Larry King echa el cierre tras 25 años

 Larry King echa el cierre tras 25 años

Larry King dejará en otoño su programa de entrevistas diario Larry King Live tras 25 años en antena. Lo ha anunciado el veterano periodista estadounidense en un breve comunicado en su página web poco antes de comenzar su espacio. En el texto, el presentador de 76 años explica que habló con los directivos de CNN para decirles que le gustaría dejar el programa y dedicar más tiempo a su familia, y los dirigentes de la cadena aceptaron su marcha. King ha asegurado, no obstante, que continuará colaborando con la cadena y de vez en cuando presentará algún especial de Larry King Live sobre asuntos nacionales o internacionales.

“Antes de empezar el programa esta noche quiero compartir algunas noticias personales con ustedes. Hace 25 años, me senté en esta mesa con el Gobernador de Nueva York Mario Cuomo para el primer programa de Larry King Live“, comienza el comunicado del presentador, que ha entrevistado a los personajes más importantes de la política y el espectáculo de todo el mundo.

“Ahora, décadas después, he hablado con los compañeros de CNN y les he dicho que me gustaría acabar Larry King Live, el programa nocturno diario, este otoño”, agrega. King señala que la cadena “ha aceptado generosamente, dejándome más tiempo para mi esposa y para participar en los partidos de los niños”. El presentador inició en abril los trámites de divorcio de su séptima mujer, aunque pocas semanas después la pareja decidió darse otra oportunidad.

El presentador, que pasará a los anales de la historia del periodismo, explica en el texto que está “tremendamente orgulloso” de haber entrado recientemente en el Libro Guinness de los Récords por haber sido el presentador que más tiempo ha estado en un programa de este tipo. “Con este capítulo cerrado, espero entusiasmado el futuro y el próximo capitulo que vendrá, pero por ahora es tiempo para colgar mis tirantes”, bromea al final del comunicado. El presentador es conocido por su estilo grave en las entrevistas y tanto el montaje sencillo del plató como los tirantes que suele vestir cada noche se han convertido en un mito de la CNN.

EL PAÍS /AGENCIAS – Madrid / Washington / Los Ángeles

Aguirre y el Tri: fracaso de gobierno

Aguirre y el Tri: fracaso de gobierno

No se trata de burlarse y ahora canturrear el pesadísimo “se los dije”. Simplemente no se necesitaba ser muy listo para advertir que Javier Aguirre y el Tri fueron usados —como nunca antes se había hecho— en una estrategia de legitimación del calderonismo para enviar el mensaje de un gobierno excelente, en un país ideal, en donde todos somos muy felices porque arribamos al fin donde no habíamos logrado llegar nunca: el soñado quinto partido del Mundial.

Como subproducto del actual gobierno, las semejanzas con el Tri y su director técnico fueron evidentísimas:

—El Vasco y su equipo son más importantes que Hidalgo, Morelos, Villa y Zapata juntos. Ellos y nadie más encarnan el Bicentenario y el Centenario.

—Calderón y Aguirre son perfectos. Nunca se equivocan. Y los que los cuestionan son traidores a la patria, así que duro con ellos.

—El Vasco, mañana, tarde y noche, como el Ejército. Aunque terminen tan odiados uno y otro.

—En el Tri, como en el gobierno, no están los mejores porque suelen ser muy latosos y hasta se atreven a abrir la boca. Aquí, los puros sumisos, los títeres o a los que se quiere revalorar artificialmente.

—Ni en el gobierno ni en el Tri se tiene que escuchar a la gente. Eso no sirve de nada. Aquí el que manda hace lo que se le pega la gana. ¡Ah! Y eso de la rendición de cuentas es una jalada.

—A nosotros no nos gustan los tontos útiles. En nuestros equipos puro tonto inútil.

Y así podríamos seguir con lo que los yucatecos llaman semejanzas maravillosas. Y tal vez así explicarnos tanta fantochada mediática fuera de la cancha. Y dentro: el empecinamiento de alinear a bultos de cuarta desplazando a quienes al final demostraron que debían haber estado desde el principio.

Total que entre la pifia del árbitro, nuestros errores y las genialidades de Argentina nos quedamos igual que siempre, en la orilla y con más de lo mismo. La rabia ahora potenciada por tanta alharaca. Otra apuesta fallida del gobierno que ya sacó a Aguirre de los spots del Ángel para ponerlo en el bote de la basura. Al fin y al cabo siempre fue desechable, aunque él se creyera indispensable.

Ricardo Rocha/eluniversal.com.mx

Villa contra Cristiano

Villa contra Cristiano

E l España-Portugal no lo juegan solos Villa y Cristiano, aunque inevitablemente, puedan convertirse en las  figuras que decidan el pase a los cuartos de final. Los grandes partidos, en ocasiones, por encima del necesario juego colectivo, los definen las  individualidades. Ambos tienen grabado el gol en la cabeza. Es su obsesión y la cualidad que les ha hecho famosos. Por el momento, en el Mundial, las cifras favorecen al español. Villa y Ronaldo van a ser las piezas sobre las que se cargará la responsabilidad del gol.
Españoles y portugueses buscarán en el campo a los hombres que poseen mayor facilidad para encarar la portería. El portugués necesita un partido como éste para reivindicarse. Hasta el momento, únicamente ha marcado un gol y de manera circense.
Al margen de lo dicho, hay que considerar las condiciones en que llega cada equipo. No obstante, no conviene pecar de optimistas a pesar de que las actitudes en las que se reclama prudencia no estén bien vistas. Hemos llegado al momento en que hasta decir verdades de Perogrullo es motivo para cargar contra quien las pronuncia adivinándole oscuras y malévolas intenciones. Decir que si España pierde la pelota puede perder es tal simpleza que no creo que por ello haya que pedir perdón. La posesión dependerá de la alineación. Está demostrado que en el centro hace falta, junto a Xavi e Iniesta, un tercero de condición técnica similar, llámese Cesc o Silva. Sobra, pues, un delantero o un centrocampista de contención. Del Bosque decide.

Julian Garcia Candau/larazon.es

Aprender a perder

Aprender a perder

La modernidad, entre otras cosas, implica la asfixiante glorificación del triunfo. Vivimos una cultura global del éxito o, dicho de otra manera, padecemos la universalización avasallante del “American Dream”, es decir, la creencia de que cualquier hijo de vecino puede subir infinitamente la escalera del dinero y del poder por poco que tenga “iniciativa” y deseos auténticos de triunfar.

En esta imparable carrera de obstáculos, repetimos machaconamente el “sí se puede” —mantra imprescindible para propiciar la promoción personal— y le otorgamos a la fe una importancia suprema como si los logros y las conquistas sólo fueran un asunto de “actitud”.

Por encima de todas las cosas, hay que “creer” en las propias posibilidades. Dudar es un pecado y mostrar vacilaciones es una señal anticipada del fracaso. Para el debido adoctrinamiento, contamos con infinidad de libros de autoayuda, programas de “desarrollo” y consultorios de modernos brujos donde te enseñan a confiar en ti mismo y a desplegar plenamente tus “potencialidades”. El éxito por decreto se ha convertido en una de las religiones más populares del mundo contemporáneo.

Pero ¿qué pasa con la adversidad y con el fracaso? Y ¿qué ocurre cuando los antiguos seguidores de la postura triunfalista se trasforman, de pronto, en unos simples “perdedores”? Lo digo, justamente, porque se está celebrando, en estos mismos momentos, el gran ritual de la derrota. En el Mundial todos pierden. De eso va el tema. Al final, naturalmente, un equipo alzará la copa de campeón. Pero en el camino habrán quedado 31 competidores vencidos; unos habrán perdido porque deseaban obtener el título; y otros, porque aspiraban, digamos, a jugar un “quinto partido” o a exhibir mejorías luego de años enteros de trabajo.

Es saludable perder, creo yo. Porque, al final, la vida es, entre otras cosas, una forzosa sucesión de pérdidas: con el pasar de los días, vamos perdiendo juventud, salud, habilidades, etcétera. Y ningún triunfalismo de receta puede contra esta realidad. Bendito futbol…

Roman Revueltas Retes/mileniodiario

La plaza es nuestra, cabrones

La plaza es nuestra, cabrones

Se requiere una fuerte dosis de bajeza para afirmar, como lo hizo el senador del PRD Graco Ramírez, que el asesinato de Rodolfo Torre es una muestra de la descomposición del PRI, y que es lo mismo que el de Luis Donaldo Colosio, hace 16 años.

¿Qué quiere decir eso? ¿Qué con 30 puntos de ventaja en las encuestas los priistas se están matando entre sí? ¿Con base en qué Graco hace una afirmación tan irresponsable? Suena absurdo, por lo demás.

Lo único que, por lo pronto, parecería tener una cierta lógica es que los pleitos políticos no pasaron por el ajusticiamiento del candidato del PRI al gobierno de Tamaulipas. Bastaría hacer una revisión básica de las últimas semanas y meses para tener una idea de cómo están las cosas en esa entidad: copada, tomada por los criminales.

Dependiendo de la filiación, se puede echar culpas al gobierno del presidente Calderón o al del gobernador Eugenio Hernández. El de Los Pinos, porque ha fracasado palmariamente en su intento de arrebatarle a las bandas de sicarios el territorio que robaron hace mucho. El de Ciudad Victoria, porque ha sido un cero a la izquierda en esta lucha. Como sea, se trata de un fracaso compartido.

El de ayer tiene los visos de ser un crimen contra la política, el grito victorioso de un grupo ensoberbecido que le dice a los políticos (y seguramente también a otra banda de narcos y extorsionadores): la plaza es nuestra, cabrones.

Por eso la posibilidad de posponer las elecciones del domingo era una puerta falsa: nadie va a restaurar pronto en Tamaulipas las condiciones de normalidad democrática. Si a los criminales así les conviene, mañana matarán a otro candidato. O a quien necesiten.

La plaza es de ellos, Presidente, gobernador. Ahí siguen.

Ciro Gomez Leyva/mileniodiario