Traducciones: Poemas de Chika Sagawa [versiones de Daniela Morano]

Traducciones: Poemas de Chika Sagawa [versiones de Daniela Morano]

Chika Sagawa (1911-1936) fue una poeta modernista japonesa. Su prematura muerte, a causa de un cáncer estomacal, a la edad de 24 años truncó una escritura que asomaba como prometedora (y que también dio pie para su iconización y, peor aun, su mitificación); sin embargo, alcanzó a dejar incipiente obra de la que compartimos a continuación una pequeña muestra de poemas traducidos por Daniela Morano.


Insectos

Insectos se multiplicaron con la velocidad de una corriente eléctrica.
Bebían de los forúnculos de la corteza terrestre.
Volteando sobre su exquisito disfraz, la noche urbana dormía como una mujer.
Ahora cuelgo mi caparazón para secarlo.
Mi piel escamosa es fría como el metal.
Nadie conoce este secreto que oculta la mitad de mi rostro.
La noche hace que la mujer cubierta de moretones, girando libre con su expresión robada, se vuelva loca de alegría.

Pan de la mañana

En la mañana veo a varios amigos escapar por la ventana.
Tentación del insecto verde. En el vergel una mujer despojada de sus calcetines es
asesinada. La mañana, luciendo un sombrero de seda, la sigue por detrás del vergel.
Lleva un periódico impreso en verde.
Yo, también, debo bajar de la colina finalmente.
Los cafés de la ciudad son hermosas esferas de cristal, y una tropa de hombres se ha ahogado en líquido color trigo.
Sus prendas se diluyen en el líquido.
La dama con su monóculo arranca su último trozo de pan y se los arroja.

El caballo azul

Un caballo marchó montaña abajo y se volvió loco. Desde ese día come comida azul. El verano tiñe de azul los ojos y mangas de la mujer, y luego gira con alegría en la plaza.
Los clientes fuman tantos cigarros en la terraza que los anillos de humo plomizo garabatean en el pelo de las mujeres.
Los recuerdos tristes deberían ser arrojados como un pañuelo. Si tan sólo pudiese olvidar el amor y el arrepentimiento
¡y los zapatos de charol!
Me salvaron de saltar desde el segundo piso.
El mar asciende a los cielos.

Ilusión de hogar

Un chef agarra el cielo azul. Quedan cuatro huellas; el pollo sangra gradualmente.
Aquí, también, el sol colapsa.
Inquisitivos guardianes del cielo. Veo el amanecer.
Una casa blanca vacía donde nadie vive.
Los largos sueños de las personas circundan esta casa muchas veces, sólo para marchitarse como pétalos de flor.
La muerte se aferra con gentileza a mi dedo. Pela las capas de la noche una por una.
Esta casa continúa el brillante camino al recuerdo distante de un mundo distante.

Tarde

Llueve como pétalos de flores.
Golpeados por un peso, insectos descienden de la sombra del árbol.
Se reúnen en el mástil, el rastro de una leve brisa.
Los sonidos son asesinados por el sol, las olas.
Mi esqueleto coloca flores blancas sobre él.
Interrumpidos por pensamientos, los peces escalan el acantilado.

Circulación

Una reja empolvada continúa,
Las hojas van del rojo al amarillo.
Los recuerdos se acumulan en el camino de la memoria. Como si desplegaran lino blanco.
Las estaciones tienen cuatro llaves, se deslizan por la escalera. La entrada está cerrada otra vez.
El árbol azul es hueco. Cuando lo golpean, suena.
Mientras la noche se escabulle
Ese día,
Estoy tan triste como la piel del niño en el cielo.
La eternidad se interpone entre nosotros.
Pierdo incontables imágenes del otro lado.


Foto Daniela Morano

Daniela Morano (Santiago, 1993). Egresada de Literatura Creativa en la Universidad Diego Portales. Actualmente trabaja como redactora en una página web.

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GUILLERMO ROMO DE LOS REYES

GUILLERMO ROMO DE LOS REYES

ANIMACIONES
No quisiera ver el tiemponi su escoba acercándose a mi banquetatampoco mis labios difuminándose en la misma historia contadaa la misma hora y bajo los mismos triángulos
si el mundo llegase a notar que mis ojosestos ojos no han sido siempre los mismosme quedaría mirando flores toda la vidasin mantenerle la mentira más fácil a quien los mirepor eso no le abro la puerta a extrañosni persigo barcos de papel cuando se han caído por la alcantarilla
me pego bien al pisono me gustaría ver a alguien unírseme a través de los mosaicosentre sus jodidos bordes que delatan el punto de fragilidadla frontera que nace a partir de mi primer pasopor eso no le abro la puerta a nadieporque mi madre no ha llegadoy el silencio de la casa es casi tan obsceno como el sonido del relojde sus manecillas persiguiéndose como animalesdesde que la casa es casa
mucha gente me ha visto desnudosólo hace falta quererlohan visto mis costillas labrando mi suertede niño muriendo de hambrey aun así todo lo que soy está más arraigado a las telas que usoy aun así tengo miedode morir con un trozo de carne atorado en la gargantala paradoja más probable de mi vidaes el abrir la puerta para saber si alguien estuvo a punto de tocarla
yo como culebra arrastrándose en el asfaltocon el torso roto en miles de piedritas que me llenaron el corazónen la noche aferrado a las sabanaspara que nadie intente llevarme a despertar en otro sitiodormido con un vaso de agua sobre la cabezapor si de pronto comienzo a incendiarme
escribo en el secreto de mis excesosy me faltarían expresiones para describir que los pasteles están quemándosey la puerta del horno está abiertame faltarían expresiones para enviarle mis cartas a las calles del mundoy no le puedo ni abrir la puerta al carteroporque lo morderíay lo perseguiría como en las caricaturas
no quiero perder el airey andar por las calles robado de pedazo en pedacito unos pulmonespara guardarme toda la vida posiblepor lo menos hasta que mi madre me diga que puedo abrirle la puertaa los extraños que tocan todos los días. RESPIRANDO 
Una raíz nos fue naciendo del pecho descendió nuestra piel y nos la pintó de arcilla y fincanos abrazó la cintura   tomó sin egoísmo piernas porque nuestros pies tienen su planta y en su exhalación van las palabras
Algo va creciendo en los bordes de la banqueta  en los baldíos y en las casas abatidas donde ya sólo vive el tiempo  donde olvidamos que la vida existe al recordar que existimos 
Una raíz nos amalgamaba en la tierra y fue ascendiendo sobre la urbe y los clanes en pieles y cemento y cartílagos y flores que nos diluyó en ardoren la erupción del agua y las alas que anidamos 
De pronto fuimos como un volcán y nuestras piernas y manos tocaron las otras piernas y manos que somosy respiramos respiramos cuando en el cielo un parasol congénito nos cubrió de los diluvios 
Qué somos todos sino un árbol formándose en el centro del mundoun pulmón jadeando que reniega del seno maternounos brazos que no siembran 
Porque en el árbol hay pulmón y en la voz sonidos y el árbol en que nos volvemos nos respira y estamos respirando.

REALIDAD naif
 Pienso en ese momento de la canción de cuna y los hombros se me hundenusual-mente muero 
tan rudo es guardar la devoción guardarme las piernasentre párpados y ficciones para no ir
las ovejas van saltando de un lado a otro frente a la cama unas tras otras las camas y una tras otra van las ovejas que son dos que van y vienen y que parecen muchas pero son dos el sueño va saliéndose de los velos no sé cómo hablarlo en el otro lado de ésta ocasión donde no hay ovejas
no puedo describir una manzana estoy con mis órganos en las manos porque si digo algo sobre las mariposas de su corazón sabrías que no sé hablarque traigo un velo para no mirar el mundouna fe quebrándose bajo mi casauna fe quebrándose traigo una realidad
voy caminando y soy un manojo de girasoles en las manos de un niño un niño queriendo jugar como todos creciendo a cada paso una rodilla es más larga y un girasol queda en la calle un pedazo de polen y me voy deshaciendo hasta llegar a no sé dónde ni en qué mes creo que de otoño
el camino que hueles el camino que vistes son tan de llegar a dónde se llega claroque mi lengua desaparece entre mis pulmones para hallarte el diccionario del agua 
no sé cuál es el color de la inocencia tengo miedo porque si digoque el blanco me seduce desde el nacimiento te darías cuenta de que no puedo intentarmover ni una neurona 
 quiero contarte las cosas malas que hago los animales que torturé mis secretos quieren gritarte un caracol y yo ya no quiero ya no quiero seguir dormido.

GUILLERMO ROMO DE LOS REYES (Durango, Dgo, 1991). A los 15 años comenzó a estudiar literatura en la Casa de la Cultura del estado, donde tuvo la oportunidad de representar a la institución en diferentes congresos y exposiciones; posteriormente, continuó su formación en seminarios de literatura francesa y nota periodística, así como en diplomados de Ensayo, narrativa y poesía, Arte y filosofía del siglo XX e Historia del arte, convocados por distintas instituciones dedicadas a la cultura. Su obra aparece en diversas antologías nacionales.

Colaboración: Jesús García Mora

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Así suenan las letras del reguetón leídas como si fueran poesía

Un estudiante puertorriqueño recita en Twitter canciones de Bad Bunny y Plan B

reggaeton 2019

A. BUENO H. LLANOS 10 SEP 2019 – 05:28 CDT

“Sigue tu camino que sin ti me va mejor / Ahora tengo a otras que me lo hacen mejor / Ahora soy peor, ahora soy peor, por ti”. No es Baudelaire, sino Bad Bunny. El puertorriqueño Víctor Emanuelle Ramos se preguntaba cómo sonarían las letras de canciones de reguetón leídas como si fuera poesía.

Aprovechando su voz grave y el estudio de grabación que se ha ido montando poco a poco en su casa, este estudiante de Ciencias Políticas de 23 años publicó este 6 de septiembre un vídeo jugando con este contraste, a modo de broma. La repercusión ha sido tal, que ya ha compartido otras grabaciones similares en redes sociales.

Así suenan las letras del reguetón leídas como si fueran poesía

Víctor Emanuelle @DonVictorRamos

Cuando no tengo nada más que hacer, me pongo a declamar canciones de reguetón.43,8 mil20:10 – 4 sept. 2019Información y privacidad de Twitter Ads9.050 personas están hablando de esto

“Siempre me han dicho que tengo un talento natural con la voz y que debía aprovecharlo. En la universidad empecé a hacer radio y locución. Durante una prueba de sonido, decidí leer la letra de una canción del dúo Plan B“, cuenta Ramos a Verne por teléfono desde Puerto Rico, con una voz tan profunda como en sus vídeos.

El reguetón es desde hace más de una década un fenómeno cultural que ocupa las listas de éxitos musicales de todo el planeta. Es la exportación más popular de Puerto Rico para el mundo. “Nos sentimos muy orgullosos de esta música, aunque es cierto que hay un debate muy activo sobre si sus letras son machistas”, cuenta el estudiante.

Tras el éxito del primer vídeo, que se ha llegado a reproducir en las plantallas de una macrodiscoteca de México, lanzó un segundo con la letra de Soy peor de Bad Bunny, músico mucho más popular en el mundo que el grupo Plan B. Esta segunda grabación supera el millón de visualizaciones en Twitter en sus primeras 48 horas de publicación.

Así suenan las letras del reguetón leídas como si fueran poesía

Víctor Emanuelle @DonVictorRamos

Pregunta: ¿Las letras de Bad Bunny pueden ser leídas como poesía?

Respuesta: Yeh yeh yeh.80,8 mil10:00 – 6 sept. 2019Información y privacidad de Twitter Ads18,9 mil personas están hablando de esto

Así suenan las letras del reguetón leídas como si fueran poesía

Víctor Emanuelle @DonVictorRamos

⚰️
⚰️
⚰️

Me enviaron esto. En un antro en San Pedro, México. He muerto, búsquenme en la otra vida. 5.53310:17 – 8 sept. 2019Información y privacidad de Twitter Ads664 personas están hablando de esto

En su tercer vídeo, regresa por petición popular a Plan B con el tema Guatauba, aunque asegura no tener claro de si va a convertir esta parodia recurrente en un proyecto a largo plazo, como le sugieren muchos usuarios de redes sociales.

Así suenan las letras del reguetón leídas como si fueran poesía

Víctor Emanuelle @DonVictorRamos

Lo que yo quiero es una gata.9.4506:03 – 9 sept. 2019Información y privacidad de Twitter Ads2.662 personas están hablando de esto

Más allá de la broma, estos vídeos demuestran cómo la cultura pop es un poderoso vehículo a la hora de generar conversación. Así ha ocurrido con el punk de Sex Pistols en los 70, la movida madrileña en los 80 y el techno alemán tras la caída del muro de Berlín en los 90.PUBLICIDAD

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A su manera y a pesar de sus contradicciones, el reguetón también se ha convertido en símbolo de libertad. “Tiene algo inherentemente político. Solo hay que ver el perreo masivo a modo de protesta de este verano, ante la mansión del gobernador Ricardo Roselló justo antes de que dimitiera a su cargo“, recuerda Ramos.

Lo que sí que tiene claro después de recibir tanto elogios por sus habilidades para la locución es que desea combinar la política y la comunicación en su carrera profesional. Ramos ya colabora con el podcast informativo Plan de Contingencia. Y en su tiempo libre, confiesa, prefiere leer textos de Cortázar y versos de la poetisa argentina Alfonsina Storni antes que los de Bad Bunny.

Hemos convertido los versos reguetoneros que el puertorriqueño ha popularizado en Twitter en poemas medievales. Aquí puedes leerlos.

Así suenan las letras del reguetón leídas como si fueran poesía
Así suenan las letras del reguetón leídas como si fueran poesía
Así suenan las letras del reguetón leídas como si fueran poesía

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ALEXIS CUZME: Poemas

ALEXIS CUZME: Poemas

Rastro 
Yo esperaba, agazapado en la oscuridad de la cancha, que mi padre avanzara,que se alejara del hogar que ya no le pertenecía,y mientras sus pasos: largos y compactosse aferraban al asfalto,su oración era la misma:ven a mí desconocido de puñal hambrientoy devora mi cara,vuélveme el cuerpo sin nombre,simple cuerpo estorbando la vía,simple cuerpo manchando la tierra.
En la madriguera, su destierro no tuvo perdón, y cada regreso, breve y fugaz,fue un portazo reinando en el barrio.
¿Qué fue de aquella puerta testimonial?¿De aquel trozo de madera oscura y desvencijada?¿De sus huellas, de sus astillas sonrientesarrancadas con los cuerpos?
La oscuridad de la cancha, fue el ácido inmediato,la dosis dura y temeraria,la purga efectiva,que ignoraron las voces de la casa,una casa sin fumigaruna casa donde la plagarumió cada centímetro de ladrillos,una casa de cómodas funerarias.
Yo esperaba, que mi padre avanzara,que tras su oración violentaretornara a Billy Ocean,al Loverboy que envejeció en sus oídos.
La calle lo volvió un rastro,una procesión que se derrite,ágil y despellejada,en los confines de la urbe.

Phil Anselmo piensa en su yugular
Cuando enfermó de sí mismopensó en amputarse cada parte infecta,buscó tijeras, cuchillos,la sierra oxidada alambreguantes de huleuna bañera.
Todo el cliché de película gore.
Hoy ha vuelto a sentir las ampollas,a verse trozos verdes,a olerse putrefacto.Se mintió recuperado.
No quiere más dramas, por eso piensa en su yugular,toca su yugular,en su yugular hallará la solución.

Una voz
Una muerta está junto a mí,espía desde mis oraciones.Una muerta de lecciones cotidianas.
Mi abuela es una muerta,que me habla en sueñospara recordarme cosas banas:limpiar la casa,sacar la basura,cerrar las puertas.
Una voz chillona ordenándome los días,tambaleándose desde una nada hipnotizante,que huye y vuelve para su misión.Una voz obsesionada,de presencia oscura que late en mi sudor.
Mi abuela, una muerta sin epitafio,un trozo de papel descoloridoque mira con desdénla ausencia convertida.
Una voz chillona sin ritual dominical,acechándome en mis sueños,diciéndome palabras simplesreclamándome que no la olvide.
Una muerta de lecciones para despertar.

Padre antihéroe 
La tarde lo empapa,le dice en un cántico de jirones:filamento para dos,retrato sin detalles.
Derrotado va en busca del velorioy su pálpito difuso,en el coágulo fortalecido que lo escupe en la fijación.
Hiéreme,le dice a la imposibilidad que crece bajo su camisa:centímetro de tumorsonando en fondo negro.
Hiéreme,tal y como la acciónbuscó recrearse en ti:maniquí de espadas fundidas.  

Reemplazo
El primer gusano nos alertóel segundo y los posterioresnos impacientaron en la repugnancia.
Algo había dejado de latir,ese algo que hace poco aún poseía un nombre y aceptaba nuestras caricias,ese algo que maullaba en las noches,que recorría el techocon el sonido de pasos esponjados,ese algo que vimos crecer y huir y regresar a casa,ese algo del que encontramos solo un pellejo nauseabundo desbordado de huéspedes rastreros,ese algo que pronto fue reemplazo por otro similar,que nunca encajó del todo.  

Sobre el autor:Alexis Cuzme (Manta, Ecuador, 1980). Escribe y colabora con publicaciones periódicas, ecuatorianas y del extranjero, en temas relacionados a cine, teatro, música, literatura y edición. Co creador y editor del sello independiente Tinta Ácida. Sus más recientes publicaciones son Moshpit (ensayo, 2013) Periodismo y activismo metalero (entrevistas, 2016) y Phil Anselmo piensa en su yugular y otros poemas (poesía, 2018). http://alexis-cuzme.blogspot.com/ 


Colaboración:
 Sara Montaño Escobar

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Extracciones: El principio luminoso [Natalia Romero]

Extracciones: El principio luminoso [Natalia Romero]
HAY UNA GRIETA EN TODO, ASÍ ES COMO ENTRA LA LUZ
LEONARD COHEN

«Ver las cosas como si nunca se fueran. / Lo que se lleva la luz no se ve. / Esta es la vida sin nombre, y aún así intento, / la pared cubierta de hiedra, / la noche del verano, la noche sin fin / para besarnos en la calle y ser eso, / la velocidad perdida, / lo que lleva la luz».

El principio luminoso es el último poemario de Natalia Romero (editado por el sello argentino Caleta Olivia). Poemas como días, como horas, como instantes o como quien logra retener la resolana de lo íntimo para siempre en las palabras. Las imágenes se enumeran a sí mismas construyendo una cadencia particular: la voz de la autora y los distintos estadios de una luz que se posa en los detalles, mientras transita duelos, despedidas, paisajes, recuerdos, encuentros; con la nostalgia y la sabiduría de quien ya atravesó ese recorrido y ahora escribe, moldea texturas en forma de versos.

¿La palabra es un molde? ¿Un lugar donde guardar o resguardar la memoria? ¿O donde transitar una transformación? El poeta Rumi decía que «la herida es el lugar por donde entra la luz». Acá, Natalia Romero transmite de una forma casi cinematográfica cada escena, describe delicadamente: destaca un gesto o rasgo que vuelve único e irrepetible ese momento y, en consecuencia, el poema. De a ratos nos parece que estamos leyendo el diario de un cotidiano donde el tiempo desapareció, quedó suspendido junto a aquellas sensaciones a flor de piel, como quien al recordar algo lo evoca, y en consecuencia logra revivirlo a la perfección. Lo cierto es que, a medida que nos vamos sumergiendo en el libro, cada texto se convierte en una ventana de luz que se abre hacia algo más; aquello macerado, que ahora vuelve de otra forma y deja ver con claridad las certezas. Cada poema es un fragmento de una propia constelación.

Cielo, inmensidad, piedras, oleaje, dique, fuerza, bordes, miedo, noches, benteveos, araucarias, perros, pastos, nidos, brotes, corazones, casas, cuerpos, pérdidas, miradas, tardes, pepitas de oro, posibilidades: cientas que se traman en el suceso de la narración abriéndonos ese principio que indica el título, cuando aparece el camino luminoso, como si se tratase del recorrido que hacen las golondrinas al emigrar. Así, cada poema nos guía hacia la luz.

ANA CLAUDIA DÍAZ


La unión

No voy a volver a esconder
la piedra debajo de la alfombra, dijo.
Así mi abuelo mira la dureza
como si raspara con la yema de los dedos
una lija,
como si pudiera verse la sangre
o descubrir la trama secreta
de esa unión.
Mi abuelo mira el olvido de mi abuela,
lo que ella suelta.
La pérdida siempre es pérdida.


Cena

Ceno sola casi todas las noches, tomo vino.
Necesito una copa, a veces más.
A veces toda la botella hasta dormirme.
Ceno sola y está bien.
Algunas veces me acuerdo
de cómo era
besarlo antes y después de la cena.
Hablar de las cosas del día,
hacer planes, mirar el campo quieto,
escuchar los grillos.
A veces, me acuerdo de cómo era
no querer besarlo después de la cena.
No querer dormir con él después de la cena.
Ceno sola y a veces recuerdo,
cómo era hacer el amor con él
antes de la cena.
Cenar a la madrugada en verano,
hacer el amor en la cocina.
La pregunta insiste, cómo era.


Despedida

El miedo también es esta forma
con la que tipeo tu nombre,
digo hola, no,
no tipeo el nombre
no te nombro,
digo, el sábado voy a buscar mis cosas.
Digo, estoy triste.
El miedo también es esto.
Llegar a tu casa, sacar la llave de la maceta,
abrir la puerta
mi amiga me espera en el auto,
entro,
no estás.
La perra me lame las manos,
me lame como si lamiera mis heridas,
la dejo,
la dejo que me cure
quiero creer que me está curando.
Entro,
la casa es la misma pero no la reconozco.
La que se fue
no es la misma que ahora entra,
esta soy yo me digo,
entro para irme.
Esto es el miedo,
lo digo en voz alta
miedo de no verte nunca más.
Saco mis cosas,
los libros, las camisas, los vestidos,
mi taza, un perfume.
Una piedra de cuarzo,
lo que no refleja
lo que escondió.
El miedo,
no decir más que esto.


Dos o tres cosas

¿DÓNDE ESTÁ EL PRINCIPIO?
¿EL PRINCIPIO DE QUÉ?
JEAN-LUC GODARD

Dos o tres cosas podría saber de él.
Esta mañana entró el sol por la ventana,
él abrió los ojos, buen día, me dijo.
Dos o tres cosas,
la vez que fuimos a la playa y sacamos la primera foto.
Las veces que en la cama, me besa
se da vuelta
se mete en mi sueño y sigue.
Despierto, preparo el mate, enciendo la radio.
Dos o tres cosas, que nunca son las mismas.
Tomamos cerveza, apagamos las luces,
tiramos al suelo los almohadones del sillón
dormimos desnudos.
Dos o tres cosas podría saber de él.
Antes no estaba en mi vida, digo
y dudo del lenguaje.
Dos o tres cosas, podría
pero no quiero saber
más que la forma en que todo
en el amor se desconoce.


Para estar en el mundo

Para estar en el mundo
nos enseñaron formas de hacer las cosas.
No sé de cuáles me desprendí.
Corto la calabaza para la sopa
la pelo con el cuchillo serrucho,
muelo semillas de sésamo para el pan
sirvo el vino en vasos
caliento la leche para el café,
me gusta el silencio, vivo sola,
puedo olvidarme del mundo.
Pero el otro día en tu casa, vi cómo doblabas la ropa
para guardarla en el placard,
apilaste las remeras, creo que las juntaste por color,
después pusiste el mantel de cuadros en la mesa,
hiciste ese gesto con las manos,
el mismo que haces cuando encendés un cigarrillo
o preparás café
o lavás la fruta.
Siempre me pareció que usas las manos
como si llevaran un tesoro.
Aprendimos a hacer cosas para estar en el mundo
aprendimos a estar solos.
Creemos que esa es la naturaleza frente al espíritu,
que así se comparte
la tierra con el cielo.
Cuando estoy en tu casa, también
puedo olvidarme del mundo.
Y es un olvido tierno,
se parece a la forma en que nos dejamos ver
se parece a no saber hasta dónde,
vemos naturaleza o vemos espíritu.

Portada El principio luminoso
NATALIA ROMERO, EL PRINCIPIO LUMINOSO. CALETA OLIVIA, 2019.

Foto Natalia Romero.jpg

Natalia Romero (Bahía Blanca, 1985). Licenciada en Ciencias de la Comunicación (UBA) y Magíster en Escritura Creativa (UNTREF). Ha publicado en poesía Nací en verano (El Ojo del Mármol, 2014) y Puede que la muerte mienta (Alción, 2018); en ensayo, El otro lado de las cosas. La poesía como restauración de una voz en la obra de Diana Bellessi (Blatt & Ríos, 2017), y el libro para niños ABC, mi primera cocina (Periplo, 2018). Dirigió la librería A Cien Metros de la Orilla, en su casa y con la compañía de su gata Pepa, y coordina desde el 2015 El Otro Lado de las Cosas, Taller de Escritura. Su blog es http://todaslascostas.blogspot.com.

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ADRIÁN VOLT SAÉNZ

De la serie, Sustancia de Carros.Esconder la mano; para la roca todas las preguntas. Punto, coma, coma, otra, otro, uno. Él diría en la espalda, dirías tú en la cabeza, en el riñón diría ella, diría yo en los ojos. Diremos en los tobillos Todos. El estanque tiene hermosas avecillas y hojarasca. Coma, punto, coma, punto, punta, otro. Diría la roca: besando un neumático; abrazando la pata de la mesa; de noche en la entrada del hormiguero. Diría. Decimos roca y corremos.

*Sí y luego sí. La esfera, el triángulo y la piedra se escriben con dificultad camino al terror o al hastío. No como nada ni huelo. El color es tan inexacto y la mesa de los libros. Pido la cuenta y me voy. No como nada, mi madre lo come todo. El triángulo apunta a la estrella, te vas a caer de los zapatos. Sí y luego no. Sí.

*Tengo este disco rayado que todo se come a su paso: muerte, muerte, muerte, muerte, muerte, muerte, muerte, muerte, muerte. Y alguien va en esa locomotora, le brillan los ojos. Vidrio; lodo, filos. Tenía que estar a la hora en punto: ahora tenemos una interesante discusión: se nos cae el pan de la boca/ lo escupimos en la cara del tema que nos estorba en esta charla. Quién diría, somos tan feas flores. Somos flores hermosamente caras. Y el pan se les cae de la boca aún. A la letra le anuncian la música. Yo me voy por las escaleras. Arriba se oye que bailan esa violencia.

*Tin tin tin tan tin: me llamarás y el árbol será una aguja. Dormido TODO, el espectacular luminoso da de qué hablar: una bolsa vacía por cabeza, la envoltura del dulce gritándonos MIERDA DE BORRACHOS: noche del fin del mundo. Aún así creo en mí. Tú me llamaras. No me llames. La banda de rock tiene los cables que necesito, en el reloj está la luna hurgando su naricita, lo sabemos. La ropa de espectador va con tus ojos. El cantante y yo compartimos la goma de mascar. Es una aguja el árbol: deberíamos estar contando dinero no esos barquitos.

*La noche tiene una línea recta en el lomo, y el carro va dando los primeros arañazos: 7:23. A esta velocidad no debería hablar de muerte: tengo el deseo: los ojos se comen el rayo. Las ropas siguen bajo el brazo: 10,000:23. Todos los automóviles están malditos, se odian, se besan: escupimos latas vacías: la línea es una invención, sus dos lados. ¿Es cómoda la almohada? Dame otro beso de abuela. Estaba soñando, despierto me caigo. 7:26.

ADRIÁN VOLT SAÉNZ

Adrián Volt Saénz. Fotógrafo y poeta. Desde 1999 ha participado en actividades fotográficas y de literatura. Co-fundador de Poeta No-lugar. Fue miembro del comité organizador de las ediciones I y II de Caracol, Encuentro de Poesía. Publico Alguna Sociedad Excitada en Proyecto EditorialColaboración: Jesús García Mora

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Los mejores poemas de la poeta Carmen Jodra

La artista falleció este jueves a los 38 años como consecuencia de un cáncer


Los mejores poemas de la poeta Carmen Jodra
Imagen de archivo de la poeta Carmen Jodra (EFE)

La poeta Carmen Jodra Davó (Madrid, 1980) falleció este jueves en Madrid como consecuencia de un cáncer, según han informado fuentes cercanas a la autora, quien se dio a conocer en el ámbito literario tras ganar a los 18 años y con su primer poemario, Las moras agraces, el XIV premio Hiperión.

La poeta era licenciada en Filología Clásica por la Universidad Autónoma de Madrid, formación muy presente en sus textos.“Era una buscadora de belleza. Me gustaba mucho la manera en que dialogaba con la tradición del Siglo de Oro”, recalca la editora y poetaElena Medel, con quien Jodra publicó en 2011 ‘Rincones sucios’.

Jodra se dio a conocer en el ámbito literario tras ganar a los 18 años y con su primer poemario ‘Las moras agraces’, el XIV premio Hiperión

En opinión de Medel, su obra “muy agridulce”, ya que enfrenta “la amargura y el peso de lo luminoso, el entusiasmo de la juventud”. Y añade que, aunque Jodra solo tiene dos poemarios editados, “nunca dejó de escribir”: “Tiene mucha obra sin publicar. Ella escribía porque quería: leía y producía para ser feliz. La publicación no era lo que más le interesaba de todo el proceso”, ha asegurado.

Ese amor de Jodra por los libros llevó a la poeta a trabajar como bibliotecaria, en centros como la Universidad Politécnica de Madrid y la biblioteca pública de Carabanchel: “Tenía muchos proyectos de dinamización de la lectura. Los poemas de Jodra llamaron la atención de varios antólogos, que incluyeron sus textos en obras como La generación del 99 (1999), Un siglo de sonetos en español (2000) o Ni Ariadnas ni Penélopes. Quince escritoras españolas para el siglo veintiuno (2005), entre otros. La Vanguardia ha recopilado algunos de sus poemas:

Fatiga

Hay demasiadas cosas

de las que preocuparse,

siempre distintas, siempre imprescindibles,

y nunca se termina,

y apenas se respira… Y además

está el muchacho que jamás nos mira,

la chica que no sabe que la amamos

Y Platón predicando represiones…

Y a esto le llaman vida…

Señores, yo sé bien de los venenos

Señores, yo sé bien de los venenos

de la literatura:

la tiranía impúdica y terrible

de una Belleza impura

que nos mancha los labios de palabra,

los ojos de figura

y el cerebro de sueños o pecados,

en flagrante, diabólica impostura.

No la deseo a nadie, y nadie

debe desearla nunca,

pero benditos los que se someten

a su mirada oscura.

Hastío

El bello mundo me produce asco.

Si pudiera, lo haría

saltar en pedacitos por los aires,

y con él a mí misma.

Yo no pedí vivir; si Tú me hiciste,

es tu culpa, no la mía.

Atrévete a juzgarme si tu pobre

criatura se suicida.

Femmes damnées

Muchacha, si te entregas a los cerdos,

merecerás morir en la matanza.

No sería en todo caso más horrible que la horrible,

cínica contradanza.

Pregúntate por qué has de estar debajo

si eres mejor que ellos.

Créeme, muchacha, la heteropatía

nunca fue un buen invento.

https://www.lavanguardia.com/cultura

3 poemas de Roberto Fernández Retamar

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Tu bisabuelo cabalgó por Texas,
Violó mexicanas trigueñas y robó caballos
Hasta que se casó con Mary Stonehill y fundó un hogar
De muebles de roble y God Bless Our Home.
Tu abuelo desembarcó en Santiago de Cuba,
Vio hundirse la Escuadra española, y llevó al hogar
El vaho del ron y una oscura nostalgia de mulatas.
Tu padre, hombre de paz,
Sólo pagó el sueldo de doce muchachos en Guatemala.
Fiel a los tuyos,
Te dispusiste a invadir a Cuba, en el otoño de 1962.

Hoy sirves de abono a las ceibas.


A Jacqueline y Claude Julien.
A Fina y Cintio.

No hay pruebas.
Las pruebas son que no hay pruebas.

No estaban, no están, no estarán dadas las condiciones.
Creer porque es absurdo,
Y creemos.
Más absurdo que creer es ser,
Y somos.
Nada garantiza que fuera menos absurdo
No ser ni creer.
Las llamadas pruebas yacen por tierra,
Húmedas reliquias de la nave.
Se derrumbaron las estatuas mientras dormíamos.
Eran de piedra, de mármol, de bronce.
Eran de ceniza.
Y un grito de ánades las hizo huir en bandadas.

No guardar tesoros donde
La humedad, los bichitos los mordisqueen.
No guardar tesoros.
El tesoro es no guardarlos.
El tesoro es creer.
El tesoro es ser.

No existen las hazañas ni los horrores del pasado.
El presente es más veloz que la lectura de estas mismas
palabras.
El poeta saluda las cosas por venir
Con una salva en la noche oscura.
Sólo lo difícil.
Sólo lo oscuro.
Y contra él, en él, el fuego levantando
Su columna viva, dorada, real.

El amor es
Quien ve.

Hacia el anochecer, bajábamos
Por las humildes calles, piedras
Casi en amarga piel, que recorríamos
Dejando caer nuestras risas
Hasta el fondo de su pobreza.
Y el brillo inusitado del amigo
Iluminaba las palabras todas,
Y divisábamos un poco más,
Y el aire se hacía más hondo.

La noche, opulenta de astros,
Cómo estaba clara y serena,
Abierta para nuestras preguntas,
Recorrida, maternal, pura.
Entrábamos a la vida
En alegre, en honda comunión;
Y la muerte tenía su sitio
Como el gran lienzo en que trazábamos
Signos y severas líneas.

La cara oculta de EE.UU: Ratas en las casas y el blanquito en la Luna

Con la moral del país en horas bajas, una reseñable parte de la opinión pública veía inmoral gastar tanto dinero con el aluzinaje

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César Cervera

Como parte del programa del Apolo 11, Armstrong y Aldrin se adiestraron en un remoto desierto de aspecto lunar habitado por varias comunidades de nativos americanos. Una historia (o leyenda) cuenta que un jefe indio, cuya tribu creía que los espíritus habitaban en la Luna, pidió a los astronautas que si se topaban con alguien en su viaje le transmitieran un mensaje en su lengua. El anciano se negó a traducir su significado por ser un secreto dirigido a esos seres celestes, de modo que solo tiempo después supieron, por un traductor, que la frase que habían aprendido de memoria decía: «No os creáis ni una palabra de lo que esta gente os diga. Han venido para robaros vuestras tierras».

La llegada del hombre a la Luna fue celebrada por los estadounidenses como el mayor hito desde el Descubrimiento de Colón o la llegada del Mayflower. Pero, ¿por todos los estadounidenses? No, varias minorías raciales y movimientos en defensa de los derechos civiles protestaron al apreciar aquel esfuerzo económico como algo inmoral. Entre 1959 y 1973, la NASA destinó 23.600 millones de dólares para ir la Luna, lo cual no incluía los costes de infraestructuras y los programas previos que condujeron a ese nivel tecnológico. La cifra equivaldría hoy a 105.700 millones de euros, algo menos de la décima parte del PIB de España. Hacia 1963, de cada tres dólares que el Gobierno gastaba en ciencia e investigación, uno iba para gasto militar, otro para la NASA y otro para todo lo demás, incluyendo investigaciones médicas. Por supuesto, no todos estaban satisfechos con aquel reparto.

Si la Luna hubiera estado hecha realmente de queso Gruyère, el cantante Gil Scott-Heron hubiera pedido que los astronautas cargaran unos cuantos kilos para alimentar a los hambrientos suburbios de EE.UU. Este poeta y cantante, precursor del rap, recogió en su tema «Whitey On The Moon» («Blanquito en la Luna») la indiferencia con la que parte del país veía aquel dispendio. La letra de la canción de dos minutos (uno y medio si se descuenta la irónica introducción) expone los problemas cotidianos a los que debía enfrentarse el americano medio -la presencia de plagas en las calles, la factura del médico o la subida del alquiler- seguidos del vacuo consuelo de que, al menos, «el blanquito está en la Luna».

Cuando se clavó la bandera estadounidense en la superficie lunar, veinticuatro millones de un total de 200 millones americanos vivían aún por debajo del umbral de la pobreza. El historiador Joseph M. Thompson, que dedicó un estudio a la canción, destaca que los barrios más humildes de ciudades como Nueva York estaban infestados de ratas, un problema agravado por la corrupción de los servicios de recogida de basuras vinculados a la Mafia y por las huelgas de los trabajadores municipales.

El poeta y músico de Chicago Gill Scott-Heron
El poeta y músico de Chicago Gill Scott-Heron

Letra traducida de «Whitney on the Moon» de Gill Scott-Heron

Una rata preñada mordió a mi hermana Nell]

Con el blanquito en la Luna

Su cara y brazos comenzaron a hincharse

Y el blanquito está en la Luna

No puedo pagar al médico

Pero el blanquito está en la Luna

Estaré pagando dentro de diez años

Con el blanquito en la Luna

¿Sabes? El casero subió anoche mi alquiler]

Porque el blanquito está en la Luna

No hay agua caliente, ni hay baños, ni luz

Pero el blanquito está en la Luna

Me pregunto por qué me lo sube,

¿Por qué el blanquito está en la Luna?

Bueno, ya pagaba cincuenta dólares a la semana]

Y ahora el blanquito está en la Luna

Hacienda se queda con mis cheques

Los yonquis me sacan de quicio

El precio de la comida está subiendo

Y como si toda esa mierda no fuera suficiente]

Una rata preñada mordió a mi hermana Nell]

con el blanquito en la Luna

Su cara y brazos empezaron a hincharse

Con el blanquito en la Luna

Con todo el dinero que gané el año pasado]

Puse al blanquito en la Luna

¿Cómo me he quedado tan pelado aquí?

Hmmm, el blanquito está en la Luna

Tú sabes que estoy harto

Del blanquito en la Luna

Creo que voy a enviar estas facturas del médico]

Correo aéreo especial

Al blanquito en la Luna.

Nacido en Chicago pero residente en el Bronx de Nueva York, Scott-Heron contó en su día a «L.A. Record» que su madre y él concibieron la canción mientras veían por televisión el alunizaje y conversaban sobre la gran cantidad de dinero que había costado aquel «pequeño paso para hombre». El intelectual y artista estadounidense, fallecido en 2011, entendía el Apollo 11 y, en general, la carrera especial con los soviéticos como una distracción mediática «para mantener a raya la presión y la revuelta en América». Opinión que compartían grupos radicales como los Panteras Negras, cuyo «ministro» Eldridge Cleaver se refirió al alunizaje como un «flying circus» (término que sirve para describir a un grupo de acróbatas). Coincidiendo con el lanzamiento del Apolo 11, un vecino de Harlem proclamó en antena: «En lo que a mí respecta, el dinero que han gastado para llegar a la Luna se podría haber utilizado para alimentar a los pobres de Harlem y de todo el país. Qué más da la Luna, consigamos algo de ese dinero para aquí».

Aunque la idealización de aquel viaje espacial haya suavizado la memoria colectiva, muchos datos apuntan a que la postura de Gil Scott-Heron, autor de otro clásico como «The Revolution Will Not Be Televised», no era tan marginal como hoy en día pueda parecer. En el libro «No Requiem for the Space Age», el historiador Matthew D. Tribbe recuerda que en 1970, solo un año después de la misión de Armstrong, la mayoría de estadounidenses no recordaba el nombre de ningún astronauta y que en el país crecían las críticas contra el papel de la ciencia y la tecnología vinculadas a uso militar y propagandístico. «La NASA puede haber sido inofensiva, pero tuvo la mala suerte de promoverse como el siguiente paso lógico en el progreso en un momento en que el propio significado de «progreso» estaba inmerso en la polémica», señala D. Tribbe en su estudio. A lo largo de los años 60, las encuestas reflejaban que entre el 55 y un 60 por ciento de los estadounidenses pensaba que el esfuerzo no merecía la pena.

La turbulenta situación política no invitaba a construir castillos en el aire. Si en 1962 el discurso de John F. Kennedy «We choose to go the Moon» («Elegimos ir a la Luna») había hinchado los corazones de millones de norteamericanos, siete años después la autoestima del país vivía horas bajas. El presidente había sido asesinado, al igual que el defensor de los derechos civiles Martin Luther King, gobernaba alguien tan polémico como Richard Nixon y la Guerra de Vietnamrepatriaba a decenas de cadáveres al día. Aunque las manifestaciones en contra del conflicto comenzaron casi desde el comienzo de la intervención, a partir de la Ofensiva del Tet (1968), con la muerte de 14.000 soldados, se produjo un derrumbe en la moral de todo el pueblo estadounidense.

A estas protestas, se sumaban las habituales en esa década del movimiento de segregación racial. El día previo al lanzamiento del Apolo 11, medio millar de activistas se plantó en las puertas del Centro Espacial Kennedy, en Cabo Cañaveral, con carros tirados por mulas. Cuando repitieron la protesta con el Apolo 14, un líder resumió el problema: «América envía a vagos chicos blancos porque lo único que hacen es mirar rocas. Si hubiera trabajo que hacer, mandarían a negros». De los doce astronautas que pisaron la Luna, desde 1969 a 1972, la totalidad eran varones blancos, en su mayoría de origen anglosajón y protestante. El piloto negro Ed Dwight fue descartado en la última fase de selección por razones nunca aclaradas, a pesar del vivo interés del fiscal general Bobby Kennedy de incluirlo en la misión. Hubo que esperar a 1983 para que Guion Bluford se convirtiera en el primer afroamericano en visitar el espacio a bordo del Challenger.

Tampoco la intelectualidad y el mundo de la ciencia cerraron filas ante la gesta. Hubo tantas voces fascinadas con el viejo sueño de Julio Verne como escritores e intelectuales que mostraron su descontento. Todo un Nobel de Física como Max Born calificó el programa como un «triunfo del intelecto, pero un trágico fracaso de la razón». El físico nuclear Leo Szilard también se oponía a los viajes espaciales: «Es inmoral competir con los rusos para llegar a la Luna y permitir que nuestros ancianos vivan con casi nada». Desde el mundo de la cultura, el escritor de ciencia ficción Stanislaw Lem cuestionó que el ser humano tuviera necesidad de otros mundos sin haber terminado en el suyo las tareas pendientes: «No sabemos qué hacer con otros mundos. Un solo mundo, el nuestro, nos basta; pero no podemos aceptarlo por lo que es». El novelista y ensayista Norman Mailer definió el proyecto como «el más profundo de los actos nihilistas, porque no sabemos por qué lo hacemos».

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Traducciones: Poemas de Sarah Gridley [versiones de Cristián Gómez Olivares]


Traducciones: Poemas de Sarah Gridley [versiones de Cristián Gómez Olivares]

Imágenes de lo mundano que en su acercamiento o distanciamiento, o en su pura abstracción, se tornan enrarecidas como si un ligero desajuste revelara lo que hay de inaudito en ellas. De esta manera Sarah Gridley logra en estos poemas —traducidos y seleccionados por Cristián Gómez Olivares del libro Loom(2013)— establecer relaciones insólitas que fulminan cualquier intento de aproximación convencional a los objetos que nombra, a la manera de poetas como Rae Armantrout, Susan Howe o Leslie Scalapino.


Muestra sus nalgas enrojecidas por el baño hirviendo.
Muestra una nube vigorosa

de talco rosa
donde ella se seca en una fragante abstracción.

Muéstranos hasta la cintura en agua y hierba,
los juncos cardando las nubes

en lo negro del agua como un espejo.
Ella nos ha enlazado en indescriptible oscuridad

revocando la poción, el encanto, la luz venenosa.
La desnudez solo está

actuando como sí misma: un bloque sin tallar
vuelto sobre sí mismo,

un primer
y último mal hábito.

Hay una historia de la Dama que no podemos ver:……………el lado incorrecto del tejido
…………………………………………………………………………donde están las miradas del espejo

…………………………….no tiene un patrón. No el resultado marketeable
…………………………….de la industria, sino los nudos del lado
…………………………….equivocado—las serpientes
enterradas—
He aquí un mu(n)do
que la Dama nunca ha dicho:

…………………………….silencia sus estrellas
…………………………….tambaleantes y colapsadas en

…………………………….hilos negros                      ..que ella tiró entre medio de las palabras
…………………………….largas filas en las que     su corazón se convirtió
…………………………….en hiel, oro, hierba            y piel con manchas.

Grandes tornillos de tela. Grandes impulsos del ego a la calma.
Y hubo largos días

de un maravilloso escuchar. E infinitos telones de fondo
detrás de sus manos.

Nunca es poco práctico verse bien.
Ponerse algo que te quede bien significa halagar tu apariencia

con algo que una lleva puesto.
Hasta ahora es el vacío de haber evolucionado—

el importuno ardor de un horizonte hacia el que una se-siente-atraída.
Una cala, su aire de alga—

hilos bajo el sol y bolsones de gas, el brillo de las rocas
y las algas mecidas por el mar entre las rocas.

No me pregunto qué habrá sido de ella. Solo puedo
hablar por mí misma. Has esperado de mí

cosas tan imposibles
como las que yo he esperado de ti.

No es difícil recordar
cómo terminó todo.

Silente silencia el silencio
hasta que puedas ver un caballo.

Trata de quedarte y cantar donde se estremecen
los álamos. La brisa siempre

estará a punto de llegar. Retrocede ese par de pasos:
no es difícil de recordar:

el viento seguirá brillando como si
como si amara sus caballeros armados.

Permitámonos ser santos, dijo el empirista radical,
ya sea que triunfemos o no visible o temporalmente.

Allí en la capilla más dura
Recordé:

arrepentimiento no es tanto como remordimiento
motivado como está por el miedo o el castigo.

Hay momentos en los que leeré cualquier
cosa que crea: como ese techo de tejas al cuidado

de ese pedazo enorme y desnudo de la península.
Para alejar a los piratas que lo perseguían,

la roca, dice la leyenda, se abrió
y se cerró en torno

a San Govan.
Si Govan es la corrupción

de Gawain, entonces el santo es
más o menos ficticio. La leyenda dice:

no puedes mantener la cuenta de tus pasos
mientras desde la capilla vas subiendo de espalda.

Los bosques se sienten mejor
cuando apenas llueve, cuando hablar con escasez

se reinicia en ese espacio más grande
de quedarse tranquilos.

Tal vez la rana del árbol todavía es ella misma,
de suyo y por definición.

¿Pero un símbolo con pequeños huesos?
¿Pero un augurio sanguinario

en la tarde que vuelve
a hacerse amiga?

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