Las diez nuevas especies más impactantes del año

Un comité elige las criaturas más llamativas descubiertas en 2017 entre las 18.000 que se describen anualmente

La nueva especie de orangután

Lo grande y lo pequeño, lo bello y lo extraño se encuentran entre los animales, plantas y microbios recién descubiertos y que han sido elegidos para engrosar la lista anual de las diez nuevas especies más importantes (entre las 18.000 que se nombran anualmente). Cada año el comité liderado por el doctor Quentin D. Wheeler, del International Institute of Species Exploration (IISE), elabora esta lista que celebra el aniversario de Linneo, el padre de la taxonomía moderna, y nos recuerda la importancia que tiene conocer y clasificar la biodiversidad, al mismo tiempo que llama la atención sobre el número de especies que desaparecen cada año, estimadas en unas 20.000.

En la selección de este año encontramos desde un inmenso árbol de 40 metros, a un pequeño organismo unicelular, dos escarabajos, que se suman al orden más numeroso de especies de todos los seres vivos, o una bacteria que está cubriendo el material que quedó depositado en el fondo marino de la isla canaria de El Hierro tras la erupción de 2011. Se incluye también una nueva especie de orangután en Sumatra (Indonesia) y el fósil de un león marsupial que vivió en Australia hace unos 23 millones de años. También hay dos habitantes de los océanos: un pez de las profundidades del océano Pacífico y un anfípodo brillante de las frías aguas del océano Antártico.

Thiolava veneris. Una bacteria coloniza los depósitos tras la erupción submarina de 2011. El Hierro (Islas Canarias)
Thiolava veneris. Una bacteria coloniza los depósitos tras la erupción submarina de 2011. El Hierro (Islas Canarias) – Miquel Canals

Una alfombra para cubrir el volcán

Cuando el volcán submarino Tagoro estalló frente a la costa de El Hierro en 2011, aumentó abruptamente la temperatura del agua, disminuyó el oxígeno y liberó cantidades masivas de dióxido de carbono y sulfuro de hidrógeno, eliminando gran parte del ecosistema marino. La primera colonizadora de esos depósitos que dejó la erupción volcánica es una bacteria (Thiolava veneris) que produce estructuras largas y parecidas a pelos que, a modo de alfombra, cubren una superficie de unos 2.000 metros cuadrados alrededor de la cima recién formada del volcán Tagoro, a unos 130 metros de profundidad.

Pseudoliparis swirei. Un pez baboso a 8.000 metros de profundidad. Fosa de las Marianas
Pseudoliparis swirei. Un pez baboso a 8.000 metros de profundidad. Fosa de las Marianas – Schmidt Ocean Institute

Pez baboso en las profundidades

En el oscuro abismo de la Fosa de las Marianas en el Pacífico occidental, el lugar más profundo de los océanos, es donde se ha encontrado esta especie (Pseudoliparis swirei) menor de 10 centímetros que parece ser uno de los depredadores de su hábitat. Fue capturado a profundidades de entre 6.800 y 8.000 metros. Además de que esta profundidad está «muy cerca de ese límite fisiológico de 8.200 metros donde se considera que los peces ya no pueden sobrevivir, lo alucinante es que sea una especie de vertebrado, un pez», explica García Valdecasas.

Dinizia jueirana-facao. Un árbol de 40 metros. Brasil
Dinizia jueirana-facao. Un árbol de 40 metros. Brasil – Gwilym P. Lewis

Árbol gigante en Brasil

Pese a medir más de 40 metros de altura y sobrepasar el dosel de las masas arbóreas donde habita, bosques semicaducifolios atlánticos de Brasil, este gigante acaba de ser descrito. Pertenece al género de leguminosas Dinizia. Actualmente solo se han localizado 25 ejemplares en la Reserva Natural Vale de este árbol cuyo peso se estima que puede llegar a las 60 toneladas. Y es que, aunque acaba de ser descrita, ya nace amenazada. «El número de ejemplares de sus poblaciones, en constante disminución por la actividad humana, supone un grave riesgo para su supervivencia, al igual que ocurre con la nueva especie de orangután descubierta en Sumatra», afirma Valdecasas.

Nymphister kronaueri. Un escarabajo que vive camuflado en una hormiga, Costa Rica
Nymphister kronaueri. Un escarabajo que vive camuflado en una hormiga, Costa Rica – C. von Beeren

El escarabajo que vive en la hormiga

El escarabajo Nymphister kronaueri, de menos de dos milímetros de longitud, vive camuflado entre hormigas, agarrándose al abdomen de una hormiga obrera cuando la colonia necesita trasladarse. Por eso el tamaño, forma y color del cuerpo del escarabajo es igual al del abdomen de una hormiga obrera.

Pongo tapanuliensis. Una nueva subespecie de orangután. Sumatra (Indonesia)
Pongo tapanuliensis. Una nueva subespecie de orangután. Sumatra (Indonesia) – Andrew Walmsley

Nueva especie de orangután

Una población aislada en el límite del rango meridional de los orangutanes de Sumatra, en Batang Toru, ha sido descrita como una especie diferente (P. tapanuliensis), de tamaño algo menor al de otros orangutanes. A día de hoy, este gran simio es el más amenazado del planeta. Se estima que solo quedan alrededor de 800 individuos en un hábitat fragmentado de unos 1.000 km2 aproximadamente.

Epimeria quasimodo. Un crustáceo con joroba el océano Austral
Epimeria quasimodo. Un crustáceo con joroba el océano Austral – Royal Belgian Institute of Natural Sciences

Un crustáceo en aguas australes

Nombrado a partir del personaje creado por Víctor Hugo, Epimeria quasimodo es un pequeño crustáceo de unos 5 centímetros de longitud, que luce un exoesqueleto tan curvado que hace que parezca que tiene joroba.

Sciaphila sugimoto. Planta heterótrofa, que se alimenta a partir de otros organismos, Isla Ishigaki (Japón)
Sciaphila sugimoto. Planta heterótrofa, que se alimenta a partir de otros organismos, Isla Ishigaki (Japón) – Takaomi Sugimoto

Nueva planta en Japón

Descubrir una nueva planta en Japón siempre genera mucha expectación ya que es un área muy bien documentada. La mayor particularidad de S. sugimotoi, con una altura de unos 10 centímetros y unas hermosas flores, es su condición de heterótrofa, es decir, que no se alimenta por medio de la fotosíntesis, sino que logra su sustento a partir de otros organismos.

Wakaleo schouteni. Un león marsupial que vivió hace unos 23 millones de años. Australia
Wakaleo schouteni. Un león marsupial que vivió hace unos 23 millones de años. Australia – Peter Schouten

León marsupial de hace 23 millones de años

Gracias al material fósil recuperado por paleontólogos de la Universidad de Nueva Gales del Sur, se ha podido determinar que este león marsupial (Wakaleo schouteni), que pesaba unos 25 kilos y pasaba la mayor parte del tiempo subido a los árboles, vivió en Australia en el Oligoceno tardío. Sus dientes sugieren que era omnívoro.

Xuedytes bellus. Un pequeño escarabajo sin ojos. China
Xuedytes bellus. Un pequeño escarabajo sin ojos. China – Sunbin Huang and Mingyi

Escarabajo sin ojos ni alas

Vive en cuevas en Duan, al sur de China, y como otros escarabajos que se adaptan a la vida en el interior oscuro y húmedo de las cuevas, ha perdido las alas funcionales, los ojos y la pigmentación. Xuedytes bellus es una adición espectacular a la fauna que habita las cuevas.

Ancoracysta twista. Un pequeño organismo unicelular de origen desconocido, pues se ha hallado en un acuario tropical de San Diego
Ancoracysta twista. Un pequeño organismo unicelular de origen desconocido, pues se ha hallado en un acuario tropical de San Diego – Denis V. Tiknonenkov

Un pequeño protista unicelular

Descubierto en un acuario tropical de San Diego (Estados Unidos), por lo que se desconoce su origen en la naturaleza, este organismo unicelular (Ancoracysta twista) tiene tantos genes en su genoma mitocondrial que podría dar pistas sobre cómo comenzaron a evolucionar los primeros organismos eucariotas.

http://www.abc.es/ciencia/

Descubren unas hormigas «bomba» que explotan ante el enemigo

Las obreras de esta nueva especie de Borneo se inmolan rompiendo su propio cuerpo y excretan una sustancia tóxica para defender a la colonia

Comportamiento explosivo de C. explodens en un entorno experimental con una hormiga tejedora

Los bosques lluviosos tropicales del sudeste asiático albergan innumerables plantas y animales fascinantes, algunos de ellos realmente insólitos. Entre esas especies espectaculares se encuentran las hormigas «explosivas», unos insectos arbóreos apodados de esa forma por su extraño y singular comportamiento defensivo. Cuando se sienten amenazadas por otras criaturas, las obreras menores (las más pequeñas) pueden romper activamente la pared de su cuerpo. Mueren de forma inminente, pero la «explosión» libera un líquido pegajoso y tóxico de sus glándulas agrandadas, con el fin de matar o contener al enemigo.

 El insólito comportamiento de estas hormigas fue mencionado por primera vez ya en 1916, sin que se hayan descrito formalmente nuevas especies desde 1935 debido a la falta de pruebas. Los científicos solían referirse a ellas simplemente como miembros de un notable grupo de especies, Colobopsis cylindrica, mejor conocido como «las hormigas que explotan».
 
Obrera con el cuerpo posterior levantado en una postura defensiva
Obrera con el cuerpo posterior levantado en una postura defensiva – A.K.

Pero investigadores de Austria, Tailandia y Brunei, fascinados por estos insectos y su extraordinario mecanismo de autosacrificio (también llamado autothysis), decidieron unirse en 2014 para identificar nuevas especies. De esta forma, entomólogos, botánicos, microbiólogos y químicos del Museo de Historia Natural de Viena, la Universidad Técnica de Viena, la Universidad de Ciencias Naturales de Viena y la Universidad Brunei Darussalamidentificaron aproximadamente quince especies distintas de estas hormigas, una de ellas ahora descrita como nueva para la ciencia en la revista de acceso abierto ZooKeys.

Propensas al sacrificio

Denominada Colobopsis explodens, esta especie con llamativas glándulas de color amarillo ha sido elegida como modelo del grupo, ya que los científicos consideran que sus obreras son «particularmente propensas al autosacrificio cuando se ven amenazadas por enemigos artrópodos, así como por los investigadores intrusos». Las publicaciones sobre su comportamiento, perfil químico, microbiología, anatomía y evolución están actualmente en preparación. Además, se espera que se describan varias especies nuevas en el futuro cercano.

 
Hormiga «portera»
Hormiga «portera» – A.K.

 

Mientras que las obreras menores exhiben la capacidad de explotar, las otras castas tienen especialidades propias. Por ejemplo, las obreras mayores (también llamadas «porteras») tienen cabezas grandes en forma de tapón que se usan para cerrar físicamente las entradas de los nidos contra los intrusos.

 La biología de estos animales aún contiene una serie de secretos. Según los autores del estudio, las observaciones y experimentos llevados a cabo sobre las especies recientemente descritas han sentado una base importante para futuras investigaciones que descubrirán aún más detalles sobre estos enigmáticos insectos explosivos.

 

El ave que caza como un misil a más de 300 km por hora

La estrategia del halcón peregrino para capturar presas que cambian de dirección durante el vuelo

En la naturaleza, hay veces en las que la belleza se mezcla con la muerte. El halcón peregrino, el cazador más rápido del mundo, es capaz de capturar presas que cambian de dirección al vuelo en un picado a más de 300 km por hora, una maniobra espectacular que solo es posible a esas velocidades. Si el ataque fuera más lento, el pobre pajarillo se libraría de convertirse en cena, según han concluido investigadores de las universidades de Groningen en Holanda y de la de británica de Oxford.

 
Un halcón peregrino (trayectoria azul) a punto de interceptar un estornino común (trayectoria verde) que maniobra erráticamente para evadirlo
Un halcón peregrino (trayectoria azul) a punto de interceptar un estornino común (trayectoria verde) que maniobra erráticamente para evadirlo – Robin Mills

 

Al colocar cámaras de vídeo y rastreadores GPS en halcones peregrinos, el equipo había descubierto previamente que estas aves atacan a sus presas usando las mismas reglas que los misiles hechos por el hombre. Pero no se sabe por qué los halcones eligen atrapar presas lanzándose desde grandes alturas a velocidades más rápidas que cualquier otro animal. Tal comportamiento arriesgado seguramente exige extraordinarias demandas físicas y cognitivas.

Para investigar la estrategia del halcón, los investigadores construyeron una simulación computarizada basada en la física del vuelo de las aves que enfrenta a los halcones con las presas. La simulación incorpora la aerodinámica del vuelo, cómo las aves aletean y pliegan sus alas, cómo los halcones perciben a su presa y reaccionan a ella y cómo los halcones atacan como un misil.

Técnica especializada

Al ejecutar la simulación millones de veces, variando la estrategia de ataque del halcón cada vez, los investigadores demostraron que las inmersiones a alta velocidad permiten a los halcones producir fuerzas aerodinámicas mucho más altas para maniobrar, maximizando así sus posibilidades de capturar presas ágiles.

Aún así, la simulación mostró que las inmersiones a alta velocidad requieren una dirección muy precisa para que un halcón ataque con éxito, lo que revela que su técnica de caza altamente especializada.

«Nuestras simulaciones revelan por qué los peregrinos han evolucionado para bucear desde grandes alturas y a velocidades más rápidas que cualquier otro animal», dice Robin Mills, autor del estudio e investigador en Groningen. «En última instancia, nuestro objetivo es comprender la ‘carrera de armamentos’ entre los depredadores aéreos y sus presas, que ha llevado a las aves rapaces a convertirse en algunos de los animales más rápidos y ágiles de la Tierra». La investigación ha sido publicada en PLOS Computational Biology.

http://www.abc.es/ciencia

¿CUÁLES ANIMALES SE TIRAN FLATULENCIAS Y CUÁLES NO? NUEVO LIBRO REVELA ESTE OLOROSO ENIGMA

UN ESFUERZO CIENTÍFICO COLABORATIVO PARA ENTENDER EL FASCINANTE MUNDO DE LA FLATULENCIA ANIMAL

Resultado de imagen para ¿CUÁLES ANIMALES SE TIRAN FLATULENCIAS Y CUÁLES NO? NUEVO LIBRO REVELA ESTE OLOROSO ENIGMA

La flatulencia animal ha sido un tema que ha cobrado cierta relevancia en los últimos años particularmente por esa especulación de que las vacas y sus gases podrían ser uno de los principales contribuyentes al cambio climático. Pero surgen otras preguntas, como la interrogante sobre el poder fétido de las flatulencias de las ballenas o los elefantes. ¿O si las serpientes despiden gases odoríferos… y por dónde?

Después del éxito de un hashtag de Twiiter #DoesItFart, la investigadora Daniella Rabaiotti y Nick Caruso han creado el libro Does it Fart? ilustrado por Ethan Kocak. El libro responde a las incontenibles dudas sobre los hábitos flatulentos del reino animal. Utiliza esta curiosidad para explorar la naturaleza biológica de la flatulencia, los procesos digestivos y las bacterias que producen estos gases. Así que los pedos -es imposible no referirse al término vulgarmente usado- son el gancho para explorar cosas más profundas. 

Aprendemos que un tipo de pez (un tipo de carpa con dientes, ciprinodóntidos) no sólo produce gases sino que se infla y llega al punto en el que si no logra liberar el aire muere de un estallido. Sabemos por los autores que los chimpancés tiran flatulencias especialmente altisonantes cuando comen higos. Que los tapires los hacen con bastante amplitud. Nadie sabe si las arañas lo hacen -nadie nunca escuchó una ventosidad arácnida- pero si se sabe que los ostiones, las almejas y los pepinos de mar no. Las serpientes, las cucarachas, las termitas y las abejas sí tiran gases. Las tortugas echan gases por el trasero pero también respiran por allí. Algunos peces lo hacen e incluso su vida depende de ellos, pero no los pájaros, animales celestiales que no tienen este hábito -aunque esto no quita que su excremento sea un serio problema en ciudades como Roma.

Evidentemente el tono del libro es ligero, ayuda a liberar el estúpido tabú que se tiene en estos tema y es además un excelente regalo para un niño con curiosidad científica.

https://pijamasurf.com

Camaleón

El gran talento de este reptil es regular su color desde dentro, en función de sus emociones

Nosotros llevamos aquí mil veces menos, y tenemos muchas cosas que aprender de él.
Nosotros llevamos aquí mil veces menos, y tenemos muchas cosas que aprender de él. GETTY IMAGES

 

Taimado y raudo, sus ojos giran independientes el uno del otro hasta que se concentran sincrónicos en su presa con curiosidad letal, parsimonioso y sobrado, no tan venenoso como sus enemigos creen, cola prensil y cabeza pensante, porque está todo el rato pensando en comer y por lo general lo consigue, cruel, resbaladizo, feo y paciente, el camaleón ha tenido siempre justas aspiraciones a la fama. Le conocemos sobre todo, sin embargo, por su capacidad para cambiar de color y camuflarse así contra la fatalidad. Esto último del camuflaje es falso, fake news del pretérito, pero lo demás es tan cierto como que este reptil arbóreo lleva 100 millones de años en el planeta Tierra. Nosotros llevamos aquí mil veces menos, y tenemos muchas cosas que aprender de él.

Los científicos y los ingenieros llevan tiempo fascinados por los cambios de color del camaleón. Quieren incorporarlos a sus robots por una variedad de razones. Han diseñado materiales que mudan de color en respuesta a estímulos externos como la luz o la temperatura. Pero esto no le llega al camaleón ni a la suela de sus pies deformados y pegajosos. El camaleón puede responder a estímulos ambientales, sí, pero su gran talento no es ese, sino regular su color desde dentro, en función de sus emociones. El miedo, la victoria sobre un competidor o su reverso, la derrota, la excitación sexual, todo ello estimula unos espectáculos de verde, amarillo, beige o crema que la simplona teoría del camuflaje no es capaz de explicar, ni siquiera de pintar. Watson, cherchez la femme, pardieu! Busque a la mujer. Las cosas raras que hace un macho se explican así casi siempre. Darwin lo llamó selección sexual, en uno de sus grandes aciertos. Queridos machos, guardaos de vuestra propia fisiología. Es un horror y un ridículo espantoso.

El robot camaleón ya existe. Yuanjin Zhao y su equipo del laboratorio de bioelectrónica de la Universidad del Sureste en Nanjing, China, han logrado (Science Robotics) construir un robot mariposa inspirado en el camaleón, que muda su color de manera autónoma, en respuesta a estímulos internos que siguen unas pautas y ritmos emanados de su lógica más básica.

En el caso del camaleón, los cambios de color están regulados por el sistema nervioso autónomo, el mismo que rige nuestra digestión y nuestro ritmo cardiaco. En el caso del robot mariposa de Zhao, los ritmos cromáticos están dictados por las células cardiacas (de rata) que deciden de forma autónoma, aunque modulable desde fuera, qué pauta de color deben seguir sus alas. Color y corazón vuelven a ir juntos.

https://elpais.com/

Aurora durante eclipse lunar [VÍDEO 8K y 360º]

Este vídeo, grabado el 31 de enero en Fairbanks, Alaska, es el megacombo de los vídeos de fenómenos celestes. En él podemos ver un eclipse lunar mientras la aurora boreal baña el cielo y todo en calidad 8K y con la posibilidad de navegar por la escena en 360 grados. Digno de ver varias veces. Vía Kottke

http://www.fogonazos.es/

No enfades a esta oruga

La larva de la mariposa Langia zenzeroides no se deja atrapar fácilmente. Un equipo de científicos ha puesto a prueba a esta oruga y la ha enfrentado a un escarabajo que se alimenta precisamente de este tipo de larvas. En 25 combates, la oruga salió victoriosa tras retorcerse y atrapar a los escarabajos para lanzarlos por los aires. Más info 

http://www.fogonazos.es/

Las «hormigas marine» que recogen y curan a los heridos en combate

Las hormigas matabele son los únicos insectos que aplican un «tratamiento médico» a las compañeras dañadas. Las que están muy graves rechazan recibir ayuda y son dejadas atrás

Resultado de imagen para Las «hormigas marine» que recogen y curan a los heridos en combateResultado de imagen para Las «hormigas marine» que recogen y curan a los heridos en combate

Semper fidelis es una máxima latina que significa «siempre fiel» y que ha sido adoptada como emblema del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos de América. Con todo derecho, también podría ser el lema de las hormigas matabele (Meganopera analis), un animal sin parangón en el mundo animal por su entrega a una actividad única: la guerra. Esta especie tiene exploradoras que buscan los puntos débiles del enemigo, las termitas, y después vuelven al nido en busca de refuerzos. Después de reclutar una legión de 200 o 600 guerreros, marchan en orden de combate y atacan a su enemigo de forma sincronizada. El belicoso comportamiento de las matabele les ha otorgado el privilegio de llevar el nombre de los Ndebele, una tribu de fieros guerreros zulúes.

«Partida de guerra» de hormigas matabele
«Partida de guerra» de hormigas matabele – WIKIPEDIA

Una investigación publicada recientemente en Proceedings of the Royal Society B y elaborado por científicos de la Universidad Julius Maximilians de Wurzburgo, ha averiguado que las hormigas matabele son los únicos insectos que dan cuidados médicos a sus compañeras heridas en combate. Chupan las heridas para darles un tratamiento, y transportan a las caídas hasta el nido para que se recuperen. Pero las matabele son siempre fieles, incluso hasta la muerte. Aquellas que están demasiado heridas no solo no piden asistencia, sino que impiden que otras les ayuden. Por encima de todo es más importante el bienestar de la colmena, y esta especie «prefiere» evitar el gasto de transportar a hormigas cuyo destino es la muerte.

«Son definitivamente los únicos insectos donde se ve el comportamiento de curar las heridas de un compañero», explica a ABC Erik T. Frank, primer autor del estudio y actualmente investigador en la Universidad de Lausana (Suiza). «En chimpancés hay algunas observaciones anecdóticas de cuidado de madres a hijas, pero no experimentos que lo prueben».

Tal como ha concluido la investigación, el tratamiento de las heridas permite que solo el 10 por ciento de ellas mueran después de sufrir heridas en combate. Sin él, este número se eleva hasta el 80 por ciento. Por el momento, sin embargo, se desconoce en qué consisten los cuidados, pero se sospecha que la «intención» es limpiar la herida y quizás suministrar algún antibiótico para evitar infecciones.

Para llegar a estos resultados, los investigadores trabajaron con colmenas artificiales en el laboratorio y examinaron colmenas de la sabana en el Parque Nacional de Comoe, al norte de Costa de Marfil. En total, observaron 208 ataques de hormigas de 16 colonias diferentes, donde principalmente se atacó a un género de termita conocido como Pseudocanthotermes. En ocasiones, los propios investigadores le cortaron las patas a las hormigas para observar el comportamiento de la colmena.

Una hormiga transportando un botín de varias termitas muertas
Una hormiga transportando un botín de varias termitas muertas-WIKIPEDIA

La guerra de las matabele

Las hormigas matabele viven por y para la guerra. Son animales grandes y fuertes, que viven en pequeñas colmenas, de 900 a 2.300 integrantes. Cada día envían 10 a 20 exploradoras, que son las más grandes y expertas, en busca del enemigo: las termitas. Como los nidos de estos animales son auténticas fortalezas de arena compactada, las atacan allá donde son más débiles, en los puntos donde se alimentan. Las exploradoras se comportan como comandos que tantean la zona sin ser descubiertas para hacerse una idea de cuántos enemigos ha que batir. Después de eso, vuelven al nido a por refuerzos.

Cuando las termitas son pocas, forman partidas de combate de 200 guerreros, pero si hay más enemigos, los grupos llegan a las 600 hormigas. Como si se tratara de una auténtica legión, las hormigas más grandes de la colmena se colocan en la vanguardia, junto a la hormiga exploradora que ejerce como líder, y la retaguardia. Normalmente, forman columnas de a tres. En la batalla, en ocasiones las hormigas más grandes acaban encargándose de romper las murallas de las termitas. Mientras tanto, las pequeñas se cuelan en los resquicios y cazan a sus víctimas.

El ataque es relámpago. «Diría que es una guerra muy dispar», dice Frank. «Las hormigas siempre arrollan y matan a la mayoría de las termitas. Para estas más que una guerra es una lucha a vida o muerte». Según explica, tan pronto como aparece el ejército de las matabele, las termitas emprenden la retirada hasta la seguridad de sus túneles. En su desesperada lucha, las termitas soldado, animales acorazados y equipados con potentes mandíbulas, se quedan en retaguardia para darle tiempo a las obreras. Su lucha no tiene otro desenlace que la muerte, pero en el camino pueden herir y matar a varias hormigas, en muchas ocasiones cortando patas y antenas con sus mandíbulas.

Una termita soldado cae ante el ataque de las matabele
Una termita soldado cae ante el ataque de las matabele-WIKIPEDIA

Las batallas suelen durar de cinco a 15 minutos. Las implacables matabele recorren el campo de batalla recogiendo a las termitas muertas para llevarlas al nido y alimentar al resto de la colmena. De nuevo forman en columna, y aquellas que van cargadas con el «botín» se colocan en el centro, bajo la protección de las otras. Más atrás, las rezagadas exploran los restos de la batalla, y recogen y curan a las hormigas heridas. En ocasiones, otros animales, como las arañas, se congregan en el campo de batalla en busca de heridos o muertos.

El sacrificio de las hormigas

No todas las hormigas heridas reciben socorro. Solo las heridas levemente reciben ayuda. Las que están más dañadas desisten y no piden atención, como si supieran que es inútil. «Las hormigas que resultan heridas tratan de levantarse. Si lo consiguen, vuelven a su posición de descanso y comienzan a liberar unas feromonas (compuestas por dimetil disulfuro, o DMDS, y dimetil trisulfuro, DMTS) que atraen la atención de las otras. Pero si no pueden levantarse, no liberan esta feromona, y si otra se acerca, tratan de impedir que les ayuden». Sencillamente, no cooperan con las rescatadoras y son dejadas atrás.

De vuelta en el nido, las hormigas heridas reciben cuidados. Pueden pasar unos cuatro minutos «chupando» las heridas de sus compañeras: «Suponemos que es para limpiar las heridas o suministrar sustancias antimicrobianas», dice Frank. En ocasiones, el «tratamiento médico» consiste en retirar el cuerpo de las termitas soldado muertas, y que acaban enganchadas con sus mandíbulas a las hormigas. A veces, las hormigas más desafortunadas se quedan enganchadas durante días a la cabeza de una enemiga.

El tratamiento es muy importante. Puesto que la gran mayoría de las hormigas que componen las colmenas de matabele son hermanas, la diversidad genética de esta comunidad es muy baja. Esto implica que si hay una infección, esta podría transmitirse con facilidad por toda la comunidad. Con este fin, otros insectos sociales limpian los nidos, desparasitan a sus compañeros y usan materiales de construcción con propiedades antimicrobianas.

Los guerreros que acumulan cicatrices

Erik T. Frank explica que las hormigas que quedan mutiladas en combate, y que se quedan con cuatro o cinco patas en lugar de sus seis, tardan solo 24 horas en volver a caminar de nuevo, y que desde ese momento vuelven a combatir. Estas veteranas de guerra, acaban formando parte del 30 por ciento de las partidas de combate.

Por último, el investigador explica que ahora tratarán de averiguar si ese «tratamiento médico» implica aplicar sustancias qúimicas con propiedades antimicrobianas, y si otras especies de hormigas también curan a sus heridos.

 

Some of the most amazing and unusual jellyfish

Some of the most amazing and unusual jellyfish

Incredible creatures! #Jellyfish

Posted by Hashem Al-Ghaili on Sunday, February 11, 2018

Hashem Al-Ghaili

Muchos animales pueden contar… y algunos lo hacen mejor que tú

Muchos animales pueden contar… y algunos lo hacen mejor que tú

Read in English

Todas las noches, durante la temporada de apareamiento, la rana túngara macho de América Central se apropiará de una zona para presentar su espectáculo en el estanque local y pasará incesantes horas transmitiendo su esplendor al mundo.

Esa rana de color café lodo es apenas del tamaño de una nuez pelada, pero su canto es prolongado y dinámico, con un tono largo que va haciéndose grave seguido de un chasquido breve, vibrante y armónicamente denso.

A menos que un macho competidor comience a cantar cerca: entonces es probable que la primera rana añada dos chasquidos al final del sonido largo. Si su rival responde igual, el macho A incrementará a tres chasquidos. Ambos aumentarán la cantidad hasta que lleguen a su límite respiratorio a los seis o siete chasquidos lanzados con rapidez.

La lucha por la superioridad acústica de las ranas las drena energéticamente y las pone en riesgo de atraer a depredadores como los murciélagos. Sin embargo, los machos no tienen más opción que seguir la cuenta de la competencia, por la sencilla razón de que las túngaras hembras están haciendo lo mismo: escuchan, cuentan y finalmente se aparearán con el macho con la mayor cantidad de chasquidos.

Los científicos han descubierto que detrás del sorprendentemente sofisticado sentido numérico de las ranas hay células especializadas que se localizan en el mesencéfalo anfibio y que llevan la cuenta de las señales sonoras y los intervalos entre ellas.

“Las neuronas están contando el número de pulsos emitidos a un tiempo apropiado y son altamente selectivas”, dijo Gary Rose, biólogo de la Universidad de Utah. Si el tiempo entre los pulsos se descuadra por solo una fracción de segundo, las neuronas no se disparan y el proceso de conteo se interrumpe.

Muchos animales pueden contar… y algunos lo hacen mejor que tú

 
CreditEsther Aarts

“Fin del juego”, dijo Rose. “Igual que en la comunicación humana, en la que un comentario inadecuado puede dar fin a toda una conversación”.

La historia del ábaco neuronal de la rana es solo un ejemplo del vasto, antiguo y versátil del sentido numérico en la naturaleza, un talento explorado a detalle en un reciente volumen temático de la revista Philosophical Transactions, de la Royal Society B, editado por Brian Butterworth, un neurocientífico cognitivo del University College de Londres, C. Randy Gallistel de la Universidad Rutgers y Giorgio Vallortigara de la Universidad de Trento, en Italia.

Los científicos han encontrado que los animales de todo el espectro evolutivo tienen un agudo sentido de la cantidad, capaz de distinguir no solo lo grande de lo pequeño o lo más de lo menos, sino entre dos y cuatro, cuatro y diez, cuarenta y sesenta.

Las arañas tejedoras, por ejemplo, llevan un conteo de cuántas presas envueltas tienen en el segmento de “alacena” de su telaraña. Cuando los científicos eliminan experimentalmente las provisiones, las arañas pasan tiempo buscando los bienes robados, proporcionalmente a cuántos objetos distintos les quitaron, en lugar de a qué tan grande era la masa total de presas.

Los peces pequeños se benefician de vivir en bancos, y cuanto más numeroso el grupo, las probabilidades de un pez de escapar de sus depredadores son estadísticamente mejores. En consecuencia, muchos peces en cardumen son excelentes evaluadores de recuentos relativos.

Las olominas, por ejemplo, tienen una llamada relación de contraste de 0,8, lo que significa que pueden distinguir de un vistazo entre cuatro y cinco olominas u ocho y diez. Si se les da la oportunidad nadarán hacia el grupo de peces más grande.

El pez espinoso discrimina aún más: con una relación de contraste de 0,86, es capaz de distinguir entre seis y siete de sus semejantes, o entre 18 y 21: un poder comparativo que muchas aves, mamíferos e incluso humanos no podrían vencer fácilmente.

Muchos animales pueden contar… y algunos lo hacen mejor que tú

 
CreditEsther Aarts

Los chimpancés llevan puntuaciones sociales, son guerreros episódicos y también ninjas de los números. Se les puede enseñar a asociar grupos de objetos con números arábigos correspondientes hasta el número nueve y a veces más allá: tres cuadros en una pantalla de computadora con el número tres, cinco cuadros con el cinco y así sucesivamente. Pueden ponerlos en orden.

La memoria numérica que funciona en los chimpancés jóvenes es sorprendente: si se muestra una distribución aleatoria de numerales en una pantalla por solo 210 milisegundos —la mitad de un parpadeo— y luego se cubren los números con cuadros blancos, un chimpancé joven al que se le enseñaron los números tocará los cuadros de manera secuencial para indicar el orden ascendente de los números escondidos.

No te molestes en tratar de hacer esto, dijo Tetsuro Matsuzawa, primatólogo de la Universidad de Kioto, en una reunión científica en Londres en la que se basó la edición temática de la revista. “No puedes”.

Según se ve, la propiedad cerebral en los humanos que alguna vez se dedicó a la memoria numérica se ha empleado, en los seis millones de años desde que nos diferenciamos de los chimpancés, a favor de propósitos más elevados, como la capacidad de juzgar si una oración como la siguiente es verdadera: “No hay un campo vectorial tangente continuo que no desaparezca en las esferas dimensionales pares”.

Muchos animales pueden contar… y algunos lo hacen mejor que tú

 
CreditEsther Aarts

Stanislas Dehaene, psicólogo de la Universidad de París, y sus colegas presentaron evidencia de escáneos cerebrales de matemáticos profesionales que prueba que el circuito neuronal para el pensamiento matemático avanzado es una elaboración del sentido numérico arcaico que compartimos con otros animales.

Es diferente de nuestras vías lingüísticas ordinarias, aun cuando ese desafío relacionado con las matemáticas incluya palabras en lugar de números —como la afirmación verdadera que se apuntó antes—.

Sin embargo, nuestra numerosidad innata difícilmente garantiza un dominio de las matemáticas y a veces puede funcionar en nuestra contra. Los psicólogos Rochel Gelman de la Universidad Rutgers y Jennifer Jacobs Danan de la Universidad de California en Los Ángeles han estudiado qué tan a menudo la gente educada calcula porcentajes erróneamente.

Escuchamos que el precio de algo subió un 50 por ciento y luego se redujo un 50 por ciento y concluimos, de manera reflexiva pero equivocada: “Muy bien, estamos como cuando empezamos”. Nuestro sentido numérico natural suma y resta números completos, chasquidos y olominas, pero aborrece de verdad las fracciones y así nos ha llevado por un mal camino.

https://www.nytimes.com/es/