Sobre papel

Analógico o digital un libro será siempre un tesoro, pero no se sabe si la inteligencia robótica artificial un día será también humanismo

Sobre papel
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A lo largo de la historia fue suficiente una tablilla de barro, una corteza de árbol, un papiro, un pergamino, un papel o una pizarra en el aula para alumbrar las ideas que desde el cerebro humano se deslizaban armoniosamente por el brazo impulsadas por los latidos del corazón. Al llegar a los dedos de la mano, las ideas envueltas en sangre se encontraban con un punzón, con un lápiz de carbón, con una pluma de ave o con una tiza, que las convertía en signos, en números, en palabras escritas, perdurables. La imprenta fue un gran avance mecánico, pero de este ingenio conocíamos sus entrañas y sabíamos cómo funcionaba. Hasta finales del siglo XX, toda la sabiduría de la humanidad había sido grabada con estos instrumentos rudimentarios, a través de los cuales se asomó al exterior el pensamiento de los filósofos, de los científicos, de todos los creadores. Pero hoy, las ideas que bajan desde el cerebro a la mano, antes de aparecer en la pantalla, atraviesan una selva digital impenetrable, llena de elfos electrónicos desconocidos, ante los cuales no hay sabio en este mundo que no sienta complejo de inferioridad. Esas criaturas cuánticas, invisibles, no siempre amigables, imponen una servidumbre de paso, hasta el punto que son ellas las que marcan el camino que debe seguir en adelante el cerebro humano. El ordenador ya es en sí mismo una forma de pensar, de crear, de imaginar. Y también de leer. Cuando con los ojos cerrados aspiramos las páginas de un libro viejo su aroma nos lleva a la corteza de árbol, al papiro, al pergamino, al punzón, a la pluma, a la linotipia, a una sabiduría pegada a los sentidos; en cambio, las palabras electrónicas son líquidas y emergen de una jungla virtual insondable. Analógico o digital, un libro será siempre un tesoro, pero no se sabe si la inteligencia robótica artificial un día será también humanismo.

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Acacias

La República ha sido hasta ahora solo un horizonte ideal, pero su dilema ante la Monarquía se está convirtiendo en un debate más consistente cada día

Proclamaciónn de la II República en la Puerta del Sol (Madrid), el 14 de abril de 1931.
Proclamaciónn de la II República en la Puerta del Sol (Madrid), el 14 de abril de 1931. ALFONSO SÁNCHEZ GARCÍA

 

La República llega puntualmente todos los años el 14 de abril, se instala durante un solo día en los sueños de muchos españoles y luego desaparece dejando atrás el aroma del pan y quesillo de las acacias junto con las imágenes sepia de los tranvías abarrotados en la Puerta del Sol. Pese a que la historia confirma que aquellos sueños de regeneración, justicia, tierra y libertad acabaron en la tragedia de la Guerra Civil, el tiempo que todo lo dora ha convertido la República en un ejercicio de higiene mental, en una forma de poesía política. De hecho podríamos celebrarla tomando un refresco de zarzaparrilla o un julepe de menta. Quedan pocos ciudadanos que la vivieron, la mayoría de los españoles solo la imaginan, pero esa misma irrealidad juega a su favor porque permite recrearla a la medida de la esperanza y la melancolía frente al descalabro moral de los políticos que hoy nos gobiernan. La República ha sido hasta ahora solo un horizonte ideal, pero su dilema ante la Monarquía se está convirtiendo en un debate más consistente cada día. De momento esa aspiración ya es un reto añadido del soberanismo catalán, que inyecta todavía más idealismo al sueño de la independencia. Un presidente de la República no contamina la institución. Si es incompetente se le derriba, pero en la Monarquía el símbolo del Estado se encarna con una unión hipostática en una persona, que debe el cargo a un capricho de la genética. Un espermatozoide entre varios millones inicia la escalada hacia el óvulo y el ganador se convierte en rey o en reina, que llega a este mundo predeterminado a confundir su carácter con el destino de una nación. En este dilema político la República aparece como un ideal indeleble, que se acrecienta con los errores que pueda cometer la Corona, hasta el día en que, si los errores persisten, la hagan necesaria e ineludible.

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El agujero

Hoy son los jueces y fiscales los que realmente dirigen la política a través del Código Penal ante la parálisis del Gobierno

El agujero negro Cygnus X-1 tragando materia.rn
El agujero negro Cygnus X-1 tragando materia. NASA / CXC / M.WEISS

 

Se llama agujero negro a una estructura masiva del universo, que engulle planetas, estrellas, galaxias, y deja como único rastro de su existencia un murmullo remoto en forma de radiación semejante al lamento que emiten los torturados antes de morir. Es exactamente lo que sucede ahora con el Gobierno. Debido a la falta de impulso político del presidente Rajoy, el poder ejecutivo, al perder masa y por tanto fuerza de atracción, ha dejado de ser el centro gravitatorio del sistema y se ha precipitado en el agujero negro del poder judicial, que frente al desafío del soberanismo catalán ha tomado las riendas del Estado para evitar su desintegración. Hoy son los jueces y fiscales los que realmente dirigen la política a través del Código Penal ante la parálisis del Gobierno, hasta el punto de que el Tribunal Constitucional debería instalarse de una vez en La Moncloa. Pero los jueces son como los balones de rugby. Nunca sabes a ciencia cierta de qué lado van a botar. El poder judicial es un oscuro laberinto lleno de sutiles entresijos que sirven unas veces para escabullirse, pero otras actúa como un inexorable martillo pilón sin reparar en las consecuencias políticas más allá de la justicia. Así ha botado el Tribunal alemán de Schleswig-Holstein en el caso de Puigdemont. La precipitación del Estado en ese agujero negro solo hará que el poder judicial por propia inercia gane más masa crítica cada día hasta que finalmente ocupe por entero el vacío que deje la política. Primero fueron los titiriteros; luego, los raperos; después, los tuiteros; siguieron los viñetistas de humor ácido; más tarde, los independentistas catalanes y los republicanos activistas, y al final serán triturados en el agujero negro los que levanten la voz y no se dobleguen. Y todo este maldito embrollo por la estúpida galbana del Gobierno de no hacer política como es su deber.

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Resucitar

Mucha gente muere antes de morir y no se da cuenta

Jesus Nazareno procesionando por el puente de Triana de Sevilla.rn
Jesus Nazareno procesionando por el puente de Triana de Sevilla. PACO PUENTES

 

Cristo y los espárragos, los virus y las bacterias, los ajos tiernos y las habas, todo resucita esta mañana de gloria. Las golondrinas vuelven, las torcaces pasan, el caracolillo se pega a la carena de los barcos, el pulgón de los rosales realiza la primera escalada hacia la belleza, la flor de los cerezos desafía a la nieve en el deshielo, los insectos hierven en las charcas, las semillas después de pudrirse germinan, el trigo ensaya el primer verde oleaje. Toda la naturaleza celebra la fiesta de la resurrección, de modo que sal del sepulcro de todos los días, levántate y anda. O más bien, huye, porque hoy la huida es la única forma de salvación. Creer que mientras vives no estás muerto es solo una bella suposición, puesto que mucha gente muere antes de morir y no se da cuenta. He aquí algunas pruebas inapelables. Si de madrugada, despierto en la cama, estiras una pierna hacia el lado fresco de la sábana y no sientes placer, es que estás muerto. Si al abrir los ojos descubres que está el sol en la ventana y no concibes que ese es un milagro que se repite cada mañana exclusivamente en tu honor, es que estás muerto. Si no agradeces que la brisa de primavera infle los visillos y llene tu habitación de un aroma de mar, es que estás muerto. Si pese a todo, persistes en enterarte de las noticias que llenan de basura moral el mundo y las prefieres al aroma de café que te llega de la cocina, es que estás muerto. Bosteza, ráscate la espalda por debajo del pijama y prepárate para el examen ante el espejo del cuarto de baño. Si ese espejo, que lo sabe todo de ti, no te absuelve, es que estás muerto. En la forma de partir el pan reconocieron al Maestro resucitado sus discípulos en el camino de Emaús. Prueba a compartir una agradable sobremesa con los amigos y si ignoras que la inmortalidad está en el fondo de ese placer, vuelve al sepulcro.

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María Magdalena en clave feminista

Hay teorías en las que Jesús huye con su amante a la India y tiene hijos

Rooney Mara, en un fotograma de la película
Rooney Mara, en un fotograma de la película ‘María Magdalena’, de Garth Davis.

En los patios de luces de toda España dejaba de cantar Concha Piquer y en los andamios ningún albañil osaba arrancarse por soleares. En aquella Semana Santa del franquismo se prohibía cantar, silbar y jugar a las cartas; los tambores sustituían a las campanas y en la radio solo se oía música clásica y polifonías de Palestina entre las voces de algún famoso orador sagrado que predicaba el sermón de las Siete Palabras. Lo demás era un silencio morado con el rumor de algún viacrucis: perdona a tu pueblo, Señor —cantaban los penitentes—, mientras al amanecer piaban los pájaros, los únicos seres que parecían libres de pecado. Las señoras provincianas con teja y mantilla, tacones de aguja y medias negras con costuras visitaban los monumentos de Jueves Santo dejando atrás un rastro de colonia Heno de Pravia. El oficio de tinieblas se concitaba en las tahonas con el hondo aroma de las torrijas.

Durante la Semana Santa de entonces solo se ponían películas de judíos y romanos. En aquel marzo de 1954 en Valencia La túnica sagrada en cinemascope inauguró el cine Lys. Aún llevo asociada la figura de Victor Mature en el papel del esclavo Demetrio con el olor a cera e incienso mezclado con colonia barata y sudor labriego que llenaba el ámbito de la iglesia del pueblo. En el cine Metropol ponían Quo Vadis, con Robert Taylor, Peter Ustinov y Deborah Kerr en el papel de Ligia, que llenó de erotismo a toda una generación de adolescentes. Luego llegaría Ben-Hur con Charlton Heston y Stephen Boyd. Las películas de la Pasión llenaban todas las carteleras de Semana Santa y al llegar la televisión, en 1956, la pequeña pantalla comenzó a devorar procesiones, documentales religiosos y sermones de toda índole, unos melifluos y otros llenos de cólera sacra. Rey de reyes, de Nicholas Ray, de 1961, se había rodado en España bajo el imperio de Samuel Bronston, y el Evangelio según San Mateo, de Pier Paolo Pasolini, de 1964, y La última tentación de Cristo, de Martin Scorsese, de 1988, añadieron una visión contestataria cuando la Semana Santa había comenzado a diluirse en ese tiempo en un espacio de vacaciones de primavera y las procesiones producían atascos y las cremas solares de las playas comenzaron a hacer la competencia a la cera de los cirios de los templos.

Ahora, medio siglo después, en plena revolución de las mujeres, ha llegado a las carteleras la película María Magdalena, una versión feminista de este mito religioso-erótico con el duro Joaquin Phoenix en el papel de un blando Nazareno. De María Magdalena se dice que fue la adúltera salvada de la lapidación por Jesús, quien le sacó siete demonios del cuerpo. El papa Gregorio I, en el año 591, la proclamó oficialmente prostituta y santa, el oxímoron perfecto; de hecho fue la protagonista de la Pasión, puesto que estuvo al pie de la Cruz y fue la primera a quien se le apareció el Resucitado. Algunos exégetas creen que fue hermana, esposa o amante del Nazareno; otros la confunden con otra María de Betania que le ungió los pies al Maestro, con perfumes y se los secó con sus cabellos. Existen otras teorías, por ejemplo, que el Maestro no murió en la cruz, sino que fue salvado por su amante con la que huyó a la India, donde tuvieron hijos que se han perpetuado hasta hoy.

En el refectorio menor del convento de San Marcos, en Florencia, hay un fresco pintado por Doménico Ghirlandaio de la Última Cena. El Maestro tiene a sus discípulos alineados a derecha e izquierda detrás de la mesa con un bello Juan dormido en su regazo, a quien parece estar acariciando con mano dulce sus rizos de oro. ¿Se trata de Juan o de María Magdalena? Todos los cenáculos pintados en el quattrocento, incluido el de Leonardo Da Vinci, contienen un enigma. En la pintura de Ghirlandaio resulta evidente que el tercer discípulo contando por la derecha es una mujer tocada con un manto rojo, lo mismo que san Juan es también una figura ambigua envuelta en delicados tonos azules.

En el evangelio apócrifo de Tomás hay una referencia a la Magdalena extremadamente machista. Dice Simón Pedro: “¡Que se aleje Mariham de nosotros! Pues las mujeres no son dignas de la vida’. Dijo Jesús: ‘Mira, yo me encargaré de hacerla macho de manera que también ella se convierta en un espíritu viviente, idéntico a nosotros los hombres, pues toda mujer que se haga varón entrará en el reino de los cielos”. En la película de Garth Davis, basada en el Evangelio apócrifo de María Magdalena, ella aparece por primera vez como una líder espiritual feminista, en realidad como la única entre los discípulos que creyó en el Cristo resucitado. No me toques —le dijo el Maestro fuera del sepulcro— cuando la Magdalena quiso abrazarlo. En efecto, esta mujer fue la primera en saber que el espíritu es intangible y así comenzó a predicarlo.

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Escapatoria

El ojo divino que todo lo ve ahora se llama bigdata y el ángel espía ese móvil que lleva uno en el bolsillo

Escapatoria
‘El ojo de Dios’ en la Basílica de Santa María la Mayor, en Roma.
Llegados al uso de razón, a los niños de mi generación, se nos hizo saber que no teníamos escapatoria. Un ojo de Dios dentro de un triángulo, como una especie de dron que todo lo ve, nos iba a vigilar en adelante día y noche. Aparte de esta inspección desde las alturas, por si hubiera quedado alguna zona de sombra, a nuestro lado iría siempre un ángel tomando nota en un libro minuciosamente de todos nuestros actos, incluso de los más secretos. Se nos dijo que un día se abrirían todos los sepulcros y en el valle de Josafat ante la puerta dorada de Jerusalén se agolparía la humanidad entera resucitada a la espera de ser juzgada. Hay que imaginarse la apabullante escena digna de una película de Cecil B. DeMille. En un momento dado una voz atronadora pronunciaría tu nombre y los dos apellidos reclamando tu presencia ante el estrado del Juez Supremo. Entonces aparecería el ángel con el libro abierto donde estarían escritos tus pecados, que a continuación serían aireados al mundo entero antes del veredicto de condena. Este cuento infantil macabro adquiere una realidad actual bajo una forma moderna. El ojo divino que todo lo ve ahora se llama Big Data y el ángel espía, ese móvil que lleva uno en el bolsillo  pegado al sexo. Hoy se vive con la sensación de que hay alguien que lo sabe todo de ti y que una exhaustiva información de tus caídas, imposturas y traiciones, que has ido dejando a lo largo de la vida, serán usadas en tu contra. Si eres un político tienes que saber que eso que tratas de ocultar estará en tu peor momento en la mesa de tu peor enemigo. Si eres un moralista que vas dando lecciones tampoco estás a salvo de ser desenmascarado. El juicio perentorio se producirá ante las redes que emitirán un veredicto de culpabilidad incluso antes de ser oído. Los de mi generación estamos advertidos desde que éramos niños.
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Otro milagro

Los jubilados han salido en masa a las calles con un vigor que sobrepasa en frescura e intrepidez al de los jóvenes airados del 15-M

Pensionistas durante una concentración en Bilbao.

Pensionistas durante una concentración en Bilbao. LUIS TEJIDO EFE

Primero fueron los jóvenes, después las mujeres, ahora los jubilados. Atención, gobernantes ciegos e incompetentes, un nuevo ejército de viejos soldados está preparado para dar la batalla. Aunque parecen frágiles son duros como el pedernal porque llevan incorporado el sufrimiento por la vida y ya no tienen nada que perder. Creíais que se iban a conformar con bailar boleros y pasodobles en Benidorm, con jugar a la petanca en algún jardín municipal o con llegar derrengados de cualquier excursión de la tercera edad. Son pacíficos y conservadores, pero tienen en sus manos una papeleta de voto en forma de hacha. Los jubilados de hoy son los hombres y mujeres que ayer modernizaron nuestro país, consiguieron implantar la democracia, la libertad y el Estado de bienestar, lo introdujeron en Europa, elaboraron las leyes más avanzadas, hicieron ciencia en los laboratorios, revolucionaron la medicina, construyeron carreteras y comunicaciones, labraron la tierra, abrieron mercados por todo el mundo y aquellos que sobrevivieron a la dura vida, al final, tuvieron que dedicar sus modestas pensiones a paliar el paro de sus hijos, a cuidar de sus nietos y a realizar aquellas tareas que sucesivos políticos incompetentes renunciaron a solucionar en favor de los poderosos y de aquellos que más recursos tenían. Lo dice el Evangelio sin ir más lejos: “Pues al que tiene mucho, se le dará más todavía; pero al que tiene poco, aun ese poco le será arrebatado”. Los jubilados, que no se resignan a esa condena salvaje, han salido en masa a las calles con un vigor que sobrepasa en frescura e intrepidez al de los jóvenes airados del 15-M. Primero fue la rebelión juvenil, después el grito de las mujeres, ahora la cólera de los viejos. ¿Qué pasa en este país? Simplemente que en medio del asfalto está reventando como una amenaza otro milagro de la primavera.

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Ser mujer

El voluptuoso desnudo femenino constituye un horizonte estético en la historia de la pintura

Una mujer mira ‘El nacimiento de Venus’ de Boticelli.

Una mujer mira ‘El nacimiento de Venus’ de Boticelli. © GETTYIMAGES

Muy pronto los centros del poder masculino quedarán definitivamente fuera del canon machista consagrado en nuestra cultura por el Antiguo Testamento y la lucha por la igualdad de hombres y mujeres se librará incluso en el terreno de la genética. Llegará el momento en que el óvulo podrá elegir el espermatozoide más adecuado de entre los millares de inútiles que asediarán la gran fábrica de la vida. Al final, las dos células se mirarán a la cara, de igual a igual, y el pequeño espermatozoide tendrá que aceptar un “no es no” de ese óvulo único, brillante, dinámico y lleno de futuro. Si el Génesis lo hubiera escrito Séfora, la mujer del machista Moisés, habríamos leído: “Al sexto día, Dios creó a Eva y desde sus entrañas surgió Adán”. Sería un relato más consistente porque todos llegamos a este mundo atravesando a una mujer cuyo cuerpo, glorificado o satanizado, se ha convertido en una neurosis masculina en el arte y en la religión. El voluptuoso desnudo femenino constituye un horizonte estético en la historia de la pintura, igual que la figura de la Virgen sin vísceras pero vestida con ropaje celestial, rodeada de ángeles. Para una feminista radical ¿qué es más degradante, la Venus de Botticelli saliendo desnuda del mar sobre una concha impulsada por el soplo de dioses alados o las Inmaculadas de Murillo, quien a veces utilizaba de modelos a rameras sevillanas y las pintaba con la serpiente y la luna a sus pies? Durante 3.500 años la mujer ha sido sometida, explotada, considerada como patrimonio del varón, objeto de placer o animal de carga. La esclavitud fue oficialmente abolida en la segunda mitad del siglo XIX; entonces se inició el movimiento obrero y ahora que la lucha de clases parece que ha sido neutralizada ha aparecido en escena la batalla final por la liberación femenina, una guerra que no ha cesado desde el neolítico.

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Secreciones

¿Por qué el paro, la desigualdad, la pobreza y la corrupción no producen adrenalina ni endorfinas? Porque no tienen música

Acto en Madrid en defensa de la unidad de España en el Día de la Constitución.

Acto en Madrid en defensa de la unidad de España en el Día de la Constitución. SUSANA VERA REUTERS

Suena el himno nacional. Su música acompañada con una letra combativa dispara en el cerebro del patriota unos mecanismos nerviosos que estimulan los instintos ancestrales de supervivencia, los mismos que excitaban al guerrero en la sabana frente a los enemigos de la tribu hace miles de años. Se trata de una acción refleja, pero aprendida. De hecho, si oímos el himno de Ulán Bator no sentimos nada; en cambio, al oír la Marcha real, Els segadors, el Himno de Riego,el del Real Madrid o el del Barça, vinculados a valores, ideología, tabúes y símbolos propios, el cerebro del respectivo hincha patriota segrega automáticamente dos hormonas específicas, la adrenalina y las endorfinas, que entran de inmediato en acción. La adrenalina le aumenta el ritmo cardiaco, le dilata la pupila para agudizar la visión ante el peligro y le induce una descarga de glucosa por si el patriota se ve obligado a realizar algún esfuerzo agresivo, por ejemplo, liarse a banderazos contra el bando contrario e incluso, en casos extremos, coger el fusil. No en vano la glándula que genera la adrenalina está en la zona de los riñones. Por su parte, las endorfinas le producen un bienestar emocional e incluso un placer físico que se asimila con una sensación de fiesta después de la victoria. El himno nacional o deportivo suele ir acompañado con gritos de rigor, arengas y vítores que exacerban el ánimo cuando la patria o el equipo están en peligro, pero sucede que en la vida ordinaria hay otros peligros mucho más graves que no generan ninguna secreción hormonal. ¿Por qué el paro, la desigualdad, la pobreza y la corrupción no producen adrenalina ni endorfinas? Sencillamente, porque no tienen música. Hubo un tiempo en que la tenían. Iba acompañada con una letra de combate, La internacional, A las barricadas, himnos heroicos que hoy son solo ecos de la memoria.

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Plegarias

Los seguidores de Buda y de Confucio son capaces de compaginar la armonía del nirvana con las leyes del capitalismo más salvaje

Un rifle Winchester 308

Un rifle Winchester 308 GETTY

 

El Kaláshnikov se ha convertido en un instrumento de oración. Con cada proyectil escupe también una plegaria. Rezar y disparar. Nunca como hoy han estado tan unidos el bien y el mal, el progreso y el regreso de la humanidad en una confusa amalgama de religión, ciencia y fanatismo. Miles de millones de habitantes del planeta profesan la nueva fe en la energía nuclear sin dejar de creer en sus antiguos dioses. En el billete de dólar con el que se compran y se venden todas las almas se halla escrita esta súplica: ¡en Dios confiamos! En el inconsciente colectivo de Estados Unidos están interiorizados, como iconos de la patria, el rifle Winchester y el Colt 45; de hecho las matanzas en los centros escolares constituyen una forma de costumbrismo. Los profesores en los colegios, según Donald Trump, deberían impartir lecciones de ética con un revólver en la mano. Los yihadistas dominan las redes sociales más sofisticadas, pero gritan ¡Alá es grande! antes de ametrallar a los enemigos. Los judíos de Israel imploran protección a Yavhé en el Muro de las Lamentaciones, aunque sin duda fían más su seguridad a la posesión de la bomba atómica. Los seguidores de Buda y de Confucio son capaces de compaginar la armonía del nirvana con las leyes del capitalismo más salvaje. Los animistas africanos asesinan a sus congéneres de otras etnias y luego por su smartphonese enteran del resultado de la razia. Los millones de neuronas de nuestro sistema digestivo se encargan de provocarnos náuseas y vómitos cuando un alimento indigesto penetra en el estómago; en cambio, las neuronas del cerebro admiten sin rechazo alguno toda clase de basura. Lo cuecen todo en una confusa unidad, el bien y el mal, la fe, la ciencia y el fanatismo, de modo que hoy matar puede ser lo mismo que rezar. Se aprieta el gatillo y salen convertidas en plomo las plegarias.

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