Lorde – Sober II [Melodrama]

Los 25 mejores discos de 2017 según Rolling Stone

Los 25 mejores discos de 2017 según Rolling Stone

El medio especializado en música, hizo una selección de los mejores discos de los primeros 6 meses de este año. Artistas como Kendrick Lamar, Drake, Lorde, Bob Dylan y Roger Waters; lideran el ranking.

Damn – Kendrick Lamar


More life – Drake


Melodrama – Lorde


Harry Styles – Harry Styles


Triplicate – Bob Dylan


Divide – Ed Sheeran


Hopeless fountain kingdom – Halsey


Hndrxx – Future


From a room: volume 1 – Chris Stapleton


Celebrate Ornette – Ornette Coleman


Run the jewels 3 – Run the jewels


God’s problem child – Willie Nelson


Is this the life we really want? – Roger Waters


Lindsay Buckingham/Christine McVie – Lindsay Buckingham y Christine McVie


Outlaw: celebrating the music of Waylon Jennings – Various Artists


After Laughter – Paramore


Culture – Migos


Mis planes son amarte – Juanes


Pleasure – Feist


Pure comedy – Father John Misty


Crack-up – Fleet Foxes


Dirty projectors – Dirty projectors


Emperor of sand – Mastodon


Ctrl – SZA


The order of time – Valerie June


SOBRE EL AUTOR:

Culto

http://culto.latercera.com

Neurocientíficos descubren “canción milagrosa” capaz de reducir la ansiedad en el 65% de los pacientes

Un recurso simple que puedes tener en el celular

El trastorno psicológico conocido como ansiedad ha sido bien documentado en los anales de la historia médica. Hipócrates ya hablaba sobre la ansiedad en la antigüedad, y el desorden fue confirmado por primera vez por Sigmund Freud en 1926.

En el mundo de hoy, los diagnósticos de ansiedad se están volviendo cada vez más comunes, especialmente entre los jóvenes. Ese aumento en el diagnóstico tiende a atribuirse al aumento de la tecnología, el exceso de protección de los padres, la escuela y el “lujo” de muchas opciones, de acuerdo con Rachel Dove en Ansiedad: la epidemia está barriendo la Generación Y.

El trastorno, que puede ser tremendamente debilitador durante la vida cotidiana, será tratado con medicamentos. Una proporción menor de pacientes también recibe terapia tanto con medicación como con otras alternativas.

La ansiedad también puede ser tratada, con algún éxito, usando métodos holísticos como la meditación, el ejercicio, masajes y otras técnicas de relajación.

De todos los tratamientos usados para combatir la ansiedad, la musicoterapia ha sido una de las terapias más marginales. Pero todo eso está a punto de cambiar debido a una nueva investigación sobre la eficacia de esta forma de terapia.

La investigación fue realizada  por el MindLab Internacional en el Reino Unido que estaba interesado en descubrir qué tipo de música induce a un mayor estado de relajación en los individuos.

El experimento tenía participantes que intentaban resolver rompecabezas difíciles que les causaban niveles variados de estrés, mientras estaban conectados a los sensores. Al mismo tiempo, escuchaban una variedad de música. Su actividad cerebral, latido cardiaco, presión arterial y tasa de respiración estaban constantemente monitoreados a lo largo del estudio.

La canción que probó ser la más eficaz fue llamada Weightless y fue creada por Marconi Union con la intención de relajar a los oyentes.

Sorprendentemente, la canción fue capaz de reducir el 65% de los síntomas de ansiedad en los participantes al estudio. La música no sólo disminuyó la frecuencia cardiaca y la presión arterial, sino también inhibió la liberación de hormonas del estrés como el cortisol.

A pesar de la extrema eficacia de esta notable canción, el investigador principal del estudio, el Dr. David Lewis Hodgson, aconsejó que venga con un aviso de salud. Él dijo que la música probó ser tan eficaz en relajar a algunos de los participantes, que empezaron a  experimentar somnolencia. Por esa razón, dijo que no es aconsejable oír la música mientras se está manejando.

https://es.aleteia.org

 
 

Malditos Domingos – Full

Flamenco-Jazz Felicia

Justin Johnson – I Put A Spell On You

Temple Of The Dog – Hunger Strike

Iron Maiden Symphonic Medley

Viaje a las entrañas más íntimas de Björk

La cantante islandesa expone una experiencia ‘inmersiva’ marcada por el desamor que transmite en ‘Vulnicura’, su último disco

Aspecto de la muestra 'Björk Digital' en el CCCB.
Aspecto de la muestra ‘Björk Digital’ en el CCCB. SANTIAGO FELIPE REDFERNS

 

En su octavo y último álbum, Vulnicura, de 2015, la cantante Björk apostó por canciones directas a los sentimientos. El disco se convirtió en una “tragedia griega”, en palabras de la propia cantante, a través de la cual quiso transmitir su dolorosa ruptura con el artista estadounidense Matthew Barney tras 13 años de relación. “Adéntrate en el dolor y baila conmigo”, reclamaba en Atom Dance, uno de los mejores temas del disco. Con esta misma idea, la islandesa ha dado un paso más, de una forma más virtual, íntima y sexual, con la exposición Björk Digital, que, tras pasar por ciudades como Tokio, Sydney, Montreal o Londres, ha llegado este miércoles al Centro de Cultura Contemporànea de Barcelona (CCCB) en el marco del festival Sónar.

La exposición es una invitación inmersiva al lado más humano y doloroso de la artista. Una metáfora orgánica de 360 grados donde la cantante se adentra por su propia laringe, sale de una vulva digital y baila con los visitantes convertida en un cíclope biónico: “La realidad virtual no es solo una continuidad natural del vídeo musical, sino que posee un potencial teatral más profundo, ideal para este viaje emocional”, escribe la cantante para dar la bienvenida a la exposición, que se podrá visitar hasta el 24 de septiembre.

 

Con esta muestra, la artista islandesa estrena su particular “triple” en el Sónar, con colofón final en una sesión de cuatro horas en el SonarHall (Fira de Montjuïc), a partir de las 20.00. Antes, da una charla sobre la relación entre la música y la tecnología, a partir de las 17.30 en el mismo recinto.

Björk Digital es un recorrido de 90 minutos que se inicia con viajes “inmersivos” y que concluye con un repaso a sus primeras colaboraciones audiovisuales en la década de los 90. A través de trabajos digitales y vídeos y utilizando la realidad virtual, la muestra recopila sus últimos trabajos con programadores y artistas como Michel Gondry, Spike Jonze y Nick Thornton Jones, entre otros.

 

El recorrido se inicia con Black Lave, un videoclip que Björk creó por encargo del Museo de Arte Moderno de Nueva York. En una cámara oscura con dos pantallas colocadas de manera frontal y repleta de altavoces, la compositora juega con el sonido y la imagen a través de una experiencia “envolvente”. El visitante permanece en el centro, en medio de una vorágine de sonidos que suenan distintos dependiendo de dónde se sitúe exactamente. Las imágenes también cambian de pantalla a pantalla y en ellas se observa cómo la artista se adentra en un volcán con lava azul.

En Mouth mantra, Björk realiza un viaje laringológico de 360 grados a través de unas gafas virtuales. La islandesa invita al espectador a uno de sus lugares más íntimos y vulnerables: su boca. Por los auriculares suena la canción homónima de Vulnicura. La cámara sube y baja por la laringe hasta acercarse a sus muelas y a su lengua. Para hacer este vídeo, en 2015, la artista se introdujo una pequeña cámara por la garganta.

La última sala de la muestra es Family VR, pieza central de la antología virtual. En ella se muestra a una Björk en tres dimensiones indefensa que pide ayuda para que le curen una herida en forma de vulva que le sobresale del pecho. A través de dispositivos que simulan ser dos manos, el visitante cura a la artista, que acaba empoderada y bailando cara a cara con él.

Por último, la exposición también permite jugar con la app educativa creada para Biophilia, su álbum de 2012. A través de unas tablets, las 10 canciones del disco forman una constelación donde cada canción es una estrella distinta.

CARLOS GARFELLA PALMER

http://cultura.elpais.com/cultura

Cuando las mujeres no podían tocar el violonchelo para evitar el “impúdico” despatarre

Iñaki Berazaluce

Mujeres tocando viola da gamba, Francesco Francia (1500). Imagen: The Cipher.

 

El despatarre -más conocido por el término inglés ‘manspreading‘- está en boca de todos desde que el Metro de Madrid iniciara la semana pasada una campaña pidiendo a los usuarios (hombres, pero no sólo) que respeten el espacio ajeno evitando abrirse de piernas más de lo estrictamente necesario.

Pero el despatarre no es algo nuevo, sino inherente al ser humano, como ya pudimos ver en esta recopilación de cuadros clásicos en los que hombres (siempre hombres) hacen de su capa un sayo y de su huevera una pista de aterrizaje. Hasta el siglo XIX el violonchelo fue un instrumento vetado a las mujeres por culpa de la postura que debe adoptar el ejecutante: las piernas abiertas de par en par para dejar espacio a los 45 centímetros que tiene, de media, el instrumento en su parte más ancha. Womanspreading de libro, para escándalo de puritanos.

“El violonchelo es una evolución de la viola de gamba, un instrumento casi desaparecido pero muy popular en el barroco. Las pocas mujeres que tocaban la viola lo hacían con las piernas cerradas y el instrumento apoyado en las rodillas, porque aún no había incorporado la pica, la larga aguja sobre la que se apoya el violonchelo”, me cuenta Susanna Rozsa, violonchelista húngara afincada en Ibiza.

(En honor a la verdad, hay que apuntar que no sólo el chelo sino también todos los instrumentos de viento estaban prácticamente vetados para las mujeres, por aquello de que soplar una flauta traía a los hombres imágenes libidinosas incompatibles con el noble arte de la interpretación musical. Realmente, el único instrumento que las mujeres podían tocar antes del siglo XX era el piano y sus derivados -clave y clavecín- en tanto la postura y la ejecución eran consideradas “apropiadas” para la “gracia” femenina. E inmóvil, evitando cualquier tentación de tocar en público).

Aunque ya se sabe de alguna violonchelista femenina en orquestas del siglo XVIII, la postura que adoptaban era necesariamente distinta a la que conocemos hoy. Según el manual The Technics of Violoncello Playing’, escrito en 1898 por E.S.J. Van der Straeten,

“Hay dos alternativas para [que las mujeres] toquen el instrumento que son más elegantes y, por tanto, más frecuentes. La primera y la mejor es girar ambas piernas a la izquierda, doblando la rodilla derecha y situándola bajo la izquierda. El lado izquierdo de la parte trasera del instrumento debe recostarse sobre la rodilla izquierda, y el instrumento sobre la barbilla, en una postura inclinada. La segunda consiste en descansar la rodilla derecha en un cojín sujeto en la parte trasera del instrumento, mientras éste se apoya en la rodilla izquierda”.

Por si no se hacen una idea de la postura según la descripción pueden recurrir a una imagen más conocida: la amazona montada a horcajadas en su caballo o, más cerca aún en el tiempo, la donna italiana haciendo lo propio en la Vespa (de paquete, se entiende). Ya saben, las piernas cerradas, que entran íncubos.

No se sabe con certeza quién fue la primera violonchelista en romper con el rancio código de postura al violonchelo, pero se barajan varios nombres: la francesa Lisa Cristiani, que dejó impresionado al mismísimo Mendelssohn cuando actuaba en Leipzig con sólo 18 años, o casi un siglo después la portuguesa Guilhermina Suggia, legendaria violonchelista que vendió su violonchelo Stradivarius para financiar una beca que aún hoy promueve a los jóvenes intérpretes de este instrumento -ellas y ellos- en Portugal.

Guilhermina Suggia. Imagen: Wikicommons.

Susanna Rozsa, junto a Ramón Mayol. Imagen: Periódico de Ibiza.

http://blogs.publico.es/strambotic/2017/06/woman-spreading/