Extracciones: Lo intacto [Claudia Masin]

Extracciones: Lo intacto [Claudia Masin]

Portada Lo intacto

 

Recientemente publicado en Argentina por Hilos Editora y próximo a editarse también en Chile, Lo intacto es el último libro de la poeta argentina Claudia Masin. Cada uno de los veintiocho poemas que componen el volumen, y aquí su particularidad, está basado en una película. Un libro bellísimo sobre el amor, el deseo, el cuerpo, el dolor y la fragilidad que confirma a Masin como una de las autoras más sobresalientes de la actualidad poética en Argentina.

 

Refugio

Yo no sabía
hacer otra cosa que aislarme de un mundo
al que no le interesaba más que como un animal exótico,
el último ejemplar de una especie
peligrosa y rara. Pero qué se hace cuando alguien
te mira con una delicadeza que ocupa el lugar
donde debería estar el asco o el miedo,
cuando el contacto de la vista ajena
es un abrazo del que no es posible
sustraerse, y no se quiere huir ni atacar sino quedarse
bajo su halo como si se tratara de un fuego
que mide su poder para no quemarte. Qué hago yo,
que sólo sé dañar como fuí dañado. Qué hago con la furia,
con el odio que me atraviesa el pecho de lado a lado
igual que una flecha
recién clavada. Qué hago sino cerrar los ojos
y dejar que esa mirada mansa y persistente como el agua
cicatrice las llagas, se meta en cada una de las fibras
maltrechas y las sane, aunque sepa –lo sé– que no hay nada
que vuelva a ser lo que fue, intacto,
nada que retroceda hasta el momento
en que fue doblegado. Perdón entonces
por no saber sanar al ser tocado por tus ojos y tus manos,
perdón por el dolor que voy a causarte sin querer
causarlo, y por la enfermedad y por la muerte,
por todo lo que no puedo detener, por la promesa
que sabemos imposible de cumplir
y sin embargo voy a hacerte.

 

Persona

Quien renuncia a hablar, a moverse, quien un día
se queda tercamente quieto, detiene el universo. Todo sigue
aparentemente igual pero empieza
a abrirse una grieta por donde se filtra lo que el mundo
trabaja día y noche para expulsar: lo que traía cada cuerpo
cuando vino y todavía no había sido confinado
a una serie de movimientos simples y seguros que no pueden
amenazar el orden ni romperlo. Lo que había antes
de que se pierda para siempre la magnífica,
inconcebible fuerza que nos estrella contra los otros y nos rompe
y a las astillas que quedan las reúne y las mezcla
hasta que no es posible saber dónde empieza, dónde termina
cada cuerpo. Un imán, una fuerza de atracción tan potente
como la que nos empuja hacia el núcleo de la tierra, se traga
desde entonces cualquier gesto de desobediencia: quien no acepte
ser uno, una, aislado y protegido de los otros por una corteza
mucho más gruesa que la de un árbol viejo, a ése
le será quitado todo, no tendrá ni el pobre consuelo
de las palabras para poder soportar
la magnitud de su pérdida. Yo, que decidí irme,
ya no tengo casa donde vivir ni materiales ni voluntad
para levantarla de nuevo. Se ha venido abajo el muro finalmente
y detrás no queda nada. Me dijiste que éramos
dos niños angustiados, llenos de buenas intenciones
pero gobernados por fuerzas
que solo controlamos parcialmente. Y los niños
no saben hacer pactos, no saben
más que andar descalzos por el monte plagado de serpientes,
sin escuchar las órdenes, los consejos que ayuda
a vivir sin arriesgarse y sin que duela
el dolor ajeno. No conocen
esa clase de indiferencia que –mezclada con el miedo–
es el antídoto más potente. Que sea en esa ley:
la de los niños. La que hace
que el propio cuero se revuelva de dolor
frente al tormento, la agonía lentísima
de cada animal malherido con el que nos crucemos,
que sea en esa ley que nos deja en carne viva y sin palabras
que protejan. Que volvamos a ser la criatura que fuimos, muda
frente al horror insoportable, que rechacemos
por pura furia visceral esas fuerzas
que nos amansan al punto de volvernos
sombras entre otras sombras, partículas desprendidas
de una luz intensísima que ahora esperan pacientes
apagarse del todo, sin haber iluminado siquiera
el punto pequeño, insignificante de la tierra en que un día,
por un breve momento, existieron.

 

La venganza

A Vega Cerezo

Hay quienes se dedican a romper y hay quienes reparan,
me decías. A veces las cosas son así de simples. En el medio,
todos los matices, incluso uno
que desconcierta: quien sólo conoce el daño,
alguna vez, aunque sea por error, repara. Y viceversa.
Me hablaste de un médico, en un lugar
remoto del África, al que llaman el arregla-mujeres: su tarea
es remendar a las mujeres violadas. Reconstruye los tejidos,
une, cose, con una extraña y femenina
paciencia, los cuerpos deshechos.
La mayoría de las mujeres es llevada a él varias veces
en sus vidas, algunas vuelven
llevando a sus hijas. Son un trofeo de guerra y mutilarlas
es parte del privilegio
del guerrero, la demostración de fuerza del vencedor
hacia el vencido. ¿Cómo detener la rueda
que lleva del dolor hacia el dolor, la misma
que conocemos desde que sentimos la primera
punzada de injusticia, la que nos hace desear la mutilación
y la muerte de quien mata y mutila? ¿Cómo se hace
para ser quien cura lo que la propia peste y la ajena
contaminan? ¿Cómo esquivar el ramalazo
de odio que, como un viento que se levanta de repente,
nos convierte en lo mismo
que combatimos? Yo no sé la respuesta y hay preguntas
que producen en el pecho un estallido: dejan un cráter,
un extenso territorio vacío donde puede crecer
un tallo pequeñísimo después de muchos días
o puede no crecer nada, nunca, más que el brote
de una violencia infinita, que no va a detenerse
en su objeto, que va a irradiar hasta que lastime
incluso a quien ya ha sido víctima
de una violencia parecida. Habría que empezar de nuevo,
aprender a tocar las cosas, las personas
como aprendimos de niños. Pero en lugar del gesto
de apropiación, de la creciente codicia,
¿podría haber un modo, un modo que no existe todavía,
de tocarnos sin provocar una herida que va a llevar mucho tiempo
sanar, la vida entera, sin garantías de que esa restitución
sea posible? Que sea posible sin embargo, pido,
apenas eso: no causar más dolor que el que ya existe,
ante todo no dañar, como decían
los primeros médicos de la tribu.

 

La luz de la luna

y cuando hablamos
tememos que nuestras palabras
no sean escuchadas
ni bienvenidas,
pero cuando callamos
seguimos teniendo miedo.
Por eso, es mejor hablar
recordando
que no se esperaba que sobreviviéramos
Audre Lorde

Hay quienes no formamos parte de la especie
más que como el error, la anomalía que confirma la precisión
y el equilibrio de las cosas. Como las crías enfermas,
defectuosas, quelas perras apartan alzándolas del cuello con la boca,
no se espera de nosotros ninguna fortaleza ni coraje.
La mayoría de las veces no hace falta matarnos:
el cuerpo vaciado del amor
y del deseo de los otros pasa rápido. Una mancha en el cielo
que pocos llegan a ver antes de que se apague
a miles de años luz, sin poder hacer contacto con la tierra,
sin que nadie la extrañe. Pero algunas veces,
contra todas las probabilidades, una raíz crece desaforada,
sostenida en el aire hasta clavarse en la materia,
arrastrada por un deseo salvaje, por el empuje de la vida
que resiste aunque sepa que en ese esfuerzo descomunal
corre el riesgo de quebrarse. Dejá
que tu cabeza descanse en mis manos, me dijiste, prometo
no soltarte. Y yo, que lo único que sabía
era que había que escapar del amor como quien escapa
de una pedrada en el pecho, un golpe bien dado en el lugar
más vulnerable, me quedé
sin embargo en ese abrazo y fui curado
de las enfermedades de los otros, de lo que hicieron conmigo
para salvarse. No hizo falta que nadie más me tocara. Un cuerpo
sostenido en otro cuerpo se vuelve una casa.


Foto Claudia MasinCLAUDIA MASIN (Resistencia, 1972). Vive desde 1990 en Buenos Aires. Coordina talleres de escritura. Ha publicado BizarríaGeologíaLa vistaAbrigoLa plenitud y Lo intacto, entre otros. Textos suyos han sido traducidos al francés, inglés, portugués e italiano. Ha participado en varias antologías de poesía y ensayo, en su país y en el exterior.

 

Extracciones: <i>Lo intacto</i> [Claudia Masin]

Francisca Aguirre, premio Nacional de las Letras

Resultado de imagen para francisca aguirre

HACE TIEMPO

A Nati y Jorge Riechmann

Recuerdo que una vez, cuando era niña,
me pareció que el mundo era un desierto.
Los pájaros nos habían abandonado para siempre:
las estrellas no tenían sentido,
y el mar no estaba ya en su sitio,
como si todo hubiera sido un sueño equivocado.

Sé que una vez, cuando era niña,
el mundo fue una tumba, un enorme agujero,
un socavón que se tragó a la vida,
un embudo por el que huyó el futuro.

Es cierto que una vez, allá, en la infancia,
oí el silencio como un grito de arena.
Se callaron las almas, los ríos y mis sienes,
se me calló la sangre, como si de improviso,
sin entender por qué, me hubiesen apagado.

Y el mundo ya no estaba, sólo quedaba yo:
un asombro tan triste como la triste muerte,
una extrañeza rara, húmeda, pegajosa.
Y un odio lacerante, una rabia homicida
que, paciente, ascendía hasta el pecho,
llegaba hasta los dientes haciéndolos crujir.

Es verdad, fue hace tiempo, cuando todo empezaba,
cuando el mundo tenía la dimensión de un hombre,
y yo estaba segura de que un día mi padre volvería
y mientras él cantaba ante su caballete
se quedarían quietos los barcos en el puerto
y la luna saldría con su cara de nata.

Pero no volvió nunca.
Sólo quedan sus cuadros,
sus paisajes, sus barcas,
la luz mediterránea que había en sus pinceles
y una niña que espera en un muelle lejano
y una mujer que sabe que los muertos no mueren.

TESTIGO DE EXCEPCIÓN

A Maribel y Ana

Un mar, un mar es lo que necesito.
Un mar y no otra cosa, no otra cosa.
Lo demás es pequeño, insuficiente, pobre.
Un mar, un mar es lo que necesito.
No una montaña, un río, un cielo.
No. Nada, nada,
únicamente un mar.
Tampoco quiero flores, manos,
ni un corazón que me consuele.
No quiero un corazón
a cambio de otro corazón.
No quiero que me hablen de amor
a cambio del amor.
Yo sólo quiero un mar:
yo sólo necesito un mar.
Un agua de distancia,
un agua que no escape,
un agua misericordiosa
en que lavar mi corazón
y dejarlo a su orilla
para que sea empujado por sus olas,
lamido por su lengua de sal
que cicatriza heridas.
Un mar, un mar del que ser cómplice.
Un mar al que contarle todo.
Un mar, creedme, necesito un mar,
un mar donde llorar a mares
y que nadie lo note.

 

Punto de partida: Escritura travesti en La mutación de Lo en Lo de Daniel Bencomo

Punto de partida: Escritura travesti en La mutación de Lo en Lo de Daniel Bencomo

Portada La mutación de Lo en Lo

 

Quiero recortar una línea o dos para comenzar a hablar sobre el travestismo de la escritura poética de Daniel Bencomo y no logro hacer el corte. Cada elemento se proyecta en el siguiente, se monta sobre los primeros pliegues del otro y así genera un blindex que los cuchillos plásticos de la crítica no podrían violentar fácilmente. Me veo obligado a transcribir el primer texto de La mutación de Lo en Lo (Cuadrivio, 2018) de manera completa:

Dudabas mendigar en la acera o en tu rostro inhalante. Mi
nombre es Thénon y soy travesti. Mi nombre es Wittgenstein
y soy travesti. Nací con una media en mi rostro. Presta a
delinquir en tu víscera. A no leer el oráculo ahí. Previo a este
mundo ya envenenaba páginas web. Sin formular anticristo,
sin proyectar holograma: toca un gong con la cabeza de un
mariachi, vaticinios, alucinaciones bajo niebla de reciclaje.
Corrías por calles de formol en monosílabos. Por http.

La escritura tiene una identidad fundada en la elección. No hay bloques prearmados, sino que avanza según su propia ley (incluso sintáctica) hacia un sentido nuevo, hacia una posición conquistada. Nombrar a Thénon, a Wittgenstein, y travestir el yo como un producto del lenguaje http es poner en crisis todos los pronombres para llamar a la «Poesía». ¿Una versión de esa «Poesía» acaso? Entonces habrá conflictos con lxs guardianes de la in-transi-gencia: lingüistas puros que subtitulan películas mudas. El siguiente texto inserta la idea del crimen:

Vives en otros en versión de otras: con una bolsa de pan,
con pantimedias, con mascarones de jade. Armas un retablo
o colección de exvotos, barniz con tu savia de mina explosiva.
Cuenta los neutrones, abre canales de agua sucia. La bruma
matutina es ya colmillos.

Crecen las plantas sin importar el lugar.
Sí mismo es un crimen en sí.

¿Qué es ese crimen? ¿Lo inevitable, la ruptura con el sí mismo? ¿Es siempre la transigencia un crimen en cuanto a su acepción de tolerar lo que no se desea? Pero si hurgamos en su raíz, la idea de hacer pasar a travésnos permite una vuelta de tuerca a la lectura. Algo pasa o quiere pasar a través del lenguaje; no es el lenguaje en sí. No alcanza el lenguaje en sí para decir algo que interfiera, que violente, verdaderamente lo que percibimos.

Hay una serie de textos que aparecen tachados, con versos como «NO SABES QUIÉN PREPARA TU FOSA CLANDESTINA», que parecen cancelar la soberbia de una verdad. La violencia de la «fosa clandestina», en mayúscula gesticulación, como fragmento del vidrio que recubre la Cabina de Transmisión de las Opiniones Masificantes, se clava en la página bajo una tachadura: aquí nada significa más que «un grumo de galaxia». Todo capital de los discursos aceptados —capitalizados y envasados en cajas de cereales rosas/celestes— no puede sostener su espacio VIP en la poesía (o en la escritura que busca más allá de su etiqueta la interrogación de sí misma).

Una entrada sobre insectos tiene tags obligatorios: sueño,
artrópodo, fosa séptica. Un supermercado lingual: la cajera
tiene las uñas rotas. Para quien pueda preguntar: ella no es
zombie. Ella está contaminado: el odio hace presencia en
todo esto. El cadáver de Dios se entromete, es un bagboy en
el pasillo. Ella es un fermento junto al río. Falló la anestesia
local, la vena sin hinchar era conciencia de lenguaje.

El supermercado lingual está lleno. A pesar de los precios exorbitantes, a pesar de su mala atención. «Ellaestá contaminado», los insectos llevan sus tags hacia sus casas, no olvidan quiénes son en el camino ni qué serían aun si encontraran el cadáver de Dios interrumpiendo sus filas. Sus «conciencias de lenguaje» están configuradas al resonar de las etiquetas. Es el instinto, es lo natural, es una forma de comunicación, es la expurgación de las emociones. Táchese con el método Bencomo. El travestismo implica una perspectiva. Algo muta en la escritura de esta serie de textos, y eso precisamente es el desarrollo de lo poético a través de las instancias del entramado/libro.

Algo de lo camp, tal como lo desarrolla Susan Sontag, podría considerarse reflectante en este libro. No enumeraré todas las características del concepto, pero, además de su superficial lectura como ingenua extravagancia, lo camp es la destrucción de los utensilios (¡qué palabra tan camp!) de percepción normativizada como el gusto, la practicidad y la funcionalidad. Uno de los puntos que Sontag analiza es el siguiente: «El camp lo ve todo entre comillas. No será una lámpara, sino una “lámpara”; no una mujer, sino una “mujer”. Percibir lo camp en los objetos y las personas es comprender el Ser-como-Representación-de-un-Papel (…). La cuestión no es “¿por qué el travestismo, la imitación, la teatralidad?”. La cuestión es, más bien, “¿cuándo el travestismo, la elegante teatralidad, adquieren el específico sabor camp?”»¹.

Imagen secundaria La mutación de Lo en Lo

MARIENE DIETRICH EN THE DEVIL IS A WOMAN (1935)

Lo que Daniel Bencomo transforma es la representación de un discurso, poético o meramente enunciativo, en una otredad. El Ella sacude la mirada automatizada, la sobrecarga para evidenciar el absurdo de su ocultamiento (podría haber escrito «de su castración») y la pasea desnuda de sus garantías simbólicas:

Andabas de puntitas por la calle Paranoia. Cuelgan de los
cables katanas baratija, a la venta piel de cielo asado.

Y agrega en el siguiente texto:

Tú caminas desnuda con un walkman, gentleman.

El Ella gentleman entre «katanas baratija» desfila por la calle Paranoia. La apelación al discurso travestido teatraliza la violencia e interviene sobre lo que de otro modo no podría cuestionarse. «Una ficción para encubrir la ficción», dice uno de los primeros textos, una ficción realizable, una realidad con incontables fosas clandestinas para esconder sus incontables muertes.

 

diego-l-garciaDIEGO L. GARCÍA (Berazategui, Buenos Aires, 1983). Profesor en Letras. Escribe poesía y crítica literaria. Entre sus publicaciones se encuentran: Fin del enigma (Editorial Municipal de Berazategui, 2011), Hiedra (La Luna Que, 2014), Ruido invierno (La Luna Que, 2015), Esa trampa de ver (Añosluz, 2016), una voz hervida (Jámpster, 2017), en coautoría con Ivankan, Una cuestión de diseño (Barnacle, 2018) y fotografías (Zindo & Gafuri, 2018). Su blog es: http://margendelpoema.blogspot.com.

ÚLTIMA EDICIÓN

Extracciones: Iron Mountain [Alejandro Rubio]

Extracciones: Iron Mountain [Alejandro Rubio]

Portada Iron Mountain

Hace un par de meses, se publicó en Argentina Iron Mountain, de Alejandro Rubio, vía sello Iván Rosado. A continuación, les presentamos una pequeña selección (a cargo de Ana Claudia Díaz) del último libro de quien es considerado uno de los nombres más sobresalientes de la bullada generación de poetas argentinos de los 90 (ese lote integrado por Gambarotta, Casas, Wittner, entre otros). Que la disfruten.

 

Iron Mountain

1.

Mi montaña de cobre,
mi montaña de zinc,
mi montaña de hierro,
sobre tu nube más alta descansa la cabeza mi señor
masticando.

 

1.

Crepúsculos salvajes de mi montaña,
sobre tus rosas y naranjas se ve flotar un globo
amarillo dependiente que no es un globo
sino una señal:
UNA GRAN TORMENTA ESTÁ POR LLEGAR.

 

0.

Mi montaña de oro,
en tus laderas trabajé y trabajé
en desmonte y caza menor
hasta que llegaron ellos.
Sos el corazón recóndito de mi terruño
y por eso me enfrenté, sacando fuerzas febles me enfrenté
a sus dragones y demonios del infierno
que cavaban y tragaban y expelían
tu propio tesoro.
Entre esos horrores yo corría
y me alborotaba, la melena hecha un fuego,
corriendo peligro mortal, estorbándolos,
hasta que en medio de puteadas y brazos en alto y silbatos
comprendí que eran máquinas, máquinas manejadas por hombres,
y por lo tanto frágiles:
pasibles de derrota.
Ha venido ayer el comisario a casa.
Es el progreso, dijo.
¿Progreso? ¿Progresa
el corazón recóndito de mi terruño?

 

1.

Montaña de litio,
el indiecito que te camina desde abajo
no te comprende.
Te comprende la Ciencia de la Geología,
te comprenden los que hacen cálculos.
El indiecito solo sabe
que a tu pie nació
lo mismo que sus padres y abuelos.
Ese es un conocimiento sobre él,
no sobre vos.
Si estuvieras de alguna forma animada,
¿a quién le darías la razón?

 

0.

Mi montaña de polietileno,
ya no crecerás más:
así lo ha dictaminado
un decreto municipal.
Eras ya muy alta,
hay que admitirlo.
Dicen que el suelo se desprecia con tu peso.
Nosotros no lo sabemos,
solo que eras fuente de pitanza y diversión
a nuestra manera.

 

0.

Mi montaña cuya cima solo toca
el cóndor proverbial, qué aplanada te veo.
Siglos de siglos han pasado desde la primera vez
y la erosión ha hecho su justa labor.
Ahora parecés un castillito de arena
amarronada, el próximo viento te llevará
lejos, hacia el mar.

 

1.

Mi montaña de escombros y ceniza,
ayer visité tu santuario
y puse una rosa junto a la foto
de una valiente bombera.
Te incendiaste como la biblioteca de Babel
y hoy vecinos y parientes rinden homenaje
a los uniformados muertos,
salvación de algunas viviendas.
Dicen que sos un misterio.
A mí que no me vengan con misterios.

 

Sonata

No hay regreso, pero se vuelve
a pensar y recordar el pensamiento,
inútil, de esa tarde, estival, lejos
de la ruta, una quinta, ligustros,
un baño, comedor, el bargueño con la colección
de Stekel, se vuelve,
como decíamos, a esa pileta
ya irrecuperable, una quinta
de pensamientos y recuerdos
de pensamientos, la pileta,
el olor de pasto y cuerpos húmedos,
una hilera corta de pinos,
la reposera amarillo patito,
la reposera azul francia,
el banquito de paja, los cigarrillos
negros de alguien, el humo espeso que se va en volutas
desde el quincho hasta acá, se vuelve,
sí, con perdón,
a lo que pudiera liberar un sentimiento de,
cof cof, felicidad,
como quien escribe
F
E
L
I
C
I
D
A
D
en la tierra húmeda y espera
su permanencia, planchado boca arriba
sobre el agua tibia, con todo
el cielo de un atardecer limpio
para uno, un sentimiento,
fuera de joda, impropio
del adulto que un mediodía de invierno
lluvioso se inclina frente a la ventana
con los cordones de los zapatos desatados.
Un ruido, a poniente, se transmite,
un ruido que trae pensamiento y recuerdo
o recuerdo solo, si es que se recuerda
o tal vez se imagina lo que ya denominamos
consabidamente: felicidad,
indiscutible, no como los zapatos que parecen
envueltos en niebla como en niebla está
envuelto el ambiente, no como el mate
que a cada sorbo va
lavándose, qué porquería, por más
que se tire lentamente el agua
junto a la bombilla y se revuelva,
con la misma bombilla, con un giro
delicado de muñeca, la yerba
la yerba se lava un domingo lluvioso
con el estómago y la mente vacías salvo de recuerdos
o pensamientos de recuerdos, mover,
mover la calabaza de mano a mano fría,
de mano tibia a mano que se va entibiando,
como el ruido que trae el pensamiento
desde el río del oeste hasta acá
de nuevo, pensar
de una edad, cualquiera,
pongamos ocho o diez,
boca arriba en la pileta de verano,
lejos de la ruta y la ciudad,
y juntar a eso él:
ligustro, pasto, quincho, la:
reposera amarilla, reposera azul,
volutas de humo cuyo perfume hasta acá llega,
fortísimo, se agacha hacia el zapato izquierdo y en tres
movidas, con fastidio, se ata los cordones, se incorpora, se
agacha, tres movidas: un hombre adulto
vadeando el gris. Gris
el hombre, el ambiente, el afuera,
al este del río hediondo, los cordones
ya atados, firmes, de los zapatos que ahora
se saca antes que el buzo, la remera y los jeans
y en la cama entonces apenas se mira acaso
por la otra ventana,
fija, una estrella, extremadamente para pensar
en el recuerdo del pensamiento del
pensamiento de regreso, en la
difícil construcción,
inútil, de una
oda a la inmortalidad.

 

Bagatelas para una masacre (fragmentos)

Lo reafirmo
De allá para acá
todo es prosa.

Corrección
El periodismo
es:
de la Historia
la primera
mentira.

Color humano
Cada mañana es una
…………galaxia insípida.

Advertencia
Cualquiera idea de belleza y decoro
déjala en la puerta, my boy.
Tampoco esto es el infierno,
no te ilusiones.

Impostación de nostalgia
Cada librería que cierra
es un mundo que perece
y una chance menos
de ser definitivamente corrompido
por la civilización.

Alegoría
El que entra
al vivero y dice:
vengo a comprar verdad
y la empleada le contesta:
usted viene a comprar soledad.

ALEJANDRO RUBIO (Buenos Aires, 1967). Publica desde 1994. Su obra poética fue reunida bajo el título de La enfermedad mental (Gog y Magog, 2012), al que se le suman en poesía Wachiturros (Spiral Jetty, 2011), Kohan (Vox, 2015), Hablando de poesía con el tachero (Belleza y felicidad, 2016), El poema no es el tema (Club Hem, 2017) y Not serbian(Ascasubi, 2017). Publicó también La garchofa esmeralda (Mansalva, 2010) y Diario

 (La calabaza del diablo, 2009; Palabras Amarillas, 2017).

https://jampster.cl

Trpex+on ( Sueñoo+ D )

La imagen puede contener: exterior

Me tropecé con un paraguas

En el piso de arriba
Tuve que llorar para mojarlo
Justificar las cosas en Un día de sol
Un rebaño de ovejas
Me avisó de una lluvia de caca en la parte derecha del camino
Y una tortuga decía que no valía la pena esconderse

de las pendejadas que parecían esconder las palabras, después se ocultó y me llegó un olor a mota, pinche tortuga cacariza y ocultometra

……………………………………

Un rito en la duna, una luna que sale por que le da la gana, es dueña de su sueño y mucho más romántica que el viento con todo y su empuje y que le da vida al camino que tu y yo seguíamos.

……………………………………………………………………..

Sal, sol, soul, solo, laso

Las, los les

Mal, lama,

Cuna, cana, naca

Nunca

Pasado, paseo, 

Un presente, 

Resentimiento,

“Resetear”,

Burro,

Aburrido;

Berrido,

Juguemos a las palabras,

Abracadabra,

Palabra,

Hoy,

Me voy,

Buey,

Guey,

Maña,

Mañana,

Ñáñaras,

dios,

Adios

…………………………………………………………………………………………….

Pisando una cáscara de un plátano que no resbala y escucho a Kevin Morbyy, me agacho y suelto una carcajada y 3 lágrimas y después arrastro un carro repleto de palomitas de mantequilla y pienso que no es mi día y así………..pienso que soy un jugador de americano,, el hijo de nadie, una pinche flauta.

…………………………………………………………………

Ando pisándole los talones al diablo, cuando le alcanzo me doy cuenta que es un pequeño diablillo, pequeño pero no ausente de maldad. Creo que era mudo o tal vez pensó que no le entendería si abria esos labios encendidos como una chispa, como la que prende el calentador de gas, pensé en esos minutos o segundos en los que tengo para apretar el piloto para que se ilumine. Cuando nos terminamos el helado de pistaches me señaló en la pantalla una discusión entre políticos y luego cambió el canal por el discovery channel con el puto dedo meñique. Luego se fué, Me desperté viendo como despedazaba una leona a un cervatillo y como un juez que no debiera ser juez y parte defendía a un testigo que se aprovecho de un fraude y un fiscal esperando que la leona le trajera un solomillo para sorprenderlo después de una siesta.

JAP

MDRN // SAMPLES

image

Dos perros
corriendo libres,
pasto,
la mano de una mujer,
          la tuya, 
                       él, 
        ella.

El llanto de las uvas
recorre tu garganta:

última fuente,
último trago de tinta,
último signo.

Amor,
ya eras eterna.

 

Modrnipity

Suspenso, 
el sonido del (paréntesis)
recargado en las ideas,
destino de nadie,
sustancia           motivada
                           no-moviente,
apuesta común desarraigada,
experiencia conjunta
del dolor
sin lo doliente.

Consenso y asamblea
en el sepulcro de las leyes,
mano dura del letargo,
pasta del horario
fijo en las paredes.

Frontera prometida,
bebe de una vez
el último calendario,
descubre tus pasos
entre la bruma, 
estás en la puerta,
sorprende a tus pies
con la mirada,
          -pausa- 
reconoce la      entrañable
                         virtud de tus zapatos.

Polvo en el cabello,
canto reseco del agobio
al ritmo sostenido
de las calles, la ciudad,
aullido negro entre las líneas
de una hora experimental.

Vagones hermanados
entre maldiciones, 
                                      silencios,
farolas peregrinas 
de un ensueño marginal,
divina parva de 
            risas 
suspendidas
sobre una cama 
de suspiros.

                           Alabado

corazón de lidia
vestido de pavesa,
toma mi pecho,
alimenta tus mañanas.

Gran tormenta,
bosque opíparo
de mil doscientas zarzas
que nos das la tarde:

no seré yo quien te detenga.

 

2018//Juventud, vence.

No tengo cabeza,
me quedan
dos, tres maneras de decirte,
nada más,
lo docto, la ignorancia,
lo mismo, lo otro, lo dispar,
perseverancia sobre el lodo,
mancha de nuestra gloriosa
selva de cristal.

Tres, cuatro cosas para recordarte
en tu cuarto,
mirando al techo pensando
lo rápido que cruzan el desierto
las manecillas de tus pies.

El espeso rastro del anhelo
que nos impide respirar,
tenis del furioso centinela,
trenes sobre un riel de hojas secas.

Te recibirá 
el quinqué del guardagujas,
ardiente,
los brazos: libros, 
las manos: guerras,
y el abrazo: enigma de Horus
en la forma de tu gente
te llamará para ser gigante
con él y los demás vencidos.

Allá serás por siempre perdonado,
en la fosa de todos mis errores,
recordado por tu inocencia,
                  mexicano
                  clavel de parque,
cautiverio, error,
ilusión madre de la voluntad
de tus jardineros.

Sembraré mis crisantemos
en tu mausoleo de latón,
fondo de remanso negro
tragahuesos,
donde nadan los ensueños,
donde hierven los “hubieras”
desparpajados.

Ausencia, levadura de la sospecha 
sobre las banquetas inflamadas, 
antiguas, pueblos mágicos del olvi(dado),
levantan la ciudad de la consolación
y el brazo dormido 
eterno pernoctante 
             hacia el cielo.

Perdónanos a todos
hijo mío.

Busca un surco
semilla,
y antes de no volver jamás,
            mira tu mano
                          para 
          saber
                        si 
                 tiembla,
y no olvides
que lo que nos devora 
           son 
y serán siempre
los seísmos de nuestro cuerpo.

 

Post-aeternum

El cielo,                                     medida de uno mismo,
abre sus manos – derrama el tiempo
entre sus rosáceos dedos y montañas.

El polvo,                                  resabio de la tarde,
hace del albor la piedra, 
los rincones del pasado – se quiebran.

La cama,                                  útil para levantarse,
es el trono de un camino triunfal
al que has vuelto a andar, ileso.

La retórica en la almohada, 
el castañar de su mandorla.       Ya, vienen por ti.
[…] la hojilla de sauce cruza, justo, tu ventana.

Tomas el sombrero,                     copa de tu piel,
te inmolas Lázaro, las piernas,
y limpias, Eneas, la premura.

El espejo                                       impele la mirada,
y tú eres un muñeco sin tesoro, 
                     simpleza del aire, 
                    sombras en el hueco, 
                    funda de tela.

Con razón,                                    extraña urdimbre,
eras famoso por tus sábanas,
y la forma en que preparas las comidas.

Algún día,                                    inmortalidad,
serás buen hombre, 
dejarás al autobús andar sin esperarte.

Por dejarte hacia el olvido,      siempre nuevo, 
una vez que te hayas ido,
no quedará de ti un solo momento.

El mundo                                    será yerto,
pues ni Vallejo levanta al hombre
que rechaza su cuerpo              moribundo.

Dejarás crecer la tarde, 
y la hojilla cruzara sólo            una ventana. 
¿Qué harás hasta entonces?

Rosa de alabastro,                    grieta, 
marzo en el asfalto:                 me he cansado de invocarte.

Por favor,                                 despierta.

[…]

 

Al final de la jornada

*

Mi frente se ilumina con las uvas
gemas de la tierra despertada,
luz de sangiovese,
tintórea manifestación de las corrientes
que hacen el destino y la alborada.

Reflejo del ciclo divinal,
sublunar corona, 
soy artífice,
soy falso laurel a la convicción,
soy espejo de los ávidos pulmones
que yerguen el fuego de mis manos.

Florecen dianas en mi espalda
que abren con el peso de otro clima,
Júpiter destruye a ramos
las postas de mi cosecha,
hechas mina, causa de la saciedad
que pagan los desobedientes.

El vapor de su estatura,
ira de los jueves matinales,
arrebata el abrazo de la noche
a las ramillas de mi cabeza,
desfallecen con la evocación
de la enorme torpeza diurna, 
irrenunciable piedra-claridad.

                 De pronto, silencios

                 Una semilla disidente
                            resiste el caro brillo de nuestro padre,

                recorre mi mentón
                                        con irónica mediocridad,

    renuncia juvenil a la vida, 
                                       cierra los ojos,

                                   subyace.

Hiere al día,
el sol sangra sobre la tierra
y hace de mi pico puños,
mis brazos 
siembra de propósitos ajenos, 
ahora son antípodas, pináculos.

El rumor de la suave perla 
anuncia el círculo perfecto,
la tierra se hace cima,
Júpiter: hermano.

Sangre de nuestra sangre,
la vanidad de las uvas
menos que espejos-brillos
será nuestro alimento,
juventud, sanguis jovis.

Divina jornada semanal,
hombre md_rno
jornalero, 
prole del anhelo vestido de papeles:
Siembra las uvas de tu frente
en la fuente fértil de tu carne.

Reconquista tiempo
al paso de tus raíces,
entiérrate a ti mismo 
y florece en tu escritorio,
nombre propio,
historia, mes, Julio, 
el trabajo de los otros,
justicia, vida, agua, casa, 
                                  jueves,
                                 techo.
                                cama,

Utopía infinita
en tu mañana desbordada,
el sueño,
la mirada en la ventana,
el cielo de la noche enfermo.

La imagen de tu voluntad,
sonriente caos, desenfreno,
libertad ardiente,
sueño sin corbata,
amor sin vestiduras,
alpargatas remojando el cigarrillo:

Pórtico.

Luis Arístides R. S. (Pachuca de Soto, 1990) Escritor y poeta, egresado de Filosofía por la Universidad del Claustro de Sor Juana, estudiante de la maestría en ciencias de la complejidad, con enfoque en ciencias sociales y humanidades. 
  Fundador de Colectivo DUBIUS de poesía, relato y filosofía; ha publicado ensayos académicos y literarios en revistas como Ruta Arte y Cultura (RAC) de la Universidad de la Comunicación, Revista TN, Comité 1973,Artículo 39Reflexiones Marginales, entre otra

—Luis Arístides R. S.

http://www.elseptentrion.com

POE+ de LOULOU DE LA PARRA

Resultado de imagen para LOULOU DE LA PARRA

Otredad      

las horas    

no han sido    

escondidas   

mañana    

no despertaré    

las vísceras   

nacerán                                                                                                                                                                                                               

   

 *

Elmo dice letra M

Me mirabas mientras  

mi muñeca manejaba  

muy mío  mueves      

muerte menesteres misteriosos     

mañana meditas mas    

me mantuvo mojado      

mujer  miembro mitosis mar      

musito mamadas  

mejor manché mis mantas  

menosprecias muñeco maldito     

mas magullado me mostré 

mamón maldecir   

me mueve menos  

mirabas mis movimientos     

mentiras maldito mandril     

mejor márchate maintenant

                    *

Confín

Siempre creí

que cruzar la línea

sería  perfecto

pero al dar

la vuelta

a la esquina

todo desapareció.

             *

MA

No te quiero conmigo, ni para mi,

quiero tu mirar que detiene mis ímpetus

tus brazos que sostienen mis angustias

tu determinación de amar la locura de mi alma

así  te quiero

                        *

                       Reloj

Amanecí  con el recuerdo atorado en la garganta

pienso si lo trago o lo escupo.

                          *

En ocasiones, deseo

dibujarte con cilindros

dejarte siempre etéreo

fumarte un poco por las mañanas

un mucho por las noches

convertirte en sol

en planeta

en universo

             *

La humedad de tu cuerpo

me persigue en los sueños

en los momentos que sonrió delante de las gentes

que creen que hablo con ellos

La luz de tus ojos

alumbra las  madrugadas

en las que el mundo calla

y la oscuridad amenaza

El calor de tus brazos

ayuda a soportar el frio de la ausencia

que deja el corazón inquieto

Con el sabor de tus labios

respiró aire fresco

               *

La existencia azarosa

de mi corazón perdido

encontró refugio

Caminé por senderos

me perdí por momentos

desaté huracanes

lloré ríos

comencé la caída

me salvo un suspiro

             *

Debí saber que había comenzado el juego

pasé demasiado tiempo en la cueva

olvide la reglas

              *

Dios hizo la herida

la mujer la perpetuo

              *

 

Lou lou de la Parra México,  Distrito Federal, Filósofa por la U.G. editora de la revista cultural Kronos  integrante y exponente de talleres a nivel nacional. Participó en Antología Voces del primer vagón en la exposición colectiva Erótica Solar en León. Integrante del taller impartido por Gabriel Márquez de Anda, Su trabajo ha sido publicado en sitios como Letrina Letrinaesmiciudad.blogspot.mx. Revista El Humo, Revista es lo cotidiano sección Tachas. dMT3R Magazine, Revista el Canto del Ahuehuete.  

http://www.revistaelhumo.com/

Poemas de Berta García Faet (Premio de Poesía Joven Miguel Hernández 2018)

Resultado de imagen para Berta García Faet poemas

EL LÁPIZ SE ROMPE POR DENTRO
COMO YO

El lápiz se rompe por dentro
como yo

Las rodajas del lápiz,
polillas de enebro posadas para siempre
en la tersa piel del inodoro sucio,

mueren, como todos,
metafóricamente:

ahogados en el agua
y en la orina
(desamor,

o sacapuntas, o redil, o meteorología),

lo único que hacen es existir
despacio

 

Luego coges el lápiz
(tan afilado y erecto, para cazar
cascadas)

y lo guardas, temblando, en la maleta pluvial
de la ruptura

Todo es profundo

 

Más tarde, piensas en el lápiz como en una mujer:

el lápiz se esfuerza por ser fácil, ser camino
de rosas,
pero hay que saber cómo cogerlo, cómo atrapar
sus zanjas

pero hay que saber qué no escribir
mientras conduces:

POEMA GRIS PARA UNA SEPULTURA
POEMA-ASPERSOR PARA UNA DESPEDIDA
POEMA TIBIO PARA UN AULLIDO TIBIO

Pero para un momento, es peligroso sentir
rosas y alondras y caminos
de rosas
mientras conduces;

es peligroso sentir
(inmaculado arcén, rodilla, panorama: apunta
el casi-verso: es peligroso
sentir):

HISTORIA DEL DESEO DE SABER COSAS QUE DUELEN
HISTORIA DEL DESEO EN GENERAL
HISTORIA EN GENERAL

y un lápiz cualquiera subraya sobre una nalga beige
entes etéreos

(entes etéreos, lo contrario de un lápiz)

(lo recuerdo: confesiones; confundes al yo lírico
con el pobre taxista)

(mezclas ideas; bosteza
aquel taxista
pobre)

 

Y a estas alturas el lápiz, el paupérrimo lápiz,

por dentro es lineal como la carretera
del accidente, algún día
tendremos coche y llegaremos
a casa

Lo recuerdo: tendremos una casa

donde el mundo será diferente visto a través del orgasmo:
ahora un lápiz precisamente un lápiz
pincha tu hígado y el mundo se esponja, como un cereal
norte-americano
de ganas, de optimismo, de vitamina
C

Cabecita para atrás, sujeta
el cuello

El orgasmo
es un pinchazo de lápiz

Risas

 

Tentáculos
de mí es lo que el lápiz suda
en todas las cartas que no envío porque antes
antes, lo siento, debo coser
desnudos

y girar
y perpetrar
la maniobra de la luna

De viaje al aeropuerto
zarandeo el lápiz

Escribo en mi libreta
este deslumbramiento

La madera no se cose no se cose el recuerdo
no se cose no se cose no se cose la muerte

Tendréis que morir por mucho que os ame

El lápiz se rompe por dentro
como yo

 

ÁBACO & INDÍGENA

& CÉSAR VALLEJO

ay del ábaco, ay del cuadragésimo
clérigo pálido y
celíaco
          ay del vértice, ay del último
          tubérculo hambriento
          o psicológico

qué haréis vosotros con el antílope triste,
con la píldora onírica de las fiestas
pletóricas
          qué haréis vosotros con mi amor tan fanático, 
          vándalo unánime de la estadística
          tétrica

yo quisiera viajar en un relámpago agrio
románico y bífido como una
herida
          a lomos de un lobo o un pelícano ciego
          sincero o demócrata o castillo
          lejano

hacia el júbilo puro de la histeria
mesiánica
          hacia el íntimo glúteo de la fístula
          bélica
                 a la derecha del padre de césar vallejo
                 oh fúnebre, oh cómplice, oh espasmódico
                 tigre

pero ay del indígena, ay del herbívoro 
y cómico esqueleto
económico
          ay del pírrico y febrífugo beso
          de la muerte marítima o
          minúscula

qué haréis vosotros con mi cónyuge líquido
y su pestaña azul y su córnea
geodésica,
          qué haréis vosotros con el pájaro sánscrito 
          y con los niños felinos
          o sordo-cojos

yo quisiera comer ubérrimos músculos
de gárgola o uva o
diáspora
          cabalgando un isósceles humilde y mozárabe 
          y un sulfúrico haz de
          explosiones

en la selva excéntrica de la cópula 
mística,
          en la guerra utópica contra la náusea
          inalámbrica
                 y limpiar el dulce vómito de césar vallejo,
                 oh pirámide, oh página, oh metalingüístico
                 miércoles

 

Berta García Faet (Valencia, España, 1988). Es autora de los libros La edad de merecer (La Bella Varsovia, 2015), Fresa y herida (Premio Nacional de Poesía “Antonio González de Lama” 2010; Diputación de León, 2011), Introducción a todo (IV Premio de Poesía Joven “Pablo García Baena”; La Bella Varsovia, 2011), Night club para alumnas aplicadas (VII Premio Nacional de Poesía “Ciega de Manzanares”; Vitruvio, 2009) y Manojo de abominaciones (XVI Premio de Poesía “Ana de Valle”; Ayuntamiento de Avilés, 2008).

www.bertagarciafaet.com

Aforismos de líneas de flotación

Aforismos de líneas de flotación

Todo está en los libros… menos tú.

Mi vida es como la del Pac-Man: siempre buscando destellos de luz en un laberinto atestado de fantasmas.

Siempre somos nosotros mismos, incluso (y sobre todo) cuando nos traicionamos.

Mi plan B consiste en carecer de plan A.

También se asfixia uno por exceso de aire.

El amor es un rescate mutuo.

La esperanza de vida tiene poco que ver con la longevidad.

Quien calla, descansa.

FÉLIX TRULL. Los aforismos escogidos pertenecen al libro “Líneas de flotación”, Libros Al Albur (2018)

https://airenuestro.com/

Extracciones: Después [Nurit Kasztelan]

Extracciones: Después [Nurit Kasztelan]
COMENTARIO Y SELECCIÓN DE ANA CLAUDIA DÍAZ

“No cierres las historias/ los amores van y vienen/ no trates de buscarle una explicación a todo/ entregate al devenir de las cosas/ a desandar el camino de tu cabeza/ sé lenta para desaprender./ Y ahí donde no hay, corré.” Así: entre el desamor y el amor; entre los recuerdos y la sabiduría, se balancea la autora en Después. Como quien va siguiendo las migas de Hansel y Gretel hasta llegar al presente, pero por un camino no convencional, poblado de recovecos y texturas.

En Después, Kasztelan ingresa a zonas oscuras de la memoria “Los ojos abiertos/ no le tenían miedo a la oscuridad/ sino a algo más negro” y arrastra eso hasta un “ahora” más amable pero no menos áspero; algo que se vuelve más flexible, más suave, con el paso del tiempo pero que no por eso deja de doler cuando la vista mira en retrospectiva. “después, el anecdotario de vivencias,/ después, los abrazos torpes, después/ los días por venir,/ después, el dolor también,/ después.”

Un poemario lleno de fe, espontaneidad y frescura envuelto en la palabra añeja que hace costra en el interior del “yo poético” y necesita ser dicha. Textos en pleno movimiento. La luz asomando en el devenir, la certeza de saberla cerca en imágenes como fotos de palabras: cálidas, poblando los textos y el “después” de aquello.

43591404_1856141387832712_1526576942029996032_n

DESPUÉS (CALETA OLIVIA, 2018)

El alhajero

Cuando ella gritaba de ese modo
yo cerraba los ojos
ponía la radio a todo volumen
y le hubiera cosido los labios
para que se callara.
A veces me aferraba a su vestido
hasta que como ventosa
me convertía en ese juguete que se pega
resbala por los vidrios
y termina en el piso.
A veces fingía que dormía y por las noches
la espiaba en puntas de pie.
Los ojos abiertos
no le tenían miedo a la oscuridad
sino a algo más negro.

Ojalá estos recuerdos se reduzcan
a la filigrana de un camafeo
tan pequeño que apenas
entre en una caja.


Intento inútilmente congelar recuerdos

Como quien mira por la ventanilla un paisaje
cuyo desvío es tan lento
que pareciera que no sucede,
así pasan mis días.
Cambiaría tanto
por tan poco:
unas horas más de sueño
que se arregle el calefón
seguir el orden natural de las cosas
congelar los recuerdos.
Descalza en una alfombra vieja
miro con insistencia el reloj de a cocina.
El esmalte de uñas ya está seco.
Pleno verano y yo
con medias de nylon color verde.
¿Existe humillación más plástica?
Sí, la que pasé la noche que tuvimos
una discusión teórica.
Él me enseñó
que la palabra pezón, en alemán
es una mala palabra.
Hoy la mañana se estanca en el pudor
de un camisón demasiado escotado.
Y lo que tengo para decir
pareciera escribirse en un lenguaje en desuso.


A mitad de camino

El olor ácido de las minas de azufre,
un lago a cuatro mil metros de altura,
cien vacas pastando
al costado de la ruta.
Todavía admiro
cómo sucede una formación de lava,
me dan miedo las despedidas
y me parecen ásperas las sábanas
en los cuartos de los hostales.
Espero grandes acontecimientos


Salimos del amor

Las langostas son pequeñas
pero de repente
por algo que no se explica
crecen tanto
que tienen que cambiar
el caparazón que las cubre.
Entonces se esconden unos días
debajo de una roca
hasta que su cuerpo
produce un caparazón nuevo
para poder volver a la arena
con otro envoltorio.
Y eso que les ocurre es tan natural
que lo realizan varias veces en su vida.
Así está mi corazón hoy
ensanchándose
debajo de la roca.


Algo

Dejá algo a qué aferrarte
una creencia, tal vez
la cola de un gato
la toalla que un ex amor dejó en tu casa
dejá siempre en la heladera un frasco casi vacío
ese que otra persona ya hubiera tirado
no des vuelta la página
tan rápido de los libros
leé dos veces el mismo párrafo
no des vuelta tan rápido las historias
diversificá tus pasiones
recordá que mucha agua en las plantas
no sirve de nada
las vas a terminar ahogando
es más útil que las pongas
en un espacio intermedio entre el sol
y la sombra
es más útil que las podes de los yuyos
desmalezá también las cosas de tu casa
tirá ropa, objetos viejos
pero igual, dejá siempre algo a qué aferrarte
una remera aunque solo sea de recuerdo
esa que no vas a usar pero está ahí
mostrando la que fuiste
esa que aunque quieras ocultar
con capas de otras cosas
sigue ahí, dentro tuyo
esperando que cualquier señal
la haga asomarse de vuelta.
No cierres las historias
los amores van y vienen
no trates de buscarle una explicación a todo
entregate al devenir de las cosas
a desandar el camino de tu cabeza
sé lenta para desaprender.
Y ahí donde no hay, corré.


Nurit Kasztelan

NURIT KASZTELAN (Buenos Aires, 1982). Publicó Movimientos Incorpóreos (Huesos de Jibia, Buenos Aires, 2007), Teoremas (La Propia Cartonera, Montevideo, 2010), Lógica de los accidentes (Vox, Bahía Blanca, 2013; Liliputienses, Cáceres, 2014,2015) y O amor era um jogo instável (Nosotros, San Pablo, 2018). Formó parte de la antología de dramaturgia Perfecta Anarquía, compilada por Andrea Garrote (Jacotot, Buenos Aires, 2011). Coordinó el ciclo de lecturas La manzana en el gusano y fue coeditora de la revista No-retornable. Codirige la editorial Excursiones y gestiona la librería atípica Mi Casa. En 2016 obtuvo la beca Formación del Fondo Nacional de las Artes para la realización de este libro.

https://jampster.cl