101 recetas de aperitivos para tus comidas y cenas de celebración

101 recetas de aperitivos para tus comidas y cenas de celebración
 Aunque pueda parecer lo contrario, los aperitivos son importantes pues son los que introducen un menú especial de celebración, así que si los escogemos con cuidado y nos decantamos por una deliciosa variedad seguro que tenemos el éxito asegurado. Hoy vamos a proponeros 101 recetas de aperitivos para tus comidas más especiales.

Los hemos agrupado por distintas categorías para que os resulte más fácil su elección. Lo primero que deberéis tener en cuenta es el número de comensales que seréis, para poder calcular qué cantidad de aperitivos debéis preparar. Como veréis, algunos cunden más que otros, unos pueden prepararse en porciones individuales y otros no, pero seguro que si elegís alguna de las siguientes propuestas triunfaréis entre vuestros invitados.

Untables

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Servir un bol con un untable para que cada comensal se sirva directamente, es una opción estupenda, sobre todo si lo que vamos a ofrecer es un menú tipo bufete. Esta posibilidad tiene cada vez más adeptos, pues aunque en algunas de las celebraciones sí que está bien montar una mesa al modo tradicional, si tenemos muchos invitados lo mejor es disponer toda la comida sobre la mesa y ellos escojan lo que quieren probar. Nuestras propuestas son:

Bocaditos

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Tratándose de aperitivos, lo mejor es hacer de varias clases y que sean tamaño bocado. De este modo podremos probar varios sin que nos llenen y dejar todavía espacio para los platos fuertes que vendrán a continuación. Pensad de modo práctico, cuáles son los aperitivos que os van a suponer más trabajo y cuáles podréis preparar con tiempo. Os proponemos los siguientes:

Galletas saladas y panes crujientes

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Importantes como aperitivos, las galletas saladas y los panes crujientes son un modo de completar los aperitivos, tanto si servimos untables (podemos rebañarlos con ellos) como si los servimos para acompañar tortillas, terrinas o brochetas. Las posibilidades son infinitas, pero nosotros hemos hecho la siguiente elección:

Fritos

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Si no tenéis la misma suerte que nosotros, que nos gustan los rebozados fríos, y elegís algún frito para servir de aperitivo, siempre podéis calentarlos un poco en el microondas antes de servirlos. No será lo mismo, pero freírlos en el último momento es un poco pesado y os impedirá estar en la mesa disfrutando de vuestros comensales. Mirad qué recetas más apetitosas os proponemos:

Brochetas

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Para que las brochetas luzcan con una presentación especial, lo mejor es que os hagáis con palillos no demasiados largos y los dispongáis en una fuente o bandeja especial. Si vais a servirlas con una salsa, también podéis colocar un bol en el centro con ella y disponer alrededor las brochetas. ¡Seguro que no queda ni una! Y ahora os apuesto a que os costará escoger alguna receta entre las que siguen:

Canapés

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Los canapés son, si cabe, los aperitivos más tradicionales que hay. Por eso nos hemos propuesto darles la vuelta con ingredientes y presentaciones actualizadas, pero muy fáciles de hacer. Procurad sobre todo escoger un pan de calidad, para que no se reblandezca demasiado una vez que los tengáis hechos. Mirad qué propuestas más tentadoras:

Croquetas

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Dentro de los fritos, las croquetas tienen su propia categoría, pues gustan a todo el mundo y son una de las recetas que admite más variaciones en sus ingredientes, por eso pueden siempre adaptarse a los gustos y necesidades de vuestros invitados. Si preparáis la masa el día antes y la guardáis en la nevera para que coja cuerpo seguro que os quedarán de nota. Las croquetas que os proponemos son:

Tartaletas

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Actualmente, existen en el mercado tartaletas de varios tamaños que os sacarán de más de un apuro si vais mal de tiempo, pues os evitarán tener que hacerlas vosotros mismos y las podéis encontrar en varios tamaños. Pero si queréis intentar hacerlas vosotros mismos, no os perdáis las recetas que vienen a continuación:

Frutos secos y legumbres

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Podemos conseguir un delicioso aperitivo con frutos secos y, aunque no sea muy habitual, legumbres. Si quieres saber cómo preparar estos ingredientes para lograrlo, solo tienes que visitar cualquiera de las cuatro recetas que puedes encontrar a continuación:

Tortillas

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Coincidiréis conmigo en que una tortilla, sea cual sea el relleno que hayamos escogido, cortada en porciones y servida con pequeños tenedores o palillos es una opción deliciosa que gusta a todos, grandes y pequeños. A veces vale más ir sobre seguro y no complicarse demasiado, si algo gusta ¿por qué cambiar?

Terrinas

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Personalmente me encantan las terrinas, pues pueden hacerse incluso con más de un día de antelación y estarán perfectas a la hora de servirse. Además, son un plato que cunde muchísimo, pues si se han enfriado bien podemos cortarlas cómodamente en rebanadas y dejar que cada comensal se sirva las que desee. Nuestras propuestas son:

TALAVERA POBLANA, 400 AÑOS DE TRADICIÓN Y CULTURA EN CERÁMICA

La experiencia de comer chiles en nogada, mole o chalupas es distinta si se hace en una vajilla de talavera que en platos de otro material. Desde hace más de 400 años, la talavera ha dado vida y color a las ciudades del estado de Puebla y por supuesto, a sus cocinas y mesas.

La gastronomía y el arte, han crecido de la mano dotando de un valor cultural muy importante a esta ciudad custodiada por ángeles. Durante el siglo XVI, en la ciudad de Puebla se establecieron talleres alfareros de loza blanca y azulejo que buscaban imitar las producciones de Talavera de la Reina, en Toledo, España.

Gracias a la arcilla de buena calidad que abunda en la región y a la destreza de los artesanos, al poco tiempo de su fundación, la ciudad de Puebla fue reconocida por su producción de cerámica fina. Pronto, el resto del estado adoptó la técnica y los conventos, iglesias y casonas fueron decorados con el trabajo de los artesanos.

Además de esto, se fabricaron utensilios, ornamentos y vallijas que acompañaron de maravilla a la deliciosa cocina de la región.

La mezcla de los diseños locales y las influencias española, italiana, morisca y china, dieron como resultado la Talavera Poblana. Su decorado se basaba en flores, plumas, animales y paisajes, y el color azul se destinó a las piezas más costosas debido al alto precio del mineral con el que se produce.

Debido a su complejidad y gran calidad, esta técnica fue reconocida bajo la Denominación de Origen en 1995 para garantizar su protección legal contra manufacturas similares realizadas de manera apócrifa.

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La Talavera Poblana es tan valorada que está protegida bajo denominación de origen desde 1995. // Foto: Mariana Toledano

La producción de la Talavera Poblana 

La manera en la que se elabora la talavera es muy similar a cómo se hacía en la época colonial. Se emplean dos tipos de barro, uno negro y el otro blanco, los cuales se combinan en partes iguales.

La mezcla se pasa por un tamiz para limpiarlo y depositarlo en tinas de sedimentación. Luego se elimina el agua, de modo que este proceso de maduración sirva para mejorar la calidad y plasticidad del barro. 

Hecho esto, “se pisa”, es decir, se amasa caminando sobre él para que quede uniforme y se almacena en bloques. La producción se lleva al torno donde se colocan moldes y sobre ellos las placas de barro.

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Una vez que las piezas están listas, se guardan en espacios sin ventilación durante mucho tiempo para que el secado sea lento. Cuando está listo, se realiza la primera horneada de cerca de 10 horas. 

Luego de esto, se aplica por inmersión el esmalte blanco de estaño y plomo que servirá de base para la decoración. Se seleccionan los diseños y se marcan con lápiz en la pieza. Los colores se preparan con pigmentos minerales cuyos colores crudos son mucho más claros que el acabado final.

Por último, se hornea por segunda vez para que los pigmentos sellen y adquieran su característico color, brillo y relieve. 

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Los pigmentos de la talavera adquieren su característico color una vez que se hornean. // Foto: Mariana Toledano

Animal Gourmet · Comer, beber y saberlo hacer

ESTA TIENDA VENDE AGUACATES SIN SEMILLA PARA EVITAR QUE LA GENTE SE CORTE LAS MANOS

Por Animal Gourmet

Lo llaman “aguacate coctel” y se puede comer a mordidas sin correr el riesgo de terminar con alguna herida en las manos al intentar remover la semilla del centro del aguacate.

La multinacional británica dedicada al comercio minorista Marks & Spencer comenzó a vender un aguacate sin semilla que podría ayudar a desterrar el dolor de la ahora conocida como “mano de aguacate” (o avocado hand).

El llamado aguacate coctel mide entre 5 centímetros y 8 centímetros de largo y tiene la cáscara lisa y comestible, lo que significa que el aguacate se puede rebanar o comer entero.

A principios de este año, la Asociación Británica de Cirujanos Plásticos, Reconstructivos y Estéticos identificó un aumento en el número de personas que acudieron a emergencias después de cortarse las manos y los dedos al tratar de quitar la semilla de un aguacate, por lo tanto solicitó etiquetas de seguridad para la fruta.

Charlotte Curtis, especialista en tecnología de alimentos en Marks & Spencer, dijo: “Hemos tenido el aguacate mini, el gigante, cortado en rodajas listo para comerse y ahora estamos lanzando el Santo Grial de los aguacates, sin semilla. Esta sorprendente fruta ha estado en nuestro radar durante un par de años y estamos muy entusiasmados de que finalmente hayamos podido obtener algunos para que nuestros clientes las prueben”.

La delgadez de esta fruta es resultado de una flor no fecundada que se desarrolla sin semilla. Se cultiva en España y actualmente solo está disponible durante diciembre. M & S dice que los aguacates sin semilla generalmente se envían a París, donde los chefs los usan en restaurantes de lujo, sin embargo, la multinacional obtuvo un suministro limitado este año.

La versión sin semilla de M & S es el último intento de satisfacer la creciente demanda mundial de aguacates mientras se reduce el suministro.

Las malas cosechas en los países productores, incluidos Perú y Sudáfrica, se han combinado con la creciente demanda de China para crear una escasez mundial de aguacates. Las huelgas de los trabajadores en México, que representan hasta el 70% de la producción mundial de aguacate, también agravaron el problema.

¿Eres de esos que teme cortar un aguacate? Mira:

Lee la nota original en  The Guardian

Animal Gourmet · Comer, beber y saberlo hacer

POR QUÉ ES CIENTÍFICAMENTE BENEFICIOSO COMER HUEVOS CON EL ENTUSIASMO QUE LO HACEMOS EN MÉXICO

 Si vamos a hablar de huevos, no hay mejor lugar en el mundo que México.

Y no sólo por la fantástica variedad de recetas sino porque además de ser uno de los principales productores y exportadores, repetidamente encabeza la lista de los países que en los que más se consumen al año.

A la mexicana, estrellados, rancheros, al albañil, motuleños, ahogados, tirados, en tortilla y hasta divorciados… definitivamente, los mexicanos no se limitan a fritos, revueltos o hervidos.

Con un consumo per cápita casi alcanza los 23 kilogramos al año, el más alto a nivel internacional, aplica el refrán de que “en la variedad está el placer”.

Y es más que placer: aunque el huevo tuvo mala prensa durante un tiempo, recuperó su buena reputación y es recomendado como un alimento muy completo, rico en vitaminas y minerales, además de ser un producto accesible para gran parte de la población.

Pero, ¿cómo nos beneficia?

Excelente calidad

Nuestros cuerpos producen al menos 250.000 diferentes tipos de proteínas necesarias para producir todo, desde las hormonas hasta los músculos, y responsables desde de nuestro sistema inmunológico hasta de llevar oxígeno por el cuerpo.

Para crearlas, tenemos que consumirlas, y las que los huevos contienen son de excelente calidad.

Exploremos el huevo

Su dura y cristalina cáscara está compuesta principalmente de carbonato de calcio. La superficie está llena de huecos diminutos para permitirle al pollo en desarrollo respirar.

Cada hueco se forma sobre una brecha en un entramado de proteína sobre la que crece la cáscara.

Esa membrana está hecha parcialmente de queratina, la misma proteína de la que están hechos nuestro pelo y uñas, y protege el contenido del huevo de las bacterias y el polvo.

Adentro, la clara, o albumen, es una mezcla de agua y 11% proteína.

Pero es en la yema donde reside gran parte de las bondades del huevo.

Tiene minerales, vitaminas, algo de grasa, un poco de colesterol, pero sobre todo 17% de proteína.

El hecho de que encuentras proteínas en la membrana, la clara y la yema es una prueba de cuán importantes son, y lo maravilloso de los huevos es que, aparte de la cáscara, todas son fáciles de digerir.

Pero una vez te las comes, ¿a dónde van?

¡A México!

Shocker ha sido artista de lucha libre profesional durante 22 años.

“Tu apariencia en el cuadrilátero es muy importante”, le dice a la BBC. “En mi caso, no me pongo máscaras porque me llaman ‘El señor 1.000% guapo’”.

Para desarrollar y mantener su impresionante físico, Shocker necesita consumir mucha proteína.

“Si no comes, no creces”, confirma.

En Reino Unido, la gente come en promedio 4 huevos a la semana; en México, 7; Shocker consume 50.

Necesita todas esas proteínas pues entrena tan duro todos los días: con cada ejercicio, desgarra fibras en lo profundo de sus músculos, que su cuerpo debe reparar.

Las enzimas en su estómago y sus intestinos descomponen los componentes de las proteínas en moléculas llamadas aminoácidos.

Éstas entran en su torrente sanguíneo y viajan a dónde sean requeridos.

En el caso de Shocker, esos aminoácidos se unen para componer las proteínas que necesita para hacer que sus músculos sean más grandes y fuertes.

¿A la mexicana o rancheros?

Es cuestión de gustos: con tomate, cebolla y chile o con tortilla, fríjoles y salsa picante.

Sin embargo, de la manera en la que preparamos los huevos depende cuán fácilmente podemos utilizar la proteína que contienen.

Al contrario de lo que se suele creer, si te comes los huevos crudos sólo te beneficias de alrededor de la mitad de sus proteínas.

Pero cuando los cocinas, las cambias fundamentalmente… y seguro has visto cómo sucede.

A medida que el huevo se va cocinando, ves que la clara va cuajando.

Lo que está sucediendo es que la proteína se está desnaturalizando, lo que en bioquímica significa que está cambiando estructuralmente.

Cuanto más tiempo cocines los huevos, más se desnaturalizan las proteínas: las moléculas literalmente se despliegan, lo que las hace más fáciles de absorber.

Es por eso que los huevos cocinados le dan gente que entrena tanto como Shocker más de todas esas proteínas que contienen, las cuales se descomponen en aminoácidos y reparan sus músculos.

Además, son más ricos de comer… ya sea a la mexicana, estrellados, rancheros, al albañil, motuleños, ahogados, tirados, en tortilla y hasta divorciados.

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¿POR QUÉ LA COMIDA NEGRA ESTÁ DE MODA?

Por Animal Gourmet

 

En los últimos años, la tendencia de la comida negra ha ido viento en popa. El impacto visual de un plato completamente negro extrañamente atrapa la atención por su misterio y elegancia como un bello vestido negro, sin embargo, además de su apariencia gótica, la comida de color negro se le atribuye propiedades para purificar el cuerpo, lo que ha generado un gran negocio en el mercado de la salud y la belleza, también.

Vivimos en una época de obsesión cuando hablamos de nutrición, salud y no dejamos de insistir en   “desintoxicar” del cuerpo, situación que provoca gastar cantidades asombrosas de dinero y atiborrarnos de alimentos de moda, con pocas pruebas de su eficacia. En Instagram la comida negra esta en boca de todos; es cierto que la base negra de una pizza puede tener buen sabor pero la idea de comerla por  privilegiarte de una bomba de nutrientes…únicamente estás perdiendo tu tiempo y dinero.

Hay un ingrediente clave en toda esta comida negra como la noche: carbón activado. Este elemento tiene un sabor terroso, ligeramente ahumado y su coloración es oscura, característica que le dan un toque premium a la comida y la convierte en LA sensación en redes sociales.

En los hospitales actuales, el carbón activado se utiliza para tratar algunas sobredosis e instancias de intoxicación aguda, ya que puede absorber ciertas toxinas en el intestino antes de que ingresen al torrente sanguíneo. Los veterinarios pueden recetarlo a perros que hayan ingerido sustancias tóxicas para ellos, como el chocolate.

Sin embargo, hay un uso para el carbón que sí esta recomendado para aplicarlo en la dieta y está aprobado por el Servico Nacional de Salud. El carbón activado puede utilizarse como tratamiento para la flatulencia excesiva. En este caso, se indica  1 gramo de carbón activado al menos 30 minutos antes de una comida y 1 gramo después de la comida.

No hay evidencia que sugiera que tomar un jugo, un pan, un helado o lo que sea, de carbón activado, pueda tener otros beneficios para la salud, incluido un el efecto de desintoxicación en el cuerpo. Según la Fundación Británica de Nutrición, se desconoce que el carbón activado tenga propiedades tradicionales importantes para  actuar como un suplemento.

Y para todo esto…¿Qué es el carbón activado?

Aunque técnicamente está hecho del mismo material que las bloques de carbón que utilizas para las parrilladas veraniegas, el carbón activado es distinto. El carbón activado de tipo alimentario se produce -con mayor frecuencia- calentando cáscaras de coco a temperaturas extremadamente altas hasta que se carbonizan o se queman por completo. La ceniza resultante se procesa luego con vapor o aire caliente a temperaturas igualmente altas para producir una “estructura microporosa”.

Este proceso aumenta drásticamente el área superficial del carbón que parece a una esponja con muchos poros diminutos; y son precisamente estos pequeños poros los que le dan al carbón activado poderosas propiedades de absorción.
 
La próxima vez que busques comida de color negro, siéntete orgulloso por lo atractiva que va a quedar tu foto donde sea que la compartas, pero olvídate de presumir los saludable y “desitoxicado” que eres.
http://www.animalgourmet.com

“Su hígado engorda diez veces más que su tamaño”: el vídeo que denuncia el maltrato oculto detrás de la preparación del foie gras

“El foie gras es el hígado enfermo de patos y ocas”. Así comienza el vídeo que Igualdad Animal ha difundido a través de su cuenta de Twitter para concienciar del “maltrato y la crueldad” a los que son sometidos los patos y las ocas para conseguir este alimento: “Se ceba brutalmente a estas aves con un tubo que llega hasta el estómago y su hígado engorda hasta diez veces más su tamaño”.

Esta organización consiguió que la India prohibiera la importación de este producto, además de que la primera cadena de supermercados de Italia dejara de venderlo. Esta práctica está prohibida en más de 15 países: India, Holanda, Argentina, Noruega, Italia, Suiza, Reino Unido, EEUU, Dinamarca, Austria, República Checa, Turquía, Finlandia, Israel, Suecia, Alemania, Luxemburgo, Polonia e Irlanda.

 

 Con este vídeo, Dani Rovira, cuyo activismo contra el maltrato animal ya es bastante conocido, advierte que “no vale” comer foie y no querer ver esto. A su comentario se suman varios tuiteros animalistas.
http://www.publico.es/tremending

Si pensabas que la pizza de piña era una atrocidad, espérate a conocer la PIZZA DE FABADA

Iñaki Berazaluce

Periódicamente aparece en nuestro muro el famoso sándwich de paella que algún español encuentra en la nevera de un supermercado inglés. Surge entonces la ola de indignación gastro-patriótica por el atentado hacia nuestro plato más internacional, como si desde la Pérfida Albión se urdiera un complot contra la cocina española.

Pero los españoles –algunos españoles- también podemos ser terroristas a los fogones cuando le metemos mano a los manjares de otras latitudes. La pizza de fabada (“un placer para tus sentidos”, dice la promo) es llevar demasiado lejos el concepto de “cocina de fusión”. Su inventor, Álvaro, de Cacho Pizza, en Carballiño(Pontevedra) me explica por teléfono que la imagen que anda circulando por internet con la famosa pizza “es antigua, por lo menos de hace cinco años, porque desde hace tres ya no está en el menú”.

Dos son los motivos de la exclusión: por un lado, se trataba de un plato muy trabajoso, en tanto había que cocinar una fabada y posteriormente extenderla por la masa de la pizza y hornearla: “No mucho, como la masa no necesita tanto tiempo pues quedaba sabrosa”, explica Álvaro). Pero la razón definitiva es que aquel disparate culinario no caló entre los parroquianos de Cacho Pizza: “en invierno se vendía alguna pero en verano no tanto, como es normal, porque es un plato un poco contundente”.

“Pornografía culinaria”

Le envío por Whatsapp la foto de la pizza de fabada a Rocco, siciliano y dueño de Enfarinarte, posiblemente la mejor pizzería de Ibiza (y una de las mejores del mundo, a decir de los propios italianos). Me devuelve un mensaje lacónico, su voz cercana al sollozo: “Creo que si le pones una fabada arriba de la pizza vamos a echar a perder estas dos grandes invenciones que son la pizza y la fabada. Si las juntamos va a ser una porcada: vamos a perder el sabor de la masa, porque la fabada va a sobrastarlo (sic) y vamos a perder también la esencia de la fabada, su caldito… y la alubia metida al horno. Creo que esto es pornografía culinaria”.

Rocco, preparando pizzas sicilianas en Enfarinarte Ibiza.

Rocco admite con pesar haber claudicado ante la presión del público al incluir la piña en sus pizzas –el equivalente a echar chorizo en la paella- pero asegura que “se me siguen poniendo los pelos de punta al pensarlo. De hecho, yo nunca probé la pizza hawaiana”.

Aprovechando que el Piles pasa por Gijón, me acerco a La Buganvilla a dar cuenta de un contundente pote asturiano y le pregunto a Eloy Solís -fundador y cocinero- por la pizza de fabada. Tras unos minutos de reflexión en los que hacemos una ingeniería inversa de la receta, emite su diagnóstico: “Seco como el coño de una muñeca hinchable”. Pues eso.

Eloy, con su reputado cachopo.

http://blogs.publico.es/strambotic

¿Se comería usted esta fruta «natural»?

Los vegetales no siempre fueron como los conocemos y su sabor tampoco era el mismo. Así es como han cambiado en miles de años

Un plátano silvestre, tal y como era antes de que el hombre comenzara a cultivarlos hace 10.000 años

Un plátano silvestre, tal y como era antes de que el hombre comenzara a cultivarlos hace 10.000 años

A qué clase de fruta o vegetal corresponde la imagen sobre estas líneas? ¿Se trata quizá de un limón algo estropeado? ¿O de alguna clase de fruto tropical no demasiado conocido en esta orilla del Altántico? Pues nada de eso. Se trata, en efecto de un plátano silvestre, tal y como han sido siempre en la naturaleza antes de que, hace cerca de 10.000 años, el hombre empezara a cultivarlos.

Y lo mismo sucede con un buen número de las frutas que podemos ver hoy en cualquier supermercado. De forma que, la próxima vez que saboree una sandía, un plátano o una zanahoria, tenga muy en cuenta que estos vegetales no siempre fueron así, y que su sabor tampoco era el mismo en su formato original.

Según explica Tanya Lewis en un artículo publicado en Business Insider, los alimentos modificados genéticamente están generando en nuestra sociedad una gran controversia. Pero los humanos, incluso miles de años antes de conocer siquiera las bases de la genética, ya realizaban cruces entre especies vegetales y animales para conseguir ejemplares más grandes, más resistentes, más sabrosos…

Por supuesto, el cultivo selectivo es un procedo mucho más lento que el de introducir directamente uno o varios genes en una planta para conseguir que adquiera tal o cual propiedad, pero el resultado, al final, es exactamente el mismo. Y si no observen las fotografías recopiladas por Tanya Lewis en su artículo y que reproducimos a continuación.

Sandía

Este es, por ejemplo, el curioso aspecto que tenía una sandía en el siglo XVII. Inmortalizada en un cuadro de Giovanni Stanchi. Al parecer, en esa época las sandías se dividían en su interior en seis partes triangulares, algo parecido a las porciones de una tarta. ¿Sería su sabor el mismo que ahora? Por desgracia, la pintura no nos transmite esa información. Lo que sí queda más que claro es que su aspecto es totalmente distinto al de nuestras sandías actuales. ¿La razón? Casi cuatro siglos de cultivos selectivos.

Plátano

Por lo que sabemos, las primeras bananas empezaron a cultivarse hace casi 10.000 años en lo que hoy es Papua Nueva Guinea. Y plátanos salvajes, se dan también en amplias zonas del sudeste asiático. Pero nuestros modernos plátanos no se parecen en nada a esto. De hecho, proceden del cruce de distintas variedades, que han resultado en frutos más grandes y jugosos que el que aparece en la imagen. Comparada con su ancestro, nuestra banana actual resulta mucho más carnosa, sabrosa y nutritiva.

Berenjena

A lo largo de su historia, las berenjenas han existido en un amplio rango de formas y colores, desde el blanco al azul o, como las de la fotografía, al amarillo. Se sabe que las primeras berenjenas empezaron a cultivarse en China, y que en aquel tiempo la zona del tallo que se une a la flor estaba recubierta de espinas. Una vez más, el cultivo selectivo, la mezcla de variedades y el paso del tiempo, lograron pasar de eso a las gruesas y sabrosas berenjenas (sin espinas) que son comunes en la actualidad.

Zanahoria

Es otro buen ejemplo de lo que ha supuesto la mano del hombre. Las primeras zanahorias de las que se tiene noticia, por ejemplo, crecieron en Asia Menor y Persia hacia el siglo X. Al parecer, tenían un color púrpura o blancuzco y unas raíces muy ramificadas, como las de la imagen. Pero perdieron ese pigmento y tendieron a volverse amarillas. Fueron, una vez más, los agricultores, que generación tras generación lograron domesticar esas raíces leñosas hasta convertirlas en las gruesas, sabrosas y anaranjadas raíces que consumimos en la actualidad.

Maíz

El maíz es, con toda probabilidad, el mejor y más representativo ejemplo de cómo la mano del hombre ha conseguido ir modificando los alimentos que hoy todos consumimos. En su forma salvaje, que aparece en la imagen, el trigo empezó a ser modificado aproximadamente unos 7.000 años antes de Cristo. En aquél tiempo, sus espigas eran muy pequeñas y secas. Nada que ver con el trigo actual, mil veces mayor del que existía hace 9.000 años, mucho más fácil de cultivar y con un contenido de azúcares cuatro veces superior al original.

La lista podría ser interminable. Los melocotones originales, por ejemplo, apenas si medían 25 mm hace 6.000 años, cuando empezaron a cultivarse en China. Y fue solo tras varios miles de años de cruces y de siembras selectivas cuando llegaron a ser los deliciosos frutos que son hoy, 64 veces más grandes que los originales, un 27% más jugosos y mucho más dulces.

Hoy, los procesos de modificación son mucho más rápidos, y no se necesitan muchas generaciones de cultivos para que un producto concreto adquiera una cualidad o pierda alguna característica molesta para nosotros. En la actualidad, en efecto, basta con añadir uno o varios genes concretos para conseguir tomates más resistentes, frutos más sabrosos o variedades capaces de sobrevivir en climas extremos. Lo que es seguro es que llevamos ya miles de años consumiendo comida genéticamente modificada…

http://www.abc.es/ciencia

El langostino rajado, el queso y otras plagas

El maltrato que sufre el langostino es una de las grandes epidemias que sufren las cocinas de América Latina

Gambas fritas sobre un 'carpaccio' de limón con salsa.
Gambas fritas sobre un ‘carpaccio’ de limón con salsa. GETTY

 

¿Quién decidió quitarle la tripa al langostino? Es un dato que se me escapa, aunque me preocupa menos que encontrar el motivo que animó un gesto repetido cada día en la inmensa mayoría de las cocinas latinoamericanas. Descabezan el langostino, arrancan las patas, retiran el caparazón que cubre la cola y, en un gesto de matarife consumado, le aplican un corte de punta a punta para extraerle el intestino, de color negro. El resultado salta a la vista, tanto como las consecuencias. En cuanto le aplicas calor, el corte ofrece una vía de escape al líquido que contiene la carne, secándola en pocos segundos hasta transformar el langostino en un ingrediente inútil para cualquier preparación mínimamente cuerda. La defensa del gesto suele ser furibunda y esgrime motivos sanitarios. Los mismos que se ignoran cuando se trata de langostas y otros crustáceos, como esa pequeña gamba rojiza habitual en Chile o el tradicional camarón de río peruano (nada que ver con el langostino de agua dulce, cultivado casi por todos lados). Tampoco se aplica a las jaibas, cangrejos de mar, arañas, centollas y otros paisanos que se cocinan y a menudo se comen enteros en toda la región. Nadie sabe por qué le tocó al langostino, pero el maltrato que sufre es una de las grandes plagas que sufren las cocinas de América Latina.

Hay algunas más. Unas son de largo recorrido y de larga trayectoria —el flagelo de los purés entre ellas— y otras son importadas, como la epidemia de chorretones de vinagre balsámico —¿quién dijo Módena?— que inundan la cuarta parte de las cocinas con pretensiones. El aceite de trufa es la última. Pocos productos tan invasivos, absurdos y mentirosos como él. Salvo rarísimas excepciones, un producto de laboratorio asentado en una fórmula química sin la menor relación con la trufa. Su presencia recorre las cocinas locales, cobrando todavía más fuerza con la proliferación de los cultivos truferos en tierras de Chile. Es un producto tan invasivo y empalagoso que aniquila todo lo que toca, trastocando la naturaleza de sus compañeros de viaje e imponiendo su aroma por medio comedor: como a hojas húmedas cuando se trata de trufa negra y a gas metano si el dislate toma la trufa blanca como referencia. Inconfundible. Y tan persistente que te acompaña mucho más allá de la comida. Lo sufrí hace bien poco en un itamae de moda en Santiago de Chile, donde lo rociaron sobre unos nigiri de panza de salmón, a razón de dos pipetas por pieza, convirtiendo la experiencia en una aventura inolvidable.

Ay, el salmón. Llego al restaurante de lujo y cuando la carta llega a los pescados me rindo a lo inevitable: salmón, tilapia y el detalle postrero de la corvina. No es el mejor pescado del mundo, pero la categoría de sus compañeros de viaje lo convierte en el paradigma del glamour culinario. Lo viví hace unas semanas en Bogotá, aunque la historia se repite en Cartagena, sobre la costa del Caribe, o en Medellín, bien al interior. La vecina Panamá no se queda muy atrás: dos océanos no bastan para escapar al dominio del salmón chileno, criado a 6.000 kilómetros de allí. Buenos Aires también se apunta a la plaga. Otro país asomado al mar —casi 5.000 kilómetros de costa— con sus cocinas volcadas en el culto a un intruso criado entre prácticas equívocas en aguas del Pacífico sur, justo al otro lado del continente. El salmón es dueño y señor de las cocinas latinoamericanas, sobre las que impone un mandato que muestra ante todo desprecio hacia los productos del mar y un peculiar fervor por la vulgaridad. Ni siquiera Lima escapa a la plaga cuando te acercas a la cocina nikkei.

 

Y luego está el queso, haciendo estragos en la mitad de los recetarios latinos para igualarlo todo y uniformizar los sabores. Gracias al fervor por el parmesano y esa legión de sucedáneos que usurpan su nombre, la macha toma el mismo sabor que la concha —vieira, ostión— o las almejas. El queso no hace distingos, lo inunda todo. Las sopas y los arroces, los platos de carne, los mariscos y los pescados. Viene a ser como el aceite de trufa de los pobres.

IGNACIO MEDINA

https://elpais.com/

NUEVO ORLEANS ES EL HOGAR NATAL DE LA SALSA TABASCO

Por Animal Gourmet

 

Solo un lugar podría competir con nuestro amor por ponerle salsa a todo lo que comemos y ese es Nuevo Orleans. Esta ciudad ubicada al sureste del estado de Luisiana, Estados Unidos, plasma su amor por la salsa Tabasco en todo lo comestible que puedas imaginar: caramelos, chocolates, bebidas, aderezos y un sinfín de recetas a las que no les puede faltar mínimo una gotita de esta salsa famosa por su sabor extrapicante y ligeramente avinagrado.

La salsa Tabasco es una de las salsas más conocidas y consumidas en el mundo, incluso en 1868 debutó en Luisiana como el mejor producto picante que había en ese entonces. A pesar del nombre “Tabasco” al que se le podrían atribuir orígenes mexicanos, es Nueva Orleans la cuna de esta salsa y Edmund McIlhenny su creador.

A Edmund McIlhenny la dieta del sur de Luisiana le parecía algo monótona, por lo que quiso crear una salsa para darle sabor y emoción a la comida de cada día.

Unas semillas de chile capsicum frutescens que procedían de México fueron el tesoro para crear dicha salsa. McIlhenny las sembró en Avery Island, al sur de Luisiana, y el deleite por este cultivo lo llevó a producir su primera cosecha comercial en 1868.

Al año siguiente envió 658 botellas de salsa a un dólar a tiendas de abarrotes en la costa del Golfo, particularmente en Nueva Orleans, etiquetándolas como “Tabasco”. Algunos dicen que la nombró así porque los chiles provenían específicamente del estado de Tabasco, mientras que otra teoría explica que “Tabasco” es una palabra de origen mexicano que significa “lugar donde el suelo es húmedo” o “lugar de coral o caparazón de ostra”, significado que se acoplaba a la descripción de Nuevo Orleans.

En un principio, McIlhenny empaquetó su salsa en pequeñas botellas parecidas a las de un perfume, con accesorios para rociadores, que luego cubrió  con corcho y selló con cera verde, algo elegante y delicado para una salsa. Aunque la botella ya no es la misma, la receta es igual de picante y sabrosa como la que McIlhenny embotelló por primera vez en 1868.

McIlhenny obtuvo la patente de su salsa en el año 1870 y TABASCO® Sauce comenzó su viaje hacia el mundo culinario esparciéndose en todos los platos de Nuevo Orleans y Luisiana. Las ventas crecieron y a fines de la década de 1870 vendió su salsa en todo Estados Unidos e incluso en Europa.

En 1890, tras el fallecimiento de McIlhenny, la empresa continuó desarrollándose en manos de sus descendientes, siendo Paul McIlhenny su director ejecutivo.

La formula de la salsa Tabasco que nació en Nuevo Orleans sigue siendo la misma que ahora disfrutamos: chiles y vinagre de la mejor calidad; el único cambio es el tiempo de envejecimiento del concentrado de los ingredientes, pues dejan la salsa hasta tres años en barricas de roble blanco.

Ahora ya sabes por qué en Nuevo Orleans todos cargan con una salsa Tabasco de bolsillo.

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