El señor Nakamura

El señor Nakamura
Entre los casos reales que Paul Auster recogió en su programa radiofónico, sorprende el de una gallina con suficiente sentido de la orientación para regresar por su cuenta a su casa.

El mérito de esta gallina es considerable. Las especies migratorias atraviesan el cielo con una precisión que nunca alcanzará la aviación civil. Según me contó Guillermo Arriaga, escritor que en sus ratos libres perfecciona sus conocimientos de cacería, los gansos son muy severos con el líder de la parvada. Antes de bajar a una laguna, el líder sobrevuela la región y decide si es conveniente establecerse ahí. En caso de que se equivoque, es expulsado para siempre de la comunidad.

Resulta notable que un ave de corral, del todo ajena a las exigencias de un ganso canadiense, encuentre su camino en el tráfico urbano.

Hay quienes siguen las coordenadas del exterior y quienes usan conceptos para llegar a la meta. La segunda opción es más difícil, sobre todo para las aves. ¿Puede un pájaro describir dónde vive? Fue lo que ocurrió hace unos días, en las abigarradas calles de Tokio.

El agente Shinjiro Uemura patrullaba su zona cuando se topó con un loro, especie poco común en Tokio. La sorpresa del encuentro aumentó con lo que dijo el animal: “Soy el señor Yosuke Nakamura”. Aquello parecía una novela de Murakami. Tanta formalidad hacía suponer a un humano atrapado en el cuerpo del animal.

El señor Nakamura

El agente decidió resolver el misterio en la comisaría. Ahí, el visitante entró en confianza y cantó canciones japonesas. Luego repitió su nombre: era el señor Nakamura. “Le hablé, traté de ser su amigo, pero me ignoró olímpicamente”, dijo Uemura. El loro sólo se interesaba en agotar su repertorio. Entre canción y canción, pronunció el nombre de una calle. La policía descubrió que ahí vivía Yosuke Nakamura. Le preguntaron si había perdido un loro. En un cuento la respuesta sería negativa. Sin embargo, la realidad no es menos rara. El loro se había convertido en el espejo de su dueño. ¿Cuál de los dos resulta más real? Para nosotros, Nakamura existe por su mascota.

En Nueva York, una gallina aprendió a volver a casa. En Tokio, un hombre quiso ser un loro que volvía a casa. Los animales desconciertan.

Juan Villoro

El bebe fumador

El bebe fumador

Montado en su triciclo rojo, con el pañal puesto, el pequeño indonesio Ardi Rizal se lleva un cigarrillo a la boca y aspira lentamente el humo. Este niño de 2 años ya ha aprendido a sostener el cigarro como un adulto y se pasa el tiempo haciendo figuras con el humo. A la edad de 18 meses su padre lo hizo adicto a la nicotina y ahora el niño fuma más de 40 cigarros al día.

Ardi solo quiere cigarrillos de una determinada marca, y su adicción les cuesta a sus padres más de cuatro euros diarios. Para una familia de humildes pescadores es un gasto considerable. Además, el niño sufre sobrepeso, no le interesa correr y jugar con los demás, y su salud está empeorando día a día. Las autoridades de la ciudad de Musi Banyuasin, de la provincia de Sumatra del Sur, prometieron regalarles a los padres de Ardi un coche si logran que su hijo deje el tabaco. Pero los Rizal se sienten incapaces de pararlo.

“Es un adicto total”, solloza su madre, Diana, de 26 años. “Si no le damos cigarrillos se enfada, grita y se golpea la cabeza contra la pared. Me dice que se siente mareado y enfermo”. Sin embargo, su padre no parece tan preocupado. Mohammed, de 30 años, dice que el niño “se ve bastante sano” y recalca: “yo no veo el problema”.

Pero los internautas de YouTube, donde apareció un vídeo en marzo pasado, sí ven un problema. En la red la grabación ha causado un gran impacto, convirtiéndose en el vídeo más buscado de los últimos días.

Según el diario británico Daily Mail, que recoge datos de la Agencia Central de Estadística, Ardi es el fumador más joven de Indonesia, Estado con el quinto mercado más grande de tabaco. En el año 2008 se vendieron en el país 165.000 millones de cigarros. Se estima que el 63% de los indonesios son fumadores, y de estos el 24% son adolescentes de entre 9 y 15 años. Es legal fumar en las instituciones gubernamentales, oficinas, restaurantes y bares. Tampoco hay límites a la propaganda del tabaco.

La comisión indonesia de protección de los niños condena el incremento de la publicidad ‘agresiva’ de los cigarros y pretende presentar un proyecto de ley que proteja a los niños y a los fumadores pasivos, prohibiéndoles a los adictos fumar en los lugares públicos y limitando la publicidad del tabaco en la televisión y en los medios gráficos.

Sin embargo, el ministro de Salud de Indonesia, Endang Sedyaningsih, considera que será difícil hacer que los jóvenes dejen de fumar en un país donde esta costumbre se percibe como algo normal y hasta positivo, pues las compañías de tabaco patrocinan numerosos eventos y programas, desde escolares hasta deportivos.

Santa Botox

Santa Botox

Lo he leído en LA RAZÓN, en una crónica firmada por Ángel Sastre, y me siento consternado por el silencio de la Iglesia Católica. Un milagro como ése, y ningún comentario al respecto.  Esto desmoraliza a cualquier creyente. En Buenos Aires, la Virgen se ha aparecido a doña Bótox, la Presidenta de la República Argentina. La narración del prodigio, por boca de la propia doña Bótox, es tan espeluznante que aún mantengo, horas más tarde de su lectura, lo pelos en punta, y la carne de gallina y los dídimos por corbata. Doña Bótox Kirchner se hallaba en un salón de la Casa Rosada con su madre y su hermana, cuando apareció su esposo, Néstor Kirchner, el ex Presidente, en la sonrosada estancia. Con motivo del bicentenario de la independencia argentina, doña Bótox Kirchner, que no se lleva bien con el arzobispo metropolitano, había ideado celebrar un Tedeum paralelo en la basílica de Luján, menospreciando el tradicional que tiene lugar en la catedral porteña. Doña Bótox no sólo se lleva mal con el arzobispo metropolitano. Tampoco hace migas con las Fuerzas Armadas y menos aún con los jueces, que están investigando las razones de su enriquecimiento súbito. O no tan súbito, porque el patrimonio de los Kirchner comenzó a inflarse durante el mandato de su marido, y ella ha continuado en el empeño, hasta que la Justicia ha decidido meter las narices en las cuentas de doña Bótox. Y en esas estamos.

Pero retornemos al milagro. Recuerden la escena. Doña Bótox, su madre y su hermana en un salón. Ingresa en el mismo su esposo, Néstor Kirchner.  Se sienta y le pregunta a su dulce esposa: «¿Estás segura de que haces bien eligiendo la basílica de Luján y no la catedral?». En ese instante, el sillón en el que se sienta Kirchner da la vuelta por decisión propia y el ex Presidente cae sobre la alfombra. Fue entonces cuando la hermana de doña Bótox exclamó: «¡Milagro, es la Virgen!».  Y sigue el relato doña Bótox: «Tras la ‘‘señal mariana” no tuve dudas de que había acertado eligiendo la basílica de Luján». Y nadie habla del milagro de la Casa Rosada.

Recuerdo que en mi primer día de trabajo en una empresa de Juan Garrigues Walker, y ante mis dos compañeros de despacho, Manuel Fernández Valverde y Antón Martiarena, fui protagonista de un milagro parecido. Me hizo ilusión que el sillón que me habían adjudicado fuera giratorio. Y probé con entusiasmo su capacidad de giro, de tal modo, que en una vuelta mal medida, excesivamente impulsada, caí con sillón y todo sobre la alfombra del despacho, dándome un jardazo morrocotudo. Aquel principio laboral tan humillante me impidió ascender en la empresa adecuadamente.  Y lo entendí.  Un tío que lo primero que hace en su primer día de trabajo es caerse de su sillón, no es un individuo con un brillante futuro empresarial. Ahora, después de saber del milagro de doña Bótox, me siento muchísimo más bueno, y sólo lamento no haber interpretado bien, como la fresca de doña Bótox, la señal mariana.

Esperaba de don Antonio Cañizares un comentario al respecto en estas páginas, pero ya se sabe que la Iglesia es prudente y sabia cuando de milagros se trata.  Por si acaso, y sin que sirva de precedente, doña Bótox será para mí, a partir de ahora, Santa Bótox. Santa Bótox de la Pampa, que queda más impactante.

Alfonso Usia/larazon.es

La luna impasible

La luna impasible

Pasa todo tan rápido, tan en desorden. Y yo en el umbral de todo como si fuera el ojo descompuesto de una cámara fotográfica, la banda estriada de una vieja grabadora de voces. Oigo con avidez y recuerdo con precariedad. De semejante mezcla no puede salir sino el redondo caos que me deslumbra. Esto lo tengo siempre claro, pero a veces es de una nitidez que lastima. Me gusta jugar adivinanzas, pero no entiendo el juego. Tres noticias al día se pueden procesar sin tropiezos, yo paso en una hora por decenas y hay noches como anoche en que una reunión de cabezas inteligentes deja en mi aire la más atroz confusión. ¿Qué pasa con nuestros países? ¿Cómo se reconstruye lo nunca bien construido? Quiero cerrar los ojos y saberlo. Si miro bien no sé por dónde se empieza a hilar la tela. Tengo la frente llena de historias y no sé cuál va primero, cuál tiene la razón, quién dice la verdad, cómo se adivina el presente. La luna ha brotado impasible. Hace calor. No quiero sino estar y estar, como las gotas de agua.

Angeles Mastreta

Mal de muchos

 Mal de muchos

Aunque algunos piensen que el mal de muchos sólo consuela a los tontos, es de gran ayuda sentirse acompañado en la adversidad. Por eso, a los ciudadanos españoles nos tranquiliza saber que el nuevo Gobierno del Reino Unido prohibirá los viajes en primera clase para todos los funcionarios públicos y suprimirá los coches oficiales asignados personalmente a los ministros, es decir, tendrán que compartir vehículo o utilizar el transporte público cuando sea posible. Da gusto escuchar al ministro del Tesoro británico que el resultado de ese recorte presupuestario se invertirá en educación y viviendas sociales. También calma bastante los nervios enterarse de que Alemania prepara un severo programa de austeridad. Y que Sarkozy está dispuesto a apretarse el cinturón de una manera drástica. E incluso el portavoz de Berlusconi promete “no meter la mano en el bolsillo de los ciudadanos” y emplearse a fondo en la lucha contra la evasión fiscal y la economía sumergida para reducir el déficit. El tiempo dirá si es verdad.
Estas medidas forman parte de lo que, con gran desdén por parte de los afectados, se ha dado en llamar el chocolate del loro. Su teoría es que de nada vale recortar los privilegios de los ricos o de quienes manejan la política y las finanzas, porque para reducir el déficit, aunque parezca injusto y discriminatorio, es imprescindible apretar las tuercas a los millones de asalariados de cuyo esfuerzo económico dependen los ingresos de las arcas públicas. Ya lo ha advertido el Fondo Monetario Internacional, es necesario limitar la negociación colectiva y flexibilizar el despido. Y seguirán reclamando más y más… hasta la victoria final.

Nativel Preciado/publico.es

Animales de diseño

La forma más inmediata que tenemos de modificar las cosas es nombrarlas de otro modo. Ahí está, por ejemplo, la mosca “suboscura” que impresionó a Juan José Millás al grado de dedicarle una “subcolumna”. ¿Qué significa que algo esté por debajo de lo oscuro? Si un Rembrandt de los insectos quisiera pintar esa mosca a contraluz, ¿debería desarrollar la técnica del clarosuboscuro?


Animales de diseño

La tentación de redefinir a los animales pasó de la fantasía a la realidad cuando el hombre dejó de contar ovejas y empezó a clonarlas en laboratorios. Intervenir en la lógica de las especies comporta un dilema ético complejo.

Entre las especies de diseño se encuentran los cerditos verdes que parecen cebados con kriptonita. Su piel es un material de alto contraste. Esto permite que células útiles para implantes sean vistas sin ningún problema por los radiólogos.

Pero apenas se logra algo por necesidad, alguien busca hacerlo por gusto. Es el caso del GloFish, pez genéticamente modificado para emitir luz rojiza. ¿Vale la pena incidir en la rueda del cosmos por razones decorativas? El pez lumínico no tiene otro sentido en la superación de las especies que ser la estrella de una pecera.
Animales de diseño

En un mundo contradictorio no podían faltar animales que benefician de modo discutible. Me refiero a los gatos hipoalergénicos. José Emilio Pacheco atrapó en verso la fascinación del felino casero: “Ven, gato, acércate/ eres mi oportunidad de acariciar al tigre”. El problema es que los gatos hacen estornudar a mucha gente.

Una empresa de Estados Unidos cría gatos sin el gen que produce alergias. No se trata de una clonación sino de una cruza entre ejemplares selectos, según demuestra su precio: 3.500 dólares. Los gatos hipoalergénicos permiten otra clase de selección natural: como los diamantes, certifican el pedigrí de sus dueños.

¿Qué pasaría si pudiéramos alterar el físico de nuestros congéneres?¿Sabemos en verdad qué nariz y qué mirada nos convienen? El lunar, la pequeña cicatriz, el diente levemente desviado son peculiares formas de la belleza. ¿Puede haber algo más entrañable que un defecto físico que hemos aprendido a querer?

En un planeta con cuerpos de diseño entenderíamos que sólo el error singulariza.

  • Juan Villoro