42 cosas que no sabíamos cuando empezó 2018

Confirmado: no hay un nivel seguro de consumo de alcohol

Los dickinsonia son los animales más antiguos que se conocen
Los dickinsonia son los animales más antiguos que se conocen

Si es verdad eso de que nunca te acostarás sin saber una cosa más, en 2018 deberíamos haber aprendido al menos 365 cosas diferentes. En esta lista solo hay 42, pero se trata de nuevos descubrimientos, así que son cosas que hemos aprendido todos nosotros. Si te has perdido alguna, aún queda tiempo.

Cultura

1. La pintura figurativa más antigua que se conoce hasta la fecha se ha identificado en Borneo. Tiene 40.000 años y representa a un animal ensartado por una lanza.

42 cosas que no sabíamos cuando empezó 2018
Imágenes de Theo van Gogh a los 15 años (hasta ahora atribuida a Vicent) y a los 32.. Fundación Vincent Van Gogh

2. Una de las dos únicas fotos que se conservaba de Vincent van Gogh en realidad es de su hermano Theo.

3. A la RAE le parece estupendo que escribamos “tqm” en WhatsApp.

4. Entre 2001 y 2018 se han publicado 1.248 novelas sobre la Guerra Civil. Una media de casi 70 al año.

5. Hay 577 millones de hablantes de español en el mundo, según el Instituto Cervantes, cinco millones más que al año anterior.

6. Bebé Groot (de Guardianes de la galaxia) no es un hijo de Groot, sino un esqueje. Según explicaba el botánico James Wong en Twitter, es probable que incluso conserve los recuerdos de Groot.

7. Ya conocemos el origen de bazinga, la palabra con la que Sheldon Cooper (The Big Bang Theory) termina sus chistes. En el spin-off El joven Sheldon, el protagonista explica que era una marca de artículos de broma.

Historia

8. Se ha confirmado que el Vesubio sepultó Pompeya en octubre y no en agosto, gracias a una inscripción escrita a carboncillo.

9. Un grupo de pastores, conocidos como yamnayas, llegaron a la península Ibérica hace 4.500 años desde el este de Europa, conquistaron el territorio gracias a sus carretas con ruedas y “tuvieron acceso preferente a las mujeres locales”, lo que se ha transmitido en la información genética de las poblaciones posteriores.

10. El fragmento más antiguo conocido de La Odisea, de Homero, está en una placa de arcilla del siglo III d.C. encontrada en los alrededores del santuario de Olimpia, en la península del Peloponeso. Son 13 versos.

11. El homo sapiens más antiguo conocido se ha encontrado en Israel y tiene 180.000 años. Este hallazgo confirma lo que ya sugerían los estudios genéticos: que los primeros humanos modernos ya estaban fuera de África hace más de 200.000 años, mucho antes de lo que se creía.

Ciencia

12. Ya sabíamos que los árboles absorben dióxido de carbono. Un nuevo estudio detalla cuánto: un solo árbol del Amazonas puede absorber 22 kilos de dióxido de carbono. En los últimos 30 años, la selva amazónica ha compensado las emisiones de todos los países de Sudamérica en los que está presente, con la excepción de Venezuela.

13. Las plantas son muy sensibles a que las toquen, según un estudio recienteque apunta que esta sensibilidad les afecta negativamente, por lo que no sería muy buena idea acariciarlas.

14. El número primo más largo conocido tiene 23 millones de cifras.

15. Hay un lago de agua bajo el hielo de Marte. Está en el polo sur del planeta y tiene unos 20 kilómetros de largo.

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El polo sur marciano, en una imagen tomada por la sonda ‘Mars Express’.. ESA

16. Según nuevas investigaciones de la NASA, Saturno está perdiendo sus anillos a la velocidad más rápida estimada hasta ahora. La gravedad está atrayendo los anillos en forma de lluvia polvorienta de partículas de hielo bajo la influencia del campo magnético del planeta. De acuerdo con los nuevos datos, los anillos desaparecerán dentro de 100 millones de años y no 300 millones de años.

17. Se han hallado los llamados puntos de Hawking, anomalías en la radiación de fondo del Big Bang que podrían ser indicios de que existieron otros universos antes del nuestro, siguiendo la teoría de la cosmogonía cíclica de Roger Penrose.

18. Este es el aspecto de la Vía Láctea, según el mapa más detallado hasta el momento, publicado en abril.

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Imagen del mapa de la Vía Láctea y otras galaxias cercanas que cataloga más de 1.700 millones de estrellas. ESA

19. El kilogramo ya no se define de acuerdo a un objeto físico (que puede perder pequeñas cantidades de material cuando se limpia) sino a un valor derivado de una constante de la naturaleza, la constante de Plank.

20. Los primeros británicos tenían el pelo rizado, los ojos azules y eran negros.

21. La secuencia genética de una adolescente que vivió hace más de 50.000 años en Siberia ha demostrado que hubo cruces entre especies humanas distintas. En este caso, la mujer era hija de una neandertal y de un denisovano. Ya se sabía que había descendencia mixta, pero nunca se había encontrado al hijo de una de estas parejas.

22. Tenemos un órgano llamado intersticio que había pasado desapercibido al estar formado por cavidades que no se pueden observar en el laboratorio. Al cubrir muchos otros órganos, podría actuar como un amortiguador para evitar que se desgarren los tejidos por el movimiento de los músculos.

23. La estrella más lejana jamás observada está a 9.000 millones de años luz de la Tierra. Hasta ahora, la estrella más lejana descubierta estaba a 55 millones de años luz. Para llegar a esa estrella deberíamos viajar 14.400 millones de años a la velocidad de la luz, debido a la expansión del universo. Un viaje inútil porque esta estrella explotó ya hace muchos millones de años y lo más probable es que en su lugar haya un agujero negro.

24. Hay un planeta enano de apenas 300 kilómetros de diámetro en los confines del Sistema Solar. Se cree que podría haber miles similares. Este en concreto es importante porque las peculiaridades de su órbita apoyan la existencia de otro planeta mucho mayor, con un tamaño 10 veces el de la Tierra, situado mucho más allá de Plutón.

25. El objeto interestelar Oumuamua que llegó en octubre de 2017 a nuestro Sistema Solar es un cometa pequeño y muy brillante, según una investigación publicada en junio.

26. Se ha descrito un nuevo objeto geométrico este año, el escutoide. Es la forma en la que se agrupan algunas células de nuestro cuerpo. La palabra también tiene su historia.

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Así son los escutoides

Animales

27. Las termitas han construido la mayor estructura creada por un ser vivo: 230.000 kilómetros cuadrados en Brasil (casi como la mitad de España).

28. Las mariposas tenían trompa antes de que existieran las flores. La utilizaban para succionar secreciones dulces moldeadas en gotas de plantas portadoras de semillas.

29. El animal más antiguo que se conoce es el dickinsonia. Tiene más de 550 millones de años.

30. Se ha descubierto un antepasado de los mamíferos de cinco metros de largo que convivió con los dinosaurios. Se creía que estos grandes sinápsidos no habían llegado a vivir en esta época, hace unos 210 millones de años.

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Un pterosaurio con plumas

31. Los pterosaurios tenían plumas. El estudio sobre estos reptiles voladores aún es objeto de debate, pero se han encontrado cuatro estructuras del mismo tipo que las plumas de los dinosaurios (vertebrados diferentes de los pterosaurios) y de los pájaros (que descienden de un grupo de dinosaurios).

32. Todos los seres vivos de la Tierra pesan juntos 550 gigatones de carbono (el elemento común de toda la vida conocida). Un gigatón son mil millones de toneladas, que a su vez son 1.000 kilogramos. Los humanos solo pesan 0,06 gigatones, frente a los 2 gigatones de todos los animales, los 450 de las plantas y los 70 de las bacterias.

33. En Barcelona hay más de 200.000 ratas de alcantarilla, según el primer censo de cloacas de una gran ciudad española.

Salud

34. No estar casado aumenta un 55% el riesgo de morir por un ictus, según el mayor estudio hasta la fecha. Los beneficios del matrimonio y, probablemente, de las parejas estables, vienen de las interacciones más cercanas: las parejas incitan a acudir al médico antes, cuando aparecen los primeros síntomas, y ofrecen apoyo.

35. No hay un “nivel seguro” de “consumo moderado” de alcohol. Nada. Ni una copita al día.

36. Un patógeno integrado en el genoma de algunas personas hace cientos de miles de años (un retrovirus) multiplica por entre dos y tres veces las probabilidades de sufrir una adicción.

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37. La contaminación mató a 93.000 personas en España entre 2000 y 2009, según los primeros estudios con datos de todas las provincias españolas.

Tecnología

38. La creadora del emoji de la berenjena no esperaba que se usara con el significado que estás pensando.

39. Algunos farmacéuticos españoles tienen un grupo de Facebook para ayudarse a entender la letra de los médicos.

40. Apagar el historial de ubicaciones no es suficiente para que Google no guarde tus datos, según un estudio de Associated Press, a pesar de que la página de ayuda de la empresa decía que al apagar este historial “se dejará de guardar información sobre los sitios donde ha estado”. Se puede evitar.

41. El tiempo que los niños dedican a los dispositivos electrónicos es la pauta con una relación más fuerte con la maduración intelectual. Más de dos horas con pantallas se asocian a un peor desarrollo cognitivo, según un estudio de la Universidad de Ottawa.

42. El 90,5% de los residuos de plástico no se ha reciclado jamás y el 70,9% está en vertederos o en el medio ambiente.

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Huawei: ¿Caballo de Troya?

El caso de la ejecutiva de la compañía tecnológica trasciende los límites de la guerra comercial

El
El ‘stand’ de Huawei en el Mobile World Congress 2017, en Barcelona. ERIC GAILLARD REUTERS

 

Las circunstancias que rodean el arresto de la directora financiera de Huawei, Meng Wanzhou, que incluyen acusaciones de espionaje cibernético, reúnen las condiciones dignas de una novela de intriga de Graham Greene, que en este caso, se desarrolla en un escenario dominado por la inteligencia artificial.

Meng Wanzhou, hija del fundador de la compañía, fue detenida en Vancouver bajo demanda de extradición de EE UU el pasado sábado, el mismo día en que los presidentes Trump y Xi se reunían en la cumbre del G20 en Argentina.

Para las autoridades chinas el suceso es un episodio más en la guerra comercial que pretende frenar el auge tecnológico del país. La segunda economía del mundo, que ha puesto en marcha el plan “Fabricado en China 2025”, ambiciona convertirse para entonces en una potencia global de innovación y dejar atrás el modelo de producción de mercancías baratas de baja calidad. Huawei, que ha adelantado a Apple en la venta de smartphones, se ha convertido en símbolo del éxito de esta transición, hasta el punto de que podría ayudar a China a desplazar a Silicon Valley.

Por otra parte, los países de la OCDE acusan a Pekín de dominar esta industria mediante prácticas predatorias que van desde el ciberrobo de información hasta la aplicación de medidas contrarias al espíritu de la Organización Mundial del Comercio, como exigir a las compañías extranjeras que quieren acceder al mercado chino compartir su propiedad intelectual. Condición esta última denunciada por la comisaria para el Comercio de la UE, para quien la cesión a China de estos conocimientos pone en juego la competitividad de las empresas europeas y la futura sostenibilidad de su mercado laboral.

Y finalmente, está la cuestión de la irrupción de la inteligencia artificial en la seguridad nacional. Existe el temor de que el Gobierno chino utilice a Huawei como caballo de Troya para infiltrarse en los sistemas informáticos. La nueva generación de tecnología telefónica 5G, que facilitará la conexión por internet objetos múltiples, presenta un riesgo añadido si los dispositivos que la utilizan son manipulados instalando “puertas traseras” que permitan saltar los controles de seguridad y acceder al funcionamiento de los sistemas. Aquí la integridad del fabricante, así como de la cadena de suministro, es una cuestión vital. En el hipotético caso de un conflicto armado entre ambos países, Pekín podría obligar a Huawei a introducir mecanismos de control para llevar a cabo actividades de espionaje, incluso realizar operaciones de sabotaje en enclaves militares estratégicos. Los países que no se impongan en los sistemas 5G, se encontrarán en una situación de vulnerabilidad.

El caso de la ejecutiva de Huawei trasciende los límites de la guerra comercial, y encarna la lucha que libran las dos potencias por posicionarse estratégicamente, y ejercer un liderazgo tecnológico, normativo, y económico.

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Si la inteligencia artificial nos miente, ¿cómo nos daremos cuenta?

Si la inteligencia artificial nos miente, ¿cómo nos daremos cuenta?

CreditFranziska Barczyk

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A mediados de 2016, antes de la elección presidencial en Estados Unidos, John Seymour y Philip Tully, dos investigadores de ZeroFOX, una empresa de seguridad en Baltimore, develaron un nuevo tipo de bot de Twitter. Analizando los patrones de actividad en la plataforma, el bot aprendió a engañar a los usuarios para que dieran clic en enlaces de tuits que llevaban a sitios potencialmente peligrosos.

El bot, llamado SNAP_R, era un sistema automatizado de fraude por suplantación de identidad (phishing), capaz de aprovechar los gustos de cada persona con el fin de convencerlos de descargar sin saberlo programas espía en sus máquinas. “Los arqueólogos creen haber encontrado la tumba de Alejandro Magno está en Estados Unidos por primera vez: goo.gl/KjdQYT”, le tuiteó el bot a un usuario desprevenido.

Incluso con esos errores gramaticales, SNAP_R logró que los usuarios dieran clic hasta en un 66 por ciento de las veces, al igual que los hackers humanos que crean mensajes electrónicos fraudulentos para robar datos.

El bot estaba desarmado: solo era una demostración. Sin embargo, tras la elección y la ola de preocupación por el ciberataque político, las noticias falsas y el lado oscuro de las redes sociales, ilustró por qué el panorama de la falsificación solo se volverá más lúgubre.

Ambos investigadores construyeron lo que se llama red neuronal, un complejo sistema matemático que puede aprender tareas analizando grandes cantidades de datos.

Una red neuronal puede aprender a reconocer a un perro mediante el procesamiento de patrones de miles de fotografías de perros. Puede aprender a identificar palabras habladas a partir de la revisión de viejas llamadas de soporte técnico.

Además, tal como lo demostraron los dos investigadores, una red neuronal puede aprender a escribir mensajes electrónicos fraudulentos inspeccionando tuits, publicaciones de Reddit y ciberataques en línea previos.

Actualmente, la misma técnica matemática está inyectándoles a las máquinas un amplio rango de capacidades similares a las humanas, desde el reconocimiento de voz hasta la traducción de lenguas. En muchos casos, esta nueva especie de inteligencia artificial (IA) también es una manera ideal para engañar a muchas personas en internet. La manipulación en masa está a punto de volverse mucho más sencilla.

“Sería muy sorprendente que las cosas no fueran en esa dirección”, dijo Shahar Avin, investigador en el Centro para el Estudio de Riesgos Existenciales en la Universidad de Cambridge. “Todas las tendencias apuntan en esa dirección”.

Muchos observadores tecnológicos han expresado preocupación por el ascenso de la IA que genera deepfakes, es decir, imágenes falsas que parecen reales. Lo que comenzó como una manera de poner la cabeza de quien sea en el cuerpo de una estrella porno se ha convertido en una herramienta para poner cualquier imagen o audio en cualquier video de manera imperceptible.

En abril, BuzzFeed y el comediante Jordan Peele publicaron un videoque ponía ciertas palabras, entre ellas la frase “necesitamos estar más alertas respecto de las cosas en las que confiamos en internet”, en boca del expresidente estadounidense Barack Obama.

La amenaza solo se hará más grande conforme los investigadores desarrollen sistemas que puedan metabolizar y aprender de repositorios de datos cada vez más grandes. Las redes neuronales pueden generar sonidos e imágenes creíbles. Esto es lo que permite que los asistentes digitales como Siri de Apple suenen más humanos que lo que sonaban hace unos años.

Google ha construido un sistema llamado Duplex que puede llamar a un restaurante local, hacer reservaciones y hacer pensar a la persona que está del otro lado del teléfono que quien llama es una persona real. Se espera que el servicio llegue a los teléfonos inteligentes antes de que termine el año.

Los expertos desde hace mucho han tenido el poder de editar audios y videos. No obstante, a medida que estos sistemas de IA mejoren, se volverá más fácil y más barato que cualquiera genere contenido digital —imágenes, videos, interacciones sociales— que se vea y suene como si fueran real.

Inspirados por la cultura académica, los principales laboratorios de IA e incluso empresas públicas gigantes como Google publican abiertamente sus investigaciones y, en muchos casos, su código de software.

Con estas técnicas, las máquinas también están aprendiendo a leer y escribir. Durante años, los expertos cuestionaron si las redes neuronales podrían descifrar el código del lenguaje natural. Sin embargo, la situación ha cambiado en meses recientes.

Organizaciones como Google y OpenAI, un laboratorio independiente en San Francisco, han construido sistemas que aprenden las minucias de la lengua a gran escala —analizando todo, desde artículos de Wikipedia hasta novelas de romance de publicación independiente— antes de aplicar este conocimiento a tareas específicas. Los sistemas pueden leer un párrafo y responder preguntas al respecto. Pueden juzgar si la reseña de una película es positiva o negativa.

Esta tecnología podría mejorar los bots que se utilizan para mensajes fraudulentos por internet como SNAP_R. Actualmente, la mayoría de los bots de Twitter parecen bots, sobre todo cuando comienzas a responderles. En el futuro, ellos responderán también.

La tecnología también podría llevar a la creación de bots de voz que puedan mantener una conversación adecuada y, sin duda, uno de estos días te llamarán y te convencerán de proporcionar la información de tu tarjeta de crédito.

Estos sistemas de lenguaje están impulsados por una nueva ola de poder informático. Los ingenieros de Google han diseñado microprocesadores específicamente para entrenar redes neuronales. Otras empresas están construyendo microprocesadores similares y, conforme lleguen al mercado, acelerarán la investigación en torno a la IA aún más.

Jack Clark, director de políticas en OpenAI, puede ver un futuro no muy distante en el que los gobiernos creen sistemas de aprendizaje automatizado que intenten radicalizar a las poblaciones de otros países, o impongan ideas a su propio pueblo.

“Este es un nuevo tipo de control o propaganda social”, comentó. “Los gobiernos pueden comenzar a crear campañas dirigidas a individuos pero, al mismo tiempo, operar a través de muchas personas de manera paralela, con un objetivo más grande”.

Idealmente, la inteligencia artificial también podría proporcionar maneras de identificar y detener este tipo de manipulación masiva. A Mark Zuckerberg le gusta hablar de las posibilidades. Sin embargo, para el futuro previsible, enfrentamos una carrera armamentista de aprendizaje automático.

Por ejemplo, consideremos las redes generativas antagónicas (GAN): son un par de sistemas de redes neuronales que pueden generar automáticamente imágenes convincentes o manipular las existentes. Lo hacen jugando una suerte de dinámica del gato y el ratón: la primera red hace millones de cambios pequeños a una imagen ⎯se añade nieve a las escenas veraniegas de una calle, los osos pardos se transforman en pandas, los rostros falsos lucen tan convincentes que los espectadores los confunden con celebridades⎯ en un esfuerzo para engañar a la segunda red.

La segunda red hace lo mejor que puede para evitar que la engañen. Mientras ambas compiten, la imagen se vuelve más convincente y la IA que trata de detectar el contenido falso siempre pierde.

Detectar las noticias falsas es aún más difícil. Los humanos apenas pueden ponerse de acuerdo con respecto a qué cuenta como noticias falsas, ¿cómo podemos esperar que lo haga una máquina? Y si pudiera, ¿querríamos que lo hiciera?

Quizá la única manera de detener la desinformación es enseñarle a la gente de alguna manera a considerar con desconfianza extrema lo que ven en línea. No obstante, esa podría ser la solución más difícil de todas.

“Podemos utilizar la tecnología para reparar nuestros sistemas computacionales”, dijo Avin. “Pero no podemos reparar la mente de las personas”.

https://www.nytimes.com/es/

Se activa una supercomputadora que simula el cerebro humano con un millón de procesadores

Se activa una supercomputadora que simula el cerebro humano con un millón de procesadores

La nueva máquina, Spiking Neural Network Architecture o SpiNNaker, encendida por primera vez el viernes 2 de noviembre, es capaz de completar más de 200 millones de acciones por segundo, con cada uno de sus chips con 100 millones de transistores.

SpiNNaker

Todavía no se ha logrado una simulación funcional de un cerebro más sencillo que el de un humano, como pueda serlo, por ejemplo, el del Caenorhabditis elegans, un gusano de aproximadamente 1 milímetro de longitud que solo tiene 302 neuronas y 5 500 conexiones sinápticas (el cerebro humano tiene entre 50 000 y 100 000 millones de neuronas y, por lo menos, 1014 conexiones sinápticas). Pero ahora estamos un poco más cerca con SpiNNaker.

Fue diseñada y construida en la Escuela de Ciencias de la Computación de la Universidad de Manchester (Reino Unido), y puede modelar más neuronas biológicas en tiempo real que cualquier otra máquina en el planeta.

Pero no todo es fuerza bruta: la máquina imita la arquitectura de comunicación masivamente paralela del cerebro, enviando miles de millones de pequeñas cantidades de información simultáneamente a miles de destinos diferentes.

Nerve Cell 2213009 960 720

SpiNNaker se ha utilizado para simular procesos de alto nivel en tiempo real en una gama de redes cerebrales aisladas. Por ejemplo, un modelo de 80.000 neuronas de un segmento de la corteza, la capa externa del cerebro que recibe y procesa la información de los sentidos. Según Steve Furber, profesor de Ingeniería Informática, quien concibió la idea inicial de una computadora de este tipo:

El objetivo final del proyecto siempre ha sido un millón de núcleos en una sola computadora para aplicaciones de modelado cerebral en tiempo real, y ahora lo hemos logrado, lo cual es fantástico.

Ahora el equipo tiene como objetivo modelar hasta mil millones de neuronas biológicas en tiempo real y ahora están un paso más cerca. Con todo, mil millones de neuronas es el 1% de los 100.000 millones de células cerebrales.

Dificultades

Además, el coste computacional de simular una neurona depende del nivel de detalle que tiene la simulación. Por ejemplo, uno de los proyectos de simulación más exigentes realizado hasta la fecha es Spaun, que simula 2,5 millones de neuronas agrupadas en áreas cerebrales humanas, es decir, que subredes del simulador se corresponden con áreas anatómicas físicas, como el área motora o el lóbulo occipital.

El modelo, no obstante, solo recibe una imagen de 28×28 píxeles como input, procesa la señal y genera un output. Todo el procedimiento captura muchos aspectos de la neuroanatomía y la neurofisiología, pero finalmente solo es un modelo simplificado que está lejos de simular el comportamiento real del cerebro.

Así pues, a pesar del increíble avance en este campo, aún estamos muy lejos de lograr una simulación realista de un cerebro humano.

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Éste es el primer el primer video 8K filmado en el espacio

Éste es el primer el primer video 8K filmado en el espacio

La NASA acaba de publicar el primer video de 8K de ultra alta definición (UHD) filmado en el espacio, concretamente en el ámbito de la Estación Espacial Internacional (ISS).

A lo largo de más de tres minutos, puedes contemplar con gran definición los interiores de la ISS, pero también algunas tomas del exterior.

8K UHDV​

La cámara utilizada para filmar las imágenes fue enviada a la estación espacial en abril, pero la NASA finalmente logró convertir el video en un bonito montaje en honor a los aniversarios del lanzamiento de la ISS y el habitáculo humano de la nave.

Se requiere una pantalla capaz de mostrar una resolución de 8K para lograr exprimir toda la definición de las imágenes del siguiente vídeo, pero las imágenes se toman con una fidelidad más alta y luego se convierten en una conversión descendente, lo que termina en una reproducción de mayor calidad, incluso para los espectadores que no dispongan una pantalla de 8K.

Puedes descargar el vídeo en resolución completa aquí.

8K UHDV​ es la resolución máxima utilizada en UHDV, su resolución es de 7680 × 4320 píxeles (16:9), y cuadruplica el estándar de televisión de alta definición 1080p en ambas dimensiones vertical y horizontal. Durante el IFA de Berlín de 2018, LG presentó el primer televisor OLED 8K del mundo.

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Así fue la “mejor operación encubierta de la historia”: cómo Rusia ganó a EE UU en las redes

Dos nuevas revelaciones ayudan a entender cómo se desarrolló la guerra informativa virtual en las elecciones de EE UU

Piezas de arte que reflejan a Vladimir Putin y Donald Trump en la muestra
Piezas de arte que reflejan a Vladimir Putin y Donald Trump en la muestra AFP

 

A mediados de junio de 2016, el Partido Demócrata de EE UU confirmó que había sido hackeado por piratas rusos. Los dirigentes demócratas dieron la exclusiva a The Washington Post. En la competencia, The New York Times, el periodista David Sanger se apresuró a contarlo. Pero tenía un problema: a sus jefes no les interesaba mucho el hackeo. “Fue difícil lograr interés por parte de unos editores que dirigían la cobertura de la campaña presidencial más extraña de los tiempos modernos”, cuenta Sanger en su libro El arma perfecta. “Unos cuantos rusos trasteando en el Partido Demócrata no parecía la repetición del Watergate. La historia quedó sepultada en las páginas interiores”, añade.

Los editores de Sanger tenían algo de razón. Los países hackean información de partidos. ¿Por qué ahora iba a ser distinto? Antes de los editores de The New York Times, los empleados del Partido Demócrata e incluso el FBI habían dado poca importancia a las sospechas de pirateo.

Ese, de hecho, es el mérito de una operación encubierta: pasar desapercibida. Dos años después, el mismo The New York Times llama a esa operación “un referente que será examinado durante las próximas décadas”. Según el exdirector de la CIA Michael Hayden, incluso se quedan cortos: “Fue la operación encubierta más exitosa de la historia”.

Según sabemos ahora, la intervención tuvo tres patas: una de ciberseguridad, con el hackeo de correos electrónicos y documentos del Partido Demócrata y su lenta filtración entre julio y octubre de 2016; otra de desinformación, con una compleja y calculada operación en redes sociales. Y la tercera, personal: contactos con miembros de la campaña de Donald Trump que pueden acarrear las peores consecuencias para el futuro del presidente si se demostrara connivencia.

Sus detalles se conocen cada vez mejor. En los últimos días, dos revelaciones han ayudado a entender cómo fue la operación en redes sociales: la primera, Twitter ha publicado una base de datos con nueve millones de tuits emitidos por las 3.814 cuentas vinculadas a la Agencia de Investigación en Internet (IRA en sus siglas en inglés), propiedad de Evgeny Prigozhin, amigo de Vladimir Putin. La segunda, el Departamento de Justicia de EE UU ha acusado a una contable rusade dirigir las finanzas de la operación, bautizada como Proyecto Lakhta. En el informe había información nueva.

Así funcionó la campaña de interferencia informativa:

1. Un inicio anodino. Las redes sociales vivieron su época de gloria en la primavera árabe en 2011. Sirvieron para poner en contacto a ciudadanos para que reclamaran derechos y denunciaran abusos. Parecía que asomaba un nuevo mundo, pero algunos ya sospechaban que toda esa libertad podía servir también para confundir, controlar y censurar. Rusia ha sido el primero en montar una estrategia conjunta.

La operación de trols rusa empezó en su propio idioma. El Gobierno de Vladímir Putin defendía en las redes su invasión de Crimea y combatía las protestas contra la corrupción en el país. En 2015, esas cuentas empezaron a tuitear en inglés. Para lograr seguidores hablaban sobre todo de temas anodinos, según una investigación del think tank New Knowledge: los hashtags que usaban en Twitter eran #news, #sports, #politics, #local, #business, #chicago, #breaking (noticias, deportes, política, local, negocios, Chicago, última hora).

La tarea de conseguir seguidores fue fructífera en algunos casos. Una de las cuentas rusas con más seguidores fue @TEN_GOP, “el Twitter no oficial de los republicanos de Tennessee”. Tenía 129.000 seguidores cuando fue suspendida, en julio de 2017.

2. Objetivo: desconfianza. “Desde mayo de 2014, el objetivo establecido por el Proyecto Lakhta fue diseminar desconfianza hacia los candidatos a cargos públicos y el sistema político en general”, dice el informe del Departamento de Justicia.

Los trols rusos centraban sus esfuerzos en publicar noticias polarizadas: inmigración, control de armas, bandera confederal, relaciones raciales, LGBT, marcha de las mujeres. Escribían a menudo en Twitter o Facebook opiniones opuestas en un conflicto: “Las cuentas rusas en los grupos de izquierda y derecha convergían para posicionar a los medios tradicionales como instituciones que manufacturan una falsa realidad para las masas”, escribe el investigador Ahmer Arif, de la Universidad de Washington en un artículo científico.

Después de las elecciones de 2016, su foco se movió hacia fomentar todavía más la división: “Los objetivos evolucionaron y empezaron a buscar las comunidades más activas e indignadas”, escribe Ben Nimmo, del think tank Atlantic Council. Unos ciudadanos enfadados y peleados, aislados en sus propias burbujas, provocan mayor tensión interna y menos preocupación por el exterior. Rusia sale ganando porque menos gente está pendiente de sus acciones y se eleva su caché internacional.

3. Hillary Clinton, no. Si el objetivo era crear desconfianza en el establishment, Trump era el candidato perfecto. Pero ni siquiera Putin creía que fuera a ganar. La intención con el hackeo y la campaña era debilitar el sistema aunque Clinton fuera presidenta. Nadie, excepto los rusos, había sido capaz de imaginar un proyecto tan elaborado.

Fuera real o no, los mismos rusos habían creado una tapadera de ciberseguridad para tener entretenido al Gobierno de Barack Obama. El temor central de su Administración en las semanas previas a las elecciones de 2016 era que los rusos estuvieran dentro del software de las urnas electrónicas que usan en Estados Unidos –y pudieran alterar el número de votos– o que el día de las elecciones cortaran la electricidad durante unas horas. La campaña de división operaba por debajo de esa preocupación.

4. Memes, actos, viralidad. La sofisticación de las cuentas rusas no se limitaba a conocer bien la actualidad norteamericana para saber en qué centrarse. El IRA tenía su departamento gráfico que creaba memes, gifs, vídeos que son más virales. La operación no se limitó a Twitter y Facebook. En Instagram hubo 120 cuentas que alcanzaron a 20 millones de personas con 120.000 posts.

El presupuesto para anuncios de Facebook no era enorme. La intención era aprovechar el algoritmo de Facebook para que promoviera contenidos virales. Las páginas de Facebook lograron alcanzar una audiencia de 126 millones de norteamericanos.

La actividad salía también de la red. Las cuentas rusas procuraban coordinarse con activistas locales para crear actos o marchas reales que fomentaran más rabia y pudieran generar más conflicto.

5. El futuro: convertir a nativos. Reclutar es uno de los objetivos de toda operación de inteligencia. El Departamento de Justicia publica una conversación entre una cuenta rusa en Facebook y una ciudadana norteamericana. Los rusos querían que la norteamericana administrara una de sus páginas antiinmigración en Facebook, “Stop All Invaders”. El diálogo por chat es increíble, todo en un tono de colegas, lleno de errores tipográficos: “¿Te queda algo de tiempo libre? ¿Puedes ayudar a tu hermana?”, dice la rusa. La norteamericana le pide pensarlo y pregunta qué debería hacer: “No mucho, estar atenta, contestar a suscriptores y postear (te mandaría el contenido a ti directamente)”. La norteamericana acepta y dice: “No puedo defraudar a mi hermana”, y cierra así: “Confío en ti”.

Sigue habiendo cuentas rusas tuiteando sobre el nuevo juez del Supremo, Brett Kavanaugh, o el asesinato del periodista saudí Jamal Khashoggi, aunque su repercusión es menor.

La gran victoria de esta operación no es haber conseguido que Trump ganara. Eso es indemostrable. Tampoco es haber generado desconfianza entre americanos y con el sistema. Quizá habría ocurrido igual. El mérito indiscutible es esta sensación nebulosa donde quizá son los rusos, quizá son los chinos, quizá son los bancos, quizá es nuestro gobierno, quizá son los progresistas o los conservadores, pero nada es del todo fiable. Siempre sobrevuela la duda. Sobre todo, si algo no encaja con los prejuicios propios.

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Los artistas y los ingenieros que diseñan nuestro futuro

Los artistas y los ingenieros que diseñan nuestro futuro

La Torre Diagonal Zero Zero, en Barcelona, España CreditWikimedia Commons

“Yo tengo esa habilidad, puedo explicar ideas con dibujos”, me dice Jon Juárez, “aunque siempre parto de textos para llegar a esas ideas”. Estamos en Alpha, un laboratorio casi secreto donde Telefónica imagina futuros que sean rentables tanto para su economía como para la humanidad. Una colmena de personas de veintidós países, la mitad mujeres y la otra hombres, circula de un lado para otro como si este piso a medio camino de los 110 metros del rascacielos Diagonal Zero Zero, con unas vistas impresionantes del Mediterráneo, fuera en realidad la nave Enterprise en vuelo cuántico hacia el futuro.

Acabo de conocer en persona a Jon. La semana pasada le envié un mensaje por Instagram para preguntarle por sus nuevos proyectos, porque me parece uno de los mejores ilustradores actuales y hace tiempo que no publica dibujos nuevos. Me respondió enseguida: “Ya no dibujo, ahora trabajo en Alpha, soy parte del equipo de ideación que diseña futuros especulativos… algo así como un guionista de conceptos”.

Y como soy un hombre curioso, aquí estoy, a quince minutos de mi casa, en el extremo noreste del 22@, ese distrito que ha tardado diez años más de lo previsto en ser todo lo tecnológico que quería ser, donde Facebook acaba de abrir una oficina y pronto lo hará Amazon. Ese eje de innovación atravesado por la avenida Diagonal por donde la ideología de Silicon Valley ha penetrado en Barcelona.

“Lo cierto es que a mí dibujar no me gusta tanto como para dedicarme exclusivamente a ello, pero por suerte están los podcasts, de modo que puedo leer libros sobre tecnología, inteligencia artificial o robótica y dibujar al mismo tiempo”, continúa el artista con la mirada en modo reposo, pero con un brillo intenso al fondo de sus pantallas diminutas. Lo que más le gusta, al margen de los lenguajes, es pensar y contar historias. Su diario no es visual, sino escrito. Por eso ha encontrado aquí un ecosistema interesantísimo, que “me ha obligado a pensar en temas en los que no había pensado”.

Y me muestra dos dibujos. En el titulado “Nomad” ha reflexionado, a través de la figura de un planeta y de formas urbanas, sobre cómo el caos se puede ordenar a través de ideas transformadoras. Y en “Evolution”, más complejo, ha ensayado acerca del progreso tecnológico y las redes humanas. En ambas ilustraciones —entre el Bosco, el diseño gráfico y la ciencia ficción— se pueden rastrear estructuras en forma de diamante, metáforas de ideas. Pero no me puede explicar exactamente qué significan, porque se relacionan directamente con los proyectos que están llevando a cabo, que todavía no han hecho públicos.

Los artistas y los ingenieros que diseñan nuestro futuro

“Evolution” CreditJon Juárez

“El arte facilita la traducción de una idea a una nueva dimensión, la plástica, donde es posible el consenso”, comenta Maurice Conti, jefe de Jon y director de innovación de Alpha. Una vez que la idea cobra forma, como “somos seres visuales y nuestros cerebros trabajan mejor con imágenes que con palabras”, el equipo puede decidir la dirección hacia dónde va a dirigir sus esfuerzos. Después de ver “el dibujo o el cómic de Jon, con eso es suficiente para entender lo que estábamos haciendo”, explica Conti. “Sin necesidad de realizar una maqueta o una simulación en 3D, algo mucho más lento, gracias a sus dibujos podemos tomar decisiones rápidas e importantes”.

Jon dejó hace unos meses el País Vasco para instalarse en Barcelona. Conti —que también tiene una mirada tranquilizante en la superficie y nerviosa en el fondo— proviene de San Francisco, donde dirigió el departamento de investigación y de innovación de Autodesk. “Alpha ha sido diseñado para arriesgarse, para fallar inteligentemente”, dice. Para ello siguen una metodología de diseño de futuros posibles, una lógica de ciencia-ficción: “Y Jon nos permite ver esos futuros en alta definición”.

Éric Sadin ha historiado en sus libros la administración digital de la realidad y la ha analizado filosóficamente. Según leemos en La silicolonización del mundo. La irresistible expansión del liberalismo digital estamos ante la universalización de una ideología tecnolibertaria, que ha impuesto un discurso de la innovación permanente, obligatoriamente disruptiva. Es decir: en la genética del nuevo espíritu californiano está el hacker permanente de los sistemas consensuados, al margen de que sean o no éticos o justos.

No es difícil detectar en los lemas de Alpha lo que Sadin denuncia: que prediquen que desean salvar el mundo. Los dos proyectos en los que el laboratorio de Barcelona está trabajando en estos momentos  —guiados por los objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU y con la voluntad de alcanzar un impacto de más de cien millones de personas— son en efecto salvíficos.

Se trata de un plan integral de asesoramiento personalizado sobre salud desarrollado con un cóctel de inteligencia artificial, neurociencia, psiquiatría, psicología, diseño de dispositivos móviles e informática, para que el sujeto sepa en cada momento qué opciones de consumo alimenticio o farmacéutico, higiene o actividad física le convienen para evitar la obesidad, el cáncer, la diabetes o los infartos. Alpha también está diseñando una nueva forma de almacenar energía solar que permita suministrar energía eléctrica a mil millones de personas que en estos momentos todavía no tienen acceso a ninguna red, y compartir el capital sobrante.

Los artistas y los ingenieros que diseñan nuestro futuro

“Nomad” CreditJon Juárez

Conti, Jon y el resto del equipo trabaja en un tercer proyecto, igualmente ambicioso y global, para el que viajaron recientemente a zonas rurales de Perú y a laboratorios punteros de realidad virtual de Los Ángeles, porque la metodología de Alpha no solo se basa en los futuros especulativos, sino también en las excursiones que te abren la mente en tiempo presente.

“El tecnolibertarismo procede exactamente conjugando estas tres ambiciones: la voluntad de ser todopoderoso, la neurosis de un enriquecimiento perpetuo y la negación de la imprevisibilidad de lo real y de la muerte”, concluye Sadin, quien contrapone al espíritu de Silicon Valley los supuestos valores humanistas europeos sin someterlos a un análisis histórico y filosófico equivalente al que sí se aprecia en los de Berkeley, Stanford y las grandes empresas tecnológicas —como si fueran eternos y no construcciones que han ido mutando según cada contexto—, ninguneando los muchos aportes positivos a la sociedad del nuevo paradigma tecnológico.

El caso de Jon Juárez ilumina el más evidente: la cada vez más habitual colaboración en las nuevas empresas entre profesionales del ámbito científico y técnico y del artístico y letrado. En Amazon están contratando lingüistas. En Spotify trabajan codo con codo los músicos con los ingenieros. En Facebook están reclutando periodistas para el combate cotidiano contra las noticias falsas. Netflix busca talento local en todos los ámbitos de la narrativa y el arte. Y entre los perfiles en alza en LinkedIn está el de “storyteller”.

Steven Johnson ha explicado en Futuro perfecto. Sobre el progreso en la era de las redes otro de los horizontes en que las tecnologías en red podrían significar un antes y un después en la evolución de la democracia: los pares progresistas que aplican las ventajas de internet a las mejoras sociales, en el marco de una democracia líquida.

“La humanidad invierte muchos más esfuerzos, ingenio y dinero en conducir las redes hacia el mal que hacia el bien”.

La manipulación perversa de las elecciones evidencia que la humanidad invierte muchos más esfuerzos, ingenio y dinero en conducir las redes hacia el mal que hacia el bien. Y, a la luz de las tribunas en los medios de comunicación de los intelectuales más influyentes, a la opinión pública le satisface más el discurso apocalíptico sobre la democracia en peligro que la crónica de las iniciativas que imaginan y planifican esperanza.

“Si Facebook hubiera sido un proyecto vuestro, ¿cómo hubierais tratado de evitar su uso peligroso en el futuro?”, le pregunto a Conti. “Muy buena pregunta, porque en efecto la visión de Mark era estrictamente positiva, pero la tecnología se puede programar, a los seres humanos no“. Y añade: “En los proyectos que tenemos en marcha hay un equipo rojo y un equipo azul, para prever tanto las ventajas como los inconvenientes de nuestra línea de trabajo”. Como las pastillas de Matrix.

“Es fácil convencer a personas muy talentosas de todo el mundo para que trabajen para nosotros, porque esta ciudad es muy atractiva”, me dice Conti antes de despedirme en la puerta del ascensor, junto a una pizarra en que se ven los restos de una sesión de lluvia de ideas a partir de la caverna de Platón. “Queremos que Alpha integre lo mejor de los valores de Silicon Valley y de Europa”, añade.

Los artistas y los ingenieros que diseñan nuestro futuro

CreditEdiciones Deusto

A ver si lo consiguen. El director ejecutivo de Telefónica Innovation Alpha es Pablo Rodríguez, quien en Inteligencia artificial. Cómo cambiará el mundo (y tu vida), asegura que en el contexto actual de macrodatos, algoritmos y aprendizaje robótico: “Las humanidades son protagonistas de nuevo, y a través de ellas, volvemos a acercanos a aquello que nos hace únicos como humanos”. Antes de trabajar para Microsoft Research y Bell Labs, y dar clases en la universidad de Columbia, se doctoró en Ciencias de la Computación en el Instituto Federal Suizo. Y es confundador de la oenegé Data Transparency Lab.

Conti, por su lado, además de dar conferencias por todo el mundo y de dirigir laboratorios creativos, fue galardonado en 2009 por Naciones Unidas con la Medalla por una Valentía Excepcional por arriesgar su vida para salvar a tres marineros que habían naufragado.

Supongo que estamos en buenas manos. El transhumanismo las necesita tanto como sus cerebros. Por eso no me extraña que en Alpha haya una sala donde los plóters y las impresoras 3-D conviven con las tijeras, los rotuladores y las cartulinas. Porque no hay que olvidar cuál debe ser el significado principal de los verbos “manipular” o “maniobrar”: operar con las manos.

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Las gafas israelíes que hacen ‘ver’ a los ciegos

Las gafas israelíes que hacen ‘ver’ a los ciegosLas gafas israelíes que hacen ‘ver’ a los ciegos

Las gafas israelíes  que hacen ‘ver’ a los ciegos

Las gafas OrCam leen textos, identifican personas, reconocen personas en el súper…

Una cámara detecta todo lo que se encuentra ante el invidente y se lo ‘chiva’ al oído

Las probamos en exclusiva días antes del lanzamiento de su versión avanzada

Cierro los ojos. Me pongo unas gafas. Intento coger el libro que dejé sobre la mesa, pero la oscuridad me impide encontrarlo. Me dejo guiar por la persona que me acompaña. Por fin lo tengo. Abro una página cualquiera y la sitúo a 30 centímetros de mi cara. Y, de repente, una voz de mujer empieza a ‘leerlo’ en mi oído: “Una de las virtudes del tiempo es la de hacer todo mucho más relativo…”.

El secreto no está en el cristal de las gafas, que ni siquiera está graduado, sino en una cámara muy ligera y pequeña instalada en la patilla derecha. Con este dispositivo inteligente, logro algo que parece milagroso: oír lo que mis ojos cerrados me impiden leer.

Rebobinemos unos segundos. Cuando toco el libro con los ojos cerrados, algo más difícil de lo que parece -“cuestión de práctica”, me explican-, escucho un sonido similar al de las antiguas cámaras réflex al cerrarse el obturador. Las gafas toman una foto del libro y, tras procesarla, la voz me la lee al oído.

Llevo puesta la última versión de las gafas OrCam, un invento revolucionario que permite “ver” a los ciegos. Ya hay 300 españoles y 10.000 personas en todo el mundo que utilizan este dispositivo, a la venta desde septiembre de 2017 y que esta semana lanza una versión actualizada. Es inalámbrico, pesa 22 gramos y, además de ‘leer’ frases escritas, guarda en su base de datos hasta 150 rostros.

La experiencia parece suficientemente alucinante, pero todavía hay más. Esta herramienta, que se puede programar hasta en 20 idiomas, también permite identificar el valor de un billete de 50 euros, decir la hora con tan solo mostrar la muñeca a la cámara o leer el código de barras de una caja de cereales y enumerar en voz alta los datos básicos: producto, marca, peso y vencimiento.

¿Hay más? Sí. Cuando un hombre entra en la sala en la que me encuentro, el dispositivo me indica su nombre: “Rafael”. El reconocimiento, mediante el registro de 128 puntos faciales, permite que los ciegos puedan saber si está presente un familiar, un amigo o un compañero de trabajo. Se trata de inclusión: romper con la barrera de la falta de información que sufren los invidentes. Es decir, casi un millón de personas en España, en donde hay 58.300 ciegos y 920.900 con baja visión, según cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Las gafas, que cuestan 4.500 euros, se fabricaron a raíz de la petición de la sobrina de uno de los fundadores de la empresa OrCam, el ingeniero informático Amnon Shashua. “Era ciega y le rogó a su tío que buscara una solución porque ella quería leer”, explica el director de Desarrollo de Negocio de la compañía israelí, Omer Elad. “Tenía la tecnología y el dinero, así que lo hizo posible. Lo que parecía un proyecto de película futurista se trasformó en una realidad. Hoy ella los utiliza y su vida cambió completamente”.

De igual forma dio un vuelco la vida de Susana Rodríguez Gacio, triatleta paralímpica gallega, diploma en los Juegos de Río en 2016 y fisioterapeuta del Hospital de Santiago de Compostela. Su porcentaje de visión es del 5%. La joven, de 30 años, tiene una deficiencia visual grave: albinismo. La condición genética que da lugar a la falta de pigmento en pelo, piel y ojos afecta a una de cada 17.000 personas. “Sólo distingo colores o formas”, dice. “Si tengo a una persona a medio metro, no podría decir quién es, pero sí describir si es alta o baja”.

Si voy a un restaurante ya no dependo de otros para saber qué hay en el menú

Susana Rodríguez, invidente

Susana entrena acompañada por una guía, pero diariamente se enfrenta a actividades que le plantean dificultades por su baja visión y las gafas le dieron independencia. “Ahora puedo leer las historias clínicas de mis pacientes, en el supermercado ahora sí elijo los productos que compro y hace poco terminé de leer Cometas en el Cielo de Khaled Hosseini, de casi 400 páginas. ¡Ah! Y también identifico los nombres de las calle. Algo tan simple pero que me permite ser autónoma”.

La batería del dispositivo dura dos horas y tarda 20 minutos en cargarse. También se puede conectar a bluetooth para enlazarlo a cualquier altavoz. “La cámara lee letra por letra”, explica Elad. “El software sabe que cada una tiene un número y cuando se juntan se elabora una combinación por la que reconoce cuál es la palabra. Es matemática pura. Son algoritmos”,

Susana lloró, dudó y se cuestionó mucho durante largos años. Sin embargo, se prohibió rendirse. “Más de una vez dije: ¡Hasta aquí llegué! Sobre todo cuando era niña porque iba al parque y sólo jugaba con mi hermana, otros niños no se acercaban. Las gafas me hubieran ayudado a integrarme más si hubiese reconocido a quien tenía a mi lado”.

Antes de terminar la experiencia me pregunto si podría utilizar este aparato en un sitio oscuro. La respuesta es que sí. Si alguien apaga la luz, se encienden dos brillos LED integrados a la cámara. Sucede automáticamente. Repito cada movimiento y, una vez más, escucho la voz femenina que narra el texto señalo.

Me quito las gafas y abro los ojos. Sin duda, la ceguera no es una limitación para dejar de sentir o vivir una realidad. Y mientras la tecnología avanza, esta idea se refuerza aún más.

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Un futuro donde todo se convierte en una computadora es tan perturbador como lo temías

Un futuro donde todo se convierte en una computadora es tan perturbador como lo temías

CreditDoug Chayka

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Hace más de cuarenta años, Bill Gates y Paul Allen fundaron Microsoft con el sueño de lograr que en todos los escritorios hubiera una computadora personal.

La verdad es que nadie les creía, así que pocos intentaron detenerlos. Y antes de que cualquiera se diera cuenta, lo lograron: casi todos tienen una máquina con el sistema operativo Windows, y los gobiernos tuvieron que ver cómo contenían el monopolio de Microsoft.

Sucede una y otra vez en el sector tecnológico: los creadores audaces se proponen algo absurdo —Mark Zuckerberg quiere que todos estén conectados— y, como sus planes parecen muy poco probables, son inmunes al escrutinio. Para cuando el resto de nosotros se percata de sus efectos en la sociedad, a menudo es demasiado tarde para hacer algo al respecto.

En años recientes, las potencias más grandes de la industria tecnológica fueron tras una nueva meta de la conquista digital. Prometieron enormes mejoras y beneficios inimaginables a nuestra salud y felicidad. Solo hay una trampa que a menudo no se menciona: si sus novedades ganan fuerza sin intervención ni supervisión del gobierno, podríamos estar abriéndole la puerta a una serie de vulnerabilidades aterradoras que están relacionadas con la privacidad y la seguridad. Además, adivinen qué: nadie se preocupa mucho por detener ese problema.

¿El nuevo objetivo de la industria? No se trata de una computadora en todos los escritorios ni de una conexión entre todas las personas, sino algo más ambicioso: un ordenador dentro de todo para conectar a todos.

Los autos, las cerraduras de las puertas, los lentes de contacto, la ropa, las tostadoras, los refrigeradores, los robots industriales, las peceras, los juguetes sexuales, las bombillas de luz, los cepillos de dientes, los cascos de motocicleta… estos y otros objetos cotidianos se encuentran en la lista de espera para volverse inteligentes. Cientos de pequeñas empresas emergentes adoptan esta tendencia —conocida por el lema publicitario “El internet de las cosas”— pero al igual que todo lo demás en la tecnología, el movimiento es encabezado por los gigantes, entre ellos Amazon, Apple y Samsung.

El mes pasado, por ejemplo, Amazon presentó un microondas que incluye a Alexa, su asistente de voz. El precio del electrodoméstico será de 60 dólares, pero también les venderá a otros fabricantes el microprocesador de esta tecnología, por lo que la conectividad de Alexa se convertirá en un añadido fácil para una gran variedad de electrodomésticos, como ventiladores, tostadoras y cafeteras. Esta semana, tanto Facebook como Google develaron sus propios dispositivos caseros “centrales” que permiten ver videos y realizar otras actividades digitales por comandos de voz.

Quizá tildes a muchas de estas innovaciones de bobas y destinadas al fracaso. Sin embargo, todas las grandes novedades en la tecnología comienzan pareciendo tontas; las estadísticas muestran que el internet de las cosas crece con rapidez. Por eso, es más sabio imaginar lo peor, que la digitalización de casi todo no solo es posible, sino probable, y que ahora es el momento para alarmarse ante sus peligros.

“En general no soy pesimista, pero es muy difícil no serlo”, comentó Bruce Schneier, un consultor de seguridad que explora las amenazas planteadas por el internet de las cosas en su nuevo libro: Click Here to Kill Everybody.

Schneier argumenta que, en general, los incentivos técnicos y económicos de la industria del internet de las cosas no se alinean con la seguridad y la privacidad para la sociedad. Poner una computadora en todo convierte al mundo entero en una amenaza de seguridad computacional, y los ciberataques y fallas descubiertas durante el último par de semanas en Facebook y Google ilustran lo complicada que es la seguridad digital, incluso para las compañías tecnológicas más grandes. En un mundo robotizado, los ataques informáticos no solo afectarían tus datos, sino que podrían poner en peligro tus bienes, tu vida e incluso la seguridad nacional.

Schneier dijo que solo la intervención gubernamental puede salvarnos de ese tipo de calamidades. Hace un llamado a favor de replantear el régimen regulatorio para la seguridad digital de la misma manera en que el gobierno federal alteró su aparato de seguridad nacional después de los ataques del 11 de septiembre de 2001. Entre otras ideas, señala la necesidad de una nueva agencia federal, la Oficina Cibernética Nacional, que él imagina como un organismo que investiga, asesora y coordina respuestas a amenazas planteadas por un internet de todo.

“No puedo pensar en ninguna otra industria en los últimos cien años que haya mejorado su seguridad y su protección sin que el gobierno la obligara”, escribió. No obstante, sostiene que la intervención del gobierno parece poco probable en el mejor de los casos. “En esta sociedad, en la que el gobierno se muestra incapaz de hacer cualquier cosa, no veo ninguna posibilidad de controlar las tendencias corporativas”, señaló.

Estas tendencias ahora son evidentes. Solía ser complicado añadir conectividad a internet en los dispositivos domésticos, pero, durante el último par de años, el costo y la complejidad de hacerlo han disminuido mucho. Actualmente, las minicomputadoras disponibles para el público en general, como la Arduino, pueden usarse para convertir casi cualquier objeto del hogar en un dispositivo “inteligente”. Los sistemas como el que ofrece Amazon prometen acelerar aún más el desarrollo de las tecnologías del internet de las cosas.

El mes pasado en una conferencia de prensa, un ingeniero de Amazon demostró la facilidad con la que un fabricante de ventiladores podría crear una versión “inteligente” si le instalara el microprocesador de Amazon, conocido como Alexa Connect Kit. El paquete, que Amazon está probando con algunos fabricantes, simplemente se conectaría a la unidad de control del ventilador durante el ensamblaje. El productor también debe escribir algunas líneas de código; en el ejemplo del ventilador, el ingeniero de Amazon solo necesitó media página de código.

Eso es todo. Amazon maneja todas las funciones digitales del ventilador (entre ellas la seguridad y el almacenamiento en la nube). Si lo compras en Amazon, el ventilador se conectará automáticamente con tu red casera y comenzará a obedecer órdenes emitidas por tu Alexa. Solo conéctalo a la corriente eléctrica.

Este sistema ilustra el argumento más amplio de Schneier, es decir: que el costo de agregar computadoras a objetos será tan bajo que para los fabricantes resultará lógico conectar todo tipo de dispositivos a internet.

A veces, estas funciones inteligentes serán prácticas: podrás gritarle a tu microondas desde el otro lado de la habitación que vuelva a calentar tu almuerzo. En otras ocasiones, permitirá oportunidades de ganancias monetarias: el microondas de Amazon comprará más palomitas de maíz cuando se te estén acabando. No obstante, esas características también se usan con fines de vigilancia y mercadotecnia, como la nueva generación de televisores inteligentes que dan seguimiento a lo que ves para mostrarte anuncios dirigidos.

Aunque los beneficios sean pequeños, generan cierta lógica de mercado; en algún momento no muy lejano, los dispositivos que no se conecten a internet serán menos comunes que los inteligentes.

Sin embargo, el problema es que los modelos de negocio de estos dispositivos a menudo no permiten el tipo de mantenimiento continuo de seguridad al que estamos acostumbrados con aparatos computacionales más tradicionales. Apple tiene un incentivo para seguir creando actualizaciones de seguridad con el fin de que el iPhone siga siendo seguro; lo hace porque los equipos son muy costosos y el renombre de Apple depende de su capacidad para mantenerte alejado de los terrores digitales.

No obstante, los fabricantes de electrodomésticos de gama baja no tienen mucha experiencia en esto, además de que cuentan con menos incentivos. Por eso, el internet de las cosas hasta ahora ha sido sinónimo de un nivel de seguridad muy defectuoso; es la misma razón por la que el año pasado el FBI tuvo que advertir a los padres acerca de los peligros de los “juguetes inteligentes” y, también por lo mismo, Dan Coats, el director de inteligencia nacional, calificó los dispositivos inteligentes como una amenaza creciente a la seguridad nacional.

Un representante de Amazon me dijo que la empresa incluye la seguridad en el núcleo de sus tecnologías inteligentes. El Connect Kit, señaló la empresa, permite que Amazon haga el mantenimiento de la seguridad digital de un dispositivo inteligente, y es probable que en cuestión de seguridad Amazon sea mejor que muchos fabricantes de electrodomésticos. Como parte de su negocio en la nube, la compañía también ofrece un servicio para las empresas con el fin de auditar la seguridad de sus servicios del internet de las cosas.

El Consorcio del Internet de las Cosas, un grupo industrial que representa a decenas de empresas, no respondió a nuestra consulta.

Schneier no describe la intervención gubernamental como la panacea, sino como un regulador de velocidad, una manera para que nosotros, los humanos, nos pongamos al corriente con los avances tecnológicos. La regulación y la supervisión gubernamental lentifican la innovación; esa es una de las razones por las que a los expertos en tecnología no les agradan. No obstante, cuando están involucrados peligros globales inciertos, tomarse un minuto para reflexionar no es una mala idea.

Conectar todo podría traer enormes beneficios para la sociedad. Sin embargo, la amenaza podría ser igual de grande. ¿Por qué no mejor avanzamos con lentitud hacia el futuro incierto?

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La batalla del siglo XXI

El Partido Comunista ha hecho de la inteligencia artificial una prioridad, aunque saben que EE UU le lleva mucha ventaja

Saludo entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el de China, Xi Jinping.
Saludo entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el de China, Xi Jinping. ARTYOM IVANOVARTYOM IVANOV/TASS

 

Si la carrera del siglo XX fue la espacial entre Estados Unidos y la URSS, la de nuestro tiempo es la de la inteligencia artificial entre Washington y Pekín. Ambas potencias, que mantienen una relación de amor-odio desde hace décadas, tienen muy claras sus fortalezas y debilidades y las de su adversario. Y llevan años invirtiendo en ganar. EE UU sabe que aquello de “China, fábrica del mundo” se ha quedado viejo. El país asiático ya no se limita a competir por precio y a llenar los bazares de Occidente. Hoy muchas fábricas del Delta del Río Perla, de donde procede gran parte de la exportación china, han implementado sistemas punteros de reconocimiento facial. Hace años que los ciudadanos no pagan con efectivo: el móvil les sirve hasta para comprar un cuenco de fideos en el puesto de la esquina. Millones de consumidores nunca han usado tarjeta, se han pasado directamente a las plataformas de pago.

El Partido Comunista ha hecho de la inteligencia artificial una prioridad. En verano de 2017, Pekín reveló su plan de convertirse en el referente mundial en este terreno, para uso militar y civil, en 2030. Cuenta con infraestructura privilegiada: 200 millones de cámaras de vigilancia y la mayor base de datos del mundo, 1.400 millones de personas, para entrenar a sus algoritmos. Y con tres gigantes, Baidu, Alibaba y Tencent, empresas privadas que cotizan en bolsa, pero que por su estrecha relación con el Gobierno tienen una enorme ventaja competitiva. Entre otras cosas porque algunos de sus principales rivales estadounidenses (Google, Twitter, Facebook) están censurados en China. Entre el Gobierno e inversores privados financian a cientos de startups nacionales y extranjeras.

Pese a todo, el presidente Xi Jinping es consciente de que EE UU le lleva mucha ventaja: China, aún en vías de desarrollo, no puede competir con las universidades estadounidenses ni, de momento, con ecosistemas únicos para la innovación como Silicon Valley. En inteligencia artificial EE UU tiene la maquinaria más rodada y con una seguridad jurídica imbatible para el inversor internacional. Y, como no se fía de su contrincante, ha empezado a protegerse. Lleva años impidiendo algunas operaciones chinas en su territorio, alegando razones de seguridad nacional.

EE UU sigue en cabeza, pero China tiene ases en la manga. El debate sobre el almacenaje de datos o la privacidad allí es residual. Y cuando el Gobierno toca el silbato, todos se cuadran. Cuando estalló el escándalo de Cambridge Analytica, el fundador de Facebook se disculpó ante el Senado estadounidense. Esa semana en China, el consejero delegado de Toutiao, con 120 millones de usuarios diarios, se vio en el punto de mira por una aplicación que las autoridades consideraron vulgar. No solo la cerró, sino que publicó una disculpa que refleja muy bien la línea roja: “No nos habíamos dado cuenta de que la tecnología debe guiarse por los valores del socialismo”.

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