Investigan varios ovnis avistados por pilotos en la costa irlandesa

Varios aviones comerciales avisaron de «luces muy brillantes» y objetos que se «movían muy rápido» en lugares donde no se estaban produciendo ejercicios militares

Avión de British Airways surcando el cielo

A las 6.47 -hora local- del pasado viernes 9 de noviembre, un piloto de British Airways, que cubría la ruta Montreal-Heathrow, contactó con el control aéreo del aeropuerto de Shannon (en la costa este de Irlanda), preguntando acerca de si había ejercicios militares en el área. Desde tierra le confirmaron que en ese momento no había tales movimientos. «Hay algo que se mueve muy rápido», aseguró el piloto, quien también refirió «una luz muy brillante» y que el objeto había subido por el lado izquierdo de la aeronave justo antes de «virar rápidamente al norte». Según su percepción, no parecía buscar una colisión con avión.

Poco después, otro piloto de la compañía Virgin también afirmó haber visto lo que él pensaba que podía ser un meteoro o algo que reingresaba a la atmósfera terrestre, pero que había visto «múltiples objetos siguiendo el mismo tipo de trayectoria», también muy brillantes. «Su velocidad era astronómica, como la de un Mach 2», aseguró. Ante tales afirmaciones, la Autoridad de Aviación Irlandesa (IAA, por sus siglas en inglés) ha iniciado una investigación para descubrir qué ha podido ocurrir, informa la BBC.

«Después de los informes de varios aviones que el pasado 9 de noviembre avistaron una actividad inusual en el área, la IAA ha iniciado un informe que será completado bajo el proceso normal de investigación confidencial de sucesos», ha confirmado la autoridad competente.

Estrellas fugaces muy grandes

Apostolos Christou, astrónomo del Observatorio de Armagh, en Irlanda del Norte, ha explicado a la BBC que, en su opinión, lo que los pilotos vieron fue polvo entrando a la atmósfera terrestre a una velocidad muy alta. «Lo más probable es que fueran lo que de forma común conocemos como estrellas fugaces -señala Christou-. Su intenso brillo se puede deber a que se trataría de una pieza de material bastante grande. No vi lo que ellos, pero creo que podrían haber sido del tamaño de una nuez o de una manzana».

De hecho, el astrónomo apunta a que no se trataría de algo extraño, ya que noviembre es un mes de alta actividad de este tipo de fenómenos. «Parece que había fragmentos que salían del objeto, lo que sería normal si se tratara de una roca particularmente grande que golpeara la atmósfera y que tendería a fragmentarse».

https://www.abc.es/ciencia/

Extracciones: Lo intacto [Claudia Masin]

Extracciones: Lo intacto [Claudia Masin]

Portada Lo intacto

 

Recientemente publicado en Argentina por Hilos Editora y próximo a editarse también en Chile, Lo intacto es el último libro de la poeta argentina Claudia Masin. Cada uno de los veintiocho poemas que componen el volumen, y aquí su particularidad, está basado en una película. Un libro bellísimo sobre el amor, el deseo, el cuerpo, el dolor y la fragilidad que confirma a Masin como una de las autoras más sobresalientes de la actualidad poética en Argentina.

 

Refugio

Yo no sabía
hacer otra cosa que aislarme de un mundo
al que no le interesaba más que como un animal exótico,
el último ejemplar de una especie
peligrosa y rara. Pero qué se hace cuando alguien
te mira con una delicadeza que ocupa el lugar
donde debería estar el asco o el miedo,
cuando el contacto de la vista ajena
es un abrazo del que no es posible
sustraerse, y no se quiere huir ni atacar sino quedarse
bajo su halo como si se tratara de un fuego
que mide su poder para no quemarte. Qué hago yo,
que sólo sé dañar como fuí dañado. Qué hago con la furia,
con el odio que me atraviesa el pecho de lado a lado
igual que una flecha
recién clavada. Qué hago sino cerrar los ojos
y dejar que esa mirada mansa y persistente como el agua
cicatrice las llagas, se meta en cada una de las fibras
maltrechas y las sane, aunque sepa –lo sé– que no hay nada
que vuelva a ser lo que fue, intacto,
nada que retroceda hasta el momento
en que fue doblegado. Perdón entonces
por no saber sanar al ser tocado por tus ojos y tus manos,
perdón por el dolor que voy a causarte sin querer
causarlo, y por la enfermedad y por la muerte,
por todo lo que no puedo detener, por la promesa
que sabemos imposible de cumplir
y sin embargo voy a hacerte.

 

Persona

Quien renuncia a hablar, a moverse, quien un día
se queda tercamente quieto, detiene el universo. Todo sigue
aparentemente igual pero empieza
a abrirse una grieta por donde se filtra lo que el mundo
trabaja día y noche para expulsar: lo que traía cada cuerpo
cuando vino y todavía no había sido confinado
a una serie de movimientos simples y seguros que no pueden
amenazar el orden ni romperlo. Lo que había antes
de que se pierda para siempre la magnífica,
inconcebible fuerza que nos estrella contra los otros y nos rompe
y a las astillas que quedan las reúne y las mezcla
hasta que no es posible saber dónde empieza, dónde termina
cada cuerpo. Un imán, una fuerza de atracción tan potente
como la que nos empuja hacia el núcleo de la tierra, se traga
desde entonces cualquier gesto de desobediencia: quien no acepte
ser uno, una, aislado y protegido de los otros por una corteza
mucho más gruesa que la de un árbol viejo, a ése
le será quitado todo, no tendrá ni el pobre consuelo
de las palabras para poder soportar
la magnitud de su pérdida. Yo, que decidí irme,
ya no tengo casa donde vivir ni materiales ni voluntad
para levantarla de nuevo. Se ha venido abajo el muro finalmente
y detrás no queda nada. Me dijiste que éramos
dos niños angustiados, llenos de buenas intenciones
pero gobernados por fuerzas
que solo controlamos parcialmente. Y los niños
no saben hacer pactos, no saben
más que andar descalzos por el monte plagado de serpientes,
sin escuchar las órdenes, los consejos que ayuda
a vivir sin arriesgarse y sin que duela
el dolor ajeno. No conocen
esa clase de indiferencia que –mezclada con el miedo–
es el antídoto más potente. Que sea en esa ley:
la de los niños. La que hace
que el propio cuero se revuelva de dolor
frente al tormento, la agonía lentísima
de cada animal malherido con el que nos crucemos,
que sea en esa ley que nos deja en carne viva y sin palabras
que protejan. Que volvamos a ser la criatura que fuimos, muda
frente al horror insoportable, que rechacemos
por pura furia visceral esas fuerzas
que nos amansan al punto de volvernos
sombras entre otras sombras, partículas desprendidas
de una luz intensísima que ahora esperan pacientes
apagarse del todo, sin haber iluminado siquiera
el punto pequeño, insignificante de la tierra en que un día,
por un breve momento, existieron.

 

La venganza

A Vega Cerezo

Hay quienes se dedican a romper y hay quienes reparan,
me decías. A veces las cosas son así de simples. En el medio,
todos los matices, incluso uno
que desconcierta: quien sólo conoce el daño,
alguna vez, aunque sea por error, repara. Y viceversa.
Me hablaste de un médico, en un lugar
remoto del África, al que llaman el arregla-mujeres: su tarea
es remendar a las mujeres violadas. Reconstruye los tejidos,
une, cose, con una extraña y femenina
paciencia, los cuerpos deshechos.
La mayoría de las mujeres es llevada a él varias veces
en sus vidas, algunas vuelven
llevando a sus hijas. Son un trofeo de guerra y mutilarlas
es parte del privilegio
del guerrero, la demostración de fuerza del vencedor
hacia el vencido. ¿Cómo detener la rueda
que lleva del dolor hacia el dolor, la misma
que conocemos desde que sentimos la primera
punzada de injusticia, la que nos hace desear la mutilación
y la muerte de quien mata y mutila? ¿Cómo se hace
para ser quien cura lo que la propia peste y la ajena
contaminan? ¿Cómo esquivar el ramalazo
de odio que, como un viento que se levanta de repente,
nos convierte en lo mismo
que combatimos? Yo no sé la respuesta y hay preguntas
que producen en el pecho un estallido: dejan un cráter,
un extenso territorio vacío donde puede crecer
un tallo pequeñísimo después de muchos días
o puede no crecer nada, nunca, más que el brote
de una violencia infinita, que no va a detenerse
en su objeto, que va a irradiar hasta que lastime
incluso a quien ya ha sido víctima
de una violencia parecida. Habría que empezar de nuevo,
aprender a tocar las cosas, las personas
como aprendimos de niños. Pero en lugar del gesto
de apropiación, de la creciente codicia,
¿podría haber un modo, un modo que no existe todavía,
de tocarnos sin provocar una herida que va a llevar mucho tiempo
sanar, la vida entera, sin garantías de que esa restitución
sea posible? Que sea posible sin embargo, pido,
apenas eso: no causar más dolor que el que ya existe,
ante todo no dañar, como decían
los primeros médicos de la tribu.

 

La luz de la luna

y cuando hablamos
tememos que nuestras palabras
no sean escuchadas
ni bienvenidas,
pero cuando callamos
seguimos teniendo miedo.
Por eso, es mejor hablar
recordando
que no se esperaba que sobreviviéramos
Audre Lorde

Hay quienes no formamos parte de la especie
más que como el error, la anomalía que confirma la precisión
y el equilibrio de las cosas. Como las crías enfermas,
defectuosas, quelas perras apartan alzándolas del cuello con la boca,
no se espera de nosotros ninguna fortaleza ni coraje.
La mayoría de las veces no hace falta matarnos:
el cuerpo vaciado del amor
y del deseo de los otros pasa rápido. Una mancha en el cielo
que pocos llegan a ver antes de que se apague
a miles de años luz, sin poder hacer contacto con la tierra,
sin que nadie la extrañe. Pero algunas veces,
contra todas las probabilidades, una raíz crece desaforada,
sostenida en el aire hasta clavarse en la materia,
arrastrada por un deseo salvaje, por el empuje de la vida
que resiste aunque sepa que en ese esfuerzo descomunal
corre el riesgo de quebrarse. Dejá
que tu cabeza descanse en mis manos, me dijiste, prometo
no soltarte. Y yo, que lo único que sabía
era que había que escapar del amor como quien escapa
de una pedrada en el pecho, un golpe bien dado en el lugar
más vulnerable, me quedé
sin embargo en ese abrazo y fui curado
de las enfermedades de los otros, de lo que hicieron conmigo
para salvarse. No hizo falta que nadie más me tocara. Un cuerpo
sostenido en otro cuerpo se vuelve una casa.


Foto Claudia MasinCLAUDIA MASIN (Resistencia, 1972). Vive desde 1990 en Buenos Aires. Coordina talleres de escritura. Ha publicado BizarríaGeologíaLa vistaAbrigoLa plenitud y Lo intacto, entre otros. Textos suyos han sido traducidos al francés, inglés, portugués e italiano. Ha participado en varias antologías de poesía y ensayo, en su país y en el exterior.

 

Extracciones: <i>Lo intacto</i> [Claudia Masin]

¿Fue Colón un genocida?

Historiadores españoles y americanos refutan que el navegante fuera un exterminador de indígenas, como se argumentó en Los Ángeles para retirar su estatua, aunque discrepan sobre su actuación

¿Fue Colón un genocida?
Óleo ‘Primer homenaje a Colón (12 de octubre de 1492)’, de José Garnelo y Alda, de 1892. En vídeo, la retirada de la estatua de Colón en Los Ángeles. FOTO: EUROPEANA

La ciudad de Los Ángeles tiene su origen y nombre en un pasado español. La fundó, el 4 de septiembre de 1781, un gobernador andaluz, Felipe de Neve. Para entonces, el marino genovés Cristóbal Colón llevaba la cifra redonda de 275 años muerto. El concejal angelino Mitch O’Farrell encabeza el movimiento que pretende demostrar que el hombre que llegó a América creyendo que eran las Indias fue un genocida. El pasado sábado fue el artífice de que se retirase una estatua a tamaño natural del conquistador en un parque del centro de la ciudad que había sido instalada en 1973, entonces un regalo de una asociación de italianos del sur de California y hoy una “mancha de la historia”. ¿Fue este navegante el culpable del mayor genocidio de la historia?, como proclamó O’ Farrell tras el acto, al que acudieron más de un centenar de personas, entre ellas, descendientes de indios que daban gritos de alegría y tocaban sus tambores.

El conquistador

Los mayoría de los historiadores consultados niegan con rotundidad que Cristoforo Colombo pueda ser tildado de genocida. “Es una figura que hasta ahora no había sido contestada gracias a sus logros en la navegación, por colonizar un nuevo espacio y porque supuso una globalización”, dice Carlos Martínez Shaw, catedrático emérito de Historia Moderna de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y miembro de la Real Academia de Historia. “Sin embargo, hay también un lado oscuro, porque las motivaciones principales de aquel proceso tenían que ver más con el ansia de hallar oro y especias. Los conquistadores se encontraron poblaciones a las que, a veces, destrozaron su vida y cultura, y hubo enfrentamientos con quienes tenían derecho a defenderse de unos intrusos”. No obstante, no se puede hablar de genocidio, porque “no hubo el deseo de exterminar una raza, entre otras razones porque se les necesitaba como mano de obra”, una cuestión que también apunta Pablo Emilio Pérez-Mallaína, catedrático de Historia de América en la Universidad de Sevilla y especialista en la colonización americana.

Precisamente desde el lado americano, Steve Hackel, profesor de Historia de la Universidad de California, apoya las reivindicaciones indígenas, pero la retirada de la estatua le genera “dudas importantes, porque se ha hecho casi en secreto y sin debate”. Para Hackel, Colón fue “una persona muy controvertida. No propuso ni practicó el genocidio de nativos, pero se le puede condenar por esclavizar a cientos de indios. En cualquier caso, no podemos culparle por las prácticas de los que siguieron sus pasos”. Para el colombiano Mario Jursich, editor y escritor, “está bien documentado que Colón no encabezó ningún genocidio. Los que cometieron desmanes y atrocidades contra los indígenas americanos fueron los que vinieron después de él, los colonizadores”.

Borja de Riquer, profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona, considera que calificar a Colón de genocida “es excesivo”. El almirante “fue un viajero, más que un gestor”, y la empresa de América fue “una conquista con todas sus características, en la que los conquistadores se apropian de todo, territorios y personas. Estas historias siempre son violentas”. De Riquer suma una cuestión terminológica. “No hay que hablar tanto de descubrimiento como de conquista y sumisión de una población por una potencia extranjera”. Más contundente contra las autoridades angelinas se muestra el catedrático Santiago Muñoz Machado, miembro de la Real Academia Española, distinguido la semana pasada con el Premio Nacional de Historia por Hablamos la misma lengua, un libro sobre la expansión del español desde la conquista hasta la independencia de las colonias. “No hay nada de qué arrepentirse, ni motivo de condena. Es una agresión cultural retirar los monumentos que recuerdan a Colón”.

Momento en que se retiró la estatua de Cristóbal Colón en Los Ángeles el pasado sábado.
Momento en que se retiró la estatua de Cristóbal Colón en Los Ángeles el pasado sábado. TWITTER

En el lado opuesto se sitúa el historiador británico Roger Crowley, autor de El mar sin fin, Portugal y la forja del primer imperio global. Considera que cuando Colón pisó suelo americano el 12 de octubre de 1492, “abrió una era de asesinato masivo por parte de los conquistadores europeos”, por lo que “es el padre fundador del genocidio en el Nuevo Mundo”, aunque niega que hubiera intención de exterminio. En esa línea se mueve el historiador de la Autónoma de Barcelona Antonio Espino López, autor del libro La conquista de América: Una revisión crítica. “No se puede hablar de genocidio planificado, pero sí del inicio de grandes hecatombes en el continente americano”. Mientras que José Luis de Rojas, profesor de Antropología de América en la Complutense de Madrid, especialista en la conquista de México, aporta una razón vinculada a la propia vida del almirante. “Estuvo allí muy poco tiempo, se pasó embarcado media vida”. Además, “las cifras de muertos están muy exageradas. Mataron más las epidemias como la viruela, que los españoles”.

Juzgar hoy la historia

Visto el personaje, toca preguntarse si se puede revisar lo pasado con los ojos de hoy. Carmen Sanz Ayán, de la Academia de Historia, catedrática de Historia Moderna de la Complutense, asegura que este revisionismo histórico sobre Colón era “esperable”. “Es una corriente que procede desde hace tiempo de algunos departamentos de universidades americanas, aunque es curioso que venga de descendientes de comunidades que casi fueron exterminadas por otras civilizaciones”. Según Sanz, en esos ámbitos universitarios “se está dando peso a quienes quieren imponer interpretaciones unívocas desde el presentismo y en clara descontextualización. Esto es algo que va en contra de nuestra ciencia y los historiadores no nos lo podemos permitir”. En su opinión, este movimiento puede desembocar en “un peligro mayor, la construcción de lo nacional desde lo etnoculturalista”. “Y en Europa ya sabemos lo que supuso esto”, advierte.

Para Espino López, en cambio, “hay que revisar todos los imperialismos a fondo, no es solo una cuestión de la monarquía hispánica del siglo XVI. Todos han sido igual de negativos y han tratado de justificarse con que las poblaciones resultaron beneficiadas. Ese tipo de argumentación ya no se sostiene”. Por el contrario, Pérez-Mallaína defiende que no se puede “calificar lo que pasó en el siglo XV con la moral y las leyes del siglo XXI. Todos los pueblos han sido dominadores y dominados. Los aztecas esclavizaban a sus enemigos, los sacrificaban y se comían su corazón”. Borja de Riquer coincide en que si se juzga con los criterios morales de hoy a personajes históricos del pasado, “se salvarían muy pocos”.

Martínez Shaw advierte de que la historia “permite distintas interpretaciones incluso de un hecho verificado y comprobado”. A Colón hay que “valorarlo desde la historia universal, más que desde el sometimiento que hubo. Yo prefiero no tocar esas cuestiones por su gran significado, aunque entiendo que haya quien quiera hacerlo”. El profesor De Rojas remacha que “hay reconocer lo que pasó para que no vuelva a suceder, como está ocurriendo en África Central. Lo único que podemos hacer es asumir nuestro pasado, aunque no seamos los responsables”.

Los imperios

En el debate recurrente entre quienes fueron los malos o los peores, “la conquista de América no fue muy distinta de las que hicieron los británicos, los holandeses o los mismos romanos”, apunta De Riquer. “El colonizador nunca es bueno, pero si comparamos la huella de los españoles en Hispanoamérica con lo que hicieron los ingleses en Estados Unidos o los portugueses, en Brasil…”, apunta Consuelo Varela, doctora en Historia de América e investigadora de la Escuela de Estudios Hispano-Americanos del CSIC, que además pone este ejemplo: “España fundó la universidad en Perú en el siglo XVI [Lima, 1551]; mientras que los ingleses fundaron Harvard en 1636 y en Brasil no la hubo hasta principios del XX, cuando ya era independiente”. Pérez-Mallaína defiende que “la colonización española no fue de las peores, porque estuvo muy pegada a la religión católica y los conquistadores tenían cierto cargo de conciencia; algo que no ocurrió entre los ingleses”.

El británico Roger Crowley arrima el ascua a su país, reconociendo que toda colonización implica “violencia, saqueo y opresión”, pero que “el dominio de los belgas en el Congo fue peor que el del Imperio británico en India”. A modo de conclusiones, el profesor De Rojas señala el motivo real por el que Colón acabó el pasado sábado tumbado en un camión: “Lo han quitado por lo que representa, más que por lo que realmente hizo”. Mientras que Jursich lamenta que “nada se gana con ocultar los hechos problemáticos del pasado eliminándolos de la vista pública”.

Con información de Jacinto Antón, Francesco Manetto, Margot Molina, Pablo Ximénez de Sandoval, Pablo Ferri y Peio H. Riaño.

DEL COLUMBUS DAY AL DÍA DE LOS INDÍGENAS

Fueron políticos de ascendencia italiana los que, a finales del siglo XIX, “implantaron el Columbus Day” en numerosas ciudades de Estados Unidos, señala Consuelo Varela, historiadora que ha escrito más de una treintena de libros relacionados con el descubrimiento y sobre el almirante, como Cristóbal Colón. Textos y documentos completos (Alianza, 1982). Los movimientos indigenistas llevan años protestando contra esta efeméride que, desde 1937, se celebra el segundo lunes de octubre. En Los Ángeles, estos grupos, encabezados por el concejal Mitch O’Farrell, descendiente de una tribu de Oklahoma, forzaron el año pasado a cambiar esta fiesta por el Día de los Pueblos Indígenas, Aborígenes y Nativos. Su último logro ha sido la retirada de la estatua de Colón de un parque del centro de la ciudad estadounidense.

https://elpais.com/cultura

Trump fabrica otra ‘crisis’ migratoria y amenaza al sistema de asilo

Trump fabrica otra ‘crisis’ migratoria y amenaza al sistema de asilo

CreditTodd Heisler/The New York Times

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La seguridad pública, la seguridad nacional y el Estado de derecho son algunas de las frases que le encanta repetir al gobierno de Donald Trump cuando está por revelar alguna de sus políticas migratorias deliberada y vanamente crueles. Los funcionarios parecen esperar que con eso sus acciones sean protegidas de cualquier escrutinio público o jurídico.

El anuncio más reciente en ese sentido del presidente Trump, hecho el 9 de noviembre, es un nuevo ejemplo de esta táctica. Esta vez el reclamo de Trump es que lo que sucede a miles de kilómetros al sur de la frontera de México y Estados Unidos ha “precipitado una crisis” que requiere de medidas extremas.

Su política más reciente es una prohibición de noventa días a cualquier persona que intente solicitar asilo en cualquier lugar que no sea un punto oficial de cruce. Que sea posible hacerlo en otro sitio, como cerca del río Bravo después de cruzarlo y de ser detenido, “sería perjudicial para los intereses de Estados Unidos”.

Quizá te preguntes qué intereses son esos y cuál es la crisis que se ha precipitado. La frontera estadounidense no está sobrepasada por solicitantes de asilo. Sí, la cantidad de personas que piden refugio se ha duplicado en los últimos dos años, pero las detenciones por cruces fronterizos ilegales se mantienen muy por debajo de los récords históricos. Estados Unidos tiene leyes que rigen el proceso de asilo de manera clara, así como agencias bien financiadas para aplicar esas leyes. Puede que haya un problema de recursos para procesar y adjudicar todas las solicitudes, pero eso no significa que haya una crisis.

Desde el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos se ha enorgullecido de ser un refugio para quienes huyen de la guerra o de la persecución. Las protecciones del asilo surgieron de ese compromiso y de ahí se establecieron varios estatutos sobre el proceso que ahora deben cumplir quienes solicitan refugio.

De acuerdo con lo dicho por Trump, la “suspensión limitada” de los procesos es necesaria por la caravana migrante que atraviesa México de camino a la frontera sur estadounidense. “Por ello debo tomar acciones inmediatas para proteger el interés nacional”, dijo Trump, “y para asegurar la efectividad del sistema de asilo para solicitantes legítimos que demuestren que han huido de la persecución y que merecen los beneficios especiales del asilo”.

El presidente no puede, con tan solo mover su pluma, ignorar a personas con reclamos creíbles para solicitar asilo si es que estos no se presentan en un punto de ingreso designado.

El recién nombrado fiscal general Matthew Whitaker también sugirió que el sistema para refugiados tiene problemas acumulados y que la pretensión del presidente sencillamente es arreglarlos: “La mayoría de las solicitudes de asilo que surgieron de este sistema no eran merecedoras de este”, aseguró. Después de los noventa días de suspensión, los secretarios de Estado y de Seguridad Nacional, así como el fiscal general, tienen que informar al presidente si creen que la prohibición debe eliminarse o mantenerse.

Si es que esta prohibición suena conocida es porque se refiere a la misma sección del código migratorio a la que recurrió Trump cuando, a principios de su gobierno, instauró un veto contra ciudadanos de países de mayoría musulmana para que no pudieran viajar a Estados Unidos. Después de una batalla legal, la Corte Suprema estableció que el presidente sí tiene autoridad según ese estatuto para emitir un veto, pero antes de eso la Casa Blanca había sufrido revés tras revés en cortes de apelaciones que la forzaron a redactar de nueva cuenta las restricciones, una y otra vez, hasta que fueran más limitadas.

Esta vez el gobierno parece decidido a limitar su vulnerabilidad jurídica: emitió una regla interina en la que argumenta por qué es necesaria la prohibición de asilados con la posibilidad de que el público pueda hacer comentarios al respecto. De acuerdo con la Ley de Inmigración y Naturalización, el gobierno sí puede establecer regulaciones que establezcan “otras limitaciones o condiciones” al asilo con tal de que estas “no sean inconsistentes con esta ley”.

Eso no quiere decir que la prohibición anunciada tenga solidez legal. Como existe en la actualidad, la ley federal para el refugio es algo ambigua: cualquier persona que esté “físicamente presente en” o que “llegue a” Estados Unidos, sin importar si lo hizo “por medio de un punto de ingreso designado” o no, tiene derecho a solicitar refugio. No es de esperar que los migrantes desesperados, muchos de los cuales quieren escapar de la violencia o de la persecución junto con sus familias, conozcan el nuevo lineamiento que estableció Trump, solamente saben que el derecho internacional está a su alcance ya que estén físicamente presentes en territorio estadounidense. El presidente no puede, con tan solo mover su pluma, ignorar a personas con reclamos creíbles para solicitar asilo si es que estos no se presentan en un punto de ingreso designado.

Trump se la pasa generando amenazas no existentes y temores fabricados para responder de manera exagerada; así socava el Estado de derecho.

Al emitir el veto y con ello entrampar a quienes no cumplen con la nueva regla, el gobierno claramente quiere negarles a las personas del llamado Triángulo Norte —Guatemala, El Salvador y Honduras— la oportunidad de que puedan argumentar su caso para intentar recibir refugio; en cambio, las coloca en una posición en la que acelera su deportación si es que lo intentan. Muchas de estas personas sí tienen razones humanitarias para huir de sus países y buscar asilo en Estados Unidos. Cerrarles una de las vías para hacerlo y redirigirlos a puntos oficiales de cruce solo resultará en más trabajo atrasado en esos cruces y desincentivará que la gente en situaciones meritorias hagan el proceso.

El Departamento de Seguridad Nacional, anticipando que habrá acciones legales en contra de la medida —la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) ya anunció que prepara una demanda—, publicó un listado de recomendaciones para blindarse. Ahí establece que lo dicho por Trump no solamente es legal sino constitucional, con base en el mismo caso ante la Corte Suprema que después dio visto bueno al veto migratorio para personas de países musulmanes.

Tal como el despliegue innecesario y excesivo de miles de tropas a la frontera, la prohibición al asilo funciona como un muro imaginario: sustituye el muro fronterizo físico que Trump no pudo conseguir ni siquiera cuando su partido controlaba el Congreso. Menos lo va a conseguir ahora que la Cámara de Representantes es controlada por los demócratas.

Quizá Trump dejó a algunos con la impresión de que una vez que pasaron las elecciones intermedias ya no puede aprovechar la caravana migrante que usó fantasiosamente para asustar a sus simpatizantes para que acudieran a las urnas. Sin embargo, tal como el veto migratorio surgió en una contienda política —en ese caso, con la que fue votado a la presidencia—, la prohibición de asilo demuestra que los impulsos nativistas de Trump guían su campaña, pero también a su gobierno en general.

Trump se la pasa generando amenazas no existentes y temores fabricados para responder de manera exagerada; así socava el Estado de derecho, con el fin de alimentar más los miedos.

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Mary Jane murió de cáncer por su exposición al semen radioactivo de Spiderman

Strambotic

Mary Jane murió de cáncer por su exposición al semen radioactivo de Spiderman

Ahora que tan en boga está el hombre-araña, con todos sus detractores animados a cargar contra él con una inmensa batería de datos científicos que no podría rebatir el superhéroe de Marvel, es el momento de sacar más trapos sucios. Poco importa que pudiera o no trepar, solo con sus manos, las paredes de un edificio o caminar por el techo. Lo verdaderamente importante en toda la trama protagonizada por Peter Parker es cómo el personaje de Stan Lee (D.E.P.) y Steve Ditko iba sembrando el caos, no solo con sus telas de araña, sino también con su semen.

Ocurrió en ‘Spider-Man: Reign‘, una serie limitada de cuatro cómics escrita e ilustrada por Kaare Andrews que vio la luz entre diciembre de 2006 y marzo de 2007. En ella, la firma Marvel trasladaba el mundo de Spiderman a una distopía en la que Peter Parker es tan solo otro habitante más de una ciudad de Nueva York en la que ya no existen superhéroes ni villanos. No obstante, un niño que aparece en escena, una pintada en la pared dirigida al hombre araña con la que le preguntan “¿A dónde te fuiste?” y la insistencia de J. Jonah Jameson, su antiguo jefe en el Daily Bugle, le hacen reencontrarse con su destino.

Efectivamente, al ver algunos de sus antiguos trajes decide volver a enfundarse sus mallas para salir a combatir el crimen. El alcalde Waters, que era entonces quien tenía el control de Nueva York, decide crear un escuadrón de seis supervillanos que den caza a Spiderman. Así, rescata las versiones de ElectroMysterioEl CazadorKraven, El Hombre de Arena y Scorpion.

A lo largo de toda la trama, Peter Parker tiene visiones con su amada Mary Jane Watson. Ella está presente en multitud de viñetas y es la gran protagonista de uno de los pasajes más dramáticos y esperpénticos de la historia de los cómics de Marvel. Por si no fuera suficiente con sobrevivir al ataque de hasta seis archienemigos dispuestos a acabar con Spiderman, de debajo de la tierra surgen los tentáculos robóticos del doctor Otto Octavius que estaban programados para darle motivos a Spiderman para volver a la acción.

Mary Jane murió de cáncer por su exposición al semen radioactivo de Spiderman

Es él precisamente quien le muestra a Peter Parker las tumbas de su tía May, su tío Ben y, por supuesto, el lugar donde yace el cuerpo de Mary Jane. Y es aquí, en este instante, donde se marca un antes y un después en el devenir de la trama de Spiderman. Porque, al mostrar el cuerpo de la que fuera su amada, el protagonista del cómic recuerda el motivo por el que murió. Efectivamente, no fue algo natural.

Algo en lo que nadie pensó jamás acerca del picotazo de aquella araña radioactiva que dio poderes a Peter es que, más allá de permitirle lanzar telarañas y escalar edificios, hubo más reacciones en su cuerpo. Las células radioactivas presentes en la sangre del protagonista hicieron que no solamente pudiera combatir el caos, sino que también se expusiera a un riesgo terrible al tener relaciones sexuales con su amada Mary Jane.

Cuando esto ocurría, el semen de Peter contaminaba el cuerpo de su compañera de aventuras. Así, en ‘Spider-Man: Reign‘, Parker rememora cómo perdió a su pareja y nos muestra esta realidad, tan lógica por una parte y esperpéntica por otra, que dibujó Kaare Andrews. Pero aún había más.

Por si no fuera suficiente el daño que inflingió al cuerpo de Mary Jane Watson con la carga radiactiva que portaba en su cuerpo, Peter Parker antepuso su obsesión por cumplir con su deber cuando ella agonizaba en su lecho de muerte y optó por dejarla sola para ir a combatir el mal mientras la vida de ella tocaba a su fin por culpa de su maldito semen. De hecho, al regresar de la trifulca que hubo en la ciudad, su amada se marchó para siempre.

Mary Jane murió de cáncer por su exposición al semen radioactivo de Spiderman

Obviamente, para evitar ‘spoilers’ innecesarios, no contaremos lo que sucede en esta serie limitada de cómics de Kaare Andrews. Como solía ocurrir en cada trama, al caer en la cuenta del daño que había causado a sus seres queridos, Peter Parker se replanteaba deshacerse de Spiderman para regresar al poco tiempo, enfudarse la malla y evitar que los malvados hicieran lo que les viniera en gana.

En cualquier caso, el semen radiactivo de Spiderman no es la única sorpresa que aguarda en los cómics de este superhéroe de Marvel. La boda de su tía May con el doctor Octopus o el pacto entre el hombre-araña y el mismísimo Belcebú son algunas de las más destacadas genialidades que pasaron por la mente de los guionistas y dibujantes que dieron vida a este personaje de ficción. ¿Quién no quiso de pequeño escalar edificios y lanzar telarañas? Eso sí, a medida que pasa el tiempo y vamos conociéndolo, menos nos seduce la idea de que nos pique una araña radioactiva. Mejor quedarnos como estamos, caminando con los pies por el suelo.

Con información de Marvel.WikiaElConfidencialSpiderman.Wikia y ABC.

https://blogs.publico.es/strambotic/