1859

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El Origen de las Especies de Charles Darwin se publicó por primera vez en noviembre de 1859. Como se sabe Darwin es, con Copérnico y Freud, miembro de esa terna que bajó del pedestal al hombre. Encuentro un parentesco entre su idea revolucionaria de la Evolución (que hoy es incuestionablemente cierta) y la Voluntad de Schopenhauer. Ciertamente la primera es un proceso que se da en la naturaleza, la segunda es un principio metafísico. Uno es inglés, el otro alemán. Darwin dice al final de su obra magna: “Como todas las formas orgánicas vivientes son los descendientes directos de las que vivieron hace muchísimo tiempo en la época cámbrica, podemos estar seguros de que jamás se ha interrumpido la sucesión ordinaria por generación y de que ningún cataclismo ha desolado el mundo entero, por tanto, podemos contar, con alguna confianza, con un porvenir seguro de gran duración. Y como la selección natural obra solamente mediante el bien para el bien de cada ser, todos los dones intelectuales y corporales tenderán a progresar hacia la perfección” Darwin, como buen inglés, es optimista. En lo que Schopenhauer ve una fuerza ciega que sólo produce sufrimiento, Darwin observa un proceso que obra mediante el bien hacia la perfección. 
          Sin embargo Darwin confiesa en una carta al botánico Asa Gray, en 1860, lo siguiente: “Respecto al aspecto teológico de la cuestión, éste es siempre doloroso para mí. Estoy confundido. No tengo intención de escribir como un ateo. Pero confieso que no puedo ver, tan fácilmente como otros, y me gustaría hacerlo, evidencia alguna de propósito o beneficencia a nuestro alrededor. Me parece que hay demasiada miseria en el mundo. No puedo persuadirme a mí mismo de que un dios benéfico y omnipotente haya creado a propósito a los Ichneumonidae con la intención expresa de que se alimenten dentro de los cuerpos vivos de las orugas, o de que un gato juegue con el ratón. Por otra parte no puedo en forma alguna contentarme con la vista de este maravilloso universo y especialmente con la naturaleza del hombre y concluir que todo es el resultado de la fuerza bruta. Me inclino a ver todo como el resultado de unas leyes determinadas, con los detalles, buenos o malos, entregados al trabajo de lo que podríamos llamar azar. Esta noción no me satisface en absoluto. Creo firmemente que el asunto es demasiado profundo para el intelecto humano. Es como si un perro se pusiera a especular sobre la mente de Newton. Que cada hombre espere y crea lo que pueda”.
           Darwin fue el terror de la religión de su tiempo. Pero era muy prudente y dejaba sus dudas para la intimidad. Un intento posterior de conciliar evolución y creación divina fue el realizado por el jesuita Teilhard de Chardin, pero parece muy poco consistente. Darwin fue enterrado con todos los honores en la abadía de Westminster.
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La verdadera muerte de un presidente: Salvador Allende por García Márquez

Tras los sucesos que involucran al golpe de estado de 1973, el Nobel colombiano en su faceta de periodista tuvo palabras sobre la figura del mandatario, afirmando la teoría de que Allende había sido asesinado.

Si algo está claro es que el fallecido escritor tuvo una cercanía política y humana con nuestro país. Gran amigo de Neruda y férreo defensor de los derechos humanos, el ‘Gabo’ utilizó su pluma para llevar los hechos que ocurrieron tras el inicio de la dictadura militar, embellecido en el estilo del creador del realismo mágico.

En ese sentido es que García Márquez interpretó su propia versión del derrocamiento del gobierno de Salvador Allende. Bajo el título “La verdadera muerte de un presidente”, el hombre detrás de Crónica de una muerte anunciada (1981, Debolsillo) describió “la batalla final” en la que el líder chileno se mantuvo “aferrado a la legalidad”.

“La contradicción más dramática de su vida fue ser al mismo tiempo, enemigo congénito de la violencia y revolucionario apasionado, y él creía haberla resuelto con la hipótesis de que las condiciones de Chile permitían una evolución pacífica hacia el socialismo dentro de la legalidad burguesa” expresó el colombiano, realizando un detallado repaso de los sucesos del 11 de septiembre.

Uno de los puntos que destaca de este texto, parte del libro Chile, el golpe y los gringos (1974, Revista Alternativa), es la teoría del asesinato de Allende, hecho desmetificado en 2014 por la Corte Suprema pero que el literato describe con imaginación: ” Allende murió en un intercambio de disparos con esa patrulla. Luego todos los oficiales en un rito de casta, dispararon sobre el cuerpo. Por último un oficial le destrozó la cara con la culata del fusil…Había cumplido 64 en el julio anterior y era un Leo perfecto: tenaz, decidido e imprevisible”.

Este drama ocurrido en Chile fue solo una parte de lo que García Marquez acaparó en su obra. Tiempo más tarde publicó La aventura de Miguel Littín clandestino en Chile (1986, Debolsillo) un reportaje en el que relata la  aventura del cineasta chileno detrás de El chacal de Nahueltoro tras regresar al país después de diez años de exilio.

La conexión del Gabo con Allende será parte de un relato eterno que unió su literatura con un momento álgido en la historia local. Si deseas leer el texto original puedes ingresar en el siguiente enlace.

http://culto.latercera.com

Leer literatura puede hacernos mejores

Leer literatura puede hacernos mejores

Un escritor yemení lee un libro en una biblioteca en Saná, capital de Yemen. CreditKhaled Abdullah/Reuters

NUEVA YORK — Uno de los clásicos memorables de mi infancia es Corazón de Edmundo de Amicis, un autor decimonónico ya olvidado. El episodio del libro que tuvo más impacto contaba cómo un niño genovés salía de su país en busca de su madre, quien trabajaba en la Argentina. Recuerdo haber llorado y haberme preguntado si yo sería capaz de tan arriesgada aventura.

No lo sabía entonces, pero ese libro me inició en el aprendizaje de la empatía. Mi educación en adentrarme en las vidas de los otros continuó después con lecturas más complejas, de la mano de personajes como Jane Eyre y Ana Karenina, de Robinson Crusoe, don Quijote de la Mancha y de los sufridos héroes de Charles Dickens. Estos personajes me ayudaron —a mí y a una comunidad enorme de lectores— a entender con más profundidad el sufrimiento ajeno y también a hacer más tangibles sus momentos de alegría.

La literatura no parece tener una obvia utilidad, pero la ciencia ha demostrado que la tiene. Leer literatura, una actividad que muchos consideran ociosa o inútil, posee un valor social invaluable: nos hace más empáticos, más dispuestos a escuchar y entender a los otros. Las ficciones nos enseñan a nombrar nuestras angustias y también cómo enfrentar y compartir nuestros problemas cotidianos.

Esto es especialmente importante hoy, cuando muchos de los retos más apremiantes de nuestro tiempo se tienen que resolver de manera colectiva y solidaria: los desastres naturales que ha acentuado el cambio climático, las crisis migratorias mundiales o el reclamo por los derechos de las minorías fueron contados y discutidos desde hace cinco mil años en una obra literaria, La epopeya de Gilgamesh. Ahí ya hay un desastre universal —el diluvio—, están las desventuras de gente obligada a huir y también el reclamo de los más débiles contra los abusos del poder del rey Gilgamesh.

La gran literatura, incluso cuando se escribió miles de años atrás, tiene lecciones para los lectores del presente. Y quizás sea la literatura, y su intrínseca capacidad de hacernos más empáticos, la que pueda salvarnos de nosotros mismos.

En octubre de 2013, un equipo de investigadores del New School for Social Research de Nueva York publicó un estudio en la revista Science sobre cinco experimentos realizados para estudiar la relación entre lectura y empatía. Los participantes fueron divididos en grupos y se asignó a cada uno un tipo distinto de lectura. Los textos elegidos pertenecían a géneros diferentes: ficción popular, ficción “seria” —una novela de Louise Erdrich, otra de Don DeLillo—, notas periodísticas y ensayos documentales. El quinto grupo no recibía ningún texto. Una vez se asignaron las lecturas, tanto los lectores como los no-lectores debían responder a un cuestionario que permitiría a los investigadores juzgar la habilidad de los participantes para comprender ideas y emociones ajenas.

Los resultados fueron significativos. Tanto los participantes a los que no se les había asignado un texto, como los que habían recibido textos periodísticos, documentales o de ficción popular, mostraban resultados desalentadores. En cambio, los lectores de ficción “seria” demostraban un entendimiento notable de los sentimientos y razonamientos ajenos, y por lo tanto, una mayor capacidad de empatía.

Las notas periodísticas nos informan de los hechos, pero para entender “en carne propia” lo que está ocurriendo, son más eficaces las obras de ficción. La Odisea, un poema del siglo VIII a. C., nos ha permitido durante siglos a numerosas generaciones de lectores hacer tangible la ardua travesía de un inmigrante, un viajero que huye de su lugar de nacimiento y después regresa a él. Esta experiencia no es nueva: Ulises está emparentado con los miles de refugiados que huyen de la guerra y la pobreza y atraviesan el mar Mediterráneo para llegar a las costas de Europa. También está emparentado con los migrantes de Centroamérica que llegan a la frontera con Estados Unidos.

Leer literatura puede hacernos mejores

Un grupo de refugiados es rescatado en el mar Mediterráneo por una oenegé en abril de 2018.CreditChristophe Petit Tesson/EPA vía Shutterstock

Recuerdo que cuando leí los testimonios de migrantes ilegales recogidos en un estudio de la Universidad de Guadalajara, pensé en la Odisea. “El norte es como el mar”, dice uno de los entrevistados, “cuando alguien viaja como ilegal, es arrastrado como la cola de un animal, como basura. Imaginé cómo el mar rechaza la basura en la orilla, y me dije a mí mismo, es como si estuviera en el mar, rechazado una y otra vez”.

Cada semana, las autoridades estadounidenses expulsan del país a personas indocumentadas, muchas de las cuales han vivido en Estados Unidos toda su vida. También estos migrantes tienen su espejo en la ficción clásica. En 1615, seis años después de que se firmase el decreto que desterraba a los moriscos españoles, Miguel de Cervantes publicó la Segunda parte de las aventuras de don Quijote. Ahí, un antiguo vecino de Sancho, que lleva el significativo nombre de Ricote —la última ciudad de la que partieron al destierro los moriscos— vuelve a España disfrazado de peregrino. Le dice a Sancho que él y sus compañeros expulsados no fueron bien recibidos en el norte de África. “Doquiera que estamos”, se lamenta, “lloramos por España, que en fin nacimos en ella y es nuestra patria natural”.

En Réquiem por el sueño americano, Noam Chomsky arguye que el empobrecimiento de la empatía colectiva en la sociedad estadounidense del siglo XXI es consecuencia de un plan diseñado para reducir los poderes democráticos y aumentar los beneficios de los más ricos. En sus inicios, el llamado “sueño americano” promovía la noción de progreso individual pero también el colectivo, en el cual cada ciudadano se beneficia al ayudar a sus vecinos. Sin embargo, a mediados del siglo pasado, empezó a favorecerse el individualismo. Acaso por lo mismo han proliferado los discursos políticos que promueven el aislacionismo.

Según el profesor Christopher Krupenye de la Universidad de St. Andrews, la empatía y la voluntad de ayudar a los otros son virtudes endémicas de nuestra especie. El catedrático, especialista en el comportamiento de primates, considera que “una de las características más notables de los seres humanos es que somos serviciales”, y agrega que sin esta generosidad innata no habríamos podido sobrevivir cuando éramos cazadores-recolectores. Es probable, dice Krupenye, que después de adquirir esta capacidad de sentir empatía nuestra especie desarrolló gradualmente las reglas que hoy nos permiten entender las responsabilidades y deberes de vivir juntos y compartir amenazas y riesgos.

Si en los últimos años hemos perdido este instrumento vital para nuestra sobrevivencia, ¿qué podemos hacer para salvarnos de nuestra propia y voluntaria ceguera hacia los otros? ¿Cómo podemos volver a alimentar el sentimiento primordial de empatía?

En la primera mitad del siglo IX, el gran poeta sirio Abu Tammam ensayó una respuesta que podría servirnos hoy: “Quizás carezcamos de lazos de sangre / Pero la literatura es nuestro padre adoptivo”. Una respuesta está en la literatura.

Leer literatura puede hacernos mejores

Activistas vestidas como personajes de “El cuento de la criada”, de Margaret Atwood, se manifestaron en Buenos Aires para pedir la aprobación parlamentaria del aborto legal y seguro en Argentina.CreditAlejandro Pagni/Agence France-Presse — Getty Images

Los niños aprenden a conocer el mundo a través de las historias que les cuentan y que leen, como yo lo hice con De Amicis. Así que no es absurdo suponer que los adultos puedan continuar ese aprendizaje. Por ello, nuestros legisladores y gobernantes deben leer más literatura: podría ser una manera de que empiecen a legislar y entablar acuerdos con altruismo. Quizás con los personajes de Margaret Atwood o de Cervantes, los líderes del mundo puedan entender más y mejor las vidas ajenas; las vidas de los migrantes, los refugiados, los menos favorecidos.

El compasivo don Quijote y la justiciera criada Defred puedan salvarnos de nuestra tentación de encerrarnos en nosotros mismos.

Los jerarcas homosexuales del Vaticano

Los jerarcas homosexuales del Vaticano

CreditBen Wiseman

 

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Asombrado ante el misterioso santuario que explora su nuevo libro, el periodista francés Frédéric Martel escribe que “ni el distrito Castro de San Francisco tiene tantos homosexuales”.

Se refiere al Vaticano. Y así deja caer una bomba.

Aunque los editores del libro lo han mantenido en estricta reserva, obtuve un ejemplar antes de su lanzamiento del jueves 21 de febrero. Se publicará en ocho idiomas y en veinte países con el título Sodoma, en Europa occidental, y como In the Closet of the Vatican en Estados Unidos, el Reino Unido y Canadá.

En él se afirma que aproximadamente el 80 por ciento de los miembros del clero católico romano que trabaja en el Vaticano, cerca del papa, son homosexuales. El libro sostiene que a mayor homofobia explícita de un funcionario del Vaticano, hay mayores probabilidades de que pertenezca a ese grupo y que, mientras más se escale en la cadena de mando, más homosexuales se encontrarán. Y que no todos son célibes. Ni por asomo.

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Se supone que debería celebrarlo, ¿cierto? Yo soy un hombre abiertamente homosexual. Y en ocasiones soy crítico de la Iglesia. Albricias por la exposición de la hipocresía en puestos importantes y la afirmación de que algunos de nuestros verdugos tuvieron razones retorcidas. Gracias al cielo por el desafío a su autoridad moral. Que venga la luz. Que salga a relucir la verdad.

No obstante, me siento intranquilo e incluso un tanto asustado. Cualquiera que haya sido la intención de Martel, In the Closet of the Vatican podría no ser un juicio constructivo, sino una acumulación de municiones para los católicos de la derecha militante que están ansiosos de iniciar una cacería de brujas de sacerdotes homosexuales, muchos de los cuales son servidores ejemplares (y castos) de la Iglesia. Esos mismos católicos se oponen a hacer las reformas necesarias y citan las revelaciones del libro como prueba de que la Iglesia ya es demasiado permisiva y ha perdido tanto el camino como la dignidad.

Aunque él mismo es abiertamente homosexual, Martel sensacionaliza la homosexualidad al dedicar su investigación a los funcionarios católicos que han sostenido relaciones sexuales con hombres, no a quienes las han tenido con mujeres. La promesa del celibato que hacen los sacerdotes incluye parejas de cualquier sexo y la norma de las enseñanzas católicas que esta práctica quebranta no es solo la del sexo homosexual, sino la del sexo fuera del matrimonio. En ese contexto, el enfoque de Martel en la homosexualidad se concentra en la idea de que es especialmente inquietante y que despierta morbo.

Su tono no ayuda. Escribe: “El mundo que estoy descubriendo, con sus cincuenta sombras de homosexualidad, va más allá del entendimiento”. Para algunos lectores podría parecer “un cuento de hadas”. Desafía el conocimiento popular de que el papa Francisco, quien tiene detractores a su entorno, está “en la boca del lobo”; aclara: “No es del todo cierto: está entre las locas”. Tal vez se escuche mejor en la versión francesa, pero este lenguaje es profundamente bobo y sumamente ofensivo.

Las fuentes de la mayoría de la información de In the Closet of the Vatican son vagas y otros expertos en el Vaticano me dijeron que la cifra del 80 por ciento no es fidedigna ni creíble.

“No se trata de una acusación basada en la ciencia, sino en la ideología”, comentó el reverendo Thomas Reese, columnista de The National Catholic Reporter, quien visita el Vaticano con frecuencia y ha escrito muchos libros acerca de la jerarquía católica romana. “Uno de los problemas es que los obispos católicos nunca han permitido que haya ninguna clase se investigación sobre el tema. No quieren saber cuántos sacerdotes homosexuales hay”. Estudios independientes consideran que el porcentaje de homosexuales entre los sacerdotes católicos en Estados Unidos está entre el 15 y el 60 por ciento.

En una entrevista telefónica, Martel señaló que el 80 por ciento no es un cálculo suyo, sino de un exsacerdote del Vaticano cuyo nombre cita en el libro. Sin embargo, presenta esa cita sin el escepticismo suficiente y escribe, con sus propias palabras: “Es una gran mayoría”.

El autor asegura que In the Closet of the Vatican recoge la información de aproximadamente 1500 entrevistas realizadas a lo largo de cuatro años y las colaboraciones de los registros de investigadores y otros asistentes. Yo cubrí los acontecimientos del Vaticano para el Times durante casi dos años y el libro tiene tal cantidad de detalles que resulta persuasivo. Sin duda se hablará mucho al respecto y se discutirá acaloradamente.

El libro retrata distintas subculturas sexuales, incluyendo encuentros clandestinos entre funcionarios del Vaticano y jóvenes musulmanes heterosexuales que trabajan prostituyéndose. Cita nombres y, aunque muchos pertenecen a funcionarios del Vaticano y otros sacerdotes que ya fallecieron o cuya identidad sexual ya ha estado bajo el escrutinio público, Martel también dedica su energía a la sugerencia de que el predecesor de Francisco, el papa Benedicto XVI, es homosexual.

Quizá la descripción más gráfica de la doble vida que muestra la mirada de Martel es la del cardenal Alfonso López Trujillo, de Colombia, quien falleció hace poco más de una década. De acuerdo con el libro, acechó las filas de los seminaristas y sacerdotes jóvenes en busca de hombres a quienes seducir y contrataba, de forma rutinaria, hombres dedicados a la prostitución, a quienes con frecuencia golpeaba después de sostener relaciones sexuales. Al mismo tiempo promovía las enseñanzas de la Iglesia que afirman que todos los hombres homosexuales están “trastornados” y aceptaba la expulsión de los sacerdotes que se creía que tenían “marcadas tendencias homosexuales”, ya fuera que las ejercieran o no.

Parte de mi preocupación acerca del libro consiste en que su lanzamiento coincide precisamente con una reunión sin precedentes en el Vaticano en torno al abuso sexual dentro de la Iglesia. Por primera vez, el papa ha convocado a los presidentes de todas las conferencias episcopales católicas del mundo para hablar únicamente de este tema. No obstante, hace poco, el reverendo jesuita James Martin, un autor de libros que han sido éxito en ventas, escribió en un mensaje en Twitter que es evidente que el libro “desviará la atención del abuso infantil hacia la homosexualidad de los sacerdotes en general, mezclando equivocadamente la homosexualidad y la pedofilia en la mente de las personas”. Tiene razón.

El libro no equipara a la homosexualidad con la pedofilia y de hecho afirma, de manera distinta y relevante, que la cultura de sigilo de la Iglesia (una cultura creada en parte por la necesidad de los sacerdotes homosexuales de ocultar su identidad) trabaja en contra de la exposición de los acosadores sexuales que son culpables de cometer un delito.

Como me lo dijo David Clohessy, quien desde hace tiempo es defensor de los sobrevivientes de abusos sexuales llevados a cabo por sacerdotes: “Muchos de ellos tienen un gran elemento disuasorio para reportar los delitos sexuales de sus colegas. Saben que son vulnerables a que se les excluya. Es el celibato y la jerarquía secreta, rígida y antiquísima de puros hombres lo que contribuye al encubrimiento”. El abuso no tiene orientación sexual, un hecho que ha sido evidente en muchos casos de sacerdotes que han tenido relaciones sexuales con niñas y mujeres adultas, incluyendo monjas, cuya victimización ha sido reconocida públicamente por el papa Francisco por primera vez este mes.

No obstante, se trata de una sutileza fundamental que se pierde muy fácilmente en la densidad de los signos de exclamación del libro de Martel. Y habrá mucha más gente que lea los encabezados atrevidos acerca del libro que el libro en sí. Es probable que se queden con la siguiente idea: los sacerdotes católicos están trastornados y los homosexuales son agentes del engaño, reunidos en sociedades excéntricas con rituales extraños.

Le pregunté a Martel cuál era su objetivo. Respondió: “Soy periodista. Mi objetivo es escribir historias. No soy católico. No tengo sed de venganza. No me preocupa que la Iglesia sea mejor o peor”.

Le pregunté si le preocupaba que los homófobos usaran el libro como un arma. Si hacen la lectura correcta, respondió, se darán cuenta de que erradicar a los homosexuales significaría deshacerse de algunos de los héroes de la Iglesia, quienes vituperan en contra de la homosexualidad como una forma de negar o camuflar su verdadera identidad. Los cardenales que aceptan a los homosexuales, dijo, son aquellos que probablemente son heterosexuales.

Haciendo a un lado todo lo demás, el libro es evidencia de la enorme tensión entre una Iglesia que con frecuencia denigra y margina a los homosexuales y un sacerdocio lleno de ellos. “Este hecho se mantiene presente como una gran paradoja insostenible”, escribió Andrew Sullivan, quien es católico y homosexual, en un extraordinario relato para New York Magazine el mes pasado. En él explica por qué hubo tantos homosexuales en el sacerdocio, en especial hace unas décadas: no se sentían a salvo en una sociedad que los relegaba. El sentirse marginados los hizo inclinarse hacia la espiritualidad y hacia el deseo de ayudar a otros necesitados.

No estaban ideando una estratagema elaborada ni buscando el equivalente clerical de un sauna. Buscaban sobrevivir psicológica y emocionalmente. Muchos de ellos siguen intentándolo y me temo que In the Closet of the Vatican no será de mucha ayuda.

https://www.nytimes.com/es

VENIMOS DE GENTE MALA / JANIS JACOBO

VENIMOS DE GENTE MALA / JANIS JACOBO

Me quedé mirando los fetiches. Entendí:

yo también estoy en contra de todo.

¡yo también creo que todo es desconocido, es el enemigo!

¡Todo! No solo los detalles, las mujeres, niños, animales,

tabaco y el juego, ¡sino todo!.

-Pablo Picasso- 

La tarea pues de rendir cuentas (en primera instancia a uno mismo) y de explicar cierta naturaleza del hombre, es lo que Janis Jacobo señalará como cierta patología, cierta enfermedad y sin más cierta maldad, vivimos de gente, respiramos gente, y venimos de gente mala.

Así pues dicha tarea se vuelve necesaria, pues el habla se manifiesta como lo revelado y a su vez, el hombre como el ente que tiene la capacidad de engañar y desengañar.

Es entonces que surgen saltos (de una imagen a otra, de un escenario a otro), desde que una persona mira por encima de la barra de un bar a 20 grados, mirar cual cachorros en peligro a todos los especímenes dignos de ser manipulados al ritmo de la salsa…quién forjo las patológicas imágenes, quienes creen que el mundo está lleno de teoremas.

Como se había mencionado en algún libro, no es lo mismo enfrentarse y retar a los teoremas pitagóricos que en su caso han sido demostrados y demostrados a través de los siglos, a enfrentarse a la metáfora de la poesía que no puede ser demostrada sin destruir los teoremas.

Potencias patológicas de la destrucción, de la reinvención de la existencia, porque la getne mala nos menciona que

La tierra engendra gusanos

y con ella alimenta a los niños

que andan a gatas buscando

a su madre

Que estemos atentos, pues

Venimos de gente mala

Desde ahora te prevengo

que si en algún momento

descubres que…

que si descubrimos que, que nosotros, no somos pues los aquí presentes o la ascendencia que nuestra autora culpa con el poema leído, sino es un nosotros desde nuestra condición, y es pues en este sentido que el poemario es sacudidor, desde el título y es pues que este opta serlo de una manera peculiar.

Si bien es cierto que algunos intelectuales optan por caracterizar al hombre en su condición como tal, reduciéndolo a un ser solo racional, surgen varios  contras, pues para poder tener cierto acercamiento, apertura o donación (como lo dado), será necesario no dejar de lado su parte pasional, egoísta cómo lo más natural, e incluso insoportable, tediosa.

Ser un manojo de azares,

avispas, lloriqueos de infante,

sensiblería barata, tics,

Y es en ese sentido que dichas imágenes y saltos terribles de algunos de estos poemas, dan cuenta de ello, pero de manera sutil. Se sigue mencionando:

Por eso,

el tedio,

es la medida de todas las cosas.

VENIMOS DE GENTE MALA / JANIS JACOBO


Porque el tedio, esa babasa gris, es la medida de todas las cosas, por que el tedio, sería la mejor forma de librarnos de toda actividad, toda, sea cual fuere, pero el tedio llevado a sus últimas consecuencias revela pues nuestra condición quizás absurda en más de una ocasión, tenemos que estar activos para no encontrarnos, para no devenir en el tedio por el tedio. Así pues el habla, esto, que llamamos habla, Flatus vocis , garantiza la posibilidad de estar en la publicidad de los entes, la apertura de las cosas, la donación de lo que está afuera de mí y no soy yo.

Y cuestiones absurdas, cotidianas, por demás muy comunes revelan pues en este sentido lo que se ha mencionado, tales que

Hay que resaltar, que no sabemos la

respuesta a situaciones elementales y

creemos entonces, que los

paquidermos colosales se ven mejor

en lentejuelas, o que el anillo se torna

impuro de ser usado en el pulgar…

y es que la respuesta o la aparente respuesta, que nos manifiesta en primera instancia será:

Lo inevitable sucede

                                                                       porque lo permitimos.       

Y es pues que en este ir y venir de imágenes y saltos dentro del libro, será necesario ver, un ir y venir de escenarios, de breves historias hiladas, un ir y venir de gente, pero no de cualquier gente sino de mala, venir de gente mala.

Carlos Alberto Morales Peña

http://www.revistaelhumo.com

La conversación

Un viejo arte en tiempos de nuevas tecnologías

Retrato de Samuel Johnson realizado por sir Joshua Reynolds.
Retrato de Samuel Johnson realizado por sir Joshua Reynolds. GETTY IMAGES

No tiene sentido alguno lamentarse por las vertiginosas transformaciones que se han producido en los últimos años desde que Internet empezó a formar parte de la vida cotidiana de la gente y las nuevas tecnologías y las redes sociales se ocuparon de marcar el paso. Ha cambiado todo, y todavía no se sabe hasta qué punto. Las facilidades para acceder al conocimiento son mayores e instantáneas. No hay más que navegar un rato por la Red para acceder de inmediato a propuestas de la más diversa especie que contribuyen a formarte y provocan con frecuencia deleite y contento. No hace falta ya, además, complicarse la vida en mil asuntos enojosos, basta con tocar algunas teclas y dar algunas órdenes para que cese cualquier tribulación en un instante.

Pero tanta cosa buena a veces puede llevarse por delante algunas viejas costumbres, que acaso no esté de más conservar. Por ejemplo, la conversación. No es difícil ver ahora en cualquier reunión como cada cual está pendiente sobre todo de su móvil y desentendido de lo que allí se celebra. Y una conversación tiene sus pequeñas exigencias para que termine resultando. Es necesario no llevarse mal con las palabras, y cultivar la atención y el respeto por el otro.

En el Diario de un viaje a las Hébridas con Samuel Johnson, James Boswell muestra qué peso tenían las conversaciones, y cuánto afán se ponía en ellas, en aquellas épocas remotas. Es un trabajo anterior a La vida de Samuel Johnson, la magna obra de Boswell que, como recuerda Ignacio Peyró en Pompa y circunstancia, le hizo decir a Julien Green que, al final, aquel enorme filólogo que fue capaz de escribir un diccionario de la lengua inglesa en solitario, amén de otra enorme cantidad de obras eruditas, “debe su gloria al libro de otro”.

El sábado 14 de agosto de 1773 se encuentran en Edimburgo y se despiden, en la misma ciudad, el 22 de noviembre. Entre esas fechas viajan por Saint Andrews y Aberdeen e Inverness, cabalgan a la vera del lago Ness y se embarcan hacia Skye, para ir deteniéndose luego en otras islas hasta regresar y acercarse hasta Auchinleck, donde vive el padre de Boswell, y volver al punto de partida. Johnson tiene 64 años y es “enorme, robusto, podría decir que próximo a lo gigantesco”, observa Boswell, que tenía entonces 33 y que dice de sí mismo que “más que mucha prudencia, tenía poca”. Visitan lugares memorables y parajes yermos y otros deslumbrantes, navegan bajo terribles tempestades y transitan por caminos imposibles, hay días en que solo toman una taza de té, y hablan, hablan y hablan. Lo mismo de la muerte que sobre la conveniencia de usar un gorro de dormir.

Todo el libro es un canto a la conversación, y Boswell no deja de celebrar cuánto destaca Johnson en sus diferentes palos. Lo bien que se explica, su afán polemizador, su afición por las citas y las anécdotas, su sentido del humor y su tono vehemente en asuntos que tienen que ver con sus férreas convicciones. Son dos tipos chapados a la antigua, devotos cristianos y de altos principios monárquicos, que descubren las Hébridas como si fueran críos. Pero por lo que toca a la conversación, su lección es muy reveladora. Hacen falta dos condiciones imprescindibles y que en estos días cada vez se dan cada vez menos: la capacidad de admirar y el dejarse ir, no importa dónde ni cuán inútil sea. No tener miedo de los laberintos ni de las selvas ni de los páramos agrestes.

https://elpais.com

El paraíso de las ratas

Un libro para explicar la corrupción a los más pequeños.

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“El que no tranza no avanza” es desafortunadamente una contundente frase mexicana. Un claro resumen de una realidad donde la corrupción es una práctica tan arraigada a la sociedad que ha desencadenado una serie de conductas ilícitas para abrirse paso en el día a día. Un escenario crudo del que todos somos parte.

Entonces, ¿por qué si la situación es grave, los adultos evitan tratar este tema con los más pequeños? y no solo ese, ¿qué sucede con las desapariciones forzadas, la tortura, la violencia o todo aquel delito del que se puede ser víctima en este país?.

Inspirado en la importancia de abrir una puerta para que niños y jóvenes conozcan la realidad que azota a México, Luigi Amara (Los calcetines solitarios, 2011) publicó El Paraíso de las ratas (Sexto Piso, 2018). Una fábula en la que a través de las desventuras de la rata Esquivel, se hace un retrato muy parecido a la realidad mexicana, donde la mayoría busca sacar provecho de los demás, sin importar la situación en la que se encuentren.

El paraíso de las ratas, Luigi Amara

El caricaturista Trino Camacho y el autor Luigi Amara / Fotografía vía Sexto Piso

El término ‘corrupción’ es una constante en la realidad del mexicano, pero la realidad es que no es un problema muy pensado o reflexionado. Solemos ubicar este mal en las altas esferas, pero en realidad es un sistema del que todos somos parte. Una situación evidente en la singular fábula gráfica, que de la mano de las ilustraciones del monero Trino Camacho, narra la travesía de Esquivel por las cloacas mientras intenta descubrir el paradero de sus hermanas, unas ratas albinas que a los pocos días de nacer, desaparecieron sin dejar ningún rastro.

Aprovechando la asociación que existe en el imaginario colectivo entre los roedores y las personas relacionadas con la corrupción, el robo y la injusticia, Amara crea a un personaje que aún siendo una rata, busca no ser como las de “dos patas”, al intentar actuar correctamente. Sin embargo, con el tiempo comprende que, al menos en ese mundo subterráneo es imposible hacer las cosas bien y te lo demuestra desde el primer instante.

Al encontrarse con Rafia o Ratatatá, un par de ratas que dicen estar “dispuestas a ayudarle”, Esquivel descubre que lo harán siempre y cuando les entregue algo a cambio. Con tal de encontrar a sus hermanas, Esquivel hace lo posible por cumplir los caprichos de ese par, lo que lo lleva a los dominios del Dr. Plasma, una rata radioactiva.

https://gatopardo.com/actualidad

Extracciones: Insistencia del día [Víctor Quezada]

Extracciones: Insistencia del día [Víctor Quezada]

El libro de la esperanza (y la espera), escrito con los ojos de quien sueña –distinto, sin embargo, del libro de los sueños–. Del amor entendido como diferencia, que es una forma política de amar.

El método: escribir por cuarenta días como la primera cosa que haga al despertar (pues toda tarea que se emprenda por cuarenta días queda por siempre). Un libro incompleto (a lo sumo finge comenzar y terminar), que podría ser parte de ese libro pura escritura que –incansablemente otro– todavía no es alguno: el diario abierto, el álbum, “no el último, sino el suplementario, el más íntimo y el más querido”.

Veamos, entonces, los resultados del poema pensado como proyecto, como ensayo, como actitud, como intento, como método, como la Insistencia del día (Komorebi Ediciones, 2018), lo último de Víctor Quezada.

 

 


 

Cubierta Insistencia del día (Víctor Quezada)

POEMÁS EXTRAÍDOS DE INSISTENCIA DEL DÍA (KOMOREBI EDICIONES, 2018)

 


 

 

[Se escriben libros para decir que uno está solo en el mundo]

Se escriben libros para decir que uno está solo en el mundo
que el día se hace más largo cuando uno está solo
se escriben libros para constatar la presencia de las cosas
para decir
……………..estoy por fin conmigo
……………..rodeado por las cosas

José Ribamar Ferreira por ejemplo escribió
………la falta de afecto
………la búsqueda de amor en las cosas
………en la muda carne de las cosas

y sí
…………tal vez haga falta estar solo José
para llegar a decir lo que nos falta
……………………………………………………………….por decir:

los libros –como las ciudades–
………….no comienzan ni terminan
a lo sumo fingen comenzar y terminar o
todo es diferente bajo el sol
aunque cada cosa esté en otra a su manera (puede ser)
………y de manera distinta
………de cómo está en sí misma

ya de largo la pregunta por el libro –llamémoslo así–
“el poema”
ha dejado de ser qué quiero / qué deseo
escribir o
………¿a quién escribo?
………¿a quién contarle
………una maravillosa historia humana?
reemplazada por otra –quizás– definitiva
Ribamar

se escriben libros (cartas de renuncia
………………de amor amenazas
………………de muerte epitafios
………………la larga mamada del discurso epidíctico)
para decir que uno está solo en el mundo
esperando
–bajo los cielos de la ciudad extranjera–
a que llegue la tarde

de pronto –en algún momento– algo cae (¿el sol?)
y nos despierta a la indiferencia del día

¿se puede hacer algo más que luchar por la vida
……..Ferreira / Gonzalo?
allí donde “hacer algo” / “luchar” solo puede entenderse como “decir” o
“escribir” –descoyuntado el cuerpo
………………………………en cama–
convencido de que hago
….la última cosa
….de la vida

…………….descoyuntado el cuerpo
…………….en cama
………desmembrado
………en el cuenco
………de la noche donde
………las cosas
………practican su promiscuidad primitiva

las montañas son de una oscuridad indescriptible
una sola gota de lluvia contiene la historia
de las miradas
………hay mayor sabiduría en la cosa que cae desprendida
del árbol a mediodía del mes más cruel
que en todos los pássaros migratorios

………………………(son distintos saberes though
………………………………………………herencias
………culturales heterogéneas
………el patrimonio inmaterial de una pluma no tiene
………………comparación alguna
………con la fatalidad de las cosas
………–son incomparables quiero decir
………………………………….peras / manzanas recuerda
………………………………o apodrecer de uma coisa
………………………………de fato é a fabricaçao
………………………………de uma noite:
………………………………………………………………seja essa coisa
………………………………uma pêra num prato seja
………………………………um rio num bairro operário–)

……..hasta que de pronto algo cae y se quiebra y nos despierta a la indiferencia del día

a nosotros
los que no nos incorporamos del todo
pegada la cama a la espalda
el brazo adormecido en el rostro
las cicatrices del sueño
………………………………sedientos

…………(el amor
……..a veces
……..llega a ser
……..un objeto / una idea
……..–clara y distinta–
………………………………..bajo el sol).

 

 

 


 

 

[Todo se desprende de la montaña]

Todo se desprende de la montaña

(que es una oscuridad indescriptible)

el reverso de cada cosa y su canto sin destino
el barullo arbitrario de las nubes
en los días de tormenta el mirlo

…………….(entre yo
…………….–el que escribe–
………………..y la montaña
…………descansa el deseo de escribir
…………………………..montaña
……..para que rompa la tierra
…………..se eleve
bajo tus pies)

………………..los incisos entre rayas suponen
………………..un aislamiento mayor
………………..respecto del texto que interrumpen
………………..que los que se escriben entre comas
………………..pero menor
………………..que los que se escriben entre paréntesis

las grúas transportan pesados objetos
alzan pequeñas montañas / montículos
de donde los solitarios se lanzan
en busca de la tarde

estamos recostados sobre el asfalto
todo termina me dices todo
…………….se transforma
…………….en una noche

en pasos regulares / esquemas
luminosos signos discretos
los solitarios imitan la aparente
…………danza del día
la continuidad aparente
…………del sol

……………………un texto puede corresponder
…………como un gorrión
………………………..a los representantes prototípicos de la categoría
…………..(los pássaros)
………………………………..pero un mirlo es de una oscuridad indescriptible

entre la multiplicidad
que percibimos como cosa
y su ocurrencia lingüística
……………………descansa
………………………………el pedazo de tierra que nos sostiene
……………………se yergue la montaña
……………………brilla esa cosa
……………………….expuesta a la acción erosiva del tiempo
………………………………………………que llamamos amor
……………………(no llores
………………………….la naturaleza
…………………………dolorosamente ausente
………………..aparece aquí
………………..por un instante).

 

 

 


 

 

[o menos que eso]

…………………………………….o menos que eso
………………………una tibieza preverbal
……………………………..una brisa

aun dormidos
uno sobre el otro en este cuenco oscuro………………..oscuro
……………………………….más que oscuro
…………………………………….claro
aun despiertos en el árbol circula un bosque
infinito y verde
a la hora del crepúsculo

por la extremitas cae el cuerpo
hacia la idea / el instante
……………………………….de su muerte
………………………………………………………………..más allá
………………………………………………………………..de sus extremos

hacia la orilla
que golpea
más allá

pocos motivos hay para caer
…………….–en la desesperación las trampas
…………….del lenguaje o
…………….los peligros de la nostalgia–
……………………………………………aunque algo hay yo te diré
……………………………………………que te conduce a repetir un acto equivocado

…………………………………….el sol cae y la hoja cae
…………………………………….por su propia borda

……………………………………………para sentir que existes
……………………………………..porque eres desdichado por ejemplo

todos los días son todos los días
así como todos los hombres son todos los hombres
pero una hoja nunca
es una hoja
ni todas las hojas

………………..una hoja cae sobre sí misma
………………..de manera distinta a como cae
………………..muerto un pájaro
………………..o en medio
………………..de esta selva selvaggia
………………..un árbol ¿cuándo cae un árbol en la selva?

una hoja cae
y anuncia el colapso del día

 

 

 


 

 

 

La escritura del alba, sonido destinado a perderse con la marcha del día.

§

Abajo, la escritura del tiempo avanza mientras caemos.

§

El canto de los pájaros transporta el rumor de las cosas. Sin destino, se embelesa, expande y contrae, llena el cuenco del mundo.

§

Las cosas permanecen en sí mismas, se preparan para contener el sol.

§

Un pájaro –ennegrecido por la luz que asciende– pasa sobre mi cabeza. Es el último vestigio de la noche.

§

Revienta el alba y todo cae en su sitio.
El día finge su continuidad: caótica danza que los solitarios imitan en pasos regulares, esquemas, luminosos signos discretos.

§

Entre la montaña y yo, media un haz de luces, tiempo, mi deseo de decir montaña, para que –al nombrarla– rompa la tierra, se eleve bajo tus pies.

§

La cáscara del cielo resquebraja en arreboles por donde la luz penetra: es el mundo que nace al día.

§

Las grúas giran sin razón aparente, mueven objetos de un lugar a otro, modifican el orden del mundo.

§

El mundo cae. Un pájaro tira del resto de los pájaros.

§

Una nube –pequeña, dorada– posada apenas sobre la línea de la montaña, anuncia la salida del sol, la insistencia del día.

 

 

 


Víctor QuezadaVÍCTOR QUEZADA (Antofagasta, 1983) Ha publicado los libros de poesía Veinte (La Calle Passy 061, 2004), Muerte en Niza (Marea Baja, 2010) y Yoko (Libros del Perro Negro, 2013), estos últimos reunidos el año 2016 bajo el título Marón Americano (La Calabaza del Diablo), además del conjunto de prosas Compost (2013, http://www.compostlibro.org), el relato Bulto (Libros del Perro Negro, 2016) y el libro de ensayos Contra el origen (Marginalia Editores, 2016). En la actualidad, desarrolla el proyecto en línea Diario abierto, disponible en http://victorquezada.cl.

ÚLTIMA EDICIÓN

Todo lo que sabemos de la adaptación de Dune de Denis Villeneuve

Todo lo que sabemos de la adaptación de Dune de Denis Villeneuve

El director detrás de la secuela de Blade Runner, vuelve a incursionar en el mundo de la ciencia ficción. Esta vez, el clásico de Frank Helbert vuelve a la pantalla grande.

El cineasta canadiense Denis Villeneuve, actualmente está en la pre-producción del filme basado en el texto de 1965. Su paso por este género, que atrae a cientos de personas por el mundo, ha sido bien recibido por el público y la crítica.

Es tras su nominación a Mejor director en los Oscar por Arrival y la secuela del clásico de los 80 Blade Runner, que en febrero de 2017 firmó para dirigir el clásico de ciencia ficción Dune (Debolsillo, 1965), escrito por Frank Helbert.

La historia del desértico planeta Arrakis, en la que diferentes seres luchan por un valiosa droga llamada “melange”, con el paso de las décadas se convirtió en un betseller indiscutido. Es tanto el legado del texto de Helbert, que diferentes directores han intentado adaptar a la pantalla grande -entre ellos David Lynch y Alejandro Jorodowsky- no logrando convencer a la crítica. Por lo tanto, la presión para Villeneuve no es menor.

Primeros pasos

El universo de Dune es extenso. La novela provocó diferentes secuelas, algo que a Legendary Studios, la productora que adquirió los derechos en 2016, le hizo pensar en la adaptación del relato a la pantalla chica, al igual que otros éxitos literarios como Game of Thrones A Series of Unfortunate Events.

Para quienes se han acercado a este mundo de ciencia ficción, saben que la trama es compleja e invita a la reflexión. Para David Lynch, que realizó su versión en 1984, tuvo un corte de cinco horas dada la dificultad para expresar este universo en poco tiempo. Fue Brian Helbert, el heredero del fallecido escritor en 1986, quien confirmó a través de Twitter que la trama de la novela será dividirá en dos películas.

Villeneuve, dirige y co-escribe el guión junto a Eric Roth y Jon Spaihts, el cual ya tiene la aprobación por parte de la familia del escritor.

El reparto

Denis Villeneuve está eligiendo con pinzas a los actores que serán parte de su ambicioso proyecto. El español Javier Bardem es el último confirmado para ser parte de la adaptación, según informó Variety hace un par de días.

Bardem se une al protagonista de la nueva era de Star WarsOscar Isaac, el ex-luchador Dave Bautista, y -aún sin confirmar- la joven actriz Zendaya. Este elenco también contará con Timothée Chalamet, quien tendrá el deber de actuar como Paul Atreides, personaje principal de esta ficción que guiará a los mortales por el mundo de Arrakis.

La versatilidad de quienes darán vida a la película, serán los encargados de cumplir con las pretensiones del director, quien en entrevistas anteriores afirmó que Dune es “un sueño desde hace mucho tiempo”.

Todo lo que sabemos de la adaptación de Dune de Denis Villeneuve
Bosquejos de la fallida adaptación de Alejandro Jodorowsky de Dune. 1970.

El rodaje

La fecha del regreso de esta trama al cine aún no ha sido confirmada, producto de la rigurosidad que conlleva mezclar una historia conocida junto a un reparto masivo. Además, el tiempo que implica rodar este filme, indica que habrán distintas locaciones.

Según Omega Underground , Villeneuve está planeando un viaje de regreso a los estudios de Orgio Film en Budapest, el mismo lugar donde filmó Blade Runner 2049 para la fotografía principal. Se prevé que Dune comenzará su rodaje a finales de febrero.

Todo lo que sabemos de la adaptación de Dune de Denis Villeneuve
Denis Villeneuve en el set de Blade Runner 2049.

http://culto.latercera.com

Los millonarios de Cristo

Los mercaderes vuelven al templo. Reseña de “El imperio financiero de los Legionarios de Cristo, una mafia empresarial disfrazada de congregación”, de Raúl Olmos.

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Indignados por la expulsión del templo, los mercaderes y cambistas inventaron la Legión de Cristo para vengarse de Jesús.

Es una broma, por supuesto, pero el lector se queda con esa sensación tras la lectura del libro El imperio financiero de los Legionarios de Cristo, una mafia empresarial disfrazada de congregación, que escribió Raúl Olmos y que la editorial Grijalbo puso en circulación a fines de 2015.

Raúl Olmos ofrece una de las investigaciones más acuciosas y detalladas del periodismo mexicano. Durante cinco años, el periodista guanajuatense (director de la unidad de investigación del diario AM de León) escudriñó cientos de reportes financieros, fiscales y contables —muchos de ellos exclusivos— de las empresas relacionadas con los legionarios.

Su libro está poblado de hallazgos periodísticos. Lo que Olmos encuentra, en general, es una maraña complejísima de empresas reales y de membrete (llamadas “empresas fantasma” porque carecen de domicilio o activos) de Marcial Maciel y sus cercanos:

“La legión cuenta con una estructura de más de 300 empresas constituidas como sociedades anónimas o sociedades civiles […] más de 100 inmobiliarias, una agencia de viajes, despachos de consultoría, una comercializadora de ropa para dama, una agencia internacional de noticias…”, informa Olmos. Sólo en México, la congregación recibe unos 8 mil millones de pesos al año a través de 161 organizaciones supuestamente filantrópicas.

Los millonarios de Cristo, el imperio financiero de los Legionarios de Cristo Raúl Olmos

El imperio financiero de los Legionarios de Cristo, Raúl Olmos

 

Tras la pista del dinero, Olmos lleva al lector a los paraísos fiscales del mundo: Panamá, Liechtenstein, la isla de Jersey, las Antillas Holandesas, Delaware (Estados Unidos) y Singapur. Los legionarios establecieron empresas en los países o estados que les permitieron ocultar a sus dueños, triangular millones de euros o dólares y hacer inversiones inconfesables.

“Invierta sin pecar”, predican los legionarios a sus empresarios afines. Pero sus millones capitalizan empresas que fabrican armas, bombas y helicópteros artillados, y que sirvieron para arrasar poblaciones en la segunda guerra de Iraq; en cerveceras trasnacionales o en farmacéuticas que producen condones (¡Santo Niño de Atocha!).

Para quien no lo recuerde, la Legión de Cristo la fundó, en 1941, Marcial Maciel, un sacerdote michoacano con una doble vida: para sus seguidores era un santo en vida. En 60 años la Legión tenía ya 600 sacerdotes y dos mil 500 seminaristas. Un éxito que, decían los legionarios, era un milagro de Dios.

Periodistas e historiadores (valientes todos, porque enfrentarse a la Legión podía costar el empleo) descubrieron que la congregación, en realidad, le funcionaba a Maciel como una estructura de encubrimiento de decenas de abusos sexuales cometidos contra seminaristas, la mayoría menores de edad. El santo varón tenía por lo menos dos familias, múltiples identidades, varios hijos (abusó de dos de ellos) y se daba una vida de sultán: los mejores hoteles y restaurantes y las casas más lujosas.

Esas historias ya las sabíamos por los testimonios valerosos de José Barba y otros ex legionarios, y el trabajo acucioso de periodistas como Gerald Renner y Jason Berry, o del historiador Fernando M. González, biógrafo de Maciel. Ahora Raúl Olmos ha venido a llenar un vacío: la historia del entramado financiero y empresarial de la Legión. Gracias a su trabajo conocemos que la orden religiosa no sólo fue una red de encubrimiento sino también de acumulación de capital.

Por eso uno de los capítulos más impactantes acaso sea “El imperio inmobiliario”: Maciel y la cúpula legionaria se dieron las mansiones más exquisitas en Sorrento (costa del Mediterráneo); en Vero Beach, Florida; en Arcadia y Cupertino, dos de las zonas más exclusivas de California; un edificio frente a Central Park, Nueva York, o 30 hectáreas en Atlanta. Y mucho más.

La propiedad que más llama la atención, sin embargo, es la residencia de Jacksonville, Florida, que la Legión compró para el retiro de su patriarca. Tras los testimonios irrefutables de pedofilia, el papa Benedicto le había ordenado apartarse a una vida de oración y penitencia, pero Maciel mejor se hospedó en una mansión de siete recámaras, piscina techada, cine y vista a un lago. Ahí murió rodeado de curas legionarios y de su esposa y su hija, ambas de nombre Norma. A su cadáver lo vistieron con ornamentos sacerdotales para su inhumación.

Por el libro desfilan los nombres de los operadores financieros de Maciel, todos ellos sacerdotes ordenados: Luis Garza Medina, Evaristo Sada Derby, Juan Manuel Dueñas Rojas… Y las denominaciones de decenas de empresas que, agrupadas, forman holdings, como Fidelis International, una gran inmobiliaria que, a su vez, forma parte de Integer, el gran holding financiero…

La lista podría seguir. Me detengo sólo en un caso paradigmático: el banco Compartamos, una microfinanciadora para los pobres. Raúl Olmos demuestra que fue una creación de los Legionarios de Cristo a través de José Ignacio Ávalos (también a la cabeza de Un Kilo de Ayuda). Compartamos incrementó su capital 342 mil veces en quince años, gracias a transferencias legionarias y a los microcréditos con intereses de hasta 70 por ciento anual. Es más rentable que Bancomer, Banamex o HSBC.

Maciel gustaba decir que “los pobres eran el mejor negocio”, y, según Olmos, Compartamos Banco, Un Kilo de Ayuda y el Teletón lo atestiguan: se han convertido en sus recaudadores de millonarios donativos y réditos.

La Legión contó con el respaldo político y económico de empresarios como Carlos Slim e incluso de jefes de Estado como Vicente Fox. Lo que más llama la atención, sin embargo, es que el apoyo de los hombres más poderosos del país y a veces del mundo se mantuviera, casi sin excepciones, incólume después de 1997, cuando nueve ex legionarios dieron a conocer los abusos del fundador. E incluso se sostuviera después de 2006, cuando el Vaticano retiró del sacerdocio a Maciel.

Maciel les dio la “Teología de la Prosperidad” u opción preferencial por los ricos (términos del antropólogo Elio Masferrer), que considera a la riqueza una bendición de Dios. El legionario edificó un aparato eclesial a gusto de la burguesía: sacerdotes de pedigrí, escuelas de niños ricos, bodas en las playas del Caribe y recepciones con el papa a cambio de millonarios donativos.

La Legión de Cristo se torna así en el epítome del capitalismo moderno —el neoliberalismo— donde todo se mercantiliza, aun los bienes inmateriales como el confort espiritual o la salvación de las almas. El éxito de la Legión radica en su capacidad de fabricar un cristianismo para las élites. ¿Los últimos serán los primeros? ¡Nunca! En la teología macielista el Cielo está reservado para los más generosos bienhechores de la Legión.

Durante años la Iglesia católica justificó su inacción ante Maciel en una supuesta ingenuidad. Según la narrativa oficial, Maciel fue un criminal solitario que engañó por igual a san Juan Pablo II así como a decenas de cardenales, obispos y a sus propios discípulos y asistentes. Esa narrativa ya no es vigente.

Con este libro, el Vaticano y el papa Francisco disponen de elementos para intervenir en esa red mafiosa de acumulación de riqueza. Si Francisco no lo hace será por debilidad, cálculo político o complicidad, pero no por desinformación.

Raúl Olmos. El imperio financiero de los Legionarios de Cristo, una mafia empresarial disfrazada de congregación. México: Grijalbo, 2015.

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