El singular ‘corta-pega’ en las composiciones del alicantino Naro Pinosa

Sus ‘collages’ aparecen en ‘Kiki, el amor se hace’, de Paco León

Imágenes cedidas por Naro Pinosa.
Imágenes cedidas por Naro Pinosa.

 

Fernando Pinosa (Elche, 1979) tiene un doble en redes sociales conocido como Naro Pinosa. Es en realidad otra faceta de sí mismo escondida bajo una máscara virtual. Con ella potencia su parte imaginativa cuando deja de ser trabajador social en Crevillente (Alicante). El creador reconoce a Verne que sus collages son fruto de su tiempo, en la era del “cortar y pegar”. Son continuos homenajes a la cultura pop (Amy Winehouse, Lady Di, Madonna) que fusionan con naturalidad conceptos opuestos.

En manos de Pinosa, referentes estéticos tan diferentes entre sí como el arte clásico, la fotografía de naturaleza, el porno gay y la publicidad encajan de una forma sencilla pero muy singular.

Comenzó con sus composiciones visuales en una época de paro en 2013, que le hizo buscar un pasatiempo con el que entretener su mente. Se puso a crear, primero con Photoshop y luego con aplicaciones para el móvil. “Son collages que no intentan crear un discurso artístico elaborado, sino liberar parte de mi personalidad”, explica por teléfono.

“Desde pequeño fui el raro, el homosexual con referentes extraños. Ahora comparto esos gustos en Instagram a través de mis trabajos y a mucha gente le gusta… aunque a mis amigos sigue pareciéndoles que lo que hago es basura”, comenta Pinosa, que cuenta con más 25.000 seguidores en Instagram y también recopila sus trabajos en Tumblr.

Las reacciones positivas a las imágenes duales que alimentan su perfil de Instagram llegaron casi de inmediato, de lugares más lejanos a su entorno. A través de la red social es como contactó con Pinosa el Festival de Cine de Tribeca (Nueva York), para que creara imágenes como apoyo a un documental que se presentaba en su programación. También marcas como Absolut y Adidas y el director Paco León, que recurrió a la sensualidad y ambigüedad de sus collagespara evitar imágenes explícitas en la introducción de Kiki, el amor se hace(2016).

El singular 'corta-pega' en las composiciones del alicantino Naro Pinosa
El singular 'corta-pega' en las composiciones del alicantino Naro Pinosa
El singular 'corta-pega' en las composiciones del alicantino Naro Pinosa
El singular 'corta-pega' en las composiciones del alicantino Naro Pinosa
El singular 'corta-pega' en las composiciones del alicantino Naro Pinosa
El singular 'corta-pega' en las composiciones del alicantino Naro Pinosa

Imagen de Kiki, el amor se hace, de Paco León

Aunque las redes sociales hayan dado exposición de su trabajo dentro y fuera de España, también ha puesto trabas a su creatividad, a cuenta de la eterna lucha que muchas de ellas mantienen con los desnudos.

“He terminado creando muchas más imágenes con hombres porque, además de formar parte de mi identidad, da menos problemas. Es increíble cómo se trata al cuerpo femenino en redes sociales. Por alguna razón parece más obsceno que el de un hombre”, comenta.

La unión de desnudez y religión también ha planteado problemas a Pinosa: “a través de las redes me llegan mensajes de cofradías que amenazan con demandarme si no retiro algunas de mis imágenes. Mi intención no es ser blasfemo, de hecho, soy creyente, pero la provocación es parte de mi personalidad. A veces me preocupa que ocurra algo cuando veo casos de gente sentada ante un juez por unos tuits. En España no estamos acostumbrados a determinados lenguajes que ya deberíamos tener superados”.

A pesar de que algunas de las ideas que Pinosa libera en forma de collage den que hablar, el creador recuerda que los más virales y los que le han proporcionado más trabajo son los más “inofensivos”, que juegan solo con la estética. “Es curioso, pero son los que más puertas me han abierto”, admite.

A continuación, puedes ver algunos trabajos más de Pinosa.

El singular 'corta-pega' en las composiciones del alicantino Naro Pinosa
El singular 'corta-pega' en las composiciones del alicantino Naro Pinosa
El singular 'corta-pega' en las composiciones del alicantino Naro Pinosa
El singular 'corta-pega' en las composiciones del alicantino Naro Pinosa
El singular 'corta-pega' en las composiciones del alicantino Naro Pinosa
El singular 'corta-pega' en las composiciones del alicantino Naro Pinosa
El singular 'corta-pega' en las composiciones del alicantino Naro Pinosa
El singular 'corta-pega' en las composiciones del alicantino Naro Pinosa
El singular 'corta-pega' en las composiciones del alicantino Naro Pinosa

https://verne.elpais.com/verne

Estas son las fotos panorámicas de la cara oculta de la Luna tomadas por Chang´e 4

Estas son las fotos panorámicas de la cara oculta de la Luna tomadas por Chang´e 4

El primer aterrizaje controlado de una nave en la cara oculta de la Luna, protagonizado por la sonda Chang´e 4, ha permitido tomar fotografías panorámicas de este lugar con una cámara instalada en la parte superior del módulo de aterrizaje.

Este 11 de enero, la Administración Nacional del Espacio de China (CNSA) publicó las fotos panorámicas de 360 grados.

La cara oculta

Todas las fotografías que podéis ver fueron enviados a través del satélite de reenvío Queqiao, que opera alrededor del segundo punto de Lagrange del sistema Tierra-Luna, a unos 455.000 kilómetros de la Tierra, donde puede ver la Tierra y el otro lado de la Luna.

Junto a la panorámica, la CNSA ha distribuido imágenes de la sonda y el rover fotografiados entre sí con sus cámaras.

Pic 6805143
Pic 6805166

La cara oculta de la Luna es la parte de la Luna no observable desde la Tierra: cada vez que miramos hacia la Luna vemos siempre la misma cara, y hay un lado que nunca vemos, comúnmente denominado el lado oscuro de la Luna. Solo podemos ver una cara porque la Luna rota sobre sí misma en el mismo tiempo que se traslada alrededor de la Tierra, es decir, su período de rotación es igual al de traslación, lo cual origina que siempre veamos la misma cara.

https://www.xatakaciencia.com/astronomia

Cactus, iguanas y prótesis: México a través de la lente de Graciela Iturbide

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Graciela Iturbide es posiblemente una de las fotógrafas de más renombre en la actualidad. Tras cinco décadas de trayectoria con una cámara, su obra —mejor conocida por retratar a las comunidades indígenas en su natal México— ha logrado algo triplemente inusual: es admirada por los críticos, alabada por sus colegas fotógrafos y adorada por el público. Sigue viajando, fotografiando y exponiendo su obra en todo el mundo.

Pero se está volviendo imposible hablar de esa obra sin mencionar a la mujer zapoteca que llevaba iguanas vivas en la cabeza.

Iturbide tomó la fotografía después de encontrarse con Zobeida Díaz en el mercado de productos agrícolas, cuando vivía con los juchitecos del sureste de Oaxaca, en 1979. Hubo varios intentos (las iguanas no dejaban de moverse, se caían y hacían reír a la modelo), pero al final, en la hoja de contactos, Iturbide encontró a “Nuestra Señora de las Iguanas”, una imagen tan cautivadora que cuarenta años más tarde su popularidad sigue en aumento.

En México, aquella mujer aparece en murales, afiches, postales y señalamientos viales hacia Juchitán; se le hizo una esculturatamaño natural de bronce en la plaza de esa ciudad oaxaqueña. También cubre un muro de ladrillos en el este de Los Ángeles. Es decir, se ha vuelto viral. Los fanáticos han tomado la imagen en blanco y negro y la han recreado en arte gráfico, autorretratos y videos de YouTube.

No es ninguna sorpresa que Iturbide afirme que la imagen “ya no le pertenece”.

Cactus, iguanas y prótesis: México a través de la lente de Graciela Iturbide
“Torito”, Coyoacán, Ciudad de México, 1982. “Nuestra Señora de las Iguanas”, Juchitán, México, 1979. “Los pollos”, Juchitán, México, 1979 CreditGraciela Iturbide/Cortesía del Museo de Bellas Artes de Boston

Esa imagen icónica tampoco es la única que hizo despegar la fama de Iturbide. A lo largo de su carrera variopinta y extensa, la fotógrafa de 76 años se ha sumergido en aspectos profundos de su querido país. Ha documentado a los indígenas seris de Sonora, ha captado los festivales de matanza de cabras en la comunidad mixteca de Oaxaca, al igual que ritos funerarios, diversas prácticas culturales, paisajes complejos, aves y a sí misma.

Una selección de estos proyectos –muchos de ellos extraídos de la colección de la artista– ahora forma parte de la exhibición El México de Graciela Iturbide, que se exhibirá en el Museo de Bellas Artes de Boston del 19 de enero al 12 de mayo. Parte de su obra más reciente, tomada en el baño de Frida Kahlo (recientemente abierto al público, cincuenta años después de que Diego Rivera lo cerrara tras la muerte de la artista), se exhibirá del 27 de febrero al 16 de junio, como parte de la exposición Frida Kahlo y el arte popular del museo.

Cactus, iguanas y prótesis: México a través de la lente de Graciela Iturbide
“Chalma”, 1974 CreditGraciela Iturbide/Cortesía del Museo de Bellas Artes de Boston
Cactus, iguanas y prótesis: México a través de la lente de Graciela Iturbide
“Cayó del cielo”, Chalma, México, 1989 CreditGraciela Iturbide/Cortesía del Museo de Bellas Artes de Boston

El México de Graciela Iturbide desentraña el viaje artístico de Iturbide conforme captura las capas de las culturas y las tradiciones exquisitamente diversas de México, así como sus conflictos y contrastes.

Por supuesto, incluye a “Nuestra Señora de las Iguanas”, obra en préstamo de la colección permanente del Museo de Brooklyn. También incluye la que podría considerarse la segunda imagen más famosa de Iturbide, “Mujer ángel”, una imagen etérea tomada por la espalda a una mujer seri cuyo cabello largo está por debajo de la cintura, ataviada con un vestido tradicional que parece flotar en el desierto, mientras porta un artículo distintivo de la vida urbana de la época: un estéreo portátil.

Cactus, iguanas y prótesis: México a través de la lente de Graciela Iturbide
“La danza de la cabrita, antes de la matanza”, La Mixteca. 1992 CreditGraciela Iturbide/Cortesía del Museo de Bellas Artes de Boston
Cactus, iguanas y prótesis: México a través de la lente de Graciela Iturbide
“Pájaros en el poste”, carretera a Guanajuato, México, 1990 CreditGraciela Iturbide/Cortesía del Museo de Bellas Artes de Boston

Imagen tras imagen, en la obra de Iturbide es evidente que sucede mucho más de lo que se ve a simple vista.

Kristen Gresh, quien ocupa la posición de curación Estrellita y Yousuf Karsh para las fotografías del Museo de Bellas Artes bostoniano, trabajó de cerca con Iturbide para organizar la exposición. Gresh afirmó que lo que hace a Iturbide única en el olimpo de los fotógrafos de la actualidad es su enfoque empático.

“Para ella, la cámara es un instrumento para compartir, para hacer visible lo que, para muchos, es invisible”, comentó Gresh. Agregó que las fotografías de Iturbide ofrecen “una visión poética de la cultura contemporánea inspirada en un sentido de las sorpresas y los misterios de la vida”.

Cactus, iguanas y prótesis: México a través de la lente de Graciela Iturbide
“Jardín etnobotánico”, Oaxaca, México”, 1998-99 CreditGraciela Iturbide/Cortesía del Museo de Bellas Artes de Boston
Cactus, iguanas y prótesis: México a través de la lente de Graciela Iturbide
“El baño de Frida”, Coyoacán, Ciudad de México, 2006 CreditGraciela Iturbide/Cortesía del Museo de Bellas Artes de Boston

Iturbide, quien radica en Ciudad de México tiene un enfoque relativamente sencillo. Con luz natural, sin tripié, flash ni lentes de telefoto, sigue su curiosidad y, en cuanto ve algo que le gusta, toma fotografías, siempre en blanco y negro. Se rinde ante la magia de la sorpresa cuando analiza sus hojas de contacto. Rompe con las etiquetas (nunca le preguntes si pertenece al surrealismo o al realismo mágico) y se llama a sí misma “cómplice” de sus modelos.

Iturbide siguió su pasión por la fotografía tras renunciar a los cómodos confines de una crianza católica y adinerada; se divorció y comenzó a estudiar cine a los 27 años. Cambió a la fotografía fija después de conocer a su mentor, Manuel Álvarez Bravo, considerado el padre de la fotografía mexicana moderna. (Iturbide siempre menciona su influencia).

La fotógrafa también le da crédito al aclamado oaxaqueño Francisco Toledo por su primer proyecto exitoso, pues la invitó a fotografiar Juchitán, la ciudad natal del artista plástico. Después, en 1998, Toledo la invitó a tomar fotografías del recién inaugurado Jardín Etnobotánico de Oaxaca, diseñado para contar la historia de la relación cultural y ecológica de los oaxaqueños con sus plantas endémicas. A Iturbide le fascinaron las plantas y los cactus (hasta los enfermos y vendados) que revelaban dicha interconexión de manera explícita y simbólica, tal como demuestran las imágenes de la exposición del Museo de Bellas Artes de Boston.

Ante la pregunta de qué la inspira, respondió: “Mi inspiración artística está en la vida: en lo que veo y en lo que hago”.

Cactus, iguanas y prótesis: México a través de la lente de Graciela Iturbide
“Serafina”, Juchitán, México, 1984. “Señor Enmarcado”, Ciudad de México, 1970. “Cuatro Pescaditos”, Juchitán, México, 1986CreditGraciela Iturbide/Cortesía del Museo de Bellas Artes de Boston

https://www.nytimes.com/es/