EL VALOR REAL DE UNA TORTILLA DE MAÍZ

Por Sarah del Moral y Mayra Zepeda

EL VALOR REAL DE UNA TORTILLA DE MAÍZ
La tortilla es un elemento simbólico de México, es patrimonio cultural, es nutrición, un maravilloso alimento que le da sostén a moles, carnes, guisados, caldos y hasta a una simple rebanada de aguacate con una pizca de sal. A pesar de ser indispensable en la dieta de nuestro país, los mexicanos nos hemos alejado de apreciar –y reconocer- una buena tortilla tradicional.

En los últimos 20 años, el consumo de tortilla per cápita ha caído más de 30% en México: antes comíamos 120 kilos al año por persona y ahora comemos 90, según Rafael Mier, fundador de la organización Tortilla de Maíz Mexicana.

“Creo que una de las principales causas por las que hemos dejado de comer tortilla es porque ha cambiado. Lo que hoy en día consumimos no tiene nada que ver con la tortilla tradicional que se consumía hace 30 años”, explica Rafael. “Muchos mexicanos estamos consumiendo una tortilla de mala calidad, una tortilla con procesos industrializados, llena de aditivos. Además, también ya tenemos más acceso a alimentos que antes no teníamos, ya hay influencia de otras culturas, alimentos con los que estamos sustituyendo la tortilla”.

Rafael Mier explica que en México hay unas 80 mil tortillerías, de las cuales la mitad hacen sus tortillas con harina industrializada y otra parte con nixtamal. Además, las tortillas de supermercado, esas que vienen empacadas, pueden ser nixtamalizadas o de harina de maíz, pero para tener más “vida de anaquel” les agregan conservadores, suavizantes y hasta colorantes.

Es necesario aclarar que las tortillas son de maíz, incluso las industrializadas, dice Rafael, quien destaca que la tortilla tradicional tiene únicamente tres ingredientes: maíz, agua y cal o ceniza. En el proceso de nixtamalización, la cal juega un papel muy importante, pues libera los nutrientes de los granos –entre ellos la proteína del maíz- para que sean mejor asimilados por el ser humano.

La nixtamalización brinda una característica que se conoce como “correa”, es decir, el cuerpo, la suavidad y la elasticidad de las tortillas. Una tortilla tradicional no se desbarata, conserva su olor y sabor tan característico.

En el caso de la tortilla industrial, el maíz se hierve y se deshidrata para posteriormente transformarlo en harina. Después se le agregan gomas y otros elementos para que el polvo se aglutine y se convierta en masa para hacer tortillas. Rafael explica que esto afecta la textura y la calidad de la tortilla, ya que también se extraen las fibras de los granos del maíz. Este proceso da como resultado una tortilla con mayor proporción de almidones que la tradicional.

La utilización de otros maíces

EL VALOR REAL DE UNA TORTILLA DE MAÍZ

México es una nación de maíz. De acuerdo con la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), en el territorio mexicano crecen 64 razas distintas de maíz, de las cuales 59 son nativas y cinco también se dan en otros países latinoamericanos.

Sin embargo, ese maíz tradicional que tiene muchas cualidades nutritivas se ha sustituido por maíces mejorados genéticamente en busca de una mayor productividad, explica Rafael Mier. Sí, producen más kilos por hectárea, pero “nunca se ha valorado la pérdida de nutrientes o la pérdida de sabores, texturas y colores”.

La tortilla tradicional, la tortilla gourmet, no solo se elabora en el Molino “El Pujol”, sino en cientos de hogares mexicanos todos los días, en todos los estados del país.  La realidad es que las ciudades son las que comen las peores tortillas, dice el chef y fundador del proyecto Maizajo, Santiago Muñoz.

Maizajo es una tortillería en la ciudad de México comprometida con la conservación y registro de los diferentes tipos de maíz criollo, sus usos y prácticas; es un proyecto que busca rescatar las verdaderas tortillas y llevarlas a las mesas de casas y restaurantes de la capital mexicana.

“Lo que sucede con un gran número de tortillerías en la ciudad de México es que cada una de ellas hace 200 kilos de tortillas, pero esos 200 kilos están hechos con 100 kilos de masa y 100 kilos de harina. Esa masa la mezclan con harina, meten la mezcla a la máquina, se amasa y se hacen las tortillas, por eso tenemos tortillas secas, feas, que se rompen inmediato”, dice Santiago.

Sin embargo, tortillerías como Maizajo o el Molino “El Pujol” han sido juzgadas como pretenciosas por sus precios aparentemente elevados, pero ¿qué hay detrás de estos precios?

Los precios, ¿elevados?

EL VALOR REAL DE UNA TORTILLA DE MAÍZ

Es importante recordar una cosa: actualmente, el rendimiento de los maíces nativos o criollos es menor que el de los maíces mejorados, es decir, producen menos.

La responsable de la tortillería y antojería Itanoní, en Oaxaca, Gabriela Fernández, lo explica de manera muy sencilla: con los maíces nativos “podemos hablar de producciones de hasta 300 o 400 kilos por hectárea, mientras que un maíz mejorado te va a dar una o dos toneladas. Entre más producción haya por hectárea, el kilo de maíz es más barato; mientras menos producción haya por hectárea el maíz será más caro”.

Hace 15 años, Itanoní era solo una tortillería, pero después se transformó en un restaurante con una misión: rescatar y darle valor al maíz nativo de Oaxaca, por lo que todos los antojitos –desde las quesadillas hasta las tetelas- están elaborados con distintos tipos de maíz criollo cultivados en el estado.

Otro sitio que también trabaja con productores de maíz criollo es el restaurante La Gruta, en Teotihuacán, Estado de México. Eréndira Soriano e Irene Velázquez, ingenieras del Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT), trabajan con alrededor de 200 productores de siete comunidades del municipio de San Juan Teotihuacán, quienes cultivan y cosechan maíz criollo con la seguridad y confianza de que alguien –los hermanos Cedillo, dueños de La Gruta- les comprará los granos a precio justo.

“Los precios en el mercado andan más o menos entre los 4 pesos por kilo (de maíz). Platicando con el productor, ellos dicen que es más lo que se invierte para producir cualquier cultivo, pero especialmente el de maíz, y que es poco lo que regresa a sus bolsillos”, dice Eréndira Soriano.

Irene Velázquez explica que en Toluca hay grandes rendimientos de maíz híbrido; una hectárea produce entre cuatro y cinco toneladas, por ejemplo. Sin embargo, “aquí en la región (de Teotihuacán) una hectárea rinde una tonelada, porque además se cultiva por temporal. No es rentable”.

Para establecer el costo por kilo de maíz, Eréndira e Irene se reunieron con los productores de las siete comunidades con las que trabajan, quienes propusieron un precio justo. “Venden a 10 pesos el kilo. El objetivo es que inviertan y tengan mayor producción”.

Es una realidad que en México todos consumimos tortillas. Para hacer más accesible este producto de buena calidad necesitamos consumirlo más. Como sociedad tenemos que cuestionar la tortilla que estamos comiendo, preguntarnos ¿de dónde viene?, ¿a quién beneficia?, ¿sabe bien?, ¿tiene buena textura?, ¿huele rico?, ¿cuál fue su proceso de producción?

Porque, sí, tenemos derecho a buenas tortillas de maíz.

Animal Gourmet · Comer, beber y saberlo hacer

«Quemarse a lo bonzo»: la impasible inmolación de un monje budista que dio origen a la expresión

Este 11 de junio hace sesenta años, Thich Quang Duc, un religioso vietnamita, se prendió fuego sentado en la posición de loto en una atestada calle de Saigón. No se inmutó. La fotografía que le hizo Malcolm Browne le valió el premio Pulitzer y que Kennedy dijera: «Ninguna imagen en la historia ha generado tanta emoción a lo largo del mundo como esta»

Esta foto le valió el Pulitzer a Malcolm Browne

La RAE explica que quemarse o suicidarse «a lo bonzo» es hacerlo «rociándose de líquido inflamable, y prendiéndose fuego en público, en acción de protesta o solidaridad». Muy de vez en cuando, alguien sacude las noticias del mundo con un acto así. Sin embargo, muchos no saben que significa bonzo, que la propia insititución de la lengua también aclara: bonzo es «monje budista». El origen de esta acción política sucedió hace hoy justo 60 años.

El 11 de junio de 1963, el monje budista vietnamita Thich Quang Duc, a los que también se llama bonzo, se inmoló hasta morir en una calle repleta de gente en Saigon. Protestaba contra las persecuciones budistas realizadas por el presidente Ngo Dihn Diem. La icónica foto que hizo Malcolm Browne de Associated Press es de las que marcan época: Quang Duc ardió en la posición del loto sin inmutarse, rodeado de compañeros budistas y estupefactos conciudadanos.

Quang Duc procesionó con tres centenares de monjes desde una pagoda cercana, portaban pancartas en inglés y vietnamita, en contra del presidente Dihn Dierm. Y aunque otro compañero se ofreció a suicidarse él, el monje se mantuvo firme, pasaría a la historia y haría que el presidente Kennedy dijera: «Ninguna imagen en la historia ha generado tanta emoción a lo largo del mundo como esta». El fotógrafo obtuvo el premio Pulitzer por esa instantánea.

Después de su muerte, su cuerpo fue cremado conforme a la tradición budista. Durante la cremación, se dice que su corazón se mantuvo intacto y es considerado actualmente una reliquia. Sus últimas palabras fueron en forma de carta: «Antes de cerrar los ojos y dirigirme hacia la figura de Buda, suplico respetuosamente al presidente Ngô Đình Dhim que tenga compasión de los habitantes de la nación y que desarrolle una igualdad religiosa… Llamo a los venerables reverendos, miembros de la sangha y predicadores budistas para que se organicen y hagan ofrendas con el objetivo de proteger el budismo».

http://www.abc.es/cultura/

El Arma de la estupidez

El Arma de la estupidez

La demagogia de la libertad de expresión posee un arma de destrucción: la pintura en aerosol. El vandalismo es la apoteosis de la violencia democrática, goza de un fuero infalible, detentado por grupos políticos, elogiado por la sociedad políticamente correcta. La Capilla Rothko, ese santuario  pictórico, destinado a la meditación y recinto de las obras espirituales de Rothko, sus degradaciones azules que funden el pensamiento, fue insultada, ultrajada con pintas racistas. El racismo se hace visible, es uno de los baluartes populistas, ahora no es un crimen, es una causa.

El pervertido derecho a manifestarse destroza obras de arte, monumentos, plazas, entre más valioso sea el lugar o la obra más daño causan. La Facultad de Derecho de la UNAM, en Ciudad Universitaria, vandalizadas por “pintas anarquistas” de mercenarios a sueldo del populismo. La protesta se supone una virtud social y democrática, aunque carezca de propuesta, basta la fusión corrosiva del chantaje lastimero con la prepotencia golpeadora.

La sociedad padece al “ideal democrático” y suma a su propio desgobierno en sus ventajas, nunca está sujeto a revisión o perfeccionamiento, por eso el populismo es convenientemente  democrático al utilizar esas debilidades como el camino más accesible al poder. El arte es víctima de las hordas que se fortalecen con la ignorancia y rayan con faltas de ortografía consignas predecibles y repetitivas. La sociedad embrutecida por la violencia, dirige su adicción a la destrucción del arte, la belleza, la creación y la antigüedad de las obras, representan un estado superior que deben agredir. Lo más enfático es el odio colectivo a lo que ha  perdurado, la horda detesta lo anterior a su existencia, ellos que carecen de capacidad creadora, aniquilan lo creado. La masa anónima que plasman su infra inteligencia en una escultura es incapaz de hacer esa obra, esa envidia colectiva domina, porque es algo que no tiene, esa desposesión los hace odiar. Rechazan su pertenencia al valor comunitario de una plaza, un monumento o una universidad, entonces hay que degradarlo, humillarlo.

La furia demagógica pide la protección de sus garantías y el cobijo paternal del Estado para devastar a su paso lo que encuentra, “los derechos humanos” de los abusivos están por encima del derecho colectivo para preservar el arte público. El grupo no promueve un cambio, ni quiere ser escuchado, es una venganza no un diálogo, la superficie de un convento con 5oo años de antigüedad, sufre al irracional manifestante, el logro está en allanar la monumentalidad.

La tolerancia que hay para la destrucción, el miedo que las autoridades tienen a las demandas de los “derechos humanos”  y a que la opinión twittera de un golpe de Estado, le ha dado un poder enorme a esta horda aprovechada, dejando al arte y la cultura en el desamparo y la extinción. El grafiti, las pintas que la horda impone, que el populismo promueve y la democracia tolera, son las huellas visibles del paso de un sistema político a un sistema de la impunidad.

PUBLICADO POR AVELINA LÉSPER 

http://www.avelinalesper.com/

POE+ de PEDRO CASARIEGO

Nota y selección de poemas

POE+ de PEDRO CASARIEGO

por José Antonio Íñiguez

Si resumiéramos la poesía de Pedro Casariego (1953-1993) en unas cuantas palabras, estas sin duda serían: violencia, enfermedad, rabia. Pero hay otra que parece englobarla aún mejor: electricidad. Sí, electricidad, porque el poema de Casariego electrocuta hasta carbonizar al lector y a la propia palabra poética. Y es que Casariego lo sabía bien, ni la palabra satisface la inquietud humana. “¡No te acerques demasiado a ella, porque te puedes quemar!”, nos dice.

En La risa de Dios (1985)La vida puede ser una lata (1988) y Poemas encadenados(1977-1987), por ejemplo, bien podemos presenciar estas quemaduras. El poeta allí pareciera decirnos detenidamente que ni el impulso lírico ni la épica ni la plástica le son suficientes. Para Casariego, la inquietud, que no es más que una rabia insólita, siempre oscila dentro del poema y, al mismo tiempo, lo rebasa.  

Ese estado de hervor ante la insatisfacción fue la causa, quizá, de que, antes de su trágica muerte, Casariego decidiera por retirar el tacto de la palabra poética. Pero sólo una década de versos (1977-1987), y el resto, hasta su muerte, reclinado a la pintura y al dibujo, bastaron para dejar una obra flamígera y perturbadora.

Véase, entonces, esta breve selección poética, como una muestra de ese poder abrasador, que es la gran obra de Pe Cas Cor. 

POE+ de PEDRO CASARIEGO

Esta 
vida
demasiado
plácida
me
extingue.

Estas horas
solemnes
sofocan
los incendios  imprudentes
y los papeles
en llamas.
Ansío el
terremoto particular
que alguien
me ha
prometido.

Soy el hombre
delgado
que no flaqueará
jamás.

POE+ de PEDRO CASARIEGO

Abrí la puerta.
No había nada.
Me había puesto
mi paracaídas.
Mi paracaídas
singular se abrió.
Como los hormigueros
en primavera.
Como el vientre de
la nieve cuando
recibe a los jinetes.
Salté.
Sin prisas.
Para abrazar aviones.
Porque sí.
Con toda la razón
del mundo.
Con todos los papeles
en regla.
Un salto impetuoso.
Sin memoria.
Un salto.

POE+ de PEDRO CASARIEGO

NADA MATERIAL

¿Qué va a tomar el señor

que se dispone a beber?

¿Sorberá el señor del bigote

una bebida importada?

No

nada material.

Bebo los vientos por usted

señorita.

En este maldito bar

en este maldito lugar

todos los parroquianos beben

antes de su primera copa.

(agosto de 1977)

AGUA DEL TIEMPO

Agua del tiempo

qué poco tiempo me queda

un vaso de minutos

una jarra casi vacía

un vaso lleno de nada

antes de adiós quiero

una boca de amor

una estrella de ojos

todo lejos de espadas

pronto mataré

muy pronto

mataré esquinas de cielo

con mi guadaña de tierra

agua del tiempo

qué poco tiempo me queda.

FALSEARÉ LA LEYENDA

                                                           1976

Quiero pintar de blanco la hierba de la pradera

y el compacto césped que recubre los jardines;

todos pensarán que venció la fuerza del desierto

y yo seré durante años el Dueño de la vida,

dejando que me acaricie la tibieza del sueño alado

y tiñendo al atardecer lo que brotó del rocío;

mi pincel será la cascada cuyo estruendo nunca percibo

y mi pintura las aguas que en ella se enroscan furiosas,

y los que por los aires naveguen

verán surgir la nieve del pecho abierto del Verano,

variarán de canción los motores aceitosos

y enarcarán las cejas los pilotos sin mirada.

Danzaré entre las hojas chamuscadas por el frío

y los demás conmigo,

pero ellos caerán extenuados

y sus músculos heridos servirán para tensar mi nuevo arco

y clavar en sus corazones suplicantes mensajes de amor

que sin duda secará el aliento de la lluvia;

y arrebataré a los niños la dejadez que me apasiona,

se marchitará colgada de las moreras,

como los plásticos sucios en el invierno espinoso.

Beberé el líquido que corre con el Nilo,

despojaré de su piel al fornido rinoceronte,

falsearé la leyenda y ésta me pertenecerá,

poseeré los campos de maíz y los quejidos sin motivo,

dividiré el tesoro del pirata para llevármelo entero,

y, llegado el momento,

cuando las ilusiones ahoguen el desengaño,

nada quedará sin ser devuelto

y mi alma os alegrará con una sonrisa.

EL JOVEN CARNE DE HORCA

El Joven Carne de Horca levanta sus botas de bandolero

muy por encima de su cara verdosa

y envía a la escupidera un trozo de sí mismo sin envoltura alguna,

pero a pesar de todo, alegre tras sus audacias,

no se siente disminuido, el cambio le deja intacto.

El muchacho que ama las trifulcas

parece alto o bajo según se le mire,

y elabora complicadas Añagazas junto a la chimenea color de barco despintado

pensando en la mujer de la nuca dorada y el abrigo azulado;

ella le habló del Río Negro al morir la fiesta nocturna,

su pálida boca compartida por dos espejos.

Carne de Horca dispara y acierta seis veces de cada siete,

aunque yerra en los Grandes Concursos,

y podrá montar una foca en el próximo rodeo

con bastantes posibilidades de vencer,

nunca cepilla sus trajes

y cuenta hasta ciento siete sin haber ensuciado la escuela.

No os riáis de mí; él es mi hermano mayor,

y cuando le suban al roído Patíbulo

jugará con el calendario y continuará Alterando las Fechas.

DÓNDE ESTÁ LA FRUTA

¿Dónde está la fruta

para nosotros los débiles?

Caen las naranjas

siempre en otras manos

¿por nuestra culpa, madre,

todos esos gajos desprendidos?

Redobla la sangre

en los huertos de abajo

y hay cascadas amarillas

en los bosques de arriba

¡No hay culpa,

sólo hay herida!

Cristales antibalas los de nuestras gafas

¡guerras hay en todos nuestros ojos!

¡Porque no sabemos mirar,

porque no sabemos mirar

como miráis las madres!

¿Es la fiebre del egoísmo

lo que atenaza nuestros corazones?

¿Hay todavía en nosotros

una espiga de trigo?

Traen los cielos una hoz de tormenta

traen los ciervos la despedida

¡Fuertes son los que aman a los débiles!

¡Débiles somos los amados por los fuertes!

¡Y la única misión

es salvar a las madres!

(para mi madre 23 diciembre 1992 –manuscrito–)

http://www.revistaelhumo.com

LA TECNOLOGÍA MODERNA: LA NUEVA CUEVA DE PLATÓN

COMO LOS PRISIONEROS DE LA CUEVA DE PLATÓN, CONSUMIMOS UNA VERSIÓN ARTIFICIAL DE LA REALIDAD, SIN NUNCA CUESTIONAR EL ORDEN QUE ESTABLECE ESTA SEUDORREALIDAD

Hace unos días el Times de Londres publicó esta genial ilustración de Ella Baron, con la siguiente cita de la alegoría de la cueva que aparece en el libro séptimo de La república de Platón:

¿Cómo podrían ver otra cosa más que las sombras si no se les permitía mover las cabezas? 

LA TECNOLOGÍA MODERNA: LA NUEVA CUEVA DE PLATÓN

En la alegoría de la cueva Platón habla de unos prisioneros “que son como nosotros”, que viven encadenados (hoy diríamos “conectados”) y que sólo observan las sombras que proyecta en la pared el paso de diferentes objetos y estatuas que llevan otros humanos que se mueven en la parte superior de la cueva. Pasan la vida viendo una especie de espectáculo de marionetas. “Hombres como estos mantendrían que la verdad no es más que la sombra de cosas artificiales”, dice el filósofo.

Con la alegoría de la cueva Platón pretendió explicar la educación, o la falsa educación que recibe el hombre en el mundo.  Quizás hoy en día podríamos llamar “información” a esta falsa educación, en oposición a lo que Platón llama el conocimiento del alma. Se educa dando acceso a información –data– y no enseñando a pensar críticamente y a desarrollar lo que Platón llamó el ojo de la mente. Platón sugiere que la verdadera educación es voltear de todo el alma hacia la luz, hacia “aquello que es”, con lo que se refiere a las ideas y particularmente a la idea del bien, que en el mundo “visible engendró a la luz”. Podemos entender esto, tomando de la alegoría, diciendo que la verdadera educación y la vida filosófica consisten en contemplar la fuente o esencia y no las proyecciones o sombras. Es decir, en contemplar la realidad y no la virtualidad. Quizás se permita otra analogía: hoy en día consumimos información novedosa, predigerida y diluida pero no conocemos las fuentes, los clásicos. El mundo -la cueva- nos presenta distracciones que nos hipnotizan de tal forma que nos quedamos embotados presenciando un simulacro, sin siquiera pensar que existe otro mundo posible.

En el estado ideal de Platón, la labor de los adeptos -de los filósofos- era ascender hacia la luz de las ideas eternas, pero no quedarse en la dicha de la contemplación, sino regresar a la cueva e instruir a los demás. Estos filósofos, que eran capaces de recordar el ascenso del alma, debían gobernar la ciudad, ya no dormidos -como suelen gobernarse las ciudades, según Platón- sino despiertos y con una visión clara. Esta visión aristocrática o meritocrática de Platón ha sido especialmente criticada en la modernidad. Hoy en día, donde gobierna la opinión pública, la “sociedad” y lo políticamente correcto, todas las opiniones cuentan igual y una turba en las redes sociales puede acabar con un rey-filósofo.

Esta ilustración se combina perfectamente con la lectura de la monografía de W. Giegrich “The Occidental Soul’s Self Immurement in Plato’s Cave”, en la que sostiene que la cueva de Platón hoy en día ha sido introyectada y se ha vuelto portátil y autoinmersiva. Nuestra tecnología hace que mediemos nuestra interacción con el mundo real a través de una especie de cueva platónica que llevamos con nosotros. Un ejemplo de esto es el hombre que va corriendo por la naturaleza oyendo música en unos audífonos con un smartphone, los cuales son “instrumentos para la introyección voluntaria… hacia la interioridad de una cueva, aquí un cuerpo sutil, una cueva de música”. El ser humano se retira a un mundo interior, pero ese mundo interior no es el mundo de su alma; es un mundo artificial, un mundo de imágenes secundarias, sombras o simulacros de la realidad primaria. Llevamos nuestra cueva con nosotros: nuestras pantallas son como esa ubicua pared en la cual se proyectan sombras de baja resolución de realidad y que no dejamos de mirar nunca. En este caso, estamos voluntariamente conectados. Tal vez estas analogías sean un poco hiperbólicas, pero el estado actual de la dependencia tecnológica admite o incluso requiere urgentemente de este tipo de comparaciones radicales para sacar a alguno que otro del sopor de la cueva cotidiana.

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¿Qué son las Ilustraciones?

Traducción de Antoni Aguiló y José Luis Exeni Rodríguez

Resultado de imagen para epistemologías del sur

La conocida revista de arte norteamericana Artforum me pidió un texto breve sobre el tema “¿Qué es la Ilustración?”. Este es el título del famoso opúsculo de Immanuel Kant publicado en 1784, glosado desde entonces por muchos autores, incluso por Michel Foucault. La editora de la revista quería específicamente que yo abordara el tema a partir de mi propuesta de las epistemologías del Sur [1]. He aquí mi respuesta.

En 1966, uno de los intelectuales occidentales más innovadores del siglo XX, Pier Paolo Pasolini, escribió que a menudo somos prisioneros de palabras enfermas. Se refería a palabras que parecen plenas de sentido, pero que, de hecho, están desprovistas de él o, quizá más precisamente, palabras que poseen connotaciones vagas y misteriosas, pero que nos dejan muy inquietos, dada su apariencia de estabilidad y coherencia. Pasolini refiere tres palabras enfermas —cine, hombre y diálogo—, insistiendo en el hecho de que hay muchas más. Pienso que una de ellas es Ilustración. Foucault ya mostró que somos prisioneros de esta palabra. Sin embargo, en su obsesión con la idea de poder, no reconoció que los prisioneros nunca están totalmente encarcelados y que la resistencia nunca está determinada únicamente por las condiciones impuestas por el opresor. Al final, las conquistas revolucionarias de los protagonistas de la Ilustración europea nos muestran precisamente eso. Debemos entonces comenzar desde el punto en el que Foucault nos dejó. ¿Podemos curar esa palabra enferma? Lo dudo. No obstante, si hay una cura, será, sin duda, contra la voluntad del enfermo.

Si preguntamos a un budista qué es la Ilustración, podemos obtener una respuesta como la de Matthieu Ricard, un monje que vive en Nepal. Para Ricard, Ilustración implica:

Un estado de conocimiento o sabiduría perfectos, combinado con una compasión infinita. El conocimiento, en este caso, no significa simplemente la acumulación de datos o una descripción del mundo de los fenómenos hasta en los más finos detalles. La Ilustración es un entendimiento tanto del modo relativo de la existencia (la manera en la que las cosas se nos aparecen) como del modo último de la existencia (la verdadera naturaleza de estas mismas apariencias). Esto incluye nuestras propias mentes, además del mundo externo. Ese conocimiento es el antídoto básico contra la ignorancia y el sufrimiento. [2]

¿Hasta qué punto la Ilustración de Ricard es diferente de la de Kant, Locke o Diderot? Ambas concepciones implican una ruptura con el mundo tal y como nos es dado. Ambas exigen una lucha continua por la verdad y el conocimiento, puesto que su objetivo último equivale a una revolución —una revolución interior, en el caso de la Ilustración budista, y una revolución social y cultural, en el caso de la Ilustración europea—. ¿Existen continuidades entre esas rupturas, tan distantes en términos de sus génesis y de sus resultados? ¿Debemos considerar como dato adquirido que nos conocemos a nosotros mismos al conocer el mundo, conforme nos promete la Ilustración europea, o debemos partir del presupuesto de que conocemos el mundo una vez que nos conocemos a nosotros mismos, conforme la promesa de la Ilustración budista? ¿Cuál de los dos presupone la tarea más imposible? ¿Cuál de los dos acarrea más riesgos para los que no creen en sus promesas? Y, finalmente, ¿por qué cuestionar la Ilustración europea es aún hoy, más de dos siglos después de su formulación, más relevante y controvertido que cuestionar la Ilustración budista? ¿Será solo porque la mayoría de nosotros es ontológica, cultural y socialmente eurocéntrica y no budocéntrica?

La fuerza de la Ilustración europea se basa en dos demandas incondicionales: la búsqueda del conocimiento científico, entendido como la única forma verdadera de conocimiento y como fuente única de racionalidad; y el empeño en el sentido de vencer la “oscuridad”, o sea, de desterrar todo lo que se considera no científico o irracional. La incondicionalidad de esas demandas tiene como premisa la incondicionalidad de las causas que las orientan. Y causas incondicionales conducen lógicamente a consecuencias incondicionalmente positivas. Aquí reside la fatal debilidad de esa fuerza tan extrema, su talón de Aquiles. Tomar como base una concepción única del conocimiento y de la racionalidad social exige que se sacrifique todo aquello que no le es conforme.

La naturaleza sacrificial de esta confianza reside en que la tolerancia y la fraternidad resultantes de la celebración de la libertad y de la autonomía contienen en sí la fatal incapacidad de distinguir coerción y servidumbre ante modos alternativos de ser libre o autónomo. Ambos se conciben como enemigos de la libertad y la autonomía y, lógicamente, tratados con despiadada intolerancia y violencia. Es ese el impulso atávico que subyace a la construcción ilustrada de la humanidad “universal” y lo impulsa a sacrificar algunos humanos, suprimiéndolos de la categoría de humano, como el antiguo chivo expiatorio abandonado en el desierto. Ello explica la razón por la cual los derechos humanos pueden violarse en nombre de los derechos humanos, la democracia puede ser destruida en nombre de la democracia y la muerte puede celebrarse en nombre de la vida. Aquello que convierte la Ilustración europea en tan fatalmente relevante y tan necesitada de constante revaloración es el hecho de que, contrariamente a otros proyectos ilustrados (como el budista), el poder de imponer sus ideas a los otros no se rige, él mismo, por esas ideas y sí por el designio de prevalecer, si es necesario a través de una imposición violenta, sobre aquellos que no creen en tales ideas ilustradas o se ven fatalmente afectados por las consecuencias de su implementación en la vida económica, social, cultural y política.

La naturaleza sacrificial de la Ilustración europea se manifiesta en la forma como razona sin razonabilidad, en el modo en el que presenta las opciones que rechaza o los caminos que no elige como prueba de la inexistencia de otras vías, en la forma como justifica resultados catastróficos como daños colaterales inevitables. Estas operaciones trazan una línea abisal entre, por un lado, la luz fuerte de las buenas causas y de las formas iluminadas de organización social y, por otro, la oscuridad profunda de las alternativas silenciadas y de las consecuencias destructivas. Históricamente, el capitalismo, el colonialismo y el patriarcado son las fuerzas principales que han sustentado la frontera abisal entre seres totalmente humanos, que merecen la vida plena, y criaturas subhumanas descartables.

Esa línea abisal es una línea epistémica. Por eso, la justicia social exige justicia cognitiva y la justicia cognitiva exige que se reconozca que la disputa entre la ciencia, por un lado, y la filosofía y la teología, por otro, es un conflicto que se encuadra de manera confortable en el ámbito de la epistemología ilustrada.  Lo que necesitamos entender es el hecho de que estos modos de conocimiento se oponen colectivamente a formas de pensamiento y sabidurías ajenas al paradigma occidental. Lo colonial propiamente dicho podría definirse en términos de esa terra incognita epistemológica. Como observó Locke de forma muy reveladora: “En el principio todo el mundo era América”. Lejos de representar la superación universal del “estado de la naturaleza” por la sociedad civil, lo que la Ilustración hizo fue crear el estado de naturaleza, consignándole amplias extensiones de humanidad y vastos conjuntos de conocimientos. La cartografía, en cuanto disciplina, inscribió una demarcación precisa entre la metrópoli civilizada y las distantes tierras salvajes (americanas, africanas, oceánicas). Ese mundo “natural”, en la lógica geotemporal lockeana, se convirtió también en una historia “natural”. La contemporaneidad y la simultaneidad de los mundos del otro colonial se trasmutaron en una especie de pasado dentro del presente.

Para llegar al tipo de pensamiento posabisal capaz de trascender completamente la oposición binaria metropolitano/colonial, es necesario librar una batalla que excede parámetros epistémicos. El poder hegemónico solamente se puede confrontar a través de las luchas de aquellos grupos sociales que han sido sistemáticamente maltratados y privados de la posibilidad y del derecho de representar el mundo como suyo. Sus conocimientos, nacidos en luchas anticapitalistas, anticoloniales y antipatriarcales, constituyen aquello que denomino epistemologías del Sur. Tales luchas no se rigen por principios antiilustrados (la opción conservadora, de derecha), pero crean condiciones para que sea posible una conversación entre diferentes proyectos de Ilustración, una ecología de ideales ilustrados.

Los conocimientos nacidos en las luchas apuntan hacia la razonabilidad (intercambio de razones) y no hacia la racionalidad unilateralmente impuesta, y parten de las consecuencias en lugar de partir de las causas. La noción de causa en cuanto objeto privilegiado de conocimiento –la idea de que nuestra tarea consiste en ir cada vez más al fondo hasta llegar, finalmente, a los fundamentos epistemológicos u ontológicos, la causa sui o causa sin causa– es ella misma un artefacto de la modernidad occidental. Para los oprimidos, una epistemología a partir de las consecuencias vuelve legible la experiencia y posible la justicia. Solo así las ruinas pueden convertirse en semillas.

NOTAS
[1] Véase, Santos, B. S., Justicia entre saberes: epistemologías del Sur contra el epistemicidio, Morata, Madrid, 2017. Y también Santos, B. S., The End of the Cognitive Empire: The Coming of Age of the Epistemologies of the South, Durham, Duke University Press, 2018.
[2] Ricard, M., “¿Qué quiere decir “Iluminación” para el budismo?”, blog(entrada del 7/12//2010), disponible en http://www.matthieuricard.org/es/blog/posts/que-quiere-decir-iluminacion-para-el-budismo

Boaventura de Sousa Santos

http://blogs.publico.es/espejos-extranos

Un disco inédito de John Coltrane ve la luz

El cuarteto del saxofonista grabó en 1963 una sesión de estudio de la que no se tenía noticia.

El álbum contiene cinco versiones de temas conocidos y dos nuevas composiciones originales

El disco inédito de John Coltrane sale a la venta el 29 de junio.
El disco inédito de John Coltrane sale a la venta el 29 de junio. CHUCK STEWART

 

Toda la elevación, la elegancia y el entusiasmo del cuarteto clásico de John Coltrane suenan como la primera vez en Untitled Original 11383 y Untitled Original 11386, dos composiciones inéditas recién descubiertas e incluidas en Both Directions at Once: The Lost Album,disco perdido del saxofonista que verá la luz el 29 de junio, 55 años después de su grabación. “En términos pop, es como si hubiésemos dado con un álbum inédito de los Beatles, de Jimi Hendrix o de Bob Marley”, exclama por teléfono desde Nueva York Jamie Krents, de la discográfica Impulse!, sello que hoy es parte de Universal y que publicó la obra de madurez del músico, entre 1961 y 1967, año de su prematuro fallecimiento a los 40. “Esto se parece a encontrar una nueva estancia en la Gran Pirámide”, añade Sonny Rollins, compañero de generación de Coltrane y coloso del saxofón como él.

Las hipérboles parecen por una vez algo más que mera cháchara promocional. El hallazgo de la sesión, grabada por el músico el 6 de marzo de 1963 al frente de su formación de entonces, “la mejor banda de jazz de la posguerra”, según la historiadora Val Wilmer, es una noticia que, sencillamente, supera los sueños más salvajes de los aficionados. Si bien los sellos explotan últimamente el rescate de grabaciones inéditas para animar el maltrecho mercado discográfico,raramente se trata, como en este caso, de sesiones de estudio. Y mucho menos del registro de un álbum autónomo en la cúspide de la carrera de uno de sus nombres más legendarios.

A principios de marzo de 1963, el cuarteto —que completaban McCoy Tyner al piano, Jimmy Garrison al bajo, y Elvin Jones a la batería— se hallaba a mitad de una estadía de dos semanas en el club Birdland de Nueva York. Al día siguiente de la sesión ahora recobrada, la formación grabó uno de sus discos de mayor fortuna comercial: la colección de baladas firmada junto a la cálida voz de barítono de Johnny Hartman. “La confianza en las posibilidades de aquel trabajo fue, probablemente, el motivo por el que Bob Thiele [jefe de Impulse!] decidió dejar de lado el disco que ahora editamos”, elucubra Krents, que lleva años embarcado con el proyecto.

Una de las dos composiciones inéditas: ‘Untitled Original 11383’.

La banda grababa con frecuencia entonces. El material resucitado corresponde a un día entero en el estudio del ingeniero de sonido Rudy Van Gelder en Englewood, Nueva Jersey, lugar mítico del jazz donde se registraron decenas de hitos en los años cincuenta y sesenta. El cuarteto grabó varias tomas de las dos composiciones inéditas que Coltrane no alcanzó a titular (y Krents y los suyos han preferido dejar así, sin nombre). También hay variaciones de títulos del repertorio del saxofonista (Slow Blues, una pieza de los años cincuenta, One Up, One Down, hasta ahora solo disponible en directo, y una Impressionsinterpretada sin piano) y dos versiones: Nature Boy y Vilia, tomada esta última de la opereta La viuda alegre, de Franz Léhar. En total, han sobrevivido 14 cortes de esas siete canciones, que se presentarán en dos formatos: álbum sencillo sin tomas alternativas y edición de lujo en dos discos (también habrá versión en vinilo).

Al terminar el día, el saxofonista se llevó una copia de referencia de la sesión a la casa que compartía entonces con su primera mujer, Juanita Naima Grubbs, a quien dedicó una de sus más bellas baladas en 1959. Del master no quedó rastro en los archivos de Van Gelder, hombre conocido tanto por su maestría en lograr un sonido ancho y elegante como, al parecer, por su tendencia al desorden. Tampoco dejó constancia el productor de aquellos hechos en sus papeles. Ambos están muertos. Y la sesión no figura en ninguna de las discografías recopiladas a lo largo de las décadas por los estudiosos del saxofonista.

Tras su divorcio de Coltrane, Naima se quedó las cintas, junto a otros materiales sobrantes del disco A Love Supreme (que formaron parte de una edición conmemorativa de la obra maestra en 2014). Todo ello fue heredado por Antonia, hija de un matrimonio anterior de Naima, que el saxofonista adoptó cuando la niña tenía cinco años. “Hubo que ganarse la confianza de la familia y llegar a un acuerdo económico. Pero no hubo hostilidad. Al contrario, fueron muy amables”, recuerda Krents.

Cuando esos escollos quedaron superados, fue primordial para la compañía contar con el permiso “y el apoyo promocional” del notable saxofonista Ravi Coltrane, fruto del segundo matrimonio de John con la pianista Alice McLeod. “No queríamos publicar un material que Ravi, que además es custodio del legado, considerase que no estaba a la altura. Fue todo lo contrario. Lamento no haber tenido una cámara para grabar su cara cuando oyó las cintas”, dice Krents. Ravi asistirá el lunes a una escucha con la prensa del material, organizada en el estudio donde fue grabado.

El único superviviente de la sesión, el pianista McCoy Tyner también fue consultado durante el proceso, aunque a sus 79 años no recordaba demasiado ni pudo ofrecer nuevas pistas sobre las composiciones inéditas.

El disco suena con el inconfundible aire del cuarteto en plena forma, justo a mitad del camino que les llevó de la tradición bluesy del hard bop y del jazz modal de sus discos en Atlantic a la experimentación de tintes espirituales que acabaría cristalizando al año siguiente en las sesiones de A Love Supreme (suite que vería la luz en 1965). “Este último capítulo en su discografía no es en absoluto menor. Pensarlo sería subestimar su genio”, opina por correo electrónico Ashley Kahn,autor de libros sobre el saxofonista y sobre su empleador más famoso, Miles Davis. Kahn escribe también las notas de acompañamiento del nuevo disco. “Lo asombroso es que se trata de una obra completa, concebida como un todo coherente. Que nadie se confunda: podría haber sido un éxito comparable a My Favorite Things[tema que titula uno de sus álbumes más célebres]. Así de potente es este descubrimiento”

Kahn ofrece pruebas de la fecundidad del cuarteto en El sello que Coltrane impulsó, un estudio sobre la que fue la discográfica del genio del jazz entre 1961 y 1967. Su condición de estrella de la escudería hizo que entrara al estudio “ocho veces en 1962”. Pese a ello, entre 1961 y 1965, solo dos de los ocho álbumes del grupo (Coltrane y Crescent) fueron pensados para trasladar al estudio la fuerza de sus directos, hecho que añade importancia al descubrimiento de Both Directions at Once. The Lost Album.

Eran los tiempos de mayor compenetración del cuarteto, una de las asociaciones más memorables de la historia del jazz hasta su disolución en 1965. Para entonces, la idea de la música del líder se había vuelto demasiado atonal y libre para el pianista McCoy Tyner y el batería Elvin Jones, dos prodigios del ritmo y la melodía. A su última banda, Coltrane incorporó la furia free jazz de Alice Coltrane (pianista), Pharoah Sanders (saxofonista) y Rashied Ali (batería). Dos años después, murió por sorpresa a causa de un cáncer de hígado que no se trató convenientemente. Su funeral, al que acudieron centenares de personas, se vivió en Nueva York como uno de los momentos estelares del jazz de la época.

Su legado permaneció vivo en los discos grabados por su viuda, Alice, y por Pharoah Sanders. En 1971, se fundó la Iglesia Africana Ortodoxa de John Coltrane en San Francisco. En 2007, recibió un Pulitzer póstumo.

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LA ENFERMEDAD DE LA IGNORANCIA, LA EPIDEMIA DE NUESTROS DÍAS

¿ESTAMOS VIVIENDO UNA PELIGROSA Y PROGRESIVA ESTUPIDIZACIÓN DE LA CULTURA HUMANA EN MANOS DE LA TECNOLOGÍA DIGITAL?

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The Machine endangers all we have made.

Rilke

 

La vida sólo puede ser comprendida mirando hacia atrás,

pero ha de ser vivida mirando hacia adelante.

Kierkegaard

Hace 2 años escribí un par de artículos sobre lo que llamé la “era de la ignorancia”, siguiendo al poeta Charles Simic, quien en 40 años como profesor universitario notó un progresivo declive en el conocimiento de literatura e historia con el que llegaban los alumnos a la universidad. La primera parte trata sobre la ilusión de que la tecnología nos haría más inteligentes, la segunda es sobre por qué los jóvenes son cada vez más ignorantes.

En esta ocasión quiero recapitular estas ideas y enfatizar que la ignorancia es una enfermedad que en nuestra época se ha convertido en una epidemia ayudada por la tecnología digital, que tiene la característica de ser viral (y virulenta). Un ejemplo que me parece ilustrativo de lo que en inglés se conoce como dumbing-down, como promediar a la baja de la cultura que predomina en la era de la información y la corrección política -donde todas las opiniones, se cree, tienen el mismo valor-, es lo que ha ocurrido con el concepto de los memes. Los memes son un interesante concepto biológico, desarrollado por Richard Dawkins en su libro El gen egoísta. Básicamente son “genes culturales”, o unidades portadoras de cultura (ideas, símbolos, conductas, etc.), que pueden considerarse vivientes y se esparcen infectando a sus huéspedes. A grandes rasgos, los memes son organismos de una evolución cultural que se desarrolla en paralelo y se interpenetra con la evolución biológica. Ahora bien, la mayoría de las personas, cuando piensa en un meme solamente piensa en los memes de Internet, y particularmente en un tipo de meme, las recreaciones humorísticas de eventos, algunas muy ocurrentes -hasta el punto de llegar a ser “lo mejor de una campaña política”- pero mayormente banales y limitadas a entretener. Estos memes son una caricaturización de los memes y, ya que la cultura es esencialmente memética, la cultura se vuelve caricatura. Los memes abarcan mucho más que esto. Algunos biólogos materialistas creen que las religiones son memes particularmente insidiosos; pero, por otro lado, el concepto del meme fue claramente prefigurado por el concepto de arquetipos de Carl Jung y tiene su paralelo biológico no-materialista en el concepto de campos mórficos de Rupert Sheldrake. El caso me parece emblemático por dos razones. La primera, por cómo un concepto científico e intelectual se vulgariza y es adoptado por la conciencia popular sin tener conciencia de su verdadero significado (o de su significado más amplio, ya que, ciertamente, los memes que se publican en Twitter son memes). La segunda, como reflejo emblemático de nuestra actividad memética fundamental, es decir, nuestra actividad cultural esencial es postear fotos divertidas, chistes, curiosidades y demás memes de Internet. A esto se reduce la cultura: a entretenimiento. Lo cual es preocupante, pues lo memético es uno de los ejes principales de nuestra evolución, la calidad de nuestros memes es la cualidad que toma nuestra conciencia.

El término que predomina en nuestra cultura es “viral”, pues está orientada a la viralidad: el éxito e incluso el valor de un meme, de un contenido y hasta de una persona se mide en si logra tener una distribución masiva o no. Esto es altamente significativo, pues nos habla en términos de una enfermedad infecciosa. Se trata de una infección cultural en la que lo que predomina son las opiniones y la falta de pensamiento crítico-histórico no utilitario, es decir, pensamiento que conversa con una tradición filosófica y artística y es capaz de absorber valores espirituales que no están supeditados a la inmediatez comercial. De la misma manera que la “comida chatarra” (junk food) predomina en buena parte del mundo debido a la expansión de las grandes trasnacionales, predomina en buena parte del mundo la cultura chatarra, con sus efectos igualmente nocivos para la psique.

Ya Aristóteles había identificado que la ignorancia era una enfermedad. “Porque el que sólo tiene opiniones, si se compara con el que sabe, está en estado de enfermedad en relación con la verdad”, dice el filósofo en su Metafísica, y agrega que aquellas personas que sólo tienen opiniones deberían dedicarse de lleno al estudio, de la misma manera que el enfermo se ocupa más de la salud que el hombre sano. El budismo, por su parte, considera su dharma, la doctrina del Buda, como una medicina para curar la enfermedad de la existencia cíclica o  samsara -¡la causa de sus innumerables y miserables vueltas no es más que la ignorancia!-. El Buda es el doctor que da la receta para curarse, pero el paciente debe aplicarla y tomarse la medicina por su propia cuenta. 

Algunos seguramente argumentarán que esto suena bien pero es un discurso sin sustancia, en tanto que es necesario que digamos cuáles son las cosas verdaderas o qué es la sabiduría, algo que es relativo y, por lo tanto, hablar de “ignorantes” es sólo darse un aire de superioridad e, incluso, una forma de control y manipulación -en una perpetua búsqueda de poder-. Ante lo cual, diré que más allá del discurso relativista posmoderno existen verdades científicas y verdades éticas (las cuales nos vienen de la filosofía y la religión). Todos nadamos, como si fuere, en el agua de estas verdades, las cuales integramos a nuestras vidas muchas veces de manera inconsciente. Por ejemplo, asumimos que las personas tienen agencia, son individuos que tienen un valor intrínseco. Esto es algo que nos viene en gran medida del pensamiento judeocristiano y su noción de que las personas tienen un alma. Si no pensamos que los otros tienen conciencia y son seres con libre albedrío se desmoronaría el sistema jurídico y, en general, la sociedad dejaría de tener sentido. Aunque la ciencia materialista maneje hipótesis que mantienen que la conciencia no existe realmente y que los individuos son “robots programados” (en palabras de Richard Dawkins), es una verdad moral valorar la vida individual y asumir que las personas tienen libre albedrío. Asimismo, las normas básicas de la convivencia están basadas en la llamada regla de oro, la cual puede tener ciertas similitudes con la noción hindú del karma (que es una causalidad que no se limita a lo meramente material, sino que incluye lo mental y reconoce una moralidad embebida en el cosmos). El universo está formado por leyes naturales y leyes morales, y aunque algunas personas han teorizado que estas leyes se pueden trascender, para hacerlo -si acaso es posible llegar al estado “más allá del bien y el mal”- deben ser conocidas cabalmente. Dije antes que todos nadamos en esa agua, en una especie de sopa cultural, pero los que saben son los que son capaces de rastrear la fuente: el agua del río es más pura cerca de la fuente. Y más aún, aquellos que saben vivir en armonía con las leyes y los ritmos que rigen los procesos de la vida para, de esta forma, permitir que ésta siga fluyendo limpia y cristalina y llegue hasta el océano.

Aristóteles observó que la ignorancia era una enfermedad y el dharma indio, desde un principio, entendió que la cura al problema de la existencia -fundamentalmente, el sufrimiento- era la sabiduría. El lema de la bandera de la India aún refleja esta noción: Satyameva jayat (“Sólo la verdad triunfa”), lo cual es parte de un verso de las Upanishad que sugiere que no sólo triunfa sino que alcanza la liberación de todo sufrimiento. Lo mismo dice un conocido verso del Evangelio de Juan. El problema es que se suele caer en la literalidad, la cual es la marca del fundamentalismo. Sólo mi Dios libera. Y el nuevo fundamentalismo: Sólo lo que podemos ver y medir es real, lo demás (todo lo subjetivo) es una ilusión. Decir que la verdad no es literal no significa que la verdad sea meramente relativa. Significa que no puede reducirse a una definición única y que la sabiduría tiene que ver con la capacidad de percibir la unidad en la diferencia, los puntos de conexión, las analogías que nos permiten compartir sentimientos. Esto fue entendido por los autores de los himnos del Rig Veda, quienes fueron conscientes de que el Uno tiene muchos nombres, todos son aspectos  de una misma esencia y sin embargo, ninguno alcanza a comunicarla y a conocerla nominalmente. Es decir, la verdad ética-religiosa no puede ser dicha, pero sí experimentada. Lo cual es algo que nosotros experimentamos en la vida cotidiana: una persona no es buena o ama a otra persona porque dice que es buena o que ama, es buena y ama cuando actúa y experimenta un cierto estado de conciencia. Como notó Raimon Pannikar, la filosofía tiene dos aspectos: es el amor a la sabiduría pero también, la sabiduría del amor. Logos y Eros, Prajna y Upaya unidos en un matrimonio sagrado. 

¿Cómo, entonces, liberarse de lo que Aristóteles llama meras “opiniones”, la marca de la ignorancia? Platón, el maestro de Aristóteles, distingue opinión (doxa) de conocimiento (episteme). Opiniones son lo que tienen los sofistas, aquellos que sólo aparentan saber. En nuestra época es muy fácil ser un sofista, pues existe fácil acceso a todo tipo de información, especialmente superficial o predigerida. En un artículo reciente, el estadista Henry Kissingernotó, con gran lucidez pese a sus 94 años de edad (o más bien, quizás debido a ellos), que en nuestra época regida por la tecnología digital y su religión -el dataísmo- “la verdad se vuelve relativa. La información amenaza con anegar la sabiduría”. Lo que diferencia a quien está informado de quien sabe realmente es que el que sabe entiende, no depende de los datos. Es decir, ha sido capaz de hacer suyos los pensamientos que ha escuchado o leído. Los ha transformado en experiencia. El conocimiento se hace, así, una fuerza vital. Tanto Platón como Aristóteles admiten que el conocimiento se puede alcanzar a través del cultivo de lo que hoy llamamos la razón, como también por medio de la intuición. No obstante, estas funciones cognitivas no se desarrollan mágicamente; son el resultado del estudio de la ciencia y la filosofía y -particularmente en el caso de la intuición, la noesis platónica- de una vida contemplativa. Es decir, de una vida que no se dedica vulgarmente al entretenimiento sino a la interrogación de la realidad, la indagación de los principios y la observación de la propia conciencia o alma. En otras palabras, para ir más allá de la opinión es necesario conversar con y hacerse adepto de una tradición de conocimiento; por regresar al principio de este artículo, de empaparse de buenos memes -memes que han probado su aptitud desde los albores de la historia-, de contagiarse de las grandes mentes de la humanidad, de honrar la tradición. Con lo cual no hay riesgo verdadero -siempre y cuando uno entienda y no sólo repita lo que dicen- de volverse un fanático o perder la propia autenticidad: como mencionamos, la sabiduría tiende naturalmente a la libertad, y no a la utilidad. El conocimiento no es un fenómeno moderno constreñido a la ciencia. Es una tradición viva y el sabio será siempre quien comprende la tradición y la actualiza en sí mismo, de esta manera haciendo que evolucione y brindándole el necesario vigor para adaptarse al cambio sin perder su esencia. Esta es una “era de la ignorancia”, creo, sobre todo porque no valora y no es consciente de su tradición. Asumimos que lo mejor es lo último y que todo lo viejo es primitivo y ha sido superado por la ciencia y la tecnología moderna. Esto, en realidad, no un pensamiento científico; es cientificismo. En un comentario a McLuhan, el escritor William Irwin Thompson escribió:

Lo que McLuhan reconoció, pero no afirmó explícitamente, es que nuestros nuevos medios electrónicos altamente avanzados, al ser usados por individuos mortales evolutivamente poco avanzados, nos llevarían a la aniquilación cultural. Estos nuevos medios que operan a la velocidad de la luz requieren una nueva conciencia espiritual de la luz. Son tan fantásticamente eficientes que no pueden funcionar para el bien si nosotros no somos buenos; solamente pueden ser usados sin riesgo si decimos la verdad y vivimos en la verdad.

(Coming Into Being: Artifacts and Texts in the Evolution of Consciousness)

Esa nueva conciencia espiritual de la luz sólo puede encontrarse en la vieja tradición espiritual de la luz. Ese hábito de decir la verdad y habitar en lo verdadero sólo puede sostenerse sirviéndose de la estructura del pensamiento religioso y filosófico de Occidente y Oriente. Aunque un estudio muestra que los fundamentalistas religiosos consumen más fake news, paradójicamente, la religiosidad -es decir, el sentido de conexión con algo sagrado- es el antídoto de las fake news (de la misma manera que un sentido de lo sagrado es la mejor solución al problema ecológico). No se trata de regresar al pasado o de retomar las viejas religiones, sino de continuar su evolución y actualizarlas, de reimaginarlas -la ciencia, en realidad, es consecuencia y resultado de la tradición filosófica griega y de las religiones abrahámicas, y no su antítesis-. A fin de cuentas el transhumanismo, la ideología dominante entre las élites tecnócratas actualmente, es solamente una versión de las ideas religiosas de deificación (theosis), inmortalidad y dicha eterna. Sin embargo, creo que es una forma pobre de concebir estas ideas, pues transfiere su fe del ser humano -y su semejanza con la divinidad- hacia la máquina. Deifica la materia, pero olvida la posible divinidad trascendente de la propia conciencia humana, la cual, a diferencia de la inmortalidad tecnológica, tiene como base y garante un principio moral.

 

Twitter del autor: @alepholo

 

Foto: Westend61

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Los libros de los candidatos presidenciales

HÉCTOR PALACIO
nces que entre los adversarios y odiadores gratuitos de López Obrador haya una obsesión por descalificar sus capacidades y cualidades intelectuales

Es una práctica común que candidatos presidenciales hagan publicaciones, libros en particular sobre su diagnóstico del país y sus propuestas para un posible gobierno. En México lo hizo incluso Peña Nieto en 2012. En el proceso electoral 2018 tenemos una situación cuando menos curiosa al respecto, que bien pudiera titularse los libros de Anaya y Meade vs los de López Obrador. Me parece interesante y aun importante destacarlo.

1. En su encuentro con los periodistas del programa de Televisa, Tercer Grado, el candidato presidencial del PRI, José Antonio Meade Kuribreña, ante el cuestionamiento del Leo Zuckermann de por qué no había publicado un libro que con “narrativa” propia defienda el modelo de país que él representa, dijo que este saldría “la próxima semana”. ¿Cómo se va a llamar?, preguntó Carlos Loret de Mola. “No me acuerdo cómo se llama”, respondió el candidato ante el asombro de los entrevistadores, pues es razonable que si alguien ha escrito un libro lo mínimo que tendría que saber es el título, ¿no es cierto? Sobre todo viniendo de una persona con postgrado y que ha sido elogiada por supuestas dotes intelectuales. Y para mayor estupor, Meade prosiguió, “lo único que no escribí yo, es el título”. El caso es que las bromas y los memes dejaron la anécdota de un libro que aún no aparece con el título de No me acuerdo, por Yomero.

2. En el primer debate presidencial, el candidato del PAN Ricardo Anaya Cortésmostró al público y antes las cámaras el libro titulado De frente al futuro, que contiene cuarenta puntos sobre las acciones de su posible gobierno. Casi un mes después el libro pareciera que se agotó, pues no se encuentra, es inexistente de acuerdo a investigación de #Verificado2018. Durante el segundo debate presidencial, López Obrador exhibió la falsedad de su oponente presentando la carátula con el título Las mentiras de AnayaFrente al robo del futuro, libro de cabecera, por cierto de Jorge Castañeda Gutman. Título que ahora se puede encontrar de manera gratuita en línea patrocinado por la coalición “Juntos Haremos Historia”.

3. Andrés Manuel López Obrador, en cambio, sí presentó desde 2017 un libro en relación al presente proceso electoral con su diagnóstico y visión de futuro, 2018, la salida. Hacia el proceso electoral de 2006 escribió Un proyecto alternativo de nación: hacia un cambio verdadero. Y para el 2012, La mafia que se adueñó de México… y el 2012. Demostrando no sólo seriedad, también que se trata de un autor prolífico que registra su recorrido como luchador social y político y su interés por la historia y la transformación democrática de México. Ha publicado hasta ahora un total de 16 libros. Desde el inicial, Los Primeros Pasos, Tabasco, 1810-1867, publicado en 1986, hasta el más reciente, Oye, Trump, de 2018. 

Resulta absurdo entonces que entre los adversarios y odiadores gratuitos de López Obrador haya una obsesión por descalificar sus capacidades y cualidades intelectuales, cuando en su obra como luchador social y político y su obra publicada, se puede apreciar y valorar lo contrario. Y asimismo, a la inversa, sus adversarios en 2018 no sólo no han publicado un libro en relación al presente proceso electoral, tampoco lo han tomado con la seriedad debida; han improvisado (el de Meade acaba de salir al fin, tardíamente). De allí que esto se refleje también en las encuestas en las que López Obrador ha dominado de forma abrumadora. Y datos tan aparentemente simples como este de los libros acaso también sean un parámetro para definir el voto; sobre todo entre los aún indecisos. Por otro lado, recuérdese que las encuestas reflejan que el segmento poblacional con más altos niveles educativos votará mayormente por AMLO.

La obra escrita de López Obrador, que expresa su recorrido político y su interés por lo social, la historia y la transformación de México, bien pudiera ser arrojada a la cara de sus adversarios y odiadores gratuitos como prueba contra sus ataques. Lo que me hace recordar una anécdota de José Vasconcelos en el exilio de la cual hablaré más adelante.

Aquí el listado de obras publicadas por López Obrador (tomado de Wikipedia):

1. Los Primeros Pasos, Tabasco, 1810-1867. Villahermosa, Tabasco: Universidad Juárez Autónoma de Tabasco. 1986. OCLC 21117234.

2. Del esplendor a la sombra: la República restaurada, Tabasco 1867-1876. Villahermosa, Tabasco: Universidad Juárez Autónoma de Tabasco. 1988. OCLC 48297841.

3. Tabasco, Víctima de un Fraude. México: Nuestro tiempo. 1990. OCLC 2421602.

4. Entre la Historia y la Esperanza: corrupción y lucha democrática en Tabasco. México: Grijalbo. 1996. OCLC 906604879.

5. Fobaproa, expediente abierto: reseña y archivo. México: Grijalbo. 1999. OCLC 654341802.

6. Un proyecto alternativo de nación: hacia un cambio verdadero. México: Grijalbo. 2004. ISBN 9685956979.

7. Contra el desafuero: mi defensa jurídica. México: Grijalbo. 2005. ISBN 9685957908.

8. La mafia nos robó la Presidencia. México: Grijalbo. 2007. ISBN 9789707802155.

9. La gran tentación: el petróleo de México. México: Grijalbo. 2008. ISBN 9789708105651.

10. La mafia que se adueñó de México… y el 2012. México: Grijalbo Mondadori. 2010. ISBN 9786073100694.

11. No decir adiós a la esperanza. México: Grijalbo. 2012. ISBN 9786073113434.

12. Neoporfirismo hoy como ayer. México: Grijalbo. 2014. ISBN 9786073123129.

13. El poder en el trópico. México: Planeta mexicana. 2015. ISBN 9786070728211.

14. Catarino Erasmo Garza Rodríguez ¿Revolucionario o Bandido? México: Planeta. 2016. ISBN 9786070733314.

15. 2018 La salida. Decadencia y renacimiento de México. México: Planeta. 2017. ISBN 9786070738739.

16. Oye, Trump. ISBN 9786070742644.

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Las obras maestras de la pintura que inspiraron al cine

Seleccionamos algunos de los cuadros que han sido tomados de modelo a lo largo de la historia del cine

«La última cena» de Leonardo da Vinci

Los cuadros cobran vida en el cine, se mueven, cambian su composición. El cine y el arte siempre han ido de la mano. Solo hay que ver cómo, a través de sus obras, ilustres artistas como Van Gogh, Picasso o Leonardo Da Vinci han servido de fuente de inspiración para muchos cineastas a la hora de crear historias y llevarlas a la gran pantalla.

Clásicos de la ficción como «Psicosis» o «El Exorcista» están llenos de referencias artísticas. Hay que saber que la influencia de la pintura en el cine se manifiesta de formas muy diversas. Hay cineastas que se dejan llevar por la composición, la luz y los colores de una obra de arte para iluminar y dar forma a una escena. Pero hay otros que incluso llegan a dar movimiento a aquellos cuadros que les han inspirado de algún modo a lo largo de su vida y como forma de admiración los acaban insertando en sus cintas, reproduciéndolos prácticamente a la perfección. Posterlounge, tienda online especializada en decoración para la pared, ha hecho una selección de algunos cuadros de famosos pintores que han sido tomados de modelo a lo largo de la historia del cine y que además pueden comprarse en la plataforma.

«La última cena», de Leonardo Da Vinci

«La última cena» (1495 – 1498) de Leonardo da Vinci. Esta obra maestra del Renacimiento ha sido reproducida en repetidas ocasiones en la gran pantalla. El cineasta español Luis Buñuel la tomó como referencia para componer la última cena de los mendigos, una de las escenas más famosas de su película «Viridiana» (1961). En ella, Buñuel colocó a parte del elenco en un encuadre que calcaba a la perfección la pintura de Da Vinci. Lo mismo ocurría en «M.A.S.H» (1970) del director Robert Altman, cuando en una de las escenas los personajes aparecen reunidos en torno a una mesa en lo que es una fiel representación de la Santa cena. Otros directores como Zack Snyder en su película «Watchmen» (2009) y Paul Thomas Anderson en «Puro Vicio» (2015) también se tomaron la licencia de poder hacer su propia interpretación de «La última cena».

Arriba, la répicla de «La última cena» de Buñuel en «Viridiana». Debajo, el original de Leonardo da Vinci
Arriba, la répicla de «La última cena» de Buñuel en «Viridiana». Debajo, el original de Leonardo da Vinci – ABC

«Napoleón cruzando los Alpes», de Jacques-Louis David

Dar vida a un cuadro en la gran pantalla y transmitir las mismas emociones que el lienzo es una tarea complicada. La directora Sofía Coppola lo consigue en su largometraje «María Antonieta» (2006), cuando en una de las escenas de batalla pone a uno de los actores sobre un caballo dejándose inspirar por el famoso retrato ecuestre que Jacques-Louis David hizo del cruce de los Alpes de Napoleón y su ejército en 1800. En este se puede ver a Bonaparte triunfante cabalgando sobre su caballo que justo está relinchando y erguido sobre sus patas traseras. Coppola recreó la misma escena en su película utilizando incluso una vestimenta muy similar a la que lucía Napoleón en el retrato.

A la izquierda, el Napoleón de David. A la derecha, el de Sofía Coppola
A la izquierda, el Napoleón de David. A la derecha, el de Sofía Coppola – ABC

«La Casa junto a la vía del tren», de Edward Hopper

Si uno se para a observar esta obra, es muy posible que se le venga a la cabeza la película de «Psicosis» (1960). Y es que Alfred Hitchcockse inspiró en ella para crear la casa de su protagonista Norman Bates. El cineasta modeló e hizo realidad la misteriosa edificación de estilo victoriano que dibujó Hopper en 1925. Además fue el escenario elegido para el film dramático «Días del cielo» (1978) del director Terrence Malick y hay quienes apuntan que también se transformó en Reata, la gran mansión de la familia Benedict, en la película «Gigante» (1959) de George Stevens, donde apareció por última vez el actor James Dean antes de su muerte.

A la izquierda, el cuadro de Hopper. A la derecha, la casa de «Psicosis»
A la izquierda, el cuadro de Hopper. A la derecha, la casa de «Psicosis» – ABC

«La vocación de San Mateo», de Caravaggio

Martin Scorsese siempre ha confesado que el arte de Caravaggio le ha ayudado a jugar con la composición y la iluminación en sus películas. El pintor italiano fue el maestro de la oscuridad con un increíble dominio de la técnica de los claroscuros y ello despertó la admiración del cineasta por su arte, sirviéndole de inspiración a la hora de ambientar sus cintas con esos juegos de luces tenues y las penumbras. Por ejemplo, Scorsese ha admitido que la secuencia del bar en su película «Malas calles» (1973) fue un homenaje a la obra «La vocación de San Mateo» de Caravaggio. Pero también ha utilizado como modelo otros de sus lienzos como el de «San Juan Bautista» para componer escenas de películas como «Taxi driver» (1976).

Una obra de Caravaggio y una escena de «Malas Calles»
Una obra de Caravaggio y una escena de «Malas Calles»

«Nighthawks», de Edward Hopper

El artista se inspiró en un restaurante ubicado en Greenwich Avenue en Nueva York para hacer una de sus obras más conocidas, «Nighthawks», y a través de ella ha logrado inspirar a numerosos cineastas. Por ejemplo, para «Blade runner» (1982) su director Ridley Scott quedó maravillado con la obra de Hopper y no dudó en levantar un set de rodaje inspirado en el famoso restaurante para su película. Lo mismo hizo Herbert Ross que recreó el escenario al detalle para poder grabar «Dinero caído del cielo» («Pennies from heaven», 1981), al igual que sucedió con «Rojo oscuro» («Profondo Rosso», 1975) de Dario Argento y en «El final de la violencia» («The end of violence», 1997) de Wim Wenders donde el afamado y pictórico bar sale en escena.

Arriba, el cuadro de Hopper. Debajo, el filme de Wenders «El final de la violencia»
Arriba, el cuadro de Hopper. Debajo, el filme de Wenders «El final de la violencia» – ABC

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