Sin binoculares y sin espejo retrovisor

felipe calderon

Los pilotos que dirigen nuestro país cómodamente instalados frente al tablero de mandos, conducen a la nación sin binoculares, es decir, sin una perspectiva del futuro, sin poder advertir con la debida claridad la presencia de obstáculos inminentes, tal vez insalvables y, además, sin un espejo retrovisor indispensable para aprender de las experiencias pasadas, de los arrecifes, de las cataratas, de las pendientes, de los vacíos. Navegamos, nos desplazamos, nos movemos entre gritos y empujones, entre chantajes, zancadillas y amenazas, sin disciplina ni rumbo cierto y definido, sin identificar un derrotero ni guiarnos siquiera por las constelaciones o cualquier otro elemento natural, ya no se diga mecánico, que proporcione alguna idea, aun cuando remota, de alguna dirección posible. Vamos, pues, al garete, sin percatarnos siquiera de que ya recorrimos varias veces la misma ruta y repetimos, damos vueltas inútiles, circulamos, cometemos los mismos errores, sufrimos los mismos percances, el evidente resultado de una alarmante incapacidad de aprendizaje. No, no sólo no aprendemos de la historia, ésta se repite una y otra vez, de manera torpe e insensata, sino que tampoco contamos con la posibilidad de adelantarnos a los acontecimientos, de prever, de planear, de adquirir sabiduría y conocimiento, de evitar que las debacles se repitan. ¿Cómo se llama aquel que no aprende de la experiencia, que no puede prever y es incapaz de adquirir sabiduría y conocimiento? ¡Gobierno mexicano!

El tiempo pasa, los días se suceden los unos a los otros, arrancamos las hojas del calendario, cambiamos los calendarios, desaparecen nuestros ancestros sin poder transmitir experiencia, sin poder heredarla en un asfixiante espacio de frustraciones; mudan de rostro los políticos, continúan otros idénticos; son los mismos hijos de los mismos viejos, con la misma mentalidad, con la misma hipocresía, la misma timidez, los mismos miedos, los mismos traumatismos, la misma corrupción; las heridas no cicatrizan, las costras no aparecen, la sangre no se coagula; los mismos llantos, los mismos lamentos se siguen escuchando; los resentimientos siguen expuestos a flor de piel; los años no curan, no alivian, no ayudan a olvidar; el rencor es veneno, la raza de bronce está envenenada y lo desconoce y si lo conoce no lo acepta y, si lo acepta, no evoluciona ni lo supera. En las paredes de todos los hogares permanecen colgadas las mismas fotografías desde que comenzó la historia; nuevos personajes, mismos escenarios, misma ignorancia, misma miseria, misma desesperación, mismo inmovilismo, misma frustración, misma postración, misma resignación, mismo fatalismo, misma negación. Tezcatlipoca habla, grita, condena, advierte contemplándose en su espejo negro y, sin embargo, seguimos en la misma dirección que conduce al despeñadero, bienvenidos el despeñadero, la destrucción, la noche triste…

Imposible ponernos de acuerdo. No estamos hechos para parlamentar. Nos enseñaron a acatar, a obedecer, a cumplir instrucciones sin refutar ni exhibir otro criterio, otro punto de vista. Aquí mando yo: ¡a callar! Aceptamos una jerarquía superior, pero jamás la presencia de un semejante que intente imponer el orden respetando los puntos de vista ajenos. Jamás aceptaré la autoridad emanada de mis pares y en este país todos son mis pares. Ninguna voz es digna de crédito ni merecedora de la menor consideración. Uno es peor que el otro. Sálvese el que pueda. Viva la muerte. Las promesas se repiten, el escepticismo cunde, las palabras se desgastan, las esperanzas también. Quien se acerque es movido por un interés inconfesable. No existen la piedad ni el perdón ni la transparencia ni la honorabilidad ni la confianza ni las sanas intenciones. Quien no descubra rápido los auténticos móviles de los terceros no tardará en perecer víctima de ellos.

Nada está sano, todo está podrido. Pobre de quien confía porque será devorado. Pobre de quien cree porque será traicionado. Pobre de quien sueña porque al despertar vivirá una pesadilla. Pobre de quien se atreva a alcanzar el éxito porque será aniquilado. Pobre de quien no se ría y se burle porque parecerá cuerdo. Pobres de los cuerdos porque serán excluidos. Pobres de los excluidos porque jamás serán escuchados.

Tú, sí, tú, el que camina rumbo a la proa, el mismo que arrojó los catalejos, los binoculares, los espejos, los sextantes y las brújulas al mar, tú, sí, tú, has hecho patria… Eres un bienamado…

Francisco Martin Moreno/exonline.com

Mascaras

mascaras

En la fiesta de la Merced un cura llamado don Frutos celebraba una misa en una galería de la cárcel repleta de presos de toda índole. Un coro de internos alrededor de un armonio cantaba sentidas plegarias y era difícil calibrar cuál de todos lo hacía con más unción. Asistí a la ceremonia junto a un celador, al que pregunté qué delito había cometido cada uno de los cantores. El del chándal rojo, que sin duda parecía el más devoto, había violado a sus cuatro hijas, una detrás de otra; el gordito de la camisa blanca había matado a su novia a cuchilladas; el más enteco, con apenas sesenta kilos de peso, había atracado un banco con una recortada. Antes de conocer sus antecedentes, aquellos internos tan piadosos parecían tener un rostro anodino e intercambiable, como los que uno ve discurrir por la calle o en la escena pública, pero una vez desvelado su pasado, a partir de ese momento el rostro de cada uno se adaptó de forma misteriosa al crimen que había cometido. Evidentemente uno tenía cara de violador, otro de asesino, otro de atracador. Se trata de un fenómeno psico-somático al que asistimos todos los días. Sin moverse del balcón de palacio ante la multitud de Bucarest, el dictador Nicolai Ceaucescu en un solo minuto cambió su rostro de padre de la patria por el de Drácula. Mientras Bernard Madoff estaba en la cumbre de las finanzas de Wall Street, venerado por muy selectos inversores, su rostro expresaba confianza, inteligencia y sagacidad. Inmediatamente después de que su inmenso fraude se hiciera público, su cara, sin cambiar de expresión, se convirtió en la imagen paradigmática del ladrón. Un político de derechas o de izquierdas, que sea ejemplo de virtudes cívicas; un moralista que agite el látigo contra los vicios de la sociedad, si un día aparece esposado recogiendo sus pertenencias en un saco de basura del furgón de la policía, su rostro, sin cambiar de naturaleza, en adelante mostrará al corrupto o al sátiro que llevaba dentro, de cuya máscara ya no podrá desprenderse jamás. Mientras don Frutos aleccionaba desde el altar a los presos que llenaban la galería, pensé que todo el mundo, desde el gángster Capone al padre de familia más honrado, tiene una imagen en la cara adaptable al delito que acaba de cometer.

Manuel Vicent/elpais.es

Comer mierda con cuchara o tenedor

Come-mierda-PosteresNo voy a referirme a los que mi amigo cubano llama comemierdas, que son algo así como los gilipollas, ni a lo que hacen algunos medio locos cuando nos volvemos locos y medio y nos da por comer unga y ni siquiera a los que disfrutan del scat como refinados gourmets. No, me referiré exactamente a los que han hecho de la alimentación diaria una coprofagia sistemática en busca del manantial de la eterna juventud y la salud vitalicia.

La motivación me surgió cuando ayer en el bar de la esquina escuché a una señora pidiendo un café descafeinado, cortado con leche desnatada y sacarina para endulzar, que no digo que esté mal, sino que para una tacita de nada que iba a beberse sin tantos daños colaterales, bien pudo no amargarle el día al camarero con tantas especificaciones.

Pensé en los que se hartan de la llamada comida basura (algo así como la programación de Tele 5 en versión gastronómica) y en los que propugnan otros tipos de alimentación sana y también en los que nos meten en el coco un montón de información que está por comprobar, para que consumamos lo que venden casi siempre a precios altos o producir lo que nos inducen a que consumamos.

En casa la abuela siempre insiste en que beba leche de vaca, “que es buena para la salud”, y aunque no he visto a ningún mamífero adulto que la beba, y menos proveniente de otra especie, lo hago para que me deje tranquilo, pero suponía que se refería a leche “leche” y no a un líquido blanco que contiene, según sus productores, leche a la que han quitado su grasa para añadirle otras extrañas a ella, además de proteínas, calcio, fósforo y vitaminas, que no sabe a leche y que desde luego no es leche.

Voy entonces a prepararme un bocata y encuentro que el pan no es el pan de siempre sino que tiene fibra añadida y bajo contenido en grasa y sal, al zumo le han agregado calcio y vitamina C y le han quitado el azúcar para ponerle fibra. La mantequilla es sin sal, pero le han añadido vitaminas y la leche ha sido desnatada, el café es descafeinado, el yogur es desnatado, 0% grasa y 0% azúcar. Seguí en mi tarea de exploración de la nevera y aledaños y encontré en muchos botes y bolsas los correspondientes conservantes, refrigerantes, espesantes, emulgentes, aromatizantes y edulcorantes. ¡Cuanta mierda para intentar vivir unos añitos más, que nadie ha demostrado que así sea! ¡Tan fácil que es comer las cosas que la naturaleza nos da tal cual!

Temeroso de ser abducido después de comer algo de eso y sin pensar en los fertilizantes, insecticidas, clonaciones o la transgenicidad que pudiera tener, tomé una manzana y me fui a hacer otras cosas.

el loco de la via

El loco de la vía vivía en la vía por donde corría con monotonía el tren… a horario, con atraso, pero todos los días. Tenía una casa barata, chata, además de lata, techo que había hecho, con esos deshechos que se encuentra a gatas, en la precaria orilla ferroviaria. Tenía un perro puntiagudo, con alma de felpudo, que siempre estaba echado, como entredormido, parecía cansado con un solo ladrido. Con un grillo minúsculo atornillaba crepúsculos y en el barro violeta de la quieta cuneta, una luna roja de sangre se le antoja la luz de la barrera. El loco de la vía abría a las mañanas una ventana nueva con cortinas finas de estrellas vespertinas y en el humo alargado de su fuego gastado elevaba y ondeaba una blanca bandera más alta y más grata que la del guardabarreras. Tenía una mirada suburbana entre verde y cansada y aunque veía parecía que ya no miraba, o que no le importaba todo lo que había. Una voz de vino, amarga que a muchos les dolía, y cuando el tren pasaba con su marcha cansina, rutina encadenada, él no decía nada, pero, se sonreía, y molestaba, claro, al oficinista, que desviaba la vista con el sentido práctico de los burocráticos que viven de rodillas tras las ventanillas y que creen sólo en las cosas que están en las planillas.A la señora beata santa mojigata con alma de rosario y de pecado diario que con recogimiento y arrepentimiento de confesionario siempre se escondía del loco de la vía, claro como no pedía, ¡ah! Sí hubiera ido por la sacristía, si hubiera sido como los demás que lamían consuelos no les molestaría, Y hasta pagaría con una limosna la paz en el cielo. Al señor pudoroso, serio, moralista, ese que da el asiento, correcto, educado que por las noches vive en el mareo loco devaneo de plumas de coristas y un amor pagado, al pseudo inteligente con cara de valiente, de duro intransigente, que se cree reformista, que cuando lo veía, al lado de la vía, al sol sin la camisa, desafiar al mundo con su risa, comprendía que él, también iba en el tren, el de todos los días. Al político, retórico, critico por que no lo votaba el loco de la vía, a los poderosos por que era orgulloso, a los desgraciados por que no era esclavo, a la hipocresía por que no creía y a los mansos por que se comprometía, claro les molestaba porque aún callado, nunca se callaba, es que era un mal ejemplo el loco de la vía, había que aplastarlo, borrarlo, desterrarlo no vaya a ser que un día quieran imitarlo, es un enemigo, vive al sol, no es mendigo, y hasta a veces, canta, es un subversivo… y vinieron veinte carros de asalto, cuatro de explosivos, un camión de la perrera, un destornillador para aflojar los grillos, máscaras antigases, carros autobombas, sesenta mil mangueras para aplacar el humo blanco de su blanca bandera. Le aplastaron la casa barata y chata, le expropiaron al perro puntiagudo con alma de felpudo. El loco de la vía reía todavía, y gritó libertad, con su voz que dolía, – este ya está en la lista – dijo el oficinista, y la santa señora en un avemaría pasaba la alcancía, el señor circunspecto miraba muy correcto, los hipócritas se compadecían, el político crítico con sentido analítico dijo que era anárquico que su fin era típico, los poderosos repetía con gozo, es un ejemplo claro, la libertad no existe, — decían los esclavos y los mansos con quietud de remanso rezaban y un cura les decía arrodillados hijos, siempre arrodillados hijos…Y así se lo llevaron al LOCO DE LA VÍA. Y en su lugar de lata de lunas escarlatas con ventanas nuevas todas las mañanas con cortinas finas de estrellas vespertinas, picotean el crepúsculo de algún grillo minúsculo unas cuantas gallinas.
RAFAEL AMOR®

No me llames extranjero

rafael amor

No me llames extranjero, por que haya nacido
lejos,

o por que tenga otro nombre la tierra de donde vengo.

No me llames extranjero, por que fue distinto
el seno

o por que acunó mi infancia otro idioma de los cuentos.

No me llames extranjero si en el amor de
una madre,

tuvimos la misma luz en el canto y en el beso,

con que nos sueñan iguales las madres contra su pecho.

No me llames extranjero, ni pienses de donde
vengo,

mejor saber donde vamos, adonde nos lleva el tiempo.

No me llames extranjero, por que tu pan
y tu fuego,

calman mi hambre y frío, y me cobije tu techo

No me llames extranjero tu trigo es como
mi trigo

tu mano como la mía, tu fuego como mi fuego

y el hambre no avisa nunca, vive cambiando de dueño.

Y me llamas extranjero por que me trajo
un camino,

por que nací en otro pueblo, por que conozco otros mares,

y zarpé un día de otro puerto, si siempre quedan iguales en
el

adiós los pañuelos, y las pupilas borrosas de los que dejamos

lejos. Los amigos que nos nombran y son iguales los besos

y el amor de la que sueña con el día del regreso.

No me llames extranjero, traemos el mismo
grito,

el mismo cansancio viejo que viene arrastrando el hombre

desde el fondo de los tiempos, cuando no existían fronteras,

antes que vinieran ellos, los que dividen y matan,

los que roban los que mienten los que venden nuestros sueños.

Los que inventaron un día, esta palabra, extranjero.

No me llames extranjero que es una palabra
triste,

es una palabra helada huele a olvido y a destierro

No me llames extranjero mira tu niño
y el mío

como corren de la mano hasta el final del sendero.

No me llames extranjero ellos no saben de
idiomas

de límites ni banderas, míralos se van al cielo

por una risa paloma que los reúne en el vuelo.

No me llames extranjero piensa en tu hermano
y el mío

el cuerpo lleno de balas besando de muerte el suelo

ellos no eran extranjeros se conocían de siempre

por la libertad eterna e igual de libres murieron.

No me llames extranjero, mírame bien
a los ojos,

mucho más allá del odio, del egoísmo y el miedo,

y verás que soy un hombre, no puedo ser extranjero.

RAFAEL AMOR

Del heroismo a la heroina

juan_gelman-2Es notorio que las tropas estadunidenses que combatieron en Vietnam no le hacían asco a las drogas. Menos ahora en Afganistán. Es la primera vez que ocupan un país productor de opio, padre de la heroína, y de ella se sirven para uso personal y no solamente: el paquetito que se puede comprar por 30 dólares a pocos pasos de la base aérea estadunidense de Bagram, al norte del país, rinde centenares de dólares en las calles de Nueva York. Lo comprobó el periodista independiente Shaun McCanna cuando filmaba un documental in situ (www.salon.com, 7 de agosto). Después de todo, Afganistán es el origen del 93 por ciento de la heroína que se produce en el mundo. Era: tanta producción abarató el artículo y los campesinos afganos han reducido algo su cultivo.

No siempre fue así. A mediados de los setenta no había adormideras opiáceas en Afganistán, ni en Pakistán. Todo cambió con la invasión soviética en 1979: el entonces presidente Jimmy Carter dio luz verde a la operación encubierta de la CIA destinada a financiar y armar a la resistencia afgana. En las zonas que iban liberando, los mujaidines ordenaban a los campesinos que cultivaran opio para pagar el “impuesto revolucionario” y se instalaron laboratorios de elaboración de heroína en la frontera afgano-paquistaní protegidos por la CIA y el servicio de espionaje de Pakistán. Resultado: el fiscal general estadunidense William French Smith declaraba en 1981, apenas dos años después, que de allí provenía el 60 por ciento de la heroína que se consumía en EU (sonic.net, agosto-septiembre de 1997). Qué rapidez. No comparable, sin embargo, a la que se observa desde la ocupación de Afganistán.

El gobierno talibán, curiosamente, había reducido en un 90 por ciento el área cultivada con la adormidera. Desde el 2001, año de la invasión, las tierras sembradas se multiplicaron por 15: pasaron de ocho mil hectáreas a 123 mil en el 2009 (Afganistán Opium Survey 2009, Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, septiembre 2009). Los ingresos generados por el tráfico de la droga afgana son considerables. “El comercio de los opiáceos afganos proporciona una gran parte de los ingresos a escala mundial de los narcóticos, cuyo monto estimado por las Naciones Unidas es de 400 a 500 mil millones de dólares anuales”, señaló el especialista Miguel Chossudovsky (www.globalresearch.ca, 12-7-04). Hoy, tal vez más. Son de imaginar los intereses comerciales y financieros, legales e ilegales, que manejan este botín.

Chossudovsky señala que, si se toma en cuenta que el narcotráfico ocupa el tercer lugar, después del petróleo y de la venta de armas, en cuanto a las ganancias que arroja la comercialización de productos a nivel mundial, los poderosos grupos de negocios aliados al crimen organizado compiten por el control estratégico de las rutas de la heroína, no menos importantes que las petroleras y las armamentistas. ¿Habrá sido éste otro incentivo que alimentó la invasión y ocupación de Afganistán? Los talibanes se están tomando la revancha: venden heroína barata a las tropas estadunidenses, desgastadas por las misiones de combate y, sin embargo, con bastantes horas libres por día en las que hay que entretenerse. ¿Con heroína? Por qué no.

McCanna compró heroína una docena de veces con absoluta libertad mientras realizaba su documental sobre la muerte en circunstancias sospechosas del soldado John Torres, que había escrito a su familia acerca de los problemas de drogadicción en la base aérea de Bagram. Aunque un portavoz de la base, el mayor de ejército Chris Belcher, había emitido un comunicado en el que indicaba que “son escasos los informes sobre el uso de drogas o de alcohol (entre los efectivos estadunidenses) que recibe la policía militar”, McCanna no pudo hablar con tres veteranos que recibían tratamiento por drogadicción, como se le había prometido. Los únicos datos oficiales del Departamento de asuntos relativos a los veteranos mostraban que no existían —o eran pocos— los casos de consumo de heroína por las tropas estadunidenses en Afganistán. Quién sabe.

El general de cuatro estrellas (R) Barry McCaffrey, zar de las drogas bajo la férula de Bill Clinton, confesó no hace mucho que el uso de drogas entre las filas de ocupantes estadunidenses se había duplicado en los últimos cuatro años. Si se aumentara el número de efectivos trasladados de Irak a Afganistán, agregó, muchos más “meterían la nariz (en la heroína) y les va a gustar” (www.thedailybeast.com, 4 de noviembre). Si Obama decide finalmente destinar 40 mil militares más a una guerra que ya dura ocho años, los estará exponiendo a la muerte por droga o plomo. Pero se sabe que a la Casa Blanca poco importa ese detalle, empeñada, como está, en “la lucha por la libertad y la democracia” en todo el mundo.

Articulo de Juan Gelman en milenio diario

Retrato al pastel (de hojaldre)

jardielpie

Nací armando el jaleo propio de esas escenas;
me bautizó la Iglesia con arreglo a sus ritos,
y Aragón y Castilla circulan por mis venas
convertidos en rojo caldo de eritrocitos.
¿Cuál de las dos regiones pesa en mi corazón?
Es difícil hallar la clave del misterio…
Tal vez pesa Castilla cuando me pongo serio,
y cuando estoy alegre, tal vez pesa Aragón.
A semejanza de otras diversas criaturas,
me eduqué en el temor del Dios de las Alturas;
pero perdí el temor —o la fe— que es lo mismo,
cuando, en años después, practiqué el alpinismo.
Escribo, porque nunca he encontrado un remedio
mejor que el escribir para ahuyentar el tedio,
y en las agudas crisis que jalonan mi vida
siempre empleé la pluma como un insecticida.
Fuera de las cuartillas, no sé de otro nirvana.
No me importa la gloria, esa vil cortesana
que besa igual a todos: Lindbergh, Charlot, Beethoven…
Y no he ahorrado nunca, pensando en el mañana,
porque estoy persuadido de que he de morir joven.

Enrique Jardiel Poncela

Gripe A 2020

gripe(Artículo copiado de Wikipedia el 12 de marzo de 2020.)

Los primeros casos conocidos de gripe A datan de 2008. En un principio, se creyó que esta enfermedad únicamente mataba mexicanos, por lo que nadie fabricó vacunas, pero pronto saltó la alarma al descubrir que afectaba también a norteamericanos y europeos.

El papa Ratzinger, en su homilía navideña de 2009, dijo que la gripe A era la venganza de Dios contra los impuros por masturbarse sin cesar. Dos días después, Ratzinger moría de gripe A.

La vacuna llegó a principios de 2010. Dada la enorme inversión realizada por las farmacéuticas, los Estados se vieron presionados para animar a sus ciudadanos a enfermar masivamente, recomendando estornudar muy cerca de otras personas, particularmente en el metro.

En 2011 la enfermedad cobró un nuevo impulso, matando al 90% de la población de Francia, hecho que en España se conmemoró con un funeral de Estado y siete días de fiesta en las calles.

En 2012 un periodista del Washington Post reparó en que nadie sabía nada de México desde hacía un año. Cuando se desplazó hasta D.F., descubrió que todos los ciudadanos mexicanos habían muerto por la gripe. La ONU puso en marcha una comisión de investigación que descubrió que, por algún motivo, las vacunas sólo habían llegado a Europa y Norteamérica. Se consideró responsable de aquel desliz a un becario de Bayer, quien traspapeló algo y dio origen a la mayor matanza involuntaria jamás realizada por el ser humano, que quedaría para la Historia como el Exterminio Frijolito.

En 2014 apenas se detectaban casos de gripe A en Europa, lo que supuso un conflicto con las farmacéuticas, que aún tenían toneladas de vacunas en stock. Fue entonces cuando la vacuna empezó a circular sin control por las calles, bajo el nombre de Droga A o afarlopa.

El entonces presidente de la UE y tesorero de Payasos sin Fronteras, culpó a las farmacéuticas de estar distribuyendo la droga  “apostas” (sic). Lamentablemente,  nunca pudo presentar las pruebas, porque resbaló en la ducha con tan mala fortuna de clavarse una bala en la frente, una en el ojo y otra en el tórax. Ciertos rumores acusaron del accidente a las farmacéuticas, que respondieron con una subida del 500% en el precio de todos los analgésicos, lo que provocó dolores de cabeza en amplios sectores de la clase media.

Muchas son las celebridades que perdieron la vida víctimas de la afarlopa. Entre los casos más celebres se encuentra el del cineasta Julio Medem, que falleció de sobredosis mientras ultimaba “Gases de amor”, una comedia romántica musical sobre el hombre que diseñó el campo de concentración de Auschwitz y una judía con síndrome de Down. (La película, que se estrenó tal y como Medem la dejó, fue aclamada por la crítica, y la protagonista consiguió el Goya a la mejor actriz, siendo la cuadragésimo octava actriz mongólica en obtener este premio.)

En 2019 la gripe A desapareció por completo de todo el mundo salvo en África, donde mueren 20.000.000 de personas al año de esta enfermedad, por lo que la OMS declaró que la pandemia había terminado.

www.mimesacojea.com