Feliz Navidad y prospero año nuevo

nochevieja

¡Dentro de nada… Nochevieja, ¿eh? ¡Qué estrés! Yo en Nochevieja me siento… me siento… no sé, me siento como un toro, ¿no? Cuando llega la fiesta miro alrededor y me da la sensación de que todo el mundo se lo está pasando bien, menos yo.

El estrés comienza con la cena. Aquello parece una prueba del Gran Prix: tienes que llevar calzoncillos rojos, tener algo de oro para meterlo en la copa, preparar las doce uvas… Y contarlas varias veces, porque, como son todas iguales, te equivocas: Una, dos, tres, cuatro…una, dos, tres, cuatro, cinco, seis… Esta pocha. ya la he contado… Una, dos… siete, ocho… ¡Joder, las doce menos veinte! ¡Chavalín, trae el Rotring, que las voy a numerar, como en el Bingo! Y tu madre:
-¿Queréis venir, que se enfrían las gambas? Que esa es otra: te tienes que comer todo lo que está en la mesa… ¡antes de las doce!; que, con las prisas, más que pelar gambas, parece que estás desactivando una bomba. ¡Coño, las doce menos diez!

Y no eres el único que está agobiado, ¿eh? No hay más que ver la tele. Allí están Ana Obregón y Ramón García, explicando a toda España como funciona un reloj. Acojonados por si se equivocan:Cuando la aguja pequeña esté en las doce y la grande también…serán las doce. ¡Coño, como todas las noches! Y entonces bajará la bola y… lcla, cla, cla… Din
-¡GLUP! -don… -¡Ah no, que son los cuartos! Din-don… -¡Escupid que son los cuartos! Din-don… -Pfbbbbbbbb… -¿qué son qué?
Din-don… -Los cuartos… Ton… -¡Ahora,ahora!
Ton… -¡Una! -¡Que no, que vamos por la segunda! Ton…
-Pues me meto dos… Ton… -Seis… -¿Cómo que seis? Ton…

-A mí ya no me caben más, ¿eh? Ton… -¡Eh!, ¡deja mis uvas, cabrón!
Ton… -¡Es que se me ha caído una al suelo! Ton… -Bgrfds…
Ton… -Bggggdffffff… Ton… -A mí ya no me quedan… Ton…
-¡Pues a mí me sobran cuatro!

Ton… -mamá el abuelo está morado…. Y cuando acaban, toda la familia con la boca llena de babas, adarse besos: -Fffffelifsz año, eeeeeeeeeh, felifzcidadef, grfdddfd… Y suena el teléfono: ¡riiiiiiiiiing! -¡Pero coño! ¿Ya están llamando? ¿No se pueden esperar? -Pues a mí todavía me sobran dos… -¡Champán, que alguien venga el Champán! Pero, bueno, vamos a ver ¿a vosotros os parece lógico empezar el año así? ¡Qué estrés, de verdad!

Pero como es Nochevieja… tienes la obligación de divertirte. Así que después te vas a un fiestorro a un sitio en que, si caben mil personas, el dueño ha decidido meter a cinco mil doscientas. ¡Y si no te gusta te quedas en la calle, con la pelona que está cayendo! Porque en Nochevieja siempre hace un frío que pela.. Así que entras. Lo bueno que tiene ir a un sitio así es que te puede pasar cualquier cosa. A mí el año pasado me ocurrió de todo. Yo estaba tan tranquilo, tomándome mi cubatita de garrafón, cuando de repente un tío me cogió por detrás y me dijo:
-¡¡¡¡COOOOOOOOONGAAAAA!!!!! Y, claro, que vas a hacer, pues te pones a bailar… ¡Eso te lo hace un tío en el autobús y le partes la cara! ¡Pero como es Nochevieja… ! ¡Pues hala! Y de repente te das la vuelta y llevas cien personas enganchadas a tu culo. ¡A ver como escapas de ésta! Porque una conga es como una secta: entrar es muy fácil pero salir es muy jodido. Porque en el garito hay como doce congas girando a toda pastilla… Bueno, pues iba yo conduciendo mi conga… por mi derecha, cuando, de pronto, me veo venir en dirección contraria una conga suicida acojonante conducida por un gordo con casco de vikingo. Yo le iba a hacer ráfagas, pero como las congas no llevan ni luces ni nada… pues, para evitar la colisión, di un giro brusco a la derecha… ¡Y me tragué entera una columna de >espejitos! ¡Siniestro total! Doce heridos leves y una columna de espejitos destrozada. Y yo, con una ceja abierta tirado en el suelo pensaba: “Joder, como me hagan soplar ahora, la hemos >cagao”. Y en ésas, me desmayé. Al despertar estaba en la sala de urgencias, rodeado por todos los de mi conga. Algunos todavía no se habían desenganchado; habían venido corriendo detrás de la ambulancia.
Bueno, las urgencias en Nochevieja, hay que vivirlas. Si en la sala caben cincuenta personas, el dueño ha metido a ciento cincuenta… Como el de la discoteca. Y como allí también es Nochevieja, el camillero lleva un gorrito de moro, la enfermera un collar de hawaiana y el que te cose la ceja unos dientes de Drácula, ¡que te da una confianza… ! El tío te dice: -¿Qué ha sido? ¿Con una moto? -No, con una conga. -¡Ay!, si es que van como
locos con las congas… Cuando salí de allí me quería ir a mi casa, pero como era Nochevieja, acabé a las ocho de la mañana con la ceja grapada en un bareto… -Oiga, póngame un chocolate con churros a ese módico precio de 4 Euros de na. -Pues sólo nos queda Nesquick y algunos dónuses… Es que los >últimos churros se los han tomado los de una conga, ¡traían un cachondeo…! Había un gordo que llevaba un casco de vikingo…
¡No le digo más! Y es lo que yo le digo a los clientes: si no disfrutas en Nochevieja, ¿cuándo vas a disfrutar?

En la peluqueria

¿Se imaginan que van a por el periódico y dicen:

_ ¿Me da el País?

Y el quiosquero les contesta:

_ No, le voy a dar el supertele… y este paquete de chicles de menta.

O que cogen un taxi:

_ A la plaza de las Ventas, por favor.

Y el taxista les diga:

_ No, le voy a llevar al Santiago Bernabeu, que a usted le pega ser del Madrid.

¡Pues eso es una peluquería! Un sitio donde pides una cosa, y el peluquero hace lo que le da la gana. Por esta razón, lo 1º que haces cuando sales de la peluquería es buscar un espejo y ponerte el pelo “a tu manera”. Y digo yo, entonces ¿para qué vas?

Yo creo que la peluquería es un sitio del que hay que desconfiar, porque todo te lo hacen por la espalda. Es curioso: engordas, te deprimes, estás celosa, y en vez de fugarte con Pierce Brosnan que es lo que deberíamos hacer todas, te vas a la peluquería y le dices al peluquero:

_Córteme el pelo por aquí. Quiero un cambio de imagen radical.

Y ya lo creo que te cambia la imagen. Te deja como si hubieras metido la cabeza en una freidora. Te ves tan horrible que se te olvida la depresión que tenías, y te agarras otra. O sea, que en la peluquería no te quitan la depresión, simplemente te la cambian de sitio.

Y de ahí su éxito. En una peluquería, a los cinco minutos ya te han convertido en un adefesio, para que se te olviden las penas que traías.

Te ves sentada enfrente de un espejo, en babero, embadurnada, con chorretones de tinte resbalándote lentamente por la cara colorada, la cabeza envuelta en papel albal y oliendo a huevo podrido. Y piensas: “Sólo falta que me salga un alien de la tripa, joder”.

Estás hecho un espantajo, y es el momento en que la peluquera se aprovecha de ti para ponerte todavía más potingues. La técnica utilizada es la siguiente: primero, un poco de peloteo:

_ Tienes una pestaña preciosa.

_ ¿Ah sí? Muchas gracias.

Y luego te mete la cuña:

_ Si, son preciosas, lástima que…

_ ¿Lástima que qué?????

_ Que tengas el pelo tan pobre y apagado.

_ ¿Pobre y apagado? ¡Qué horror! ¿Y qué puedo hacer?

Y entonces te la coloca:

_ Pues mira, por sólo diecisiete mil pesetas, te voy a poner un tratamiento de colágeno de placenta de foca que verás cómo te quedas.

¡Diecisiete mil pesetas! Te dan ganas de decirle: “Oye, ¿y por qué no me estropeas las pestañas, que me saldría más barato?”

Pero eres incapaz de negarte. Yo creo que con tanto olor a laca, te pillas un colocón de miedo, y por eso dices a todo que sí:

_ Te voy a hacer unas mechas.

Y tú:

_Vale.

¡Desde luego hay que ver que obsesión tienen todas las peluqueras con hacerte mechas! Es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja que una mujer entre en una peluquería y no salga rubia con mechas. Aunque sea rubia, también sale rubia con mechas.

Que esto es otro truco de las peluquerías para hacerte clienta de por vida. Una vez que te tiñes, ya estás condenada a seguir acudiendo de por vida, para no desteñirte, porque en las peluquerías nada es permanente, ni siquiera la permanente es permanente.

A veces vas a la peluquería con un recorte de una revista para que te corten el pelo como a Meg Ryan. En realidad no quieres el pelo de Meg Ryan, quieres la cara de Meg Ryan, el cuerpo de Meg Ryan, el dinero de Meg Ryan… y entonces las peluqueras se tienen que buscar la vida para explicarte que, con esos cuatro pelos cabreados que te quedan, y que además te nacen en la coronilla, es imposible lograr un flequillo espeso, y que lo más que pueden hacerte es el moño de Betty Misiego.

Y lo que les gusta la tijera, oye. Les dices: “córtame sólo las puntas” y a la que te descuidas tu preciosa melena larga, que te ha costado ni se sabe tenerla así de larga, se queda en una melenita corta.

Pero lo peor es cuando la peluquera termina contigo y te miras al espejo. Te ves rara, como con cara de asustada, y vuelves a casa escondiéndote en los portales, para que no te vea nadie conocido. Y como necesitas que alguien te diga que te queda bien, le preguntas a tu marido:

_ Cariño, ¿te gusta?

_¿Qué es lo que me tiene que gustar?

_ Pues el pelo.

_ Ah, el pelo. Sí, sí, estás muy guapa… ¿Y cómo lo llevabas antes?

_ Pues era skin head, no te jode. ¿Y tú? ¿Cómo llevabas antes el pelo? Antes por lo menos llevabas…

Total, que al final, tanto esfuerzo para nada. Porque él nunca lo nota… ¿Saben lo que pienso hacer la próxima vez que me encuentre un poco depre y me entren ganas de meterme en una peluquería? Pues fugarme con Pierce Brosnan, a ver si de eso se da cuenta mi marido.

Navajo

navajo

Yo ser indio navajo. Yo vivir lugar tranquilo hasta que hombre blanco venir. Todo comenzar así: navajo conjugar siempre verbos en infinitivo y así vivir en paz, sin presente ni futuro, sin Kant. Pero hombre blanco llegar y hablar mismo idioma que nosotros, castellano, pero hombre blanco empezar a conjugar verbos en modo indicativo y subjuntivo, y también implantar modo imperativo y ordenar nosotros retirar a reservaciones. En otros lugares hombre blanco hacer indio trabajar para él. Y pagar con caries dental. Y indio empezar a necesitar escarbadientes. Y hombre blanco decir que astilla de árbol no servir por no ser esterilizada. Y nosotros comprar escarbadientes a hombre blanco. Y pagar con oro y plata. Oro y plata ser nuestra caca, pero hombre blanco no saber y acuñar monedas con material, y pasar monedas de mano en mano. Y cuando casarse hombre blanco poner en dedo de novia y en suyo propio sendo anillo fecal. Esto acontecer en lo que hombre blanco llamar sur. Nosotros no hablar de sur porque pensar que extremos ser intercambiables, ya que como decir cacique Oreja Cortada el mundo ser un pañuelo.

Hombre blanco siempre poner cosas de un lado y cosas de otro, y muchas veces confundirlas. Gran cacique Oreja Cortada siempre decir que Van Gogh equivocarse de oreja cuando cortársela. Esto ser porque él estar alienado de tanto mirar sus cuadros, ya que izquierda del cuadro ser derecha de Van Gogh, y viceversa. Por misma razón ser que biblia de hombre blanco equivocarse al decir que dios crear hombre a su imagen y semejanza, dios de hombre blanco crearlo a él desde fuera del mundo (ya que haber creado también mundo), y entonces para poder verlo a su imagen y semejanza haberlo creado con corazón a la izquierda, pero él tenerlo a la derecha. Además corazón de hombre blanco latir, pero corazón de dios de hombre blanco estar atrofiado, ya que él no necesitarlo para vivir. También pulmones de dios estar chiquitos y arrugados, ya que él no necesitar respirar. Dios de hombre blanco ser flaco y tener apariencia raquítica. Dios de hombre blanco crear niños de nordeste brasileño a su imagen y semejanza de como él verse en espejo. Pero yo divagar mucho. Yo empezar hablando de caries dental y terminar hablando de nordeste brasileño. Además yo acabar de emplear gerundio. Eso ser porque yo estar aculturado. Recibir mucha influencia de hombre blanco. Mi mujer querer que yo hacerle una peluca con cabellera arrancada a hombre blanco. Mi mujer querer parecerse a Juan Sebastián Bach. Y gran cacique Oreja Cortada criticarme también por llevar en cabeza escamas de pescado en lugar de plumas. Pero esto ser porque yo tener cruza. Mi padre ser navajo, pero mi madre ser cuchilla de cortar pescado. Cacique también decir que yo estar aculturado porque querer blanquearme la piel como Michael Jackson. Pero él no saber que yo hacer eso como táctica de camuflaje. Yo mimetizarme entre hombres blancos y con medio quilo de caca comprar apartamento en barrio residencial.

Entonces invitar hombres blancos a tomar licor, y cuando tenerlos alcoholizados traer cuchilla y arrancarles cuero cabelludo. Luego yo sacar pelos al cuero y hacer artesanías con el. Vender trabajos en ferias artesanales donde hombre blanco comprar para adornar casa. Hombre blanco siempre necesitar aditivos para todo: necesitar collar para cuello, necesitar anillo para dedo, necesitar cuadros para paredes, necesitar colchón para cama, necesitar sábana para colchón, necesitar condimento para comida, necesitar edulcorante para café, necesitar impermeabilizante para techo, necesitar timbres postales para cartas, necesitar queso rallado para pastas, necesitar herradura para caballo, necesitar plumas para cabeza de indio. Cuando encontrar indio sin cabeza hombre blanco quedar desorientado porque no saber donde poner plumas.

Leo Masliah

El estilo de compras tiene genero

bolsas-de-compras-11

No es necesario que venga la Navidad, tampoco días de madres, padres o compadres. Las mujeres salen “de compras”, los hombres no: salen a buscar algo específico. Los maridos no encuentran la manera de huir del gran almacén donde las esposas revisan mercancía en promoción y rodean góndolas repletas de blusas al dos por uno. Es frecuente ver a los maridos en cafeterías del gran centro comercial, esperando frente a una cerveza el retorno de sus cónyuges cargadas de bolsas y paquetes, sonrientes por las ofertas localizadas, los ahorros realizados y los calcetines encontrados para el esposo que se negó a hacerles compañía. Las mujeres amigas van juntas, los hombres amigos las esperan.

“Sí, sí, sí… ya me sé esa historia, pero ya no somos cazadores”, respondió molesta una socióloga hace algunos años para afirmar un riguroso relativismo cultural que predica las tesis del conductismo más radical: en la conducta humana, todo es aprendido. Ya lo dijo el padre del conductismo, Watson, con una sola frase: Denme un recién nacido y haré de él lo que sea. Durante un siglo, se han acumulado pruebas en contra: no somos una tábula rasa en la que es posible escribir lo que sea y la evolución actúa en nosotros como en todas las especies, no somos creación separada ni nuestra naturaleza se cuece aparte.

La Universidad de Míchigan acaba de publicar un estudio que nos recuerda que como Homo sapiens somos una especie muy nueva, con apenas 200 mil años de existencia, pero que tenemos tras de nosotros varios millones de años de evolución como primates cazadores-recolectores… Y que desde nuestro pasado homínido traemos cerebros especializados en diversos aspectos.

El estilo de compras viene con nuestro kit de genes y podemos rastrear sus orígenes evolutivos. Para Daniel Kruger resulta perfectamente explicable que los hombres no logren distinguir entre un calcetín beige y otro café verdosito, y que, por su parte, las mujeres no distingan si el departamento de zapatos está enfrente o a la derecha del elevador.

“Desde una perspectiva evolucionista debemos referirnos a las habilidades que en el pasado usaron las mujeres para recoger plantas alimenticias y a las habilidades que usaron los hombres para cazar y obtener carne. El contraste emerge a causa de las diferentes estrategias para aprovisionar cacería y recolección empleadas en la evolución humana.”

Esta diversidad en la división sexual del trabajo, anterior a que fuéramos humanos, instaurada quizá desde el Homo erectus, se sigue expresando en ambientes que ya no lo requieren. En El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre, Engels plantea sin muchos datos algunas certezas hoy confirmadas y algunas hipótesis sin base alguna. El estudio de Kruger, programado para el número de diciembre del Journal of Social, Evolutionary, & Cultural Psychology, revisa la prehumana división sexual del trabajo a la luz de los hábitos de consumo actuales.

El estudio examina la clara diversidad en el “shopping” a la luz de la psicología evolutiva. “Tenemos evidencia de que el tipo de habilidades, destrezas y conductas que son importantes en la cacería y la recolección de alimentos en las sociedades de cazadores-recolectores emergen previsiblemente en nuestro medio moderno de consumo”, sostiene Kruger. En unas vacaciones invernales por Europa con un grupo de amigos, luego de explorar pequeños pueblos adormecidos y llegar a Praga, lo primero que las mujeres deseaban hacer era ir de compras y sus maridos no podían entender por qué.

Se comprende si revisamos nuestra más antigua forma de obtener alimentos. Cada vez que un grupo llegaba a una nueva área, las mujeres revisaban el terreno y encontraban diversas franjas de alimento. Sostiene Kruger que la recolección de plantas y hongos comestibles por tradición la hacían las mujeres. Lo cual, en términos actuales, significa llenar una cesta eligiendo cosas una por una.

Los hombres, por el contrario, con mayor frecuencia tienen ya en mente algo específico que salen a buscar, o, en términos modernos, a comprar. Según otro estudio, éste realizado en la Universidad del Sur de California, fue la cacería, con su inclusión de carnes rojas en la dieta humana, la que casi nos duplicó los años de vida. A pesar de la enorme similitud genética de humanos, chimpancés y grandes monos, éstos pocas veces superan los 50 años de vida, mientras que los humanos rebasamos con mucho esa edad. La diferencia, explica Caleb Finch, es que en los humanos evolucionaron genes que nos dieron mejor dominio de infecciones, inflamaciones y de niveles altos de colesterol, pero también nos hicieron susceptibles a enfermedades de la vejez como el cáncer, la demencia y los problemas cardiovasculares. Otros estudios apuntan a la importancia de la carne en el aumento del cerebro.

Luis Gonzalez de Alba/mileniodiario

El Paraiso

eva-en-el-paraiso-24-x-40-sm

SIEMPRE me ha sorprendido qué detalladamente nos expone la Iglesia los tormentos del Infierno. No es sólo el llanto y el crujir de dientes, sino llamas, tridentes, tenazas, penas de daño y de sentido… «¿Cómo esa imaginación», me he preguntado siempre, «no alcanza nunca al cielo?» Los deleites celestiales no se enumeran. Se habla de la visión beatífica, y basta. Hasta el Dante aburre en el Paraíso, a pesar de deslumbrarlo con la luz de Beatriz, a quien amaba aquí, aquí, aquí… ¿Es que la salvación -¿de qué?- es inimaginable? ¿Por qué tal escasez de fantasía para las complacencias? Qué religión tan rara. El Islam es más explícito: para los varones, vírgenes entregadas; para las mujeres -eso espero- su revirginización… Hay un santo, sin embargo, poco conocido entre nosotros -san Leonardo de Porto Maurizio- que se define más: «Il Paradiso in cielo è il godere» -ya salió la palabra-, in terra è il soffrire.» En conclusión: para godere, como era imaginable, habremos de esperar queso de Philadelphia.

Antonio Gala/elmundo.es

Dos parabolas

woody


Un hombre se acerca a un palacio. La única entrada está guardada por unos fieros hunos que sólo dejan pasar a hombres llamados Julius. El hombre trata de sobornar a los guardias ofre­ciéndoles por un año las mejores partes del pollo. Ellos ni se burlan de su oferta ni la aceptan, sino que simplemente lo cogen por la nariz y se la tuercen hasta que parezca un tornillo. El hombre dice que tiene que entrar a la fuerza en el palacio porque le trae al emperador una muda de calzoncillos. Al ver que los guardias siguen negándose, el hombre empieza a bailar el charleston. Ellos parecen divertirse con su baile, pero pronto se ponen tristes por el trato que el gobierno federal otorga a los navajos. Sin aliento, el hombre se derrumba. Muere sin haber visto al emperador y dejando una deuda de sesenta dólares a los de la Steinway por un piano que les había alquilado en agosto.

Me entregan un mensaje para un general. Cabalgo y cabalgo, pero el cuartel general del general parece distanciarse siempre más. Por último, se arroja sobre mí una gigantesca pantera negra que me devora la mente y el corazón. Me paso la tarde terriblemente angustiado. Por más que lo intente, no puedo llegar al general a quien veo corriendo a lo lejos en shorts y musitando la palabra «nuez moscada» a sus enemigos.

Woody Allen/como acabar de una vez por todas con la cultura

Mexico vs. el resto

sudafrica

Ayer, cuando se efectuó el sorteo de los grupos para el Mundial de Sudáfrica 2010, México se puso nervioso de Tijuana a Chiapas. Y sí, aunque el futbol no es tema del agrado de todos, a los que sí dan alma, ciencia y sapiencia por el Tri —que son muchos—, les comenzaron a temblar las piernas. ¿A, B, C..? ¿En qué grupo estaría la Selección Nacional? Después de todo, ¿cuánto sudor estuvo en su frente mientras pedían que México calificara a la fiesta más grande del futbol? Valía la pena la temblorina.

Sabemos que la Selección Nacional ya está en el grupo A, junto con Francia, Uruguay y el país anfitrión, Sudáfrica. Y cuando lo supimos, ¡cómo nos cambió la perspectiva!

Por años, el nuestro ha sido un país que sueña en convertirse en campeón del mundo, en ser el número uno, el primero, el mejor y no sólo hablo de futbol.

Tenemos un larguísimo historial de eventos donde su razón de ser se centra en alcanzar un Récord Guiness. Nos gusta pues, sabernos con la enorme capacidad de alcanzar objetivos.

Nadie les quita el gusto a los 18 mil encuerados del Zócalo, nadie le arrebata a México ese lugar dentro de las listas de lo más… Inclusive, irónicamente, en ésas de cosas que no hablan bien del país, pero que dicen tanto de éste.

El sabor que me dejan todas estas anécdotas es el que México juegue el partido inaugural de la Copa del Mundo 2010. La Selección Mexicana de futbol tendrá más reflectores que nunca en su historia, los millones de ojos en el mundo —que seguirán este evento— estarán sobre los 11 jugadores y su director técnico, Javier Aguirre.

También estará la ilusión de los millones de mexicanos que creen y viven a través de su equipo.

Lo hemos visto, pareciera que el país se detiene y las cosas se olvidan cuando el futbol regala un par de victorias. Las calles, el Ángel y todo, se llenan de un sentimiento de logro que vía 11 personas se contagia a la población. México se deshace en llanto de alegría, porque deja de ser fantasía vernos como los mejores. Porque siempre hemos sido el país con tantas ganas y con tan pocas vías para canalizarla.

Dicen, yo no entiendo de futbol, que la tenemos fácil, que al menos llegamos a cuartos de final. Pienso de inmediato si el resto de los equipos del grupo pensarán lo mismo de nosotros. Eso se lo dejo a quienes saben.

No quiero imaginar que pasaría si la Selección Mexicana llega siquiera a la semifinal, la vida para muchos parecería resuelta, aunque los encabezados de los diarios no cambien el tono y el aire siga oliendo a desdén.

Pero nadie puede culparnos, en realidad, lo que la Selección representa para un país que recibe constantes golpes, ayuda al ánimo (guardando claro, toda proporción con el enajenamiento) y no por el futbol en sí, sino porque es una forma de llenarnos de ganas y no bajar la cabeza aun cuando aquellos que mandan hagan y deshagan a su antojo. Una vía simple de decirnos que hay algo, lo que sea, que bien canalizado genera lo que siempre hemos querido ser. Aunque por fortuna, el futbol y esa pasión que genera, no es la única alternativa para lograrlo.

Yuriria Sierra/mileniodiario

En el origen…..el mezcal

agave-potatorum

Mezcal: vocablo náhuatl que proviene de metl (maguey) e ixcalli (cocido en horno de tierra), de donde surge mexcalli, que podría traducirse como maguey cocido en horno de tierra. Acepción vigente aún para el maguey cocido —dulce y exquisito— que se vende en los mercados de México y al que también se le llama mezontle, de color café similar al piloncillo. Necesario es añadir que es la cabeza, tallo o piña del Maguey maduro la parte que se cuece. Mezcal, además, sirve para referirse —como en Jalisco— al maguey mezcalero (Agave, su nombre científico) que está vivo en campo, sea silvestre o cultivado.

También se usa mezcal para nombrar a la bebida destilada de magueyes cocidos en horno de tierra, fermentados y destilados tradicionalmente por lo menos en 21 estados de México, que resumen miles de años de civilización y desarrollo de exquisitos sabores y aromas, con reglas precisas —construidas colectivamente— para evaluar sus calidades.

Cada pueblo mezcalero, en su lengua y conforme a su espiritualidad y carácter, nombró a los magueyes y a los mezcales con diferentes palabras. Mezcal fue la que, con el tiempo, se adoptó para nombrar a estos maravillosos destilados, parte de nuestra identidad y de nuestro Patrimonio Cultural.

De ahí la rica Tradición Mezcalera de México, de la que son parte magueyes, regiones, procesos de elaboración, sabores y aromas. Ejemplo de ella es un Mezcal Minero de Santa Catarina Minas (por eso se llama Minero), Oaxaca, hecho de Maguey Canastudo de 28 años de edad; se usaron 5 magueyes de 250 kg. c/u y fue destilado en ollas de barro en noviembre de 2008 por el Maestro Mezcalillero Eduardo Ángeles. La producción fue de 95 litros; su riqueza alcohólica, 49.5% ALC.VOL.

Parte de esa tradición aparece en la Breve Guía del Mezcal de Ulises Torrentera y en el mapa Mezcales y Diversidad de CONABIO, que se presentarán este sábado 5 en La Cigarrera, Ernesto Pugibet 17 esq. Plaza de San Juan, Centro Histórico, DF, a las 16:00 horas en el Tianguis Mezcalero. Puede hacerse contacto con ambos en:

info@mezcalestradicionales.com.mx

Tío Corne (Cornelio Pérez),coordinador de la Logia de los Mezcólatras y miembro de Mezcales Tradicionales de los Pueblos de México.

Marionetas

marioneta

Cualquier pensamiento, sentimiento, palabra o acción que realiza una persona viene precedido por un impulso eléctrico de las neuronas. Entre ese impulso y su manifestación exterior existe una fracción de tiempo que, por mínima que sea, es suficiente para que el resto de nuestro cuerpo se comporte como una marioneta. Robot es una palabra checa que significa esclavo. En el cerebro se agita el hilo adecuado e inmediatamente después uno piensa, siente, desea, habla, abre los ojos, cierra la boca, mueve las extremidades mecánicamente de forma articulada. Aunque el cerebro de cada individuo dirige su robot con una aparente libertad de movimientos, puede que en realidad no sea así, puesto que todos los cerebros humanos están de algún modo conectados a una sola red. La humanidad contemplada de forma unitaria consiste en una cantidad de miles de millones de muñecos colgados de esa red que bailan al mismo son sin salirse del pentagrama. Cualquier cosa que pienses, desees o hagas, en ese momento lo está pensando, deseando o realizando un número incalculable de seres con gestos semejantes accionados por un mismo impulso universal. Cualquier crimen que uno imagine, lo está cometiendo alguien en ese instante en algún lugar del planeta. Cualquier acto de heroísmo, de amor o de locura, por muy extraño que sea, lo está llevando a cabo una legión de gente al mismo tiempo. Este baile convulso de marionetas va desfilando hacia la muerte sin detenerse nunca. Se puede imaginar que el desfile lo abren los científicos y lo cierran los poetas. Los científicos tratan de vislumbrar en la oscuridad, que se extiende por delante, leves e inciertas esperanzas de felicidad. Por su parte, los poetas se alimentan del detritus que la humanidad va dejando atrás y tratan de transformar en belleza el estiércol de los sueños nunca realizados y también de todos los crímenes que han sido capaces de cometer las marionetas. Los esclavos nunca dejan de bailar ciegamente, camino del acantilado, bajo el látigo de clérigos fanáticos, de conductores mesiánicos del pueblo e incluso de simpáticos vendedores de peines. Nadie conoce el germen de ese impulso universal que mueve los hilos, pero sin la robótica no se entiende la libertad.

Manuel Vicent/elpais.es