El secreto adelgazante del boniato

Una investigación prueba que el agua sobrante de la cocción de la patata dulce reduce los niveles de grasa y el peso en ratones

Batatas o boniatos
Batatas o boniatos – Wikipedia
J. DE J.

 

Boniato, batata, patata dulce. Este alimento original de América Latina y presente en la gastronomía de muchos países del mundo, especialmente en Asia, no es tan popular en la cocina española, con la excepción de algunas recetas canarias o de los tradicionales pasteles de boniato que se consumen por Navidad. La raíz, rica en carbohidratos, no parece de primeras lo más adecuado para mantener una cintura de avispa, pero investigadores japoneses han descubierto que tiene un efecto adelgazante inesperado.

En realidad, no es el boniato lo que ayuda a adelgazar, sino el agua con almidón sobrante de su cocción. De acuerdo con el nuevo estudio publicado en la revista Heliyon, los ratones con una dieta alta en grasas tenían significativamente menor peso corporal después de un mes si también se alimentaban de péptido de boniato, que fue producido por la digestión enzimática de las proteínas en las aguas sobrantes durante el cocinado. Esto sugiere que este péptido juega un papel crucial en la digestión de las grasas, pero se necesita más investigación para determinar si también ocurre en los seres humanos.

Más de 105 millones de toneladas métricas de batata se producen en el mundo cada año, según el Centro Internacional de la Patata (CIP), por lo que es el octavo cultivo más importante del mundo. Alrededor del 15% se utiliza para producir materiales de almidón, alimentos procesados y bebidas espirituosas destiladas en Japón. El agua residual resultante es usualmente descartada, lo que puede causar graves problemas ambientales.

 

En el nuevo estudio, el doctor Koji Ishiguro y su equipo de la Organización Nacional de Agricultura e Investigación Alimentaria de Japón querían encontrar una nueva forma de utilizar este tipo de residuos, por lo que investigaron el efecto de las proteínas que se encuentran en el agua en la digestión de los ratones.

«Tiramos enormes volúmenes de agua residual que contienen proteínas de patata dulce. Teníamos la hipótesis de que estas podrían afectar al peso corporal, el tejido adiposo y otros factores», explica Ishiguro. «Encontrar usos alternativos para las proteínas de patata dulce en las aguas residuales podría ser bueno para el medio ambiente y la industria, y también potencialmente para la salud».

Menos colesterol y triglicéridos

Los investigadores alimentaron a tres grupos de ratones con dietas altas en grasa, dando a un grupo la proteína -el péptido de batata (SPP)- en una alta concentración y a otro grupo una concentración más baja. Después de 28 días se pesaron los ratones y se midió la masa del hígado y el tejido adiposo. También midieron los niveles de colesterol, grasas y triglicéridos, así como la leptina, que controla el hambre, y la adiponectina, que regula el síndrome metabólico.

Los ratones que recibieron el SPP tenía un peso corporal y masa hepática significativamente menores. También redujeron el colesterol y los triglicéridos, y niveles más altos de las hormonas que controlan el hambre. Los resultados sugieren que el SPP ayuda a activar la supresión del apetito y el control del metabolismo de los lípidos en los ratones alimentados con dietas altas en grasa.

Para Ishiguro, «estos resultados son muy prometedores, proporcionando nuevas opciones para el uso de estas aguas residuales en lugar de descartarlas. Esperamos que el SPP se utilice como material alimentario en el futuro». Ahora habrá que comprobar si estas proteínas tienen los mismos efectos en seres humanos. Entonces, en vez del pastel de boniato, quizás prefiramos bebernos las aguas sobrantes en la cazuela.

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