trabajo. No será perfecto, pero te sentirás mucho más feliz, y estará hecho. Y hecho es mejor que perfecto. ¯\_(ツ)_/¯

https://www.nytimes.com/es

Los humanos de mente plana

El rechazo a la ciencia y la ascensión de los nacionalismos autoritarios están conectados

ELIANE BRUM

En junio se deforestó en la Amazonia un 88% más que el año anterior.
En junio se deforestó en la Amazonia un 88% más que el año anterior. PABLO ALBARENGA

Los Gobiernos autoritarios de países como Brasil y Estados Unidos han mostrado que puede ser imposible impedir las catástrofes resultantes del calentamiento global. No estamos enfrentando solo una crisis climática. También una profunda negación de todo lo externo. Desde que la verdad se desconectó de los hechos y se convirtió en una elección personal, el mundo de fuera ha dejado de existir para cada vez más gente.

La desconexión puede ser una reacción de parte de la especie a algo tan inmenso como el cambio del clima. Es una hipótesis. Los proyectos de extrema derecha que se multiplican por el globo usan esa negación para conquistar el poder. Es un hecho. Los científicos afirman que tenemos poco más de una década para impedir que la temperatura suba más de 1,5 grados. Sin embargo, ¿cómo hacer que la población entienda esta ciencia puntera si aumentan los que defienden que la tierra es plana? Un estudio del instituto de investigación Datafolha muestra que el 7% de los brasileños rechaza la idea de que el planeta es redondo. En Estados Unidos, el movimiento que duda de la curvatura de la tierra está ganando cada vez más visibilidad. Esta parte de la población global no solo niega evidencias conocidas desde hace 2.000 años. Representa el extremo de un fenómeno amplio de odio a la ciencia y de negación del mundo, justo cuando más necesitamos la ciencia y cuando ya se ha vuelto imposible negar el mundo.

El rechazo a la ciencia y la ascensión de los nacionalismos autoritarios están conectados. Sin embargo, lo que presenciamos ya es la siguiente etapa. Brasil es, una vez más, el laboratorio del planeta. Primero, el canciller Ernesto Araújo afirmó que el calentamiento global era un complot marxista. Después, el Gobierno avanzó hacia la etapa de destrucción de los hechos. En junio se deforestó en la Amazonia un 88% más que el año anterior. El ministro contra el Medio Ambiente, Ricardo Salles, ha afirmado que la deforestación “relativa” de la Amazonia es cero. El ministro del Gabinete de Seguridad Institucional, el general Augusto Heleno, ha declarado que estos números están “manipulados”. Si fueran verdaderos, dice, “la selva ya sería un desierto”. Toda la información que no conviene se considera falsa.

Ni siquiera un eremita puede escapar de la crisis climática. Ya no hay cavernas donde ocultarse. El problema es que la caverna de hoy es el ombligo de cada uno. Su mundo acaba ahí, donde la vista alcanza. Lo que no ve no existe. Lo que no entiende puede borrarse. Lo que teme es mentira. En estas mentes planas lozanean los Gobiernos autoritarios. Gobernar contra la realidad parece agradar a la parte de la población que ha desistido del mundo y se ha refugiado en la estrecha planicie de su cerebro.

Traducción de Meritxell Almarza

https://elpais.com

Mario Vargas Llosa: “Hay una rama del feminismo que se ha convertido en algo absolutamente intolerante y eso debe ser combatido”

Mario Vargas Llosa: “Hay una rama del feminismo que se ha convertido en algo absolutamente intolerante y eso debe ser combatido”

“Estuve en una polémica en España porque una feminista de esta corriente estaba contra Nabokov por Lolita, que era un pedófilo por este personaje que viola a una niña, pero con ese criterio la literatura desaparecería”, aseguró el Nobel peruano en la presentación de su último libro.

El Nobel de Literatura lanzó en la Universidad Diego Portales su autobiografía intelectual El llamado de la tribu (Alfaguara), una cartografía de los pensadores liberales que lo ayudaron a desarrollar un nuevo cuerpo de ideas después de lo que Vargas Llosa llama “el gran trauma ideológico” que supusieron el desencanto con la Revolución Cubana y el distanciamiento de las ideas de Jean-Paul Sartre, el autor que más lo había inspirado en su juventud.

En el volumen —ya en librerías chilenas—, Vargas Llosa examina a autores como Adam Smith, José Ortega y Gasset, Friedrich Hayek, Karl Popper, Raymond Aron, Isaiah Berlin y Jean-Fraçois Revel, quienes le fueron de enorme ayuda durante aquellos años de desazón.

En la presentación, a cargo del rector de la UDP, el abogado Carlos Peña, Vargas Llosa aseguró que cree “que el feminismo esencialmente tiene razón, hay una injusticia que tiene muchos siglos detrás en la que la mujer ha sido un ciudadano de segunda clase, que ha sido discriminada, que todavía en las sociedades más avanzadas a igual trabajo una mujer no gana lo mismo que un hombre, en fin, creo que hoy en día hay muchísimas razones para apoyar el feminismo”.

“Ahora, desgraciadamente con el feminismo ocurre que hay una rama, un sector que defendiendo ideales justos se ha convertido en una dogmática, en algo absolutamente intolerante, en algo autoritario, y creo que eso debe ser combatido, sin complejo de inferioridad”, aseguró el autor de Conversación en La Catedral.

“Recientemente, estuve en una polémica en España porque una feminista de esta corriente estaba contra (el escritor de origen ruso) Nabokov por Lolita, que era un pedófilo por este personaje que viola a una niña, pero con ese criterio la literatura desaparecería”, dijo Vargas Llosa.

Luego siguió: “Era resucitar una inquisición más feroz que la histórica, tratando de introducir la corrección política en un género, en un quehacer que es la incorrección no solo política sino que también social, filosófica, sexual, encarnada. Es una especie de contracorriente que se enfrenta a lo establecido, que resucita todos los demonios que queremos enterrar en la vida para hacer la sociedad posible”.

Según el Premio Nobel de Literatura 2010, “si quiere que haya literatura tiene que aceptar enfrentarse a esos demonios que la literatura resucita y las feministas tienen que entenderlo a no ser que quieran que la literatura desaparezca”.

http://culto.latercera.com/

Cultura lunar: así impactó el Apolo 11 en el imaginario colectivo

Que la llegada a la Luna es un hito histórico no hay quien lo discuta. ¿Pero cómo ha influido en la cultura popular? Un repaso nos revela las numerosas huellas que dejó, desde la música al cine, pasando por el baile, el arte, la filatelia y la numismática.

La estatuilla de los premios MTV Video Music Awards, instituidos en 1984 para los mejores videoclips del año, es un astronauta plantando una bandera.
La estatuilla de los premios MTV Video Music Awards, instituidos en 1984 para los mejores videoclips del año, es un astronauta plantando una bandera.

Para quienes el 21 de julio de 1969 alzaron la vista hacia la Luna y se estremecieron pensando que en ese momento allí había seres humanos caminando, fue una sensación irrepetible. Irrepetible porque en los años siguientes, la exploración del cosmos fue perdiendo magnetismo.

A ello contribuyó que ninguna misión tripulada regresara al satélite desde la partida del Apolo 17, en diciembre de 1972. Tampoco mejoró las cosas la promesa de un pronto retorno, formulada en 2004 por George Bush Jr., que nada hizo por cumplirla. La humanidad se ensimismó en su planeta natal mientras la radiación solar y el frío nocturno blanqueaban las seis banderas dejadas por los astronautas en la superficie selenita.

Pareciera que aquellos formidables logros no tuvieron el menor efecto en la vida cotidiana. Los políticos siguen prometiendo la luna, los enamorados continúan besándose bajo el plenilunio, los fotógrafos persisten en retratar su disco de plata, los astrónomos aficionados no se cansan de apuntar sus telescopios contra su cara visible. Nada cambió, aparentemente.

Y, sin embargo, a poco que rasquemos en la cultura popular encontraremos la impronta de la carrera lunar. Su impacto es visible en la estética cinematográfica, la imaginación futurista y la conciencia ecológica, así como en los universos hedonistas del pop, el turismo y la moda. Lejos de haber sido borrado del mapa, el alunizaje se ha incrustado en la memoria colectiva como un recuerdo disponible a ser utilizado cuando convenga.

Alunizajes de cine

El primer impacto fílmico del desembarco en el Mar de la Tranquilidad se anticipó quince meses a su consumación: 2001: Una odisea del espacio, de Stanley Kubrick.

Como parte de la trama se desarrollaba en la superficie lunar, era crucial ganar de mano a la retransmisión televisiva dispuesta por la NASA. De ahí que Kubrick cuidara al mínimo detalle el realismo de los aspectos técnicos mediante una revolución en los efectos especiales.

Después vinieron películas como Capricorn One (EE UU, P. Hyams, 1976), Apollo XIII (EE UU, R. Howard, 1975), Transformers: Dark of the Moon (EE UU, M. Bay, 2011) y el biopic First Man (EE UU, D. Chazelle, 2018), la animación española Atrapa la bandera(Enrique Gato, 2015), cuyo héroe pretende recuperar la enseña dejada en la Luna por el Apolo XI; y el recientemente estrenado documental Apollo XI (EE UU, T. D. Miller, 2019).

Ninguna igualó al filme de Kubrick en cuanto a influencia en el público, en la ciencia ficción y en el modo de visualizar el futuro.

Pintores lunáticos

Antes del alunizaje, la exploración espacial solo cautivó el ojo de los ilustradores de las revistas de ciencia ficción, semanarios de actualidad y folletos de la NASA. La proeza de julio de 1969 atrajo el interés de dos artistas plásticos que, no casualmente, militaban en el arte pop, siendo como tales muy receptivos a los iconos de la cultura de masas.

Uno era Robert Rauschenberg, que inmortalizó la saga del Apolo 11 en una serie de 33 litografías tituladas The Stoned moon series.

En 1987, el inefable Andy Warhol hizo lo propio con la que sería una de sus últimas obras: Moonwalk Portfolio, una serigrafía con una combinación de la archiconocida imagen de Buzz Aldrin en traje de astronauta y del selfie que se sacó Neil Armstrong, bandera incluida.

Moonwalk, Andy Warhol, 1987.

Moonwalk, Andy Warhol, 1987.

Rock espacial

La música es uno de los ámbitos de la cultura popular que más acusó el impacto de la Era Espacial. Con el instinto comercial que le caracterizaba, David Bowie lanzó su canción Space Oddity al mismo tiempo que el alunizaje. Y se marcó otro tanto cuando la BBC la eligió como banda sonora de su cobertura de la hazaña (a pesar de que su letra habla de un astronauta víctima de un desastre mortal).

El 20 de julio de 1969, Pink Floyd tomó el testigo en la jam session organizada por la misma cadena para celebrar el gran evento, con un tema de cinco minutos de duración, Moonhead, melodía atmosférica que transmite una sensación de ingravidez y desconexión de la Tierra. Después vino el álbum Dark Side of the Moon, cuya relación con el alunizaje no es tan directa.

También Elton John se subió al tren o, mejor dicho, a la cosmonave, con su canción Rocketman (1972), donde las rutinas y miserias de un astronauta reflejan la pérdida de glamur de este endiosado oficio. La lista no puede obviar el hit de The Police, Walking on the Moon (1979), con la caminata lunar como metáfora del sentimiento amoroso, o Whitney in the moon (2003), en la que Scott Heron contrasta la hazaña tecnológica y la miseria de los barrios negros contando que a su hermana la mordió una rata mientras Whitney paseaba por la Luna.

Por último, destacar los premios MTV Video Music Awards, instituidos en 1984 por la MTV para los mejores videoclips del año y representados por la estatuilla de un astronauta plantando una bandera.

El malestar de los poetas

La carrera a la Luna no pasó desapercibida a la gente de letras. Norman Mailer, el gran escritor estadounidense, se marcó un largo reportaje que publicaría en formato libresco con el nombre Un fuego en la luna (1971). Esta joyita recrea el “verano de locura lunar” desde la óptica de un periodista acreditado en Cabo Cañaveral.

En el terreno de la ficción, el alunizaje serviría de telón de fondo a El palacio de la luna de Paul Auster (1989), o de tema de los cuentos melancólicos y desencantados de Memories of the Space Age (1988), la recopilación hecha por J. G. Ballard.

Si los narradores se mostraban ambivalentes en su valoración del evento, los poetas no vacilaron en poner el grito en la luna al ver invadido su tradicional dominio. Allen Ginsberg se quejó en su poema What Comedy’s this Epic del contraste entre la parafernalia tecnológica y la hambruna en Biafra y la matanza en Vietnam; y W. H. Auden arremetió en su pieza Moon Landing contra lo que tachaba de “triunfo fálico”.

En sus Scritti corsari, Pier Paolo Pasolini exclamaba horrorizado: “¡La Luna ha sido consumida!”, porque a sus ojos la NASA y su circo mediático habían cometido un crimen de lesa poesía.

Publicidad selenita

Los Mad Men de la época no perdieron un nanosegundo en sacar partido del “gran salto de la humanidad”. Que el Omega Speedmaster Professional se tornara el primer reloj de pulsera en marcar el tiempo lunar dio pie a memorables anuncios.
Otro tanto ocurrió con la marca Tang, los zumos de papeleta cuyas ventas despegaron tras ser incorporados a la dieta astronauta por la facilidad con la que se mezclaban con el agua disponible a bordo.

La prueba de que el alunizaje no desapareció del radar de los creativos la pone el anuncio de los bolsos Louis Vuitton de 2009. En esa ocasión Annie Leibowitz fotografió a Sally Ride, la primera astronauta estadounidense en el espacio, junto con Aldrin y Jim Lovell, el comandante del Apolo 13, contemplando la luna con nostalgia desde un descapotable.

Cierto, todavía los publicitarios no alcanzaron su ambición máxima: colocar gigantescos carteles de neón en la superficie lunar visibles desde la Tierra con prismáticos. Todo se andará.

Pasarela lunar

Los trajes espaciales se tornaron chic cuando el modista André Courreges presentó a principios de los años ‘60 varias colecciones inspiradas en la astronáutica. Después del alunizaje llegaron las botas para la nieve de Giancarlo Zanatta, elaboradas con fibra de nylon e inspiradas en el calzado de los astronautas. En 1992, Ralph Lauren lanzó la chaqueta Spaceman: de inmaculado blanco, lleva una capucha que imita el casco espacial y en la manga tiene cosida la bandera estadounidense.

Nike se sumó con su zapatilla Air Max L Lunar 90 “Moon landing, cuyo color plateado evoca la luna. Y en ocasión del 40º aniversario del alunizaje, Louis Vuitton diseñó un baúl de viaje espacial, Malle Mars. Ovoidal y con varias compuertas, sus compartimentos son ideales para los artículos esenciales para un viaje a Marte, silla plegable incluida.

Ningún dibujo superó a Tintin

Al escenificar con años de anticipación las primeras andanzas de los terrícolas en su satélite, los álbumes de Tintin Objectif Lune (1953) y On a marché sur la Lune (1954) pusieron el listón muy alto y no hubo historieta que los superase.

En este páramo solo destacan un episodio de Futurama (The Series had landed) y ¡En la Luna!, aventura de Mortadelo y Filemón publicada en coincidencia con el 40º aniversario del alunizaje, donde los personajes de Ibáñez llegan más alto que nunca con un objetivo muy acorde a los tiempos que corren: recoger evidencias con las que tapar la boca a quienes se obstinan en negar que el hombre estuvo allí en 1969.

Futurama.

Futurama.

Monedas de plata

La primera nación en acuñar una moneda conmemorativa del alunizaje fue la madre del invento, Estados Unidos. En 1971, emitió un dólar de plata que rendía un doble homenaje: en la cara figuraba la efigie del expresidente Dwight Eisenhower, y en el reverso el águila imperial descendiendo sobre la superficie lunar con una rama de olivo en sus garras.

Este año, la numismática se enriquecerá con emisiones conmemorativas por parte de diversos países, todas ellas en plata como corresponde a la temática lunar: una moneda de un dólar australiano; una de 20 euros en Austria, una de un dólar en Estados Unidos; de 5 euros en Italia; otra de similar valor en Grecia; y una de 20 francos suizos en Suiza, por citar algunos casos.

Las monedas han sido ilustradas con representaciones del módulo Eagle, la estación de seguimiento espacial de Australia y la pisada lunar de un astronauta, entre otros motivos alusivos.

La dimensión internacional de las celebraciones corrobora que el alunizaje no es visto como el patrimonio exclusivo de una nación sino como un éxito de la especie humana, a la altura del vuelo de los hermanos Wright o el descubrimiento de América.

Astrofilatelia

La astronomía, los cohetes, la exploración espacial sirvieron de motivo a un conjunto de sellos que los coleccionistas bautizaron “Astrofilatelia”. Previsiblemente, en esas emisiones las dedicadas al alunizaje ocupan un lugar destacado. Arrancan con el sello de 10 centavos de dólar emitido el mismo 1969 en Estados Unidos, conocido como First man in the Moon, que muestra a un astronauta bajando de la escalerilla del Eagle.

En ocasión del 20º aniversario, se añadió un sello de 2,40 dólares con dos astronautas plantando la bandera de la barra y las estrellas. Y cuando llegó el 30 aniversario se emitió el sello Man Walks on the Moon, con la pisada de un astronauta en la superficie lunar.

Recientemente, el US Postal Service anunció dos sellos conmemorativos, First Moon Landing Forever. Uno reproduce la célebre fotografía de Aldrin posando para su colega Armstrong; el segundo, una vista de la Luna desde Estados Unidos con un punto amarillo marcando el sitio donde se posó el Eagle.

Coreografía lunar

Se hablaba de las misiones Apolo como de una perfecta coreografía entre vehículos espaciales. Pues bien, también existe una coreografía real e individual que alude al alunizaje: el paso de baile llamado Moonwalk. Deslizando un pie sobre el otro sin levantarlo del suelo se produce el efecto óptico de un movimiento hacia adelante mientras en realidad el bailarín retrocede, un desplazamiento aparentemente aberrante que de inmediato fue asociado a la caminata lunar.

Aunque su creación se atribuye al grupo The Electric Boogaloos, quien lo popularizó fue Michael Jackson en 1983 mientras interpretaba el tema Billy Jean. Gracias al rey del pop, este paso de baile es mucho más conocido por los jóvenes que los andares de Armstrong y sus colegas.

Tierra naciente

La famosísima foto de la Tierra sacada en la Nochebuena de 1968 desde el Apolo 8 fue catalogada por la revista Life entre las 100 fotografías que cambiaron el mundo. Titulada Earthrise (Tierra naciente o Salida de la Tierra), animaba a ver nuestro planeta como un globo pequeño y frágil de recursos limitados y suspendido en el vacío cósmico.

Para ser exactos, la primera vista desde la Luna había sido obtenida dos años antes por la sonda Lunar Orbiter 1. Por otra parte, los siguientes vuelos tripulados y no tripulados enviaron imágenes más nítidas y estéticas, pero ninguna tuvo el impacto de Earthrise. Para muchos, esta postal del espacio funcionaba como un espejo en el que la humanidad podía mirarse desde un punto de vista antes restringido a Dios. Con esta imagen como bandera, el activista John McConnell promovió el establecimiento del Día de la Tierra, una fecha de concienciación ecológica.

Vacaciones lunares

El veraneo en la Luna ha sido un tema recurrente en las portadas de las revistas de ciencia ficción y los folletos propagandísticos de la NASA. Ahora ha vuelto a resurgir, si bien de una forma más modesta.

La compañía Space X del empresario Elon Musk ha anunciado su intención de llevar a un millonario japonés a circunvolar la luna en 2023. El billete de ida y vuelta, que costará cientos de millones de dólares, incluye meses de entrenamiento. Sin alunizaje, en resumidas cuentas, y nada que ver con las estancias en bases permanentes soñadas en los días álgidos de la carrera espacial.

El anuncio ha motivado que la NASA, temiendo perderse el negocio, anunciase su decisión de abrir al turismo la Estación Espacial Internacional. Quizás estas iniciativas vuelvan a poner la luna de moda, pero difícilmente despertarán un entusiasmo masivo con un cariz tan elitista.

https://www.publico.es/culturas/

Olvidada después de la misión Apolo, la Luna está de regreso

 KENNETH CHANG 

Olvidada después de la misión Apolo, la Luna está de regreso
El reciente descubrimiento de agua dentro de los cráteres polares de la Luna ha fomentado en parte el renovado interés de visitar el satélite natural de la Tierra. CreditJPL/NASA

Al parecer, ahora todos quieren ir a la Luna.

En enero, Chang’e-4, una nave espacial china robotizada que incluye un pequeño explorador, se convirtió en la primera en descender en el extremo lejano de la Luna. India tiene el objetivo de lanzar este mes a Chandrayaan-2, su primer intento por llegar a la superficie lunar. Incluso una pequeña nave israelí sin fines de lucro, SpaceIL, este año intentó enviar un pequeño módulo de aterrizaje robotizado, pero se estrelló.

En las próximas décadas, las botas que usen los visitantes de estos y otros países podrían plasmar sus huellas en el polvo lunar. China está tomando un enfoque lento pero constante y prevé la primera llegada de sus astronautas a la Luna en aproximadamente un cuarto de siglo. La Agencia Espacial Europea ha presentado el concepto de una “aldea lunar” internacional que algunas personas vislumbran para 2050, más o menos. Rusia también ha expuesto planes de enviar astronautas a la Luna para 2030, finalmente, pese a que muchas personas tienen dudas acerca de que pueda costearlo.

En Estados Unidos, que envió a veinticuatro astronautas a la Luna de 1968 a 1972, las prioridades cambian con los caprichos del congreso y de los presidentes. No obstante, en febrero, la NASA de pronto se vio impulsada a retomar su ritmo cuando el vicepresidente Mike Pence anunció la meta de volver a poner a los estadounidenses en la Luna para 2024, cuatro años antes de lo programado con anterioridad.

“La NASA está muy motivada”, comentó en una entrevista Jim Bridenstine, excongresista de Oklahoma y piloto de la Marina elegido por el presidente estadounidense, Donald Trump, para ser el administrador de la agencia. “Ahora tenemos un rumbo muy claro”.

Para India, llegar a la Luna pondría de manifiesto sus avances tecnológicos. China se posicionaría como una potencia mundial fuera del planeta. Para Estados Unidos y la NASA, ahora, la Luna es una escala evidente en el camino a Marte.

La fascinación con la compañera celestial de la Tierra no se limita a los Estados nación. Un grupo de empresas se han puesto en fila con la esperanza de ganar contratos de la NASA para llevar experimentos e instrumentos a la Luna. Blue Origin, la empresa de cohetes creada por Jeff Bezos, fundador y director ejecutivo de Amazon, está desarrollando un módulo de aterrizaje grande que espera vender a la NASA para llevar cargamento —y astronautas— a la superficie de la Luna.

Los ojos puestos en otros trofeos

Olvidada después de la misión Apolo, la Luna está de regreso
El sistema de lanzamiento espacial de la NASA. Este cohete transportará a los estadounidenses a la Luna y más allá. Después de varios retrasos, podría ser lanzado en 2020 o 2021. CreditJameson Simpson

Durante tres décadas después de que terminó el programa Apolo, pocas personas pensaron en la Luna. Estados Unidos había vencido a la Unión Soviética en la carrera a la Luna. Después del Apolo 17, la última visita de los astronautas de la NASA en 1972, los soviéticos enviaron a la Luna unas cuantas naves espaciales robotizadas, pero pronto también perdieron interés en seguir explorando allí.

En esos años, la NASA centró su atención en la construcción de transbordadores espaciales y de la Estación Espacial Internacional. Sus exploradores robotizados se dirigieron más lejos para explorar Marte con mayor profundidad, así como el cinturón de asteroides y los mundos exteriores del sistema solar.

Bridenstine señala que, ahora, una de las primeras razones para acelerar un regreso a la Luna es reducir las posibilidades de que los políticos vuelvan a cambiar de opinión. Habría un alunizaje en 2024 cerca del final del segundo periodo de la presidencia de Trump, si este ganara la reelección el próximo año.

“Creo que es triste que no hayamos regresado a la Luna desde 1972”, mencionó Bridenstine. “Ha habido intentos anteriores. Nunca se han materializado”.

La NASA ha denominado Artemisa al nuevo programa de la Luna, como la hermana de Apolo en la mitología griega. Su primera misión será una prueba sin tripulación del Sistema de Lanzamiento Espacial, un gran cohete que ya se está desarrollando. Está programada para finales de 2020, aunque muchas personas esperan que el lanzamiento se recorra a 2021.

El segundo vuelo —el primero con astronautas a bordo— sería en 2022 alrededor de la Luna pero no alunizaría.

En el tercer vuelo, en 2024, los astronautas primero viajarían a Gateway, un puesto de avanzada que orbita alrededor de la Luna, y de ahí tomarían otra nave espacial a la superficie lunar, en algún lugar cerca de su polo sur.

Bridenstine, junto con otros funcionarios de la NASA, ha dicho en varias ocasiones que Artemisa llevará a la Luna a “la primera mujer y al siguiente hombre”.

¿Y por qué regresar?

Olvidada después de la misión Apolo, la Luna está de regreso
Chandrayaan-2 de la Organización de Investigación Espacial India. La nave india ha orbitado la Luna y Marte, pero todavía no ha descendido en otro mundo. Este módulo está programado para lanzarse en julio.CreditJameson Simpson

¿Ahora hay un impulso priomordial por ir en estampida a la Luna? El descubrimiento de que allí hay agua, en especial hielo en la profundidad de los cráteres polares donde nunca brilla el sol.

Esa es una fuente invaluable de agua potable para los astronautas que en el futuro visiten la Luna, pero también de agua que puede descomponerse en hidrógeno y oxígeno.

El oxígeno podría proporcionar aire que se pueda respirar; el oxígeno y el hidrógeno también podrían emplearse como carburante para los cohetes. De este modo, la Luna o una estación para recargar combustible que la orbite podrían servir de escala para que las naves espaciales llenen sus tanques antes de alejarse más dentro del sistema solar.

“Si podemos hacerlo, la Gateway se convierte en un almacén para combustible”, señaló Bridenstine.

Un momento crítico en el resurgimiento del interés por la Luna se dio en 1998 con la Lunar Prospector, una sonda espacial de la NASA pequeña y poco costosa. Alan Binder, un científico planetario que trabajaba en Lockheed Martin, concibió la Lunar Prospector como una forma de dar seguimiento a los rastros de agua congelada en los cráteres sombreados y de mostrar una forma de llevar a cabo misiones espaciales a precios regalados.

En 2005, la NASA puso en marcha planes para el Proyecto Constelación, una flota de cohetes nuevos y más grandes, cápsulas y módulos de aterrizaje, que planeaba construir. Michael Griffin, el entonces administrador de la NASA, lo describió como “el programa Apolo con esteroides”.

Sin embargo, durante la siguiente década, el entusiasmo por la Luna volvió a decaer.

Los retrasos y los costos excesivos asolaron al Proyecto Constelación. El gobierno de Barack Obama, quien comenzó su administración al inicio de la Gran Recesión, lo canceló en 2010 y en su lugar emprendió un rumbo diferente cuyo objetivo era un asteroide.

Posteriormente, el gobierno de Trump volvió a cambiar el rumbo de la NASA. El siguiente destino de la NASA ya no eran los asteroides, sino de nuevo la Luna.

Cómo obtener dinero de la Luna

Olvidada después de la misión Apolo, la Luna está de regreso
Blue Moon de Blue Origin. Jeff Bezos, fundador de Amazon, espera que la NASA compre espacio en su nave para transportar cargamento y al final astronautas a la Luna. CreditJameson Simpson

Mientras los gobiernos titubeaban, los empresarios habían comenzado a compartir ideas sobre posibles proyectos empresariales relacionados con la Luna.

En 2007, la Fundación X Prize anunció un gran premio de 20 millones de dólares, financiado por Google, que se otorgaría al primer equipo privado que pudiera poner un módulo de aterrizaje robotizado en la Luna.

Para los equipos competidores, el desafío fue financiera y técnicamente mucho más difícil de lo esperado. Incluso después de que se amplió el plazo varias veces, el premio caducó el año pasado sin que hubiera ganador.

Sin embargo, aunque ninguna empresa pudo hacerse acreedora al premio mayor, muchas de ellas no han descartado a la Luna como una oportunidad empresarial.

Los beneficios de la Luna podrían incluir el helio-3 extraído del suelo lunar, que potencialmente es un combustible para los futuros reactores de fusión nuclear, a pesar de que los reactores de fusión nuclear concretos todavía se encuentran a décadas de distancia.

Podría haber una oportunidad para las empresas que envíen las cenizas de seres queridos a la Luna como homenaje. También, algunas empresas privadas podrían llevar cargas útiles para investigaciones científicas. Por ejemplo, el extremo lejano de la Luna podría ser ideal para telescopios ópticos y radiotelescopios debido a que ahí no tendrían interferencia terrestre.

Con estos posibles negocios, el Lunar X Prize podría resultar un éxito, pese a que no hubo ganador.

En otro momento, la NASA hubiera diseñado y lanzado su propia nave especial para llevar a cabo esas tareas. La agencia había comenzado a ir por ese rumbo con Resource Prospector, un explorador que perforaría el suelo a un metro de profundidad para extraer sustancias como hidrógeno, helio, nitrógeno, dióxido de carbono y agua.

Pero la agencia canceló la misión del Resource Prospector y pagará, en cambio, a empresas comerciales para que lleven allá sus cargas útiles. Muchas de las empresas compitieron por el Google Lunar X Prize o son empresas que aprovechan la tecnología desarrollada por esos equipos.

Nuestras estrellas no tienen la culpa

Los intentos de la NASA por llegar a la Luna para 2024 dependerán de que los financie el congreso. La NASA ha solicitado 1600 millones de dólares más para el año fiscal de 2020, y Bridenstine le dijo a CNN el mes pasado que el calendario acelerado podría tener un costo total de 20.000 a 30.000 millones de dólares, lo que provocará temores de que el dinero pueda desviarse de otras partes de la NASA para pagar el proyecto Artemisa.

Ahora, Bridenstine afirma que tal vez el precio no sea tan elevado. “Creo que podría ser bastante menos de 20.000 millones de dólares”, comentó. “Digo eso porque muchos de nuestros socios comerciales están dispuestos a invertir su dinero en esto”.

Sin el apoyo de los republicanos y los demócratas, el programa de la Luna podría volver a tropezar, señaló.

“Mi meta es asegurarnos de que estamos considerando una gama muy equilibrada y que no pisemos ninguna mina terrestre política, cosa que ha sucedido en la historia de la agencia”, afirmó Bridenstine. “En mi opinión, debe ser bipartidista y apolítica”.

https://www.nytimes.com/es

La profecía

instagramers idiotas

La mítica pregunta de madre de «¿Si todos tus amigos se tiran de un puente, tú también te tiras?» tenía su ternura porque se le hacía a las criaturas asumiendo que su temeridad se asociaba a la ausencia de luces por su condición de menor de edad mental.

Pero era una profecía. Décadas después, son los adultos los que hacen lo que sea por su dosis de atención y lo mismo se despeñan por un acantilado o una cornisa que se intoxican masticando detergentes, compran y se beben el agua donde se ha lavado el ojete una gamer influencer o se envenenan bañándose en el lago contaminado de una mina de wolframio.

La respuesta a aquella histórica pregunta ya tiene respuesta y es otra pregunta:

¿Por cuántos «Me gusta»?

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No quería que ninguno perdiera

Ambos contendientes demostraron por qué están entre los mejores tenistas de la historia. Federer, una vez más, ha demostrado que los años no pasan para él y Djokovic que es un luchador incansable

No quería que ninguno perdiera
Federer y Djokovic se saludan tras el partido en la central de Londres. En vídeo, declaraciones del serbio. CLIVE BRUNSKILL GETTY IMAGES | VÍDEO: REUTERS

TONI NADAL

Francamente, antes de empezar el partido de esta increíble final de Wimbledon no me apetecía ver ganar a ninguno de los dos contrincantes. Creo que las razones son obvias. A medida que fue avanzando el encuentro, sin embargo, sobre todo en los últimos juegos del quinto set, no me apetecía ver perder a ninguno de los dos. Nosotros hemos vivido situaciones similares y sé lo dolorosas que son este tipo de derrotas en las que el marcador está ajustado hasta el último momento y la victoria puede caer en cualquier lado. Recuerdo la derrota en Wimbledon también en cinco sets ante Federer y las dos finales de Australia, una ante Novak y la otra ante Roger, ambas también en cinco sets.

Esta vez lo siento, de verdad, por Roger. Sé cómo se debe sentir después de haber desperdiciado dos bolas de partido con su servicio y, en este momento, se me hace duro escribir estas líneas pensando en él. No sé qué convenía más a nuestros intereses pero, tal y como se ha desarrollado todo, no deseaba para nada su derrota. Ambos contendientes demostraron por qué están entre los mejores de la historia. Federer, una vez más, ha demostrado que los años no pasan para él y Djokovic que es un luchador incansable.

El partido tuvo todos los ingredientes para ser considerado uno de los mejores de la historia. Hubo fases de altísimo nivel, golpes espectaculares, sobre todo por parte de Roger, y emoción e incertidumbre hasta el final. Vimos cómo un gran campeón como Federer también sufrió momentos de duda cuando el partido se le puso totalmente de cara, hasta el punto de que le costó el encuentro.

En esta final, como todas las que están disputando ellos dos junto con Rafael, no solo está en juego el trofeo sino también cuál de ellos tres acabará su carrera con más títulos del Grand Slam. 20, 18 y 16. El casillero está muy ajustado a pesar de que hasta hace unos años pensábamos que era, si no imposible, muy difícil alcanzar a Federer.

Hoy está todo más en el aire que nunca. Y esto me lleva a una consideración que va más allá de los recuentos. Son los tres, Novak, Roger y Rafael, los que conjuntamente están contribuyendo a que la actual sea una época dorada del tenis masculino que difícilmente se podrá repetir. Cada uno de ellos se entiende y se valora mejor en comparación con los otros dos, y son los tres juntos los que están engrandeciendo nuestra disciplina y el deporte en general.

Su entrega, su pasión, su compromiso y su entereza en los momentos difíciles deberían ser dignas de admiración, y modelo a seguir por los jóvenes que intentan dedicarse a esta disciplina o que, simplemente, buscan espejos en los que mirarse o actitudes en las que inspirarse. Los amantes del tenis somos afortunados de poder disfrutar el momento actual —circunstancia personal aparte— y creo, además, que sea cual sea el jugador predilecto de cada uno de nosotros, todos deberíamos apreciar el momento que estamos viviendo.

https://elpais.com/deportes

Transición hacia la tierra prometida

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Después de casi cuatro meses en la isla de Lesbos nos toca cerrar una etapa y centrarnos en nuestro nuevo destino. Pero antes de pasar página creemos importante compartir algunas reflexiones sobre la realidad en el borde de Europa:

  • La situación en la isla y en los campos sigue siendo totalmente insostenible. La cronificación de esta situación solo genera más frustración entre las personas refugiadas. Sentimientos de desesperación e incertidumbre se apodera de la vida en los campos. Así como frustración e incomprensión también entre los habitantes autóctonos de la isla que siguen sin saber hasta cuando esta situación se va a mantener así.
  • La resiliencia de las personas refugiadas es un valor admirable. Después de meses, incluso años viviendo en un campo, con una incertidumbre absoluta sobre sus vidas y en unas condiciones que son totalmente inhumanas, su sonrisa es, en muchos casos, su respuesta ante esta situación. Las ganas de aprender nuevos idiomas, de adaptarse a una nueva cultura y estilos de vida y su deseo de una vida mejor, son para muchos las armas para combatir el injusto e inhumano trato que la Unión Europea ejerce sobre ellos.
  • Es importante conocer la situación, pero todavía más ser conscientes de la responsabilidad que como ciudadanos europeos tenemos. No solo en la configuración de los gobiernos que marcaran las políticas tanto a nivel nacional como europeo. Sino también desde una vertiente humana de implicación con el mundo que nos rodea y no focalizar todos nuestros recursos y atención a nuestra vida personal y particular.

Debatir, discutir y construir conjuntamente conocimiento y planteamientos que permitan a nuestra sociedad y al mundo en general avanzar hacía un escenario más justo y humano para todas las personas.

Transición hacia la tierra prometida
Estatua de la libertad de Lesbos con el Open Arms navegando rumbo al puerto de la isla.

Actualmente nos encontramos ya en nuestro nuevo destino. Un destino que nos abre una puerta a una nueva realidad en crisis, Palestina.

Mucho se ha escrito ya sobre el conflicto Palestino-Israelí, así que no vamos a descubrir aquí el legado histórico de más de 70 años de opresión, injusticia y ocupación. Lo que vamos a intentar en los próximos meses es retransmitir y compartir cómo es la situación actual y cómo el pueblo palestino vive día a día el constante abuso de las fuerzas de ocupación israelíes.

Una de las cosas que ocurre con más frecuencia en determinadas zonas de Palestina son las demoliciones. Una tónica habitual de las fuerzas de ocupación israelíes para intentar expulsar al pueblo palestino de sus tierras.

La ley y autoridad israelí declara como “construcciones ilegales” las viviendas de gran parte de pequeños pueblos y villas, especialmente en la zona de las colinas del sur de Al Khalil (Hebrón) y del norte de valle jordano.

Estas acciones se llevan a cabo sin importar la propiedad legal de las tierras, que en la mayoría de los casos pertenece a las familias palestinas que residen en la zona. Mientras a su vez la administración israelí cede terreno y facilita la construcción de nuevos asentamientos de colonos así como la ampliación de los que ya existen.

Transición hacia la tierra prometida
Asentamiento de colonos israelitas colindante con el pueblo palestino de Umm Al Khair, al sur de Hebrón.

Esta técnica pretende expulsar poco a poco al pueblo palestino de sus tierras ya sea mediante la demolición de casas, construcciones para el ganado, instalaciones para la canalización del agua, torres de electricidad,…e incluso ataques violentos de colonos apoyados por los soldados israelíes.

Pese a las incansables protestas de los propietarios de las tierras se siguen viviendo hoy en día constantes episodios de demoliciones, lo que implica no solo destruir las casas de las familias sino destruir también sus ilusiones y esperanzas. Aún así, el pueblo palestino sigue resistiendo día a día sin ninguna intención de dar su brazo a torcer y ceder el más mínimo palmo de terreno a Israel.

Seguiremos viendo los próximos meses como esta realidad impregna la sociedad palestina y como la resistencia se organiza para combatir a un enemigo cargado de armas y dinero pero sin alma ni razón.

https://blogs.publico.es/ivan-rivera/

Hipervigilancia: cuando nos ‘inventamos’ el dolor

Entrevista al psicólogo Antonio Cano Vindel sobre cómo el estrés y la ansiedad pueden llegar a construir síntomas de enfermedad que no tienen ninguna base orgánica

 Esteban Ordóñez Chillarón

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El dolor, físico y psicológico, puede inventarse. Puedes percibir señales de lo que identificas como un cataclismo lento en tu organismo (punzadas, ardores, ruidos, fogueos mentales), y que la única razón por la que estos síntomas existen sea que los estás buscando.

«La hipervigilancia es una característica de la ansiedad que supone una reacción emocional que nos pone en alerta ante la posibilidad de que ocurra algo que no deseamos. La atención se centra en la amenaza y se da prioridad al estímulo o a la información que tememos por encima de cualquier otra», explica Antonio Cano, director del grupo de investigación Cognición, emoción y salud de la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

Mirarnos el ombligo con lupa nos prolonga sin fin. Ocurre como si después de conectar una cámara a la televisión para que reproduzca lo que se está grabando, dirigimos el visor al mismo monitor. Nos hundimos en un juego de réplicas infinito; se pierde toda noción de la realidad.

«Cuando ponemos atención en una amenaza, se produce ansiedad. Cuanto más tiempo la centremos en eso, se producirá más ansiedad. Y también: cuando más nerviosos estemos, será más probable que la atención se centre en amenazas», desarrolla Cano.

Hipervigilancia: cuando nos ‘inventamos’ el dolor

Da igual lo que digas, tú también te autoengañas

Entre un 33% y un 49% de los pacientes que aguardan su turno en las salas de espera de atención primaria, aporta el experto, «sufren de ansiedad, o bien de somatizaciones o depresión». Padecen dolores sin base orgánica, producto de una mala interpretación de sí mismos.

El temor del hipocondriaco puede nacer de una mala lectura de sensaciones fisiológicamente normales que, de tanto observarlas, al final, se sobredimensionan y se edifican con una entidad y un significado propios.

Pueden ser gases (como casi cualquier problema de la vida), o puede ser fijarse, de pronto, en cómo se relacionan dos partes del esqueleto (las costillas flotantes y la cadera, por ejemplo, al sentarte) y percibir de pronto una rareza, y empezar a encogerse y a estirarse para comprobar qué pasa, y acabar sintiendo en la zona algo ajeno, nuevo, no identificable.

También se construye por la asociación de los síntomas de la ansiedad con el peligro de enfermedad o muerte, ya sea con caída inmediata del infarto o la eternizada del cáncer: «Pero, en realidad, las sensaciones de ansiedad no suponen alteraciones de la salud», avisa Cano.

Es un drama, porque ser un paranoico no significa que no te persigan, pero sí que dejas de ser creíble. Los pacientes tendentes a la hipervigilancia y con historial de ansiedad o hipocondria tienden a ser filtrados por ese antecedente en las consultas. Si por una vez el fantasma es real (si hay un tumor, un trombo, un problema cardíaco), es probable que no se le tome (tan) en serio.

La hipervigilancia puede aplicarse también a las relaciones personales. «Un paciente con fobia social presta toda su atención a pensar, por ejemplo, si lo van a sacar a hablar frente a un grupo de personas. Su amenaza es su propia conducta. Cree que es inapropiada y diferente a la de los demás, aunque los demás la ven como la de todo el mundo», perfila Cano.

Hay también un miedo al miedo que te hace hipervigilar cómo hipervigilas. «Estas personas temen sufrir un ataque de pánico. No saben que ellas mismas ayudan a que lleguen esos ataques de pánico y, sin querer, hacen todo lo posible por tenerlos».

EL DOLOR ‘INVENTADO’ PUEDE SER CASI INVENCIBLE

Que un dolor se invente no quiere decir que sea falso o voluntario. Las historias son muy poderosas, y un dolor de estas características es como un prejuicio grabado a fuego e instituido en verdad oficial. Cuando hay un prejuicio, no importan las pruebas a la contra, incluso pueden retorcerse y servir de alimento. Así son estos dolores, algo así como la posverdad del cuerpo.

Algunos tienen un origen físico. El doctor de la UCM pone el ejemplo de las posibles consecuencias de una larga temporada de estrés en el trabajo: «Imagina que tienes una característica individual tuya y que consiste en que tensas mucho los músculos frontales cuando estás preocupado, eso produce un dolor de cabeza que tiende a hacerse crónico en tu trabajo».

El sufridor puede asumir que el trabajo le da dolor de cabeza. Así, dispondrá de herramientas y razones para atajarlo; podrá, también, relajarse durante el fin de semana o en vacaciones y aliviar el padecimiento.

Si la molestia, en cambio, se independiza, si el currante empieza a preocuparse por que exista un origen neurológico, el estrés que le hace tensar los músculos aumentará. Lo hará incluso cuando la causa real (el estrés laboral) haya desaparecido.

Puede llegar un punto en que el dolor adquiera tal autonomía e identidad propia que la eliminación del detonante original (el trabajo) no suponga una liberación sino una condena. Como recoge la doctora en psicología Marta Redondo en un artículo en Rasgo latente, muchos autores argumentan que la evitación puede convertir un dolor inventado en crónico.

Expliquemos. Ese dolor de cabeza te coloniza la atención, te impide concentrarte, te consume; te inhabilita. Entonces dejas el trabajo, pero eso no te alivia porque el hecho de haberte apartado es una evidencia de lo preocupante del dolor. Despertarte en casa y no ir a currar te lo recuerda cada día. El estrés se eterniza, y tú eres una persona que crispa los músculos cuando se estresa. Resultado: te conviertes en un lacayo de tu dolor y le entregas todo tu tiempo.

«La hipervigilancia, la interpretación catastrofista de los síntomas detectados y la evitación de actividades», recoge Redondo, «a partir de la combinación de esas tres variables se explican tanto el mantenimiento y aumento del dolor como de la discapacidad».

Todo el cuerpo es susceptible de sentir este tipo de somatizaciones. No aparecen solo en formato de dolor, también trastocan las funciones fisiológicas: «¿Quién no ha tenido malestar intestinal o diarrea en exámenes o ante un evento inminente y amenazante? Pues hay personas que pueden hacer crónica esta reacción y empezar a tenerlas siempre, aunque nunca se encuentre una respuesta orgánica al problema», señala el experto de la UCM.

Sin embargo, la ansiedad y la hipervigilancia, al ser producto del enquistamiento de una creencia errada, pueden resolverse tratando de desanudar la venda del sesgo cognitivo de los ojos del paciente. La dificultad de la cura es variable. Pero Cano conoce casos extraordinarios.

Son los del miedo al miedo. Algunas de estas personas que sufrían ataques de pánico a diario, a veces, solo necesitan una sesión para dejar de padecerlos.

Son individuos que, sin embargo, sin un tratamiento, podrían acabar desarrollando agorafobia. Caen en la misma trampa que en el caso del dolor de cabeza: empiezan a rehuir situaciones en las que han sufrido ataques, como si el contexto fuera la causa. «Hay personas que acaban por no poder ir a trabajar si no las acompaña alguien, y eso, al final, es una discapacidad», lamenta Cano.

Ese extremo puede evitarse. En el fondo, y simplificando, la hipervigilancia empieza por un problema de conducción: «Es como si no te explican dónde está el freno y dónde el acelerador. Vas al revés y te comes el volante».