Autoayuda para superhéroes

‘Avengers. Endgame’ es el último ejemplo de una narrativa desprovista de sentido y, por lo tanto, grotesca

Fotograma de 'Avengers. Endgame'
Fotograma de ‘Avengers. Endgame’ ASSOCIATED PRESS

 

Corresponde a los historiadores del cine precisar en qué momento una película dejó de ser un arte —mayor o menor, esa es otra cuestión— para transmitir emociones complejas a partir de un encadenado racional de planos y del movimiento igualmente racional de los actores dentro del plano. John Ford, Fritz Lang y Alfred Hitchcock fueron los últimos maestros en dominar este arte cuya dificultad, en palabras del primero, consistía en mantener el mismo grado de emoción en un plano general y en un primer plano. El cine actual se ha precipitado por los abismos de la planificación caótica y la acumulación de ruido, sea visual o sonoro. Avengers. Endgame, el estreno más taquillero de la historia durante el primer fin de semana, es una prueba de laboratorio de este envilecimiento. No es que cualquier cine pasado sea mejor; es que el actual se complace en precipitarse al vacío, nunca mejor dicho.

Avengers despliega (es un decir) una planificación monocorde, muerta desde la primera secuencia, que insiste en encuadrar a los actores, juntos o por separado, entre el hombro y la cabeza. Porque lo que cuenta son los actores, no los personajes, ni el desarrollo argumental, ni la vocación de utilizar el espacio y el tiempo como piezas trascendentales del relato. Como no hay personajes, sino calcomanías animadas, el discurso congruente solo puede ser un mensaje chapucero propio de un manual de autoayuda, tipo “tú puedes hacerlo” o “hagámoslo por quienes no están aquí”. La apoteosis final es una apuesta subida por el sentimentalismo de acumulación. Todas las calcomanías acuden al unísono, como en las antañonas llamadas patrióticas, para destruir al villano y se reclama del espectador un mar de lágrimas a golpe de una muerte mal rodada.

No es que Avengers sea una anomalía por debajo de la media del cine comercial; responde al papel pautado de productos industriales que niegan el respeto debido al espacio y al tiempo dentro de la narración. Olvidan el apotegma de Michelangelo Buonarroti: “El tiempo no respeta lo que se hace sin contar con él”. La industria es incapaz hoy de integrar acción con reflexión en sus productos premium y está generando una mutación no por monstruosa menos deseada y acorde con el mercado. Una narrativa desprovista de sentido y, por tanto, grotesca.

https://elpais.com

El desmadre del día de la madre

La celebración del Día de la Madre por la que luchó Anna Jarvis se desvirtuó por la codicia y el furor consumista. El cine, rendido a las madres buenas y maravillosas a las que se dedica esta fecha, no ha dejado de lado a las más siniestras, maltratadoras y pérfidas de la ficción.

Nancy Marchand era Livia Soprano en

Nancy Marchand era Livia Soprano en ‘Los Soprano’

Entre flores y perfumes, y a pesar de los remordimientos de Anna Jarvis, la esencia de la madre buena y entregada sobrevive alimentada por la codicia sin límites de mercaderes de todo el mundo… y, por supuesto, por el amor incondicional de millones de mujeres a sus hijos. Siempre ha habido y siempre habrá madres maravillosas, madres-coraje, madres buenas… que todos celebramos y con las que de alguna manera se reconoce la única intención que buscó Jarvis. El cine también las ha rendido sentidos homenajes. “No sé qué voy a hacer sin mi Jo. Ve y abraza tu libertad y descubre todas las cosas maravillosas”, decía la magnífica madre de Mujercitas a la talentosa Jo.

“Esa cosa no es mi hija”

Ninguna madre mejor que la poderosamente humana, la resistente y valiente Ma Joan de Las uvas de la ira. La sensibilidad, el compromiso y el talento reunidos de John Steinbeck y el genial John Ford, animados por la impresionante humanidad de la actriz Jane Darwell –ganó el Oscar por este trabajo–, crearon a la gran madre del cine, una mujer soberbia que quita el aliento.

Por otros motivos, aparentemente más demoniacos -aunque ¿qué hay más diabólico que la miseria y el dolor provocados por el otro?-, sufría muchísimo Chris MacNeil (interpretada por Ellen Burstyn), la mamá de Regan, una adorable criatura poseída por el príncipe de las tinieblas. “…el doble de Regan, la misma cara, la misma voz, todo. Y yo sabría que no era Regan. Lo sabría en mis entrañas. Y te digo que esa ‘cosa’ de ahí arriba no es mi hija. Ahora, quiero que me digas que sabes a ciencia cierta que no hay nada malo en mi hija, excepto en su mente. ¡Me dicen que un exorcismo no le haría ningún bien! ¡Dímelo tú!”.

Macarra y sin pelos en la lengua 

Todo amor y esperanza, era lo que Joy daba a su hijo Jack a pesar de los siete años (el niño tiene cinco) encerrados como topos en un espacio sin ventanas y sin luz, secuestrados por un hombre que es el padre del pequeño. La habitación, de Lenny Abrahamson, le valió a Brie Larson el Oscar a la Mejor Actriz por ese retrato de una madre dispuesta a todo por su hijo. Tanto como lo estaba Meg Altman (Jodie Foster) atrapada en otra habitación, La habitación del pánico, con su hija Sarah.

Bruna Cusí ejercía de madre a dos bandas en Verano 1993, exitosa película de Carla Simón, donde esta mujer aprendía a querer a su sobrina huérfana como a su propia hija. La ternura y el cariño iban surgiendo a medida que se diluía la trágica confusión en que vivía la pequeña. Y en el lado opuesto, la ira, la determinación y la entereza de Mildred, que habían nacido del dolor por una hija asesinada. Frances McDormand bordó el retrato de la madre intrépida –y se ganó el Oscar por ello- en Tres anuncios a las afueras. Fuerte, imparable, un poco macarra y sin pelos en la lengua, otra espléndida madre.

La peor madre del mundo

Sin embargo y a pesar de estas y de muchas más, todos sabemos que, desgraciadamente, Honoré de Balzac se equivocó cuando escribió aquello de: “Jamás en la vida encontraréis ternura mejor, más profunda, más desinteresada ni verdadera que la de vuestra madre”. Hay otras madres, pérfidas y crueles, a las que el cine también ha acogido.

“¡Señor! Ayuda a esta mujer pecadora para que vea sus pecados. Enséñale que si ella no hubiese pecado, la maldición de la sangre nunca la hubiese tocado. Quizás fue tentada por el Anticristo y tuvo pensamientos pecaminosos”. Qué apropiado para una chica que tiene su primera menstruación tantas palabras de desaliento de su propia madre. Piper Laurie destilaba odio y fanatismo en su papel de psicótica irrecuperable, madre de la desgraciada Carrie (Sissy Spacek) en la película de Brian de Palma.

La comediante Mo’Nique competía con ferocidad por el papel de la peor madre del mundo en Precious, donde se enumeraban casi todos los posibles modos en que una mujer puede maltratar a su hija. Todo su esfuerzo, magnífico, y el Oscar, el Globo de Oro, el BAFTA y el premio del Sindicato de Actores a la Mejor Actriz de Reparto no hacían sombra a una de las madres más perversa de la gran pantalla y, por estar inspirada en una historia real, una de las más estremecedoras, nada menos que Joan Crawford.

Su hija adoptiva Christina escribió un libro contando la crueldad y violencia a la que la sometió su madre, una estrella de Hollywood entonces hundida en el infierno del alcohol y desesperadamente rabiosa. Frank Perry llevó la historia al cine en Queridísima mamá, una película mala, muy mala, que, sin embargo, tiene legión de fans.

“El mejor amigo de un niño es su madre” 

Merecidísimos los que conquistó Nancy Marchand en su papel de Livia Soprano, la madre de Toni Soprano, uno de los pocos personajes de madres malvadas sin resquicios, sin una sola grieta, sin espejismo de cariño o inclinación por sus hijos, de la buena ficción. Todas las escuelas de guion del mundo deberían estudiar a esta mujer, una mala sin fisuras extraordinaria. Una progenitora infame que, afortunadamente, no caló en la vida de sus hijos tanto y de una forma tan espeluznante como lo hizo Madre (Norma Bathes), que desfiguró el alma de su propio hijo convirtiéndole en un asesino psicópata. El mal en estado puro. Sin duda, Anthony Perkins interpretó a la madre más terrorífica de todos los tiempos del cine en Psicosis. Y eso que Norman Bates siempre pensó que “el mejor amigo de un niño es su madre”.

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Los escritores de ‘Avengers: Endgame’ hablan de las muertes y los destinos de sus protagonistas

[Atención: en este trabajo se revelan y discuten muchos detalles de la película de Marvel].

Los escritores de ‘Avengers: Endgame’ hablan de las muertes y los destinos de sus protagonistas
El equipo de “Avengers: Endgame” incluye a Brie Larson (Capitana Marvel), Scarlett Johansson (Black Widow), Don Cheadle (War Machine), Chris Hemsworth (Thor), Chris Evans (Capitán América) y Bradley Cooper (la voz de Rocket). CreditMarvel Studios

Se acabó.

Con Avengers: Endgame, la trama específica que empezó con Avengers: Infinity War termina, al igual que el ciclo de veintidós películas que representa lo que existe, hasta la fecha, del Universo Cinematográfico de Marvel (MCU). Además, algunos de los héroes que hemos seguido en esa década de aventuras también se fueron.

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En las tres horas que dura Endgame, los Vengadores pelean y matan a Thanos (interpretado por Josh Brolin), quien usó el Guantelete del Infinito para, con un chasquido, eliminar a la mitad de los seres vivos en el universo. La historia continúa, cinco años después, cuando los Vengadores que quedan están llenos de arrepentimiento y pesar, hasta que el inesperado regreso de Ant-Man (Paul Rudd) desata una carrera por el tiempo para tomar las Gemas del Infinito antes de que Thanos las consiguiera. Iron Man (Robert Downey Jr.) muere en la batalla y Capitán América (Chris Evans) encuentra una manera de vivir la vida que siempre quiso tener, antes de reaparecer como un anciano para confiarle su escudo a su amigo Sam Wilson, Falcon (Anthony Mackie).

Los escritores de ‘Avengers: Endgame’ hablan de las muertes y los destinos de sus protagonistas

Christopher Markus (izquierda) y Stephen McFeely son guionistas de seis de las películas del Universo Cinematográfico de Marvel. CreditElizabeth Weinberg para The New York Times

Estos y muchos otros sucesos de Endgame surgieron de las mentes de los guionistas Christopher Markus y Stephen McFeely, quienes también escribieron Infinity War (ambas películas fueron dirigidas por los hermanos Joe y Anthony Russo). Markus y McFeely han sido amigos y colaboradores desde los años noventa y también son responsables de los guiones de los tres filmes del Capitán América y de Thor: Un mundo oscuro (junto con Christopher L. Yost), además crearon Agent Carter,la serie televisiva de Marvel.

En una entrevista reciente en sus oficinas de Los Ángeles, Markus y McFeely hablaron de las muchas posibilidades que ofrecía Endgame, los caminos que no tomaron y las decisiones sobre los personajes que morirían.

Decidir la trama

¿Cómo determinaron en qué momentos iban a suceder los grandes eventos de Infinity War y Endgame?

CHRISTOPHER MARKUS: El mayor momento probablemente fue el chasquido. Nos dimos cuenta bastante temprano de que si no lo hacíamos al final de la primera película, no tendríamos un final formal. Y si lo hacíamos muy temprano en esa película iba a ser anticlimático que, después de matar a la mitad del universo, estén media hora moviéndose en la incertidumbre.

STEPHEN McFEELY: Otro gran momento es decidir cuándo regresan todos. La pregunta era ¿debe ser al principio de la segunda película o más adelante? Las fichas que seguían en el tablero eran los Vengadores originalmente reunidos [Capitán América, Iron Man, Thor, Hulk, Black Widow y Hawkeye] y teníamos que darles su tiempo. Eso significaba que el regreso de los demás sucedería después. Entonces si alguien es muy fanático de Doctor Strange o Pantera negra o Bucky [el Soldado de Invierno] o Sam [Falcon], solo tendría una ventana determinada de tiempo para verlos. No puede ser una película que cumpla con absolutamente todo lo que quiere la gente.

¿Cómo decidieron qué personajes iban a sobrevivir en Endgame?

MARKUS: La verdad queríamos que el Capitán y Tony vivieran con el resultado del chasquido para verlos sufrir. Por eso es que el Capitán y Natasha aparecen relativamente poco en la primera película, porque lo único que harían ahí es dar golpes. Sabíamos que iban a tener muchos momentos en la segunda entrega mientras que otros tendrían más escenas en la primera, como los Guardianes.

Los escritores de ‘Avengers: Endgame’ hablan de las muertes y los destinos de sus protagonistas

Una escena con los personajes Hawkeye, War Machine, Iron Man, Capitán América, Nebula, Rocket Raccoon, Ant-Man y Black Widow CreditMarvel Studios

Endgame te engaña un poco porque los héroes matan a Thanos casi de inmediato, solo para descubrir que con eso no resuelven nada. ¿Por qué era importante mostrar eso?

McFEELY: Siempre tuvimos el problema de que este tipo tenía el arma más poderosa. Era ridículo. Pensamos durante semanas hasta que un día, Trinh Tran [productora ejecutiva] dijo: “¿No podemos nada más matarlo?”. Y entonces empezamos a discutirlo: ¿Qué pasa si lo matan? ¿Por qué lo matarían? ¿Por qué dejaría que lo maten?

MARKUS: Al final eso refuerza las intenciones de Thanos: ya hizo lo que quería.

Hay mucha desesperanza y desaliento durante casi toda la primera hora. ¿Les pareció que ese tono era arriesgado para una película de gran presupuesto?

MARKUS: Se sintió menos arriesgado ya que vimos las reacciones a Infinity War. Nunca sabes cómo vas a impactar las emociones de la gente. Nosotros hemos estado repasando estos eventos durante años; ya casi no tenemos una reacción emotiva. Pero luego ves a la gente llorando en el cine… había que honrar eso para que no se sintiera que los habíamos engañado.

McFEELY: Ese es el momento en el que más incómoda estaba la gente en las proyecciones que hicimos para medir la reacción del público, porque hasta cierto punto es mucho de ahogarse en el arrepentimiento. No parece haber esperanzas. Al final del segundo acto en muchas películas los protagonistas son derrotados por unos cinco minutos. Aquí quedan derrotados por cinco años y eso nos parecía importante.

Los escritores de ‘Avengers: Endgame’ hablan de las muertes y los destinos de sus protagonistas

Thanos en “Avengers: Infinity War” CreditDisney/Marvel vía Associated Press

Los cambios en los personajes

¿De qué manera decidieron el desenlace de los héroes en Endgame?

McFEELY: Chris y yo escribimos un documento base mientras rodábamos Capitán América: Guerra civil y una de las cosas que nos interesaba explorar era… ¿recuerdan los cómics de la serie What If?? Pues este es nuestro “qué pasaría si”: si pierden, Thor engorda; Natasha se recluye; Steve queda deprimido; Tony intenta seguir con su vida, y Hulk es el nuevo superhéroe.

MAKUS: Clint se convierte en un maníaco asesino. Cuando estábamos lanzando ideas para Endgame empezamos con: Thor está empecinado en vengarse. Y luego pensamos: bueno, pero ya estaba en eso desde la película pasada. Entonces mejor que se sienta deprimido; véamos qué pasa entonces.

Los escritores de ‘Avengers: Endgame’ hablan de las muertes y los destinos de sus protagonistas

Black Widow y Capitán América tienen menos protagonismo en “Avengers: Infinity War” porque sus tramas fueron más destacadas en “Endgame”. CreditDisney

Al menos Hulk está relativamente bien.

MARKUS: Antes ya habíamos pensando en incluir a [Bruce] Banner como el Hulk Inteligente [también llamado Profesor Hulk]. Era muy divertido pero pasaba en el momento inapropiado, porque todos estaban decaídos.

McFEELY: Sucedía en Wakanda. Pensamos su trama como: “No me estoy llevando bien con Hulk, él no quiere salir” y entonces llegaban a un acuerdo y se vuelven el Hulk Inteligente.

MARKUS: Pero decidimos que ya fuera Hulk Inteligente para la siguiente película. Entonces la escena [de Endgame] donde lo ven en el restaurante era una manera de mostrarlo así, sin tener que incluir escenas de él en un laboratorio experimentando con cómo volverse esa versión. Por eso es muy importante tener a Rudd diciendo: “Estoy muy confundido”.

Cuando vieron el éxito de Pantera negra y de Capitana Marvel, ¿buscaron cómo darles más oportunidades de aparecer a esos personajes?

McFEELY: No tuvimos mucho tiempo para hacer ajustes, no podíamos nada más decir: “Rápido, agreguemos ahí a Shuri”. Empezamos a rodar [tanto Infinity War como Endgame] y luego empezaron a grabar Pantera negra mientras nosotros seguíamos. Ellos terminaron y nosotros seguíamos. Lo mismo sucedió con Capitana Marvel; grabamos las escenas antes de que ella [Brie Larson] rodara su película. Es decir, recitó los diálogos de un personaje cuando está veinte años después de sus inicios y cuando nadie había escrito ese filme. Es una locura.

Y, sin duda, Capitana Marvel aparece menos [en Endgame] de lo que quizá pensabas. Pero esa no es la historia que queremos contar; es la de los Vengadores originales lidiando con la pérdida y llegando a una conclusión. Ella es sangre nueva.

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Chadwick Boseman (izquierda) y Danai Gurira en “Pantera negra” CreditMarvel/Disney

Aventuras temporales

Aunque Ant-Man no aparece en Infinity War, vimos cómo lo afectó el chasquido en una de las escenas poscrédito de Ant-Man and the Wasp (Ant-Man y la Avispa en España). ¿Cómo aprovecharon eso para Endgame?

McFEELY: A finales de 2015 nos dijeron: van a escribir la decimonovena película [Infinity War] y la vigesimosegunda. Entonces nos dimos cuenta de que en la primera podíamos dejar fuera a Ant-Man porque tendría su propia película, que no se ve afectada por el tema, pero al mismo tiempo nos dio un posible camino para Endgame. Y eso es posible cuando se planea con tanta antelación.

¿De dónde tuvieron la idea para la trama de viajar en el tiempo?

McFEELY: Kevin [Feige, director de Marvel Studios] en algún momento nos dijo que le gustaría usar la Gema del Tiempo o aprovechar el tiempo como elemento. Eso nos dio algunas semanas para ver qué era lo más loco que podíamos hacer con eso sin que se desmoronara la película.

MARKUS: Por un tiempo estuvimos todos sentados y pensando: “¿De verdad vamos a hacer un viaje en el tiempo?”. Y entonces revisamos a qué personajes teníamos y justo salió Ant-Man. Y ahí aparece, en la teoría del Reino Cuántico, un elemento de tiempo que ya formaba parte del MCU con un personaje que no habíamos usado en la primera. Era una manera de hacerlo sin hacer trampa.

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Paul Rudd como Ant-Man, cuyo regreso posibilita mucha de la trama en “Avengers: Endgame” CreditDisney

Es clave para esta película que la manera en la que presentan viajar por el tiempo conste de no alterar el presente aunque se hagan cambios al pasado. ¿Cómo decidieron esto?

MARKUS: Vimos algunas historias sobre viajar en el tiempo y concluimos que no funciona de esas maneras.

McFEELY: Fue un poco por necesidad. Si tienes seis MacGuffins [término acuñado por Hitchcock en referencia a elementos que avanzan la trama sin ser claves en la trama] y cada vez que vas al pasado cambias algo se vuelve una situación exponencial de múltiples casinos de Biff [personaje de Volver al futuro que se enriquece con un almanaque deportivo llevado al pasado]. No podíamos hacer eso. Invitamos a algunos físicos que nos dijeron, básicamente, que Volver al futuro estaba equivocado.

MARKUS: Es básicamente lo que dice Hulk en una escena: si vas al pasado el presente se vuelve tu pasado y el pasado, tu futuro. No hay razón por la cual cambiaría.

¿Intentaron usar algún otro enfoque para la historia de viajar al pasado?

McFEELY: En el primer borrador no era un retorno a la primera película [de los Vengadores]. Era ir a Asgard, porque hay un momento en el MCU donde están ahí tanto el Teseracto [Gema del Espacio] como el Éter [la Gema de la Realidad] en la bóveda. Ahí mandábamos a Tony a Asgard.

MARKUS: Y Thor tenía varias escenas con Natalie Portman. Y luego Morag [el planeta donde Peter Quill/Star-Lord encuentra el Orbe, la Gema del Poder] era muy complicada.

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Chris Pratt en una escena de “Guardianes de la galaxia” que se vuelve a ver, desde otra perspectiva, en “Avengers: Endgame” CreditJay Maidment/Marvel Studios y Walt Disney Pictures

McFEELY: Lo que no permitía esa versión era que Thanos y sus hijas aparecieran en el momento indicado. Entonces sí lo ajustamos para que fuera cuando Peter Quill está ahí. Además nos dimos cuenta de que así podíamos planear que le den un golpe a Star-Lord, que es genial.

MARKUS: Había muchos otros viajes que no hicimos. Había uno al Triskelion [la sede de SHIELD] para conseguir el Teseracto y luego alguien más se subía en un auto para conducir hasta la casa de Doctor Strange.

McFEELY: Ahora que lo decimos en voz alta, realmente… ¿qué estábamos pensando?

McFEELY: No siempre acertamos. Poco después Joe Russo nos dijo: “¿Por qué vamos a esta película si solo podemos ir a The Avengers? Hagamos eso”.

Thor recupera su martillo, Mjolnir, cuando lo toma de un momento previo en su línea del tiempo. Entonces…

McFEELY: ¿Eso deja expuesto al otro Thor?

MARKUS: ¿Lo matan los elfos oscuros?

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Natalie Portman (izquierda) y Rene Russo en “Thor: Un mundo oscuro”CreditJay Maidment/Marvel Studios y Walt Disney Pictures

McFEELY: Creo que nos apoyamos en que si a un niño le quitas su guante de beisbol, no arruinas su vida. Cuando toma el Mjolnir aceptamos que esa película [Thor: Un mundo oscuro] sí sucedió, porque el tiempo es irrefutable.

MARKUS: Podría haber muchísimos “qué tal si”. Quizá sí llegaron los elfos oscuros en busca del Éter, pero ya no estaba ahí.

McFEELY: Entonces construyen juntos un paraíso.

MARKUS: Todos se casan entre sí [risas].

La última batalla

¿Cómo reaccionaron en Marvel cuando dijeron que querían una batalla masiva con casi todos los personajes de la franquicia?

MARKUS: Creo que ya se lo esperaban.

McFEELY: Por eso tardó tanto. Rodamos dos películas durante doscientos días.

¿Cómo coordinaron el momento donde todas las heroínas de Marvel se unen?

McFEELY: Hubo muchas conversaciones: ¿era algo encantador o muy indulgente? Lo pensamos mucho y al final concluimos que nos gustaba demasiado.

MARKUS: Parte de la diversión de las películas de los Vengadores siempre ha sido cómo se hacen equipos. Y Marvel ha estado juntando una alineación enorme de personajes, con todo y alienígenas. Hay muchas mujeres rudas, tres o cuatro personas en trajes de Iron Man.

¿Alguna vez dudaron sobre si cambiar la duración de tres horas de Endgame?

MARKUS: Todo el grupo estaba de acuerdo en que había que tomarnos nuestro tiempo; no íbamos a cortar media hora solo para que los cines pudieran mostrar una función más por día.

McFEELY: ¡Y no podíamos! ¿De dónde cortas media hora? No quitaría ni una secuencia.

MARKUS: Hay que fijarnos en las películas más populares de todo el tiempo; son muy largas. Cuando la gente quiere ver algo eso no parece ser impedimento. Hay películas cortas que no tienen éxito.

El fin de los trayectos

¿Por qué tiene que morir Natasha Romanoff?

McFEELY: Su camino, para nosotros, habría llegado al final en cuanto lograra recuperar a los demás Vengadores. Viene de un pasado terrible, abusivo, de control mental, entonces cuando llega a Vormir y tiene una manera de recuperar a su familia es algo por lo que sí se sacrificaría. Lo más difícil para nosotros fue que siempre nos preocupó que la gente no tuviera suficiente tiempo para estar triste; ahí sigue todo en juego y no han resuelto el problema. Pero perdimos a un personaje importante, uno femenino, ¿cómo le rendimos honores? Sí tenemos una mirada varonil; hay muchos tipos tristes porque murió una mujer.

MARKUS: A Tony se le hace un funeral, a Natasha, no. Eso en parte sucedió porque Tony era una figura pública enorme y ella siempre ha sido alguien menos conocida por el público general en el universo. No era completamente honesto que hubiera un funeral para ella. Lo más importante era lidiar con la pregunta que hace Thor en el muelle: “Tenemos las Gemas del Infinito, ¿por qué no la revivimos?”.

McFEELY: Pero es un intercambio infinito: la reviven y entonces pierden la gema.

¿En algún momento pensaron que sí fuera Clint Barton quien se sacrifica?

McFEELY: Sí hubo una versión así, claro. Jen Underdahl, nuestra productora de efectos visuales, leyó un borrador en el que Hawkeye moría y nos dijo: “No se les ocurra quitarle esto a ella”.

MARKUS: Y es cierto, que entonces para él la consecuencia sería que muere y no recupera a su familia. Era más apropiado que ella se despidiera así.

Los escritores de ‘Avengers: Endgame’ hablan de las muertes y los destinos de sus protagonistas

Black Widow y Hawkeye CreditMarvel Studios

¿Es también necesario que muera Tony Stark?

McFEELY: Todos sabíamos que este iba a ser el final para él. La idea era ponerle fin a este capítulo y él lo empezó.

¿Consideraron que terminara de otra manera para Tony?

MARKUS: No. Porque teníamos la oportunidad de darle la vida perfecta en el retiro, dentro de la misma película.

McFEELY: A él ya le tocó esa vida.

MARKUS: Que era lo que estaba buscando. ¿Él y Pepper están juntos? Sí. Se casaron, tuvieron una hija, fue genial. Fue una buena muerte; no se siente como tragedia, sino como el fin heroico a una vida plena.

Los escritores de ‘Avengers: Endgame’ hablan de las muertes y los destinos de sus protagonistas

Al final de “Avengers: Endgame”, Sam Wilson (Falcon) hereda el escudo del Capitán América.CreditZade Rosenthal/Marvel Studios y Walt Disney Pictures

Y qué tal el Capitán, ¿siempre pensaron que le tocara su final feliz con Peggy Carter?

McFEELY: Desde el primer resumen sabíamos que teníamos que darle el baile que soñaba. Pero con el paso del tiempo empecé a perder la noción de si solo era algo que contentaría a los fanáticos o si en realidad era bueno para el personaje. Creo que fue bueno para los personajes, aunque también le dimos a los fans lo que querían. ¿Es apropiado? No lo sé. Pero considero que es satisfactorio. Él pospuso su vida para cumplir con su servicio. Y por eso creo que nunca consideramos que muriera, porque ese no es su arco narrativo. Su situación es la de alguien que dice: “Finalmente voy a bajar el escudo porque me lo gané”.

MARKUS: Un héroe sin sacrificio… de eso no sacas el jugo necesario para una persona en estas películas. Eso es lo que los hace héroes, no los poderes.

¿Esta es su despedida de Marvel?

MARKUS: No sé cómo podríamos superar esto, ese es el problema. Aunque aún no tengo edad para jubilarme.

Si Endgame nos enseñó algo es que nunca deberías jubilarte.

McFEELY: Porque entonces te sacan del retiro y mueres.

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APARECE SECUELA DE ‘LA NARANJA MECÁNICA’ EN EL ARCHIVO DE ANTHONY BURGESS

INVESTIGADOR ENCUENTRA EL MANUSCRITO DE UN ENSAYO POSTERIOR A ‘UNA NARANJA MECÁNICA’ EN EL QUE ANTHONY BURGESS CONTINUÓ EXPLORANDO EL TEMA DEL MAL.

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Este fin de semana diversos medios dieron a conocer el hallazgo realizado en el archivo de Anthony Burgess de The Clockwork Condition, un texto en donde el autor continuó explorando el origen del mal en la condición humana según lo planteó en su novela La naranja mecánica (A Clockwork Orange en inglés, de donde el manuscrito toma parcialmente el título).

Como sabemos, la obra de Burgess, publicada originalmente en 1962, cuenta los hechos (ficticios) de un joven de 15 años, Alex, que parece estar naturalmente inclinado hacia la violencia, la cual ejerce de maneras especialmente peculiares en compañía de un grupo de amigos. Este antihéroe de Burgess podría resultar antipático de no ser, quizá, por cierta vena seductora y aristocrática que también forma parte de su comportamiento, expresada en parte por su gusto irrefrenable por la música de Ludwig van Beethoven. La novela narra también la reconversión paulatina del carácter de Alex a través de técnicas inspiradas en la psicología conductal, mismas que a su vez se imponen con violencia sobre el muchacho.

En el texto encontrado, Burgess continuó reflexionando sobre el tema pero ya no de una forma narrativa, sino ensayística. De acuerdo con Andrew Biswell, investigador adscrito a la Universidad Metropolitana de Manchester, y quien realizó el hallazgo en el archivo póstumo del autor, el manuscrito es un ensayo de pretensiones filosóficas sobre la “condición del hombre moderno”, con una estructura que emula la organización del Infierno en la Comedia de Dante.

Según Biswell, la idea de este texto fue propuesta por el editor de Burgess poco tiempo después del estreno de la adaptación que realizó Stanley Kubrick de A Clockwork Orange en 1971. Ante el éxito y la polémica de la cinta, el editor preguntó a Burgess si podría realizar una obra de “seguimiento” de su novela. El autor aceptó y comenzó a escribir un ensayo en torno al individuo y la libertad, que al parecer estaría ilustrado con fotos extrañas y citas de otros escritores. Para 1972, Burgess tenía ya terminado un texto de 200 páginas.

Con todo, Burgess nunca dio a la imprenta The Clockwork Condition (título que en español podría traducirse como La condición mecánica), y el manuscrito fue siempre objeto de especulación. Al parecer el escritor nunca estuvo realmente satisfecho con el resultado obtenido, según Biswell porque eventualmente se dio cuenta de que la tarea excedía sus capacidades. “Burgess se consideraba novelista, no filósofo, así que abandonó el proyecto”, asegura el investigador.

Ante el hallazgo, sin embargo, es posible que encontremos eventualmente en librerías esta obra póstuma que aun en nuestra época puede ser recibida con interés y entusiasmo, pues, después de todo, el problema del mal no parece resuelto.

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Bienaventurados los Monty Python y los fabricantes de productos lácteos

‘La vida de Brian’, uno de los grandes éxitos del cine británico y una de las comedias más corrosivas, inteligentes, hilarantes y celebradas de todos los tiempos, vuelve a los cines en el 40 aniversario de su estreno.

La vida de Brian. Escena de la película.

La vida de Brian. Escena de la película.

Un personaje se haría pasar por el Espíritu Santo y después de dejar a María embarazada le diría: “No te preocupes, soy un mensajero del Señor”. Lo siguiente sería la escena de María intentando explicárselo a José: “Me dijo que era un mensajero del Señor”. Además, todo giraría alrededor de Judas Iscariote, “un tipo que siempre llegaba tarde” y que no aparecía en la Última Cena porque tenía invitados en casa.

Ideas muy locas, irreverentes y divertidísimas que, sin embargo, no terminaban de entusiasmar a los Monty Python, metidos en un lío de los gordos después de que Eric Idle anunciara en público que su siguiente película sería Jesucristo, ansias de gloria.

Esta pandilla de cómicos geniales estaba en un programa de televisión en Amsterdam promocionando Los caballeros de la mesa cuadrada y sus locos seguidores (1975) cuando un periodista hizo la pregunta que más irritaba a Idle: “¿Cuál va a ser su próximo proyecto?” Y el actor, atacado de una engorrosa incontinencia verbal, soltó la primera animalada que se le ocurrió. Y ahí empezó todo. Así nació La vida de Brian, uno de los grandes éxitos del cine británico y una de las comedias más corrosivas, inteligentes, hilarantes y celebradas de todos los tiempos.

Jesús les cae bien

Reunión de crisis en una cafetería holandesa, los Monty Python llegan a un acuerdo, no van a parodiar la vida de Jesús, el hombre les cae muy bien, así que hay que pensar otras posibilidades. Envío enloquecido de postales entre unos y otros cruzándose nuevas ideas hasta que, finalmente, aparece Brian, un pobre hombre que nace el mismo día que Jesús con el que le confunden y al que no le sale nada bien.

Los cómicos hacen las maletas y se reúnen a trabajar el guion muy en serio en las Islas Barbados, a pleno sol. Graham Chapman poniéndose ciego de alcohol, Michael Palin preocupado por lo que dirá su madre que es una ferviente creyente, la sombra del cabreo monumental entre Terry Gilliam y Terry Jones en el rodaje de Los caballeros… Nada que preocupe demasiado a esta panda de flemáticos británicos.

Escena de la crucifixión.

Escena de la crucifixión.

La entrada más cara del mundo

Volvieron a la nublada Inglaterra con un magnífico guion debajo del brazo, que Terry Jones vendió en seguida a EMI. A dos días de empezar la producción, el jefe de la compañía, Bernard Delfont, les dejó colgados y con el agua al cuello. “No estaba dispuesto a poner en riesgo su inmortalidad por la película”, aclaró poco después Michael Palín en una entrevista.

Y ahí apareció su ángel de la guarda, el beatle más beatle y más artista, George Harrison, que les dice que él quiere ver esa película y que hipoteca todo lo que tiene –casa, estudio de grabación…- para conseguirlo. “Es –en palabras de Eric Idle- la entrada de cine más cara del mundo”.

Las anécdotas de rodaje de La vida de Brian son unas cuantas y muy sabrosas. Muchas de ellas recogidas en The Phyton, la película de la BBC que rodó Iain Johnstone para documentar el proceso. Los extras tunecinos que un año antes habían participado en el rodaje de Jesús de Nazaret, de Franco Zeffirelli, corregían a un atónito Terry Jones y le advertían de que “el señor Zefirelli no lo habría hecho así”. De pronto, en la segunda secuencia del rodaje, todas las mujeres que estaban entre los extras se marcharon dejando mudos de asombro a los Monty Python y al resto del equipo. Estaba anocheciendo y ellas tenían que hacer la cena. En la película se ve cómo las mujeres llegan al monte. Volvían de nuevo al rodaje.

“No es el mesías, es un sinvergüenza”

“Una película tan divertida que ha sido censurada en Noruega”, así la vendieron los suecos. Pero la realidad no fue tan divertida. Amenazas de muerte, manifestaciones en contra de La vida de Brian, la BBC y la ITV se negaron a emitirla, Irlanda no la vio en sus cines hasta ocho años después y en otros rincones del mundo ha estado prohibida hasta hace diez años.

Y eso que La vida de Brian, tal y como dijo John Cleese en 1998, logró una colosal conquista: “¡Por primera vez en 2.000 años pusimos a todos esos pueblos de acuerdo!” Musulmanes, judíos y cristianos se sintieron muy ofendidos con esta ocurrencia blasfema de los Monty Phyton. “Hay algunos que nunca están contentos”, decía Brian en la película, en la que Terry Jones en el papel de la madre de Brian declaraba: “No es el mesías, es un sinvergüenza”.

La frase se eligió como la favorita del público británico en el 2000. Con ella, no solo se había reído a carcajadas medio mundo, sino que había quedado claro que los seis cómicos no habían tenido ninguna intención de hacer mofa de Jesucristo. Terry Jones lo dejó escrito en su diario: “Sabíamos que la historia se asemejaría vagamente a la vida de Jesucristo, pero pronto se hizo evidente que no podíamos hablar de Cristo porque no era allí donde residía el humor. Lo gracioso es que alguien haya predicado con tanto ahínco el amor y la paz para que luego sus seguidores se pasen dos mil años matándose y torturándose unos a otros porque no pueden ponerse de acuerdo sobre la forma en que lo dijo”.

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Reseña: ‘Avengers: Endgame’: Los amigos que hicimos en veintidós entregas

Reseña: ‘Avengers: Endgame’: Los amigos que hicimos en veintidós entregas

De izquierda a derecha: Jeremy Renner, Don Cheadle, Robert Downey Jr., Chris Evans, Karen Gillan, Rocket Raccoon (con la voz de Bradley Cooper), Paul Rudd y Scarlett Johansson en “Avengers: Endgame”.CreditMarvel Studios

“Jamás ha sido posible comprar un solo segundo del tiempo”, le dice un personaje a otro —me temo que no puedo ser más específico— más o menos a la mitad de Avengers: Endgame. Es muy cierto y, en el contexto del filme, totalmente falso. Esta película se trata de los ejes entrecruzados del tiempo y el dinero y, aunque no soy experto en las finanzas de los estudios de filmación, supongo que, a juzgar por lo que pagaron Disney y Marvel Studios para producirla, un segundo de la película sería suficiente para comprar un auto usado muy decente.

Entre el silencioso y escalofriante inicio y la última parte de los créditos, hay aproximadamente 10.860 (segundos, no autos). Eso significa que sin importar cuál sea el costo del boleto en donde vives, Avengers: Endgame podría considerarse una ganga. Con su duración de tres horas y un minuto, es más breve que TitanicEl padrino II o El gatopardo de Luchino Visconti. Y, aunque el tiempo no pasa volando, tampoco pasa demasiado lento. Las dos horas con cuarenta minutos de Infinity War (también dirigida por Joe y Anthony Russo) nos parecieron infinitamente más largas. Los principales objetivos de esta entrega —supuestamente la última— son saldar cuentas, concluir arcos narrativos y celebrar la victoria con momentos de comedia y algunas lágrimas sinceras.

¿Y por qué no? Hemos convivido con estos personajes y los actores que los interpretan durante más de una década y nunca hubo motivos para quejarse de los invitados, ni siquiera cuando los filmes se volvían caóticos, tontos, o cuando había demasiados personajes. En general, es bueno verlos de nuevo… y un poco triste decirles adiós.

Thor, interpretado por Chris Hemsworth, siempre algo neurótico para una deidad musculosa con un poderoso martillo, se ha dejado llevar; ahora es un Lebowski gordo con asuntos sin resolver con su figura materna. Máquina de Guerra (Don Cheadle), Viuda Negra (Scarlett Johansson) y Ojo de Halcón (Jeremy Renner) están más ocupados que antes. (Desearía que hubiera pasado lo mismo con Valquiria, interpretada por Tessa Thompson). Hulk (Mark Ruffalo) hizo las paces con su esencia dual. Robert Downey Jr., de cabello hermosamente cano, ejerce su papel de veterano con mano suave. Es el que tiene más antigüedad —la primera película de Iron Man fue lanzada en 2008— y combina los deberes de un jefe de superhéroes no oficial con los de un maestro de ceremonias.

No todo son juegos y risas. Muchos héroes murieron al final de Infinity War, y los sobrevivientes resienten mucho su pérdida, quizá sobre todo Nébula (Karen Gillan), cuyo padre fue responsable de la masacre. Desde luego, fue imperdonable que Thanos utilizara las seis Gemas del Infinito para acabar con la mitad de la vida en el universo —no puedo creer que acabo de escribir eso— pero fue útil para los hermanos Russo, los guionistas (Christopher Markus y Stephen McFeely) y los espectadores. Nosotros, y también ellos, debemos seguirles la pista más o menos a una decena de personajes, lo cual deja espacio para las escenas en equipo, dramáticas e irónicas, que siempre han sido el arma más potente de la franquicia.

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Chris Hemsworth CreditMarvel Studios

El ciclo de los Vengadores quizá necesite una serie progresiva de batallas para salvar al universo del mal —cada manifestación de un villano es peor que la anterior y Thanos (Josh Brolin) es el personaje más malvado de todos— pero el motor que mantiene en marcha a la película es la amistad. Aunque eso no significa que haya armonía. Si regresamos a las primeras películas, Hulk y Thor tuvieron sus momentos de fricción, al igual que Iron Man y el Capitán América (Chris Evans).

Las rencillas personales y políticas entre esos dos personajes, que pasó por su momento álgido en Capitán America: Civil War, sigue estando ahí, por lo menos al principio. Pero el ambiente es más amable y amigable después de la profunda pena y la melancolía más sutil de lo que todos entienden como la última gran aventura. No diré mucho sobre esa aventura, aunque me parece que la estructura del argumento es menos vulnerable a ser arruinada con revelaciones que los pequeños guiños y sorpresas que suceden a lo largo de la película.

Son la recompensa de haber visto todas esas películas esperando pacientemente las probaditas que aparecían después de los créditos, coleccionando pistas ocultas mientras tus amigos enviaban mensajes de texto o tu papá tomaba una siesta, y generalmente llevando a cabo el trabajo voluntario de ser fanático de la franquicia todos estos años. ¿Valió la pena? En conjunto, tengo mis dudas, pero las carcajadas y los suspiros que escucharás en la sala durante ciertas escenas dan cuenta de la idea feliz de participación que conforma el núcleo de la experiencia moderna del fanático. En sus mejores momentos —y Endgame en algunos aspectos es lo mejor de lo mejor— el universo de los Vengadores ha sido un lugar extenso e inclusivo.

El resultado ha sido un éxito comercial. Los logros de Disney y Marvel quedarán debidamente registrados en los anales de los negocios, para que se estudien durante muchos años por venir. Ha habido variedad (películas bobas, filmes sombríos, episodios que proclaman su temática y otros que adoptan el escapismo puro) y consistencia. Cualquiera de las películas puede servir de punto de entrada y es bastante fácil formar parte del club. Jamás ha habido nada difícil ni desafiante, lo cual es una limitación y un gancho comercial a la vez.

No es probable que recordemos ninguna de las veintidós películas de la serie como una gran obra cinematográfica, porque ninguna ha intentado serlo. Es divertido saber que estos actores son capaces de mejores actuaciones, y también es satisfactorio apreciar los esfuerzos de los que quizá no lo son. Algunos directores de primera han tomado el relevo y han pulido la marca. Es más probable que sus obras maestras, pasadas y próximas, se encuentren en otros proyectos.

Aun así, Endgame es un monumento a la idoneidad, el final adecuado de un proyecto que supo cómo tener la calidad suficiente para las personas suficientes durante el tiempo suficiente. No es que todo haya terminado, claro: Disney y Marvel aún están encontrando nuevos espacios en el continuo dinero-tiempo. Sin embargo, los hermanos Russo ofrecen la idea de una conclusión, una oportunidad de apreciar lo que se ha hecho antes de que la cronología reinicie y todos comencemos de nuevo. La historia, que se trata de los viajes en el tiempo, permite algunos toques nostálgicos con los más grandes éxitos y el desenlace es como pedir otra canción al final de un gran concierto, cuando todos los músicos salen, se toman de los brazos y cantan una canción como “Will the Circle Be Unbroken”. No creías que fuera a conmoverte, pero lo logra.

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Virgilio

‘Mula’, de Clint Eastwood, pese a estar inspirada en el rechazo al latino de la sociedad estadounidense actual, no le gustará ni a Trump, porque cuenta la historia de un perdedor

Clint Eastwood, en una imagen de
Clint Eastwood, en una imagen de ‘The Mule’. WARNER BROS.

 

Hace tiempo que Clint Eastwood realiza excelentes películas, algunas son obras maestras indiscutibles. Vi Mula en un cine de Iowa City, en el Medio Oeste estadounidense. El cine estaba vacío. Estábamos solo dos personas: la poeta Ana Merino y yo. Podíamos comentar la película en voz alta. Los cines de Iowa son magníficos: la butaca se balancea, es de cuero, es enorme. Cuesta la entrada seis dólares, al ser jueves. Afuera había cuatro grados bajo cero. Vi a Clint en la pantalla y lo primero que dije fue “está guapísimo”. Y Merino dijo “es un viejito encantador”.

Mula cuenta una historia que hunde sus raíces en la desmoralización y empobrecimiento de la clase media americana. Eastwood siempre narra la historia de su país, eso es lo que más me gusta. Un hombre blanco octogenario, envejecido, empobrecido, con una familia disfuncional (cuya disfuncionalidad es obra suya) decide dar un paso hacia el abismo y se convierte en un narcotraficante bondadoso. Es un viejo seductor y cordial que de repente tiene que lidiar con gente sin conciencia, salida del infierno. Y esos seres malignos son mexicanos. Son los latinos.

Para que lo veamos con claridad hasta el propio Clint dice un par de palabras en español en la película. Los latinos tienen la piel ennegrecida y Eastwood blanca como la nieve. Yo estudié seis años de latín: tres en el bachillerato, tres en la universidad. Me quedé pensando en la palabra “latino” conforme íbamos viendo Mula. Pensé en Virgilio. En Horacio. En Cicerón. El derecho romano, que fundamentó la civilización occidental, se escribió en latín. ¿Los latinos abyectos y asesinos que salen en la última película de Eastwood tienen algo que ver con Virgilio? Es una buena pregunta, porque la lengua en la que escribió Virgilio se llama latín y ellos se llaman latinos. Tienen en su identidad la misma palabra.

El mulero blanco y octogenario se gasta el dinero que obtiene de los narcos latinos en la educación y en la boda de su anglosajona nieta. Eastwood cumplirá 89 años en mayo. En esta película, como en todas las suyas, el protagonista acaba siendo el propio Eastwood. Me parece que Mula, pese a estar inspirada en el rechazo al latino de la sociedad estadounidense actual, no le gustará ni a Donald Trump, porque cuenta la historia de un perdedor. A quien le hubiera gustado mucho el final es al mismísimo Virgilio. Porque el final de Mula es pura poesía bucólica, domina un regreso al mundo de las flores, de la vida sencilla, de la reconciliación humilde con la naturaleza.

Todo lo que inventaron Virgilio y Horacio, que eran latinos, inspira el final y la lección moral de Mula. Espero que alguien se lo cuente algún día a Eastwood, y que sea pronto. Nadie es eterno. Al salir del cine, estaba nevando en Iowa. Blanca era la nieve.

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Todo lo que sabemos de la adaptación de Dune de Denis Villeneuve

Todo lo que sabemos de la adaptación de Dune de Denis Villeneuve

El director detrás de la secuela de Blade Runner, vuelve a incursionar en el mundo de la ciencia ficción. Esta vez, el clásico de Frank Helbert vuelve a la pantalla grande.

El cineasta canadiense Denis Villeneuve, actualmente está en la pre-producción del filme basado en el texto de 1965. Su paso por este género, que atrae a cientos de personas por el mundo, ha sido bien recibido por el público y la crítica.

Es tras su nominación a Mejor director en los Oscar por Arrival y la secuela del clásico de los 80 Blade Runner, que en febrero de 2017 firmó para dirigir el clásico de ciencia ficción Dune (Debolsillo, 1965), escrito por Frank Helbert.

La historia del desértico planeta Arrakis, en la que diferentes seres luchan por un valiosa droga llamada “melange”, con el paso de las décadas se convirtió en un betseller indiscutido. Es tanto el legado del texto de Helbert, que diferentes directores han intentado adaptar a la pantalla grande -entre ellos David Lynch y Alejandro Jorodowsky- no logrando convencer a la crítica. Por lo tanto, la presión para Villeneuve no es menor.

Primeros pasos

El universo de Dune es extenso. La novela provocó diferentes secuelas, algo que a Legendary Studios, la productora que adquirió los derechos en 2016, le hizo pensar en la adaptación del relato a la pantalla chica, al igual que otros éxitos literarios como Game of Thrones A Series of Unfortunate Events.

Para quienes se han acercado a este mundo de ciencia ficción, saben que la trama es compleja e invita a la reflexión. Para David Lynch, que realizó su versión en 1984, tuvo un corte de cinco horas dada la dificultad para expresar este universo en poco tiempo. Fue Brian Helbert, el heredero del fallecido escritor en 1986, quien confirmó a través de Twitter que la trama de la novela será dividirá en dos películas.

Villeneuve, dirige y co-escribe el guión junto a Eric Roth y Jon Spaihts, el cual ya tiene la aprobación por parte de la familia del escritor.

El reparto

Denis Villeneuve está eligiendo con pinzas a los actores que serán parte de su ambicioso proyecto. El español Javier Bardem es el último confirmado para ser parte de la adaptación, según informó Variety hace un par de días.

Bardem se une al protagonista de la nueva era de Star WarsOscar Isaac, el ex-luchador Dave Bautista, y -aún sin confirmar- la joven actriz Zendaya. Este elenco también contará con Timothée Chalamet, quien tendrá el deber de actuar como Paul Atreides, personaje principal de esta ficción que guiará a los mortales por el mundo de Arrakis.

La versatilidad de quienes darán vida a la película, serán los encargados de cumplir con las pretensiones del director, quien en entrevistas anteriores afirmó que Dune es “un sueño desde hace mucho tiempo”.

Todo lo que sabemos de la adaptación de Dune de Denis Villeneuve
Bosquejos de la fallida adaptación de Alejandro Jodorowsky de Dune. 1970.

El rodaje

La fecha del regreso de esta trama al cine aún no ha sido confirmada, producto de la rigurosidad que conlleva mezclar una historia conocida junto a un reparto masivo. Además, el tiempo que implica rodar este filme, indica que habrán distintas locaciones.

Según Omega Underground , Villeneuve está planeando un viaje de regreso a los estudios de Orgio Film en Budapest, el mismo lugar donde filmó Blade Runner 2049 para la fotografía principal. Se prevé que Dune comenzará su rodaje a finales de febrero.

Todo lo que sabemos de la adaptación de Dune de Denis Villeneuve
Denis Villeneuve en el set de Blade Runner 2049.

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Las películas que debieron ser nominadas al Oscar

Un esfuerzo para reivindicar lo mejor del año en el cine comercial.

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Una de las mayores decepciones que nos ha otorgado esta temporada de premios –el periodo comprendido entre principios de noviembre y los Premios Oscar– es la facilidad con la que la industria hollywoodense se olvidó de reconocer a lo mejor del cine y, en su lugar, se inclinó por apuestas mucho más convenientes para sus fines sociales, políticos y, como era de esperarse, económicos.

Basta con ver a los nominados en la categoría principal de la 91º entrega de los Premios de la Academia para darnos cuenta de que, descaradamente, la calidad no es el principal interés de la ceremonia de premios más importante del cine estadounidense.

En un año donde, quizá, sólo cuatro filmes justificarían su selección en la terna de Mejor Película –Roma, la impresionante película de Alfonso CuarónLa favorita (The Favourite), una excéntrica comedia a cargo del director griego Yorgos Lanthimos; El infiltrado del KKKlan(Blackkklansman), el intento más centrado de Spike Lee por hacer una mordaz crítica a la América de Trump; y, con reservas, Nace una estrella (A Star is Born), la quinta adaptación del clásico musical ahora retomada por Bradley Cooper–, la Academia reservó cuatro espacios para cintas que los mostraban como un espacio atractivo para las grandes audiencias o como un frente para posicionar temas políticos que les dan buen nombre y facilitan los negocios.

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Black Panther – Fotografía: Marvel Entertainment

Estas son las películas que no debieron ser nominadas:

Pantera Negra (Black Panther)

Tenía todo a su favor para convertirse en una apuesta irresistible para la Academia: había sido un éxito en taquilla (más de 1,340 millones de dólares de recaudación alrededor del mundo), tenía un elenco dominado por una minoría y representaría el primer acercamiento de la Academia a un monstruo del entretenimiento como Marvel, compañía que en tan sólo 10 años ha conquistado a las audiencias

Bohemian Rhapsody: La historia de Freddie Mercury (Bohemian Rhapsody)

Una película que, si no fuera por los emocionantes veinte minutos finales, sería fácilmente considerada una biopic superficial (¡Y terriblemente editada!).

Green Book: Una amistad sin fronteras (Green Book)

Una bienintencionada cinta que ha logrado sobrevivir a la temporada en medio de quejas por parte de la familia y amigos del personaje al que retratan, los tuits racistas de uno de sus escritores y una reciente controversia que involucra a su director, cuyas acciones fueron retomadas por el colectivo Time’s Up como un caso más de acoso laboral en Hollywood.

El Vicepresidente: Más allá del poder (Vice)

Ofrece la irresistible oportunidad de burlarse de uno de los personajes más importantes del republicanismo de antaño: Dick Cheney. Ante el clima que se vive en Washington, la industria del cine toma una postura liberal que, al igual que el mismo Trump y sus partidarios, juega con la verdad para lograr un fin.

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¿Podrás perdonarme? – Fotografía: 20th Century Fox México

Sin embargo, eso no significa que este año haya sido un mal año para el cine. De hecho, las nominaciones técnicas y actorales lograron rescatar algunas cintas que son muchísimo mejores que las nominadas en la categoría principal. Por ejemplo, Guerra Fría (Zimna Wojna), nominada en tres categorías incluyendo Mejor Película Extranjera; ¿Podrás perdonarme?(Can you ever forgive me?), cuyos protagonistas Melissa McCarthy y Richard E. Grant fueron reconocidos en los rubros interpretativos y Si la colonia hablara (If Beale Street Could Talk), un conmovedor drama basado en un texto homónimo de James Baldwin tan bueno que resiste un título tan malo como el que se le puso en México.

También podemos incluir a la cinta antológica La balada de Buster Scruggs (The Balad of Buster Scruggs), de los hermanos Joel & Ethan Coen; el documental Free Solo; y el drama El primer hombre en la Luna(First Man), dirigido por Damien Chazelle.

Y para cerrar el recorrido hay que decir que un buen número de películas que fácilmente pudieron haberse colado entre las nominadas, quedaron fuera sin razón aparente. Estas son algunas de ellas

Corazón Borrado, (Boy Erased)

Después de sorprender a todos con su brillante ópera prima, el thriller El regalo (The Gift), Joel Edgerton regresa a la dirección con Corazón borrado (Boy Erased), un drama que puede entenderse primeramente como una denuncia a las peligrosas terapias de conversión que imperan en los Estados Unidos, pero que, en realidad, aborda un tema mucho más humano.

En el filme, inspirado en el libro de memorias Boy Erased, de Garrard Conley, Lucas Hedges interpreta a Jared, un joven de 19 años que, tras descubrir sus preferencias sexuales, decide asistir a sus padres, Nancy y Marshall Eamons (Nicole Kidman y Russell Crowe), este último ocupado en su trabajo como pastor. Presionado por el rechazo de sus padres, Jared se interna en un programa de conversión liderado por Victor Sykes (Edgerton), un hombre conservador que se vende como terapeuta.

Aunque Boy Erased sonaba como una de las fuertes competidoras rumbo al Oscar, sus posibilidades fueron cayendo lentamente ante el asombro de la prensa especializada. Si bien el filme toca un tema complicado, la forma en que lo hace y la buena dirección de Edgerton, hacen que esta cinta sea más que una denuncia o un biopic sin propósito. Kidman puede presumir que se le robó la nominación como Mejor Actriz de Reparto.

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Corazón borrado – Fotografía: Cine Caníbal

El reverendo (First Reformed)

Aquí es preciso hacer una pequeña aclaración: El reverendo sí fue considerada por los Premios de la Academia en la categoría de Mejor Guión Original. De ganarlo, sería el primer premio Oscar para el director Paul Schrader, quien también escribió Aflicción (Affliction), Gigoló americano(American Gigolo) y Taxi Driver, el clásico de Martin Scorsese.

Sin embargo, es difícil no considerar que esta película, que aborda la historia de un pastor evangélico que comienza a tener problemas ideológicos después de conocer a una pareja de activistas medioambientales, merecía tener más reconocimiento.

Especialmente en el caso de Ethan Hawke, quien se lleva las palmas gracias a su actuación como un hombre dudoso y adolorido por una pérdida familiar. Conforme su personaje se va adoctrinando (o perdiendo la fe), Hawke adquiere una potencia que muchos de los nominados a Mejor Actor envidiarían.

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El reverendo – Fotografía: Universal Vídeo México

Eighth Grade

A sus 28 años, Bo Burnham lo ha sido casi todo. Heredero de una generación en la que la cantidad de trabajos que tienes está limitada sólo por el tiempo, Burnham ha incursionado en la música, la comedia y hasta los vídeos en YouTube, donde suma más de 52 millones de visitas. Sin embargo, el mejor talento que el joven estadounidense tiene es la escritura y prueba de ello es la película Eighth Grade, donde también funge como director.

La cinta, programada en el Festival de Cine de Sundance del año pasado, retrata el último año de colegio de Kayla, una niña de 13 años que ha tenido que lidiar con sus inseguridades, el inicio de la adolescencia y la ausencia de su madre.

Aunque su estructura es similar a otros coming-of-age del cine independiente estadounidense, esta película destaca por su serio acercamiento a las crisis de identidad de cualquier joven promedio. Con una brillante actuación, a cargo de la novata Elsie Fisher, como soporte, la película se sostiene gracias al guión que Burnham ideó durante sus años de adolescencia. Sin lugar a dudas el original argumento, especialmente un discurso que el padre de Kayla (interpretado por Josh Hamilton) tiene con su hija a la luz de una fogata, merecía ser nombrado entre los contendientes a Mejor Guión Original.

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Eight Grade – Fotografía: A24

Sin rastro

En sus primeras dos películas, la directora Debra Granik comprobó tener una habilidad extraordinaria para lidiar con los dramas familiares sometidos a situaciones extremas, y poder formar un equipo de actores tan funcional que incluso sirvió como trampolín para presentar a dos jóvenes actrices: Vera Farmiga (en Down to the Bone) y Jennifer Lawrence (en Winter’s Bone), quien incluso logró una nominación al Oscar como Mejor Actriz.

Muchos esperaban que esa suerte se repitiera con la intérprete Thomasin McKenzie, quien lleva (junto al veterano Ben Foster) el peso de Sin rastro(Leave no Trace), un thriller donde un padre y su hija de 13 años son obligados a integrarse a la vida ordinaria después de vivir aislados en un parque de Oregon.

La potencia con la que McKenzie encarna a una adolescente en complicaciones, así como la soberbia dirección de Granik valían ser reconocidas en los Oscar, tal como ya había sucedido en el National Board of Review, los Critics Choice Awards, los Independent Spirit Awards y los premios Gotham. Desafortunadamente, la campaña emprendida por las productoras Bron y Bleecker Street no tuvo influencia entre los votantes.

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Sin rastro – Fotografía: Sony Pictures Home Entertainment

El jinete

Al igual que Alfonso Cuarón en Roma, la cineasta china Chloé Zhao recurrió a un actor desconocido para llevar a la pantalla una historia que llevaba muchos años rondando en su cabeza. El elegido fue Brady Jandreau, quien se luce en pantalla mientras protagoniza el drama independiente El jinete(The Rider).

En la cinta, el novel actor interpreta a Brady, un talentoso entrenador de caballos que pierde la capacidad de montar después de sufrir un accidente. Desmotivado por su condición, Brady regresa a casa, intentando retomar las riendas de su vida.

Con su conmovedora historia, en la que logra hacer una sensible analogía entre su personaje principal y su caballo, Zhao triunfa. Si la Academia quería llenar cuotas y reconocer el trabajo de una brillante directora, aquí estaba una gran opción, superior a un par de las nominadas en la terna a Dirección.

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El jinete – Fotografía: Sony Pictures México
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