El surrealista que capturó la realidad

Recordamos la vida del director español, nacionalizado mexicano, Luis Buñuel, a 119 años de su nacimiento.

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Luis Buñuel era una de esas personas que no pertenecían a ningún lugar. No era de España, el lugar que lo vio nacer el 22 de febrero de 1900; no era de México, la tierra que lo recogió tras la Guerra Civil Española; ni tampoco era de Francia, lugar al que le dedicó algunas de sus películas más conocidas.

De hecho, el cineasta ateo parecía no pertenecer a esta realidad. Lo cuál hace aún más interesante su filmografía, dedicada a capturar los fragmentos más insensatos de la conducta humana y la realidad más compleja de nuestras sociedades.

Nacido en Calanda, un pequeño municipio provinciano de Aragón, Luis Buñuel Portolés fue el primer hijo de un empresario que se había beneficiado por la venta de armas en masa desatada por la guerra de Cuba. Creció rodeado de franceses y bajo educación jesuita, donde era conocido como un alumno destacado.

Según sus propias memorias, Buñuel fue al cine por primera vez a los ocho años. En sus recuerdos ubicaba escenas de películas cómicas protagonizadas por André Deed y del cortometraje Viaje a la Luna de Georges Mélies. Ese fue uno de los primeros grandes refugios de Buñuel; el otro fue el teatro, gracias al palco que tenía su familia en el Teatro Principal.

Además leía muchos de los títulos contenidos en la biblioteca de su padre, desde El origen de las especies de Darwin hasta textos de Diderot, Benito Pérez Galdós y Voltaire. Tocaba el violín y se metía en problemas con los jesuitas, quienes lo expulsaron de la escuela en 1915.

Dos años después, Buñuel se trasladó a Madrid para estudiar la universidad. Su primera opción, movido por los intereses de su padre, era estudiar Ingeniería Agrónoma. Sin embargo, las actividades del cine-club de la Residencia de Estudiantes donde se alojaba lo llevaron a conocer a personas que marcarían su vida, tales como Federico García Lorca, Salvador Dalí yPepín Bello.

Luis Buñuel

Luis Buñuel / Fotografía: Museo Reina Sofía

Luis Buñuel tuvo muchas aficiones, desde la etimología, la historia, el teatro, el dadaísmo y la poesía. Ese último aspecto sirvió como la entrada de Buñuel a la escritura, primeramente en el género poético y después en la narrativa dramática.

En 1924, Buñuel abandonó la capital española y se traslado a París donde afinaría su gusto por el cine, viendo incluso tres películas al día. Dos años después, debutó en la dirección teatral con la obra El retablo de Maese Pedro, de Manuel de Falla. Retomaría esa experiencia años más tarde en la obra Hamlet, estrenada en 1927 en la Ciudad de las Luces.

Ese mismo año, Buñuel descubrió, durante una proyección, la película Las tres luces, de Fritz Lang. Lo que encontró en la cinta de Lang hizo que el español de 27 años se interesara aún más el séptimo arte. Poco después se estrenó como crítico de cine para la publicación francesa Cahiers d’Art y la española La Gaceta Literaria. Además, trabajó bajo las órdenes del director Jean Epstein y actuó en películas de Jacques Feyder y Henri Étiévant.

En 1929, un año después de que un guion que había escrito sobre la vida de Francisco de Goya fuera rechazado por falta de presupuesto, Buñuel comenzó a colaborar con Salvador Dalí en la realización de un cortometraje que abordaría el surrealismo al ritmo de Wagner, Beethoven y tangos argentinos. El resultado fue El perro andaluz (Un Chien Andalou), de 29 minutos; el resto es historia.

Buñuel fue aceptado por completo dentro del círculo de artistas europeos surrealistas, y estableció vínculos con Breton, Max Ernst y Magritte. También con Dalí, con el que trabajó nuevamente a finales de 1929 en La edad de oro (L’age d’or), un mediometraje que reunía a sus colegas surrealistas con pequeñas historias que criticaban a la iglesia, la ley y la monarquía. La película fue proyectada en 1930. Durante su proyección en un cine de París, un grupo de extremistas de derecha atacaron el lugar, lo que motivó a que el filme se mantuviera prohibido hasta principios de la década de los ochenta.

El Primer Buñuel

Después de convertirse en un cineasta prohibido en Francia, Buñuel viajó a Estados Unidos por invitación de la Metro Goldwyn Mayer (MGM), quienes lo contrataron para relacionarse con los sistemas de producción estadounidense.  A su regreso a España, el cineasta filmó Las hurdes: tierra sin pan (1932), un documental de 27 minutos en el que abordaba el poco desarrollo que vivía la zona de Las Hurdes, una región montañosa de Extramadura, en la que el principal ingreso era el subsidio gubernamental que los pobladores recibían por admitir niños huérfanos.

Luis Buñuel Las Hurdes

Las hurdes: tierra sin pan (1932) de Luis Buñuel

El trabajo fue censurado por la Segunda República al considerarla denigrante contra el país. A la llegada de Franco al poder, Buñuel consiguió trabajo en el Ministerio de Asuntos Exteriores de la República, para la que escribió el documental España leal en armas y supervisó el pabellón español de la Exposición Internacional de París. Poco después trabajó por encargo con el MoMA y la Warner Brothers, allí como jefe de doblaje de versiones españolas para América Latina.

Buñuel en México

Buñuel fue invitado a trabajar en nuestro país para dirigir la película Gran Casino, protagonizada por Libertad Lamarque y Jorge Negrete. La película, que hablaba sobre dos prófugos que se veían involucrados en en la desaparición de un petrolero argentino, fue un fracaso en México y desmotivó al cineasta para seguir dirigiendo.

Tras dos años de retiro, en los que el cineasta dice haber dependido por completo del dinero que le enviaba su madre desde España, Buñuel regresó a la silla del director con la comedia El gran calavera, protagonizada por Fernando Soler. La película fue un éxito que devolvió las ganas de trabajar en el cine a Buñuel, quien acababa de recibir la ciudadanía mexicana. Con las oportunidades a sus pies, Buñuel se encontró con el productor Oscar Dacingers, quien le propuso hacer dos películas, una podría ser sobre las aventuras de un joven vendedor de billetes de lotería y otra podría ser sobre un grupo de jóvenes en pobreza extrema en México. Buñuel se inclinó por el segundo.

En 1950, el español estrenó Los olvidados, un drama social que sigue las desventuras de un adolescente pobre, después de que asesina a otro joven. La película fue rápidamente criticada por atreverse a mostrar la realidad de México, acostumbrado a solo ver retratado en la pantalla la maravilla del ficticio mundo de oropel. Los olvidados ganó el premio a Mejor Director en el Festival de Cine de Cannes y recibió 11 premios Ariel, incluyendo Mejor Película.

Después de la cinta, aplaudida por su valentía y brutalidad, Buñuel se acomodó al cine mexicano. Filmó Subida al cielo (1951), con Lilia Prado; La hija del engaño (1951), con Fernando Soler; El bruto (1952), con Pedro Armendáriz; Una mujer sin amor (1952), con Rosario Granados; Abismos de pasión (1953), con Jorge Mistral; Él (1953), con Arturo de Córdova; La ilusión viaja en tranvía (1954), con Lilia Prado; Las aventuras de Robinson Crusoe (1954), adaptación de uno de sus textos favoritos; El río y la muerte(1955), con Columba Domínguez; y Ensayo de un crimen (1955), con Ernesto Alonso.

De aquí, de allá y de casa

Después de Ensayo de un crimen, Buñuel siguió trabajando activamente en el cine mexicano con un par de coproducciones francesas, incluyendo Así es la aurora (Cela s’apelle l’aurore), de 1956; La muerte de este jardín (Le Mort en ce jardin), de 1956; y Los ambiciosos (La Fievre monte a El Pao), de 1957, esta última protagonizada por María Félix.

Los ambiciosos Luis Buñuel

Los Ambiciosos (1957) de Luis Buñuel

Su gran regreso a México se daría en 1959 con el drama Nazarín, basada en la novela homónima escrita por Benito Pérez Galdós. En la cinta, Francisco Rabal interpretaba a Nazarín, un cura que se ve obligado a abandonar su mesón después de proteger a una prostituta. Durante los días siguientes, su fe y concepto de caridad serán puestas a pruebas por una serie de conflictos humanos y sociales. La película se exhibió en Cannes y recibió el Premio Internacional de la Selección Oficial.

Su última estadía en nuestro país terminaría con tres grandes películas: Viridiana, de 1961, sobre el encuentro entre un viejo español y su sobrina (Silvia Pinal), una novicia que guarda un gran parecido con su esposa; El ángel exterminador, de 1962, sobre la locura desatada por un grupo de nobles que descubren que no pueden salir del lugar donde se habían reunido para cenar y compartir sus puntos de vista sobre la sociedad; y Simón del desierto, de 1965, una comedia experimental en la que Simón (Claudio Brook), un estilita penitente, es provocado por el diablo para caer en tentación.

De regreso en Francia

Dos años después, Buñuel regresó a Francia para filmar, junto a Catherine Deneuve, Bella de día (Belle du jour), en la que la actriz francesa interpretaba a una mujer casada que se interna en el mundo de la prostitución. La película fue altamente aclamada en su país y convirtió a Buñuel en un emblema del nuevo cine francés.

La vía láctea de Luis Buñuel

La vía láctea (1969) de Luis Buñuel

A Bella de día le siguieron La vía láctea (La Voie Lactée), de 1969; Tristana, de 1970 y El discreto encanto de la burguesía (Le charme discret de la bourgueoisie), de 1972, la que muchos consideran su última gran obra.

Durante sus últimos años de vida, Buñuel repartió su trabajo entre Francia y España, trabajando con Michael Piccoli en El fantasma de la libertad (Le fantome de la liberté), de 1974; Liv Ullmann en Leonor, de 1975; y Ese oscuro objeto del deseo (Cet Obscur Objet du Désir), de 1977.

El 29 de julio de 1983, Luis Buñuel falleció en la Ciudad de México, a causa de una insuficiencia cardíaca provocada por un cáncer. Sus últimas palabras fueron tan extrañas como su cine pero tan honestas como al mundo que retrató a través de una visión más que surreal. “Ahora sí que muero”, dijo a su esposa. Así se fue un grande del cine a buscar el lugar al que pertenecía.

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Esta cuenta de Instagram apaga los efectos especiales de las películas

Movie Effects’ muestra escenas con y sin efectos por ordenador. Se ve mucho croma

A Ashwani Gautam le encantan las películas de Harry Potter. “Cuando era pequeño creía que el castillo de Hogwarts existía de verdad”, dice a Verne por correo electrónico. Ahora, con 23 años, se dedica a destripar los secretos de esas películas, entre muchas otras.

Gautam es la persona detrás de la cuenta de Instagram Movie Effects (Efectos de película), en la que cada post es una comparación entre una escena y cómo se vería sin efectos especiales. “Me gusta ver cuánto cambia un momento de una película con y sin efectos especiales. Creo que te deja en shock“, dice este estudiante universitario, que vive en Lucknow (India).

Su cuenta de Instagram tiene más de 416.000 seguidores y ha publicado más de 500 post desde mayo de 2016. Las películas a las que más publicaciones dedica se caracterizan por usar muchos (muchísimos) efectos especiales: las de superhéroes. Los largometrajes de la saga Vengadores están entre los más repetidos.

¿Y de dónde salen los planos sin efectos especiales? “He visto muchísimos making of de películas. No todos los días, pero siempre que tengo tiempo lo intento. También veo documentales sobres las películas, explicaciones sobre efectos especiales, escenas eliminadas, tomas falsas…”.

Las películas que aparecen en la cuenta de Gautam son muy populares, en su gran mayoría estadounidenses. Además de cintas de superhéroes, también hay otros largometrajes que destacan por sus efectos especiales, como El Hobbit, o series como Juego de Tronos.

El exceso de efectos comerciales es muy criticado por muchos aficionados al cine. En los últimos años, cada vez más películas optan por los llamados practical effects (efectos prácticos): son efectos especiales que no se basan en un croma, la superficie verde sobre la que se proyectan los efectos por ordenador, sino que consisten en construcciones físicas. Esta escena de la última película de Mary Poppins, en la que la protagonista desaparece por un tobogán, es un buen ejemplo. 

Video insertado

¿Sabes esa escena de la bañera en El regreso de Mary Poppins que asusmiste que era producto de efectos especiales? 😵😵😵

En la misma línea, la nueva saga de Star Wars está apostando por los practical effects, en la misma línea que las películas originales (de 1977 a 1983) y en contra de lo que se hizo en las precuelas (de 1999 a 2005). “Los efectos especiales son geniales, pero deben ser utilizados cuando sean necesarios. Si usas demasiados, destruyes la película”, opina Gautam. Hay otras cuentas de Instagram como la suya, también con cientos de miles de seguidores, como  vfx.guru (338.000) o movie.effects.vfx (310.000 seguidores)

A continuación puedes ver algunas de las publicaciones de Movie Effects.

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Virgilio

‘Mula’, de Clint Eastwood, pese a estar inspirada en el rechazo al latino de la sociedad estadounidense actual, no le gustará ni a Trump, porque cuenta la historia de un perdedor

Clint Eastwood, en una imagen de
Clint Eastwood, en una imagen de ‘The Mule’. WARNER BROS.

 

Hace tiempo que Clint Eastwood realiza excelentes películas, algunas son obras maestras indiscutibles. Vi Mula en un cine de Iowa City, en el Medio Oeste estadounidense. El cine estaba vacío. Estábamos solo dos personas: la poeta Ana Merino y yo. Podíamos comentar la película en voz alta. Los cines de Iowa son magníficos: la butaca se balancea, es de cuero, es enorme. Cuesta la entrada seis dólares, al ser jueves. Afuera había cuatro grados bajo cero. Vi a Clint en la pantalla y lo primero que dije fue “está guapísimo”. Y Merino dijo “es un viejito encantador”.

Mula cuenta una historia que hunde sus raíces en la desmoralización y empobrecimiento de la clase media americana. Eastwood siempre narra la historia de su país, eso es lo que más me gusta. Un hombre blanco octogenario, envejecido, empobrecido, con una familia disfuncional (cuya disfuncionalidad es obra suya) decide dar un paso hacia el abismo y se convierte en un narcotraficante bondadoso. Es un viejo seductor y cordial que de repente tiene que lidiar con gente sin conciencia, salida del infierno. Y esos seres malignos son mexicanos. Son los latinos.

Para que lo veamos con claridad hasta el propio Clint dice un par de palabras en español en la película. Los latinos tienen la piel ennegrecida y Eastwood blanca como la nieve. Yo estudié seis años de latín: tres en el bachillerato, tres en la universidad. Me quedé pensando en la palabra “latino” conforme íbamos viendo Mula. Pensé en Virgilio. En Horacio. En Cicerón. El derecho romano, que fundamentó la civilización occidental, se escribió en latín. ¿Los latinos abyectos y asesinos que salen en la última película de Eastwood tienen algo que ver con Virgilio? Es una buena pregunta, porque la lengua en la que escribió Virgilio se llama latín y ellos se llaman latinos. Tienen en su identidad la misma palabra.

El mulero blanco y octogenario se gasta el dinero que obtiene de los narcos latinos en la educación y en la boda de su anglosajona nieta. Eastwood cumplirá 89 años en mayo. En esta película, como en todas las suyas, el protagonista acaba siendo el propio Eastwood. Me parece que Mula, pese a estar inspirada en el rechazo al latino de la sociedad estadounidense actual, no le gustará ni a Donald Trump, porque cuenta la historia de un perdedor. A quien le hubiera gustado mucho el final es al mismísimo Virgilio. Porque el final de Mula es pura poesía bucólica, domina un regreso al mundo de las flores, de la vida sencilla, de la reconciliación humilde con la naturaleza.

Todo lo que inventaron Virgilio y Horacio, que eran latinos, inspira el final y la lección moral de Mula. Espero que alguien se lo cuente algún día a Eastwood, y que sea pronto. Nadie es eterno. Al salir del cine, estaba nevando en Iowa. Blanca era la nieve.

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Todo lo que sabemos de la adaptación de Dune de Denis Villeneuve

Todo lo que sabemos de la adaptación de Dune de Denis Villeneuve

El director detrás de la secuela de Blade Runner, vuelve a incursionar en el mundo de la ciencia ficción. Esta vez, el clásico de Frank Helbert vuelve a la pantalla grande.

El cineasta canadiense Denis Villeneuve, actualmente está en la pre-producción del filme basado en el texto de 1965. Su paso por este género, que atrae a cientos de personas por el mundo, ha sido bien recibido por el público y la crítica.

Es tras su nominación a Mejor director en los Oscar por Arrival y la secuela del clásico de los 80 Blade Runner, que en febrero de 2017 firmó para dirigir el clásico de ciencia ficción Dune (Debolsillo, 1965), escrito por Frank Helbert.

La historia del desértico planeta Arrakis, en la que diferentes seres luchan por un valiosa droga llamada “melange”, con el paso de las décadas se convirtió en un betseller indiscutido. Es tanto el legado del texto de Helbert, que diferentes directores han intentado adaptar a la pantalla grande -entre ellos David Lynch y Alejandro Jorodowsky- no logrando convencer a la crítica. Por lo tanto, la presión para Villeneuve no es menor.

Primeros pasos

El universo de Dune es extenso. La novela provocó diferentes secuelas, algo que a Legendary Studios, la productora que adquirió los derechos en 2016, le hizo pensar en la adaptación del relato a la pantalla chica, al igual que otros éxitos literarios como Game of Thrones A Series of Unfortunate Events.

Para quienes se han acercado a este mundo de ciencia ficción, saben que la trama es compleja e invita a la reflexión. Para David Lynch, que realizó su versión en 1984, tuvo un corte de cinco horas dada la dificultad para expresar este universo en poco tiempo. Fue Brian Helbert, el heredero del fallecido escritor en 1986, quien confirmó a través de Twitter que la trama de la novela será dividirá en dos películas.

Villeneuve, dirige y co-escribe el guión junto a Eric Roth y Jon Spaihts, el cual ya tiene la aprobación por parte de la familia del escritor.

El reparto

Denis Villeneuve está eligiendo con pinzas a los actores que serán parte de su ambicioso proyecto. El español Javier Bardem es el último confirmado para ser parte de la adaptación, según informó Variety hace un par de días.

Bardem se une al protagonista de la nueva era de Star WarsOscar Isaac, el ex-luchador Dave Bautista, y -aún sin confirmar- la joven actriz Zendaya. Este elenco también contará con Timothée Chalamet, quien tendrá el deber de actuar como Paul Atreides, personaje principal de esta ficción que guiará a los mortales por el mundo de Arrakis.

La versatilidad de quienes darán vida a la película, serán los encargados de cumplir con las pretensiones del director, quien en entrevistas anteriores afirmó que Dune es “un sueño desde hace mucho tiempo”.

Todo lo que sabemos de la adaptación de Dune de Denis Villeneuve
Bosquejos de la fallida adaptación de Alejandro Jodorowsky de Dune. 1970.

El rodaje

La fecha del regreso de esta trama al cine aún no ha sido confirmada, producto de la rigurosidad que conlleva mezclar una historia conocida junto a un reparto masivo. Además, el tiempo que implica rodar este filme, indica que habrán distintas locaciones.

Según Omega Underground , Villeneuve está planeando un viaje de regreso a los estudios de Orgio Film en Budapest, el mismo lugar donde filmó Blade Runner 2049 para la fotografía principal. Se prevé que Dune comenzará su rodaje a finales de febrero.

Todo lo que sabemos de la adaptación de Dune de Denis Villeneuve
Denis Villeneuve en el set de Blade Runner 2049.

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Las películas que debieron ser nominadas al Oscar

Un esfuerzo para reivindicar lo mejor del año en el cine comercial.

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Una de las mayores decepciones que nos ha otorgado esta temporada de premios –el periodo comprendido entre principios de noviembre y los Premios Oscar– es la facilidad con la que la industria hollywoodense se olvidó de reconocer a lo mejor del cine y, en su lugar, se inclinó por apuestas mucho más convenientes para sus fines sociales, políticos y, como era de esperarse, económicos.

Basta con ver a los nominados en la categoría principal de la 91º entrega de los Premios de la Academia para darnos cuenta de que, descaradamente, la calidad no es el principal interés de la ceremonia de premios más importante del cine estadounidense.

En un año donde, quizá, sólo cuatro filmes justificarían su selección en la terna de Mejor Película –Roma, la impresionante película de Alfonso CuarónLa favorita (The Favourite), una excéntrica comedia a cargo del director griego Yorgos Lanthimos; El infiltrado del KKKlan(Blackkklansman), el intento más centrado de Spike Lee por hacer una mordaz crítica a la América de Trump; y, con reservas, Nace una estrella (A Star is Born), la quinta adaptación del clásico musical ahora retomada por Bradley Cooper–, la Academia reservó cuatro espacios para cintas que los mostraban como un espacio atractivo para las grandes audiencias o como un frente para posicionar temas políticos que les dan buen nombre y facilitan los negocios.

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Black Panther – Fotografía: Marvel Entertainment

Estas son las películas que no debieron ser nominadas:

Pantera Negra (Black Panther)

Tenía todo a su favor para convertirse en una apuesta irresistible para la Academia: había sido un éxito en taquilla (más de 1,340 millones de dólares de recaudación alrededor del mundo), tenía un elenco dominado por una minoría y representaría el primer acercamiento de la Academia a un monstruo del entretenimiento como Marvel, compañía que en tan sólo 10 años ha conquistado a las audiencias

Bohemian Rhapsody: La historia de Freddie Mercury (Bohemian Rhapsody)

Una película que, si no fuera por los emocionantes veinte minutos finales, sería fácilmente considerada una biopic superficial (¡Y terriblemente editada!).

Green Book: Una amistad sin fronteras (Green Book)

Una bienintencionada cinta que ha logrado sobrevivir a la temporada en medio de quejas por parte de la familia y amigos del personaje al que retratan, los tuits racistas de uno de sus escritores y una reciente controversia que involucra a su director, cuyas acciones fueron retomadas por el colectivo Time’s Up como un caso más de acoso laboral en Hollywood.

El Vicepresidente: Más allá del poder (Vice)

Ofrece la irresistible oportunidad de burlarse de uno de los personajes más importantes del republicanismo de antaño: Dick Cheney. Ante el clima que se vive en Washington, la industria del cine toma una postura liberal que, al igual que el mismo Trump y sus partidarios, juega con la verdad para lograr un fin.

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¿Podrás perdonarme? – Fotografía: 20th Century Fox México

Sin embargo, eso no significa que este año haya sido un mal año para el cine. De hecho, las nominaciones técnicas y actorales lograron rescatar algunas cintas que son muchísimo mejores que las nominadas en la categoría principal. Por ejemplo, Guerra Fría (Zimna Wojna), nominada en tres categorías incluyendo Mejor Película Extranjera; ¿Podrás perdonarme?(Can you ever forgive me?), cuyos protagonistas Melissa McCarthy y Richard E. Grant fueron reconocidos en los rubros interpretativos y Si la colonia hablara (If Beale Street Could Talk), un conmovedor drama basado en un texto homónimo de James Baldwin tan bueno que resiste un título tan malo como el que se le puso en México.

También podemos incluir a la cinta antológica La balada de Buster Scruggs (The Balad of Buster Scruggs), de los hermanos Joel & Ethan Coen; el documental Free Solo; y el drama El primer hombre en la Luna(First Man), dirigido por Damien Chazelle.

Y para cerrar el recorrido hay que decir que un buen número de películas que fácilmente pudieron haberse colado entre las nominadas, quedaron fuera sin razón aparente. Estas son algunas de ellas

Corazón Borrado, (Boy Erased)

Después de sorprender a todos con su brillante ópera prima, el thriller El regalo (The Gift), Joel Edgerton regresa a la dirección con Corazón borrado (Boy Erased), un drama que puede entenderse primeramente como una denuncia a las peligrosas terapias de conversión que imperan en los Estados Unidos, pero que, en realidad, aborda un tema mucho más humano.

En el filme, inspirado en el libro de memorias Boy Erased, de Garrard Conley, Lucas Hedges interpreta a Jared, un joven de 19 años que, tras descubrir sus preferencias sexuales, decide asistir a sus padres, Nancy y Marshall Eamons (Nicole Kidman y Russell Crowe), este último ocupado en su trabajo como pastor. Presionado por el rechazo de sus padres, Jared se interna en un programa de conversión liderado por Victor Sykes (Edgerton), un hombre conservador que se vende como terapeuta.

Aunque Boy Erased sonaba como una de las fuertes competidoras rumbo al Oscar, sus posibilidades fueron cayendo lentamente ante el asombro de la prensa especializada. Si bien el filme toca un tema complicado, la forma en que lo hace y la buena dirección de Edgerton, hacen que esta cinta sea más que una denuncia o un biopic sin propósito. Kidman puede presumir que se le robó la nominación como Mejor Actriz de Reparto.

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Corazón borrado – Fotografía: Cine Caníbal

El reverendo (First Reformed)

Aquí es preciso hacer una pequeña aclaración: El reverendo sí fue considerada por los Premios de la Academia en la categoría de Mejor Guión Original. De ganarlo, sería el primer premio Oscar para el director Paul Schrader, quien también escribió Aflicción (Affliction), Gigoló americano(American Gigolo) y Taxi Driver, el clásico de Martin Scorsese.

Sin embargo, es difícil no considerar que esta película, que aborda la historia de un pastor evangélico que comienza a tener problemas ideológicos después de conocer a una pareja de activistas medioambientales, merecía tener más reconocimiento.

Especialmente en el caso de Ethan Hawke, quien se lleva las palmas gracias a su actuación como un hombre dudoso y adolorido por una pérdida familiar. Conforme su personaje se va adoctrinando (o perdiendo la fe), Hawke adquiere una potencia que muchos de los nominados a Mejor Actor envidiarían.

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El reverendo – Fotografía: Universal Vídeo México

Eighth Grade

A sus 28 años, Bo Burnham lo ha sido casi todo. Heredero de una generación en la que la cantidad de trabajos que tienes está limitada sólo por el tiempo, Burnham ha incursionado en la música, la comedia y hasta los vídeos en YouTube, donde suma más de 52 millones de visitas. Sin embargo, el mejor talento que el joven estadounidense tiene es la escritura y prueba de ello es la película Eighth Grade, donde también funge como director.

La cinta, programada en el Festival de Cine de Sundance del año pasado, retrata el último año de colegio de Kayla, una niña de 13 años que ha tenido que lidiar con sus inseguridades, el inicio de la adolescencia y la ausencia de su madre.

Aunque su estructura es similar a otros coming-of-age del cine independiente estadounidense, esta película destaca por su serio acercamiento a las crisis de identidad de cualquier joven promedio. Con una brillante actuación, a cargo de la novata Elsie Fisher, como soporte, la película se sostiene gracias al guión que Burnham ideó durante sus años de adolescencia. Sin lugar a dudas el original argumento, especialmente un discurso que el padre de Kayla (interpretado por Josh Hamilton) tiene con su hija a la luz de una fogata, merecía ser nombrado entre los contendientes a Mejor Guión Original.

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Eight Grade – Fotografía: A24

Sin rastro

En sus primeras dos películas, la directora Debra Granik comprobó tener una habilidad extraordinaria para lidiar con los dramas familiares sometidos a situaciones extremas, y poder formar un equipo de actores tan funcional que incluso sirvió como trampolín para presentar a dos jóvenes actrices: Vera Farmiga (en Down to the Bone) y Jennifer Lawrence (en Winter’s Bone), quien incluso logró una nominación al Oscar como Mejor Actriz.

Muchos esperaban que esa suerte se repitiera con la intérprete Thomasin McKenzie, quien lleva (junto al veterano Ben Foster) el peso de Sin rastro(Leave no Trace), un thriller donde un padre y su hija de 13 años son obligados a integrarse a la vida ordinaria después de vivir aislados en un parque de Oregon.

La potencia con la que McKenzie encarna a una adolescente en complicaciones, así como la soberbia dirección de Granik valían ser reconocidas en los Oscar, tal como ya había sucedido en el National Board of Review, los Critics Choice Awards, los Independent Spirit Awards y los premios Gotham. Desafortunadamente, la campaña emprendida por las productoras Bron y Bleecker Street no tuvo influencia entre los votantes.

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Sin rastro – Fotografía: Sony Pictures Home Entertainment

El jinete

Al igual que Alfonso Cuarón en Roma, la cineasta china Chloé Zhao recurrió a un actor desconocido para llevar a la pantalla una historia que llevaba muchos años rondando en su cabeza. El elegido fue Brady Jandreau, quien se luce en pantalla mientras protagoniza el drama independiente El jinete(The Rider).

En la cinta, el novel actor interpreta a Brady, un talentoso entrenador de caballos que pierde la capacidad de montar después de sufrir un accidente. Desmotivado por su condición, Brady regresa a casa, intentando retomar las riendas de su vida.

Con su conmovedora historia, en la que logra hacer una sensible analogía entre su personaje principal y su caballo, Zhao triunfa. Si la Academia quería llenar cuotas y reconocer el trabajo de una brillante directora, aquí estaba una gran opción, superior a un par de las nominadas en la terna a Dirección.

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El jinete – Fotografía: Sony Pictures México
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Confirman película biográfica de David Bowie

Confirman película biográfica de David Bowie

La cinta tendrá como título Stardust y confirmó a su actor protagónico.

La vida del fallecido músico inglés será llevada a la pantalla grande.

Stardust mostrará a la estrella de rock en su primera visita a los Estados Unidos y la creación del icónico personaje Ziggy Stardust, según consignan medios especializados como VarietyThe Hollywood Reporter.

El actor que interpretará al fallecido artista, será el músico Johnny Flynn, quien con 35 años realizará su primer papel protagónico importante.

Flynn participó en Genius, serie autobiográfica en la que encarnó a un joven Albert Einstein, además de ser parte del elenco de una nueva versión de Les Miserables que será estrenada próximamente.

Confirman película biográfica de David Bowie
Getty Images: Photofest

Junto a Flynn estará la actriz de Los juegos del hambre Jena Malone, quien interpretará a la primera esposa del Duque Blanco, además del actor Marc Maron, quien asumirá el rol del publicista del artista.

El largometraje será trabajado por el guionista Christopher Bell, y será dirigido por el británico ganador del Emmy Gabriel Range, quienes comenzarán la producción en torno a David Robert Jones en junio de 2019.

 

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Regreso al futuro del 2015 (real)

POR @ALVY 

Este cortometraje que homenajea Regreso al futuro» se estrenó en 2015, que como es bien sabido es el año al que viajan los protagonistas de la película en Regreso al futuro II: 30 años después de la fecha del «presente» de la primera película de la saga. Haría falta una máquina del tiempo para volver a verlo «en pantalla grande» pero sucedió: y se vendieron todas las entradas para cinco pases. Después subió a YouTube donde permanece desde entonces – con el beneplácito de Zemeckis y Universal; de hecho el estreno fue en el Universal CityWalk de Hollywood.

Los 15 minutos de película están protagonizados por Tyler Dunivan, de indudable parecido a Michael J. Fox, y en la historia Marty McFly llega al 2015 real que todos hemos conocido, no al de la película. En la filmación se utilizaron muchas de las localizaciones originales, así como todos los tópicos y guiños imaginables a la saga. También hay unos cuantos cameosy por supuesto infinidad de referencias y chistes sobre las diferencias entre el 2015 real y el 2015 imaginado por los guionistas.

Teléfonos móviles, internet, Amazon, Starbucks, Obama, nada de plutonio, ni de Mr. Fusion… son solo algunas de las cosas que hemos tenido y tenemos y que ni imaginaron al escribir la historia. Regreso al futuro a 2015 es un cortometraje de producción humilde pero a la vez ambiciosa, con una historia divertida que además encaja con las originales y en la que –por supuesto– sale un DeLorean. ¿Qué más se puede pedir?

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Nota: Como fan número uno supuesto no puedo creerme que no viera este cortometraje en su día, pero Internet es muy grande y los homenajes a Regreso al futuro hace tres años fueron incontables así que… ¡me fustigo merecidamente!

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Universo: un documental de 1960 que inspiró a Kubrick para crear «2001: una odisea en el espacio»

POR @ALVY

Universe (1960) es un documental de Roman Kroitor y Colin que rodaron siendo parte de la segunda unidad de la National Film Board de Canadá. Ahora ha sido restaurado y está disponible en YouTube a buena calidad, con estupendo sonido y en el glorioso blanco y negro original. Algo un poco raro acostumbrados a las coloridas imágenes del espacio y los planetas de la NASA, pero es lo que había en aquella época. Es una especie de dramatización del trabajo de un astrónomo y su observación del universo; está preincipalmente dedicado a la Luna, Marte, Venus, Mercurio pero se adentra hasta las más lejanas galaxias.

Una de las peculiaridades de Universe es que el narrador es Douglas Rain, ni más ni menos que la voz del ordenador HAL 9000 en 2001: una odisea del espacio (1968) de Stanley Kubrick, de quien se dice que lo utilizó como fuente documental y como inspiración para la película. Rain ni siquiera aprece en los títulos de crédito, pero para quien haya visto la película en versión original la voz es inconfundible.

No hace falta más que ver la escena inicial y escuchar la música para sentirse de algún modo otra vez volviendo a ver 2001. El resto es bastante peculiar por las largas y parsimoniosas escenas que recorren las estrellas y planetas. Definitivamente un documento interesante para repasar; total, son menos de 30 minutos.

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El cine imita a la pintura: Dalí en ‘Mad Max’ y Hopper en ‘Psicosis’

El cineasta Vugar Efendi crea vídeos en los que compara cuadros con películas

 

Vugar Efendi, cineasta de 25 años nacido en Azerbaiyán, le cuesta estarse quieto. Ya ha vivido en países como Ucrania, Turquía, Reino Unido y España. También se le hace difícil centrarse en un solo campo creativo. Hace fotografías, rueda cortometrajes y documentales. Y crea ensayos sobre cine, pero, en vez de hacerlo en formato texto, edita vídeos mostrando sus ideas.

En estos vídeos compara la influencia que la pintura ha tenido en el cine y los comparte en redes sociales. Por ejemplo, recuerda que un cuadro Edward Hopper inspiró a Hitchcock para crear la casa de Psicosis (1960) o cómo Dalí se cuela en Mad Max: Furia en la carretera (2015). Una recopilación de sus trabajos se ha viralizado en Facebook en diciembre de 2018,  superando los 2,8 millones de reproducciones.

El cine imita a la pintura: Dalí en 'Mad Max' y Hopper en 'Psicosis'
El cine imita a la pintura: Dalí en 'Mad Max' y Hopper en 'Psicosis'

“Vivimos rodeados de arte, pero a menudo no nos damos ni cuenta”, dice a Vernepor teléfono. Efendi pasó varios años estudiando en España durante su adolescencia. Fue su relación con el país la que le ayudó a darse cuenta de que la pintura y el cine están todavía más cercanos de lo que creemos.

Visitar la casa-museo de Dalí en Cadaqués (Girona) le dio la idea de crear el primero de la serie de vídeos titulada Film meets Art (el cine se encuentra con el arte).

En concreto, fue la unión del artista catalán y de Luis Buñuel en el cortometrajeUn perro andaluz la que le dio una primera idea de lo que quería hacer. El director rodó la película, pero fue el pintor quien escribió el guion y le aportó el tono surrealista y onírico que aparece en sus cuadros.

“A diferencia de otras áreas de la cultura, como la música, la fotografía o el teatro, lo que consigue el cine es ser una combinación de todas ellas”, explica Efendi. Uno de sus vídeos cuenta cómo el cómic se convierte en cine en la película Watchmen (2009).

Aunque algunas de las referencias que incluye en ellos son obvias para el espectador medio, Efendi investiga durante semanas para rastrear casos menos conocidos y crear nuevos vídeos con los que construir su portafolio profesional. Ya ha editado otros dos vídeos con la misma temática que puedes ver al final de este artículo.

“Recibo muchas reacciones cada vez que publico un vídeo, pero prefiero no forzar el contenido, así que solo me pongo con otro si aparece un tema interesante del que pueda hablar. Además, cuantos más vídeos hago, más ambicioso y perfeccionista soy con los siguientes”, comenta.

Una de esas asociaciones es El nacimiento de Venus, de Sandro Botticelli, que Terry Gilliam reprodujo en la película Las aventuras del Baron Munchausen. “Antes, el Renacimiento era la corriente pictórica favorita de los directores. A partir de los años 90, las películas dejaron de hacer referencia al arte clásico”, dice el autor de estos videoensayos. Ahora trabaja como cineasta independiente y colabora con museos creando contenidos audiovisuales, asegura.

El cine imita a la pintura: Dalí en 'Mad Max' y Hopper en 'Psicosis'
El cine imita a la pintura: Dalí en 'Mad Max' y Hopper en 'Psicosis'
El cine imita a la pintura: Dalí en 'Mad Max' y Hopper en 'Psicosis'

Efendi también ha dedicado un vídeo a El Renacido, de Alejandro González Iñárritu, y no le importaría hacerlo con Roma de Cuarón, “una película que no imita a un cuadro en concreto, pero está llena de belleza pictórica”, dice.

En estos momentos ha cambiado los cuadros por la historia y crea vídeos con películas que reproducen grandes momentos del pasado. Aquí puedes ver otros de sus trabajos.

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Bandersnatch de ‘Black Mirror’ y los videojuegos: una relación de ida y vuelta

La importancia de la serie de Netflix no es tanto su novedad como el camino que podría estar señalando

Bandersnatch
Bandersnatch

Ha transcurrido un mes desde el estreno en Netflix de Bandersnatch, la última entrega de Black Mirror, que echaba mano de un formato interactivo para contar la historia. Durante este tiempo, se han sucedido reacciones de entusiasmo con otras que restaban mérito a su propuesta. Sin embargo, ha quedado la sensación de que puede dejar una impronta grande en los videojuegos del futuro.

¿Por qué calificamos Bandersnatch como videojuego?

Bandersnatch tiene un formato interactivo: desde el primer momento, la historia avanza en función de las decisiones que vayan tomando los espectadores, que es un formato muy presente en la industria de los videojuegos.

Las dos primeras decisiones que plantea Bandersnatch carecen de sentido dramático o narrativo. Son, a falta de otra palabra, un simpático tutorial que, a diferencia de lo que sucede en las películas interactivas como El Veredicto, podemos fallar (no tomando ninguna decisión, por ejemplo) desencadenando uno de los finales.

A partir de ese momento, Bandersnatch nos invita a tomar dos tipos de decisiones. Las primeras son decisiones narrativas, con las que el espectador se pone en la piel del protagonista y actúa, ya sea de la forma que le lleve a cumplir sus objetivos o de la manera más coherente dado su estado emocional.

Sería discutible la condición de videojuego de Bandersnatch si esto fuera todo lo que el capítulo nos ofrece. Pero luego están las otras decisiones, las recreativas. Una vez que el jugador se ha convertido en un ente presente en la historia, todas las decisiones pasan de tener un componente dramático a ser meramente lúdicas: elegimos acciones que nos divierten sólo para ver qué es lo que va a pasar.

Aunque uno de los grandes defectos de Bandersnatch sea no tener claro lo que quiere contar, ni si en realidad quiere narrar una historia, nos anima a volver una y otra vez a los puntos de divergencia para “ver qué pasa”, de manera que Bandersnatch no se disfruta solo tomando decisiones, sino interiorizando y explotando una mecánica. Literalmente, jugando.

Esto sucede también en otros videojuegos de imagen real como Her Story. En este título de 2015, el jugador solo tiene que escribir y mirar, pero el verdadero reto, más que la historia en sí, es ir descubriendo cómo se entrelazan las distintas piezas para crear una historia coherente.

Pero, ¿de verdad es algo nuevo?

Bandersnatch despertó muchísimas reacciones tras su estreno. Uno de sus defensores más célebres fue Álex de la Iglesia, que derrochó entusiasmo en redes sociales:

Bandersnatch de 'Black Mirror' y los videojuegos: una relación de ida y vuelta

De la Iglesia

@alexdelaIglesia

Mientras pobres diablos removemos patéticos el fondo de la olla narrativa intentando arrancar algo de sabor, veo BANDERSNATCH, lo último de BLACK MIRROR. Y ha ocurrido. La ficción ha terminado por IMPLOSIONAR. Dios bendiga la NUEVA ERA que nos espera.

Pero una de las mejores decisiones del equipo creativo de Bandersnatch ha sido ambientar la historia en los ochenta, no solo porque resulte simpático que una de las primeras incursiones de la plataforma dentro de la interactividad haga referencia a los inicios del videojuego, sino porque es realmente inteligente llevarnos a una época en la que teníamos mucho más claro qué era un videojuego y en qué consistía jugar.

A los académicos y a los estudiosos de los videojuegos actuales les cuesta mucho más definir el concepto. Hay muchas diferencias entre los actuales géneros: desde las novelas visuales, que reducen el componente interactivo a un mínimo en favor de la narrativa, a los juegos de ambientación en mundo abierto, que presumen de dar libertad total al jugador para que cree sus propias historias.

En cambio, Bandersnatch lo ha simplificado remitiendo a unos referentes fácilmente identificables, a cuando los videojuegos eran fundamentalmente una mezcla entre tecnología y entretenimiento que necesitaban del jugador para avanzar. Bandersnatch, desde esta perspectiva, no es tan novedoso como potencialmente revolucionario en la industria.

¿En qué momento llega Bandersnatch?

Hablar de revolucionario puede sonar atrevido, pero debemos tener en cuenta el contexto de su irrupción. Durante el pasado E3, la feria de videojuegos más importante del mundo, Microsoft había señalado que el futuro de la industria estaría en el streamingasegurando que ellos se convertirían en “el Netflix de los videojuegos”.

La idea tuvo éxito y, desde entonces, tanto otras compañías como la propia prensa hablábamos de la plataforma de vídeo bajo demanda cuando especulamos sobre cómo será la nueva (e inminente) generación de consolas. Lo que nadie veía venir es que Netflix también buscaba ser el Netflix de los videojuegos y ya lleva bastante ventaja. La compañía ha dicho a sus inversoresque no compiten contra HBO, que su auténtico rival es Fortnite y que están perdiendo la batalla.

Mientras los ejecutivos de varias compañías de videojuegos envidian a Netflix por la cantidad y variedad de sus usuarios, así como por que no tengan la necesidad de invertir en hardware, Netflix envidia el engagement del que disfrutan los editores de Fortnite y quiere que pasemos mucho tiempo conectados a su plataforma. Y Bandersnatch se sitúa precisamente en este contexto.

Aunque es posible que los próximos acercamientos de Netflix a la ficción interactiva, quizás por carecer del factor sorpresa, no tengan tanto éxito, sí es cierto que Bandersnatch ha abierto una puerta a lo que podrían ser los videojuegos del mañana. No tanto por la novedad, como por la forma de consumirlo: desde casa, por streaming y sin necesidad de inversión alguna, democratizando lo que supone jugar. No me cabe duda de que mientras nosotros discutimos si es o no un videojuego, otras compañías no le quitan ojo.

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