El Turó. La invencible sensación de libertad. ©Alejandro H. Arce

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Alejandro Hervás Arce

La construcción… todo un arte

Derek Snee
Derechos de autor de la imagen DEREK SNEE
Derek Snee fotografió un pequeño búnker, construido durante la Segunda Guerra Mundial en la costa de Northumberland, Inglaterra, en plena invasión nazi.

 

Los edificios arquitectónicos pueden llegar a convertirse en hermosas obras de arte.

Es lo que quiere demostrar el Instituto Colegiado de Arquitectura (CIOB, por sus siglas en inglés) de Reino Unido, que organiza este año la cuarta edición de su concurso “Art of Building” (el arte de la construcción).

“A través de la fotografía, intento capturar todo lo que engloba la arquitectura de una manera creativa e innovadora, para ayudar a arrojar luz sobre la complejidad que implica construir un edificio”, dijo Anne Yong, una de las participantes.

“Es simplemente bonito fotografiarlo, pero más bonito aún haber estado allí”, dijo otro de los finalistas, David Cabrera.

Miles de personas de todo el mundo participan en la competición, retratando el ingenio de los arquitectos en diferentes estilos, formas y colores.

El objetivo, premiar a las industrias y a las personas que construyen los edificios que decoran nuestras ciudades, convirtiendo las obras arquitectónicas en galerías virtuales.

El público es quien elige al ganador -desde el 18 de diciembre- y puedes votar aquí.

Te presentamos a los finalistas.

Bernabe Della Mattia
Derechos de autor de la imagen BERNABE DELLA MATIA
Esta fotografía, que su autora, Bernabe Della Mattia, tituló “Bajo presión”, fue tomada en Islandia. Retrata la interacción entre naturaleza y arquitectura.
Rickie Cheung
Derechos de autor de la imagen RICKIE CHEUNG
Rickie Cheung tomó esta fotografía dentro de una terminal de electricidad, mostrando la escala y complejidad de la estructura.
Anne Yong
Derechos de autor de la imagen ANNE YONG
“Encuentro la belleza en todos los aspectos y componentes de la arquitectura, todo el proceso que implica fabricar y construir edificios, además del producto terminado”, dijo Anne Yong, autora de la instantánea.
Robert Finch
Derechos de autor de la imagen ROBERT FINCH
El Puente del Milenio, Londres, ocupa la mayor parte de esta fotografía tomada por Robert Finch. “Los anclajes del puente están en un ángulo de 45 grados y el fondo está compuesto por abedules, que se alzan verticales delante del museo Tate Modern”, explicó.
Nikola Filipov
Derechos de autor de la imagen NIKOLA FILIPOV
Nikola Filipov tomó esta imagen en Londres, que pertenece a una serie de 12 fotografías que retratan rascacielos y las estrellas desde un ángulo muy distinto al habitual.
David Bajrai
Derechos de autor de la imagen DAVID BAJRAI
Esta imagen de David Bajra fue tomada en Assam, India. En ella se pueden observar las manos de un hombre trabajando en la construcción.
Peter Murrell
Derechos de autor de la imagen PETER MURRELL
“Esto me recuerda a las cabinas telefónicas”, dice Peter Murrell, el autor de la instantánea. “Cada persona hace un uso diferente de ellas”. Su foitografía fue tomada en la estación de metro de Baker Street.
Ata Adnan
Derechos de autor de la imagen ATA ADNAN
“Temerario” es el nombre de esta imagen de Ata Adnan, capturada en Chittagong, Bangladesh.
Sheila Unwin
Derechos de autor de la imagen SHEILA UNWIN
Sheila Unwin tituló a esta imagen “La curva es la nueva esquina”. Fue tomada en un observatorio de Rundetarn, Copenhague, del siglo XVII, en Dinamarca.
Iris Posner
Derechos de autor de la imagen IRIS POSNER
Iris Posner se concentró en los pequeños detalles al retratar este lugar de construcción en Nueva York.
David Cabrera
Derechos de autor de la imagen DAVID CABRERA
La capilla de Valleacerón, en Castilla la Mancha, España, es el tema protagonista de esta fotografía de David Cabrera. “No puedo expresar con palabras lo que sentí cuando estuve allí”, asegura.

Fotos de Vadim Stein

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VIAJA POR EL MUNDO FOTOGRAFIANDO MUJERES CON VESTIDOS EN PRECIOSOS LUGARES

Una mujer con un bonito vestido es algo muy agradable de ver. Una chica con un bonito vestido y un precioso paisaje de fondo puede convertirse en una delicia digna de ser contemplada.

Para la fotógrafa rusa Kristina Makeeva, no hay nada más bello que la tela ondeante de un vestido al viento, creado por un mujer corriendo. Es mágico. Por eso, en sus viajes, comenta, sus amigos, ayudantes y ella misma, intentan elegir vestidos de acuerdo al paisaje, ponérselos a las modelos, y crear.

1. Mezquita de San Petersburgo, Rusia. Modelo: Aygul

Kristina Makeeva mujeres con vestidos

 
 
 
 

 

2. Capadocia, Turquía. Modelo: Katya Zaytseva

Kristina Makeeva mujeres con vestidos 2

 

3. Opera Palais Garnier, París, Francia. Modelo: Vera Brezhneva

Kristina Makeeva mujeres con vestidos 3

 

4. Torre Eiffel, París, Francia. Modelo: Vera Brezhneva

Kristina Makeeva mujeres con vestidos 4

 

5. Capadocia, Turquía. Modelo: Masha

Kristina Makeeva mujeres con vestidos 5

 
 
 
 

 

6. Valensole, Provenza, Francia. Modelo: Svetlana

Kristina Makeeva mujeres con vestidos 6

 

7. Louvre, París, Francia. Modelo: Vera Brezhneva

Kristina Makeeva mujeres con vestidos 7

 

8. Teatro Bolshoi, Moscú, Rusia. Modelo: Darian

Kristina Makeeva mujeres con vestidos 8

 

9. Capadocia, Turquía. Modelo: Maria

Kristina Makeeva mujeres con vestidos 9

 

10. Petit Palais, París, Francia. Modelo: Vera Brezhneva

Kristina Makeeva mujeres con vestidos 10

 

11. Festival de fuegos artificiales de Moscú, Rusia. Modelo: Nina

Kristina Makeeva mujeres con vestidos 11

 

12. Capadocia, Turquía

Kristina Makeeva mujeres con vestidos 12

 

13. Campo de amapolas, Crimea

Kristina Makeeva mujeres con vestidos 13

 

14. Capadocia, Turquía. Modelo: Nina

Kristina Makeeva mujeres con vestidos 14

 

15. Finolhu, Maldivas. Modelo: Nastya

Kristina Makeeva mujeres con vestidos 15

 

16. Campo de amapolas y espuelas de caballero, Crimea

Kristina Makeeva mujeres con vestidos 16

 

17. Finolhu, Maldivas. Modelo: Nastya

Kristina Makeeva mujeres con vestidos 17

Kristina Makeeva: Website | Instagram

http://culturainquieta.com/es/foto/item/12495

Marcelo Castro

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Aula de Especialización Fotográfica

Utilidad del arte

    El arte alcanza su plena realización cuando en lugar de contemplarlo lo habitamos.

Publicado por XuanRata 

http://xuanrata.blogspot.mx/

Foto de Michel Kirch

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Aula de Especialización Fotográfica

Brett Walker

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Brett Walker

Fotografías detrás de la monstruosidad de 25 fenómenos

 Lejos estamos de pensar al circo como un espacio de bestialidad, burla, misticismo y entretenimiento basado en “lo otro”. Hoy creemos que estos espacios deben ser dedicados a la artisticidad del cuerpo humano y al juego intelectual que proponen espectáculos como el Cirque du Soleil. Nos parece extraño, incluso escandaloso en términos de derechos humanos o animales, que a principios del siglo XX las carpas no hayan albergado a la belleza –o a minorías elitistas, no lo sé– y, en contraposición, hayan nacido como el habitáculo perfecto para rituales de lo sobrenatural, símbolos de la condición humana, ratificaciones del antropocentrismo y destrezas que seducían a la muerte. Nos cuesta trabajo pensar que la razón no lo es todo y que, en esa necesidad por lo sacrificial o aquello que escapa del entendimiento, los circos se hubieran dado como portales para eso que también compone al hombre y a la mujer, aunque malgastemos saliva en negarlo: violencia, muerte, dolor y futilidad.

Es incluso irónico –si es que no un tanto hipócrita–, que el discurso en contra de los espectáculos circenses de antes se acompañen hoy por un show igual de cruel o sensacionalista llamado Facebook; una plataforma que permite la visibilidad del horror humano o la teatralidad exuberante de nuestras vidas, así como posibilita la indignación y desagrado pasajeros para después perderse en la tierra de las pesadillas. Exactamente como sucedió en 1932 cuando Tod Browning estrenó su película Freaks, la cual causó tanta fascinación “malsana” como revuelos llenos de ira, la cual fue necesaria su retirada de circulación. Esta aclamada sinfonía de horror cimbró los cimientos de la sociedad y erigió una suerte de elogio a la diferencia, que nos hizo advertir a todos la importancia de tratar a todo ser humano como tal, pero también de ensalzar lo disímil como vehículo de

Plantando el punto de arranque para Burton, Lynch o la producción de American Horror Story, Browning formó un equipo de verdaderos fenómenos de la naturaleza –antes él ya había trabajado en uno de esos teatros de la crueldad– y comenzó una polémica que hasta nuestros días sigue vigente. Con personajes que entremezclan en el espectador tanto ternura como asco, el director inauguró a su vez un concepto que marcaría a la época y a quienes le seguimos en el análisis de estos eventos: Freaks. Un despliegue de rarezas que causan asombro, horror, pero sobre todo, un sensacionalismo que con la mentalidad del siglo XXI, no sabemos si es permitida o brutal.

Más allá de la trama, que muestra la importancia de una comunidad y sus códigos de pertenencia, o que revela los giros de tuerca que puede tomar la supuesta normalidad, Browning –muy al estilo Diane Arbus– logró la absoluta representación sin máscaras de lo que se esconde en los shows de antaño.

En el registro de lo sucedido detrás de cámara, puede notarse el discurso principal, mismo que abre el filme, de cómo ellos no debieron haber nacido pero lo han hecho, por un azar de la naturaleza pudimos haber sido como ellos.

A través de los ojos de la gente “normal y privilegiada”, nuestra mirada se cruza con la licencia que Browning nos da para averiguar (por nosotros mismos) cómo son estas personas sin la necesidad de comentarios innecesarios.

Partiendo de las fotografías backstage, los llamados fenómenos se muestran de manera natural, sin esconder sus malformaciones o características del desorden, pero tampoco en el traje suculento de la víctima. Son amenazantes y conscientes de su monstruosidad, no como si esto fuese algo malo, sino sólo como una aceptación y abrazo a su realidad.

Incluso fuera de escena, la película y sus personajes adquieren ese tono heredero del expresionismo alemán y se aceptan como agentes de lo tenebroso, lo que marca la “regularidad” y se enorgullece de su distopía.

En el vestigio de este supuesto fracaso comercial que resurgió como una película con tanta fuerza y verdad, la cual es incapaz de pasar desapercibida entre el público, es posible no sólo incorporar en el público un sentimiento de lástima o empatía, sino de un ensordecedor conocimiento sobre lo que somos y lo que no queremos ser. De la extrañeza, la bestialidad, lo uniforme y lo humano.

La película supone una visión pesimista de la naturaleza humana –como bien se muestra en estas fotografías–, y aunque propugna la belleza de lo monstruoso, la monstruosidad de la belleza o de aquello que consideramos normal (justo la trama del filme), lo interesante de estas imágenes es que aportan un discurso en el que no podemos hablar sobre términos absolutos de las condiciones del ser humano.

En estas tomas subyace el que artistas como Diane Arbus y Andy Warhol hayan reconocido en Browning un precursor para su obra; el trabajo de la fotógrafa se inundó de estas imágenes grotescas, mismas que proliferaron en los años sesenta, así como lo hicieron también las modelos “decadentes” de Warhol, por no mencionar los evidentes impactos en el Satyricon de Fellini o El Topo de Jodorowsky.

Freaks, tanto en la ficción de la narrativa como en la veracidad de sus protagonistas –y las fotos que les constatan–, son quizás el más mordaz antídoto en la historia del cine contra el culto a la perfección física, además de una oda u homenaje a la monstruosidad de aquello que llamamos fenómeno. Un canto a eso que necesitamos las personas “normales” o no, para abrazar lo que somos en sentido humano y condición monstruosa.

https://culturacolectiva.com/fotografia

Juan Brufal_”She is bad” George RedHawk

Foto animada

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