Don Quijote de España

Entramos ahora en el IV centenario de la obra del ingenioso caballero. Cervantes creó la novela polifónica, que interpreta la realidad, no según un solo punto de vista, sino desde varios supuestos al mismo tiempo. Don Quijote fue la primera obra genuinamente desmitificadora de las tradiciones, y ha sufrido, como cualquier texto clásico, todo tipo de interpretaciones. Su autor proporcionó en 1615, por boca de Sancho, el primer informe sobre la impresión de los lectores, entre los que hay diferentes opiniones: unos dicen: loco, otros valiente, otros impertinente (capítulo II) 
 

Los románticos alemanes trataron de escarbar en el significado más robusto, vislumbrando la dimensión más influyente, asentada en la disputa entre idealismo y realismo, convirtiendo al insigne, en un mero luchador utópico contra la grosera realidad, en defensa de ideales de impensable conquista…
En el siglo XIX, el personaje cervantino se convierte en un símbolo de la ética, del esfuerzo solidario y de la ilusión. Representa la figura que abre caminos nuevos, y ya en el XX aparecieron lecturas disparatadas, y algunos creadores formularon su propio acercamiento, desde Kafka hasta Borges. El autor aportó la fórmula del realismo, tal como había sido ensayada en la literatura castellana desde la Edad Media, caracterizada por la parodia y la burla de lo fantástico, la crítica social, la insistencia en los valores y el materialismo descriptivo.

El personaje transforma los hechos y al mismo tiempo es transformado por ellos. Evolucionan con la acción y no son los mismos al empezar que al acabar. Resalta el tema de la utopía en fragmentos como el gobierno de Sancho en la ínsula Barataria, o el ideal de justicia, como en las aventuras de Andresillo.

El régimen, entonces, también estaba en peligro, y se defendía con procedimientos inconfesables. Don Quijote es el personaje visible que sale al escenario a protestar contra todas las injusticias. Es la culminación de una lucha secular entre la libertad y el miedo, la opulencia y la pobreza. Y… cualquier parecido con nuestra realidad, es pura ficción.

Kechu Aramburu
Publicado en el Correo de Andalucia,

http://elrincondekechu.blogspot.mx/

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