Extracciones: La vida ya superó a la escritura [Tilsa Otta]

Extracciones: La vida ya superó a la escritura [Tilsa Otta]
IMAGEN: RHONA EVE CLEWS, CELESTIAL BODIES (NIGHT WORK) (2018)

 

El jueves 17 de enero, se presentó en Lima el último libro de la poeta peruana Tilsa Otta, La vida ya superó a la escritura, editado por el sello Juan Malasuerte. Les presentamos a continuación una selección de poemas del libro.

 

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La hormona de la oscuridad

Un club nocturno no hace un verano
Mas creo en el perreo
Eterno recreo
En la agitación de la masa crítica
Inclinándose ante sí misma
¿Quién no ha soñado con la razón?
Qué bueno
Qué buenos libros tienes
Nunca olvides
Que las páginas porno son inseguras
Activan recuerdos de otras vidas
Y luego no puedes cerrarlas
Nunca nos olvides
Transmitimos el virus del lenguaje internacional del amor
Dioses paganos
Nos dieron la vida pero queremos más
Tengo tres cromosomas X pero quiero +
+ + +
Quiero ser la hormona de la oscuridad
Quiero ver
Quién puede abrir más la boca
Quién tiene la lengua más larga
Más policías desarmados y vueltos a armar
Quién puso un orificio donde había una ley
Un pito donde había un silbato
Histérico deteniendo el tráfico
Los semáforos se ponen rojísimos
Las ventanas a la calle no están funcionando
Nuestros cuerpos
Tienen goteras y bailamos
En una posición etéreopatriarcal es decir
Apenas metafísicamente presentes y las nubes
Muy ocupadas llueven y cómo se vienen
Sobre las alcantarillas con el mohín crítico de bebé en cítricos
Asesinos de turno de todo el mundo
Nos perdonaron la vida pero queremos más
Tengo tres deseos pero quiero +
Todo el genio
Todo el deseo
Quiero ser la hormona de tu crecimiento
Salvar a los compañeros
Vamos a la cama a recuperar sueños
El mundo no deja de observarnos
El editor cubrirá las partes íntimas
Con agujeros negros
Nunca olvides
Que somos relleno del mismo dios de peluche
Que abrazan lxs niñxs cuando tienen miedo
Por suerte hay todo tipo de gente
Amigos imaginarios y amigos de verdad
Gente que cree en unx y por eso somos posibles
Nunca olvides
Que hay planetas en otras vidas

 

Alegría de vivir

Es tan relajante esta posición
Mirando al infinito a los ojos
Sin pestañear
Que se presenta el manto eléctrico
Donde la noche samplea luces del sol
Melodías del cuerpo al estirarse
Personas riendo sin razón
Un selfi intermitente de momentos imposibles
Y su continuación lógica
El perreo inconsútil que transparenta nuestras ánimas
Resueltas en una insólita ecuación
La nueva ola otra vez
Y el tsunami que acabará con la música lenta
Al fin
A él nos debemos en un principio
(Disfruta los días cortos si no te alcanza para pagar los largos)
Hay fiestas de cumpleaños en los vecinos
Dedos congelados en palabras increíbles
Olor artificial de lluvia
Realismo mágico en los dispositivos electrónicos
Desesperada de martha sánchez en todo el barrio
Belleza natural en la euforia de vivir
Más cosas que no diré
Me pregunto qué harían las flores si trabajaran
En qué áreas podrían desempeñarse
Porque son mi modelo a seguir mi referencia más cercana
Estoy pensando en dormir siempre
Porque la alegría de vivir satura los colores y mis ojos
Se desgastan, palidecen, se desgañitan
Y vomitan
Del cielo cae una gota de agua ácida
Mientras este mundo loco de triste es mi patio de juegos

 

El recién nacido observa por primera vez el rostro de su madre
Como un astronauta contempla la tierra desde el espacio
Se reconoce en esa topografía cambiante
La gravedad lo posee
Libera el cordón y se pierde en lo inmenso
Pierdo la conciencia para nacer de nuevo pierdo
La memoria para aprender mi nombre
Esta percepción de no-fragmentación
Ya mi corazón está en otro lado
Hemos brotado del huevo
De un ave del paraíso
Ahora la belleza se reproduce conmigo

 

Que no sabía cómo comportarse cuando el cielo se alejaba
Que su agenda se llenaba de olas
Y su cabeza negra de diamantes negros
Yo hacia ti experimento
Los mejores deseos
Las olas que revientan todo el tiempo
La mitad de la cara contra la ventana
Mi piel electrizada
Las historias que contaste y nos fotografiaban
Los ángeles rugen
Mira sus manos callosas de estibador masturbador
Su piel es negra
Como el sol
Los ángeles rugen
Como el mar negro
Como ese cuento para niños sin ilustraciones
Y el viejo elevador

 

Esta vez pusieron la valla muy alta. Han liberado una cantidad de crueldad y horripilancia humana pocas veces vista. Contemplando el destrozo, la dimensión de los daños, siento la presión, como cuando el hombre araña tiene que sostener un autobús pendiente de un abismo lleno de inocentes con la telaraña de su muñeca izquierda mientras cuelga de la viga de un puente con la telaraña de su diestra, como cuando una mujer tiene que trabajar y al mismo tiempo ocuparse de sus hijos y su esposo, como cuando se requiere fuerza sobrehumana. Siento la presión en el corazón mientras comienzo a escribir y mis dedos cada vez más rápidos intentan resolver todo esto, contrarrestar tanto dolor con algún tipo de belleza exótica que nos haga sentir que aún hay especies hermosas por ser descubiertas, derrames de ríos que limpian el petróleo, apariciones cuyos resplandores cubren tantas desapariciones. Pensando una vez más que solo la poesía podría arreglar este desastre.

 

Accidente de nacimiento

Ruinas de poemas
Nada parecido a palabras
Tampoco a ideas
Escombros de sensaciones de estar a salvo
Huir por no saber comportarse ante la muerte
No huir para aprender a comportarse
Emigrar a otra guerra
Una más familiar
Excavar hasta encontrar
Ruinas de poemas
Donde todo se parece a las ideas
Todo se parece a las palabras
Hay miembros desperdigados
Parientes lejanos
Cadáveres de significados
Ninguno en pie
Todo se mezcla
Nos habla de un pasado glorioso
Ingeniería prodigiosa
Algo tan maravilloso que tuvo que ser destruido

 

Cosas que pienso

Fuego en el agua, cosas que pienso
Los manifestantes muertos queman llantas en la carretera al cielo
Un desorden señorial en el parque automotor
Un núcleo de chocolate con chile brillante
Si haces clic muchas veces en mí
Se abrirá una ventana con vista al mar
En el seno de una familia católica

 


foto tilsa ottaTILSA OTTA VILDOSO (Lima, 1982). Ha publicado los poemarios Mi niña veneno en el jardín de las baladas del recuerdo e Indivisible, con la editorial Álbum del Universo Bakterial; Antimateria. Gran acelerador de poemas apareció en Ediciones Neutrinos (2015), Editorial Pesopluma (2016) y Juan Malasuerte Editores (2016); también es autora del libro de cuentos Un ejemplar extraño (Solar, 2012) y coautora del cómic VA (Contexto Editorial, 2017), en colaboración con Rita Ponce de León. También es artista audiovisual.

ÚLTIMA EDICIÓN

Extracciones: La visita [Alejandro Parrilla y Germán Weissi, eds.]

Extracciones: La visita [Alejandro Parrilla y Germán Weissi, eds.]
POR ANA CLAUDIA DÍAZ

En tiempos en los que, de a ratos, la inspiración parece haberse extraviado o cuando escasean proyectos que deslumbren por su ingenio o innovación, hace su aparición La visita y pone en escena aquello que creíamos perdido o imposible, redoblando la apuesta de las ediciones independientes, abriendo un abanico de nuevas posibilidades para reimaginarnos, redescubrirnos, rehallarnos, reproyectarnos.

Este libro reúne 26 canciones de Loreena McKennitt reinventadas en poesía, cuento y obra visual. Es una edición a cargo de Alejandro Parrilla y Germi Ciccone —y el equipo de Libros Madonna (Reinvención y Veni Vidi Vici) y Libro Tori Amos (Exit 75)—, un dúo maravilloso que viene, desde hace algunos años, ofreciendo propuestas en las que eligen a una cantante y convocan a un grupo de poetas y artistas plásticos a reinterpretar sus temas, a darles un tinte propio.

portada la visita

Es así que en esta antología vamos a encontrar diversas voces y estéticas; en parte, porque lo interesante, justamente, es esa comunión de artistas y sus improntas, y por parte, por el influjo de las canciones, de la experiencia de convivir con un tema que les fue designado para escucharlo, leerlo, pensarlo y escribir o interpretar visualmente una propia versión del mismo.

Acá les compartimos algunos de los poemas editados en el libro.

8 EPITAFIOS PARA MÍ

I.
Acá descansa
Un vivo que se hace el muerto o un muerto bastante vivo
Un marinero que nunca cruzó un océano
Pero siempre fue portador de Costa
Hijo del medio de Ranulfo y Bernardina
Un tornero mecánico
Y una dueña de casa que cortaba el pelo y vendía ropa.

II.
Ni santo ni diablo: humano
Tímido a veces, atrevido otras.

III.
Actor y dramaturgo
El mejor de su generación
El único que le cantó las claras a sus maestros y colegas
Por eso siempre trabajó con mucho orgullo y dignidad
En el under y en el off
Siempre se mantuvo lejos de los chupapijas y los lameculos
Que abundan en el rubro escénico.

IV.
En diciembre de 2007 salió rajando de Chile
Harto de vivir inserto en un sistema político capitalista y neoliberal
Heredado de un tirano dictador
Donde se premia la estupidez humana de los nacidos en cuna de robo
Llegó a la Argentina encandilado por un Neón quilmeño
Que alumbró su camino y siempre le dio luz.

V.
Disfrutó besar, abrazar, acariciar, gozar
Sacarle el manto al cuerpo y a las palabras
Tener buenos amores, buenos amigos y buenos amantes
No le quedó debiendo un peso a nadie.

VI.
Préndele una vela, fúmate uno
Hazle libaciones de miel y vino
Para que su mariposa vuele volada y borracha.

VII.
LO COMIDO Y LO BAILADO
NO ME LO QUITA NADIE.

VIII.
Esto te ha de llegar.

MARINERO MIEL,
SOBRE «HURON BELTANE FIRE DANCE» (PARALLEL DREAMS, 1989)

 

DESIERTA

a mi papá

I

si el cabello es fuego blanco que incendió un paisaje extranjero, que el viento guarde en el hueco de un árbol
este vació de canto

es allá, en la hendidura de una voz donde desierta comienza a creer en un cascabeleo de aire, donde despierta el aroma limonero del silencio y se adhiere a la piel que de la nada nombra: ecos que se filtran en la aridez que no sabe de mañana, ni de un idioma indomable

antorcha de un sueño gladiador

II

me sigo trasladando hacia vos en manadas de registros rotos, en este pastoreo donde renace el ara de sonidos, savia que imagina una tierra nueva en la celebración y su ardor de niño rumiante en la insistencia de una señal desolada

mientras dejo de ser vuelvo a creer, libero el corset del tiempo, me retaceo en los bordes de un género, me extravío. cataleja me busco borrosa en la espera donde desierta soy: saltos de fronteras, cabras desalineadas de su linde conocido, viento que te llama en lo infinito de un instrumento musical de la resta

KARINA CARTAGINESE,
SOBRE «ANCIENT PINES» (PARALLEL DREAMS, 1989)

 

CASA DE ORACIÓN

rogué a cristo por él y por mí
sellé el pedido con un beso
lo soplé como a un panadero
se volvió multicolor en la subida
pedí con tanta fuerza
que se deshizo en el aire
se diluyó en el mar
mi panadero astronauta
debería haberte encorazado mejor
o darte branquias
mi descuido te alejó de la casa de oración

GERMÁN WEISSI,
SOBRE «THE OLD WAYS» (THE VISIT, 1991)

 

EL MAR DESDE LEJOS

El mar desde lejos
mi sombra piensa sobre blanco
un blanco
espuma
nieve
luna el mar desde lejos
continuo
mi sombra piensa
tendida
en el blanco
sobre el blanco
desde el blanco
en el blanco del vértice de la forma
piensa
el mar desde lejos
murmura
arrulla
suena
la sombra en el mar de la luna blanca
la espera sonora del mar desde lejos
suena
la luna
la espuma
la sombra
la sombra
del mar
en la espuma
de la luna
la luna en la sombra de la espuma del mar
el mar
la forma continua
que piensa
que suena
el mar desde lejos
la sombra en la espuma
desde lejos
la sombra
la luna
papeles bifurcados
desde lejos
en continua espera
la luna
en la sombra del mar desde lejos
la sombra de la luna en la espuma desde lejos del mar que suena que piensa

El mar en el vértice de la forma que se hace luna
la luna en la forma de la sombra tendida blanca sobre la espuma
la espuma del papel
bifurcado del mar

el mar

constante
continuo
nacarado
que suena

ahora

que suena
el mar desde lejos

el mar
que suena
me suena
me cruje
me suena

el mar
el mar
el mar

me cruje

MARCELA MANUEL,
SOBRE «STANDING STONES» (PARALLEL DREAMS, 1989)

 

CRUZAR LOS PUENTES

Para cruzar
los puentes del río Guadalquivir
necesita vivir
con pies deshabitados
sin trabajo a horario
su casa ya no es su casa*
porque tiene alas de grulla
a veces de halcón

La brújula la tiró
bajo el alba
para escuchar
los ecos de la noche
el pulso de las cuerdas
que emanan de los mosaicos
árabes
con las raíces de los árboles
avanzan
por los barrios de Andalucía.

En esos recovecos
donde se esconden las sombras
y la ciudad se ha dormido
con pocas estrellas
se funde con los artistas callejeros
son un solo cuerpo que
resiste a los vientos de censura
en las calles

*Verso casi literal de «Romance sonámbulo» de Federico García Lorca.

CECILIA CARBALLO,
SOBRE «SPANISH GUITARS AND NIGHT PLAZAS» (LOST SOULS, 2018)

 

ARTE DE TAPA: OMAR MATADAMAS.
PRÓLOGO: SUSANA PEREYRA.
PARTICIPAN: MAXI MUTI, MARIA INSUA, CECILIA CAPELLA, MARCELA MANUEL, CECILIA CARBALLO, MERCEDES GÓMEZ DELA CRUZ, SEBASTIAN GIANETTI, KARINA CARTAGINESE, EMILIO LARREA, JUAN CRISTÓBAL MIRANDA, NICOLÁS BOLÍVAR, CLARA GRAU, POL AJENJO, DAVID MIEL, ANITA CATANIA, CARITO CRESPO, JULIA WONG KCOMT, UTUTO CACA, PABLO GIMÉNEZ, MARTÍN VILLAGARCÍA, ALEJANDRO ALONSO MARCUCCI, DISHEI MARSE, MATÍAS ARIEL CORREA, MACHI PEREZ, ALDANA ANTONI, SUN COK / ARTE / ARTWORKS & ALEJANDRO PARRILLA.
BUENOS AIRES, ARGENTINA, NOVIEMBRE 2018.
FANPAGES DE LOS LIBROS EN FACEBOOK:
HTTPS://WWW.FACEBOOK.COM/MADONNALIBROS/
HTTPS://WWW.FACEBOOK.COM/TORIAMOSEXIT75/ HTTPS://WWW.FACEBOOK.COM/LAVISITALOREENAMCKENNITT/
LOS PRIMEROS TRES LIBROS PARA LEER ONLINE:
HTTPS://ISSUU.COM/LIBROSMADONNA
ENTREGA DEL LIBRO LA VISITA A LOREENA MCKENNITT (BUENOS AIRES, 2018):
HTTPS://WWW.YOUTUBE.COM/WATCH?V=PVE0TH2PUGC


foto germán weissi y alejandro parrillaALEJANDRO PARRILLA / GERMÁN WEISSI. Nacieron en la Buenos Aires de los 80, se conocieron a finales de los 90 y en los últimos años editaron las antologías colectivas de poesía, cuento y obra visual Reinvención (2013) y Veni Vidi Vici (2015), en homenaje a canciones de Madonna; Exit 75 (2014), en homenaje a canciones de Tori Amos, y La Visita (2018) en homenaje a canciones de Loreena McKennitt.

ÚLTIMA EDICIÓN

Poeta sentado en un sillón celeste

Juan Gil-Albert era un valenciano de zapato blanco y café, de pantalón color barquillo y polo azul claro

El escritor Juan Gil-Albert, en una imagen sin datar.
El escritor Juan Gil-Albert, en una imagen sin datar.

 

El poeta Juan Gil-Albert era un valenciano de zapato blanco y café, de pantalón color barquillo y polo azul claro, el bigote blanco de escobilla y la piel un poco encendida. Así lo recuerdo de una tarde de verano en su casa, sentado en el mismo sillón celeste en el que había esperado durante tantos años la gloria literaria.

—Ando un poco abatido estos días —me dijo—. Últimamente he caído en unas depresiones tremendas, tengo extraños mareos, me he hecho analizar por mi médico y parece que después de todo me ha traído una buena noticia. Me ha dicho que no pase cuidado, que la mía es una enfermedad elegantísima. Se trata de una alergia, tal vez de una alergia al polen de las rosas amarillas.

Su padre era un gran industrial de Alcoy. Gil-Albert se recuerda en los años veinte, camino de Alicante a tomar los baños, vestido de marinerito en un Hispano-Suiza color gris verdoso descapotable y a su lado las señoras con pamelas de frutas con gasas anudadas en la barbilla. Cuando la familia se trasladó a Valencia, Gil-Albert iba al colegio de los escolapios en un carruaje tirado por una yegua que se llamaba Clavellina y allí su primer éxito fue el ser designado para entregar el anillo al cardenal Benlloch, sufragado entre los colegiales con los duros de plata de sus padres. Primero recitó un poema que ensalzaba a aquella eminencia valenciana y luego colocó en su dedo inflado el anillo pastoral. El cardenal Benlloch era un huertano orondo, barroco, enjoyado de pectorales, que causaba gran admiración en las mujeres.

Juan Gil-Albert se matriculó en Filosofía y Letras cuando era un dandi aprendiz de poeta, cliente habitual del bar restaurante Ideal-Room, de última moda, donde tomaba refrescos de estética floral. Por aquel tiempo sufrió un leve vahído de amor y se hizo novio de la hija del rector de la universidad, aunque la alucinación femenina duró muy poco. Pero muy pronto fue inoculado literariamente por Gabriel Miró. El futuro escritor se propuso conocerlo y para ello se trasladó a Madrid.

—Yo tenía apenas veinte años. Me instalé en el Savoy. Llamé a Gabriel Miró por teléfono, oí su voz timbrada, ligeramente pastosa, de las que resuenan en la bóveda del paladar. La cita fue para la tarde. Yo llevaba sombrero duro, traje negro, abrigo inglés semientallado de color canela, botas de charol con suela de antílope, bastón claro y, colgado de una cintilla de moaré, un monóculo inservible montado en una circunferencia de oro.

En casa de Gabriel Miró había muebles robustos, nogales y caobas, nada espectacular ni atildado. Olía a sahumerio. Miró tenía el físico, el rostro natural de su prosa, los rasgos cincelados y la mirada azul, vestido de negro, la mano blanca, los dedos alargados pero no esqueléticos. Me acogió diciéndome: “¿Qué hace usted aquí? Váyase de Madrid, aquí se pierde el tiempo, váyase al campo, a su Alcoy y escriba”. Parecía un desplazado.

Gil-Albert rompió de pronto a escribir en prosa y luego, en 1934, publicó el primer libro de versos. Contra todo pronóstico, cuando llegó la República, aquel joven dandi tomó el partido del pueblo, de aquellos extraños seres que en su dorada niñez había visto moverse dentro de una nube de borra en Alcoy; siguió a su lado durante la revolución de Asturias y al llegar la guerra se alistó en la Alianza de Intelectuales Antifascistas, fue secretario de la revista Hora de España y salió saltando barrancos hacia el exilio.

—En México, un día, me crucé por la calle con el poeta León Felipe. Se detuvo a saludarme. “¿Cómo vas así. Pareces un mendigo?”, me dijo. “Ven mañana a casa”. Un grupo de escritores norteamericanos había girado fondos para remediar situaciones lastimosas entre los refugiados y León Felipe era el encargado de administrarlo. Me dio un cheque. Y, en seguida, con el hambre encima, me fui a una elegantísima tienda inglesa. Me armé de valor y entré. Elegí un suéter, y para llevarlo con él, una leve corbata de foulard, color humo, con pequeñas motas blancas; pedí también productos Yardley, jabón de afeitar, polvos de talco, loción y sales. Luego pagué las compras con un gesto desprendido que había olvidado.

De regreso a España, en 1947, después de ocho años exilio en México, de pronto se vio como el único varón vivo de toda la familia y tuvo que asumir la responsabilidad de dirigir el negocio de casa. Los amigos se echaron las manos a la cabeza. Un poeta hermético, de alma quebradiza como Gil-Albert, cortando el bacalao en el consejo de administración de un gran negocio de ferretería, era cosa de ver. Un esteta que iba por la vida de anarquista grecolatino, firmaba letras de cambio como endecasílabos. Y así hasta llegar a la quiebra en un rapto de inspiración. El poeta contempló la llegada de la ruina con impasibilidad estética.

Juan Gil-Albert se sentó, como si nada hubiera pasado, en este sillón celeste y siguió tejiendo un labrado de sensaciones esfumadas, de siluetas reflejadas en un cristal helado. Veinte años sumergido en el silencio y de pronto un día la nueva juventud descubrió a este dulce ácrata y el éxito llenó de júbilo su jubilación.

https://elpais.com/cultura/

Punto de partida: Un video al límite [acerca de Cinco segundos de horizonte de Mario Montalbetti]

Punto de partida: Un video al límite [acerca de Cinco segundos de horizonte de Mario Montalbetti]
IMAGEN: JEANNETTE EHLERS, BLACK BULLETS (2012)

cinco segundos de horizonte_tapa
Mario Montalbetti, Cinco segundos de horizonte (Jámpster Libros, 2018)

This exists only in our own minds, that is not in any place,
nowhere. Possibly then it does not exist.
John Ashbery, «The System»

La poesía de Mario Montalbetti encuentra en libros como este su mejor aspecto: salir del poema cerrado hacia una estructura expansiva, dedicada a plegarse y desplegarse en pos de una intención más abarcadora. En ese sentido, toda exploración es genuina. Aunque reiterase la palabra «lenguaje» o la palabra «chihuahua», no importa. Salimos del juego de componer un-poema-sobre-la-primavera y entramos en otra cosa; el verso y el lenguaje no se dirigen hacia ninguno de los puertos estandarizados.

Tomé algunos apuntes a partir de mi lectura. No creo que una mirada lineal pudiera ser más útil para recorrer esta obra.

Un video al límite |

El área como tema, como espacio-poema (o poemaespacio) | Pero el lector no es un geógrafo, ni lo es el poeta, entonces el territorio puede contradecirse, no entrar en la ley | No se trata de alquilar u ocupar un espacio reservado para, sino de extender aquel discurso ya usado un poco más; disputarle su valor de única bandera de sentido en cuanto producto inalterable |

El tiempo-poema es otra cosa |

Los griegos: «Ellos midieron el tamaño del ser como un sastre / mide las mangas, el cuello, el tiro de un traje nuevo; midieron / incluso el tiempo que le demoraría al ser vestir bien y convinieron / en que era demasiado largo, hicieron ellos todo eso mucho antes / de que esto existiera». | El espacio no da cuenta de avances ni retornos, [los griegos] podría reemplazarse por [cuando nosotros somos los griegos] y así funcionaría la idea |

La medida anterior a la existencia, espacio del poema |

«la contundencia de un color, es decir, una visión»: el video, espacio del poema | Sin edición, sin efectos más que las interferencias de lo humano, sin errores más que su confusión con la ley | ¿Qué debería decirnos ese color?

«El obstáculo es el mundo»: no el lenguaje o lo que podemos decir del lenguaje; no es el sujeto un filólogo obstaculizado por el deseo que emanan las palabras, erotizado por esa pausa que llamamos «significado», o por la improductividad de una ciencia; lo que el sujeto no puede es atravesar el mundo sin abrir los ojos |

«nada seduce más al hombre que un abismo» |

the element of crime
Lars von Trier, El elemento del crimen (1984)

El sujeto es un filólogo obstaculizado por el deseo que emanan las palabras |

«Los funerales de Atahualpa de Luis Montero. Todo lo que ves / aquí, la religión, el tesoro, la luz que cae, la manta verde sobre / la que yace el inca, el inca mismo, la cornisa asiria, los escara- / bajos que el poeta Cisneros creyó ver en sus orejas, todo es falso». | ¿Y todo lo que no ves? El espacio del poema se reserva como falso, ¿acaso porque en esa anterioridad griega no hubiera valores de opuestos? | Aquí nadie va a usar armas, tranquilos —musita el filólogo-fantasma—, pero el propio autor declaró que «el poema no miente porque arma sus normas», entonces ¿qué es lo falso? |

En El elemento del crimen, film referido en el libro, el detective Fisher adopta el método de comportarse como el criminal al que persigue para llegar hasta él. Todo sucede en una realidad de hipnosis | Así como en el poema «El inspector y la puta» una mujer llama erróneamente al yo «Mr Mundy», Fisher no es Fisher desde un principio ni el sujeto del poema es Mundy y al mismo tiempo lo son. Un Pescador de intra-Mundos recorre el fuera de la ley de lo nombrable; algo así es la poesía |

¿Qué queremos escuchar de él, de su espacio, en un espacio que hace las veces de su espacio? |

the perfect human

 

«Este desierto / horrible se interpone una vez más / entre nosotros». | Lo que se interpone es el acto de percibir el espacio, la conciencia del movimiento y el roce, eso que llamamos escritura cuando se desdobla |

Montalbetti escribe «El peruano perfecto» en un guiño al cortometraje de Leth | La repetición de «El hombre…» como sujeto sintáctico a lo largo del poema construye un cuadro aséptico y zoológico similar al de Leth | Un cautiverio del ser-humano, del ser-peruano, una artificiosidad demandada como naturalidad; una ley, otra vez, que es la misma Ley («The System», diría Ashbery) que no soporta a la poesía |

«Las aves dibujan círculos / cada vez más estrechos.» |

«Y luego sigue con la mirada las evoluciones de / la mancha blanca de saliva deformándose en el aire durante su caída. / Digamos que dura cinco segundos». | El tiempo siempre insuficiente, el parpadeo hipnótico, rozando el pasaje órfico, el poema funda su no-lugar y los surcos de su deseo | Cinco segundos | Luego usted podrá volver a su perfecta secuencia humana |


diego-l-garciaDIEGO L. GARCÍA (Berazategui, 1983). Profesor en Letras. Escribe poesía y crítica literaria. Entre sus publicaciones se encuentran: Fin del enigma (Editorial Municipal de Berazategui, 2011), Hiedra (La Luna Que, 2014), Ruido invierno (La Luna Que, 2015), Esa trampa de ver (Añosluz, 2016), una voz hervida (Jámpster, 2017; en coautoría con Ivankan), Una cuestión de diseño (Barnacle, 2018) y fotografías (Zindo & Gafuri, 2018). Su blog es: http://margendelpoema.blogspot.com.

 

https://jampster.cl

Extracciones: Ciudad modelo [Donna Stonecipher]

Extracciones: Ciudad modelo [Donna Stonecipher]

Los siguientes poemas forman parte de Ciudad modelo, libro de Donna Stonecipher recientemente publicado por Ediciones Liliputienses. La traducción es de Cristián Gómez Olivares.

portada ciudad modelo


 

CIUDAD MODELO (1)

Fue como ir de a poco dándose cuenta un invierno de que hay edificios nuevos creciendo por toda la ciudad, y luego percatarse de que cada uno de ellos es un hotel.

*

Fue como pensar en todas esas habitaciones vacías durante la noche, todas esas habitaciones vacías construidas para contener una ausencia, mientras yaces en tu cama durante la noche, incapaz de dormir.

*

Fue como la sensación de caerse a través de la “o” de “hotel”, así como casi te quedas dormida en tu propia cama, la cama que posees, sorprendida en el último minuto por la propiedad, la propiedad de tu yo completamente-despierto.

*

Fue como entregarse ante tu propiedad de ti mismo e ir hasta la ventana, para mirar hacia afuera todas esas versiones de la palabra “hotel”, sutilmente iluminadas, anunciando sus nómadas ausencias a lo largo y lo ancho de la ciudad.

 

CIUDAD MODELO (2)

Fue como desviarte de tu destino para visitar una ciudad modelo al lado de una mina de hierro, un ejemplo de planeamiento urbano, su muy espaciado alumbrado público arrojando modestos conos de luz sobre la oscuridad de la vida humana.

*

Fue como llegar a la más abandonada de las ciudades modelo y ser incapaz de discernir las características que la hacen una ciudad modelo, debido a que todas sus características ya han sido incorporadas a otras ciudades, debido precisamente a que eran modelos.

*

Fue como manejar con las ventanas abajo por la calle principal de la ciudad modelo donde todas las puertas y ventanas estaban tapiadas, y sospechar que te equivocaste de ciudad modelo, que la nueva ciudad modelo, la ciudad modelo que buscabas, está lejos. Muy lejos.

*

Fue como estar bajo un cono de luz arrojado por ese muy espaciado alumbrado público de la ciudad modelo equivocada, con todas sus ideas extraídas, sus puertas y ventanas tapiadas escondiendo aspiraciones hacía mucho olvidadas para una ciudad modelo.

 

CIUDAD MODELO (8)

Fue como ir hacia alguna parte y salir de una estación del metro que nunca tomamos y ver un letrero que dice “Museo del Azúcar, 500 mts” y de repente cambiar tus planes para el día, también para esa parte donde ibas.

*

Fue como caminar esos “500 mts” con que el letrero anunciaba el Museo del Azúcar y pensar, sólo 500 mts hasta esa dulzura infinita que me merezco, esa parte donde ibas olvidada bajo una cascada de cristales de azúcar.

*

Fue como tomar debidamente el metro para llegar a alguna parte sin saber nada del Museo del Azúcar, sabiendo sólo a donde ibas, sin saber nada del Museo del Azúcar y cómo puede alterar los planes.

*

Fue como caminar 200 m y repentinamente entender entonces la naturaleza del Museo del Azúcar, y girar sobre tus tacones para volver hacia esa parte donde ibas en un principio. Porque su naturaleza es seducir. Y la tuya, renunciar.

 

CIUDAD MODELO (16)

Fue como ir a una exposición donde todas las obras tratan de la melancolía, y no poder aguantarte las ganas de reír sin parar, especialmente delante de una caja de pequeños esqueletos de marfil “destinados para reflexionar en privado”.

*

Fue como mirar las caras de esos esqueletos y preguntarte la razón de que esas calaveras siempre tengan pintada una sonrisa, de qué se están riendo, y después darte cuenta de que siempre tenemos pintada esa sonrisa debajo de nuestros rostros.

*

Fue como sentir esa sonrisa todo el tiempo debajo de tu rostro, incluso cuando estás sollozando, o sin expresión alguna, leyendo un grueso libro a altas horas de la noche al lado de una ventana a oscuras: estás sonriéndole, a pesar de ti misma, al libro debajo de tu rostro.

*

Fue como dejar la exposición de la melancolía casi llorando de tanto reírte, imaginándote el memento mori, los pequeños esqueletos en las manos enguantadas de una mujer de la nobleza, mientras reflexiona en privado, sonriendo en secreto.

 

CIUDAD MODELO (29)

Fue como tomar una fotografía digital tras otra fotografía digital de arbustos de lilas en el parque, acercándote con tu cámara digital precisamente hacia los arbustos de lilas, porque estás enamorada y mal de la cabeza.

*

Fue como llenar la memoria de tu cámara digital con pésimas fotografías de lilas y sólo lilas, lilas desgarbadamente expandiéndose, para llenar las cuatro esquinas de todas las tomas.

*

Fue como caminar derecho con tu cámara digital hasta los arbustos de lilas como una persona hipnotizada, apretando el botón una y otra vez para memorizar las desgarbadas lilas, para digitalizar lo-mal-de-la-cabeza que es estar enamorada.

*

Fue como estar enamorada y mal de la cabeza y caminar derecho hasta los arbustos de lilas para tomar pésimas fotografías digitales de las lilas, aunque sepas que no va a pasar mucho tiempo antes de que te sientes, atónita, borrando todas y cada una de ellas.

 

CIUDAD MODELO (38)

Fue como escuchar hablar a un arquitecto acerca de quedarse mirando el océano para estudiar la estructura del oleaje, el ornamento de la espuma, la construcción y la destrucción, la construcción y la deconstrucción.

*

Fue como escuchar al arquitecto diciendo que él había pensado sobre cómo la ola insiste en su arquitectura de cumbres, en la dialéctica de las soluciones y las disoluciones de la construcción, en la Baukunst líquida, en tanto vislumbraba el espiral de una concha marina en la arena.

*

Fue como el arquitecto diciendo que le gustaría construir habitaciones en donde el que va a dormir se duerme con el sonido de las olas, un sonido donde se superponen estadios vaciándose y llenándose, una pieza como el espiral de una concha marina.

*

Fue como escuchar al arquitecto decir que le gustaría construir esas habitaciones a partir del sonido de las olas, y querer quedarme dormida doblada en la estructura de ese espiral de conchas marinas, escoltada hacia el sueño por las olas disolviéndose.

 

CIUDAD MODELO (49)

Fue como tomar el tren que cruza la frontera entre dos países con idiomas que no tienen nada que ver el uno con el otro, uno construido como una fortaleza y el otro escurridizo como un río, y pensar en lo comedidos que los idiomas son, al mantenerse al interior de sus fronteras.

*

Fue como prever qué tan abruptamente los nombres de las estaciones cambiarían, desde palabras impenetrables como una fortaleza a palabras escurridizas como ríos inmediatamente después de la frontera, como si cada idioma viviera en un mundo imperturbable por la existencia del otro.

*

Fue como cruzar la frontera y tratar de sentirla debajo del tren, sentir esta instancia divisoria, de orden, de fuerza, de fe. Pero la frontera era una abstracción ordenando otras abstracciones, como idiomas escurridizos e impenetrables.

*

Fue como darte cuenta de que el tren había parado en la frontera y ver afuera a una mujer con el pasaporte equivocado siendo aprehendida por la policía –y recordar el lujo que es olvidar la brutalidad de esas fuerzas del orden que son las abstracciones.

 

CIUDAD MODELO (52)

Fue como pasar, camino del trabajo, por un jardín de flores y fijarte en que los tulipanes han sido arrancados para hacerle hueco a las violetas, las que serán arrancadas para hacerle hueco a los pensamientos, los que serán arrancados para hacerle hueco a los no me olvides.

*

Fue como pensar en todas esas flores arrancadas, amontonadas ahora en una carretilla para deshacerse de ellas por el bien de la bella ilusión de un florecimiento perpetuo, en el sacrificio y el derroche, el trabajo sin sentido y la corrupción de las flores.

*

Fue como estar sentada en la casa después del trabajo, pensando en los propios esfuerzos sin sentido, en todo el dinero gastado en los jardines públicos, en este contrato social en torno al significado de la belleza, uno de los pocos en torno a los cuales muchos están de acuerdo.

*

Fue como pensar en torno a todos esos tulipanes y pensamientos arrancados, violetas y no me olvides, amontonados sin sentido en una carretilla, la irracionalidad de la economía de la belleza, el éxtasis de lo irracional, tan parecido a una flor.

 


foto donna stonecipherDONNA STONECIPHER (Seattle, 1969). Hizo un máster en Fine Arts en el Taller de Escritores de la Universidad de Iowa y un doctorado en Literatura en Inglés y en Escritura Creativa en la Universidad de Georgia. Es traductora del francés y del alemán. Sus libros de poesía son The reservoir (2002), Souvenir de Constantinople(2007), Cosmopolitan (2008; traducido al español en 2014 y publicado por Ediciones Liliputienses), Model City (2015) y Transaction histories (2018). Vive en Berlín.

foto cristián gómez olivaresCRISTIÁN GÓMEZ O. (Santiago, 1971). Es poeta y traductor. Ha publicado, entre otros títulos, La nieve es nuestra (Liliputienses, 2012; Luces de Gálibo, 2016) y Butterfly (Colectivo Semilla, 2017). En 2018 publica el libro de ensayos La poesía al poder. De Casa de Las Américas a McNally Jackson (Cuarto Propio). Fue miembro del IWP (International Writing Program) de la Universidad de Iowa y fue Writer in Residence del Banff Center for the Arts. Es miembro del Consejo Editorial de Cardboard House Press y dirigió la colección Los poetas editores de Ediciones Liliputienses.

 

ÚLTIMA EDICIÓN

Cosas del Perro

La imagen puede contener: una o varias personas, gafas y primer planoResultado de imagen para el perro morao

Un cable de trasmisión eléctrica con una cagada de gorrión
La tristeza de un pepino a punto de hacer un clavado en el gazpacho
La mirada furtiva de un marlboro hacia un cigarrillo electrónico
El silencio de una feisbuquera después de que la dejó su pareja
La Gioconda viendo un cuadro de Frida Kahlo
El genio del electricista que me instaló la lámpara
El cohiba en el culo del emérito
Un toro peluquero
Una ardilla creativa
un cigarrillo cargado
Un paseo con sol en Santander
Una siesta infinita
y un corte de nata
Ahh…….y una buena ración de rabas…………
algo tenia que decir

Juan A. Pérez

https://www.elperromorao.com/

Inéditos: Poemas de Natalia Rojas

Inéditos: Poemas de Natalia Rojas

Antes de que se acabe el año, queremos compartirles esta muestra de la poeta chilena Natalia Rojas. Los poemas seleccionados corresponden a dos libros inéditos: cardador y aórgicos, que verá la luz en España durante el 2019.

arde el tiempo / en los ojos de quien / espera, escribe Natalia mientras el 2018 se quema y nos disponemos a que las luces en el cielo pongan en suspenso el pensamiento. Antes de que eso ocurra, lean estos poemas.


…………………………………………..arde el tiempo
………………………………..en los ojos de quien
…………………………………………………………………espera

……………………..anegan los caminos con la coreografía de la
……………………..,,,,,,,,,,,,,,,,,,….,,retirada……….la luz se hace silencio
……………………..……………………………….quedándose
dos…………………………..veces
……………………..2
……………………..en el oído del…………e c o

así se calcina la velocidad del
………………………………recuerdo…………………………….que no llega

……………………..……………………………….solo esto
……………………..……………………………….nos pasa solo
……………………..……………………..………..esto

lo que cae, letras dicen callando como la piedra. toda piedra es la materialización de los espíritus caídos, la piedra viene, el espíritu pétreo es caedizo. las piedras forman una ruta cayendo, dejan bloques vacíos entre caída y caída, el viento entra a esos bloques vacíos, allí se desgaja lo transparente, haches, letras mudas dicen un envés, la revelación de algo muere para reaparecer en palabra, luego en frase importante y desaparece el tiempo. ayer no fue ayer, las letras son la luz del fuego, una reconciliación de realidades variopintas, elementos de precisión separados por la ruta que deja la caída de ciertos elementos pétreos que escupe el volcán, sol adentro

graznidos graznidos
es de mañana quizá

reúneme el vacío de la carne es hora de decir
es hora de pensar la grafía en el viento
mirar las manos la ausencia
al eco la cueva del silencio

síntesis de la huida:

esta niña de árbol padece el peor mal: que
cante, cante,/ y en concierto acordado/ tus ondas sean veloces/ sílabas, lenguas, números y voces
mira cómo hace cuajar el mar en la boca
ella lo hace desde la raíz/cielo
………….ella sabe lo que es blanco
………….la piel del relámpago y los cristales
………….tras oscuridades escuchó
………….cómo nombra……….el humo su voz
………….cómo se ve su vuelco al brío de lo inmóvil
………….ella es su vacío……..un albergue de dos verbos
…………………………………………..(quebrado y recogido)
………….donde oculta tus ojos de leche

………….donde ahíto bautiza las cosas
………….………….………….……..sus silencios

 

De aórgicos (inédito)


la imagen parece lejana, se alcanza solo si se religa a la hebra. en la forma inasible, la hebra es una vena buscando su propio órgano. la hebra no rastrea con los ojos, sino con el ritmo propio de lo invisible. el tejido de los seres se concibe al revés: antes de la mano, el oficio; antes del ojo, el dibujo y la vena, buscando lo propio

llegan entes. muevo los hilos y entran al aire saliéndose en trenza. el vacío es una figura llena que el ojo no alcanza a ver, pues el vacío está una dimensión más atrás de los objetos. tejiendo, el ojo pierde el horizonte, aborda la minucia. en el ojo la pupila sobra, prorrumpe. tejo cuando la enmaraño profusa, queda muda quedo de tanto paisaje inasible, queda muda quedo en las gotas que trazan un camino de vapores en la ventana de un viaje largo. el tejido se le aparece al sonido, quedo. sabemos que ahora están abigarrándose. aquellos movimientos son un rumbo. el sonido enmaraña el silencio y en los espacios vaciados de la maraña, se precipita la luz, lo que quiere decir, la pupila sobrante retorna detrás del horizonte con el nudo hecho imagen, dibujo y punto: una dimensión detrás

es una sustancia, se filtra por las grietas que deja el temblor en la superficie. esta sustancia viene de arriba, precisa entra en forma de luz vertical. los animales corren porque al andar descalzos, esta luz ingresa por sus patas

ojos de patas

una niña sigue con la mirada los saltos que va dando el animal libre. en cada pata le anuda hilos imaginarios. los hilos salen de sus propios dedos, madeja infinita. los hilos van entretejiendo la ofrenda al dios del vacío, un nuevo animal detrás del mar. pero no hay mar donde está sentada la niña. ella, luego de verlo, entiende y teje al dios. el espacio queda propicio para la inexistencia de un baldío yermo

ese momento del animal brincando resume varias relaciones lengua/pensamiento

brinco y magia, camélido suspendido en medio de la noche aun con los hilos imaginarios anudados, pero ahora estos muestran un tejido que se multiplica, lo dice su condición oscura. el negro es el infinito, la dimensión fértil de donde todos salimos. se desprende desde su fisura esa sustancia vertical, luminosa que por las patas se yergue, entrando

brinca tridimensional

 

De cardador (inédito)


Foto Natalia Rojas
NATALIA ROJAS (Melipilla, 1983). Teje, planta y escribe. Publicó Pedernal (2011) en coedición Chile-Argentina por Cuadro de Tiza y VOX Ediciones. Sus poemas aparecen en revistas virtuales y fanzines y en antologías como Entrada en materia: 17 poetas jóvenes chilenos (Altazor, 2014) y Del caos a la intensidad: vigencia del poema en prosa en Sudamérica (Hijos de la Lluvia, 2016).

 

Inéditos: Poemas de Natalia Rojas

SE ACABÓ EL FESTÍN ¿Y DESPUES?

SE ACABÓ EL FESTÍN ¿Y DESPUES?

Dulce, ácido, fresco, suave, blando, eso es un postre, el capricho de comer cuando el hambre y el apetito está ya más que saciados. Mi debilidad son las mandarinas, los nísperos, los higos, la sandía, la tarta Tatín, el flan con el caramelo muy tostado, la leche frita sobre crema catalana, los sorbetes de fresa, el chocolate amargo. Un postre es ese último beso cuando está ya todo dicho, mordido, acariciado, lamido, soñado. Ese último beso que nos sabe dulce aunque después nos tengamos que alejar de esa casa al trabajo, las obligaciones, la rutina. Solo un beso.

El sabor del postre nos devuelve a la infancia, cuando el paladar no tienen aún la cultura de lo amargo. El sabor de ese beso último nos devuelve la generosidad en el cariño que nos hace humanos. La misma expresión es toda una declaración de principios: dar un beso. No me toca a mi elegir ahora el postre sino a tí que estás ahí mismo, al otro lado de estas palabras. Piensa cual es tu postre preferido, el beso más dulce que te han dado, el que te gustaría pedir siempre al final de la comida o del deseo saciado. Cierra los ojos y piénsalo despacio. 

 

http://gastropitecus-gloton.blogspot.com

CRISTINA MEZA, POEMAS

CRISTINA MEZA, POEMAS

PARA NADIE

Yo escribo sobre Nadie

y Nadie escribe sobre mí

a Nadie le lleno los dientes de flores

de besos

de sueños.

En Nadie vivo

en Nadie bebo.

bebo el sudor perfumado de su cuello

la saliva dulce de su lengua.

nadie besa las grietas de mis labios

y reposa sobre mis párpados cansados.

En nadie rio

en Nadie lloro

con Nadie escalo por las sábanas blancas

para elevarnos

pertenecernos al otro

al mundo

o a ninguno.

HAY UN RINCÓN DEL MUNDO QUE NO HA SIDO NOMBRADO

Por los dioses

O los hombres

Donde el crack nace de mi entrepierna

Y del cosmos, mis ojeras.

Tengo laberintos en las manos

Que no matan

Y no dejan.

El ir y venir del mundo no cesa

Se alimenta

De mi carne

Hasta permanecer

–inmóvil–

donde el horizonte no retorna.

Los astros de Neruda ahogan mi lengua

Los astros que tiritan me consumen

Se prolongan

A lo lejos

Nos derrotan.

Los huesos mutilados

Son la nada

Que eclipsa nuestro caos.

La piel me queda grande,

Los sueños cortos.

El mundo se mueve

Pero no mis ojos.

El final está cerca

Sin morfina en las venas.

¡QUE ALGUIEN MÁS ME LEA LA MANO!

Y mienta sobre mi final

que diga que los pájaros son malos

y no mueren por mí.

Que los perros no muerden

que mi pecho no duele.

¡Que alguien más elija mi muerte!

Para bañarnos en sangre

me quite las palabras

y me lleve sobre su espalda.

¡Que alguien más me enamore!

Para beber el fin de semana

conseguir una casa

Pero nunca habitarla.

ODA A LA ANGUSTIA (DE PERDER LA CORDURA

SOBRE SU BOCA)

Hace frio

Y con el viento me desnudo

En tus grietas.

Cuántas noches se acumulan

En mi lengua

Cuando te beso.

Muero

En lo más profundo del abismo

Sobre tu nuca.

En silencio.

No he sido más que el vagabundo

Que ve perder al mundo

Que implora a todo sueño

No ver sufrir tu boca.

He andado por el desierto de tu cuerpo

En busca del oasis

Donde coexisto

Con tu lengua.

Yo que muero

Entre suspiros

Que me resto y multiplico

Que no aguardo, no respiro.

Angustia es

Romperme hasta los huesos

Cuando lames el tiempo.

¿Qué hay más allá que no haya más acá?

¡Cuánta angustia!

¡Cuánto miedo!

¿Dónde está tu dios que no me salva?

¿Dónde estás tú que no me besas?

Tus manos

Tus labios

Los retengo con las piernas

Los alejo de mi amnesia.

Y no sé nada

Y me desvelo

¡No te miento!

No me visto

No me marcho.

Con el cuerpo

Acaricias mis entrañas.

Y me pierdo

En tu punta

Que llena

Mi pasión

 De angustia

Que sufre

            De angustia

Que mata

            De angustia.

No sé si mis ojos se cierran

O me he quedado ciega

Por angustia a perecer

A falta de tu lengua.

¿cómo explico

Que mi llanto

Viene del cataclismo

de tu ombligo?

Soy el eco de tu ausencia

            Y no me sirvo.

Me robaste la voz

Pero no el agobio

Ese me lo guardo

(En el escote)

Olvidé de dónde vengo

No sé ni a dónde voy

Muero

Derramando cada gota

De mi nula cordura.

Angustia es

Perderme entre tu altura

Escribirte versos

Quemarme de tu risa

Beberte con locura.

EL PRONÓSTICO DEL TIEMPO DIJO QUE NO LLOVERÍA

que habría sol

el suficiente para imaginar

Que estás

y me besas.

Hace tanto frio

que no me alcanzan las manos

para calentar mis hombros.

No hago el mínimo intento por buscar

un pañuelo

un refugio.

Allá, donde te encuentras

no llueve

y es porque pienso en ti

en mi sacrificio de jeringas,

vodka y heroína

Dios me abandonó hace ya mucho tiempo

se alejó contigo

dejó la lluvia,

tu bufanda perfumada

los filtros de cigarros con el carmesí de tus besos.

Estás más lejos que el cielo

y la inutilidad de mis piernas me impide alcanzarte

 vivir otro día que no sea domingo

dejar de soñar con el octubre en que te fuiste.

Llueve

Donde no debe

En una ciudad que no es Nueva York

pero promete serlo.

CRISTINA MEZA, POEMAS

Cristina Meza. Guadalajara, Jalisco, 1997. Poeta y artista plástica. Ha participado en exposiciones colectivas como Galería XXVI (2015), Campo de Orquídeas 2da. edición (2016) e Irreconocible (2017), así como en la antología de poesía 10 Balas, por Ediciones El Viaje (2017).

 

http://www.revistaelhumo.com

Punto de partida: La época ya no da muchas imágenes [sobre Días después del diluvio de Daniel Freidemberg]

Punto de partida: La época ya no da muchas imágenes [sobre Días después del diluvio de Daniel Freidemberg]

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Leer una antología pensada por alguien que no es el autor (en este caso por el editor Aníbal Cristobo) resulta una experiencia interesante. La obra está fuera del control de quien ha calado sus surcos y empieza a dejar de parecérsele. Así, este libro de Daniel Freidemberg, que ha publicado en España Kriller 71 y que abarca textos desde 1986 a 2007, resulta ser en definitiva un nuevo artefacto. Desde ahí parto para leer ciertas proyecciones, ciertos deslizamientos, aunque los callejones no terminen en barrios felices.

Creo que siempre el primer poema define un rumbo. En este caso, bajo el título “Sitio” (de Diario en la crisis, 1986), se entrevé la escena de un film en la que un hombre indefinible observa cómo los barcos parten entre gritos que “no son gaviotas”. En ese clima brumoso, hay dos versos que funcionan como síntesis de la poesía de Daniel Freidemberg: “Sólo que a veces / la música se corta”. Tomando este hilo puede re-tejer el lector toda la serie de poemas subsiguientes. Lo que se interfiere es, en primer lugar, la idea del poema acabado. Versiones y retornos a encastres anteriores, a lo inexpresado, aunque sin deseo de triunfo sino más bien como una obsesión por mantenerse en el peligro al que todo ha sido expuesto. ¿Cuál peligro? El de no comunicar, el de no dar pie al sentido facilitador del lenguaje mediático.

Las gaviotas que “no son” vuelven en la mirada de un-hombre (un ente genérico que diluye su identidad en el entorno ¿o el contorno?[1]) en Cantos de la mañana vil (2001). Ahora son “aves” y la lengua es sólo un esquema:

 

“No hay nada” digo, ya no sé
lo que es un ave, ya no sé
si hay o no hay música en
el rodar del mundo.
“Ya no sé”, digo, “en realidad, nada”.
“Ahora”, digo, como si rezara, “acá”.

 

La música (también al límite del desborde[2]) parece ser ese último rezo en el aire extenuado, saturado, del mundo; un equilibrio en la cuerda del presente que exige parpadeos veloces. En En la resaca (2007) ya se ha convertido en un órgano más del cuerpo diseccionado de las percepciones:

 

Junio (III)

En la vidriera un crucifijo, unas cajitas labradas,
un dragón bajo la lanza, una mujer de azul
que emerge de olas de agua plástica, unos signos orientales,
un buda gordo en oro falso,
y, un poco más acá, el vidrio, autos en el
apenas perceptible temblor del vidrio, transeúntes
desdibujados, música del pasar de las cosas
que pasan sin más. Potes con no sé qué, temblor
del paso del mundo acá, su reflejo rápido.

 

Pero ¿es esa música más que una palabra? Cuando comencé hace unos años a leer la obra de Daniel Freidemberg veía como central un cuestionamiento sobre la materia de la poesía. Luego comprendí que esa veta no puede leerse desligada de una apreciación lúcida del diseño cultural. Llamémosle mejor, de la “experiencia”. Si como dice uno de sus versos “la época ya no da muchas imágenes”, lo que queda es el lodo de lo real. Y lo real no puede espesarse sino en el encuentro del sujeto con sus molduras: aquello que lo torna, matiz tras matiz, un borde viviente que interrumpe la coreografía de la naturaleza. No es necesariamente un punto de vista zen, sino que alcanza con pensar en un sujeto que ha advertido la necesidad de que la escritura se cuele por las grietas del muro:

 

…escribo
no con palabras
sino con sombra de palabras, filtraciones
de un turbio noviembre.

 

La tarea de Freidemberg no está del lado amable de las cosas, sino del otro. Los días después del diluvio son un comienzo. Una vez partida la cáscara de la nuez ya no hay lugar para mitos. La poesía no desciende sino que perfora. ¿Se nos habrá roto demasiado esa palabra, “poesía”? No importa. No será este, el nuestro, un tiempo de lamentos.

 

 

 


[1] EL LÍMITE DE CADA FIGURA ES EL LÍMITE DEL YO POÉTICO. EL RESTO ES SU REPULGUE EN LA MASA TEXTUAL, MÁS O MENOS PERSONIFICADO, MÁS O MENOS OBJETIVADO.
[2] LA PIGMENTACIÓN DE LOS SIGNOS HA BAJADO A SU MÍNIMO, SUS ÓRGANOS ESTÁN A LA VISTA Y PRÁCTICAMENTE NO OCULTAN UNA DISTANCIA CON SU SIGNIFICANTE; SE ALINEAN EN UNA FORMACIÓN PREPARADA PARA ATACAR NO A LA REALIDAD, NO AL LENGUAJE, SINO AL DISCURSO QUE UNIFICA LAS CONCIENCIAS BAJO CIERTA LEY DE CORRECCIÓN.

 


diego-l-garciaDIEGO L. GARCÍA (Berazategui – Buenos Aires, 1983). Profesor en Letras. Escribe poesía y crítica literaria. Entre sus publicaciones se encuentran: Fin del enigma (Editorial Municipal de Berazategui, 2011), Hiedra (La Luna Que, 2014), Ruido invierno (La Luna Que, 2015), Esa trampa de ver (Añosluz Editora, 2016), una voz hervida (Jámpster ebooks, 2017), en coautoría con Ivankan, Una cuestión de diseño (Barnacle, 2018) y fotografías (Zindo & Gafuri, 2018). Su blog es: http://margendelpoema.blogspot.com.

 

https://jampster.cl