I’d rather learn from one bird how to sing

than teach ten thousand stars how not to dance.

— e. e. cummings

 

Portador de una belleza incorpórea, el canto del ave trasciende inevitablemente al ser que la emite para convertirse en un sonido arquetípico, un llamado al inconsciente, una melodía que despierta la intuición humana y que es inmortal, como lo describió alguna vez el poeta John Keats en su Oda a un ruiseñor —quizá, uno de los poemas más importantes de la lengua inglesa. En este contexto, un nuevo proyecto realizado por Google Creative Lab y el laboratorio ornitológico de la Universidad de Cornell surge como un tesoro que celebra estos cantos al mapearlos en una plataforma interactiva que, si bien tiene una finalidad científica, resulta también en un sublime e inspirador catálogo sonoro.

Hace unos cuantos años la Universidad de Cornell publicó un enorme archivo que incluye 150,000 diferentes cantos de pájaros, algunos de ellos grabados hace décadas. A partir de esta información, ornitólogos de la institución educativa, al lado de expertos en computación de Google, desarrollaron un mapa interactivo que muestra gráficamente los cantos de miles de aves, y permite escucharlos haciendo click sobre el botón (que, además, muestra el nombre y la fotografía de cada una de las especies).

El proceso de organización de este archivo inició con la fragmentación del sonido de cada ave en secciones de menos de un segundo. A través de un complejo algoritmo matemático y utilizando inteligencia artificial, la computadora destinó una especie de huella digital a cada uno de estos cantos y los agrupó de acuerdo a sus similitudes (en términos de sonido y tipo de animal). El mapa también permite buscar los cantos a través del nombre del pájaro.

La dificultad de realizar un proyecto de esta naturaleza radica en la gran cantidad de especies de aves que existen en el mundo, cada una con un sonido característico; además, existen cantos de distintas especies cuyas diferencias sonoras son casi imperceptibles. La meta a largo plazo de este proyecto implica reunir, a través de grabaciones, sonidos de aves y otros animales, para así poder identificar a la fauna que habita en un ecosistema a través de sus sonidos.

Además de representar una emocionante colaboración entre la biología y las ciencias de la computación, este proyecto es una oportunidad de navegar entre los (tímidos, estrambóticos, dulces, aterradores y extraños) sonidos que un ave es capaz de hacer, una música en la que siempre han habitado las mitologías humanas.

 

*Imagen: Dominio Público

http://www.faena.com/aleph/es/