Los beneficios del aceite de coco y 7 formas de cocinar con él

Los beneficios del aceite de coco
A pesar de la campaña negativa en su contra durante el siglo XX –que lo acusó de contener una enorme cantidad de grasa saturada, considerada terrible para la salud en aquellos tiempos-, el aceite de coco ya fue clasificado como “el aceite más saludable del mundo”.

El coco es altamente nutritivo y rico en fibra, vitaminas E, K y minerales como el hierro, y está catalogado como un “alimento funcional” por todos los beneficios que aporta a la salud.

El aceite de coco –uno de los derivados de esta maravillosa fruta- es muy especial porque posee propiedades curativas, tantas, que ha sido utilizado en la medicina tradicional de varios países de Asia desde hace miles de años.

¿Ejemplos? Ayuda a evitar enfermedades cardiovasculares, matar distintos tipos de virus y bacterias, aportar energía, hidratar cabello y piel, favorecer la pérdida de peso, mejorar el sistema digestivo, entre otros beneficios.

El Coconut Research Center explica que las cualidades positivas del aceite de coco se deben a que contiene ácido láurico, ácido cáprico y ácido caprílico y todas sus propiedades antimicrobianas, antioxidantes, antifúngicas, antibacterianas y calmantes.

El ácido láurico ayuda a prevenir padecimientos cardiacos –como niveles altos de colesterol e hipertensión- y el cáprico es el mismo presente en la leche materna, el cual protege al bebé contra infecciones de bacterias, virus y hongos.

El aceite de coco en la cocina

El aceite de coco generalmente viene en estado sólido.

El aceite de coco generalmente viene en estado sólido.

 

Ya dijimos que el aceite de coco ayuda al buen funcionamiento del sistema digestivo, ¿cierto?, por lo tanto es natural que busquemos utilizarlo en la cocina como sustituto de cualquier otro aceite vegetal –de girasol, maíz, oliva, colza- a la hora de preparar nuestros alimentos.

Las grasas saturadas presentes en el aceite de coco tienen propiedades antimicrobianas, por lo que ayudan a nuestro cuerpo a lidiar con bacterias y hongos que pueden causar problemas en el estómago relacionados con la digestión, incluyendo el síndrome del intestino irritable.

Una excelente idea para comenzar a utilizar el aceite de coco es incorporarlo en la preparación del desayuno, desde preparar huevos o pan tostado, hasta en licuados de frutas y proteínas.

¿Por qué? Los triglicéridos presentes en este aceite se metabolizan en el hígado de manera directa sin convertirse en glucosa, es decir, tu metabolismo se acelerará y tendrás una fuente estable de energía por varias horas.

Este aporte energético hará que no tengas picos de glucosa e insulina, por lo tanto no sentirás pesadez o cansancio y tu apetito disminuirá porque tus reservas de energía permanecerán estables. En pocas palabras, tu cuerpo estará “consumiendo” y aprovechando el aceite de coco que te comiste en la mañana.

A menudo el aceite de coco en su presentación comercial viene en estado sólido. No te preocupes, sus propiedades no se alterarán al cambiar de estado sólido a líquido y tampoco se oxidará si cocinas con él.

Aquí te compartimos algunas ideas para que cocines con ese frasco de aceite de coco que comprarás próximamente:

*Incorpora de dos a tres cucharadas en tu licuado o smoothie matutino.

*Endulza el café o el té.

*Utilízalo en tu pan tostado, solo o con mantequilla o alguna mermelada.

*Cocina tus platos principales con este aceite. No te preocupes, no esconderá el sabor de los ingredientes principales de tu comida.

*Saltea con este aceite las verduras, carnes y pescados. ¿Vas a preparar algún plato oriental? Perfecto.

*Sustituye el aceite de oliva en tu ensalada por aceite de coco virgen.

*Utilízalo en tus postres, usarás menos azúcar en ellos.

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