Cucarachas ‘karatekas’ contra ‘zombis’

Cucarachas 'karatekas' contra 'zombis'

La avispa esmeralda (Ampulex compressa) es un parásito cuya estrategia de reproducción pasa por atacar a la cucaracha americana, clavarle un aguijón en el cerebro y convertirla en un ‘zombi’ para llevarla dócilmente hasta su nido y convertirla en comida de sus larvas. Ahora bien, el investigador Rick Grimes Ken Catania ha descubierto que las cucarachas no se quedan quietas ante este ataque: se defienden de las avispas con una serie de patadas dignas del mismísimo Chuck Norris. Las imágenes de cucarachas ‘karatekas’ contra avispas zombificadoras darían para una peli de serie Z. Vía @BioTay

La inquietante «araña» con cabeza de perro encontrada en la selva

Un fotógrafo tomó una curiosa imagen de un pequeño opilión de aspecto muy extraño. Las manchas de su torso podrían servir para ahuyentar a los depredadores

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Soñamos con encontrar extraterrestres en otros planetas, pero lo cierto es que solo conocemos una pequeña parte de la diversidad de los seres vivos de nuestro planeta. Aparte de lo que aún le queda por catalogar a los científicos, probablemente muchos de nosotros no hemos visto más que una minúscula porción de los extraños seres que viven junto a nosotros.

El fotógrafo y científico Andreas Kay ofrece una impresionante colección de fotografías de insectos y plantas de Ecuador. Una de ellas ha llamado la atención del público estos días. Un periodista científico compartió una fotografía de Kay donde puede verse una pequeña cabeza de perro, mucho más pequeña que un pulgar, de color negro y con lo que parecen ser dos ojos amarillos. ¿Es una aparición? ¿El perro de los Baskerville? Las ocho patas amarillas que rodean la cabeza no dejan dudar a dudas. Parece tratarse de una araña que está jugando con los límites de nuestra percepción.

«¿Por qué evolucionó hasta adquirir ese aspecto? Definitivamente, no se sabe», escribió el periodista científico Ferris Jabr en Twitter. «Podría ser una adaptación para hacer frente a los depredadores. Quizás podría ser un ornamento usado para la reproducción. O quizás la selección natural solo quería ver la expresión de estas caras», añadió.

La imagen de la «araña» es más evidente desde otra perspectiva. El animal en cuestión tiene el nombre científico de Metagryne bicolumnata y se conoce como «opilión conejo» Se trata de una criatura descrita en 1959 por el científico Carl Friedrich Roewer. Como su nombre indica, es un opilión (orden Opiliones), un arácnido que forma parte de un orden diferente al de las arañas (Aranae).

Los opiliones se caracterizan por tener un cuerpo y un abdomen redondeados y unas patas que pueden ser desmesuradamente largas. Además, carecen de glándulas venenosas, por lo que son inofensivos para los humanos. Curiosamente, estos animales aparecieron en la Tierra hace al menos 400 millones de años, lo que significa que son más antiguos que los dinosaurios, que aparecieron hace 243 a 233 millones de años.

En la actualidad, se conocen 6.650 especies de opiliones, aunque se piensa que debe de haber un total de 10.000. (Para hacerse una idea de lo que esto supone, solo se conocen 5.450 especies de mamíferos).

Tal como explica Andreas Kay, Ecuador es el país que más biodiversidad tiene por metro cuadrado. Allí existen 1.660 especies de aves, 4.000 de mariposas, 500 de anfibios e infinidad de especies vegetales. Solo de orquideas se conocen cerca de 4.300 especies.

El tesoro del Amazonas

Algunos científicos han comentado en ocasiones que la diversidad de la selva amazónica es tan enorme que no tienen medios ni tiempo para poder estudiarla.

Terry Erwin, entomólogo de la Institución Smithsonian y experto en carábidos, un tipo de escarabajos, dio algunas cifras en el pasado. En 1982, roció con humo un árbol de la selva de Panamá, y solo allí encontró una increíble cantidad de 1.200 especies de insectos. Así, estimó que en el mundo debía de haber 30 millones de especies. Después dijo que esa cifra le resulta «ingenua» y «muy, muy conservadora»: «Sabemos que en una hectárea de la selva hay 100.000 especies de insectos y parientes, y unos 320.000 millones de individuos. Solo en la cuenca del Amazonas hay 17.000 millones de hectáreas, y 450 tipos de bosques, basados en diferentes árboles, así que, ¿cuántas especies hay? Millones de millones de millones, y sin contar con la selva del Congo, de Borneo, de Australia y todo lo demás (…). «Sé que hay más, pero no tengo tiempo para identificar nuevas especies», dijo Erwin.

Aparte de curiosos y fascinantes, estas pequeñas criaturas de aspecto extraterrestre «son la base de los ecosistemas y las pequeñas cosas que mantienen el mundo en funcionamiento», tal como dijo el célebre Edward Osborne Wilson, experto en hormigas y evolución de la Universidad de Harvard. Sin embargo, su tamaño y su «falta de carisma» han llevado a que hoy todavía sean casi desconocidos. Por ello, resulta aún más peligrosa esa tendencia humana de destruir la naturaleza sin miramientos: «Estamos destruyendo especies y ecosistemas y poniendo en peligro nuestra propia existencia, y lo estamos haciendo con ingenuidad y una incesante energía», proclamó Wilson.

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Rojo, ocre, verde… Todos los colores del otoño están en el Hayedo de Otzarreta

Está en el Parque Natural de Gorbeia, en Euskadi

El Hayedo de Otzarreta está en la vertiente vizcaína del Parque Natural de Gorbeia, que también se adentra en Álava. Se trata de uno de los enclaves más fotografiados de Euskadi. Sobre todo en otoño, cuando se aprecia el contraste de colores ocres, rojos y verdes, como se puede ver en el vídeo que compartió en Twitter este sábado el periodista Ibon Pérez. Estas imágenes se han reproducido más de 110.000 veces en menos de dos días.

Rojo, ocre, verde… Todos los colores del otoño están en el Hayedo de Otzarreta

Rojo, ocre, verde… Todos los colores del otoño están en el Hayedo de Otzarreta

Ibon Perez TV@ibonpereztv

Hayedo de Otzarreta (Parque Natural de Gorbeia), entre Bizkaia y Álava.
Si quieres visitar algún sitio antes de morir , sin duda tiene que ser este enclave.

No se trata de la única publicación que ha compartido escenas de este hayedo en estos días de otoño. El lugar no es solo llamativo por los colores, sino también por las ramas verticales de los árboles, que crecen así debido a las podas que realizaron durante años los carboneros de la región.

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Rojo, ocre, verde… Todos los colores del otoño están en el Hayedo de Otzarreta

Imanol Zuaznabar@I_zuaznabar

El Hayedo de Otzarreta (Bizkaia) una visita obligada durante la otoñada.

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Rojo, ocre, verde… Todos los colores del otoño están en el Hayedo de Otzarreta

Reginald Perrin@carlosdiazjara1

The enchanted forest of Otzarreta, Basque Country. Leire Unzueta

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Rojo, ocre, verde… Todos los colores del otoño están en el Hayedo de Otzarreta

Imanol Zuaznabar@I_zuaznabar

Una imagen de hoy donde poco a poco este pequeño rincón bizkaino, el Hayedo de Otzarreta, se va vistiendo con los cálidos colores otoñales.

Estas son otras imágenes del hayedo (pincha en las fotos para ampliarlas):
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Pilar Azaña Talán / Getty Images
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Vladi García / Getty Images
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Elisabet Gómez Jiménez / Getty Images
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Medio Tuerto / Getty Images
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Íñigo Escalante / Getty Images
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ARUIZHU / Getty Images
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Jesús I. Bravo Soler / Getty Images
Rojo, ocre, verde… Todos los colores del otoño están en el Hayedo de Otzarreta
Trafik / Getty Images

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Las vacas duermen mirando al norte

Estos mamíferos exhiben en campo abierto un curioso comportamiento, mientras duermen y pastan, que sugiere un alineamiento con el campo magnético terrestre

Las vacas y los ciervos se alinean con el campo magnético terrestre
Las vacas y los ciervos se alinean con el campo magnético terrestre – Fotolia

Nuestra vida se desenvuelve en campos electromagnéticos, desde la Tierra y el Sol hasta los microondas, pasando por televisores, detectores de metales o telefonía móvil. Sin embargo, no disponemos -o eso creemos- de sensores naturales que nos permitan orientarnos dentro del campo magnético natural sin la necesidad de recurrir a una brújula.

La magneto-recepción es la habilidad para percibir la dirección y el sentido de los campos magnéticos obteniendo información sobre sentido y latitud. Este GPS biológico proporciona información tanto direccional como sobre posición geográfica, desempeñando un papel importante en los mapas de navegación.

En este momento disponemos de dos teorías para explicar este proceso: un compás químico basado en un mecanismo de pares de radicales en fotopigmentos especializados; o procesos en los que participa la magnetita.

En los primeros animales en los que se descubrió esta «brújula interna» fueron las palomas mensajeras. No obstante, sabemos que existe en muchos otros animales, desde las truchas arco irishasta las tortugas bobas, pasando por los petirrojos. Estas aves tienen en sus ojos unas moléculas llamadas criptocromos que son estimuladas por los campos magnéticos y que les proporcionan una información adicional del mundo que les rodea, muy útiles para orientarse durante el vuelo.

Además los animales se desorientan ante la presencia de campos magnéticos creados por los humanos, como sucede con las redes eléctricas sumergidas en los parques eólicos marinos, que provoca variaciones en las migraciones de los peces.

Las vacas son una brújula infalible

Gracias a la tecnología de Google, que permite analizar fotos satélites, desde hace una década sabemos que la mayoría de las vacas y los ciervos se alinean automáticamente sobre el campo magnético terrestre en sentido norte-sur, tanto para pastar como para dormir. A esta conclusión se ha llegado tras analizar más de 8.500 imágenes procedentes de diferentes países.

A pesar de que las causas de estos comportamientos todavía son desconocidas, es posible que esta habilidad bovina sea una reliquia evolutiva de cuando necesitaban un sentido exacto para recorrer largos trayectos para sobrevivir en las planicies euroasiáticas.

Con complejas herramientas biotecnológicas se ha podido saber que hay células magnéticas en algunos animales que no utilizan el «sentido magnético» en su día a día, lo cual hace suponer que se han quedado obsoletas a lo largo de su evolución.

¿Y los humanos?

Dado que la magneto-recepción está presente en el reino animal parece oportuno preguntarnos si el Homo sapiens sapiens también posee esta capacidad. Los biogeofísicos no cesan en buscar evidencias al respecto, especialmente tras descubrir la existencia de magnetita en nuestro cerebro y en el hueso etmoides, y de criptocromos en nuestros ojos.

Quien sabe, quizás algún día seamos capaces de emular a los superhéroes de Marvel, generando o controlado los campos magnéticos.

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Contempla al ‘monstruo del pollo sin cabeza’

Contempla al

Filmada en aguas del Océano Austral frente a la Antártida Oriental, a continuación podréis ver a la Enypniastes eximia o monstruo del pollo sin cabeza (del inglés, headless chicken monster), que fue descubierta utilizando un sistema de cámara submarina desarrollado para la pesca comercial de palangre por la División Antártica Australiana.

La filmación tuvo lugar a 3.000 metros de profundidad.

Enypniastes eximia

La División Antártica Australiana ha publicado un vídeo en youtube sobre este descubrimiento. Según explica el jefe del programa, Dirk Welsford:

Algunas de las imágenes que estamos recuperando de las cámaras son impresionantes, incluidas las especies que nunca hemos visto en esta parte del mundo.

Los holoturias u holoturoideos (clase a la que pertenece el Enypniastes eximia) son animales marinos conocidos popularmente como pepino de mar, cohombro, mojón de mar o carajo de mar. Los científicos tienen catalogadas unas 1.400 especies diferentes de estos animales que habitan la Tierra desde hace unos 400 millones de años.

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La agonía de Pando, el ser vivo de 80.000 años que está a punto de morir

Los ciervos de la zona están frenando la regeneración del álamo milenario, que además es el organismo vivo más pesado del mundo, con casi 6.000 toneladas

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Aunque al visitante del parque natural de Fish Lake (en el estado de Utah, EE.UU.) le parezca estar delante de un bosque de 47.000 álamos, en realidad se trata de un solo árbol llamado Pando. Este enorme ser vivo extiende sus raíces por 43 hectáreas (unos sesenta campos de fútbol o algo menos de la mitad de lo que ocupa el madrileño parque del Retiro), de las que desde hace 80.000 años están surgiendo nuevos tallos que reemplazan a los que mueren, clonando una y otra vez la primera planta surgida hace milenios, antes incluso de que el Homo sapiens llegase a colonizar Europa. Considerado como el organismo con vida más pesado del planeta (alrededor de 5.900 toneladas), y entre los más ancianos (aunque no se puede establecer a ciencia cierta su edad), ha resistido cambios extremos de clima y la llegada del ser humano. Sin embargo, ahora puede tener los días contados.

Los investigadores de la Universidad de Utah Paul Rogers y Darren McAvoy han llevado a cabo un estudio de la evolución de este «bosque de un árbol» de la especie Populus tremuloides (álamo temblón) que abarca las últimas siete décadas. Sus conclusiones señalan que su superficie se está reduciendo principalmente debido a la amenaza de otra especie, el ciervo mulo. Este animal, que vive en la zona y se alimenta de plantas jóvenes, frena su regeneración, dejando sin sucesores a los árboles envejecidos que forman Pando (nombre que en latín significa «se extiende») y que apenas sobreviven un siglo.

En una o dos décadas Pando medirá 7 hectáreas

«En 10 o 20 años, Pando podría ser de muy reducido tamaño. Probablemente solo sobreviva una pequeña área de siete hectáreas por culpa de nuestras acciones», alerta Rogers, quien confirma a ABC que el equipo está intentando reunirse con las administraciones competentes para poner fin a la agonía del famoso álamo. Pero no solo los ciervos amenazan a Pando: «La ganadería está teniendo cierto impacto y pronto las visitas de turistas comenzarán a tener consecuencias negativas si no las regulamos», advierte el investigador.

El polígono amarillo representa el límite de Pando (sus raíces). Se pueden observar zonas deforestadas en las que ya no crecen árboles
El polígono amarillo representa el límite de Pando (sus raíces). Se pueden observar zonas deforestadas en las que ya no crecen árboles – USDA Aerial Photography Field Office

Medidas «totalmente ineficaces» desde 2014

Tras ser nombrado en 2014 como árbol destacado del estado de Utah, la administración decidió proteger a Pando con vallas, pero solo las instaló en una mitad del bosque y con una altura insuficiente, a juzgar por los resultados. «Después de una importante inversión en la protección del icónico Pando, nos sentimos decepcionados por su resultado. El ciervo mulo parece estar encontrando maneras de saltar la cerca de protección instalada a través de sus puntos débiles o por encima de la barrera», denuncia Rogers en su estudio,

Según explica el mismo investigador a ABC, para intentar frenar esta situación, habría que vallar por completo el perímetro y reforzar la cerca instalada en 2014, «que parece ser completamente ineficaz actualmente», asegura. Reducir las zonas de paso de ganado, la caza controlada de ciervos que se encuentren en los alrededores y construir centros de interpretación que expliquen a los visitantes la importancia de la zona también son vitales para su conservación. Pero, sobre todo, «continuar monitorizando la regeneración del árbol, sin importar las acciones que se lleven a cabo», afirma Rogers.

Otros «Pandos» desconocidos

La singular forma de reproducción de la especie Populus tremuloides, de cuyo enorme entramado de raíces van surgiendo nuevos árboles idénticos genéticamente uno de otros, formando un solo ser vivo, no es exclusiva de Pando. De hecho, se tiene constancia de otros grandes árboles semejantes, si bien ninguno llega a la envergadura de este «gigante» (de media ocupan «tan solo» una hectárea de terreno). Sin embargo, los científicos sospechan que pueden existir otros «Pandos» similares, pero desconocidos para el ser humano. «Es completamente posible, pero hasta la fecha no han sido descubiertos», afirma Rogers.

Conocidos y desconocidos, Pando y los demás «álamos temblorosos» son testigos de la vida en la Tierra durante milenios, «un símbolo de conexión entre naturaleza y humanos y un presagio de pérdidas de especies más amplias», incide el científico. A pesar de la alarmante situación de la anciana planta, Rogers deja abierta una puerta a la esperanza: «Se puede revertir este declive, siempre y cuando demostremos la voluntad de hacerlo».

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Se encuentra la pista más antigua de vida animal

Se encuentra la pista más antigua de vida animal

Se remonta al menos a 100 millones de años antes de la explosión cámbrica de fósiles de animales, y se ha acreditado como la pista más antigua de vida animal, según un estudiollevado a cabo por investigadores de la UC Riverside.

Esponjas

En rocas y petróleos antiguos de Omán, Siberia e India, encontraron un compuesto esteroide producido solo por esponjas, es decir, que no se han hallado fósiles, sino signos moleculares de la vida animal de hace entre 660 y 635 millones de años durante la era neoproterozoica.

Según Alex Zumberge, estudiante de doctorado y coautor del estudio:

Los fósiles moleculares son importantes para rastrear animales primitivos, ya que las primeras esponjas probablemente eran muy pequeñas, no contenían un esqueleto y no dejaban un registro de fósiles de cuerpos bien conservados o fácilmente reconocibles. Hemos estado buscando biomarcadores distintivos y estables que indiquen la existencia de esponjas y otros animales primitivos, en lugar de organismos unicelulares que dominaron la tierra durante miles de millones de años antes de los albores de la vida compleja y multicelular.

El biomarcador que identificaron, un compuesto esteroide llamado 26-metilstigmastano (26-mes), tiene una estructura única que actualmente solo se sabe que está sintetizada por ciertas especies de esponjas modernas llamadas demosponjas. La mayoría de esponjas marinas y casi todas las dulceacuícolas pertenecen a esta clase, incluyendo a casi todas las esponjas de arrecife de gran tamaño.

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Las «súper hormigas» que hicieron que Darwin se cuestionara su teoría de la evolución

Los científicos han descubierto que las colonias modifican según sus necesidades una parte de la larva que se creía sin función para crear insectos de defensa

Las hormigas obreras pueden diferir mucho en su tamaño, aunque todas sean de la misma colonia

Las hormigas obreras pueden diferir mucho en su tamaño, aunque todas sean de la misma colonia – Alex Wild

Al observar una fila de hormigas, llama la atención la diferencia de tamaños: las hay muy pequeñas, casi diminutas, al lado de otras que pueden triplicar el cuerpo de sus hermanas, pero que recorren el mismo camino. Lo más probable es que todas pertenezcan a la misma colmena y sean del tipo obrero, pero ¿cómo es posible que sean tan distintas si son de la misma especie?

Esta pregunta ha tenido intrigados a los científicos durante años, incluido el propio Charles Darwin, quien se cuestionó toda su teoría sobre la evolución por este hecho. Que algunas hormigas obreras, sobre todo las del género Pheidole -del que se conocen más de 1.000 especies distintas-, posean una gran cabeza acompañada de enormes mandíbulas no es casualidad, sino que ha sido la propia colmena quien las ha «creado» así para convertirlas en soldados. Esta teoría se desgrana de un estudio publicado en la revista «Nature»por científicos de la Universidad McGill (Canadá), que afirma que un órgano desarrollado por algunas larvas -que hasta ahora se consideraba «inútil»- tendría la culpa de que estas obreras fueran más grandes y aguerridas.

«Fue un descubrimiento completamente inesperado. La gente había notado que durante el desarrollo de las soldados, un órgano aparentemente inútil aparecía para luego desaparecer, pero asumieron que era solo un efecto secundario de las hormonas y la nutrición responsables de convertir larvas en soldados», explica Ehab Abouheif, autor principal del artículo perteneciente al departamento de Biología de McGill.

El germen de unas alas que no existen

En concreto, ese órgano «inútil» es el disco imaginal de las alas (es decir, un saco de células epiteliales que poseen las larvas al final de su desarrollo y a partir del cual se formarán estos apéndices). Se creía que este era inservible, ya que las hormigas soldado no vuelan. Sin embargo, a través de diversas técnicas (quirúrgicas y moleculares) para cortar porciones de este órgano vestigial, descubrieron que podían influir en el tamaño de las futuras hormigas.

«(Este disco imaginal) no era un efecto secundario de las hormonas y la nutrición, sino que es el responsable de generar los soldados. Es su presencia efímera la que regula el tamaño de la cabeza y el cuerpo, haciéndolas crecer a un ritmo acelerado, que engendra estos soldados de cabeza grande con mandíbulas enormes y cuerpos más robustos», explica Abouheif.

Aprovechando esta circunstancia, la colonia en su conjunto es capaz de mantener el equilibrio entre soldados y obreras. Estudios anteriores demostraron que la proporción permanece constante en todas las colonias del género Pheidole, con una proporción de obreras del 90-95% al 5-10% de soldados. De hecho, las colmenas mantienen esta distribución al detener el crecimiento del disco imaginal con una feromona inhibitoria cuando hay demasiados soldados.

No obstante, la colonia puede aumentar el número de este tipo de insectos muy rápidamente si está bajo amenaza o si su número de soldados ha disminuido por alguna razón.

¿Otros órganos «inútiles» que no lo son tanto?

Basándose en el descubrimiento de sus equipos en las hormigas, Abouheif propone que los órganos vestigiales o rudimentarios -es decir, que se creía que habían perdido su función- pueden desempeñar un papel mucho más importante de lo que se había imaginado anteriormente en el desarrollo de los organismos.

«Hasta ahora, la gente ha asumido que estos órganos simplemente ofrecen evidencia de evolución y descendencia común, ignorando cualquier posible función actual. Ahora que sabemos el papel crucial desempeñado en las colonias de hormigas Pheidole por el disco de ala vestigial, significa que tendremos que volver atrás y observar otros órganos rudimentarios bajo la misma luz. ¿Quién sabe lo que los científicos descubrirán?», se pregunta el científico.

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¿Qué les pasó a las abejas en el último eclipse solar?

Comprueban por primera vez que estos insectos dejan de volar súbitamente en la fase total del fenómeno

Las abejas dejaron de volar durante la totalidad del eclipse solar
Las abejas dejaron de volar durante la totalidad del eclipse solar – SUSAN ELLIS, Bugwood.org

Millones de estadounidenses se tomaron un descanso en sus rutinas diarias el 21 de agosto de 2017 para contemplar un fantástico eclipse total de Sol, el último que ha tenido lugar. Pero no solo la humanidad se sobrecogió con el espectáculo natural que convierte el día en noche. Probablemente pocos se dieron cuenta, pero muy cerca, mientras el disco solar desaparecía por completo, otras criaturas también dejaban sus quehaceres y se quedaban en silencio. Llegada la oscuridad, las abejas dejaron de volar súbitamente.

En un estudio sin precedentes, investigadores de la Universidad de Missouri dirigieron a un equipo de 400 personas, entre las que se encontraban científicos ciudadanos, profesores y estudiantes de Primaria, para colocar estaciones de monitoreo acústico en diferentes localizaciones. El objetivo era conocer qué les ocurría a las abejasmientras se producía el eclipse solar.

Lo que parece una bola blanca de pelo es en realidad un micrófono atado a un poste corto
Lo que parece una bola blanca de pelo es en realidad un micrófono atado a un poste corto– Candace Galen, Ph.D., Universidad de Missouri

Candance Galen, profesora de ciencias biológicas en Missouri, reconoce que su sorpresa fue mayúscula. «Anticipábamos que la actividad de las abejas disminuiría a medida que se atenuara la luz durante el eclipse y alcanzaría un mínimo en la totalidad -explica-, pero no esperábamos que el cambio fuera tan abrupto, que las abejas continuaran volando hasta la totalidad y solo entonces se detuvieran por completo. Fue como ‘apagar las luces’ en el campamento de verano».

Pocos estudios formales habían examinado el comportamiento de los insectos durante un eclipse solar y ninguno había observado a las abejas. Galen y sus colegas habían probado recientemente en el campo un sistema para rastrear la polinización de las abejas de forma remota escuchando el ruido de sus vuelos, por lo que decidieron utilizar el mismo sistema durante el eclipse. «Los diminutos micrófonos y los sensores de temperatura podrían colocarse cerca de las flores horas antes del eclipse, lo que nos dejaba libres para ponernos nuestras elegantes gafas y disfrutar del espectáculo», dice Galen.

En cada ubicación, se colgaron pequeños micrófonos USB cerca de las flores polinizadas por abejas en áreas alejadas del tránsito peatonal y de vehículos. En algunos lugares también se capturaron datos de luz y temperatura. Luego, los participantes enviaron los dispositivos al laboratorio de Galen, donde las grabaciones se analizaron para determinar el número y la duración de los zumbidos de vuelo de las abejas. Las grabaciones no permitieron la diferenciación entre las especies, pero las observaciones de los participantes indicaron que la mayoría de las monitoreadas fueron abejorros (género Bombus) o abejas melíferas (Apis mellifera).

Solo un zumbido

Los datos mostraron que las abejas se mantuvieron activas durante las fases de eclipse parcial antes y después de la totalidad, pero esencialmente dejaron de volar durante el período de totalidad. (Solo se registró un zumbido durante la totalidad en las 16 ubicaciones de monitoreo). Sin embargo, poco antes y poco después de la totalidad, los vuelos de las abejas tendieron a tener una duración más larga que en los momentos tempranos de la fase de pretotalidad y tardíos en la postotalidad. Galen y sus colegas interpretan estas duraciones de vuelo más largas como un indicador de un vuelo más lento bajo luz reducida o de que las abejas regresan a sus colmenas.

Por lo general, las abejas vuelan más lentamente al atardecer y regresan a sus colonias por la noche, por lo que el mismo comportamiento desencadenado por un eclipse solar ofrece evidencias sobre cómo responden a las señales ambientales cuando esas señales ocurren inesperadamente.

«El eclipse nos dio la oportunidad de preguntarnos si el nuevo contexto ambiental (cielos abiertos del mediodía) alteraría la respuesta conductual de las abejas ante la luz tenue y la oscuridad. Como encontramos, la oscuridad completa provoca el mismo comportamiento en las abejas, independientemente del momento o el contexto. Y esa es información nueva sobre la cognición de las abejas», dice la investigadora.

Norteamérica vivirá otro eclipse solar total el 8 de abril de 2024. Para entonces, el equipo espera haber mejorado su software de análisis de audio para distinguir los vuelos que hacen las abejas cuando se van o regresan a sus colonias. De esta forma, esperan responder a la pregunta de si las abejas regresan a casa cuando las «luces se apagan» en su totalidad.

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La emoción de descubrir una criatura alucinante

Resultado de imagen para pez pelícano (Eurypharynx pelecanoides)

Los científicos que manejan el robot marino Nautilus 2 comentan en directo, a través de YouTube, lo que se van encontrando mientras exploran las profundidades de la reserva Papahanaumokuakea, en aguas de Hawái. Hace unos días, mientras manejaban el rover a una profundidad de 1.400 metros, detectaron una silueta oscura a la izquierda de la imagen y decidieron acercarse. “¿Qué es eso?”, pregunta uno de ellos. “Parece una marioneta”, exclama la voz femenina. Y entonces lo ven de cerca y alucinan con lo que tienen ante sus ojos:

Ante sus ojos un pez pelícano (Eurypharynx pelecanoides) ha desplegado un pequeño espectáculo visual, mostrando sus mandíbulas extensibles y regresando a su forma original parecida a una anguila para salir nadando del escenario. Lo mejor, el entusiasmo genuino de los científicos al encontrar una sorpresa como esta. Hace unos años hablamos de esta criatura en Fogonazos, que es capaz de abrir una gigantesca boca y engullir presas de mayor tamaño que ella mismo. Si queréis saber más, pinchad en el enlace 😉 

http://www.fogonazos.es/