El ‘renacer’ del Estado Islámico mientras su califato se desmorona

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Combatientes de las Fuerzas Democráticas Sirias en Al Raqa, en octubre CreditIvor Prickett para The New York Times

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Están perdiendo el control de su capital de facto. Su territorio se ha reducido, al pasar de ser del tamaño de Portugal a consistir en un puñado de enclaves militares. Los líderes que aún viven están prófugos.

Sin embargo, en lugar de declarar que el Estado Islámico y su virulenta ideología han sido conquistados, muchos funcionarios de antiterrorismo se preparan para una nueva y mortal encarnación del grupo yihadista.

La organización tiene una trayectoria probada como un grupo insurgente capaz de soportar fuertes arremetidas militares y seguir reclutando adeptos por todo el mundo, listos para matar en su nombre.

Los líderes del Estado Islámico dieron señales hace más de un año de que habían delineado planes de contingencia para regresar a sus raíces como una fuerza guerrillera después de la pérdida de su territorio en Irak y Siria. El grupo no necesita gobernar ciudades para inspirar los ataques terroristas de llamados lobos solitarios en el extranjero, una estrategia que ya ha adoptado con efectos devastadores en lugares como Mánchester o en Orlando.

 
El Estado Islámico ha perdido la mayor parte del territorio que controlaba en Irak y Siria. En julio perdió el control de la ciudad iraquí de Mosul. CreditIvor Prickett para The New York Times

“El Estado Islámico no está acabado”, dijo Aaron Y. Zelin, quien estudia los movimientos yihadistas como parte del Washington Institute for Near East Policy. “El EI tiene un plan: aguantar a que se desgasten sus enemigos en lo local y así ganar tiempo para reconstruir sus redes, al tiempo que proporciona inspiración a sus seguidores externos con el fin de seguir combatiendo a los enemigos suyos que se encuentran lejos”.

A pesar de las noticias del 17 de octubre sobre que las fuerzas respaldadas por Estados Unidos dijeron haber capturado Al Raqa, la capital del autoproclamado califato del grupo, a los funcionarios europeos de antiterrorismo les preocupa que este haya podido desplegar células durmientes afuera mucho antes de que se acumularan las pérdidas en el campo de batalla.

En Irak, donde tuvo sus inicios el grupo que se convirtió en el Estado Islámico, los funcionarios de seguridad están preparándose para futuras olas de ataques suicidas en contra de civiles. Incluso si los gobiernos son capaces de desarticular planes organizados como los ataques a París de 2015, los funcionarios de todo el mundo reconocen que prácticamente no tienen manera de detener los ataques solitarios inspirados en o habilitados por la propaganda del Estado Islámico, siempre presente en internet.

“Está claro que nos enfrentamos a una intensa amenaza terrorista en el Reino Unido por parte de extremistas islámicos”, dijo Andrew Parker, director del servicio de inteligencia MI5, en un discurso el 17 de octubre. “Esa amenaza es multidimensional, evoluciona rápidamente y opera a una escala y velocidad nunca antes vistas”.

 
Los atentados en los que murieron 130 personas en París en noviembre de 2015 fueron perpetrados en su mayoría por ciudadanos franceses o belgas vinculados al Estado Islámico. CreditTomas Munita para The New York Times

Los funcionarios de antiterrorismo estadounidenses y europeos admiten que no conocen las capacidades reales que todavía tiene el Estado Islámico ni cuánto ha disminuido el atractivo de la ideología del grupo debido a la sarta de importantes derrotas militares.

El general Joseph F. Dunford Jr., presidente del Estado Mayor Conjunto estadounidense, predijo en septiembre que la pérdida de territorio precipitaría la pérdida de credibilidad. “Seguiremos viendo una reducción del territorio, una reducción en la libertad de movimiento, una reducción de recursos y menor credibilidad de su discurso”, dijo en una audiencia ante el senado.

Otros analistas y funcionarios son menos optimistas. Señalan un discurso del año pasado de Abu Muhammed al-Adnani, entonces vocero del Estado Islámico y previo a su muerte en un ataque estadounidense con drones, en el que incitaba a los seguidores del grupo a pelear como una insurgencia ágil y austera en lugar del gigante burocrático en el que se había convertido.

“La verdadera derrota es la pérdida de la fuerza de voluntad y del deseo de pelear”, dijo. “Quedaríamos derrotados y ustedes serían victoriosos solo si fueran capaces de eliminar el Corán de los corazones musulmanes”.

 
Combatientes del Estado Islámico tomaron el control de Al Raqa, Siria, en julio de 2014; la hicieron la capital de su autoproclamado califato y dirigían las operaciones desde ahí.CreditRaqqa Media Center of the Islamic State Group, vía Associated Press

Ya salvó una vez al grupo su capacidad para unir el fervor religioso al resentimiento político de los musulmanes sunitas, que se sienten alienados por un gobierno iraquí dominado por chiitas.

En 2007 y 2008, durante la escalada militar estadounidense, parecía estar vencido. Para cuando las fuerzas estadounidenses se retiraron de Irak en 2011, los funcionarios de inteligencia calculan que el predecesor del Estado Islámico, entonces llamado el Estado Islámico de Irak, había quedado reducido a 700 combatientes. Fue considerada una amenaza tan pequeña que la recompensa ofrecida por Estados Unidos por la captura de su líder se desplomó, de 5 millones de dólares a solo 100.000.

Les tomó menos de tres años a los insurgentes, golpeados y menguados, reagruparse y hacer ruido al autoproclamar un califato islámico desde la costa mediterránea de Siria hasta cerca de la capital iraquí, Bagdad. Se convirtió en el grupo terrorista más rico del mundo, y también el más temido.

Aun con la pérdida de la mayor parte de ese territorio, la organización está lejos de haber sido derrotada, y permanece más fuerte hoy en día que cuando las tropas estadounidenses la sacaron de Irak.

 
Se cree que este hombre es Abu Bakr al-Baghdadi, el líder del Estado Islámico. No se sabe dónde se encuentra y ha habido informes no confirmados de su muerte. CreditReuters

Actualmente, el grupo tiene entre 6000 y 10.000 combatientes en Irak y Siria, según la coalición antiyihadista liderada por Estados Unidos. Eso representa entre ocho y catorce veces la cantidad que tenía en 2011.

“Esa es la comparación pertinente”, dijo Daniel L. Byman, un asociado sénior del Centro para las Políticas del Medio Oriente de la Institución Brooking y quien monitorea a los grupos yihadistas. “Este es un grupo muy fuerte que cuenta con muchos simpatizantes, que tiene ideas bien arraigadas y varias redes. Tiene mucho a qué recurrir aunque pierda su territorio físico”.

El grupo también ha desarrollado una poderosa red en los medios sociales que le permite, sin presencia física, lanzar propaganda, reivindicar ataques terroristas y no solo motivar ataques, sino ayudar en su planeación y ejecución de manera remota.

Gran parte de sus ataques en Occidente en los últimos años han sido realizados por hombres que se comunicaban en línea con el EI, que recibían instrucciones detalladas mediante mensajes encriptados sin conocer jamás a sus mentores terroristas.

 
El Estado Islámico ha perdido terreno en Irak y Siria, pero aún realiza operativos en África del Norte y Asia. Un grupo afiliado local tomó el control de la ciudad filipina de Marawi durante meses. CreditJes Aznar para The New York Times

Así fue dirigido el primer ataque importante en Estados Unidos cuya responsabilidad se atribuyó el EI –un tiroteo frustrado en un centro comunitario en Texas en 2015–, de acuerdo con una evaluaciónreciente de la oficina de inteligencia y análisis del Departamento de Seguridad Nacional.

El Estado Islámico también puede tener agentes encubiertos o células durmientes fuera del Medio Oriente. Funcionarios estadounidenses de alto nivel dijeron el año pasado que el grupo había enviado a cientos de agentes a Europa y otros cientos más a Turquía.

Además, el grupo ha seguido sembrando el caos aunque haya perdido territorio. Tan solo en 2017 ha reivindicado tres ataques terroristas que mataron a 37 personas en el Reino Unido; un bombardeo en un club nocturno en Estambul en la víspera del Año Nuevo, donde murieron 39 personas, y ataques en más de otros siete países.

En agosto, cuando el grupo estaba cerca de perder el control de Mosul, la segunda ciudad más grande de Irak, personas vinculadas al grupo atropellaron a una multitud con una camioneta en el corazón de Barcelona; trece personas fueron asesinadas y el grupo dejó claro que todavía tiene relevancia.

 
Un grupo de hombres que se cree eran combatientes del Estado Islámico sentados tras rendirse ante oficiales kurdos cerca de Kirkuk, en Irak, en octubre. CreditIvor Prickett para The New York Times

También es prematuro asegurar que el Estado Islámico se está quedando sin territorio. Aunque su presencia en Irak y Siria se ha encogido, aún controla cerca de 10.000 kilómetros cuadrados a lo largo del valle del río Éufrates, en ambos lados de la frontera siria-iraquí. Comandantes de los ejércitos estadounidense e iraquí creen que los líderes principales del grupo están escondidos en zonas desérticas a lo largo de la frontera.

Al mismo tiempo, hay ramas del EI en África del Norte y Asia que todavía coordinan operativos, y los campos del grupo en el este de Afganistán siguen básicamente intactos, a pesar de ataques aéreos por parte de Estados Unidos.

Algunas zonas que previamente se habían declarado liberadas han visto un retorno de combatientes del EI. Los militantes publicaron hace poco un video que los muestra a cargo de un puesto de control en una zona de Libia de la que el grupo había sido expulsado a finales de 2016; se trataba de un territorio con una extensión de 160 kilómetros de costa. Asimismo, el grupo sigue creciendo en otros rincones del mundo lejos de sus raíces en el Medio Oriente, incluyendo Filipinas, donde un grupo afiliado local tomó el control de la ciudad de Marawi durante meses, así como en África Occidental, donde los militantes siguen aumentando sus filas e invadiendo zonas antes en manos de Al Qaeda.

Y en caso de que el Estado Islámico sí tenga un declive, otras organizaciones yihadistas están listas para ocupar el vacío que eso dejaría.

Al Qaeda, cuyo atractivo ante los combatientes jóvenes fue en gran parte eclipsado por el nuevo y tecnológico califato del Estado Islámico, compite por regresar.

“La razón por la que el EI ganó muchos seguidores rápidamente fue que atrajo a los impulsivos, los que buscan gratificación inmediata”, dijo Bill Roggio, miembro destacado de la Fundación para la Defensa de las Democracias, que monitorea a grupos terroristas. “Ese modelo de califato ha desaparecido, pero queda Al Qaeda”.

Ese viejo grupo ha estado invitando a sus seguidores a dejar el enfoque del Estado Islámico de proteger campos de batalla en el Medio Oriente y a concentrarse en su lugar en ataques a Estados Unidos y otras tierras fuera de la región.

También ha estado promoviendo a un nuevo líder más joven y carismático: Hamza bin Laden, de 27 años, el hijo de Osama.

 https://www.nytimes.com/es

Japón y su cisterna subterránea contra el cambio climático

Las imágenes de Puerto Rico tras el paso del huracán Irma nos han recordado lo expuestos que estamos a nuestras propias acciones, al modo en que maltratamos al Planeta y éste nos devuelve esa violencia en forma de catástrofes naturales. Las lluvias torrenciales y los problemas que éstas provocan son una de las estampas que más se repiten, con independencia del país y su nivel de desarrollo.

Algunos países que por su situación y orografía están más expuestos a inundaciones hace tiempo que comenzaron a tomar medidas, no tanto para frenar la polución que generan, sino para parar o paliar los daños que se provocan. Japón es un buen ejemplo de ello, pues ha invertido miles de millones en la construcción de una gigantesca cisterna subterránea en Tokio para hacer frente a estas inundaciones que pudieran derivarse de los efectos del cambio climático.

La Agencia Japonesa de Meteorología ha detectado que las precipitaciones se han incrementado en algunos puntos en más de un 70%. En el siglo XX, los efectos del agua terminaron por hacer que algunas partes de la ciudad se hundieran hasta cuatro metros y medio. En la actualidad y como sucede en Holanda, las áreas por debajo del nivel del mar están protegidas con robustos diques.

Esta tendencia alcista de las precipitaciones, sumada a su proximidad al mar y el progresivo crecimiento del nivel de los océanos, hacen que la metrópolis japonesa, hogar de cerca de 14 millones de personas, sea especialmente vulnerable. Además, a la vuelta de la esquina, en 2020, se encuentran los Juegos Olímpicos que albergará Japón, para los que el país quiere estar perfectamente preparado.

Las dimensiones de este sistema subterráneo, que se terminó en 2006 con una inversión superior a los 2.000 millones de dólares, es tal que podría albergar a la Estatua de la Libertad o el transbordador espacial. Se trata de una suerte de cavernas conectadas por túneles cuyas canalizaciones buscan desviar el agua lejos de las zonas de la capital nipona más vulnerables a una inundación.

Hasta cinco grandes depósitos de casi 80 metros de profundidad por unos 30 de ancho son los encargados de absorber el agua de lluvia. Diversas canalizaciones terminan por conducir esta agua a un gigantesco tanque, más grande que un campo de fútbol (177metros de largo por 78 de ancho y 18 metros de alto), con sus techos sostenidos por 59 pilares de dos metros de diámetro. En este tanque se han instalado múltiples bombas industriales que se ocupan de ir expulsado todos los metros cúbicos almacenados de un modo controlado, hacia el río Edogawa, que termina por desembocar en la bahía de Tokio.

Este sistema de cisternas está abierto al público en las épocas donde no hay peligro de inundación. Es preciso reservar con cuatro semanas de antelación, con visitas guiadas para grupos de 25 personas. Los visitantes pasean por el sistema de cisternas con la sensación de estar en una especie de palacio de grandes columnas. Desde el Gobierno japonés se utilizan estas visitas para concienciar a las personas sobre el peligro real de las inundaciones y cómo es posible adaptarse a la nueva situación que, en realidad, ha provocado la mano de los seres humanos.

DAVID BOLLERO

http://blogs.publico.es/kaostica/

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Lo malo es que, como damos por hecho que las imágenes de la tele bastan, tampoco los demás medios se esfuerzan en describir con precisión notarial lo sucedido

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Una tele, por grande que sea, no es capaz de abarcar la cantidad de llamas que durante estos días se han propagado por Galicia, Portugal y Asturias. Aunque los reporteros desplazados a las zonas del desastre den aquí o allá con imágenes ocasionalmente extraordinarias, no somos capaces de apreciar en toda su extensión la magnitud de la catástrofe. La tele abarca mucho, pero aprieta poco. No logra trasmitir con la intensidad debida el significado de que las brasas hayan penetrado, por ejemplo, en el dormitorio de un matrimonio mayor de cualquiera de las zonas incendiadas para devorar en cuestión de segundos las zapatillas de cuadros que estos señores se calzaban para acudir a la cocina. Esos dos pares de zapatillas dormían tranquilamente cada uno en un lado de la cama, cuando una serpiente de fuego acabó en décimas de segundo con el fieltro para cebarse enseguida en las suelas de goma, que se retorcían como condenados en el infierno debajo del somier. La tele carece de sensibilidad para llegar a ese detalle, y perseguir a la serpiente, que repta ahora por el suelo de sintasol para alcanzar el armario, donde tras abrir un boquete como el de un disparo en el pecho a cañón tocante, engulle los trajes de novio y de novia con los que los cónyuges, que han muerto en el incendio, deberían ser amortajados.

Lo malo es que, como damos por hecho que las imágenes de la tele bastan, tampoco los demás medios se esfuerzan en describir con precisión notarial lo sucedido. Ya lo saben ustedes por la tele, nos vienen a decir. Es la misma excusa que esgrimen los novelistas perezosos para no complicarse la vida: ningún lector ignora cómo es una calle de Los Ángeles, afirman, las han visto mil veces en el cine. ¿Para qué contárselas?

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¿Español o catalán?

Separados nos sentiríamos más solos en un planeta que había empezado a romper sus fronteras para sentirse una única aldea enriquecida por la fuerza de la unión de sus lenguas y sus culturas

Algunos lectores brasileños me han pedido que, como español, “me defina sobre Cataluña”. Empiezo por decir que no me gustan ni las banderas ni los himnos. No me emocionan. Quizás por ello me siento, sobre todo, ciudadano del mundo.

Himnos y banderas me traen ecos de batallas de unos pueblos contra otros. Los himnos nacieron como gritos de guerra. Prefiero los minutos de silencio para recordar alguna tragedia, como los celebrados en Barcelona para homenajear a las víctimas del terrorismo.

No me gustan las banderas que me evocan igualmente los tiempos, desde la antigüedad, cuando los pueblos luchaban entre sí para ensanchar sus territorios. Los papas bendecían las banderas de los cruzados. La cruz cristiana sigue presente en muchas banderas. Yo prefiero las cantadas por el grupo de rock español, Extremoduro:

Las banderas de mi casa son la ropa tendida,

en mi casa las banderas son los pájaros sin amo….

En mi casa las banderas son de todos los colores…

En mi casa las banderas están hechas de agua pura

son los duendes del parque que registran las basuras.

 

Me gustaría tejer una bandera con los colores de todas las culturas del planeta. Una bandera que recoja las aspiraciones de justicia y libertad de todos los oprimidos y olvidados, los sueños de todos los poetas, los latidos de todos los enamorados.

Soy hijo del planeta. Por ello, me siento catalán porque soy español. Y porque soy español me siento también gallego y asturiano y vasco y andaluz y castellano. Me siento español de todas sus comunidades, cada una con su historia, su literatura y sus riquezas naturales. Si acaso me sentí, de joven, atraído especialmente por Cataluña, por haberse opuesto al franquismo y porque fue la que mas se contagió de los valores democráticos del exterior, cuando el resto de España dormía en su ostracismo, ausente del mundo. La democracia le debe mucho a Cataluña.

Soy español de toda España y soy europeo porque tengo conciencia que la Unión Europea no solo trajo prosperidad al viejo continente, sino sobre todo paz, ya que el único medio siglo de Europa sin guerras fue el que estamos viviendo desde que nació la Europa Unida.

Hoy, cuando me invade la tristeza de ver aletear de nuevo sobre España a los demonios de una posible guerra entre hermanos, tengo la certeza que, acabe como acabe, el drama catalán, separados nos sentiríamos más solos en un planeta que había empezado a romper sus fronteras para sentirse una única aldea enriquecida por la fuerza de la unión de sus lenguas y sus culturas.

Que la Cataluña del diseño y de la economía, la de sus arquitecturas que emocionan al mundo, la Cataluña laboriosa y seria, la democrática, la envidiada por empresarios e intelectuales, la abierta al mundo, no renuncie a ser esa parte que España necesita para serlo del todo. Y que la España democrática y europeísta, que creció y prosperó de la mano de Cataluña que la ayudó a luchar contra la barbarie de la guerra y de la dictadura, no permita, aunque sea a costa de inventar lo imposible, que los catalanes acaben fuera de ella.

Perderíamos todos los españoles, perdería Europa y perdería el mundo, ya que hoy no se mueve una ficha en su tablero sin que las demás entren en alarma. “Divide y vencerás” fue un antiguo grito de guerra. La paz, la de España y la de Cataluña, la de Europa y la del mundo, solo será posible juntos, no partidos.

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La revolución domesticada

CIUDAD DE MÉXICO — En México, la Revolución de octubre fue devorada por la Revolución mexicana. Pese a las resistencias del Partido Comunista Mexicano, la inocente ideología nacionalista y social de la Revolución mexicana ganó la partida a todo intento de marxismo-leninismo autóctono. En México, Lenin y Trotsky nunca pudieron competir contra Villa y Zapata.

La Revolución mexicana antecedió a la rusa por seis años. Estalló como un levantamiento contra la dictadura de Porfirio Díaz, instauró un régimen democrático que culminó en 1913 con el asesinato del presidente Francisco I. Madero, tras el cual se desató una guerra civil entre las facciones que seguían a los caudillos populares Villa y Zapata y a los ejércitos Constitucionalistas de Obregón y Carranza, que resultaron triunfantes. En febrero de 1917, mientras se instauraba en Rusia el fugaz gobierno provisional y el zar estaba a unos día de dimitir, la fracción victoriosa redactó una nueva Constitución cuyos principales artículos se apartaban del liberalismo clásico, fortalecían al Estado y al poder ejecutivo, y recogían importantes banderas sociales, algunas de sus adversarios: reforma agraria, legislación obrera, nacionalización de los recursos naturales, educación universal. Cuando en octubre de ese año estalló la Revolución rusa, los revolucionarios mexicanos permanecieron tranquilos. Con plena convicción y sinceridad podrían presentar a la Revolución mexicana como amiga y hasta precursora del movimiento bolchevique.

Aunque el Partido Comunista Mexicano fue fundado tempranamente en 1919 a las órdenes de la Internacional Comunista, pocos países tuvieron tanto éxito en neutralizar a la Revolución rusa como México. La razón es sencilla: México avanzaba con su propia revolución.

En el ámbito cultural y educativo, por ejemplo, el renacimiento de la pintura y las artes y la cruzada alfabetizadora de José Vasconcelos en los años veinte no palidecían frente al modernismo ruso y el plan educativo de Lunacharski. De hecho, México fue el primer país en establecer relaciones diplomáticas con la URSS, cuya primera embajadora —Alexandra Kolontái, famosa impulsora del amor libre— fue recibida con honores. Este acercamiento entre las dos revoluciones provocó la histeria del embajador americano Sheffield y halló eco en las empresas petroleras que temían una inminente expropiación. La prensa de Hearst habló del “Soviet Mexico” y, en un episodio poco conocido de la historia diplomática, en junio de 1927 el presidente Coolidge consideró seriamente la opción militar contra su vecino revolucionario. Gracias a la intervención del senador Fiorello La Guardia, el tema se resolvió con un inteligente cambio de embajador: el banquero Dwight Morrow llegó a México, ayudó a reestructurar la deuda y las finanzas públicas, se hizo consejero de políticos y tuvo el instinto genial de hacerse amigo y mecenas de artistas que, tras la crisis de Wall Street en 1929, estaban seguros de que el futuro pertenecía a la Unión Soviética y al comunismo. Los más famosos, por supuesto, fueron Diego Rivera y Frida Kahlo, pero muchos escritores jóvenes —entre ellos el combativo Octavio Paz y su amigo José Revueltas— comulgarían por décadas con esa creencia: la URSS era “la tierra del porvenir”.

Declarado ilegal en 1929, reprimidos, encarcelados y asesinados muchos de sus miembros, el Partido Comunista Mexicano retomó cierta fuerza en el sexenio de Lázaro Cárdenas entre 1934 y 1940, pero sobre él volvió a obrar el efecto domesticador. Era imposible competir desde la izquierda con un gobierno tan claramente revolucionario como el de Cárdenas, que repartió 17 millones de hectáreas, expropió a las empresas petroleras en 1938, y contó con el apoyo del movimiento obrero organizado en una central única: la Confederación de Trabajadores de México, cuyo líder, el intelectual Vicente Lombardo Toledano (admirador de la URSS y viajero frecuente a Moscú), fue la representación misma de esa convivencia funcional y pacífica entre las dos revoluciones. En los años treinta, a los ojos de Moscú, el gobierno de Cárdenas era la versión mexicana del frente popular antifascista. Por esa razón, los comunistas mexicanos fueron obligados a entregar los sindicatos que controlaban al partido oficial, el Partido de la Revolución Mexicana, que en 1946 adoptó el oxímoron definitivo de Partido Revolucionario Institucional.

Acaso la prueba mayor de autonomía mexicana con respecto de la Revolución soviética sobrevino en 1937, con el asilo que —a petición de Diego Rivera— otorgó Cárdenas a Trotsky. La negativa del PCM a participar en el asesinato del jefe del Ejército Rojo, lo que ocurrió finalmente en 1940, selló su destino como partido: al llegar la Guerra Fría, mientras el PRI podía ostentarse ya abiertamente como una alternativa nacionalista y progresista frente al comunismo, el PCM se encontraba al borde de la extinción, y, en esa marginalidad, que fue acentuada por su falta de registro oficial, siguió hasta los años sesenta, acompañado solo por sindicalistas ferroviarios y magisteriales y algunos artistas famosos.

 
León Trotsky y su esposa, a bordo del barco que los trajo de Noruega, son recibidos en México por Frida Kahlo y Max Schachtman, jefe del Comité Comunista en los Estados Unidos. CreditTimes Wide World Photos

Al morir Frida Kahlo en 1954, recibió el primer homenaje rendido a un artista en el Palacio de Bellas Artes: su féretro cubierto por la bandera de la hoz y el martillo. El funcionario que permitió esa intromisión simbólica fue despedido, pero el acto fue emblemático de una nueva vigencia del comunismo en México, no a través del PCM sino de los ámbitos artísticos, académicos y literarios donde el marxismo comenzaba a tomar nuevos bríos gracias a la influencia de las obras de Jean Paul Sartre. Con todo, en la arena política, el PRI reinaba sin disputa. Al menos hasta el movimiento estudiantil de 1968, cuando empezó a resquebrajarse su dominio sobre las nuevas clases medias, el partido oficial era una alianza todopoderosa donde, excluyendo los extremos, cabía desde la derecha hasta la izquierda.

Ni siquiera la Revolución cubana modificó el estado de cosas. Hábilmente, al abstenerse de condenar a Castro y expulsar a Cuba de la OEA en 1962, el régimen del PRI se convirtió en el mediador tácito entre Estados Unidos y la Revolución cubana, el gobierno “tapón” que protegería a toda Norteamérica del comunismo, a cambio de sostener una retórica nacionalista. El compromiso con La Habana fue claro: México —de cuyas costas había salido la expedición castrista del Granma en 1956— defendería diplomáticamente, en la medida de lo posible, a Cuba de Estados Unidos, a cambio de que no hubiese guerrilla en México. Si bien la hubo en los años setenta, alcanzó una dimensión e impacto considerablemente menores que en el resto de América Latina.

Aunque el régimen de Castro pactó con el gobierno de la Revolución mexicana, lo cierto es que entre las generaciones jóvenes el prestigio de la Revolución cubana opacó a la mexicana, a la que veían como anticuada, rígida y falsa. En los años setenta —y por tres décadas más— el marxismo en todas sus variantes se convirtió en la vulgata de las universidades públicas mexicanas. Sin embargo, los gobiernos del PRI no se inmutaron mayormente ya que el PCM, legalizado en 1978, obtuvo apenas el 5 por ciento de los votos en las elecciones de 1979. De poco valió el esfuerzo de modernización de los comunistas mexicanos para tomar distancia del bloque soviético e ir más allá de los votantes universitarios.

En 1981, el PCM llegó al extremo de autodisolverse, con la esperanza de tender puentes con otras formaciones de izquierda, ligadas a las universidades públicas. El PRI, se decía en broma en aquellos años, no necesitaba formar a sus jóvenes militantes, pues para ello estaba el Partido Comunista, del cual salían algunos de los cuadros que renovaban a una élite gobernante donde ser socio de Washington, estalinista convencido y vociferante antiimperialista no era una contradicción.

La Revolución mexicana, con su ecléctico nacionalismo, absorbió y domesticó a la Revolución rusa, logrando que México fuese, a mediados de los años ochenta, uno de los pocos países del mundo donde los trotskistas tenían presencia oficial en el congreso. Una política internacional amiga del Pacto de Varsovia (y de su marioneta, el Movimiento de los No Alineados), le permitía al PRI ejercer la mano dura contra la izquierda mexicana, como ocurrió en 1968 o durante los años setenta, cuando guerrillas urbanas de inspiración maoísta o guevarista fueron cruentamente reprimidas ante la indiferencia de La Habana y Moscú. Cuando a los guerrilleros mexicanos se les ocurría secuestrar aviones rumbo a Cuba, el régimen de Castro los repatriaba de inmediato o los recluía bajo condiciones penosas.

El cuadro comenzó a cambiar en 1988, cuando el ala izquierda del PRI, inspirada en el sexenio de Lázaro Cárdenas y encabezada por su hijo, Cuauhtémoc Cárdenas, abandonó el partido. Los partidos de la vieja izquierda alojaron a estos disidentes del PRI en su sede, les cedieron su registro y postularon a Cárdenas a la presidencia. Solo un fraude electoral impidió su triunfo, pero en vez de tomar las armas, en 1989 Cárdenas discurrió un cambio que ni siquiera su padre había podido vislumbrar: la unión de toda la izquierda (comunista, trostskista, guevarista, nacionalista, socialista) en un partido, el Partido de la Revolución Democrática. Aunque derrotado en 1994 y 2000, el PRD entró al nuevo siglo como una institución consolidada con fuerte presencia en las legislaturas y gobiernos de los estados, municipios, y en el enclave decisivo de la ciudad de México, cuyo gobierno recayó en un popular líder de origen priista, cercano a Cárdenas pero que muy pronto tomaría vuelos propios e insospechados: Andrés Manuel López Obrador.

Desde el año 2000, tras el desvanecimiento del Subcomandante Marcos, un guerrillero inspirado en el Che Guevara que trocó la bandera marxista por un ideario indigenista, López Obrador se convirtió no solo en el líder sino en el caudillo populista de la izquierda mexicana. En 2006 contendió a la presidencia, estuvo a unas décimas de ganar el poder y acusó al gobierno de haberlo defraudado. Significativamente, en su cuarto de guerra no quedaba ningún comunista y sí muchos priistas de los años setenta, ochenta y noventa. Una vez más, la Revolución mexicana había devorado a la Revolución rusa.

 

Doctor B

En cuestión de días el sistema de inteligencia artificial de Google alcanza un nivel de juego del Go que al humano le cuesta años dominar

Jugadores de Go compiten contra el robot de Google AlphaGo el pasado mes de mayo.
Jugadores de Go compiten contra el robot de Google AlphaGo el pasado mes de mayo. REUTERS

 

Sometido por los nazis a un aislamiento total, sin siquiera nada que leer, el doctor B solo consigue evitar la locura gracias a un pequeño manual de ajedrez que cae en sus manos de alguna manera, memorizando cada partida, explorando en su mente todas las posibles variaciones de cada una de ellas y, finalmente, desarrollando la capacidad para escindir su cerebro en dos personalidades —yo blanco y yo negro— para poder jugar contra sí mismo una vez tras otra. Cuando es liberado, el doctor B derrota con facilidad al campeón mundial de ajedrez. Es el planteamiento de Novela de ajedrez,el último relato que Stefan Zweig escribió antes de suicidarse en 1941, exiliado de su Austria natal.

Tres cuartos de siglo después, el doctor B se ha hecho realidad, aunque de un modo algo inesperado. No es una persona, sino un sistema de inteligencia artificial desarrollado por los científicos de Deep Mind, el centro de investigación de Google en Londres. Tampoco se llama doctor B, sino AlphaGo Zero, y no juega al ajedrez, sino al Go, que es aún más difícil.

El predecesor de AlphaGo Zero, que se llama igual pero sin el Zero, ya había ganado en marzo de 2016 al campeón del mundo de Go, Lee Sedol, pero esa máquina había aprendido a jugar empollándose millones de partidas humanas, en un estilo de aprendizaje supervisado que ya es común en el mundo del bigdata. AlphaGo Zero supone un salto cualitativo de gigante, porque ha aprendido al estilo del doctor B: sin ayuda. Lo único que sus programadores le han enseñado es el tablero de Go y las reglas del juego. Lo demás lo ha hecho sin ninguna ayuda, a base de probar movimientos al azar y jugar una partida tras otra contra sí mismo, justo como el doctor B. No ha jugado contra el campeón Lee Sedol. ¿Para qué? Era más rápido hacerle jugar contra su predecesor AlphaGo, que ya había ganado a Lee. Y la paliza ha sido de las monumentales: cien a cero.

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CUATRO HIERBAS MEXICANAS PARA COCINAR DELICIOSO

Por Animal Gourmet

La cocina mexicana tiene una variedad de ingredientes que nos enorgullecen y que nos han acompañado desde épocas prehispánicas. Para envolver, aromatizar, condimentar, cocinar o comerlas crudas, las hierbas mexicanas brillan por sus usos gastronómicos y medicinales y su aporte nutritivo.

Acércate más a estas cinco hierbas mexicanas y pierde el miedo de cocinarlas.

Huauzontles

El huauzontle  es uno de los alimentos que México aportó al mundo. Su nombre proviene del náhuatl huauhtzontli que significa bledo o tallo semejante a cabello. En tiempos de los aztecas esta planta se consumía hervida, pero a la llegada de los españoles se prohibió su cultivodebido a que, junto con el amaranto, se utilizaba en ritos religiosos ligados a sacrificios humanos.

Los estados de Guerrero, Tlaxcala y Puebla son los principales productores a nivel nacional de esta hierba, pero Puebla es el que aporta poco más del 90% de la producción total del país. Con el huauzontle se preparan platillos mexicanos de acuerdo a cada región, sin embargo, regularmente se cocina capeado y acompañado de salsas verde, roja, de chile pasilla o mole.

A nosotros nos gustan las tortitas de huauzontle sumergidas en una salsa de chile guajillo. Lo único que debes hacer es limpiar y cortar las vainas y luego cocerlas con agua, sal, un pedazo de ajo y cebolla. Después hay que exprimirlas para quitarles la humedad, hacerlas pelotita, capearlas y freírlas. Para la salsa hay que mezclar chiles guajillos desvenados y cocidos con dos jitomates. Ahora sí, meter las tortitas en la salsa, cocinar unos minutos y ser feliz. ¡Ah! Si gustas puedes meter un pedacito de queso Oaxaca en cada una de las tortitas de huauzontle, ¡quedarán espectaculares!

Otra forma de hacerlos es en fritatta con queso parmesano. Aquí encuentras la receta completa.

Romeritos

La mayoría de los mexicanos asociamos esta hierba con la época navideña o Semana Santa, cuando nuestras cocinas se llenan del sabor de los romeritos preparados con mole, camarones secos, nopales y papitas cambray. Esta preparación proviene de la época colonial. Aunque los romeritos son una maravilla nutricional, en algunas regiones de nuestro país aún se consideran maleza.

Como todos los quelites, los romeritos son ricos en nutrientes como fibra, minerales – principalmente hierro y potasio-, y vitaminas como A y C. Además, contienen sustancias bioactivas llamadas fitoquímicos como la clorofila que protegen nuestras células de la oxidación y del daño de nuestro ADN.

Si no quieres comerlos en mole puedes hacerlos en un quiche con queso manchego y camarones, en ensaladas o en canelones rellenos con requesón y romeritos.

Hoja Santa

La hierba santa era usada por indígenas prehispánicos para perfumar al chocolate, por ello no resulta extraño que sea tan popular en los guisos de Oaxaca, Veracruz, Tabasco y Chiapas, donde recibe varios nombres, desde acuyo hasta santilla de comer.

Desde tiempos prehispánicos la hoja santa ha brindado grandes beneficios a la salud humana y sus cocinas. Dentro de la gastronomía se utiliza en la preparación de carnes, pescados, aves, salsas, caldos y quesos. Además, su olor tan penetrante se aplica para la aromatización de tamales, chiles rellenos y mole verde, platillos tradicionales mexicanos. En la medicina ayuda a disminuir la fiebre e inflamación de los riñones, calmar dolores de estómago, evitar la indigestión, estreñimiento, diarreas y problemas respiratorios, principalmente el asma y la bronquitis.

¿Dónde la consigues en la ciudad de México? En el mercado de La Merced y el mercado de Jamaica. Lo más sencillo es hacer taquitos con una buena tortilla, hoja santa, quesillo, chapulines y salsita. También puedes prepararla en chiles rellenos, filetes de pescado envueltos, tamales y en mole.

Verdolagas

Primero se creía que la verdolaga era originaria de Europa y luego México. Además del uso comestible, se utiliza como planta medicinal para malestares gastrointestinales.

A través de estudios, el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán propone el consumo de verdolagas como fuente del requerimiento total de omegas necesarios para el ser humano. En países como Grecia, Líbano y otros del Mediterráneo, donde la incidencia de enfermedades cardiovasculares y cáncer es baja, la verdolaga es uno de los vegetales que se consumen considerablemente en sopas y ensaladas.

Tú puedes hacer el clásico cerdito en salsa verde y verdolagas, aprender a preparar el chileatole verde con hongos o una buena y saludable ensalada.

http://www.animalgourmet.com

EN RESUMEN (Otro poema para “33 Instantáneas”)

A punto de cerrar libro, set y partido. Tenía que acabar apareciendo una cierta reflexión poética, pero esta vez se ha quedado en una sola palabra esa investigación sobre lo que quiero contar en el libro: Frágil. Un poema que mezcla tiempos y explica por qué en esa palabra se confunde todo. Espero vuestras impresiones ahora que ya sólo falta uno, en el lado feliz, para cerrar la primera fase de todo libro: escribirlo.
EN RESUMEN
Reviso estos poemas.
Una palabra, frágil, los invade
haciendo innecesario
cualquier otro discurso
para hablar del abismo.
Frágil:
Según el diccionario, un adjetivo
de dos sílabas y sin flexión de género.
Seis letras, seis fonemas y una tilde,
por ser palabra llana que cierra con la l.
Con plural regular,
formado por idéntica
razón con e y s.
Deriva del latín fragilis, fragile,
“lo que no permanece”. Cuatro entradas
en el RAE. Perecedero. Débil.
Pecador. Quebradizo.
Quebradizo, como tu cuerpo en fuga, como el sueño en añicos de pasear por Roma, como el silencio negro que nos envuelve ahora, como el amor que así, como un humo lejano, vuelve a ser sombra y nada.
Lascivo, como lo que fue deseo, cuando la piel temblaba y era la carne fuego, una masa unforme y un único quejido, cuando hubo celos, dudas, desencuentros, regresos, y de nuevo el pecado de acercar nuestros labios como mecha a la yesca.
Débil, sin fuerzas. Como lluvia de octubre desganada y constante, como esa voz que apenas se enreda en el sonido y balbucea. Como el medicamento que no sirve, las manos que no agarran, las piernas delgadísimas que ya no te sostienen, la esperanza sin fecha.
Perecedero, tú, que sólo tienes horas por delante, que te estás disipando como la luz del sol en el crepúsculo, como el escalofrío de la nieve en los montes de mayo, como una mariposa en un cerezo, un golpe de color y luego viento.
Un adjetivo, frágil, suficiente
como historia y blasón de estos dos años,
sin más palabrería,
para que la memoria reconstruya.
Y lo demás es ruido. Tal vez literatura.

‘Cançó’

Una sugerencia: escuchen a Serrat en español o a Bikimel en catalán y modifiquen la banda sonora de este sinsentido

Joan Manuel Serrat, en los premios Goya 2016.
Joan Manuel Serrat, en los premios Goya 2016. GTRESONLINE

Parece que sin prisa pero sin pausa crece la especie de los asqueados en general, subespecie alérgicos tanto al nacionalismo catalán como al español. Eso que algunos llaman equidistancia y Marsé llama “esa gentuza que nos gobierna, los de aquí y los de allá”.

Ejemplos de equidistancias imaginarias (aunque no tanto): una señora con la estelada a cuestas pasea por el Born y se niega a escuchar el Mediterráneo de Serrat porque va en imperialista español. Un señor con un banderón de España atada al cuello toma el vermú en una terraza de Arturo Soria y se niega a escuchar el Farrera de Bikimel porque va en separatista catalán.

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De Mediterráneo, qué más decir. La canción de las canciones. El himno —este sí que sí— del corredor de salitre que va de Algeciras a Estambul para que pintes de azul lo mismo las playas de Murcia que la bahía de Cadaqués. Vuelvan a ella: es cada vez mejor.

Y ahora vamos a Bikimel.

Se llama en realidad Vicky de Clascà y nació en Barcelona en 1976. Sostiene la Wikipedia —ya son ganas de tocar los collons— que es “una cantautora española de folk-rock catalán”. Pero sobre todo es la autora de Farrera, una canción sobre las montañas y las gentes del Pallars Sobirà, escondida comarca del Pirineo leridano.

Descubrí Farrera en mis cascos en el azar navegable de una noche de YouTube. Va en catalán, sí, un idioma oficial de este país. Hablé con amigos de Madrid. No conocían a Bikimel. Hablé con amigos de Barcelona. Res de res. Hablé con un periodista musical. “¿Biki… qué?”.

Escúchenla. Apaguen cinco minutos el enfangado río que nos lleva. Permítanse el lujo de poner, de aquí al jueves, otra banda sonora a este pimpampún por un quítame allá este estado. Floten. En català, si us plau, que tampoco pasa res.

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El circo

Debemos asegurarnos de que nuestro último adiós se diga apropiadamente

Varias personas realizan malabares en Argentina.
Varias personas realizan malabares en Argentina. HANS NELEMAN GETTY IMAGES

 

Nos gustaban los circos. Los circos como este donde estoy ahora, en medio de la pampa, la pampa de pueblo chico donde me crié, la pampa plana, la pampa helada. Nos gustaban los circos como este donde ahora miro a un trapecista con labios de bótox, a un equilibrista con peluca. Un circo que es y que no es como aquellos a los que íbamos juntos. Un circo sin aserrín, sin leones, sin motos en el círculo de la muerte. Nos gustaban los circos. El secreto de los circos (“Imagínate, hijita, la vida de esta gente, de pueblo en pueblo, qué maravilla”, me decías, y yo pensaba con terror que un día ibas a irte como esa gente, de pueblo en pueblo, qué maravilla, que ibas a dejarme sola), los circos magníficos, las tres pistas, los trapecistas enlazándose en el vacío como aves enervadas, vos con tu bufanda gris tejida por mamá, tus manos suaves (“Son despreciables, hija, hijita, no son de trabajador. Yo quería manos de albañil, no estas manos”, decías, y yo me preguntaba si lo hermoso era hermoso o, como decías, despreciable), y yo arrebujada en mi tapado de terciopelo apretando mi terror o mi risa contra tus solapas, tu niña salvaje, tu niña con olor a cloro de piscina (“Ese traje de baño te queda precioso, hija, hijita”), tu niña con olor a pólvora (“Qué puntería, hija, hijita”), tu niña con vestido blanco y pelo tirante y aros de perlas en el desfile del kinder (me llevabas de la mano por la pasarela mirándome como si me quisieras, me estuvieras queriendo, me querías), tu niña loca (“¡Pa, voy a tener un barco, voy a vivir en una isla!”, “Ah, hija, hijita, no sueñes, todo es fracaso, polvo, nada”), tu niña en esa pampa que era a veces infierno. Ahora hablamos por teléfono los domingos. Del frío, de la salud de tus perros. Como un amor gastado que no sabe de qué hablar. Sólo que sí sabemos. Pero debemos asegurarnos de que nuestro último adiós se diga apropiadamente.

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