Las olas

La obediencia de las olas de Nemesio Diez
La obediencia de las olas de Nemesio Diez

El mar sólo es un conjunto de olas sucesivas, igual que la vida se compone de días y horas, que fluyen una detrás de otra. Parece una división muy sencilla, pero esta operación, incorporada a la mente, ha salvado del naufragio a innumerables marineros y ha ayudado a superar en tierra muchas tragedias humanas.

Recuerdo haberlo leído, tal vez, en alguna novela de Conrad. En medio de un gran temporal, el navegante piensa que el mar encrespado forma un todo absoluto, el ánimo sobrecogido por la grandeza de la adversidad entregará muy pronto sus fuerzas al abismo; en cambio, si olvida que el mar es un monstruo insondable y concentra su pensamiento en la ola concentrada que se acerca y dedica todo el esfuerzo a esquivar su zarpazo y realiza sobre él una victoria singular, llegará el momento en que el mar se calme y el barco volverá a navegar de modo placentero. Como las olas del mar, los días y las horas baten nuestro espíritu llevando en su seno un dolor o un placer determinado que siempre acaba por pasar de largo.

Cuando éramos niños desnudos en la playa no teníamos conciencia del mar abstracto sino del oleaje que invadía la arena y contra él se establecía el desafío. Cada ola era un combate. Había olas muy tendidas que apenas mojaban nuestros pies y otras más alzadas que hacían flotar nuestro cuerpo; algunas llegaban a inundarnos por completo con cierto amor apacible, pero, de pronto, a media distancia de nuestro pequeño horizonte marino aparecía una gran ola muy cóncava adornada con una furiosa cresta de espuma que era recibida con gritos sumamente excitados. Los niños nos preparábamos para afrontarla: los más audaces preferían atravesarla clavándose en ella de cabeza, otros conseguían coronarla acomodando el ritmo corporal a su embestida y quienes no veían en ella una lucha concreta sino un peligro insalvable quedaban abatidos y arrollados. Con cuanto placer dormía uno esa noche con los labios salados y el cuerpo cansado, abrasado por el sol pero no vencido.

La práctica de aquellos baños inocentes en la orilla del mar es la mejor filosofía para sobrevivir a las adversidades. El infinito no existe, el abismo sólo es un concepto. Las pequeñas tragedias de cada día se componen de olas que baten el costado de nuestro navío. La única sabiduría consiste en dividir la vida en días y horas para extraer de cada una de ellas una victoria concreta sobre el dolor y una culminación del placer que te regale. Una sola ola es la que te hace naufragar. De esa hay que salvarse.

Articulo de Manuel Vicent/elpais.es

Mas democratico

Sergio_Sarmiento

Sergio Sarmiento — Publicada 29-Oct-2009

MÁS DEMOCRÁTICO
“Democracia es el abuso del pueblo, por el pueblo, para el pueblo”.
Oscar Wilde
Cuando el gobierno mexicano “reconoce” el viejo régimen de Manuel Zelaya en Honduras viola abiertamente la doctrina Estrada, el respetado pilar de la política exterior de nuestro país durante décadas.
Esta doctrina, definida por el secretario de Relaciones Exteriores Genaro Estrada en 1930, pero que surge del principio de la libre determinación de los pueblos de Benito Juárez, rechaza otorgar o retirar reconocimientos a gobiernos de otros países por considerar que ésta es una práctica denigrante. Cada pueblo tiene el derecho de mantener o cambiar a sus gobernantes.
Quizá el presidente Calderón ha optado por violar la doctrina Estrada porque se da cuenta de que, en muchos aspectos, el actual régimen de Honduras es más democrático que el nuestro.
El presidente Zelaya fue destituido de su cargo como presidente de Honduras el 28 de junio de este año, pero la acción fue realizada con apego a la Constitución del país. Zelaya violó esta ley suprema al tomar medidas para reelegirse como presidente, lo cual está expresamente prohibido en la Constitución. Convocó para ello una consulta popular que buscaba preparar el terreno.
El Tribunal Electoral, la única institución que constitucionalmente puede realizar este tipo de consulta, determinó que el proceso era ilegal. Zelaya hizo traer de cualquier manera urnas y boletas de Venezuela. Cuando el ejército se negó a distribuirlas, el presidente destituyó a su comandante. La Suprema Corte determinó que la destitución era ilegal y ordenó salvaguardar las urnas y boletas venezolanas. Zelaya comandó a un grupo de simpatizantes armados para robarlas. La Suprema Corte ordenó la destitución del presidente por desacato y el Congreso nombró a un nuevo presidente, Roberto Micheletti, según las normas constitucionales.
Cuando se examina en detalle el proceso sólo se puede acusar al actual gobierno de Honduras de haber actuado conforme a la Constitución, cosa que los gobernantes mexicanos se niegan a hacer con frecuencia. Su mayor pecado fue no permitir un golpe de Zelaya con el respaldo de una potencia extranjera, Venezuela.
En este momento Honduras vive una intensa campaña para las elecciones presidenciales del 29 de noviembre. Seis candidatos contienden por el máximo cargo. Dos apoyan abiertamente a Zelaya y uno es independiente, es decir, no fue postulado por ningún partido político.
En México, en cambio, la clase política ha prohibido que cualquier ciudadano pueda ser candidato a un cargo de elección si no es postulado por un partido. Esta disposición viola el artículo 37 de nuestra Constitución que señala que es “prerrogativa del ciudadano, poder ser votado para todos los cargos de elección popular”. Los partidos, sin embargo, han añadido nuevos artículos a la Constitución para nulificar el 37.
En Honduras todos los ciudadanos y organizaciones pueden comprar tiempos de radio y televisión para expresar sus puntos de vista políticos. En México esto está prohibido, a pesar de que el artículo sexto constitucional garantiza la libertad de expresión.
A la luz de estos hechos uno puede entender mejor el vigor con el que el presidente Calderón ha buscado defender la “democracia” en Honduras cuando no se preocupa por la de Cuba, la de Venezuela o la de China. Al parecer considera que la presencia de un país más democrático que el nuestro en nuestro patio trasero es un peligro para el autoritario régimen mexicano. Es mejor violar la doctrina Estrada que permitir la sobrevivencia de un gobierno así en Honduras.

¡Hasta nunca, Luz y fuerza!

2009-10-18alvaro cueva

De ninguna manera voy a defender a los trabajadores de Luz y Fuerza del Centro.

¿Por qué? ¿Porque los corrieron de un día para otro? ¿Porque no saben con qué van a sostener a sus familias? ¿Porque esto es muy injusto?

¡Por favor! A todos los trabajadores de todas las industrias los corren de un día para otro, ninguno sabe cómo le va a hacer para sostener a su familia y esto, siempre, es injusto.

¡Bienvenidos a la realidad, señores de Luz y Fuerza! Así es como funcionan las cosas en México y en el mundo.

¿A usted jamás lo han corrido de un empleo? A mí sí, muchas veces, y nunca he organizado una marcha para protestar contra mis patrones y nunca he hecho escándalo en los medios de comunicación.

¿Por qué los trabajadores de Luz y Fuerza sí? ¿Por qué si les van a dar unas mega-liquidaciones? ¿Por qué si las cantidades que les van a dar jamás nos las han dado ni a usted ni a mí por habernos partido el lomo durante años en diferentes clases de empleos? ¡Por qué!

Ah, es porque son miles de familias. Mire, qué casualidad. En este país, este año, muchas más miles de familias se han quedado sin trabajo en diferentes partes de la nación.

¿Qué es lo que pretenden decirnos los señores de Luz y Fuerza? ¿Que como ellos estaban sindicalizados valen más que el resto de los mexicanos? ¿Entonces esto es un asunto de superioridades? ¿Es un asunto de clases?

Pues qué gran mentira ese cuento de que la clase trabajadora es la más humilde y desprotegida del país.

No sé usted, pero yo no veo a esas multitudes ni muy humildes ni muy desprotegidas mientras bloquean las principales arterias de la Ciudad de México sin que nadie les diga nada, custodiados por diferentes cuerpos de seguridad y con la presencia de toda clase de políticos a manera de respaldo.

Ya quisiéramos muchos otros mexicanos que tenemos otra clase de vida, estacionarnos dos minutos sobre Paseo de la Reforma sin que llegue una grúa a movernos sin titubear, caminar por las calles con la certeza de que nadie nos va a atacar y llamarle a un político y que nos conteste el teléfono.

Qué poca vergüenza tienen estos señores que durante décadas abusaron de millones de ciudadanos decentes.

¿A usted no le tocó abrir un contrato con ellos? A mí sí, y no sólo me trataron con las patas, me hicieron perder mi tiempo y me instalaron mal las cosas. Me trataron de sobornar y como no me dejé, le colgaron gente a mi línea de electricidad.

Tengo testigos, porque fuimos varios los afectados, de cómo estos tipos, a cambio de unos billetes, favorecieron a unos vecinos para perjudicar a otros y, peor tantito, de cómo, los ladrones de electricidad, se volvieron a salir con la suya a cambio de otra transa.

¿Éstos son los mártires que hoy reclaman sus derechos? Los trabajadores de cualquier compañía privada, por menos que eso, hubieran sido despedidos a los dos días.

¿A usted no le tocó tratar de pagar la luz en las oficinas de estas personas?

A mí sí, y más allá de que sus instalaciones daban miedo de tan inseguras y viejas, y de que sus horarios eran absurdos de tan cortos y caprichosos, jamás tenían cambio ni de un billete de 20 pesos.

Por tanto, uno les tenía que dejar el vuelto o irse sin pagar el recibo, lo que prefiriera.

Que se amuelen los trabajadores de Luz y Fuerza como nos hemos amolado muchos otros trabajadores que hemos pasado por lo mismo.

Que se amuelen como se nos han amolado nuestros aparatos por la pésima calidad de sus servicios y como nos hemos amolado muchos usuarios cuando, por el más mínimo atraso, nos han cortado la luz durante días, porque el proceso de reconexión no es ni rápido ni agradable.

Me enfurece escuchar sus quejas en la radio: que si el lugar donde les van a dar sus liquidaciones les queda muy lejos, que si fueron y no tenían sus cheques.

¡Pues qué querían! ¿Que les llevaran sus liquidaciones a sus casas, a la hora que se les antojara y en la fecha acordada como si así nos pasara a todos en este país o como si ellos mismos no nos hubieran tratado igual a sus usuarios?

Se siente feo vivir en la realidad, ¿verdad, señores de Luz y Fuerza?

Mejor no pierdan tiempo reclamando más de lo que ya le han sacado al gobierno y háganle como le hemos tenido que hacer muchos mexicanos cuando nos hemos quedado sin trabajo.

Es lo más saludable para todos. ¿A poco no?

¡Atrévase a opinar!

alvarocueva@milenio.com

Creencias

VICENTMANUEL VICENT 25/10/2009

En el protestantismo la relación del creyente con Dios se desarrolla de forma íntima y personal; por el contrario, en el catolicismo ese contacto se establece siempre a través de un intermediario ineludible, que es el cura. Si el protestante comete un grave pecado, la culpa y el perdón se convertirán en una neurosis instalada en su nuca como la mordedura de la serpiente hasta la muerte; en cambio un católico puede matar, robar, violar y seguir llevando tan campante una vida de crápula, porque si en plena agonía un cura le absuelve, será recibido en reino de los cielos por un coro de ángeles como si no hubiera pasado nada. Por eso el cura católico es un auténtico momio, que hay que tener siempre a mano como una garantía de salvación. Si esta situación religiosa particular se traslada a la vida pública, la actitud frente a la corrupción política también es distinta según se trate de un país católico o luterano. El control del presupuesto del Estado es el origen de la democracia, adoptada como un sistema de derechos y al mismo tiempo de una mutua sospecha de la debilidad humana. La democracia es una máquina de sacar basura a la superficie mediante la libertad de expresión. No hay que escandalizarse. Sólo hay que felicitarse si las bombas de achique funcionan. El luterano es consciente de que el ser humano tiene la mano muy larga y tarde o temprano intentará meterla en la caja, de modo que hay que organizar el presupuesto de forma que sea extremadamente difícil robar. Cualquier político en el poder tiene siempre a dos adversarios enfrente vigilando el dinero público. Si te pillan, caerás fulminado, quedarás aniquilado para siempre y después allá te las entiendas con Dios. No sucede lo mismo en un país católico, donde el ciudadano tiene la íntima convicción, nacida de mil años de confesionario, de que cualquier tropelía puede ser perdonada con una mínima penitencia. Ahora mismo en la católica España campan por la vida pública, como muertos vivientes, unos políticos abrasados por la corrupción, que esperan ser absueltos por las urnas para volver al gobierno entre aplausos, como el cura católico que en plena agonía confiesa al creyente de cualquier crimen para que pueda entrar en el cielo con un jamón en la mano.

¿Imprudencia o prepotencia?

Marcelino PerellóMarcelino Perelló

27-Oct-2009
Que la electricidad es fundamental en la vida humana actual sólo se atreverían a negarlo un loco o David H. Thoreau. Es un concepto directamente ligado al de energía; y la electricidad es la manera más sencilla, eficaz y eficiente que hemos encontrado de transmitirla.

Ora sí que Calderón se aventó un señor trompo a l’uña. De esos con punta de clavo afilado. Entrarle al sindicato más antiguo y uno de los mayores de nuestro país no son habas. Sobre todo entrarle de la manera en que le entró.

Lo que Salinas hizo con La Quina y el sindicato de Pemex o con Jonguitud y el SNTE o lo que intentó Fox con los mineros y Napoleón Gómez Urrutia resulta un juego de niños, de niños un poco bobos comparado con el albur de Calderón. Aquí no se trató de darle en la madre a un dirigente sindical, ni siquiera a un sindicato, sino que se llevaron de corbata la empresa misma. Hasta el momento de escribir estas líneas no está claro cuál es la perspectiva de la hoy desaparecida empresa y de su sindicato. A mí me da la impresión, como a Joel Ortega, de que esto se parece demasiado a un combate de lucha libre. A un falso combate.

Dije la semana pasada, el miércoles, que el dinero es lo que estructura el mundo. Hoy maticémoslo. El dinero es sin duda la principal mercancía con puro valor de cambio, sin valor de uso alguno. Pero hay otras mercancías, esas sí, con valor de uso que también poseen una importancia formidable en el funcionamiento social: el carbón, el hierro, el uranio, el petróleo o la electricidad. Reconozcamos que todos ellos van a la zaga del último, la fuerza eléctrica. El único que podría hacerle competencia, en términos utilitarios y pecuniarios, sería el petróleo, pero resulta que gran parte del valor de los hidrocarburos se lo deben precisamente a la electricidad, en primer lugar debido a las plantas de generación termoeléctrica.

Que la electricidad es fundamental en la vida humana actual sólo se atreverían a negarlo un loco o David H. Thoreau. Es un concepto directamente ligado al de energía; y la electricidad es la manera más sencilla, eficaz y eficiente que hemos encontrado de transmitir energía. No porque sí en las guerras contemporáneas los objetivos prioritarios del enemigo son las plantas de producción y distribución del fluido eléctrico. Hoy, un país sin electricidad es un país silvestre o un país muerto.

Por los mismos motivos, a la electricidad la consideran absolutamente estratégica todos los gobiernos del mundo, y mantienen sobre ella un férreo control. Control que puede ir de la propiedad estatal directa a mecanismos muy estrictos de supervisión y vigilancia.

Si se fija usted tantito, verá que todo funciona con electricidad. Desde el foco del taquero al generador del autobús. No porque sí a la electricidad, no sólo en México, acostumbramos llamarla “la luz”.

Dos preguntas dos: ¿Por qué decide Calderón extinguir Luz y Fuerza el Centro? y ¿Por qué se dejan los trabajadores electricistas, con su gran tradición de lucha, madrugar de manera tan ingenua? LFC hace muchos años que no generaba electricidad, excepto en Necaxa, la suiza hidalguense, pero no estoy seguro. Sus labores eran únicamente de distribución y mantenimiento. La desaparición de la empresa y del sindicato se produce de manera sorprendentemente tersa, al menos hasta la fecha, y si quiere usted hacerme caso, así seguirá.

Pero aquí hay gato encerrado. Un cochupo. Un cochupo a tres: entre Esparza, Muñoz y Lozano. Sobre los objetivos de Calderón no cabe la menor duda. Se trata de defenestrar los restos del sindicalismo mexicano. Tarea emprendida desde el sexenio de Zedillo. Hasta ahora no les había sido tarea fácil. Hoy parece que sí.

Que hay corrupción en los sindicatos ni el loco de hace rato ni Thoreau se atreverían a negarlo. ¿Dónde no? En las empresas grandes y chiquitas, estatales y privadas. Hasta en los estanquillos, vaya. Pero un sindicato es un sindicato y, una vez desaparecido, a ver quién es el guapo que lo resucita. Pregúntele a los franceses.

La desaparición de las organizaciones obreras es una consigna mundial, proveniente de los gamemasters. Son obstáculos harto estorbosos en el proceso de control y de globalización.

Por esos mismos motivos fueron derrocados Slovodan Milocevic y Saddam Hussein, porque representaban una especie de “sindicatos nacionales”. Algo así como el PRI en México. Nuestro país ha resistido mejor, pero la ofensiva no cesa. Aquí hubo un cochupo. La baza de Salinas para enfrentarse al sindicalismo fue el propio aparato corporativo nacional- sindicalista-priista. Las bazas de Calderón en este juego bajo la mesa sólo pueden ser dos: el Ejército y el capital internacional. No es imprudencia, créame. Es mera prepotencia. Y contando.

www.exonline.com

Google y el cerebro

google-brain

Conocer el funcionamiento del buscador de internet más popular del mundo ha sido el objeto de deseo de muchos en su afán por abrirse paso en el mercado online. Google se niega a revelar todos sus secretos sobre los criterios que utiliza para poner unas páginas u otras en lo alto de sus listas, pero sí que hay publicadas algunas ideas generales sobre el tema.

En cada búsqueda que realizamos, Google utiliza una fórmula llamada PageRank. A grandes rasgos, esta fórmula da importancia a una página determinada en función de cuántas páginas tienen vínculos hacia ella, y cómo de importantes son esas páginas. Esas páginas a su vez son importantes siguiendo el mismo criterio, y así sucesivamente. De esta forma, la importancia de una página se comunica a las páginas a las que ésta da acceso.

Pues el caso es que un grupo de psicólogos de Berkeley han hecho una investigación que indica que nuestro cerebro se comporta de un modo parecido al PageRank de Google, cuando se le pide a una persona hacer una tarea sencilla del tipo “Dime todas las palabras que se te ocurran que empiezen por la letra A”.

El procedimiento para comprobarlo fue el siguiente: Eligieron 5000 palabras y las catalogaron por orden de importancia según la PageRank. Pero claro, PageRank se basa en vínculos como ya hemos explicado antes. En cambio ellos lo que hicieron fue vincular las palabras, como en el juego de las palabras encadenadas al que jugábamos de niños. Es decir, una palabra está encadenada a otra si se te ocurre alguna relación entre ellas. Una vez que tenemos todas las palabras relacionadas con las demás en la medida de lo posible, podemos aplicar la fórmula y hacer un ranking de palabras. Naturalmente nuestro cerebro funcionaría como Google siempre que cuando nos pidan que digamos palabras que empiecen por “A”, de algún modo repliquemos ese ranking. Y así fue: los sujetos puestos a prueba dijeron las palabras de más importancia antes que las demás.

La primera explicación que se puede dar es que las conexiones neuronales presentan un tipo de red semejante al que ofrece Internet. Las neuronas que son objeto de muchas conexiones por parte de otras neuronas se convierten a su vez en importantes transmisores, del mismo modo que las webs a las que se llega por muchos sitios, acaban vinculando a muchos más.

“Nuestra aproximación al problema indica que es posible obtener nuevos modelos de la memoria humana mediante el estudio de sistemas de extracción de información exitosos, tales como los motores de búsqueda de Internet”, afirmaba Thomas Griffiths, responsable del proyecto. En la misma línea, se hace la propuesta de hacer el estudio a la inversa: en lugar de usar los buscadores de Internet para entender el cerebro, podríamos usar lo que sabemos del cerebro para mejorar los motores de búsqueda. Me imagino que el colmo del refinamiento de una cosa así será cuando tengas algo en la punta de la lengua, y sea el ordenador el que te lo diga.

http://lasemana-ciencia.blogspot.com/

Nichos de mercado

millas Los japoneses, que están en todo, han inventando un himen falso dirigido al mercado musulmán, donde la mujer tiene
la obligación de llegar virgen al matrimonio. Se trata de un artefacto que introducido en la vagina 20 minutos antes del coito provoca primero una pequeña resistencia al empuje del pene y luego una hemorragia de ficción enormemente verosímil. Quizá este artefacto sutil se vea pronto en los mercadillos, junto a los relojes falsos de marca y a los bolsos falsos de Vuitton y a los DVD falsos de Manolo Escobar. El mercado de lo falso, incluido el nuevo himen japonés, crece a un ritmo exponencial (qué rayos querrá decir exponencial). El otro día, en Barcelona, pasé por una calle repleta, de arriba abajo, de vendedores de productos falsos. Como llegara un coche patrulla y los piratas no se movieran, deduje que se trataba de una policía de ficción. Lo falso ha adquirido tal tamaño que se puede vivir perfectamente en su universo. Funciona igual, pero es más barato.

Extraido de interviu

Estado metiche

marias

La intromisión que no para

JAVIER MARÍAS

Parece que en los actuales tiempos no existe Gobierno, casi ni Estado, sin tendencias totalitarias. Da lo mismo que sea de derechas, centro o izquierdas, que tenga mayoría absoluta o pelada, que sea americano, europeo, africano o asiático, que haya alcanzado el poder en las urnas o mediante un golpe. La idea antigua de que sólo las dictaduras eran totalitarias resulta ingenua, porque el totalitarismo consiste, sobre todo, en la intromisión de los Gobiernos en todas las esferas de la sociedad, en el afán de regularlo, controlarlo e intervenir en todo, de condicionar la vida de los ciudadanos e influir en ella, en no dejarles apenas márgenes de libertad y decirles cómo han de comportarse y organizarse, no sólo en lo público y común, sino asimismo en lo personal y privado. Y de la misma manera que se va perdiendo la creencia de que las diferencias entre particulares puedan dirimirse sin recurrir a un juez, y así los países se llenan de denuncias y pleitos, también se está perdiendo una noción importantísima para las sociedades libres, a saber: que no todo tiene que estar regulado y supervisado por instancias superiores; que el Estado no tiene derecho a opinar de todo y menos aún a dictar normas para cualquier actividad, iniciativa o costumbre. Y al perderse esa noción se le cede todo el campo al Gobierno de turno (lo que todo Gobierno desea), con la consiguiente renuncia de los individuos a sus criterios, su participación y su autonomía. Un suicidio.

En estas fechas ha entrado en vigor la –esta sí– dictatorial ley antitabaco, con la Ministra Salgado permitiéndose tratar a los ciudadanos como a menores de edad, al decir a los fumadores, entre otras cosas abusivas, que acabarán agradeciéndole que les prohíba fumar en tantos sitios. Con declaraciones así, esa señora se está metiendo simplemente donde no la llaman. A continuación, el Parlamento de Cataluña crea un Consejo Audiovisual político (lo es, si lo elige la propia Cámara catalana), con atribuciones para sancionar y multar a emisoras de televisión y radio, y aun para cerrarlas temporalmente y conceder o negar nuevas licencias. Y acto seguido se anuncia que también el Gobierno central tendrá su nefasto equivalente, un Consejo Estatal de los Medios Audiovisuales, que considerará “faltas muy graves” cosas tan imprecisas y vagas –es decir, tan aplicables a todo, según los intereses– como la “vulneración del pluralismo” o, aún más ridículo si cabe, la de “los principios de objetividad y veracidad” de las informaciones. Como si toda información pudiera o debiera ser objetiva y la veracidad no fuera por fuerza, casi siempre, debatible y subjetiva. Por mencionar un solo ejemplo reciente, yo no creo que deba darse “objetivamente” la noticia de que tres señoritingos barceloneses han quemado viva a una indigente por capricho, sino que han de hacerse bien explícitos el desprecio y la condena de una acción tan repugnante. He leído ya más de un artículo en contra de estos Consejos, a los que se calificaba de “peligrosos”. Para mi gusto, se quedaban cortos: no es que sean peligrosos por lo que puedan hacer en el futuro y cómo puedan ser manejados. Es que son, en sí y por principio, directamente intolerables.

Pero la tendencia totalitaria no se detiene aquí, porque no se detiene nunca por sí sola, y ahora veo atónito que, con pretextos varios, el Gobierno y el Congreso (como en lo del fumar, con el insólito acuerdo de todos los partidos) pretenden modificar los horarios de la población española, esto es, sus hábitos y su utilización del tiempo. He visto en la pantalla a un tal Ignacio Buqueras, Presidente de la Comisión Nacional de Horarios, hecho un energúmeno y permitiéndose regañarnos por las horas en que almorzamos, cenamos, vemos la televisión o nos acostamos. Pero, ¿esto qué es?, me pregunté al contemplar al impertinente, y luego he tenido la inquietante sensación de ser de los pocos que se lo han preguntado, tan lamentablemente extendida está ya esa creencia de que los gobernantes pueden entrometerse en todo. Ese señor Buqueras es, además, un auténtico simple, por decirlo suave: al defender su propuesta de adelantar los horarios españoles de todo, ha declarado que “Así tendríamos mejor calidad de vida y los ciudadanos dejarían de estar tensos y angustiados”. No me diga. Según Buqueras, los españoles sólo están tensos y angustiados por hacer una larga pausa para el almuerzo e irse tarde a la cama. Y el Gobierno permite que semejante razonador lo represente en algo, tenga un cargo y cobre del erario. ¿No hay más motivos de tensión y angustia? ¿Y cómo sabe Buqueras si la gente no estaría aún peor con sus horarios? El atrevimiento y la simplonería de los llamados “expertos” –en casi cualquier asunto– resultan deprimentes y a menudo insultantes. Si el Gobierno no quiere ser totalitario, haría bien en no meterse donde no lo llaman, en no opinar más de lo justo, en no entrometerse en nuestras vidas y costumbres, en administrar lo que le prestamos y en dejarnos en paz con sus vigilancias, imposiciones y manipulaciones. No se olvide que durante cuarenta años, no muy lejanos, ya fuimos tratados por los poderes como menores de edad y como vasallos. Ya basta.

El oro


EL RUIDO DE LA CALLE| RAUL DEL POZO

delpozo

  • 23.10.2009

El oro, según los incas, era el símbolo de la superioridad de la voluntad celeste; Pizarro hizo lingotes con la superstición y cortó el pescuezo a los sacerdotes. Es lo que Carlos Marx describe con brillante greguería: España de las cascadas de oro y las luminarias de los autos de fe. Cuando, un poco antes, en Ávila hubo una conjura contra Enrique IV, los arzobispos, los condes y los marqueses rebeldes levantaron un cadalso, pusieron en él una silla y una estatua con la forma del rey; para destronarlo, le arrancaron la corona y el cetro de oro y pronunciaron a coro la siguiente frase: «A tierra, puto».

El oro es el símbolo real; si se lo quitan, el rey se convierte en un puto villano. A las reinas de la Antigüedad las adornaban de oro y plata y les hacían estar a régimen comiendo flor de harina y aceite.

El oro es sagrado y real, por eso vuelve su sed a California y a la Puerta del Sol. A California la gente regresa como cuando salían pepitas entre la harina de los molinos del río; compran harneros para cernir y encontrar migas doradas, tan deslumbrantes como los tigres de Bengala.

El oro sube, sube y sube: ya está a 1.004 dólares la onza. Entre la ruina y la codicia, es un valor seguro. «Compro tu oro», dicen hombres-anuncio. Nadie se fía de los banqueros membrillos que tuvimos que rescatar ni tampoco del FMI, que pide más obreros a la calle para acabar con el paro. Nos vendían viviendas que al final ellos se quedaron como los prestamistas. En el mundo del juego la peor palabra es presta, también llamado chupasangre o sanguijuela. Esperemos que el Gobierno impida que las nuevas casas de empeño, que han surgido de la crisis, abusen de la gente.

A pesar de que lo había destituido como moneda patrón, el instinto vuelve al oro; no quiere que pase lo de siempre, que naufraguemos en el piélago de vellón. Le gente teme que una mañana nos encontremos burlados con el banco convertido en juzgado.

Madrid sabe muy bien lo que es la ruina porque no hubo perro muerto o feto que no hallase posada en los pasteles. Sin embargo, en la última hambruna no se ven los pálidos de la galiposa, ni tampoco aquellos vagabundos que hacían cola al otro lado del mar en Las uvas de la ira.

La crisis no se refleja en la calle. No se notaría la insolvencia si no hubieran vuelto las casas de empeño para hacerse con las cuberterías de plata y los dijes de oro de la abuela. La gente se empeña, no como antes para comprar perico, sino para pagar la luz y los libros de la escuela.

Aliona Ivanova, la usurera de Crimen y castigo, ha puesto un portal de perista en Preciados.

Filosofia y T.V.

drhouse

Un colectivo de ensayistas italianos repasa la ética de la serie // Las series de televisión nutren de ideas al pensamiento

El doctor House, inspiración de filósofos

Los referentes morales han cambiado: la televisión es ahora el nuevo escenario donde se plantean las controversias morales. Eso pretende demostrar un libro que acaba de publicarse en Italia, cuyo título es revelador: La filosofia del Dr. House. Etica, lógica y epistemología de un héroe televisivo.

La mirada del infalible Gregory House revela las inquietudes del ser humano.

Escrito por el colectivo Blitris, el libro trata de hacer filosofía partiendo de una teleserie. Este intento se plantea como un modo original de acercar la materia al público, especialmente a los estudiantes, a través de una serie como House, tan popular y que cuenta con seguidores en todos los estratos de la sociedad.

La filosofía de los ‘housismos’

El volumen, de 208 páginas, sigue al doctor Gregory House y las dudas que se le plantean en cada episodio de la serie, que en España emite Cuatro.

Los autores analizan el carácter del galeno ilustrando las grandes preguntas de la filosofía con las respuestas que da House. En cuatro capítulos, prestan especial atención a sus actos y sus palabras, que los ensayistas llaman housismos.

La evolución del género televisivo proporciona una riqueza de tramas y situaciones muy útiles para desglosar los retos de la sociedad moderna para sociólogos y pensadores.

Por ejemplo, en El liderazgo de Tony Soprano (escrito por Antony Schneider) se muestran en forma de libro de autoayuda los desafíos laborales del televisivo mafioso de Los Sopranos. Partiendo de las respuestas que Tony da a los retos que se le presentan, el libro propone para los empresarios modelos de solución para complicadas circunstancias profesionales.

Aristotélico Homer

Los Simpsons es otra de las exitosas series que han sido analizadas desde la perspectiva filosófica. Los Simpsons y la filosofía (escrito por sociólogos y ensayistas) compara el anarquismo iconoclasta del pequeño Bart con el nihilismo de Nietzsche, busca una explicación al modo de vida de Homer a través de la noción aristotélica de virtud y responde al silencio existencial de Maggie usando las enseñanzas del chino Lao Tse.

La familia inventada por Matt Groening ha generado mucha literatura en esta clave. Los Simpson. El vientre omnívoro de la televisión posmoderna, El Evangelio según los Simpson: La vida espiritual de la familia más animada y Filosofía animada y religión son algunos ejemplos que ilustran que los lazos entre televisión y pensamiento no son ninguna casualidad.

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