¿Y si Walt Whitman fuera una estrella del rock?

En el 200 aniversario del gran bardo estadounidense, varios músicos y compositores analizan su figura

Walt Whitman, que se sentía orgulloso de su «rostro quemado por el sol y barbado»

Bruno Pardo Porto

Al final de su glorioso «Canto a mí mismo», ese poema torrencial que ha atravesado a varias generaciones sin perder el frescor de su agua, Walt Whitman escribía: «Si me perdieras en un lugar, búscame en otro / En algún lugar te espero». Quizá entonces ya intuía, con su muy pequeña modestia, que su figura traspasaría géneros, fronteras y tiempos hasta convertirse en una suerte de espíritu inmortal invocado, a cada poco, por nuevos y viejos lectores. Es innegable que su obra no ha muerto, pero supongamos que hoy, doscientos años después de su nacimiento, su cuerpo no se hubiera marchitado. ¿Dónde nos esperaría? Seguro que su sed de popularidad seguiría intacta y que se aprovecharía de todos los elementos que tuviera a su alcance para saciarla… ¿Preferiría los escenarios a los auditorios? ¿Sería una estrella del rock?

La cuestión, claro, es estrafalaria, pero es que él lo era. Cuidaba su imagen con mimo, presumía con orgullo de su «vestimenta varonil y libre», de su «rostro quemado por el sol y barbado», de sus «gestos fuertes y erguidos». Maneras de ídolo tenía. De hecho, cuando en 2016 Bob Dylan ganó el premio Nobel de Literatura, Manuel Vilas lo bautizó en estas páginas como « el hijo mayor de Walt Whitman». ¿Por qué? Porque, aunque en diferentes soportes, ambos habían versificado la utopía americana y ambos, también, habían resumido en palabras las vidas y derivas del común de los mortales. Uno como leyenda de la música, otro como poeta o, mejor aún, como literato cantor, un pájaro único en su especie.

«Bob Dylan hubiera escrito como Walt Whitman de haber nacido en el siglo XIX, y viceversa», sostiene Santi Balmes, líder de Love of Lesbian y escritor. Él ve una línea que une a esas dos cabezas geniales, pues en el siglo XX las almas poéticas tenían en la música popular un nuevo vehículo para expresarse. ¿Pero se hubiese subido a ese carro? «Como ser curioso que se intuye en su poemario, hubiera jugado con los elementos creativos de hoy en día, y por supuesto que hubiera aprovechado su atractivo. Es más, lo hubiera considerado divertido, incluso una obligación. Lo imagino como Father John Misty», apostilla.

Hay una anécdota que refuerza esta idea, y que recuerda Guillermo Galván, guitarrista y compositor de Vetusta Morla: «El primer registro sonoro grabado conocido fue su propia voz recitando “América” en un cilindro de cera. También fue el primero en apuntar a la unión tecnología y poesía y en atisbar la era de la reproducción mecánica con la que los músicos debemos convivir a diario». Pues eso, un pionero al que le harían los ojos chiribitas si viese todos los trastos que podría usar hoy.

Pero, más allá de lo material, hay una pulsión en su obra que todavía nos (tras)toca. Nacho Vegas la percibe cuando piensa en Whitman, al que descubrió, como Galván, como tantos otros, en la adolescencia. «Hay algo en él, una especie de pasión desmedida por la vida, que te entra y te enamora. Transmite eso de una manera tan profunda que uno se empodera. Sí, tiene esa especie de halo de estrella del rock en el mejor sentido de la expresión», afirma.

De él, por cierto, se le quedaron unos versos pegados en la piel, que han marcado su trayectoria: «¿Me contradigo? / Pues bien, me contradigo / (Soy inmenso, contengo multitudes)». «Me los apliqué como máxima. Cuando empiezas a hacer canciones estás aferrado al yo confesional, pero luego descubres que, en realidad, puedes hablar de muchos yoes, que puedes usar diferentes primeras personas que se contradigan. Todos contenemos multitudes», sentencia.

«¿Músico? ¿Qué, una estrella del reguetón? No, una estrella es otra cosa», opina, con gracia, Ricardo Lezón, voz y letra de McEnroe. «Dylan es el único que se le puede comparar. Su poesía la veo muy prosaica. Me pasa como con las canciones de Dylan. Siempre lo he leído como prosa, aunque si lo clasificaran como prosa diría que es prosa poética», añade entre risas. Más que como poeta, él entiende a este gigante como un profesor que le ha abierto muchas puertas en forma de libro. «Me da la impresión de que estaba intentando enseñar», dice. ¿El qué? «Palabras muy grandes que contaba de manera muy sencilla: paz, templanza, contemplación…».

De alguna manera, a todos les ha marcado la lectura del gran bardo americano, quizá porque supo tocar una fibra universal y hacerlo, además, saltándose las jerigonzas academicistas apuntando directamente a lo esencial. «Aquellas páginas hablaban mi idioma y tenían más vida que la mayoría de los poemas que me mandaron leer en el instituto. Whitman fue el primero de muchos», evoca Galván. «Es que tiene ese lenguaje que puedes trasladar al imaginario de las canciones. Para mí fue una influencia, un guía», remacha Vegas.

Ya ven, Walt Whitman no mentía. La poesía nunca miente. Al final siempre nos espera en alguna parte.

Una nueva biografía para «el dios más poderoso» de la poesía

«El dios más poderoso» (Ariel) es el título de la nueva biografía que celebra en España el 200 cumpleaños de Walt Whitman. La escribe Toni Montesinos, y analiza la vida y obra del poeta, dos facetas inseparables en su caso.

Ya desde las primeras páginas Montesinos nos deja claro que no solo fue un escritor genial, sino que además dedicó todos sus esfuerzos a convertir en un hecho su deseo de ser el gran autor de Estados Unidos. El libro se abre con una presentación que lleva por título «Un pionero del autobombo». Ahí descubrimos cómo Whitman se preocupó por publicitar sus versos de la mejor manera posible. ¿Cómo? Mimando sus ediciones desde la portada o propagando por la prensa del momento elogios anónimos hacia sí mismo. Siempre sin pudor, claro.

https://www.abc.es/cultura/libros

5 MITOS SOBRE EL ALCOHOLISMO CREADOS POR ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS

ALCOHÓLICOS ANONIMOS SE HA ENCARGADO DE DISEMINAR EN EL SABER POPULAR TODA UNA SERIE DE MITOS ACERCA DE LO QUE SON LA ADICCIÓN Y EL COMPORTAMIENTO HUMANO. ROMPER CON ESTOS MITOS PUDIERA SER LA SALIDA PARA MUCHOS QUE SE ENCUENTRAN ATRAPADOS EN SU SISTEMA.

Jeannie-Phan-Illustration-ParadiseSupportGroup

Hoy en día, casi siempre que se recurre a un mecanismo para tratar las adicciones, especialmente el alcohol, pero no exclusivamente, se usa el método de Alcohólicos Anónimos. Sin embargo, este metódo no es tan efectivo como se piensa y si bien ha ayudado a muchas personas a dejar de consumir alcohol, muchas veces lo ha hecho generando una dependencia ideológica, una nueva esclavitud mental. Esto al menos es lo que señalan los doctores Lance y Zachary Dodes, en un artículo para la revista Salon.

Al parecer, Alcohólicos Anónimos ha sido un instrumento propagandístico para difundir muchos mitos, su doctrina de los “doce pasos”, sus expresiones y su particular léxico han encontrado la forma de integrarse hasta confundirse con el saber popular, al punto en que muchas personas las confunden con hechos científicos. El problema es que muchos de los mitos que AA ha diseminado sobre la adicción pueden llegar a ser realmente destructivos, al promover ideas engañosas sobre lo que los adictos son, encerrándolos en una cárcel de ideas que les impide imaginar su vida de otra manera.

En Estados Unidos el gobierno federal se gasta 15 mil millones de dólares en el tratamiento de abuso de sustancias, la gran mayoría de ellos en programas basados en el sistema de 12 pasos, que tiene como base a Alcohólicos Anónimos. Según cifras manejadas por los doctores Dodes, el programa tiene un éxito de entre 5 y 10% . Un estudio de la prestigiosa Cochrane Collaboration en 2006 concluyó: “Ningún estudio empírico demuestra sin lugar a dudas la efectividad de AA” en tratar el alcoholismo.

El tema es sin duda polémico, por una parte AA provee un grupo de apoyo para personas que muchas veces no tiene otra alternativa, por otro lado suele generar fanáticos que defienden el programa a ultranza sin considerar otras opciones. Quizás sería bueno explorar otros sistemas para poder combatir las adicciones de una manera más libre, como podrían ser la iboga y la ayahuasca, dos plantas no adictivas utilizadas en contextos chamánicos que han mostrado resultados prometedoras tratando el abuso de sustancias. O también programas educativos alternativos no basados en el sistema de 12 pasos que han mostrado mayor éxito. El tratamiento debería de aspirar no ha reemplazar una dependencia —ya sea fisiológica y psicológica— con otra, sino a liberar a las personas de la esclavitud de la adicción.

En su libro “La Sobria Verdad”, Lance y Zachary Dodes sugieren cinco mitos sobre la adicción que AA se ha encargado de difundir.

Mito #1: Debes “tocar fondo” para poder darte cuenta de tu problema

Básicamente, la idea de este punto es que una vez que tocas fondo, el único camino que te queda es salir escalando desde las profundidades del abismo de la adicción. Por supuesto, no hay cómo definir dónde está el punto más bajo para cada quien, además de que esto coloca a la adicción en una escala medieval que habla del sufrimiento como un paso necesario para lograr la reivindicación. Entrar en conciencia de la adicción no tiene que ver necesariamente con un acto específico, ni con cargar una culpa que debe ser expiada, sino con ser capaz de verse atrapado en un espacio de desesperación que antes parecía invisible.

Mito #2: Debes abandonar tu voluntad para sentirte bien

No es algo dicho tan explícitamente, pero en los principios de AA está implicada la idea de que hay que abandonarse a la voluntad de Dios. La adicción no es un problema del alma, sino de la mente, no se resuelve abandonando la propia voluntad y esperando que un poder más grande lo resuelva todo. Renunciar a la propia voluntad es aceptar que uno es incapaz de manejar la propia vida, cuando para pelear contra la adicción se necesita lo contrario: empoderarse, volver a poner las manos sobre el volante y el pie sobre el freno.

Mito #3: Llevar la cuenta de los días que llevas sobrio es algo útil

En una reunión de AA, puedes preguntar a cualquier miembro cuánto lleva sin tomar y seguramente te dará la cuenta exacta de los días en que no ha probado una sola gota de alcohol. La idea es ver la sobriedad como algo que crece y se expande, ocupando la vida y desplazando la adicción. Pero este punto de vista tiene un lado oscuro: tomar un trago, incluso un solo sorbo, regresa la cuenta a cero, haciendo que se pierda todo lo ganado. Moralmente, resbalar se ve como un gran fracaso, cuando en realidad es algo muy común, pues la adicción se alimenta de experiencias traumáticas y emociones profundas que llevan tiempo para poder ser procesadas.  

Una recaída puede ser incluso útil, si se convierte en una ventana para observar la naturaleza de la propia adicción. Si la sobriedad se ha roto en un momento particular, quizá debamos poner atención a ese momento y cavar hasta encontrar dónde es que la adicción tiene sus raíces.

Mito #4: Los adictos al alcohol son todos iguales: “alcohólicos”

Esta es la idea básica del tratamiento de AA: un mismo método es válido para sacar a cualquiera de su adicción. En general, se busca dar una idea de comunidad a todos los que tienen un problema con el alcohol, pero al mismo tiempo diluye su individualidad en la identidad del grupo. La palabra alcohólico es reductiva, define a los adictos por su adicción haciéndolos pensar que son diferentes al resto de nosotros: la adicción no es algo que haces, es algo que eres.

La palabra ignora todas las variedades en que se puede presentar una adicción. Cada quién se vuelve adicto por una razón distinta. La adicción no es un simple problema físico, sino que es una estructura que se forma para sostener una psique quebrada. Ciertamente se puede aprender de la experiencia de cada persona, pero eso no quiere decir que los casos de los demás deban ser iguales al mío.

Mito #5: “Un día a la vez”

El famoso lema resume la forma conductista en que AA piensa el comportamiento humano. Se pide a los miembros que no piensen a largo plazo. Esto es un eco de la idea de que la adicción es una fuerza innata que requiere ser contenida todo el tiempo. No hablan de una cura porque la adicción les es incomprensible, es algo a lo que deben resistirse. Sin embargo, visto así, todos los días son iguales, representan el mismo peligro.  

Se piensa en los miembros como niños a los que hay que engañar para que puedan cumplir sus cometidos. Una metáfora apropiada para la abstinencia es la de aprender a tocar un instrumento: puedes empezar aprendiendo una nota a la vez, pero pronto se volverá un proceso cada vez más fácil.  Si piensas en abandonar la adicción un día a la vez, esta se volverá un animal acechante y estarás todo el tiempo intentando predecir en qué momento atacará la urgencia. Es más fácil desconcertar a la urgencia mirando el horizonte y reconociendo que puedes escapar de su territorio.

En todo caso, más allá de la postura que se adopta en este libro, o de aquella que defiende el método de los 12 pasos, columna vertebral del programa AA, lo importante es reconocer que, como todo en la vida, hay distintas rutas para llegar a un mismo destino. En este plano, el combate puntual a una adicción, parece que, a fin de cuentas, lo fundamental es llegar a la meta. 

https://pijamasurf.com

Un mundo en la lavadora

En cada cilindro de los que quiere construir Bezos en la Luna cabrán unos cuantos millones de personas

JAVIER SAMPEDRO

La Luna puede ser nuestro refugio cuando la Tierra se convierta en algo hostil.
La Luna puede ser nuestro refugio cuando la Tierra se convierta en algo hostil. CHARLIE RIEDEL AP

Llevamos años fascinados con Elon Musk, el visionario magnate que fundó la empresa de coches eléctricos Tesla —que supera a General Motors en valor bursátil, aunque no es capaz de hacer frente a una demanda cien veces menor— y la firma de cohetes Spacex, que ya funciona para mandar satélites al espacio y prevé ofrecer viajes a la Luna para turistas con mucha pasta y poca vida que perder. Pero se nos había escapado que Musk es solo una de las mayores fortunas del mundo. La mayor pertenece a Jeff Bezos, el jefe y fundador de Amazon. Cuando dos magnates de Silicon Valley han leído más o menos las mismas novelas de ciencia ficción, unos cuantos miles de millones de dólares pueden marcar la diferencia, ¿no es cierto?

Bezos, en realidad, ya había empezado a invertir en el espacio en el año 2000, cuando Musk todavía estaba amasando su fortuna con la empresa de pagos por correo electrónico PayPal. Durante dos décadas, y a diferencia de Musk, el jefe de Amazon no ha mostrado el menor interés por predicar sus planes espaciales al mundo, pero este mes ha cambiado de estrategia comercial. Y de qué forma. Su firma Blue Origin no solo ha desarrollado el prototipo de un módulo lunar para que los norteamericanos puedan volver a poner su pie en el satélite en 2024, como parece ser el deseo de la Administración Trump, sino que pretende usarlo como una factoría para generar nuevos mundos extraterrestres. Unos mundos para llevarse puestos cuando la Tierra sea un ambiente hostil, y mucho antes de que podamos ni imaginar como terraformar Marte, es decir, convertir nuestro planeta vecino en un entorno amigable y autosostenido.

Se trata de construir en la Luna, o en su órbita, toda una serie de mundos cilíndricos. La idea que espoleó la mente de Einstein para formular su gran teoría (la relatividad general que fundamenta nuestra cosmología) fue la equivalencia entre la gravedad y cualquier aceleración. Una persona metida en un ascensor, pensó Einstein, no podría saber si está quieta en la Tierra o acelerando en la ingravidez del espacio. Una báscula de baño bajo sus pies le diría exactamente lo mismo en los dos casos (siempre que ajustáramos la aceleración del ascensor a 10 metros por segundo al cuadrado, pero esa es una cuestión para los de talleres). Aunque no lo parezca, dar vueltas es una forma de acelerar, porque tú tiendes a seguir recto a velocidad constante, y acelerar significa disuadirte de ese comportamiento tedioso, como disuade el Sol a la Tierra o la Tierra a la Luna.

Un cilindro que gire sobre su eje, como el tambor de una lavadora, genera en su interior un entorno (casi) indistinguible de la gravedad de la Tierra. Solo si echas la vista al horizonte empezarás a ver que las cosas se tuercen. Literalmente. Verás entonces que el suelo, allí lejos, empieza a curvarse hacia arriba como si lo estuviera levantando un maremoto. Si tu vista es realmente buena, observarás con perplejidad que, allí arriba del todo, donde debería estar el cielo estrellado, hay otra ciudad similar a la tuya, solo que boca abajo. En cada cilindro, según Bezos, cabrán unos cuantos millones de personas.

Arthur Clarke ideó un mundo cilíndrico en su novela Cita con Rama, de 1972. Cuatro años después, el físico Gerald O’Neill profundizó en la idea en otro libro, The High Frontier. O’Neill fue uno de los profesores de Bezos en Princeton.

https://elpais.com

Michel Foucault Obras Completas en PDF (70 Textos)

Michel Foucault fue una figura importante en dos oleadas sucesivas del pensamiento francés del siglo XX: la ola estructuralista de la década de 1960 y luego la ola postestructuralista. Al final prematuro de su vida, Foucault tenía algún derecho a ser el intelectual vivo más prominente de Francia.

Michel Foucault Obras Completas en PDF (70 Textos)

El trabajo de Foucault es de naturaleza transdisciplinaria y abarca las preocupaciones de las disciplinas de historia, sociología, psicología y filosofía. En la primera década del siglo XXI, Foucault es el autor más frecuentemente citado en las humanidades en general. En el campo de la filosofía esto no es así, a pesar de que la filosofía es la disciplina principal en la que se educó y con la que finalmente se identificó. Esta relativa negligencia se debe a que la concepción de la filosofía de Foucault, en la cual el estudio de la verdad es inseparable del estudio de la historia, está totalmente en desacuerdo con la concepción prevaleciente de lo que es la filosofía.

El trabajo de Foucault se puede caracterizar generalmente como una investigación histórica con orientación filosófica; Hacia el final de su vida, Foucault insistió en que todo su trabajo era parte de un solo proyecto de investigación histórica de la producción de la verdad. Lo que hizo Foucault a través de sus obras principales fue intentar producir un relato histórico de la formación de ideas, incluidas las ideas filosóficas. Tal intento no fue una simple visión progresiva de la historia, ya que se considera que conduce inexorablemente a nuestra comprensión actual, ni un historicismo minucioso que insiste en comprender las ideas solo según los estándares inmanentes de la época. Más bien, Foucault buscaba continuamente una forma de entender las ideas que dan forma a nuestro presente no solo en términos de la función histórica que desempeñaban estas ideas, sino también al rastrear los cambios en su función a lo largo de la historia.
A continuación le dejamos , 70 de sus Obras en formato PDF:

FOUCAULT, Michel. La Arqueología del Saber
FOUCAULT, Michel. Conferencias de Berkeley (1983)
FOUCAULT, Michel. Defender la sociedad. Curso en el College de France (1975-1976)
FOUCAULT, Michel. De lenguaje y literatura
FOUCAULT, Michel. Discurso y verdad en la antigua Grecia
FOUCAULT, Michel. Du gouvernement des vivants. Au College de France (1979-1980)
FOUCAULT, Michel. El coraje de la verdad: El gobierno de sí y de los otros II. Curso en el College de France (1983-1984)
FOUCAULT, Michel. El gobierno de sí y de los otros. Curso en el College de France (1982-1983)
FOUCAULT, Michel. El lenguaje del espacio
FOUCAULT, Michel. El nacimiento de la clínica: Una arqueología de la mirada médica
FOUCAULT, Michel. El ojo del poder
FOUCAULT, Michel. El orden del discurso
FOUCAULT, Michel. El pensamiento del afuera
FOUCAULT, Michel. El poder psiquiátrico. Curso en el College de France (1973-1974)
FOUCAULT, Michel. El poder, una bestia magnífica: Sobre el poder, la prisión y la vida
FOUCAULT, Miche. El sexo como moral (Entrevista de Hubert Dreyfus / Paul Rabinow)
FOUCAULT, Michel. El sujeto y el poder
FOUCAULT, Michel. El yo minimalista y otras conversaciones
FOUCAULT, Michel. Enfermedad mental y personalidad

FOUCAULT, Michel. Ensayos sobre biopolítica: Excesos de vida. (Comp. G. Giorgi y F. Rodríguez)
FOUCAULT, Michel. Entre filosofía y literatura
FOUCAULT, Michel. Estética, ética y hermenéutica
FOUCAULT, Michel. Esto no es una pipa
FOUCAULT, Michel. Estrategias de poder
FOUCAULT, Michel. Genealogía del racismo
FOUCAULT, Michel. Hermenéutica del sujeto
FOUCAULT, Michel. Historia de la locura en la época clásica I
FOUCAULT, Michel. Historia de la locura en la época clásica II
FOUCAULT, Michel. Historia de la locura en la época clásica III
FOUCAULT, Michel. Historia de la sexualidad I: La voluntad de saber
FOUCAULT, Michel. Historia de la sexualidad II: El uso de los placeres
FOUCAULT, Michel. Historia de la sexualidad III: La inquietud de sí
FOUCAULT, Michel. La fuerza del loco

FOUCAULT, Michel. La función política del intelectual. Respuesta a una cuestión (1968)
FOUCAULT, Michel. La grande étrangère. A propos de littérature.
FOUCAULT, Michel & CHOMSKY, Noam. La naturaleza humana:  Justicia versus poder 
FOUCAULT, Michel. La pintura de Manet
FOUCAULT, Michel. Las palabras y las cosas: Una arqueología de las ciencias humanas 
FOUCAULT, Michel. La sociedad punitiva. Curso en el College de France (1972-1973)
FOUCAULT, Michel. La tortura es la razón (Entrevista)
FOUCAULT, Michel. La verdad y las formas jurídicas
FOUCAULT, Michel. La vida de los hombres infames: Ensayos sobre desviación y dominación
FOUCAULT, Michel. Lecciones sobre la voluntad de saber. Curso en el College de France (1970-1971) seguido de El Saber de Edipo
FOUCAULT, Michel. Los Anormales. Curso en el College de France (1974-1975)
FOUCAULT, Michel. Los intelectuales y el poder (Una conversación con Gilles Deleuze)
FOUCAULT, Michel. Microfísica del poder
FOUCAULT, Michel. Nacimiento de la biopolítica. Curso en el College de France (1978-1979)
FOUCAULT, Michel. Nietzsche, Freud, Marx (1967)
FOUCAULT, Michel. Nietzsche, la genealogía, la historia
FOUCAULT, Michel. Obrar mal, decir la verdad: La función de la confesión en la justicia

FOUCAULT, Michel. ¿Qué es laIlustración?
FOUCAULT, Michel. ¿Qué es un autor?
FOUCAULT, Michel. Raymond Roussel
FOUCAULT, Michel. Seguridad, territorio, población. Curso en el College de France (1977-1978)
FOUCAULT, Michel. Sexo, poder y la politica de la identidad: Entrevista (1982)
FOUCAULT, Michel. Siete sentencias sobre el séptimo ángel. Con un ensayo de Ángel Gabilondo
FOUCAULT, Michel. Subjectivité et vérité. Cours au College de France (1980-1981)
FOUCAULT, Michel. Tecnologías del yo y otros textos afines. Introducción de Miguel Morey
FOUCAULT, Michel. Theatrum Philosophicum
FOUCAULT, Michel. Théories et instituions penals
FOUCAULT, Michel. Tipologías (Dos conferencias radiofónicas)
FOUCAULT, Michel. Un diálogo sobre el poder y otras conversaciones
FOUCAULT, Michel. Una lectura de Kant
FOUCAULT, Michel. Un peligro que seduce
FOUCAULT, Michel. Yo, Pierre Riviere, habiendo degollado a mi madre, mi hermana y a mi hermano…
FOUCAULT, Michel. Vigilar y castigar: Nacimiento de la prisión
FOUCAULT, Michel. Dits et écrits (1954 -1988) I (1954-1969)
FOUCAULT, Michel. Dits et écrits (1954 – 1988) II (1970-1975)
FOUCAULT, Michel. Dits et écrits (1954-1988) III (1976-1979)
FOUCAULT, Michel. Dits et écrits (1954-1988) IV (1984-1988)

https://www.bloghemia.com/

Extracciones: Ramitas. Poesía reunida (1992-2018) [Carlos Battilana]

Extracciones: Ramitas. Poesía reunida (1992-2018) [Carlos Battilana]

Soplaba un viento del mar, recuerdo, y se movían las hojas.
Italo Calvino, El barón rampante

Ramitas es la poesía reunida de Carlos Battilana editada en 2018 por el sello argentino Caleta Olivia. Esta recopilación reúne los poemas de los libros Unos días (1992), El fin del verano (1999), La demora (2003), El lado ciego (2005), Materia (2010), Narración (2013), Velocidad crucero (2014), Un western del frío (2015) y Una mañana boreal (2018).

«Seco pero tierno Carlos Battilana va como un monje cuya diosa es la melancolía. Desde su primer libro, veinticinco años atrás, hasta los más recientes, estas ramitas se secan y hacen una hoguera de luz y de vacío donde algo tiembla, algo señorea el sentido tímido y altanero a la vez.
Altanero no de un yo que se exalta y ufana, sino que desaparece detrás de “ese mínimo indicio / de los objetos, de las formas, / de esa materia / que se resiste”. No me gusta interpretar el sentido de un poema, porque es una llama que se apaga ante el exceso de racionalización. Pero con Battilana se me hace difícil interpretar algo, entonces la magia vive porque su poema rechaza toda interpretación, y así se vuelve inquietante y atractivo, aun cuando no esté en sus planes. “Dios procede del verbo”, dice en “Letras”, “también lo más real de mí”. “Por mí”, agrega, y así termina el poema», dice Diana Bellessi en las últimas páginas del libro.

Leer una obra reunida, transitarla —incluso cronológicamente— siempre es una experiencia muy singular, un viaje al interior de la escritura del autor; desde el principio de su voz pública/publicada/palpable hasta la actualidad. Generalmente, se suelen notar mutaciones entre los primeros y los últimos libros, pero en el caso de Battilana es admirable ver que la calidad, la esencia y el tono de los textos se sostiene en el transcurso del tiempo. Si hiciéramos el ejercicio de mezclar sus libros (quitando las fechas), sería muy difícil que pudiéramos acertar cuál ha sido el primero y cuál el último. Hay un don en la cadencia de su escritura: construye un propio recurso dentro de la lengua, un espacio que de tan íntimo se nos vuelve cercano, una poética que logra mantenerse alta como las ramas de un árbol, pero también fuerte y sólida como su raíz.

El autor se mece, se balancea entre la prosa y el verso, entre su imaginario medular y las narraciones tan sensibles como profundas. Se detiene en los gestos ínfimos, en lo que parece casi imperceptible. Es una escritura de la contemplación y del reposo: la espera y el reposo necesarios para contemplar y escribir las palabras precisas. «Como un río que se llena de hojas, sabe que todo movimiento lo conduce a la perdición. Espera con tinta en las manos; escribe. Cubre de lisa perfección todo aquello que lo intimida». El mar: casi un lugar de pertenencia, el paisaje. Sus poemas nos abren a un cotidiano lleno de certezas y de posibilidades.

«Como es arriba, es abajo», así se van espejeando los movimientos entre los textos. En ambas direcciones las palabras se expanden, se desprenden, armando nuevas constelaciones; otras lecturas, otros caminos por donde circular y franquear la poesía.

Entonces, me gusta pensar en Ramitas como un gran árbol que se bifurca y va poblando el tiempo con sus ramas/poemas, desfragmentándolo armoniosamente, construyendo una arboleda que va transformando al lector en ese barón rampante que elige ya no pisar el suelo e ir viviendo en las copas de los árboles, de rama en rama, de libro en libro, siguiendo aquella hilera de sentidos que nos devela la poesía y arma base en ella.

Ana Claudia Díaz

El mar

La calma del mar
posee la fijeza de alguna certidumbre.

Mis dedos deshacen el calor
la línea del horizonte es tan solo una seña.

Me parece que ayer
recién llegué
y sin embargo
hace mucho contemplo la distancia.

Los instantes de mi mano
dificultan
un equilibrio cierto.

Calma es esta hora en que el reposo llega.

*

No tengo manos para hablar…

No tengo manos para hablar:
los dedos de la garganta
sólo nombran
-como potros domados-
palabras
que he aprendido
en la gran ciudad:
yo sé
que no me pertenecen
que se vuelven
hoja o plástico
o
tal vez
un brebaje
que se derrama
o que se comercia
apenas
con los labios.

DE UNOS DÍAS

Objetos

En esta playa mis pies reposan. El agua recubre con espuma el hueco de los dedos. Como una caligrafía sin voz, recojo este poco de arena, y razono, con cierta calma, sobre los objetos. Entre este punto y el otro, entre esta cosa y el polvo que la recubre, ¿qué transparencia resiste?

DE LA DEMORA

Búfalos

Pesados como las piedras de este lugar en Invierno. El mar del Sur parece el último puerto del Atlántico. Un Domingo a la mañana, por junio, alguien oficia misa, y mecemos las olas, juntos, en derredor, como un conjunto de búfalos atribulados por el viento y los cazadores de hace 1000 años. La línea de la playa fagocita todos nuestros días, los pasados y los que están por venir, y en ese presente pleno comulgan los oriundos del lugar, como lo hacen los árboles, o las plantas, o nuestra pequeña voluntad.

DE NARRACIÓN

*
El orden
nos ha herido
hasta
petrificarnos

pregunto
entonces
por la fuerza
que el cuerpo
puede
dar; si tomo un manojo
de pasto
¿las cosas
cambiarán?

Aislado
del cielo
espero de él
muchas más cosas
que las que di. ¿Será
eso posible
entre
tanta petrificación?

Reduzco
el movimiento
del cuerpo
a velocidad
crucero
encierro
mis deseos
en una habitación
y descubro
al cabo de los años
que no pude
comunicar
una especie de daño
biológico
que el tiempo
alojó
en la memoria

el daño
acaso

lo que no pude
de ningún modo
fue escribir
con distinción
el efecto espeso
de los otros

el movimiento de amor.

DE VELOCIDAD CRUCERO

La luz mala

Paz del campo
que esconde
la paz de los cementerios

el polvo
cubre de tierra
todos
los sobreentendidos.

Adentro,
en las casas
agrietadas
por el paisaje,
el silencio
de las mujeres
es real
guarda
antiguas violencias
estancadas
en las habitaciones
del enemigo.

Se ahonda
una sombra

un inmenso pozo
vertical
que casi nadie conoce
ni conocerá
nunca.

¿Qué hay en los yuyos de ese campo,
en sus lagunas secretas,
en el agua serena
reflejada por el sol?

la luz mala

La luz mala
de las noches y los días
es esa quietud
que allí ves.

*

Hojas marrones

Confiado en el rumor del verano,
los días postergados
las ilusiones que tenían la forma de un árbol
y de un lago y de una casa
llegaron. Ya están entre nosotros. Sólo
que el bosque
alrededor
no está, ni tampoco
la serenidad de la casa del lago azul
.

A la deriva
en nuestro amanecer
prosiguen las voces de la radio
como oraciones liberales
que depositan su mala sustancia
en los oyentes
…y la esperanza
entonces
es la quimera de llegar al domingo
en paz:

sé que no es bueno vivir en la desdicha
y que la ilusión
-aunque sea un mínimo cospel-
es el combustible
de cualquier impulso. La respiración, entoonces,
puede ser esta
plenitud:
el árbol raquítico
las hojas que caen del sauce
en este otoño
y que recogemos con las manos

la caricia
inesperada
que por algún motivo
aguarda
amor… Llueve hoy en la ciudad,
recojo las hojas marrones
de la estación,
las que se ocultan en la alcantarilla
y miro alrededor, como aquel poeta caminante
de hace un siglo,
un poco perplejo

y sin tirar por la borda
todo aquello que viví
como aconsejan los Libros de autoayuda,
sin transitar todas las fases del dolor
que impregnaron
la sangre
como una droga
dura,
respiro el aire transparente
escucho el zumbar de las moscas
sostengo la estructura de este minuto, pronuncio
como una fiesta breve
esta plegaria
que la vorágine
disolverá,
felizmente,
en alguna noche

en algún sitio
que no deja lugar a la memoria.

DE UNA MAÑANA BOREAL
Portada Ramitas
Carlos Battilana, Ramitas. Poesía reunida (1992-2018). Caleta Olivia, 2018.


Foto Carlos Battilana

CARLOS BATTILANA (Paso de los Libres, 1964). Es autor de los siguientes libros de poesía Unos días (Libros del Sicomoro, 1992), El fin del verano (Siesta, 1999), La demora(Siesta, 2003), El lado ciego (Siesta, 2005), Materia (Vox, 2010), Presente continuo(Viajera, 2010), Narración (Vox, 2013), Velocidad crucero y otros libros (Conejos, 2014), Un western del frío (Viajero Insomne, 2015) y Una mañana boreal (Club Hem, 2018). Publicó las plaquettes Una historia oscura (Ediciones del Diego, 1999) y La hiedra de la constancia (Color Pastel, 2008). Publicó el libro de ensayos El empleo del tiempo. Poesía y contingencia (El Ojo del Mármol, 2017). Realizó la compilación y el prólogo de las crónicas de César Vallejo reunidas en Una experiencia del mundo (Excursiones, 2016). Se desempeña como docente de Literatura Latinoamericana en la Universidad de Buenos Aires.

https://jampster.cl

Libros que nos inspiran: ‘En llamas. Cómo la cocina nos hizo humanos’ de Richard Wrangham

Libros que nos inspiran: 'En llamas. Cómo la cocina nos hizo humanos' de Richard Wrangham

SERGIO PARRA

Los chimpancés pueden tardar cinco o seis horas en masticar y digerir sus alimentos. Es lo que sucede con muchos mamíferos. Sin embargo, los humanos podemos cocinar. Pre-digerir los alimentos en un horno o una sartén.

La energía que ahorraron nuestros antepasados en la digestión, gracias al descubrimiento del fuego, fue aprovechada evolutivamente para alimentar un cerebro en proceso de expansión. Y nos proporcionó toda una larga lista de ventajas, como mayor empatía y cohesión social, entre otras. Todo ello es lo que recoge este libro de Richard Wrangham: En llamas. Cómo la cocina nos hizo humanos.

El poder del fuego

La dieta constituye una clave fundamental para comprender el comportamiento social de las distintas especies. La búsqueda de alimento es prioritaria para lograr el éxito evolutivo, y las estrategias sociales afectan a la calidad de la alimentación de los individuos.

Por eso el descubrimiento del fuego (primero) y el desarrollo de la cocina (más tarde) ha logrado ejercer una serie de cambios biológicos y psicológicos en nuestra especie que rara vez se tienen en cuenta. Unos cambios que se multiplicaron exponencialmente tras la popularización de la agricultura, hace ya diez mil años.

En el libro En llamas, se profundiza en toda esta dimensión hasta sus últimas consecuencias, y el recorrido es, ciertamente, fascinante. Fascinante y original. Por eso ha sido fuente de inspiración para artículos de Xataka Ciencia, como ¿Es saludable comer huevos crudos como hacía Rocky?.

Profesor de Antropología Biológica en la Universidad de Harvard desde 1989 y de biología del comportamiento de primates en el Museo Peabody, Wrangham es un narrador excelente, y permite adentrárnos en temas complejos con sencillez y frescura (pero no crudeza, porque descubriremos que la cocción es el no va más del desarrollo tecnológico). En llamas arroja nueva luz sobre cómo llegamos a ser la especie social, inteligente y sexual que somos hoy. Una manera oblicua de aproximarnos a nuestros antepasados, y también a nuestra evolución, y que deberíamos anexionar desde ya a las otras disciplinas.

Richardwrangham Enllamas

Desde Darwin y El origen del hombre, la evolución y la dispersión mundial de los seres humanos se han atribuido a nuestra inteligencia y adaptabilidad. Pero el renombrado primatólogo Richard Wrangham presenta una alternativa sorprendente: nuestro éxito evolutivo es el resultado de la cocina. En una innovadora teoría acerca de nuestros orígenes, Wrangham muestra que el cambio de consumo de alimentos crudos a alimentos cocidos fue el factor clave en la evolución humana. Una vez que nuestros ancestros homínidos comenzaron a cocinar su comida, el tracto digestivo humano se contrajo y el cerebro creció. El tiempo, una vez dedicado a masticar alimentos crudos y duros, podía emplearse para cazar y cuidar el campamento. Así, la cocina se convirtió en la base para la unión de pareja y el matrimonio, creó el hogar e incluso condujo a una división sexual del trabajo.

https://www.xatakaciencia.com/libros-que-nos-inspiran

El humor a lo largo de la historia

El humor a lo largo de la historia

En unos tiempos como los actuales, en los que definitivamente, algunos grupúsculos conservadores han perdido el sentido del humor y, si por ellos fuera, resucitarían a Tip y Coll sólo para sentarlos en el banquillo, investigaciones como las que lidera Antonio Calvo resultan balsámicas. Este profesor del departamento de Historia Moderna y Contemporánea de la Universidad de Málaga (UMA) lidera un proyecto, financiado por el Plan Nacional de Investigación (convocatoria 2017), al que se han sumado universidades estadounidenses y británicas, además de 16 profesores multidisciplinares de diversas universidades españolas. El objetivo es analizar El humor y su sentido: discursos e imágenes de lo risible desde la Ilustración hasta hoy. Básicamente, determinar de qué se ha reído el ser humano y por qué, con qué motivación (consuelo, crítica…).

Precisamente hoy, culminan unas jornadas en la UMA en las que se han desarrollado casi un centenar de conferencias analizando discursos, imágenes, novelas, cartas y otras manifestaciones desde el siglo XVIII hasta la actualidad. Tres bloques han estructurado las jornadas (El humor en el arteEl humor y la batalla política y Humor y Género) que han hecho viajar a la audiencia desde el humor implícito en los caprichos de Goya, al maestro Larra o el humor femenino y feminista actual, entre muchos otros.

Resulta interesante realizar este análisis y contextualizar el humor en cada época, puesto que, como ejemplifica el propio profesor Calvo, en la actualidad seguramente nos costaría entender un chiste de la época romana. En esencia, se trata de estudiar el humor desde la óptica histórica, más allá de los puntos de vista psicológicos, neurológicos o antropológicos.

A fin de cuentas, el humor siempre ha existido, al igual que quienes trataban de imponerle límites o definir qué es lo políticamente correcto o incorrecto. Como también ha estado presente el machismo y, por eso, el proyecto también ha querido incluir la perspectiva de género. En ese sentido, históricamente la mujer ha sido más receptora que emisora de humor, pues eran los hombres quienes dominaban el espacio público, algo que, afortunadamente, ha cambiado. La profesora de Periodismo Natalia Meléndez afirma que “se ha producido un cambio en el humor hecho por mujeres, desde un humor más clásico que tenía que ver con tópicos de su género hasta actualmente, que han pasado a un humor transgresor”. Parte de ese enfoque es el estudio y análisis de los discursos radiofónicos en los programas franquistas que iban dirigidos a la mujer, así como el humor en la época del destape, por ejemplo.

Especialista en el siglo XVIII, Calvo no puede ocultar su fascinación por cómo los ilustrados de la época utilizaron el humor para desarrollar argumentos muy serios, convirtiéndose en un arma política de primer orden. El profesor es un firme convencido de que el estudio del humor es imprescindible para entender la historia, indicando que“hace tres siglos el humor estaba mal visto como vehículo de comunicación de ideas serias, pues este no da el salto a la esfera pública hasta las revoluciones liberales”. Y, cómo no, ya entonces se producían cortapisas, como revela este proyecto de investigación pionero en España. Definitivamente y como me dijo una vez el bueno de Ángel Idígoras, “el humor es una cosa muy seria”.

David Bollero

https://blogs.publico.es/kaostica/

Extracciones: Procedencia [Joseph Stroud]

Extracciones: Procedencia [Joseph Stroud]

Los siguientes poemas pertenecen al libro Procedencia, del poeta estadounidense Joseph Stroud, publicado recientemente en Argentina por La Carretilla Roja. La traducción es de Shira Rubenstein, bajo el cuidado de Laura Wittner.

Noche de día

La noche no quiere terminar, nunca quiere entregarse
a la luz. Así que se esconde en las cosas: cuervos, obsidiana.
Hasta en el solsticio de verano, día en que la luz tiene
su gran triunfo, donde campos de girasoles devoran el sol:
partimos la sandía y escupimos
semillas negras, pedazos de noche que relucen en el pasto
.

Homenaje al nogal negro en el centro de Santa Cruz

A la tardecita, arrastrándome desde el banco a la librería,
paro y miro el nogal negro de Cedar Street,
el follaje verde de sus hojas y las inmensas ramas curvas.
Un árbol es un lugar, no un objeto, es una isla en el aire
donde nuestra mirada pueda vivir un tiempo, aliviada,
sin cargar este cuerpo pesado y terrenal.

Primer principio de la termodinámica

Era un buen tipo, y cuando se murió los amigos honraron
su deseo final: cremaron el cuerpo y metieron las cenizas
en los cartuchos de sus escopetas. Caminaron por el bosque que él amaba,
disparando al azar entre los árboles. Por todos lados caía
en una lluvia de polvo, un polen de cenizas que fue como el recuerdo
de un chico que caminaba bajo los árboles en un diluvio de hojas.

¿Oís ese teléfono? Parece una llamada de larga distancia

La Muerte está hablando con alguien por teléfono, larga distancia,
yo estoy afuera de la cabina, esperando para llamar a casa, impaciente,
intentando que no se me note, y la Muerte sigue con su parloteo
y cada tanto se da vuelta, ojalá esa mirada vacía
no sea para mí, me digo, y pienso en ese pobre que está
del otro lado, aferrado a su teléfono, negándose a cortar.

La traducción difícil del amor

Pasados cinco años de matrimonio,
pensó que su corazón había logrado traducirlo.
Pero fue como esa noche en el Ciclo de Cine Extranjero
cuando de pronto en mitad de una película
los subtítulos cambiaron a doblaje
y por un instante pensó que entendía rumano
.

Día de alegría

Las abejas armaron una colmena en la pared de mi cabaña.
No quiero discutir más sobre prosodia.
No quiero hablar de Saussure ni del significado
del significado. Solo quiero imaginar a esas abejas
haciendo un panal dentro de mi vida, solo quiero
el sabor increíble de esa miel silvestre.

Silencio, astucia, exilio

En el entierro de Joyce, cantó el tenor: addio terra,
addio cielo. En el manicomio su hija exclamó
¿Qué hace ese imbécil bajo tierra?
¿Cuándo se va a decidir a salir? Su mujer
pensaba que a Joyce le agradarían los leones
que rugían cada amanecer desde el zoológico cerca de su tumba.


Portada Procedencia
Joseph Stroud, Procedencia. Trad. Shira Rubenstein. La Carretilla Roja, 2019.

Foto Joseph Stroud

JOSEPH STROUD (Glendale, California, 1943). Autor de cinco libros de poesía: In the Sleep of Rivers (Capra Press, 1974), Signatures (BOA Editions, 1982), Below Cold Mountain(Copper Canyon Press, 1998), Country of Light (Copper Canyon Press, 2004) y Of This World: New and Selected Poems (Copper Canyon Press, 2009). Ha recibido numerosos premios y honores a lo largo de su carrera literaria. Actualmente divide su tiempo entre una casa en Santa Cruz en la costa de California, una cabaña en la Sierra Nevada y un pequeño estudio en los cerros de Jalisco, México.

https://jampster.cl

FRIDA KAHLO RELATÓ LOS ÚLTIMOS 10 AÑOS DE SU VIDA EN ESTE DIARIO SECRETO

UN DOCUMENTO INVALUABLE QUE CONSIGNA TANTO LA SUBJETIVIDAD COMO LA CREATIVIDAD DE FRIDA KAHLO
Resultado de imagen para FRIDA KAHLO RELATÓ LOS ÚLTIMOS 10 AÑOS DE SU VIDA EN ESTE DIARIO SECRETO

 

La idea de escribir un diario es relativamente reciente en la historia cultural de la humanidad. Si bien la escritura surgió fundamentalmente ante la necesidad de llevar un registro, pasaron muchos siglos antes de que dicha actividad se consagrara a la subjetividad, el mundo interior y la perspectiva individual de la realidad que son propios de una persona. Las ideas de identidad, intimidad, el yo y varias otras afines tuvieron que modificarse gradualmente para que a alguien se le ocurriera sentarse frente a una página en blanco para consignar su percepción del mundo y la existencia.

Afortunadamente, pues a partir de entonces fue posible contar con uno de los documentos mas valiosos para conocer la doble hebra que suele sostener la realidad humana: la percepción individual de la realidad y el entramado intersubjetivo que llamamos condiciones externas. Un yo habita un mundo preexistente, dado, pero no fijo ni inmutable, sino en cambio constante, hecho además a partir de las acciones de otros seres humanos.

En ese sentido, cuando los diarios son elaborados por personas inteligentes, sensibles y agudas, se convierten en una especie de joya preciosa en cuyo interior pueden observarse muchos mundos: el de las emociones y el de la Historia, el del yo y el de la sociedad, el mundo de una familia, de un país, de un medio artístico y muchos más.

FRIDA KAHLO RELATÓ LOS ÚLTIMOS 10 AÑOS DE SU VIDA EN ESTE DIARIO SECRETO

Ese es el caso del diario de Frida Kahlo, algunas de cuyas imágenes acompañan esta nota. En el caso específico de este cuaderno, cabe mencionar que se trata de una relación que Kahlo sostuvo durante los últimos 10 años de su vida, que fueron especialmente arduos para ella, sobre todo por causa del deterioro de su salud física y mental.

Con todo, como a veces pasa en el caso de los artistas, el sufrimiento en el que vivió encontró expresión creativa y estética. Como si de una transmutación se tratase, Kahlo partió de esa materia dolorosa para elaborar una obra admirable.

FRIDA KAHLO RELATÓ LOS ÚLTIMOS 10 AÑOS DE SU VIDA EN ESTE DIARIO SECRETO

De hecho, los cuadernos destacan más por su valor artístico que por los posibles datos biográficos o históricos que quisieran encontrarse. De acuerdo con investigadores que han tenido acceso a los documentos, salvo algunos detalles concretos (como alusiones a reuniones del Partido Comunista o citas con el médico), en los diarios de Kahlo la precisión histórica brilla por su ausencia. 

A cambio, además de dibujos, acuarelas y pequeñas pinturas, el diario abunda en textos creativos en poesía y prosa, juegos de palabras en los nombres dados a las ilustraciones, relatos de sueños tenidos, ejercicios de asociación libre y otros mecanismos que a partir de la escritura sirven para explorar y dar cauce a la subjetividad.

FRIDA KAHLO RELATÓ LOS ÚLTIMOS 10 AÑOS DE SU VIDA EN ESTE DIARIO SECRETO

Ars longa, vita brevis, dice el viejo adagio latino. Nuestro paso por este mundo es fugaz, nuestros sufrimientos son transitorios, la vida humana es tan breve… Sin embargo, si somos capaces de hacer algo con todo ello, quizá algo de nosotros sobreviva. Quizá, en el fondo, de eso se trata el arte.

Como dato final agregamos que este diario fue editado hace casi 10 años en una edición facsimilar que aún puede conseguirse; lo acompaña un ensayo de introducción de Carlos Fuentes y un estudio de Sarah M. Lowe. Para los interesados, el libro puede adquirirse en este enlace.

https://pijamasurf.com

Punto de partida: «Reconocer la voz. Acerca de Tierra impar de Francisco Layna Ranz» [Diego L. García]

Punto de partida: «Reconocer la voz. Acerca de Tierra impar de Francisco Layna Ranz» [Diego L. García]

Hoy hemos comido miel de hiedra, untada sobre pan
…..negro.
El humo era dulzón, parecía cegar a los que huían.
Teníamos en las manos la tajadura que nunca supimos
…..explicar.
Dos, tres veranos después surgió el recuerdo de la miel
…..primitiva. Lo hicimos en torno a una canción y a
…..una cosecha. También de esa época nuestro primer
…..cementerio.
Ahí empezó, inevitable, la historia de los muertos.

(«El descubrimiento de la miel»)

La historia de los muertos se cuenta en una lengua impar. No es que la palabra intente ocupar el espacio de los cuerpos, sino que se reconoce en lo incompleto como un susurro, un tanteo, una aproximación; a eso podemos llamarlo símbolo. Y el recorrido del símbolo siempre es una espiral donde conviven tanto la tradición esotérica como aquello inesperado que a veces definimos como lo poético: «miel de hiedra», el «verano», «una canción», «una cosecha», el «cementerio», una cadena con rastros míticos en dirección a una gran incertidumbre que la poesía de Francisco Layna Ranz resignifica en el código de sus espacios a veces oníricos, a veces bucólicos, a veces interiores. Espacios en los que puede desarrollar su plan: inscribirse en la ausencia y extraer lo que allí acontece.

Él era un bosque con sus pupilas inyectadas en resina y en
…..hielo de porcelana.
No cabían más imágenes en su edad, eso pensaba.”

(«Gigante que sueña»)

El gigante que sueña reaparece a lo largo del libro, ligado conceptualmente a la búsqueda: «buscar sentido siempre es labor posterior». Las ideas de nada, de vacío, de ausencia llevan a un agotamiento de lo real; «resina», «hielo», «porcelana», materiales para reconstruir una existencia que en torno al lenguaje resulta no solo posible, sino sanadora de las heridas del absurdo. «Nunca sabré la razón de la escritura. Todo sucede al / mismo tiempo, en eso consiste». Así, el sujeto poético irrumpe en la ubicación de su relato hacia la idea del desconocimiento que conlleva, y refuerza, la posibilidad de que algo persista en acción de todos modos. Ese estado refleja una manera de la conciencia escritural nada menos que como una conciencia gratuita del vivir. Resulta impactante indagar desde esta postura en las preguntas tradicionales que recorren el hecho poético (o artístico, en su sentido amplio). Desde allí es que debemos leer esta obra.

Los seres y sus contornos dejan tras de sí una estela de
…..nombres. Me apropio de ellos con tan solo observarlos.
…..Soy todo un ladrón de experiencias: eso creo.

(«Nadie en algún sitio»)

No sé lo que es el regreso. Tampoco sé si yo soy cierto, si
…..soy verdadero.
Siempre que abro una maleta me llega una voz que
…..reconozco.
Eso es ahora la vida: reconocer.
Tantear en las respiraciones, buscar en ellas, rastrear el
…..pacto.
Algún indicio de que aún existe lo que dejó de existir.

(«Prólogo para Fabio»)

El reconocer a pesar del no saber. Una forma del poema para aproximarse al sentido. Un tanteo «en las respiraciones», ritmo y distancia entre la vida y «lo que dejó de existir». El indicio de algo nombrable, esa fina línea por donde transita el poema. Parece no haber espacio para la soberbia plenitud de las voces. ¿Qué pueden decir quienes avanzan aturdidos en las cintas de la materia? El pacto apunta a un espacio menos aprehensible. Dirá en otro poema: «Lo nombrado solo queda en mi respiración».

El libro sigue en tramos impares, los números divinos según los antiguos, conformando una secuencia que desarma las leyes del tiempo.

Nos dijeron: el pasado es una probabilidad. El infinito es
…..anterior, nos dicen los caídos. La arena es un ejemplo
…..de lo eterno. Ni la duración ni la edad, ni siquiera la
…..mueca o el acento.
Luego discutimos, como solíamos, el matiz y el significado.
Lo nombrado solo queda en mi respiración, no distinto
…..de cualquier ruido, aunque sea el último torzal del
…..estallido.

(«Nueve»)

En el sueño de los gigantes caben todas las probabilidades y todas las caídas. La escritura del poema respira y se aproxima a ese infinito nuclear, donde las palabras alguna vez habitaron. No sé si Layna Ranz lo asimila a un dios o a la respiración de sus ausencias. Lo único claro es que el estallido de lo material permite que por fuera de su ley se gesten otros lenguajes. Si reconocer la voz implica una traducción del inframundo, habrá que salir sin voltear hacia las presencias que nos siguen, sin pretender confirmaciones ni recompensas más que la fugaz percepción de una dirección.

 

Portada Tierra impar
Francisco Layna Ranz, Tierra impar. Ril, 2018.

https://jampster.cl