Todos los adultos fueron niños alguna vez… pero pocos lo recuerdan.Antoine de Saint-Exupéry

El poeta inglés William Blake veía en los niños el ejemplo más reluciente de una imaginación pura, capaz de encontrar la grandeza y la eternidad en lo ordinario, de encantarse con el mundo una y otra vez. En la colección de videos titulada Children’s Games, Francis Alÿs hace una preciosa documentación de esta habilidad: mediante videos de niños jugando, el artista belga nos recuerda la necesaria capacidad de asombro y metáfora que se pierde con el paso del tiempo y que pareciera esencial recuperar.

El ejercicio de Alÿs es hermosamente simple: el artista filma a niños que, sin prestar atención a la cámara, juegan como lo hacen todos los días. Estos brevísimos documentales, realizados en diversos países del mundo, muestran juegos simples, como hacer saltar piedras en el agua, brincar una banda elástica, patear una botella de refresco o hacer castillos de arena. Los videos nos muestran niños que no utilizan juguetes sofisticados, sino objetos simples (sillas, monedas, arena, piedras, botellas de plástico, espejos rotos) que son transformados en objetos imaginarios, detonantes de mundos alternos.

La sensación que provoca ver los videos de Alÿs es extraordinaria y profundamente conmovedora, trae de vuelta sensaciones muy propias de la infancia, y nos recuerda cómo la simpleza y la imaginación nos han transformado a todos, en algún momento, en arquitectos de mundos (de la misma forma en la que lo puede hacer el acto de dibujar). El juego, además, se convierte en un reflejo sofisticado de la realidad de estos niños que, por medio de esta actividad, permiten que el tiempo pase con una ligereza profundamente envidiable.

El artificio de la imaginación permite a los niños que juegan, a través de la infinita pureza de su mente, transformar su escenario en un lugar que vale la pena visitar y que es tan reconfortante como sanador, especialmente en un mundo en el que la complejidad inunda nuestras vidas (un mundo lleno de prejuicios y necesidades creadas). A través de Children’s Games, Francis Alÿs nos hace una preciosa invitación a retomar lo más puro y esencial de la naturaleza humana: jugar con los límites de la realidad.

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