El clima ha influido entre el 3 por y el 20 por ciento en los conflictos armados durante el último siglo

El clima ha influido entre el 3 por y el 20 por ciento en los conflictos armados durante el último siglo

SERGIO PARRA

A medida que el cambio climático aumente las temperaturas de la Tierra, también aumentará la probabilidad de que se desencadenan conflictos armados, según un nuevo estudio publicado en Nature.

El clima ha influido entre el 3 por y el 20 por ciento de los conflictos armados durante el último siglo. En un escenario con 4 grados centígrados de calentamiento, la influencia del clima en los conflictos aumentaría más de cinco veces.

Calor

La investigación, llevada a cabo por expertos de la Universidad de Stanford, sugiere que incluso en un escenario más optimista en el que solo aumentáramos 2 grados el calentamiento global (el objetivo del Acuerdo Climático de París), la influencia del clima en los conflictos se duplicaría, con una probabilidad del 13%.

El análisis incluyó entrevistas y debates entre expertos en ciencias políticas, ciencias ambientales, economía y otros campos que llegaron a diferentes conclusiones sobre la influencia del clima. Según explica Katharine Mach, directora del Centro de Evaluación Ambiental de Stanford y autora del estudio:

Apreciar el papel del cambio climático y sus impactos en la seguridad es importante no solo para comprender los costos sociales de nuestras continuas emisiones de efecto invernadero, sino también para priorizar las respuestas, que podrían incluir ayuda y cooperación.

Con todo, hay otros factores más importantes que propician el conflicto, naturalmente, y los investigadores no entienden completamente cómo afecta el clima al conflicto y bajo qué condiciones. Otro metaanálisis sugería, por ejemplo, que la desertización, la pérdida de cultivo a la crecida de los mares, las sequías… todo ello también creará conflictos socioeconómicos, y que para el año 2050, en algunas regiones del planeta habrá un 16 por ciento y un 50 por ciento de aumento en la violencia interpersonal y de grupo.

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Cometiste un gran error… ¿ahora qué?

Por TIM HERRERA 

Cometiste un gran error… ¿ahora qué?
CreditRose Wong

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Fracasaste totalmente en la presentación que iba a impulsar tu carrera, no cumpliste con la fecha de entrega con la que no podías fallar o dijiste algo que no debiste haber dicho. ¡El mundo se viene abajo! ¡Tu vida se acabó! ¡Todos recordarán este error por el resto de tu vida!

¿Verdad?

No. Todos sabemos que eso no es cierto. Todo el mundo se equivoca y volverá a suceder. Pocas veces nuestros errores son tan grandes como los imaginamos y todos los demás tienen cosas más importantes que hacer que pensar en nuestros errores. Además, aunque es cierto que algunos errores son más importantes que otros —como darnos cuenta de que elegimos la profesión o la pareja equivocada— no tienen que ser los desastres del fin del mundo que percibimos. Así que respiremos profundo y entendamos que todo está bien y que el mundo no se desmoronará; luego, veamos cómo superarlo.

Una de las razones por las que algunas veces aguantamos cosas que sabemos que no están funcionando es la inclinación al compromiso, que es la tendencia que tenemos a dejar que nuestras decisiones y nuestras acciones pasadas determinen cómo nos comportamos actualmente y en el futuro, incluso cuando sabemos que estamos siendo irracionales (pensemos en las personas que no son felices en su empleo y tienen plena conciencia de ello).

De acuerdo con el Decision Lab, un centro de investigación de diseño conductual, “tendemos a interpretar las evidencias de una manera que hace parecer que nuestra idea anterior era mejor”. Queremos que nos vean como personas consistentes y reconocer que una decisión importante que tomamos fue un error, destroza esa imagen. Aquí nuestro cerebro trabaja contra el cambio en varios niveles y aumenta la dificultad de corregir un error importante en la vida.

“La vergüenza y el golpe a tu autoestima pueden manifestarse en formas ilimitadas —y algunas veces se siente que se están manifestando de todas las formas— y nuestra respuesta corporal al fracaso puede incluso parecerse a la de un dolor físico”, escribió Oset Babur el año pasado en un artículo de The New York Times acerca de cómo aprender del fracaso.

Entonces, sí: el primer paso para corregir un error garrafal es ser honesto y crítico con uno mismo y reconocer que en verdad fue un error. Es mucho más fácil decirlo que hacerlo, pero a menos que seamos absolutamente honestos con nosotros mismos acerca del error en sí, no hay forma de dejarlo atrás.

El segundo paso es todavía más decisivo: acepta que fue un error, pero no permitas que te defina a ti ni a tu autoestima.

“Ser demasiado críticos con nosotros mismos puede aumentar la ansiedad sobre algún tropiezo. Sin embargo, cavilar o rumiar sobre lo que sucedió, es como una crítica angustiosa que se repite”, escribió Rachel Simmons en la guía del Times para superar el fracaso. “Los estudios han descubierto que cavilar —hacerse preguntas del tipo: ‘¿Cómo pude decir eso?’ o ‘¿Por qué estoy tan ansioso?’— puede dañar la motivación de la persona y su capacidad para resolver problemas, además de aumentar las probabilidades de que caiga en una depresión. Esto sucede con mayor frecuencia en las mujeres”.

El verdadero trabajo empieza después de reconocer tu desacierto y aceptar que te has equivocado. Desde luego, no hay dos errores idénticos, pero hay algunas formas prácticas de encontrar un camino hacia delante.

Si es posible, deja de pensar en eso. Si resulta que se trata de un error que sigues cometiendo (una situación en la que has estado varias veces), haz todo lo que esté en tus manos para dejar de empeorar la situación.

De acuerdo con Marty Nemko, a partir de ahí, la salida no se presenta en modificaciones y decisiones enormes y repentinas que cambien la vida, sino en “pasitos de bajo riesgo”. Digamos que te diste cuenta de que elegiste mal tu profesión y que ya lo aceptaste. No pienses en ello en términos de solo salir y renunciar mañana, sino más bien trata de pensar en formas muy pequeñas en las que podrías impulsarte hacia una profesión que sea más adecuada para ti.

Prueba en otras áreas para ver qué te interesa y en cuáles podrías verte construyendo una vida, luego retrocede con lentitud para descubrir cómo puedes llegar ahí. Debemos evitar precipitarnos a hacer algo; quizás por eso estamos en esta situación en primera instancia. Más bien, debemos construir gradual y metódicamente un plan para llegar adonde queremos ir, paso a paso.

Nunca es fácil recuperarse de errores importantes y existen fuerzas internas y externas que funcionan en nuestra contra, incluyendo las tendencias que nos hacen quedarnos con las malas decisiones y las presiones sociales que nos provocan temor de buscar un cambio. No obstante, ser consciente de los obstáculos que hay en tu camino es la única forma de librarlos.

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Dicen

Cuentos familiares, fotografías, rumores, verdades a medias y esos silencios tan cargados de significado: todo es indispensable para conocer el pasado

EDURNE PORTELA

Memoria histórica
Entrega de restos de víctimas del franquismo a sus familiares, en Cambados (Pontevedra) en 2010.CARLOS PUGA

Nuestro conocimiento del pasado está configurado por una amalgama de saberes. Estudiamos historia en los colegios y en las universidades, leemos novelas y libros históricos, vemos películas y documentales, observamos fotografías que nos ayudan a visualizar aquello que ya no existe o que se ha transformado con el paso del tiempo, a través del arte entendemos sensibilidades pasadas. También, con suerte, nuestros mayores comparten sus experiencias de vida con nosotros. El pasado es una fuente inagotable de conocimiento: reconstruirlo en su totalidad es una labor imposible e infinita, su interpretación varía según pasa el tiempo y se encuentran nuevos datos, se aplican nuevas teorías. Además, el pasado no es sólo historia, es también memoria. Y la memoria no remite únicamente al dato o al detalle histórico. La memoria aporta una interpretación afectiva e íntima del pasado que no por ser subjetiva es menos valiosa. La memoria que el archivo histórico no recoge nos abre la puerta a un tipo de conocimiento necesario, nos invita a entrar en espacios donde a la historia no le gusta tanto transitar. Reflexiono sobre todo esto después de leer Dicen, de Susana Sánchez Arins (editorial De Conatus).

Dicen recorre la cartografía de la represión falangista en los pueblos gallegos en torno a las Rías Baixas durante la Guerra Civil y los primeros años del franquismo. En el centro del horror de las vejaciones y palizas, los paseos y desapariciones, está el tío abuelo de la autora, “manuel de portarís” (no son erratas, en el texto no hay mayúsculas). Sánchez Arins se enfrenta a la figura de su tío a través de un discurso que imita la oralidad (de ahí el título Dicen) y que reproduce los silencios, las verdades susurradas, las elipsis y el miedo a contar, tanto de la propia familia de la autora como de sus vecinos. La voz narrativa de Dicen está llena de lirismo y aúna magistralmente la belleza y el horror.

En su búsqueda por rellenar los silencios heredados, por dar cuerpo a los rumores de la infancia, en su afán por recuperar la memoria truncada por el trauma de la violencia, la autora se documenta, investiga, recurre a los archivos. Y ahí es donde la memoria se encuentra con las limitaciones de la historia. No hay mención de las actuaciones de su tío porque “los fondos de falange están higienizados (…) quien no quiso figurar en ellos tuvo tiempo de borrar sus huellas”. Así, el archivo se vuelve cómplice de la impunidad y del silencio, de la mentira por omisión de la verdad. Se critica la memoria por su subjetividad, pero, como señala la autora, a menudo “la verdad no sale al encuentro en los fondos archivísticos”. La verdad, en ocasiones, se descubre a través de los restos de las víctimas, como ese “ramillete de huesos” que recibe la hermana de Castor Cordal (quizás una de las víctimas de “manuel de portarís”) después de siete décadas de su desaparición. El correlato de su verdugo, sin embargo, reside únicamente en la memoria de los que sufrieron su crueldad y en los herederos de esa memoria.

La disciplina histórica, con su metodología y su rigor, es indispensable para el conocimiento del pasado. Pero también lo es el archivo de memoria en el que se incluyen narraciones orales, cuentos familiares, fotografías, rumores, verdades a medias y esos silencios tan cargados de significado. Dicen es un intento de reconstruir, a través de todos estos ingredientes y la imaginación literaria, un pasado irresuelto que nos interpela, especialmente ahora que los que cantan loas al franquismo han entrado en las instituciones.

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La diversidad que une en Nueva York

En el Metro de Nueva York (mayo de 2019). Foto: Lucila Rodríguez-Alarcón.
En el Metro de Nueva York (mayo de 2019). Foto: Lucila Rodríguez-Alarcón.

Nueva York es la ciudad más poblada de Estados Unidos (más de 8,3 millones de habitantes). También es una de las ciudades más retratadas de la historia del cine, el viajero que visita la ciudad tiene la impresión permanente de reconocer edificios y rincones que vio en una serie de televisión o en una película. Según se pone el pie en ella, se nota el aire pesado por la humedad del río y ese olor peculiar a mar diluido que invade la ciudad. Lo siguiente que cualquier persona viajera notará es que Nueva York está llena de personas únicas. Las personas que habitan en Nueva York son iguales en su diversidad, lo que confiere a los individuos una libertad inigualable. 

Según los datos demográficos, en Nueva York se hablan más de 200 lenguas. En un maravilloso artículo de la periodista Mónica Parga para Univisión se puede ver un espectacular mapa interactivo que muestra la ciudad como un absoluto mosaico de cultura lingüística. Nueva York es uno de los pocos sitios del mundo donde se habla el Hawaiano.

La diversidad que une en Nueva York

La integración de las distintas culturas en Nueva York no ha sido fácil. Se trata de muchos años de conflictos y esfuerzos que hoy en día la han convertido en un espacio único, en el que ser diferente es una virtud. Para los puertorriqueños que inspiraron West Side Story habría sido impensable creer que sus nietos serían ante todo neoyorquinos, por encima de cualquier otra cosa. Hay que resaltar que Nueva York es la ciudad del planeta con mayor número de puertorriqueños (!!). Y su historia nos recuerda que el mestizaje cultural se crea con el tiempo y muchas veces implica choques y sufrimiento. Pero el resultado en este caso es la conformación de una de las ciudades más auténticas y potentes del mundo, madre de productos culturales tan contundentes como el rap, que se creó en el Bronx como resultado del brutal mestizaje del barrio. 

Y, es sin duda debido a toda esa mezcla y toda esa diversidad, que Nueva York es una ciudad amable, por lo menos en los tiempos actuales. Hay que reconocer que tuvo sus momentos, sobre todo en la época de los grandes conflictos étnicos antes del I Love NYC de los ochenta y después del 11-S. Pero, en general, es una ciudad en la que la gente te cuenta su vida en cuanto le tiendes la mano. Las personas se sienten neoyorquinas pero también se sienten extranjeras. Son de Nueva York y de su país de origen o del de sus padres o del de sus abuelos. Es un sentimiento de orgullo mestizo del que hay mucho que aprender. Así me lo explicaba Georgia, una greco-chipriota que trabaja en una cafetería típica de la zona de alta de Manhattan.

Georgia huyó de su ciudad porque fue tomada por los turcos durante algún momento del conflicto que afecta profundamente a este país europeo. Y fue acogida en Nueva York por el dueño de esta cafetería, que tiene a su cargo a más de 15 personas, todas ellas griegas y todas ellas neoyorquinas. Me explicaba este empresario, G.M., que todos los que trabajaban en su cafetería tenían estudios superiores. Gracias a esos estudios eran personas cultas y que sabían lo que querían, lo que les había permitido crear un buen negocio, medrar en una ciudad que ahora era su hogar y buscar para sus hijos un futuro adecuado. También eran esos conocimientos lo que les permitía elegir y ser críticos. “Por eso- me dijo- voté a De Blasio en las elecciones anteriores. Y por esa misma razón no pienso apoyarle a en las presidenciales, me ha decepcionado”. De Blasio, alcalde de ciudad, ha sido uno de lo grandes defensores de los derechos de las personas extranjeras en Estados Unidos, haciendo de Nueva York una de las llamadas “ciudades santuario” en las que la ciudad emplea sus propios recursos para enfrentarse a la las reglas racistas y xenófobas del gobierno central, protegiendo a todos los habitantes por igual. Sin embargo, hace unas semanas, a la vez que anunciaba su candidatura a la carrera presidencial también anunciaba un endurecimiento de las condiciones de colaboraboración entre el gobierno de la ciudad y los servicios migratorios centrales. El mensaje es claro: se puede ser pro-miragranción en Nueva York, pero no tanto en Estados Unidos. 

En definitiva, las ciudades son el espacio donde todo es posible gracias a que las personas no son números sino vecinos con los que, como en West Side Story, nos acabamos queriendo casar. La riqueza étnica y cultural a medio plazo solo aportan fuerza y belleza a las ciudades, creando espacios de una diversidad única y que permiten imaginar un futuro en el que todas las personas podemos ser cada vez más parecidas a los que queramos. Nueva York es uno de los futuros que podemos imaginar para nuestros hijos e hijas, que, recordemos, no sabemos de qué color serán ni en qué lugar nacerán. 

Lucila Rodríguez-Alarcón

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La advertencia de la tortuga

La advertencia de la tortuga

 Francisco Parés

Se tiende a pensar en los popotes como algo que, simplemente, existe y que siempre ha existido, y que no merece demasiada atención; son cilindros que sirven para sorber bebidas y los hay de diferentes tamaños y colores. El único y verdadero avance es una serie de dobleces como a tres cuartos de la longitud del popote, que nos permite manipularlos de manera que podemos producir varios ángulos de acceso al líquido, más cómodos y a veces insospechados.

 Desde siempre, la humanidad se sirvió de varitas huecas para sorber bebidas, pero a raíz de la popularización del plástico por ser barato, abundante y versátil, el norteamericano John Wesley Hyatt creó el primero de este material en 1870. El mercado se encargó del resto.

  144 años después, en el 2014, comenzó a circular en las redes sociales un video de unos 5 minutos en donde aparecía una tortuga marina sobre una especie de panga, o algo un poco más grande, quizá un pequeño barco de investigación. La gran tortuga se encontraba sobre la cubierta, rodeada de lo que parecían ser estudiantes de ciencias ambientales.  “Verde, media café”, la observaban. “Bastante dura”, la tocaban. “Un metro y veinte centímetros de cabeza a cola”, la medían.“Doscientos kilogramos”, la pesaban. “Un, dos, tres, cuatro… muy bien”, le contaban las aletas. De pronto, al estar realizando esta inspección rutinaria, uno de los jóvenes aspirantes a investigador descubrió algo que sobresalía de una de las fosas nasales del pobre bicho. Lo que sucedió a continuación fue una de las escenas que más ha impactado al mundo interconectado. El joven que descubrió el objeto invasor tomó unas pinzas, cogió con cuidado la punta de la protuberancia y, sin más, comenzó a tirar, primero suavemente como para no lastimar a nuestro amigo quelonio y esperando que el objeto cediera sin mucho esfuerzo. Al ver que el largo y delgado cuerpo ajeno no quería cooperar, el joven tomó unos segundos para reevaluar la situación, reacomodó el agarre de las pinzas y, visiblemente frustrado, porque la tarea resultó menos agradable de lo que esperaba, tiró con más fuerza hasta que el objeto empezó a deslizarse. A pesar de que la tortuga no podía gritar su dolor, la pobre empezó a hacer el gesto de sufrimiento más obvio de las comunicaciones intraespecies: cerró los ojos con fuerza, abrió el pico enorme y dejó salir un seseo que incluso hoy recuerdo que sonaba muy parecido a “¡DÉJENME EN PAZ!”. Unos segundos después, cuando salió el objeto por completo, la cara de alivio de la tortuga era inequívoca; un hilo de sangre le escurría de la nariz.

(De las narices del quelonio el joven científico retiró un largo y ennegrecido popote. Yo todavía no estoy seguro de que hubiera sido un popote; lo vi más sólido, pero eso es lo de menos, lo que está claro es que era un pedazo largo de plástico de origen antropogénico, incrustado en uno de los animales más simpáticos del océano.)

  Este acontecimiento desencadenó un sentimiento de odio en contra de esta intrascendente tecnología —el popote—, como pocas han experimentado antes. El resultado fue una oposición generalizada al íntimo compañero del vaso, que hasta entonces parecía inocuo, y la prohibición de los popotes de plástico en miles de restaurantes y en varios distritos del mundo.

  Hasta aquí, la historia todos la conocemos, todos vimos el video de la tortuga y todos, en mayor o menor medida, despreciamos a los popotes. Lo que no fue tan aparente fue cómo reaccionó la mano invisible y cómo el sistema volvió a entrar en equilibrio.

  Inicialmente, la reacción fue más o menos la esperada: las personas exigieron la eliminación de este producto y a las empresas que se deshicieron temprano de los popotes se les aplaudió. Por el contrario, las empresas que no se adaptaron a estas nuevas circunstancias fueron castigadas con el desprecio de la gente y algunas más, previendo que ésta sería la nueva dinámica, pusieron sus barbas a remojar y anunciaron la eliminación de los popotes en sus establecimientos.  

  Como cuando se colapsan los bordos de un agujero en la arena, así el vacío que dejaron los popotes de plástico en el mercado parecía pedir a gritos que lo llenaran; y la gente, también. Desde aquella intervención quirúrgica improvisada que le realizaron a la pobre tortuga hasta hoy, se ha creado una enorme cantidad de popotes alternativos, desde los reutilizables de acero, aluminio y bambú, hasta los que se degradan de bioplásticos, de papel y de caramelo. Incluso, se siguen produciendo de plástico, pero más de un mayor grosor, y vienen en un paquete con un limpiapipas para motivar a que sean reutilizados.

  Nunca el modesto popote había recibido tanta atención y nunca el mercado de los popotes ha sido tan diverso e interesante. Los popotes de plástico comunes fueron estigmatizados y, sin duda, sus ventas cayeron, pero sus nuevos y relucientes, o biodegradables, sucesores están gozando de una estabilidad impresionante y han creado un mercado millonario en tan solo un par de años.

  Lejos de que los popotes desaparezcan, es el mejor momento de la historia para ser consumidor de este pequeño artefacto.

  Mutaron y se multiplicaron.

**

  La materia no se crea ni se destruye, sólo se transforma, se sabe, y para que una cosa se materialice, es decir, para que algo exista, fuerzas y recursos tienen que intervenir para  generar su existencia.

  Nada es mágico, ni los popotes biodegradables. Desde la concepción de una mercancía hasta su disposición final existe una serie de etapas que, generalmente, suceden en el siguiente orden: concepción, diseño, pruebas, producción, distribución, venta, uso y disposición.  Al conjunto de estas etapas de la creación y destrucción de una mercancía, del nacimiento y la muerte, los ingenieros le han apodado cariñosamente el Ciclo de Vida. Cada una de estas etapas requiere de energía, recursos naturales y capital humano para funcionar de manera armoniosa y entregar el producto final al consumidor. Para que pueda uno sorber sin problemas.

  La cosa empieza en China, que, como en todo, es el principal productor de acero del mundo. Una vez que las grandes compañías mineras extraen hierro en bruto, es transportado a los altos hornos donde es fundido con carbono y alguna otra sustancia a altas temperaturas para producir acero inoxidable, que se guarda en almacenes en forma de láminas. Después, Popotes de China (PC) S.A. de C.V. compra láminas de acero y las extruye para producir los nuevos popotes reutilizables. Por otro lado, alguien en México que decidió aprovechar la oportunidad, pide un contenedor entero de popotes por Alibaba. PC S.A. de C.V. se los manda en un barco hasta el puerto de Manzanillo donde nuestro empresario los recoge, tres cuartas partes del cargamento lo distribuye en camión a tiendas de autoservicio y más o menos una cuarta parte del cargamento lo vende a una empresa más chica, ubicada en Guadalajara, que pone los popotes en una bolsita de tela de yute junto con un limpiapipas y una etiqueta que dice “Gracias por cuidar el ambiente”.

  Los de bambú —no es sorpresa—  también vienen de China, y los de bioplástico tienen ligadas una serie de estigmas relacionados con la seguridad alimentaria y la destrucción de ecosistemas; temas éticos y económicos que servirían para redactar volúmenes enteros. Se producen de plantas que, para su cultivo, impactan grandes extensiones de áreas naturales o, si es más rentable, utilizan cultivos que tradicionalmente se destinan como alimento humano, lo que en consecuencia reduce la cantidad disponible para comer y eleva el precio de los ingredientes. Además, parece que no se degradan a menos que tengan las condiciones adecuadas, y parece que es complicado que las condiciones adecuadas se presenten por sí solas sin una intervención humana.

***

  El video de la tortuga nos causó conmoción y nos hizo considerar la futilidad de los popotes. Pero, sobre todo, nos llenó de coraje por la ausencia de un sistema eficiente de manejo de residuos. Nos dimos cuenta de que todo lo enterramos, o acaba en el mar ahorcando a una foca o incrustado en nuestro sushi.  

  Pero la basura es sólo el último eslabón de la cadena, el manejo de los residuos es la última etapa en el Ciclo de Vida de las mercancías. Antes de los consumidores, ya hay emisiones de gases de efecto invernadero y contaminación y basura y explotación de la clase trabajadora y muerte y destrucción y pestilencia.  Cada una de las fases de la cadena de manufactura degrada un poco al mundo, y cada uno de esos popotes que adquirimos solventa esta degradación.

  Sucede que es más complicado estimar los daños del Ciclo de Vida aguas arriba del consumidor que aguas abajo. Es fácil observar la basura que, arrastrada por las lluvias, acaba por conglomerar una isla gigante en medio del océano. Pero en la atmósfera, las marcas se vuelven invisibles y el resto de los estragos derivados de la manufactura se diluyen alrededor del mundo, donde mercancías nacen y se constituyen.

   Lo que parece una serie de casos aislados de catástrofes sociales y ambientales es en realidad síntoma de un mismo problema.

  El sistema que hemos construido es extremadamente eficiente para hacer crecer e inventar nuevas soluciones que antes hubieran sido inimaginables. Por ejemplo, si se descubre una nueva cepa de algún patógeno, rápidamente se desarrolla un medicamento para combatirlo, o si los popotes se les están incrustando en las narices a las tortugas, se desarrollan popotes alternativos.

   Pero su mayor promesa es también su mayor perjuicio: para poder asegurar el crecimiento infinito del mercado se requiere de un consumo infinito de mercancías, y es justo ahí donde la puerca tuerce el rabo, porque los recursos de la tierra son necesariamente finitos, así como la capacidad de la vida para solventar las consecuencias de este ritmo de consumo.

   Pobres cilindritos, no fue más que por casualidad y la sincronización con la dinámica de las redes sociales que se convirtieron en el chivo expiatorio del consumismo desmedido. Bien podría haber sido cualquier otra del infinito de mercancías innecesarias que nos pasa inadvertido, igual que con los popotes antes del 2014. Las bolsas de plástico, las porciones individuales de crema para el café, los sobrecitos de Equal y azúcar y Stevia, los empaques robustos y estéticamente armónicos de los Iphone, las latas de cerveza, la ropa, los celulares, los carros, las botanas.

   La reacción inicial del movimiento en 2014 le había dado al clavo. Simplemente, había que dejar de consumir popotes. Así como muchas otras cosas.Francisco Parés (San Diego, 1989) es ingeniero civil por la UABC y maestro en energías renovables por la UAG. En el 2017 formó Cambio de aires. Actualmente, vive en San Luis Obispo, California, y trabaja para CivicSpark. 

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Toros en cultura

Algunos lectores se preguntan si no ha llegado la hora de que EL PAÍS deje de publicar crónicas taurinas. La respuesta es no

CARLOS YÁRNOZ

El diestro Ginés Marín, en la plaza de toros de Las Ventas.
El diestro Ginés Marín, en la plaza de toros de Las Ventas. JUAN CARLOS HIDALGO EFE

Las grandes ferias taurinas de primavera disparan los debates entre los defensores de las corridas y quienes solo ven en las plazas torturas a unos hermosos animales. Algunos lectores se preguntan si no ha llegado la hora de que el diario se plantee si debe seguir publicando crónicas taurinas. Les avanzo: la respuesta es no.

“Queridas mujeres y hombres de EL PAÍS”, encabeza su mensaje el lector Alejandro Pintamalli: “Los tiempos cambian. Les pido, les ruego, que consideren dejar de alentar esa práctica tan dolorosa, que dejen de darle espacio. Está todo dicho y no admite un pero; sencillamente, merece un punto final”.

El lector Santiago Benito hila fino. Las crónicas taurinas van en una página con epígrafe propio: “La Lidia”. Excepcionalmente, sin embargo, se mezclan en la misma página con temas de teatro o cine bajo el único epígrafe de “Cultura”. “Quiero saber por qué debo animar a mi hija a emocionarse de igual modo con una obra teatral, con un concierto o una matanza de animales”, dice Benito, quien espera “un cambio moral” del diario porque hoy, añade, “favorece el maltrato animal por su promoción de las corridas de toros”.

Dos hechos alimentan hoy el debate: la aparición de nuevas figuras del toreo y la defensa de las corridas por Vox, que reclama “una ley de protección de la tauromaquia como parte del patrimonio cultural español”. Asiduos del periódico entran en la pelea cuando leen artículos de relevantes firmas del diario. Lo hacen con comentarios en la web o acudiendo al Defensor.

El escritor Manuel Vicent y el dibujante Andrés Rábago, El Roto, publican en el diario cada año sus mensajes contra las corridas. Vicent publicó el suyo el 12 de mayo bajo el título Estocadas. Tres días después, fiesta de San Isidro, la viñeta de El Roto mostraba un toro en el ruedo junto a esta frase: “¡La plaza llena y no se ve ni un alma!”. Lectores como Dionisio Rodríguez se sienten insultados y consideran que el periódico no debe consentirlo. “No tenemos alma; somos por ello irracionales, bestias; desalmados”, se queja.

Vicent y El Roto explican los motivos de sus publicaciones anuales. “Lo he escrito muchas veces”, explica el columnista. “Si el toreo es arte, el canibalismo es gastronomía. Ahora resulta que también es ideología. Lo que faltaba”. El dibujante argumenta: “La dificultad para percibir y empatizar con el dolor y el sufrimiento causado a un animal diseñado y criado para su trágico destino no dice mucho de nuestro nivel de conciencia. Alertar sobre esta lamentable situación no es solo por la propia e inocente víctima, sino por nosotros mismos”.

Rosa Montero, otra prestigiosa firma del periódico, se expresa a menudo contra las corridas. Su padre era torero profesional, banderillero, y le enseñó, recuerda, el amor por los animales. Montero, distinguida con el Premio Bienestar Animal del Colegio de Veterinarios de Madrid, considera que “la llamada fiesta taurina supone un nivel de admisión de la violencia que está totalmente en contra de una sociedad avanzada y civilizada”. “Estoy convencida de que en 30 años se habrá acabado”.

Otros columnistas mantienen posiciones muy distintas en sus textos. Entre ellos, Rubén Amón, que ya publicó una columna titulada Je suis taurino, en la que criticaba “tanta corrección, tanto prohibicionismo, tanta mojigatería”. “Los toros”, explica, “son víctima de un malentendido mediático, político y medioambiental”. Aunque no es partidario de “las defensas finalistas”, debiera destacarse más, opina, el “beneficio ecológico y medioambiental”. “Los toros son un escándalo de creatividad y estética en contraste con la muerte. Es eucaristía pagana”.

La firma taurina de referencia es la del crítico Antonio Lorca. Sostiene que “la fiesta de los toros vive una nueva juventud” por “la renacida” Feria de Abril de Sevilla y “la muy exitosa” de San Isidro, en la plaza de Las Ventas, a la que acuden a diario “una media de 20.000 espectadores”. “Los medios de comunicación no pueden ser ajenos a esa realidad”, afirma.

Entre tan obvias discrepancias, el periódico deja clara su posición con estos argumentos de Iker Seisdedos, redactor jefe de Cultura: “El diario ha apostado desde su fundación por considerar los toros como un espectáculo cultural”. Cuenta que solo se publican críticas de las grandes ferias “en razón de su repercusión social” y que esa “dimensión cultural” se plasma en crónicas con “tintes literarios” que en su día cultivó el histórico crítico de EL PAÍS Joaquín Vidal y ahora, Lorca.

Al admirado Vidal recuerda el lector Miguel Bayón para decir que, desde su muerte en 2002, el periódico “parece sentir vergüencita” de publicar información taurina, “pese a que la lidia, como arte, no es ni de derechas ni de izquierdas, igual que no lo son la música o la danza”.

El debate empezó hace décadas, pero aún tiene un largo recorrido por delante. Participen.

defensor@elpais.es

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Las medidas exitosas contra la corrupción socavan su propio éxito

Las medidas exitosas contra la corrupción socavan su propio éxito

SERGIO PARRA

¿Por qué somos corruptos? ¿Por qué hay sociedades más corruptas que otras? Las respuestas a esas preguntas son mútiples, y ni siquiera las conocemos todas.

Sin embargo, un nuevo estudio acaba de concluir que hay una dinámica que se retroalimenta, como el pez que se muerde la cola, que permite determinar el grado de corrupción de las instituciones: invertir en perseguir y castigar la corrupción.

El pez que se muerde la cola

Somalia y Siria son considerados los países más corruptos del mundo y Dinamarca y Nueva Zelanda los menos. España sigue en la cola de la UE en materia de corrupción, según el informe anual de Transparencia Internacional (TI) correspondiente a 2018. En el ranking que elabora cada año este organismo analizando 180 países, se sitúa en el puesto 41.º del mundo, con una puntuación de 58 sobre 100 en el Índice de Percepción de la Corrupción.

La corrupción se presenta de diversas formas, incluyendo el favoritismo, el clientelismo (el intercambio de bienes y servicios para el apoyo político) y la malversación de fondos públicos. A veces la escolarización puede ser importante para evitarla, porque Nuestra influye en nuestro grado de civismo, que quizá venga a explicar en parte la abismal diferencia entre el civismo que encontramos muchos países, como refiere Edward Glaeser en su libro El triunfo de las ciudades:

Un estudio de las leyes de escolarización obligatoria en todos los estados demostró que las personas que recibían una educación más prolongada como consecuencia de esas leyes tenían un mayor grado de compromiso cívico.

Pero la escoralización no es suficiente. En su estudio publicado en PNAS, Social evolution leads to persistent corruption, investigadores de IIASA, la Universidad de Viena y dos universidades japonesas se centraron específicamente en una forma de corrupción: el soborno en instituciones públicas.

En el estudio también se empleó una definición amplia de instituciones públicas que también incluía agencias dirigidas por funcionarios como árbitros de fútbol, periodistas o ejecutivos de organizaciones no gubernamentales (ONG); en otras palabras, todos los funcionarios públicos que ejercen el poder sobre la base de la confianza social.

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El equipo analizó un modelo básico de soborno utilizando la teoría evolutiva de juegos, un marco desarrollado originalmente para describir la evolución biológica y cada vez más utilizado para analizar la evolución social. Difiere de la teoría de juegos clásica en que se concentra en las dinámicas de la estrategia en lugar de sus equilibrios. A pesar de su nombre, la teoría evolutiva de juegos se aplica más en economía que en biología.

Generalmente se supone que las instituciones públicas funcionan como guardianes de la comunidad. Sin embargo, estas instituciones son administradas por individuos que no están exentos de motivos egoístas, lo que requiere “vigilar a los vigilantes”.

Poner en práctica medidas anticorrupción para implementar esta vigilancia suele ser un asunto costoso. Cuando se descuidan estas medidas, la corrupción puede propagarse, lo que lleva a una pérdida de confianza y una ruptura en la cooperación. Sin embargo, si se invierte en anticorrupción, tan pronto como la cooperación y la honestidad se vuelven comunes, los esfuerzos para vigilar la integridad de las instituciones se vuelven menos críticos y, por lo tanto, pueden descuidarse nuevamente, iniciando así otro ciclo en el proceso.

Según los investigadores, este ciclo de retroalimentación se produce porque las medidas anticorrupción exitosas crean condiciones en las cuales la reducción de sus costes parece justificada racionalmente. Es decir, las medidas exitosas contra la corrupción socavan su propio éxito. Así pues, la transparencia sobre la integridad de las instituciones es clave para combatir la corrupción, y la vigilancia costosa contra la corrupción debe mantenerse, incluso cuando los niveles de corrupción parecen ser bajos.

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Conoce a los pájaros vampiro de las Galápagos

Por JOSHUA SOKOL 

Conoce a los pájaros vampiro de las Galápagos
Un pinzón vampiro bebiendo sangre de un alcatraz o piquero de Nazca. Los pinzones solo recurren a su dieta vampírica en tiempos difíciles y, cuando lo hacen, se ponen en riesgo. CreditJaime Chaves

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Durante la mitad del año, una pequeña ave de color café en la región más septentrional de las islas Galápagos usa su pico extremadamente afilado para recolectar semillas, néctar e insectos. Sin embargo, cuando el ambiente se torna seco, bebe sangre.

Te presentamos al pinzón vampiro. Sí, así como lo leíste.

Los pinzones de las Galápagos han sido, desde la época de Charles Darwin, uno de los ejemplos más claros del funcionamiento evidente de la evolución. Y el Geospiza septentrionalis es un pinzón de Galápagos particularmente atípico: una de las pocas aves en el mundo que extrae y bebe sangre de manera intencional; además, solo se encuentra en las islas Wolf y Darwin, dos de los lugares más remotos y restringidos de todo el archipiélago.

El pinzón vampiro tiene un método. Primero, vuela hacia la espalda de un alcatraz de Nazca en reposo, picotea la base del ala del ave marina y bebe. La sangre mancha el plumaje blanco del alcatraz. Otros pinzones se congregan alrededor para esperar su turno, o para observar y aprender. Como los alcatraces adultos (también llamados bobos) pueden volar y escapar, estos ataques casi nunca son letales.

La ingesta de sangre es una dieta poco común, y un trabajo de investigación publicado en 2018 reveló que los pinzones vampiro han desarrollado bacterias especializadas en su intestino que ayudan con su digestión. Un dato aún más sorprendente, según un artículo publicado hace poco en la revista Philosophical Transactions of the Royal Society B, es que algunas de estas bacterias son similares a las que se encuentran en los murciélagos vampiro de Centroamérica y Suramérica.

Se Jin Song, bióloga de la Universidad de California, campus San Diego, y autora principal del estudio, había estudiado con anterioridad la evolución convergente de las bacterias intestinales. ¿Acaso animales dispares que llevan una alimentación como si fueran la dieta popular del momento —comer solo hormigas y termitas, por ejemplo— desarrollan una microbiota intestinal similar con el paso del tiempo evolutivo?

Los pinzones vampiro, que fueron vistos por primera vez en 1964, le dieron a Song la oportunidad de observar intestinos de bebedores de sangre de diferentes ramas del árbol de la vida.

Conoce a los pájaros vampiro de las Galápagos
Los pinzones hacen fila para beber la sangre de un alcatraz. CreditJaime Chaves

Los pinzones bebedores de sangre no llevan una vida fácil. Solo recurren a su dieta vampírica en tiempos difíciles. La sangre tiene un contenido peligrosamente alto de sal y hierro, y bajo de nutrientes esenciales como las vitaminas B. Los murciélagos vampiro enfrentan los mismos retos alimentarios.

Song ya había recopilado datos sobre los murciélagos vampiro y para comparar a estos animales con las aves colaboró con colegas que trabajaban en las Galápagos, quienes recolectaron muestras de excremento de pinzones vampiro.

Cuando el equipo de Song comparó los genomas bacterianos en el excremento del pinzón vampiro con las bacterias en el intestino del murciélago vampiro, descubrió pocas similitudes. No obstante, como lo describió el equipo en el artículo científico reciente, los dos microbiomas intestinales sí tenían un ingrediente en común que podría ayudar a digerir la sangre: altos niveles de Peptostreptococcaceae, una familia de bacterias que se piensa que ayudan a procesar el sodio y el hierro.

A pesar de que estos murciélagos y aves siguieron caminos evolutivos muy diferentes para llegar a su estilo de vida como bebedores de sangre, “fue muy interesante que se haya encontrado que tenían algo en común”, dijo Song.

En las Galápagos, los colegas de Song —Jaime Chaves, de la Universidad de San Francisco de Quito, y Daniel Baldassare, biólogo investigador— están analizando si los pinzones han desarrollado alguna de las proteínas de efecto analgésico o anticoagulante que los murciélagos vampiro usan en sus víctimas.

A Chaves todavía le asombra el “privilegio” de ver a los pinzones vampiro en el acto.

“Ser testigo de un comportamiento tan único es una de las cosas más gratificantes para un científico”, comentó.

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El incendio que destruyó la música de Nirvana, Tupac, Elton John y muchos otros artistas

Por NIRAJ CHOKSHI 

El incendio que destruyó la música de Nirvana, Tupac, Elton John y muchos otros artistas
Los bomberos retiraron latas con grabaciones de la bóveda afectada por las llamas en Universal Studios, California, durante el incendio del 1 de junio de 2008. CreditJuan Guerra/Associated Press

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Hace once años las llamas se esparcieron por una zona de Universal Studios en Hollywood.

En ese momento, la empresa dijo que el incendio destruyó la atracción de King Kong en el parque temático, así como una bóveda con videos que solo contenía copias de obras antiguas.

Sin embargo, un nuevo artículo de The New York Times Magazinereporta que el fuego también destruyó un archivo de valiosas grabaciones, lo que el artículo de la revista califica como “el peor desastre en la historia de la industria musical”.

¿Qué sucedió?

El incendio empezó en las primeras horas del 1 de junio de 2008.

Durante la noche los trabajadores de mantenimiento usaron sopletes de soldador para reparar el techo de un edificio en el plató de los estudios llamado New England Street, unas fachadas construidas en estilo colonial estadounidense para escenas de películas y programas de televisión. Los trabajadores siguieron con el protocolo —esperaron a que las tablillas se enfriaran después del soldado— pero el incendio empezó poco tiempo después de que se fueran, alrededor de las 5 de la mañana.

Las llamas alcanzaron el Edificio 6197, conocido como la bóveda de video que tenía videocasetes, carretes fílmicos y, lo más importante, una biblioteca de grabaciones maestras de Universal Music Group.

Cientos de bomberos acudieron a intentar apagar el fuego. Después de usar material ignífugo y agua de un lago cercano, el personal de emergencia decidió desmantelar el almacén donde estaba la bóveda para poder apagar las llamas con mayor facilidad.

¿Qué se perdió?

Prácticamente todas las grabaciones maestras de audio en la bóveda fueron destruidas por el fuego, incluyendo los audios producidos por algunos de los músicos más famosos desde la década de 1940.

En un reporte confidencial de 2009, que fue revisado por The New York Times Magazine, Universal Music Group estimó que había perdido unos 500.000 sencillos.

Esas obras probablemente incluyen grabaciones maestras de la colección de Decca Records de artistas como Billie Holiday, Louis Armstrong, Duke Ellington, Al Jolson, Bing Crosby, Ella Fitzgerald y Judy Garland. El incendio también habría quemado varias de las principales grabaciones de Chuck Berry para Chess Records, así como demos y audios maestros de las primeras veces que Aretha Franklin fue grabada.

Casi todos los audios maestros de Buddy Holly se perdieron, al igual que los de John Coltrane en su colección para Impulse Records. El incendio también destruyó varios sencillos muy populares, como “Rock Around the Clock” de Bill Haley and His Comets y “At Last” de Etta James.

La lista de artistas afectados por la pérdida de los audios pasa por casi todas las décadas de la música popular. Las grabaciones destruidas incluyen las de Ray Charles, B.B. King, Four Tops, Joan Baez, Neil Diamond, Sonny y Cher, Joni Mitchell, Cat Stevens, Gladys Knight and the Pips, Al Green, Elton John, Eric Clapton, Jimmy Buffett, the Eagles, Aerosmith, Rufus con Chaka Khan, Barry White, Patti LaBelle, Tom Petty and the Heartbreakers, The Police, Sting, Steve Earle, R. E. M., Janet Jackson, Guns n’ Roses, Mary J. Blige, No Doubt, Nine Inch Nails, Snoop Dogg, Nirvana, Beck, Sheryl Crow, Tupac Shakur, Eminem, 50 Cent y los Roots.

El incendio que destruyó la música de Nirvana, Tupac, Elton John y muchos otros artistas
El humo en un estudio de sonido durante el incendio de 2008 CreditKevork Djansezian/Associated Press

¿Qué son las grabaciones maestras y por qué importan?

Una grabación de audio maestra es un registro original único de una pieza musical. Es la fuente de la cual se hacen todas las demás versiones, en vinilo, CD, mp3 o cualquier formato.

Según el reportaje, los documentos muestran que la bóveda tenía grabaciones maestras desde hace décadas, incluidos audios de varias pistas en los que los instrumentos individuales estaban aislados de los demás que aparecen en la mezcla. También hay grabaciones maestras de sesiones especiales, como audios que nunca fueron lanzados comercialmente. Las grabaciones en la bóveda provenían de varias de las disqueras más famosas de la historia.

Los aficionados y profesionales del audio tienen una gran estima por las grabaciones maestras.

“Un master es la captura más fiel de una pieza de música grabada”, dijo Adam Block, expresidente de Legacy Recording, el brazo de Sony Music Entertainment dedicado al catálogo. “En cuestión sonora las grabaciones maestras pueden ser deslumbrantes por cómo captan un momento en el tiempo. Cada copia posterior es una degradación sonora”.

¿Por qué no se supo nada de esto?

En ese entonces el incendio fue reportado en todo el mundo, con menciones a la bóveda. Pero la mayoría de los reportes solo se enfocaron en los videos perdidos del archivo y muchos medios presentaron el desastre como una crisis superada.

El incendio que destruyó la música de Nirvana, Tupac, Elton John y muchos otros artistas
El cuarteto de John Coltrane en un estudio de grabación en Nueva Jersey, en 1963 CreditJim Marshall

Jody Rosen, el autor del reportaje en The New York Times Magazine, describió el esfuerzo de Universal Music Group para aminorar la percepción de la pérdida como un “triunfo de la gestión de crisis” en la que participaron empleados de Universal en todo Estados Unidos. Esos esfuerzos sin duda estaban pensados para reducir la vergüenza pública por la pérdida, pero algunos sugirieron a la revista que la empresa estaba preocupada por las críticas y reacciones de los artistas y los encargados del patrimonio de artistas cuyas grabaciones fueran destruidas.

La magnitud de la pérdida quedó en evidencia en las demandas legales consignadas en documentos de Universal que fueron revisados por Rosen, el autor del reportaje.

¿Cuán grave fue la destrucción?

Rosen calificó el incidente como una pérdida histórica y Universal Music Group lo describió, en un documento privado de 2009, de esta manera: “Lo que se perdió en el incendio fue, sin duda, una enorme herencia musical”.

Las disqueras tienen antecedentes problemáticos respecto a cómo lidian con estas grabaciones y ha habido casos en los que muchas fueron desechadas de golpe. Hace décadas se reportó que los empleados de CBS Records usaron motosierras contra grabaciones maestras de varios sencillos para vender los restos como chatarra. En los años setenta, RCA destruyó grabaciones maestras de Elvis Presley durante una limpieza en su catálogo.

Debido a ese historial, los profesionales de la industria musical han cuestionado en varias ocasiones si las disqueras realmente están preparadas para preservar artefactos que son irremplazables.

Hoy en día la mayoría de las grabaciones comerciales del siglo pasado, y otras más antiguas, están en posesión de tres grandes disqueras: Sony Music Entertainment, Warner Music Group y, claro, Universal Music Group.

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Relatos

Merece la pena volver a la grandeza, nosotros que vivimos una época infantil

FÉLIX DE AZÚA

Relatos
‘La libertad guiando al pueblo’, de Delacroix, en el Louvre. PHILIPPE HUGUEN (AFP)

Las épocas suelen definirse, por lo menos en Europa, con un relato conmovedor y grandioso. El cristianismo, primera página de nuestra civilización, tuvo como aventura colosal las cruzadas y la toma de Jerusalén. Fue una aventura heroica e inútil, pero continúa siendo el momento épico del medioevo. Sobre él escribió Runciman la historia más apasionante que conozco. El Renacimiento tiene su culminación con la invención de América y el sinfín de episodios a que dio lugar. Era tiempo de poemas épicos, hoy olvidados, La Araucana, Os Lusiadas, pero sobre todo de la heroica crónica de Bernal Díez del Castillo.

La era moderna se abre con otro suceso titánico de índole por completo distinta. Una guerra civil no puede inspirar un poema épico en ningún caso, pero la Revolución Francesa fue algo más que eso, fue el anuncio de que el mundo iba a cambiar de arriba abajo. Mejor dicho, de abajo arriba. Cientos de escritores han tratado aquella lucha inmisericorde y mortífera, Hugo, Michelet, Balzac, Dickens, imaginaron novelas inmensas, pero fue un historiador, Simon Schama, quien comprendió que solo un relato histórico podía dar cuenta de asunto tan tremendo. Su formidable estudio, titulado Ciudadanos (Debate), es, como las cruzadas de Runciman, un relato que compite con todas las novelas. Como Schama dice en su prólogo, la influencia positivista, marxista y estructuralista han producido una historia de toneladas de trigo, demografía y aranceles, borrando las colosales figuras individuales de la revolución. Él las recupera porque, como afirma, “la creación del mundo moderno coincide con el nacimiento de la novela moderna”. Merece la pena volver a la grandeza, nosotros que vivimos una época infantil y sin relato alguno.

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