El loco de la colina
Hace años yo era un loco que hablaba desde una colina. Lanzaba a los cuatro vientos mensajes de paz y solidaridad. Creía, como muchos de nosotros entonces, que el amor movía el mundo y no el dinero; que la verdad nos haría libres, que era posible el paraíso en la tierra. Todavía vivíamos en al este del edén, en el amanecer de los sueños, en un tiempo de lucha y esperanza en el que ser utópicos era casi un deber.
Luego vino la duda, el desengaño, el choque con la fría realidad, la madurez cobarde. Empezamos a comprenderlo todo, a disculparlo todo. Descubrimos el brillo del dinero, la erótica del poder… Paso a paso, nos fuimos apartando del camino hasta llegar a este tiempo de ocaso, de derrumbe.
Te habla Jesús Quintero, al oeste del edén.
Jesus Quintero
El loco de la colina
He visto como dos ancianos abandonan su casa por la denuncia de su único hijo.
He visto golpear a una adolescente para grabarlo con el móvil y colgarlo en internet.
He visto cómo le metían fuego a una indigente en el cajero donde dormía simplemente por divertimento.
He visto que el hombre se ha desnudado de sus mejores sentimientos.
No puedo vivir en un mundo donde una caricia cuesta dinero.
Y se paga cada vez mejor el insulto, la vulgaridad, la agresividad y el mordisco en la dignidad.
No aceptaré nunca estas condiciones para vivir.
No quiero vivir en un mundo sin sentimientos.
Jesus Quintero
El loco de la colina
Dijo Juan Ramón Jiménez: “Cada día entiendo menos lo que no sea mío”. A mí me pasa lo mismo. Cada día entiendo menos lo que no es mío ni tuyo. Cada día entiendo menos a la gente. Oigo la radio, y no entiendo nada. Leo el periódico, y no comprendo nada. Me hablan de paz, y es como si me estuvieran hablando de guerra.
Me hablan de libertad y, detrás de las palabras, escucho el ruido de las cadenas. Me hablan de amor, y sólo veo comercio y negocio.
Me hablan de justicia, y al bufón que llevo dentro le da un ataque de risa.
Cada vez entiendo menos a la gente. No sé si es porque me estoy volviendo estúpido o viceversa.
Jesus Quintero



