Cosas del Perro

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Ayer se fueron dando los pasos de una carrera contra el tiempo, unos cuantos pasos que pensé que hacían la diferencia entre lo que hago y lo que quisiera hacer y al final , esos pasos se convirtieron en una canción de amor, en un fuerte que se defendía con ese cariño inesperado y que como en un terremoto se colapsó y los restos eran estrellas …….

 

Crecí, no sabía lo necesario y sin embargo llevé mi vida al extremo, pensando que era el dueño del mundo y solo me desperté y me di cuenta de era un pendejo, un pensador que siempre iba a tener problemas……….me valió madres y seguí con las pendejadas..eso me hace más feliz , pero siempre me acompañaran la tristeza y la soledad……..

 

Si hubiera sabido que la vida se trataba de hacer las cosas como quiere la gente común para que no haya broncas me hubiera disfrazado de payaso

 

Juan A. Pérez

ESTE ILUSTRADOR DIBUJÓ A 100 PERSONAS DURANTE 100 DÍAS A CAMBIO DE SUS SECRETOS

UN EJERCICIO SUMAMENTE CREATIVO PERO SOBRE TODO CONMOVEDOR.

Todos tenemos secretos. En cierta forma, es imposible no tenerlos. Tenemos secretos respecto a nuestra familia, nuestros amigos, nuestra pareja y podría decirse que incluso respecto a nosotros mismos.

Hay cosas que preferimos ocultar, no decir, callar incluso de nuestra propia conciencia. La mayoría de las veces no por voluntad propia, sino por una suerte de imposición que creemos haber recibido de otros.

Un hecho de nuestra vida que por alguna razón nos avergüenza, sentimientos que creemos que no debemos demostrar a otros, manías que preferimos realizar sólo cuando estamos a solas…

En este contexto, el ilustrador de origen filipino Terence Eduarte realizó un ejercicio creativo pero sobre todo profundamente conmovedor. Durante 100 días, dibujó a 100 personas pero con una condición muy particular: a cambio de uno de sus secreto más íntimos.

Así, en una transacción marcada por lo invaluable (el talento del artistas, el secreto de la persona), el resultado fue un álbum sumamente emotivo, por momentos también doloroso, a veces cómico y en todos los casos singular. Retratos en donde se combinan el individuo y la cultura a la que pertenece: los sentimientos que aunque pueden entender otros, por alguna razón la persona elige llevarlos a cuesta en soledad.

Compartimos a continuación una selección de las ilustraciones. Debajo de la viñeta se encuentra el secreto compartido con Eduarte.

 

La semana pasada cumplí 28 años y nadie lo recordó. Ni una llamada ni un mensaje de mis amigos o de mi familia. Así que me levanté al día siguiente, salí de mi casa y lloré en silencio. Mi perro se acercó y empezó a llorar también. Fue lo más hermoso que alguien ha hecho por mí.

 

Quemé la nota suicida que escribí hace un mes. Hoy es un buen día.

 

Siempre pregunto a mis amigos si están bien, pero la gente pocas veces pregunta cómo estoy yo

 

A veces me siento solo incluso si estoy con amigos. Cuando estamos juntos me siento como si fuera un anuncio publicitario.

 

Hago lo mejor que puedo para que que la gente esté feliz, pues sé cómo es sentirse absolutamente insignificante. No quiero que nadie más se sienta así.

 

Le dije a mi hijo aún no nacido que no estaba listo para ser amada por él. Al día siguiente aborté.

 

Han pasado dos años y medio y aún no puedo decir a las personas a mi alrededor que soy VIH positivo. En vez de enfocarme en lo que puedo hacer, hago trabajo voluntario para ayudar a cambiar el estigma en torno al VIH.

 

Quería visitar a mi abuela en el hospital pero era una caminata larga y me dio flojera. Al día siguiente, falleció.

 

Le digo a la gente que mi mamá murió de cáncer cuando en realidad murió de cirrosis alcohólica. No quiero que los demás piensen que era una madre horrible. Éramos cercanas, no importa cuán diferente la hacía a veces el alcohol.

 

Perdí mi sonrisa hace tiempo. Ahora voy a todos lados esperando que nadie noté que está no es más mi sonrisa.

 

Creé una amiga imaginaria como mecanismo de supervivencia para mi depresión. Ahora quisiera hacerla desaparecer, pero ella siempre regresa.

 

Mis amigos me rechazaron porque creen que soy gay. Intenté decirles que no lo soy, pero he comenzado a darme cuenta de que tal vez ellos tengan razón. Estoy perdido entre ellos y mí mismo.

 

Me pregunto constantemente qué piensan de mí los demás. Y no creo que eso sea saludable.

 

En general me considero agradecida y feliz por lo que tengo en mi vida. Pero siempre siento como si hubiera un gran hueco oscuro que nadie entiende en mi corazón. Cierto dolor simplemente no se va y me esfuerzo mucho por vivir con él.

 

Un día regresé de la universidad y enfrente de mis amigos mi mamá me dijo que me cubriera las piernas. No quería que ellos se dieran cuenta de que yo había ganado peso y, dijo, lo había hecho para protegerme de las habladurías. Ese comentario no abandonó mi mente y he sido bulímica desde entonces.

 

No sé lo que quiero…

 

Siempre he sido a la que dejan en una relación. He pensado que está bien. Intento convencerme de que estoy bien. Pero hay noches en que tengo crisis repentinas y me hago muchas preguntas. ¿Hay algo malo conmigo? ¿De verdad no soy alguien por quien valga la pena luchar?

 

Inventé una gran parte de mi vida. La gente piensa que algunas cosas de verdad ocurrieron, pero la verdad es que muchas de mis historias sin falsas.

 

Mi primera relación fue una de abuso físico y emocional. Cuando finalmente terminó, pasó algún tiempo antes de acostumbrarme a la idea de que el amor podía expresarse en formas distintas a las que había experimentado.

 

Engañé a varios hombres, y ahora que encontré al amor de mi vida, él no estaba preparado para mí. Salía conmigo mientras aún veía a su ex. Si existe algún ejemplo del karma en su forma más pura, más dolorosa y más justificada, es esta.

 

Exagero las cosas y constantemente hago de mí el centro de atención porque me aterra ser olvidado.

 

Hace cinco años sorprendí a mi tercera novia engañándome. Esa fue la ocasión en que decidí tener un novio.

 

Comparto fotos e historias en las redes sociales para mostrar cuán interesante y colorida es mi vida, cuando en realidad es justo lo opuesto.

 

Tengo una rara obsesión por oler el aroma del papel y escuchar el sonido del pasar de las páginas.

 

Nunca aprendí a nadar, así que le digo a la gente que soy alérgico al cloro. Es muy vergonzoso.

 

Me avergüenza sentir placer porque mis amigos peleen con sus parejas. Me hace sentir bien al respecto de estar perpetuamente soltera.

 

Compro cosas que no puedo pagar para hacer pensar a los demás que soy alguien que no soy. Ellos ven Prada y Burberry mientras que mi cuenta de banco está a punto de arruinar mi vida.

 

Fui drogada y violada por alguien a quien conozco pero no soy capaz de decirlo por temor a recibir la culpa de la víctima. Pero la mayor parte del tiempo no puedo más que culparme a mí misma.

 

Me gusta jugar con los sentimientos de otras personas porque soy inseguro respecto a los míos.

 

Puedes encontrar más ilustraciones en el perfil de Instagram de Terence Eduarte. Y te recordamos que igualmente encuentras a Pijama Surf en esta misma red social.

Fuente: http://pijamasurf.com

Utilidad del arte

    El arte alcanza su plena realización cuando en lugar de contemplarlo lo habitamos.

Publicado por XuanRata 

http://xuanrata.blogspot.mx/

Cita del día

 

  Probablemente de todos nuestros sentimientos el único que no es verdaderamente nuestro es la esperanza. La esperanza le pertenece a la vida, es la vida misma defendiéndose.

Julio Cortazar

http://www.uncuentoaldia.es

Frase del día

“La vida no debería ser un viaje hacia la tumba con el propósito de llegar a salvo y hermoso en un cuerpo bien conservado; más bien deberíamos llegar derrapando en medio de una nube de humo, totalmente agotados y desgastados, gritando bien fuerte: ¡Uoh! ¡Qué viaje!”

Hunter S. Thompson

Pijama Surf

Sol y luna

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Entre la caridad del sol y la complacencia de la luna, surgen dudas, si falta una ele, o faltas tu.

JAP

original painting by christian seebauer http://www.seebauers-world.com/toscana01.php

Frase del día

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El Club de los Libros Perdidos

Si no se nombra, no existe

El uso extendido del pensamiento mágico por los políticos los ha llevado al desprestigio

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Maravillas del pensamiento mágico: si en lugar de pronunciar su apellido le llaman “esa persona” es como si desapareciese; si en lugar de “España” dicen “Estado español” irán logrando que se extinga ese país; si en lugar de “cadena perpetua” escriben “máxima pena posible”, pueden ya firmar el texto antes rechazado. Es que son como niños. ¿O quizá es que, en el fondo, todos somos así?

Amos Oz escribió un breve ensayo que en castellano lleva el insípido título de Contra el fanatismo. La versión en inglés se llama How To Cure a Fanatic, que el editor francés acertó a traducir por Comment guérir un fanatique. Recuerda allí Oz las primeras décadas del conflicto israelí-palestino, en las que “los palestinos y otros árabes tenían verdadera dificultad para pronunciar la sucia palabra ‘Israel’. Solían llamarlo la ‘entidad sionista’, la ‘criatura artificial’, la ‘intrusión’, la ‘infección’, aldaula al-mazuuma (el ‘Estado o ser artificial’)”. Y, con la ecuanimidad que le caracteriza, añade Oz que sus propios compatriotas hacían lo mismo para no mencionar al pueblo palestino: “Solíamos recurrir a eufemismos como los ‘lugareños’ o los ‘habitantes árabes del país”. No hará falta recordar aquel entretenido juego de los periodistas que intentaban hacerle pronunciar a Zapatero la palabra “crisis” mientras él repetía lo de la “desaceleración acelerada” debida a que “ahora las cosas van menos bien” y ocurrencias por el estilo.

Pero los apóstoles del lenguaje políticamente correcto no son los únicos convencidos de que se logra cambiar la realidad sin más que cambiarle el nombre. A principios del siglo XX eran frecuentes los análisis de algo que hoy está muy mal visto: los elementos comunes que se pueden observar en el pensamiento mágico de los pueblos primitivos (perdón, quise decir “cazadores-recolectores”), de los borrachos (perdón, me refería a las “personas con intoxicación etílica aguda”), de algunos enfermos mentales (perdón, quería decir las “personas que padecen un trastorno mental”) y de los niños pequeños (lo siento, pero ya no sé cómo hay que llamarles este año; ¿quizá “personitas en vías de desarrollo”?). Esos elementos comunes son llamativamente constantes: convicción de que dos cosas análogas pueden sustituirse entre sí, de que dos cosas que han estado en contacto pueden después influirse a distancia entre sí, de que dos palabras parecidas se refieren a la misma cosa (o a dos profundamente relacionadas), de que a través de un nombre se puede actuar mágicamente sobre el objeto nombrado (por ejemplo, eliminándolo de la existencia)… El abuelo de la Antropología, Georges Frazer, describió brillantemente en La rama dorada todos esos mecanismos (en el caso concreto del pensamiento mágico de los pueblos “cazadores-recolectores”, que el muy miserable no llamaba como es debido, claro está). Y Wittgenstein anotó, con la lucidez que le caracterizaba: “Cuando leo a Frazer me gustaría decir continuamente: todos esos procesos, esos cambios de significado los seguimos teniendo ante nosotros, en nuestro lenguaje hablado”.

Exacto: esos procesos están en todos nosotros porque son la base misma de la asociación de ideas, de las metáforas y las metonimias, del razonamiento analógico, de la imaginación, de la fantasía y de las creencias religiosas. Diversos autores se han acercado a ellos con perspectivas parciales, pero seguramente complementarias; por ejemplo Freud, cuando describió los mecanismos básicos del inconsciente (la condensación metafórica y el desplazamiento metonímico), o Jakobson cuando planteó que el lenguaje tiene dos grandes ejes: el paradigmático (en el que se realiza la selección de un término descartando con ello otros más o menos semejantes que podrían haber sido seleccionados en su lugar) y el sintagmático (en el que se realiza una yuxtaposición de los términos seleccionados estableciendo entre ellos una relación de contigüidad que permite construir el discurso lineal). En España revisó el tema Eugenio Trías, en su temprana obra Metodología del pensamiento mágico.

Lo relevante es que esos mecanismos asociativos profundos están en todos nosotros y pueden fácilmente observarse en la vida cotidiana. A veces toman el control del habla y pueden llegar a producir la poesía de Góngora o el delirio. Otras veces se infiltran sutilmente en el discurso lógico y revelan su verdad oculta: le ocurrió hace muchos años a un locutor que informó sobre los parlamentarios electos de Herri Batasuna que, para tomar posesión de sus escaños en el Congreso, habían usado la formula “por imperativo legal, para acatar la Constitución”. Y también le pasó a un profesor que al explicar en clase las terroríficas plagas medievales de ergotismo fue interrumpido por risitas inexplicables… hasta que un alumno piadoso le señaló que en la pizarra había escrito “erotismo”.

Sí, Wittgenstein tenía razón: el pensamiento mágico lo usamos (y lo padecemos) todos, inevitablemente, cada día. En la medida en que logramos controlarlo podemos argumentar con lógica. En la medida en que nos abandonamos a él podemos convertirnos en poetas, en psicóticos o hacernos como niños. Pero cuando un político lo usa sin darse cuenta siquiera de la inocencia con que lo está usando, solo consigue reforzar una opinión cada día más extendida: la política es una de las pocas profesiones que dan prestigio a quien la abandona.

JOSÉ LAZARO es profesor de Humanidades Médicas en la UAM. Autor de Vidas y muertes de Luis Martín-Santos y de La violencia de los fanáticos.

http://elpais.com

De políticos y poetas

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Si hubiera más políticos poetas y más poetas que consideraran la política como creación, el mundo sería un lugar un poco mejor para vivir en él, porque es necesario y urgente cambiar la sociedad desde la belleza.

Juan Antonio Molina Gómez

Frase del día

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No fue la tierra, fue su olor cuando se mojaba, ¿hay alguna comparación mejor?

JAP