Futuro esplendor: Poemas de Mauro Lucero

Futuro esplendor: Poemas de Mauro Lucero

Así como en las vías de escape y  las zonas seguras, presentes en muchas partes de nuestra ciudad y los edificios que frecuentamos, la latencia del peligro que significan estos elementos cotidianos no significa que este no exista. Los siguientes poemas de Mauro Lucero nos recuerdan que en cada elemento existe cierta potencialidad de riesgo.


[ r u t a:

parque koke]

siempre este parque tan peligros

un pelotazo en la cara puede doblarte la nariz

sonreír con sangre y las encías en fuego

más miedo la jauría de perros entre arbustos
que advierte en ti una amenaza, más dolor

el alcohol en las marcas que dejaron los colmillos

el sonido seco de las patas persiguiéndote, la sensación,

recordar la angustia, saber que corriste para escapar

del daño, pero de cualquier forma terminas por caer

de bruces sobre la cama, allí curan la pierna,

la circulación se estanca, la piel se torna azulada

todo ese dolor ocurre y las aves acostumbran

suspender su vuelo frente a los balcones

mientras los cuerpos reposan, de bruces

mi tía vio esas aves –gigantes, dijo- en el exterior de su departamento

mientras ellas miraban su vida pasar entre las puertas

sintió algo de miedo y las comidas se sucedieron y las festividades:


 [z o n a   s e g u r a]

cintas adhesivas cercan lo que está dentro

                      lo que está fuera prefiere tomar distancia y atravesar al otro lado de la calle

lo que se suspende sobre el asfalto no es

variaciones de nostalgia como refracción líquida

con la forma de seres que fueron cercanos

sin rostro y de tamaños pequeños

sino que señalizaciones como puntos de respiro

donde pasar a tomar un refresco

e instalarse un motor en la espalda

que movilice automáticamente

nuestras cabezas hasta un refugio

– es decir, hacia dentro-

como refracción líquida escondida

en espacios de concreto

– de apariencia duradera-

:

las innumerables manos de mi madre – infatigables demasiado veloces- atestaron estas murallas con stickers fosforescentes:  lagartos planetas cometas

dinosaurios radiactivos

de recarga solar

y un ángel de la guarda con un fanal entre ambas manos

portador de un incendio latente.

                                                        [z o n a   s e g u r a]


h a b i t a r  [la interrupción de las actividades]

lo mismo que el cuerpo mojado del mirlo, desperdigando

el lago del cual emerge por los senderos –perseguido, no lo sabe-

lo mismo el cableado eléctrico friccionando

parejas de vientos que se posan por instantes –es ruido el rastro-

sequedades generadas por múltiples factores, a lo lejos

espejismos: la luz se refracta en una ola mansa

mientras tanto en el espacio la materia en baile

es lijada por las aguas o devorada por la boca de una hormiga,

por ejemplo en el desarrollo de las plantas entre las rejas, su acometida

hacia el vacío del cielo sobre el techo de zinc

mientas parejas de vientos se posan por instantes

[ cor      te ]  una rama cae  [ cor     te ]

[  de metal las hojas destrozan la nervadura

metal de las hojas la nervadura una orilladora destroza ]

la ciudad recobra sus tentáculos como pasajes

se nombra se asfalta espinos extienden su sombra sobre polvo y basura lejos de

los ciruelos que cantan la repetición de antejardines: [una alarma en reversa]

devuelven las actividades.


  [                                                                                                                                                  ]

el simulacro se realiza                                                                                          los zorros cantan

el suceso ocurre                                                                                   animales rondan nerviosos

nadie se percata                                                                                         un árbol caza gorriones

el simulacro se realiza                                                               flores proliferan en colectividad

sucesos ocurren                                                                                 pigmentación de los cuerpos

alguien se percata                                                             las texturas de las prendas atraviesan

el simulacro se realiza                                                                                        alguien se percata

los colores de las prendas ocurren                                            sentarse frente a un enrutador

nadie se escabulle                                                                                         el simulacro se realiza

los zorros cantan                                                                                 una ciudad ocurre nerviosa

bajo la piscina                                                                                                           nadie se percata

el simulacro se realiza                                                                                        una ciudad ocurre


[  c a n c i ó n   por la mañana

 mientras la luz de la pantalla acaricia los ojos ]

de este edificio imagino la estructura

y pienso en la privacidad de nuestros refugios.

Repetición laberíntica de hogares idénticos,

la repetición del mamífero que la repleta

cubierto por un manto de luz eléctrica

capaz de perseguir sus sombras sin descanso.

Termiteros, madrigueras, departamentos, nidos,

arrecifes de coral, casas pareadas, blocks:

cubrir la necesidad del resguardo, queremos dormir

y comer en la soledad de nuestra especie.

Selvas, ciudades, bosques de climas templados,

el asfalto, treinta y cuatro grados celsius a la sombra,

las olas se acercan a los refugios, se extienden:

la fluidez del mar desfigura los bordes de aquello que cubre,

el ruido del mar desfigura sitios inubicables.

Los gritos de mis vecinos, los gritos

de las aves mientras migran, las ondas

de los sonidos que nos escarban, la clasificación

de las vibraciones atascadas en las paredes:

los vecinos las aves los gritos apenas cruzan estas paredes,

amortiguado todo estruendo pierde amenaza.

Luego he leído en la pantalla: la ciencia es un lente.

Seguido de: la transmisión cultural en ballenas jorobadas:

nuevas formas de caza se expanden con los años entre las tribus.

La transmisión cultural en el mono vervet:

mejor escapa si ves un lindo gatito, hijo mío.


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MAURO LUCERO (Rancagua, 1995). Estudia Pedagogía en Castellano (UMCE, exPedagógico). Miembro de la editorial iconbototos.

https://jampster.cl

Hipervigilancia: cuando nos ‘inventamos’ el dolor

Entrevista al psicólogo Antonio Cano Vindel sobre cómo el estrés y la ansiedad pueden llegar a construir síntomas de enfermedad que no tienen ninguna base orgánica

 Esteban Ordóñez Chillarón

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El dolor, físico y psicológico, puede inventarse. Puedes percibir señales de lo que identificas como un cataclismo lento en tu organismo (punzadas, ardores, ruidos, fogueos mentales), y que la única razón por la que estos síntomas existen sea que los estás buscando.

«La hipervigilancia es una característica de la ansiedad que supone una reacción emocional que nos pone en alerta ante la posibilidad de que ocurra algo que no deseamos. La atención se centra en la amenaza y se da prioridad al estímulo o a la información que tememos por encima de cualquier otra», explica Antonio Cano, director del grupo de investigación Cognición, emoción y salud de la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

Mirarnos el ombligo con lupa nos prolonga sin fin. Ocurre como si después de conectar una cámara a la televisión para que reproduzca lo que se está grabando, dirigimos el visor al mismo monitor. Nos hundimos en un juego de réplicas infinito; se pierde toda noción de la realidad.

«Cuando ponemos atención en una amenaza, se produce ansiedad. Cuanto más tiempo la centremos en eso, se producirá más ansiedad. Y también: cuando más nerviosos estemos, será más probable que la atención se centre en amenazas», desarrolla Cano.

Hipervigilancia: cuando nos ‘inventamos’ el dolor

Da igual lo que digas, tú también te autoengañas

Entre un 33% y un 49% de los pacientes que aguardan su turno en las salas de espera de atención primaria, aporta el experto, «sufren de ansiedad, o bien de somatizaciones o depresión». Padecen dolores sin base orgánica, producto de una mala interpretación de sí mismos.

El temor del hipocondriaco puede nacer de una mala lectura de sensaciones fisiológicamente normales que, de tanto observarlas, al final, se sobredimensionan y se edifican con una entidad y un significado propios.

Pueden ser gases (como casi cualquier problema de la vida), o puede ser fijarse, de pronto, en cómo se relacionan dos partes del esqueleto (las costillas flotantes y la cadera, por ejemplo, al sentarte) y percibir de pronto una rareza, y empezar a encogerse y a estirarse para comprobar qué pasa, y acabar sintiendo en la zona algo ajeno, nuevo, no identificable.

También se construye por la asociación de los síntomas de la ansiedad con el peligro de enfermedad o muerte, ya sea con caída inmediata del infarto o la eternizada del cáncer: «Pero, en realidad, las sensaciones de ansiedad no suponen alteraciones de la salud», avisa Cano.

Es un drama, porque ser un paranoico no significa que no te persigan, pero sí que dejas de ser creíble. Los pacientes tendentes a la hipervigilancia y con historial de ansiedad o hipocondria tienden a ser filtrados por ese antecedente en las consultas. Si por una vez el fantasma es real (si hay un tumor, un trombo, un problema cardíaco), es probable que no se le tome (tan) en serio.

La hipervigilancia puede aplicarse también a las relaciones personales. «Un paciente con fobia social presta toda su atención a pensar, por ejemplo, si lo van a sacar a hablar frente a un grupo de personas. Su amenaza es su propia conducta. Cree que es inapropiada y diferente a la de los demás, aunque los demás la ven como la de todo el mundo», perfila Cano.

Hay también un miedo al miedo que te hace hipervigilar cómo hipervigilas. «Estas personas temen sufrir un ataque de pánico. No saben que ellas mismas ayudan a que lleguen esos ataques de pánico y, sin querer, hacen todo lo posible por tenerlos».

EL DOLOR ‘INVENTADO’ PUEDE SER CASI INVENCIBLE

Que un dolor se invente no quiere decir que sea falso o voluntario. Las historias son muy poderosas, y un dolor de estas características es como un prejuicio grabado a fuego e instituido en verdad oficial. Cuando hay un prejuicio, no importan las pruebas a la contra, incluso pueden retorcerse y servir de alimento. Así son estos dolores, algo así como la posverdad del cuerpo.

Algunos tienen un origen físico. El doctor de la UCM pone el ejemplo de las posibles consecuencias de una larga temporada de estrés en el trabajo: «Imagina que tienes una característica individual tuya y que consiste en que tensas mucho los músculos frontales cuando estás preocupado, eso produce un dolor de cabeza que tiende a hacerse crónico en tu trabajo».

El sufridor puede asumir que el trabajo le da dolor de cabeza. Así, dispondrá de herramientas y razones para atajarlo; podrá, también, relajarse durante el fin de semana o en vacaciones y aliviar el padecimiento.

Si la molestia, en cambio, se independiza, si el currante empieza a preocuparse por que exista un origen neurológico, el estrés que le hace tensar los músculos aumentará. Lo hará incluso cuando la causa real (el estrés laboral) haya desaparecido.

Puede llegar un punto en que el dolor adquiera tal autonomía e identidad propia que la eliminación del detonante original (el trabajo) no suponga una liberación sino una condena. Como recoge la doctora en psicología Marta Redondo en un artículo en Rasgo latente, muchos autores argumentan que la evitación puede convertir un dolor inventado en crónico.

Expliquemos. Ese dolor de cabeza te coloniza la atención, te impide concentrarte, te consume; te inhabilita. Entonces dejas el trabajo, pero eso no te alivia porque el hecho de haberte apartado es una evidencia de lo preocupante del dolor. Despertarte en casa y no ir a currar te lo recuerda cada día. El estrés se eterniza, y tú eres una persona que crispa los músculos cuando se estresa. Resultado: te conviertes en un lacayo de tu dolor y le entregas todo tu tiempo.

«La hipervigilancia, la interpretación catastrofista de los síntomas detectados y la evitación de actividades», recoge Redondo, «a partir de la combinación de esas tres variables se explican tanto el mantenimiento y aumento del dolor como de la discapacidad».

Todo el cuerpo es susceptible de sentir este tipo de somatizaciones. No aparecen solo en formato de dolor, también trastocan las funciones fisiológicas: «¿Quién no ha tenido malestar intestinal o diarrea en exámenes o ante un evento inminente y amenazante? Pues hay personas que pueden hacer crónica esta reacción y empezar a tenerlas siempre, aunque nunca se encuentre una respuesta orgánica al problema», señala el experto de la UCM.

Sin embargo, la ansiedad y la hipervigilancia, al ser producto del enquistamiento de una creencia errada, pueden resolverse tratando de desanudar la venda del sesgo cognitivo de los ojos del paciente. La dificultad de la cura es variable. Pero Cano conoce casos extraordinarios.

Son los del miedo al miedo. Algunas de estas personas que sufrían ataques de pánico a diario, a veces, solo necesitan una sesión para dejar de padecerlos.

Son individuos que, sin embargo, sin un tratamiento, podrían acabar desarrollando agorafobia. Caen en la misma trampa que en el caso del dolor de cabeza: empiezan a rehuir situaciones en las que han sufrido ataques, como si el contexto fuera la causa. «Hay personas que acaban por no poder ir a trabajar si no las acompaña alguien, y eso, al final, es una discapacidad», lamenta Cano.

Ese extremo puede evitarse. En el fondo, y simplificando, la hipervigilancia empieza por un problema de conducción: «Es como si no te explican dónde está el freno y dónde el acelerador. Vas al revés y te comes el volante».

Últimas noticias de la belleza

La otra teoría de Darwin, la selección sexual, tiene mucho que decir sobre sexo y evolución

JAVIER SAMPEDRO5 J

Una pareja se besa en un parque milanés.
Una pareja se besa en un parque milanés. MIGUEL MEDINA

Sí, últimas noticias de la belleza, y no, no vamos a enredarnos en una mesa redonda para discutir el significado de esa palabra. “No sé definirla, pero la reconozco en cuanto la veo”, como dijo el juez Potter Stewart en referencia a la pornografía. Lee en Materia un bello e interesante artículo sobre el atractivo sexual, inspirado en el libro El gusto por la belleza del zoólogo Michael Ryan. La cuestión nos remite a la más profunda pregunta de la estética y la teoría del arte: ¿es algo bello porque nos gusta o es que nos gusta por ser bello? Pero también nos informa sobre el tema más rutinario y pedestre que se pueda imaginar: ¿por qué encontramos sexualmente atractivas a unas personas y no a otras? Recuerda que la elección de pareja suele ser el criterio que decide qué genes pasan a la siguiente generación. Una cara bonita puede generar una bomba evolutiva, ¿no es cierto?

Ser atractivo es a menudo una estrategia mejor que ser eficaz. Uno más de nuestros lastres evolutivos

Darwin es recordado sobre todo por la teoría de la selección natural, basada en la supervivencia y reproducción diferencial de los organismos mejor adaptados a su entorno, como la leona que corre más que la gacela. Pero fue el propio Darwin quien descubrió otra teoría igual de importante, la selección sexual, cuyo epítome es la desconcertante cola del pavo real macho. Será bonita, qué duda cabe, pero también parece una invitación a los predadores aéreos o terráqueos que disfrutan del muslo y la pechuga de pavo (macho). Eso se ve desde un kilómetro y medio, y además te impide escapar por su peso y alta capacidad de estorbo. Si el lector está confuso por ello, no se flagele: también lo estuvo Darwin en su tiempo. Y eso le llevó a la solución correcta.

La cola del pavo real no evolucionó porque sirviera de algo en el mundo real, donde unos bichos se comen a otros y el predador gana siempre a bocados, sino porque resultaba útil para atraer a las pavas. En la evolución no gana el más fuerte, sino el que consigue reproducirse más. Y no, esas dos cosas no siempre van juntas. Los colores espectaculares de lagartos e insectos, de las flores y de las abejas que las polinizan, los adornos como las colas absurdamente largas de ciertos pájaros, el tamaño excesivo de algunas especies y muchas otras exageraciones de la genética se deben casi en exclusiva a la selección sexual. Sí, a la otra gran teoría de Darwin, publicada en su obra El origen del hombre, de 1871. Doce años después de El origen de las especies.

Ser atractivo es a menudo una estrategia mejor que ser eficaz. Uno más de nuestros lastres evolutivos.

https://elpais.com

Nunca hemos visto un cerebro tan completo como este tras 100 horas de resonancia magnética

Nunca hemos visto un cerebro tan completo como este tras 100 horas de resonancia magnética

SERGIO PARRA

Una resonancia magnética de 100 horas ha capturado el más alto nivel de detalle conseguido hasta ahora un cerebro humano al completo gracias a un dispositivo recientemente aprobado por la FDA de Estados Unidos.

Que escaneo tiene la resolución de detectar objetos que miden menos de 0.1 milímetros de ancho. La exploración muestra estructuras cerebrales como la amígdala con gran detalle, una imagen que podría conducirnos a una comprensión más profunda de cómo los cambios sutiles en la anatomía podrían relacionarse con trastornos como el estrés postraumático.

7 Tesla

Para obtener estas imágenes, los investigadores del Hospital General de Massachusetts en Boston estudiaron un cerebro de una mujer de 58 años que murió de neumonía viral. Su cerebro donado, presumiblemente sano, fue preservado y almacenado por casi tres años.

Para la exploración se empleó una nueva máquina de resonancia magnética llamada 7 Tesla o 7T. Podéis ver un vídeo de ejemplo a continuación:

Los investigadores no pueden obtener el mismo tipo de resolución sobre los cerebros de las personas vivas. Para empezar, la gente no podría tolerar un escaneo de 100 horas. E incluso pequeños movimientos, como los que provienen de la respiración y el flujo de sangre, podrían influir en las imágenes.

Estas imágenes detalladas del cerebro podrían contener pistas para los investigadores que intentan identificar anomalías cerebrales difíciles de ver involucradas en trastornos diversos. Las imágenes “tienen el potencial de mejorar la comprensión de la anatomía del cerebro humano en la salud y la enfermedad”, escriben los autores.

https://www.xatakaciencia.com/biologia

La persecución de los emigrantes

Resultado de imagen para Trump ha decretado la expulsión de EEUU de todos los emigrantes

Trump ha decretado la expulsión de EEUU de todos los emigrantes que no hayan podido legalizar su estancia. Algunos llevan veinte años ininterrumpidos en el país. Se han casado allí y tenido hijos, han creado empresas y trabajado en numerosos oficios, llevan una vida ordenada según las leyes estadounidenses, saben inglés y hasta se encuentran bien allí y defienden “su estilo de vida”.

Las órdenes presidenciales permiten detener en cualquier sitio: los domicilios, la calle, el trabajo, el cine, el supermercado, el colegio, la Universidad, a los señalados por el poderoso dedo del mandatario. Las madres y los padres serán separados de los niños y de las niñas, y los matrimonios entre sí, diferenciados los que tengan la nacionalidad estadounidense de los que no la hayan obtenido. Ni los mayores ni los menores serán indultados.   Se los llevarán esposados en furgones de policía a algún centro de detención o campo de concentración del siglo XXI, allí, hacinados, mal alimentados y sin atención sanitaria ni legal, permanecerán un tiempo indeterminado hasta que se organicen los trenes que han de deportarlos. Como en los trenes de la película de Costa Gravas, Amen, los nuevos perseguidos recorrerán las enormes extensiones de ese gran país hasta las fronteras o los puertos o los aeropuertos donde serán entregados… ¿A quién? ¿dónde?

Eso es indiferente. Indiferente para Trump, para la policía que cumpla las órdenes y para la mayoría de la ciudadanía que lo consiente.  La película Amén, de 2002, dirigida por Costa-Gavras, narra la complicidad con que la Santa Sede y varios países del mundo toleraron que el régimen nazi de Alemania avanzara en el exterminiode judíos durante la Segunda Guerra Mundial. Está basada en la obra de teatro El vicario de Rolf Hochhuth.

Como dice Eli Wiesel, lo peor de la época nazi no fueron los gritos y la persecución de los malos sino el silencio de los buenos. Excepto algunas manifestaciones, escasas de asistencia, en varias ciudades cuyos mandatarios se han posicionado en contra de las órdenes de Trump, la mayoría del país permanece ajena a la nueva tragedia que se está desarrollando en su país, y en el mundo.

Caravanas de gentes que huyen de Centroamérica hacia la tierra prometida de EEUU y que son detenidos en las fronteras y devueltos o encerrados como animales dañinos. Algunos niños han muerto asfixiados, desnutridos, golpeados. Madres separadas de sus hijos, niños que gritan desesperadamente cuando se les arrebata de los brazos de su padre, hombres y mujeres exhaustos, arrastrando sus pocas pertenencias, por campos y ríos y desiertos, huyendo del hambre, de la persecución, del maltrato, de las detenciones, de la muerte.

En el sur de Europa barcas y pateras y embarcaciones precarias en las que otras gentes intentan atravesar los 14 kilómetros del Estrecho de Gibraltar para morir entre sus olas o ser rescatados por las guardias costeras para volver al encierro, los malos tratos y las deportaciones. Campos de exterminio en Libia. Algunos héroes y heroínas que se atreven a desafiar las órdenes de los gobernantes fascistas que prohíben desembarcar su cargamento humano en los puertos sobre los que gobiernan, son detenidos, encarcelados y procesados. ONGs que intentan, tan esforzadamente, mantener el nivel de conciencia social que se construyó sobre miles de víctimas en los siglos anteriores no son apoyadas por los gobiernos de nuestros países.        Esta Europa, donde escribo, considerada el paraíso sobre la Tierra, puesto que aquí impera la Ley que protege los derechos humanos y las libertades fundamentales, no ha conseguido en cinco años la adquiescencia de sus gobernantes para que se aceptaran unas miserables cuotas de acogida de refugiados. Piénsese que, como en todas las situaciones, entre los miserables que huyen también existen clases: no se puede respetar igual a un emigrante económico que a un refugiado o a un huido de alguna guerra demandante de asilo, ni mucho menos si son mujeres, destinadas por la biología a ser carne de explotación sexual de los hombres.

Ni los mandatarios de esta Europa, continente de libertades y derechos, están protegiendo a los desesperados del mundo que huyen de las guerras y la miseria que han provocado, ni sus ciudadanías están indignadas con tales políticas. Porque yo no veo manifestaciones masivas en las calles de Alemania ni de Francia ni de España protestando contra estos crímenes. Ni siquiera han promovido una campaña continuada contra tales iniquidades que la izquierda de esos países indujera.

Al igual que en el artículo anterior pregunto, ¿cómo está reaccionando la izquierda española? ¿Qué denuncia en los foros dónde se halla presente? ¿Qué escribe en los medios donde publica? ¿Qué dice en las redes sociales que arden con las polémicas sobre la teoría queer? ¿Qué movilizaciones prepara para enfrentarse a las infames actuaciones de los mandatarios que ordenan que los barcos no recalen en sus puertos, que persiguen a las organizaciones humanitarias que desobedecen sus órdenes, que encarcela a los rescatadores, que amontona en campos de concentración a los huidos?

Algunos comentaristas reclaman a Alberto Garzón que se pronuncie sobre el drama existencial que está viviendo Unidas Podemos y su adlátere Izquierda Unida, pero nadie le exige que se ponga a la cabeza de la lucha contra la represión de la emigración. ¿Y las organizaciones de Izquierda Unida, qué hacen? Minúsculas actividades de barrio, mientras la antes visible e influyente Área de la Mujer está muda y desaparecida.

¿Y qué dice el Movimiento Feminista, que no lo oigo? ¿He perdido la capacidad auditiva y la lectora? Encerrado con un solo juguete: sus problemas personales, no se pronuncia sobre ningún tema que no afecte directamente a sus componentes.

En este momento crucial de la sociedad humana del siglo XXI, la fuerza que ha adquirido el MF en España no está siendo utilizada ni para acceder al poder político, al que ha renunciado orgullosamente, haciendo alarde de ello, ni siquiera para ser una fuerza influyente en él. Y ahora, en este ardoroso verano, ¡¿cómo se va a organizar para protestar por el secuestro, tortura y expulsión de los emigrantes en EEUU?! Ni en Grecia ni en Turquía ni en Libia.

Las elecciones últimas han dado la mayoría en el Parlamento  al PSOE y auguran un gobierno de ese color, y también han llevado a sus diputados al Parlamento con el mayor grupo de la Cámara, y Comunidades y ciudades importantísimas han ganado mandatarios progresistas. ¿Y en qué se nota?

https://blogs.publico.es/lidia-falcon/