Sandoval es una lacra

Sandoval es una lacra

Lacra es cicatriz. Secuela de herida. En cuerpo o alma. Achaque. Vicio que marca a quien lo padece. Lacra suele ser la persona depravada. Perversa. Su eminencia, el cardenal Juan Sandoval, es todo eso. Una lacra. Es homófobo. Hipócrita. Injuria. No habla como pastor. Habla como arriero. Es soez. Abusa. Tuerce la doctrina de Cristo. Discrimina. Usa la cruz como espada. Confunde dogma religioso y derecho. Trapea los muladares del Estado laico. Usa el nombre de Dios como jerga. Envenena.

Las imputaciones contra instituciones del Estado no pueden pasar de largo. La Asamblea Legislativa, el Gobierno del DF y la Suprema Corte, no son peores que los narcotraficantes. No son corruptos por defender justicia y democracia. Por aplicar el derecho bajo el principio de la equidad elemental. Incluida la preferencia sexual diferente.

Sandoval tiene vocación fascista. Coacciona. Acusa con engaño. Es impune. Quién sabe hasta qué punto tenga el consenso de la Iglesia católica. Sus argumentos y filosofía son de hace mil años. Sólo es moral la ley Sandoval. ¿Ninguna otra? En un Estado laico, las libertades y los derechos no se negocian. El prestigio de las instituciones y de quienes las encabezan ha de ser defendido a cualquier costo. Si el jefe de Gobierno “maiceó”, cuando menos, a nueve ministros de la Suprema Corte, estaríamos en una crisis de gobernabilidad.

El cardenal y sus vociferantes cometen pecado y delito. Violan el 130 constitucional. Hugo Valdemar inicia una cruzada contra el PRD por votar a favor de las uniones homosexuales y el derecho a la adopción. Habla de persecución religiosa. La palabra más ácida de nuestra historia. Separar la vida pública del poder de las iglesias, le costó a México la guerra cristera. Noventa mil muertos. Ahora tenemos un Estado laico. Sociedad plural. No todos están de acuerdo con la nueva ley. Hay debate. Venga. Cada quien piense lo que quiera. Que los adoptados no caigan en manos de maricones y lesbianas. Bien. Que los niños no caigan en manos de curas pederastas. Mejor.

Con esos alacranes perversos rascándole la espalda, Marcelo Ebrard llegó a la barandilla. ¿Se suicida? La razón es apoyo. Falta ver cómo los cofrades de la Conferencia del Episcopado se trepan al púlpito con uñas y dientes. Tocarán a rebato las campanas. De todos los presbiterios saldrán maldiciones. Con la misma trampa de toda la vida, convertirán el agua de la llave en agua bendita.

EL MONJE LOCO: Para qué tanto brinco si la vida tiene baches. En 2009 fueron adoptados sólo 367 niños. Casi mil menos que en 2008. Los prefieren recién nacidos. Sanos. Guapos. Güeros. Los escogen como mascotas. Los adoptados son tutelados por el DIF durante tres años. Hasta comprobar que están en buenas manos. Los adoptantes tienen obligación de informar la situación de los adoptados, las veces que la autoridad lo requiera. Maricones y lesbianas no la tienen fácil…

Pepe Cardenas/eluniversal

ÁNGELES DEL INFRAMUNDO

ÁNGELES DEL INFRAMUNDO
Por esta vez, han decidido romper la imagen de superficialidad y culto a la imagen de los previos de la Fórmula 1. Han sucumbido a la idea de que mostrar a chicas despampanantes ligeras de ropa paseándose entre los pilotos con sus tops promocionales puede resultar machista e hiriente para la mujer ordinaria. La Formula 1 quiere mostrar que también está comprometida con quién sabe qué. Por eso eligen la carrera de Mónaco -la Meca del glamour- para sustituir a las supermodelos por jovencitas con síndrome de Down. Chicas sonrientes con retraso mental y gorras de Firestone que deambulan desorientadas entre una selva de piezas mecánicas y señores con walkie-talkies. Muchachas con la mirada perdida que dan sombra con sus paraguas a los pilotos de élite mientras contestan con sus alaridos a los rugidos de los motores. Bellezas de otra dimensión con enormes caderas que saludan a la grada mientras se mean en sus shorts de lycra y a las que un comentarista de la televisión pública belga define en un desafortunado arrebato poético como “auténticos ángeles del inframundo”.

www.hongosblog.blogspot.com

Chocolate negro para prevenir infartos

Chocolate negro para prevenir infartos

    Las mujeres de “mediana edad” o ya en la madurez que comen chocolate negro de forma moderada aunque regular tienen menos riesgo de sufrir un fallo cardiaco a lo largo de su vida, según los resultados de un estudio realizado por la unidad de investigación médica de la Universidad de Harvard en el Centro Beth Israel de Boston (Estados Unidos).

    “No se puede ignorar que el chocolate es un alimento con una densidad calórica relativamente alta, y que si se consume de forma continua durante un tiempo puede favorecer que el   paciente gane peso”, señala Mittleman. “Aunque si uno se quiere dar un capricho, el chocolate negro probablemente sea la mejor elección, aunque siempre con moderación”, apunta.
    La investigación, publicada en la revista de la Asociación Americana del Corazón ‘Circulation: Heart Failure’, analizó durante nueve años los datos de 31.823 mujeres suecas de entre 48 y 83 años   que participaron en un programa de prevención del cáncer de mama y a   las que se les realizaron varios test sobre hábitos alimenticios.
    Estos datos se confrontaron con los registros de hospitalizaciones y fallecimientos de Suecia entre 1998 y 2006. Así, los científicos estadounidenses descubrieron que las mujeres que comían entre una y dos raciones por semana de chocolate con una alto porcentaje de cacao (parecido al chocolate negro que se vende en España) presentaban un 32 por ciento menos de riesgo de desarrollar un fallo cardiaco.
    Por su parte, aquellas que consumieron entre una y tres raciones al mes tuvieron un 26 por ciento menos de riesgo, mientras que las   que comieron al menos una ración al día o más no demostraron ningún tipo de beneficio preventivo frente al riesgo de infarto.
    La alta concentración de flavonoides que contiene este tipo de chocolate podría ser la causa de los buenos niveles de presión arterial que presentan sus consumidoras, según han demostrado ya varios estudios. Sin embargo, esta es la primera vez que se demuestra   en un investigación a largo plazo que comer chocolate reduce   específicamente el riesgo de infarto debido a los beneficios de los flavonoides, subrayan los autores.
    Según explica el director del estudio, el doctor Murray Mittleman, la ausencia de efecto protector en el grupo de mujeres que comía chocolate todos los días puede deberse a las “calorías adicionales” que les proporcionó el incluir el chocolate en su dieta diaria en   lugar de otros alimentos más nutritivos.

    EL CHOCOLATE, EN EXCESO, ENGORDA
    “No se puede ignorar que el chocolate es un alimento con una densidad calórica relativamente alta, y que si se consume de forma   continua durante un tiempo puede favorecer que el paciente gane peso”, señala Mittleman. “Aunque si uno se quiere dar un capricho, el   chocolate negro probablemente sea la mejor elección, aunque siempre con moderación”, apunta.
    En cualquier caso, “los resultados de este estudio no pretenden enviar un mensaje de ‘come todo el chocolate que quieras’, en realidad lo que quiere decir es que una pequeña porción de chocolate negro puede ser beneficiosa para la salud, pero en exceso sigue   provocando efectos adversos, especialmente por las calorías ‘vacías’ que aporta al organismo”, comenta.
    En este sentido, Mittleman subrayó las diferencias entre los chocolates que se comercializan en Estados Unidos y en Europa. “En Europa, cualquier chocolate con leche tiene una mayor concentración de cacao que el chocolate negro que se venda en Estados Unidos”, explica.
    En torno al 90 por ciento de todo el chocolate que se come en Europa es chocolate con leche, que contiene aproximadamente un 30 por ciento de cacao sólido. Los estándares estadounidenses sólo exigen un 15 por ciento de cacao en el chocolate para clasificarlo como chocolate negro, ejemplifica Mittleman.

    larazon.es

    ‘Calabaguetis’ con ajo y guindilla

    Calabaguetis ajo guindilla

    Foto: Ainhoa Gomà

    Siempre me han encantado los espaguetis de la manera más simple del universo: con un poco de ajo y guindilla roja frita en un buen aceite de oliva virgen. Supongo que de alguna manera me recuerdan a las angulas, ese manjar que hace milenios que no pruebo pero que en mi infancia se consumía en casa en Navidad o en el cumpleaños de mi padre. De hecho, me consta que hay personas que, incapaces de pasar por el aro de las gulas, se preparan fideos de esta forma para sobrevivir como sea al mono de los prohibitivos gusanitos marinos.

    El caso es que cuando vi esta receta de ‘zuccaghetti’, una especie de espaguetis de calabacín, en la web Food 52 pensé que les iría bien este refrito ultrabásico. Y acerté: la verdura, sosa por naturaleza, cobró vida al mezclarla con esa unión absolutamente insuperable que forman el aceite de oliva y el ajo, mientras el picante y el queso complementaban todo con eficacia. Me imagino que también estarán muy buenos haciendo mitad y mitad con pasta de verdad, si se quiere hacer un plato menos light y más para tragaldabas.

    Dificultad

    La de cortar el calabacín en tiras. El resto es apto para lelos.

    Ingredientes

    • 1 kg. de calabacines
    • 2 dientes de ajo
    • 1 guindilla roja
    • Queso rallado
    • Aceite de oliva extra virgen
    • Sal y pimienta negra recién molida

    Preparación

    Poner a hervir agua abundante con sal en una cazuela grande.

    Cortar los calabacines a lo largo en cuatro trozos. Desechar la parte más interior de las semillas. Cortarlos en tiras finas bien con una mandolina o con un cuchillo bien afilado.

    Cortar los ajos en láminas finas y picar la guindilla, y ponerla a dorar en una sartén a fuego suave con cinco cucharadas de aceite, con cuidado de que el ajo no se tueste en exceso porque amarga (tiene que quedar ligeramente dorado y crujiente).

    Escaldar el calabacín en el agua hirviendo, lo justo para que se ablande (uno o dos minutos, dependiendo del grosor de los calabaguetis y de la firmeza de la verdura). Escurrir muy bien y pasar a una fuente. Verter encima el refrito de ajo y guindilla bien caliente, revolver con cuidado de no romperlos, salpimentar y servir con queso rallado por encima.

    Cocinado oyendo la selección de canciones de Françoise Hardy de Jenesaispop.

    Mikel López Iturriaga/elpais.es

    Monotematica

    Monotematica

    Estoy tratando de empezar un libro. Y ando a tientas por tres. Y por ninguno. El que más cerca tengo es el que se pretende una memoria de mis padres. ¿O un intento de saber quiénes fueron? Para nosotros cinco, somos cinco los hermanos, la figura enigmática de todas nuestras vidas ha sido mi padre. Porque él murió cuando yo tenía veinte años y Sergio quince. En medio Verónica tenía diecinueve, Carlos dieciocho, Daniel diecisiete. Y todos, ni se diga yo, estábamos en la luna. Teníamos a mi papá en ese lugar en el que están los padres cuando lo único que nos interesa es el futuro. No nos preguntábamos quién había sido, ni siquiera intuíamos quién era. Mi padre vivió en Italia todos los años que duró la Segunda Guerra Mundial. Y nosotros, ¿qué supimos de eso? Nada entonces y ahora muy poco. Eso querría yo contar.

    Punto: Cuando cumplí cincuenta años me propuse no seguir hablando de mi orfandad porque hacía mucho que había yo dejado de provocar compasión. ¿Huérfana? También yo, decían muchos de mis contemporáneos. La primera vez que estuve en Italia no fui al Piamonte, me limité a llorar en los escalones de la plaza en Milán. La segunda vez fui con mi hermana a Stradella, el pueblo de nuestro abuelo en el que mi padre vivió muchos de los años que duró la guerra. O no sé. La verdad no sé y ya no tengo idea de si lo sabré. Porque no quiero investigarlo. Fui a Stradella tres veces más. Y no he vuelto, pero cuando ahí anduve me preocupó más apresar el aire que los datos. En cambio Sergio mi hermano ha ido una sola vez, pero concentrado en lo que debía. Al volver estaba de tal modo en búsqueda de la memoria que con lo que pudo hizo un memorial fantástico al que dediqué todo el día de hoy. Por tercera vez. (Llámese a todo esto “mi monotema”, que diría mi añorada amiga Magda Gómez.

    Punto y aparte: Ganó Puebla Verde: Ayer no celebré a cabalidad el éxito de Puebla Verde en el litigio al que la sometió el gobernador Mario Marín. Un juez de buena ley declaró ilícito el decomiso del Parque del Arte y ordenó que el gobierno del estado se lo devuelva al Asociación Civil que preside la tenaz Verónica Mastretta. Dos años de infamias soportó esta mujer con una generosidad y un empeño que es impropio que yo siga encomiando, porque saben ustedes que es mi hermana.

    Punta final: Vayan ustedes: Al magnífico blog de Babelia. Siempre es bueno, pero los últimos quince días ha sido una delicia. El trabajo que han hecho es de tal modo bueno que fascina. Cada día hurgan en el verano de un escritor. Hacen una entrada corta recordando quién es, por si las dudas, y luego acuden a un libro específico y hacen una larga cita relacionada con las vacaciones.

    Poesía para hoy: ¿El sueño que vas rumiando,/ vuelve a ti como a su centro? Juan Ramón Jiménez. Sugerencia de MCJ

    Angeles Mastreta/puertolibre

    Moler con piedras

    El uso del molcajete data de varios de miles de años

    Moler con piedras

    En algunos restaurantes se llama molcajete a un platillo que se sirve en este utensilio, y que se elabora a base de carne asada, cebollitas de cambray, nopales y queso fundido.

    Dulce María Espinosa de la Mora | El Universal

    Los morteros, en especial en México y en Centroamérica, se conocen originalmente como molcajetes –del náhuatl mulcazitl–, y están compuestos por dos piezas. Se utilizan para moler especias, granos y vegetales.

    Los más tradicionales y antiguos se elaboran a partir del tallado de una piedra volcánica porosa, para darle forma cóncava y cuenta con tres patas. Del mismo material se elabora la mano o pilón, también llamada tejolote, temachín o tanate, la cual  se usa como martillo para romper y machacar los alimentos.

    Este utensilio, tan empleado por los mexicanos se ha encontrado en tumbas y ofrendas que datan de varios miles de años.

    LA “CURACIÓN”

    De acuerdo con la tradición mexicana, todo molcajete nuevo se debe “curar”; es decir, quitarle las pequeñas piedras o tierrilla que tengan sueltas mediante la molienda de algo suficientemente duro como granos de maíz, sal gorda, comino o arroz.

    En algunas regiones incluso muelen piedras pequeñas, luego lo llenan de agua y lo dejan reposando un día.

    Al ser de piedra, el molcajete dura por mucho tiempo, es por ello que puede ser heredado de padres a hijos, junto con entrañables recetas de familia.

    A pesar del uso extendido de la licuadora eléctrica, este utensilio se prefiere en la elaboración de salsas mexicanas, debido a que el sabor proporcionado por la piedra es único, como es el caso de la salsa de chinicuiles (gusanos rojos de maguey), típica del sur de Hidalgo, en los llanos de Apan.

    Conmemorando un beso

    Si hubiera un “ranking” de besos como se decía en la gran película The Princess Bride, seguramente uno de los más famosos sería el protagonizado por aquel marinero y aquella enfermera en el V-J Day, y del que ayer se cumplían 65 años.

    Time Square le hace un particular homenaje.

    Conmemorando un beso
    Puedes encontrar más en el album flickr de Americasroof
    www.sorprendible.blogspot.com

    El placer de las lluvias

    Un alimento rico en vitaminas y minerales

    El placer de las lluvias

    Se dice que las setas tienen un 90 por ciento de agua, nada de calorías, ni grasas, por los que es muy recomendable su consumo en la dieta (Foto: Cortesía )

    Este maravilloso hongo de lluvias se provee de vitaminas, minerales, potasio, fosforo, yodo y calcio, así como de un fresco sabor para enriquecer la vida diaria en todos los sentidos.

    Los principales países que más disfrutan de la producción de setas son; Francia, México, Alemania, Holanda, Italia y España.

    Se dice que las setas tienen un 90 por ciento de agua, nada de calorías, ni grasas, por los que es muy recomendable su consumo en la dieta.

    Nutriólogos las recomiendas para el crecimiento de los niños, ya que ayuda al buen desarrollo de dientes y huesos. Es rica en fibra y favorece al buen funcionamiento de la tiroides.

    Su origen no tiene fecha, desde la antigua Grecia se conocían sus propiedades gastronómicas y se recolectaban numerosas especies de estas. Los romanos eran también buenos conocedores de sus propiedades gastronómicas, medicinales y tóxicas.

    Otros pueblos de origen celta las empleaban no sólo como alimento, sino también en celebraciones por las propiedades alucinógenas de algunas especies.

    Algunas leyendas narran que durante la Edad Media había ciertas especies de setas, que eran seleccionadas únicamente para el consumo de los caballeros. De ahí surge el nombre actual de algunas de ellas como la Tricholoma equestre o seta de los caballeros.

    La seta es de un sabor neutro, silvestre, que se combina perfectamente con toda la variedad de verduras y vegetales. Sobresale en sopas, guarniciones, cremas, y en la cocina oaxaqueña se elaboran algunas variedades de moles.

    Adriana Durán Ávila | El Universl