Algunos idiomas que nunca han sido descifrados podrían someterse a este sistema de traducción automática

Algunos idiomas que nunca han sido descifrados podrían someterse a este sistema de traducción automática

SERGIO PARRA

La nueva piedra Rosetta podría ser este nuevo sistema de traducción automática basada en una técnica de Inteligencia Artificial, el machine learning, pues ha logrado ya traducir lenguajes ya perdidos.

En solo unos años, el estudio de la lingüística ha sido revolucionado por la disponibilidad de enormes bases de datos anotadas y técnicas para que las máquinas aprendan de ellas. En consecuencia, la traducción automática de un idioma a otro se ha convertido en rutina. Y aunque no es perfecto, estos métodos han proporcionado una forma completamente nueva de pensar sobre el lenguaje.

Machine Learning

Jiaming Luo y Regina Barzilay del MIT y Yuan Cao del laboratorio de IA de Google en Mountain View, California, han desarrollado un sistema de aprendizaje automático (machine learning) capaz de descifrar idiomas perdidos. El enfoque que usaron fue muy diferente de las técnicas estándar de traducción automática.

En el enfoque estándar, el proceso se basa fundamentalmente en los grandes conjuntos de datos. Pero hace un par de años, un equipo alemán de investigadores demostró cómo un enfoque similar con bases de datos mucho más pequeñas podría ayudar a traducir idiomas mucho más raros que carecen de las grandes bases de datos de texto. El truco es encontrar una forma diferente de restringir el enfoque de la máquina que no se fundamente en la base de datos.

Una IA se lee un millón y medio de artículos científicos y encuentra cosas que los científicos no sabían ni que existían

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Ahora Luo y su equipoa han ido más allá para mostrar cómo la traducción automática puede descifrar los idiomas que se han perdido por completo. La restricción que usan tiene que ver con la forma en que se sabe que los idiomas evolucionan con el tiempo.

La idea es que cualquier idioma puede cambiar solo de ciertas maneras; por ejemplo, los símbolos en idiomas relacionados aparecen con distribuciones similares, las palabras relacionadas tienen el mismo orden de caracteres, etc. Con estas reglas que limitan el sistema, resulta mucho más fácil descifrar un idioma, siempre que se conozca el idioma progenitor.

Linear B

Luo y compañía pusieron a prueba la técnica con dos idiomas perdidos: lineal B (sado para escribir el griego micénico, aunque fue usado principalmente con fines administrativos, desde el 1600 hasta el 1110 a. C.) y ugarítico (una lengua semítica que se hablaba en Ugarit (Siria) a partir del 2000 a. C.). Los lingüistas saben que el lineal B codifica una versión temprana del griego antiguo y que el ugarítico, que fue descubierto en 1929, es una forma temprana de hebreo.

Dada esa información y las limitaciones impuestas por la evolución lingüística, el sistema puede traducir ambos idiomas con una precisión extraordinaria. Este es un trabajo impresionante que lleva la traducción automática a un nuevo nivel. Pero también plantea la interesante cuestión de otros idiomas perdidos, particularmente aquellos que nunca han sido descifrados.

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Qué es el mecanismo de Anticitera y por qué es el objeto más misterioso de la historia de la tecnología

El mecanismo de Anticitera
Image captionFrágil, intrigante y repleto de sorpresas: item 15.087 del Museo Arqueológico Nacional en Atenas.

De no haber sido por una tormenta en la rocosa isla griega de Anticitera hace poco más de un siglo, uno de los objetos más desconcertantes y complejos del mundo antiguo quizás no habría sido descubierto jamás.

Tras refugiarse en la isla, un equipo de buscadores de esponjas marinas decidieron ver si tenían suerte bajo esas aguas.

Se toparon en cambio con los restos de una galera romana que había naufragado en medio de otra tormenta hacía 2.000 años, cuando el Imperio romano empezó a conquistar las colonias griegas en el Mediterráneo.

En la arena del fondo del mar estaba el cúmulo más grande de tesoros griegos que se haya encontrado jamás.

Cara de una estatua griega en la arena
Image captionUn tesoro en el fondo del Mediterráneo.
Estatua griega
Image captionObras incomparables que habían sobrevivido el saqueo de los romanos y siglos en el agua del mar.

Entre las hermosas estatuas de cobre y mármol estaba el objeto más intrigante de la historia de la tecnología.

Es de bronce corroído, no más grande que una laptop moderna, hecha hace 2.000 años en la antigua Grecia.

Se le conoce como el mecanismo de Anticitera. Y resultó ser una máquina del futuro.

“Si no lo hubieran descubierto en 1900, nadie se habría imaginado, ni siquiera creído, que algo así existía… ¡es tan sofisticado!”, le dice a la BBC el matemático Tony Freeth.

Increíble

Detalle del mecanismo
Image captionAl principio, el artefacto no le decía nada a los científicos, pero luego notaron que tenía marcas e inscripciones.

¡Imagínate: alguien, en algún lugar de la antigua Grecia, hizo una computadora mecánica!“, exclama el físico griego Yanis Bitzakis quien, como Freeth, es parte del equipo internacional de investigación del asombroso artefacto.

“Es un mecanismo de una genialidad realmente sorprendente”, añade Freeth.

No están exagerando.

Tuvieron que pasar unos 1.500 años antes de que algo que se aproximara al mecanismo de Anticitera volviera a aparecer, en la forma de los primeros relojes mecánicos astronómicos, en Europa.

Sin embargo, éstas son las conclusiones; entender qué era el misterioso objeto tomó tiempo, conocimientos y esfuerzo.

Imposiblemente adelantado a su tiempo

Uno de los problemas era su anacronismo.

El primero en examinar en detalle los 82 fragmentos recuperados fue el físico inglés y padre de la cienciometría Derek J. de Solla Price.

Empezó en los años 50 y en 1971, junto con el físico nuclear griego Charalampos Karakalos, tomó imágenes con rayos X y rayos gamma de las piezas.

Descubrieron que había 27 ruedas de engranaje adentro, y que era tremendamente complejo.

diseño 27 ruedas de engranaje
Image captionLa primera sorpresa: adentro encontraron 27 ruedas de engranaje.

Los expertos habían logrado fechar con considerable precisión algunas de las otras piezas encontradas entre el año 70 a.C. y 50 a.C.

Pero un objeto tan extraordinario no podía datar de esa época. Quizás era mucho más moderno y sólo por casualidad había caído en el mismo sitio, pensaban varios.

127 y 235 dientes

Price adivinó que contar los dientes en cada rueda podía dar alguna pista sobre la función de la máquina.

Con imágenes bidimensionales, las ruedas se superponían, lo que dificultaba la tarea, pero logró establecer dos números: 127 y 235.

Esos dos números eran muy importantes en la Grecia antigua“, señala el astrónomo Mike Edmunds.

¿Sería posible que los estuvieran usando para seguir el movimiento de la Luna?

Antiguo griego examinando el cielo
Image captionLos números que empezaron a surgir coincidían con los conocimientos de los griegos de la época. Lo incomprensible es que provinieran de ese objeto misterioso.

La idea era revolucionaria y tan avanzada que Price dudó de la autenticidad del objeto.

“Si los científicos griegos antiguos podían producir estos sistemas de engranaje hace dos milenios, toda la historia de la tecnología de Occidente tendría que reescribirse“, resalta Freeth.

¿Lograron mecanizar sus conocimientos?

La Grecia de hace dos milenios es una de las culturas más creativas que hayan existido jamás, así que no estaba en tela de juicio cuán magnífico fue su desarrollo en todos los campos, incluso en astronomía, considerada entonces como una rama de las matemáticas.

Órbita de astros
Image captionLos antiguos griegos sabían mucho de los cuerpos celestiales, por complicadas que fueran sus órbitas.

Sabían cómo se movían los cuerpos celestiales en el espacio, podían calcular sus distancias y conocían la geometría de sus órbitas.

¿Habrían sido capaces de meter astronomía y matemáticas complejas en un artilugio y programarlo para que siguiera el movimiento de la Luna?

El número 235 que había encontrado Price era la clave del mecanismo para computar los ciclos de la Luna.

“Los griegos sabían que de una nueva Luna a la siguiente pasaban en promedio 29,5 días. Pero eso era problemático para su calendario de 12 meses en el año, porque 12 x 29,5 = 354 días, 11 días menos de lo necesario””, le explica a la BBC Alexander Jones, historiador de astronomía antigua.

El año natural, con las estaciones, y el año calendario perderían la sincronía“.

Cuentas días en año solar con meses lunares
Image captionLas cuentas no daban si sólo se tenía en cuenta un año solar, pero en un ciclo de 19 años…

No obstante, también sabían que 19 años solares son casi exactamente 235 meses lunares, un ciclo cuyo nombre es metónico.

“Eso significa que si tienes un ciclo de 19 años, a largo plazo tu calendario va a estar en perfecta sintonía con la estaciones”.

Como confirmándolo, en uno de los fragmentos del mecanismo de Anticitera encontraron el ciclo metónico.

Revoluciones

Gracias a los dientes de las ruedas de engranaje, el mecanismo empezó a revelar sus secretos.

Las fases de la Luna eran inmensamente útiles en esa época.

De acuerdo a ellas se determinaba cuándo sembrar, cuál era la estrategia en la batalla, qué día eran las fiestas religiosas, en qué momento pagar las deudas o si podían hacer viajes nocturnos.

El otro número, 127, le sirvió a Price para entender otra función relacionada con nuestro satélite natural: el aparato también mostraba las revoluciones de la Luna alrededor de la Tierra.

Tras 20 años de intensa investigación, Price concluyó que ya había resuelto el acertijo.

Sin embargo, quedaban piezas del rompecabezas por encajar.

Engranaje de cerca
Image captionCada diente de cada rueda suponía otra incógnita. Pero al menos habían dado con la clave.

El futuro 223

El siguiente paso requirió de tecnología hecha a la medida. Y un equipo internacional de expertos dedicado a investigar el mecanismo de Anticitera.

El equipo logró convencer a Roger Hadland, ingeniero de rayos X, de que diseñara y llevara al Museo Arqueológico Nacional en Atenas una máquina especial para hacer imágenes tridimensionales del mecanismo.

Y, valiéndose de otro aparato que realzó los escritos que cubren buena parte de los fragmentos, los investigadores encontraron una referencia a los engranajes y a otro número clave: 223.

Tres siglos antes de la edad de oro de de Atenas, los antiguos astrónomos babilonios descubrieron que 223 lunas tras un eclipse (18 años y 11 días, conocido como un ciclo de saros), la Luna y la Tierra vuelven a la misma posición de manera que probablemente se producirá otro parecido.

Tallado babilonio
Image captionGracias a millones de tabletas con datos históricos que habían archivado a lo largo del tiempo, los babilonios encontraron el patrón de los eclipses.

“Cuando había un eclipse lunar, el rey babilonio dimitía y un substituto asumía el mando, de manera que los malos augurios fueran para él. Luego lo mataban y el rey volvía a asumir su posición”, cuenta John Steele, experto en Babilonia del Museo Británico.

Y resulta que 223 era el número de otra de las ruedas del artilugio.

El mecanismo de Anticitera podía ver el futuro… podía predecir eclipses.

No sólo el día, sino la hora, la dirección en la que la sombra cruzaría y el color del que se iba a ver la Luna.

eclipses
Image captionLa información que los investigadores encontraron en el mecanismo de Anticitera sobre los eclipses es sorprendentemente detallada.

Todo dependía de la Luna

Como si eso no fuera suficientemente asombroso, descubrieron otra maravilla.

El ciclo de saros dependía del patrón del movimiento de la Luna y “nada sobre la Luna es sencillo“, declara Freeth.

“No sólo su órbita es elíptica -de manera que viaja más rápido cuando está más cerca de la Tierra-, sino que esa elipse también rota lentamente, en un período de 9 años”.

¿Podía el mecanismo de Anticitera rastrear ese sendero fluctuante de la Luna?

ruedas de engranaje
Image captionUn mecanismo más complejo para lidiar con los caprichos de la Luna.

Efectivamente, podía: dos ruedas de engranaje más pequeñas, una de ellas con una pinza para regular la velocidad de rotación, replicaban con precisión el tiempo que se demora la Luna en orbitar, mientras que otra, con 26 dientes y mediocompensaba por el desplazamiento de la órbita.

Y, por si fuera poco, al examinar lo que queda de la parte frontal del aparato, el equipo de expertos concluyó que solía tener un planetario como lo entendían en ese momento: con la Tierra en el centro y cinco planetas girando a su alrededor.

mecanismo de Anticitera cara planetario
Image captionEl movimiento de los cinco planetas que se podían observar a simple vista: Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno.

Era una idea extraordinaria: tomar teorías científicas de la época y mecanizarlas para ver que pasaría días, meses y muchas décadas después“, subraya el matemático.

Un acertijo envuelto en un misterio dentro de un enigma

“Esencialmente fue la primera vez que la raza humana creó una computadora”, añade Freeth.

“Es verdaderamente increíble que un científico de esa época descubrió cómo usar ruedas de engranaje de bronce para rastrear los complejos movimientos de la Luna y los planetas”.

Pero… ¿quién fue?

Nuevamente, exploraron lo que nos quedó del fabuloso artilugio para buscar la respuesta.

Una pista estaba en otra de sus funciones.

El mecanismo de Anticitera predecía además la fecha exacta de los Juegos Panhelénicos: los Juegos de Olimpia, los Juegos Píticos, los Juegos Ístmicos, los Juegos Nemeos.

Lo curioso es que, aunque los Juegos de Olimpia eran los más prestigiosos, los Ístmicos, en Corinto, aparecen en letras mucho más grandes.

Ilustración en cerámica de los Juegos Ítsmicos
Image captionLlamaba la atención que los juegos que se celebraban en el istmo de Corinto cada dos años en honor a Poseidón aparecieran destacados.

Además, los expertos ya habían notado que los nombres de los meses que aparecían en otra rueda eran corintios.

La evidencia apuntaba a que el diseñador era un corintio y que vivía en la colonia más rica gobernada por esa ciudad: Siracusa.

Siracusa era el hogar del más brillante de los matemáticos e ingenieros griegos: Arquímedes.

Nada más y nada menos que quizás el científico más importante de la Antigüedad clásica, el hombre que había determinado la distancia a la Luna, encontrado cómo calcular el volumen de una esfera y de ese número fundamental π; que había asegurado que con una palanca movería el mundo y tanto más.

“Sólo un matemático tan brillante como Arquímedes podría haber diseñado el mecanismo de Anticitera”, opina Freeth.

Arquimedes con palanca y mundo
Image caption”Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo”.

Lo cierto es que Arquímedes estaba en Siracusa cuando los romanos llegaron a conquistarla y que el general Marco Claudio Marcelo ordenó que no lo mataran, pero un soldado lo hizo.

Siracusa fue saqueada y sus tesoros enviados a Roma. El general Marcelo sólo se llevó dos piezas consigo, ambas -dijo- eran de Arquímedes.

El equipo de investigación piensa que eran versiones anteriores del mecanismo.

Un indicio se encuentra en una descripción que escribió el formidable orador Cicero de una de las máquinas de Arquímedes que vio en la casa del nieto del general Marcelo.

Arquímedes encontró la manera de representar con precisión en un sólo aparato los variados y divergentes movimientos de los cinco planetas con sus distintas velocidades, de manera que el mismo eclipse ocurre en el globo que en la realidad“.

Planeario
Image captionAlgo así describió Cícero.

¿Qué pasó con la brillante tecnología griega que produjo la primera computadora?

¿Por qué no se desarrolló? ¿Por qué se perdió?

Como tantas otras cosas, con la caída de los griegos y luego los romanos, los conocimientos “emigraron” hacia el oriente, donde los bizantinos los guardaron por un tiempo y luego pasaron a los eruditos árabes.

El segundo artilugio con engranajes de bronce más antiguo que se conoce es del siglo V e inscripciones en árabe.

Y en el siglo XIII los moros llevaron esos conocimientos de vuelta a Europa.

Piezas del mecanismo de Anticitera
Image captionTodos las piezas para introducir todos los conocimientos en una caja.

Investigaciones previas establecieron que el mecanismo estaba metido en una caja de madera, que no sobrevivió el paso del tiempo.

Una caja que contenía todo el conocimiento del mundo, el tiempo, el espacio y el Universo.

Es un poco intimidante darse cuenta de que justo antes de la caída de su gran civilización, los antiguos griegos habían llegado tan cerca a nuestra era, no sólo en su pensamiento sino también en su tecnología científica“, dijo Derek J. de Solla Price.

mecanismo de Anticitera
Image caption¡Cuán lejos llegó la Antigua Grecia!

Más detalles en https://www.youtube.com/watch?v=Q124C7W0WYA

https://www.bbc.com/mundo

Lágrimas en México por las víctimas de Franco que buscan a sus parientes en las cunetas

‘El silencio de otros’ se proyecta en el Ateneo Español y estremece a los espectadores

CARMEN MORÁN BREÑA

Grupo escultórico que conmemora a las víctimas del franquismo en El Torno (Cáceres).
Grupo escultórico que conmemora a las víctimas del franquismo en El Torno (Cáceres).

Lo que describe María Martín casi sin voz es una escena inequívoca del terror franquista: su madre y otras dos mujeres con la cabeza rapada siendo escarnecidas por las calles del pueblo como atroz antesala de su asesinato. “Los muchachos íbamos detrás, pero no me dejaban arrimarme a ella”. Tenía seis años y siempre le persiguió el mismo afán: sacar los huesos de la madre de la cuneta para enterrarla con el marido. Escribió cartas y cartas a las autoridades reclamándolo y un franquista le dijo un día que su deseo se cumpliría “cuando las ranas críen pelo”. María murió esperando ese milagro. Ahora lo está contando en la pantalla del Ateneo Español en México y los espectadores lagrimean sobrecogidos. María lleva al cuello la medalla con la foto de la madre fusilada. En la sala de proyección, descendientes del exilio lloran la desgracia de una guerra y la miseria de una democracia que no supo cerrar las heridas. Lloran el exilio interior, millones de personas a merced de sus enemigos.

La película de Almudena Carracedo y Robert Bahar El silencio de otrosque también estremeció en la Berlinale, donde ganó el año pasado un par de premios, relata estos últimos años en España, espantando el miedo y escarbando en la tierra en busca de la memoria. Los protagonistas son los torturados en los sótanos de la Dirección General de Seguridad, ancianas que arrastran su cansada osamenta por el camino que lleva a la fosa de la ignominia, nietos en pos de justicia, jueces que no desfallecen, arqueólogos, madres que perdieron a sus hijos. Y el tiempo. Cada anciano que muere es un testimonio que se pierde, cada carretera que se construye sobre los cráneos agujereados de bala es una historia que se quedará sin final. “En España hemos sacado unos 9.000 cadáveres en la democracia. Nos quedan alrededor de 114.000 pero por la experiencia de estos últimos años no creo que consigamos más que la mitad de ellos o algo menos”, se resigna el arqueólogo René Pacheco, ahora afincado en México, que ha participado en estos desenterramientos por más de una década y al que también se le puede ver emocionado en la película.

Pacheco señala otros dos obstáculos que pesan más que una losa en la búsqueda de los asesinados: las dificultades que plantean los Gobiernos, la ley de Amnistía española y el miedo “que aún perdura” y se quiebra apenas cuando van saliendo a la luz los huesos. Entonces la gente del pueblo se anima a contar lo que callaba. Y no hay un pueblo en España que no tenga víctimas de la represión franquista, dice el documental que este mes se proyecta en diversas salas mexicanas previa parada este jueves en el Ateneo Español. Antes, en mayo,se proyectó en el colegio Madrid, otra sede emblemática del exilio español, para la reflexión de padres y alumnos. La intención de la sección Resistencias, una serie de documentales que la organización Ambulante ha proyectado, es despertar el debate sobre la verdad, la memoria y la justicia.

Con la voz entrecortada intervino en la mesa posterior a la proyección la vicepresidenta del Ateneo, Josefina Tomé Méndez. Descendiente de exiliados, se proclama orgullosa de la lucha incesante, hasta la muerte, que han mantenido los huérfanos de aquellos asesinados en las cunetas y en las tapias de los cementerios, los que sufrieron en sus cuerpos desnudos el martirio y viven hoy a solo unos metros de conocidos torturadores de la dictadura española como Billy el Niño. Se emociona Josefina, y se dice portadora del “gen rojo” que menciona el documental, ese que el médico franquista Vallejo Nágera quiso buscar en decenas de personas para extirparlo, siguiendo el manual de los nazis. “No lo encontró, pero sí que existe y yo me siento orgullosa de tenerlo”, afirma. Es el gen que Josefina Tomé detecta en todos esos protagonistas del documental, a quienes agradece su perseverancia por la justicia. El gen de Ascensión Mendieta, que meses antes de morir pudo dar sepultura a los huesos de su padre: “Toda la vida bajo tierra”, clamaba. Su llanto conmociona al Ateneo mexicano. Es también el gen de María Martín, que arrugada y maltrecha, deja flores a un lado de la carretera y señala la fosa, quizá ya bajo el asfalto. Su voz está en las últimas y hay que afinar el oído para descifrar el relato del horror. “Cuando íbamos por el pueblo me hacían así [se pasa el dedo por el cuello a modo de cuchilla]. No debíamos haber dejado ni simiente, me decían”. Pero la dejaron. Ahora es su hija la que lleva el gen de la lucha por la justicia y la medalla con la foto de su abuela asesinada.

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Un puente diseñado por Da Vinci, que hubiera sido una revolución, se imprime en 3D

El puente propuesto por el genio del Renacimiento habría sido el más largo del mundo en ese momento

Un puente diseñado por Da Vinci, que hubiera sido una revolución, se imprime en 3D

Cuando todavía das que hablar 500 años tras tu muerte,increíblemente genial (o increíblemente fatal) lo has tenido que haber hecho. Es el caso de Leonardo Da Vinci, cuyo diseño de un puente que nunca llegó a construirse ha sido recreado en 3D por losarquitectos e ingenieros civiles del Instituto de Tecnología de Massachusetts. No solo funcionó sino que hubiera sido una revolución.

En 1502 d.C., el sultán Bayezid II quería construir un puente para conectar la ciudad de Estambul con su vecina Galata. Uno de los diseños que se enviaron vino de Da Vinci, que ya era un conocido artista e inventor, según informa «MIT News», que ideó un novedoso diseño de puente que describió en una carta al Sultán y dibujó en un pequeño dibujo en su cuaderno.

Aunque no consiguió el trabajo, el diseño del que hubiera sido el puente más largo del mundo de su tiempo suscitó la curiosidad de los investigadores del MIT, que se preguntaron si habría funcionado. Para ello analizaron los documentos disponibles, los posibles materiales (que Da Vinci no detalló en su carta al Sultán) y métodos de construcción disponibles. en ese momento, y las condiciones geológicas en el sitio propuesto.

Según el informe del MIT, el concepto del puente de Leonardo era muy diferente al habitual de aquellos tiempos: un arco aplanado que sería lo suficientemente alto como para permitir que un velero pasara por debajo con su mástil y que tendría 280 metros de largo, diez veces más que los puentes típicos de aquella época. ¡Eso es pensar a lo grande!

«Llevó mucho tiempo, pero la impresión 3D nos permitió recrear con precisión esa geometría tan compleja», ha dicho Karly Bast, líder del proyecto. El puente funcionó, se mantuvo sólido y estable sin necesidad de morteros o columnas de sujeción.

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OLGA TOKARCZUK Y PETER HANDKE, RECONOCIDOS CON EL PREMIO NOBEL DE LITERATURA

OLGA TOKARCZUK Y PETER HANDKE SE SUMAN A LA HISTORIA DEL PREMIO NOBEL DE LITERATURA.

OLGA TOKARCZUK Y PETER HANDKE, RECONOCIDOS CON EL PREMIO NOBEL DE LITERATURA

Este 10 de octubre de 2019 la Academia Sueca determinó conceder el Premio Nobel de Literatura a Olga Tokarczuk y Peter Handke, nombramientos que corresponden al presente año, en el caso de Handke, y al año 2018 en el caso de Tokarczuk. 

Recordemos que este anuncio doble se debe a que el año pasado el comité encargado de otorgar el Premio Nobel de Literatura se vio envuelto en acusaciones de acoso sexual, lo cual provocó una crisis interna que impidió la entrega del galardón. Este año, sin embargo, la Academia reanudó la cesión del Nobel de Literatura con los reconocimientos señalados. 

En el caso de Olga Tokarczuk, escritora de origen polaco, el comité la elogió por poseer “una imaginación narrativa que con pasión enciclopédica representa el cruce de fronteras como una forma de vida”. Tokarczuk es una autora prolífica que ha incursionado tanto en la poesía como en la prosa, si bien es sobre todo en esta última donde ha obtenido mayor reconocimiento. Su novela Bieguni (que en polaco significa, Huidas, si bien al inglés fue traducida como Flights, Vuelos), es hasta el momento su mayor éxito, ya que obtuvo el Man Booker International Prize en 2018, uno de los premios literarios más importantes de Inglaterra y en general del mundo anglosajón.

Handke, por otra parte, es quizá un autor mucho más conocido, pues varias de sus obras se encuentran traducidas y publicadas en español (particularmente por Alianza Editorial). De origen austriaco, Handke ha publicado obras narrativas (novelas) y varias piezas de teatro, en ambos casos con notable reconocimiento. En el caso del Nobel, el comité determinó otorgárselo “una obra influyente que con ingenio lingüístico ha explorado la periferia y la especificidad de la experiencia humana”.

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La tragedia de los judíos expulsados por los Reyes Católicos, ¿cómo acabaron los sefardíes en América?

La odisea vivida por este grupo de españoles arrastró a mujeres, hombres y niños a lugares donde fueron esclavizados, perseguidos y, en algunos casos, expulsados de nuevo a otros territorios

Expulsión de los judíos de España (año 1492), según Emilio Sala
Expulsión de los judíos de España (año 1492), según Emilio Sala

César Cervera

El Congreso de los Diputados aprobó en 2015 una ley para conceder la nacionalidad española a los sefardíes, los descendientes de los judíos hispano-portugueses que vivieron en la Península ibérica hasta 1492. Sin embargo, no ha sido hasta cuatro años después cuando el Ministerio de Justicia y el Consejo General del Notariado españoles ha terminado la recepción de solicitudes de nacionalidad, hasta 149.822 solicitudes, 72.000 solo en el último mes, la mayoría de Hispanoamérica. Alrededor de 20.000 llegaron de México, 15.000 de Venezuela y 10.000 de Colombia.

Pero, ¿cómo acabaron todos estos judíos españoles dispersos por el mundo? La odisea vivida por este grupo de españoles arrastró a mujeres, hombres y niños a lugares donde fueron esclavizados, perseguidos y, en algunos casos, expulsados de nuevo a otros territorios.

Las consecuencias de un éxodo moderno

La expulsión de los judíos de España fue firmada por los Reyes Católicos el 31 de marzo de 1492 en Granada. Lejos de las críticas que siglos después ha recibido en la historiografía extranjera, la cruel decisión fue vista como un síntoma de modernidad y atrajo las felicitaciones de media Europa. Incluso la Universidad de la Sorbona de París transmitió a los Reyes Católicos su satisfacción por una medida de aquella índole. La mayoría de los afectados por el edicto eran, de hecho, descendientes de los expulsados siglos antes en Francia e Inglaterra. Salvo en España, los grandes reinos europeos habían acometido varias ráfagas de deportaciones desde el siglo XII. Así, el Rey Felipe Augusto de Francia ordenó la confiscación de bienes y la expulsión de la población hebrea de su reino en 1182. Una medida que en el siglo XIV fue imitada otras cuatro veces (1306, 1321, 1322 y 1394) por distintos monarcas galos. No en vano, la primera expulsión masiva la dictó Eduardo I de Inglaterra en 1290.

El edicto español de 1492 establecía que los judíos tenían un plazo de cuatro meses para abandonar el país. Les estaba permitido llevarse bienes muebles, pero les prohibía sacar oro, plata, monedas, armas y caballos, lo cual complicaba mucho que los judíos españoles pudieran iniciar nuevos negocios en otros territorios. El elevado volumen de refugiados tampoco ayudaba a que alguien quisiera recibirlo con los brazos abiertos.

Expulsiones de comunidades judías en Europa entre 1.100 y 1.600
Expulsiones de comunidades judías en Europa entre 1.100 y 1.600

En tiempos de los Reyes Católicos, siempre según datos aproximados, los judíos representaban el 5% de la población de sus reinos con cerca de 200.000 personas. De todos estos afectados por el edicto, 50.000 nunca llegaron a salir de la península pues se convirtieron al Cristianismo y una tercera parte regresó a los pocos meses alegando haber sido bautizados en el extranjero. Y aunque algunos historiadores han llegado a afirmar que solo se marcharon definitivamente 20.000 habitantes (el hispanista británico John Lynch lo eleva a entre 40.000 y 50.000), lo cierto es que la persecución se prolongó durante todo el siglo XVI provocando un silencioso goteo de salidas por parte de falsos conversos. Por lo pronto, regresaran o no, al menos 150.000 se lanzaron a los caminos en 1492.

En previsión de posibles agresiones por parte de la población cristiana,los Reyes Católicos facilitaron a este grupo de españoles expulsados de su tierra un documento de seguridad donde se reclamaba respeto hacia ellos a las autoridades y al pueblo. Una medida que no evitó la trágica estampa de miles de hombres, mujeres y niños cargando con sus escasas pertenencias por los maltrechos caminos del periodo. «No había cristiano que no tuviese dolor de ellos. Iban por los caminos e campos por donde iban con muchos trabajos y fortunas, unos cayendo, otros levantando, unos muriendo, otros naciendo, otros enfermando», describió en sus crónicas Andrés Bernáldez.«No había cristiano que no tuviese dolor de ellos. Iban por los caminos e campos por donde iban con muchos trabajos y fortunas, unos cayendo, otros levantando, unos muriendo, otros naciendo, otros enfermando»

La mayoría tomó la desafortunada decisión de dirigirse a los reinos cercanos de Portugal y Navarra, donde sufrieron otra vez el oprobio de nuevas expulsiones en 1497 y en 1498, respectivamente. Desde Portugal, un gran porcentaje se dirigió al Norte de Europa, evitando la matanza de Lisboa en 1506 o las deportaciones masivas a Santo Tomé y Príncipe (en el golfo de Guinea) reservadas para los judíos que omitieron las órdenes de la Corona portuguesa.

Sin hueco en el mundo

Los refugiados de Navarra se instalaron en Bayona en su mayoría, donde también fueron expulsados poco después. Y los que decidieron dirigirse a Italia gozaron de suerte dispar según el lugar elegido. En Nápoles, a punto de integrarse completamente a la Corona de Aragón, su permiso de residencia fue muy limitado y, en 1541, fueron desplazados definitivamente del territorio. Génova, que ya había prohibido el acceso a este grupo en el pasado, procedió a vender como esclavos a los que accedieron sin permiso a su república. Paradójicamente, los Estados Pontificios, donde se encontraba la sede de la Iglesia católica, no tomaron el camino de la expulsión hasta finales del siglo XVI.

Miniatura de una Hagadá española (Hagadá Hermana, Arte sefardí, Barcelona, 1350)
Miniatura de una Hagadá española (Hagadá Hermana, Arte sefardí, Barcelona, 1350)

Así y todo, la fortuna de los europeos fue mejor que la de los que viajaron al norte de África. «En el Magreb, en particular Marruecos, muchos de ellos encontraron la muerte en la travesía, o la esclavitud en los barcos de los moros, que les habían hecho creer que tendrían un viaje sin problemas», explica la historiadora Béatrice Leroy. Solo los que se refugiaron en el Imperio otomano, acostumbrado a sacar rédito de sus tratos con esta comunidad, pudieron gozar de cierta estabilidad. El sultán Bayaceto II permitió el establecimiento de los judíos en todos los dominios de su imperio, enviando navíos de la flota otomana a los puertos españoles y recibiendo a las figuras más ilustres personalmente. «Aquellos que les mandan pierden, yo gano», afirmó el sultán, según recoge la tradición, como reproche al error cometido por los Reyes Católicos.

El odio inicial hacia España de los sefardíes –llamados así en referencia al territorio de Sefarad, el nombre que recibe la Península ibérica en lengua hebrea– dejó paso con el transcurso de los siglos a una especie de añoranza por la amada tierra de sus ancestros. Todavía hoy, España es sinónimo de nostalgia para la comunidad sefardí, que ha mantenido vivos sus lazos con la cultura ibérica a través de sus costumbres y su lengua. A modo de ejemplo, se pueden encontrar lugares, como algunas zonas de Bulgaria, donde aún se habla el ladino, un idioma procedente del castellano medieval.

En la actualidad, la comunidad sefardí alcanza más de dos millones de integrantes, la mayor parte de ellos residentes en Israel, Francia, Argentina, Estados Unidos y Canadá. Su presencia también es reseñable en los antiguos territorios pertenecientes al Imperio español, donde se refugiaron tras la persecución sufrida a manos de los nazis durante la II Guerra Mundial en busca precisamente de una cultura y una lengua que aún les resultaban familiares.

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Los mayas cambiaron el clima antes de que las fábricas aparecieran en Europa

Crearon vastos sistemas de canales y humedales para contrarrestar la sequía. Al hacerlo, deforestaron la selva y liberaron gases de efecto invernadero

Pirámide maya de Kukulcán, en la antigua ciudad de Chichen Itzá
Pirámide maya de Kukulcán, en la antigua ciudad de Chichen Itzá

Gonzalo López Sánchez

Así fue hasta el año 900. Alrededor de esas fechas, la civilización maya cayó, casi de la noche a la mañana, y la mayoría de sus ciudades quedaron abandonadas, por causas no bien conocidas. En este sentido, se ha sugerido que la guerra, la inestabilidad política, el declive del comercio y la decadencia del medio ambiente pudieron hacer temblar los cimientos de esta orgullosa cultura. Y que, por encima de todo, un cambio climático local trajo consigo intensas y largas sequías, que fueron fatales para los cultivos principales de los mayas.

En respuesta a estas sequías, los mayas construyeron inmensos sistemas de canales para distribuir el agua y transformar la selva en humedales en los que poder cultivar y obtener comida para alimentar a su gente. Estos sistemas fueron tan extensos que liberaron gases de efecto invernadero suficientes como para cambiar el clima y arrancar el Antropoceno, la era geológica marcada por la actividad humana, tal como ha concluido un estudio que se acaba de publicar enProceedings of the National Academy of Sciences y que ha sido elaborado por investigadores de la Universidad de Texas en Austin (EEUU).

«Apenas estamos comenzando a comprender toda la huella humana del Antropoceno en los bosques tropicales», ha dicho en un comunicado Tim Beach, director de la investigación. «Pero estos largos y complejas redes de los humedales podrían haber cambiado el clima mucho antes de la industrialización».

El clima, siempre cambiante

Desde finales del siglo XIX, se ha registrado un rápido aumento de la temperatura media global de 0,9ºC, concentrado en los últimos 35 años, y causado por la industrialización y la quema de combustibles fósiles. En este sentido se ha demostrado que en 2.000 años ninguna variación natural en la actividad solar ni ninguna erupción volcánica han tenido un efecto tan global ni tan rápido como el cambio climático actual.

Además, y a pesar de que nada se puede comparar con el efecto de la industrialización, también se ha observado que el ser humano comenzó a cambiar el clima desde la generalización de la agricultura, hace unos 3.000 años.

Gracias a una combinación de técnicas, como el lidar (barrido por láser), la arqueología y la datación, los investigadores han obtenido evidencias de que la transformación de la naturaleza emprendida por los mayas fue mucho más profunda y extensa de lo que parecía hasta ahora.

Los científicos cubrieron una extensión de 250 kilómetros cuadrados con el láser de alta precisión para revelar el perfil del terreno bajo la densa selva amazónica. Las imágenes revelaron la presencia de antiguos humedales y sistemas de canales en Belice. Además, dentro de sus límites han hallado múltiples rastros de alimentos, como maíz y conchas y huesos de animales.

Humedales, la solución a la sequía

Estos indicios revelan, según Tim Beach, la pieza del puzzle que explica el antiguo misterio «de cómo esta gran civilización de la selva se alimentó». Según ha subrayado Sheryl Luzzadder-Beach, coautora del trabajo, estos complejos de humedales y canales fueron cruciales para el transporte y la agricultura, en especial después de que comenzaran los duros periodos de sequía y en respuesta al crecimiento de la población.

Según han concluido, los extensos humedales incrementaron la liberación de dióxido de carbono, a causa de la quema de rastrojos, y de metano, proveniente de la propia actividad agrícola. De hecho, han apuntado, estos humedales alcanzaron su cumbre a la vez que se produjo un importante incremento en los niveles de metano en el planeta, ocurrido en el primer milenio de esta era, y a la vez que se produjeron redes de humedales similares en América del Sur y China.

«Incluso estos pequeños cambios –ha continuado Tim Beach– podrían haber calentado el planeta». En este sentido, el estudio sugiere que los mayas ejercieron «un impacto antropogénico más temprano, más intensivo y más extenso» de lo que se pensaba, y que lo ejercieron sobre bosques tropicales de importancia global.

Según los investigadores, comprender todo esto es relevante para entender como sociedades complejas pretéritas han afectado al mundo en que vivimos hoy en día. «Nuestros hallazgos se suman a las evidencias de que el humano creó un impactó global y extenso en los trópicos», ha dicho Tim Beach. También vuelven a recordar que incluso la civilización más orgullosa depende del sustento que pueda conseguir en la naturaleza.

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Durante unas obras de urbanización se descubren los restos de una gran ciudad de la Edad de Bronce en Israel

Durante unas obras de urbanización se descubren los restos de una gran ciudad de la Edad de Bronce en Israel

SERGIO PARRA

Durante una obra de urbanización se han descubierto los restos de lo que sería una gran ciudad de 650.000 metros cuadrados que llegó a albergar 6.000 habitantes hace 5.000 años, es decir, en la Edad de Bronce.

Los restos han aflorado en Harish, al norte de Tel Aviv, Israel. Estamos, pues, ante el mayor asentamiento de la Edad del Bronce conocido en Israel y zonas limítrofes, algo así como la Nueva York de la Edad de Bronce

Nueva York antigua

El antiguo asentamiento contenía edificios y áreas públicas y privadas, calles y callejones y estaba rodeado por un muro de fortificación, y se desarrolló cerca de dos manantiales de agua, en una tierra que es fértil para la agricultura y está cerca de importantes rutas comerciales centrales.

Tal y como explican los directores de excavaciones Itai Elad y Dina Shalem en un comunicado difundido en Facebook por la IAA (Israel Antiquities Authority):

Esta es una ciudad enorme, una megalópolis para la Edad del Bronce Temprano, donde miles de habitantes, que se ganaban la vida con la agricultura, vivían y comerciaban con diferentes regiones e incluso con diferentes culturas y reinos en el área … Es la Nueva York de los principios de la Edad del Bronce en nuestra región; una ciudad cosmopolita y planificada (…) Estos sorprendentes hallazgos nos permiten, por primera vez, definir las características culturales de los habitantes de esta área en la antigüedad.

Entre los artefactos interesantes revelados en el sitio se encuentra un sello cilíndrico de un hombre con las manos en alto, así como varias figuras de personas y animales y herramientas importadas de Egipto. También se encontraron herramientas de sílex, millones de tiestos de cerámica y vasijas de piedra basáltica.

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El lado oscuro de Ginger Baker, el baterista más temido de la historia del rock

El legendario baterista fallecido este fin de semana tenía un carácter muy arisco, que le hizo tener enfrentamientos con muchos músicos a lo largo de su vida

Ginger Baker

Nacho Serrano

El 25 de octubre de 2015 se produjo un pequeño milagro: Eric Clapton convenció a Ginger Baker para tocar en un concierto de homenaje a su compañero Jack Bruce, fallecido el año anterior. Los tres habían formado Cream en 1966, y se habían separado sólo dos años después por la nefasta relación personal entre Baker y Bruce. Desde entonces, la sección rítmica del colosal power trio no podía ni verse, y de hecho siguieron dedicándose insultos durante décadas en la prensa. Pero a veces la muerte sirve para cerrar las heridas de los vivos, y el baterista accedió a rendir tributo a ex compañero.

La actuación se celebró en el London Roundhouse, con un «all star» en el escenario que incluía a Joss Stone, Phil Manzanera, Ian Anderson, Vernon Reid, Mark King, Liam Bailey, Fiona Bevan y el propio Clapton, que condujo la velada como un director de orquesta. La súper banda reunida para la ocasión interpretó varios clásicos de Cream para un público entregado y emocionado, pero de pronto algo se torció cuando empezó a sonar el mayor hit del grupo, «Sunshine of your love». Baker empezó a mirar a su alrededor, y por la expresión de su rostro parecía que algo no le estaba gustando nada. Al cabo de un minuto y veinte segundos, decididió dejar de golpear los parches con sus baquetas, se levantó, y para estupor del público se dio media vuelta y se bajó del escenario. Suerte que Clapton había decidido contar con dos bateristas simultáneos para la ocasión (quizá se oliese que algo podría pasar con el malhumorado Baker), y el momento pudo salvarse sin mayor estropicio. Mientras, Baker abandonaba el recinto sin despedirse de nadie. Un detalle realmente feo para con su ex compañero fallecido.

El incidente fue vergonzoso, pero no del todo inesperado. Todo el mundo sabía cómo era Baker, especialmente Clapton, que vio cómo su proyecto de Cream se iba al garete por sus arrebatos de ira. Una ira que realmente daba miedo: en una ocasión, Baker amenazó con un cuchillo a Bruce por tocar el bajo durante su solo de batería en la canción «Toad», que por cierto está considerado como uno de los primeros de la historia del rock.

El carácter arisco de Baker ya le había dado problemas con anterioridad, en su etapa como baterista de jazz. Tuvo constantes peleas con varias formaciones, que le reprochaban que tocaba demasiado fuerte para el género. De hecho esa fue una de las razones por las que se acabó pasando al rock, pero el cambio no apaciguó su hostilidad.

Tras la disolución de Cream, en 1969, Clapton decidió crear un nuevo proyecto musical junto a Steve Winwood: Blind Faith. Los dos se marcharon a la casa de campo de Winwood para componer y diseñar la formación de la banda, que contaría con Jim Capaldi a la batería. Pero Baker se enteró de que su viejo socio estaba montando un nuevo grupo, y decidió formar parte de él sin preguntar. Averiguó dónde estaban los músicos, cogió el coche y se presentó allí sin avisar. Al llegar a la cabaña, aporreó la puerta asustando a Clapton y Winwood, que estaban fumando marihuana tranquilamente mientras debatían sobre el futuro de su nueva banda. «Sonaron varios golpes, y yo me di un buen susto. De pronto se abrió la puerta. Era Ginger, que se había enterado de lo que estábamos haciendo y quiso subirse al tren», recordó años después el propio Clapton, que en un principio se negó a acoger a su problemático ex colega en el proyecto. Winwood, sin saber a qué se enfrentaba en el plano personal, se empeñó en que la valía artística de Baker era razón suficiente para aceptarle en el grupo, y varios días después consiguió convencer a Clapton. «Sabía que Ginger era conflictivo, y que tomaba drogas duras. Pero no tenía ni idea de lo destructivo que podría llegar a ser. Nunca había visto nada igual», confesó un escarmentado Winwood años más tarde.

La cosa empezó a ponerse fea durante una gira por Estados Unidos, en la que Baker interrumpía los temas metiendo solos de batería cuando le daba la gana. «Fue entonces cuando me di cuenta del problema que suponía tocar con Ginger. Entendí por qué Clapton se había negado a tenerle en el grupo», recordaba Winwood. Preguntado por estos arrebatos de protagonismo escénico, Ginger contestó: «Siempre he tenido ego en cuanto a mi forma de tocar, pero nunca he sido una persona egoísta». La respuesta se lo dejó bien claro a Clapton y Winwood. La historia del supergrupo había llegado a su fin.

El lado oscuro de Ginger Baker, el baterista más temido de la historia del rock

Baker, que tuvo varios enfrentamientos con otros artistas en varias ocasiones (una vez llamó «idiota musical» a Mick Jagger), llevaba ya mucho tiempo siendo una persona de difícil trato. Cuando tenía 16 años, siendo ya muy fan de bateristas como Elvin Jones, Art Blakey o Max Roach, Baker descubrió las percusiones africanas gracias al legendario baterista Phil Seamen, que se convirtió en su mentor y, desgraciadamante, en su introductor en la heroína. Esa adicción tan temprana fue muy probablemente la que desvió su personalidad hacia terrenos conflictivos. Al parecer, solo Alexis Korner pudo domarle durante un tiempo, cuando lo aceptó como sustituto de Charlie Watts en su banda Blues Incorporated. Después de aquello, se convertiría en una suerte de mefistófeles de las baquetas, intratable, agresivo y dominante.

Poco se sabe de su relación con Fela Kuti, otro individuo de armas tomar. Tras la ruptura de Blind Faith en 1969, Baker se marchó a Nigeria y pasó allí seis años experimentando con los ritmos del afro-beat. Pero su enganche con el caballo, infinitamente más barato en África, hizo fracasar sus planes de triunfar. En los ochenta finalmente se arruinó tras invertir todos sus ahorros en un estudio de grabación al que no pudo dar rentabilidad, y se mudó a Los Ángeles.

El lado oscuro de Ginger Baker, el baterista más temido de la historia del rock

Baker probó suerte con grupos como Masters of Reality, Hawkwind o su propio proyecto The Ginger Baker Trio (con el bajista Charlie Haden y el guitarrista Bill Frisell) pero no duró mucho tiempo con ninguno de ellos. Menos aún con el inesperadísimo reencuentro con Jack Bruce en BBM, el trío liderado por Gary Moore, que implosionó en apenas un año.

A finales de los noventa, agobiado por acusaciones de evasión de impuestos en Inglaterra, se marchó a vivir a un rancho a Suráfrica, donde vivió muchos años en un ostracismo atemperado con heroína. Sus vecinos aseguraron a la Rolling Stone que era «el mayor camello de la zona», que «siempre había tres o cuatro mujeres negras en la casa», y que él mismo les había dicho que vivía allí porque ya le habían buscado en todo el mundo. En la valla que delimitaba su terreno, colocó un cartel que decía: «Beware of Mr. Baker» («Cuidado con el señor Baker»). Definitivamente, se había convertido en un perro peligroso.

En 2005 Clapton le echó valor y montó un concierto de reunión de Cream en el Royal Albert Hall, y las diferencias entre Baker y Bruce volvieron a estallar, con miradas y comentarios en el escenario que lo decían todo. Fue la última vez que tocaron juntos.

Su vida personal no fue menos turbulenta. Tuvo cuatro esposas, en las que no dejó un buen recuerdo precisamente. «Si su avión se estrellara y sólo hubiera un superviviente, sería Ginger. El Diablo sabe cuidarse de sí mismo», dijo una de ellas, Elizabeth Ann Baker.

Baker era un genio absoluto con su instrumento, pero como persona dejó bastante que desear, y no cultivó demasiadas amistades en el mundo del rock. Suerte que tuvo a «mano lenta» a su lado en el peor momento de su vida, cuando tuvo que abandonar su sueño africano en 2012. Ahogado por las deudas, regresó a Inglaterra sin un penique, y sin tener donde vivir. Solo Clapton le echó una mano, prestándole dinero para alquilar una casa en Kent. Pero ni siquiera eso hizo que se lo pensase dos veces antes de dejarle plantado en el escenario, durante el homenaje a Jack Bruce aquella noche de 2015.

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Hilos musicales: la banda sonora que condiciona tu vida

La música que escuchamos en hoteles, ascensores o en la consulta del dentista, más allá del puro deleite, puede hacernos mantener la calma, enfrentarnos a nuestros miedos o hacer más llevadero un mal trago. También puede incitarnos a la compra o conferir un determinado carácter a nuestro negocio.

Bill Murray en 'Lost in translation'.
Bill Murray en ‘Lost in translation’.

JUAN LOSA

Los molares no siempre salen de una pieza. Por muy bueno que sea su odontólogo de cabecera, la extracción puede complicarse y lo que se antojaba una exodoncia limpia y concisa como un tirón de bíceps, pasa a convertirse en un revoltijo de sangre y tropezones de muela. Al sufrido paciente no le queda otra que apretar los puños, entretenerse buscando formas reconocibles en el gotelé de la consulta o encomendarse al hilo musical de la clínica.

David H., guionista y articulista freelance, estuvo ahí. Experimentó el desmoronamiento repentino de uno de sus premolares y se vino abajo. Fue entonces cuando decidió centrar su atención en la primera melodía que encontrara a su alcance y así eludir, en la medida de lo posible, la sensación de dolor. “Sonaba una moñada de Coldplay pero versionada en plan New Age, con sintetizadores y arreglos ambientales, un tostón de mucho cuidado que consiguió relajarme”, explica David.Su poder invisible, a veces imperceptible, transporta nuestra psique a un lugar predeterminado

En efecto, tal y como pudo experimentar este joven comunicador, la música, más allá del puro deleite, puede hacernos mantener la calma, enfrentarnos a nuestros miedos y sobrellevar un mal trago. También puede incitarnos a la compra o conferir un determinado carácter a nuestro negocio. Su poder invisible, a veces imperceptible, transporta nuestra psique a un lugar predeterminado en virtud de esa interminable combinación de sonidos y silencios que llamamos música.

La medicina no es ajena a esto, tampoco el marketing. Lo sabe bien Susana Marugán, directora de contenidos y comunicación en The Sensory Lab, empresa dedicada a la creación de canales de música para tiendas, supermercados, restaurantes, centros comerciales y hoteles: “La música consigue generarte una mayor o menor predisposición a un determinado estado de ánimo, no es algo definitivo, influyen otros muchos factores, pero sin duda tiene incidencia en los clientes”.

Y en esa búsqueda por influir, por generar en el siempre escurridizo cliente una experiencia óptima, el pentagrama y su frondosa combinatoria tienen algo o mucho que decir. “Modulamos la música y el ritmo en función de los flujos de personal, pero sobre todo es clave para nosotros encontrar un equilibro entre lo que la marca quiere transmitir y que el público objetivo se encuentre a gusto, sin olvidarnos de los empleados, a fin de cuentas son los que escuchan nuestra propuesta musical durante ocho horas o más”.Es innegable el poder de la música para inducirnos a la aflicción o la euforia en cuestión de segundos

Miguel Lema, gerente de Musico Logic, firma especializada en ofrecer estrategias de marketing con la música como valor añadido, explica sin atajos el potencial del sonido ambiental aplicado a la venta: “Si una chica entra un viernes en una tienda de ropa y se prueba el vestido que pretende llevar la noche del sábado, una música discotequera le ayudará a ponerse en situación e imaginarse con esa prenda”. Las luces del establecimiento, en este caso, harían el resto.

Las variables son múltiples, también los condicionamientos. Dar en la diana no siempre es fácil, pero un conocimiento preciso del target al que dirigirse es un buen comienzo. “Te sorprendería la cantidad de clientes que creen tener un determinado público que luego difiere mucho del real”, apunta Susana. En el fondo, se trata de conocer a tu cliente potencial y saber qué tipo de producto tienes entre manos. “Sin olvidar las tendencias –incide Marugán–, ahora, por ejemplo, se lleva mucho el indie pop en la tiendas de ropa y las covers o el new jazz en los hoteles”.

Del ‘taylorismo’ al ascensor

Nadie pondría Pantera en una sala de pediatría. O una jota en una tienda de complementos erótico-festivos. Pero más allá de lo evidente, un sinfín variables confluyen y resignifican lo que tradicionalmente se ha entendido como música ambiental. Un camino que, como explica el profesor y musicólogo Luis Díez Antolinos, autor de Melodías de la modernidad (Ed. Devenir, 2014) ha mutado a lo largo del tiempo: “La música rock, por sus cualidades tímbricas, nunca se habría considerado como música ambiental, pero ahora funciona y está muy en boga”.

Díez Antolinos se retrotrae al taylorismo para explicar la incorporación de la música en espacios públicos con fines no exclusivamente festivos o de entretenimiento. “En aquel momento lo importante era incrementar la producción, se trataba de combatir el aburrimiento y la fatiga propia de los trabajos manuales y profundamente repetitivos”. De ahí surge la deriva comercial, lo que podía servir en ambientes fabriles se incorporó, pasado los años, al boom del comercio a gran escala.

Con todo, el profesor prefiere matizar ese mantra que identifica música de una cierta velocidad tímbrica con un incremento de las ventas: “No tiene por qué ser siempre así, depende de aspectos demográficos y del producto del que se trate”. Una puntualización que comparte la profesora Lucía Herrera, miembro de la Asociación española de psicología de la música y de la interpretación musical, para quien aspectos como “la personalidad, la edad o el género son factores que influyen de forma directa en la recepción de esa música”.

Pero dejando a un lado los maximalismos, es innegable el poder de la música para inducirnos (aunque sea levemente y con cierta predisposición) a la aflicción o la euforia en cuestión de segundos. La profesora Herrera se sirve de dos ejemplos para evidenciar este misterio: “Si escuchas el Shake It Off de Taylor Swift sentirás probablemente algo parecido a la alegría, mientras que si escuchas el Adagio en sol menor de Albinoni, te inclinarás hacia la tristeza; la primera está escrita en un tempo rápido y en un modo mayor, mientras que la segunda lo hace en un tempolento y en un modo menor”.

Tempo y modo como catalizadores de un sentir. La magia de la música, cuando se desmenuza, es menos magia pero permite que nos acerquemos a su eterno misterio, ya sea para vendernos un lavavajillas o para regocijarnos en la melancolía del vivir. Se busque lo pecuniario o la elevación, conviene no olvidar aquello que acuñó Nietzsche en su día: «Sin música, la vida sería un error».

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