El verdadero motivo por el que el Islam prohibió el consumo de alcohol

Strambotic

El verdadero motivo por el que el Islam prohibió el consumo de alcoholEl verdadero motivo por el que el Islam prohibió el consumo de alcohol

‘Mahoma: El sermón de la taberna’.

En 632, año en que Mahoma moría en Medina, “la viña y el vino florecían en Arabia, Egipto, Líbano, Palestina, Siria, Armenia y Mesopotamia”, cuenta Gonzalo Gonzalo en su libro ‘El otro mundo del vino’. Hoy, sin embargo, sólo Líbano y Marruecos siguen produciendo el embriagador líquido. “¿Cómo pudo lograrse que algo tan enraizado en la cultura y que generaba actividad económica quedar reducido al cultivo de uva para pasas?”, se pregunta el autor. Respuesta: una riña de borrachos entre la cuadrilla de Mahoma.

Pero las religiones están creadas por los hombres y los hombres no somos más que la suma de nuestras experiencias. El tabú del alcohol entre los mahometanos vino, según el enólogo, por una pelea que mantuvieron los discípulos de Mahoma en Medina:

“La prohibición tajante de beber vino a los musulmanes sólo está reflejada en un versículo del Corán, que fue resultado de un incidente en Medina cierta noche en que los discípulos bebieron después de la cena. Una disputa entre ellos para la que Mahoma reclamó a Alá la forma para hacer reinar la armonía entre los discípulos. “En verdad, el vino y el maisar, y los anazab y las flechas son abominación de los hechos de Schaitán (Satán); evitadlos, pues que acaso, vosotros seréis felices…En verdad, quiere el Schaitán introducir entre vosotros la enemistad y la cólera en el vino…”

El verdadero motivo por el que el Islam prohibió el consumo de alcohol

No deja de ser curioso que el vino que está postergado en la Tierra, será brindado a los fieles que lleguen al Paraíso (Janah, el jardín). Además de las consabidas vírgenes, los buenos musulmanes disfrutarán de banquetes exquisitos y vinos aromáticos que, eso sí, “no embriagan ni incitan a las peleas”. Y no hablamos de una copita, sino de ríos: Ríos de vino, una delicia para los bebedores…y rondará sobre ellos una copa de plata y vasos como botellas. Botellas de plata; las medirán exactamente, con medida. Y les darán a beber una copa, cuya mezcla será de jengibre…” (Asura).

El verdadero motivo por el que el Islam prohibió el consumo de alcohol

Viñas en Líbano.

Visto en ‘El otro mundo del vino’ y en El Corresponsal. Ilustración de Javier Juverapara el libro. Imagen de Vinisfera.

http://blogs.publico.es/strambotic

INTELIGENCIA ARTIFICIAL DEVELA LOS ARCHIVOS SECRETOS DEL VATICANO

POR FIN, LOS MILES DE VOLÚMENES DE LOS ARCHIVOS SECRETOS DEL VATICANO PODRÁN ESTAR DISPONIBLES PARA EL ESTUDIO DE ACADÉMICOS

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Decir los “archivos secretos del Vaticano” hace pensar en conspiraciones, sociedades secretas y secretos del poder religioso más alto y para muchos, más oscuro. Aunque esta evocación probablemente sea un poco exagerada, los archivos secretos del Vaticano realmente son un preciado acervo de conocimiento, sobre todo para académicos interesados en la historia de la Iglesia católica y su injerencia en la política. Dentro de los archivos hay gemas como la bula papal que excomulgó a Martín Lutero o la carta de auxilio de Maria Estuardo, reina de los escoceses, antes de su ejecución. En realidad, más que los archivos secretos, son los archivos privados. 

Los archivos, ubicados a un lado de la Biblioteca Apostólica, al norte de la Capilla Sixtina, consisten de más de 35 mil volúmenes en 33km de estantes que albergan 12 siglos de documentos. La gran mayoría de estos documentos no se han escaneado y no están disponibles para la consulta de académicos. El problema en este caso, más que con la secrecía del Vaticano, tiene que ver con que buena parte de los documentos está escrita a mano, en latín, y transcribirlos a una computadora no ha sido fácil, hasta ahora. 

 INTELIGENCIA ARTIFICIAL DEVELA LOS ARCHIVOS SECRETOS DEL VATICANO

Un nuevo proyecto llamado Codice Ratio está por cambiar esto. El programa combina inteligencia artificial y software de reconocimiento de caracteres ópticos, para transcribir estos documentos de una manera que antes no había sido posible. El reconocimiento óptico no es muy efectivo con textos escritos a mano, y menos aún con documentos escritos en la mezcla de caligrafía y cursiva de muchos de estos textos escritos en letra “minúscula carolingia”. El problema estriba en que los programas no saben cuándo termina una letra y empieza la otra. Una alternativa previa había sido enseñarles a identificar palabras enteras, pero para esto se necesitaba demasiada fuerza humana: expertos en latín clásico.

El Codice Ratio es capaz de detectar no sólo letras sino movimientos individuales de pluma, dividiendo cada palabra “en bandas horizontales y verticales buscando unidades mínimas”. El software genera entonces letras, que son como “rompecabezas” del texto original. Estudiantes de escuela que han sido reclutados para el programa -los cuales no tienen que saber latín- revisan las letras comparándolas con una base de datos de letras “perfectas”, para enseñar a la computadoras a hacer un match de las letras que ha escaneado. Así las computadoras aprenden por sí solas a “leer”, teniendo en cuenta una especie de ideal platónico de las letras. Además, el programa hace uso de una base de de datos de más de 1 millón de palabras en latín para cotejar las palabras que analiza con las combinaciones que más se repiten. Esto suena complicado pero al parecer funciona, e incluso, este programa podría revolucionar el campo y hacer masivamente accesibles documentos escritos a mano, como diarios personales y demás. ¿Un Google Books de la palabra manuscrita?

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Cállate, Satanás’: un curso de exorcismo por celular

Cállate, Satanás’: un curso de exorcismo por celular

 
“Rece sin parar” fue el consejo de un instructor en la reciente Conferencia Anual de Exorcismo en Roma. El eclesiástico también le recordó a la audiencia que “más que nada, la castidad” era la clave. CreditJason Horowitz / The New York Times

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ROMA — Andrés Cárdenas estaba sentado en la parte posterior del auditorio, abrió su carpeta y tomó notas cuidadosamente. Estaba escuchando a un cardenal católico, con décadas de experiencia en expulsar demonios de cuerpos poseídos, que daba una clase magistral sobre cómo gritarle al demonio, liberar a los musulmanes de la magia negra y eliminar a Satanás desde tu celular.

El padre Cárdenas, un sacerdote colombiano, escribía con entusiasmo mientras el instructor de 89 años, Ernest Simoni, describía a los exorcismos como “instrumentos científicos espirituales” que pueden practicarse también en los musulmanes, pero “al final seguirán siendo musulmanes”.

El cardenal Simoni, quien es albano, también dijo que el ayuno a veces ayuda a los poseídos, pero que a menudo hay que ser estricto con Belcebú y decirle cosas como “cállate, Satanás”.

Después de anotarlo todo, el padre Cárdenas, de 36 años, explicó que había venido a Roma a aprender sobre exorcismos “porque es un don” que él quería compartir con sus parroquianos en El Espinal. Él es uno de los trescientos católicos romanos —la mayoría clérigos, pero también hombres y mujeres laicos dotados de cartas de autorización de sus obispos— que asistieron a la decimotercera edición del curso anual —que tiene una duración de una semana— llamado “Exorcismos y oraciones de liberación”, cuyos organizadores esperan que reclute y capacite a ejércitos de exorcistas potenciales para enfrentar a las fuerzas demoniacas en expansión.

 Los participantes pagaron 372 dólares (la traducción simultánea tenía un costo extra de 309 dólares) para asistir a las sesiones, patrocinadas por grupos católicos conservadores e impartidas en la Universidad Pontificia Regina Apostolorum, administrada por los Legionarios de Cristo.

Los aspirantes a exorcistas culpan a internet y al ateísmo por lo que definen como un repunte en la maldad; sin embargo, la urgencia evidenciada en el curso también parece estar relacionada con el auge de una visión conservadora que sostiene que la Iglesia católica ha ido por mal camino bajo el mandato del papa Francisco, y que el fin de los tiempos se acerca.

El papa confundió a los conservadores cuando un reportero italiano informó, de modo incorrecto según el Vaticano, que no creía en el infierno. “Más allá de lo tolerable”, dijo en esos momentos el cardenal estadounidense Raymond Burke, líder de la resistencia conservadora contra Francisco.

De hecho, el papa muchas veces habla del diablo. En su Exhortación Apostólica mensual, “Regocíjate y sé feliz”, escribió que aunque en tiempos bíblicos “la epilepsia, por ejemplo, podía confundirse fácilmente con una posesión demoníaca”, los creyentes no deben concluir que “todos los casos relatados en el Evangelio tenían que ver con desórdenes psicológicos y, por lo tanto, pensar que el diablo no existe o no está al acecho para obrar mal”.

El padre Cárdenas no tiene dudas sobre la creencia del papa en el diablo. Tampoco las tenía el cardenal Simoni, quien ha visto la maldad de primera mano, al sobrevivir décadas en prisiones y trabajos forzados por practicar su fe bajo el régimen comunista albano de Enver Hoxha.

Cállate, Satanás’: un curso de exorcismo por celular

 
El cardenal Ernest Simoni, de 89 años, explicó que se le pueden practicar exorcismos a los musulmanes pero “al final seguirán siendo musulmanes”. CreditTony Gentile / Reuters

Durante la conferencia principal del lunes, el cardenal respondió las preguntas de los compañeros sacerdotes del padre Cárdenas, como la de un eclesiástico francés que le pidió compartir sus secretos para exorcizar. “Rece sin parar”, dijo el cardenal, recordándole a la audiencia que “por sobre todas las cosas, la castidad” era crucial.

Cuando le preguntaron si prefería el ritual antiguo o las normas nuevas del Vaticano incorporadas en 1999, el cardenal Simoni dijo: “Jesús habla todas las lenguas”.

Otro sacerdote le preguntó cómo podía saber la diferencia entre el trastorno bipolar y las personalidades poseídas. “Es importante diferenciar entre enfermedades psicópatas, neurastenia y patologías”, dijo el cardenal. “Puedes reconocer a Satanás”.

“Abordaremos ese tema el martes por la tarde”, interrumpió el profesor Giuseppe Ferrari, uno de los organizadores del curso, quien dirige un grupo de investigación sociorreligiosa.

En ese momento, el padre Cárdenas leyó cuidadosamente su programa azul, ilustrado con la Transfiguración de Rafael. El martes, podría escuchar una clase de exorcismo sobre “La oración para la liberación, un acercamiento teológico y pastoral” o “El asistente del exorcista: habilidades y responsabilidades”.

El miércoles, estaba programada la charla “Vínculos mágicos, esotéricos y ocultistas de algunas terapias alternativas y energéticas”, seguida de la conferencia del viernes “El exorcista: vida, decisiones y errores”. No obstante, estaba especialmente interesado en la conferencia del miércoles sobre “Brujería en África”.

El Vaticano ha tenido una relación incómoda con algunos de sus exorcistas africanos más famosos. El arzobispo Emmanuel Milingo, de Zambia, ganó popularidad como curador espiritual y exorcista en la década de 1990, cuando vivía en Italia, donde se le conocía como el “obispo brujo doctor”. Más tarde se casó con una mujer coreana en una boda grupal precedida por el reverendo Sun Myung Moon y fue excomulgado por ordenar como sacerdotes a cuatro hombres casados.

Hace pocos años, en 2014, el Vaticano reconoció de manera formal a una Asociación Internacional de Exorcistas, que mantiene a sus casi 250 miembros actualizados sobre las mejores y más novedosas prácticas para enfrentar al diablo. La muerte del padre Gabriele Amorth en 2016, el exterminador de demonios más famoso de Italia, ocasionó un nuevo clamor nacional para obtener reclutas.

Un documental sobre exorcismos, Libera Nos, ganó un premio en el Festival de Cine de Venecia en 2016. La película, que pronto se transmitirá en la televisión italiana, se trata de un robusto sacerdote siciliano con hábito de monje y gorro de lana; en una escena le jala el fleco a una mujer que gruñe cuando él le ordena que ame a su prójimo.

En la película podemos ver cómo en una conversación telefónica con una mujer poseída, el sacerdote implora: “Sal de este cuerpo, Satanás”. Después se despide con un “O.K., luego te llamo” y “Me saludas a tu esposo”.

Cállate, Satanás’: un curso de exorcismo por celular

 
Arzobispo Emmanuel Milingo, al centro, de Zambia, en 2006. Ganó fama como sanador y exorcista en la década de 1990 cuando vivía en Italia, pero fue excomulgado por ordenar a cuatro hombres casados como sacerdotes. CreditNicholas Kamm / Agence France-Presse – Getty Images

“Es una buena manera de aprender cómo no hacer un exorcismo”, dijo el profesor Ferrari.

En el seminario del lunes, el cardenal Simoni informó sobre los éxitos contundentes. Cuando un sacerdote le preguntó cómo sabía que un exorcismo había funcionado, le respondió: “Ah, te puedes dar cuenta de inmediato” y explicó que una persona poseída pasó de dar saltos y “mantener a tres o cuatro hombres tratando de sujetarla” a levantarse con “una sonrisa de júbilo”.

“Al parecer, sus exorcismos son muy eficientes”, le dijo el profesor Ferrari, quien después se dirigió a la audiencia: “Nos reuniremos aquí después del receso”.

Los estudiantes se dirigieron a una mesa larga con bocadillos y refrescos mientras los reporteros presionaron al cardenal Simoni para que hablara sobre cómo realizar exorcismos a través del celular, lo cual está técnicamente prohibido por la ley eclesiástica (dijo que los había realizado unas “cien, mil veces”).

El padre Cárdenas esperó en el pasillo, con su celular en la mano, con la esperanza de tomarse una foto con el cardenal. Pero el exorcista, de edad avanzada, se fue de inmediato y dejó al colombiano refunfuñando, aunque no demoniacamente.

Cuando regresaron al tema, el padre Cárdenas advirtió que la magia negra se puede transmitir a través de las pantallas (“las películas estadounidenses también son un problema”), que los demonios entran al cuerpo “a través de la parte posterior del cerebro” y que los traumas tempranos, como el abuso sexual, pueden hacer a una persona vulnerable a la homosexualidad y a los demonios que en casos graves causan tendencias suicidas o violentas, y que deben ser ahuyentados.

A unos metros de distancia, el reverendo Joseph Poggemeyer, de Toledo, Ohio, dijo que los exorcistas necesitaban enfrentar la maldad esparcida a través de internet. Dijo que cada diócesis debería tener un exorcista a la mano, pero que las reformas del Segundo Concilio Vaticano y su “confusión” han erosionado la pericia en exorcismos y han privado a los seminaristas de la educación sobre demonología.

Los organizadores les pidieron a los sacerdotes que regresaran al salón para tomar una clase sobre el papel del obispo en un exorcismo, después de la cual llegó la hora del almuerzo. Mientras los exorcistas en ciernes esperaban en fila para pedir pasta detrás de estudiantes que mandaban mensajes de texto o discutían las manifestaciones de la maldad pura mientras comían yogur, Ferrari dijo que esperaba invitar al exorcista favorito del papa, un luterano, a la conferencia del año próximo.

Con el estómago lleno, el padre Cárdenas y los demás regresaron al salón del sótano para asistir a la sesión de la tarde: “El exorcismo como ministerio de piedad y consuelo en medio del desconsuelo de la sociedad contemporánea”. Impartida por el arzobispo Luigi Negri, quien apareció en los noticieros en 2015 cuando se le escuchó decir en un tren que deseaba la muerte del papa Francisco. Como consecuencia, el pontífice lo remplazó como líder de la arquidiócesis de Ferrara.

El lunes, el arzobispo Negri les advirtió a los sacerdotes sobre las fuerzas oscuras ante las que se enfrentarían.

“El causante de este mal, esta entidad diabólica y maligna”, explicó “es más grande que cualquier hombre”.

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¿Postcristianismo?

Solo el 22% de las bodas que se celebran lo hacen por el rito católico, cuando en el año 2000 eran el 75%

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Mientras los obispos estaban esta semana reunidos en la Conferencia Episcopal analizando, entre otros temas, el papel de los cristianos laicos en la sociedad o cómo organizar los seminarios, varios medios de comunicación recordaban algunos datos interesantes del proceso de secularización en España. Por ejemplo, solo el 22 por ciento de las bodas que se celebran lo hacen por el rito católico, cuando en el año 2000 eran el 75 por ciento.  Desde el año 2006, el número de ciudadanos que se confiesan católicos ha descendido 10 puntos. Según los datos oficiales, el 66,9 por ciento de los españoles se declaran católicos; solo el 13, 9 por ciento confiesan que van a misa los domingos. Un número que, por otra parte, en cifras absolutas no es nada desdeñable.

En estos días de coincidencias, la editorial Encuentro recibía los primeros ejemplares de una joya editorial que pondrá muy pronto en el mercado. Se trata del último libro del cardenal Ángelo Scola, arzobispo emérito de Milán, titulado «¿Postcristianismo? El malestar y las esperanza de Occidente». La pregunta de partida, con un certero diagnóstico que se puede aplicar a nuestra realidad, es si se ha agotado la fuerza fascinante del anuncio de un Dios que sale al encuentro de nuestra esperanza, si se ha agotado el cristianismo. De entre los relatos más significativos en la modernidad, el que nace de la fe cristina ha sido protagonista indiscutible, ¿sigue siéndolo ahora? La progresiva reducción de la práctica cristiana indica que se está derrumbando el cristianismo convencional, lo que no implica que se esté derrumbando el cristianismo. De hecho, como se puede comprobar en el día a día de la Iglesia real, aparecen iniciativas ilusionantes que impactan en la vida de las personas. Ahí tenemos algunos casos de sorprendente éxito como los retiros de Emaús o los nuevos métodos de formación en la experiencia cristiana al estilo Life teen. Estamos ante una nueva oportunidad para mostrar la relevancia pública de la fe que representa un bien para la persona y la sociedad. Es cuestión de partir del núcleo interior y no de las exigencias de quienes marcan la agenda política.

 

http://www.abc.es/sociedad

Catedrales

Los mercaderes del templo hoy son los propios obispos

Catedral de San Cristóbal de la Laguna.
Catedral de San Cristóbal de la Laguna. GETTY IMAGES

 

La semana pasada terminé en San Cristóbal de la Laguna, Tenerife, un viaje de 16 años que me ha llevado por toda España a través de sus catedrales y cuya primera entrega literaria, titulada Las rosas de piedra, publiqué en el 2008. Después de 16 años y de 74 catedrales vistas (todas las que hay actualmente en este país) puedo afirmar con conocimiento de causa que el patrimonio religioso español es ya un enorme museo en el que la religión no tiene cabida salvo de modo testimonial. Más parece que las pocas celebraciones religiosas que en las catedrales tienen lugar buscan un objetivo práctico, como es el de no perder el control de los templos por parte de la Iglesia, que servir a una comunidad que, cada vez más decreciente en número, ha sido expulsada por la propia Iglesia de sus tradicionales lugares de reunión.

En la Edad Media, cuando se construyeron la mayoría de ellas, las catedrales eran el símbolo arquitectónico de las ciudades no sólo en lo religioso sino también en lo militar y civil. La Corona de la Ciudad a la que se refería a comienzos del siglo XX el arquitecto alemán Bruno Taut (Die Stadkrone), quien propugnaba el regreso de la arquitectura a la espiritualidad y la fantasía representadas por las catedrales en tanto que edificios centrales y resplandecientes “de alta y esbelta silueta recortada por un radiante sol naciente” frente al utilitarismo y la monotonía de los barrios construidos por la burguesía de su época, era lo primero que veían los viajeros que se acercaban a una población y lo que les proporcionaba una idea de su riqueza y poder según su altura y número de torres. Un siglo más tarde, a comienzos del XXI, las catedrales han perdido todo su sentido y hoy más parecen naves a la deriva como tantos edificios religiosos (monasterios, conventos, iglesias) despojados de su significación inicial y convertidos en simples museos por los que deambulan escuchando sus audioguías turistas de todas las procedencias salvo de la ciudad en la que se alzan. La falta de personal religioso para atenderlas junto a la necesidad de reparaciones continuas y muy costosas son la justificación de una voracidad recaudatoria por parte de los cabildos que se compadece mal con la consideración de la catedral como ciudad de Dios en la tierra y su condición de lugar de asilo y refugio para todo tipo de personas. En los 16 años que he empleado en recorrer todas las españolas he visto cómo iban cerrándolas y cómo se convertían en edificios vacíos de toda espiritualidad (religiosa o profana, tanto da) sin otro destino que el de generar dinero. Los mercaderes del templo hoy son los propios obispos.

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María Magdalena en clave feminista

Hay teorías en las que Jesús huye con su amante a la India y tiene hijos

Rooney Mara, en un fotograma de la película
Rooney Mara, en un fotograma de la película ‘María Magdalena’, de Garth Davis.

En los patios de luces de toda España dejaba de cantar Concha Piquer y en los andamios ningún albañil osaba arrancarse por soleares. En aquella Semana Santa del franquismo se prohibía cantar, silbar y jugar a las cartas; los tambores sustituían a las campanas y en la radio solo se oía música clásica y polifonías de Palestina entre las voces de algún famoso orador sagrado que predicaba el sermón de las Siete Palabras. Lo demás era un silencio morado con el rumor de algún viacrucis: perdona a tu pueblo, Señor —cantaban los penitentes—, mientras al amanecer piaban los pájaros, los únicos seres que parecían libres de pecado. Las señoras provincianas con teja y mantilla, tacones de aguja y medias negras con costuras visitaban los monumentos de Jueves Santo dejando atrás un rastro de colonia Heno de Pravia. El oficio de tinieblas se concitaba en las tahonas con el hondo aroma de las torrijas.

Durante la Semana Santa de entonces solo se ponían películas de judíos y romanos. En aquel marzo de 1954 en Valencia La túnica sagrada en cinemascope inauguró el cine Lys. Aún llevo asociada la figura de Victor Mature en el papel del esclavo Demetrio con el olor a cera e incienso mezclado con colonia barata y sudor labriego que llenaba el ámbito de la iglesia del pueblo. En el cine Metropol ponían Quo Vadis, con Robert Taylor, Peter Ustinov y Deborah Kerr en el papel de Ligia, que llenó de erotismo a toda una generación de adolescentes. Luego llegaría Ben-Hur con Charlton Heston y Stephen Boyd. Las películas de la Pasión llenaban todas las carteleras de Semana Santa y al llegar la televisión, en 1956, la pequeña pantalla comenzó a devorar procesiones, documentales religiosos y sermones de toda índole, unos melifluos y otros llenos de cólera sacra. Rey de reyes, de Nicholas Ray, de 1961, se había rodado en España bajo el imperio de Samuel Bronston, y el Evangelio según San Mateo, de Pier Paolo Pasolini, de 1964, y La última tentación de Cristo, de Martin Scorsese, de 1988, añadieron una visión contestataria cuando la Semana Santa había comenzado a diluirse en ese tiempo en un espacio de vacaciones de primavera y las procesiones producían atascos y las cremas solares de las playas comenzaron a hacer la competencia a la cera de los cirios de los templos.

Ahora, medio siglo después, en plena revolución de las mujeres, ha llegado a las carteleras la película María Magdalena, una versión feminista de este mito religioso-erótico con el duro Joaquin Phoenix en el papel de un blando Nazareno. De María Magdalena se dice que fue la adúltera salvada de la lapidación por Jesús, quien le sacó siete demonios del cuerpo. El papa Gregorio I, en el año 591, la proclamó oficialmente prostituta y santa, el oxímoron perfecto; de hecho fue la protagonista de la Pasión, puesto que estuvo al pie de la Cruz y fue la primera a quien se le apareció el Resucitado. Algunos exégetas creen que fue hermana, esposa o amante del Nazareno; otros la confunden con otra María de Betania que le ungió los pies al Maestro, con perfumes y se los secó con sus cabellos. Existen otras teorías, por ejemplo, que el Maestro no murió en la cruz, sino que fue salvado por su amante con la que huyó a la India, donde tuvieron hijos que se han perpetuado hasta hoy.

En el refectorio menor del convento de San Marcos, en Florencia, hay un fresco pintado por Doménico Ghirlandaio de la Última Cena. El Maestro tiene a sus discípulos alineados a derecha e izquierda detrás de la mesa con un bello Juan dormido en su regazo, a quien parece estar acariciando con mano dulce sus rizos de oro. ¿Se trata de Juan o de María Magdalena? Todos los cenáculos pintados en el quattrocento, incluido el de Leonardo Da Vinci, contienen un enigma. En la pintura de Ghirlandaio resulta evidente que el tercer discípulo contando por la derecha es una mujer tocada con un manto rojo, lo mismo que san Juan es también una figura ambigua envuelta en delicados tonos azules.

En el evangelio apócrifo de Tomás hay una referencia a la Magdalena extremadamente machista. Dice Simón Pedro: “¡Que se aleje Mariham de nosotros! Pues las mujeres no son dignas de la vida’. Dijo Jesús: ‘Mira, yo me encargaré de hacerla macho de manera que también ella se convierta en un espíritu viviente, idéntico a nosotros los hombres, pues toda mujer que se haga varón entrará en el reino de los cielos”. En la película de Garth Davis, basada en el Evangelio apócrifo de María Magdalena, ella aparece por primera vez como una líder espiritual feminista, en realidad como la única entre los discípulos que creyó en el Cristo resucitado. No me toques —le dijo el Maestro fuera del sepulcro— cuando la Magdalena quiso abrazarlo. En efecto, esta mujer fue la primera en saber que el espíritu es intangible y así comenzó a predicarlo.

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¿Ha muerto Dios?

Los dioses del Mercado, del Patriarcado y del Fundamentalismo son las nuevas metamorfosis de la creencia en el Ser Superior. Este cambio explica las

tres violencias ejercidas en su nombre: la estructural, la machista y la religiosa

¿Ha muerto Dios?
ENRIQUE FLORES

 

Nietzsche no fue el primero en utilizar la expresión “Dios ha muerto”. Su origen se encuentra en un texto de Lutero: “Cristo ha muerto / Cristo es Dios / Por eso Dios ha muerto”. En él se inspira Hegel en la Fenomenología del espíritu, donde afirma que Dios mismo ha muerto como manifestación del sentimiento doloroso de la conciencia infeliz. En Lecciones sobre filosofía de la religión se refiere a una canción religiosa luterana del siglo XVII en un contexto similar: “Dios mismo yace muerto / Él ha muerto en la cruz”.

 

Es probable que Nietzsche, hijo y nieto de pastores protestantes, la conociera e incluso la hubiera cantado en el Gottesdienst. Pero ha sido su propia formulación la que ha adquirido relevancia filosófica y ha ejercido mayor influencia en el clima sociorreligioso moderno.

Dos son los textos más significativos en los que Nietzsche hace el anuncio de la muerte de Dios. En Así hablabaZaratustra, cuando el reformador de la antigua religión irania baja de la montaña, se encuentra con un anciano eremita que se había retirado del mundanal ruido para dedicarse exclusivamente a amar y alabar a Dios, actitud que contrasta con la de Zaratustra, que dice amar solo a los hombres. Tras alejarse de él, comenta para sus adentros: “¡Será posible! Este viejo santo en su bosque no ha oído todavía nada de que Dios ha muerto”. Al llegar a la primera ciudad, encontró una muchedumbre de personas reunida en el mercado, a quienes habló de esta guisa: “En otro tiempo el delito contra Dios era el máximo delito, pero Dios ha muerto y con Él han muerto también sus delincuentes. Ahora lo más horrible es delinquir contra la tierra”.

En La gaya ciencia Nietzsche relata la muerte de Dios a través de una parábola cargada de patetismo. Un hombre loco va corriendo a la plaza del mercado en pleno día con una linterna gritando sin cesar: “¡Busco a Dios! ¡Busco a Dios!”. El hombre se convierte en el hazmerreír de la gente allí reunida, que no se toma en serio la búsqueda angustiosa del loco y se mofa de él haciéndole preguntas en tono burlón: “¿Es que se ha perdido? […]¿Es que se ha extraviado como un niño? […]¿O se está escondiendo? ¿Es que nos tiene miedo? ¿Se ha embarcado? ¿Emigrado?”. A lo que el loco responde: “¡Lo hemos matado nosotros y yo! ¡Todos nosotros somos sus asesinos!”.

El loco, fuera de sí, entró en varias iglesias donde entonó su requiem aeternamdeo. Cada vez que le expulsaban y le pedían explicación de su conducta, respondía: “¿Qué son estas iglesias sino las tumbas y los monumentos fúnebres de Dios?”. Nietzsche califica el anuncio de la muerte de Dios como “el más grande de los acontecimientos recientes”, pero el loco reconoce que llega “demasiado pronto”.

¿Se ha hecho realidad el anuncio de Nietzsche? Yo creo que solo en parte. Ciertamente, se está produciendo un avance de la increencia religiosa en nuestras sociedades secularizadas y se cierne por doquier la ausencia de Dios. Pero, al mismo tiempo, asistimos a otro fenómeno: el de las diferentes metamorfosis de Dios. A modo de ejemplo voy a referirme a tres: el Dios del Mercado, el Dios del Patriarcado y el Dios del Fundamentalismo.

El Dios del Mercado. El Mercado se ha convertido en una religión “monoteísta”, que ha dado lugar al Dios-Mercado. Ya lo advirtió Walter Benjamin con gran lucidez en un artículo titulado El capitalismo como religión, donde afirma que el cristianismo, en tiempos de la Reforma, se convirtió en capitalismo y “este es un fenómeno esencialmente religioso”.

Tocar el capitalismo o simplemente mencionarlo es como tocar o cuestionar los valores más sagrados. Lo que dice Benjamin del capitalismo es aplicable hoy al neoliberalismo, que se configura como un sistema rígido de creencias y funciona como religión del Dios-Mercado, que suplanta al Dios de las religiones monoteístas. Es un Dios celoso que no admite rival, proclama que fuera del Mercado no hay salvación y se apropia de los atributos del Dios de la teodicea: omnipotencia, omnisciencia, omnipresencia y providencia. El Dios-Mercado exige el sacrificio de seres humanos y de la naturaleza y ordena matar a cuantos se resistan a darle culto.

El Dios del Patriarcado. Los atributos aplicados a Dios son en su mayoría varoniles, están vinculados a la masculinidad hegemónica y se relacionan con el poder. La masculinidad de Dios lleva derechamente a la divinización del varón. Así, el patriarcado religioso legitima el patriarcado político y social. La teóloga feminista alemana Dorothee Sölle critica las fantasías falocráticas proyectadas por los varones sobre Dios, cuestiona la adoración al poder convertido en Dios y se pregunta: “¿Por qué los seres humanos adoran a un Dios cuya cualidad más importante es el poder, cuyo interés es la sumisión, cuyo miedo es la igualdad de derechos? ¡Un Ser a quien se dirige la palabra llamándole ‘Señor’, más aún, para quien el poder no es suficiente, y los teólogos tienen que asignarle la omnipotencia! ¿Por qué vamos a adorar y amar a un ser que no sobrepasa el nivel moral de la cultura actual determinada, sino que además la estabiliza?”. En nombre del Dios del patriarcado se practica la violencia de género, que el año pasado causó más de 60.000 feminicidios.

El Dios de los Fundamentalismos. Los fundamentalismos religiosos desembocan con frecuencia en terrorismo, fenómeno que recorre la historia de la humanidad en la modalidad de guerras de religiones que se justifican apelando a un mandato divino. Tiene razón el filósofo judío Martin Buber cuando afirma que Dios es “la palabra más vilipendiada de todas las palabras humanas. Ninguna ha sido tan mutilada, tan mancillada. Las generaciones humanas han desgarrado esta palabra. Han matado y se han dejado matar por ella. Esta palabra lleva sus huellas dactilares y su sangre. Los hombres dibujan un monigote y escriben debajo la palabra ‘Dios’. Se asesinan unos a otros y dicen: ‘Lo hacemos en nombre de Dios”. Matar en nombre de Dios es convertir a Dios en un asesino, en certera observación de José Saramago, quien lo demuestra en la novela Caín a través de un recorrido por los textos de la Biblia hebrea.

Dios bajo el asedio del Mercado, bajo el poder del Patriarcado y bajo el fuego cruzado de los Fundamentalismos. El resultado es la violencia estructural del sistema, la violencia machista y la violencia religiosa, las tres ejercidas en nombre de Dios.

Juan José Tamayo es director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones, de la Universidad Carlos III de Madrid. Su última obra es Teologías del Sur. El giro descolonizador(Trotta, 2017).

Cojo, tuerto y más feo que Picio. Así era Jesucristo según una historiadora británica

Jaime Noguera

Cojo, tuerto y más feo que Picio. Así era Jesucristo según una historiadora británica

Uno de los personajes que ha sido más veces representado en el arte occidental, Jesús suele ser plasmado como un tipo bello, de rasgos simétricos y larga melena, altísimo y con unos ojos que te dan ganas de tirarte al suelo y besarle los pies directamente, aunque estos se hayan pasado cuarenta días y cuarenta noches sudando mientras recorrían el desierto. Y es que claro, el hijo de Dios tiene que serguapo a la fuerza (divina), algo que pone en duda en un reciente libro la historiadora Joan Taylor. Es más, la hija de la pérfida Albión afirma que el popular personaje mitológico supuestamente nacido en Belén era más bien bastante feoe incluso podría haber estado desfigurado (ya antes de que lo detuviesen los romanos).

La profesora Joan Taylor, autora del libro ‘¿Cómo era Jesús?‘ asegura haber estudiado “documentos históricos que se remontan a la vida de Cristo” y haber llegado a la conclusión de que la falta de descripciones del rostro de Cristo en la Biblia en comparación con otras figuras como Moisés y David  (que gozan de amplios retratos) deja claro que el físico del Mesías era poco agraciado. Es más, podría haber estado desfigurado.

Según la supuesta experta, la única descripción física de Cristo antes de su crucifixión es una mera línea en el Libro de Isaías.

 “No tenía belleza ni majestad que nos atrajera a Él, nada en Su apariencia que nos hiciera desearlo”.

La británica asegura que, frente al Jesucristo casi ario que nos hemos tragado a la lo largo de la historia, este era “probablemente de unos 166 cm de altura, algo delgado y musculoso, con piel de color marrón oliva, pelo castaño oscuro a negro y ojos castaños”.

Cojo, tuerto y más feo que Picio. Así era Jesucristo según una historiadora británica

“¿Me ha quedado bien el tinte?”

¿Entonces, qué aspecto tenía Jesucristo?

Taylor se basa para llegar a estas conclusiones en los restos esqueléticos de hombres enterrados en la región de Judea y Egipto.

“En términos de una paleta de colores, piensen en cabello castaño oscuro a negro, ojos castaños profundos y piel marrón oliva. Jesús habría sido un hombre de aspecto de Oriente Medio.“.

Hasta ahí creo que llegábamos todos, y esperamos que no quiera decir que los hombres de Oriente Medio le parecen feos. Más bien habla de un Jesús “realista” y alejado de las representaciones pictóricas del occidente europeo que le ponen normalmente un melenón castaño claro y rasgos andróginos. Pero es que la profesora Taylor sostiene en su libro que, “dado que los judíos tendían a casarse sólo entre ellos, es más probable que Jesús se pareciera a los hombres representados en el arte funerario egipcio que a los que procedían de Europa o Etiopía”.

Cojo, tuerto y más feo que Picio. Así era Jesucristo según una historiadora británica

Los problemas de hidratación de Cristo

Además, según la británica, Jesús tuvo que trabajar al aire libre como carpintero hasta que tenía unos 30 años, por lo que sería razonable asumir que era más musculoso que el hombre al que estamos habituados a ver en el cine o en los altares de las iglesias.

“Su cara probablemente tenía una apariencia coriácea por la exposición a los elementos, haciéndolo parecer más viejo de lo que era.”

Vamos, que a Jesús le hubiese venido estupendamente una crema hidratante, pero es que Taylor señala en su obra que es posible que Jesús tuviera cicatrices ocasionadas durante su trabajo con la madera “porque los artesanos de la época eran susceptibles a lesiones” y la desfiguración corporal casi habría sido la norma”

Cojo, tuerto y más feo que Picio. Así era Jesucristo según una historiadora británica

“Niño, con más brío, que son unas cruces infantiles de nada”.

Jesús, el lisiado

Los brazos rotos o las cojeras no se habrían curado correctamente, como las lesiones en los ojos, habrían sido algo normal.

Piel coriácea, cojo y tuerto, bajito, cetrino…¿en serio? Leemos esta reseña del libro en la página australiana de noticias Chinchilla News.

“Taylor piensa que el silencio acerca de la apariencia de Jesús dice algo acerca de su apariencia. Ella señala que ciertas figuras bíblicas, como Moisés y David, fueron descritas en la literatura antigua en términos que señalaban su buen aspecto y atractivo. Pero los evangelistas no proveen tales indicaciones para Jesús. Mientras su rostro es radiantemente blanco en la Transfiguración (el momento en la historia cuando Jesús sube a la montaña y conversa con Moisés y Elías), no sabemos nada más acerca de sus rasgos faciales. Taylor argumenta que el silencio sobre la cuestión de la apariencia de Jesús sugiere que, contrariamente a la tradición cinematográfica, no era guapo“.

Cojo, tuerto y más feo que Picio. Así era Jesucristo según una historiadora británica

El rostro de “Yisus”

No es la primera vez que un erudito se enfrenta al Jesucristo rubio de piel pálida y ojos azules representó y popularizó la cultura europea. En 2015, Richard Neave, un médico jubilado con inquietudes, utilizó “evidencia forense y arqueológica”para reconstruir el rostro de Jesús.

El resultado fue…la escultura de un hombre moreno de Oriente Medio (no…¡iba a ser noruego!).

Cojo, tuerto y más feo que Picio. Así era Jesucristo según una historiadora británica

Un apunte ateo

Parece que ni la británica ni el escultor tuvieron en cuenta que no existe ni un solo documento contemporáneo a Jesús que constate su existencia. Ni que los Evangelios, que además se contradicen entre ellos no son relatos de primera mano sobre la vida de Jesucristo. Pero bueno, eso es otra historia.

Cojo, tuerto y más feo que Picio. Así era Jesucristo según una historiadora británica

Visto en Chinchilla Newssalpimentado con Google y Wikipedia.

http://blogs.publico.es/strambotic

Carboneros ilustrados

Los grandes teólogos son gentes que, como Unamuno y Pascal, han pasado por las aulas del saber. Pero hay una asignatura que ni los más eruditos aprueban: el anuncio cristiano de la resurrección. Es algo siempre “esperado” y nunca “sabido”

Carboneros ilustrados
EVA VÁZQUEZ

A Hans Küng en su 90 cumpleaños,
con gratitud

Miguel de Unamuno consideró siempre que San Manuel Bueno, mártir era su mejor novela filosófico-teológica. En ella puso, según propia confesión, todo su “sentimiento trágico de la vida cotidiana”. De hecho, la diócesis imaginaria a la que pertenece la aldea de Valverde de Lucerna, en la que Unamuno sitúa su relato, se llama Renada, es decir, doble nada, o una nada muy agrandada. La nada, como destino último de los seres humanos, es la mejor expresión del sentimiento trágico, agónico, unamuniano. Unamuno sintió incluso, en una noche de marzo de 1897, las “garras del Ángel de la Nada”. Tampoco olvidó la nada nuestra de cada día, la hermana menor de la nada final, los sinsentidos intrahistóricos.

Hay en esta novela una figura que siempre ha despertado ternura: Blasillo, el bobo del pueblo. Su nombre parece remitir a Blas Pascal, figura muy presente en la obra del pensador vasco. Obviamente, Unamuno no pretendía llamar “bobo” a Pascal. Lo que Blasillo simboliza es la fe sencilla de Pascal, fe que siempre añoró Unamuno, la fe de su niñez y de sus años jóvenes en su Bilbao natal. Es, podríamos aventurar, la “fe del carbonero”, la fe heredada en la que se nace y se muere, la fe más sentida que pensada, la fe sin ilustración. Es la que practica Pascal cuando aconseja “encargar misas”, o cuando escribe: “Toma agua bendita y acabarás creyendo”. Es, también, la fe que practican hoy creyentes musulmanes que, al ser ciegos o analfabetos, deslizan cada día sus dedos por un número determinado de páginas del Corán; así, al terminar el mes, habrán “leído” el libro santo entero.

Es claro el contraste con don Manuel, el cura de Valverde de Lucerna que ni “celebrando misa” ha logrado creer. Preguntado por su fe, el párroco, llamémoslo “carbonero ilustrado” —había estudiado teología— “bajó la mirada al lago y se le llenaron los ojos de lágrimas”. Y, preguntado por la resurrección de los muertos, “el pobre santo sollozaba”. ¡Conmovedora forma unamuniana de revelar al lector el drama del cura! Era un santo, sus feligreses lo adoraban, pero su fe era débil, vivía más de la búsqueda de la verdad que de su posesión. Eso sí: nunca reveló a sus parroquianos su drama personal; y no lo hizo, escribe bellamente Unamuno, “para no quebrantar su contentamiento”, para no arrebatarles el consuelo de la fe. Hay en la novela un sostenido elogio de la fe del carbonero, del creer de las gentes sencillas que continúan creyendo porque siempre creyeron.

Descartes dijo “pienso, luego existo” y Pascal optó por su conocido “creo, luego existo”

Blasillo recorría una y otra vez las calles del pueblo repitiendo en tono patético el grito de Jesús en la cruz que él tantas veces había escuchado de labios de don Manuel: “¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado?”. A las buenas gentes del pueblo se les saltaban las lágrimas al oírlo. Y, lleno de regocijo, Blasillo festejaba su triunfo iniciando una nueva vuelta a la aldea. Unamuno hace coincidir, magistralmente, la muerte del párroco con la de Blasillo, que se había sentado en la iglesia a los pies de un don Manuel ya moribundo. Con memorable sensibilidad escribe: “Así que hubo luego que enterrar dos cuerpos”. De esta forma, el carbonero ilustrado y el carbonero a secas, Blasillo, quedaron unidos para siempre.

Pero Unamuno era consciente de que la fe de Pascal no siempre olió a carbón. De hecho se refiere al gran científico como “un alma que llevaba cilicio”. Un alma, en definitiva, que murió a los 39 años “de vejez”. Su conversión, la que le sacó del “mar de distracciones” en el que navegaba, tuvo lugar, como él mismo informa, el 23 de noviembre de 1654 “ente las diez y media y las doce y media de la noche”. Al parecer se trató de una intensa experiencia religiosa, de una conmoción interior, de una sacudida mística. Algo muy diferente del sueño de Descartes ante su estufa. Al autor del Discurso del método se le reveló una “ciencia admirable” que le resolvió su duda metódica. Pero la duda de Pascal, como la de don Manuel, era existencial, dramática, trágica incluso. La consignó en su Memorial, un papel arrugado, cosido al forro de su levita, encontrado por un criado después de su muerte. La primera palabra lo dice todo: “Fuego”. A continuación, Pascal contrapone el Dios de los filósofos y de los sabios al Dios de Abraham, de Isaac, de Jacob y de Jesucristo. Es de este último Dios de quien Pascal espera “certidumbre, paz, alegría”. Si Descartes había dicho “pienso, luego existo”, Pascal optará por su conocido “creo, luego existo”. En su caso triunfaron las razones del corazón. La fe de Pascal, afirma Unamuno, no era fruto de la “convicción”, sino de la “persuasión”, tenía voluntad de creer, pero su inteligencia matemática se lo puso difícil. De ahí su insistencia en las razones del corazón. La frase que mejor revela su lucha interior tal vez sea esta: “Incomprensible que exista Dios e incomprensible que no exista”. Con ella, Pascal dejó atrás los días del agua bendita y la fe del carbonero para adentrarse en el misterio de la “caña pensante” que somos y en el “eterno silencio de los espacios infinitos” que nos sobrecoge y aterra. Al presentir su final, repartió su dinero entre los pobres y los hospitales de París y rogó a su hermana Gilberta que le trasladase al Hospital de los Incurables, algo a lo que Gilberta se negó; lo cuidó ella con todo esmero y cariño. Aún tuvo tiempo Pascal de acoger en su casa a una familia necesitada. Unos días después, el 9 de agosto de 1662, una extraña y terrible enfermedad que los médicos no acertaron a diagnosticar acabó con su vida. Pero con nosotros siguen sus Pensamientos, obra genial que tanto ha dado que pensar.

Todos los espíritus profundos se han visto obligados a llevarse bien con la incertidumbre

En un conocido texto confiesa Kant que tuvo que “anular el saber para dejar un sitio a la fe”. Es el sitio que siempre andan buscando todas las religiones, pero no solo ellas. El carácter enigmático del universo condujo a un científico de la talla de Severo Ochoa a afirmar que sentía “irse de este mundo sin saber exactamente dónde había estado”. Todos los espíritus profundos se han visto obligados a llevarse bien con la incertidumbre. Tal vez por eso acuñó Nicolás de Cusa la fórmula “docta ignorancia”, fórmula que Ortega y Gasset consideraba la mejor definición conocida de la ciencia. “Carboneros ilustrados” es otra forma de decir “docta ignorancia”. Los grandes teólogos son carboneros leídos, gentes que, como don Manuel y Pascal, han pasado por las aulas del saber. Pero existe una asignatura que ni los más ilustrados aprueban, un asunto en el que todos compartimos la condición ignorante del pobre Blasillo. Me refiero al anuncio cristiano de la resurrección, al que Unamuno consagró su San Manuel Bueno, mártir. Es algo siempre “esperado” por muchos, pero nunca “sabido” por nadie. Cabe la opción generosa de Nicolás de Cusa “quia ignoro, adoro” (justo porque lo desconozco, lo adoro), pero también hay espacio para la duda, incluso para la negación, dolorosa unas veces, despreocupada o airada otras. El carácter misterioso del tema deja muchas puertas abiertas.

 Manuel Fraijó es catedrático emérito de la Facultad de Filosofía de la UNED.

https://elpais.com

El Diablo va de ‘mani’

El Diablo va de ‘mani’

‘La lámpara del diablo’ (1798), Francisco de Goya.

Acabamos de enterarnos, por el obispo de San Sebastián, de que Belcebú es feminista. Ya sospechaba yo que el demonio era más progresista que el dios de los católicos. Monseñor José Ignacio Munilla ha señalado en su homilía de Radio María que “es curioso cómo el demonio puede meter un gol desde las propias filas. El feminismo se ha hecho el harakiri” con el 8-M.

Cuenta una leyenda apócrifa que Belcebú se le apareció una vez a un machorro muy revertiano y le ofreció un deseo.

–¡Quiero catarle el coño a todas las tías que se me pongan a tiro!–demandó el sicalíptico varón.

El diablo, conmovido, le concedió la gracia y lo convirtió en váter. Sin duda alguna, apartando a ese tipo de las calles, Satanás nos regaló un enemigo menos del respeto a la mujer, que es palabra, respeto, que resume todas las bellas exigencias de este ocho de marzo y de la historia del feminismo. El Maligno se comportó como un verdadero feminista militante, lo cual que hay que darle toda la razón a monseñor Munilla: Belcebú secundará la huelga de mañana.

El obispo de la radio considera que las promotoras de la huelga defienden las causas del “lesbianismo y el bisexualismo”, y yo creo que, en este caso, monseñor no solo se returce por convicciones morales, sino también para preservar el casi monopolio de abusos a menores que hasta ahora había gozado la iglesia. ¿Cómo se le ocurre a nadie vindicar relaciones homo con alguien que no sea un cura o una monja? Podría ser pecado y hasta digno de investigación judicial. Como ha señalado el cardenal Santiago Cañizares, el gran enemigo de esta sociedad y de la moral pública es “el imperio gay”. Vade retro.

Ya nos advertía Anatole France de que nunca alcanzaremos la visión que tiene el diablo del mundo, pues solo dios escribió un libro. Ahora, gracias a monseñor Munilla, nos vamos haciendo una idea. El de los cuernos y el rabo es feminista, manifestorro, de izquierdas y con simpatías hacia “el imperio gay”.

Escuchando a obispos y cardenales españoles, uno todavía no entiende que todas estas sandeces continúen gozando del crédito intelectual de tantos fieles católicos. O sea, que no haya ningún sector de la feligresía que salga a las teles y a las radios a gritar que munillascañizares no los representan, que no todos los católicos son así. ¿Será que lo son?

También extraña, tal y como se la están cogiendo con papel de fumar con las ofensas, que ningún juez haya llamado a declarar a estos señores tan falderos por delitos de odio contra las mujeres, los homosexuales y lesbianas, o contra los niños abusados que es que van provocando. “Hay menores que desean el abuso e incluso te provocan”, nos ilustraba no ha mucho el también obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez, que insiste, por otra parte, en calificar de enfermos a los homosexuales.

Al final vamos a tener que darle la razón a Bergamín, quien opinaba que “la teología es la lógica del diablo”. Aunque a estos curillas high standing la palabra teología les viene grande. Quizá sería más adecuado definirlos como expertos en teomanía. Con ellos comparado, Belcebú se está ganando el cielo. Muy a su pesar.

Aníbal Malvar

http://blogs.publico.es/rosa-espinas