‘Mucha suerte con el muro’: un viaje aéreo desde México a EEUU

‘Mucha suerte con el muro’: un viaje aéreo desde México a EEUU

Hay mucha ironía en el título de este cortometraje realizado por Josh Begley, un joven artista estadounidense que propone un viaje aéreo a lo largo de los 3.144 kilómetros de frontera que separan los Estados Unidos de México, desde el Pacífico hasta el Atlántico. Es un larguísimo recorrido que requiere 34 horas para llegar de una punta a la otra. De forma legal o ilegal, cada día más de un millón de personas atraviesan esta línea que marca el confín entre la pobreza y el sueño de la prosperidad.

Good Luck with the Wall es una pieza multimedia de seis minutos de duración que reúne más de 200.000 fotografías capturadas por los satélites de Google Earth. En un montaje sencillo e impactante al mismo tiempo donde Begley, de 34 años, invita a reflexionar sobre lo inviable que resulta construir el famoso muro que el presidente de los Estados Unidos Donald Trump anunció como su caballo de batalla durante la campaña electoral.

El recado ideológico y visual que lanza este artista digital es que separar los dos países no es una tarea tan fácil ni en lo meramente físico ni mucho menos en lo que de carga simbólica conlleva.

«Las fronteras comienzan como ficciones. Son puestas en escena. Son líneas dibujadas en la arena, espacios que se doblan y se rompen, y hacen excepciones para ciertos tipos de cuerpos. Pero las fronteras se hacen realidad a través de las políticas que se construyen a su alrededor. El hecho de que las fronteras sean una representación no las hace menos reales. El confín es, literalmente, lo que le da forma a una nación», escribe Begley.

Con humor y una punta de sarcasmo, este trabajo intenta poner de manifiesto los retos que supondría edificar un muro real entre desiertos, pantanos, ríos y terrenos montañosos. Producido junto al colectivo Field of Vision, este vídeo contiene una fuerte carga de crítica política, que se articula a través de imágenes que resultan abstractas y por momento incluso poéticas.

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Begley utilizó un código para rastrear las coordenadas exactas en Google Maps y posteriormente descargó las fotografías del satélite que coincidían con esos puntos. En total fueron alrededor de 200.000 capturas.

«La mayoría de las tecnologías utilizadas para implantar las fronteras, o ponerlas en escena, pueden ser vistas como ‘máquinas que observan’. Esta película es un intento de quedarse con esa idea por un momento y explorar formas de usar esas tecnologías –en este caso, satélites– para visualizar mejor algunos de los espacios que van a ser convertidos en fronteras», explica.

Good Luck with the Wall, realizado en 2016 en colaboración con Laura Poitras, que ganó un Óscar por su documental sobre Edward Snowden, muestra a una velocidad vertiginosa miles de imágenes que conforman una reveladora radiografía de la frontera. Campos de cultivo, zonas industriales, pueblos y zonas desérticas se suceden hasta llegar a una barrera natural, representada por el serpenteante río Bravo.

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En un momento en el que se habla mucho de fronteras alrededor del mundo debido a la presión migratoria y las crisis humanitarias de los refugiados, Begley opta por mostrar cómo es en realidad ese espacio físico y abrir un debate acerca de todo el esfuerzo de vigilancia en torno a los puestos fronterizos.

«El muro es un muro digital. Hay vehículos aéreos, drones y programas de reconocimiento facial que crean una pared digital. Es uno de los espacios más vigilados del país. Algunos dirían que ni siquiera hace falta un muro de verdad», señala el artista.

‘Good Luck with the Wall’ de Josh Begley estará expuesto en Getxophoto, el Festival Internacional de Imagen, hasta el próximo 30 de septiembre.

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Periodista, fotógrafa y políglota. Mis dos pasiones: Brasil y Rusia. Tengo dos blogs: Historias de la pacificación y Viaje al Corazón de Rusia

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UN EMOCIONANTE CORTO DE 60 SEGUNDOS NOS MUESTRA EL PASO DEL TIEMPO EN EL CUERPO DE UNA MUJER

De 0 a 100 años. Un minuto, toda una vida. De eso va este bonito cortometraje, del paso del tiempo y de la belleza inherente al ser humano.

Bajo el nombre de “A Lifetime in 60 Seconds”, este clip desarrollado por Vitus Apotek y la agencia publicitaria T / A Pol, busca demostrar el envejecimiento natural de la piel con el paso de los años, su cuidado, y la gran belleza de ella en cada una de estas etapas. Desde luego que el video no tiene retoques, así que el mensaje clave es cómo mientras envejecemos, nuestro carácter se forja y la sabiduría crece.

http://culturainquieta.com/es/cine/item/14441

¿Cómo refleja el cine al Camino de Santiago?

¿Cómo refleja el cine al Camino de Santiago?

Existe una creencia establecida en el pensamiento colectivo, arraigada gracias a incontables películas estadounidenses a lo largo de las décadas. Se trata del convencimiento de que no existe acontecimiento histórico, biografía mínimamente interesante, escenario pintoresco o particularidad cultural proveniente de aquella latitud que no conozcamos a través de su cine.

Y eso, claro, difícilmente resiste la contraposición cuando los españoles miramos hacia dentro. Cuántas veces habremos escuchado eso de «si esto lo tuvieran los americanos, habrían hecho ya diez películas, seis documentales y tres series».

Pocas cosas lo ejemplifican mejor que el Camino de Santiago. Un fenómeno internacional repartido por espectaculares localizaciones, y que en épocas estivales arrastra a la capital gallega a miles de personas cada día. Un choque de culturas constante y, en apariencia, un caladero de historias. Pues desde el cine nacional siempre se ha mirado de soslayo, y encontrar trabajos con esta temática supone un verdadero reto.

Al final del camino, estrenada en 2009, volvió a juntar a Fernando Tejero y Malena Alterio al frente de un reparto. Más allá de la calidad de la cinta, o del mucho o poco atractivo de su trama, aquellos que hayan completado la peregrinación echarán en falta detalles que doten de credibilidad a esta representación de la ruta. Incluso hay planos plagados de figurantes que en nada se parecen a una escena real del Camino, o de cualquier sitio, por culpa de un intenso aroma a impostado.

La peculiar expedición, guiada por un gurú sacacuartos, debe llegar a Santiago en seis días, tiempo en el que intentarán solucionar sus crisis sentimentales. Esa duración valida el escaso sufrimiento experimentado por los peregrinos, que avanzan con paso y espíritu bastante relajado, algo que pueden permitirse quienes recorren las últimas etapas del Camino Francés tras partir desde Sarria.

La película sí muestra localizaciones familiares para los caminantes, especialmente hacia el final, ya que el último tramo se desarrolla en el espectacular albergue construido por la Xunta a los pies del Monte do Gozo, diseñado para dar cabida a más de 600 peregrinos cuando toca Año Santo Jacobeo. El cierre del film llega al alcanzar la plaza del Obradoiro. Sin embargo, a diferencia de lo que harán otras ficciones extranjeras, lo único que se muestra de la catedral es su fachada.

Porque, efectivamente, el hueco dejado por el cine patrio ha sido aprovechado por producciones foráneas. Con diferentes niveles de acierto, eso sí. La otra cinta española reciente es O apostolo, realizada con animación en stop-motiony financiada por una campaña de micromecenazgo. En esta película, la primera nacional hecha con plastilina, el protagonista es un ladrón que se hace pasar por peregrino.

En 2005 llegó desde el país vecino la comedia Saint-Jacques… La Mecque, aquí traducida directamente como Peregrinos. Su punto de partida es atractivo: tres hermanos que se odian deberán completar el Camino si quieren cobrar la herencia de su madre.

Y no es una travesía sencilla; el peculiar grupo organizado al que se unen, con su guía y todo, parte nada menos que desde Le-Puy-en-Velay. Esta opción, de origen medieval, se conoce como la vía Podiense, y obliga a recorrer un buen trecho antes siquiera de llegar a Roncesvalles.

¿Qué detalles fidedignos encontramos en esta cinta francesa? Pues, por ejemplo, gente desprendiéndose de sus posesiones más accesorias a las primeras de cambio porque ha calculado mal el peso de la mochila. O el espabilado que se pone la alarma a las 4:30 de la mañana para comenzar la etapa antes que nadie y despierta con sus ruidos a medio albergue.

Además, los personajes escuchan la frase que ningún peregrino quiere como recibimiento tras veinticinco o treinta kilómetros de caminata: «están todos los albergues completos, buscad al cura y preguntadle si tiene sitio».

También de 2005 es Americano. Así, en español, pese a ser estadounidense. Según IMDB, fue el primer y último film de su guionista y director, algo que no extrañará a quienes la hayan visto.

El rostro más reconocible es Joshua Jackson, que interpreta a un aspirante a Hemingway en San Fermín. En pleno romance, tras toparse con una característica señal de concha de viera, medita. Regresar a casa o hacer caso a su ligue y tirar para Santiago. Basta un vistazo para saber que, con semejantes hechuras, no superaría ni la primera etapa.

Sin duda, la película más famosa sobre el Camino es The Way. También es la mejor hecha, tanto en calidad cinematográfica como en la veracidad de esos pequeños detalles que logran la aprobación del peregrino experimentado que la ve. Su director fue Emilio Estévez, y está protagonizada por su padre, Martin Sheen. En la trama, se ve obligado a venir a España y termina armándose de valor y haciendo la ruta. Aquí se muestra todo el proceso, incluyendo su buena ración de botafumeiro.

El ambiente de los albergues está muy bien captado, por ejemplo. La camaradería, la amistad repentina y fugaz. También, claro, las dificultades para dormir rodeado de veinte desconocidos (nota a quienes piensen hacer el Camino: tal y como sale en la película, las bolsas de plástico producen mucho ruido, especialmente cuando se ha apagado la luz y reina el silencio. Usad otro material, que encima contamina menos).

En este film nadie va con guías previamente contratados. Todo lo contrario, refleja fielmente cómo un caminante puede acoplarse a otro durante varios kilómetros, luego separarse, y reencontrarse felizmente tres días después en cualquier aldea.

Eso sí, hay un detalle, una americanada si se quiere, que hay que perdonarle. De repente, Martin Sheen y compañía terminan en una fiesta gitana oyendo cantar El porompompero. Parece difícil que suceda en el norte de España.

Al menos, el gitano es quien le pone en la pista de una costumbre muy extendida entre los peregrinos. Porque, para muchísimos de ellos, Santiago no es el final, sino una etapa más. Queda el epílogo, la opción de añadirle kilómetros al cuerpo y contemplar el mar en Muxía o Fisterra.

Una mirada al cine clásico nos devuelve una película francesa dirigida por Luis Buñuel. Su título, La vía láctea, hace referencia a lo que solía buscarse en el cielo desde todos los puntos de Europa para orientarse y llegar a Galicia. La cinta comienza con una pedagógica introducción sobre la historia del Camino, para luego ocuparse de tres frentes: un par de vagabundos que peregrinan, a su forma y a su modo, desde Francia; unas densísimas conversaciones teológicas y varios pasajes con Jesús y sus apóstoles.

Llama la atención la fecha de la película de Buñuel, 1969, una época en que la ruta vivió sus momentos más bajos en cuanto a popularidad. Por aquel entonces, el número anual de peregrinos que arribaban a Santiago no superaba el centenar. No, no es un error. Menos de cien en todo un año. Apenas trescientos si era Año Santo. Actualmente, en un día cualquiera de verano, la oficina que recibe a los caminantes registra esa cifra en menos de una hora.

En cuanto al formato documental, Footprints se rodó en 2016 y lleva el sello del director de cine religioso Juan Manuel Cotelo. El arranque es un anuncio publicado por un sacerdote español en un pueblo de Arizona. ¿El plan? Recorrer el Camino del Norte, desde Hendaya a Santiago. Más de un mes a pie.

Los que se apuntaron parecen salidos de un casting, ya que abundan las historias de superación, intercaladas durante la marcha. Y todos muy católicos. Son esa clase de personas que se cruzan con un cura y le besan la mano. Uno habla de esperar al matrimonio para dormir con su novia.

Llamativo es el halago que hace el obispo de San Sebastián a las ampollas. Las glorifica, son el sufrimiento previo a la maduración y a la felicidad. Se entiende que este señor no ha hecho el Camino, porque es difícil encontrar a alguien con los pies reventados que piense así. Y, hablando de pies, por algún motivo inexplicable, los miembros de la expedición deciden recorrer los últimos cinco kilómetros, ya en el término municipal de Santiago, descalzos.

Tres en el camino hibrida el documental con la ficción. El director, Laurence Boulting, seleccionó tres peregrinos reales para su película. Nada de actores. Un asistente social holandés, una poeta japonesa y una joven brasileña recuerdan sus experiencias en el Camino, cada uno en una estación del año distinta. De nuevo, la presencia de la religiosidad es abundante.

Durante buena parte de su amplio metraje refleja a la perfección el ambiente que se vive en la ruta. La chica brasileña, por ejemplo, sufre como una condenada para avanzar por la dureza de la aventura. También da protagonismo a los hospitaleros y a quienes se encargan de ayudar a los peregrinos.

En resumen, la relación entre el cine y el Camino de Santiago no es un campo yermo, pero casi. Con algo de cuidado, podría cultivarse mucho más. Especialmente en lo tocante al cine español, que pese a tenerlo en casa lo ha olvidado casi por completo. Y, dado que la mitad de los que hacen el viaje provienen del extranjero, tanto europeos como de fuera del continente, sería una inversión con público potencial en otros mercados.

Para quienes deseen rememorar anécdotas o vivencias de su viaje a través de la pantalla, no lo tienen sencillo, pero algo puede rascarse. Otro perfil es quien busca este tipo de películas porque medita si embarcarse en la peregrinación. Para hacerse una idea de lo que le espera o reafirmarse en su decisión de quedarse en casa. A esos, la recomendación es que vivan la experiencia. Sin duda.

El cine está muy bien como evocación o detonante, nunca como sustitutivo. En eso, el Camino de Santiago se parece mucho a todo lo demás.

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Los sistemas secretos de las plantas cuando son atacadas

Los sistemas secretos de las plantas cuando son atacadas

CreditSimon Gilroy

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Las plantas no tienen ojos ni oídos ni boca ni manos. Tampoco tienen cerebro… ni siquiera sistema nervioso. ¿Qué decir de músculos? Ninguno. Permanecen inmóviles siempre en el mismo lugar; lo único que hacen es absorber la luz del sol y los nutrientes del suelo. Sin embargo, cuando se aproxima alguna criatura con la intención de comerlas, pueden sentirlo.

Entonces, responden a ese estímulo.

¿Cómo es posible?

“Ahora tenemos que pensar como plantas”, dijo Simon Gilroy, botánico de la Universidad de Wisconsin-Madison que estudia la forma en que las plantas perciben el medioambiente e interactúan con él.

“Las plantas no son animales verdes”, explicó Gilroy. “Son diferentes, aunque algunas veces sus funciones exhiben similitudes asombrosas con las de los animales”.

Los sistemas secretos de las plantas cuando son atacadas

Ante los mordiscos de una oruga CreditSimon Gilroy

Como parte de un estudio publicado en la revista científica Science,diseñado con el propósito de dilucidar qué mecanismos secretos emplean las plantas para comunicar que se aproxima alguna amenaza, Masatsugu Toyota —quien ahora es catedrático en la Universidad Saitama de Japón— y otros investigadores del laboratorio de Gilroy en Wisconsin observaron a algunas orugas masticar una planta y utilizaron tijeras para cortar las hojas con el fin de ver cómo respondía.

Aplicaron glutamato, un neurotransmisor importante que ayuda a las neuronas de los animales a comunicarse.

Los sistemas secretos de las plantas cuando son atacadas

Si una parte de la planta es cortada se esparce calcio desde otras hojas. CreditSimon Gilroy

Al menos en otros diez videos, además del que se presenta aquí, emplearon una proteína verde y brillante para observar cómo el calcio y los mensajes químicos y eléctricos resultantes se desplazaban a través de la planta. También observaron bajo el microscopio cómo se movían las señales de alarma por las extremidades de las hojas, un fenómeno que reveló que las plantas no son tan pasivas como parece.

Los mensajes se originan en el punto de ataque, desde donde el glutamato propulsa una ola de calcio que se propaga a través de las venas de la planta, como si se tratara de una red de tubería. Esta inundación activa las hormonas del estrés e interruptores genéticos que abren el arsenal de la planta y la preparan para defenderse de sus atacantes, sin necesidad de un solo pensamiento o movimiento.

Los sistemas secretos de las plantas cuando son atacadas

La planta cuando se le unta glutamato, un neurotransmisor CreditSimon Gilroy

Al igual que los animales, las plantas son eucariontes —organismos pluricelulares— que se derivaron de un ancestro universal común (llamado LUCA por su sigla en inglés) hace miles de millones de años. Impulsados por nuestro instinto de supervivencia cuando percibimos una amenaza, enviamos a través de nuestro cuerpo o tejidos un mensaje de alerta acerca del peligro para reaccionar a su presencia. Las acciones que aplicamos son muy variadas, ya que dependen de adaptaciones personales a nuestro estilo de vida en ambientes distintos; no obstante, gran parte de la maquinaria celular básica es igual. La biología dejó estos mecanismos intactos, pues si algo no está descompuesto, ¿qué necesidad hay de arreglarlo?

Un mecanismo que comparten nuestras células es la fluctuación en los niveles de iones de calcio, que contienen una carga eléctrica. En los seres humanos, esta carga ayuda a controlar la transmisión de mensajes entre las neuronas. Un cambio en los iones de calcio puede hacer palpitar nuestro corazón o provocar la contracción de nuestros músculos, de tal forma que podamos ponernos de pie y huir si percibimos alguna amenaza.

Obviamente, las plantas no pueden correr. No obstante, los investigadores sabían que los genes que elaboran receptores similares a aquellos sensibles al glutamato disparan señales eléctricas que se desplazan por las plantas cuando sufren alguna herida. Activan genes en el resto de la planta para que puedan responder.

Con la ayuda del glutamato, los iones de calcio pueden fluir y llevar su señal a través de canales: el glutamato ingresa en los espacios receptores especiales de manera similar a una llave que embona en la cerradura de un candado, y así va abriendo compuertas de acceso. Estos canales no son exactamente iguales a los del sistema nervioso de los mamíferos, pero su apariencia es muy similar y es probable que su funcionamiento sea parecido. Basados en esta idea, Gilroy y su equipo se dedicaron a observar el flujo de los iones de calcio.

Para ello modificaron plantas Arabidopsis con la intención de elaborar una proteína que fabrican las medusas y que produce un color verde brillante bajo el microscopio. Este sensor, en este caso, brilla más cuando aumentan los niveles de calcio.

También eliminaron de algunas plantas el receptor similar al glutamato. En ellas, la señal fluorescente era débil:

Los sistemas secretos de las plantas cuando son atacadas

Si una planta es modificada para no tener receptores de glutamato, los registros de fluroescencia son débiles.CreditSimon Gilroy

La verdadera sorpresa fue la velocidad con que se transmitían las señales de hoja en hoja; un par de minutos, siempre y cuando estuvieran conectadas a través del sistema vascular. Es una reacción más lenta que la de nuestro sistema nervioso, pero “para un biólogo botánico, es rápido”, dijo Gilroy.

Al parecer, la planta también podía percibir la severidad del daño, porque cuando aplastaban una hoja, toda la planta respondía:

Los sistemas secretos de las plantas cuando son atacadas

Cuando la planta es comprimida, así se esparce el calcio CreditSimon Gilroy

En todas las áreas que tocaba el calcio, la planta producía ácido jasmónico, una hormona que controla procesos de defensa en situaciones de estrés; los científicos creen que activaba genes que de alguna manera producen una reacción de las defensas químicas y físicas de la planta.

El metil jasmonato, uno de los productos del ácido jasmónico, flota por el aire como un perfume con aroma a jazmín. Para los insectos puede resultar repulsivo o interrumpirles la digestión, por lo que estos comensales evitarán regresar. Las defensas físicas además pueden endurecer la pared celular de la planta, para que sea difícil comerla.

“Los autores le sumaron muchas piezas al rompecabezas para descubrir cómo una herida localizada dispara defensas generalizadas en hojas distales”, dijo Ted Farmer, botánico de la Universidad de Lausana en Suiza, quien describió las señales eléctricas de las heridas en las plantas.

Sin embargo, gran parte del proceso sigue siendo un misterio, como qué maquinaria es responsable del funcionamiento de esas reacciones.

El aspecto no tan misterioso es que, en gran medida, las plantas y los animales enfrentan los mismos problemas. Si los humanos pueden manejar las amenazas, también las plantas pueden hacerlo.

“Es posible que incluso tengan mejores sistemas que nosotros para percibir el ambiente, ya que no tienen la ventaja de poder ponerse de pie y salir corriendo”, subrayó Gilroy.

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