POR QUÉ ESTAR BIEN ADAPTADO A UNA SOCIEDAD ENFERMA (COMO LA NUESTRA) NO ES SANO

VIVIMOS EN UN MUNDO PROFUNDAMENTE ENFERMO, SI CONSIDERAMOS QUE LA SALUD ES MÁS QUE SÓLO EL BIEN MATERIAL.
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“Estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma no es una buena forma de medir la salud”, dijo Jiddu Krishnamurti, según el escritor Mark Vonnegut, quien recupera esta frase en su libro The Eden Express. La frase es una de las más citadas de Krishnamurti y parece resonar con el espíritu de nuestros tiempos, en el que las personas sienten a la vez un fuerte deseo de pertenecer y encumbrarse en la sociedad y a la vez una repulsión, ya que para hacerlo suelen tener que  hacer a un lado su auténtica individualidad, consideraciones éticas y espirituales e incluso someterse a presiones laborales y sociales que ponen en riesgo su salud física y mental.

Hay que decir que es natural que la persona busque pertenecer en la sociedad y obtener estatus, esto es algo que en gran medida está codificado biológicamente y es además -al menos sentirse aceptado- una necesidad psicológica. El conflicto aparece al tiempo que el individuo nota que para ser aceptado por el grueso de la sociedad y para obtener los beneficios de dicha adaptación -bienes materiales, familia, pareja, fama y demás- debe de hacer cosas que en ocasiones van en contra de su propia visión del mundo y de ciertos principios que le parecen menos contingentes que aquellos en los que se basa la sociedad actual. Evidentemente para el individuo que no tiene mucha conciencia moral o que no tiene una vida crítica intelectual y espiritual, el conflicto no suele surgir y simplemente abraza la visión materialista de la realidad en la cual está basada la sociedad moderna. Para este individuo no hay mucho que cuestionar o dudar -si sólo existe este breve intervalo de vida en medio de la nada absoluta, vida que no tiene ningún sentido trascendente ya que vivimos en un universo ciego y mecánico e inerte- entonces las cosas son bastante claras, hay que subir la pirámide del éxito, hay que buscar el placer y hay que dejarnos llevar por la voluntad de poder, que está a fin de cuentas justificada por la evolución biológica (la supervivencia del más apto). Esta visión literalmente sugiere que el mejor adaptado es el mejor, el más sano y el que obtendrá todos los beneficios, como el macho de las langostas más fuerte que tiene acceso a todas las hembras y obliga a los demás machos a vivir marginados.

Ahora bien, debemos distinguir entre el individuo que utiliza esta idea como un mecanismo de defensa y aquel que tiene una clara convicción y que se rige realmente por principios que contradicen los postulados por la sociedad moderna. En el primer caso, muy común, vemos un escapismo que es una forma de egoísmo. El individuo desea ser parte de la sociedad -y probar sus mieles- pero por diversos factores no logra encontrarse en un sitio favorable dentro de la misma; entonces, para defenderse, la rechaza. No es capaz de trabajar duro, de sentir sana humillación, o no tiene la inteligencia necesaria para jugar su juego con destreza. Esta frustración, en algunos casos puede ser positiva en el sentido de que puede orillar al individuo a un estado en el que se dé cuenta de que lo que estaba persiguiendo no era una causa genuina de felicidad. Generalmente, sin embargo, sólo lleva al resentimiento y refleja una cierta cobardía disfrazada de un aire de superioridad. Pues como sugirió Nietzsche el  individuo que no es libre y no tiene poder de actuar y de afectar a los demás, no ejerce realmente una postura moral, aunque argumente que su marginación social o desatino se debe a su gran ética. Para ser individuos auténticamente éticos debemos de enfrentarnos con situaciones reales y significativas en las que se nos exija elegir entre el bien y el mal (no discutiremos aquí el tema de la relatividad del bien y el mal: sólo diremos que dicha relatividad pasa a segundo término cuando el acto tiene una eficacia, produce ciertos efectos que pueden ser distinguidos). Lo anterior no significa que la ética sólo pueda ejercerse dentro de los límites bien definidos de la vida socialmente aceptada, ni mucho menos; significa que la ética existe en las acciones, sobre todo en la congruencia de la acción  -de hecho es siempre mente, acto y palabra- y el ejercicio de la libertad, y el caso que hemos presentado padece de una contradicción interna. 

¿Por qué vivimos en una sociedad enferma, como sugiere la frase de Krishnamurti? Muchos creerían que vivimos en la sociedad más sana de la historia. Al menos en términos materiales cuantitativos esto parece ser cierto. Las personas cada vez viven más años y tienen más cosas. Sin embargo, hacia lo que apunta Krishnamurti es a que existe un modo de existir más auténtico que el materialismo y el cual para descubrirse requiere de la reflexión y la contemplación e incluso de una especie de desprogramación de aquellos conceptos e ideologías que obstruyen nuestra percepción de la realidad o del ser mismo que conocemos en su manera más pura en la observación silenciosa de nuestra conciencia. El mundo moderno está enfermo porque presenta constantemente un ruido que ahoga el silencio del conocimiento de la esencia y genera una serie de distracciones que dificultan la introspección y el cultivo del propio aparato psíquico para percibir esa realidad subyacente. Esta enfermo porque considera que lo que hay debajo del ruido no es nada, que no hay fondo trascendente, no hay ser eterno, no hay ni siquiera una verdad por la cual valga vivir. Sólo tenemos entonces este parque de atracciones por encima que no es ningún sacrilegio porque abajo no hay nada.

En contradistinción a esta visión tenemos la visión de numerosos artistas, poetas, profetas e incluso algunos científicos que históricamente han notado que la mente de masas atenta contra la mente del individuo, que el deseo de pertenecer a la sociedad y la búsqueda de seguridad en la normalidad suelen llevar al extravío del espíritu, a la traición de la auténtica chispa vital que en el individuo requiere, para crecer, de seguir y nutrir su propia luz, si bien esa luz puede encontrarse reflejada en una tradición -generalmente en una tradición de personas que fueron capaces de escuchar su propia voz interna y seguir su propio camino; si bien esa voz interna en ocasiones parece haber sido la voz de una divinidad (como el daemon de Sócrates) y ese propio camino parece haberlos conducido a una mismo destino que es también un origen y en el cual hay una comunión impersonal).

Jung en su texto de 1928 Two Essays on Analytical Psychology, antes de las grandes religiones políticas del siglo XX, notó cómo la individualidad se pierde ante la fuerza oceánica de las masas, la cual el individuo no sólo encuentra en la masa social externa, sino también en su propio inconsciente -que es una masa social interna, una latencia colectiva que aflora en el contacto social:

La sociedad, al automáticamente enfatizar las cualidades colectivas en sus representantes individuales, favorece la mediocridad, o todo aquello que se contenta con vegetar de forma laxa e irresponsable. La individualidad inevitablemente será llevada contra la pared. El proceso empieza en la escuela, continúa en la universidad y rige todos los departamentos en los que el Estado se involucra. En un cuerpo social pequeño, la individualidad de sus miembros se resguarda más fácil y es mayor su libertad relativa y la posibilidad de responsabilidad consciente. Sin libertad no puede haber moralidad. Nuestra admiración por grandes organizaciones se encoge cuando nos damos cuenta de todo lo que es primitivo en el hombre, y la inevitable destrucción de su individualidad en beneficio de la monstruosidad que es en la práctica toda gran organización. El hombre de hoy, el cual se parece más o menos al ideal colectivo, ha hecho de su corazón una guarida de asesinos, como puede probarse fácilmente por un análisis de su inconsciente, aunque él mismo no está en lo más mínimo perturbado por ello. Y en tanto que está normalmente “adaptado” a su ambiente, es verdad que la mayor infamia a favor de su grupo no le perturbará en lo más mínimo, siempre y cuando la mayoría de sus iguales crea firmemente en la moral exaltada de su organización social

Aquí vemos obviamente los peligros de estar bien adaptados a una sociedad enferma. Anteriormente esto se hizo patente con el nazismo, con el estalinismo y el maoísmo. El hombre moderno cree que está libre de este tipo de totalitarismos solamente porque ha desarrollado una especie de cinismo o distancia irónica ante las creencias religiosas y los sistemas políticos más radicales. Sin embargo, olvida que el materialismo también es una creencia (paradójicamente metafísica) y puede radicalizarse, algo que ya amenaza teóricamente con algunos de los postulados del transhumanismo. Este rasgo de creer que somos superiores a los hombres del pasado y sobre todo a los hombres primitivos, quizás refleje sólo nuestra ignorancia de las cosas realmente importantes, las cuales no tienen que ver con el progreso. Como escribió Kafka “Sólo es por su estupidez que pueden estar tan seguros de sí mismos”. 

Esta tradición de filósofos, poetas, santos y demás de la que hablamos anteriormente se distingue en gran medida por la capacidad de la autodeliberación y el compromiso con principios superiores. Es verdad que no debemos mirar con nostalgia tiempos pasados como si hubieran sido más espirituales o más sensatos que los nuestros, ya que la historia está llena de episodios oscuros y el único mundo en el que podemos despertar es el presente. “En los individuos, la locura es rara; pero en los grupos, partidos, naciones y épocas, es la regla”, escribió Nietzsche. La diferencia, me parece importante señalar, yace en que por primera vez tenemos una sociedad global, y si seguimos con esta línea argumental, entonces debemos decir que presenciamos una epidemia, una masificación de esta patología propia de las masas y de la mentalidad materialista, que además ha llegado a su cúspide, siendo Nietzsche su mismo profeta al anunciar la “muerte de Dios”. Nietzsche predijo que se inventarían, para llenar la ausencia de Dios, nuevos “juegos sagrados”. Lamentablemente esos juegos sagrados -el entretenimiento, la política de la identidad, los sueños de fama, etc.- no son más que nuevos mecanismos para mantener al individuo en un estado colectivo de pasividad y alineación, un nuevo “opio del pueblo”.  El “superhombre” parece estar igualmente lejos al menos de que las grandes compañías de tecnología logren su sucedáneo a través de la incorporación de las máquinas a la biología humana y lo hagan accesible a aquellos que tienen el suficiente capital para adquirirlo. Esto, sin embargo, no es más que el gran sueño religioso del materialismo científico.

Al final de cuentas, lo que hemos tratado aquí es una cuestión de libertad. Pero no de ser libres en el sentido que ha propagado la sociedad de consumo o la sociedad secular moderna, de poder elegir entre 400 cereales en el supermercado, ver el contenido que queramos en línea o elegir el político con el que más nos identificamos. Libertad en el sentido de poder ser nosotros mismos, no de poder adaptarnos a la sociedad, sino de ser capaces de aceptar quién realmente somos y no sucumbir o supeditarnos a presiones externas. La libertad es un viaje de descubrimiento de la realidad, de autoconocimiento. No tenemos demasiado tiempo en esta vida para lograr llegar al destino -aunque ese destino más bien sea un estado de ser, un modo de caminar y no un lugar específico- y perder el tiempo queriendo conformarnos a dictámenes ajenos y paradigmas ilusorios puede ser fatal. Como dijo Albert Camus “Nadie se da cuenta la tremenda cantidad de energía que las personas gastan meramente en ser normales”. No es nada fácil dejar de intentar adaptarse a lo que creemos que la sociedad quiere de nosotros y a través de lo cual nos otorgará sus bondades -como dijimos antes, hay un factor biológico de por medio, por ejemplo, el deseo de reproducirse-. Pero es sumamente liberador dejar de dedicarle energía a esto, como sugiere la frase de Camus. Al mismo tiempo si dejamos de hacer esto, que es a la vez una afirmación de la propia naturaleza, seguramente rendirá frutos, sino en la sociedad en general, seguramente sí en sus pequeñas bolsas de gente afín, en pequeños núcleos de mentes hermanas, que es lo que realmente importa, no la sociedad en general, sino las personas de las que está compuesta.  Dicho eso, la auténtica motivación, como deja muy claro la Bhagavad Gita, es aquella que no tiene un motivo ulterior, la cual renuncia al fruto, es espontánea, actúa por amor, el arte por el arte. 

Dijimos que se trata finalmente de la libertad, pero cualificamos esta libertad como una búsqueda, una elección y una aceptación de la verdad. Y la verdad requiere valentía, especialmente en un mundo enfermo. En el famoso cuento nadie se atreve a decirle al rey que va desnudo, sólo un niño que está libre del condicionamiento social. “Un hombre que es auténtico parece y se comporta como un demente para aquellos que viven en el mundo de las ilusiones, así que cuando llaman a un hombre un idiota solamente se refieren a alguien que no vive en el mundo de sus ilusiones”. Un gran ejemplo de esto es El Idiota, de Dostoyevsky. El príncipe Myshkin es un hombre ingenuo e inocente, que padece ataques epilépticos, en un mundo violento e inmoral en el que parece que todo está permitido (si Dios no existe, todo está permitido, es la frase que viene a la mente) y que arrasa a aquellas almas delicadas que viven conforme a los ideales de belleza, verdad y bondad. El príncipe, sin embargo, justo por su inocencia y su pureza de corazón, es capaz de percibir un armonía y una belleza luminosa que le dan sentido a la vida, incluso en la enfermedad y la más aciaga contrariedad. Belleza y pertenencia con algo mucho mayor que la sociedad producen devoción natural, un estado de gracia. “La belleza salvará al mundo”, es una frase que se atribuye al príncipe en la novela. La belleza ciertamente no en su sentido cosmético y decorativo, en su sentido cósmico y existencial: “el esplendor de la verdad”, como dijo Platón. El príncipe está enfermo, pero en realidad su enfermedad es una salud más alta. Como dijo Jung “no estamos aquí para sanar nuestras enfermedades, sino para que nuestras enfermedades nos sanen a nosotros”. En cierta forma nuestras enfermedades, nuestras depresiones, nos hacen alejarnos de la superficie del mundo e ir hacia lo profundo.

Uno de los muchos ilustres personajes que se sometieron a la psicología analítica, Herman Hesse, dijo: “Un hombre que está mal-ajustado al mundo siempre está al borde de encontrarse a sí mismo. Alguien que está bien ajustado al mundo nunca se encuentra a sí mismo, pero logra convertirse en  ministro del gabinete.” Si la anormalidad, la desadaptación o el desajuste es visto como enfermedad y es sufrido con desventajas y discriminación, que al menos nos consuele que estamos más ceca de lo único realmente importante; nuestra vulnerabilidad es también una apertura a lo transformador, a lo numinoso. La frase de Hesse apunta hacia la que parece ser la gran disyuntiva de la vida, la cual requiere de una especie de decisión heroica y hasta de una conciencia trágica -sin que esto signifique una radicalización dicotómica: el camino medio, libre de extremos, goza del más alto linaje. Se trata, de cualquier manera, de tomar un camino menos transitado y por ello probablemente más difícil, pero no es un camino solitario, aunque por momentos así lo parezca, por el contrario, es el camino que nos lleva a finalmente acabar con la alienación y a ser recibidos en la sociedad de seres realmente libres.

Twitter del autor: @alepholo

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En defensa de un ocio verdadero

En defensa de un ocio verdadero

CreditJoe Buglewicz para The New York Times

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La primavera pasada olvidé la palabra “pasatiempo”. Había salido a caminar con unos amigos y les estaba explicando lo feliz que mi pareja se ha sentido desde que armó una banda musical hace poco con algunos amigos.

“Creo que es bueno tener esta salida creativa que no es trabajo”, les dije a mis amigos. “No tiene que ser algo para ganar dinero, solo es algo que les permite relajarse y divertirse”.

Mis amigos me recordaron que hay una palabra para definir eso.

Para muchos de nosotros, las expectativas de tener una vida productiva en todo momento han hecho que los pasatiempos sean cosa del pasado, relegados a simples recuerdos de lo que solíamos hacer en nuestro tiempo libre. Aun peor: muchos pasatiempos se han convertido en un trabajo extra o en puntos de partida para desarrollar una carrera, convirtiendo lo que supuestamente hacemos por diversión en… más trabajo. (“¿Te gusta bordar? ¡Deberías vender lo que haces!”).

Es momento de que dejemos de pensar los pasatiempos en términos de productividad: su valor está más allá de su relación con el trabajo. Sí, los estudios han demostrado que tener un pasatiempo puede hacer que seas más productivo en el trabajo, pero los pasatiempos también te pueden recordar que el trabajo no lo es todo.

“¿No crees que te delata mucho el haberla olvidado?”, me dijo Brigid Schulte, autora de Overwhelmed: Work, Love and Play When No One Has The Time, cuando le conté que no había podido recordar la palabra.

“Es un indicador claro de lo que sucede en nuestra cultura en este momento, en el que puedes olvidar que existe algo que te gusta que no está ligado al trabajo ni a la productividad”, dijo Schulte.

Como cualquier hábito, hay que cultivar de manera activa darse tiempo libre o adquirir un pasatiempo.

Mientras hacía investigaciones para su libro, Schulte se dio cuenta de la cantidad de actividades que son presentadas como si su propósito fuera aumentar la productividad y no solo ser disfrutables. Notó que a muchas personas les costaba trabajo dejar de pensar en esos términos, aunque descubrió que recalcar “los estudios sobre la necesidad de un espacio donde estés en calma y que te lleve a la introspección” ayudaba a alejarnos algo de ese modo de ver los pasatiempos.

Sin embargo, Shulte añadió que incluso cuando saben que es así las personas siguen considerando que los pasatiempos son medios para mejorar su desempeño en el trabajo.

En defensa de un ocio verdadero

CreditEmily Andrews para The New York Times

De hecho, la relación conflictiva con el ocio no es nueva. Mucha gente no tiene acceso a descansos pagados; la que sí lo tiene muchas veces no toma todos sus días de vacaciones o pasa sus días libres revisandocorreos electrónicos del trabajo. A muchos nos educaron para repudiar la improductividad y hemos estructurado nuestra cultura alrededor del trabajo, en vez del esparcimiento.

Lo más curioso de todo esto es que, en cierta forma, los pasatiempos sí te convierten en alguien más productivo. Un estudio realizado en 2009 demostró que dedicar más tiempo a actividades recreativas tiene una correlación con la presión arterial baja, menores niveles de depresión y de estrés, un mejor estado psicológico en general y un mejor desempeño físico. Los pasatiempos también pueden motivar tu creatividad o permitir que observes los problemas desde otro ángulo tras concentrarte en algo más.

Claro que presentar de esta manera los pasatiempos conlleva el problema original: hemos profesionalizado y productivizado nuestros descansos del mundo laboral.

“Al pensar en la relación entre trabajo y ocio, podría argumentarse que en lugar de pensar cómo el esparcimiento puede fomentar una mayor productividad en el trabajo, una consideración más importante sería pensar en cómo el trabajo inhibe nuestro tiempo libre”, dijo Thomas Fletcher, presidente de Leisure Studies Association (asociación para el estudio del ocio) y profesor sénior de la Universidad Leeds Beckett en el Reino Unido.

Si vemos nuestro trabajo como algo que hacemos para poder disfrutar de tiempo libre, en lugar de ver nuestros pasatiempos como algo que reduce el estrés para que podamos volver al trabajo, podríamos realmente comenzar a disfrutar nuestras vidas (ya sé, qué disparate).

Cuando tenemos la oportunidad de gozar de tiempo de ocio real o no lo tomamos o nos sentimos culpables por hacerlo.

Vale la pena mencionar que, para muchas personas, hay obstáculos estructurales para tener pasatiempos y momentos de ocio. Es más fácil tener un pasatiempo si cuentas con factores como un salario fijo, un costo de vivienda accesible y un sitio confiable para el cuidado de los hijos. Si tienes dos trabajos y dependes de una cartilla de racionamiento o de cupones para poder comprar alimentos, es mucho menos probable que empieces a tomar clases de acuarela.

Sin embargo, hay una razón por la que incluso los que contamos con vacaciones pagadas no las estamos tomando y por la cual en lugar de salir a las cinco de la tarde del trabajo, estamos revisando el correo electrónico y los mensajes de la oficina hasta que nos quedamos dormidos.

“Existe esta cultura orientada a los logros”, dijo Schulte, que nos enseña que nuestro único propósito debe ser producir. ¿Por qué tomar clases de guitarra si no te vas a convertir en el mejor? ¿Por qué hacer algo que no puedes vender? Mejor invierte tu tiempo en hacer algo que  tenga valor real. “Te mantienes ocupado y sientes que no lo mereces y que necesitas ganártelo”, dijo.

Fletcher recalcó este punto: cuando tenemos la oportunidad de gozar de tiempo de ocio real o no lo tomamos o nos sentimos culpables por hacerlo.

“En resumen”, dijo, “el tiempo de esparcimiento que pasamos haciendo lo que queramos es una aspiración y, cuando llega, termina siendo un placer culposo (con énfasis en el factor de la culpa)”.

Así que, ¿qué se necesitará para que eliminemos esa culpa y comencemos un proyecto por pura diversión? Según Schulte, la mayoría de la gente no se da cuenta del valor de su tiempo libre hasta que se obliga a tomarlo, y cuando lo hace no puede parar.

“Tienes que comenzar a experimentar este tipo de momentos, y una vez que te des cuenta de lo que hacen por ti y lo valiosos que son, vas a querer más”, dijo. “Y podrás de hecho tomar la decisión de crear espacio para tomarlos”.

Como cualquier hábito, hay que cultivar de manera activa darse tiempo libre o adquirir un pasatiempo. Y sí, pueden reducir tu estrés y despejar tu mente, lo que quizá te ayude en el ámbito laboral. Pero ¿cuál es el beneficio más significativo? Podrás, al fin, “sumergirte en la maravillosa experiencia de estar vivo”, dijo Schulte.

Un chute de vida

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Me gusta caminar. Caminar hasta sentir cansancio en las piernas. Me gusta caminar acompañado y me gusta (mucho) caminar solo. Cuando camino solo, observo y escucho mejor todo lo que voy encontrando a mi paso. Durante esos paseos solitarios no me agrada especialmente encontrarme a gente conocida con la que tenga que detenerme a hablar, aunque sea gente que me caiga bien. Uno, con la edad, va teniendo sus manías. Me gusta caminar y pensar en mis cosas, sin dejar por ello de observar lo que me voy encontrando ni de escuchar las voces que van surgiendo. 
Un día de la semana pasada recorrí prácticamente la ciudad entera para conseguir un libro que sólo tenían en una biblioteca que está situada a unos cinco kilómetros de mi casa. Y durante el recorrido, escuché a mis espaldas la frase. “Quiero un chute de vida”. La pronunció una mujer en voz alta a mis espaldas. Cuando me di la vuelta, su figura ya se había perdido entre la gente. No pude verle la cara. “Quiero un chute de vida”. Fui pensando en esa frase hasta llegar a la biblioteca. La anoté en el cuaderno. ¿A qué se referiría exactamente aquella mujer? ¿A un cigarro, a un trago, a unas vacaciones? Sigue ahí, en el cuaderno, entre otras anotaciones e incógnitas. 
http://ovidioparades.blogspot.mx/

The war on Syria is illegal

Put this on the front page of every newspaper in America.

Posted by The People For Bernie Sanders on Friday, April 13, 2018

Poema de Mercedes Pinto

Poema de Mercedes Pinto

de tantas penas,
y cantar y reír
con las mejillas hundidas en las rosas de la huerta,
que absorban todas las lágrimas
que manen de mis ojos
como un rocío…
Por eso quiero retozar y bailar con las muchachas,
allá en el campo,
y taparme la cara con el velo de alguna novia,
y beber mucho vino,
que resbalando sobre mi falda
forme guirnaldas, flores y adornos,
sobre esta túnica que es mi mortaja…
¡Música, cantos, vino y guitarras!
¡Voces alegres, risas y baile!
Y cuando venga la negra idea de algún recuerdo’
pueda, borracha,
¡con las dos manos estrangularla…!

Isla de Tenerife.

 

MERCEDES PINTO (Tenerife, España 12 de octubre de 1883 – Ciudad de México, 21 de octubre de 1976).
El poema seleccionado pertenece a “Cantos de muchos puertos” (Ediciones Torremozas).


https://airenuestro.com/


 

Las mejores imágenes de ciencia de 2017, según Nature

Un eclipse solar total, un pulpo usando una tortuga como taxi o un gusano de apariencia aterradora, aparecen en algunas de las fotografías más impactantes del año

La Luna se interpone entre el Sol y la Tierra, en el eclipse total ocurrido en agosto

El año que está a punto de finalizar ha dejado una buena lista de importantes investigaciones y muchos otros avances más curiosos que relevantes. Pero, dicen que una imagen vale más que mil palabras. Quizás por eso la revista Natureha escogido las imágenes de ciencia más impactantes del año: en ellas se puede ver un espectacular eclipse total, pulpos usando tortugas como taxis o fuegos artificiales a nanoescala.

La primera de las imágenes recuerda el espectacular eclipse total que recorrió Estados Unidos de Oeste a Este en agosto de este año. Allí el fenómeno astronómico se convirtió en un acontecimiento seguido por millones de personas, pero en España apenas pudo observarse durante algunos minutos desde lugares como Canarias o Vigo, y en la forma de eclipse parcial. La imagen de arriba, captada por el «Solar Dynamics Observatory» (SDO) de la NASA, muestra la silueta de la Luna recortándose sobre el Sol, tal como es la estrella si se observa en la longitud de onda del ultravioleta extremo.

El gusano infernal

Cabeza de una tenia, con ganchos y ventosas
Cabeza de una tenia, con ganchos y ventosas – Teresa Zgoda/Nikon Small World

Parece una criatura salida de una pesadilla, pero se trata de una tenia o solitaria. La imagen de arriba fue finalista en el concurso de Nikon «Small World», y muestra a uno de estos animales aumentado en 200 veces. Las tenias son platelmintos (gusanos planos) que viven en el intestino de mamíferos, como el humano. Aunque en la imagen lo parezca, no tienen boca ni ojos. En su cabeza, o escólex, hay ventosas (que en la foto parecen ojos) y ganchos (que parecen la boca), cuyo propósito es engancharse a la mucosa intestinal del hospedador. A partir de ahí van desarrollando segmentos o anillos (proglótides) que absorben nutrientes del intestino. Las solitarias de cerdo, que parasitan al hombre, suelen medir entre dos y siete metros de largo.

Flechas hacia arriba

Fotografía de un cristal de calcita
Fotografía de un cristal de calcita – David Green/RPS Images for Science

Fotografía hecha con un microscopio electrónico de barrido de un cristal de calcita. Las formación de las flechas depende de una proteína que se enganchó a la superficie del cristal para regular su crecimiento.

La flor oculta

Una flor de anémona en el rango del ultravioleta
Una flor de anémona en el rango del ultravioleta – Craig Burrows

Todo depende de cómo se mire. La imagen muestra una flor de anémona fotografiada en la longitud de onda de los ultravioleta, lo que permite observar detalles que pasan desapercibidos a simple vista, pero que son captados por insectos que sí ven en este rango de la luz.

A la calle Bailén, por favor

Muchos animales, como los pulpos, son transportados por otras especies
Muchos animales, como los pulpos, son transportados por otras especies – Michael B. Hardie/Smithsonian

Una imagen captada por el fotógrafo Michael B. Hardie mostró que los humanos no son los únicos en usar taxis. Este observador captó un pulpo enganchado al caparazón de una tortuga en las aguas de Hawái, y quedó finalista en el certamen anual de fotografía de la institución Smithsonian.

Escuchando el espacio

Antena receptora de datos de un satélite meteorológico en Svalbard, Noruega
Antena receptora de datos de un satélite meteorológico en Svalbard, Noruega – Reuben Wu

Imagen captada en la isla noruega de Svalbard. Una gran antena se recorta en el horizonte, mientras el Sol se pone lentamente. El artefacto recoge datos enviados por el «Joint Polar Satellite System-1», un satélite lanzado en noviembre como parte de la nueva constelación de satélites meteorológicos estadounidenses.

Nanofuegos artificiales

La técnica de «electrospinning» genera una maraña de destellos
La técnica de «electrospinning» genera una maraña de destellos – Robert Lamberts/Plant & Food Research

Las chispas parecen volar en un pequeño espectáculo generado en el mundo nanoscópico. En la imagen, un fenómeno conocido como «electrospinning», que extrae fibras de los líquidos con cargas eléctricas, genera una hermosa maraña de centelleos.

Un fósil aterrador

  1. Aspecto del deuteróstomo más antiguo conocido, con 529 millones de años
    Aspecto del deuteróstomo más antiguo conocido, con 529 millones de años – Jian Han

    Si no fuera porque apenas mide un milímetro, podría resultar un poco aterrador. En la imagen aparece un fósil de Saccorhytus coronarius, una especie descubierta en enero y que es por el momento el deuteróstomo más antiguo conocido. Este grupo de animales incluye a los vertebrados y a los equinodermos (erizos o estrellas de mar), entre otros

    Tener la piel muy fina

    Los huevos se observan dentro del cuerpo de una rana de cristal
    Los huevos se observan dentro del cuerpo de una rana de cristal – Jesse Delia/Boston Univ.

    Cuando una rana tiene la piel realmente fina no hay lugar donde esconder secretos. Este ejemplar de Hyalinobatrachium colymbiphyllum o rana de cristal deja ver su «barriga» repleta de huevos. No todas las ranas portan sus huevos dentro. Algunas los dejan en el exterior y otras lo acarrean sobre sus espaldas.

    ¿Cuánto pesa una célula?

    Una célula, pesada en una balanza microscópica
    Una célula, pesada en una balanza microscópica – Martin Oeggerli/micronaut.ch/ETH Zurich/University of Basel

    En octubre de este año investigadores de la Universidad de Basilea trataron de medir cuánto pesa una célula humana. Presentaron el diseño de una minúscula balanza capaz de captar cambios en la masa de células vivas.

    Cohetes reutilizables

    Un Falcon 9 aterriza en una plataforma después de poner dos satélites en órbita
    Un Falcon 9 aterriza en una plataforma después de poner dos satélites en órbita – SpaceX

    La compañía Space X logró hacer 25 vuelos con sus cohetes reutilizables el año pasado. En la imagen, un Falcon 9 atraviesa en una plataforma flotante sobre el Pacífico en enero, después de poner dos satélites en órbita. Se espera que gracias a la reutilización de los cohetes, la carrera espacial sufra una revolución que abarate el lanzamiento de satélites, mercancías y astronautas a la órbita de la Tierra y más allá.

    Zona de cuarentena

    Experimentos para diseñar sistemas de soporte vital para la Luna
    Experimentos para diseñar sistemas de soporte vital para la Luna – Ju Huanzong/Xinhua

    En mayo, varios voluntarios fueron sometidos a condiciones de aislamiento en el interior del Palacio Lunar 1, unas instalaciones experimentales chinas pensadas para diseñar sistemas de soporte vital para la Luna. Agencias espaciales y compañías de todo el mundo trabajan en el envío de astronautas al satélite para establecer una base permanente.

    El abismo naranja

    Un buceador se adentra en un cenote iluminado por el Sol
    Un buceador se adentra en un cenote iluminado por el Sol – Tom St George/Caters News

    Las lluvias torrenciales arrastran tantos sedimentos de los bosques, que el agua de los cenotes, o cuevas subterráneas, se tiñe de marrón o naranja. Esta foto muestra el cenote de «Carwash», frente a Tulum, en la costa caribeña de México, con un misterioso brillo anaranjado causado por el resplandor de los rayos del Sol.

    Árboles de coral

    Las mejores imágenes de ciencia de 2017, según Nature
    Spencer Lowell/Trunk Archive

    La costa de Tavernier, en Florida, está habitada por 400 extraños «árboles de coral» hechos por el hombre. Su objetivo es alimentar y cobijar a los corales de unas aguas cada vez más amenazadas por el calentamiento global y la acidificación de los océanos. Ambos procesos provocan el blanqueo de los corales, que ocurre cuando los microbios que viven en simbiosis con estos animales inmóviles, y que está especializado en captar la luz solar, mueren. Entonces, los corales pierden su color y además su fuente de sustento y pueden acabar muriendo.

http://www.abc.es/ciencia

CON ESTE SENCILLO CALENDARIO LEERÁS MÁS Y MEJOR A LO LARGO DEL AÑO

LLEVA A TU VIDA LOS BENEFICIOS DE LA LECTURA CON ESTE MÉTODO

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En esta época de buenas intenciones, la lectura tiene para algunas personas un lugar especial pues en general se le considera una actividad con enormes beneficios, no sólo en el plano intelectual sino también para nuestra salud e incluso nuestras emociones. Sabemos bien que la lectura amplia nuestros horizontes de percepción, mejora nuestra memoria, nos hace comprender mejor las emociones humanas y, en general, puede llegar a dar otra densidad a nuestra vida, otra sustancia.

De ahí que el propósito de leer más sea tan loable. Y aunque a veces pareciera que no tenemos el tiempo suficiente para hacerlo, todo es cuestión de organizarse. No se trata de leer desenfrenadamente, sino de dar a cada libro su propio tiempo. Ese, también, es un beneficio: en una cultura en la que todo se vive con prisa y sin reflexión, la lectura puede devolvernos el sabor de la calma, la pausa y la sucesión de los instantes.

Compartimos a continuación un sencillo calendario orientado a ese propósito. El diseño original es de la comunidad “Catadores de libros”, pero quisimos agregarle algunas consideraciones propias. Quizá esto sea un incentivo a leer más y mejor en este año que comienza.

 

CON ESTE SENCILLO CALENDARIO LEERÁS MÁS Y MEJOR A LO LARGO DEL AÑO

 

01 – Un libro que tienes pero no has leído

Muchos de nosotros tenemos esos “pendientes” en nuestro librero o sobre nuestro escritorio o lugar de trabajo. Ese libro que compraste y que al final no encontraste tiempo para leer, o quizá fue un libro que alguien te regaló y que jamás abriste. Piensa también en las bibliotecas públicas: en cierto sentido, sus acervos son libros que todos “tenemos” en el sentido de que están a nuestro alcance. Dale a una oportunidad a esos ejemplares.

 

02 – El libro favorito de un amigo (a)

Contrario a lo que puede parecer, la lectura es una actividad compartida. Leemos a otros, compartimos nuestras impresiones y opiniones que otros, gracias a otros llegamos a ciertos libros y así sucesivamente. Siempre hay otros implicados en el ejercicio de leer. En este caso, hazlo explícito: pregunta a tus amigos cuál es su libro favorito, qué libro te recomiendan leery haz de alguno de esos títulos tu objetivo de lectura.

 

03 – Un clásico literario

Con la ironía por la que es bien conocido, Mark Twain dijo que los clásicos son los libros que todos elogian y desean leer pero nadie lee en realidad. Lamentablemente los clásicos llegaron a esa categoría por méritos propios, porque son grandes obras que, en casi todos los casos, provienen de un tiempo ya lejano pero conservan la singular característica de que son todavía significativos, todavía nos permiten entender la vida, a nosotros mismos y la realidad que nos rodea.

 

04 – Un libro prestado

El préstamo de libros suele ser una acción generosa y elocuente: dice algo tanto de la persona que nos presta el libro como el del título que elige y a veces incluso del tipo de relación que tenemos con esa persona. Haz honor a su gesto y lee el libro que recibes.

 

05 – Un libro que debiste leer en la escuela y no lo hiciste

Decía Borges que leer, como amar y soñar, es un verbo que no conoce el imperativo, porque a nadie se le puede obligar a leer (como se puede obligar a alguien a amar o a soñar). Con todo, se intenta, y a veces, por esa razón, los niños y jóvenes terminan por aborrecer los libros. Si es tu caso, piensa que si en esos momentos la lectura era un deber, no tiene por qué ser siempre así y que incluso puede virar radicalmente y convertirse en un acto placentero. Dale la oportunidad a uno de esos libros “obligatorios” y quizá te sorprenda.

 

06 – Un libro de un género que nunca has leído

Como con otros aspectos de nuestra vida, es más o menos común que en la lectura sigamos la tendencia de cerrarnos a lo que ya nos gusta, lo que ya conocemos y sabemos que disfrutamos. ¿Pero por qué no probar de vez en cuando algo nuevo? Si nunca has leído ciencia ficción, ¿por qué no intentarlo? O fantasía quizá, alguna novela histórica, un poemario, un libro de crónicas, etc. Sin importar cuál elijas, haz el experimento de cambiar de dirección.

 

07 – Un libro que escojas por su portada

Puede sonar un tanto superficial, ¿pero por qué no? Las apariencias engañan, dice el adagio.

 

08 –  Un libro de más de cien años

El centenario de un libro puede ser un buen pretexto para leerlo o releerlo. En 1917 se publicaron, por poner algunos ejemplos, los “Cuentos de amor, de locura y de muerte” de Horacio Quiroga y la novela “El paseo” de Robert Walser. En 1918 algunos libros como “El loco” de Kahlil Gibran o “La decadencia de Occidente” de Oswald Spengler, además de “A la sombra de las muchachas en flor” (tomo segundo de “En busca del tiempo perdido”). Pero estas fechas y esos títulos son arbitrarios. El océano de la literatura está ahí, dispuesto a explorarse.

 

09 – Una obra de un autor clásico

Los grandes nombres de la literatura lo son por alguna razón, y si bien es cierto que en ocasiones su prestigio los precede y los hace un tanto intimidantes, con frecuencia basta traspasar esa celebridad para encontrarse con una obra diáfana y rica en recompensas.

 

10 – Un autor famoso de tu país

Cada literatura posee su propia bibliografía. Como criterio, también es lúdico: ¿qué autor de tu país no conoces aún y te causa curiosidad? ¿Quiénes escriben ahora? ¿Quién lo hizo en el pasado y aún no conoces?

 

11 – Un bestseller

Aunque a veces se miran de soslayo, los llamados bestseller son también posibilidades de lectura. Además, los hay para todos los gustos, pues un bestseller puede llegar a ser lo mismo el ejemplar de una saga en boga que la obra más reciente de un autor de estilo refinado.

 

12 –  Un libro con ilustraciones

A veces olvidamos que, desde hace ya algunas décadas, la lectura también incluye la lectura gráfica: cómics, novelas gráficas, libros ilustrados. El abanico es amplio y sin duda es un pretexto para probar también otras formas de lectura.

POR: PIJAMASURF

MAZ MENOS QUE BASURA

MAZ MENOS QUE BASURA

Diego Gutiérrez, Sin Título 

MAZ MENOS QUE BASURA

Sala del  MAZ

 La terapia ocupacional, la hipocondría creativa que miente, manipulando los síntomas como un disfraz que encubre la verdadera patología: la deficiencia artística. La salud y sus metáforas es la única exposición en las salas del Museo de Arte de Zapopan MAZ y está curada por Alan Sierra. Nunca el término “curador” habría descrito tanto, porque el “curador” forma parte de los gérmenes y bacterias de la enfermedad de esta selección de objetos y videos, que deberían ser señalizados por un cerco sanitario. El concepto de la exposición “es una postura crítica al dominio de la medicina”, con este antecedente, las salas parecen la unidad de cuidados intensivos de un hospital de charlatanes. 
La imitación de la piel de un animal hecha con “tiras adhesivas sanitarias”, la fotografía de unas manos con las uñas pintadas con té matcha, videos con imágenes mal armadas y haciendo exacerbación del ridículo o el morbo, un tapete de lana, telas anaranjadas, exprimidores para fruta, fotos de performances para la sanación, un dedo de porcelana… un cúmulo de objetos que en su torpeza y literalidad pretenden ser “metáforas”.  Las obras afirman en sus cédulas estar sostenidas en investigaciones, abordan desde el stress hasta las curas estrafalarias. La evidencia científica, lo que vemos en esta selección de elementalidades pretenciosas, es que no alcanzan a ser ni una aportación estética ni una tesis médica o social, son un diagnóstico de las limitaciones de cada artista. Las obras son insensibles y superficiales, de artistas que carecen de cuerpo, que ignoran la diferencia entre la salud y el padecimiento, que nunca han estado enfermos o vivido la enfermedad de un ser querido. El concepto curatorial y su cobarde crítica a la medicina no toca a la industria farmacéutica y su criminal política de precios que encamina la investigación a sus intereses, encareciendo falsamente los medicamentos.

La complejidad de estos objetos está al nivel de las telenovelas con los hospitales de cartón, los enfermos maquillados con ojeras, mientras los artistas y su “curador” discuten las decisiones del “doctor”, temblando de agobio cuando va a operar a la heroína. Abordan grandes temas y los contagian de su simpleza y de su infantilismo, los convierten en un placebo, en un tónico curatodo, con descripciones teóricas que demuestran la prognosis de un estilo artístico que no puede detener su agonía. El MAZ es un recinto en grave deterioro y abandono intelectual, la experiencia científica de ver esta exposición en este ambiente decrépito, es una radiografía interna del estado comatoso del arte VIP, oxigenado con la respiración artificial de las instituciones, las transfusiones de dinero oficial, alimentado con sondas que suministran becas y marketing teórico. El día que le retiren la vida artificial que le cuesta al contribuyente y tima a los coleccionistas, morirá un estilo que nunca alcanzó la salud de la verdadera creación artística.   

 MAZ MENOS QUE BASURA
Ramiro Ávila, Uñas pintadas con té matcha
 MAZ MENOS QUE BASURA
Sala del MAZ
 MAZ MENOS QUE BASURA
Shana Moulton,, Video
 MAZ MENOS QUE BASURA
Franz Erhard Walther, Instalación
 MAZ MENOS QUE BASURA
Daniel Steegmann, Instalación

PUBLICADO POR AVELINA LÉSPER 

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