Nuestras balsas descansarán en números abstractos

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Un riachuelo es un cordón
Es el inicio de donde se recorren distancias
rasga el desierto en planicies
                                    en pájaros
Ahí los caballos son salvajes        galopan
Es el estado líquido que se agita 
Con las olas se forma una curvatura en las raíces 
Nacen túneles que cortan las historias en partes iguales
donde los cuerpos se suspenden                  un punto exacto
donde los cuerpos se solicitan
nos engendramos
en una gota 
                        nacerá el universo

 
La espera es un gato de ojos afilados
que se clava en la piel
Esboza un eco sordo como una hoja
La tortura es el recuerdo que fuimos vientre
que alguna vez habitamos espacios interiores
Las liebres se alimentan del otoño
en la madriguera los niños se refugian duermen los inviernos
Los pechos de las madres florecen
la leche es clara y eterna
Sobrevivir es respetar el orden de los elementos
con la primavera vendrá la promesa habitual
en una hora 
                       nacerá el universo


El abismo es un espejo que se posa en el camino
Con él se pierde el aliento 
Con él se pierde la guía
Somos náufragos hambrientos y sedientos olvidados
se recupera el rumbo al disminuir la fuerza
Se fija la mira en el cardumen                     nos movemos en fracciones
La muerte nos abandona en la última vuelta
De la misma forma en que abandonamos el mar en búsqueda de tierra firme
las misiones se establecen en territorios desolados 
                                                en infiernos
Sin futuro nos entregamos a la estepa 
conservamos la calma
Esperamos ser llamados 
nuestras balsas descansarán en números abstractos
en este quebranto 
                          nacerá el universo

 

                                                                                                                                                —Fabiola Del Castillo  


 

Fabiola del Castillo es bifocal, bilingüe, bilateral, binacional, bicolor, bípeda, biógrafa, catlady y feminista irremediable. Escribe por necesidad, florista de oficio. Parte de su tiempo lo dedica a domar estudiantes, no usa filtros en Instagram y se le conoce en twitter por #pequeñosmachismos.

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POE+ de ALEJANDRO VON-DÜBEN

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(Una habitación oscura)

Morirás, dijo ella, en una habitación oscura

de un departamento en renta, solo, triste

como perro apaleado, rabiosamente solo,

con el cuerpo torturado por el frío y la rutina,

con las manos llenas de cenizas de cigarro

y de dolor por caricias nunca concedidas,

tras muchos años de haber estado viviendo

como un moribundo o acaso muriendo

como si la vida, después de todo,

nunca se te hubiese dado.

*

(Una cama destendida)

En el principio era la carne / y la carne era un cuerpo de mujer

encarnado a mi cuerpo / sobre una cama gradualmente destendida

sobre sábanas moviéndose arriba y abajo / como un Sísifo de las olas

mientras nos arrastrábamos a marea alta

y nos hundíamos hasta hacernos uno

mar derramado en la nada / ausencia que duraba un suspiro

porque llegaba una muerte pequeña / partiendo nuestro cuerpo en dos

carne desencarnada y al olvido / olor a carne quemada

y momento de prender la luz y el cigarro

y llenarse de aire soledad vacío

y entonces lo siento cariño

lo nuestro ha terminado

en el principio sólo era la carne / la edad la primavera que arde

el sexo opuesto el sexo inhiesto / el sexo sex geschlecht

en muchas lenguas ocasiones posiciones /con distintos cuerpos nombres

Lulú Ana Liliana / mujeres de agua salada de dulce remanso de curvas de río

con peces en las bocas en las entrañas / con la piel líquida

Beatriz Penélope Helena Serena / húmedas como el verano

anunciándose como lluvia / deslizándose hondamente

en la cama destendida los cuerpos tendidos las piernas abiertas

consumándonos como ángeles tentados por el infierno / detrás de cualquier caricia

consumiéndonos el fuego azotándose / contra la piel la cara la mirada caliente

implacables ojos de sol quemándome / quemándome

hasta los huesos la ceniza y el olvido

en el principio era la carne / y en la carne estaba la muerte

y la muerte era cada mujer fulminándome

hasta la llegada de Marcela / el recuerdo de la vida que me dio Marcela

en la habitación en la cama en silencio / mujer que era una y muchas

carne hecha verbo y costilla de nadie / mujer llena de gracia

cuando me tocaba con las manos tibias como declaraciones de amor

cuando me besaba con su boca evocando besos / que caían a bocajarro

en cada uno de mis poros respirándola / como respira la lluvia la vida vegetal

hasta dejar mi cuerpo húmedo en su cuerpo

hasta dejar la cama la habitación el día en vilo de la eternidad

hasta dejarme entre el alma y la sangre

hasta dejarme

ahora es la noche tendida en la cama destendida y sola

donde mi cuerpo como una sombra de carne y hueso

se hunde en ella como lo haría en boca o en sexo femenino

se hunde en ella como lo haría en cualquier 

                                                                          abismo.

*

(Una lámpara apagada)

el único retrato tuyo que tengo ahora es esta oscuridad

José Carlos Becerra

Mamá era un conjunto de cuatro letras, una palabra como amor

esbozándose cada que nos miraba con sus ojitos de luciérnaga

abriendo de tajo la luz, abrazándonos contra la noche,

abrasándonos contra el frío con su mirada de donde brotaban

mundos de ternura, sueños frágiles como mariposas

que pronto caían y eran aplastadas por nuestros pasos mal encaminados.

Hijos, no tenemos mucho pero nos tenemos,

nos decía después de un divorcio, arrancándose el grito con la sonrisa,

queriendo calmar la furia de los días que la arrastraban sola

porque nosotros no conocíamos la soledad,

no sabíamos en qué consistía esto de ir muriendo,

porque nosotros únicamente le jalábamos las barbas al tiempo

y nuestro oficio era la infancia, mientras mamá sentía la pobreza como el infierno

donde metía las manos para calentarnos con la más pura de las llamas

hasta que una esperanza apareciera con forma de hombre y padre,

hasta sentirse desgastada por tanto aire que corría sin sentido

cada mañana con sus noches encima, cada noche con sus niños encima

pidiéndonos que dulcemente la besáramos

para saber si así se podía endulzar un poco su tanta angustia.

Hoy sé que de algún modo mamá deseaba que el tiempo

como un río de pájaros nos llevara al fondo del cielo

porque no soportaba la gravedad de tenernos en tierra,

porque sentía por el destino el mismo odio de una mujer mal amada,

pero su dolor siempre lo escondió bajo la carne

y mucho fue lo que cavó en su piel

que toda soledad llenó su cuerpo de vacío

hasta que por ese abismo abierto se le fue tanto la luz como la vida.

Hoy mamá no es más que una lámpara apagada

en un rincón cercano a la noche.

*

(Un cenicero de hueso)

Si de ausencias hay que hablar

la de papá tendría menor peso y mayor edad que cualquiera

podría decir que desde niña se hacía sombra en el niño que fui alguna vez

que desde mi pecho crecía como crece un árbol desenraizándose

hasta quedar sujeta a nada

porque nada era lo que podía esperar de esa ausencia sin imagen

rostro de papá sin rostro se me hizo en la cara de hijo

dicen tan idéntico a él que no he sabido quién soy desde entonces

que no lo he querido saber desangrándome de su sangre

con shots de aguardiente quemándome la voz que habla desde él

arrancándome cada día la viva carne suya

para quedarme con no más que un cenicero de hueso

único recuerdo que de él puedo conservar

y del cual hablar no vale la pena

porque sería como buscar un héroe

en el lugar donde sólo quedan cenizas.

*

(Un ovillo rojo)

Fue en una noche muy diferente a ésta

cuando Marcela en broma lo puso entre mis manos y me dijo

te entrego mi corazón

es un ovillo rojo como el hilo que nos une

el hilito de sangre que un día hicimos brotar de nuestros dedos

después de haber jugado contra la muerte

de haber jurado una vida juntos tomándonos del meñique ensangrentado

creyendo que la felicidad existía en un solo cuerpo que fue el nuestro

en un tiempo donde en las calles escuchábamos de fondo y a cada paso

música de Django igual que en las películas de Allen

o donde cuando no caminábamos

volábamos como personajes de cuadros de Chagall o de versos de Girondo

algo que en realidad no sucedía así porque no éramos arte ni poesía

aunque ahora así lo parezca porque Marcela se hizo ausencia en lugar de cuerpo

alma desnuda que se encarnaba en mí en la cama en la carne

deshaciéndonos de amor haciéndonos

cuando se avivaba en la fiebre enamorada cada grado de nuestra piel cada llama

con las manos quemándonos en caricias

besándonos hasta sentir gotitas de fuego en las lenguas que ardían

con palabras consumidas

consumándose el silencio de quienes se aman en el acto

sin hablarlo sin pensarlo siquiera sin razonar lo que podría suceder

porque entre Marcela y el adiós había un dios de rodillas

hilos invisibles se hilaban de nuestros meñiques 

y no había distancia entre los ovillos anudados en nuestro pecho

parecía que un destino causalmente nos unía

sin saber que en realidad formábamos parte de un juego de azar

que tarde o temprano terminaría como cualquier triste poema escrito al viento

con el aliento disperso en las estaciones gastadas cada día cada vida

con dos corazones deshilachados porque uno se fue sin decir que se iba

y el otro se arrancó de raíz enraizándose en la hora de la herida que se hila ahora

 cuando de tanto extrañar sus besos tengo los labios partidos de frío

y la noche se abre entre los muslos de Marcela como una guerra sin tregua

y la luz es la oscuridad de sus ojos cerrados soñando con qué

un largo hilo de sangre derramada es al final este ovillo

después de que Marcela me regalara una muerte

que aún me permite respirar coger reír como cualquier ser vivo

pero con los pies hundidos en la tierra. 

Alejandro von-Düben nació en Guadalajara, creció en Chapala y actualmente radica en Ciudad Guzmán. Es estudiante de la carrera en Letras Hispánicas del Centro Universitario del Sur. Ha asistido a talleres de escritura creativa impartidos por escritores como Hugo Gutiérrez Vega, Juan Gelman y Guillermo Samperio. Textos suyos han sido publicados a nivel estatal y nacional en La Gaceta de la U. de G., el suplemento de cultura de La Jornada, en las revistas Papalotzi, MeretricesMonolito, entre otras. Ha conseguido diversas menciones honoríficas a nivel estatal tanto en cuento como en poesía. Fue ganador de los juegos florales de Zapotlán El Grande en el 2014, los juegos florales nacionales de Lagos de Moreno en el 2015 y del concurso de cuento “Alfredo Velasco Cisneros” también en el año 2015.

 

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POE+ de ANAITÉ ANCIRA

POE+ de ANAITÉ ANCIRA

jet-lag

sobre ti sobre mí no tampoco sobre los perros de la calle ni sobre el cumpleaños de bob dylan sobre el calor tampoco prefiero escribir o no escribir de nada de la ventana no se ve nada y debajo de la cama no hay nada escondido afuera está la ropa hay que colgar descolgar las camas hay que tender destender el camino a la escuela pequeños rituales matutinos afuera están los juguetes en la sala hay que guardar la mochila en  la puerta cerrar las llaves pagar unos recibos comprar el melate no pasar debajo de ninguna escalera camino al súper no olvidar comprar brócoli afuera está todo esto lo demás el resto los días como tal embotellados por día acomodados por mes y digeridos por recibos acumulados de cablevisión están allá fuera de mi cuarto donde está todo el resto de mi casa que se ha ido construyendo sola mientras yo todavía no llego

Alka-Seltzer

1

Estaba el sobre de Alka-Seltzer en la mesa

desde ese día

que llegaste a las dos de la mañana,

pareciendo una cuba.

Yo pensaba si pedirte que te quedaras,

tú 

ya te habías quitado los pantalones. 

Justo antes de decirte que podías usar mi cepillo

ya te estabas lavando los dientes, 

“sí te quiero, yo también la he pasado terrible”

  balbuceabas.

Me levanté por un vaso de agua

(y el último alka-seltzer),

los puse en la mesa junto a la cama.

Me jalaste del brazo,

me quitaste la ropa,

todo estaba manchado,

tú,

yo,

la sábana,

las almohadas.

decías: voltéate

y yo con ganas de verte la cara.

En la mañana

tu ataque de asma

no nos dejo ni despedirnos,

alcanzaste a decir un

“te llamo al rato”

y saliste corriendo a tu casa.  

2

Todo seguía ahí,

el buró,

el vaso,

el sobre.

Hasta ayer

que sentí algo parecido

a lo que debe ser

el amor a primera vista

cuando al llegar a mi cama

a las seis de la mañana,

pareciendo una cuba,

como tú ese día,

lo primero que vi

fue el sobre  de Alka–Seltzer.

brrm brrm

cuando me den ganas de decir tu nombre

voy a decir                    puerta.

como ahora

que digo              puerta

y no pasa de ahí.

cuando me den ganas de decir te extraño

voy a decir          ábrete sésamo

y tal vez algo pase,

un avión

con su ruido

cuando me encuentre frente a una puerta

voy a decir tu nombre,

como ahora,

digo                     tu nombre

y no pasa nada,

no se abre sésamo,

es sólo un avión

con su ruido

El puerperio es el poema

Esos días en que los cachorros dicen palabras nuevas

de repente las sueltan y abren grandes sus ojos,

se sorprenden a ellos mismos y se ríen.

Esos días en que ves por la ventana como va amaneciendo

y tú sigues acostada de lado

con la teta de fuera y el niño mamando.

Puérpera sin esquinas

a ratos radiante

a ratos gris

a ratos azul claro,

mitad río 

mitad laberinto.

Esos días en los que recoges juguetes,

miedos o pedazos de tu infancia

y haces las mismas cosas de siempre

pero en realidad estas siendo gata, leona, cangura, loba

con la oxitocina desparejada

y la sonrisa boca ojera

curas, lames, apapachas,

no te bañas y apenas comes.

Días de ruidos, balbuceos, babas,

pies

monosílabos

días fantasma,

días silencio.

Así estos últimos 2 de mis 36

años leche

años elefante.

El puerperio es el poema, es el útero,

la oscuridad luminosa.

es el  tiempo fuera del tiempo,

estar contigo y el otro que es tu espejo, tu espejito.

Hablar con los ojos, con las manos

los codos, la nariz,

hablar con todo menos con la boca.

Ser cuerpo permanentemente disponible.

Aprender a cargarse a una misma a través del otrito,

por eso hay tanto silencio al principio y a la mitad,

y cuando se acaba es como regresar de un viaje en ácido

y encontrarte cantando canciones de mecano otra vez.

Dos años dura el poema

años leche

años elefante,

dos años de ceder el cuerpo a otras fuerzas

a otro ombligo,

dos años de ser vía láctea.

Aunque treinta y cinco años guarda información el útero de sus hijos,

y dos años dura el puerperio,

la maternidad

es un barril sin fondo

Antes de los ojos

Hace unos días tuve muchos antojos,

deseos impulsivos, vehementes y arbitrarios de una sopa de tortilla,

salsa verde hecha por mí, lentejas, tortillas,

también comí mucho aguacate

hace unos días.

No sé en qué parte del cuerpo se sienten

ni de dónde o

cómo nacen,

tampoco si se sienten o se piensan

los antojos:

del latín “ante oculum”, antes de los ojos.

Sé que se sienten como si fueran personitas con gustos muy particulares.

Hace unos días estaba embarazada

y

asustada

con un hijo en cada mano

pensando si podría tener más hijos que manos

y que a veces tomar decisiones

es lo mismo que hacer malabares.

Cuando quise ser mamá

no sabía que no quería tener miedo.

Ahora sé que la belleza y el terror 

suceden casi siempre al mismo tiempo.

Hace unos días decidí no estar embarazada

lo decidí como el mar decide hacer una ola.

Y ahora sangro

cómo puede un embrioncito de 4 semanas generar tanta sangre tantos días,

si eso no es vida, no sé qué es,

cómo puede una mujer sangrar tanto y andar en dos piernas,

si eso no es magia, no sé qué es.

Hace unos días estaba en el consultorio de mi ginecóloga

dejando de estar embarazada,

de la mano de mi sol,

pensando en la risa de mis hijos

mientras me aspiraban una futura placenta y lo que adentro crecía.

Y el mar seguía haciendo olas en algún lado.

Hoy sangro

también lloro por los ojos,

mi cuerpo se va desocupando

igual que las hormonas

que se transforman porque nada se destruye,

se arremolinan en temporal,

se activan/ desactivan.

El útero en duelo,

la casa vacía.

Mi hijo viene a decirme que ya no hay cereal,

los días son iguales pero nunca los mismos,

y el mar sigue haciendo olas en algún lado.

Cenizas y condones

 (Hoy) 

me dijeron que voy a perder la cuenta

de cuantas veces me voy a querer morir.

Mientras cenábamos

Josué me dijo que él había perdido la cuenta

y supe  que yo también la perdería

como ayer

y antier

    y el día de antes

y el de antes

y el de…

ya perdí la cuenta.

También

(hoy)

me dijeron

que (según el horóscopo)

este año Saturno

haría la vida de los Libras imposible. 

Me lo dijo Mora mientras preparaba el ceviche de la cena

 “te voy a pasar las copias, yo también soy libra”.

Y  aunque no necesito que un horóscopo me diga

que otra vez no me voy a ganar la lotería

porque Marte y el Sol no están alineados

y que de febrero a junio

será una racha de “ intensos encuentros inesperados”

le dije que sí.

(Hoy)

me volví

avestruz

higo

hierba

hiedra

cualquier palabra con  H

o animal que esconda la cabeza

(Hoy)

llegué tarde a trabajar,

desayuné un taco de maciza

que no me supo a nada,

me tomé dos cafés,

y me quedé hasta tarde,

lavé los baños,

el piso,

las mesas,

saqué la basura.

Había

(silencios)

los restos de encuentros

inútiles

que suceden cuando la gente busca lugares

concurridos

sólo para concurrirse

solos.

(Hoy)

me preguntaron sobre la ética,

la que su definición

no está en ningún diccionario,

la que parece que se va midiendo todos los días

pero  en realidad

tiene una sola medida,

la de cada quien.

Y se vuelve avestruz

higo

hierba

hiedra

no se escribe con H al principio,

pero tiene algo de muda donde empieza,

también donde termina.

(Hoy)

me preguntaron sobre ella,

y no supe qué contestar

(Hoy)

llegué a mi casa

con el rabo que no tengo

entre las patas

como ayer

y antier

Y así como el día de antes y

el de antes,

(hoy)

                   no pasó a mayores.

  

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Anaité Ancira ( 1980, México, DF.)  Directora de arte retirada, poeta según los ciclos de la luna, fotógrafa por accidente, editora de video por gusto, melómana por herencia, taróloga por vocación y mamá de dos niños.

Publicaciones:

“Dos veces dije Roma”, “Chicles”. Revista err-magazine. México 2010

“Iguanas mascando”. Revista Consideraciones.  México 2011

“El ruido de un avión”. Revista Punto en línea num 35. México 2011

“Gato por liebre”, “ la maldad no está en la cebolla”. Revista Consideraciones num  México 2012.

“Fragmentitos de un discursito amorocito” Colaboración de varios poemas en la revista errr-magazine. México 2014-2015

“Tres poemas” colaboración con la revista Registro MX. México 2015

“chinga a tu madre reebook”. Errr-magazine. México 2016

“Club sandwich”. Errr-magazine. México 2017

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La soledad del penal

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Pase en profundidad

Los jugadores que entran a la cancha,

tocan el ardiente grass y se persignan

¿esperan el favor de Dios en el partido?

Rinden su paso al azar pero compiten

por un orden mayor que los elija.

Esa idea del orden presupone la mirada

del Dios creador del hombre y del fútbol,

en cuyos planes fallamos el penal.

Salvo que Dios no sude la camiseta

y ruede sin control del área chica

ante una imposible bola dividida.

¿O habrá preferido, oh Inconstante,

jugar la final y decidir el score?

Estaría el pobre jugador a punto

de ser expulsado por un árbitro

argentino. Y pregunto yo, ¿no está

todo futbolista librado al fútbol?

Te repite el juego, pero el match es tuyo.

El dueño de la pelota

Fui el dueño de la pelota.Los muchachos del barrio me toleraban en el equipo, aunque fuese de volante retrasado. 

Esa tarde, me llegó una pelota rebotada y sin mirar al arco enemigo lancé un centro bombeado que se elevó con gracia; hizo una curva profunda, y descendió limpiamente en medio de la incredulidad de los jugadores, que habían quedado inmóviles siguiendo la parábola de esa bola cierta. 

El hirsuto defensa central del equipo rival, que reunía a los hijos de los pescadores, con quienes habíamos jugado a guerras de trinchera y ahora nos disputábamos la playa, rechazó con toda su fuerza, y el juego se reanudó contra su madre.  

Animado por mi hazaña, corrí reclamando en voz alta la bola. Hasta que Perico, nuestro capitán, se detuvo al centro, y me la pasó con una advertencia:

          – Ahora es tuya.

Arranqué a correr por el flanco derecho, como si estuviera solo. Un rival me alcanzó pronto y estuvo a punto de sacarme la bola entre codazos, pero con la cabeza gacha enfilé hacia el arco. Trababa de frenar para asegurar el centro pero la misma velocidad del impulso me lo impedía. Tenía que patear, lo sabía, pero cuando por fin logré hacerlo, perdí pie, pifié la bola,  rodé. Me levanté, solitario; el partido seguía sin mi. 

Perico con uno de los rivales se excusó:

            -Es el dueño de la pelota.

Pero más difícil era terminar el partido. Yo aguardaba a que se encendiesen las luces de la tarde en torno a ese terreno baldío y dominguero. Gritaría que ya era hora, que mejor acabamos, sabiendo que ambos equipos cargarían contra mí.

El partido empezaba a las tres de la tarde y con algunas pausas terminaba después de las seis. Unos jugadores se marchaban, otros ingresaban a su antojo, y un juego que arrancaba con seis o siete por equipo crecía y decrecía sin número fijo.

Yo empezaba a anunciar el final poco antes de las seis. Pero justo entonces el fervor de ganar enfervecía a los rivales. Me hubiera contentado con un agonizante empate peruano,  pero Perico se enardecía y casi siempre decidía el score en el último cuarto de hora, rodeado de una nube de polvo épico.

Por fin,  yo recogía la pelota, en medio de la rechifla de los vencidos. Y me la llevaba bajo el brazo, roja y ardiente, a cargo de un mundo redondo y ajeno.

 Gabo y su película sobre el futbol

Volví a Austin para visitar a Gabo en su archivo. La primera impresión es abrumadora: cuánto ha corregido, mucho más de lo que ha escrito. Y qué trama de orígenes discursivos tienen sus obras mayores: miles de notas en torno a una nota. Está por estudiarse ese origen de García Márquez, más intrigante que su nacimiento colombiano. Construyó  un archivo para cada obra, que proviene de las versiones y disputas de las sagas orales que son actas del origen. 

De esa papelería fantástica, viene a cuento ahora una brevísima nota, que no llegué a copiar (el protocolo es laborioso, como debe ser) pero que recuerdo o creo recordar. Se trata de una nota de cinco líneas, que es el esbozo para un película dedicada al partido de fútbol más perfecto. Esta idea para un film sobre un partido de fútbol aun por jugarse, sigue, como es claro, la fe en la epifanía o instante de tiempo que cuaja en su exaltación. Desde “El ahogado más hermoso del mundo,” hasta Remedios, la bella, estas figuras de tiempo cristalizado como único y feraz, son emblemas vivos de la épica popular de García Márquez.

Su idea es filmar un partido de fútbol de ficción, pero en su tiempo real de 90 minutos, entre dos equipos formados por los veintidos jugadores mejores del mundo. También los árbitros lo serían, así como el estadio de grass celeste y verde. Y en la plácida tarde la luz bañaría a todos los actores en el espectáculo más celebrado ese domingo universal. 

La selección del equipo latinoamericano, capaz de enfrentarse a las selecciones de Europa, Africa, Asia y Resto del Mundo (creo leer en mi letra apremiada) sería hecha por la ONG  del fútbol y el cine. 

Este sería, en verdad, el partido de fútbol más hermoso del mundo.

 BLOG DE JULIO ORTEGA

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POE+ de ELLEN MARÍA MARTINS VASCONELLOS

POE+ de ELLEN MARÍA MARTINS VASCONELLOS

Escuchen la brasilera

Yo soy una chica rutera
me gustan las gasolineras
los baños de restaurantes
las ruedas llenas de grasa

los oídos llenos de cera
las rutas llenas de ratas
las heces llenas de tierra
las miradas llenas de sierras
de playas de playeras
de frentes de fronteras
y que no me siga nadie
por la calle o carretera
llevo balas en los ovarios
mi soledad es mi bandera
y en el día en que me muera
no busquen mi paradero
que derrita mis cenizas
un volcano en la cordillera.

***

No existe amor en São Paulo

Lamí tus dedos

como paleta mexicana

en la calle Augusta a las dos

de la tarde.
Devoré tus besos
entre el mar de gente

sedienta

en la Plaza de la República.

Mordí tus espaldas

mientras cantábamos

al son independiente

en un centro cultural.

Tragué tu hálito

como un sandwich de pierna
en la final de un partido

en la cancha de Pacaembu.
Bebí tu sudor

en el medio de un paseo ciclista

en una mañana de sábado
en el Parque Ibirapuera.
Mastiqué tus ojos

mientras esperábamos en la fila

del teatro

en la Casa Pompeya.

Comí tus piernas

con palomitas

viendo una película vieja

en la Muestra Internacional de Cine.

Engullí tu leche

mientras ardía

humo verde

en la Plaza Por-do-Sol.

Probé tu vientre

cuando el tren partía

en la Estación de la Luz.
Guardé tus restos

en un tupperware azul

en el fondo de mi

freezer.

Doné el refri

con todo dentro

por el facebook.

***

El efímero

En la sala de espera

del dentista

espera un señor

con un saco de sastrería

ser atendido

las revistas Caras en la mesa del centro

exhiben dientes blancos

y perfectamente en línea

en la silla izquierda

no hay nada

en la silla derecha

una adolescente toca el cielo de la boca con la lengua

mientras dice al padre

por un mensaje de texto

que será la próxima

del otro lado de la sala

la recepcionista bilingüe

come la uña

y busca promociones de pasajes aereos

a Cancún

en el baño

una mujer embarazada cepilla los dientes

con el dedo medio

en la puerta al lado

el dentista se prepara

alcohol gel, lienzo húmedo

pinzas esteriles

lava las manos con desinfectante

piensa en el culo de su mujer.

En diez segundos será otra cosa.

***

Mi despegue, tu aterrizaje

“Volver, vuelvo todos los años, pero no para quedarme. 

La pregunta para mí no es por qué no vivo en la Argentina

 sino por qué vivo en México. 

Y la respuesta es muy simple: 

Porque estoy enamorado de mi mujer, 

eso es todo”. (Juan Gelman)

siete mil cuatrocientos cuarenta km
entre la lluvia ácida de la Ciudad de México

y la tierra seca de São Paulo

que se caiga el avión en la tormenta
así volamos sin paracaidas
y de ojos abiertos

que el destino de nuestro viaje ciego
sea las manos dadas
entre dos astronautas jugando rayuela.

***

Patria word reference

Yo fui a vivir en otro lado
y acá si me preguntan qué hago aquí solo digo vine
si allá me preguntan a qué fui no digo nada
hago el amor veinticuatro horas por día
siete días de la semana
y nadie más que tú tiene nada que ver con eso
pero quién querrá vivir del otro lado cuando hay tanta vida de éste
y si me preguntan si quiero irme de aquí digo nunca sola
solo vuelvo allá si voy contigo, solo vuelvo si allá
viviré tanto y tan bien como aquí
Soy extranjera en mi propio país.

 

Ellen Maria Martins Vasconcellos es brasileña y tiene veintiocho años. Graduada en Letras en la Universidad de São Paulo. Estudia la maestría en literatura latinoamericana contemporánea y su diálogo con la televisión y el cine. Trabaja como revisora y tradutora de textos. Profesora de portugués y español. Sus poemas fueron publicados en diversas revistas y antologías, incluyendo Anamorfoses (2014, editora Annablume – Brasil), y Frontera (2015, Lagrullita Cartonera – Chile). A finales del año sale su poemario bilingüe Chacharitas. Mientras tanto escribe en su blog: http://ritepramim.blogspot.com. Cree en los fantasmas y desconfía de los vivos. Toma Fanta Uva y café sin azúcar. Ve muy bien, pero a veces cierra los ojos. No tiene el corazón de piedra.

Colaboración: Jesús García Mora

 

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POE+ de KAREN LIMA

POE+ de KAREN LIMA

GENTE EBRIA LEYENDO TU POESÍA

Gente ebria escuchando tu poesía,
Gente que se dice artista
Artista que se dice gente
Gente que dice tener mirada…

Reminiscencia de un verso casi agotado…
Bullicio de hiel y soledad, que no recordarán.
Varados en la sinergia irresoluta de gozo y fracaso…

Sinceridad eventual que en realidad es engaño
risa aburrida sobre labios que solo gimen

Enterando odio
Apizbando vida
Ecos en medio de poemas que aúllan en silencio …

intoxicados de sedantes
Intoxicados de tibias cucarachas azules neón que reflejan por el umbral…
Intoxicados de dos cuerpos, tal vez diez, entre muertos no distingues, llenos masa acomodada fractalmente en proporciones dando origen a los hermosos cúmulos de mentiras

Observo, observo, viajo
Y también existo
Observo otredad, huelo
Conozco
Tengo sexo
Leo sexo, huelo a sexo
Leo poesía, y narrativa.

Frances, griego, indígenas
No vuelo, pero aterrizó

Corrijo, y corro
Huyo de presión mendiga
Huyo de monotonía
Huyo de ese azulado con un negro tan tenue, imposible al cielo estrellado
Huyo donde la luna órbita tu mente
Huyo de la cuarta dimensión visible llamada tiempo
Huyo de esa densidad infinita cómo si nunca acabáramos de expandirnos

Dios.
Por qué carajo No nací sumisa?
¿Y tú en tu infinita soledad escribes o lees poesía?
Dios contesta que hoy me sabes a lejanía sonora

¿Poeta abnegada? No lo creo.

Tener
Azoto infidelidad
No soy leal

por el rebujo clandestino de hiel y anhelo
gritaban latidos de amor y gloria

GEMIDOS EMBRAVECIDOS…

Por todo lo vivo entre todo lo muerto
solo soy grito…
eco…
Soy labios que gimen, pero no ríen…

A esa parte de mí tan muerta: no desfallezcas.

AHORA QUE ESTOY MUERTA

La vida es demasiado corta para perder el tiempo con un hombre que no escribe.

Te hacía falta la sagacidad el hombre del Estado a lo Maquiavelo.
el amor a la excesiva franqueza para el estudio y narración de los hechos.

Que Asombrarás aunque es una vez a los críticos modernos. Pero me hablabas de la serie de moda en Netflix.
No escuché una orquesta cuando me besabas, ni siquiera aprendiste a besar conmigo en lengua gótica, preferiste mandar Emojis y un gif.

Huiste de mi esplendor y mi decadencia.

No quisiste leer aquella noche inmortal insomnio azotados en re menor de sodomía,
Junto aquella luz tan tenue…
Tan suave…
A los poetas profanos de aquel siglo.

Te hizo falta que fueras el modelo de los que quisieron escribir crónicas.
No tuviste la suficiente fuerza de rebelión para salvar el crimen que nunca pudo ser resuelto. El crimen de leerte mi poesía mientras tu jugabas halo.
El crimen de no erizar fibras de un cuerpo tan simple , ni con poesía del más humilde peón y discípulo de las letras.
El crimen de aventarte al martirio de la religión y no al martirio de la carne
Te sometiste a todo como una ortodoxia, que tristeza.

Te falto que debatieras, me gritaras, pelearas, defendieras tu argumento hasta un grado de locura y excitación profana.
Aprisionado entra el mal humano y el destino
Entre el terror y lo arbitrario…
El esplendor y la decadencia…

¡No fuiste de los que no encuentran descanso ni en Dios ni en la historia… como Yo!
Te falto pasión, locura, muerte, aquella parte artística tan necesaria para crear, pero tú si podías descansar por las noches después de ver tu capítulo de Game of thrones que hasta ahora no sé qué sea esa mieeeerda.

Mientras yo no sabía de dónde venía esa demencia , esa dolencia, que me despertaba en la madrugada, esos toques de rebato, consultando libros, leyendo poesía sonámbula , caminar por toda la casa y subir ese violín infernal, tan mojada en mis manos de artista y sentir un orgasmo que tú no habías provocado

Fuiste de los que se conformaron con el estado, la escuela, las iglesias, las colectividades de todo tipo, los patriotas, los ortodoxos y católicos de todos los campos, sin olvidar los comunistas o fascistas….
Te sometiste a todo como una maldita ortodoxia

Y la vida fue muy corta
Y ahora que estoy muerta que mis ojos pueden ver lo que la tierra había visto ya
perdí mi tiempo con nombre que nunca escribió.
Me di cuenta ahora en el purgatorio que solo escribía en la miseria, ahogada en la mezquindad, en sufrimiento. Mientas estaba en opulencia ni siquiera recordaba que existían las letras

DESPIERTA

Son las 6:57 de la mañana, la vida no es solo dormir
¿Hasta cuando vas a despertar?
La vida se te está yendo, corre, corre tengo prisa.
Báñense, pónganse unos zapatos cómodos, por favor MUNDO esto se está muriendo ente edificios grises de una ciudad más muerta que la ceniza e insensibilidad a la literatura. Renuncio ferozmente a la tranquilidad, vivo laica a la literatura en las atmósferas de su propia trascendencia.
Agarren un termo de café y un refil con agua muy fría, un cuaderno de notas; Hay que redactar, hay que escribir. ¡Qué calor hace tan temprano!
Despierten, corran la vida se acaba…
La biblioteca no tardan en abrirla, hay libros por consultar, hay un concierto de violonchelo en el centro…
Hay que practicar el elegante Alemán…
Hay arte en la ciudad, vivimos a 15 minutos de los museos…
QUÉ JODIDA ESTÁS OTRDAD, DORMIDA, COMO SIEMPRE
JUVENTUD HAY LIBROS Y LENGUAS MUERTAS QUE NOS ESPERAN
¡¡¡¡POR FAVOR DESPIERTA!!!!! Te lo imploro, otredad
Editamos nuestros textos, empezábamos hacer nuestras propias críticas literarias, pero eran nuestras.
Salíamos a dar la noticia, a contar el caso: a solicitar la amistad y el interés por los pueblos, la encomienda de ilustrar y proporcionar resúmenes útiles , confiábamos en la responsabilidad social del escritor en el diálogo democrático del lector, la lealtad a la vocación tan temprana
Daniel qué bueno que estés lejos, la ciudad es pequeña y la élite cultural aún más.
Ya nadie va a seminarios, tú si entendías el amor por los libros …
¡SOY UNA MUJER DE LIBROS, CARAJO MUJER PARA EL ESTUDIO RECOGIDO!Ojalá lo entendieran mis padres, ojalá lo leyeran mis padres.

¡Mal haya el que puede vivir contento cuando sufren los suyos¡
Mi país necesita de todos, hasta el más humilde peón o el más humilde discípulo de las letras…
Por eso siempre te dije que la única cosa que perfecciona a la otredad es la muerte, ojalá les hubiera conocido a todos ya muertos, somos la raza estrangulada por la inteligencia, Daniel qué bueno que no ves esto.
Como diría Castellanos la generación moderna y problemática que toma coca-cola y que habla por teléfono, ya no se escriben poemas en el dorso de un cheque.

POE+ de KAREN LIMA

Karen Lima, poeta. Ha publicado “Literal” bajo la edición de Jocelyn Pantoja.

 

Actualmente se dedica al ‘’Poetry Slam’. Realiza también la gestión de talleres y eventos artísticos con ‘’Talleres Rodantes’’,  una iniciativa cultural con el fin de apoyar a la escena sin fines de lucro. En el proyecto de imparten talleres de lectura, poesía, filosofía, artes visuales, idiomas, etc.

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Poe+ de Cristina Meza

Poe+ de Cristina Meza

PARA NADIE

Yo escribo sobre Nadie

y Nadie escribe sobre mí

a Nadie le lleno los dientes de flores

de besos

de sueños.

En Nadie vivo

en Nadie bebo.

bebo el sudor perfumado de su cuello

la saliva dulce de su lengua.

nadie besa las grietas de mis labios

y reposa sobre mis párpados cansados.

En nadie rio

en Nadie lloro

con Nadie escalo por las sábanas blancas

para elevarnos

pertenecernos al otro

al mundo

o a ninguno.

HAY UN RINCÓN DEL MUNDO QUE NO HA SIDO NOMBRADO

Por los dioses

O los hombres

Donde el crack nace de mi entrepierna

Y del cosmos, mis ojeras.

Tengo laberintos en las manos

Que no matan

Y no dejan.

El ir y venir del mundo no cesa

Se alimenta

De mi carne

Hasta permanecer

–inmóvil–

donde el horizonte no retorna.

Los astros de Neruda ahogan mi lengua

Los astros que tiritan me consumen

Se prolongan

A lo lejos

Nos derrotan.

Los huesos mutilados

Son la nada

Que eclipsa nuestro caos.

La piel me queda grande,

Los sueños cortos.

El mundo se mueve

Pero no mis ojos.

El final está cerca

Sin morfina en las venas.

¡QUE ALGUIEN MÁS ME LEA LA MANO!

Y mienta sobre mi final

que diga que los pájaros son malos

y no mueren por mí.

Que los perros no muerden

que mi pecho no duele.

¡Que alguien más elija mi muerte!

Para bañarnos en sangre

me quite las palabras

y me lleve sobre su espalda.

¡Que alguien más me enamore!

Para beber el fin de semana

conseguir una casa

Pero nunca habitarla.

ODA A LA ANGUSTIA (DE PERDER LA CORDURA

SOBRE SU BOCA)

Hace frio

Y con el viento me desnudo

En tus grietas.

Cuántas noches se acumulan

En mi lengua

Cuando te beso.

Muero

En lo más profundo del abismo

Sobre tu nuca.

En silencio.

No he sido más que el vagabundo

Que ve perder al mundo

Que implora a todo sueño

No ver sufrir tu boca.

He andado por el desierto de tu cuerpo

En busca del oasis

Donde coexisto

Con tu lengua.

Yo que muero

Entre suspiros

Que me resto y multiplico

Que no aguardo, no respiro.

Angustia es

Romperme hasta los huesos

Cuando lames el tiempo.

¿Qué hay más allá que no haya más acá?

¡Cuánta angustia!

¡Cuánto miedo!

¿Dónde está tu dios que no me salva?

¿Dónde estás tú que no me besas?

Tus manos

Tus labios

Los retengo con las piernas

Los alejo de mi amnesia.

Y no sé nada

Y me desvelo

¡No te miento!

No me visto

No me marcho.

Con el cuerpo

Acaricias mis entrañas.

Y me pierdo

En tu punta

Que llena

Mi pasión

 De angustia

Que sufre

            De angustia

Que mata

            De angustia.

No sé si mis ojos se cierran

O me he quedado ciega

Por angustia a perecer

A falta de tu lengua.

¿cómo explico

Que mi llanto

Viene del cataclismo

de tu ombligo?

Soy el eco de tu ausencia

            Y no me sirvo.

Me robaste la voz

Pero no el agobio

Ese me lo guardo

(En el escote)

Olvidé de dónde vengo

No sé ni a dónde voy

Muero

Derramando cada gota

De mi nula cordura.

Angustia es

Perderme entre tu altura

Escribirte versos

Quemarme de tu risa

Beberte con locura.

EL PRONÓSTICO DEL TIEMPO DIJO QUE NO LLOVERÍA

que habría sol

el suficiente para imaginar

Que estás

y me besas.

Hace tanto frio

que no me alcanzan las manos

para calentar mis hombros.

No hago el mínimo intento por buscar

un pañuelo

un refugio.

Allá, donde te encuentras

no llueve

y es porque pienso en ti

en mi sacrificio de jeringas,

vodka y heroína

Dios me abandonó hace ya mucho tiempo

se alejó contigo

dejó la lluvia,

tu bufanda perfumada

los filtros de cigarros con el carmesí de tus besos.

Estás más lejos que el cielo

y la inutilidad de mis piernas me impide alcanzarte

 vivir otro día que no sea domingo

dejar de soñar con el octubre en que te fuiste.

Llueve

Donde no debe

En una ciudad que no es Nueva York

pero promete serlo.

Poe+ de Cristina Meza

Cristina Meza. Guadalajara, Jalisco, 1997. Poeta y artista plástica. Ha participado en exposiciones colectivas como Galería XXVI (2015), Campo de Orquídeas 2da. edición (2016) e Irreconocible (2017), así como en la antología de poesía 10 Balas, por Ediciones El Viaje (2017).

 

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POE+ de SAYAKA OSAKI

POE+ de SAYAKA OSAKI

Masashi Wakui

炊飯器
Suihanki [arrocera eléctrica]
Traducido por Eiko Minami y Ximena Sánchez Echenique

Aunque debo haber tenido mi pintor favorito, se me olvidó
Aunque debo haber tenido mi canción favorita, se me olvidó
Sin poder hacer nada, me puse a cocer el arroz en el Suihanki aunque no me gustan esas malditas Suihankis
Nadie puede saber qué tiempo hacía el día de su nacimiento
Nadie puede hablar con quien murió el día de su nacimiento
Decidí creer en lo que alguien enseñó después
y salí en busca del papel de baño, que se me acabó

Mientras buscaba la manera de resistir, anochecía
Mientras ponía todos mis esfuerzos en sobrevivir, amanecía
Como no podía acordarme de qué iba a decir
tomé tu mano, ya que estabas respirando ante mis ojos
Las palabras que anotas en tu cuaderno de doble página y las del libro que me hizo llorar no son las mismas

Aunque te parezca extraño
me sentí tan feliz por eso que me puse a reír
Acerca del tiempo del día de tu nacimiento lo contaré como me dé la gana
Acerca de la persona que murió el día de tu nacimiento lo contaré con exageraciones y errores
Al principio me creerás enteramente y te sorprenderás y luego te decidirás por no tener buenas creederas
El hecho de que no me creas
me reconforta a mí, quien vive con el Suihanki
No perderé la calma aunque olvide mi cuadro favorito Tendré confianza en mi alma salvaje

Encima de la estera azul ponemos
las bolas de arroz y los productos cotidianos, traídos por cada uno y dices que es como el Hanamí
mientras vives tu vida

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Los que fabrican tinieblas

Traducido por Azusa Tanase y Ernesto Pérez Zúñiga

Esta persona reparaba tinieblas.
Reparar tinieblas es fácil y cualquiera puede hacerlo.
Mucha gente deseaba conseguir trabajo de reparación de tinieblas. Creo que yo también soñaba con conseguirlo.
Después pasó largo, muy largo tiempo.
Esta persona reparaba tinieblas.
Hizo un buen trabajo por aquel entonces
y su nombre se divulgó entre las personas relacionadas con la reparación. A mí también me enseñaron su nombre.
Pensé que quería verle algún día. Quise verle y tocar sus manos.
Conseguí un trabajo relacionado con la reparación. Esta persona reparaba tinieblas.
Las tareas relacionadas con la reparación eran diversas y yo trabajaba y trabajaba, todos los días, todo el día
hasta cansarme tanto que casi no pude levantarme al despertar las mañanas.
Sin embargo continué con mi trabajo relacionado con la reparación esperando tareas relacionadas con la reparación de tinieblas.
Pasaron muchos, muchísimos años.
Un día esta persona fue a morir acurrucadita en su taller de reparación de tinieblas.
Me enteré de eso en mi taller y lloré a gritos sin cesar.
Nunca le había visto.
Nunca le había mandado un email. Nunca me había dedicado a las tinieblas.
Me miraban furtivamente las personas relacionadas con la reparación. Al final, alguien dijo que ya podíamos irnos.
Dejé mi trabajo relacionado con la reparación.
Al día siguiente me llegó una postal que me encargaba
la reparación de una tiniebla.
Desde entonces empecé a reparar tinieblas. Fue un trabajo fácil y además apasionante.
Fue un trabajo que no quisiera enseñar a nadie.
Yo reparaba tinieblas estropeadas que había reparado esta persona. Ya hacía mucho tiempo que murió esta persona.
Un día yo fui a morir alargadita en mi taller de reparación.
Unas personas lloraban a voces para mí pero no oí ninguna de sus voces.
En cambio
al cabo de un rato apareció esta persona.
Me alargó su mano derecha con sonrisa pícara
para darme una herramienta que tenía una forma extraña. Nos estrechamos las manos rápidamente.
Y en seguida
nos fuimos derecho a nuestros respectivos talleres donde se fabricaban las tinieblas.

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Terroristas
Traducido por Eiko Minami y Ximena Sánchez Echenique

Es una habitación tranquila.
No tiene puertas y hay una ventana. Todos entran por ella.
Todos salen por ella. Es una ventana grande.
Es una ventana tranquila.
Afuera, el extenso mar de hierbas.

Al anochecer
se introducen los dos, insomnes, poniendo las manos sobre el alféizar (Los dos están desnuditos) (Bienvenidos los intrusos) (Prohibidos los propietarios)
No son Adán y Eva
Los dos no se bañan muy a menudo y huelen un poco a grasa

quizá no tengan dinero
pero esto no le importa a la habitación (Los intrusos están limpios
pues están desnuditos)
No hay peligro, nada hay en la habitación
Si miran hacia afuera por la ventana por donde han entrado sentirán una excitación limpia

Desde la habitación se ve muy bien a lo lejos, la ciudad nunca vivida
a lo lejos, la muchedumbre de estrellas en el cielo nocturno dos tristes lobos y sus ojos que giran
el extenso mar de hierbas

La habitación sueña con los dos desnuditos
con marcharse a algún lado La habitación se siente
(tiene tres paredes, es demasiado) (tiene una ventana, es muy poco) demasiado protegida
(además, hay puntas clavadas un poco en exceso)
Aquellos dos desnuditos que huelen a sudor se marchan sin ninguna dificultad traspasando el alféizar de una vez lanzándose al viento con tanta soltura
La habitación todavía no está desesperada Un día podrá marcharse
pues tiene una ventana apropiada
Es una ventana grande. Es una ventana tranquila.

次쎅星
El planeta siguiente
Traducido por Eiko Minami y Ximena Sánchez Echenique

Como la Tierra se ha vuelto tan pobre
en la pantalla no pasa nada más que los caminos palidecidos y en las calles no se producen ya ni chispas
todos dicen que van a partir al planeta siguiente donde tal vez se pueda gozar de los olores
del polvo, del humo y del lodo tan añorados y de la savia de los árboles si uno tiene suerte
Al sentimiento con el que uno hace maletas lo llamaban esperanza en otros tiempos
desde que proliferaron solo esperanzas arriesgadas y se provocó una inflación de esperanzas
ya no usamos mucho la palabra
y en cambio todos hablan del planeta siguiente
Aunque todos hablan del planeta siguiente nadie está seguro
si se trata de un único y mismo planeta o si se trata de varios planetas lejanos
A decir verdad esa historia no importa quién la cuente como la palabra esperanza
sutilmente huele a mentira
Tal vez hubo aquí una ciudad grande en el pasado
el viento ha astillado todos los escombros en polvareda ahora es un campo de media luz
aquí nacen hierbas humildes y es tan seguro
pero parece que nadie se fija todavía en este lugar Pienso construir una casa aquí
Pronto se fijarán en eso sin falta
entonces dejarán de hablar del planeta siguiente y pensarán construir una casa aquí
El suelo se irá llenando poco a poco
pondrán muchos semáforos y muchos faroles añadirán nombres de cruces en el mapa
y aprobarán una ley tras otra
A pesar de todo habrá también cosas positivas tendré amigos
pasarán cosas pesadas y divertidas
Algún día moriré yo primero o morirá mi amigo
y el que quede se encargará de sentir una profunda tristeza Todo hombre muere algún día me habías dicho
lo que me reconfortó de alguna manera

El suelo está frío por ahora y no huele a nada
Aun así dormiré tranquila una noche más no en el planeta siguiente
sino en este

쏙쏶썗쏁쏱쏽쎅⽇쎂
En el día del efecto halo
Traducido por Eiko Minami y Ximena Sánchez Echenique

Esa persona recibió la carta
y como no sabía leer la escritura el río no corrió ni una gota
y el baile siguió sin ser recordado
Aunque había una hilera infinita de castaños
esa persona estaba de pie en el río inmóvil, remojándose hasta el tobillo, calmaba el temblor apuñando una piedra
y esperaba dejar de sudar
En busca de un nuevo paisaje
esa persona iba desechando una por una
las voces que llevaba calladas desde hacía mucho tiempo como uno hace que lluevan pétalos blancos
una por una, cantando,
como un burro que inclina la cabeza al lado
y recibiendo en toda la espalda la luz de la mañana

⼤崎清夏
Sayaka Osaki (1982-) / Kanagawa, Japón
Después de graduarse en literatura en la Universidad de Waseda,
apareció en la revista Yuriika (Eureka) como una de las estrellas más nuevas y ascendentes del mundo poético japonés en 2011. Su segunda colección de poesía “Yubisasukotoga dekinai (Señalamiento Imposible)” fue otorgada 19º Premio Chuya-Nakahara en 2014. Las características de sus obras son conocidas por el uso de palabras ordinarias y la visión del mundo como un mito. En 2016 se publicó su primer libro para niños “Hola hoja, ¿dónde está tu casa?” También sigue produciendo una creación colaborativa diversa con otros artistas como bailarines, músicos, artistas contemporáneos y otros poetas. Recientemente fue invitado al festival internacional de poesía en Lituania (2015) y en Ecuador (2017).

Traducido por Eiko Minami Azusa Tanase, Ximena Sánchez Echenique, Ernesto Pérez Zúñiga

Colaboración: Luisa Isabel García Meriño

http://www.revistaelhumo.com

Rabia y miel

Me atraen las voces rotas, las que se quiebran. Musicalmente prefiero a Camarón, rabia y miel, que la perfección vocal del cantante más perfecto. No tengo claro por qué me atraen con tanta fuerza los cantos ásperos, rasgados. Voces como caminos sin asfaltar, voces como la corteza rugosa de los árboles, voces como torrentes turbios.

No me pasa sólo con la música. Prefiero un jardín ligeramente abandonado, donde asoman zarzas y plantas que crecen sin permiso, que un césped impoluto. Prefiero un coche usado, ya sucio y un poco abollado, que uno nuevo. Prefiero un personaje literario a veces miserable y a veces bondadoso que uno que sea únicamente bondadoso. Prefiero la madera desgastada a la que brilla tras una capa reluciente de barniz. Prefiero las camisetas que ya se han amoldado al cuerpo que las recién estrenadas. Prefiero las canas al pelo teñido. Prefiero la arruga al maquillaje. Me hipnotizan más las manos duras de un labrador que las uñas impecables de un oficinista.

https://www.eldiario.es/norte/cantabria

Médium [Fragmentos]

Foto 1INTERVENCIÓN DE MARIANA PACHO DE LA VEGA

 

EL LENGUAJE SE ROMPIÓ

en varias piezas.

Una parte de él, de su luz


se fue junto al apellido


que nos nombra. Otra parte,


la más pequeña,


se fue junto a tu voz.


Quiero decir: tu voz es el lenguaje de las cosas.

                        –O al menos lo fue cuando vivías.

Pienso ahora que el lenguaje 

es la piel del mundo.

Y es por eso que la muerte se dice


                             se bautiza

 
siempre a ciegas.

LA LLUVIA
es metáfora del llanto.
Y es por eso que en todo este poema,
en esta enorme lápida 
que flota entre los vivos,
hay sequía.

No llueve ni por dentro ni por fuera.
El llanto está muy lejos
de comprender la muerte.
Tan sólo léase
                  el cuerpo tendido
                  la murmuración del clima
                  azotando la casa
                  el soundtrack de los terremotos 
                  y el mapa fracturado de las huellas.

He ahí,
en esa negrura que nos atraviesa el pecho 
y las anginas,
en esa negrura
que nos arranca las cuerdas vocales de raíz,
la verdadera muerte
                          gestándose en la boca
                          de los vivos.

03 cuadrito

PUDE CONTARLE  A MI PADRE, ESA NOCHE 
sentados a la mesa,
lo que Sharon Olds nunca pudo:
                         la fotografía que quiero.

La fotografía
que año con año
quise encontrar en el álbum
de la familia:

Todos juntos. Mis padres en pareja
amándose eufóricos. Mis hermanos,
entre pura honestidad
                                    queriéndose.

Todo esto
sobre un papel luminoso e importado.

Pero lo imposible cae otra vez
en estas páginas:

porque la belleza, papá
la belleza
no duerme con los vivos.

LA MUERTE ES ALGO 
que se hereda:
            estoy muerto desde niño.

—Daniel Medina


Daniel Medina (Mérida, Yucatán, México; 1996) es autor del libro Una extraña música. Obtuvo el Premio INBA-CEDART de Poesía 100 Años de letras mexicanas, el Premio Nacional de Poesía Joven Jorge Lara 2014, Mención Honorífica del Premio Internacional Caribe-Isla Mujeres de Poesía 2015 y el Premio Peninsular de Poesía José Díaz Bolio 2017. Poemas suyos han sido traducidos al inglés, albanés e italiano. Dirige Ediciones O.

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