1859

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El Origen de las Especies de Charles Darwin se publicó por primera vez en noviembre de 1859. Como se sabe Darwin es, con Copérnico y Freud, miembro de esa terna que bajó del pedestal al hombre. Encuentro un parentesco entre su idea revolucionaria de la Evolución (que hoy es incuestionablemente cierta) y la Voluntad de Schopenhauer. Ciertamente la primera es un proceso que se da en la naturaleza, la segunda es un principio metafísico. Uno es inglés, el otro alemán. Darwin dice al final de su obra magna: “Como todas las formas orgánicas vivientes son los descendientes directos de las que vivieron hace muchísimo tiempo en la época cámbrica, podemos estar seguros de que jamás se ha interrumpido la sucesión ordinaria por generación y de que ningún cataclismo ha desolado el mundo entero, por tanto, podemos contar, con alguna confianza, con un porvenir seguro de gran duración. Y como la selección natural obra solamente mediante el bien para el bien de cada ser, todos los dones intelectuales y corporales tenderán a progresar hacia la perfección” Darwin, como buen inglés, es optimista. En lo que Schopenhauer ve una fuerza ciega que sólo produce sufrimiento, Darwin observa un proceso que obra mediante el bien hacia la perfección. 
          Sin embargo Darwin confiesa en una carta al botánico Asa Gray, en 1860, lo siguiente: “Respecto al aspecto teológico de la cuestión, éste es siempre doloroso para mí. Estoy confundido. No tengo intención de escribir como un ateo. Pero confieso que no puedo ver, tan fácilmente como otros, y me gustaría hacerlo, evidencia alguna de propósito o beneficencia a nuestro alrededor. Me parece que hay demasiada miseria en el mundo. No puedo persuadirme a mí mismo de que un dios benéfico y omnipotente haya creado a propósito a los Ichneumonidae con la intención expresa de que se alimenten dentro de los cuerpos vivos de las orugas, o de que un gato juegue con el ratón. Por otra parte no puedo en forma alguna contentarme con la vista de este maravilloso universo y especialmente con la naturaleza del hombre y concluir que todo es el resultado de la fuerza bruta. Me inclino a ver todo como el resultado de unas leyes determinadas, con los detalles, buenos o malos, entregados al trabajo de lo que podríamos llamar azar. Esta noción no me satisface en absoluto. Creo firmemente que el asunto es demasiado profundo para el intelecto humano. Es como si un perro se pusiera a especular sobre la mente de Newton. Que cada hombre espere y crea lo que pueda”.
           Darwin fue el terror de la religión de su tiempo. Pero era muy prudente y dejaba sus dudas para la intimidad. Un intento posterior de conciliar evolución y creación divina fue el realizado por el jesuita Teilhard de Chardin, pero parece muy poco consistente. Darwin fue enterrado con todos los honores en la abadía de Westminster.
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Cardenal y Anticristo

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Un tribunal australiano ha conseguido batir la marca de salto de altura en las condenas por pederastia a altos cargos de la Iglesia Católica. Era un asunto peliagudo, porque hay incluso obispos y arzobispos metidos en el inmundo lodazal de los abusos a niños, pero ayer un jurado en Melbourne halló culpable de cinco cargos de delitos sexuales al cardenal George Pell, consejero directo del Papa Francisco y ministro de Finanzas del Vaticano, recién cesado de su cargo hace dos días. Pell era el número tres en el organigrama católico, el cuatro si contamos a Dios Padre, el cinco con el Hijo y el seis con la paloma.

Precisamente ha costado Dios y ayuda llegar hasta ahí, al cardenal Pell, a la cúpula misma de San Pedro, sólo para descubrir lo que era un secreto a voces: que la Iglesia Católica está podrida hasta la médula. No ya por la densidad de pederastas por cada metro cuadrado de basílica, ni por la desfachatez con que se cagan en sus votos sagrados, ni siquiera por la tenebrosa red de mentiras, encubrimientos, disimulos y cortinas de humo con que encaran cada nuevo escándalo. Es, sobre todo, por la insolente tranquilidad con la que todo el cuerpo eclesiástico, desde el Papa hasta los sacristanes, ha aceptado las violaciones a menores como un secreto tradicional de la liturgia. Pell descubrió a dos críos de 13 años bebiéndose el vino de misa, les dijo que habían cometido un pecado muy grave, les obligó a que le hicieran una felación y después se masturbó delante de ellos. Hubo más historias con otros niños del coro, incluso más sórdidas, pero con esa asquerosidad ya basta. Dejad que los niños se acerquen a mí, dijo Cristo, pero no se refería a esto.

Con respecto a los innumerables casos de pederastia dentro del seno de la iglesia católica y antes de que acabara incluido en el lote de depredadores infantiles, el cardenal George Pell llegó a declarar que la iglesia no era más responsable por los abusos sexuales a las víctimas que una empresa de transportes que contratase a un transportista que luego violara a una mujer. Este montón de heces verbales no han sido expelidas por un ignorante o un payaso con sotana sino por la tercera autoridad del Vaticano, el señor que hasta anteayer llevaba las cuentas del negocio y el consejero personal del Pontífice. A estas alturas el Papa Francisco puede decir misa.

Hace siglos -si no milenios- que las altas jerarquías de la iglesia católica no tienen nada que ver con el auténtico mensaje de Cristo: humildad, pobreza, amor. Viven en palacios renacentistas, vestidos de ropajes fastuosos, rodeados de obras de arte y lujos millonarios; amparan, promueven y bendicen regímenes homicidas; ocultan y practican crímenes abominables, que van desde el abuso de menores hasta el secuestro y tráfico de recién nacidos. ¿Qué tendrá que ver el amor con follarse a un niño, con quitarle un hijo a su madre y venderlo bajo cuerda? En el mejor de los casos, miran para otro lado al descubrirse que uno de los suyos ha cometido el pecado que más horrorizaba a Cristo: “Al que haga tropezar a uno de estos pequeños, mejor sería que le colgaran al cuello una piedra de molino y lo arrojaran al mar”. ¿Qué más pruebas quieren, lectores del Apocalipsis, de que el Vaticano es la encarnación exacta del Anticristo, la Gran Ramera de Babilonia sentada sobre siete colinas?

David Torres

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Los jerarcas homosexuales del Vaticano

Los jerarcas homosexuales del Vaticano

CreditBen Wiseman

 

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Asombrado ante el misterioso santuario que explora su nuevo libro, el periodista francés Frédéric Martel escribe que “ni el distrito Castro de San Francisco tiene tantos homosexuales”.

Se refiere al Vaticano. Y así deja caer una bomba.

Aunque los editores del libro lo han mantenido en estricta reserva, obtuve un ejemplar antes de su lanzamiento del jueves 21 de febrero. Se publicará en ocho idiomas y en veinte países con el título Sodoma, en Europa occidental, y como In the Closet of the Vatican en Estados Unidos, el Reino Unido y Canadá.

En él se afirma que aproximadamente el 80 por ciento de los miembros del clero católico romano que trabaja en el Vaticano, cerca del papa, son homosexuales. El libro sostiene que a mayor homofobia explícita de un funcionario del Vaticano, hay mayores probabilidades de que pertenezca a ese grupo y que, mientras más se escale en la cadena de mando, más homosexuales se encontrarán. Y que no todos son célibes. Ni por asomo.

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Se supone que debería celebrarlo, ¿cierto? Yo soy un hombre abiertamente homosexual. Y en ocasiones soy crítico de la Iglesia. Albricias por la exposición de la hipocresía en puestos importantes y la afirmación de que algunos de nuestros verdugos tuvieron razones retorcidas. Gracias al cielo por el desafío a su autoridad moral. Que venga la luz. Que salga a relucir la verdad.

No obstante, me siento intranquilo e incluso un tanto asustado. Cualquiera que haya sido la intención de Martel, In the Closet of the Vatican podría no ser un juicio constructivo, sino una acumulación de municiones para los católicos de la derecha militante que están ansiosos de iniciar una cacería de brujas de sacerdotes homosexuales, muchos de los cuales son servidores ejemplares (y castos) de la Iglesia. Esos mismos católicos se oponen a hacer las reformas necesarias y citan las revelaciones del libro como prueba de que la Iglesia ya es demasiado permisiva y ha perdido tanto el camino como la dignidad.

Aunque él mismo es abiertamente homosexual, Martel sensacionaliza la homosexualidad al dedicar su investigación a los funcionarios católicos que han sostenido relaciones sexuales con hombres, no a quienes las han tenido con mujeres. La promesa del celibato que hacen los sacerdotes incluye parejas de cualquier sexo y la norma de las enseñanzas católicas que esta práctica quebranta no es solo la del sexo homosexual, sino la del sexo fuera del matrimonio. En ese contexto, el enfoque de Martel en la homosexualidad se concentra en la idea de que es especialmente inquietante y que despierta morbo.

Su tono no ayuda. Escribe: “El mundo que estoy descubriendo, con sus cincuenta sombras de homosexualidad, va más allá del entendimiento”. Para algunos lectores podría parecer “un cuento de hadas”. Desafía el conocimiento popular de que el papa Francisco, quien tiene detractores a su entorno, está “en la boca del lobo”; aclara: “No es del todo cierto: está entre las locas”. Tal vez se escuche mejor en la versión francesa, pero este lenguaje es profundamente bobo y sumamente ofensivo.

Las fuentes de la mayoría de la información de In the Closet of the Vatican son vagas y otros expertos en el Vaticano me dijeron que la cifra del 80 por ciento no es fidedigna ni creíble.

“No se trata de una acusación basada en la ciencia, sino en la ideología”, comentó el reverendo Thomas Reese, columnista de The National Catholic Reporter, quien visita el Vaticano con frecuencia y ha escrito muchos libros acerca de la jerarquía católica romana. “Uno de los problemas es que los obispos católicos nunca han permitido que haya ninguna clase se investigación sobre el tema. No quieren saber cuántos sacerdotes homosexuales hay”. Estudios independientes consideran que el porcentaje de homosexuales entre los sacerdotes católicos en Estados Unidos está entre el 15 y el 60 por ciento.

En una entrevista telefónica, Martel señaló que el 80 por ciento no es un cálculo suyo, sino de un exsacerdote del Vaticano cuyo nombre cita en el libro. Sin embargo, presenta esa cita sin el escepticismo suficiente y escribe, con sus propias palabras: “Es una gran mayoría”.

El autor asegura que In the Closet of the Vatican recoge la información de aproximadamente 1500 entrevistas realizadas a lo largo de cuatro años y las colaboraciones de los registros de investigadores y otros asistentes. Yo cubrí los acontecimientos del Vaticano para el Times durante casi dos años y el libro tiene tal cantidad de detalles que resulta persuasivo. Sin duda se hablará mucho al respecto y se discutirá acaloradamente.

El libro retrata distintas subculturas sexuales, incluyendo encuentros clandestinos entre funcionarios del Vaticano y jóvenes musulmanes heterosexuales que trabajan prostituyéndose. Cita nombres y, aunque muchos pertenecen a funcionarios del Vaticano y otros sacerdotes que ya fallecieron o cuya identidad sexual ya ha estado bajo el escrutinio público, Martel también dedica su energía a la sugerencia de que el predecesor de Francisco, el papa Benedicto XVI, es homosexual.

Quizá la descripción más gráfica de la doble vida que muestra la mirada de Martel es la del cardenal Alfonso López Trujillo, de Colombia, quien falleció hace poco más de una década. De acuerdo con el libro, acechó las filas de los seminaristas y sacerdotes jóvenes en busca de hombres a quienes seducir y contrataba, de forma rutinaria, hombres dedicados a la prostitución, a quienes con frecuencia golpeaba después de sostener relaciones sexuales. Al mismo tiempo promovía las enseñanzas de la Iglesia que afirman que todos los hombres homosexuales están “trastornados” y aceptaba la expulsión de los sacerdotes que se creía que tenían “marcadas tendencias homosexuales”, ya fuera que las ejercieran o no.

Parte de mi preocupación acerca del libro consiste en que su lanzamiento coincide precisamente con una reunión sin precedentes en el Vaticano en torno al abuso sexual dentro de la Iglesia. Por primera vez, el papa ha convocado a los presidentes de todas las conferencias episcopales católicas del mundo para hablar únicamente de este tema. No obstante, hace poco, el reverendo jesuita James Martin, un autor de libros que han sido éxito en ventas, escribió en un mensaje en Twitter que es evidente que el libro “desviará la atención del abuso infantil hacia la homosexualidad de los sacerdotes en general, mezclando equivocadamente la homosexualidad y la pedofilia en la mente de las personas”. Tiene razón.

El libro no equipara a la homosexualidad con la pedofilia y de hecho afirma, de manera distinta y relevante, que la cultura de sigilo de la Iglesia (una cultura creada en parte por la necesidad de los sacerdotes homosexuales de ocultar su identidad) trabaja en contra de la exposición de los acosadores sexuales que son culpables de cometer un delito.

Como me lo dijo David Clohessy, quien desde hace tiempo es defensor de los sobrevivientes de abusos sexuales llevados a cabo por sacerdotes: “Muchos de ellos tienen un gran elemento disuasorio para reportar los delitos sexuales de sus colegas. Saben que son vulnerables a que se les excluya. Es el celibato y la jerarquía secreta, rígida y antiquísima de puros hombres lo que contribuye al encubrimiento”. El abuso no tiene orientación sexual, un hecho que ha sido evidente en muchos casos de sacerdotes que han tenido relaciones sexuales con niñas y mujeres adultas, incluyendo monjas, cuya victimización ha sido reconocida públicamente por el papa Francisco por primera vez este mes.

No obstante, se trata de una sutileza fundamental que se pierde muy fácilmente en la densidad de los signos de exclamación del libro de Martel. Y habrá mucha más gente que lea los encabezados atrevidos acerca del libro que el libro en sí. Es probable que se queden con la siguiente idea: los sacerdotes católicos están trastornados y los homosexuales son agentes del engaño, reunidos en sociedades excéntricas con rituales extraños.

Le pregunté a Martel cuál era su objetivo. Respondió: “Soy periodista. Mi objetivo es escribir historias. No soy católico. No tengo sed de venganza. No me preocupa que la Iglesia sea mejor o peor”.

Le pregunté si le preocupaba que los homófobos usaran el libro como un arma. Si hacen la lectura correcta, respondió, se darán cuenta de que erradicar a los homosexuales significaría deshacerse de algunos de los héroes de la Iglesia, quienes vituperan en contra de la homosexualidad como una forma de negar o camuflar su verdadera identidad. Los cardenales que aceptan a los homosexuales, dijo, son aquellos que probablemente son heterosexuales.

Haciendo a un lado todo lo demás, el libro es evidencia de la enorme tensión entre una Iglesia que con frecuencia denigra y margina a los homosexuales y un sacerdocio lleno de ellos. “Este hecho se mantiene presente como una gran paradoja insostenible”, escribió Andrew Sullivan, quien es católico y homosexual, en un extraordinario relato para New York Magazine el mes pasado. En él explica por qué hubo tantos homosexuales en el sacerdocio, en especial hace unas décadas: no se sentían a salvo en una sociedad que los relegaba. El sentirse marginados los hizo inclinarse hacia la espiritualidad y hacia el deseo de ayudar a otros necesitados.

No estaban ideando una estratagema elaborada ni buscando el equivalente clerical de un sauna. Buscaban sobrevivir psicológica y emocionalmente. Muchos de ellos siguen intentándolo y me temo que In the Closet of the Vatican no será de mucha ayuda.

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Darwin y los emoticonos

Darwin y los emoticonos

El 12 de Febrero se cumplieron 210 años del nacimiento de Charles Darwin. Me sumo a los homenajes con este sencillo texto, para recordar al científico que cambió nuestra forma de entender la vida. No me resulta difícil imaginar los amargos desasosiegos de Darwin en una lucha desigual por exponer sus ideas revolucionarias ante sus colegas y ante la sociedad en general.

En 1872, diez años antes de su fallecimiento, Darwin publicó un libro sobre las emociones: “The Expression of the Emotions in Man and Animals”. A Darwin le interesaba este aspecto desde que era estudiante. Sir Charles Bell, anatomista, cirujano y teólogo, defendía en la década de 1820 que las expresiones y sus músculos asociados eran una obra divina, destinada a manifestar nuestros sentimientos. Darwin, que era un observador nato, tomó buena nota de las expresiones de todos los seres humanos con los que tuvo relación durante sus viajes en el Beagle. Todas ellas eran similares ante el miedo, la alegría o la sorpresa, con pequeñas variaciones basadas en la diversidad cultural. Pero Darwin no se conformó con estudiar las poblaciones humanas, incluidas las de su Inglaterra natal, sino que observó a decenas de animales tanto a los domésticos como a los recluidos en zoológicos, además de examinar cientos de fotografías e ilustraciones.Lo más interesante es que muchos de los mamíferos que pudo estudiar tenían expresiones no muy diferentes a la humana.

Darwin acertadamente dedujo que esas expresiones espontaneas no podían obedecer al intelecto que caracteriza a los seres humanos y abordó la cuestión desde su punto de vista de naturalista con el ingrediente –cómo no- de la evolución. Siendo vertebrados sociales, nuestras emociones representan una manera eficaz de comunicación.

Darwin y los emoticonos Darwin desterró los argumentos filosóficos y religiosos, que habían sido puntales en el debate sobre las expresiones humanas, y se quedó solo con la idea de que las expresiones son una compleja manifestación motora coordinada con los estados emocionales de nuestra mente.El libro de Darwin tuvo un reconocimiento social muy importante, llegando a vender más de 5.000 ejemplares. Una cifra impresionante para la época.

Nuestro lenguaje parecía ser un factor muy positivo en la expresión de las emociones. Pero cuando los expertos han profundizado en este campo se han sorprendido del gran repertorio de expresiones en otros vertebrados sociales. Recordemos que las personas mudas tienen una impresionante capacidad para comunicarse, aunque no puedan utilizar el lenguaje. En la actualidad se conocen hasta 66 tipos de gestos en los chimpancés, que permiten la comunicación de diferentes estados de ánimo, sin necesidad de utilizar el sonido. Exactamente cómo lo hacemos nosotros. Y lo más probable es que la mayoría de esas expresiones gestuales tengan un origen común. Existen ya docenas de artículos científicos dedicados a estas cuestiones. Recomiendo la lectura de un artículo en acceso abierto publicado en 2015 por Marina Davila-Ross, GoncaloJesus Jade Osborne y Kim A. Bard en la revista PLoSOne, que compara los diferentes gestos relacionados con la risa entre humanos y chimpancés.

Figura. Charles Darwin, junto a una de las sentencias que mejor resume la evolución de la vida por medio de la selección natural.

José María Bermúdez de Castro

http://reflexiones-de-un-primate.blogs.quo.es/

Los millonarios de Cristo

Los mercaderes vuelven al templo. Reseña de “El imperio financiero de los Legionarios de Cristo, una mafia empresarial disfrazada de congregación”, de Raúl Olmos.

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Indignados por la expulsión del templo, los mercaderes y cambistas inventaron la Legión de Cristo para vengarse de Jesús.

Es una broma, por supuesto, pero el lector se queda con esa sensación tras la lectura del libro El imperio financiero de los Legionarios de Cristo, una mafia empresarial disfrazada de congregación, que escribió Raúl Olmos y que la editorial Grijalbo puso en circulación a fines de 2015.

Raúl Olmos ofrece una de las investigaciones más acuciosas y detalladas del periodismo mexicano. Durante cinco años, el periodista guanajuatense (director de la unidad de investigación del diario AM de León) escudriñó cientos de reportes financieros, fiscales y contables —muchos de ellos exclusivos— de las empresas relacionadas con los legionarios.

Su libro está poblado de hallazgos periodísticos. Lo que Olmos encuentra, en general, es una maraña complejísima de empresas reales y de membrete (llamadas “empresas fantasma” porque carecen de domicilio o activos) de Marcial Maciel y sus cercanos:

“La legión cuenta con una estructura de más de 300 empresas constituidas como sociedades anónimas o sociedades civiles […] más de 100 inmobiliarias, una agencia de viajes, despachos de consultoría, una comercializadora de ropa para dama, una agencia internacional de noticias…”, informa Olmos. Sólo en México, la congregación recibe unos 8 mil millones de pesos al año a través de 161 organizaciones supuestamente filantrópicas.

Los millonarios de Cristo, el imperio financiero de los Legionarios de Cristo Raúl Olmos

El imperio financiero de los Legionarios de Cristo, Raúl Olmos

 

Tras la pista del dinero, Olmos lleva al lector a los paraísos fiscales del mundo: Panamá, Liechtenstein, la isla de Jersey, las Antillas Holandesas, Delaware (Estados Unidos) y Singapur. Los legionarios establecieron empresas en los países o estados que les permitieron ocultar a sus dueños, triangular millones de euros o dólares y hacer inversiones inconfesables.

“Invierta sin pecar”, predican los legionarios a sus empresarios afines. Pero sus millones capitalizan empresas que fabrican armas, bombas y helicópteros artillados, y que sirvieron para arrasar poblaciones en la segunda guerra de Iraq; en cerveceras trasnacionales o en farmacéuticas que producen condones (¡Santo Niño de Atocha!).

Para quien no lo recuerde, la Legión de Cristo la fundó, en 1941, Marcial Maciel, un sacerdote michoacano con una doble vida: para sus seguidores era un santo en vida. En 60 años la Legión tenía ya 600 sacerdotes y dos mil 500 seminaristas. Un éxito que, decían los legionarios, era un milagro de Dios.

Periodistas e historiadores (valientes todos, porque enfrentarse a la Legión podía costar el empleo) descubrieron que la congregación, en realidad, le funcionaba a Maciel como una estructura de encubrimiento de decenas de abusos sexuales cometidos contra seminaristas, la mayoría menores de edad. El santo varón tenía por lo menos dos familias, múltiples identidades, varios hijos (abusó de dos de ellos) y se daba una vida de sultán: los mejores hoteles y restaurantes y las casas más lujosas.

Esas historias ya las sabíamos por los testimonios valerosos de José Barba y otros ex legionarios, y el trabajo acucioso de periodistas como Gerald Renner y Jason Berry, o del historiador Fernando M. González, biógrafo de Maciel. Ahora Raúl Olmos ha venido a llenar un vacío: la historia del entramado financiero y empresarial de la Legión. Gracias a su trabajo conocemos que la orden religiosa no sólo fue una red de encubrimiento sino también de acumulación de capital.

Por eso uno de los capítulos más impactantes acaso sea “El imperio inmobiliario”: Maciel y la cúpula legionaria se dieron las mansiones más exquisitas en Sorrento (costa del Mediterráneo); en Vero Beach, Florida; en Arcadia y Cupertino, dos de las zonas más exclusivas de California; un edificio frente a Central Park, Nueva York, o 30 hectáreas en Atlanta. Y mucho más.

La propiedad que más llama la atención, sin embargo, es la residencia de Jacksonville, Florida, que la Legión compró para el retiro de su patriarca. Tras los testimonios irrefutables de pedofilia, el papa Benedicto le había ordenado apartarse a una vida de oración y penitencia, pero Maciel mejor se hospedó en una mansión de siete recámaras, piscina techada, cine y vista a un lago. Ahí murió rodeado de curas legionarios y de su esposa y su hija, ambas de nombre Norma. A su cadáver lo vistieron con ornamentos sacerdotales para su inhumación.

Por el libro desfilan los nombres de los operadores financieros de Maciel, todos ellos sacerdotes ordenados: Luis Garza Medina, Evaristo Sada Derby, Juan Manuel Dueñas Rojas… Y las denominaciones de decenas de empresas que, agrupadas, forman holdings, como Fidelis International, una gran inmobiliaria que, a su vez, forma parte de Integer, el gran holding financiero…

La lista podría seguir. Me detengo sólo en un caso paradigmático: el banco Compartamos, una microfinanciadora para los pobres. Raúl Olmos demuestra que fue una creación de los Legionarios de Cristo a través de José Ignacio Ávalos (también a la cabeza de Un Kilo de Ayuda). Compartamos incrementó su capital 342 mil veces en quince años, gracias a transferencias legionarias y a los microcréditos con intereses de hasta 70 por ciento anual. Es más rentable que Bancomer, Banamex o HSBC.

Maciel gustaba decir que “los pobres eran el mejor negocio”, y, según Olmos, Compartamos Banco, Un Kilo de Ayuda y el Teletón lo atestiguan: se han convertido en sus recaudadores de millonarios donativos y réditos.

La Legión contó con el respaldo político y económico de empresarios como Carlos Slim e incluso de jefes de Estado como Vicente Fox. Lo que más llama la atención, sin embargo, es que el apoyo de los hombres más poderosos del país y a veces del mundo se mantuviera, casi sin excepciones, incólume después de 1997, cuando nueve ex legionarios dieron a conocer los abusos del fundador. E incluso se sostuviera después de 2006, cuando el Vaticano retiró del sacerdocio a Maciel.

Maciel les dio la “Teología de la Prosperidad” u opción preferencial por los ricos (términos del antropólogo Elio Masferrer), que considera a la riqueza una bendición de Dios. El legionario edificó un aparato eclesial a gusto de la burguesía: sacerdotes de pedigrí, escuelas de niños ricos, bodas en las playas del Caribe y recepciones con el papa a cambio de millonarios donativos.

La Legión de Cristo se torna así en el epítome del capitalismo moderno —el neoliberalismo— donde todo se mercantiliza, aun los bienes inmateriales como el confort espiritual o la salvación de las almas. El éxito de la Legión radica en su capacidad de fabricar un cristianismo para las élites. ¿Los últimos serán los primeros? ¡Nunca! En la teología macielista el Cielo está reservado para los más generosos bienhechores de la Legión.

Durante años la Iglesia católica justificó su inacción ante Maciel en una supuesta ingenuidad. Según la narrativa oficial, Maciel fue un criminal solitario que engañó por igual a san Juan Pablo II así como a decenas de cardenales, obispos y a sus propios discípulos y asistentes. Esa narrativa ya no es vigente.

Con este libro, el Vaticano y el papa Francisco disponen de elementos para intervenir en esa red mafiosa de acumulación de riqueza. Si Francisco no lo hace será por debilidad, cálculo político o complicidad, pero no por desinformación.

Raúl Olmos. El imperio financiero de los Legionarios de Cristo, una mafia empresarial disfrazada de congregación. México: Grijalbo, 2015.

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¿En qué se parece el Vaticano a la FIFA?

Tanto en el futbol como en la Iglesia Católica, los seguidores son mucho mejores que sus líderes

El papa Francisco en el Vaticano.
El papa Francisco en el Vaticano. GIUSEPPE LAMI (EFE)

 

Hay pocas actividades humanas que despierten tantas pasiones como la religión y el deporte. El catolicismo es una de las religiones con más creyentes y el fútbol es el deporte con el mayor número de aficionados. El Vaticano lidera el catolicismo y la FIFA —La Federación Internacional de Fútbol Asociado— regenta este deporte.

Estas dos organizaciones administran cantidades ingentes de recursos. Aunque la Santa Sede cuenta con un inmenso patrimonio artístico e inmobiliario, sus principales fuentes de ingresos provienen de sus inversiones, de los alquileres de sus propiedades y de donaciones. Sus finanzas son muy opacas, pero una investigación de The Economist estimó que en 2013 el presupuesto de la Iglesia católica en EE UU fue de 170.000 millones, casi todo dedicado a obras de beneficencia.

Por su parte, la FIFA se financia a través de la venta de los derechos a transmitir sus eventos, la comercialización de productos y de inversiones. Entre 2015 y 2018 estos ingresos sumaron más de 5.500 millones de dólares.

Como es bien sabido, en los últimos años tanto el Vaticano como la FIFA han tenido problemas legales. En mayo de 2015, más de una docena de policías de civil irrumpieron en el Baur au Lac, un lujoso hotel de Zúrich, donde estaban reunidos los directivos de la FIFA, y arrestaron a siete de ellos. Meses más tarde, se repitió la escena. A las seis de la mañana del 3 diciembre de 2015, la policía suiza llegó al Baur au Lac y arrestó a dirigentes de la organización que estaban hospedándose allí. Si bien los policías que practicaron las detenciones eran suizos, estaban actuando a petición de las autoridades estadounidenses. El FBI venia investigando la corrupción en la FIFA desde hace años. El Departamento de Justicia de Estados Unidos acusó a la FIFA de “corrupción desenfrenada, sistémica y arraigada”. Sus directivos recibían pagos ilegales a cambio de votar a favor de un determinado país que aspiraba a ser la sede del campeonato mundial, o por otorgar derechos de televisión.

A raíz de las iniciativas de la oficina de un Fiscal de Distrito en Nueva York, del FBI y de otras agencias del Gobierno estadounidense, varios de los dirigentes de la FIFA y sus asociaciones regionales fueron extraditados a EE UU, juzgados y condenados a prisión. La cúpula de la organización fue reemplazada. El escándalo llevó a varios otros Gobiernos a investigar casos similares en sus países. Interesa destacar que las revelaciones de corrupción en la FIFA no fueron una gran sorpresa. Era un secreto a voces que muchas de sus decisiones estaban a la venta.

Lo que sí fue una sorpresa es que quienes enfrentaron la corrupción en la FIFA fueron los fiscales, jueces y policías estadounidenses, un país donde el fútbol aún no tiene la importancia que tiene en otras partes. A su vez, las conocidas vicisitudes del Vaticano tienen interesantes paralelos con los de la FIFA, aunque los de esta tienen que ver con sobornos y los de la Iglesia católica con abuso sexual.

En ambas hay una larga historia de conductas inaceptables por parte de algunos de sus miembros y una igualmente larga historia de negación del problema, encubrimiento, tolerancia e impunidad. De nuevo, y a pesar de que el catolicismo no es la religión dominante en Estados Unidos, fueron las autoridades de ese país quienes más agresivamente han enfrentado estos abusos. Según The Washington Post: “La rápida y amplia respuesta de las autoridades civiles contrasta con el comparativamente glacial ritmo del Vaticano”. La fiscal general del Estado de Illinois ha declarado que “la Iglesia católica ha probado que no se puede vigilar a sí misma. Las autoridades civiles no pueden permitir que la Iglesia oculte las acusaciones del abuso sexual a niños como si fuesen asuntos privados. Son crímenes”. En Estados Unidos, 15 Estados han iniciado amplias investigaciones criminales sobre estos abusos sexuales. En cambio, según las estadísticas, en los países europeos donde los católicos son la mayoría de la población, el silencio y la impunidad siguen siendo la norma. Pero esto va a cambiar.

No solo porque la sociedad civil está más activada y empoderada, la información es más accesible y los crímenes más difíciles de esconder, sino porque tanto en el futbol como en la Iglesia católica, los seguidores son mejores que sus líderes.

https://elpais.com

¿Fue Sodoma destruida por el impacto de un meteorito?

Arqueólogos creen que una explosión en la atmósfera arrasó instantáneamente la civilización en una llanura del Mar Muerto hace 3.700 años

La destrucción de Sodoma y Gomorra, de John Martin, 1832

La destrucción de Sodoma y Gomorra, de John Martin, 1832 – Wikipedia

 

Cuenta el libro del Génesis que Yahvé hizo caer una tempestad de fuego y azufre sobre Sodoma y Gomorracomo castigo por las perversiones de sus habitantes. Tras la ira divina, estas dos ciudades a orillas del Mar Muerto quedaron reducidas a sus cimientos. La terrible historia bíblica sirve para aleccionar a los pecadores, pero puede tener una base científica. Hace algunos años, investigadores de la Universidad de Bristol señalaban que la colosal catástrofe pudo suceder realmente por culpa del impacto de un meteorito, lo que además casa muy bien con un escarmiento llegado del cielo. Les puso tras la pista la lectura de una tablilla de arcilla escrita con caracteres cuneiformes que se exhibe en una de las salas del Museo Británico.

El arqueólogo Phillip Silvia, de la Trinity Southwest University, una institución cristiana en Albuquerque, Nuevo México (EE.UU.) ha llegado a una conclusión parecida. Según ha explicado recientemente en la reunión anual de las Escuelas Americanas de Investigación Oriental, su equipo ha descubierto evidencias de la destrucción causada por la explosión de un meteoro en la antigua ciudad de Tall el-Hammam, donde algunos sitúan la bíblica de Sodoma, hace unos 3.700 años. El impacto fue tan brutal que las paredes de adobe de casi todas las estructuras desaparecieron repentinamente, dejando solo cimientos de piedra.

Según explica ScienceNews, la datación por radiocarbono y el estudio de unos minerales desenterrados que cristalizaron instantáneamente a altas temperaturas, indican que una explosión en la atmósfera destruyó instántaneamente la civilización en una llanura circular de 25 kilómetros de diámetro en el Ghor Medio, lo que ahora es Jordania. Ciudades y asentamientos agrícolas quedaron completamente destrozados, hasta el punto de que la población no pudo regresar a la región hasta 600 a 700 años después.

Colapso repentino

Las excavaciones en cinco grandes sitios de Ghor Medio indican que todos fueron ocupados continuamente durante al menos 2.500 años hasta que se produjo un colapso colectivo repentino hacia el final de la Edad de Bronce. Los estudios del terreno han localizado 120 asentamientos más pequeños en la región que los investigadores sospechan que también estuvieron expuestos a calor y vientos extremos. Estiman que entre 40.000 y 65.000 personas habitaban la zona cuando cayó el meteorito.

Además del derrumbe repentino de las paredes, las capas exteriores de muchas piezas de cerámica del mismo período muestran signos de haberse fundido en vidrio, según ScienceNews. Silvia dijo que los cristales de circón en esas capas vítreas se formaron en un segundo a temperaturas extremadamente altas, tal vez tan calientes como la superficie del sol. Ese día, en Tall el-Hammam llovieron pequeños granos minerales esféricos que han podido ser identificados en los yacimientos.

Los investigadores creen que lo sucedido a orillas del Mar Muerto puede ser comparable a la famosa explosión de un meteorito en Tunguska, una región siberiana escasamente poblada, en 1908, que derribó árboles en 2.000 kilómetros cuadrados de bosque. En 2013, la explosión de un meteoro hirió a 1.600 personas en Chelyabinsk, Rusia, principalmente debido a la ruptura de los cristales de las ventanas.

https://www.abc.es/ciencia

Y el Premio Darwin del año va para… el misionero que intentó evangelizar a los aborígenes de Sentinel del Norte

Iñaki Berazaluce

Y el Premio Darwin del año va para… el misionero que intentó evangelizar a los aborígenes de Sentinel del Norte

Se estaba rifando un Premio Darwin y ha caído en Sentinel del Norte, en los últimos estertores de 2018. Todavía quedan 38 días para que acabe el año, pero es muy difícil que alguien supere a John Allen Chau, el misionero de Alabama que murió asaeteado por los poco hospitalarios habitantes de Sentinel del Norte, la isla de la India en la que poner un pie y acabar fiambre son todo uno.

Mira que te avisamos, John: en Sentinel las visitas no son bienvenidas ni anuqe avisen. Ni una. Ni siquiera las que llegan de buen rollo, así que imagínate cómo iban a recibir a un gringo que desembarca con la intencion de ¡convertirles al cristianismo!

“Puede que penséis que estoy loco, pero creo que merece la pena llevar la palabra de Jesús a esta gente”, dejó escrito el mártir, de 27 años, en una carta a sus padres. “Por favor, no os enfadéis con ellos o con Dios si me matan”, apostilló con algo más de cordura.

Y el Premio Darwin del año va para… el misionero que intentó evangelizar a los aborígenes de Sentinel del Norte

Comité de bienvenida de los sentinelenses.

Impulsado por la fe, Chau llegó a las costas de Andaman y sus peores temores se hicieron realidad en cuestión de minutos. El misionero llegó en un barco de pesca a la isla y desembarcó en un kayak en la playa de Levante de Sentinel, posiblemente la menos acogedora del mundo. Los pescadores que le habían llevado a su destino final describen cómo John Allen fue “atacado por flechas por los aborígenes, aunque siguió caminando” para establecer su anhelado primer contacto. Lo siguiente que vieron los horrorizados marineros fue que los nativos “ataron una soga alrededor de su cuello y arrastraron su cuerpo por la playa”.

Y el Premio Darwin del año va para… el misionero que intentó evangelizar a los aborígenes de Sentinel del Norte

Con este violento desenlace, la isla mantiene su macabra estadística –ni un visitante ha salido jamás vivo de allí- y Chau se lleva el título Premio Darwin 2018, un galardón necesariamente post mortem que premia aquellas personas que, en su estupidez y/o insensatez, eliminaron sus genes de la carrera de la evolución, ayudando a mejorar a la especie humana.

“Quería presentar a los nativos a Jesús, pero en realidad acabó presentándose a Jesús él mismo”, concluye lacónico el epitafio de un votante a la candidatura de Chau a los Premios Darwin.

Y el Premio Darwin del año va para… el misionero que intentó evangelizar a los aborígenes de Sentinel del Norte

Visto en Darwin Awards. Con información de CNNStrambotic y Channel News Asia.

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