‘ANDÁBAMOS SIN BUSCARNOS’, LA PELÍCULA DE RAYUELA DE JULIO CORTÁZAR

A 50 años de la publicación de la novela emblemática de Julio Cortázar, por primera vez se intentó su transposición en imágenes. El proyecto se llamó “Del libro al libro”, que parte de un autor, lo traslada a distintas manifestaciones artísticas y luego vuelve al formato libro.

Rayuela nunca fue llevada al cine. Pero sí alguien se atrevió a rendir homenaje a los 50 años de su publicación desde su puesta en imágenes.

   La encargada de la empresa fue Daniela Lozano con su cortometraje Andábamos sin buscarnos, que toma los capítulos 1, 2 y 7 —Del lado de allá— y 93 —De otros lados—, algunos de los que tocan el amor entre Horacio Oliveira y la Maga en Rayuela, y hacia el final alterna con fragmentos de Reino Crepuscular, de Lozano. “Nos interesaba cómo en Rayuela se hablaba de la creación de un nuevo mundo, no sólo en la literatura, sino en las relaciones”, cuenta.

  De entre todas las posibilidades, elige mostrar el amor entre ellos y no el de Talita, Pola o Lilith. “Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. Vos dirás que la eligen porque-la-aman, yo creo que es al vesre. A Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige”, escribeCortázar en el capítulo 93. En Andábamos sin buscarnos, en cierto modo a la Maga tampoco se la elige, porque sin ella no hay juego ni posibilidad de ir de la tierra al cielo.

Trailer

 Generación tras generación, la emergencia de ese “mundo Maga” basado en modos, ceremonias y costumbres todavía sigue impactando y ganando adeptos entre los nuevos lectores. Ese lugar de libertad e intuición, menos intelectual, que desconoce el código cultural del clan del Club de la Serpiente y que Oliveira intenta andar para poder generar otra cosa que la Maga ya tiene resuelta desde el principio. Ella está y transcurre. Pero esa no-elección de abordar a la Maga sí conllevó otra elección: ese mundo-recorte de Andábamos sin buscarnos de besos y caricias y encuentros casuales y ligeros en París, se desentiende de los planteos existenciales de Oliveira, del triángulo formado por él, Talita y Traveler, del trasfondo sórdido del amor y no-amor entre ellos, del lado oscuro de esa libertad aparente de la Maga, que acarrea una maternidad de a ratos, atolondrada e inconstante con bebé Rocamadour.

  Y aunque sabemos que las imágenes responden a la Maga y Oliveira y la escritura de Cortázar en la voz de Horacio Peña le devuelven ese aire romántico y nostálgico propio de las lecturas afrancesadas del autor de Rayuela, las escenas nos introducen inevitablemente en una relación tipo soft love que para nada expresa las complejidades del vínculo.

¿Es posible una antipelícula?

En el Cuaderno de Bitácora, justo después del boceto de la habitación en la que transcurriría “La Araña” —capítulo inicial escrito de un tirón y que después eliminaría de la totalidad del libro por la reiteración de hechos—, Cortázar escribió “Novela” y luego encerró la palabra con un círculo. A la página siguiente escribió: “De ningún modo admitir que esto pueda llamarse una novela”. Quizás lo mismo valga para su transposición en imágenes que pueda dar lugar a una película sobre Rayuela.

   “Rayuela no fue concebido como una arquitectura literaria precisa sino como una especie de aproximación desde diferentes ángulos y desde diferentes sentidos que poco a poco fue encontrando su forma” explica Cortázar .

  Mientras escribía su novela (o antinovela, como luego sería caracterizada por los críticos) fue acumulando citas literarias, fragmentos de poemas, anuncios periodísticos, noticias, que no quiso o no pudo dejar afuera de la estructura del libro. “No quería poner todos los elementos al final a modo de apéndice porque nadie los lee. Comprendí que el único sistema viable era crear un sistema de intercalación de esos elementos en la narración novelesca”. Entonces derramó los 155 capítulos en el suelo y armó el paquete dejándose llevar por el azar que es parte de todo juego.


  Pero justamente ese juego que plantea Cortázar con la estructura —que hoy, con los lentes de Internet, se lee como hipertexto— en el cine es más difícil de plantear. No desde el fragmento (que ya fue visto en el cine incontables veces) sino desde la posibilidad de ir para adelante y para atrás, y la elección por parte del espectador de seguir las dos opciones que propone Cortázar en su “Tablero de direcciones” o bucear en cuanta combinación se le venga a la cabeza.  

Para disfrutar

Pero la cuestión no es sólo la forma de Rayuela o su repetición de modo probablemente degradado y estereotipado en su conversión al cine. Para Cortázar, escribir Rayuela respondió a tres motivos fundamentales. El primero fueron las preocupaciones de orden metafísico. “En el fondo, Rayuela es una larga meditación —a través del pensamiento e incluso a través de los actos de un hombre sobre todo— sobre la condición humana, sobre qué es un ser humano en este momento de desarrollo de la humanidad en una sociedad como la sociedad donde se cumple el libro: en Rayuela todo está centrado en el individuo”, explica como lector de sí mismo.
Se trata de las angustias existenciales de los personajes, tratadas desde las propias visiones y experiencias personales de su autor. Por eso Oliveira existe en tanto se opone a la realidad tal como se le aparece.

En Rayuela no había ninguna lección magistral pero había en cambio muchas preguntas que respondían al tipo de angustia típico de una juventud que se interroga también sobre la realidad en la que está creciendo”, afirma. Quizás eso es lo que logra propiamente Cortázar: salir de ese lugar erudito para cuestionar, con esa facilidad que tenía para decir las cosas que uno quisiera decir.

Pero para cuestionar el mundo, Cortázar necesitaba también lidiar con el lenguaje establecido. Por eso, el segundo nivel es idiomático. “¿Cuál es el problema del escritor ahí en su máquina de escribir frente a las únicas armas que tiene, que son las de la escritura, las de las palabras?”, se pregunta. De ahí la desconfianza de Oliveira sobre el modo de decir las cosas (“palabras, perras negras”, las llama). Por eso escribe, por ejemplo: “hodioso Holiveira hampuloso” o mezcla palabras e idiomas. A través de humor, Oliveira mantiene el lenguaje a raya.

Y estos dos niveles son los que llevan directamente al tercero: el lector activo. Un lector cómplice, que puede seguir las disposiciones preestablecidas o construir sus propios itinerarios.

Entonces, si se piensa desde estos tres puntos, hay dos que están centrados de lleno en lo literario. ¿Es posible extrapolar esas apuestas a la literatura como material audiovisual?Según Lozano, en el proyecto Del libro al libro hay algo de esas tres propuestas. “Por un lado, nosotros también nos preguntamos por qué las cosas son como son, estamos en la búsqueda de un nuevo lenguaje —por eso la transposición de lo literario y el cruce entre disciplinas—, y buscamos un lector activo, porque queremos que a partir de un texto pueda buscar y generar otra obra”, resume. Allí es dónde hace coincidir los tres componentes, que por supuesto, trascienden a lo meramente audiovisual.

Un acercamiento sensorial

  Para escribir, Cortázar dibujaba las escenas y las acciones. Por entre ensayos de rayuelas, dibujos ocasionales, narraciones y planteos estructurales, en Cuaderno… también figuran los planos como aproximaciones sensoriales a las locaciones imaginarias en las que Cortázarubicaba a sus personajes y sus relaciones: las habitaciones unidas por un tablón de Traveler y Oliveira, el circo o el manicomio.

En Andábamos sin buscarnos, los bocetos cobran vida en las calles actuales de Buenos Aires que simulan el París de los 60, y vemos exactamente cómo Oliveira encuentra a la Maga, entra en su delgada cintura y ella sonríe sin sorpresa. Así, literal: casi todo el tiempo, las palabras de Cortázar coinciden exactamente con las imágenes. La lucha contra la univocidad de los signos está perdida. Las imágenes inevitablemente cierran las posibilidades.

Pero como el corto nunca se planteó como versión de Rayuela en cine, sino como creación a partir de la novela como homenaje por sus 50 años, se respetan las licencias y el recorte inevitable.
Afortunadamente, en algún lugar de nuestra imaginación todavía perviven los rostros, las siluetas imposibles de la Maga y Oliveira, el mechón de pelo perfectamente derramado sobre la cara de ella, su departamento sucio de remolacha y crema, con el bidet de apoya discos y libros y olor a algodón sucio del bebé Rocamadour mientras el jazz suena de fondo, el amor en gíglico, el alocado encuentro con Berthe Trépat, Talita en el tablón con el paquete de yerba entre Traveler y Horacio, la noche de Oliveira en el manicomio, el itinerario de los hilos tendidos de mueble a mueble, Talita y Oliveira en la morgue, Oliveira mirando a Talita y Traveler en la rayuela del patio desde alguna ventana del manicomio.

 Fuente:  IVANNA SOTO, para Clarín.

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Adiós a la maldición: El Quijote de Terry Gilliam ya está rodado

«El Hombre que mató a Don Quijote», con un presupuesto de 16 millones de euros, ya se encuentra en la fase de post-producción

Terry Gilliam
Terry Gilliam – ABC

 

Desde 1998 (aproximadamente), Terry Gilliam ha intentado hacer una adaptación de«Don Quijote de la Mancha». Por el camino se ha encontrado con un sinfín de contratiempos que retresaban el rodaje una y otra vez. Han sido tantos los intentos fallidos que seguro incluso él mismo creía que iba a volver a suceder algo raro cuando hace unos meses se anunciaba el inicio del rodaje. Sin embargo, esta vez no ha sido así.

El propio Gilliam ha confirmado que la grabación (al completo y sin demasiados contratiempos) ha terminado. El responsable de películas como «12 monos» o «El rey pescador» comunicaba a través de Facebook con el siguiente mensaje: «Perdonad por el largo silencio. He estado ocupado empacando el camión y ahora me voy a casa. Después de 17 años, hemos completado la grabación de ‘The Man Who Killed Don Quixote (El Hombre que mató a Don Quijote)’. Muchas gracias a todo el equipo y a los creyentes. ¡Quijote vive!».

«Don Quijote es un soñador, un idealista y un romántico, decidido a no aceptar las limitaciones de la realidad, avanzando sin importar los contratiempos, como hemos hecho nosotros desde el comienzo de la producción. Hemos estado trabajando en esto durante tanto tiempo que la idea de terminar de rodar esta película ‘clandestina’ es bastante surrealista. Cualquier persona sensata habría renunciado hace años, pero a veces los cabezotas soñadores ganan al final, así que doy las gracias a todos los idealistas que se han unido para hacer realidad este sueño», añadía el director a través de un comunicado de la distribuidora de la película.

 

Tras nueve semanas de rodaje por Madrid, Fuerteventura y la localidad portuguesa de Tomar muy cerca de Lisboa –y con un presupuesto de 16 millones de euros–, ahora solo queda el arduo trabajo de post-producción, etapa que estará marcada por la exigencia de un Gilliam que lleva casi 20 años intentando hacer esta película. Sin embargo, el director cuenta con la tranquilidad de tener el apoyo de Amazon así que ya podemos decir que la maldición del «Quixote» de Terry Gilliam ya llegado a su fin.

Pronto podremos ver a Jonathan Pryce dando vida al mítico personaje creado por Miguel de Cervantes hace ya más de 400 años. Recordamos que el reparto de «The Man Who Killed Don Quixote (El Hombre que mató a Don Quijote)» se completa con actores como Adam Driver, Stellan Skarsgård, Olga Kurylenko o Rossy de Palma.

Un productor en el camino

Aún hay un «pero» por resolver. Terry Gilliam tendrá que atender a las reclamaciones del que fuese su productor inicial, Paulo Branco. Con él, anunció en 2016 que el proyecto se realizaría por fin. Sin embargo, en octubre de ese mismo año se paralizó todo. Fue entonces cuando aparece el actual productor, Gerardo Herrero, para hacerse con la producción de la película. Tras este movimiento, y como se hizo público durante el Festival de Cannes, Gilliam tendrá que formalizar su ruptura efectiva con la productora del portugués. ¿Puede esto poner en peligro el desarrollo de «La muerte de don Quijote»? El equipo técnico asegura que no.

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Votar a Obama

La película ‘Déjame salir’ refleja con exactitud el fenómeno de las buenas intenciones de la clase blanca, heterosexual y dominante sobre las demás

Dnaiel Kaluuya en un fotograma de ‘Déjame salir’. rn rn

Dnaiel Kaluuya en un fotograma de ‘Déjame salir’. IMDB

 

Déjame salir es la clase de película que tenía ganas de ver desde hace tiempo. Va de un negro invitado a una fiesta de blancos: tal acontecimiento no lo explica mejor el periodismo ni la ficción, sino el género fantástico. Sólo desde ese prisma puede entenderse una película de miedo en la que el mayor momento de terror se produce cuando un hombre blanco y progresista dice que hubiera votado a Obama para un tercer mandato.

Por supuesto no mentía: lo hubiera hecho. También los invitados a su fiesta: matrimonios blancos y ricos, tolerantes, acogedores. Todos despliegan en la conversación con el protagonista un racismo casi clínico, resultado no de la hostilidad hacia el diferente sino de la amabilidad con él, su integración. O sea, el reconocimiento de que está excluido.

Se trata del racismo involuntario de quien cree que el negro se va a sentir mejor hablando de cosas de negros: una forma exótica de cortesía. Con tal voluntad de hacer que se sienta cómodo que, cuando un hombre le dice que se dedica al golf, añade que conoce a Tiger Woods. Por un momento parece que va a preguntarle si él también lo conoce, como aquel personaje de Aquí no hay quien viva que, enterado de que su vecino es homosexual, le dice: “Entonces tienes que conocer a mi sobrino, que también vive en Madrid”.

Esa escena de la película refleja con exactitud el fenómeno de las buenas intenciones de la clase blanca, heterosexual y dominante sobre las demás. Cuando en el afán de que una transexual se sienta a gusto se hace girar la conversación sobre su sexo entre proclamas de libertad y tolerancia, como si en lugar de un amigo se le estuviese presentando un terapeuta. Casos especialmente graves en el periodismo, cuando parece imposible desligar el mérito del entrevistado de su raza, sexo o religión si estas condiciones son minoritarias.

 

Con una actriz, científica, escritora y etcétera pierde el entrevistador —yo también— dos o tres preguntas sobre algo tan insólito como el haber nacido mujer; preguntas —las mías también— a menudo bienintencionadas y paternalistas que tienen por objetivo trasladarle solidaridad sin reparar en lo ridículo, y machista, que resulta cuando nadie la ha pedido. Y así con negros, lesbianas o inmigrantes a los que con frecuencia su condición eclipsa su trabajo sin saber si les apetece hacer causa en ese momento.

El protagonista de Déjame salir lo comprueba en una fiesta de final insólito. Miren la película. Lo que hacen con él es lo que parece que vamos a hacer nosotros cuando en lugar de una persona parece que nos han presentado un prototipo.

MANUEL JABOIS

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«Okja»: así es la película de Netflix que provocó el terremoto en Cannes

La cinta, dirigida por Joon Ho («Rompenieves», «The Host»), ha reunido a un gran reparto que incluye a Tilda Swinton, Paul Dano, Lily Collins, Jake Gyllenhaal

«Okja»: así es la película de Netflix que provocó el terremoto en Cannes

 

Este año el Festival de Cannes ha arrancado con polémica. Dos de las películas de la Sección Oficial («The Meyerowitz Stories» y «Okja») habían sido producidas por Netflix, una compañía que tiene un circuito de distribución propio que no depende de las salas de cine. «¿Qué pasará si mañana no se proyectan en las salas, cuestionando así su naturaleza de obra cinematográfica?», se preguntaban los cines galos.

La controversia se zanjó con la exigencia, para las futuras ediciones de Cannes, de pasar por las salas de cine francesas para poder entrar a concurso.

Ahora, Netflix ha presentado el tráiler y el póster oficial de «Okja», una de las películas que generó la polémica. La cinta, dirigida por Joon Ho («Rompenieves», «The Host»), ha reunido a un gran reparto que incluye a Tilda Swinton, Paul Dano, Lily Collins, Jake Gyllenhaal y An Seo Hyun, entre otros.

 

La película cuenta la historia de cómo Mija (An Seo Hyun), la cuidadora de un gigantesco y extraño animal llamado Okja, se ve despojada de su compañero y emprende una peligrosa misión de rescate. Entre medias, un sinfín de peripecias en las que se tendrá que enfrentar con diversos grupos capitalistas, manifestantes y consumidores.

Bajo este paraguas, el cineasta Joon Ho mezcla con destreza distintos géneros como el humor, la angustia y el drama, creando una clara y profunda visión del mundo dirigida al animal que todos tenemos dentro.

Okja se estrenará en Netflix a nivel mundial el próximo 28 de junio.

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Ja,ja,ja

La imagen puede contener: texto Machos Alfa

PRECIOSA VERSIÓN DE BLADE RUNNER EN ACUARELAS ANIMADAS [VÍDEO]

El ARTISTA SUECO CREÓ UNA VERSIÓN IMPRESIONISTA DEL CLÁSICO DE RIDLEY SCOTT BASADO EN LA NOVELA DE PHILIP K. DICK

Blade Runner acuarela
Cuando fue publicada Blade Runner, dirigida por Ridley Scott en 1982, ejerció gran influencia para transformar estéticamente el cine. Esta influencia estética ha tenido diferentes avatares y uno de ellos puede observarse en esta hermosa obra del artista sueco Anders Ramsell, quien durante un año y medio realizó esta animación de Blade Runner usando acuarelas: en total, 12 mil 597 pinturas con colores de agua.

La versión de Ramsell Blade Runner -The Aquarelle Edition- dura 35 minutos y confiere la esencia de la versión cinematográfica de la novela de Philip K. Dick, Do Androids Dream of Electric Sheep?, de una manera impresionista muy poética. Como ha observado un crítico, la cinta parece como si “Monet hubiera cobrado vida en un mundo distópico”.

Un trabajo artesanal tan elegante y meticuloso debe celebrarse, recomendamos mucho ver esta película que estará llena de nostalgia para los que han visto Blade Runner y para quienes no la han visto será el perfecto aperitivo para internarse en la inquietante visión de Scott y de Philip K. Dick. La novela de Dick plantea serias cuestiones filosóficas sobre lo que significa ser humano, las características que definen a la humanidad –como la empatía– y si éstas pueden simularse, lo cual es altamente vigente en nuestra época, que coquetea con la inteligencia artificial y que cada vez más depende de las máquinas.

 

 

Blade Runner acuarela 2

Blade Runner acuarela 3
via pijamasurf

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ESTE ARTISTA TURCO TRANSFORMA ESCENAS CLÁSICAS DEL CINE EN ANTIGUAS PINTURAS OTOMANAS

ESTE INCREÍBLE TRABAJO TRANSPORTA A PERSONAJES MEMORABLES DE LA PANTALLA GRANDE A PRECIOSAS PINTURAS EN MINIATURA

El ilustrador y artista turco Murat Palta comenzó hace un tiempo a realizar estas preciosas ilustraciones basadas en escenas de famosas películas con el estilo que caracteriza a la miniatura otomana.

Por Fethullah Çelebi Arifi (Historiador, poeta y pintor) y/o Matrakçı Nasuh (pintor y paisajista) y/o otros pintores en la corte de Sultan Suleiman, el magnífico -Süleymanname MS. H. 1517, f. 149a, Topkapi Lib. Estambul; escaneado de la reproduccion de “A story of history” de Arnold Toynbee, dominio público

 

Este estilo se remonta al imperio otomano. Antiguamente, las pinturas en miniatura no solían tener la firma de su autor; de hecho, eran producto del trabajo colectivo. Un maestro concebía el orden de las figuras, la perspectiva y composición general de la escena; luego, sus discípulos ejecutaban el trazo con tinta negra y más adelante otro grupo terminaba de colorearlo.

Para esta tradición la perspectiva es entendida de un modo muy diferente, pues la sensación de aplanamiento de los personajes, fondos y objetos es a propósito. Un mismo cuadro puede representar, como vemos en estos ejemplos, distintos momentos y lugares.

El rechazo a una representación completamente realista se explica por la visión del sufismo, una forma mística del islam que fue ampliamente practicada durante el imperio. Para sus devotos las figuras de todos los seres, vivos y no vivos, era inestable y se encontraba en constante cambio, por lo que no valía la pena gastar tanto esfuerzo en representarlos con exactitud.

 

 

En 2011, Palta realizó su primera miniatura con este estilo utilizando a personajes y entornos de Star Wars, todo como parte de un experimento para su tesis, en el que se proponía mezclar la tradición oriental con el cine occidental contemporáneo. Fue tal el éxito obtenido que decidió continuar con el experimento y pintar a otros personajes clásicos de la pantalla con este estilo.

 

Star Wars

 

 

La naranja mecánica

 

 

Alien

 

 

 

Buenos muchachos

 

 

 

El origen

 

 

 

Kill Bill

 

 

 

 

Pulp Fiction

 

 

 

Scarface

 

 

 

Terminator II

 

 

 

El padrino

 

 

 

El resplandor

 

 

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Secretos

A Paterson, el personaje de la película de Jim Jarmusch, lo mejor que le ocurre es que todo siga igual

Un momento de 'Paterson', la película de Jim Jarmusch.
Un momento de ‘Paterson’, la película de Jim Jarmusch.

 

En Paterson, la película de Jim Jarmusch, un conductor de autobús es poeta en la intimidad. Un asunto delicado, el de conducir un autobús pensando en versos. Pero Paterson (Adam Driver) lo resuelve bien: escribe antes de empezar la ruta, guarda su cuaderno secreto y conduce. Como vi la película sin saber de qué trataba, fui de sobresalto en sobresalto esperando que al autobús se subiese Keanu Reeves, que al perro lo secuestrasen unos raperos, que su novia muriese metiendo la cabeza en el horno por vigilar sus cupcakes. Pero como en la vida, en la película siempre está a punto de pasar algo mientras está pasando todo.

Paterson es una versión menos rockera que American Beauty, que anunciaba poesía de lo cotidiano con una bolsa de basura en movimiento mientras se sucedía la prosa habitual de la crisis de los 40: drogas, sexo con adolescentes y asesinatos. Así que ahora, cuando mi generación se aproxima como un tren a la edad de Lester Burham pero ya con todos los deberes hechos, aparece una poética diferente, más artística y por tanto más real.

La novia de Paterson, por ejemplo, es devota del blanco y negro, sueña con gemelos y le anima a hacer una copia de sus versos para que su obra esté segura; Paterson, mientras, ve gemelos todo el rato y se encuentra al final con su reflejo oriental en el espejo, tan admirador como él del poeta William Carlos Williams. La película entera es un poema de éste último, desgraciado spoiler para sus lectores. O instrucciones para un poema, mucho mejor dicho por Xaime Martínez en Playground.

Paterson es una historia feliz porque de algún modo al final se cae en que el protagonista es un poeta cuyo oficio clandestino, a fuerza de exhibirlo, es el de conductor de autobús, como todos nosotros. Y se agradece que sonría sin necesidad de acariciarle el lomo: la rutina suele ser maltratada en el cine y fuera de él, señalada con adjetivos condescendientes y paternalistas. Así que a ese hombre que siempre parece que le va a ocurrir algo, la gloria o el crimen, lo mejor que le ocurre es que todo sigue igual. Que eso se interprete como felicidad y no como resignación es uno de los éxitos de la película. Otro de los éxitos es acabar de verla sin saber qué se ha visto; la película también enseña que el desconcierto está infravalorado.

Paterson empieza con Adam Driver despertándose. Lo hace de lunes a viernes de forma natural entre las 6.15 y las 6.30. Es lo que más turbación produce: esa placidez es casi una deriva.

MANUEL JABOIS

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Ghost in the Shell

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¿”LA LA LAND” TE PARECIÓ MUY INGENUA? ¿QUÉ TAL SI LA HUBIERA DIRIGIDO DAVID LYNCH? (VIDEO)

¿ES POSIBLE LLEVAR EL ESTILO SOMBRÍO Y CONFUSO DE DAVID LYNCH AL TERRITORIO COLORIDO DE “LA LA LAND”?

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Entre los éxitos cinematográficos más recientes, el neo-musical La La Land (Damien Chazelle, 2016) es posiblemente el que más ha llamado la atención y, sobre todo, sobre el cual se ciernen las opiniones más divididas, pues mientras que unos lo consideran un filme notable en prácticamente todos los rubros que hacen una buena película, para otros no es más que un pastiche ingenuo y hecho a la medida para cosechar triunfos.

Y podría decirse que así pasa, en general, con todo aquello que conquista a las multitudes. Muchas veces una obra creativa puede oscilar entre el arte auténtico y el producto cuidadosamente diseñado, entre la originalidad y la fórmula, la disrupción o la preservación.

¿Pero y qué si fuera de otro modo? ¿Podría La La Land contener el germen de una obra aún mayor? ¿Una pieza modesta o mediocre puede convertirse en una obra maestra?

En parte esas son las preguntas que podrían hacerse a propósito del video que ahora compartimos: una reinterpretación de dicha película pero bajo el estilo inconfundible de David Lynch, autor, como sabemos, de películas sombrías y confusas, e incuestionablemente originales.

El cruce, sin duda, es por lo menos inesperado, pues no parece sencillo imaginar La La Land convertida en algo como Blue Velvet.

¿O sí?

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