El crimen del Maracanã y una saudade infinita

Por: Juan Arias

El Maracanã ya no existe. Ha sido asesinado a la chita callando. De sus ruinas está surgiendo el nuevo estadio más moderno que, según los hinchas, difícilmente acogerá en su arena las glorias del viejo.

Maracanã destruido
“Ha sido cometido un crimen”, gritan desde el Iphan (Instituto del Patrimonio Histórico y Artístico Nacional). Otros aseguran que nadie será capaz de apagar la infinita saudade de los días gloriosos y amargos vividos allí , pero todos, hijos de la pasión por un estadio que conservaba las huellas en su césped de los goles de Pelé, Garrincha o Zico.

Maracanã (2)El viejo Maracanã que ya no existe

El Maracanã, el que no existe, encuadrado en el corazón geográfico de Rio de Janeiro, en el barrio de Tijuca, llegó a ser el mayor del mundo y el más mítico, y consiguió el título de Patrimonio Histórico. Era más que carioca. Era un orgullo nacional.

En aquel estadio se derramaron lágrimas de dolor, pero sobretodo se vivieron inmensas glorias nacionales. Hay quién ha llegado a decir que Brasil no se entendería sin el Maracanã y su historia.

Maracana (ave)Lleva el nombre indígena de Maracanã en honor al rio que atravesaba aquel lugar, donde se concentraban miles de aves que creaban un concierto cada día. Maracanã significa en tupi, sonajero, por aquel piar de los pájaros.

Empezó a levantarse el 2 de agosto de 1948.Trabajaron en torno a su construcción cerca de diez mil hombres y fueron usados medio millón de sacos de cemento, diez millones de kilos de hierro, tres millones de tejas y otros tantos de madera, tierra y arena.

El periodista João Máximo, autor de Maracanã: Medio siglo de pasión, ironiza sobre el nuevo estadio, que según muchos debería haber sido construido en otro lugar de la ciudad, dejando el viejo como monumento y museo: “No soy nostálgico del viejo Maracanã. Lo soy del tiempo en que la selección ganaba copas en el exterior”, dice, y critica el que la vieja joya se haya destruido casi de escondidas, sin tiempo ni para que pudiésemos despedirnos de él”.

“Vi con espanto, desde la ventanilla del avión de repente el Maracanã en ruinas”, lamenta el escritor, João Paulo Cuenca.

Maracanã nuevo
Se espera que el nuevo Maracanã esté listo para marzo próximo. Es posible que el Mundial de Futbol del 2014 se inaugure en él. Sin duda, en él será la final.

La gran incógnita es si el nuevo estadio dará suerte a Brasil y si la selección canarina llegará a disputar esa final. Por lo pronto acaba de ser dimitido el técnico de la nacional algo que para muchos hinchas no ha sido de buen agüero.

Maracanã ( contra Uruguay)El triste partido contra Uruguay

Alguién podrá decir que el viejo Maracanã vivió, casi en su inuaguración, una de las mayores tragedias de su futbol cuando perdió por dos a uno con Uruguay en la finalísima del 16 de julio de 1950, que dos grandes escritores inmortalizaron con dos frases famosas: “Dejé de creer en Dios el día en que vi a Brasil perder la Copa del Mundo en Maracanã”, escribió, el novelista brasileño, Heitor Cony. Y el escritor uruguayo, Eduardo Galeano, describió el momento del gol de la derrota de Brasil como “el silencio más espectacular de la historia del futbol”.

Sin embargo, la historia del Maracanã, a pesar de aquel tropiezo, fue un largo rosario de victorias y de días inolvidables para la afición. Según datos oficiales allí se jugaron 104 partidos con un resultado de 75 victorias, 22 empates y sólo 7 derrotas.

Entre las goleadas figura la histórica contra España el 13 de julio de 1950 con un 6 a 1 y la de 4 a 0 contra México en el primer partido de aquel campeonato mundial.

Aquel Maracanã ya no existe. Lo han sepultado. Y con él tantos sueños hechos realidad. Como el gol mil, marcado allí por Pelé el 19 de noviembre de 1969; o su hazaña anterior en marzo de 1961 con su gol llamado “gol de placa”, por merecer ser inmortalizado tras a haber marcado aquel gol después de haber driblado a nueve adversarios.

Maracanã (prrmer partido)Inauguración del Maracanã

O el primer gol marcado en aquel estadio, por el mítico Didi, el 17 de junio de 1950, una semana antes de la Copa del Mundo. Aquel gol, ante cerca de 200.000 espectadores lanzando un sólo grito produjo un eco tremendo que llevó al jugador a decir: “El Maracanã tembló y yo me sentí como tonto”.

Del estadio asesinado se han escrito páginas y frases célebres.
Para el periodista Mario Filho, “creer en Maracanã es creer en Brasil”.

El locutor, Oduvaldo Cozzi ha afirmado que “en ese monstruo de cemento, hierro y arena está el alma del futbol”.

Según Pelé, una victoria en el Maracanã equivalía a dos victorias. El día en que allí,  el rey Pelé se despidió del futbol, se oyó un sólo grito: “!Quédate! ¡Quédate! ¡Quédate!”.

Frank Sinatra al pisar el palco del Maracanã lleno como un huevo, sólo supo exclamar: “My God”

El más enfático ha sido el compositor, Aldir Blank: “Cuando las Piramides de Egipto hayan sido olvidadas o el Coliseo de Roma sea sólo un montón de polvo, aún se seguirá hablando del Maracanã”.

El nuevo Maracanã de mil millones de reales, dicen los hinchas de él, es una preciosidad arquitectónica, y tiene la nueva cara de Brasil: de la modernidad, de la democracia conquistada, de la pujanza económica y de la riqueza de sus culturas.

¿Seguirá siendo también la envidia del mundo por su futbol como lo fue el viejo Maracanã? Lo sabremos en el 2014.

Maracana_museu_goldeplaca

“Goles de placa”  en el Museo del viejo Maracaná

http://blogs.elpais.com/vientos-de-brasil

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