LA MEJOR DEFINICIÓN DE LA SALUD PROBABLEMENTE SEA ESTA DE HIPÓCRATES, EL PADRE DE LA MEDICINA

LA FILOSOFÍA MÉDICA DE HIPÓCRATES NO HA SIDO SUPERADA POR EL CONTRARIO HA SIDO OLVIDAD PARA DETRIMENTO NUESTRO

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Hipócrates, el padre de la medicina occidental, es conocido también por aliar a la medicina con la filosofía y con una ética (algo que quizá fue hecho en cierta forma antes por Pitágoras). Aunque conocemos más frases como “que la comida sea tu medicina” o “todas las enfermedades empiezan en el intestino” y, por supuesto, su juramente que enseña primero no hacer daño, la siguiente frase expresa la visión hipocrática de la medicina de manera más completa:

Las enfermedades no surgen de la nada. Se desarrollan de pequeños pecados contra la naturaleza. Cuando suficientes pecados se han acumulado, las enfermedades repentinamente aparecen. 

Una pequeña frase muy rica en posible comentario. Primero hay que decir que el término griego que luego la tradición tradujo como pecado tiene la noción de fallar, como un arquero que no da en el blanco. En el sentido de la medicina holística de Hipócrates esto tiene que ver con un desequilibrio, con fracasar en no estar en harmonía con la naturaleza y el cosmos, pues el padre de la medicina occidental insistía en que el cuerpo estaba relacionado con el macrocosmos y que todo médico debía saber algo de astrología. Aunque la palabra no tiene un componente moral en el sentido de culpa que ha sido asociado luego con el pecado, sí lo tiene en un sentido eminentemente ético, al menos de responsabilidad personal, pues también Hipócrates es conocido por separar la medicina de la religión o de los designios divinos (pese a que él mismo haya aprendido medicina en un templo de Esculapio, el dios de la medicina, y al parecer haya sido devoto de Apolo, el dios de todas las artes medidas y padre de Esculapio). Somos responsables de nuestra salud con cada acto, con cada bocado, con cada respiración y con cada pensamiento. La salud perfecta sería la integración total con el universo y su inteligencia autónoma, una perfecta armonía, un perfecto receptáculo de la energía. Pues la misma energía que hace estrellas en los campos negros del espacio mueve nuestra sangre y hace que pensemos y que amemos. Sin este cúmulo de peccatas minutas , sin estos desequilibrios, el ser humano no alcanzaría necesariamente la felicidad pero si la actualización de su ser y quizá la salvación, pues recordemos que salud y salvación tienen la misma raíz (soter) y a final de cuentas, en un sentido profundo, son lo mismo. Y ésta entonces es la enseñanza “esotérica” (palabra que también comparte la misma raíz) es decir, la salvación interna. Si el organismo encuentra el balance será capaz de autorregularse, de dejar que el universo lo sane, lo lleva a su estado de unidad inmaculada.

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El Departamento de Salud Pública dice que la radiación de los teléfonos móviles es peligrosa, pero eso es mentira

El Departamento de Salud Pública dice que la radiación de los teléfonos móviles es peligrosa, pero eso es mentira

El Departamento de Salud Pública de California ha publicado recientemente una serie de pautas para disminuir la exposición a la radiación de los smartphones. El problema, a pesar de lo que diga este organismo gubernamental, es que no hay evidencia de que los teléfonos móviles sean peligrosos para su salud.

Contra la evidencia

Puede ser cierto que ciertos funcionarios de salud pública piensan que los teléfonos móviles representan un riesgo para la salud humana, pero es engañoso decir que no existe un consenso científico sobre el tema. Existe. El consenso científico es que los teléfonos móviles son seguros, aunque eso no significa que no deba continuarse investigando posibles riesgos.

La realidad es que ni siquiera se ha podido encontrar un mecanismo por el cual los smartphones puedan causar problemas de salud en primer lugar. Es una forma de radiación no ionizante, por lo que no daña el ADN. Todo lo que podría hacer es calentar una pequeña área del cuerpo del usuario, pero los estudios han demostrado que es una cantidad tan minúscula de calor que probablemente no tendrá efectos nocivos.

Muchas otras personas parecen convencidas de que los teléfonos causan tumores cerebrales. Si eso fuera cierto, habríamos visto un aumento masivo en los casos de cáncer cerebral en la última década debido a que el uso de teléfonos móviles se ha disparado. Sin embargo, ese aumento no ha tenido lugar.

No es la primera vez que California ha emitido pautas y regulaciones en contra de la evidencia científica. Por ejemplo, también decidieron recientemente que el glifosato precisaba de una etiqueta que lo marque como un posible carcinógeno, aunque la mayoría de las organizaciones de salud nacionales e internacionales están de acuerdo en que el glifosato es seguro.

No hay nada malo en tratar de evitar cosas que puedan representar un riesgo. Debes vivir tu vida como mejor te parezca. Pero cuando un departamento de salud pública distribuye pautas que hacen que parezca que algo podría ser un grave peligro para la salud, hay que dar la voz de alarma.

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Un paso más cerca de poder restaurar las células dañadas por el párkinson

Un ambicioso ensayo clínico en Reino Unido muestra que los pacientes que recibieron inyecciones en su cerebro de una proteína clave mejoraron claramente sus síntomas. Podría ser el primer paso para un nuevo tratamiento de la enfermedad

Un esquema con el sistema de administración del GDNF en los pacientes

Un esquema con el sistema de administración del GDNF en los pacientes MintMotion for Passionate Productions

Ha costado varios años de investigación y varios millones de libras, pero este miércoles se han conocido los resultados de un ambicioso ensayo clínico en humanos que trataba de observar los efectos de inyectar una proteína regeneradora de las células dopaminérgicas en el cerebro de los pacientes con la enfermedad de Parkinson. Los resultados muestran que después de 18 meses los pacientes presentan mejoras “de moderadas a grandes” en sus síntomas en comparación con la situación que presentaban antes del estudio. Y se abre la puerta a que este tipo de inyecciones consigan regenerar las células que el párkinson destruyeen el cerebro de las personas que sufren la enfermedad.

Los resultados se presentan en dos trabajos publicados simultáneamente en las revistas Brain y Journal of Parkinson’s Disease y liderados por el investigador Alan Whone. Desde el año 2014, varios ensayos más modestos habían demostrado que la introducción del denominado Factor neurotrófico derivado de la glía (GDNF) producía mejoras significativas en los pacientes que se prolongaban durante varios meses. En los vídeos grabados por los autores – algunos de los cuales repiten en este estudio – se observaba una clara progresión de los enfermos después de recibir la inyección de esta proteína en zonas profundas de su cerebro.

Para el ensayo que se publica ahora – financiado parcialmente por el sistema público de salud británico y varias fundaciones – se ha desarrollado un sistema especial para hacer llegar la proteína a las zonas del cerebro relacionadas con la producción de dopamina. Mediante cirugía robotizada se introdujeron cuatro tubos en la parte posterior de la cabeza de los participantes a través de los cuáles se podría suministrar el GDNF en una zona muy específica del cerebro.

Se abre la puerta a un tratamiento que consiga regenerar las células que el párkinson destruye

“Este ensayo ha demostrado que podemos suministrar medicamentos de manera segura y continuada directamente en el cerebro de los pacientes durante meses o años mediante estos pequeños puertos implantados que sobresalen de la piel detrás de la oreja”, explica el neurocirujano Steven Gill, creador del dispositivo. El sistema es un avance importante dado que la mayoría de sustancias para este tipo de tratamientos solo se pueden inyectar con agujas, debido a que por vía sanguínea no pasarían la barrera hematoencefálica.

El ensayo se realizó mediante el sistema de “doble ciego” en 35 pacientes, de manera que una mitad recibió el tratamiento real y la otra un tratamiento placebo durante los primeros nueve meses. Después, por motivos éticos, se suministró la terapia real a todos los pacientes durante otros nueve meses. En un primer momento, y para decepción de los autores, no se apreciaron diferencias significativas entre los dos grupos, pero al realizar los escáneres cerebrales se vio una mejora “extremadamente prometedora” en el cerebro de quienes habían recibido la inyección de proteínas. Después de los primeros nueves meses el grupo de control no presentaba ningún cambio, pero los que recibieron una dosis de GDNF presentaban una mejora del cien por cien en una zona clave del cerebro afectada por la enfermedad, lo que abría la esperanza a que se estuvieran regenerando las células dañadas. Después de los 18 meses (cuando todos los participantes se incorporaron al tratamiento real) los dos grupos mostraban mejoras de moderadas a grandes en comparación con el principio del estudio.

“Es la prueba más convincente hasta ahora de una posible vía para restaurar las células dopaminérgicas”

Los autores reconocen que debido al diseño del ensayo les faltaría realizar más comprobaciones (las que no se pueden hacer por no dejar a un grupo sin tratamiento, algo que suele hacerse por motivos de humanidad en este tipo de ensayos). Aún así, creen que el resultado es altamente esperanzador para desarrollar un tratamiento de la enfermedad. “La magnitud espacial y relativa de la mejora que observamos en los escáneres cerebrales va más allá de lo que hemos visto en cualquier ensayo anterior”, asegura el doctor Whone. “Esto representa la prueba más convincente hasta ahora de que puede que tengamos una posible vía para despertar y restaurar células dopaminérgicas del cerebro que son progresivamente destruidas en el párkinson”.

“Durante el ensayo, noté una mejora en mi movilidad y mis niveles de energía, e incluso fui capaz de reducir mi medicación”, asegura Tom Phipps, uno de los participantes, de 63 años de edad. “Desde que acabó he aumentado mi medicación poco a poco, pero aún puedo montar en bicicleta, cavar en mi huerto y presidir el grupo local de Parkinson UK”. “Mientras los resultados no son tan claros como nos habría gustado”, añade Eric Mohr, miembro de MedGenesis, una de las empresas que financia el estudio, “cuando miras más de cerca hay signos prometedores para tratar el párkinson”. A José López Barneo, catedrático de Fisiología de la Universidad de Sevilla especialista en tratamiento con células madre que no ha participado en el ensayo, el estudio le parece un avance. “Ensayos previos de esta terapia fracasaron y ahora parece que se abren nuevas esperanzas”, asegura. “Los autores piensan que un tratamiento más prolongado y/o con mayor dosis del fármaco (el GDNF) podrían producir una mejoría clínica más manifiesta. En resumen, creo que los resultados de estos estudios son muy interesantes y prometedores”.

Referencias: Randomised trial of intermittent intraputamenal glial cell line-derived neurotrophic factor in Parkinson’s disease (Brain: A Journal of Neurology) | Extended Treatment with Glial Cell Line-Derived Neurotrophic Factor in Parkinson’s Disease (Journal of Parkinson’s Disease)

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Cómo conservar correctamente los alimentos para evitar posibles intoxicaciones alimentarias

Vivimos en un mundo en el que (la gran mayoría) tenemos acceso a una gran cantidad de productos alimenticios. Cada día se tiran toneladas de comida en mal estado. Conservarla es una cuestión compleja. ¿O no? Guardar los alimentos de la manera adecuada puede ayudarnos a ahorrar dinero y recursos.

Y mucho más importante, es imprescindible para mantenernos saludables, evitando infecciones e intoxicaciones de origen alimentario. Hoy os contamos cuál es la mejor manera de conservar los alimentos.

Qué ocurre con la cadena de frío

Llamamos coloquialmente “cadena de frío” al proceso por el cual los alimentos son conservados a cierta temperatura, garantizando que el producto de consumo llegue adecuadamente hasta el consumidor. Pero ahí no se interrumpe la cadena de frío, sino que esta continúa en los hogares.

La cadena de frío implica que los productos han sido producidos y conservados en un entorno de temperaturas seguras. Los microorganismos están activos entre los 5 y los 65ºC. Por debajo comienzan a morir y solo quedan sus formas “de resistencia”, que consisten en sistemas especiales (como las esporas bacterianas), a la espera de que vengan tiempos mejores.

Cuando descongelamos un alimento, rompemos esta cadena de frío y lo exponemos a los posibles patógenos existentes en la atmósfera. En seguida, cuando la superficie comienza a estar húmeda y más caliente, los microbios comienzan a reproducirse. Para que nos hagamos una idea, Escherichia coli, una de las bacterias que más intoxicaciones alimentarias provoca, dobla su población cada 20 minutos. Su crecimiento es exponencial.

Por tanto, si dejamos que se descongele un alimento y, más tarde, volvemos a congelarlo, probablemente estemos congelando también una incipiente colonia bacteriana que volverá a la vida la próxima vez que queramos volver a descongelar. Este es un pequeño resumen de por qué no debemos romper la cadena de frío.

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En realidad existen más peligros, como es el hecho de que se concentren toxinas producidas por la muerte de las bacterias, contaminación cruzada y otros problemas que pueden atentar contra nuestra salud. La cadena de frío es importantísima y no debemos subestimar su valor en la salubridad de nuestros alimentos.

Cómo conservar correctamente los alimentos

La cadena de frío es uno de los puntos más importantes en la conservación de los alimentos. Pero no es el único. Existen varias cuestiones a tener en cuenta si queremos asegurarnos de que podemos comernos esos alimentos que llevábamos tiempo guardando.

No te pases de fecha

¿Obvio? Tal vez no tanto como pensamos. En primer lugar, es conveniente saber cuánto tiempo podemos conservar según qué alimentos. En segundo, no sobrepasar las fechas de caducidad. Normalmente tenemos dos tipos de fecha, la caducidad a secas y el “consumir preferentemente antes de”. Mientras que la primera hay que respetarla a rajatabla, la segunda también se debe cumplir, aunque en muchos productos hace referencia a las propiedades organolépticas y no solo a la seguridad alimentaria.

También hay que saber que no: no todos los alimentos en mal estado tienen un olor o sabor característico. Muchos de ellos no tienen pinta de estar en mal estado y, sin embargo, pueden estar repletos de Salmonella sp.Campylobacter sp esperando al momento idóneo para ser los protagonistas de la velada. En definitiva, no hay que pasarse de las fechas indicadas por el fabricante. Si lo hacemos, será como jugar a la lotería.

Conserva las cosas limpias

Otra obviedad muchas veces infravalorada. Vivimos rodeados de millones (literalmente) de microorganismos capaces de aprovecharse de cualquier situación. La diferencia entre un alimento que se pudre y un alimento que se estropea es, mayormente, la cantidad de microorganismos que actúan sobre él.

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Todos los componentes biológicos se deterioran. Pero la presencia de hongos y bacterias hace que esos componentes sean transformados mucho más rápido (y se pudran). Para guardar un alimento es imprescindible hacerlo limpio. Si somos muy tiquismiquis, podemos tratar de exponerlos lo mínimo posible al aire de la cocina. Usar una campana y envases herméticos puede ayudarnos. Pero es prácticamente imposible mantener los alimentos en ambientes asépticos. Lo que sí que podemos es limpiarlos bien para ralentizar la aparición de la podredumbre.

Guarda los alimentos a baja temperatura

Si ya hemos limpiado bien los alimentos, el siguiente punto es mantenerlos a una temperatura adecuada. El frigorífico es el lugar idóneo. Este se mantiene entre los ocho y los cinco grados, es una temperatura lo suficientemente buena para mantener a raya la actividad metabólica de los microorganismos. Además, el ambiente del frigo reseca los alimentos, lo que ayuda a que no se pudran tan fácilmente.

Si los congelamos…

Es importantísimo que los envasemos por separado para evitar la contaminación cruzada. También es importante, por motivos similares, que no se forme hielo. Como decíamos antes, no se debe romper la cadena de frío: una vez descongelado, se queda descongelado. A no ser que los cocinemos. Si están correctamente hechos, se pueden volver a congelar.

Conservar los alimentos cocinados

Normalmente, los alimentos cocinados suelen aguantar bastante tiempo. Esto, sobre todo, si han sido calentados con una olla y en un ambiente más o menos cerrado. Esto es porque no han sufrido la contaminación de los organismos externos y, además, han muerto los que estaban en la olla (o sartén, o lo que sea).

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Pero cuidado: los alimentos han tenido que ser cocinados a más de 65ºC (en su centro), durante más de un minuto. Si no, nada asegura que hayamos acabado con los microbios. Además, como hemos dicho, es casi imposible acabar con toda la vida microscópica en una cocina. Por otra parte, no debemos mezclar alimentos cocidos con crudos para su conservación por las mismas razones.

Desecar los alimentos

Aunque a día de hoy el frío es el método más común de conservación, unido a los conservantes y aditivos, también podemos desecar los alimentos. Las bacterias y hongos necesitan de humedad para poder mantenerse, crecer y reproducirse. Bajo esta premisa, tenemos varios métodos de conservación como es desecar, algo que se usa tradicionalmente en carnes y pescados. También podemos usar salazones, que básicamente es el mismo proceso pero utilizando sal.

Usando aditivos alimentarios

Existen multitud de aditivos alimentarios naturales en nuestra cocina. Muchos de ellos nos permitirán mantener a raya a los microorganismos. El más empleado es la sal, como veíamos, aunque podemos ahumar (que, en realidad es un método de desecación) o usar azúcar como protector. Las grandes concentraciones de estas sustancias impiden que los microorganismos pudran, por ejemplo, la mermelada o los almíbares. Aunque claro, no son métodos infalibles

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¿Qué puede pasar si no conservo bien los alimentos?

Una imagen vale más que mil palabras: hace muy poco, la noticia de que un chico moría por comerse un plato de espaguetis recorría medio mundo. No era ninguna noticia sensacionalista. Ponía de manifiesto la peor consecuencia de una intoxicación alimentaria, en este caso provocada por Bacillus cereus.

Esta bacteria es la culpable del síndrome del arroz frito, que puede provocar una letal crisis hepática. Aunque este es el caso extremo, cada año se registran miles de incidentes de intoxicación alimentaria por culpa de Campylobacter debido a la mala conservación de los alimentos. Las salmonelosis y las listeriasis son también bastante comunes.

Todas estas enfermedades pueden ser fácilmente evitables con una correcta manipulación y conservación de los alimentos. La industria alimentaria se encarga, por ley, de que lleguen seguros a casa. Pero desde ese punto, somos nosotros los que debemos tomar la responsabilidad si queremos evitar una crisis alimentaria.

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Agua con limón, ¿realmente ayuda a adelgazar?

Agua con limón, ¿realmente ayuda a adelgazar?

La dieta del agua con limón promete activar nuestro metabolismo, modificar nuestro pH, limpiar nuestras toxinas y mejorar enormemente la velocidad con la que vamos a perder peso. ¿Por qué? Ahí está el quid de la cuestión.

Sin embargo, la falta de explicación no ha frenado ni un ápice el que esta nueva moda se haya inflamado como la pólvora, extendiéndose por Internet a una velocidad vertiginosa. ¿Pero, qué hay detrás de ella?

¿De dónde viene la dieta del agua con limón?

Probablemente, la primera dieta que popularizó la limonada (el agua con limón) como agente principal fue la conocida como Master cleanse, una dieta que sustituye todos los alimentos sólidos por té y agua con limón, sirope de arce y cayena. A partir de esta dieta, que fue vista por primera vez en 1976, en The Master Cleanser, de Stanley Burroughs.

Ya en tiempos más modernos, varios autores, ninguno dietista/nutricionista, por cierto, han rescatado esta “dieta” con modificaciones y afirmaciones completamente infundadas al respecto. Actualmente, la mayoría de “beneficios” recogidos en las oscuras salas de Internet aseguran que “un vaso de agua con limón en ayunas ayuda a activar el metabolismo”, que “la sangre alcalina es buena para eliminar toxinas (sic)” o que “los nutrientes aportados por el cítrico son beneficiosos para el organismo”.

De estas tres, escogidas de manera general ya que resumen los todopoderosos beneficios atribuidos a la limonada casi por completo, solo la primera habla de la cuestión con la que comenzábamos: perder peso. La dieta, en concreto, como explicábamos, sustituye todos los alimentos por esta bebida durante, al menos 10 días seguidos, junto con el té y agua con sal, convirtiéndose en una dieta hiperrestrictiva, hipocalórica extrema y, en definitiva, terriblemente peligrosa.

Claro que funciona, ¿cómo no va a funcionar?

Si dejamos de comer y solo bebemos limonada, no hace falta hacer ningún estudio para entender que en apenas una semana perderemos peso. La cuestión es a qué precio. La dieta del agua con limón es una de las dietas milagrosas de manual. Promete una pérdida rápida, sin apenas esfuerzo. A cambio, lo que obtendremos a largo plazo es un terrible efecto rebote eso si no sufrimos otros efectos secundarios.

Por ejemplo: fatiga, náuseas, mareos, pérdida de masa muscular y un mayor riesgo de ataque cardíaco. Si se vuelve un hábito consistente, la dieta del agua con limón puede terminar por producirnos una malnutrición importante ya que la limonada, prácticamente, no nos aporta casi nada aparte de algunas pocas sales minerales (y sodio y potasio en exceso), azúcares libres, algo de vitamina C y otros antioxidantes en cantidades ridículas.

Activadora, detox, alcalinizante y otros superpoderes inventados

A partir de la dieta de Burroughs, otros se han subido al carro usando y aprovechando los principios propuestos por el agua con limón. Un ejemplo perfecto es la moda de tomar el agua con limón en ayunas. Este cómodo sustituto al ayuno completo promete ayudar a adelgazar. Su base es que el limón, en ayunas, “activa” las mitocondrias, el orgánulo encargado de quemar grasa y producir energía.

No existe ninguna evidencia de esto, o de que mejore el metabolismo ni de nada por el estilo. Esta es una idea sin fundamento, y, por tanto, podemos considerarla una afirmación falsa. Otra habilidad atribuida al zumo de limón es la de detoxificar el cuerpo. Esto se produciría gracias a los increíbles poderes de los flavonoides, la vitamina C o cualquier otro componente del cítrico.

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Pero, por desgracia, tampoco funciona. En primer lugar, porque las toxinas producidas por el cuerpo humano no existen. Los productos de desecho, sin embargo, sí que se excretan, pero no hace falta la ayuda de ningún zumo de limón ni nada por el estilo. De hecho, tampoco hay evidencias de que este ayude en la eliminación (de forma significativa) de las sustancias de desecho. Por último, hay quien afirma que tomar el zumo de limón en ayunas, o lo largo del día (esto varía según quien defienda la dieta), ayuda a alcalinizar la sangre.

En primer lugar, el limón es ácido. El ácido ascórbico (la vitamina C), el ácido cítrico, los principales modificadores del pH en el zumo de limón, son, como su nombre indica, ácidos. ¿Cómo podría modifican el pH de la sangre para ser justo lo contrario, alcalina? No existe ningún tipo de indicio, y mucho menos evidencia, de que tomar zumo de limón aumente el pH de la sangre. Es algo prácticamente imposible, gracias al cielo. El pH sanguíneo es bastante delicado y muchas de las funciones de transporte de nutrientes, o de oxígeno, dependen de ligeros cambios en este pH.

Un ejemplo es el efecto ácido que tienen los músculos cuando están en plena acción, lo que produce una liberación más sencilla del oxígeno, lo que ayuda a mantener la actividad muscular. ¿Entonces contrarrestaríamos los efectos de una hora de ejercicio intenso gracias a un vaso de zumo de limón? Parece poco probable y, desde luego, nada nos indica que esto sea así.

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Además de todo lo anterior, al zumo de limón se le ha atribuido un excelente poder saciante, gracias a las pectinas, a pesar de que casi la totalidad de esta fibra (que se usa como gelificante) se encuentre en el albumen del limón y no pase al agua; que mejora la digestión (a menos que tengas una úlcera péptica o acidez crónica, claro); o, incluso, que tiene efectos antiinflamatorios, cuando esto es algo totalmente falso e inventado por alguna extraña razón.

En definitiva, absolutamente nada, ni una sola evidencia, avala el uso del zumo de limón como una bebida que nos ayude a adelgazar por sus propiedades intrínsecas. No, al menos, más que beber agua y dejar de comer, por ejemplo. Además, las propiedades beneficiosas que supuestamente tiene son exactamente las mismas (vitamina C, antioxidantes, etc) que las que obtendríamos con una alimentación normal. Por el momento, lo único que vale para perder peso y vivir más saludablemente es tener unos buenos hábitos alimenticios, moverse un poco y dejarnos de limonadas.

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Los cigarrillos electrónicos son efectivos para dejar de fumar, según un estudio

Los cigarrillos electrónicos son efectivos para dejar de fumar, según un estudio

Un estudio de fumadores ingleses descubrió que los cigarrillos electrónicos son casi el doble de efectivos para dejar de fumar en comparación con los productos convencionales de remplazo de nicotina como los parches o la goma de mascar. CreditJeenah Moon para The New York Times

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¿Los cigarrillos electrónicos realmente ayudan a los fumadores a dejar de fumar? La primera evaluación exhaustiva y rigurosa ofrece una respuesta inequívoca: sí.

El estudio, publicado el 30 de enero en el New England Journal of Medicine, descubrió que los cigarrillos electrónicos son casi el doble de efectivos para dejar de fumar en comparación con los productos convencionales de sustitución de nicotina como los parches o la goma de mascar.

La tasa de éxito todavía era baja —el 18 por ciento entre el grupo de los cigarrillos electrónicos en comparación con el 9,9 por ciento entre aquellos que usan la terapia tradicional—, pero muchos investigadores que estudian el tabaco y la nicotina dijeron que les dio la evidencia clara que habían estado buscando.

“Este es un estudio seminal”, dijo Neal L. Benowitz, jefe de Farmacología Clínica en la Universidad de California, campus San Francisco, un experto en absorción de nicotina y enfermedades relacionadas con el tabaco, que no estuvo involucrado en el proyecto. “Es muy importante para el campo de estudio”.

La investigación fue realizada en el Reino Unido y financiada por el Instituto Nacional para la Investigación de Salud y la organización Investigación para el Cáncer Reino Unido. Durante un año, dio seguimiento a 886 fumadores asignados de manera aleatoria para que usaran cigarrillos electrónicos o terapias de sustitución de nicotina. Ambos grupos también participaron en por lo menos cuatro sesiones semanales de asesoría, un elemento clave para tener éxito.

Los hallazgos podrían legitimar a las compañías de cigarrillos electrónicos como Juul, que han recibido críticas de parte del gobierno y el público por contribuir a lo que la Administración de Alimentos y Medicamentos ha llamado una epidemia de vapeo entre adolescentes. Sin embargo, también podrían exacerbar la dificultad de alejar los dispositivos de jóvenes que nunca han fumado, al mismo tiempo que están disponibles para el uso clínico.

“Hay una tensión inevitable entre proteger a los niños de los cigarrillos electrónicos y el dejar de fumar, que también es muy importante”, dijo Benowitz.

El consumo de tabaco causa casi seis millones de muertes en el mundo cada año, incluidas 480.000 en Estados Unidos, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Si las tendencias de consumo de tabaco continúan, se proyecta que la cifra de muertes globales alcanzaría los ocho millones de fallecimientos anuales para 2030.

Los dispositivos electrónicos ofrecen a los fumadores la nicotina que necesitan sin el alquitrán tóxico y los cancerígenos que surgen durante la inhalación al quemar tabaco. Sin embargo, los reguladores en Estados Unidos, Gran Bretaña y el resto del mundo no los han aprobado para ser comercializados como herramientas para dejar de fumar.

“Los profesionales de la salud han estado reacios a recomendar su uso debido a la falta de evidencia clara a través de ensayos clínicos controlados y aleatorios. Ahora es probable que eso cambie”, dijo Peter Hajek, el autor principal del estudio y un profesor de Psicología Clínica en la Queen Mary University de Londres, la cual coordinó los ensayos clínicos a través de “clínicas públicas para dejar de fumar”.

El New England Journal dedicó gran parte de su edición actual a los cigarrillos electrónicos, al publicar dos editoriales y una carta, y la selección muestra el enredado debate sobre salud pública sobre los dispositivos. Un editorial —escrito por Belinda Borrelli, una experta en salud del comportamiento, y George T. O’Connor, un neumólogo— pisaron el freno a la opción de adoptar los cigarrillos electrónicos.

Ellos observaron que el 80 por ciento de los participantes en el estudio que habían dejado el tabaco al usar cigarrillos electrónicos todavía vapeaban un año después, mientras que solo el 9 por ciento del grupo de terapia de remplazo de nicotina todavía usaba productos de nicotina. Eso generó preocupación, escribieron, sobre una continua adicción a la nicotina y las desconocidas consecuencias a largo plazo por el uso de los cigarrillos electrónicos.

El editorial recomendó que los dispositivos sean usados cuando otros enfoques para dejar de fumar, incluida la terapia conductual, hayan fracasado; que los pacientes usen la dosis de nicotina más baja posible y que los profesionales de la salud establezcan una línea de tiempo para el uso del cigarrillo electrónico.

Otro editorial imploró a la Administración de Alimentos y Medicamentos que prohíba todos los sabores de nicotina para los dispositivos de vapeo, debido a su atractivo para los adolescentes.

El ensayo clínico se desarrolló de mayo de 2015 a febrero de 2018. Debido a que los fumadores fueron reclutados en las clínicas, ya estaban predispuestos a dejar de fumar, una condición que pudo haber afectado levemente los resultados. Los participantes eran típicamente de edad madura, fumaban entre media y una cajetilla al día y ya habían intentado abandonarlo.

Los individuos con cigarrillos electrónicos recibieron un kit de inicio con un dispositivo recargable y una botella de líquido con sabor a nicotina, con 18 miligramos por mililitro (el producto más común en Inglaterra). En ese momento, Juul, el dispositivo de mayores ventas en Estados Unidos, no estaba disponible en Inglaterra. Juul tiene concentraciones de nicotina mucho más altas (59 o 35 miligramos).

Todos los participantes tenían latitudes individuales dentro de sus grupos de estudio para acercarse a la situación en la vida real. Cuando los vapeadores terminaron su botella de nicotina líquida, podían comprar cualquier sabor e intensidad de nicotina.

Las personas que usaron la terapia de remplazo de nicotina podían seleccionar de una variedad de productos, incluidos el parche, la goma de mascar, comprimidos y aerosol nasal. Incluso, se les alentó a combinarlos; la mayoría lo hizo, típicamente optaron por el parche y una terapia oral.

Debido a que los informes propios de abstinencia a fumar no son considerados confiables, los investigadores midieron las cantidades de monóxido de carbono en el aliento de los participantes, una verificación más precisa.

Maciej Goniewicz, uno de los coautores del estudio británico que ahora es un farmacólogo en el Roswell Park Comprehensive Cancer Center en Búfalo, Nueva York, dijo que el éxito de los cigarrillos electrónicos muy probablemente refleja una combinación de factores.

“Se trata de la vía de administración, la cantidad de nicotina y el comportamiento del usuario”, dijo. “Los cigarrillos electrónicos tienen la ventaja de que el usuario decide cómo y cuándo fumar. Los productos de terapia de remplazo de nicotina tienen instrucciones específicas, que son diferentes para diversos productos”.

Benowitz indicó que las tasas más altas de personas que dejan de abandono y el cumplimiento entre usuarios de cigarrillos electrónicos podía ser adicionalmente explicado debido a que esos individuos expresaron mayor satisfacción con los dispositivos de lo que lo hizo el otro grupo con sus productos.

En su editorial, Borrelli y O’Connor mencionaron otra investigación sobre terapias para dejar de fumar: en un estudio, la terapia de remplazo de nicotina y el antidepresivo buproprión (Wellbutrin) lograron tasas de abstinencia ligeramente más altas de las obtenidas por los cigarrillos electrónicos en este último ensayo. El fármaco vareniclina (Chantix) se desempeñó incluso moderadamente mejor. Además, estos productos se ha comprobado que son seguros, indicaron.

Particularmente para los vapeadores estadounidenses que han adoptado el cigarrillo electrónico Juul, con sus niveles de nicotina más altos, una pregunta sobresaliente es si dicho producto siquiera sería efectivo para dejar de fumar.

Algunos investigadores tienen la hipótesis de que debido a que el cuerpo absorbe solo la cantidad de nicotina que necesita para mantener cierto nivel, los productos con mucha nicotina como Juul podrían tener la ventaja de brindar ese golpe repentino con menos bocanadas, lo que disminuye la cantidad de aerosol dañino que un vapeador podría inhalar.

No obstante, Risa Robinson, una profesora de Ingeniería Mecánica y directora de Tecnología Respiratoria en el Instituto Rochester de Tecnología, expresó preocupación sobre el surgimiento de estudios que muestren los efectos dañinos de la nicotina.

Tales preocupaciones motivaron una carta publicada en la misma revista sobre vapeo adolescente en Colorado, ciudad que tuvo la mayor cantidad de uso por parte de menores de edad en Estados Unidos durante 2017.

Tista S. Ghosh, en representación del Departamento de Salud Pública y Medioambiente de Colorado, escribió en la carta: “La asesoría gratuita ha sido puesta a disposición a través de la línea teléfonica para dejar de fumar de Colorado para menores desde los 12 años que están intentando dejar de consumir cualquier producto de nicotina”

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¿Qué efecto tiene Facebook en tu salud mental?

¿Qué efecto tiene Facebook en tu salud mental?

A participantes de un estudio de la Universidad de Stanford les tuvieron que pagar 100 dólares en promedio para renunciar a Facebook durante un mes. Al final, estaban menos polarizados políticamente que las personas en un grupo de control. CreditMarcio Jose Sanchez/Associated Press

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No es fácil acabar con el hábito digital más común del mundo, ni siquiera en un arranque de ira moral ante los riesgos relacionados con la privacidad y las divisiones políticas que ha creado Facebook, o en medio de las preocupaciones acerca de cómo el hábito afecta la salud emocional.

Aunque cuatro de cada diez usuarios de Facebook afirman haberse tomado largos descansos de la red social, la plataforma digital sigue creciendo. Un estudio reciente reveló que al usuario promedio se le tendrían que pagar entre 1000 y 2000 dólares por alejarse de su cuenta durante un año.

Entonces, ¿qué sucede si renuncias de verdad? Un nuevo estudio, el más completo hasta la fecha, ofrece un adelanto.

Debes saber que verás las consecuencias de inmediato: pasarás más tiempo con amigos y familia en persona. Sabrás menos acerca de la política, pero también serás menos propenso a la fiebre partidista. Tendrás ligeros cambios de humor en el día y estarás satisfecho con la vida. Y, si eres como el usuario promedio de Facebook, tendrás una hora de ocio extra al día.

El estudio, realizado por investigadores de las universidades de Stanford y de Nueva York, ayuda a esclarecer la discusión respecto a la influencia de Facebook en la conducta, el pensamiento y la política de sus usuarios activos mensuales, quienes suman unos 2300 millones en todo el mundo. El estudio se publicó hace poco en el sitio web de acceso público Social Science Research Network.

Un cuerpo de psicólogos ha argumentado durante años que el uso de Facebook y otras redes sociales está relacionado con problemas mentales, en especial en adolescentes. Otros han comparado el uso habitual de Facebook con una enfermedad mental, con una adicción a las drogas e incluso han publicado imágenes de resonancias magnéticas que muestran “cómo se ve la adicción a Facebook en el cerebro”.

Cuando Facebook  publicó sus propios análisis para refutar esas aseveraciones, la compañía ha sido ampliamente criticada.

Un directivo de prensa de Facebook declaró lo siguiente acerca del nuevo ensayo que el propio estudio mencionaba: “Facebook genera grandes beneficios para sus usuarios”, y “cualquier debate acerca de los inconvenientes de las redes sociales no debería opacar el hecho de que cumplen con necesidades profundas y generalizadas”.

El nuevo estudio, una prueba aleatoria, esboza una imagen matizada y equilibrada del uso diario que probablemente no satisfaga a quienes critican la plataforma ni a quienes la apoyan.

(El ensayo, junto con análisis similares realizados por otros grupos de investigación, aún no ha pasado por la revisión de otros expertos. The New York Times les pidió a cinco expertos independientes que revisaran la metodología y los descubrimientos).

Los investigadores (dirigidos por Hunt Allcott, profesor adjunto de Economía en la Universidad de Nueva York, y Matthew Gentzkow, un economista de Stanford) usaron anuncios de Facebook para reclutar a participantes mayores de 18 años para que pasaran al menos quince minutos al día usando la plataforma; el promedio diario fue de una hora, mientras que quienes la usaban con más frecuencia lo hacían entre dos y tres horas, o más.

Casi tres mil usuarios aceptaron y llenaron largos cuestionarios en los que se les preguntaba acerca de sus rutinas diarias, sus opiniones políticas y su estado mental en general.

A la mitad de los usuarios se les pidió al azar que desactivaran su cuenta de Facebook durante un mes a cambio de un pago. El precio pactado para el pago fue un tema de gran interés para los investigadores: ¿cuánto vale el acceso mensual a fotografías, comentarios, grupos de Facebook, amigos y noticias? El estudio reveló que el costo es de aproximadamente 100 dólares en promedio.

Durante el mes de abstinencia, el equipo de investigadores revisó con regularidad las cuentas de Facebook de los participantes para asegurarse de que quienes habían aceptado alejarse de la plataforma no las reactivaran. (Solo el uno por ciento lo hizo).

Los participantes también recibieron mensajes de texto de manera regular para evaluar sus estados de ánimo. Se cree que esta especie de monitoreo en tiempo real produce una evaluación psicológica más precisa que, por ejemplo, un cuestionario proporcionado días más tarde.

Algunos participantes afirmaron que no habían notado los beneficios de la plataforma hasta que la cerraron. “Por supuesto, extrañé mi conexión con la gente, pero también ver los eventos en vivo por Facebook Live, en especial los de política, cuando sabes que estás viendo el contenido junto con otras personas interesadas en lo mismo”, comentó Connie Graves, de 56 años, una enfermera profesional a domicilio en Texas que participó en el estudio. “Y me di cuenta de que también me gusta tener un lugar donde pueda obtener toda la información que deseo: pum, pum, pum, ahí está”.

Ella y el resto de quienes se abstuvieron tuvieron acceso al servicio de mensajería de Facebook a lo largo del estudio. Messenger es un producto diferente y el equipo de investigación decidió permitirlo porque es muy similar a otros servicios de comunicación interpersonal.

Al finalizar el mes, quienes se abstuvieron y los sujetos de control volvieron a responder largos cuestionarios que evaluaban los cambios en su estado mental, su conciencia política y su pasión partidista, así como las fluctuaciones de sus actividades diarias (en línea y desconectados), desde el inicio del experimento.

Para los abstemios, la ruptura con Facebook les liberó una hora al día en promedio y más del doble a los usuarios más asiduos. También reportaron que habían pasado más tiempo desconectados, incluyendo el tiempo que pasaron con amigos y familia y viendo televisión.

“Yo habría esperado un índice mayor de uso de otras plataformas digitales en sustitución de Facebook (Twitter, Snapchat, navegación en línea)”, comentó Gentzkow, de Stanford. “No fue así y, al menos, en lo que a mí respecta, fue una sorpresa”.

El resultado más sorprendente del estudio podría ser que el hecho de desactivar Facebook tuvo un efecto pequeño, pero positivo en los estados de ánimo de las personas y en la satisfacción que sentían con su vida. El descubrimiento modifica la suposición generalizada de que el uso habitual de las redes sociales puede ocasionar problemas psicológicos reales.

Una investigación previa no logró distinguir si los problemas con el estado de ánimo se presentaban después del uso prolongado, o si las personas malhumoradas tendían a ser las usuarias más frecuentes. El estudio nuevo sustentó esta última explicación.

En una entrevista, Ethan Kross, profesor de Psicología en la Universidad de Míchigan, quien ha hecho investigaciones previas respecto al estado de ánimo y el uso de las redes sociales, afirmó que era demasiado pronto para sacar conclusiones respecto a los efectos psicológicos de abandonar Facebook. Mencionó dos estudios recientes, aleatorios y de menor tamaño, en los que se descubrió que el estado de ánimo de los usuarios mejoraba cuando se les restringía el acceso a las redes sociales.

“Necesitamos saber más acerca de cómo impacta el uso de las redes sociales en el estado de ánimo y cuándo, no solo concluir que la correlación no existe”, o que es muy leve, aseguró Kross.

Hasta ahora, la discusión respecto a los efectos de las redes sociales en la salud mental también se ha enfocado, en su mayoría, en niños y adolescentes, no en la población de mayor edad que fue el objeto de este nuevo estudio.

“Es absolutamente posible, y probable, que la dinámica de las redes sociales y el bienestar sea diferente para los adolescentes que para las personas de 30 años en adelante”, afirmó Jean Twenge, psicóloga y autora de iGen: Why Today’s Super-Connected Kids Are Growing Up Less Rebellious, More Tolerant, Less Happy.

Los psicólogos y los informáticos han presentado el argumento de que las redes sociales son adictivas, y muy pocos usuarios habituales de Facebook estarían en desacuerdo. El nuevo experimento proporcionó mucha evidencia que lo sustenta: al concluir, los participantes que abandonaron la red social durante un mes dijeron que planeaban usar Facebook con menor frecuencia, y lo hicieron, por lo que redujeron su viejo hábito… al menos durante un tiempo.

Aproximadamente el diez por ciento seguía absteniéndose una semana después, en comparación con el tres por ciento del grupo de control, que había desactivado su cuenta de manera voluntaria; y el cinco por ciento se seguía absteniendo dos meses más tarde, en comparación con el uno por ciento en el grupo de control.

Los incentivos financieros tuvieron resultados similares. Después de que finalizó el periodo de un mes del estudio, los investigadores les preguntaron a quienes se abstuvieron cuánto dinero necesitarían que se les pagara, hipotéticamente, para mantenerse desconectados de Facebook durante otro mes. Esta vez, el costo se redujo por debajo de los 100 dólares… aunque no en todos los casos.

“Les pedí 200 dólares por otras cuatro semanas”, contó Graves, la participante de Texas quien aún no ha vuelto a Facebook. “Mínimo”.

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La línea que separa la enfermedad de la salud es mucho más difusa de lo que pensamos

La línea que separa la enfermedad de la salud es mucho más difusa de lo que pensamos

Antes de la Guerra Civil americana, Samuel A. Cartwright, médico de Luisiana, publicó un artículo describiendo un nuevo trastorno mental llamado drapetomanía. En pocas palabras, esta enfermedad incidía en los esclavos que decidían fugarse, rebelarse de su condición. No en vano, drapetomanía procede del griego “drapetos” (huir) y “mania” (enfermedad).

Obviamente, esa enfermedad mental nos parece hoy en día una tontería. Porque la definición de enfermedad, de hecho, ni siquiera es tan evidente como parece.

Enfermedades difusas

La enfermedad tiene una gran parte de definición arbitraria, sobre todo en el ámbito de las enfermedades mentales. La orientación sexual es como el color de los ojos y no reviste ningún problema de salud, pero hasta el año 1973 no fue retirada la homosexualidad del DSM-III, el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales.

Echemos un vistazo al autismo leve. Tal persona quizá será retraída, poco sociable, escasamente empática. Tales rasgos los consideramos patológicos y, en consecuencia, tratamos de medicar o encauzar la mente del que padece autismo.

Sin embargo, olvidamos que tales rasgos son netamente patológicos porque vivimos en un entorno cultural en el que la introversión o la torpeza social son inexcusables. En un ámbito como Silicon Vallen, por ejemplo, pueden ser rasgos muy valorados. Y, de hecho, así es. Porque mucha gente recompensará esa falta de habilidad social y de miopía empática que lleva aparejada un gran habilidad con los números y el pensamiento sistemático.

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Que estas condiciones mentales estén ahora mejor pagadas y generen individuos más exitosos también avala una teoría un tanto excéntrica para explicar el aumento considerable de casos de autismo del mundo, excluyendo las mejoras en el diagnóstico: que esta clase de personas ligan más, y por tanto se reproducen más. Es lo que por ejemplo sostiene el genetista Tim Spector en su libro Post Darwin:

Esta teoría vendría a sugerir que, mientras que en el pasado estos hombres habrían sido monjes, sentados en taburetes de madera, copiando en soledad textos latinos con una asombrosa caligrafía, ahora se han reincorporado a la reserva genética. Estas uniones tienen más probabilidad de generar hombres con un alto CI, un cerebro con una orientación ultramasculina y riesgo de TEA.

Así pues, si una persona con albinismo no la consideramos enferma, ¿por qué hemos de considerar una enfermedad per se a una condición genética que no supone un agravio para la persona que la posee, como explica el doctor en Biología Lluis Montoliu en su reciente libro Editando genes: recorta, pega y colorea:

Por ejemplo, una persona afectada de algún tipo de sordera congénita no sindrómica (sin alteraciones significativas en ningún otro órgano más allá de la pérdida de audición), con mutaciones en alguno de los más de 100 genes que pueden causar estas patologías, que nunca ha oído ningún sonido, puede considerar qu su normalidad es esa, la de no oír nada, y rechazará ser considerada una enferma. Es, simplemente, una persona sorda.

Si os apetece seguir explorando este tema tan espinoso, echando mano también de algunas películas que retratan enfermedades, y atendiendo a las palabras de la neuropediatra María José Más, así como la experiencia de alguien que acaba de descubrir que es diabético tipo 1, podéis escuchar el siguiente podcast que grabamos a este respecto.

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Estas son las cosas que están más sucias a tu alrededor

Estas son las cosas que están más sucias a tu alrededor

A pesar de que en apariencia todo lo que nos rodea parece estar medianamente limpio, lo cierto es que las colonias de bacterias se esconden en los lugares más insospechados.

Si se hace una media de la cantidad de gérmenes y bacterias presentes por centímetro cuadrado, o unidades formadoras de colonias (CFU), estas son las cosas más sucias que probablemente tocas cada día y muchas de ellas ni siquiera imaginabas que estaban sucias.

Unidades formadoras de colonias

  • Pantalla de teléfono móvil, una media de 100 CFU por centímetro cuadrado.
  • Asiento de un inodoro público: 172 CFU.
  • Botones de un ascensor público: 313 CFU.
  • El volante del coche puede llegar a tener 629 CFU.
  • En la gasolinera, la manguera de un surtidor puede estar 6,4 veces más contaminada de gérmenes y bacterias que los botones de un ascensor.

Especial atención hay que prestarle al mando a distancia de la televisión. La Universidad de Arizona hizo un estudio para averiguar qué lugares son los más contaminados en la habitación de un hospital. La cantidad de bacterias que había en el baño del hospital fue de 91, mientras que en el mando a distancia había 320.

También los mandos a distancia de los hoteles son probablemente los lugares más sucios de las habitaciones, porque además suelen ser los objetos que menos se limpian y los huéspedes más tocan en todas las situaciones que seamos capaces de imaginar.

Y en una casa normal, la zona más sucia es el fregadero de la cocina, seguido muy de cerca por las superficies de la cocina. Pero el objeto más sucio es el trapo de la cocina.

Si os ofrecen cacahuetes u otros frutos secos en un bar, hay que mucha gente no se lava las manos tras ir al baño, cogerá esos frutos secos, y los que sobran probablemente serán reciclados para el próximo cliente.

Por ello no son extraños los resultados de un análisis llevado a cabo en el 2003 por el Evening Standard de Londres. En el 70% de los casos los cacahuetes contenía enterobacterias, que también se encuentran en las heces.

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Lo que podemos aprender del sistema de salud de Cuba

Lo que podemos aprender del sistema de salud de Cuba

Este es un ensayo de Revolución 60, una serie que examina las seis décadas de la Revolución cubana. La sección reunirá a escritores, intelectuales, artistas, protagonistas, disidentes y partidarios de la Revolución para discutir su papel en el desarrollo histórico de América Latina y sus relaciones con Estados Unidos en los últimos sesenta años.

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LA HABANA — Claudia Fernández, de 29 años, es una contadora que carga en su vientre abultado a su primogénita, que nacerá en abril.

Fernández vive en un apartamento pequeño en una calle con baches y no le alcanza el dinero para comprar un auto. También se las arregla para sobrevivir sin un voto efectivo y sin el derecho a hablar de política con libertad. Sin embargo, la paradoja de Cuba es la siguiente: al parecer, su bebé tiene más probabilidades de sobrevivir de las que tendría si naciera en Estados Unidos.

Cuba es una nación pobre, con un régimen opresor y una economía disfuncional, pero en el ámbito de la atención médica realiza un trabajo asombroso del que podría aprender Estados Unidos. De acuerdo con estadísticas oficiales (las cuales, como veremos, han suscitado debates), la tasa de mortalidad infantil en Cuba es de solo 4,0 muertes por cada mil nacimientos. En Estados Unidos, es de 5,9.

En otras palabras, según las estadísticas oficiales, un bebé estadounidense tiene casi un 50 por ciento más de probabilidades de morir que uno cubano. De acuerdo con mis cálculos, eso significa que 7500 niños estadounidenses mueren cada año debido a que la tasa de mortalidad infantil de Estados Unidos no es tan buena como la que se reporta en Cuba.

¿Cómo es posible esto? Bueno, el porcentaje podría no ser del todo correcto. Las cifras deben considerarse con una dosis de escepticismo. Sin embargo, no cabe duda de que una de las fortalezas más importantes del sistema cubano es que garantiza el acceso universal. Cuba tiene el “Medicare para todos” que muchos estadounidenses anhelan.

Lo que podemos aprender del sistema de salud de Cuba

La doctora Rodríguez atiende pacientes tanto en un consultorio en el barrio habanero El Vedado como en sus domicilios. CreditLisette Poole para The New York Times

“El ejemplo que representa Cuba es importante puesto que allá el concepto de ‘atención médica para todos’ ha sido más que una consigna durante décadas”, dijo Paul Farmer, el legendario trotamundos que fundó Partners in Health. “Las familias cubanas no quedan en la ruina financiera a causa de enfermedades o lesiones catastróficas, como sucede tan a menudo en otros lugares de la región”.

En La Habana, acompañé a una doctora local, Lisett Rodríguez, durante la consulta a domicilio que le dio a Fernández. Esa era la vigésima vez que Rodríguez había ido al apartamento de Fernández para revisarla a lo largo de sus seis meses de embarazo; además, Fernández había acudido a catorce citas en el consultorio de la doctora y tuvo consultas aparte con un dentista, un psicólogo y un nutricionista, en relación con su embarazo.

Todo de manera gratuita, al igual que el resto del sistema de atención médica y dental. Cabe destacar que Cuba registra excelentes resultados en la salud a pesar de que el embargo comercial y financiero de Estados Unidos afecta gravemente la economía y restringe el acceso a equipo médico.

Fernández ha requerido más atención de lo normal porque padece hipotiroidismo, lo cual hace que su embarazo sea de más alto riesgo que el promedio. En el transcurso de un embarazo más común, una mujer cubana quizá vaya a diez consultas médicas y reciba ocho a domicilio.

Puede que 34 consultas, o incluso dieciocho, sean una exageración, pero sin duda son preferibles al cuidado promedio en Texas, por ejemplo, donde una tercera parte de las mujeres embarazadas no reciben una sola revisión prenatal durante su primer trimestre.

En Cuba es mucho menos probable quedarse sin una revisión médica prenatal gracias a un sistema de clínicas de atención primaria conocidas como consultorios. Por lo general, estas clínicas, cuyo personal consta solo de un doctor y un enfermero, están deterioradas y no cuentan con suficiente equipamiento, pero hacen que la atención médica esté al alcance de todos con facilidad: los doctores viven en el piso de arriba y están disponibles fuera de su horario laboral en casos de emergencia.

Lo que podemos aprender del sistema de salud de Cuba

La doctora Rodríguez, a la derecha, y una enfermera, Zoé Alonso Díaz, atienden a una madre y a su hija recién nacida en su casa en La Habana. CreditLisette Poole para The New York Times

También son parte del vecindario. Mientras caminaba con la doctora por la calle, los vecinos la detenían y le preguntaban sobre las afecciones que los aquejaban: Rodríguez y su enfermera conocen a las 907 personas que están bajo su cuidado en el consultorio. Esta cercanía y practicidad, y no solo el hecho de que es gratuito, hacen que el sistema médico cubano sea accesible.

“Es útil que la doctora esté tan cerca, porque el traslado sería un problema”, me dijo Fernández.

Las consultas a domicilio también facilitan el cuidado de las personas de la tercera edad y las que tienen alguna discapacidad, la terapia para familias disfuncionales, como aquellas destrozadas por el alcoholismo (un problema común), y el trabajo de prevención. Por ejemplo, durante las consultas, Rodríguez le aclara dudas a Fernández sobre lactancia y hablan de cómo preparar la casa para que sea un lugar seguro para el bebé.

“No es ningún secreto que la mayoría de los problemas de salud se pueden resolver en el nivel de atención primaria con ayuda del doctor, el enfermero o el profesional de la salud más cercano a ti”, comentó Gail Reed, editora ejecutiva estadounidense de la revista de salud Medicc Review, que se enfoca en el sistema de salud de Cuba. “Por lo tanto, se debe reconocer la red nacional de atención primaria que Cuba ha construido al enviar profesionales de la salud a vecindarios de todo el país”.

En los consultorios, se supone que cada doctor debe atender a todas las personas en su área al menos una vez al año, si no para un examen físico formal, al menos para revisar su presión arterial.

Todo esto es posible gracias a que los doctores abundan en Cuba —tiene tres veces más que Estados Unidos por habitante— y se les paga muy poco. Un doctor recién egresado gana 45 dólares al mes y uno muy experimentado, 80 dólares.

La apertura de Cuba al turismo ha creado algunas tensiones. Un taxista que recibe propinas de extranjeros puede llegar a ganar mucho más que un cirujano destacado. A menos, claro, que el cirujano también trabaje medio tiempo como taxista.

Los críticos dentro y fuera del país han formulado distintas objeciones respecto del sistema cubano. La corrupción y la escasez de suministros y medicamentos son problemas graves y el sistema de salud podría implementar más medidas para mitigar el alcoholismo y el tabaquismo.

Existen también acusaciones de que Cuba manipula sus cifras. El país tiene una tasa excepcionalmente alta de muertes fetales tardías y los escépticos sostienen que cuando un bebé nace en una situación precaria y muere luego de unas pocas horas, esto a veces se clasifica como una muerte fetal para evitar el registro de una muerte infantil.

Roberto Álvarez, un pediatra cubano, me insistió en que esto no sucede y me dio explicaciones de por qué la tasa de muertes fetales es alta. Yo no estoy en posición para juzgar quién está en lo correcto, pero parece poco probable que la manipulación pueda marcar una gran diferencia en las cifras que se reportan.

Lo que podemos aprender del sistema de salud de Cuba

Enfermeros charlan en la recepción de una clínica habanera. CreditLisette Poole para The New York Times

Por lo general, los extranjeros expresan admiración por el sistema de salud cubano. La Organización Mundial de la Salud lo ha alabado y Ban Ki-moon, ex secretario general de las Naciones Unidas, lo describió como “un modelo para muchos países”.

En varios aspectos, los sistemas de salud de Cuba y Estados Unidos son polos opuestos. La atención médica en Cuba tiene carencias, no cuenta con tecnología avanzada y se ofrece de forma gratuita, pero es capaz de asegurar que nadie quede desatendido. La medicina estadounidense cuenta con tecnología de punta, es costosa y logra resultados extraordinarios, pero se tambalea con lo más básico: el porcentaje de niños que se vacunan en Estados Unidos es menor al de Cuba.

La diferencia también es evidente en el tratamiento contra el cáncer. En Cuba, todas las mujeres se examinan con regularidad para detectar cáncer de mama o de útero, así que el sistema es excelente en cuanto a la detección de la enfermedad, pero no se cuenta con las máquinas necesarias para las radioterapias. En cambio, en Estados Unidos muchas mujeres no se examinan con regularidad, por lo que el cáncer a veces se detecta de manera tardía, pero existen opciones de tratamientos avanzados.

A medida que la población de Cuba envejece y aumenta de peso (al igual que en Estados Unidos, el principal problema de nutrición es la cantidad de personas que están por encima de su peso saludable, no por debajo), las enfermedades cardiacas y el cáncer se están convirtiendo en una carga más significativa. Además, la falta de recursos es una limitación importante para tratar estos padecimientos.

Hay una expresión cubana que dice: “Vivimos como pobres, pero morimos como ricos”.

En cierta medida, Cuba invierte bastante en atención médica porque es un negocio lucrativo. Cuba exporta doctores a otros países, lo que se ha convertido en una fuente importante de ingresos (los doctores ganan un sueldo superior en el extranjero, pero gran parte de ese excedente termina en manos del gobierno).

Con sus doctores, Cuba crea un bien público global: me he encontrado con médicos cubanos en países pobres de todo el mundo; además, Cuba también ofrece capacitación para doctores de Haití y otros países. Cientos de médicos cubanos, por ejemplo, arriesgaron su vida al viajar a África occidental durante la crisis del ébola.

Cuba ha desarrollado su propia industria farmacéutica, en parte para eludir el embargo estadounidense pero también porque crea oportunidades financieras. Actualmente, se están realizando ensayos clínicos en Estados Unidos con un medicamento cubano para el cáncer pulmonar, y una colaboración similar cubano-estadounidense está dando seguimiento a un tratamiento cubano para las úlceras del pie diabético. Me parece que esas colaboraciones representan el camino hacia una cooperación que ambas naciones deberían procurar.

Debemos hacer un llamado para que las mujeres como Fernández tengan derechos políticos significativos en Cuba pero también debemos luchar para que los bebés estadounidenses de familias de bajos ingresos tengan el mismo acceso a la atención médica que tendrá la hija de Fernández.

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